LA UNIDAD DE ESPAÑA O EL LEGADO FRANQUISTA DEL REY*

“La noche del Rey” fue el título de la entrevista televisada que Jesús Hermida hizo al monarca.

EN LA ENTREVISTA TELEVISADA DEL EXREY de la nocha del dia 4 de enero del 2013, el monarca se refirió a la  necesidad de consenso y unidad, rechazó “intransigencias” que conllevaban “políticas rupturistas” y reconoció que una de las asignaturas pendientes de España era “la vertebración del Estado”. Lo ha expresado así de lacónico: “una cosa que falta yo creo que es la vertebración del Estado” (véase el PDF de la entrevista:  entrevista al Rey).

Ahora deberíamos saber en qué sentido considera que debe abordarse esta vertebración. A falta de elementos, dejamos la cuestión abierta. No obstante, debe tenerse en cuenta que mantener “la unidad de España” no es un tema menor en la figura de Juan Carlos I, pues constituye la única petición explícita que le hizo Franco.

La única petición de Franco: mantener la unidad de España

En este marco, como hemos expuesto en nuestro estudio Franco y los Borbones, debe recordarse que el dictador solo le pidió al Rey -entonces príncipe- una cosa: que mantuviera la unidad de España.  Hoy parece olvidarse que, en realidad, cuando el régimen llegaba a sus postrimerías Franco -como era habitual- dejó gran autonomía a Juan Carlos. Así, entre 1969 y 1975 jamás visitó La Zarzuela. Cuando el príncipe le pedía consejo, le contestaba que “su alteza puede arreglarse solo”.

Franco y Juan Carlos.

Así las cosas, cuando Juan Carlos visitó al dictador durante su agonía, recibió su postrer mensaje: “La última vez que le vi –explicó el actual monarca a José Luis de Vilallonga- apenas podía hablar. Pero la intensidad de su mirada lo decía todo. La última frase que salió de su boca en mi presencia, cuando ya se hallaba prácticamente en agonía, fue: ‘Alteza, prometedme que pase lo que pase mantendréis siempre la unidad de España’. Más que sus palabras, lo que más me impresionó sobre todo fue la fuerza con que sus manos apretaron las mías para decirme que lo único que me pedía era que preservara la unidad de España. La fuerza de sus manos y la intensidad de su mirada. Era muy impresionante. La unidad de España era su obsesión. Franco era un militar para quien había cosas con las que no se podía bromear. La unidad de España era una de ellas”.

De hecho, el testamento del dictador fue explícito al respecto:

“[…]. Por el amor que siento por nuestra patria os pido que perseveréis en la unidad y en la paz y que rodeéis al futuro Rey de España, don Juan Carlos de Borbón, del mismo afecto y lealtad que a mí me habéis brindado y le prestéis, en todo momento, el mismo apoyo de colaboración que de vosotros he tenido. […] Mantened la unidad de las tierras de España, exaltando la rica multiplicidad de sus regiones como fuente de la fortaleza de la unidad de la patria“.

Lo que queda de la “monarquía del 18 de julio”

En consecuencia, se da la paradoja de que el único legado explícito que queda de la “monarquía del 18 de julio” o de la Corona instaurada por Franco es, precisamente, el afán de mantener la unidad de España,  que el exmonarca -por motivos obvios que transcienden la lealtad al dictador- también comparte.

En suma, el desafío independentista catalán, de un plumazo, vuelve a poner sobre la mesa la principal inquietud de un Franco moribundo y recuerda que la unidad de España fue el único compromiso explícito del monarca con el dictador.

Veremos hasta qué punto la evolución política le permitirá mantenerlo.

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* Esta entrada fue publicada en el blog en enero del 2013 y hemos decidido reeditarla por el interés que puede revestir al cumplirse cuarenta años de la muerte de Franco.

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