ERDOGAN: TURQUÍA HACIA LA PÉRDIDA DE LIBERTAD, EL ULTRANACIONALISMO Y LA PUREZA DE SANGRE

AFP_cemProtesta en Ankara ante la embajada alemana (Adem Altan/AFP).

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha desatado una tormenta en Alemania al acusar a un diputado después de que su parlamento aprobara una resolución que reconocía el genocidio armenio. Debe tenerse en cuenta que en este país viven cerca de 3,5 millones de ciudadanos de origen turco y Ankara cuenta aquí con entidades favorables a sus intereses, incluyendo algunas de signo ultranacionalista.

De este modo, siguiendo a la corporación Deutsche Welle, Erdogan afirmó que Alemania debería rendir cuentas sobre el Holocausto y el exterminio de más de 100.000 miembros de la tribu herero en África del Sudoeste a comienzos del siglo XX. Por otra parte,  criticó a los diputados germanos de origen turco que la votaron y señaló que estos constituían “la extensión en Alemania de la organización terrorista separatista en este país”, aludiendo al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Una “caza de bruzas” ultranacionalista

Las presiones de la comunidad turca germana no se hicieron esperar. De este modo, la diputada de La Izquierda (Die Linke) Sevim Dagdelen afirmó lo siguiente: “He recibido numerosos insultos y amenazas de muerte. Lo más interesante es que, entre todos esos mensajes, había quienes reconocían el genocidio armenio y quienes no. Se me dijo que tendría que irme ‘de vacaciones a Buchenwald’ y que se había puesto precio a mi cabeza. Recibí correos electrónicos que eran una mezcla de antisemitismo, racismo contra los armenios, fantasías con violencia sexual y megalomanía nacionalista”.

El resultado de tales denuncias agitando el ultranacionalismo y la supuesta existencia de una “pureza de sangre turca” han sido que el actual dirigente de Alianza 90/Los Verdes, Cem Özdemir (de origen turco y que apoyó la resolución) ha tenido que recibir protección policial tras las amenazas vertidas por el presidente Erdogan. Concretamente, el presidente hizo esta reflexión sobre su identidad: “Algunos tienen nombre turco. ¿Turco?. Debería hacerse una prueba de sangre en un laboratorio”.

El despostismo presidencial y su visión del Islam

Merece destacarse que estas declaraciones se enmarcan en una agitada agenda del presidente marcada por la polémica en la sociedad turca sobre su falta de su título superior universitario (necesario para ejercer la presidencia del país) y su demanda a las mujeres de tener “al menos tres niños para fomentar una nación fuerte”, si bien no ha señalado el verso del Corán en el que supuestamente se fundamenta.

También afirmó “que ninguna familia musulmana debe comprometerse con una mentalidad que incluye entre sus preceptos la planificación de población el control de natalidad” y que “una mujer que no da a luz es una mujer incompleta”.

En ester panorama merece destacarse que el presidente del parlamento europeo, Martin Schulz, el pasado mayo declaró que el camino que seguía Turquía bajo el liderazgo de su actual presidente llevaba a “un Estado de un solo hombre”, “combinando una presión psíquica sin precedentes, bajo la que forzó al Parlamento a levantar la inmunidad de los diputados, y el sistema presidencialista anunciado en la convención del Partido Justicia y Desarrollo (AKP) de Erdogan”.

Erdogan dictadura

¿Será Turquía el “Estado de un solo hombre”? (Imagen de Frontpage.mag) .

A continuación reproducimos un artículo de La Vanguardia que se hace eco del caso (06/06/2016) que se hace eco de la polémica desatada por Erdogan con sus declaraciones sobre el reconocimiento del genocidio armenio.

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Los diputados alemanes de origen turco, amenazados por la resolución del genocidio armenio

Erdogan propone que se analice la sangre de los políticos de origen otomano y acusa a Alemania de ser una extensión del PKK

El partido alemán de Los Verdes instó este lunes al Gobierno del país a proteger a los políticos de origen turco, tras las críticas de Ankara por el reconocimiento del genocidio armenio por el Bundestag (cámara baja) y las amenazas recibidas por el líder de esta formación, Cem Özdemir.

El líder de Los Verdes, Cem Özdemir, pronuncia su discurso en el Bundestag el día que se aprobó la resoluciónEl líder de Los Verdes, Cem Özdemir, pronuncia su discurso en el Bundestag el día que se aprobó la resolución (Michael Kappeler / EFE).

El Gobierno federal debe “responder con contundencia” a los ataques del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erodgan, contra los diputados de origen turco, apuntó la copresidenta de los Verdes, Simone Peter, en alusión a su reacción tras la aprobación de la resolución sobre el genocidio armenio, el pasado jueves.

Asimismo debe brindar la “oportuna protección” a los políticos de origen turco, añadió la dirigente de Los Verdes, partido que impulsó la resolución parlamentaria, que finalmente obtuvo el respaldo casi unánime de los diputados del Bundestag.

“Parece que hay una especie de Pegida turca. La ultraderecha no es algo exclusivamente alemán” (Cem Özdemir)

Líder de Los Verdes

Özdemir, hijo de inmigrantes turcos y musulmán, se encuentra en contacto directo con las autoridades policiales del país tras los insultos e amenazas de muerte que ha recibido en los días pasados relacionados con la iniciativa parlamentaria.

Su domicilio, en el corazón del populoso barrio multiétnico berlinés de Kreuzberg, está vigilado, lo mismo que otros puntos considerados sensibles de su entorno directo o familiar. “Parece que hay una especie de Pegida turca. La ultraderecha no es algo exclusivamente alemán. También se da entre turcos y entre germano-turcos”, apuntó el propio afectado al dominical Welt am Sonntag, trazando un paralelismo con el citado movimiento islamófobo.

A las amenazas contra Özdemir, quien en 1994 se convirtió en el primer diputado del Bundestag de origen turco, se suman las sucesivas críticas lanzadas por Erdogan, quien el pasado fin de semana puso en duda que tales políticos tuvieran sangre turca. “Algunos dicen ser turcos. ¿Qué tipo de turcos son? Deberían dejarse analizar la sangre en un laboratorio”, apuntó Erdogan, quien en días pasados amenazó además con consecuencias en las relaciones bilaterales con Alemania por el reconocimiento del genocidio turco, aunque luego se suavizaron las críticas.

El presidente Erdogan calificó también de “sabelotodo” al líder del partido Los Verdes, Cem Özdemir, hijo de inmigrantes turcos y que fue uno de los impulsores de la resolución que se aprobó el jueves en el Bundestag.

El Gobierno alemán rechazó la propuesta y recordó que las decisiones del Parlamento tienen que respetarse. “El Bundestag tomó una decisión”, afirmó el portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert. Es algo que hay que respetar y así se lo comunicó la canciller alemana (Angela Merkel) al presidente turco”, declaró.

La decisión de apoyar la resolución pese a las advertencias que venía lanzando Turquía, apoyada por todos los diputados del Bundestag a excepción de un voto negativo y una abstención, llevó a Erdogan a acusar a los diputados alemanes de origen turco de ser la extensión en Alemania del prohibido Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). “Nos es imposible entender que se asocie ahora a algunos diputados del Bundestag con el terrorismo”, declaró Seibert al mismo tiempo que indicó que también Alemania califica al PKK como una organización terrorista.

Desde el Gobierno de Angela Merkel se han tratado de relativizar los efectos reales de esas reacciones en las relaciones con Turquía, país clave para tratar de contener la llegada de refugiados a territorio de la UE a través de Grecia.

En Alemania viven alrededor de 3,5 millones de ciudadanos de raíces turcas, el mayor colectivo de población de origen inmigrante del país, en su mayoría de religión musulmana.

La resolución votada en Berlín el pasado 2 de junio usa la palabra “genocidio” dos veces y concluye diciendo que el destino de los armenios “ejemplifica la historia de exterminios masivos, limpiezas étnicas y genocidios que el siglo XX registró de forma tan horrenda”.

El Imperio otomano expulsó y asesinó a hasta 1,5 millones de armenios durante la Primera Guerra Mundial, según las estimaciones. Turquía, sucesora del imperio, lamentó lo ocurrido, pero rechazó siempre denominarlo “genocidio”. Sin embargo, una veintena de Gobiernos, incluyendo los de Francia, Italia y Rusia, designaron oficialmente como “genocidio” las matanzas y el papa Francisco calificó lo ocurrido a los armenios como “el primer genocidio del siglo XX”.

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