EL BREXIT. ENTREVISTA A MARIA MUT (1): “LAS OPCIONES COMO EL UKIP SIEMPRE EXISTIRÁN EN EL REINO UNIDO”

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[Hace dos años, el 21 de mayo de 2014, publicamos una extensa entrevista con Maria Mut en dos entradas sobre el euroescepticismo británico y la derecha populista y la ultraderecha. Tras la victoria del Brexit consideramos que la entrevista tiene un renovado interés al ofrecer una amplia panorámica de la cuestión y hemos decidido reproducirla de nuevo].

Maria Mut Bosque es  profesora de Derecho Internacional  y Comunitario de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC) y Research Fellow ICS (Universidad de Londres). Incisiva analista del euroesceptiscismo británico, nos ha parecido pertinente entrevistarla sobre un tema importante: la situación de los partidos de extrema derecha y eurófobos de derecha radical.

Mut, al margen de realizar su tesis doctoral sobre las relaciones entre Europa y Gran Bretaña, colabora con los medios de comunicación (1 2). Por nuestra parte, le agradecemos su amabilidad y generosidad al responder ampliamente por email a nuestras cuestiones, que consideramos de gran interés para nuestros lectores y lectoras.

Su entrevista aparece en dos entradas. La presenta analiza la situación actual, de declive de la extrema derecha clásica y ascenso del euroescepticismo de una ambigua derecha populista. La siguiente aborda la evolución histórica de la ultraderecha británica y del euroescepticismo, importante e ideológicamente transversal en Gran Bretaña.

¿Cuál es la presencia institucional actual de la ultraderecha británica?

En el panorama político británico encontramos formaciones consideradas de extrema derecha, sin embargo, ni ahora ni en el pasado han conseguido ser mayoritarias.

Los grupos de ultraderecha británicos vieron su emergencia a partir de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), aunque ninguno de ellos consiguió alcanzar una posición de continuidad y solidez y menos aún, de poder, tal como ha ocurrido en muchos estados europeos. Así, la presencia institucional de la ultraderecha ha sido bastante reducida y sigue lejos de convertirse en la opción triunfadora.

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Nick Griffin y Andrew Brons (fuente: The Guardian).

Sin embargo, las alarmas se encendieron en 2009, con motivo de las elecciones al Parlamento europeo, cuando obtuvo representación parlamentaria el British National Party [BNP, Partido Nacional Británico]. Fueron elegidos Nick Griffin (su líder), por la región  del Noroeste y Andrew Brons por la de Yorkshire y Humber. El BNP se constituyó en 1982 y es de  ideología eurófoba, racista y contraria a la inmigración.

¿Persiste el atractivo electoral del BNP?

El descenso de popularidad de su líder, la división interna del partido, la marcha de un gran número de afiliados y militantes y la dimisión de Brons, por sentirse excluido de las decisiones de la formación, debilitaron tremendamente el posicionamiento del BNP y según las encuestas oficiales, en estas elecciones europeas no obtendrá representación.

En el ámbito local, ha sucedido algo similar. Desde que en el año 2002 el BNP ganara su primer concejal, experimentó un crecimiento sin precedentes y llegó a alcanzar 12 en 2008. Sin embargo, el ascenso no tuvo continuidad y en 2012 inició un fuerte declive, perdiendo 9 de los 12 ediles.

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Logotipo del British National Party.

A nivel estatal, el BNP ha incrementado (aunque no de forma constante) el número de votos desde que se presentó por primera vez a las elecciones de 1983. Desde ese año hasta las últimas elecciones generales celebradas en 2010, los más de 14.600 votos obtenidos en 1983 se han convertido en más de 560.000. Sin embargo, el resultado no ha sido suficiente para lograr representación parlamentaria y nunca ha obtenido ningún escaño.

¿En este marco, dónde se sitúa el UKIP?

Las últimas encuestas oficiales apuntan  que la “magia” del BNP se desvanece y, por tanto, los factores que contribuyeron a su éxito en las elecciones europeas de 2009, ya no parecen ser tan convincentes a ojos de su electorado.

Mi interpretación es que su competidor más directo, el UK Independence Party [UKIP, Partido de la independencia del Reino Unido], constituido en 1993, ha conseguido hacerse con gran parte de sus votos. Así, los esfuerzos del BNP por marcar la diferencia entre ambas formaciones, no han sido los esperables. En su obsesión por diferenciarse del UKIP, el BNP erró radicalizando más, si cabe, su discurso y tuvo, en mi opinión, un desgaste político evidente.

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Cartel electoral BNP: “Puestos de trabajo británicos para los trabajadores británicos”  (fuente: http://www.dailymail.co.uk).

Además, tanto su líder como el propio partido fueron cada vez más marginados y criticados por la mayoría de sectores de la sociedad, incluyendo los medios de comunicación y la clase política.

En 2010, la Corte de justicia de Londres obligó al BNP a modificar sus estatutos, si deseaba continuar incorporando afiliados, ya que una de las clausulas estatutarias del partido, prohibía la incorporación de personas que no fueran de raza blanca.

Paralelamente, el UKIP ha sabido rentabilizar el desgaste del BNP y ha continuado con el mismo discurso populista, ambiguo, poco claro y escasamente articulado, que genera adeptos fáciles, especialmente en momentos de crisis, como el que vivimos en la actualidad. Su líder, Nigel Farage, aunque criticado por la prensa y la clase política británica, disfruta de popularidad mediática y no ha alcanzado la cota de desgaste de su oponente, Griffin.

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Logotipo del United Kingdom Independent Party. La libra, moneda británica, sintetiza su pretendido afán de defender la soberanía nacional.

¿Qué otros factores favorecen al UKIP?

A ello se une, que el punto central o mejor dicho, la obsesión principal del UKIP es el ataque constante a la Unión Europea y el resto de cuestiones, como el discurso populista, antiinmigración y racista se articula al servicio de su ideología eurófoba. Esta estrategia funciona a corto plazo, ya que recoge votos fáciles, pues la sociedad británica es profundamente euroescéptica, pero, en mi opinión, es un apoyo poco consistente.

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Nigel Farage, actual líder del UKIP y diputado en el Parlamento europeo (fuente: http://www.express.co.uk).

Otro factor, que, sin duda, contribuye al ascenso del UKIP es el desencanto de la ciudadanía, dado el desgaste que han experimentado las fuerzas políticas tradicionales, principalmente me refiero al bipartidismo clásico entre Laboristas y Conservadores.

El ciudadano busca nuevas alternativas, que den solución a las dificultades actuales, y, en este contexto, las opciones populistas suelen triunfar a corto plazo, pero se vuelven una trampa, a medio y largo plazo.

Asimismo, para parte del electorado de este tipo de fuerzas políticas, no hay duda que el factor racial está presente a la hora de darles apoyo. Sin embargo, considero que éste último no es esencialy que el análisis  de su éxito debe ir más allá, puesto que la sociedad británica es una sociedad fuertemente democrática, multicultural, multiétnica e históricamente integradora y, por tanto, los factores principales que han contribuido al ascenso de estas formaciones son la instrumentalización de la eurofobia, ayudada por un euroescepticismo social fuertemente arraigado.

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Cartel del UKIP en esta campaña electoral: “26 millones de personas en Europa están buscando empleo, y, ¿de quiénes son los puestos de trabajo que persiguen?”

Tampoco podemos pasar por alto el desencanto de la ciudadanía por la política, el desgaste de los partidos clásicos, la búsqueda de nuevas opciones y el contexto actual de crisis económica, que allana el camino de opciones populistas y demagogas.

¿Podemos situar al euroescéptico UKIP en el ámbito de la ultraderecha?

No existe consenso a la hora de calificar al UKIP como un partido de ultraderecha. Ahora bien, el propio fundador del UKIP, el profesor universitario Alan Sked abandonó el partido al poco de fundarlo en 1993, por considerar que se habían incorporado demasiadas personas racistas y se había convertido en un partido de extrema derecha.

Además, si lo comparamos con el BNP ambos partidos presentan grandes similitudes en cuanto a su ideario, tanto el UKIP como el BNP comparten una profunda antipatía por la UE, ambos son contrarios a la inmigración, abogan por reforzar la seguridad interna y son muy críticos con la clase política. En opinión de los polñitólogos Heinz Brandenburg y Anders Widfeldt, compiten por los mismos votos a pesar de que se esfuerzan por marcar la diferencia entre sí.

Tales son las similitudes, que, con el objeto de aclarar el sentido del voto a los potenciales electores, existen numerosos papers y blogs explicando las diferencias entre ambos partidos. El propio BNP tiene publicado en su portal de presentación, una página dedicada a los aspectos que diferencian a ambas formaciones.

Así, el BNP se presentaría como un partido de extrema derecha genuino y que habla claro. En cambio, el acusa al UKIP de no ser lo suficiente claro ni “extremo” como para ser categorizado en la extrema derecha.

En cuanto a Europa, a pesar de la radicalidad de los discursos del líder del UKIP, los profesores Brandenburg y Widfeldt señalan que  tanto el BNP como el UKIP representan el voto de los más euroescépticos, pero los votantes de extrema derecha se encuentran mejor representados por el BNP, que por el UKIP.

¿Se perciben como ultraderechistas los seguidores del UKIP?

En este sentido, me parece interesante destacar que la derechización del partido ha provocado deserciones relevantes. Una fue la de Sanya- Jeet Thandi, considerada una de sus grandes promesas, que decidió abandonarlo al considerar que ha perdido su verdadera esencia, convirtiéndose en un partido racista.

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Sanya- Jeet Thandi (fuente: http://www.dailymail.co.uk).

Esta joven universitaria nacida en el Reino Unido y de origen indio, marchó por ser contraria al lema de campaña del UKIP en estas elecciones europeas: “26 millones de personas en Europa están buscando empleo, y, ¿de quiénes son los puestos de trabajo que persiguen?”.

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Alan Sked, fundador del UKIP, lo abandonó por la incorporación de miembros racistas (fuente:  www.theguardian.com).

Otros dos abandonos importantes fueron los del eurodiputado Mike Nattras y el del propio fundador del partido, Alan Sked, ya citado. Nattrass asegura que el líder actual, Nigel Farage es un líder totalitario y Sked lo abandonó por considerar que el partido se había convertido en un grupo racista.

¿Se pueden establecer fronteras claras entre el UKIP y la extrema derecha?

Dada la falta de consenso a la hora de calificar al UKIP como fuerza de extrema derecha, creo que lo mejor es que cada uno haga el ejercicio de comparar su programa con el del BNP.

A continuación reproduzco y traduzco fragmentos de la página de presentación del BNP y del UKIP, que pueden resultarles útiles a los lectores.

En la del BNP, éste declara: “Vamos a suprimir las políticas de “discriminación positiva”, que han desarrollado los ciudadanos británicos blancos de segunda clase. También vamos a reprimir la avalancha de “solicitantes de asilo”, la mayoría son peticiones ficticias y sino que las soliciten en países más cercanos a sus países de origen.

Su política se centra en los siguientes aspectos:

  • Deportar a  los dos millones de inmigrantes de más que están en el Reino Unido ilegalmente;
  • Deportar a todos los que cometan delitos y cuya nacionalidad originaria no sea británica;
  • Revisar las recientes concesiones de residencia o ciudadanía para asegurarse de que son adecuadas;
  • Ofrecer subsidios generosos a aquellos descendientes de familias de origen extranjero residentes en el Reino Unido, que deseen abandonar nuestro país de forma permanente;
  • Detener nueva inmigración salvo casos excepcionales;
  • Rechazar todos los solicitantes de asilo que pasaron por países seguros antes de llegar a Gran Bretaña.

En la página oficial de presentación del UKIP aparece un breve apartado relacionado con la inmigración, es bastante restrictiva, pero en general más moderada que la del BNP. Sin embargo son puntos muy generales, no aparecen tan detallados como en el caso del BNP.

Proponen  “Proteger nuestras fronteras y adoptar estas medidas:

  • Recuperar el control de éstas y de la inmigración – y ello sólo es posible saliendo de la UE.
  • Los inmigrantes deben mantenerse económicamente a sí mismos y a los familiares que tengan a cargo durante 5 años. Esto incluye un seguro privado de salud (excepto  para la atención médica de emergencia), educación privada y vivienda propia- que debe pagarse en su totalidad, para evitar que haya desahucios.
  • Un sistema de visados basado en normas concretas y permisos de trabajo de tiempo limitado.
  • Certificado de un seguro de salud privado como condición previa para que los inmigrantes y los turistas puedan entrar en el Reino Unido”.

¿Qué escenarios considera posibles en relación al UKIP y el BNP en los comicios europeos?

Como señalaba anteriormente, en los últimos años el BNP parece que su tendencia de crecimiento se ha estancado y las previsiones son pesimistas, pues no le otorgan ningún escaño. En cambio, el UKIP experimenta un aumento sin precedentes de votos: en las elecciones europeas de 2009 consiguió ser la tercera fuerza, superando a los Liberales-Democratas.

Este ascenso sigue en aumento y para estas próximas elecciones las encuestas más favorables le dan como vencedor y las menos favorables  le otorgan un segundo puesto, superando en ambos casos a los conservadores, en quienes más ha repercutido su ascenso en las urnas.

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Cartel del UKIP: “¿Quien gobierna realmente este país? El 75% de nuestras leyes ahora se hacen en Bruselas”.

En mi opinión, las opciones como el UKIP siempre existirán (sea cual sea su nombre y quienes sean sus miembros), precisamente porque tanto el sistema como la sociedad británica, en general, están fuertemente democratizados y por ello este tipo de fuerzas pueden salir a la luz, sin necesidad de ser escondidas y de negarles su existencia. Ello es así, porque es la propia clase dirigente la que margina y ridiculiza este tipo de ideologías y el sistema de control funciona de forma eficaz, garantizando el respeto de los Derechos Humanos.

Así, más allá del  impacto mediático, dudo que opciones racistas que abogan por la supremacía blanca o la erradicación de la inmigración lleguen a gobernar en el Reino Unido. En los años setenta las alarmas se encendieron con el National Front [NF, Frente Nacional] y en la actualidad con el BNP y el UKIP. Sin embargo, por el momento, se ha tratado de un ascenso efímero, donde la fuerza de la gravedad ha actuado contundentemente.

La clave de que formaciones como el UKIP continúen en ascenso radica en la relación con Europa. Si la relación entre el Reino Unido y la Unión Europea sigue sin estar resuelta de una manera plenamente satisfactoria, la instrumentalización de la misma será constante entre todas las fuerzas políticas y principalmente por aquellas de naturaleza eurófoba.

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El gran tema del UKIP y otras futuras opciones populistas lo constituyen unas relaciones entre Gran Bretaña y lEuropa que no están bien resueltas (grafismo de www.cer.org.uk).

Si el tema de las relaciones UE- Reino Unido se solucionase, cualquier opción populista y demagoga vería decrecer su apoyo, ya que deberían prescindir de la indefinición y ambigüedad, definir su línea de actuación y articular un programa, que no utilice a Europa como instrumento. Así, la propia elección entre seguir una línea más o menos radical implicará la decepción inevitable de una parte de su electorado.

En definitiva, si el UKIP quiere consolidar su apoyo debe reconducir su discurso y moderarlo, sino el desgaste del partido y de su líder serán cada vez mayores y casos como el de Thandi se darán con relativa frecuencia.

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