PERO… ¿QUÉ VOTAN MAÑANA EXACTAMENTE LOS ITALIANOS?

matteo-renzi-durante-una-rueda-prensa-febrero-1456156776884-750x419

Matteo Renzi durante una rueda de prensa (foto de Agenda Pública).

LOS ITALIANOS HAN SIDO CONVOCADOS A LAS URNAS en un referéndum complejo que puede decidir la suerte de Matteo Renzi, su primer ministro.

A continuación reproducimos el artículo de Cesáreo Rodríguez-Aguilera de Prat,  catedrático de catedrático de Ciencia Política, publicado en Agenda Pública el pasado 10 de noviembre y que ofrece un excelente análisis sobre el plebiscito y sus implicaciones.

*******

Y ahora, la reforma constitucional de Renzi

La reforma parcial de la Constitución italiana que se someterá a referéndum el 4 de diciembre tiene objetivamente pros y contras, pero el problema político que ha desencadenado es el de la hoy insalvable fractura entre el frente del “sí” (los partidarios de Matteo Renzi) y los del “no” (un heterogéneo conglomerado que incluye a opositores de todo tipo). En otras palabras, más allá de los aspectos técnicos discutibles de la reforma- que los hay- se está desarrollando una campaña esquemática, maniquea y descalificadora, de ahí que, sea cual sea el resultado, dejará un poso negativo.

El primer error de Renzi ha sido el de mezclar en una sola consulta popular dos cuestiones realmente muy diferentes: la supresión del bicameralismo paritario y el recorte de la autonomía regional. En principio, los dos objetivos gozaban de consenso social mayoritario (60% antes del verano), pero  con el paso del tiempo el actual equilibrio técnico entre ambas posiciones hace imprevisible el resultado final, en una consulta que tampoco suscita una gran movilización. El segundo error de Renzi fue el de personalizar la consulta al señalar que, en caso de derrota, cesaría como Primer Ministro, algo que después rectificó, pero que no ha podido impedir una dinámica polarizada (a favor/ en contra de Renzi), lo que ha reducido el referéndum constitucional a un mero plebiscito personal de carácter instrumental en el que la pregunta concreta es secundaria.

La propuesta de acabar con el anacrónico bicameralismo perfecto tiene mucho sentido ya que el actual modelo constitucional, aparte de insólito en las democracias pluralistas, es del todo disfuncional puesto que dificulta la formación y estabilidad de los gobiernos y complica innecesariamente el procedimiento legislativo. El problema es que la alternativa propuesta ha copiado (mal) el modelo alemán del Bundesrat. En esta reducida (tan solo 69 miembros) y especializada cámara alta están presentes delegados de los Gobiernos regionales de los Länder, lo que se ha revelado muy eficaz y práctico para la negociación interterritorial. El Senado de Renzi, de cien miembros, integra a 74 representantes de los Consejos regionales (Parlamentos)- no de los Gobiernos regionales- y a 21 representantes de los alcaldes (más los cinco vitalicios), con lo que se da paso a un extraño modelo mixto al incorporar tal cuota local.

Por su parte, es mucho más criticable la reforma regional – que, por ejemplo, resultaría políticamente explosiva en España- toda vez que se propone recentralizar competencias. En efecto, es como si el actual centroizquierda gobernante se hubiera arrepentido de la bastante avanzada reforma constitucional del regionalismo hecha en 2001 puesto que el proyecto actual amplía competencias exclusivas del Estado central, elimina las competencias concurrentes al alegarse problemas constantes de interpretación y da un genérico poder de intervención a aquel en aras de un indeterminado “interés nacional”.

El problema son las exageraciones y las descalificaciones a veces crispadas que se están viendo en la campaña: los partidarios del sí hacen notoria demagogia sobre el “abaratamiento” de los costes de la política que supondrá reducir el Senado a cien miembros (frente a los 315 actuales, además de los cinco vitalicios) – los del no afirman que bastaría reducir el sueldo a todos los parlamentarios sin tocar la Constitución para conseguir el mismo efecto- y alertan sobre hipotéticos riesgos de inmovilismo permanente (si no se hace ahora la reforma, no se hará nunca) e incluso involución en caso de que sus propuestas no sean aprobadas. Por su parte, los favorables al no afirman con tonos incluso apocalípticos que el nuevo Senado será “antidemocrático” y que si Renzi se sale con la suya su supuesto proyecto decisionista neoautoritario (el “partito della Nazione”) será imparable. En el primer caso, los críticos hacen dos afirmaciones erróneas: 1) que un Senado de elección indirecta es antidemocrático y 2) que una cámara tan pequeña en comparación con una baja tan enorme (630 diputados) genera un desequilibrio sin parangón en el mundo democrático. Basta señalar, una vez más, el ejemplo delBundesrat alemán (en el que se dan los dos hechos criticados) para desmentir tal tesis puesto que nadie considera que la cámara alta alemana sea “antidemocrática” (la cámara baja alemana tiene actualmente 630 miembros).

Lo más sorprendente es el alineamiento estratégico objetivo de todos los grupos anti-Renzi que van desde el inclasificable Movimento 5 Stelle de Beppe Grillo, pasando por la derecha radical populista de la Lega Nord de Matteo Salvini, hasta Forza Italia de Silvio Berlusconi, aunque en este último caso con notoria ambigüedad calculada. Sin embargo, lo más llamativo es la disidencia interna del Partito Democratico (en general, de la “vieja guardia” ex comunista) y la frontal oposición de notorios intelectuales progresistas: desde Massimo D’Alema (el campeón del rechazo) hasta Pier Luigi Bersani (en este caso, con matices: él  podría pasarse al “sí” si Renzi cambiara la actual  ley electoral, el “Italicum”) en el caso del Partito Democratico , hasta las severas y constantes descalificaciones técnicas y políticas de especialistas de relieve como Gustavo Zagrebelsky, Gianfranco Pasquino o Stefano Rodotà. Esta  circunstancial coincidencia de tantas oposiciones pone de relieve dos problemas: 1) la “sacralización” de la Costituzione più bella del mondo, lo que es algo excesivo y erróneo, y 2) la simplificación maniquea y esquemática que siempre tienen todoslos referéndums, como se ha podido ver en el Reino Unido, Holanda, Hungría o Colombia muy recientemente.

En suma, todo este heterogéneo conglomerado opositor está teniendo cada vez más protagonismo en la campaña, de ahí que en estos momentos el desenlace político para Italia sea del todo imprevisible ante esta crucial convocatoria.

Los comentarios están cerrados.