¿EL CASO PUJOL HA PERJUDICADO AL PROCESO SECESIONISTA?*

 

Jordi Pujol en una comparecencia (foto de eldiario.es).

“SI LO CONTASES TODO, SALVARÍAS A ESPAÑA”, le dijo el 20 de noviembre del 2012 Jorge Moragas -entonces jefe de gabinete de Mariano Rajoy- a Victoria Álvarez con un SMS. El mensaje quería animar a la expareja sentimental de Jordi Pujol Ferrusola a explicar lo que sabía de la fortuna de este último, cosa que hizo. Alrededor de un año y medio después, el 25 de julio del 2014, el expresidente Jordi Pujol admitió públicamente que no había regularizado una herencia de su padre, fallecido el 1980.

Los dos escándalos fueron el preludio de una cadena de hechos que acabó con el desfile de la familia Pujol-Ferrusola por los tribunales y el primogénito encarcelado. Así las cosas, a las puertas del 1-O parece importante plantear en qué medida el caso Pujol ha afectado al secesionismo.

Pérdida de votos poco perceptible y radicalización

Si examinamos los resultados de los comicios autonómicos constatamos que el voto global a los partidos que han conformado el bloque secesionista entre las elecciones autonómicas de 2010 y 2015 se ha mantenido casi idéntico (pese a la ruptura de la federación CiU al abandonarla UDC, el partido liderado por J. A. Duran Lleida), como recoge la Tabla 1: en los comicios de 2010 este bloque sumó el 48.7% del total de votos y en los de 2012 y 2015 aglutinó el 47.8%, a pesar de la caída de la abstención. La novedad fue la cuota de radicalidad que aportó la CUP: un 8.2% del voto.

TABLA 1. EL VOTO NACIONALISTA EN COMICIOS AUTONÓMICOS (2010-2015)
Comicios CiU  ERC  Otros  Total  Abst 
2010 1.202.830 (38.4) 219.173 (7.0) 102.921 (3.2) * 1.524.924 (48.7) 41.2
2012 1.116.259 (30.7) 498.124 (13.7) 126.435 (3.4) ** 1.614.383 (47.8) 32.2
2015 1.628.714 (39.5) [JxSÍ] 337.794 (8.2)** 1.966.508 (47.8) 25.0

*  Solidaritat per la Independència ** CUP

Si ahora examinamos el voto a las elecciones legislativas de 2015 y 2016 de la Tabla 2 observamos que en ellas el caso Pujol posiblemente contribuye al declive de CDC y a la pérdida de voto secesionista. Así, CDC pasa de primera fuerza catalana a cuarta, tras los Comunes (la confluencia catalana de la que forma parta Podemos), ERC y el PSC. Pero a la vez el voto independentista, que porcentualmente se mantiene, se radicaliza al desplazarse a ERC.

TABLA 2. EL VOTO NACIONALISTA EN LOS COMICIOS LEGISLATIVOS (2011-2016)
Comicios CiU-DiL-CDC  ERC  Total  Abst 
2011 1.015.691 (29.3) 244.854 (7.0) 1.260.545 (36.4) 34.8
2015  567.253 (15.0) 601.782 (15.9) 1.169.035 (31.0) 31.3
2016  483.488 (13.9) 632.234 (18.1) 1.115.722 (32.0) 36.5

De los resultados de las elecciones legislativas de 2015 y 2016 puede deducirse que el caso Pujol posiblemente ha contribuido al declive de CDC y al descenso del voto secesionista. Así, Convergència pasa de primera a cuarta fuerza catalana, situándose tras la confluencia catalana de Podemos, ERC y el PSC-. Pero a la vez el voto independentista, que porcentualmente se mantiene, se radicaliza desplazándose hacia ERC.

¿Qué conclusiones se pueden extraer de lo expuesto?

Las Tablas 1 y 2 reflejan un cambio del voto en los comicios autonómicos y legislativos. En los autonómicos el secesionismo crece en términos absolutos y se mantiene porcentualmente. Por consiguiente, hasta las elecciones del de 2015 el caso Pujol no se habría traducido en una pérdida significativa de apoyos, pero pudo estimular el voto a la CUP como garante del proceso ante la desconfianza que podía generar CDC.

En cambio, a los comicios legislativos de 2015 y 2016 el bloque secesionista queda muy lejos de los resultados de los comicios autonómicos de 2015: pasa del 47.8% al 32% del voto total (pierde más de 850.000 sufragios). En este resultado influyen varios factores que trascienden el caso Pujol, como el carácter legislativo de los comicios, la irrupción de Podemos, la no participación de la CUP, las dificultades para establecer un pacto entre la CUP y JxSí o los asuntos judiciales de CDC. En este marco CDC-DL pierde el grupo en el Congreso y ERC reúne el grueso del sufragio independentista.

Sin embargo, si observamos los resultados en relación a los comicios de 2011 constatamos que el bloque CDC-ERC retrocede en voto absoluto de forma matizada: los 1.260.545 votos de 2011 pasan a 1.115.722 en 2016. Aparentemente el bloque pierde 144.823, pero si tenemos en cuenta que UDC captó 65.388 en 2015, vemos que -en términos absolutos- entre 2011 y 2016 la pérdida global del bloque es de 79.435 votos.

Un caso costoso para el proceso y para el Estado

En síntesis, el caso Pujol ha podido tener un doble efecto en el secesionismo. Por una parte, ha podido limitar el voto independentista a los comicios legislativos en un grado difícil de determinar (en los autonómicos no lo parece). Por otra parte, ha contribuido a radicalizar el secesionismo, en la medida que CDC decae, ERC deviene el actor mayoritario y la CUP adquiere un protagonismo decisivo.

Esta dinámica podría estar influida tanto por el afán de hacer tabla rasa del autonomismo (al asociar la erradicación de la corrupción con la creación de un Estado nuevo), como por el hecho que el asunto Pujol emerge con un trasfondo de operación de Estado. Posiblemente Oriol Junqueras recogió este clima de opinión en septiembre de 2014 al afirmar que “el régimen autonómico ha contaminado la casta política catalana” y apuntó que se podía hacer una regeneración con “la construcción de un nuevo país”.

El escándalo, pues, reforzaría el escenario del “choque de trenes” sin -en expresión de Moragas- “salvar en España”, como plasma la convocatoria del 1-O.

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* Versión en castellano de nuestro artículo publicado en catalán “El cas Pujol ha perjudicat el Procés?”, Ara (24/VII/2017).

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