EL TRASFONDO DEL REFERÉNDUM CATALÁN: UNA INSUMISIÓN CÍVICA DE MASAS QUE YA ADVERTIMOS EN 2012

El parlamento de Cataluña al votar las leyes de transitoriedad jurídica (foto de Toni AlbirEfe).

EL TRASFONDO DEL REFERÉNDUM CATALÁN ESUNA INSUMISIÓN DE MASAS. Tal cosa no debería sorprender: ya hace más de cinco años advertimos que Cataluña se dirigía hacia este horizonte. Lo hicimos en un artículo publicado el 3 de mayo de 2012 en el diario catalán Ara (#novullpagar o l’iceberg de la insubmissió cívica), a raíz de la campaña antipeajes #novullpagar, y que reproducimos a continuación por su renovado interés.

Como podrán apreciar l@s lector@s, sosteníamos ya entonces que Cataluña era el lugar de España donde se hallaba más maduro un gran movimiento de protesta político y social, pues diversas dinámicas así lo anunciaban.

#novullpagar o el iceberg de la insumisión cívica

La protesta antipeaje #novullpagar nació en Cataluña con un vídeo colgado en YouTube el 29 de marzo [de 2012] y ganó adhesiones hasta lograr 2.500 el uno de mayo, a pesar de multar los infractores. ¿Por qué ha tenido tanto eco? Posiblemente porque no es únicamente una protesta fiscal, sino el catalizador de un amplio malestar que se ha plasmado previamente en una gimnasia de insumisión cívica instada por particulares, entidades, partidos y el mismo ejecutivo catalán los últimos tres años amplificada por las redes sociales.

La insumisión cívica como gimnasia

Así, en el plano simbólico deben recordarse las manifestaciones contra la sentencia sobre el Estatuto catalán del Tribunal Constitucional (junio de 2010) y el posicionamiento del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña sobre la inmersión lingüística (septiembre de 2011); el largo ciclo de consultas populares por la independencia emprendido en Arenys de Munt (septiembre de 2009), que se realizó al margen de los partidos, o la campaña de la Generalitat en favor de incorporar el distintivo CAT en la matrícula tapando el de la E (julio de 2011).

En la esfera fiscal, #novullpagar tiene antecedentes no negligibles. El actual líder de ERC, Oriol Junqueras, como alcalde de Sant Vicenç dels Horts se opuso al hecho que el consistorio retornara al Estado el dinero que le avanzó como anticipo del 2009: 470.000 euros (septiembre de 2011). Igualmente, un matrimonio de Siurana de Prades promueve la campaña “Decimos basta” y preconiza no pagar impuestos al Estado, sino a la Generalitat (enero de 2012). De hecho, el lema “España nos roba” lo han difundido ERC, SI y las juventudes de CiU. Además, han menudeado protestas contra el mal funcionamiento de Cercanías, con actuaciones coordinadas entre los usuarios, como la de parar un tren en Sant Celoni un cuarto temprano (marzo del 2009).

La insumisión cívica se ha plasmado también en ámbitos que afectan la calidad de vida, como los desahucios (en 2009 se constituyó la Plataforma de Afectados por la Hipoteca) o las ocupaciones vecinales de los CAP ante el recorte de gasto sanitario (la de Bellvitge, iniciada el octubre de 2011, ya hace seis meses que dura). Finalmente, se reflejó en el movimiento de los indignados, que estalló el mayo de 2011 y convergieron en él la protesta política y la social.

Vídeo colgado en youtube que desató la campaña antipeaje en Cataluña.

Las lecciones de #novullpagar

En consecuencia, debe pensarse que #novullpagar refleja una tendencia creciente a la insumisión cívica de sectores cada vez más amplios y ofrece tres lecciones.

En primer lugar, plasma que estimular la insumisión, más allá de permitir escenificaciones políticas, ya no sale gratis. Puede tener un impacto imprevisto por sus promotores al generar dinámicas fuera de su control, como se ha visto ahora: los partidos se han visto sorprendidos por la campaña y el gobierno ha alegado que la comprendía, pero que debía castigarla.

En segundo lugar, pone de manifiesto que la doble desafección imperante en Cataluña (hacia Madrid como símbolo de un Estado lejano y hacia la misma clase política) genera una actividad política cada vez más alejada de los canales oficiales establecidos (partidos y Parlamentos). Por una parte, aumentan la abstención, el voto nulo o en blanco y el apoyo a nuevas formaciones; por otra parte, se intensifica la actividad en movimientos cívicos y redes sociales.

En tercer lugar, muestra la contradicción cada vez mayor entre el tiempo de los políticos, basado en legislaturas, y el de los ciudadanos, que quieren soluciones inmediatas: hoy aplazar un asunto una legislatura es aplazarlo una eternidad.

Ni Mas, ni Rajoy: Thoreau

A las puertas del aniversario de la eclosión de los indignados (15 de mayo) y de una nueva movilización antipeatge (20 de mayo), el éxito de #novullpagar anuncia futuros actos de insumisión, tan repentinos como difíciles de reprimir por su seguimiento cada vez más masivo. En qué punto nos hallamos ahora? Probablemente en el que el sociólogo Manuel Castells, en un brillante análisis de los movimientos sociales y la red al  Anuario del conflicto social 2011, considera de “acumulación de fuerzas” para un nuevo salto.

Este panorama apunta un rasgo diferencial de Cataluña respecto al resto de España: es el territorio más proclive y maduro para grandes movimientos de insumisión civil. Y es que cada vez es más grande la distancia entre el país oficial -gobernado por Mas y Rajoy- y el real, en el que señorea el fantasma de Henry David Thoreau, puesto que su estrategia de insumisión de La desobediencia civil (1849) la han adoptado miles de catalanes sin saberlo: “Declaro libremente mi guerra en el Estado, a mi manera, a pesar de que seguiré haciendo uso y obteniendo tantas ventajas como pueda”.

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