1968: EL DESCONOCIDO “MAYO NEOFASCISTA” FRANCÉS*

Cartel de Occident: “Por una revolución popular nacionalista antimarxista/anticapitalista” (imagen de  www.resistances.be).

 

MAYO DEL 68 SUELE ASOCIARSE GENERALMENTE A LA IRRUPCIÓN DE LA NUEVA IZQUIERDA. Sin embargo, este episodio político influyó notablemente en la evolución del neofascismo francés y europeo y los cambios que experimentó la extrema izquierda tuvieron su réplica -parafraseando a Lewis Carroll- en el otro lado del espejo. La propia génesis de los hechos de mayo aparece estrechamente vinculada a los avatares de la ultraderecha francesa, concretamente a una formación activista y violenta, el Mouvement Occident [Movimiento Occidente], más conocido como Occident.

Occident: ¿Detonador del mayo francés?

A mediados de los años sesenta, la extrema derecha francesa se hallaba en crisis y fragmentada. Al abandono de Argelia y al consiguiente hundimiento de la Organisation Armée Secrète [OAS, Organización del Ejército Secreto] había sucedido el fiasco de la candidatura del ultraderechista Jean-Louis Tixier-Vignancour en las elecciones presidenciales de 1965 (5.2% de los votos). En este contexto emergió el grupo Occident. Fundado en 1964 por disidentes del movimiento neofascista Europe-Action [Europa-Acción] y agrupando algunos ex-miembros de la OAS, Occident reunió una militancia escasa (unos 800 miembros) pero consiguió gran notoriedad por su recurso a la acción directa en pleno Quartier Latin. “Es el prototipo de escisión estúpida”, comentarían más tarde algunos de sus impulsores.

El grupo no contaba con local ni medios económicos, e intentó salir de la marginalidad política buscando protagonismo en los medios de comunicación, aunque los comentarios fueran peyorativos. Así, entre 1964 y 1968 los choques entre neofascistas y ultraizquierdistas se hicieron cada vez más frecuentes en París y en algunos campus universitarios, a la vez que la dureza de las peleas fue en aumento: cadenas de bicicleta, cascos de motorista, porras y cinturones claveteados devinieron armas habituales en las trifulcas.

El enfrentamiento con la extrema izquierda se polarizó en el eco que el conflicto vietnamita tenía entonces en Francia. Como respuesta al apoyo de la izquierda al Viet-cong, a través de los llamados comités Vietnam de Base, se creó un Frente Unido de Apoyo a Vietnam del Sur, anticomunista, liderado por Roger Holeindre (dirigente de Occident), que difundía consignas como “La bomba H sobre Hanoï” o “Marines a Hanoï”. El 28 de abril de 1968 una exposición del frente dirigido por Holeindre fue arrasada por un comando izquierdista. El detonador de las jornadas de mayo se había puesto en marcha.

Mitin de Occident en 1964 en París (imagen de npa2009.org).

La revolución: división y desconcierto  

Occident reclamó venganza y anunció un acto el 2 de mayo en Nanterre. Los estudiantes de extrema izquierda tomaron el anuncio como un desafío: “Fascistas que habéis escapado de Diên-Biên-Phu [la batalla en la que fueron derrotadas las tropas francesas en Vietnam en 1954], no escapareis de Nanterre”. El decano, ante la tensa situación, decidió cerrar la facultad. Al día siguiente, los militantes de extrema izquierda se concentraron en la Sorbona, y tras la agresión de un grupo de neofascistas, se generalizó el enfrentamiento entre estudiantes y policía. Un miembro de Occident, en la huida, lanzó un cóctel molotov. Era el primero de las jornadas de mayo.

La revuelta había comenzado. ¿Qué hacer? El desconcierto y la división caracterizaron la actitud de los jóvenes neofascistas desde el primer momento, atrapados por sus contradicciones. ¿Debían unirse a la revuelta junto a la extrema izquierda? ¿O debían apoyar al general Charles De Gaulle, quien había claudicado abandonando Argelia y represaliado a la OAS? La evolución de los acontecimientos decantó al neofascismo hacia el orden establecido. “¡Expulsad a Cohn-Bendit!” o “¡La Sorbona para los franceses!”, eran algunos de los lemas coreados en las manifestaciones.

Los servicios de información gaullistas buscaron apoyo entre la ultraderecha (incluyendo los seguidores de Occident) para contener la agitación estudiantil. Occident, finalmente, se inclinó por sumarse al bando del gobierno y entre mayo y junio de 1968 sus militantes fueron autores de diversas provocaciones contra comités de huelga de obreros y estudiantes y asaltaron locales del Partido Comunista. Cuando el 12 de junio las autoridades disolvieron los movimientos de extrema izquierda, Occident quedó indemne. René Capitant -Ministro de Justicia- declaró que “El movimiento Occidente tal vez ha empleado la violencia, pero no se ha manifestado como un movimiento subversivo”. Finalmente, el 31 de octubre de 1968 Occident fue disuelto, dejando tras de si una estela mítica.

La herencia neofascista de mayo

Occident se creó una imagen de extrema derecha “pura y dura” y lanzó una propaganda un tanto imaginativa. A la vez, mostró claramente las contradicciones del neofascismo francés, incapaz de convertirse en una fuerza rupturista. Ya en 1977, François Duprat, ex-dirigente de Occident, manifestó que “en mayo de 1968, la actitud de los nacionalistas que se vendían a las policías paralelas, me ha repugnado”. Sin embargo, la experiencia política de las jornadas de mayo resultó de gran influencia en la trayectoria posterior de la extrema derecha francesa.

Manifestación de Occident en mayo de 1968  (imagen de www.francetvpro.fr) .

La herencia de Occident fue recogida por Ordre Nouveau [ON, Orden Nuevo] -partido creado en 1969- que configuró el sector más vanguardista del neofascismo francés. ON contó con numerosas mujeres en sus filas (hecho hasta entonces insólito), llegando a reunir 5.000 militantes y a organizar en el Palacio de los Deportes de París en 1970 la mayor concentración de extrema derecha efectuada en Francia desde la posguerra. Al igual que Occident, su violencia le valió la prohibición en 1973; la mayoría de sus cuadros y militantes terminaron por confluir en el Front National [FN, Frente Nacional] dirigido por Le Pen.

Mayo también propició la eclosión de la llamada Nouvelle Droite [Nueva Derecha], agrupada en torno al Groupement de recherche et d’études pour la civilisation européenne [GRECE, Grupo de Investigación y de Estudios para la Civilización Europea]. Creado oficialmente en 1969 y dirigido por antiguos militantes neofascistas, el GRECE llevó a cabo una amplia renovación del discurso de la derecha radical francesa, buscando nuevos temas y nuevos enfoques y pretendiendo elaborar un “gramscismo de derecha”. A este respecto, la historiadora Anne-Marie Duranton Crabol afirma que “las preocupaciones de la Nueva Derecha llevan la imprenta posterior al mayo de 1968: regionalismo, feminismo, ecologismo, crisis de las instituciones establecidas como la Escuela y el Ejército”.

Mayo del 68, en síntesis, actuó sobre la ultraderecha francesa y europea como un catalizador político y los activistas neofascistas de los años setenta quedaron marcados por aquellas tempestuosas jornadas. En 1977, un anónimo exdirigente de comandos que atentaron contra el movimiento antimilitarista francés a inicios de los setenta, convencido de luchar en una guerra contra la subversión, manifestó que “a nuestra manera, éramos los niños del mito revolucionario de mayo de 1968 en su versión derechista”.

Estrambote: lecciones de mayo

Mayo de 1986. “¡Madelin paga tu cuota!” era el lema que figuraba en una pancarta del tradicional cortejo anual de la extrema derecha frente a la estatua de Juana de Arco en París (foto de www.resistances.be). El mensaje iba dirigido a Alain Madelin, a quien Jacques Chirac había nombrado Ministro de Industria dos meses antes. Madelin había iniciado una precoz carrera política militando en el grupo Occidente y su entrada en el gobierno conservador fue considerada una traición por algunos de sus antiguos correligionarios y el ultraderechista periódico Présent (1-2/V/1986) no dejó de recordar irónicamente su pasado: “He aquí un muchacho que nosotros hemos conocido en […] Occidente y en el Frente Unido de Apoyo a Vietnam del Sur, más extremista que el más convencido de los coroneles de los Boinas Verdes. Nada era bastante `duro’ para él”. Esta fue la evolución de un exmiembro de Occident. ¿Fue un hecho excepcional?

Otro exmilitante del colectivo, Alain Robert, hizo estas declaraciones interesantes al respecto en 1977: “Algunos camaradas, después de Mayo del 68 han tenido su ‘tentación mayoritaria’: continuar el mismo combate, pero bajo otros colores […]. Es probable que dentro de algunos años se encuentre a un cierto número de antiguos militantes de Occidente y Orden Nuevo en los cargos dirigentes de los grandes partidos no comunistas. No habrán olvidado nada, pero lo habrán aprendido todo: han querido salir del gueto donde se encuentra cerrado nuestro movimiento político y ofrecer las mismas ideas, pero bajo una presentación más respetable”.

Con el tiempo, pues, no sólo los inconformistas de la izquierda radical llegaron al poder, sino también quienes les combatían en la calle. Y es que mayo dio lecciones a todos.

________

* La versión original de este texto se publicó en Xavier Casals, “El mayo blanco francés”, El Viejo Topo, 121 (septiembre 1998), pp. 26-28.

 

Los comentarios están cerrados.