ENTREVISTA A MAGÍ CRUSELLS: “A FRANCO LE GUSTABA EL CINE Y VIO CASI DOS MIL PELÍCULAS, PERO TAMBIÉN CONOCÍA SU EFICACIA PARA PROYECTAR SU IMAGEN”

Magí CRusellsMAGÍ CRUSELLS es profesor en la Universidad de Barcelona. Estudioso del cine, es experto en cine de la Guerra Civil y en el noticiario NO-DO y dedicó su tesis doctoral a las Brigadas Internacionales en el cine, publicada como Las Brigadas Internacionales en la pantalla (2001).  Además de publicar diversas obras sobre cine e historia, actualmente es el director del Centre d’Investigacions Film-Història y de la revista Filmhistoria Online.

Le entrevistamos con motivo de la última obra que ha escrito, Las películas que vio Franco (y que no todos pudieron disfrutar). Cine en El Pardo, 1946-1975. Crusells es coautor de esta interesante aportación junto al también historiador y gran conocedor del mundo del cine José Mª Caparrós, que falleció poco después de que el libro viera la luz. Al final de la entrevista reproducimos un video de homenaje a este investigador y le agradecemos al profesor Crusells que haya aceptado contestar a nuestras preguntas.

Las películas que vió Franco

¿Hasta qué punto Franco era cinéfilo?

El interés de Franco por el cine tiene dos vertientes. La primera está relacionada con su ambición como dictador, ya que conocía la eficacia de los medios de comunicación para la proyección de su propia imagen; la segunda era puramente placentera. José María Caparrós y un servidor localizamos en el Archivo General del Palacio Real las 2.037 tarjetas-invitaciones que se imprimieron de las sesiones cinematográficas que se celebraron en El Pardo entre 1946 y 1975.

Visionó cerca de 2.000 películas comerciales en total. En alguna ocasión vio dos por semana, junto a varios números del noticiario NO-DO –en muchos de los cuales él era el mismo protagonista– y otros documentales. El rey del juego (1961), producción de los EE.UU., fue el filme de ficción que vio más veces: tres, en 1961, 1966 y 1975. ¿Un guiño de película? Lo comento porque Franco supo jugar muy bien sus cartas a lo largo de su vida.

Fragmento de “El rey del juego”.

¿Por qué el título de su obra afirma que “no todos pudieron disfrutar” del cine que el dictador vió en privado?

Uno de los mitos creados por el propio Franco fue que él era un líder nacional que se sacrificaba en beneficio del pueblo, viviendo de forma austera. Finalizada la Guerra Civil, se habilitó en el Palacio de El Pardo el salón de teatro de los reyes como sala de proyección, un aspecto inalcanzable para la mayoría de españoles de la época.

Entre las películas que vio hay que destacar algunas que aún no habían sido censuradas e incluso un par de ellas que no fueron proyectadas comercialmente en las salas de cine: Christopher Columbus (1949), de David Mcdonald, película inglesa que tuvo su “réplica” con Alba de América (Juan de Orduña, 1951), y la célebre Viridiana (1961), de Luis Buñuel, que llegó a ser criticada duramente por L’Osservatore Romano debido a la imagen que ofrecía de la caridad cristiana.

Fragmento de “Viridiana”.

¿El dictador mostraba su desaprobación hacia los filmes que no le gustaban?

Tuvimos la suerte de entrevistar a Juan Cobos Arévalo, que formó parte del servicio privado del Jefe del Estado, quien asistió a centenares de sesiones cinematográficas como mayordomo y nos manifestó que nunca vio a Franco tomar notas o hacer gestos como algunos historiadores han señalado. Franco era una persona impasible. Tuvo ocasión de visionar películas que todavía no habían pasado el filtro de la censura y no mostró ninguna reacción antes algunas imágenes consideradas “poco convenientes” para la época. Estoy pensando, por poner un caso, en los besos apasionados entre los dos protagonistas de El Cid (1961), Sophia Loren y Charlton Heston, que fueron eliminados en la versión exhibida en las salas español.

Fragmento de “El Cid”.

¿Qué importancia tuvo Raza para Franco y por qué luego el propio dictador la censuró?

A lo largo de la vida de Franco, hubo constantes indicios de su interés por el cine. Quizás el más llamativo fue cuando escribió el argumento cinematográfico de Raza (1941), en el que alude a los tres pilares del franquismo: la religión, la familia y la patria. En esta obra, claramente autobiográfica, a través de su heroico personaje principal, revelaba claramente y compensaba plenamente las frustraciones de su propia vida.

Debido al carácter fascista de Raza en 1950 se hizo un nuevo montaje, titulado Espíritu de una raza, en la que se eliminaron, por ejemplo, las alusiones a la intervención de los Estados Unidos durante la guerra de Cuba; o las referencias falangistas en el metraje que transcurre durante la guerra civil como son el saludo brazo en alto, una jota dedicada  a la Falange o los retratos de Franco y de José Antonio.

Fragmento de “Raza”.

¿Qué importancia tuvo el NO-DO para Franco?

La finalidad de NO-DO –era el único noticiario que se permitía proyectar en el Estado español y obligatoria su exhibición en los cines entre 1943 y 1975– era la de mostrarlo como un gran gobernante. Es visto como el guía y el alma reconstructora de la nueva España surgida tras la Guerra Civil que ha vencido a los enemigos del país. Industrializa el país a través de enormes obras hidráulicas o de construcciones con una gran tecnología industrial, que proporcionan tanto riqueza como modernidad. Cualquier clase de visita de una personalidad extranjera era magnificada  con la intención de mostrar el apoyo internacional que tenía el régimen.

Fragmento de un documental del NO-DO sobre “La obra de Franco”.

¿La relación de Franco con el cine que reconstruyen permite entender mejor su dictadura?

El cine fue utilizado no solo como elemento de evasión sino también de propaganda y adoctrinamiento que ensalzaba los valores del nacionalcatolicismo y criticaba aquellos aspectos contrarios al régimen. El NO-DO mostraba la visión de los principios del llamado Movimiento, siendo el único cauce cinematográfico de participación en la vida pública española. Otro ejemplo lo tenemos en los temas tabús de las películas de ficción, provocando que, en muchísimas ocasiones, se eliminaran escenas o se alteraran diálogos de las películas exhibidas comercialmente en España para acomodarse mejor a los intereses del gobierno, como sucedió en Casablanca (1942).

Así se censuró “Casablanca”.

¿Fue este el último libro publicado en vida de José María Caparrós?

Sí. Ediciones Cátedra era consciente de su enfermedad terminal e hizo todo lo posible para que él lo tuviera en sus manos en vida, gracias a la labor de Raúl García Bravo. Yo estaba presente cuando lo recibió y puedo asegurar que ese día fue la mejor medicina que tuvo, mostrando una gran alegría y felicidad. Falleció un mes más tarde, el 18 de marzo del 2018.

Video de homenaje al coautor del libro, José Mª Caparrós, que falleció cuando el libro vio la luz.

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