ELECCIONES EN UCRANIA: ZELENSKIY PRESIDENTE O UN NUEVO EPISODIO DE ¡COMEDIANTES AL PODER!

Vídeo publicado por el cómico y candidato a la presidencia de Ucrania, Volodymyr Zelensky, pidiendo un debate a su rival en el estadio Olímpico de Kiev.

 

ESTE DOMINGO, 21 DE ABRIL, TENDRÁ LUGAR LA SEGUNDA VUELTA DE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES EN UCRANIA. El favorito es el cómico Volodymyr Zelenskiy, un actor cómico de 41 años que en la televisión interpreta precisamente al presidente del país. En la primera vuelta de los comicios logró el 30.2% de los votos ante al 15.9% del presidente actual y rival en esta segunda vuelta, Petró Poroshenko.

Habrían favorecido su éxito tres factores, señaló un editorial de El País Por una parte, su gran popularidad televisiva. Por otra parte, el hartazgo de la ciudadanía ante la corrupción. En este sentido, Ucrania lidera el ranking mundial de desconfianza en el gobierno y -según una encuesta- “sólo el 9% de los ciudadanos cree en sus gobernantes (la media de los estados postsoviéticos está en 48%)”. Por último, según el citado editorial, el comediante candidato ha presentado “un programa simple —probablemente demasiado elemental […]—, directo y con alguna dosis de demagogia.  […] ha propuesto eliminar la inmunidad parlamentaria, prohibir que quienes hayan sido condenados por corrupción ocupen cargos públicos y hacer referendos para dilucidar las cuestiones importantes, sin especificar cuáles son estas. Para solucionar la guerra en el Este del país, Zelenskiy quiere sentarse a negociar directamente con Moscú”.

Así las cosas, Zelenskiy ha convertido la campaña presidencial en un espectáculo, cuyo número más vistoso fue su petición mediante un video de celebrar un debate en el estadio Olímpico de Kiev (puede verse al inicio de este post). Su rival y actual presidente, Petró Poroshenko, aceptó el desafío con otro video. Sin embargo, Zelenskiy no acudió a la cita.

El caso deL cómico ucraniano no es un fenómeno aislado, sino que se enmarca en un escenario en el que se entrecruzan dinámicas diversas, como el triunfo de la política-espectáculo, el descrédito de las élites tradicionales y la cotización a la alza de mensajes simplistas y demagógicos. Los precedentes son diversos y ya los expusimos en mayo de 2017, en un análisis publicado en El Periódico (“¡Comediantes al poder!”) y que recuperamos a continuación por su vigencia.

“¡Comediantes al poder!”

En los comicios presidenciales serbios celebrados en abril de 2017 quedó tercero Luka Maksimovic, un joven universitario que protagonizó una carrera política meteórica. La inició en los comicios locales del 2016 en Mladenovac (Belgrado) mediante la sátira: se presentó al frente de un partido paródico llamado Sarmu probo nisi con el falso nombre Ljubiša Preletačević (‘preletač’ significa “chaquetero”) o Beli (blanco, por vestir de este color con vistosas joyas) y captó el 20% de votos de sus 53.000 habitantes.

Decidió entonces aspirar a la presidencia con el lema ‘¡Dale duro!’ y haciendo afirmaciones como esta: “No habrá ninguna corrupción, ¡salvo la mía, claro!”. Captó un 9.4% de los votos gracias a la desafección política, como Maksimovic ha advertido: “Algo no está bien en este país cuando un personaje irreal puede encender las multitudes de esta manera”.

La sombra alargada de Coluche

Coluche presidentSu caso es un nuevo reflejo de la capacidad de los humoristas para capitalizar la desafección. El pionero en este campo fue el payaso francés Coluche (Michel Colucci), que en 1980 lanzó su candidatura a la presidencia con apoyo de ‘Charlie Hebdo’ e intelectuales relevantes. “Soy candidato a las presidenciales para cubrir de mierda a todo mundo y hasta el final”, afirmó. Quería representar a los numerosos colectivos que, a su juicio, estaban al margen de la política (desde homosexuales a taxistas) y se proclamó “el candidato de minorías que, sumadas, son la mayoría”. No logró las firmas requeridas para la liza electoral, pero un sondeo le dio el 16% de los votos.

Su discurso ha tenido éxito en este siglo al acelerarse el desgaste de la política tradicional, como ilustran diversos casos. Así, en Alemania el exeditor de la publicación satíricac Titanic, Martin Sonneborn, fundó en el 2004 Die Partei (El Partido), otra formación paródica entre cuyas estrambóticas propuestas ha figurado reconstruir el muro de Berlín. Finalmente, en el 2014 logró un escaño en Estrasburgo al captar el 0,6% de los votos con un lema dirigido a un electorado antagónico: ‘Sí a Europa, no a Europa’. A la par, ha preconizado medidas como introducir ‘cuotas de vagos’ en consejos directivos.

El asalto a las instituciones

Pero los humoristas también pueden gobernar. En la Islandia devastada por la crisis bancaria deL 2008, cuando se desencadenó la protesta ante el Parlamento con aperos de cocina (la ‘revolución de las cacerolas’), hizo fortuna Jón Gnarr. Este cómico lanzó el Besti flokkurinn (Partido Mejor) el año siguiente, que ironizó sobre las propuestas del resto de formaciones y ganó los comicios locales del 2010 en Reikiavik (34.7% de votos).

Video del Besti flokkurinnen, en la que Gnarr canta una canción inspirada en “Simply the best”, que popularizó Tina Turner.

Un acuerdo con la Alianza Socialdemócrata convirtió a Gnarr en alcalde hasta el 2014. De la experiencia surgió un partido liberal, Björt framtíð (Futuro Brillante), presente en el Parlamento desde el 2013 y que comparte siglas con su antecesor (BF). Pero lo más interesante es que, según Gnarr, esta iniciativa influyó en el italiano Giuseppe –Beppe- Grillo, al ser “un aliciente y una especie de modelo para él y para su partido”.

Vaffanculo day

Recordemos que hace una década Grillo era un popular humorista y actor cuyo blog de denuncia de las élites alcanzó gran popularidad y llegó a 100.000 visitas diarias. Tuvo gran éxito al convocar el 8 de septiembre del 2007 el Vaffanculo Day (el día de enviar “a tomar por…”) dedicado a los políticos. El objetivo era recoger firmas para promover una ley que impidiera ocupar un escaño a quien estuviera condenado, limitar mandatos y facilitar la elección directa con listas abiertas.

En el 2009 Grillo vertebró a través de internet el Movimento 5 Stelle [Movimiento 5 Estrellas], una formación que considera que el Parlamento no representa a la mayoría de ciudadanos y que los partidos han suplantado a la voluntad popular. Fue la fuerza más votada en las elecciones legislativas del 2013 (25,5%), aunque perdió fuelle en las europeas del 2014 (21,1%).

En la cámara de Estrasburgo se unió al grupo del eurófobo Nigel Farage (promotor del ‘brexit’), si bien este enero Grillo quiso mudarse al liberal sin éxito. Hoy el M5S, que gobierna Roma y otras urbes importantes, hace bandera del abandono del euro y un sondeo de marzo le situó en cabeza en intención de voto (32,3%).

Estas experiencias tienen una lección clara: un voto de desafección y protesta revestido de ironía demagógica, puede alumbrar artefactos políticos tan imprevisibles como capaces de influir y gobernar. En definitiva, es hora de tomarse muy en serio a los bromistas metidos en política.

 

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