ENTREVISTA A FLORENTINO RODAO: “EL SENTIMIENTO DE CULPA EN JAPÓN POR SU PARTICIPACIÓN EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL ES MUY DIFERENTE AL DE ALEMANIA”

 

FLORENTINO RODAO ES UN HISTORIADOR EXPERTO EN JAPÓN Y BUEN CONOCEDOR DEL MUNDO ASIÁTICO. Este catedrático de la Universidad Complutense nacido en Madrid en 1960 es bien conocido por diversos trabajos: Españoles en Siam (1997), Franco y el imperio japonés (2002) o Franquistas sin Franco. Una historia alternativa de la Guerra Civil española desde Filipinas (2012).

Ahora acaba de publicar La soledad del país vulnerable. Japón desde 1945 (Crítica), una visión amplia y desde diversos puntos de vista de la evolución de este país tras su derrota en la Segunda Guerra Mundial. De este modo, el ensayo no se ciñe a cuestiones estríctamente de historia e incide -entre otros aspectos- en la vida social o el rol de la mujer y el de la religión. Puede leerse un fragmento en PDF aquí.

Dado que consideramos la obra de interés para nuestr@s lector@s, le hemos hecho una entrevista por email. Le agradecemos que haya accedido a contestar a nuestras preguntas.

¿En el recuerdo de la Segunda Guerra Mundial en Japón hay una sensación de culpabilidad como en Alemania?

Por supuesto que hay sentimiento de culpa, y muy intenso. En muchos casos he oído a japoneses sacarlo sin venir a cuento. El recuerdo de la guerra, eso sí, ha estado más politizado y usado por los políticos que en España. Yo creo que ha sido así porque al juzgar a los presuntos criminales de guerra ha predominado más el sentimiento nacional sobre la posible culpabilidad de los procesados. Frente a una Alemania que ha aceptado las peticiones de juzgar alemanes como criminales de guerra en otros países, Japón ha sido diferente.

En parte, por el mal ejemplo que dio el Tribunal de Guerra de Tokio, que ha sido visto como el ejercicio de la Justicia de los vencedores. Y en parte, por la propaganda de esos años, que se centró en la justicia de sus objetivos más que en la maldad de los enemigos. La vieja imagen del bolchevique o del judío perverso que debía morir hizo palpable el error y el arrepentimiento al acabar la guerra. Incluso las percepciones niponas de los aviadores norteamericanos, los más odiados, fueron relativamente benignas: se les siguió considerando humanos, no ratas o monos, que fue lo más normal entre sus enemigos.

La masacre de Nanjing es la más conocida de la Guerra Chino-Japonesa y su cifra de víctimas es en torno a 70.000 personas. Fue cometida en diciembre de 1937, tras el reconocimiento por Italia (una gran potencia entonces) de su conquista del Manchukuo y cuando pensaban que China se derrumbaría. Tenían la intención de acabar con el ejercito nacionalista chino: se buscó en especial a los que tenían botas o vestimenta del ejército nacionalista, aunque se acabaron cometiendo numerosos desmanes. Por ello, los comunistas la marginaron inicialmente (Imagen de Wikipedia: Ciudadanos chinos son enterrados vivos).

A partir de los años ochenta, la multitud de visitas a un memorial de esta masacre (que cifra en su entrada 300.000 muertos, en grandes letras) y un libro de Iris Chang, La violación de Nanjing (1997, 2016 en la edición en español) que lo describe con mucha emotividad han ayudado a recordar la masacre. De hecho, el museo  ha sido ampliado recientemente, del éxito que ha tenido

Japón lo vive algo desconcertado, porque al comienzo de los años noventa del siglo XX había una gran expectativa de colaboración conjunta. De hecho, Tokio fue el primer país que ayudó a China a aliviar el aislamiento tras la masacre de Tiananmen en 1989. Parece que Japón confió demasiado en el efecto de la cooperación al desarrollo que estuvieron brindando y descuidó las imágenes remanentes del pasado.

¿Fue el emperador Hiro-Hito un criminal de guerra?

Desde un punto de vista que considere que Hiro-Hito como Jefe del Estado es el responsable de las maldades cometidas en nombre del Estado, sí. Desde otros puntos de vista, también, porque se utilizó su figura para militarizar el país e incluso los paquetes de tabaco de los soldados aseguraban que era un regalo del emperador. Y una vez que Japón entró en guerra, el emperador también deseaba que la ganara.

Ahora bien, otra cosa es si realmente el emperador tenía autoridad para detener la espiral militarista en la que estaba inmerso el país. Un intento de negociación del Primer Ministro Fumimaro Konoe en China, con la idea llegar a un acuerdo con el presidente Roosevelt de EE.UU., por ejemplo, se fue al garete porque los propios militares detuvieron al mediador al llegar a China. La idea era llegar a un acuerdo con EE.UU. que fuera aprobado inmediatamente por el emperador, con lo que los militaristas no podrían negarlo. Frente al “pensamiento de grupo”, la capacidad de reacción era limitada, incluso para el propio emperador (Imagen de Wikipedia: El emperador Hiro Hito en 1938).

¿Se produjo una “desfascistización” de la administración y de las élites japonesas en 1945?

Se produjo una democratización en la medida que se permitieron de forma inmediata los sindicatos, partidos políticos y se puso en marcha una constitución democrática, muy avanzada para su época incluso en los derechos de las mujeres más que en EE.UU.. El militarismo y todo lo que oliera a fascismo fueron asociados con los tres lustros bélicos y la democracia pasó a ser vista como la palanca para la modernización.

En definitiva, se produjo una desmilitarización total y absoluta. Y se acabaron una buena parte de las razones que llevaron al militarismo, como una reforma agraria radical que igualó las rentas en el país. Pero cuidado, no confundamos eso con el autoritarismo y el control social, que ha seguido vigente.

¿Cuál ha sido el legado del militarismo derrotado en 1945? ¿Aún persiste?

Más allá de personajes curiosos como Yukio Mishima, un participante asiduo en las manifestaciones de izquierda que creía en la divinidad imperial, los ultraderechistas tienen escasa entidad (Imagen de Wikipedia: Mishima, que practicó el culto al universo del samurai).

El Ejército es muy reducido y no parece muy entusiasmado de entrar en una guerra. Además, los militares cada vez están más identificados con las actividades humanitarias, como en tantos otros países, desde que ayudaron a la democratización de Camboya, en los años noventa. Ahora hacen campañas de afiliación porque la vida del ejército no atrae mucho a la juventud, como en tantos otros países.

El campo de acción de la ultraderecha nacionalista (uyoku, como se le suele llamar) está en las islas Kuriles, conquistadas a última hora en la Guerra Mundial y en la crítica a los coreanos, muchos de ellos descendientes de los trasladados a trabajar en tiempos del imperio que no pudieron regresar tras la guerra, al contrario que los taiwaneses.

¿ Actualmente la ultraderecha política e intelectual tiene peso en el país?

Tiene una característica parecida a la italiana: su vinculación con la mafia, la yakuza. Desde comienzo del siglo XX, el lumpen ha sido utilizado para minar las campañas de protesta, bien portando palos, espadas, porras e incluso pistolas para reventar mítines o intimidad oponentes políticos, en parte porque el uso de fuerza física era aceptado tácitamente.

Un ultraderechista asesinó durante un mitín al líder comunista Inejiro Asanuma el 12 de octubre 1960.

Después de la guerra, la violencia es mucho menor, pero están comprobados los planes para utilizar a la mafia con el fin socavar las manifestaciones previstas ante la visita del presidente Dwight Eisenhower a Japón en 1960 para firmar el Tratado de Seguridad, Anpo. A través de Yoshio Kodama, la mafia ofreció 18.000 gánsteres para contrarrestar los cientos de miles de manifestantes opositores que se preveían, aunque la visita se canceló. Posteriormente, ha aparecido de forma recurrente en escándalos de tipo político: pueden dar mítines contra determinados políticos y pueden dejar de darlos contra otros.

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