¿VUELVE EL FASCISMO? ¿LA ULTRADERECHA ACTUAL REFLEJA EL RETORNO DEL FASCISMO? DOS HISTORIADORES EXPERTOS EXPERTOS EN EL TEMA ANALIZAN LA CUESTIÓN

 

Los historiadores Emilio Gentile (izq.) y Enzo Traverso (der.).

DONALD TRUMP, MATTEO SALVINI, MARINE LE PEN, NIGEL FARAGE… ¿VUELVE AL FASCISMO? Esta es una pregunta habitual en los medios de comunicación y foros ante el ascenso de la extrema derecha. Ahora disponemos de dos textos breves solventes y legibles, redactados en forma de entrevista que abordan la cuestión.

Ambos reflejan las tesis de dos reputados historiadores italianos de dilatado currículum y sólida reputación: Emilio Gentile (nacido en Bojano en 1946), en Quién es fascista (2019), y Enzo Traverso (nacido en Gavi en 1957),  en Las nuevas caras de la derecha (2018), del que existe versión en catalán, Els nous rostres del feixisme.

Del fascismo al postfascismo: ¿Qué ha cambiado?

¿Es posfascista la ultraderecha actual? Traverso plantea esta y otras cuestiones en una entrevista con el antropólogo Régis Meyran de 110 páginas con 87 notas. Es un diálogo con referencias numerosas a estudios, hechos y debates, y con unas respuestas llenas de matices. Todo ello le otorga complejidad sin limitar la comprensión.

Ahora bien, como la obra fue publicada en francés el 2017, la conversación pone el foco en Francia, a veces tiene referencias que el lector o lectora puede desconocer (como sucede aludir al Partido de los Indígenas de la República o al Comité Invisible). Pese a ello, los análisis perspicaces de Traverso compensan el esfuerzo.

El historiador prefiere el término “postfascismo” para aludir a la ultraderecha actual ante los de derecha populista o el de “nacional-populismo”. Con él designa “un estado inestable, expresión de una transición inacabada entre un fascismo superado -pero que no deja de ser la matriz de su movimiento- y una derecha nacionalista que no siempre aparece como legítima y respetable en una democracia liberal”. Es, pues, “un fenómeno transitorio, en mutación, que no ha cristalizado”, desvinculado del neofascismo. Este término, de hecho, sería un oxímoron: no designa algo nuevo, sino “residual” en querer “prolongar y regenerar el viejo fascismo”.

“El fascismo ha muerto definitivamente”

Muy distinto es el punto de vista de Gentile, opuesto a la pretendida existencia de un fascismo que ha pervivido hasta el presente, como se plantea de forma habitual. Es rotundo al respecto: “El fascismo ha muerto definitivamente, pues nadie hoy -ni siquiera los neofascistas- quiere restaurar el régimen que fue derribado por la victoria irreversibles de las fuerzas antifascistas, unidas para restituir al pubelo italiano la libertady la soberanía”.

Discípulo del célebre historiador Renzo de Felize, este investigador ha escrito una breve ensayo en forma de entrevista, pues esta no refleja un diálogo real. Ello obedece a que el autor ha organizado su argumentación a lo largo de 220 páginas de reducido tamaño a partir de una secuencia de preguntas que le han formulado a lo largo de su carrera y que aún se repiten. Este formato tiene la virtud de poder plantear numerosas cuestiones habituales en foros y medios de comunicación con respuestas sintéticas.

Al desarrollar sus tesis, Gentile insiste en acotar el fascismo a su época, evitando las simplificaciones que insisten en la existencia de un “fascismo eterno” o de su permanente retorno. Al hacerlo aporta explicaciones ilustradas con hechos y episodios históricos que le confieren solidez.

En este sentido, analiza muchas cuestiones interesantes, como las relaciones entre la Resistencia y el antifascismo o la actitud del comunismo italiano ante el fascismo. Esta última fue compleja y en 1934, tras llegar Hitler al poder el año anterior y consolidarse el régimen de Mussolini, pasó de identificar a los socialistas como “socialfascistas” a buscar la colaboración con estos y con el resto de formaciones antifascistas.

Miembros de Casa Pound en Roma con máscaras con los colores de la bandera italiana (foto: Reuters).

Dos visiones divergentes y sugerentes

En suma, estamos ante dos lecturas que se complementan, que coinciden en rechazar algunos lugares comunes del debate público o mediático (como la existencia de un “islamofascismo”) y que muestran cómo se pueden argumentar visiones muy distintas sobre la relación entre la ultraderecha actual y el fascismo con solidez, por lo que recomendamos su lectura. En una época en la que se repiten tópicos desde la pobreza de información y la pereza intelectual, estos dos textos breves ofrecen sendas perspectivas inteligentes y documentadas sobre la eventual persistencia del fascismo.

 

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