LAS TRES DERECHAS (VOX, C’S Y PP) Y EL ESCENARIO POLÍTICO DESPUÉS DE LA INVESTIDURA

 

Intervenciones en el Congreso de los diputados de Santiago Abascal, Inés Arrimadas y Pablo Casado (imagen de diario16.com).

 

LA INVESTIDURA DE PEDRO SÁNCHEZ HA ACAPARADO EL FOCO MEDIÁTICO y la actividad política del nuevo año. Desde nuestra óptica, parecen marcarse tres líneas de fuerza claras en el ámbito de la derecha en esta legislatura.

1. Un cuestionamiento permanente del gobierno

El dirigente de Vox, Santiago Abascal, ha utilizado como arma política arrojadiza la pretendida “ilegitimidad” del futuro gobierno. Así, ha afirmado que Sánchez “quiere copresidir un Gobierno ilegítimo porque de la mentira y el fraude a los españoles solo puede nacer la ilegitimidad”. Ha afirmado asimismo que que «la compañía aseguradora del golpe institucional que están llevando a cabo [Sánchez] se llama ETA».

Pablo Casado, por su parte, ha acusado a Sánchez de “desbordar el sistema del 78″ no porque no funcione, “sino porque funciona, y muy bien, contra sus socios”, que son –a sus ojos- “los terroristas y los golpistas”. Sostiene que la “patológica ambición personal” del presidente le llevará a formar “el Gobierno más radical de la historia”.

Finalmente, Inés Arrimadas, portavoz de C’s, considera “populista” al futuro ejecutivo y afirma que lo origina un “acuerdo infame” de lúgubres augurios: “España va a estar más empobrecida, más dividida por territorios y más dividida con trincheras del pasado; además de mucho más debilitada en sus instituciones”.

En suma, el nuevo ejecutivo de coalición de Sánchez es calificado desde la derecha como “ilegítimo” (Abascal), nacido de un “acuerdo infame” (Arrimadas) y antisistémico (Casado). Así las cosas, cabe presumir que la legislatura posiblemente será una bronca continua de C’s, PP y Vox contra el ejecutivo con un discurso que, más allá de sus divergencias, coincide en presentarlo como una amenaza al sistema político vigente.

2. Una competencia reñida entre C’s, Vox y el PP

En este escenario, la competencia política entre Casado y Abascal por liderar una oposición frontal a el ejecutivo de Sánchez es comprensible, en la medida que hay un claro trasvase del voto del PP a Vox. No obstante, la pugna por marcar la agenda de la oposición por ambas fuerzas cabe pensar que radicalizará tanto las posiciones del PP, temeroso de no verse desbordado por Vox, como las de Vox, resuelta a no dejar a Casado como líder visible de la oposición.

De este modo, si la legislatura dura cuatro años puede ser difícil para el PP mantener la necesaria proximidad a Vox para recuperar a parte de sus votantes que desertaron hacia el partido de Abascal y, a la vez, no perder un sector de electores que puede caer en el hastío ante esa forma de oposición.

En este marco C’s tiene una papeleta aún más difícil: si bien Arrimadas considera  que su formación debe “demostrar” que es de centro, el partido ha quedado alineado por ahora con Vox y el PP. Veremos cuál es su capacidad de maniobra política.

 

Vídeo difundido por el PP sobre el “espíritu de Colón” (24/II/2019).

3. Una aplicación de la obstrucción jurídica o lawfare a la labor del gobierno

Merece reseñarse también que Casado ha indicado ya una eventual hoja de ruta política de su oposición al manifestar que si Sánchez no actuaba contra Quim Torra tras el controvertido acuerdo de la Junta Electoral Central, le denunciará por prevaricar. Es decir, tomará la vía judicial para oponerse al ejecutivo.

Recordemos, que Vox, en este aspecto, ya anunció –por boca de Jorge Buxadé  que el Tribunal Constitucional tendría “bastante trabajo” esta legislatura porque Vox, al superar los 50 diputados, estaba dispuesta a acudir a la citada magistratura para “exigir la depuración de nuestras normas y garantizar la igualdad y la libertad de todos los españoles”.

Por tanto, se perfila una fuerte oposición jurídica para bloquear iniciativas de todo tipo que eventualmente podría encajar en una estrategia de lawfare. Esta es descrita por el general estadounidense Charles Dunlap “como un método de guerra no convencional por el cual la ley se utiliza como un método de guerra […] para alcanzar un objetivo militar […]. El éxito del mecanismo es evidente, porque se utiliza la legitimidad de la ley y de los actores del sistema de justicia (la ley, la jurisprudencia, la legitimidad de jueces, fiscales y policía como detentadores de la violencia legítima) para proceder a la persecución del enemigo por la vía judicial”.[1] Veremos hasta qué punto se materializa una pugna como esta en las trincheras judiciales.

Conclusión: Retorna la oposición frontal al pacto del PSOE y el “nacionalismo periférico”

Lo hasta aquí expuesto no supone una gran novedad, en la medida que el clima descrito tiene sus antecedentes en la última legislatura de Felipe González (1993-1996, conocida como la “legislatura de la crispación”) y especialmente la primera de José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2008).

En ambos casos eran gobiernos socialistas con pactos con los nacionalistas periféricos, que para sus detractores les restaban legitimidad.  Obviamente, al llegar ahora el PSOE a acuerdos con los secesionistas (en el marco de una coalición con Podemos) ello solo puede ser percibido como una “traición” para sus críticos. Lo hasta aquí expuesto apunta a que -como antaño- volverán el ruido mediático, las movilizaciones públicas masivas como escenificación del repudio al ejecutivo “ilegítimo” y el recurso a instancias jurídicas para frenar su acción.

En suma, el llamado “espíritu de Colón” parece llamado a manifestarse de forma reiterada en esta legislatura. Pero en los casos precedentes (González y Rodríguez Zapatero), el PP podía capitalizar políticamente la protesta e intentar dirigirla o modularla. Ahora, en cambio, habrá tres fuerzas en pugna en tal sentido, a la vez que se apuntan iniciativas autónomas o “desde abajo”, como la reciente manifestación “por una España unida” convocada por ciudadanos anónimos el día de la investidura. Ello crea un escenario diferente, cuyas consecuencias a medio plazo son imposibles ahora de atisbar.

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[1] C. Proner, “Lawfare como herramienta de los neofascismos” en A. Guamán, A. Aragoneses y S. Martín (eds.), Neofascismo. La bestia neoliberal (Siglo XXI, Madrid, 2019), pp. 219-220.

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