ENTREVISTA A FLORENTINO RODAO: “EL SENTIMIENTO DE CULPA EN JAPÓN POR SU PARTICIPACIÓN EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL ES MUY DIFERENTE AL DE ALEMANIA”

julio 27, 2019

 

FLORENTINO RODAO ES UN HISTORIADOR EXPERTO EN JAPÓN Y BUEN CONOCEDOR DEL MUNDO ASIÁTICO. Este catedrático de la Universidad Complutense nacido en Madrid en 1960 es bien conocido por diversos trabajos: Españoles en Siam (1997), Franco y el imperio japonés (2002) o Franquistas sin Franco. Una historia alternativa de la Guerra Civil española desde Filipinas (2012).

Ahora acaba de publicar La soledad del país vulnerable. Japón desde 1945 (Crítica), una visión amplia y desde diversos puntos de vista de la evolución de este país tras su derrota en la Segunda Guerra Mundial. De este modo, el ensayo no se ciñe a cuestiones estríctamente de historia e incide -entre otros aspectos- en la vida social o el rol de la mujer y el de la religión. Puede leerse un fragmento en PDF aquí.

Dado que consideramos la obra de interés para nuestr@s lector@s, le hemos hecho una entrevista por email. Le agradecemos que haya accedido a contestar a nuestras preguntas.

¿En el recuerdo de la Segunda Guerra Mundial en Japón hay una sensación de culpabilidad como en Alemania?

Por supuesto que hay sentimiento de culpa, y muy intenso. En muchos casos he oído a japoneses sacarlo sin venir a cuento. El recuerdo de la guerra, eso sí, ha estado más politizado y usado por los políticos que en España. Yo creo que ha sido así porque al juzgar a los presuntos criminales de guerra ha predominado más el sentimiento nacional sobre la posible culpabilidad de los procesados. Frente a una Alemania que ha aceptado las peticiones de juzgar alemanes como criminales de guerra en otros países, Japón ha sido diferente.

En parte, por el mal ejemplo que dio el Tribunal de Guerra de Tokio, que ha sido visto como el ejercicio de la Justicia de los vencedores. Y en parte, por la propaganda de esos años, que se centró en la justicia de sus objetivos más que en la maldad de los enemigos. La vieja imagen del bolchevique o del judío perverso que debía morir hizo palpable el error y el arrepentimiento al acabar la guerra. Incluso las percepciones niponas de los aviadores norteamericanos, los más odiados, fueron relativamente benignas: se les siguió considerando humanos, no ratas o monos, que fue lo más normal entre sus enemigos.

La masacre de Nanjing es la más conocida de la Guerra Chino-Japonesa y su cifra de víctimas es en torno a 70.000 personas. Fue cometida en diciembre de 1937, tras el reconocimiento por Italia (una gran potencia entonces) de su conquista del Manchukuo y cuando pensaban que China se derrumbaría. Tenían la intención de acabar con el ejercito nacionalista chino: se buscó en especial a los que tenían botas o vestimenta del ejército nacionalista, aunque se acabaron cometiendo numerosos desmanes. Por ello, los comunistas la marginaron inicialmente (Imagen de Wikipedia: Ciudadanos chinos son enterrados vivos).

A partir de los años ochenta, la multitud de visitas a un memorial de esta masacre (que cifra en su entrada 300.000 muertos, en grandes letras) y un libro de Iris Chang, La violación de Nanjing (1997, 2016 en la edición en español) que lo describe con mucha emotividad han ayudado a recordar la masacre. De hecho, el museo  ha sido ampliado recientemente, del éxito que ha tenido

Japón lo vive algo desconcertado, porque al comienzo de los años noventa del siglo XX había una gran expectativa de colaboración conjunta. De hecho, Tokio fue el primer país que ayudó a China a aliviar el aislamiento tras la masacre de Tiananmen en 1989. Parece que Japón confió demasiado en el efecto de la cooperación al desarrollo que estuvieron brindando y descuidó las imágenes remanentes del pasado.

¿Fue el emperador Hiro-Hito un criminal de guerra?

Desde un punto de vista que considere que Hiro-Hito como Jefe del Estado es el responsable de las maldades cometidas en nombre del Estado, sí. Desde otros puntos de vista, también, porque se utilizó su figura para militarizar el país e incluso los paquetes de tabaco de los soldados aseguraban que era un regalo del emperador. Y una vez que Japón entró en guerra, el emperador también deseaba que la ganara.

Ahora bien, otra cosa es si realmente el emperador tenía autoridad para detener la espiral militarista en la que estaba inmerso el país. Un intento de negociación del Primer Ministro Fumimaro Konoe en China, con la idea llegar a un acuerdo con el presidente Roosevelt de EE.UU., por ejemplo, se fue al garete porque los propios militares detuvieron al mediador al llegar a China. La idea era llegar a un acuerdo con EE.UU. que fuera aprobado inmediatamente por el emperador, con lo que los militaristas no podrían negarlo. Frente al “pensamiento de grupo”, la capacidad de reacción era limitada, incluso para el propio emperador (Imagen de Wikipedia: El emperador Hiro Hito en 1938).

¿Se produjo una “desfascistización” de la administración y de las élites japonesas en 1945?

Se produjo una democratización en la medida que se permitieron de forma inmediata los sindicatos, partidos políticos y se puso en marcha una constitución democrática, muy avanzada para su época incluso en los derechos de las mujeres más que en EE.UU.. El militarismo y todo lo que oliera a fascismo fueron asociados con los tres lustros bélicos y la democracia pasó a ser vista como la palanca para la modernización.

En definitiva, se produjo una desmilitarización total y absoluta. Y se acabaron una buena parte de las razones que llevaron al militarismo, como una reforma agraria radical que igualó las rentas en el país. Pero cuidado, no confundamos eso con el autoritarismo y el control social, que ha seguido vigente.

¿Cuál ha sido el legado del militarismo derrotado en 1945? ¿Aún persiste?

Más allá de personajes curiosos como Yukio Mishima, un participante asiduo en las manifestaciones de izquierda que creía en la divinidad imperial, los ultraderechistas tienen escasa entidad (Imagen de Wikipedia: Mishima, que practicó el culto al universo del samurai).

El Ejército es muy reducido y no parece muy entusiasmado de entrar en una guerra. Además, los militares cada vez están más identificados con las actividades humanitarias, como en tantos otros países, desde que ayudaron a la democratización de Camboya, en los años noventa. Ahora hacen campañas de afiliación porque la vida del ejército no atrae mucho a la juventud, como en tantos otros países.

El campo de acción de la ultraderecha nacionalista (uyoku, como se le suele llamar) está en las islas Kuriles, conquistadas a última hora en la Guerra Mundial y en la crítica a los coreanos, muchos de ellos descendientes de los trasladados a trabajar en tiempos del imperio que no pudieron regresar tras la guerra, al contrario que los taiwaneses.

¿ Actualmente la ultraderecha política e intelectual tiene peso en el país?

Tiene una característica parecida a la italiana: su vinculación con la mafia, la yakuza. Desde comienzo del siglo XX, el lumpen ha sido utilizado para minar las campañas de protesta, bien portando palos, espadas, porras e incluso pistolas para reventar mítines o intimidad oponentes políticos, en parte porque el uso de fuerza física era aceptado tácitamente.

Un ultraderechista asesinó durante un mitín al líder comunista Inejiro Asanuma el 12 de octubre 1960.

Después de la guerra, la violencia es mucho menor, pero están comprobados los planes para utilizar a la mafia con el fin socavar las manifestaciones previstas ante la visita del presidente Dwight Eisenhower a Japón en 1960 para firmar el Tratado de Seguridad, Anpo. A través de Yoshio Kodama, la mafia ofreció 18.000 gánsteres para contrarrestar los cientos de miles de manifestantes opositores que se preveían, aunque la visita se canceló. Posteriormente, ha aparecido de forma recurrente en escándalos de tipo político: pueden dar mítines contra determinados políticos y pueden dejar de darlos contra otros.


ENTREVISTA A FLORENTINO RODAO: “LA FALANGE FUE TAN FASCISTA EN ESPAÑA COMO EN FILIPINAS, PERO ALLÍ PUDO IR CONTRA LOS OLIGARCAS”

abril 16, 2013

2011 - agosto (2)Florentino Rodao (Madrid, 1960) es doctor en historia por la Universidad Complutense (donde es profesor) y la de Tokio. Asimismo, ha escrito numerosos estudios académicos en los que destacan los de interacción española en Asia. De este modo, ha investigado la Guerra Civil español desde una perspectiva innovadora: la asiática.

Primero lo hizo en su magnífico libro Franco y el imperio japonés (2002, traducido al japonés) y ahora lo hace de nuevo con un sugerente trabajo: Franquistas sin Franco. Una historia alternativa de la Guerra Civil española desde Filipinas, publicado por Comares (clicando al enlace de la editorial puede accederse al sumario del libro y a una breve reseña).

Desde nuestra óptica, consideramos que la obra puede ser de interés para los lectores y lectoras de este blog al abordar un escenario poco conocido. Rodao muestra como el impacto del conflicto fratricida truncó la influencia española en Filipinas al dividir a su comunidad entre republicanos y leales a los sublevados y -como indica el subtítulo de la obra- plantea una “historia alternativa” de la guerra española al no haber entre los antirepublicanos filipinos un caudillaje como el de Frnaco. El resultado fue que la Falange del archipiélago fue más radical que la peninsular.

A continuación, ofrecemos una entrevista con Rodao, a quien agradecemos que haya aceptado contestar este cuestionario para nuestro blog.

¿Qué le llevó a estudiar el impacto de la Guerra Civil española en Filipinas?

La investigación anterior sobre Japón. Leyendo la documentación del ministerio de Exterior me di cuenta de la importancia de las luchas internas y del poder de la comunidad española en Filipina

¿La contienda marcó un declive la influencia española en el país?

Si, fue un punto de no retorno, aunque el período se puede extender hasta el final de la ocupación japonesa en Filipinas, en 1945

¿Considera que Filipinas puede ser considerada un “laboratorio político” de un franquismo sin militares?

Laboratorio político no, más bien case-study para conocer el bando rebelde y sus diferencias internas sin la distorsión que supone el dominio militar directo. La intervención de las autoridades peninsulares sobre los franquistas en Filipinas fue muy relativa.

Franquistas sin Franco

Portada de Franquistas sin Franco.

La Falange fue tan fascista en España como en Filipinas, pero en este archipiélago pudo ir contra los oligarcas, cosa que no podía ocurrir en la península. Por ello, se puede decir que fue hedillista, porque pudieron cumplir con su ideario original de lugar contra la “vieja política”, o contra el capitalismo monopolista. Zobel de Ayala, Andrés Soriano o Adrián Got, algunos de los “plutócratas”, por utilizar la terminología de la época, estuvieron en el punto de mira de los falangistas en Filipinas, lo que habría sido imposible en España.

¿Qué balance puede hacerse del impacto de la Guerra Civil en el archipiélago?

Acabó con la fortaleza de la comunidad española allí. Hay un dato claro, la prensa. Si en 1937 aproximadamente un tercio de los diarios eran en español (unos 65.000, con 70.000 en inglés, 20.000 en tagalo y 40.000 en chino, aproximadamente), en 1945 la prensa en Español pasó a tener un papel marginal, con 3.000 ejemplares del único diario en Manila.

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Boletín diario de las extremas derechas de Filipinas, cuya difusión habría superado los 800 ejemplares.

Para acabar, su libro alude a un tema poco conocido: la existencia de un hermanastro filipino de Franco. ¿Qué hay de cierto en ello?

Los datos son tomados de la documentación de la viuda de Francisco Franco Salgado-Araujo y es comprensible el deseo del propio familiar de mantenerse al margen de polémicas. Pero la verdad que no lo he investigado mucho, salió otro reportaje en la revista Interviu, pero no lo consulté. Se que es muy llamativo, pero para el contenido del libro es tangencial


FALANGE, LAS CULTURAS POLÍTICAS DEL FASCISMO EN LA ESPAÑA DE FRANCO (1936-1975)

julio 14, 2013

Falange

Portada de Falange. Las culturas políticas del fascismo en la España de Franco (1936-1975).

LA INSTITUCIÓN FERNANDO EL CATÓLICO ofrece el acceso on-line gratuito a una obra colectiva que puede ser de interés para nuestros lectores. Se trata de las Actas del congreso celebrado en Zaragoza del 22 al 24 de noviembre de 2011, que han sido editadas este año a cargo de Miguel Ángel Ruiz Carnicer con el título Falange. Las culturas políticas del fascismo en la España de Franco (1936-1975). El trabajo se enmarca en el Proyecto de Investigación 2008-05949/Hist («Cultura y memoria falangistas y cambio social y político en España (1962-1982)») del Ministerio de Ciencia e Innovación. Puede verse sus datos técnicos clicando aquí.

Puede accederse al PDF del conjunto del libro en su web de la entidad, que también ofrece la posibilidad de descargar cada documento por separado en el menú que hemos copiado a continuación, donde pueden igualmente descargarse los trabajos.

Como puede apreciarse en el sumario, las actas abordan distintos temas vinculados al fascismo y al neofascismo español, así como a la dictadura franquista con contribuciones elaboradas por expertos y que en diversos casos constituyen aportaciones substanciales.

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Falange. Las culturas políticas del fascismo en la España de Franco (1936-1975)

PONENCIAS:

0. Portada, créditos e índice de las ponencias
1. Presentación, por Miguel Ángel Ruiz Carnicer

I. EL FASCISMO ESPAÑOL: IDEAS, CONCEPTOS Y CULTURAS POLÍTICAS

2. Franco’s Spain in comparative perspective, por Robert O. Paxton
3. Falangismo y dictadura. Una revisión de la historiografía sobre el fascismo español, por Julián Sanz Hoya
4. Fascismo y nación en el régimen de Franco. Peripecias de una cultura política, por Ismael Saz
5. ¿Un puente demasiado lejano? Fascismo, Falange y franquismo en la fundación y en la agonía del régimen, por Ferran Gallego
6. Rafael Sánchez Mazas y la esencia católica del fascismo español, por Francisco Morente
7. A este lado del bisturí. Guerra, fascistización y cultura falangista, por Javier Rodrigo
8. La unificación: coyuntura y proyecto de futuro, por Joan Maria Thomàs

II. LA FALANGE EN ACCIÓN: LA CONSTRUCCIÓN DEL RÉGIMEN FRANQUISTA

9. Falange y la construcción del régimen, 1939-1945. La búsqueda de unas bases sociales, por Carme Molinero
10. Encuadramiento y consenso en la obra del Movimiento: mujeres, jóvenes, obreros, por Ángela Cenarro
11. Familias políticas, estructuras de poder, instituciones del régimen, por Glicerio Sánchez Recio
12. Falange y poder local, por Martí Marín
13. Sociología del Instituto de Estudios Políticos. Un «grupo de elite» intelectual al servicio del partido único y del Estado franquista, por Nicolás Sesma Landrín
14. De gaitas y liras: Sobre discursos y prácticas de la pluralidad territorial en el fascismo español (1930-1950), por Xosé M. Núñez Seixas
15. De la reforma fiscal a la subida de salarios: falange y la distribución de las rentas en los años cincuenta, por Miguel Martorell Linares

III. LA FALANGE DEL SEGUNDO FRANQUISMO

16. «Presos de las palabras». Republicanismo y populismo falangista en los años sesenta, por Javier Muñoz Soro
17. El Consejo Nacional del Movimiento en el franquismo tardío, por Pere Ysàs
18. Falange y el cambio político y social en la España del desarrollismo. Materiales para explicar una socialización compleja, por Miguel Ángel Ruiz Carnicer
19. Las aportaciones del análisis sociopolítico al estudio de la socialización y la cultura políticas del franquismo, por María Luz Morán

COMUNICACIONES:

20. Créditos e índice de las comunicaciones
21. Una red transnacional. La «network» de la extrema derecha entre España e Italia después de la II Guerra Mundial, 1945-1968, por Matteo Antonio Albanese y Pablo del Hierro
22. El fascismo como experiencia interna somatizante: una propuesta de análisis del fascismo español a través del lenguaje, por David Alegre
23. FORTUNATO (1941). Una cultura social de la Falange en el cine de ficción, por Igor Barrenetxea
24. La Falange en la formación de una nueva clase política a nivel local. Un estudio comparado: Guipúzcoa y La Rioja (1936-1948), por Pedro Barruso
25. Movilización femenina para ganar una guerra. Las actividades de retaguardia de Sección Femenina en Galicia, por Ana Cebreiros
26. «Gestionar desde la izquierda». Adolfo Rincón de Arellano y su proyecto político falangista, por Juan Carlos Colomer Rubio
27. Entre la fuerza del mastodonte y la reserva de dinosaurios. Falange y las elecciones municipales de representación familiar en Aragón, 1948-1973, por Carlos Domper
28. Aproximación a Falange Española en el País Vasco (1910-1945), por Iñaki Fernández
29. Eugenio d’Ors y la génesis del discurso del nacionalismo falangista, por Maximiliano Fuentes
30. FET y de las JONS en la Cataluña rural de postguerra. La implantación del Partido Único en la Provincia de Lleida, 1938-1945, por Josep Gelonch
31. ¿Mitad monjes, mitad soldados? Los hombres del fascismo rural en la provincia de Huelva: de la teoría a la práctica (1937-1945), por Juan Ignacio González
32. La españolización de Canarias a través de la propaganda falangista (1936-1945), por Ricardo Guerra y Aarón León
33. «Desempolvando las camisas»: revitalización falangista y combate por España en el marco local, por Claudio Hernández
34. La atracción del falangismo a la causa nacional-socialista por parte de la sociedad germano-española de Berlín durante la guerra civil española, por Marició Janué
35. Artículos, reflexiones y miradas sobre el huevo de la serpiente. El fascismo visto desde La Veu de Catalunya, por Alfons Jiménez
36. Falange y la construcción del consenso en Canarias durante el primer franquismo, por Aarón León Álvarez
37. El Dios y el César de Fermín Yzurdiaga, 1936-1939, por Santiago Martínez Sánchez
38. «Todo ha sido como en cine». El viatge d’un grup d’estudi d’Auxilio Social a l’Alemanya nacionalsocialista, tardor de 1937, por Toni Morant
39. Espionaje, neutralidad y propaganda franquista en Gran Bretaña durante la II Guerra Mundial, por Antonio C. Moreno
40. España Club: una breve experiencia unitaria de la extrema derecha barcelonesa (1935-1936), por José F. Mota
41. Pedro Sáinz Rodríguez: orígenes literarios de una ideología, por Andreu Navarra
42. Cine, realismo y propaganda falangista: un ejemplo en la revista Primer Plano, por Óscar Ortego
43. La Secretaría General del Movimiento como pilar estructural del primer franquismo, 1937-1945, por Mercedes Peñalba
44. Género y Falange: un recorrido historiográfico sobre la Sección Femenina, por Pilar Ramos
45. Las «guerras de la memoria» entre militares y falangistas en Cáceres, 1936-1942, por César Rina Simón
46. Ramiro de Maeztu en la redacción de The New Age: algunos rasgos comunes en los orígenes del fascismo español e internacional, por Andrea Rinaldi
47. Cuerpos enfrentados en Sin novedad en el Alcázar, por Aintzane Rincón
48. La Unión del Pueblo Español (UDPE): los orígenes de la macro-asociación azul de Alianza Popular (AP), por Miguel Ángel del Río Morillas
49. La retórica del poder en Destino. Entre el periodismo y la literatura (1939-1944), por Blanca Ripoll
50. Hedillismo en Filipinas. La cultura política falangista frente al resto de franquistas durante la Guerra Civil, por Florentino Rodao
51. Los últimos fascistas: juventud, política y dictadura franquista en los años cincuenta, por Sergio Rodríguez Tejada
52. El fracaso del proyecto teatral falangista, por Diego Santos Sánchez
53. Fascismo agrario y proselitismo revolucionario en el pensamiento de Onésimo Redondo, por Matteo Tomasoni
54. El Movimiento antes del movimiento: De las asociaciones católicas a FET de las JONS. El caso de Vigo, por Luis Velasco Martínez
55. El falangismo en crisis con la crisis de febrero de 1956, por Jesús María Zaratiegui