ALEMANIA: TRES CLAVES SOBRE EL ÉXITO DE PEGIDA Y SU FUTURO*

febrero 3, 2015

Bachmann-HitlerLa polémica foto de Lutz Bachmann caracterizado como Hitler en la prensa alemana.

LUTZ BACHMANN, EL PROMOTOR Y ROSTRO VISIBLE DE LA ORGANIZACIÓN ISLAMÓFOBA GERMANA PEGIDA, ha dimitido de sus responsabilidades en la misma tras divulgarse una imagen que colgó en Facebook hace tres años caracterizado como Adolf Hitler, en el marco de una supuesta broma. Su gesto ha obedecido a que los impulsores de Pegida habían evitado identificarla con la ultraderecha.

¿Pero que es Pegida? Este nombres constituye el acrónimo de la organización Patriotische Europäer gegen die Islamisierung des Abendlandes (Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente), que inició su andadura el 20 de octubre en Dresde: hizo público un manifiesto con 19 puntos y convocó concentraciones los lunes contra “el islamismo, el abuso del derecho de asilo y la amenaza a la cultura alemana”. Sus movilizaciones han rechazado lemas racistas (empleando consignas como “Sin violencia y unidos contra guerras religiosas en suelo alemán”) y pronto pasaron de centenares de manifestantes a miles: superaron los 7.500 a inicios de diciembre y a fines de ese mes llegaron a 17.000 y tuvo réplicas en otros lugares del país. Así, en 60 días cobró dimensión estatal.

¿Qué sucederá ahora con la entidad? “Pegida continuará”, ha manifestado su portavoz Kathrin Oertel.1 Consideramos muy probable que suceda así, ateniéndonos a tres factores que desde nuestra óptica han conferido protagonismo mediático y capacidad de convocatoria a esta organización, como analizamos a continuación.

1. La crisis latente del multiculturalismo

     En primer lugar, Pegida ha incidido en un debate que resurge de forma periódica en Alemania: el relativo a su política migratoria  y el multiculturalismo. Recordemos al respecto la extensa polvareda que en 2010 levantó Thilo Sarrazin, un relevante ex-directivo del Bundesbank, con su ensayo Alemania se disuelve. En él arguyó que “los inmigrantes musulmanes se integran claramente peor que el resto de grupos” por razones “que aparentemente se encuentran en la cultura del Islam”. Entonces el semanario Der Spiegel aún agitó más las aguas al informar que en determinadas casuísticas (como herencias y asuntos familiares) ciertos juzgados germanos aplicaban la ley coránica, y al constatar que la Oficina de Extranjería concedió una visa de reunificación familiar a la segunda mujer de un iraquí, pese a ser ilegal la poligamia en Alemania. Incluso Angela Merkel declaró que el multiculturalismo había sido “un absoluto fracaso”.

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Sarrazin y su polémico ensayo.

Con la eclosión de Pegida han vuelto a la palestra pública estas y otras cuestiones, como el aumento de solicitudes de asilo, que en el 2014 sumarían 200.000 (el récord de los últimos veinte años) y la existencia de medio millar de alemanes yihadistas en Irak o Siria. Es más: según una encuesta de Zeit online, uno de cada dos alemanes sentiría algún tipo de simpatía hacia Pegida y solo un 23% sería crítico hacia ella, ha advertido El País (XII/I).

Pegida, pues, pone nuevamente de manifiesto esta controversia germana recurrente.

2. La transversalidad: una plataforma social y no un partido

En segundo lugar, Pegida ha tenido éxito en sus convocatorias al ser una entidad cívica y no un partido, lo que la ha dotado de relativa transversalidad social e ideológica. Así, entre los asistentes a sus concentraciones figuran ultraderechistas y seguidores radicales de fútbol, pero su espectro ideológico y social sería mucho más amplio.

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Pegida es una plataforma cívica, no un partido.

Igualmente, es llamativo el perfil de su promotor, Bachmann, en la medida que no solo es un outsider político, sino un exdelincuente que fue condenado a tres años y medio de cárcel por diversos delitos. Su historial incluiría, entre otros lances, la venta de cocaína, robos y agresiones, o conducir sin permiso y ebrio. Que semejante personaje haya devenido una figura pública posiblemente indica un hartazgo de la política institucional, mientras el éxito de Pegida como entidad de la sociedad civil indicaría el auge creciente de lo que el politólogo Ulrich Beck definió como subpolítica: la política ejercida desde abajo por colectivos sociales que cada vez cuentan con más posibilidades de hacerse oír.

Pegida, pues, refleja la potencialidad actual de dinámicas transversales de la subpolítica ante la política institucional y tradicional.

3. Los perdedores de la unificación

En tercer y último lugar, la emergencia de Pegida en Dresde, en la extinta RDA (y no en Berlín), apuntaría que la Alemania unificada tiene costuras abiertas importantes. Para un relevante defensor de los derechos civiles en la RDA, Rainer Eckert, no hay duda de que la entidad conforma un movimiento específico de habitantes de la ex-RDA “que no han tenido éxito en el nuevo marco de condiciones económicas”, afirmó en una entrevista a la Deutsche Welle (21/I).

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Pegida sería un movimiento de la extinta RDA que agruparía a quienes se sienten frustrados con la reunifiación.

Para Eckert sus concentraciones conforman “una difusa protesta, particularmente de gente fracasada”, pues su mayor grupo de asistentes lo compondrían “personas hoy marginadas, que en 1989, cuando cayó el muro, tenían otras expectativas, que no se cumplieron” y que hoy muchas de ellas “no tienen trabajo y viven de la ayuda social. Eso se manifiesta ahora en forma de ira indefinida”. Por tanto, Pegida constituiría un inesperado “foro de fracasados”. De hecho, la entidad ha adoptado el lema Wir sind das Volk (“Nosotros somos el pueblo”), empleado en 1989 contra el régimen comunista.

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Cartel de Afd crítico con Europa y Merkel: “¡Ah, aquí está nuestro dinero!”, reza su leyenda. Arriba, el lema de la campaña: “Coraje para Alemania”

Pero algunos estudios sobre sus manifestantes proyectan una realidad social más compleja y -según El País (21/I)– un análisis de la Universidad Técnica de Dresde presenta “una radiografía totalmente distinta” del seguidor “típico” de la organización: hombre, de 48 años, de clase media, sin confesión religiosa, con estudios, con empleo y con unos ingresos superiores a la media”.

En todo caso, las inquietudes que emergen con Pegida combinan afirmación identitaria, protesta anti-establishment y frustración ante la unificación. Este magma conforma el electorado propio de la derecha populista y no sorprende que la mayoría de sus seguidores manifieste inclinación por el partido eurófobo Alternativa por Alemania (Alternative für Deutschland, AfD), que precisamente sólo está presente en los parlamentos de tres länder de la extinta RDA: Sajonia, Turingia y Brandenburgo.

En síntesis, Pegida también reflejaría las frustraciones creadas en Alemania oriental 25 años después de la reunificación.

Conclusión: ¿Solo islamofobia?

Lo expuesto hace plausible pensar que si bien Pegida puede eclipsarse con la estrepitosa dimisión de Bachmann, tiene numerosas posibilidades de sobrevivir y acrecentar su protagonismo. No solo porque el terrorismo yihadista centra en buena medida el debate público, sino porque su eclosión refleja problemas multiculturales, políticos y territoriales que difícilmente desaparecerán de la escena pública en breve tiempo.

1. Kathrin Oertel dimitió poco después de publicarse este artículo por diversas razones.

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* Artículo publicado en Agenda Pública de eldiario.es (27/I/2015).


EL LÍDER DE PEGIDA ES UN EXDELINCUENTE COMÚN INTELIGENTE Y AMBICIOSO (2)

enero 2, 2015

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Emblema de Pegida.

EL MOVIMIENTO PEGIDA [Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente / Patriotische Europäer Gegen die Islamisierung des Abendlandes], al que hemos dedicado ya una entrada del blog, impulsa movilizaciones cívicas islamófobas aparentemente al margen de los partidos, como expusimos en nuestra anterior entrada.

El colectivo, cuyo epicentro se halla en Dresde, ha ganado celebridad en Alemania en breve tiempo y cuenta con significativas simpatías entre la población.

Según una encuesta de Zeit online, recoge El País (19/XII/2014), uno de cada dos alemanes siente algún tipo de simpatía hacia Pegida y solo un 23% se muestra crítico con el movimiento. A la vez, el 73% manifiesta su preocupación “por la posibilidad de que el islam radical se asiente en su país”. Las razones de este apoyo radicarían especialmente en “el aumento de las solicitudes de asilo —este año llegarán a 200.000, el récord de las dos últimas décadas— o el medio millar largo de alemanes que combaten como yihadistas en Irak o Siria han elevado el grado de tensión social en Alemania. De enero a septiembre se contabilizaron 86 ataques a centros de refugiados”.

Ahora se ha hecho pública la trayectoria de su líder, Lutz Bachmann, un exdelincuente común con vocación de liderazgo político. Desde nuestra óptica, Pegida ilustra cómo la política alemana también conoce fenómenos de movimientos cívicos liderados por outsiders. Es una manifestación más de lo que hemos denominado “giro civil” de la ultraderecha.

A continuación reproducimos el artículo sobre Bachmann de Enrique Müller publicado en El País (23/XII/2014).

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El hombre tras las marchas que agitan la xenofobia en Alemania

Lutz Bachmann, líder de la organización islamófoba Pegida, tiene un largo historial policial

Lutz Bachmann (foto de Hannibal Hanschke, Reuters).

Lutz Bachmann tiene 41 años, es dueño de una agencia de fotografía y relaciones públicas y confiesa en su página de Facebook que ha sido condenado por la justicia alemana a tres años y medio de cárcel, aunque evita precisar qué pecados cometió (varios delitos, entre los que se incluye el robo con violencia). Y, algo raro en un personaje público, Bachmann tampoco confiesa cuándo tuvo la idea de fundar una agrupación que tiene en vilo a la nación: el movimiento Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida).

Hace 10 semanas, Bachmann invitó a la población de Dresde a manifestarse contra la amenaza que él considera que encierra para Alemania la llegada de refugiados musulmanes —que en Sajonia suponen un exiguo 0,1% de los habitantes—. “Pero no soy racista”, declaró al diario Bild, en una de las pocas entrevistas que ha concedido. “No estamos contra el derecho de asilo. Nosotros combatimos a los refugiados económicos”, matizó. Siguiendo esta línea de razonamiento, Pegida ha ido virando de los ataques a los musulmanes a las críticas contra los inmigrantes más pobres.

A la primera cita acudieron 200 personas; el lunes pasado, más de 17.000, según la policía, se reunieron frente a la ópera de la ciudad para cantar villancicos, un gesto con el que advertir al mundo que la población de Dresde defiende la fe cristiana.

La protesta semanal de Dresde ha hecho que el nombre de Bachmann comience a ser maldecido en silencio en los pasillos del mundo político, donde se le ha tachado de peligro público número uno del país. La prensa lo ha etiquetado como un moderno flautista de Hamelin que lleva a su rebaño de seguidores hacia las peligrosas aguas del río Elba, en una metáfora del embaucador que se aprovecha de las almas cándidas para arrastrarlas al vacío.

Lo que sí es desde luego Bachmann es un hombre ajeno alestablishment político, un activista que calificó a Gregor Gysi, el carismático líder del partido La Izquierda, como un “cerdo de la Stasi”, a los Verdes como “terroristas ecológicos” y al partido Socialdemócrata (SPD) como “una tropa de criminales”.

Hasta hace 10 semanas nadie, excepto la policía y los proxenetas del barrio rojo de Dresde, había oído el nombre de Lutz Bachmann. Bachmann abandonó sus estudios de cocinero para dedicarse a asaltar clientes de las prostitutas. Ése es sólo un detalle más de su colorido expediente policial.

Huyó a Sudáfrica, donde se inscribió en la Universidad de Ciudad del Cabo con un nombre falso para evitar la cárcel. Después de tres años, las autoridades descubrieron su verdadera identidad y lo expulsaron.Cumplió su condena en Alemania, y al cabo de dos años fue excarcelado. Poco después fue detenido cuando intentaba vender cocaína, lo que le costó otra condena de dos años en libertad condicional. El expediente de Bachmann, también incluye haber conducido sin licencia y en estado de ebriedad, robos y agresiones físicas.

¿Es el autodesignado “salvador de Occidente” un simple delincuente común convertido en profeta iluminado? Lutz Bachmann parece ser algo más. Según informes de la inteligencia alemana, el flautista de Dresde es un hombre inteligente, y ambicioso pero que, por su forma de ser, siempre ha fracasado en alcanzar sus metas.


PEGIDA, EL MOVIMIENTO ISLAMÓFOBO QUE CONMUEVE A ALEMANIA (1)

diciembre 25, 2014

PegidaManifestación de Pegida en Dresde.

LA IRRUPCIÓN DE PEGIDA, UN COLECTIVO ISLAMÓFOBO DE GRAN CAPACIDAD DE MOVILIZACIÓN, HA CONMOCIONADO ALEMANIA. Pegida es el acrónimo de Patriotische Europäer gegen die Islamisierung des Abendlandes [Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente].

La organización, que ha sido relacionada con el partido Alternativa por Alemania [AfD], ha realizado diversas marchas exitosas que han congregado a  miles de personas, de las que han informado los medios de comunicación en España. Recordemos que AfD es un partido euroescéptico que cuenta con escaños en tres parlamentos regionales y también en la eurocámara (véase las entradas en nuestro blog 1 y 2). Hasta ahora, la cúpula de AfD se ha mantenido al margen de las manifestaciones pero ha manifestado su comprensión con quienes han participado en las mismas, entre ellos algunos de sus militantes.

Pegida ha despertado la alarma en amplios sectores sociales, hasta el punto que judíos alemanes se han solidarizado con los musulmanes y la propia canciller Angela Merkel ha condenado el movimiento.

A continuación, reproducimos un reportaje de la Deutsche Welle (la corporación estatal de noticias germana) de Denis Stute, publicado el 9 de diciembre y que retrata a esta organización. Como puede apreciarse en el texto, existen diversos aspectos poco claros en cuanto a las relaciones políticas de Pegida con ámbitos de extrema derecha.

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Pegida: antiislámicos en Alemania

Los miembros de Pegida se manifiestan “contra la islamización de Occidente”, y cuentan con cada vez más adeptos. ¿Cuáles son los objetivos de la organización xenófoba Pegida, y quiénes son sus miembros?

Pegida, un movimiento anti-islámico emergente.

Hace cerca de un mes, la ciudad de Colonia vivió la primer manifestación de “Hooligans contra salafistas”. Aproximadamente 4.000 hinchas violentos, mezclados con neonazis desbordaron la capacidad policial en la ciudad a orillas del Rin. En el día de ayer (8.12.2014), el grupo “Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente” (Pegida, por su sigla en alemán) congregó a 10.000 personas en las calles de Dresde, en el este del país. El estallido de estos grupos desató la alarma de los responsables de la clase política, tanto a escala federal como en los Estados afectados.

La canciller alemana y líder de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), Angela Merkel, dijo este martes estar comprometida con la lucha tanto contra los movimientos islamófobos como contra quienes predican el islamismo radical o se adhieren al yihadismo. El ministro de Justicia, el socialdemócrata Heiko Maas, por su parte, señaló, refiriéndose a las manifestaciones de extrema derecha, que “también en el disenso político hay límites. Todos los partidos políticos deben distanciarse claramente de estas protestas”. En la noche de ayer, también miles de ciudadanos se manifestaron contra Pegida.

Este grupo “alimenta prejuicios y miedos mediante el acoso xenófobo y la propaganda islamófoba”, denunció el presidente de la conferencia permanente de ministros del Interior, Ralf Jäger, en el diarioNeue Osnabrücker Zeitung. Wolfgang Bosbach, experto en Política Interior de la CDU, advirtió de “no dejarse instrumentalizar para objetivos políticos extremos”.

¿Qué es “Pegida”?

Los “Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente” se manifiestan desde mitades de octubre todos los lunes contra lo que ellos consideran que es el islamismo, el abuso del derecho de asilo y la amenaza a la cultura alemana. Para defender sus reclamos, no utilizan abiertamente lemas racistas, sino otros, como “Sin violencia y unidos contra guerras religiosas en suelo alemán”. La organización ordena a sus miembros no hablar con los medios. Las protestas comenzaron con algunos cientos de manifestantes, y a comienzos de diciembre ya eran más de 7.500.

¿Son los líderes en realidad neonazis?

Parecería que no. Según informa la Oficina de Cultura de Sajonia, que se encarga de vigilar a la escena neonazi en Alemania, las manifestaciones no son organizadas por personas de la extrema derecha, sino por ciudadanos entre los cuales se identificaron incluso a algunos exmiembros del Partido Demócrata Liberal (FDP). Los organizadores se distancian también explícitamente de las corrientes neonazis.

Sin embargo, actualmente algunos miembros de la escena de extrema derecha también participan de las manifestaciones. El fundador del movimiento Pegida, Lutz Bachmann, dejó abierta la pregunta del diario Sächsische Zeitung sobre si le molesta que los neonazis también tomen parte en las protestas. En lugar de responderla, se remitió a citar el marco legal en Alemania, según el cual no se puede prohibir a nadie participar en manifestaciones.

Manifestación de Pegida en Düsseldorf.Manifestación de Pegida en Düsseldorf.

¿Quién organiza a los manifestantes?

Según informa Pegida, un “equipo organizador de 12 personas” decide acerca de los contenidos en el grupo, que planea registrarse como asociación registrada y con capacidad jurídica. Comenzó como un grupo en Facebook, y hace poco salió a la luz públicamente, sobre todo Lutz Bachmann, que frecuentemente aparece como orador en las manifestaciones. Bachmann, sin embargo, rechaza casi siempre dar entrevistas y no respondió a una pregunta que le planteó Deutsche Welle. Es responsable de una “agencia fotográfica y de Relaciones Públicas” cuya página web ofrece “desde fotos de casamiento hasta fotografías para la prensa y artísticas”.

De acuerdo con investigaciones del Sächsische Zeitung, Bachmann, que pregona “cero tolerancia hacia inmigrantes que caen en la delincuencia”, cumple una condena de libertad condicional por comercio con drogas. Además, en el pasado cometió delitos de asalto, robo, falsa acusación e instigación a prestar declaración falsa, incumplimiento de la obligación alimentaria, ebriedad al volante y agresión física.

¿Quién participa de las manifestaciones?

Aunque no se puede negar que haya habido neonazis y otros grupos, como los hooligans de extrema derecha o los “rockers” en las protestas, una gran parte de los manifestantes de Pegida son, al parecer, simples ciudadanos. “Observamos que hay gente de las capas más bajas de la población, empresarios y mucha gente afín al fútbol”, explicó Danilo Starosta, de la Oficina de Cultura de Sajonia. Los organizadores de Pegida han logrado movilizar gente más allá de los círculos radicales de derecha.

¿Podría tener éxito el concepto en otros lugares de Alemania?

Se especula con que sí. En varias ciudades se formaron grupos en Facebook que siguen el modelo de Pegida, y eso podría albergar un gran potencial. Según estudios, hasta un 25 por ciento de los alemanes son propensos a las ideas del populismo de derecha. Pero, al contrario que en Gran Bretaña y Francia, solo una pequeña parte de la población alemana estaría dispuesta a votar a esos partidos o a salir a la calle a manifestar ideas de ese tipo.

En cuanto a cuántas personas de ese grupo podrían ser movilizadas en otras ciudades a participar en protestas, Alexander Häusler, del Departamento de Investigación de Ideas Neonazis de la Escuela Superior de Düsseldorf, opina que eso depende de dos factores: “en primer lugar, que dejen en claro públicamente que no se trata de una organización radical de derecha, y, en segundo, que creen una estructura que aúne las protestas más allá del marco local de Dresde.”


ENTREVISTA A BEATRIZ ACHA: “LOS SUCESOS DE CHEMNITZ NO FAVORECERÁN NECESARIAMENTE A LA ULTRADERECHISTA AfD”

septiembre 10, 2018

BEATRIZ ACHA UGARTE es profesora de Sociología en la Universidad Pública de Navarra y se doctoró en el programa de derecho y ciencia política de la UAM con una interesante tesis sobre la ultraderecha alemana: Éxito y fracaso de los nuevos partidos de extrema derecha en Europa Occidental: el caso de los Republikaner en el Land de Baden-Württemberg. En ella reflexiona sobre las causas del nivel de éxito desigual de los partidos de ultraderecha en Europa Occidental.

Acha integra la red de investigación EREPS (Extreme Right Electorates and Party Success)  y entre sus líneas de investigación prioritarias figuran -entre otras- los partidos de derecha radical, los extremismos y las transformaciones en los sistemas de partidos europeos.

Por estas razones la hemos entrevistado sobre los recientes sucesos de Chemnitz para conocer su análisis de estos y sus implicaciones en la política alemana. Le agradecemos que haya accedido a contestar a nuestras preguntas vía email para los lectores de nuestro blog.

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Policia y manifestantes en Chemnitz el pasado 27 de agosto (foto de Odd Andersen/AFP/Getty Images).

¿Por qué ha sucedido este estallido xenófobo tan importante ahora en Chemnitz?

El detonante parece claro: la detención de un sirio y un iraquí como supuestos responsables de la muerte de un ciudadano alemán el pasado 25 de agosto desató una oleada de protestas y ataques contra inmigrantes que, apoyada por grupos neonazis, derivó en una peligrosa escalada de violencia de tintes xenófobos y racistas, inicialmente mal controlada por los efectivos policiales.

Los sucesos recuerdan a los tristemente vividos décadas atrás, entre los años 1991 y 1993. Entonces, como ahora, en Alemania se vivía con preocupación el dramático aumento del número de solicitantes de asilo político (más de 400.000 personas cursaron su solicitud en 1992), lo que propició la reforma pactada de la hasta entonces generosa Ley de Asilo. La llegada de más de millón y medio de de personas migrantes desde 2015 ha desencadenado otra importante crisis migratoria –y de gobierno- que sirve de trasfondo a los conflictos en Chemnitz.

La protesta por la muerte de Daniel H. en esta ciudad se ha mezclado así con la feroz crítica a la política migratoria de puertas abiertas defendida por la Canciller Merkel, por mucho que ésta se haya debilitado y que los flujos migratorios no alcancen ahora las cifras de hace dos años. Adicionalmente, se añade a esto el elemento de rechazo de un sistema político que –se denuncia- hace oídos sordos a las demandas y preocupaciones ciudadanas en una zona del país con abundantes carencias.

¿Qué particularidad tiene la región o Land de Sajonia en relación al extremismo de derecha?

Desde que se gestó esta nueva crisis migratoria se han dado conflictos puntuales entre ciudadanos de origen alemán e inmigrantes, pero las protestas no habían  alcanzado las dimensiones vividas ahora en Chemnitz. Desde la reunificación alemana, las elecciones celebradas en los Länder del este alemán mostraron un considerable respaldo a candidaturas como las de los Republikaner, y otras formaciones consideradas más extremistas como el Partido Nacionaldemócrata de Alemania (NPD) o la Unión del Pueblo Alemán (DVU).

Es también conocido que en Sajonia nació el movimiento autodenominado Pegida (Acrónimo de Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente), que se ha unido a las protestas y manifestaciones ultras en contra de los extranjeros. Asimismo, Alternativa para Alemania (AfD) consiguió ya un importante apoyo en las últimas elecciones regionales sajonas en 2014, y un espectacular resultado en las elecciones federales de 2017, en las que pasó a convertirse en la primera fuerza política del Land.

El importante respaldo electoral que obtiene la ultraderecha en Sajonia, y en general, en el Este alemán, da fe de la profunda división social, política y económica existente, todavía hoy, entre las dos partes del país.

Manifestación de Pegida (imagen de Euronews).

¿Existen complicidades entre la policía y los ultraderechistas?

Éste es un tema relativamente recurrente en los medios de comunicación en Alemania. De tanto en cuanto la policía es criticada por su inactividad o pasividad (como ocurrió en los graves incidentes en Hoyerswerda, precisamente en Sajonia, en 1991). La sospecha de que la filtración de la identidad de uno de los autores de la muerte proviniera del cuerpo policial ha alimentado la creencia en la connivencia entre fuerzas policiales y, sobre todo, el movimiento Pegida.

También en otras épocas miembros de la policía han ocupado puestos de cierta responsabilidad en la dirección de partidos de ultraderecha como los Republikaner o el NPD, que atraían con sus mensajes a favor de la ley y el orden a miembros de los cuerpos de seguridad, pero esto es distinto de hablar de una amplia complicidad.

¿Asistimos al inicio de una nueva fase del extremismo de derecha en Alemania? ¿Vuelve el neonazismo?

Creo que  aún es pronto para determinarlo, y, en todo caso, depende de a qué fenómeno concreto se esté aludiendo con el término de “extremismo de derecha”. Por una parte, es cierto que los distintos grupos neonazis están mostrando una extraordinaria capacidad de movilización, y que los acontecimientos en Chemnitz parecen marcar un antes y un después en la historia de la ultraderecha, pero los movimientos de protesta y lucha en las calles tienden a desinflarse pasado un tiempo.

Por otra parte, en la literatura académica suele considerarse que el breve auge del partido de los Republikaner a finales de los años ochenta y primeros noventa marcó el inicio de la tercera fase de extremismo de derechas. Si bien algunos autores creyeron ver en el más moderado repunte del NPD en la primera década de este siglo el signo de una cuarta e incipiente fase de extremismo, la gran novedad en la evolución electoral de la ultraderecha viene dada, más recientemente, por el espectacular resultado de Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones de septiembre de 2017. La entrada de un partido de esta ideología en el Bundestag es un acontecimiento de enorme trascendencia política y simbólica.

¿La ultraderecha alemana está unida?

La ultraderecha alemana engloba una multitud de movimientos, asociaciones, grupos neo-nazis y de skinheads de muy distinto origen, trayectoria e ideología, así como de grupos de presión, editoriales, think-tanks,…y partidos políticos. La lucha contra la inmigración constituye un nexo de unión importante entre todos estos actores, pero las diferencias programáticas, estratégicas  y organizativas siguen siendo grandes y no parece que puedan eliminarse de un plumazo. La aparente imagen de unidad en las marchas y manifestaciones en Chemnitz podría ser sólo temporal.

Manifestación del grupo ultraderechista ProChemnitz el 1 de septiembre (foto de John MacDougall/AFP). 

¿Qué implicaciones políticas puede tener a corto y medio plazo este episodio?

En primer lugar, es evidente que los partidos políticos tradicionales se ven ahora forzados a enfrentarse a un fenómeno –el de la violencia xenófoba- que se ha recrudecido inusitadamente en apenas unos días, alimentado por la amplia cobertura mediática, estatal e internacional, de los acontecimientos vividos en Chemnitz desde el asesinato de Daniel H. Esto añade dificultades adicionales a la difícil gestión del tema de la inmigración para los partidos en el Gobierno federal, y, sobre todo, para la CDU, al mando del ejecutivo del Land de Sajonia desde la reunificación.

Las próximas elecciones bávaras de este octubre, ya convertidas en escenario de dura competencia partidista, servirán previsiblemente para medir el desgaste de las formaciones tradicionales y el atractivo de AfD entre el electorado. No creo que AfD tenga que verse necesariamente favorecida por los acontecimientos de los últimos días en Sajonia.

De hecho, el partido se esfuerza por desmarcarse de la violencia xenófoba y de los grupos que la practican en su búsqueda continuada de la respetabilidad. Es en este aspecto en el que pueden entenderse sus recientes declaraciones recordando su impronta democrática y su adhesión a los principios constitucionales. En sentido contrario, AfD sí podría beneficiarse del más reciente debate sobre su posible supervisión por parte de la Oficina de la Protección de la Constitución (Verfassungschutzamt), si es capaz de presentarse al electorado como la “víctima” de una campaña desacreditadora por parte de los otros partidos.

En el pasado –sin ir más lejos, en los años noventa- los Republikaner sufrieron negativamente las consecuencias de esta supervisión y su clasificación como partido de extrema derecha (y no sólo de derecha radical). Pero la historia no siempre se repite, y lo cierto es que los Republikaner no disfrutaron nunca de la fortaleza electoral e institucional de AfD. Más aún, las tensiones entre el director de la citada Oficina, Hans-Georg Maassen, y otros miembros del gobierno del que depende podrían desencadenar una crisis institucional sin precedentes.

 


EL ÉXITO DE AFD O LAS TRES LECCIONES DE LA DERECHA POPULISTA ALEMANA*

octubre 6, 2016

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La cúpula del AfD entona el himno alemán en Hannóver en 2015 (foto de EFE/Julian Stratenschulte en El Periódico).

TRAS LA IRRUPCIÓN DE ALTERNATIVA PARA ALEMANIA [Alternative für Deutschland, AfD] en los parlamentos de Mecklemburgo-Pomerània Occidental (20.8% del voto total) y Berlín (14.2%) este septiembre el escenario político germano ha cambiado. En apenas tres años, este partido de derecha populista ya analizado en este blog y que lidera Frauke Petry ha logrado estar presente en 10 de los 16 parlamentos regionales y las encuestas le otorguen un 12% del voto estatal. ¿Pero por qué crece AfD?

Si bien la formación canaliza el rechazo a la acogida de refugiados de Angela Merkel, ello no basta para explicar su ascenso. Cómo veremos, el análisis de su caso ofrece tres lecciones sobre las dinámicas de crecimiento de la extrema derecha.

1. Primero son las conciencias, después las urnas

En primer lugar, debemos tener presente que Alemania ha conocido un debate sobre multiculturalismo e inmigración desde 2010. Aquel verano Thilo Sarrazin (socialdemócrata y exmembre de la junta directiva del Bundesbank) editó el polémico ensayo Alemania se disuelve. Sostenía que el alta natalidad de turcos e inmigrantes árabes podría hacer que en tres generaciones la cultura originaría del país fuera extraña a la mayoría de su población. En octubre Der Spiegel publicó que tribunales alemanes habían aplicado la ley islámica en asuntos de herencia y familiares (incluyendo un caso de poligamia) y Merkel anunció el fracaso del multiculturalismo: “permitir que personas de diferentes culturas vivan sin que se integren no ha funcionado”.

A su vez, desde 2004 el neonazi Partido NacionalDemòcrata [NPD] despuntó en las urnas en algunos länder y logró un escaño a los comicios europeos de 2014. Y en octubre de este año surgió a Dresde la plataforma islamòfoba Pegida (acrónimo de Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente).

Este marco explica el éxito de AfD al constituir un proceso que el politólogo Pascal Perrineau denominó “lepenització de los espíritus” en Francia: primero, afirma, se difunden las ideas ultraderechistas y después éstas se traducen en votos.

2. El rechazo a la UE, una vía de radicalización derechista

En segundo lugar, el ascenso de AfD ilustra cómo la derecha populista se articula por distintas vías. Así, en los años setenta ingresaron en el parlamento el Partido del Progreso danés [FrP] y noruego [FrP] haciendo bandera de la protesta fiscal y la oposición a la Establishment, pero para ensanchar su base electoral experimentaron una deriva xenófoba y exigieron que las prestaciones del Estado fueran por los autóctonos.

En los años ochenta irrumpió en Francia el Frente Nacional [FN] liderato por Jean-Marie Le Pen con la inmigración y la inseguridad como temas insignia, siendo emulado por numerosos partidos.

Después del atentado de las torres gemelas de 2001 de Nueva York, el rechazo al Islam y a la UE han ofrecido nuevos caminos para conformar ofertas ultraderechistas, como testimonian de diferente manera el Partido por la Libertad holandés [PVV], el Partido de la Independencia del Reino Unido [UKIP] y ahora AfD.

Y es que AfD se constituyó el 2013 como una formación euroescéptica que marcó distancias de la extrema derecha y logró buenos resultados a los comicios federales y europeos de 2014 al denunciar las políticas de rescate a la UE. Pero después su euroescepticismo confluyó con la oposición a la llegada de refugiados y el rechazo del Islam y adquirió un perfil extremista.

De forma significativa, en Estrasburgo este partido dejó el Grupo de los Conservadores y Reformistas (que incluye los tories británicos) y se unió al Grupo Europa de la Libertad y la Democracia Directa (con el UKIP).

3. Crisis económica no implica ascenso ultraderechista

En tercer lugar, el ascenso de AfD en un país saneado como Alemania refleja que el crecimiento de la ultraderecha no se puede vincular de forma mecánica a crisis económica. Tal hecho se pudo constatar ya en los comicios europeos de 2014, cuando los países “rescatados” (Portugal, España, Irlanda y Chipre) mostraron la ausencia de fuerzas de este signo y en Grecia sólo sumaron el 12.8%, con Amanecer Dorado (9.4%) y Griegos Independientes [ANEL] (3.4%). Unos datos que contrastaron con los grandes resultados del UKIP (26.7%), del Partido Popular Danés [DF] (26.6%), del FN (25%) y del Partido de la Libertad de Austria [FPÖ] (19.7%).

Esta panorama refleja que la derecha populista se nutre del apoyo de perdedores de la globalización, pero no de manera exclusiva: amalgama un voto socialmente amplio e ideológicamente transversal. En tal contexto, la lógica de su ascenso no obedece a ningún determinismo y puede ser cortocircuitada cuando otras opciones canalizan la protesta contra El Establishment, como plasman Podemos en España o Syriza en Grecia.

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* Esta es una versión actualizada del artículo publicado originalmente en catalán en el diario Ara titulada “Les tres lliçons de la ultradreta alemanya” (13/IX/2016)


ERDOGAN: TURQUÍA HACIA LA PÉRDIDA DE LIBERTAD, EL ULTRANACIONALISMO Y LA PUREZA DE SANGRE

junio 15, 2016

AFP_cemProtesta en Ankara ante la embajada alemana (Adem Altan/AFP).

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha desatado una tormenta en Alemania al acusar a un diputado después de que su parlamento aprobara una resolución que reconocía el genocidio armenio. Debe tenerse en cuenta que en este país viven cerca de 3,5 millones de ciudadanos de origen turco y Ankara cuenta aquí con entidades favorables a sus intereses, incluyendo algunas de signo ultranacionalista.

De este modo, siguiendo a la corporación Deutsche Welle, Erdogan afirmó que Alemania debería rendir cuentas sobre el Holocausto y el exterminio de más de 100.000 miembros de la tribu herero en África del Sudoeste a comienzos del siglo XX. Por otra parte,  criticó a los diputados germanos de origen turco que la votaron y señaló que estos constituían “la extensión en Alemania de la organización terrorista separatista en este país”, aludiendo al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Una “caza de bruzas” ultranacionalista

Las presiones de la comunidad turca germana no se hicieron esperar. De este modo, la diputada de La Izquierda (Die Linke) Sevim Dagdelen afirmó lo siguiente: “He recibido numerosos insultos y amenazas de muerte. Lo más interesante es que, entre todos esos mensajes, había quienes reconocían el genocidio armenio y quienes no. Se me dijo que tendría que irme ‘de vacaciones a Buchenwald’ y que se había puesto precio a mi cabeza. Recibí correos electrónicos que eran una mezcla de antisemitismo, racismo contra los armenios, fantasías con violencia sexual y megalomanía nacionalista”.

El resultado de tales denuncias agitando el ultranacionalismo y la supuesta existencia de una “pureza de sangre turca” han sido que el actual dirigente de Alianza 90/Los Verdes, Cem Özdemir (de origen turco y que apoyó la resolución) ha tenido que recibir protección policial tras las amenazas vertidas por el presidente Erdogan. Concretamente, el presidente hizo esta reflexión sobre su identidad: “Algunos tienen nombre turco. ¿Turco?. Debería hacerse una prueba de sangre en un laboratorio”.

El despostismo presidencial y su visión del Islam

Merece destacarse que estas declaraciones se enmarcan en una agitada agenda del presidente marcada por la polémica en la sociedad turca sobre su falta de su título superior universitario (necesario para ejercer la presidencia del país) y su demanda a las mujeres de tener “al menos tres niños para fomentar una nación fuerte”, si bien no ha señalado el verso del Corán en el que supuestamente se fundamenta.

También afirmó “que ninguna familia musulmana debe comprometerse con una mentalidad que incluye entre sus preceptos la planificación de población el control de natalidad” y que “una mujer que no da a luz es una mujer incompleta”.

En ester panorama merece destacarse que el presidente del parlamento europeo, Martin Schulz, el pasado mayo declaró que el camino que seguía Turquía bajo el liderazgo de su actual presidente llevaba a “un Estado de un solo hombre”, “combinando una presión psíquica sin precedentes, bajo la que forzó al Parlamento a levantar la inmunidad de los diputados, y el sistema presidencialista anunciado en la convención del Partido Justicia y Desarrollo (AKP) de Erdogan”.

Erdogan dictadura

¿Será Turquía el “Estado de un solo hombre”? (Imagen de Frontpage.mag) .

A continuación reproducimos un artículo de La Vanguardia que se hace eco del caso (06/06/2016) que se hace eco de la polémica desatada por Erdogan con sus declaraciones sobre el reconocimiento del genocidio armenio.

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Los diputados alemanes de origen turco, amenazados por la resolución del genocidio armenio

Erdogan propone que se analice la sangre de los políticos de origen otomano y acusa a Alemania de ser una extensión del PKK

El partido alemán de Los Verdes instó este lunes al Gobierno del país a proteger a los políticos de origen turco, tras las críticas de Ankara por el reconocimiento del genocidio armenio por el Bundestag (cámara baja) y las amenazas recibidas por el líder de esta formación, Cem Özdemir.

El líder de Los Verdes, Cem Özdemir, pronuncia su discurso en el Bundestag el día que se aprobó la resoluciónEl líder de Los Verdes, Cem Özdemir, pronuncia su discurso en el Bundestag el día que se aprobó la resolución (Michael Kappeler / EFE).

El Gobierno federal debe “responder con contundencia” a los ataques del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erodgan, contra los diputados de origen turco, apuntó la copresidenta de los Verdes, Simone Peter, en alusión a su reacción tras la aprobación de la resolución sobre el genocidio armenio, el pasado jueves.

Asimismo debe brindar la “oportuna protección” a los políticos de origen turco, añadió la dirigente de Los Verdes, partido que impulsó la resolución parlamentaria, que finalmente obtuvo el respaldo casi unánime de los diputados del Bundestag.

“Parece que hay una especie de Pegida turca. La ultraderecha no es algo exclusivamente alemán” (Cem Özdemir)

Líder de Los Verdes

Özdemir, hijo de inmigrantes turcos y musulmán, se encuentra en contacto directo con las autoridades policiales del país tras los insultos e amenazas de muerte que ha recibido en los días pasados relacionados con la iniciativa parlamentaria.

Su domicilio, en el corazón del populoso barrio multiétnico berlinés de Kreuzberg, está vigilado, lo mismo que otros puntos considerados sensibles de su entorno directo o familiar. “Parece que hay una especie de Pegida turca. La ultraderecha no es algo exclusivamente alemán. También se da entre turcos y entre germano-turcos”, apuntó el propio afectado al dominical Welt am Sonntag, trazando un paralelismo con el citado movimiento islamófobo.

A las amenazas contra Özdemir, quien en 1994 se convirtió en el primer diputado del Bundestag de origen turco, se suman las sucesivas críticas lanzadas por Erdogan, quien el pasado fin de semana puso en duda que tales políticos tuvieran sangre turca. “Algunos dicen ser turcos. ¿Qué tipo de turcos son? Deberían dejarse analizar la sangre en un laboratorio”, apuntó Erdogan, quien en días pasados amenazó además con consecuencias en las relaciones bilaterales con Alemania por el reconocimiento del genocidio turco, aunque luego se suavizaron las críticas.

El presidente Erdogan calificó también de “sabelotodo” al líder del partido Los Verdes, Cem Özdemir, hijo de inmigrantes turcos y que fue uno de los impulsores de la resolución que se aprobó el jueves en el Bundestag.

El Gobierno alemán rechazó la propuesta y recordó que las decisiones del Parlamento tienen que respetarse. “El Bundestag tomó una decisión”, afirmó el portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert. Es algo que hay que respetar y así se lo comunicó la canciller alemana (Angela Merkel) al presidente turco”, declaró.

La decisión de apoyar la resolución pese a las advertencias que venía lanzando Turquía, apoyada por todos los diputados del Bundestag a excepción de un voto negativo y una abstención, llevó a Erdogan a acusar a los diputados alemanes de origen turco de ser la extensión en Alemania del prohibido Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). “Nos es imposible entender que se asocie ahora a algunos diputados del Bundestag con el terrorismo”, declaró Seibert al mismo tiempo que indicó que también Alemania califica al PKK como una organización terrorista.

Desde el Gobierno de Angela Merkel se han tratado de relativizar los efectos reales de esas reacciones en las relaciones con Turquía, país clave para tratar de contener la llegada de refugiados a territorio de la UE a través de Grecia.

En Alemania viven alrededor de 3,5 millones de ciudadanos de raíces turcas, el mayor colectivo de población de origen inmigrante del país, en su mayoría de religión musulmana.

La resolución votada en Berlín el pasado 2 de junio usa la palabra “genocidio” dos veces y concluye diciendo que el destino de los armenios “ejemplifica la historia de exterminios masivos, limpiezas étnicas y genocidios que el siglo XX registró de forma tan horrenda”.

El Imperio otomano expulsó y asesinó a hasta 1,5 millones de armenios durante la Primera Guerra Mundial, según las estimaciones. Turquía, sucesora del imperio, lamentó lo ocurrido, pero rechazó siempre denominarlo “genocidio”. Sin embargo, una veintena de Gobiernos, incluyendo los de Francia, Italia y Rusia, designaron oficialmente como “genocidio” las matanzas y el papa Francisco calificó lo ocurrido a los armenios como “el primer genocidio del siglo XX”.


LO QUE HAY QUE SABER SOBRE EL PARTIDO DE EXTREMA DERECHA AFD

marzo 13, 2016

AfD-Hessen-12

Propaganda de Alternative für Deutschland que exalta sus buenos resultados en Hesse.

LAS ELECCIONES LOCALES CELEBRADAS EL PASADO DOMINGO 6 DE MARZO en el Land o estado federado de Hesse confirman el ascenso de la formación de derecha populista Alternativa para Alemania (Alternative für Deutschland, AfD, a la que hemos dedicado ya atención en este blog), al devenir tercera fuerzacon el 13.2% de los votos.  Según la agencia EFE,  en la capital de este estado, Wiesbaden, obtuvo el 15,9% y en Fráncfort el 10,3%.

Se da la cricusntancia -señala EFE- de que los comicios de Hesse preceden a los regionales de este 13 de marzo en los Länder de Baden-Württemberg, Renania-Palatinado y Sajonia-Anhalt, y que se consideran clave “para comparar si la política de refugiados de Angela Merkel cuenta o no con el aval de los ciudadanos”. En tal sentido, los sondeos constatan tanto la pérdida de votos de los conservadores y sus socios socialdemócratas como “la entrada triunfal en estos parlamentos regionales de Alternativa para Alemania”.

A continuación reproducimos de forma íntegra (texto y fotos) un interesante artículo de la coproración pública Deutsche Welle sobre Alternativa por Alemania publicado por Benjamin Knight (7/III/2016).

Lo que hay que saber sobre el partido de extrema derecha AfD

Populistas, euroescépticos y antiinmigración: el partido AfD (Alternativa para Alemania) avanza a nivel municipal. Pero hay mucho de su programa que no se da a conocer. Esto es lo que hay que saber sobre el AfD.

A lo largo de su corta vida, el partido alemán AfD (Alternativa para Alemania) ha sufrido grandes transformaciones. Fue fundado hace más de tres años por un grupo de economistas decepcionado que querían desmantelar la eurozona y evitar el rescate financiero de Grecia. Ahora ha cambiado hábilmente su estrategia para adaptarla a la gan “crisis” que preocupa a los medios alemanes: la de los refugiados.

Pero el partido, que logró un tercer lugar potencialmente significativo en las elecciones municipales en el Estado federado de Hesse, no solo promueve una posición antiinmigración, sino que toca un espectro de temas que lo coloca a la extrema derecha de los partidos establecidos en Alemania, haciendo énfasis en las estructuras familiares tradicionales. Esto es lo que hay que saber sobre el AfD.

1) El cofundador del AfD lo desacreditó

El economista Bernd Lucke, de 53 años, fue la figura principal del AfD hasta julio de 2015, cuando fue desplazado, luego de una lucha por el liderazgo, por Frauke Petry, la jefa actual del partido. En entrevista con DW, Lucke reveló en ese momento que le dolía haber sido separado del partido que él creó. La división fue producida por una creciente llegada de nuevos miembros que simpatizaban con el grupo antiislamista PEGIDA.

Bernd Lucke, exjefe del AfD.Bernd Lucke, exjefe del AfD.

2) Sus líderes coquetean con la retórica nazi

Entre los extremistas de derecha más conocidos que atrajo el Afd está Björn Höcke, líder parlamentario del AfD en Turingia. Algunos analistas políticos colocan la postura política de Höcke en la misma categoría de la del partido neonazi NPD (Partido Nacionaldemócrata de Alemania), aunque él ha negado todo tipo de vínculo, ideológica o de otro tipo, con este. Pero en mayo de 2014, Höcke fue citado por un periódico de Turingia diciendo: “No presupongo que cada miembro del NPD pueda ser catalogado de extemista”. Por eso, el exlíder Bernd Lucke pidió a Höcke que renunciara a sus cargos, pero Frauke Petry lo apoyó, al tiempo que condenó esa declaración. Asimismo, Höcke pronunció un discurso racista enel que habló sobre las “estrategias reproductivas opuestas” de africanos y europeos. Según él, en África domina el tipo de personas que la evolución ha dotado con la estrategia reproductiva “r”, de proliferación, mientras en Europa domina la estrategia “k” de capacida (que comienza en alemán por esta letra). Y con ello se refiere Höcke a la capacidad de “utilizar de una forma óptima el espacio vital”. Estas declaraciones recuerdan al concepto de “espacio vital” de las teorías nazis.

Björn Höcke, AfD de Turingia: En África domina la estrategia de reproducción.Björn Höcke, AfD de Turingia: “En África domina la estrategia de reproducción”.

3) Promueve el cristianismo y la familia tradicional

Los últimos éxitos electorales del AfD y su porcentaje de dos dígitos en las encuestas nacionales, cabeza a cabeza con el partido Los Verdes y La Izquierda, son una muestra indudable del descontento popular con la política de refugiados de Angela Merkel. Por eso, además, el AfD está haciendo evidentes esfuerzos para atrapar votos de la base conservadora de la canciller alemana. Uno de los temas principales de su programa es promover la vuelta a la familia tradicional. En 2014 el AfD de Baden Württemberg votó contra un plan educativo para ampliar los conocimientos sobre homosexualidad en la escuela.

4) Escépticos respecto del cambio climático y contra la transición energética

Un elemento muy poco conocido y discutido del programa del AfD es su oposición vehemente a la transición hacia las energías renovables en Alemania, iniciada en el año 2000 y renovada en 2014 para regular y subsidiar el cambio energético. El Afd dice que está en contra de cualquier tipod de subsidios en el mercado energético, argumentando que daña la competitividad.

Por otra parte, la posición del AfD con respecto al cambio climático puede resumirse en tres frases de su página web: “La investigación científica sobre el cambio climático a largo plazo debido a las emisiones de CO2 producidas por el ser humano están plagadas de incertidumbres. Por encima de todo, el problema global solo puede resolverse por una iniciativa coordinada de todos los grandes países industrializados. Por ese motivo, el AfD rechaza todo tipo de acción unilateral nacional o europea.”

5) El Afd quiere un reordenamiento completo de Europa

El propósito original del AfD todavía forma parte de su plan actual: “Alemania no necesita el euro. Otros países han sufrido perjuicios debido al euro”. Esa es una de sus declaraciones principales en su página web. El partido desea que se reintroduzcan las monedas nacionales, así como que se tomen todo tipo de recaudos para asegurar que no se realicen más pagos al Mecanismo Europeo de Estabilidad y que se deje de rescatar bancos y fondos hedge. A pesar de las turbulencias en las filas del partido en estos tres años de existencia, el AfD sigue fiel a sus objetivos.


REFUGIADOS: UN CENTENARIO INFELIZ*

febrero 1, 2016

refugiadosmacedonios GranGuerra

Refugiados macedonios de la Gran Guerra.

LAS CONTROVERTIDAS POLÍTICAS -PRACTICADAS POR PAÍSES COMO SUIZA O DINAMARCA– de requisar bienes de refugiados para financiar los costes de su manutención marcan un hito de la incapacidad deEuropa para hacer frente a esas llegadas. Sus medidas ante la crisis pasan por alzar barreras, limitar movimientos y disuadir de llamar a la puerta en busca de amparo. En este sentido, sobre la agenda política parece planear cada vez más la sombra alargada de la ultraderecha, dispuesta restringir la entrada de extranjeros, limitar su privacidad y disponer de mayor control de los controles fronterizos.

¿Pero desde cuándo existen los refugiados? Apenas es conocido que son un producto de la Gran Guerra (1914-1918). Previamente habían existido grandes éxodos como resultado de persecuciones religiosas, raciales o políticas, pero como señaló la pensadoraHannah Arendt en ‘Los orígenes del totalitarismo’, aquella contienda marcó un cambio cualitativo. Sus tratados de paz pretendieron crear estados-nación étnicamente homogéneos y el Estado pasó de ser un instrumento de la ley a serlo de la nación, con el resultado de que proliferaron refugiados y apátridas.

De este modo, la disolución de los imperios centrales forzó a desplazarse a 10 millones de personas, que perdieron su patria sin adquirir otra. Además, ante su llegada masiva a los nuevos estados, estos últimos empezaron a abolir el derecho de asilo, percibido como un anacronismo al remitir su origen a la antigüedad. Ilustró el sino de la nueva época una “limpieza étnica” espectacular en 1923, bendecida por las grandes potencias: 400.000 musulmanes helenos partieron a Turquía y 1.300.000 helenos de Turquía lo hicieron a Grecia, con un gran impacto sobre su población de 4,5 millones de habitantes.

En la época de entreguerras, Hitler plasmó las consecuencias del precario estatuto del refugiado, pues convirtió a los judíos en apátridas, siendo imitado por gobiernos como los de Hungría y Rumanía. Convertidos en parias, los lugares de asilo de los judíos disminuyeron dramáticamente y en julio de 1939 solo los acogía sin restricciones la concesión internacional de Sanghai, en China, que los japoneses cerraron en agosto. Ante tal clima, los nazis creyeron que existía un consenso antisemita, lo que allanó el camino del genocidio.

Trailer en inglés del documental Un mundo que no es nuestro (A World Not Ours, 2012), de Mahdi Fleifel, sobre los palestinos del campo Ain el-Helweh

En este marco, como señala el historiador Enzo Traverso en ‘A sangre y fuego’, la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) comportó el desplazamiento de “al menos 40 millones de personas” por deportaciones, terror y cambios de fronteras. Con la modificación de su trazado los vencedores pretendieron homogeneizar étnicamente grandes territorios. Por ejemplo, Polonia, que había tenido un tercio de población no polaca, en 1948 era polaca en un 97%.

En los años 50, la descolonización y la eclosión de nuevos Estados dieron una dimensión global al problema, que no cesó de crecer: si en 1968 había 860.000 refugiados en África, en 1992 eran 6.775.000. Hoy existen campos de refugiados en los que han vivido hasta tres generaciones, como el de Ain el Helweh, creado en Líbano en 1948.

En este panorama desesperanzador, Europa va camino de cumplir la profecía que el sociólogo Zygmunt Bauman hizo el 2007 en ‘Tiempos líquidos’. Entonces apuntó que, según ACNUR, el 83.2% de refugiados de África y el 95.9% de Asia vivían segregados en campamentos, mientras que en Europa esa tasa solo era del 14.3%. Contemplaba que esa tendencia en Europa podía revertirse.

acnur

Según el ACNUR, una de cada 122 personas del mundo sería un refugiado.

Los estados fallidos y las guerras desreguladas han disparado la cifra de refugiados: según el ACNUR, en el 2015 se habría alcanzado el récord de refugiados al superar los 60 millones (1 de cada 122 personas del mundo). La humanidad se acerca a uno de sus centenarios más infelices: el de la invención de los refugiados. Sobre ellos planea un gravoso estigma que Bauman ha plasmado así: “Una vez que se es refugiado, se es para siempre”. Su máxima refleja lo poco que hemos aprendido de un siglo de guerras y catástrofes.

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* Este artículo fue publicado originalmente en el El Periódico (27/I/2016).


DEL SOFÁ A LA CALLE: MOVILIZACIONES RACISTAS EN ALEMANIA

septiembre 11, 2015

Incendio cenrro de refugiadosCentro de acogida asaltado en Rottenburg el 7 de septiembre  (foto de Afp). 

ALEMANIA HA CONOCIDO RECIENTEMENTE DIVERSOS EPISODIOS DE VIOLENCIA XENÓFOBA, especialmente graves en la extinta RDA. Sin embargo, El País (4/IX/2015) señaló que “los ataques a refugiados y a centros de asilo se han disparado en todo el país: de enero a agosto hubo más de 340, seis veces más que en 2013” y que “el fenómeno es aún más preocupante en el este: casi la mitad de las agresiones del año pasado ocurrieron en los cinco Estados que se unieron a la República Federal en 1990, una zona que reúne solo al 17% de la población alemana y al 16% de los refugiados”.

En este sentido, el último informe anual de Sos Racismo contiene un interesante informe sobre la situación en Alemania de Frauke Büttner, que analiza las últimas movilizaciones extremistas en Alemania con el título “Del sofá a la calle. Movilizaciones racistas en Alemania y el fenómeno de PEGIDA”. La autora es Frauke Büttner, que pertenece a la Red de Investigación de Mujeres y Extrema Derecha (Forschungsnetzwerk Frauen und Rechtsextremismus) . Puede decsargarse en este PDF:  Büttner-Alemania


EL FUNDADOR DE LOS EUROESCÉPTICOS ALEMANES ABANDONA EL PARTIDO

julio 16, 2015

LuckeBernd Lucke, líder de Alternativa por Alemania (foto de Jens Buettner, EFE)

EL CRECIMIENTO DE ALTERNATIVA PARA ALEMANIA [Alternative für Deutschland, AfD] SE HA SALDADO CON UNA RUPTURA, al abandonar el partido su líder Bernd Lucke.

Desde este blog hemos seguido la eclosión y evolución de esta formación (1 2), así como el hecho de que cuando apareció la plataforma islamófoba Pegida este partido dudó sobre si debía acercarse a esta temática y convertirse en una derecha más “dura” (3 y 4).

Finalmente, la decisión de la cúpula de AfD posicionándose en el ámbito de una derecha populista radical ha causado la baja de su fundador más notorio, Lucke. El caso de esta formación alemana ilustra la dificultad de crecer electoralmente a partir de un “monotema” central (en este caso el euroescepticismo), ante las diversas altrenativas posibles: competir por el electorado de la CDU-CSU que lidera Angela Merkel o bien ubicarse nítidamente a su derecha. Esta ha sido la vía escogida por AfD.

En cambio, el Frente Nacional [Front National] que lidera Marine Le Pen ha conocido una ruptura en su liderazgo (al entrar en crisis la relación de ésta con su padre Jean-Marie) por un motivo inverso: la evolución de la formación hacia una moderación política que le permita captar un electorado amplio.

Es, pues, difícil hacer generalizaciones sobre tendencias dominantes en el seno de este espectro político, aunque es visible unafeminización de los liderazgos.

A continuación publicamos la información que la corporación Deutsche Welle ha difundido sobre las causas del abandono de Lucke por considerarla de interés para nuestr@s lector@s.

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Frauke Petry, nueva dirigente de AfD (foto de DPA).

Fundador de euroescépticos alemanes abandona el partido

El fundador del partido euroescéptico Alternativa para Alemania (AfD) Bernd Lucke anunció que abandona la agrupación tras perder la lucha por el poder con el ala derechista. El economista de 52 años fue la cara visible del partido surgido en 2013 como plataforma crítica con los rescates europeos y ocupa un escaño en el Parlamento europeo. Al dar a conocer su retirada aclaró que aún no ha tomado una decisión sobre si fundará un nuevo partido.

El exprofesor de la Universidad de Hamburgo explicó que no quiere ser utilizado “como tarjeta de visita burguesa” para ideas políticas que rechaza desde lo más profundo, entre las cuales mencionó la animadversión hacia los Estados Unidos, posturas xenófobas y una crítica fundamental al sistema.

La AfD quedó al borde de la ruptura después de que Lucke, del sector moderado y liberal, fuese reemplazado el fin de semana por su rival y representante del ala más dura. Unos 3.500 delegados reunidos en un congreso extraordinario votaron por clara mayoría a Frauke Petry, líder del ala nacional conservadora, como nueva jefa, poniendo así fin a meses de roces internos entre ambos sectores.

Petry es conocida por sus declaraciones contra el islam y los refugiados y viene impulsando el acercamiento a Pegida, el movimiento islamófobo que a principios de año sacó a miles de personas a las calles para protestar “contra la islamización de occidente”.

La AfD estuvo cerca de entrar en el Parlamento nacional al rozar el cinco por ciento en las elecciones generales de 2013, meses después de su fundación. Desde entonces obtuvo escaños en cuatro parlamentos regionales y en el Europarlamento (dpa).


EL ISLAM COMO AMENAZA*

enero 15, 2015

ManifestacionsConcentración contra los atentados islamistas de París.

LOS ATENTADOS DE PARÍS SITÚAN EL FUNDAMENTALISMO ISLÁMICO EN EL CENTRO DEL DEBATE POLÍTICO, en un contexto de ascenso de la islamofobia y de debates permanentes sobre la presencia pública del islam. Los sucesos de Francia pueden radicalizar tales polémicas y dejar el monopolio de esta temática a una ultraderecha que hace bandera del combate a esta religión.

El mito de Eurabia

Las raíces de la situación actual remiten al atentado de Al Qaeda en Nueva York en el 2001, pues entonces emergió el terrorismo yihadista y la extrema derecha empezó a asumir la denuncia del islam como un credo de conquista.

Este sector ideológico halló un mito movilizador en el concepto Eurabia, que en el 2006 acuñó Gisèle Littman (con el seudónimo Bat Ye’Or) en un libro homónimo. Esta ensayista (que no es ideóloga de ultraderecha) sostiene que Europa se está convirtiendo en una extensión del universo árabe-musulmán, con arraigo de valores antisemitas y antioccidentales. Para el politólogo Jean-Yves Camus, estas tesis reemplazan la amenaza comunista de la guerra fría por la islámica, pues proyecta un enemigo externo e interior de Occidente y convierte a los musulmanes en un colectivo inasimilable.

Economist_Eurabia_coverDiversos episodios han facilitado la expansión de estos mensajes al proyectar el islam como una fe intolerante. Más allá de los asesinatos obra de fundamentalistas, como el del cineasta Theo van Gogh en el 2004 por su film Sumisión (criticando la condición de la mujer musulmana), algunos gobiernos árabes tratan de imponer la sharia o ley islámica a no musulmanes. Recordemos la fatua del ayatolá Ruhollah Jomeini contra Salman Rushdie en 1989 por Los versos satánicos y, sobre todo, la condena que en el 2005 varios países árabes efectuaron de las caricaturas de Mahoma publicadas por el diario danés Jyllands-Posten: sus embajadores protestaron y Dinamarca conoció boicots comerciales. Un columnista del rotativo, Ralf Pittelkow, planteó que el asunto fue una «acción de castigo» para «hacer cumplir una parte central del derecho musulmán en mitad de Europa».

Las controversias

A la vez, han surgido discusiones sobre la presencia pública del islam, especialmente sobre la indumentaria femenina. De ese modo, en 1994 ya emergió un debate en Francia en torno al velo que las estudiantes llevaban en las aulas, al que en los últimos años se ha añadido otro sobre el uso público del burka. También ha sido polémica la edificación de minaretes en Suiza, como testimonió un plebiscito celebrado en el 2009 y saldado con el 57,5% de votos favorables a su prohibición. En el 2012, Marine Le Pen quiso explotar como baza electoral la comida halal y afirmó que la mayor parte de carne consumida en la región de París se preparaba con el rito musulmán. Ante el revuelo causado, Nicolas Sarkozy replicó que solo era el 2,5% de unas 200.000 toneladas.

SarrazinEn el 2010, Thilo Sarrazin (en la foto), importante exdirectivo del Bundesbank, levantó una gran polvareda con su obra Alemania se disuelve, donde arguyó que «los inmigrantes musulmanes se integran claramente peor que el resto de grupos» por razones «que aparentemente se encuentran en la cultura del islam». En este panorama, el semanario Der Spiegel agitó más las aguas al advertir que en determinadas casuísticas (herencias y asuntos familiares) algunos juzgados germanos aplicaban la ley coránica, y al constatar que la Oficina de Extranjería concedió un visado de reunificación familiar a la segunda mujer de un iraquí, pese a ser ilegal la poligamia en Alemania.

Miedo y rechazo

Algunas de estas controversias visibles en Europa han surgido ya en España, como ilustran protestas ante la edificación de mezquitas, prohibiciones del uso del burka o la renuncia de familias musulmanas a becas de comedor por falta de menú halal. ¿Debemos orillar ahora el debate sobre estos temas guiados por la cautela? En absoluto: si no hay espacios de discusión para intercambiar puntos de vista y facilitar consensos, corremos el riesgo de dar paso a una escena dominada por discursos extremistas y antitéticos.

SumisiónNos referimos, por una parte, a la notoriedad que cobran los mensajes antimusulmanes. Lo plasman la relevancia alcanzada por recientes marchas islamófobas de la plataforma nacionalista Pegida en Alemania o la última novela de Michel Houellebecq, Sumisión, que imagina la Francia del 2022 presidida por un musulmán. Por otra, al fundamentalismo que quiere radicalizar a los musulmanes europeos para que rechacen adherirse a sus países de residencia en aras de crear una umma o comunidad universal de fieles. En este marco, los sucesos franceses hacen más necesario discutir los parámetros de la religión en un Estado laico. Evitar polémicas por prudencia no anulará tensiones ni desalentará a los que desean erigir apocalípticos escenarios de choques de civilizaciones.

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* Artículo publicado en El Periódico (13/I/2015).

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ARTÍCULOS PUBLICADOS EN LA PRENSA

diciembre 5, 2009

[actualizado el 27/III/2016]

X. Casals, “Què va passar el 23-F”Ara (23/II/2016).

X. Casals, “De la vieja a la nueva judeofobia”El Periódico (13/II/2016).

X. Casals, “Refugiados: un centenario infeliz”, El Periódico (27/I/2016).

X. Casals, “La catalanització de la política espanyola”, Ara (2/I/2016).

X. Casals, “Condicionants, límits, referents i incentius d’un període molt concret”, Ara (31/I/2016).

X. Casals, “Le Pen, la perdedora guanyadora”, Ara (16/XII/2015).

X. Casals, “Terror global ‘low cost'”, El Periódico (18/XI/2015).

X. Casals, “Del catalanisme a l’independentisme“, Ara (13/IX/2015).

X. Casals, “La mort de Franco: els enigmes”, Ara (19/XI/2015).

X. Casals, “Un 27-S polièdric”, Ara (6/X/2015).

X. Casals, “La Diada y el catalanismo”, La Vanguardia (11/IX/2015).

X. Casals, “¿Política sin políticos?”, El Periódico (19/VII/2015).

X. Casals, “Ya no doy órdenes”, El Periódico (20/VII/2015).

X. Casals, “Una nova política… centenària”, Ara (5/VII/2015).

X. Casals, “Barcelona en Comú: un iceberg polític”, Ara (5/VI/2015).

X. Casals, “El lepenismo silencioso”, El Periódico (1/V/2015).

X. Casals, “Els Le Pen: de família a dinastia”, Ara (5/V/2015).

X. Casals, “Badalona, el nou laboratori polític”, Ara (26/V/2015).

X. Casals, “Grecia: lecciones de la ultraderecha”, El Periódico (2/III/2015).

X. Casals, “Albert Rivera o l’operació Roca a la inversa”, Ara (23/II/2015).

X. Casals, “Tres claves sobre el éxito de Pegida y su futuro” Agenda pública- eldiario.es (27/I/2015)

X. Casals, “Espanyolisme(s)”, Ara (4/I/2015).

X. Casals, “El Islam como amenaza”, El Periódico (12/I/2015).

X. Casals, “¿Una ultraderecha ‘gay friendly’?”El Periódico (31/XII/2014).

X. Casals, “El ciberpopulismo que viene”El Periódico (10/XII/2015).

X. Casals, “Rajoy a Catalunya: un guió de ferro”, Ara (11/XII/2014).

X. Casals, “El ciberpopulismo que viene”, El Periódico (10/XII/2014).

X. Casals, “Populismo en Vitoria” en El Periódico (25/X/2014).

X. Casals, “La ultraderecha europea: dos tópicos confusos y un aviso de futuro”, eldiario.es (9/X/2014).

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