EL VALLE DE LOS CAÍDOS, LA RECONCILIACIÓN IMPOSIBLE*

julio 19, 2018

Manifestación en el Valle de los Caídos del 15 de julio de este año para protestar contra el eventual traslado de los restos dde Francisco Franco (foto de EFE/ Juan Carlos Hidalgo).

 

EL PRÓXIMO ABRIL EL VALLE DE LOS CAÍDOS CUMPLIRÁ 60 AÑOS DE SU APERTURA. Su historia es conocida: Franco decretó su construcción en 1940 e intervinieron presos republicanos en las obras, concluidas en 1958. El dictador, según su hija Carmen, “quizá quería que [el conjunto] fuera como lo de Felipe II después de la batalla de San Quintín, que había hecho el monasterio de El Escorial”. Franco, en apariencia conciliador, decidió que el lugar acogiera a difuntos de ambos bandos de la contienda, reuniendo allí los restos de 34.000 víctimas.

Pero pronto se constató que el Valle de los Caídos difícilmente sería un lugar de confraternización, pues en el discurso de inauguración el dictador recordó su triunfo en la contienda: lo efectuó el 1 de abril de 1959 (vigésimo aniversario  de su victoria) y recordó que su lucha seguía: “La anti-España fue vencida y derrotada, pero no está muerta”, afirmó.

A la vez, los restos humanos depositados en el mausoleo llegaron por vías azarosas. La politóloga Paloma Aguilar señaló que su procedencia “no ha sido investigada” (hubo “traslados masivos de algunas fosas comunes que no fueron consultados con nadie”) y no todos los caídos republicanos pudieron ser enterrados en el lugar al tener que acreditar su fe católica los familiares.

Tampoco reinó la satisfacción entre vencedores: en junio de 1958 el primo del dictador, Francisco Franco Salgado-Araujo, anotó que había quienes veían mal “que se pudieran enterrar en la cripta lo mismo los que cayeron defendiendo la Cruzada que los rojos, que para eso aquellos están bien donde están”.

El traslado del cuerpo de José Antonio Primo de Rivera

Además, el traslado del cuerpo de José Antonio Primo de Rivera (fundador de la Falange) al Valle respondió a intereses políticos. Primo fue ejecutado en Alicante en 1936 y en noviembre de 1939 sus restos fueron llevados al monasterio de El Escorial, donde están enterrados los reyes españoles, lo que solo podía irritar a los monárquicos. Según la socióloga Zira Box, Franco lo decidió porque aquel sitio era “el signo glorioso de la resurrección de la Patria”. El traslado del cuerpo fue el ritual más espectacular del régimen: un cortejo iluminado con antorchas portó el ataúd relevándose cada 10 kilómetros. Sin embargo, en marzo de 1959 el dictador ordenó depositar el cadáver de Primo en el Valle para dar cancha a los monárquicos en detrimento de la Falange y se ausentó del acto (le representó Luis Carrero Blanco).

Como puede apreciarse, el conjunto monumental ya no fue un ámbito de concordia desde sus inicios. En tal escenario, el entierro del autócrata en la basílica en 1975, junto a la tumba de José Antonio, selló la identificación del lugar con la dictadura. Sin embargo, Franco no decidió sus exequias allí, sino que habría sido el presidente Carlos Arias Navarro. El primero solo hizo un lacónico comentario al respecto el día de inauguración del conjunto a su arquitecto, Diego Méndez: “Bueno, Méndez, y en su día yo aquí, ¿eh?”, dijo. Es más: el dictador ni siquiera transmitió su voluntad a la familia: “Yo no tenía ni idea de dónde quería ser enterrado”, comentó su hija.

Juan Mª de Peñaranda, participante de la ‘Operación Lucero’ (nombre del dispositivo organizado por el servicio de información -el SECED- para el sepelio de Franco), dio esta explicación: “Fue una decisión de presidencia, a sugerencia nuestra”, para evitar enterrar el cadáver en la ciudad. Con esta decisión el Valle se convirtió en un centro de peregrinaje político de devotos del falangismo y nostálgicos del franquismo.

La ley de memoria histórica del 2007

La llamada ley de memoria histórica del 2007, que promovió José Luis Rodríguez Zapatero, quiso despolitizar el complejo y prohibió realizar en él “actos de naturaleza política”. Sin embargo, la medida fue de escasa mella en un imaginario que vincula el conjunto arquitectónico con la glorificación de la dictadura. Por esta razón, no parece que el traslado del cadáver de Franco (dejando el de José Antonio en la basílica) llegue a alterar de forma sustancial esta percepción.

Este panorama tiene un triste corolario: España carece hoy de un espacio de reconciliación de la Guerra Civil socialmente asumido como tal. En 1985 se quiso remediar este vacío y el Rey Juan Carlos inauguró en Madrid la plaza de la Lealtad un monumento a todos los caídos de la conflagración de 1936: una antorcha cuya llama debía arder en “honor a todos los que dieron su vida por España”. Pero la iniciativa no cuajó y hoy el Valle de los Caídos constituye un legado envenenado del franquismo, que encarna la vigencia de las “dos Españas” machadianas ocho décadas después de la Guerra Civil.

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* Artículo originalmente como Xavier Casals, “El Valle de los Caídos, la reconicliación imposible”, El Periódico (17/VII/2018).

 


¿QUIÉN DECIDIÓ QUE FRANCO FUESE ENTERRADO EN EL VALLE DE LOS CAÍDOS? EL PAPEL DESCONOCIDO DE LOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA

junio 28, 2018

 

La cruz del Valle de los Caídos (foto de El País).

 

EL VALLE DE LOS CAÍDOS ES UN POLÉMICO MAUSOLEO y en él se hallan sepultados tras el altar mayor tanto el fundador de la falange, José Antonio Primo de Rivera, como Franco. Actualmente se plantea retirar su cadáver del conjunto monumental. El entierro de José Antonio en este lugar lo decidió Franco en el marco de una compleja política de equilibrios del régimen. ¿Pero quien decidió que el dictador fuera sepultado al lado del líder falangista?

La “Operación Lucero” y los servicios de inteligencia

La respuesta es un tanto sorprendente: en última instancia no lo hizo ni el dictador (que había hecho erigir el conjunto como mausoleo propio) ni su familia, sino el gobierno de Carlos Arias Navarro siguiendo una sugerencia del personal del Servicio Central de Documentación [SECED].

Este servicio de información dependía de presidencia del Gobierno y le fue encargado planificar con antelación el dispositivo oficial que tendría lugar al fallecer Franco, designado como “Operación Lucero”.

memoriaocultadelejército

Portada de Memoria oculta del Ejército, de Francisco Medina.

A continuación reproducimos el testimonio de uno de los responsables de esta misión, Juan Peñaranda, recogido por el ensayista y periodista Francisco Medina en su más que recomendable estudio sobre el Ejército y los servicios de inteligencia en la política española: Memoria Oculta del Ejército. Los militares se confiesan (1970-2004) (Espasa, Madrid, 2004). Esta es la citación textual de las páginas 229-230:

 “¿Por qué [se escoge] el Valle de los Caídos al final? Pues no fue una decisión de Franco. No. Fue una decisión de Presidencia, a sugerencia nuestra. Pero, claro, ¿dónde ibas a enterrarle una vez que se decide que iba a ser aquí, en Madrid? La ventaja del Valle de los Caídos es que lo sacas de la ciudad, pues no había un sitio permanente en Madrid donde poder enterrarle. El Valle de los Caídos, en ese sentido, parecía un sitio estupendo; la basílica se había hecho para conmemorar a los caídos, aunque pocos del bando republicano quisieron enterrar allí a sus familiares. Algunos incluso lo prohibían. En fin, nosotros hicimos la sugerencia, explícamos los pros y los contras, y luego lo aprobaron quienes lo tenían que aprobar. ¿Se consultó con la familia? No lo sé… Aunque claro, Arias tenía buena relación con la familia del Generalísimo… Llega luego un momento en el que se ve que la salud del Caudillo decae rápidamente. Yo creo que eso es a la vuelta del verano del 75. Al iniico del otoño quizá Arias se lo dice a la familia… Y Doña Carmen [Polo] debió decirle: “Haced lo que os parezca más oportuno”. Pero no era un tema de consulta, sino tener la cortesía de anunciarles lo que íbamos a hacer… Para la Operación Lucero, el Valle de los Caídos era un asunto firme. Esa clase de decisiones tan importantes tardaron en tomarse, pero eran básicas para poder continuar… Tenías que decidir dónde enterrabas a Franco, dónde se ponía el féretro para que lo visitara la población… Y eso no lo dejabas al albur para, cuando llegue el momento… Porque todos los dispositivos de seguridad, de tráfico, de autoridades, de viajes…, todos estaban relacionados con esos puntos. Y ya se dijo: Valle de los Caídos y Palacio Real. 

En suma, una decisión que se ha mostrado tan controvertida y polémica con el paso del tiempo no solo fue ajena al dictador, sino quizá hasta a su familia.

Entierro Franco

Entierro de Franco en el Valle de los Caídos.

El episodio, por lo demás, refleja un elemento que suele pasar desapercibido en las crónicas de la Transición: la creciente importancia que adquirieron los servicios de inteligencia en nuestro país.

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* Entrada publicada en septiembre de 2013, reproducida en noviembre de 2015 (al cumplirse 40 años de la muerte de Franco) y ahora actualizado por su interés.


CÓMO LA ULTRADERECHA OBTIENE PROVECHO DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN: EL CASO DEL KU KLUX KLAN

marzo 31, 2018

Mujeres del KKK en Indiana en 1924 (imagen del blog agente provocador).

EL TRATAMIENTO INFORMATIVO DE LA EXTREMA DERECHA HA SIDO OBJETO DE ANÁLISIS ACADÉMICO LAS DOS ÚLTIMAS DÉCADAS. ¿La razón? El eco mediático de sus tesis y temas puede contribuir a darle proyección y normalizarla, lo que es objeto de controversia, como ya lo plasmamos en nuestra obra Ultrapatriotas (2003).

De este modo, por ejemplo, el politólogo Patrick Moreau señaló en 2001 que ésta no era una cuestión menor, pues estos “tienen una parte de responsabilidad” en su éxito “porque divulgan los temas populistas”: “las informaciones presentadas son, esencialmente, de contenido negativo, porque evidentemente, los contenidos negativos dan más que hablar. Los incontables talk-show que presentan las consecuencias sociales y morales de la crisis, la multiplicación de las revistas de información que sólo buscan imágenes de impacto, acaban por influir negativamente en una población a priori ya profundamente inquieta y desorientada”.

Asimismo, los también politólogos Yves Mény e Yves Surel en el 2000 señalaron en este sentido que los líderes de de los nuevos populismos de derechas “han sabido utilizar de maravilla el talón de Aquiles de la sociedad mediática; es decir, su interés casi patológico por el escándalo”.

En síntesis, el eco mediático que obtiene la ultraderecha no es un tema menor para comprender su ascenso. Por esta razón, nos ha parecido interesante reproducir una entrevista a Felix Harcourt (profesor asistente visitante de historia del Austin College), autor del ensayo histórico Ku Klux Kultureque analiza el caso del Ku-Klux-Klan en la década de los años veinte del pasado siglo. Realizada por Louis Beckeet para The Guardian, en España ha sido traducida por Emma Reverter y publicada por eldiario.es (9/III/2018), de donde la hemos reproducido al considerarla de interés para nuestr@s lector@s.

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En los años veinte, la cifra de miembros del Ku Klux Klan se disparó a lo largo y ancho de todo Estados Unidos, en parte gracias a la cobertura mediática. Una serie de reportajes de un diario pudo haber atraído a cientos de miles de nuevos miembros.

Felix Harcourt, profesor de Historia en Austin College y el autor del libro  Ku Klux Kulture, ha analizado la relación “de conveniencia” entre el Ku Klux Klan y los diarios, y las similitudes entre la discusión en torno a la atención mediática que recibió el Klan en los años veinte y algunos debates actuales.

Estamos observando el  debate en los medios de comunicación en estos momentos sobre cómo tratar con los movimientos racistas y neonazis blancos. Usted ha analizado el mismo debate que se producía hace casi 100 años. ¿Puede describirnos aquel momento?

En 1921, el periódico New York World publicó durante tres semanas una serie de reportajes en portada sobre el Klan: denunciaba a diario su ideología, sus actividades, su secretismo y su propensión a la violencia. Consiguió que todas las instituciones de la ciudad criticaran públicamente a la organización.

De hecho, al final consiguió que el Congreso de Estados Unidos celebrara una sesión sobre el creciente poder del Ku Klux Klan. Algunos calculan que The World ganó más de 100.000 lectores con esta cobertura. Sus reportajes se publicaron en otros 17 periódicos y propició que otros medios publicaran reportajes parecidos.

Según algunos cálculos, si por un lado The World ganó más de 100.000 lectores, por el otro, el Klan consiguió cientos de miles de nuevos miembros. Incluso pudo darse el caso de que se dieran de baja como suscriptores del periódico que los informaba sobre el Klan para darse de alta en la organización.

Portada de Ku Klux Kulture.

Así que pensaban: “Este es el formulario secreto de solicitud de entrada en el Klan. ¿No es horrible que se manifieste así el odio en Estados Unidos?”. Y recortaban el anuncio del periódico y decían: “Me voy a hacer miembro del Klan”.

Así era.

¿Por qué no pasó algo similar en etapas anteriores del Klan?

En cierto modo, tiene que ver un cambio de estilo de los periódicos. En los años veinte, se dio un giro de 180 grados hacia el periodismo sensacionalista y el formato tabloide. Y, sin lugar a dudas, la cobertura que dieron los periódicos sobre el Klan encaja con esta tendencia. Les permitía publicar fotos impactantes en portada y atraer mucha atención.

El Klan era perfectamente consciente de ello y añadía un aire teatral a sus actos para captar la máxima atención. Hizo un esfuerzo para invitar a periodistas, pero al mismo tiempo evitó que se acercaran demasiado ya que quería “proteger los secretos”, para proteger el mito. Era su táctica. Necesitaban la atención de los medios de comunicación y al mismo tiempo no perder su mística.

Imagen de Felix Harcourt de su cuenta de Twitter (@FelixHistory).

¿Entonces el Klan era consciente del contexto mediático en el que se movía?

Perfectamente consciente. Sabía que muchos periódicos querían fotos del Klan, nítidas y desde cerca. Así que contrató a un fotógrafo y vendía las imágenes a los periódicos locales. También sabía que un cierto tipo de actos conseguía atraer una mayor atención mediática y es por este motivo que cada vez se organizaban actos con cruces de fuego de mayor tamaño o hacían volar avionetas de las que colgaban cruces iluminadas. Hubo un esfuerzo por alimentar el espectáculo.

¿Cómo fueron en un inicio los debates en torno a la cobertura mediática y cómo cambiaron más tarde?

La tendencia inicial de los medios fue seguir el modelo de denuncia exagerada del New York World. Sin embargo, cada vez fueron más conscientes de que el Klan tenía sus estrategias para conseguir que se hablara de la organización. A veces a través de amenazas físicas. Los editores del Messenger [una revista afroamericana] recibieron un sobre con una mano amputada. Pero más a menudo, ya que crecieron en poder e influencia, vieron que el boicot era una herramienta muy efectiva, y cada vez más la publicidad, lo que les llevó a prometer ingresos por anuncios de propaganda a aquellos medios con una cobertura al menos neutral de la organización.

¿Centrarse en la publicidad les fue rentable?

Es muy probable. En los años veinte contrató a conocidas agencias de publicidad. Vemos anuncios con mucha difusión que afirman: “Esta es la verdad sobre el Klan. No escuches lo que dice la prensa”. Muchos de los principales diarios empiezan a ser conscientes de que si bien denunciar la actividad del Klan les puede proporcionar algunos nuevos lectores también pueden perder a otros.

Llegan a la conclusión de que lo que les conviene es dar una cobertura lo más neutral posible. El problema con eso, por supuesto, es que al tratar de ser imparcial lo que realmente estás haciendo es presentar al Klan como una organización normalizada y aséptica; polémica, eso sí, pero popular y ampliamente aceptada.

¿Qué organizaciones y grupos se mostraron críticos con la forma en la que el KKK era presentado en los medios de comunicación?

Los periódicos católicos, judíos y afroamericanos. Algunos periódicos afroamericanos creen que era mejor no conceder al Klan ningún tipo de publicidad en los medios, lo que en ese momento se llamó “silencio digno”. Otros, sin embargo, comparan al Klan con un incendio forestal. Cortar el oxígeno terminará por matarlo, pero mientras eso no ocurra hará muchísimo daño. Es por este motivo que algunos periódicos eran partidarios de dar una cobertura mucho más agresiva.

El Pittsburg Courier, por ejemplo, en vez de publicar un reportaje sobre una popular jornada sobre el Klan en la Feria Estatal de Texas, optó por hablar de actos que desembocaron en disturbios y violencia, con el objetivo de terminar con la percepción, alimentada por algunos de los grandes periódicos blancos, de que a la organización, a pesar de generar polémica, le iba bien.

¿Los periodistas se reían o burlaban de la organización?

Se publicaron muchas caricaturas políticas que se burlaban del Klan pero, como señaló un destacado crítico teatral de la época, la organización era capaz de seguir adelante si le tiraban pasteles a la cara. A los miembros del Klan no les afectaban este tipo de burlas. Pensaban que simplemente eran una buena muestra de que tenían los enemigos correctos y de que estaban en la dirección correcta. Así que al final estas críticas resultaron ser contraproducentes.

Usted comenta que al final el Klan optó por centrarse en sus propios medios en vez de esforzarse con los medios ajenos que hacían una cobertura que les beneficiaba.

La dirección nacional del Klan creó su propio periódico llamado el Kourier, con una K, que, a principios de 1925, afirmaba tener más de un millón y medio de lectores. Es muy probable que se trate de una cifra exagerada, como ocurre con muchas otras cifras que el Klan proporcionaba.

Sin embargo, en el supuesto de que llegáramos a la conclusión de que tenía medio millón de lectores seguiría siendo una de las publicaciones más leídas de esa época en Estados Unidos. Era una gran estrategia de propaganda y ocupaba el lugar de otros medios de comunicación, tanto a nivel local como nacional, y al mismo tiempo permitía presentar la información desde el punto de vista ideológico de la organización.

¿Qué tipo de noticias de repercusión nacional se publicaban en el periódico del Klan?

La relación entre Estados Unidos y México. Noticias sobre el presidente. Todo ello impregnado por la noción de que se trata de una publicación familiar, con lo cual podías encontrarte con una larga crítica sobre la influencia de la Iglesia católica en Estados Unidos en una página y en la siguiente una receta de tostada con pimientos o una página para los lectores más jóvenes con un chiste. También tenía crucigramas y puzles, que tenían el ridículo nombre “cruz-igrama en llamas”.

Usted ha descrito una organización cada vez más influyente que tenía su propio periódico y cada vez más socios. ¿Qué pasó? ¿Por qué no se mantuvo?

Predomina la versión de que la presión que recibía y especialmente un escándalo de uno de los líderes más importantes de la organización en Indiana, que agredió sexualmente una mujer que luego se suicidó, [desempeñaron un papel en su declive]. Estos escándalos le dieron mala imagen ante la opinión pública y propiciaron su caída. Por otra parte, hay otra versión que señala que tras la aprobación de la ley de inmigración de 1924, el Ku Klux Klan perdió en cierta medida su razón de ser y se disolvió.

Todas estas versiones plantean un problema; no tienen en cuenta el hecho de que si bien el Ku Klux Klan es una organización que desaparece, el movimiento sigue presente ya que las personas que integraban la organización, millones de miembros y millones de simpatizantes, mantienen su ideología. Así que más que decir que el Klan desaparece sería más preciso decir que evoluciona.

¿El debate en torno a la cobertura mediática que se dio en su momento sobre el Ku Klux Klan ha tenido algún impacto sobre los medios de comunicación? ¿La cobertura ha cambiado?

El impacto ha sido significativamente escaso. Es bastante triste. En los años veinte los periódicos llevaron a cabo una cruzada, con una cobertura inteligente contra el Klan, incluso cuando con este tipo de cobertura no consiguieron acabar con la organización. El hecho de que los medios que libraron esta batalla ganaran premios Pulitzer hizo que a partir de los años treinta miraran atrás y se felicitaran por haber terminado con la organización.

Entonces, los periódicos vieron que su periodismo de investigación había sido merecedor de un premio Pulitzer e ignoraron el hecho de que su cobertura había propiciado que aumentaran los miembros de la organización.

Así es. Hay muy poca conciencia histórica de la verdad sobre la relación entre el Klan y la prensa, que fue, ante todo, una relación de provecho mutuo.


EL 23-F, UN EJEMPLO DE CÓMO EN ESPAÑA LOS SECRETOS DE ESTADO SON ETERNOS

marzo 24, 2018

Antonio Tejero el 23-F (imagen de Manuel Hernández de León).

MÁS DE 37 AÑOS DESPUÉS DEL 23-F AÚN NO SE PUEDE ACCEDER A DOCUMENTOS OFICIALES SOBRE EL TEMA y no parece que este escenario vaya a cambiar, según expone Irene Castro en www.el diario.es (23/III/2018). Esta periodista analiza la enmienda presentada por el PNV sobre desclasificación de secretos oficiales, que permitiría “la publicación inmediata de cientos de páginas oficiales sobre la historia de España”, pero advierte que ello genera reticencias en el PP.

Esta última formación solo quiere “desvelar de forma automática los papeles anteriores a 1968”, de modo que a partir del 1 de enero de 2023 “se darían a conocer todas las materias secretas de 1968”. El PSOE, aunque parece sintonizar con la propuesta del PNV, “da un margen de 10 años al Gobierno para que publicite las materias clasificadas, pese a que hayan pasado más de 25 años sin ver la luz”. El resultado, de prosperar su enmienda, sería que “los documentos elaborados durante el golpe de 1981 podrían quedarse en el cajón hasta 2028”.

No hay prisa alguna, pues, por desclasificar secretos y abunda la inquietud por ocultarlos.

La dificultad de adentrarse en el 23-F

Esta obstrucción -tan injustificada como injustificable impide adentrarse en el conocimiento del fallido golpe de Estado del 23-F y conocer mejor sus dinámicas y entresijos. Ahora que el episodio casi ha cumplido cuatro décadas… ¿qué sentido tiene no poder acceder a documentación oficial del mismo? ¿Acaso el secuestro del Congreso en el marco de un diseño golpista no atañe a toda la ciudadanía y forma parte de nuestra historia?

De hacerse accesibles los secretos oficiales al respecto ignoramos hasta qué punto variaría el conocimiento de los hechos, expuesto por nuestra parte en La transición española. El voto ignorado de las armas (2016). Intuimos que sus grandes dinámicas y protagonistas esenciales posiblemente permanecerían inalterados, pero podríamos entender mejor lo sucedido. Asimismo, al no ser accesibles los documentos oficiales se alimenta toda suerte de especulaciones vertidas sobre el golpe (que no son pocas), facilitando que la rumorología existente tenga visos de verosimilitud aunque carezca de fundamento.

En suma, vetar el acceso a los papeles del 23-F alimenta los rumores, confunde a los investigadores y priva a la ciudadanía de conocer un acontecimiento de primera magnitud.

“Spain is different” también en secretos oficiales

El problema abordado tiene otra dimensión relevante. Y es que el 23-F no es un hecho aislado en el oscurantismo que impera en los archivos oficiales. Lo testimonian los esfuerzos de la difunta ministra socialista Carme Chacón por desclasificar 10.000 documentos de Defensa, que finalmente quedaron en nada.  Y ello pese a que se trataba de cuestiones -según recogía Fernando García en La Vanguardia (21/II/2018)– como “’detención de extranjeros, censura, destierros, claves, cifrados’ o nombres de ‘protegidos y agentes franceses’ en la Guerra Civil; datos sobre ‘campos de trabajo, batallones de soldados trabajadores, arrestos, denuncias, deserciones, sospechos y sabotajes’ antes de 1968, o notas acerca de ‘desembarcos alemanes, memorias de la defensa de Melilla y contabilidad del servicio secreto’”.

La Fundación Nacional Francisco Franco posee secretos de Estado.

El lamentable caso español, además, tiene visos de esperpento, en la medida que el ministerio de Defensa incluso ha pretendido ocultar documentos ya publicados y el gobierno ha reconocido que la Fundación Nacional Francisco Franco -un ente privado que enaltece la figura de este dictador- posee “secretos oficiales” que debe entregar al Estado siguiendo lo estipulado por la ley, pero permanecen en su custodia. A la vez, esta fundación ha desclasificado “de facto” documentos que debían permanecer secretos. Como apunta la historiadora y experta en archivos Remei Perpinyà, “el resultado final de esta actuación es que los ciudadanos no podemos acceder a los documentos, cuando -al fin y al cabo- somos en última instancia los auténticos propietarios”.

Secretos de Estado “eternos”

En definitiva, lo que podría ser el argumento de una comedia de enredo genera un manto de secretismo a menudo acéfalo, amparado de modo inexplicable por quienes supuestamente pretenden garantizar mayor calidad democrática en un derecho tan básico como el de la información (especialmente en la era de la transparencia). De nada sirven los periódicos manifiestos de los historiadores denunciando este triste panorama.

Ahora el tema ha cobrado nueva visibilidad al incluir el 23-F. Pero que nadie se haga muchas ilusiones, ya que -como señaló Carmen Rengel en El Huffington Post (8/XII/2015)- “Los secretos de Estado son ‘eternos’ en España”. Y parece que el grueso de la clase política se empeña en perpetuar este estado de cosas con obvio menosprecio hacia la ciudadanía que representa.


VUELVE LA ESPAÑA DEL DESASTRE: LAS SEMEJANZAS ENTRE LA CRISIS DE 1898 Y EL CRASH DEL 2008

marzo 18, 2018

Caricatura del caciquismo de la España de la Restauración.

¿SE PARECEN LA ESPAÑA DE LA CRISIS DE 1898 Y LA SURGIDA DE LA CRISIS DEL 2008? La crisis de Ultramar, como la actual, engendró movimientos populistas de masas que estudió el difunto hispanista Carlos Serrano (1943-2001) en un libro recomendable al respecto: El turno del pueblo: crisis nacional, movimientos populares y populismo en España, 1890-1910 (2000).

Por nuestra parte, consideramos que existen parecidos entre ambas crisis y lo argumentamos en un artículo publicado en el diario catalán Ara (28/VIII/2012), “El retorn de l’Espanya del desastre”, que reproducimos a continuación traducido al castellano.*

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El retorno de la España del Desastre

“Los doctores de la política y los facultativos de cabecera estudiarán, sin duda, el mal [de España] : discurrirán sobre sus orígenes, su clasificación y sus remedios; pero el más ajeno a la ciencia […] observa este singular estado de España: dondequiera que se ponga el tacto, no se encuentra el pulso “. Así describió Francisco Silvela, líder conservador, el clima creado por la pérdida de las colonias de ultramar en un famoso artículo que publicó el agosto del 1898 y que tituló “Sin pulso” . Hoy su diagnóstico cobra insólita actualidad, puesto que la España surgida del crash del 2008 recuerda cada vez más a la del Desastre.

Y es que la radiografía del país a inicios del siglo XXI presenta cada vez más concomitancias con el del alba del siglo XX, pues con la derrota de Ultramar entró en crisis el sistema político de la época -conocido como la Restauración- de manera similar a la que experimenta la democracia juancarlista.

Semejanzas llamativas

La derrota colonial fue el catalizador de los malestares incubados bajo el régimen monárquico liberal instaurado el 1874 con Alfonso XII y fundado en una alternancia al poder de dos grandes partidos -el liberal y el conservador- con elecciones amañadas. Muerto el rey el 1885, cuando su hijo Alfonso XIII devino mayor de edad el 1902 había cristalizado el movimiento regeneracionista, crítico con la falta de representatividad del sistema. Entonces se denunciaron los pucherazos y se extendió la percepción que los dos grandes partidos no diferían entre sí y representaban a oligarquías, y se creó un alejamiento entre elpaís legal y el real. El líder liberal Segismundo Moret lo explicitó al decir que “las líneas que separan hoy a las agrupaciones políticas son tan vagas y están tan esfumadas, que es muy difícil distinguirlas “.

En este contexto, irrumpieron nuevas fuerzas (catalanismo, republicanismo, obrerismo) y se pidió la reforma del Senado al haber acontecido inútil. El historiador Francisco Acosta ha descrito su pérdida de atribuciones a la época con unos términos que hoy podemos subscribir: “Una cámara secundaria, donde prima más el sentido honorífico del cargo que su operatividad política. Funcionalmente se reduce a una réplica […] del Congreso “.

Hace un siglo ya sde debatía la necesidad de reformar el Senado por su carácter inútil, como sucede hoy.

Todo ello nos resulta familiar porque la política española actual parece que entra en el túnel del tiempo: ahora se percibe también una separación creciente entre el país legal y el real por la crisis de representatividad del sistema. El PP y el PSOE acortan diferencias ideológicas y parece que actúan como aparatos autónomos de la sociedad que generan oligarquías. Cada vez está más extendida la demanda de reforma del Senado y emergen nuevos partidos que quieren regenerar la política.

España-Cataluña: ¿Una historia circular?

Igualmente, si el catalanismo surgió a raíz del 1898 afirmándose ante un nacionalismo español fracasado, desde el estallido de la crisis el 2008 lo ha vuelto a hacer con una deriva soberanista, con el afán de abandonar o distanciarse de una España percibida como decadente. De nuevo se pide el concierto económico, ya presente a las Bases de Manresa (1892), y la llama de alzamiento cívico que reflejó la coalición Solidaridad Catalana el 1906 ha revivido como nombre de partido, con la coletilla significativa de “por la independencia”.

Propaganda de Solidaritat Catalana.

Este clima de opinión tampoco es una novedad, puesto que el dramaturgo Àngel Guimerà lo describió el 1899 así: “Pensamos que España es un barco podrido y abierto por todas partes y que no tenemos nosotros la culpa […] de que se hunda […]. Y ya que las naciones extranjeras se preparan para tirarse encima, siguiendo el barco como tiburones, […] preparémonos también nosotros que vamos dentro de él para salvarnos cuando se estrelle contra los bajos de la costa”.

Un problema secular de sastrería. El carácter circular que han adquirido la política catalana y española los últimos años lo muestran también los discursos. De este modo, el 1899 Miquel de los Sants Oliver describió el regionalismo cómo “La protesta inconsciente y espontánea del cuerpo contra el vestido. Este cuerpo tiene brazos, pero el vestido no lo consiente; todo va apretado y confundido en el corsé”. En 1995 José M. Aznar utilizó la misma metáfora en sentido contrario: “España no ha sido sentida por los españoles como un corsé sino como un vestido, a veces ajado y no siempre a la moda, pero siempre suelto y llevadero”.

Vuelven, pues, los mismos problemas que hace un siglo y el que atañe a la sastrería territorial cada vez es más penetrante. La razón es sencilla: se quiere hacer un vestido a gusto de todo el mundo con sistemas métricos diferentes.

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* Esta entrada fue publicada inicialmente el 30 agosto de 2012 y la hemos completado a petición de algun@s lector@s que consideran que aún mantiene su vigencia.


ESPAÑA: ULTRADERECHA NO ES IGUAL A FRANQUISMO*

febrero 1, 2018

Imágenes de concentraciones y actos neofranquistas de Fuerza Nueva durante la Transición.

EN LA ACTUALIDAD SE ALUDE A MENUDO A LA PERVIVENCIA DEL FRANQUISMO, pero ello no es relevante en el ámbito ultraderechista ni tampoco en el actual nacionalismo español, como exponemos a continuación a partir de tres preguntas.

1. ¿Cuál es el peso político del franquismo?

A pesar de las últimas manifestaciones ultraespañolistas en las que se han visto símbolos neofascistas y preconstitucionales, la realidad es que la extrema derecha ya no puede asociarse con el franquismo, como ocurrió hasta principios de los años noventa. Lo afirmamos por tres razones. Por una parte, porque el franquismo queda lejano para la población española, ya que más del 55% de la misma ha nacido después de 1975. Por otra parte, porque fue un régimen personal y ello imposibilita restaurarlo, como reflejó este lema ultraderechista durante la Transición:  “¡Franco resucita, España te necesita!” Y, finalmente, porque hoy las siglas más relevantes de este espectro ideológico tienen su referente en las de la Europa occidental. En consecuencia, quieren distanciarse del pasado e identificarse con una antiglobalización derechista: rechazo de poderes supraestatales, del multiculturalismo, de flujos migratorios…

2. ¿El actual nacionalismo español es una proyección del franquismo?

A menudo desde la izquierda o el nacionalismo catalán se asocian las manifestaciones de españolidad con el franquismo. Ello es debido, en gran medida, al hecho que esta dictadura -como señala el historiador Ismael Saz- se apropió de la idea de España y eliminó “el discurso patriótico liberal y sus sucesivos desarrollos en la izquierda democrática y obrera ”. El franquismo, pues, monopolizó el nacionalismo español y lo asoció a fascismo. Pero mantener esta percepción es un error porque desde comienzos de siglo se ha conformado un nacionalismo español constitucional, políticamente desacomplejado y transversal. De este modo, vincular Ciudadanos (Cs) con la extrema derecha es un grave equívoco, ya que este partido ha captado un voto antisecesionista amplio y se sienta al grupo liberal del Parlamento Europeo, como el PDECat.

3. ¿El voto neofranquista se halla dentro del PP?

Es frecuente afirmar que la ultraderecha “está dentro del Partido Popular [PP]” porque a partir de los comicios legislativos de 1982 este partido -entonces con el rótulo de Alianza Popular [AP]- satelizó el voto útil del franquismo político y sociológico. A pesar de ello, el peso electoral de este conglomerado se ha diluido con el tiempo y es poco significativo electoralmente. Así las cosas… ¿Dónde puede hallarse un eventual voto ultraderechista? Sus caladeros pueden ser diversos. El ámbito más derechista del PP es uno de ellos, como plasmó su escisión Vox a los comicios europeos del 2009 (logró 246.833 votos, un 1,5% del total). En cambio, sería diferente la procedencia del grueso de votantes de Plataforma por Cataluña (PxC). El politólogo Sergi Pardos-Prado lo estudió en los comicios locales del 2003 y del 2007 y concluyó que procedería de abstencionistas y exvotantes del Partit dels Socialistes de Catalunya [PSC], como en otros países europeos.

Para comprenderlo, es necesario que recordar que la derecha populista ascendente a Occidente no sólo se nutre de ultrapatriotismo, sino que lo combina con un antielitismo xenófobo capaz de atraer amplios apoyos, como ilustran el trumpismo o el lepenismo. Por todo ello, el éxito potencial de la ultraderecha en España no consiste en hacer bandera del neofranquismo, sino más bien en romper con él.

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* La versión original de este artículo ha sido publicada en catalán como Xavier Casals, “Ultradreta no es igual a franquisme”, Ara (28/I/2017).


¿ORDENÓ FRANCO EL ASESINATO DE UN GENERAL PARA INICIAR LA SUBLEVACIÓN DEL 18 DE JULIO?

enero 24, 2018

El general Amado Balmes: ¿Primer muerto de la Guerra Civil?

[Esta entrada fue publicada originalmente en el blog el 19 de julio del 2011 y la hemos reeditado y actualizado para exponer la polémica que ha resurgido en torno a la muerte de este general a partir de nuevas obras].

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EL HISTORIADOR ÁNGEL VIÑAS publicó en julio del 2011 el libro La conspiración del general Franco, donde abordó -entre otros aspectos- un tema controvertido desde el inicio de la Guerra Civil: si la supuesta muerte accidental del comandante militar de Canarias Amado Balmes el 16 de julio no fue un accidente o un suicidio (ya que el militar habría dudado sobre a  qué bando debía sumarse), sino un asesinato planificado por los complotados.

Recordemos que Francisco Franco estaba entonces destinado en Santa Cruz de Tenerife y antes de trasladarse a Marruecos a liderar el golpe debía eliminar “toda posibilidad de resistencia en Las Palmas” (un archipiélago leal a la República amenazaría el éxito de la rebelión en el Protectorado), por lo que la muerte de Balmes,  una persona “no segura” para los rebeldes, era decisiva para conseguirlo.

La versión oficial de los hechos

Según la versión oficial de los hechos, la mañana del  jueves 16 de julio Balmes partió al campo de tiro de la Isleta a efectuar prácticas con sus pistolas. Allí disparó con una Astra del calibre del 9 que se encasquilló y para arreglarla la asió con la mano derecha por el cañón, que apoyó en el vientre, y con la izquierda la sujetó por la culata y  un tiro fortuito le causó una gran hemorragia.

“Según Ángel Viñas, Franco ordenó asesinar al general Balmes para garantizar el triunfo del golpe en las Canarias”

Su chófer le llevó a la Casa de Socorro primero y después al Hospital Militar, donde fue imposible salvarle y falleció tras lamentar lo acaecido (“¡Maldita pistola!”, habría exclamado). Esta defunción aparentemente inesperada allanó el camino a los insurrectos, pues eliminó dos problemas de gope: apartó de su camino a un militar en el que no confiaban por su republicanismo y permitió el traslado de Franco desde su destino en Santa Cruz de Tenerife a Las Palmas sin levantar sospechas del gobierno, imprescindible para iniciar el golpe.

El ministerio de la Guerra le autorizó esa misma noche a viajar allí en barco a investigar lo ocurrido y presidir el entierro. Aquella muerte puso en marcha el engranaje del golpe: la mañana del 17 se celebró el sepelio de Balmes en Las Palmas que Franco presidió y esa tarde se sublevaron las guarniciones de Melilla, Tetuán y Ceuta. Al día siguiente Franco alzó las Canarias y partió en el “Dragon Rapide” (un DH89 Dragon Six) hacia el norte de Marruecos para liderar la rebelión en el protectorado.

¿Un asesinato?

Tras diseccionar las circunstancias que rodean la muerte de Balmes, Viñas  consideró que ésta fue en realidad un asesinato, justificándolo con diversos argumentos:

* Franco, al menos desde junio de 1936, había pedido un avión para trasladarse al norte de África y (según los planes de los conspiradores) debía llegar a Marruecos como muy tarde el sábado 18. Balmes “falleció” precisamente cuando el “Dragon Rapide”estaba ya en Las Palmas.

* Los testimonios del suceso tienen problemas de verosimilitud, como lo testimonia el hecho de que el general fallecido quisiera desencasquillar su pistola apoyando el cañón en su estómago y solo hubiera un testimonio relevante para explicarlo.

“Posteriormente Franco denegó una pensión a la viuda de Balmes alegando que el general no había muerto en combate

* El chofer de Balmes se olvidó guardar la pistola con las que el general se hirió y la dejó en el estribo del coche en el que le trasladó, perdiéndose por el camino. Asimismo, pese a la gran hemorragia del herido, le llevó primero a la Casa de Socorro y luego al Hospital, en una clara maniobra dilatoria.

* Los rebeldes se atribuyeron posteriormente simpatías a Balmes por el golpe (incluso afirmaron que debía sublevar las Canarias cuando le sobrevino la muerte), pero ni figuró en el panteón de héroes de “la Cruzada” y Franco negó a su viuda una pensión de guerra alegando que su esposo no pereció en combate, mientras la otorgó a otras mujeres en su misma situación.

Comida de Franco junto a mandos tinerfeños en julio de 1936.

¿Fue otra “muerte oportuna” de Franco?

En definitiva, desde esta perpsectiva, señalamos por nuestra parte que la muerte de Balmes no pertenecería a las llamadas “muertes oportunas” que facilitaron el ascenso militar y político de Franco.

Recordemos que en 1923 el fallecimiento en combate del teniente coronel Rafael de Valenzuela le permitió acceder al mando de la Legión; que los asesinatos de José Calvo Sotelo y José Antonio Primo de Rivera en julio y noviembre de 1936 respectivamente eliminaron sendos liderazgos políticos que podían entorpecer su ascenso; que las muertes de los generales José Sanjurjo y Emilio Mola (la del primero en julio de 1936 y la del segundo en  julio de 1937 en sendos accidentes de aviación) evitaron liderazgos militares alternativos. Finalmente, el fallecimiento por un ataque al corazón del capitán general Juan Bautista Sánchez en 1957 evitó un potencial golpe de Estado monárquico en Barcelona.

La muerte de Balmes se había incluido -aunque de modo dudoso- entre estas defunciones que encumbraron a Franco, unos sucesos luctuosos que se concatenaban debido a la legendaria suerte o baraka del dictador. Tras el estudio de Viñas, se convertiría en un homicidio oportuno.

La réplica de Moisés Domínguez y la respuesta de Viñas

En 2015 el historiador Moisés Domínguez afirmó poder rebatir la tesis del asesinato de Balmes e insistió en su muerte accidental. Afirmó así en ABC (5/IV/2015) que investigó buscando “sobre todo la verdadera perspectiva histórica del personaje, lejos de chismes y elucubraciones. He consultado todos y cada de uno de los archivos militares y civiles en busca de esos documentos ‘perdidos’ y demuestro que Balmes jamás fue un general republicano. La propia prensa de izquierdas lo tenía por golpista. Balmes tuvo un trayectoria inequívocamente monárquica antes de su muerte y participó en los prolegómenos y preparación del alzamiento militar”.

Remarcó también que “Balmes antes de morir estuvo consciente aunque fueran quince o veinte minutos. Antes de expirar habló con muchas personas y estos testigos directos, ni antes ni por supuesto en plena democracia, hablaron de un homicidio. Los cuatro forenses que participaron en la autopsia podrían haber hablado para aclarar el asunto y sin embargo guardaron silencio”.

Plasmó el resultado de sus investigaciones en el ensayo En busca del General Balmes, que se fundamentaba -como indicael resumen de la obra- “en la autopsia de Balmes y el testimonio del único testigo presente en el momento del disparo, las declaraciones de los oficiales que vivieron in situ aquellos momentos y las aportaciones de expertos militares en balística y peritaje forense e histórico”.

No obstante, ahora Viñas acaba de publicar un nuevo libro en el que reafirma sus tesis anteriores sobre el asesinato de Balmes, El primer asesinato de Franco, que acaba de salir a la venta.

Son coautores de la obra Miguel Ull y Cecilio Yusta. Según indicaba El País (20/I/2018), “el meollo del volumen está en el análisis, coma por coma, del informe de la autopsia que apareció en 2015. Viñas la invalida en su forma y fondo”.

En suma,  la polémica en torno a la muerte de Balmes continúa cuando han transcurrido más de 80 años del episodio.