¿LOS PARTIDOS DE EXTREMA DERECHA VIENEN PARA QUEDARSE? EL CASO DE GRECIA DEMUESTRA QUE NO SE PUEDEN HACER PRONÓSTICOS

septiembre 14, 2019

El periodista Kyriakos Velopóulos, que fundó y lidera Solución Griega (foto de E. M. en elmundo.es).

CUANDO IRRUMPE INSTITUCIONALMENTE UNA FUERZA DE ULTRADERECHA SUELE DECIRSE QUE “HA VENIDO PARA QUEDARSE”. Sin embargo, los partidos de este espectro presentan en algunos casos gran volatilidad de voto. A continuación analizamos el caso de Grecia, que ilustra cómo se han sucedido formaciones que se han eclipsado. Veámoslo como un drama que por el momento tiene tres actos (aunque podrían ser más).

Primer acto: Ascenso y caída de LAOS (2004-2012)

Al concluir la dictadura helena de los coroneles en 1974, como ya explicamos en este blog,  este sector ideológico devino marginal tras conocer una breve presencia en el parlamento. Pero retornó al mismo antes del crash del 2008, cuando en los comicios europeos del 2004 el partido Alerta Popular Ortodoxa [LAOS], que lideró Georgios Karatzaferis, obtuvo un escaño y en los legislativos del 2007 logró 10 con el 3.8% de los votos.

LAOS, que combinó su discurso radical con el pragmatismo, en noviembre del 2011 se integró en un gobierno de coalición con conservadores y socialdemócratas que seguía pautas de la troika en relación a la deuda contraída. Al hacerlo, desagradó a sus electores y, pese a dejar el ejecutivo en febrero del 2012, en los comicios de mayo de ese año devino extraparlamentario.

Segundo acto: Ascenso y caída de ANEL y Amanecer Dorado (2012-2019)

Su vacío, por una parte, lo ocupó Griegos Independientes [ANEL], fuerza dirigida por Panos Kammenos, de carácter igualmente nacionalista y xenófobo, pero opuesta frontalmente al rescate. En las elecciones de mayo en las que LAOS se hundió obtuvo el 10.5% de votos (33 escaños) y en las celebradas este enero, el 4,7% (13).

Por otra parte, emergió también Amanecer Dorado. Fundado en 1983 por su líder Nikos Michaloliakos, este partido  de orígenes neonazis fue marginal durante un cuarto de siglo. No obstante, en el 2008 inició una estrategia de implantación en el distrito sexto de Atenas y en los comicios locales del 2010 captó el 5.3 % de votos y Michaloliakos fue elegido concejal. La crisis activó su crecimiento: en las elecciones legislativas de mayo del 2012 captó el 7% de votos y saltó a 9.4% en las europeas del 2014. Pareció conocer entonces una dinámica ascendente.

Pero en las de 2019  su resultado cayó al 4.8% y pasó de 3 a 2 escaños. Finalmente, en los comicios legislativos de ese año devino extraparlamentario (2.9%).  ANEL tampoco tuvo mejor suerte: tras formar un gobierno de coalición con Syriza desde 2015, dejó el ejecutivo en enero de 2019 y, como Amanecer Dorado, también quedó fuera del parlamento en los comicios europeos de ese año (0.8%) y ya no concurrió a los legislativos.

Tercer acto: la emergencia de Solución Griega (2019…)

No obstante, la extrema derecha no ha desaparecido de las instituciones, pues ha emergido una nueva formación de este sector político: Solución Griega.

Esta formación fue constituida en 2016 y la lidera un ex-parlamentario de LAOS, Kyriakos Velopoulos. En los comicios europeos de 2019 obtuvo un escaño (1.1%) y en los legislativos 10 (3.7%). Ha iniciado así una aparente andadura ascendente.

Conclusión: toda cautela es poca en los pronósticos

En suma, Grecia ilustra que las fuerzas de extrema derecha no necesariamente “vienen para quedarse”, pues su electorado puede experimentar una gran volatilidad y sus partidos pueden conocer irrupciones espectaculares y mediáticas seguidas de eclipses súbitos y silenciosos. Se impone la prudencia, pues, al hacer pronósticos sobre este espectro, ya que en este país hemos asistido al eclipse de LAOS, ANEL y Amanecer Dorado.

En España podemos ver como Vox también refleja una elevada volatilidad electoral: en las elecciones europeas perdió casi un 48.1% de sus sufragios de las del 28-A y los sondeos indican que su tendencia a la baja persiste: el último del CIS le otorga un 3.3% (el 28-A obtuvo el 10.1%). Ello indica que se impone la prudencia al hacer prospectiva.


¿VUELVE EL FASCISMO? ¿LA ULTRADERECHA ACTUAL REFLEJA EL RETORNO DEL FASCISMO? DOS HISTORIADORES EXPERTOS EXPERTOS EN EL TEMA ANALIZAN LA CUESTIÓN

agosto 31, 2019

 

Los historiadores Emilio Gentile (izq.) y Enzo Traverso (der.).

DONALD TRUMP, MATTEO SALVINI, MARINE LE PEN, NIGEL FARAGE… ¿VUELVE AL FASCISMO? Esta es una pregunta habitual en los medios de comunicación y foros ante el ascenso de la extrema derecha. Ahora disponemos de dos textos breves solventes y legibles, redactados en forma de entrevista que abordan la cuestión.

Ambos reflejan las tesis de dos reputados historiadores italianos de dilatado currículum y sólida reputación: Emilio Gentile (nacido en Bojano en 1946), en Quién es fascista (2019), y Enzo Traverso (nacido en Gavi en 1957),  en Las nuevas caras de la derecha (2018), del que existe versión en catalán, Els nous rostres del feixisme.

Del fascismo al postfascismo: ¿Qué ha cambiado?

¿Es posfascista la ultraderecha actual? Traverso plantea esta y otras cuestiones en una entrevista con el antropólogo Régis Meyran de 110 páginas con 87 notas. Es un diálogo con referencias numerosas a estudios, hechos y debates, y con unas respuestas llenas de matices. Todo ello le otorga complejidad sin limitar la comprensión.

Ahora bien, como la obra fue publicada en francés el 2017, la conversación pone el foco en Francia, a veces tiene referencias que el lector o lectora puede desconocer (como sucede aludir al Partido de los Indígenas de la República o al Comité Invisible). Pese a ello, los análisis perspicaces de Traverso compensan el esfuerzo.

El historiador prefiere el término “postfascismo” para aludir a la ultraderecha actual ante los de derecha populista o el de “nacional-populismo”. Con él designa “un estado inestable, expresión de una transición inacabada entre un fascismo superado -pero que no deja de ser la matriz de su movimiento- y una derecha nacionalista que no siempre aparece como legítima y respetable en una democracia liberal”. Es, pues, “un fenómeno transitorio, en mutación, que no ha cristalizado”, desvinculado del neofascismo. Este término, de hecho, sería un oxímoron: no designa algo nuevo, sino “residual” en querer “prolongar y regenerar el viejo fascismo”.

“El fascismo ha muerto definitivamente”

Muy distinto es el punto de vista de Gentile, opuesto a la pretendida existencia de un fascismo que ha pervivido hasta el presente, como se plantea de forma habitual. Es rotundo al respecto: “El fascismo ha muerto definitivamente, pues nadie hoy -ni siquiera los neofascistas- quiere restaurar el régimen que fue derribado por la victoria irreversibles de las fuerzas antifascistas, unidas para restituir al pubelo italiano la libertady la soberanía”.

Discípulo del célebre historiador Renzo de Felize, este investigador ha escrito una breve ensayo en forma de entrevista, pues esta no refleja un diálogo real. Ello obedece a que el autor ha organizado su argumentación a lo largo de 220 páginas de reducido tamaño a partir de una secuencia de preguntas que le han formulado a lo largo de su carrera y que aún se repiten. Este formato tiene la virtud de poder plantear numerosas cuestiones habituales en foros y medios de comunicación con respuestas sintéticas.

Al desarrollar sus tesis, Gentile insiste en acotar el fascismo a su época, evitando las simplificaciones que insisten en la existencia de un “fascismo eterno” o de su permanente retorno. Al hacerlo aporta explicaciones ilustradas con hechos y episodios históricos que le confieren solidez.

En este sentido, analiza muchas cuestiones interesantes, como las relaciones entre la Resistencia y el antifascismo o la actitud del comunismo italiano ante el fascismo. Esta última fue compleja y en 1934, tras llegar Hitler al poder el año anterior y consolidarse el régimen de Mussolini, pasó de identificar a los socialistas como “socialfascistas” a buscar la colaboración con estos y con el resto de formaciones antifascistas.

Miembros de Casa Pound en Roma con máscaras con los colores de la bandera italiana (foto: Reuters).

Dos visiones divergentes y sugerentes

En suma, estamos ante dos lecturas que se complementan, que coinciden en rechazar algunos lugares comunes del debate público o mediático (como la existencia de un “islamofascismo”) y que muestran cómo se pueden argumentar visiones muy distintas sobre la relación entre la ultraderecha actual y el fascismo con solidez, por lo que recomendamos su lectura. En una época en la que se repiten tópicos desde la pobreza de información y la pereza intelectual, estos dos textos breves ofrecen sendas perspectivas inteligentes y documentadas sobre la eventual persistencia del fascismo.

 


EL ADIÓS INTERMINABLE DEL FRANQUISMO (1939-2019)

abril 6, 2019

Desfile victoria 1939

Imagen del desfile de la victoria de 1939.

EL 1 DE ABRIL DE 1939 CONCLUYÓ LA GUERRA CIVIL INICIADA EL 18 DE JULIO DE 1936 CON EL TRIUNFO DE LAS TROPAS DE FRANCISCO FRANCO. Pese a que este falleció en 1975, su figura y la contienda fratricida aún gozan de protagonismo político. Ello sorprende porque dos tercios de la población era menor de 15 años o no había nacido el año en el que murió el dictador. Para entenderlo, debemos analizar cómo ha persistido hasta hoy el recuerdo de la guerra y del franquismo.

La irrupción del búnker (1966-1975)

En los años 60 la tímida apertura política que experimentó el régimen alarmó a sus sectores más intransigentes, que creían amenazada la victoria de 1939 y se movilizaron para evitarlo. Así, en 1966 se creó Fuerza Nueva (FN) Editorial, que animó Blas Piñar y editó una revista homónima para preservar los principios del “18 de julio”, en alusión al inicio de la guerra civil. En 1974 se creó la Confederación Nacional de Excombatientes con una declaración diáfana: “No somos excombatientes. Somos combatientes de España y de la revolución nacional”. Y ese año el falangista Antonio Labadie hizo esta proclama ante Franco: “Defenderemos con uñas y dientes la legitimidad de una victoria que es hoy patrimonio de todo el pueblo español”. Los inmovilistas del régimen, el llamado “búnker”, se aprestaban a preservar incólume el legado de 1939.

La Transición y el fracaso del neofranquismo (1975-1982)

Al morir Franco, esta ultraderecha se fragmentó y solo destacó FN, convertida en partido e identificada con Franco y una guerra civil concebida como “cruzada”. Pero tuvo un recorrido breve: tras ganar un escaño en los comicios de 1979, en los de 1982 se hundió y se disolvió. Su problema era que el retorno del franquismo que pregonaba era inviable sin la persona del dictador, como reflejó una consigna ultraderechista: “Franco resucita, España te necesita”. Por su parte, Alianza Popular (AP, origen del PP actual), que lideró el exministro franquista Manuel Fraga, reivindicó la dictadura. Pero a diferencia de FN, como subraya el historiador Ferran Gallego, AP destacó la paz y el progreso que esta habría brindado (más que la guerra) para atraer a los afectos al franquismo que temían cambios traumáticos. Finalmente, quién acaparó el grueso de este voto fue Adolfo Suárez y su Unión de Centro Democrático (UCD), que en las citadas elecciones de 1979 captó el 53% de votantes con un recuerdo positivo del dictador. Al fin y al cabo, Suárez procedía del Movimiento Nacional, el partido único del régimen.

La sombra alargada de Franco (1982-2018)

Acabada la Transición, durante el felipismo (1982-1996) y el aznarato (1996-2004), el recuerdo de Franco se difuminó y se evitó incidir políticamente en la guerra civil para no reabrir heridas. Incluso en 1985 se inauguró en la madrileña plaza de la Lealtad un monumento dedicado a todos los caídos en la contienda, aunque no tuvo éxito como espacio público de reconciliación. Según el historiador Stanley G. Payne, durante este largo periodo los descendientes o herederos ideológicos de los vencidos mostraron mayor preocupación por recordar el conflicto al creer que “su causa y sus sufrimientos nunca habían sido adecuadamente reivindicados”.

La presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero (2006-2011) se hizo eco de ello e impulsó en el 2007 la ley de memoria histórica con medidas destinadas a “quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura”. La iniciativa generó una controversia que devolvió protagonismo a la guerra fratricida. La presidencia de Mariano Rajoy (2011-2018) no derogó la ley, pero la puso en dique seco al dejarla sin presupuesto. En este escenario, la decisión del gabinete de Pedro Sánchez de exhumar el cuerpo de Franco ha coincidido con la irrupción de Vox, que se opone a tal medida y a la ley del 2007 (que junto al PP y Cs quiere substituir por otra “de concordia”).

Una cultura guerracivilista

La causa de fondo que explica los vaivenes del franquismo y de la guerra civil en el debate público la apuntó Enric Ucelay Da-Cal al advertir que nuestra cultura política es “guerracivilista”. Este historiador considera que al faltar en España un gran consenso sobre instituciones, identidad y valores esenciales, las facciones políticas instrumentalizan el pasado contra sus adversarios. Así, la izquierda tacha de franquista a la derecha para deslegitimarla y esta asocia a la izquierda con episodios violentos de la Segunda República y de la contienda. La confrontación política actual aviva esta dinámica, de ahí que la figura de Franco recupere proyección y que la guerra concluida en 1939 se perpetúe en las redes sociales, sus nuevas trincheras de combate.


AQUÍ PUEDE ACCEDERSE A TODOS NUESTROS ARTÍCULOS SOBRE VOX

marzo 30, 2019

Santiago-Abascal-VOX-4Santiago Abascal, líder de Vox (foto de Reuters/Susana Vera).

DADO EL INTERÉS QUE SUSCITA VOX Y LAS PETICIONES DE INFORMACIÓN QUE HEMOS RECIBIDO AL RESPECTO, EN ESTE POST HEMOS AGRUPADO LOS ENLACES A NUESTROS ARTÍCULOS SOBRE ESTE PARTIDO.  Su lectura permite aproximarse a distintos aspectos de esta formación, como detallamos a continuación. La fecha que figura en ellos es la de publicación en nuestro blog, pero la mayoría fueron publicados en otra fecha en un medio de comunicación (la fecha original consta en cada entrada).

  1. VOX Y SU CAMPAÑA ISLAMÓFOBA CONTRA EL PSOE Y PODEMOS (24/III/2015).
  2. CLAVES PARA COMPRENDER El ASCENSO DE VOX (14/X/2018).
  3. VOX SÍ, PACMA NO: UN GRAVE ERROR (17/IX/2018)
  4. TRES APUNTES SOBRE VOX Y SU IMPORTANCIA EN LAS ELECCIONES ANDALUZAS (30/XI/2018)
  5. VOX: EL MAZAZO. LAS CLAVES DEL ASCENSO DE VOX EN ANDALUCÍA (7/XII/2018)
  6. VOX: ¿PACTO DE GOBIERNO O AISLAMIENTO? (19/XII/2018)
  7. LA RENOVACIÓN DE LA ULTRADERECHA ESPAÑOLA: EN 2009 YA APUNTAMOS QUE EXISTÍA UN SUBSTRATO POLÍTICO FAVORABLE A LA ECLOSIÓN DE UN PARTIDO COMO VOX (26/XII/2018)
  8. ¿ES POSIBLE FRENAR EL ASCENSO DE VOX? ANALIZAMOS LAS DISTINTAS ESTRATEGIAS DE CONTENCIÓN DE LA EXTREMA DERECHA (16/I/2019).
  9. VOX, EL GRAN BENEFICIARIO DEL PACTO DE GOBIERNO ANDALUZ (23/I/2019)
  10. VOX HABLA SOBRE VOX. TRES LIBROS PARA CONOCER EL PARTIDO (30/I/2019).
  11. EL AUTOBÚS DE HAZTEOIR O CÓMO LOS MEDIOS HAN CREADO UN CIRCO MEDIÁTICO EN TORNO A LA ULTRADERECHA DEL QUE CONSTITUYEN SU PÚBLICO INCONDICIONAL  (3/III/2019)
  12. VOX CONTRA EL FEMINISMO (24/III/2019)
  13. CATALUÑA Y LA “ESPAÑA VIVA” DE VOX: EL RETORNO DEL NACIONALISMO ESPAÑOL INTEGRISTA (26/IV/2019)
  14. VOX RECUPERA LA “ANTI-ESPAÑA” PARA DESIGNAR A LOS ENEMIGOS DE “LA ESPAÑA VIVA” (4/V/2019)
  15. ¿CUÁL ES AL SITUACIÓN DE VOX DESPUÉS DEL 28-A? (12/V/2019).
  16. VOX TRAS EL 26-M: NUBES EN EL HORIZONTE (1/VI/2019).
  17. VOX EN AGUAS PANTANOSAS: SU APOYO CAE EN LAS ENCUESTAS, SE ENREDA EN LOS PACTOS DE GOBIERNO Y GENERA NOTICIAS DESFAVORABLES (6/VII/2019).
  18. ESPAÑA SUMA, UN RETO COMPLICADO PARA VOX

EL AUTOBÚS DE HAZTEOIR O CÓMO LOS MEDIOS HAN CREADO UN CIRCO MEDIÁTICO EN TORNO A LA ULTRADERECHA DEL QUE CONSTITUYEN SU PÚBLICO INCONDICIONAL

marzo 3, 2019

Imagen de la decoración del autobús antifeminista de Hazteoir (foto de Guioteca).

¿CÓMO CONSEGUIR NOTORIEDAD MEDIÁTICA PINTANDO UN AUTOBÚS? Lo ha demostrado el colectivo hatzteoir al anunciar que haría circular por las calles de España un autobús con el lema #StopFeminazis. Tal evento ha tenido notoriedad estatal e incluso internacional.

En suma, una entidad cuya magnitud es ignota (¿se conoce cuántos miembros tiene?) decora un autobús con sus lemas y merece la atención informativa de todos los medios y franjas de máxima audiencia en programas televisivos. ¿Se imaginan que cada colectivo que pintara un autobús con motivos estridentes tuviera tal notoriedad?

Si ahora nos preguntamos dónde está aquí la información relevante, desde nuestro punto de vista esta última radica en la capacidad de Hazteoir de obtener propaganda gratuita a una escala inimaginable simplemente presentando una campaña mediante un autobús.

El autobús de cartón de Vox

Lo más llamativo del asunto es que Vox ya utilizó esta estrategia con éxito, como ha expuesto Manuel Mariscal, vicesaecretario de comunicación del partido, en una entrevista del libro La España Viva (Kalma Libros, Madrid, 2018). En ella Mariscal explica (pp. 247-248) cómo reaccionaron en el partido ante las dificultades que hallaban en los medios para que sus temas políticos tuvieran visibilidad. De este modo, después de que Podemos hiciera recorrer las calles de España el llamado TramaBus, idearon un falso autobús:

Bueno, pues [en] un momento dado nos planteamos lanzar nuestro propio autobús. Pero como económicamente no era viable, lo que hicimos fue descargarnos un programa informático muy sencillo y tunear la maqueta del bus de Podemos, pintándola de verde. En nuestro autobús viajaba la España que madruga, es decir, un médico, un mecánico, una profesora, un camarero, un agente del orden y una universitaria, y pinchándoles las ruedas, Pablo Iglesias, Montoro, Puigdemont y Juncker. ¿Os imagináis qué ocurrió?

– ¿Qué?

– Que nada más anunciarlo en Twitter, empezamosa recibir llamadas de periodistas, nunca tantas como entonces: que cuándo iba a circular el autobús, que por dónde… Ganas me dieron de citarlos a todos en un sitio y enseñarles la miniatura de cartón. Me pareció indignante que nos llamaran para esa chorrada y no por cosas mucho más serias.

 

El autobús de papel de Vox (foto del twitter de Vox).

Los medios han creado un circo mediático en torno a la ultraderecha 

Si ahora nos preguntamos qué ha ocurrido con la extrema derecha en España en términos informativos, la respuesta sería que este sector ideológico se ha convertido en un foco de atención mediática permanente, sin que en diversos casos existan criterios claros sobre la información que es relevante y lo que es “publinformación” o propaganda gratuita.

Sería, pues, imprescindible reflexionar de modo sereno sobre cómo funcionan actualmente los flujos informativos sobre este ámbito. Lo afirmamos en la medida que parece que el grueso de los medios ha creado un circo mediático en torno a la ultraderecha del que parecen constituir su público incondicional.

 


ESPECIAL 23-F (Y 5): EL 23-F, UN EJEMPLO DE CÓMO EN ESPAÑA LOS SECRETOS DE ESTADO SON ETERNOS

febrero 25, 2019

Antonio Tejero el 23-F (imagen de Manuel Hernández de León).

Especial 23-F: ante Esta fecha, reeditamos las entradas publicadas en el blog sobre el fallido golpe de Estado. Esta es la quinta y última entrega de la serie. La información presentada en ellas, la hemos ampliado, matizado o revisado en nuestra obra La Transición española. El voto ignorado de las armas.

*****

MÁS DE 37 AÑOS DESPUÉS DEL 23-F AÚN NO SE PUEDE ACCEDER A DOCUMENTOS OFICIALES SOBRE EL TEMA y no parece que este escenario vaya a cambiar, según expone Irene Castro en www.el diario.es (23/III/2018). Esta periodista analiza la enmienda presentada por el PNV sobre desclasificación de secretos oficiales, que permitiría “la publicación inmediata de cientos de páginas oficiales sobre la historia de España”, pero advierte que ello genera reticencias en el PP.

Esta última formación solo quiere “desvelar de forma automática los papeles anteriores a 1968”, de modo que a partir del 1 de enero de 2023 “se darían a conocer todas las materias secretas de 1968”. El PSOE, aunque parece sintonizar con la propuesta del PNV, “da un margen de 10 años al Gobierno para que publicite las materias clasificadas, pese a que hayan pasado más de 25 años sin ver la luz”. El resultado, de prosperar su enmienda, sería que “los documentos elaborados durante el golpe de 1981 podrían quedarse en el cajón hasta 2028”.

No hay prisa alguna, pues, por desclasificar secretos y abunda la inquietud por ocultarlos.

La dificultad de adentrarse en el 23-F

Esta obstrucción -tan injustificada como injustificable impide adentrarse en el conocimiento del fallido golpe de Estado del 23-F y conocer mejor sus dinámicas y entresijos. Ahora que el episodio casi ha cumplido cuatro décadas… ¿qué sentido tiene no poder acceder a documentación oficial del mismo? ¿Acaso el secuestro del Congreso en el marco de un diseño golpista no atañe a toda la ciudadanía y forma parte de nuestra historia?

De hacerse accesibles los secretos oficiales al respecto ignoramos hasta qué punto variaría el conocimiento de los hechos, expuesto por nuestra parte en La transición española. El voto ignorado de las armas (2016). Intuimos que sus grandes dinámicas y protagonistas esenciales posiblemente permanecerían inalterados, pero podríamos entender mejor lo sucedido. Asimismo, al no ser accesibles los documentos oficiales se alimenta toda suerte de especulaciones vertidas sobre el golpe (que no son pocas), facilitando que la rumorología existente tenga visos de verosimilitud aunque carezca de fundamento.

En suma, vetar el acceso a los papeles del 23-F alimenta los rumores, confunde a los investigadores y priva a la ciudadanía de conocer un acontecimiento de primera magnitud.

“Spain is different” también en secretos oficiales

El problema abordado tiene otra dimensión relevante. Y es que el 23-F no es un hecho aislado en el oscurantismo que impera en los archivos oficiales. Lo testimonian los esfuerzos de la difunta ministra socialista Carme Chacón por desclasificar 10.000 documentos de Defensa, que finalmente quedaron en nada.  Y ello pese a que se trataba de cuestiones -según recogía Fernando García en La Vanguardia (21/II/2018)– como “’detención de extranjeros, censura, destierros, claves, cifrados’ o nombres de ‘protegidos y agentes franceses’ en la Guerra Civil; datos sobre ‘campos de trabajo, batallones de soldados trabajadores, arrestos, denuncias, deserciones, sospechos y sabotajes’ antes de 1968, o notas acerca de ‘desembarcos alemanes, memorias de la defensa de Melilla y contabilidad del servicio secreto’”.

La Fundación Nacional Francisco Franco posee secretos de Estado.

El lamentable caso español, además, tiene visos de esperpento, en la medida que el ministerio de Defensa incluso ha pretendido ocultar documentos ya publicados y el gobierno ha reconocido que la Fundación Nacional Francisco Franco -un ente privado que enaltece la figura de este dictador- posee “secretos oficiales” que debe entregar al Estado siguiendo lo estipulado por la ley, pero permanecen en su custodia. A la vez, esta fundación ha desclasificado “de facto” documentos que debían permanecer secretos. Como apunta la historiadora y experta en archivos Remei Perpinyà, “el resultado final de esta actuación es que los ciudadanos no podemos acceder a los documentos, cuando -al fin y al cabo- somos en última instancia los auténticos propietarios”.

Secretos de Estado “eternos”

En definitiva, lo que podría ser el argumento de una comedia de enredo genera un manto de secretismo a menudo acéfalo, amparado de modo inexplicable por quienes supuestamente pretenden garantizar mayor calidad democrática en un derecho tan básico como el de la información (especialmente en la era de la transparencia). De nada sirven los periódicos manifiestos de los historiadores denunciando este triste panorama.

Ahora el tema ha cobrado nueva visibilidad al incluir el 23-F. Pero que nadie se haga muchas ilusiones, ya que -como señaló Carmen Rengel en El Huffington Post (8/XII/2015)- “Los secretos de Estado son ‘eternos’ en España”. Y parece que el grueso de la clase política se empeña en perpetuar este estado de cosas con obvio menosprecio hacia la ciudadanía que representa.


¿ES POSIBLE FRENAR EL ASCENSO DE VOX? ANALIZAMOS LAS DISTINTAS ESTRATEGIAS DE CONTENCIÓN DE LA EXTREMA DERECHA

enero 16, 2019

Imagen de un acto de Vox (imagen de www.republica.com).

 

ANTE EL CRECIMIENTO DE VOX se han planteado las posibles estrategias a adoptar ante el ascenso de la derecha populista, como ya ha sucedido en numerosos países europeos. Por esta razón, reeditamos un post ya publicado en este blog en marzo de 2014 y reproducido por El Periódico (27/III/2014).

La más conocida de las estrategias de contención -y que ahora se debate en España- es crear “cordones sanitarios” (que en Francia se denominaron también “alianzas republicanas”) para evitar que los representantes de la ultraderecha accedan a responsabilidades políticas o cargos institucionales relevantes. Es decir, unirse todos los partidos para impedir el avance frentista. ¿Hasta qué punto puede ser efectiva tal estrategia?

En realidad, estamos ante un debate recurrente. Ya en los años ochenta del siglo pasado el ascenso del FN hizo que en Francia se ensayaran distintas estrategias para frenar su crecimiento que luego se han adoptado en otros países ante el ascenso de la nueva ultraderecha. El politólogo y pensador Pierre-André Taguieff sistematizó en “Antilepénisme: les erreurs à ne plus commettre”, en D. Martin-Castelarnau (dir.), Combattre le Front National (Editions Vinci, París, 1995), pp. 213-230.

Las estrategias ya exploradas

A continuación mostramos sus respectivos costes y beneficios políticos, con reflexiones de otros países que corroboran las tesis de este investigador francés.

De la relación de estrategias estudiadas por Taguieff, primero presentamos las cinc que ya fueron exploradas en la Francia de los años noventa con éxito desigual o fracasos.

1. Ilegalizar a la ultraderecha.

Esta medida es contraproducente por varios motivos: instala a sus partidos en el centro de la polémica ideológica y mediática; crea un debate moral y no político que impide abordar temas importantes (inseguridad ciudadana, corrupción política, patriotismo) y moviliza a sus votantes. Así, cuando en el 2004 el Vlaams Blok [VB] fue ilegalizado, continuó su actividad como Vlaams Belang [VB] y aumentó su popularidad.

2. Crear silencio mediático en torno a la ultraderecha.

Esta opción elimina a sus partidos del centro del debate, pero les permite emitir su discurso sin oposición. A la vez, sus líderes pueden presentarse como víctimas de un establishment que desea silenciarles. Además, la opinión pública carece de elementos de información para entender el eventual ascenso de estos partidos.

descarga (1)

Crear “cordones sanitarios” para frenar a la derecha populista tiene un impacto limitado y altos costes.

3. Efectuar una “imitación” calculada de su discurso por parte de los partidos tradicionales.

Esta opción puede disminuir el  atractivo de la ultraderecha a corto plazo, pero al asumir sus temas la derecha conservadora les confiere centralidad y legitimidad y contribuye a “normalizarlos”.

4. Integrar a la derecha populista en el gobierno.

Cuando los partidos populistas se integran en el gobierno pierden su carácter de protesta y manifiestan tensiones y contradicciones. Lo han testimoniado las escisiones de la Lega Nord [LN] en 1994 y el Freiheitliche Partei Österreichs [FPÖ] en el 2005 tras participar en sus respectivos gobiernos, así como el rápido declive de la Pim Fortuyn Lijst al formar parte del gobierno holandés en el 2002.

Sin embargo, esta estrategia no siempre funciona, ya que los partidos de la derecha populista han hallado fórmulas para proyectarse de modo simultáneo como partidos de gobierno y de oposición.

Por ejemplo, la LN, en el segundo mandato de Berlusconi, ha actuado como partido de gobierno apoyando a este mandatario y como partido de oposición al criticar a los otros socios de gobierno, la Alleanza Nazionale [AN] y la Unione dei Democratici Cristiani e di Centri [UDC].

images

Integrar a la derecha populista en el gobierno no siempre garantiza su declive. Imagen de Silvio Berlusconi y Umberto Bossi.

Igualmente, el Schweizerische Volkspartei/Union Démocratique du Centre  [SVP/UDC] ha escenificado su carácter de partido de protesta promoviendo plebiscitos contra la política del gobierno federal de la que es también responsable.

En suma, los partidos populistas pueden formar parte de gobiernos sin  conocer un retroceso importante si mantienen su carácter de protesta. Finalmente, esta estrategia tiene otro efecto: el ingreso de la ultraderecha en el gobierno comporta un deslizamiento del escenario político hacia la derecha, a la vez que se popularizan sus temas centrales.

5. Establecer “cordones sanitarios” o alianzas multipartidistas para frenar el acceso al gobierno de estos partidos.

Estas alianzas aíslan a la ultraderecha del gobierno. En contrapartida, permite a sus líderes emitir un discurso victimista y denunciar que el resto de partidos “son iguales”. Igualmente, relega la división derecha/izquierda del sistema político a un segundo plano.

descarga (3)

Ilegalizar partidos tampoco supone frenar su ascenso: el Vlaams Blok fue ilegalizado y continuó su actividad como Vlaams Belang.

Dos estrategias por explorar: intervenir y argumentar

En definitiva, no existe ninguna estrategia de contención sin elevados costes para los rivales de la derecha populista y ésta suele beneficiarse de todas ellas en mayor o menor grado.

Ante esta situación, como ya señaló Taguieff en 1995, se dibujaban dos estrategias en las que profundizar:

6. Una intervención de los poderes públicos en las causas sociales del ascenso de la derecha populista.

Ello implica -por ejemplo- actuar de modo directo sobre el paro, la precariedad laboral, la inseguridad ciudadana o la degradación de suburbios, pese a la actual crisis económica.

7. La “lucha intelectual”: argumentar y no estigmatizar.

Ello supone poner de manifiesto las contradicciones y falsedades de su discurso. Esta última opción posiblemente tiene un impacto limitado, pero recupera la función pedagógica de la política, algo esencial en un momento de reinvención de los sistemas democráticos.