ENTREVISTA A MAGÍ CRUSELLS: “A FRANCO LE GUSTABA EL CINE Y VIO CASI DOS MIL PELÍCULAS, PERO TAMBIÉN CONOCÍA SU EFICACIA PARA PROYECTAR SU IMAGEN”

abril 13, 2019

Magí CRusellsMAGÍ CRUSELLS es profesor en la Universidad de Barcelona. Estudioso del cine, es experto en cine de la Guerra Civil y en el noticiario NO-DO y dedicó su tesis doctoral a las Brigadas Internacionales en el cine, publicada como Las Brigadas Internacionales en la pantalla (2001).  Además de publicar diversas obras sobre cine e historia, actualmente es el director del Centre d’Investigacions Film-Història y de la revista Filmhistoria Online.

Le entrevistamos con motivo de la última obra que ha escrito, Las películas que vio Franco (y que no todos pudieron disfrutar). Cine en El Pardo, 1946-1975. Crusells es coautor de esta interesante aportación junto al también historiador y gran conocedor del mundo del cine José Mª Caparrós, que falleció poco después de que el libro viera la luz. Al final de la entrevista reproducimos un video de homenaje a este investigador y le agradecemos al profesor Crusells que haya aceptado contestar a nuestras preguntas.

Las películas que vió Franco

¿Hasta qué punto Franco era cinéfilo?

El interés de Franco por el cine tiene dos vertientes. La primera está relacionada con su ambición como dictador, ya que conocía la eficacia de los medios de comunicación para la proyección de su propia imagen; la segunda era puramente placentera. José María Caparrós y un servidor localizamos en el Archivo General del Palacio Real las 2.037 tarjetas-invitaciones que se imprimieron de las sesiones cinematográficas que se celebraron en El Pardo entre 1946 y 1975.

Visionó cerca de 2.000 películas comerciales en total. En alguna ocasión vio dos por semana, junto a varios números del noticiario NO-DO –en muchos de los cuales él era el mismo protagonista– y otros documentales. El rey del juego (1961), producción de los EE.UU., fue el filme de ficción que vio más veces: tres, en 1961, 1966 y 1975. ¿Un guiño de película? Lo comento porque Franco supo jugar muy bien sus cartas a lo largo de su vida.

Fragmento de “El rey del juego”.

¿Por qué el título de su obra afirma que “no todos pudieron disfrutar” del cine que el dictador vió en privado?

Uno de los mitos creados por el propio Franco fue que él era un líder nacional que se sacrificaba en beneficio del pueblo, viviendo de forma austera. Finalizada la Guerra Civil, se habilitó en el Palacio de El Pardo el salón de teatro de los reyes como sala de proyección, un aspecto inalcanzable para la mayoría de españoles de la época.

Entre las películas que vio hay que destacar algunas que aún no habían sido censuradas e incluso un par de ellas que no fueron proyectadas comercialmente en las salas de cine: Christopher Columbus (1949), de David Mcdonald, película inglesa que tuvo su “réplica” con Alba de América (Juan de Orduña, 1951), y la célebre Viridiana (1961), de Luis Buñuel, que llegó a ser criticada duramente por L’Osservatore Romano debido a la imagen que ofrecía de la caridad cristiana.

Fragmento de “Viridiana”.

¿El dictador mostraba su desaprobación hacia los filmes que no le gustaban?

Tuvimos la suerte de entrevistar a Juan Cobos Arévalo, que formó parte del servicio privado del Jefe del Estado, quien asistió a centenares de sesiones cinematográficas como mayordomo y nos manifestó que nunca vio a Franco tomar notas o hacer gestos como algunos historiadores han señalado. Franco era una persona impasible. Tuvo ocasión de visionar películas que todavía no habían pasado el filtro de la censura y no mostró ninguna reacción antes algunas imágenes consideradas “poco convenientes” para la época. Estoy pensando, por poner un caso, en los besos apasionados entre los dos protagonistas de El Cid (1961), Sophia Loren y Charlton Heston, que fueron eliminados en la versión exhibida en las salas español.

Fragmento de “El Cid”.

¿Qué importancia tuvo Raza para Franco y por qué luego el propio dictador la censuró?

A lo largo de la vida de Franco, hubo constantes indicios de su interés por el cine. Quizás el más llamativo fue cuando escribió el argumento cinematográfico de Raza (1941), en el que alude a los tres pilares del franquismo: la religión, la familia y la patria. En esta obra, claramente autobiográfica, a través de su heroico personaje principal, revelaba claramente y compensaba plenamente las frustraciones de su propia vida.

Debido al carácter fascista de Raza en 1950 se hizo un nuevo montaje, titulado Espíritu de una raza, en la que se eliminaron, por ejemplo, las alusiones a la intervención de los Estados Unidos durante la guerra de Cuba; o las referencias falangistas en el metraje que transcurre durante la guerra civil como son el saludo brazo en alto, una jota dedicada  a la Falange o los retratos de Franco y de José Antonio.

Fragmento de “Raza”.

¿Qué importancia tuvo el NO-DO para Franco?

La finalidad de NO-DO –era el único noticiario que se permitía proyectar en el Estado español y obligatoria su exhibición en los cines entre 1943 y 1975– era la de mostrarlo como un gran gobernante. Es visto como el guía y el alma reconstructora de la nueva España surgida tras la Guerra Civil que ha vencido a los enemigos del país. Industrializa el país a través de enormes obras hidráulicas o de construcciones con una gran tecnología industrial, que proporcionan tanto riqueza como modernidad. Cualquier clase de visita de una personalidad extranjera era magnificada  con la intención de mostrar el apoyo internacional que tenía el régimen.

Fragmento de un documental del NO-DO sobre “La obra de Franco”.

¿La relación de Franco con el cine que reconstruyen permite entender mejor su dictadura?

El cine fue utilizado no solo como elemento de evasión sino también de propaganda y adoctrinamiento que ensalzaba los valores del nacionalcatolicismo y criticaba aquellos aspectos contrarios al régimen. El NO-DO mostraba la visión de los principios del llamado Movimiento, siendo el único cauce cinematográfico de participación en la vida pública española. Otro ejemplo lo tenemos en los temas tabús de las películas de ficción, provocando que, en muchísimas ocasiones, se eliminaran escenas o se alteraran diálogos de las películas exhibidas comercialmente en España para acomodarse mejor a los intereses del gobierno, como sucedió en Casablanca (1942).

Así se censuró “Casablanca”.

¿Fue este el último libro publicado en vida de José María Caparrós?

Sí. Ediciones Cátedra era consciente de su enfermedad terminal e hizo todo lo posible para que él lo tuviera en sus manos en vida, gracias a la labor de Raúl García Bravo. Yo estaba presente cuando lo recibió y puedo asegurar que ese día fue la mejor medicina que tuvo, mostrando una gran alegría y felicidad. Falleció un mes más tarde, el 18 de marzo del 2018.

Video de homenaje al coautor del libro, José Mª Caparrós, que falleció cuando el libro vio la luz.


ENTREVISTA: “FRANCO FUE ENGAÑADO CON FALSOS INFORMES SOBRE LA MASONERÍA EN LOS QUE CREYÓ”*

marzo 10, 2019

EL HISTORIADOR JAVIER DOMÍNGUEZ ARRIBAS (Madrid, 1975)  ha publicado un estudio ya imprescindible sobre el componente antisemita y antimasónico de la cosmovisión franquista. Se trata de una obra  tan voluminosa y densa como rigurosa, legible y de ideas claras: El enemigo judeo-masónico en la propaganda franquista (1936-1945) (Marcial Pons, Madrid, 2009).

Doctor en historia por l’École des Hautes Études en Sciences Sociales [EHSS], Domínguez es profesor de la Universidad de París XIII y en su meritoria investigación demuestra cómo  antimasonismo y antisemitismo no tuvieron el mismo peso para Franco. Subraya que la antimasonería siempre tuvo un gran influjo en el dictador, a la vez que expone como la existencia de un complot de la “Anti-España” tuvo un carácter instrumental para él, por lo que cambió su discurso al compás de la derrota del Eje.  Asimismo, relata el engaño del que fue objeto el Caudillo por alguien de su entorno cercano (¿el propio Carrero?), que le intoxicó con falsos informes sobre la masonería. 

En suma, estamos ante un libro de referencia sobre el tema y agradecemos al autor que haya accedido a ser entrevistado y a la editorial Marcial Pons que haya facilitado las imágenes que acompañan el texto.

¿Cuando y por qué surgió en España la idea de un contubernio judeomásonico?

La idea de una alianza conspirativa entre judíos y masones surgió por primera vez en la Francia de principios del siglo XIX, aunque podemos encontrar unos cuantos precedentes del siglo XVIII. No es extraño que, esencialmente desde las filas católicas, se identificara a los enemigos seculares de la cristiandad, los judíos, con una nueva amenaza contra la Iglesia, la masonería. Ese mito judeo-masónico se difundió en la Europa católica sobre todo a finales del siglo XIX, en la época de la “cuestión romana” [la disputa política creada en torno a la anexión de Roma por Italia , que acaba con el poder temporal del Papa] y llegó con fuerza a España. Es decir, no es ni mucho menos algo exclusivamente español ni franquista. De hecho, los sublevados de 1936 no hicieron más que actualizar los viejos temas que los propagandistas católicos reaccionarios llevaban difundiendo desde hacía décadas.

Como curiosidad, hay que añadir que la expresión concreta “contubernio judeo-masónico” no fue apenas utilizada en los primeros tiempos del franquismo, a pesar de lo que comúnmente se cree. Contubernio significa alianza contra natura, y durante los años treinta y cuarenta se prefirió hablar de “conjura”, “complot” o “consorcio” para asociar a los judíos y los masones, guardando el término contubernio para la unión de entidades consideradas antitéticas (como las izquierdas y los católicos, por ejemplo), y no para la natural alianza judeo-masónica. De hecho, la expresión “contubernio judeo-masónico” no fue popularizada hasta el final de la dictadura, y más por sus detractores (con el objetivo de ridiculizarla) que por sus partidarios. Que yo sepa, Franco no la utilizó ni una sola vez. Sí que se refirió a los judíos, a los masones y a diversos contubernios, pero no en la misma frase.

El semanario falangista El Español (1943) denuncia al comunismo como aliado de la masonería

¿Por qué Franco recurrió a tal supuesta conspiración?

En realidad no fue tanto Franco como sus propagandistas quienes recurrieron al mito judeo-masónico, pues el Caudillo no parece haber creído seriamente en la supuesta unión entre judíos y masones. En todo caso, los responsables de la propaganda franquista sí que utilizaron profusamente ese mito entre 1936 y 1945, debido a que podían sacarle provecho; dicho de otra forma, el enemigo judeo-masónico desempeñó varias funciones diferentes.

Por ejemplo, sirvió como un arma arrojadiza para atacar a las facciones rivales dentro del conglomerado franquista (por ejemplo acusándolas de tener lazos con la masonería); unas facciones que se enfrentaban de forma más o menos abierta por imponer su ideario y por sacar la mejor parte en el reparto de parcelas de poder. Curiosamente, en ese contexto de enfrentamientos dentro del propio régimen, también se presentó al monstruo judeo-masónico como el enemigo común contra el que había que unirse para superar la división. Es decir, ese enemigo sirvió al mismo tiempo para atacar y para unir. 

¿Qué fue la red APIS y quien quiso engañar a Franco con ella?

APIS fue una red de espionaje que suministró a Franco decenas y decenas de informes, por lo general centrados en la masonería, entre comienzos de los años cuarenta y mediados de los años sesenta. Lo curioso es que a pesar de que la mayoría de esos informes eran falsificaciones bastante burdas, Franco se las creyó y llegó a actuar en función de lo que leía. Por ejemplo, remitió al papa Pío XII uno de esos documentos; hizo publicar otros en la prensa, y así sucesivamente.

En realidad, detrás de las siglas APIS (cuyo significado desconocemos) debía de ocultarse un grupo muy reducido de personas próximas al integrismo. Estaban dirigidas por una monja teresiana que mantenía contacto con Carrero Blanco, y parecen haber actuado con el objetivo de desprestigiar ante Franco a los falangistas y a los juanistas. Desde luego lo consiguieron, al menos en lo que se refiere a estos últimos.

Cartel de 1942 (AGA, C., 21/119), donde aparece un capitalista masón antifalangista.

¿Franco fue tan antimasón como antisemita?

No, tenía dos visiones muy diferentes de los masones y de los judíos. Franco no era especialmente antisemita, hasta expresó alguna simpatía por los sefardíes, como puede verse en varios de sus escritos, incluso en Raza. Pero ello no le impidió utilizar los temas antisemitas con un objetivo propagandístico en determinados momentos, como en alguna consigna redactada durante la guerra civil, o en los artículos que escribió para Arriba a fines de los años cuarenta. En cambio, puede afirmarse que Franco tenía una auténtica obsesión antimasónica.

Consideraba a la masonería su peor enemigo, peor incluso que el comunismo, por el carácter artero que atribuía a la “secta”. Eso le llevó a escribir innumerables textos de propaganda antimasónica y a referirse a la cuestión en numerosos discursos. Probablemente, su manía se explique por todo un conjunto de razones entre las que cabe destacar una de carácter personal: la simpatía que sentían por la masonería en su propia familia. En cambio, no está tan claro que haya pedido su ingreso en la sociedad secreta, como se ha dicho a menudo.

¿Experimenta cambios la idea del enemigo judeo-masónico en la prensa franquista con la derrota del Eje?

A partir de 1945 el antisemitismo dejó de ser presentable en la propaganda oficial, como consecuencia de la derrota nazi. Mientras tanto, la propaganda antimasónica todavía siguió siendo utilizada ocasionalmente por el régimen, pero sin la virulencia que antes. Eso no quiere decir que el antisemitismo o el antimasonismo hubiesen desaparecido, sino solamente que ya no eran temas tan adecuados para la propaganda oficial. En el nuevo clima de guerra fría se podía sacar mucho más partido del enemigo comunista, de los “rojos”, que ya ocupaban un lugar central en la propaganda franquista desde 1936, por delante de los judíos y los masones. 

* Esta entrevista fue publicada originalmente en junio de 2010. La reeditamos ahora a petición de algunos lectores. 


ESPECIAL ANIVERSARIO 23-F (3): ENTREVISTA A HERNÁNDEZ DE LEÓN: “DEBEN DEVOLVERSE AL PUEBLO ESPAÑOL LAS FOTOS REQUISADAS EL 23-F”*

febrero 21, 2019

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Montaje gráfico. Cuando Antonio Tejero entró en el Congreso,  éste conocía  al fotógrafo Manuel Hernández de León, quien captó la mirada que el militar le dirigió desde la tribuna de oradores.

Especial 23-F: ante la cercanía de esta fecha, reeditamos las entradas publicadas en el blog sobre el fallido golpe de Estado. La información presentada en ellas, la hemos ampliado, matizado o revisado en nuestra obra La Transición española. El voto ignorado de las armas.

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MANUEL HERNÁNDEZ DE LEÓN (Madrid, 1949) es un cronista excepcional de la historia reciente de España. Su carrera profesional ha discurrido en la Agencia EFE, en la que ingresó en 1977 y en la que desempeñó el cargo de redactor jefe de fotografía. Como reportero ha hecho un seguimiento gráfico de la Casa Real durante más de tres décadas y ha sido docente universitario de periodismo

Aunque su gran proyección inicial se debió a sus imágenes del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 [23-F], que ese año le valieron el Premio Nacional de Periodismo, ha obtenido numerosos galardones, como el World Press Photo en 1984, el Premio Libertad de Expresión o el Fotopress -por citar algunos- y sus fotografías se han expuesto en múltiples exposiciones (fue uno de los cien mejores fotógrafos del mundo seleccionados en el libro Un día en la vida de España, 1987). La obra Crónica de un tiempo (2008) recorre su trayectoria profesional en imágenes.

Como el 23-F es un tema de interés para nuestros lectores, le hemos pedido que explique cómo lo inmortalizó en imágenes y ha contestado a nuestra entrevista por email. Le agradecemos su generosidad por atender a nuestra petición. Consideramos que el gran interés de sus declaraciones no radica solo en su testimonio, sino también en la denuncia sobre las fotos requisadas el 23-F que aquí formula.

Usted fue el fotógrafo del 23-F en el Congreso. ¿Cómo logró hacer las fotos?

Pues con mucho miedo, ya que en principio creía que había entrado al Congreso de diputados un comando de ETA. Sin embargo, al oír “¡¡¡Viva España y Viva el Rey !!!”, tenía una tremenda confusión y de inmediato empecé a “disparar” mi cámara de fotos a todo lo que veía extraño en el hemiciclo durante la sesión de investidura del presidente Leopoldo Calvo Sotelo que tenía lugar. En este caso vi que eran guardias civiles armados y pegando tiros a diestro y siniestro, encabezados por un teniente coronel pistola en mano y de tremendos bigotes.

¿Conocía usted a Antonio Tejero antes del asalto?

Pues sí…, ya que una semana antes del golpe estuve en su domicilio haciéndole fotos y una entrevista. En ella me negó todo tipo de vinculación con ninguna “trama” golpista, llámese en la época “Operación Galaxia” o Colectivo Almendros, que firmaba artículos del desaparecido periódico de la ultraderecha El Alcázar, y de los ruidos de sables que había en los cuarteles. Me posó en uniforme y con sus hijos. Por ese motivo, cuanto apareció por la tribuna de oradores del parlamento me dije…¡¡¡ Ostias Tejero !!! Y me clavó fijamente la mirada con el dedo en el gatillo del arma. Del pánico que me entró, me tapé el rostro con la cámara y empecé a hacerle fotos.

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En la imagen, Hernández de León explica su experiencia en el Congreso.

¿Cómo vivió el golpe en el interior del Congreso?

Pues insisto: con miedo y mucha tensión, viendo a los diputados esconderse detrás de los escaños,  excepto al presidente  Adolfo Suarez,  al vicepresidente Manuel Gutiérrez Mellado y Santiago Carrillo, a escasos metros de mi. Y viendo la chulería con la que se movían los militares armados. En fin, era una tremenda pena ver lo que pasaba en mi país, con todo lo que se estaba luchando por la naciente democracia y parecía que todo se iba al traste otra vez, al Túnel del Tiempo.

¿Qué pasó con las fotografías de sus compañeros que la Guardia Civil requisó?

¡Pues no se sabe ! En honor a la verdad, el resto de compañeros estaban sacando fotos como yo, pero cuando los guardias civiles, metralleta en mano, nos pidieron los carretes, ellos los entregaron y yo les engañé dándoles uno mío en blanco sin utilizar y el bueno conseguí sacarlo en los calzoncillos. Lo hice previo permiso para ir al baño acompañado de un guardia civil para poder esconderlo. Y ahora estoy investigando dónde pueden estar esas fotos de mis compañeros, que entiendo que se deben al pueblo español.

¿Sus imágenes del 23-F marcaron su carrera profesional? 

Pues en parte sí en lo profesional, por el reconocimiento a nivel mundial de mi trabajo (premios, conferencias, etc) y el respeto de los compañeros de profesión, que hoy en día, después de casi 33 años, me siguen teniendo. Y económicamente… nada de nada, ya que en este país el copyright lamentablemente no existe. La Agencia EFE (para la que yo trabajaba entonces) sigue vendiendo ese material del “23-F”, que es lo más importante que ha ocurrido -informativamente hablando- en toda la historia de la empresa, como ha sido reconocido por  varios de sus presidentes. El resto de mi trabajo ha estado dedicado a cubrir la información gráfica de la Casa Real durante 33 años.

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* Esta entrevista fue publicada en este blog originalmente el 22 febrero de 2014 la recuperamos ahora al cumplirse 37 años del 23-F.


ENTREVISTA A CARLOS FONSECA: “CONOCEMOS SOLO UNA PARTE DE LA TRASTIENDA DEL ASESINATO DE YOLANDA GONZÁLEZ”

octubre 7, 2018

Carlos Fonseca.

 

EL PERIODISTA Y ESCRITOR CARLOS FONSECA (MADRID, 1959) HA PUBLICADO UN MÁS QUE INTERESANTE LIBRO SOBRE EL ASESINATO DE YOLANDA GOZÁLEZ, militante del extraparlamentario Partido Socialista de los Trabajadores [PST]: No te olvides de mí. Yolanda González, el crimen más brutal de la Transición. Su homicidio fue cometido el 1 de febrero de 1980 por dos ultraderechistas, Emilio Hellín e Ignacio Abad. Ambos formaban parte de un grupo organizado que reivindicó la muerte en nombre del Batallón Vasco Español [BVE] y cuyas conexiones con ámbitos de la Seguridad del Estado no se aclararon.

Fonseca es autor -entre otras obras- del bestseller Trece rosas rojas (2004, llevado al cine); Mañana cuando me maten (2015), que reconstruye las últimas ejecuciones del franquismo; y Garrote vil para dos inocentes (1998), sobre dos anarquistas ejecutados en 1963 por un crimen que no cometieron. Ahora se ha aproximado al caso de Yolanda González, que ha reconstruido en un ensayo bien documentado, pues cuenta con testimonios de familiares, abogados y compañeros de militancia. Escrito con prosa ágil, lo recomendamos a quienes estén interesados por la violencia durante la Transición (puede accederse a un fragmento de la obra aquí).

Dado el tema del ensayo, hemos entrevistado a Fonseca en nuestro blog y le agradecemos que haya accedido a contestar a nuestras preguntas.

¿Por qué considera que el asesinato de Yolanda González fue “el crimen más brutal de la transición”?

Estamos hablando de una época, la transición, muy compleja y conflictiva, en la que muchos jóvenes estudiantes como Yolanda perdieron la vida por disparos “al aire” de la Policía o a manos de grupos de ultraderecha. Estoy hablando de José Luis Montañés, de 23 años, y Emilio Martínez, de 20, que perdieron la vida el 13 de diciembre de 1979 en la Ronda de Valencia (Madrid) alcanzados por disparos de la Policía al concluir una manifestación de protesta contra las reformas educativas del Gobierno de Adolfo Suárez. Hablo también de Carlos González, de 21 años, asesinado en septiembre de 1976 por un comando ultraderechista al término de una protesta al cumplirse el primer aniversario de los últimos fusilamientos del franquismo. O de Arturo Ruiz, de 19 años, a quien un ultraderechista atravesó el corazón de un disparo en enero de 1977 cuando se manifestaba a favor de la amnistía, o de Mari Luz Nájera, que resultó muerta al día siguiente tras ser alcanzada en la cabeza por un bote de humo lanzado por la Policía cuando protestaba por la muerte de Arturo.

La lista de víctimas de aquel tiempo es enorme, pero el caso de Yolanda tiene para mí unas connotaciones especiales que le convierten en el más brutal de la transición. En su caso, fue vigilada previamente, secuestrada en su casa y conducida a un descampado de San Martín de Valdeiglesias, donde le descerrajaron dos tiros en la cabeza.

Yolanda González, asesinada con 19 años.

¿Qué novedades aporta su libro sobre este asesinato?

No soy tan pretencioso como para pensar que iba a resolver un crimen perpetrado hace ya 38 años, pero la historia que se contó en los periódicos está deshilachada, le falta un hilo conductor que explique lo ocurrido. Quería también desmitificar una etapa de nuestra historia reciente, la transición, de la que nos han “vendido” una imagen demasiado edulcorada en la que todo eran acuerdos y consenso, cuando la realidad es que fue un periodo tremendamente convulso en el que las libertades estuvieron a punto de irse por el garete de la historia con dos intentonas golpistas afortunadamente fallidas (la Operación Galaxia y el 23-F).  Es mentira que la transición sea obra de unos pocos personajes como el Rey Juan Carlos I o el presidente Adolfo Suárez. La transición fue una obra colectiva en la que se implicaron numerosas personas anónimas, algunas de las cuales se dejaron la vida en el intento, y una de ellas fue Yolanda.

“Estamos ante una investigación incompleta y muy controvertida, que impidió llegar hasta el fondo en las implicaciones políticas del caso”.

Sirviéndome de abundante documentación, parte de ella inédita, y del testimonio de quienes vivieron los hechos, he intentado armar un puzzle cuyas piezas estaban sueltas para, a partir de la imagen obtenida, llegar a la conclusión aproximada de lo que ocurrió, por qué ocurrió y quienes fueron los responsables. Sin olvidarme tampoco del lado humano, de la Yolanda mujer que añora a su familia, que se viene a vivir a Madrid porque se ha enamorado de un joven nueve años mayor que ella, que trabaja y estudia, y a la que sus inquietudes políticas llevan a implicarse en la lucha por la recuperación de las libertades. El libro contiene cartas personales cruzadas con sus padres y hermanos, diligencias policiales inéditas, las declaraciones de los asesinos… que me llevan a la convicción de que estamos ante una investigación incompleta y muy controvertida, que impidió llegar hasta el fondo en las implicaciones políticas del caso.

¿Se pudo saber qué ramificaciones tenían los asesinos con las fuerzas y los cuerpos de seguridad del Estado?

No. Sabemos que un policía nacional acompañó a los integrantes del comando que asesinó a Yolanda hasta su domicilio la noche del crimen. Sabemos que Emilio Hellín, el autor material de los disparos que acabaron con la vida de la joven, alardeaba de sus excelentes contactos con miembros de los cuerpos de seguridad y del Ejército. Sabemos que varios días después del asesinato viajó a Vitoria y se entrevistó con tres policías en la capital alavesa. Sabemos que Hellín tenía cintas grabadas con datos de miembros de ETA dictados por una persona que, por la información facilitada, solo podía ser policía. Sabemos que el propio Hellín implica en el crimen a un policía de los servicios de información de nombre Antonio, al que nunca se identificó. Hay datos, indicios, hilos de los que tirar, de los que nunca se tiró.

Emilio Hellín, uno de los condenados por el secuestro y asesinato de González (imagen de Público).

¿Por qué el comando asesino se autodenominó Grupo 41?

El comando estaba integrado por cuatro militantes del partido ultraderechista Fuerza Nueva del distrito de Arganzuela (Madrid) que decidieron autodenominarse Grupo 41, pero desconozco si el nombre tiene alguna connotación. Lo cierto es que se dedicaban a labores de seguridad tales como prestar protección en los actos públicos del partido o recabar información sobre las personas que pretendían afiliarse a FN para asegurarse de su lealtad a la causa. Estaban al mando de un exguardia civil, David Martínez Loza, jefe nacional de Seguridad de FN, que les encargaba también otros “trabajos”. De hecho, el día que asesinaron a Yolanda tenían previsto inicialmente colocar una bomba en las oficinas de la Agencia Cinco Cero, distribuidora de la revista Interviú, contra la que el partido había iniciado una campaña por varios artículos sobre la ultraderecha.

¿Qué cabos han quedado sueltos sobre aquel crimen cuando han transcurrido casi 40 años?

Muchos. Te cito algunos. Por ejemplo, los investigadores recuperaron las dos pistolas utilizadas en el crimen. Ambas tenían el número de serie borrado, pero consiguieron reconstruir el de una de ellas, lo que abría la posibilidad de seguir la pista al arma, localizar a su último poseedor y descubrir cómo había llegado a manos de los asesinos. El juez se limitó a comprobar si estaba registrada por algún particular en la Intervención de Armas de la Guardia Civil, pero se negó, pese a la insistencia de los abogados de la acusación, a indagar si formaba parte de la dotación de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, lo que impidió conocer si había policías o guardias civiles relacionados con los hechos.

“No tengo ninguna duda de que las seis personas que fueron condenadas estaban implicadas en el caso, pero estoy convencido también de que hay más personas que consiguieron eludir la acción de la justicia”.

Otro ejemplo más. Los investigadores encontraron un arsenal de armas y explosivos en la academia que Emilio Hellín regentaba en los aledaños de la Gran Vía de Madrid. La academia se precintó y allí quedaron depositados elementos de convicción, como un terminal de ordenador que los abogados de la acusación sospechaban podía estar conectado con algún servicio de información policial. Cuando, más de un año después, el juez envió a dos peritos para analizar las pruebas resulta que había desaparecido todo. Nunca más se supo su paradero.

Estado en el que fue halldo el cuerpo de Yolanda González.

Y otro ejemplo más: Hellín escapó de la prisión de Alcalá de Henares seis meses después del crimen, en agosto de 1980. Una fuga rocambolesca, a punta de pistola, que se frustró esa misma tarde. Un juzgado abrió una investigación para conocer los pormenores de la fuga y si el ultraderechista había recibido ayuda del exterior. Se llegó a procesar a su hermana y…. la causa desapareció durante años. Cuando por fin se recuperó los hechos habían prescrito y fue archivada.

Son muchos detalles, unos más relevantes y otros menos, que llevan a pensar que conocemos solo una parte de la trastienda del caso. Es probable que Hellín tenga la respuesta a muchas preguntas, pero no ha querido colaborar en el libro. Estuve con él en su despacho y me dijo que no se había contado toda la verdad del caso, que ni siquiera él conocía. ¿Miente? Francamente, no lo sé. Lo que sí sé es que durante la instrucción del caso cambió su versión de los hechos, es decir, que mintió. Personalmente, no tengo ninguna duda de que las seis personas que fueron condenadas estaban implicadas en el caso, pero estoy convencido también de que hay más personas que consiguieron eludir la acción de la justicia.


ENTREVISTA A BEATRIZ ACHA: “LOS SUCESOS DE CHEMNITZ NO FAVORECERÁN NECESARIAMENTE A LA ULTRADERECHISTA AfD”

septiembre 10, 2018

BEATRIZ ACHA UGARTE es profesora de Sociología en la Universidad Pública de Navarra y se doctoró en el programa de derecho y ciencia política de la UAM con una interesante tesis sobre la ultraderecha alemana: Éxito y fracaso de los nuevos partidos de extrema derecha en Europa Occidental: el caso de los Republikaner en el Land de Baden-Württemberg. En ella reflexiona sobre las causas del nivel de éxito desigual de los partidos de ultraderecha en Europa Occidental.

Acha integra la red de investigación EREPS (Extreme Right Electorates and Party Success)  y entre sus líneas de investigación prioritarias figuran -entre otras- los partidos de derecha radical, los extremismos y las transformaciones en los sistemas de partidos europeos.

Por estas razones la hemos entrevistado sobre los recientes sucesos de Chemnitz para conocer su análisis de estos y sus implicaciones en la política alemana. Le agradecemos que haya accedido a contestar a nuestras preguntas vía email para los lectores de nuestro blog.

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Policia y manifestantes en Chemnitz el pasado 27 de agosto (foto de Odd Andersen/AFP/Getty Images).

¿Por qué ha sucedido este estallido xenófobo tan importante ahora en Chemnitz?

El detonante parece claro: la detención de un sirio y un iraquí como supuestos responsables de la muerte de un ciudadano alemán el pasado 25 de agosto desató una oleada de protestas y ataques contra inmigrantes que, apoyada por grupos neonazis, derivó en una peligrosa escalada de violencia de tintes xenófobos y racistas, inicialmente mal controlada por los efectivos policiales.

Los sucesos recuerdan a los tristemente vividos décadas atrás, entre los años 1991 y 1993. Entonces, como ahora, en Alemania se vivía con preocupación el dramático aumento del número de solicitantes de asilo político (más de 400.000 personas cursaron su solicitud en 1992), lo que propició la reforma pactada de la hasta entonces generosa Ley de Asilo. La llegada de más de millón y medio de de personas migrantes desde 2015 ha desencadenado otra importante crisis migratoria –y de gobierno- que sirve de trasfondo a los conflictos en Chemnitz.

La protesta por la muerte de Daniel H. en esta ciudad se ha mezclado así con la feroz crítica a la política migratoria de puertas abiertas defendida por la Canciller Merkel, por mucho que ésta se haya debilitado y que los flujos migratorios no alcancen ahora las cifras de hace dos años. Adicionalmente, se añade a esto el elemento de rechazo de un sistema político que –se denuncia- hace oídos sordos a las demandas y preocupaciones ciudadanas en una zona del país con abundantes carencias.

¿Qué particularidad tiene la región o Land de Sajonia en relación al extremismo de derecha?

Desde que se gestó esta nueva crisis migratoria se han dado conflictos puntuales entre ciudadanos de origen alemán e inmigrantes, pero las protestas no habían  alcanzado las dimensiones vividas ahora en Chemnitz. Desde la reunificación alemana, las elecciones celebradas en los Länder del este alemán mostraron un considerable respaldo a candidaturas como las de los Republikaner, y otras formaciones consideradas más extremistas como el Partido Nacionaldemócrata de Alemania (NPD) o la Unión del Pueblo Alemán (DVU).

Es también conocido que en Sajonia nació el movimiento autodenominado Pegida (Acrónimo de Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente), que se ha unido a las protestas y manifestaciones ultras en contra de los extranjeros. Asimismo, Alternativa para Alemania (AfD) consiguió ya un importante apoyo en las últimas elecciones regionales sajonas en 2014, y un espectacular resultado en las elecciones federales de 2017, en las que pasó a convertirse en la primera fuerza política del Land.

El importante respaldo electoral que obtiene la ultraderecha en Sajonia, y en general, en el Este alemán, da fe de la profunda división social, política y económica existente, todavía hoy, entre las dos partes del país.

Manifestación de Pegida (imagen de Euronews).

¿Existen complicidades entre la policía y los ultraderechistas?

Éste es un tema relativamente recurrente en los medios de comunicación en Alemania. De tanto en cuanto la policía es criticada por su inactividad o pasividad (como ocurrió en los graves incidentes en Hoyerswerda, precisamente en Sajonia, en 1991). La sospecha de que la filtración de la identidad de uno de los autores de la muerte proviniera del cuerpo policial ha alimentado la creencia en la connivencia entre fuerzas policiales y, sobre todo, el movimiento Pegida.

También en otras épocas miembros de la policía han ocupado puestos de cierta responsabilidad en la dirección de partidos de ultraderecha como los Republikaner o el NPD, que atraían con sus mensajes a favor de la ley y el orden a miembros de los cuerpos de seguridad, pero esto es distinto de hablar de una amplia complicidad.

¿Asistimos al inicio de una nueva fase del extremismo de derecha en Alemania? ¿Vuelve el neonazismo?

Creo que  aún es pronto para determinarlo, y, en todo caso, depende de a qué fenómeno concreto se esté aludiendo con el término de “extremismo de derecha”. Por una parte, es cierto que los distintos grupos neonazis están mostrando una extraordinaria capacidad de movilización, y que los acontecimientos en Chemnitz parecen marcar un antes y un después en la historia de la ultraderecha, pero los movimientos de protesta y lucha en las calles tienden a desinflarse pasado un tiempo.

Por otra parte, en la literatura académica suele considerarse que el breve auge del partido de los Republikaner a finales de los años ochenta y primeros noventa marcó el inicio de la tercera fase de extremismo de derechas. Si bien algunos autores creyeron ver en el más moderado repunte del NPD en la primera década de este siglo el signo de una cuarta e incipiente fase de extremismo, la gran novedad en la evolución electoral de la ultraderecha viene dada, más recientemente, por el espectacular resultado de Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones de septiembre de 2017. La entrada de un partido de esta ideología en el Bundestag es un acontecimiento de enorme trascendencia política y simbólica.

¿La ultraderecha alemana está unida?

La ultraderecha alemana engloba una multitud de movimientos, asociaciones, grupos neo-nazis y de skinheads de muy distinto origen, trayectoria e ideología, así como de grupos de presión, editoriales, think-tanks,…y partidos políticos. La lucha contra la inmigración constituye un nexo de unión importante entre todos estos actores, pero las diferencias programáticas, estratégicas  y organizativas siguen siendo grandes y no parece que puedan eliminarse de un plumazo. La aparente imagen de unidad en las marchas y manifestaciones en Chemnitz podría ser sólo temporal.

Manifestación del grupo ultraderechista ProChemnitz el 1 de septiembre (foto de John MacDougall/AFP). 

¿Qué implicaciones políticas puede tener a corto y medio plazo este episodio?

En primer lugar, es evidente que los partidos políticos tradicionales se ven ahora forzados a enfrentarse a un fenómeno –el de la violencia xenófoba- que se ha recrudecido inusitadamente en apenas unos días, alimentado por la amplia cobertura mediática, estatal e internacional, de los acontecimientos vividos en Chemnitz desde el asesinato de Daniel H. Esto añade dificultades adicionales a la difícil gestión del tema de la inmigración para los partidos en el Gobierno federal, y, sobre todo, para la CDU, al mando del ejecutivo del Land de Sajonia desde la reunificación.

Las próximas elecciones bávaras de este octubre, ya convertidas en escenario de dura competencia partidista, servirán previsiblemente para medir el desgaste de las formaciones tradicionales y el atractivo de AfD entre el electorado. No creo que AfD tenga que verse necesariamente favorecida por los acontecimientos de los últimos días en Sajonia.

De hecho, el partido se esfuerza por desmarcarse de la violencia xenófoba y de los grupos que la practican en su búsqueda continuada de la respetabilidad. Es en este aspecto en el que pueden entenderse sus recientes declaraciones recordando su impronta democrática y su adhesión a los principios constitucionales. En sentido contrario, AfD sí podría beneficiarse del más reciente debate sobre su posible supervisión por parte de la Oficina de la Protección de la Constitución (Verfassungschutzamt), si es capaz de presentarse al electorado como la “víctima” de una campaña desacreditadora por parte de los otros partidos.

En el pasado –sin ir más lejos, en los años noventa- los Republikaner sufrieron negativamente las consecuencias de esta supervisión y su clasificación como partido de extrema derecha (y no sólo de derecha radical). Pero la historia no siempre se repite, y lo cierto es que los Republikaner no disfrutaron nunca de la fortaleza electoral e institucional de AfD. Más aún, las tensiones entre el director de la citada Oficina, Hans-Georg Maassen, y otros miembros del gobierno del que depende podrían desencadenar una crisis institucional sin precedentes.

 


ENTREVISTA A JUAN HERNÁNDEZ: “LA ‘LIMPIEZA DE SANGRE’ COMENZÓ COMO UN MEDIO DE EXCLUSIÓN DE LOS DESCENDIENTES DE JUDÍOS CONVERSOS”

julio 26, 2018


El historiador Juan Hernández Franco.

LOS ESTATUTOS DE “LIMPIEZA DE SANGRE” EN LA ESPAÑA MODERNA garantizaban la ausencia de ascendencia  judía conversa en quienes debían ocupar cargos relevantes. Con el tiempo la idea de sangre “pura” se asimiló a sangre “española” y los “cristianos viejos” se opusieron a la erradicación de los estatutos para defender sus posiciones sociales evitando la competencia.

Juan Hernández Franco, catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Murcia, ha publicado un excelente estudio sobre este tema: Sangre limpia, sangre española. El debate sobre los estatutos de limpieza (siglos XV-XVIII) (Cátedra, Madrid, 2011). En él expone la evolución de la “limpieza de sangre” desde sus orígenes en el siglo XV hasta su erradicación en el siglo XIX. Muestra así cómo surgieron sus estatutos  y el intenso debate que generaron en el siglo XVI y su larga continuidad en la España contemporánea, que ha pasado muy desapercibida pese a su importante impacto en el ámbito de las mentalidades.

Ello hace del libro un trabajo de referencia recomendable para todo aquel  que tenga curiosidad por el tema.  Dado su interés y las peticiones de diversos seguidores del blog sobre el tema, hemos reeditado la entrevista al autor (efectuada inicialmente el 8/IX/2011), que entonces accedió a contestar a nuestras preguntas por e-mail.

¿Qué era la llamada “limpieza de sangre” y cuándo se estableció?

No es fácil responder exactamente qué es la limpieza de sangre, pues el concepto evoluciona a lo largo de su existencia. Comienza siendo un medio para excluir de instituciones políticas, religiosas, universitarias, laborales… a los descendientes de judíos convertidos al cristianismo –los cristianos nuevos o conversos- y de los que se dudaba de su sincera conversión. Pero conforme avanza la edad moderna, especialmente a partir del siglo XVIII, los estatutos lo que hacen es establecer una barrera para diferenciar a los cristianos con más honor y distinción social, de los que no la tienen –es decir, aquellos que desempeñan oficios viles o bajos-.

El arzobispo de Toledo, Juan Martínez Siliceo, defensor de los estatutos.

Si sabemos cuándo se establece por vez primera.  Fue el año 1449 en Toledo. Pedro Sarmiento, alcaide de su alcázar,  y una parte mayoritaria del concejo, asesorados ideológicamente por el bachiller Marcos García de la Mora, promulgan una Sentencia-Estatuto, conforme a la cual “todos los dichos conversos descendientes del perverso linaje de los judíos, en cualquier guisa que sea…. sean habidos e tenidos como el derecho los ha e tiene por infames, inhábiles, incapaces e indignos para haber todo oficio e beneficio público y privado en la dicha cibdad de Toledo”.

Alcanzaron su momento cenital otra vez en la ciudad de Toledo, el año 1547, cuando el arzobispo de Toledo, Juan Martínez Siliceo y una parte de su cabildo catedralicio lo establecieron. Desde estas fechas, se puede decir que ésta es una de las cuestiones claves dentro de la historia de España y uno de los temas más vinculados a su “leyenda negra”.

¿Por qué se intentó erradicar en el siglo XVII y no se logró?

Por los reparos y críticas a los excesos que suponía la aplicación de los estatutos, pues un único y lejano pariente manchado impedía a quien se le descubría –sin tener para nada en cuenta su virtud o preparación profesional- acceder a instituciones que habían establecido estatuto, es anterior al siglo XVII.

“Los estatutos de limpieza de sangre alcanzan su momento de apogeo en 1547 y serán uno de los temas más vinculados a la “leyenda negra” de España”. 

Fue desde la segunda mitad del siglo anterior y especialmente en los cuarenta primeros años del seiscientos cuando con mas ahínco y esfuerzo intelectual se intentó minimizar los efectos negativos de los estatutos, reformándolos según una opinión extendida entre la intelectualidad y una parte importante de los gobernantes, especialmente los que servían durante el valimiento del Conde Duque de Olivares, o incluso suprimiéndolos.

Bautizo de judíos conversos.

Las razones para hacerlo de intelectuales y políticos eran que los estatutos, además de ser contrarios al derecho natural y al verdadero espíritu de la religión católica, eran una de las causas que venía agravando la crisis política, económica y de valores que afectaba especialmente a la sociedad castellana.

Si fracasó el impulso de religiosos, arbitristas, pensadores y políticos en este propósito  fue porque otra parte importante de  los mismos, como por ejemplo Francisco de Quevedo o el doctor y religioso Juan Espino, estuvieron en contra de la revisión de los estatutos y en su empeño se vieron favorecidos por un grupo social mayoritario, los cristianos viejos. Estos encontraron en el honor de su antigua limpieza, uno de los principales medios para poder situarse socialmente y hacer frente a un etapa de dificultades y crisis.

“Un único y lejano pariente manchado impedía a quien se le descubría –sin tener  en cuenta su virtud o preparación profesional- acceder a instituciones que habían establecido estatuto de limpieza de sangre”.

¿Por qué en las Cortes de Cádiz la “limpieza de sangre” aún tuvo defensores?

El antijudaismo, o antijudería (como la ha llamado José Jiménez Lozano), convertida tras la expulsión de los judíos que no recibieron las aguas bautismales en fobia y discriminación de una parte mayoritaria de la sociedad hacia el cristiano nuevo o converso, era una ideología tan arraigada que su disolución no era fácil.

No obstante escritos tan esclarecedores y divulgativos, como los del Padre Feijoo sobre la condición de auténtico cristiano del converso, o las medidas políticas tomadas por los gobiernos reformistas de Carlos III a favor de los descendientes de judíos, como es el caso de los chuetas mallorquines, fueron insuficientes para dar por concluido la discriminación de aquellos que remotamente procedían de judíos –la semilla u origen de su mala sangre siempre pervivía en opinión de sus detractores-, como para poder afirmar que a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, los estatutos de limpieza de sangre hubieran desaparecido.


Francisco de Quevedo se opuso a la revisión de los estatutos de limpieza de sangre.

Por el contrario, vemos como su auge crece en territorios en los que no habían tenido tanta influencia, como son los de la Corona de Aragón, aunque aplicados fundamentalmente en la exclusión de quienes ejercen oficios viles –relacionados con los trabajos que podían practicar los judíos o sus descendientes-.

“Las Cortes de Cádiz no pudieron acabar con los estatutos por la oposición de un conjunto de diputados que se identificaban con el Antiguo Régimen”.

Por todo ello no es extraño que aunque hubo una corriente “liberal” que en las Cortes de Cádiz intentó suprimir una de las “taras” del pasado, otros diputados participantes en ellas, integrados dentro del sector más tradicional y rigorista (como es el caso del padre Hermida, Iguanzo, Ostaloza, Terrero…) se mostraran contrarios a la “destrucción de los estatutos de limpieza de sangre”. Ello se debía a que aún en el seno de la sociedad  había quienes eran cristianos viejos, seguros y fieles a un programa próximo a valores de las elites del antiguo régimen, y en cambio, otros eran poco fiables – relacionados con la axiología burguesa-, como los “manchados con la sospecha de raza judaica”.

¿Cuándo se acabó jurídicamente con estos estatutos?

Los estatutos nunca fueron una norma en vigor para toda una Monarquía primero y el Estado después. Fueron adoptados por instituciones y en cada caso, dependiendo de su jurisdicción, pidieron y obtuvieron su aprobación definitiva por parte de la Monarquía o el Papado. En consecuencia, desde el Estado, ya en el siglo XIX, no se pudo dictar una ley que los suprimiera totalmente. Ello no fue un impedimento para que  en las instituciones que dependían del mismo, fuera imponiendo su supresión.

Por poner algunos ejemplos significativos, el año 1835 la reina gobernadora Maria Cristina  decretó la supresión de las pruebas de limpieza para acceder a seminarios de nobles, o bien -a propuesta de la Sociedad Económica Matritense- también los suprimió en diversas carreras y profesiones. Podríamos seguir citando otros ejemplos que afectan al propio Estado, que toma sus últimas medidas el año 1865, cuando los declara nulos para poder acceder a algunas carreras en las que aún se seguían exigiendo probar que se tenía sangre limpia.

Portada de Sangre limpia, sangre española, de Juan Hernández Franco.

Pero lo importante es la nueva ideología que comenzó a reinar a partir de 1840 aproximadamente, pues frente a la antijudería, ahora primó y venció que el origen, el pasado, la sangre y los ancestros no pueden ser un “castigo” para las generaciones presentes y que los estatutos eran un inútil obstáculo, que lo único que hacía era privar a la sociedad de hombres capacitados, relevantes, bien formados y necesarios para el desarrollo de la misma y que no se atrevían a acceder a una institución de estatuto por si en el proceso de averiguación de su limpieza apareciera un remoto antepasado que arruinase su honor, su prestigio y el de toda su familia.

“En 1865 el Estado toma sus últimas medidas sobre los estatutos, cuando los declara nulos para poder acceder a algunas carreras en las que aún seguían exigiendo probar que se tenía sangre limpia”.

Al final, tras cuatro siglos de ideología antijudía, se desvaneció el principio tan largamente arraigado de que la sangre manchada no se borraba y que bastaba una partícula o átomo para conducir a la anomia social –en una sociedad organizada y dirigida por quienes tenían su máximo honor en considerarse cristianos viejos-  a quien la portase.

 ¿Dejaron un legado que tuviera continuidad?

Venimos relacionando la antijudería con los estatutos de limpieza de sangre, aunque hay que decir que esa antijudería en Europa y en los Reinos Hispánicos es anterior al establecimiento de los estatutos. Pero la ideología antijudía y en concreto los estatutos lo que hicieron, indudablemente mal y negativo, fue la exclusión social del que fuera tenido o fuese por descendencia  judío dentro de una sociedad regulada por valores hidalgo-cristianos viejos. Hasta ahí la repercusión, volvemos a decir negativa, de los estatutos. Hechos posteriores, como el antisemitismo de naturaleza estrictamente racial y sus fatales consecuencias en el siglo XX, pueden tener algún lejano origen o influjo en las actitudes contrarias al judío, según algunos historiadores.

Ángel Pulido, que favoreció una campaña de aproximación a los sefardíes.

Sin embargo y paradójicamente, en esos momentos que la persecución contra el judío en su forma más cruel tomó cuerpo en Europa, en España, una parte de su sociedad, movilizada por personas como Ángel Pulido (anteriormente lo habían hecho Adolfo de Castro, Amador de los Rios, Pedro José Pidal, Juan de la Puerta…) desde comienzos del siglo XX y con respaldo de destacados intelectuales (como Cajal y Galdos), se mostró a favor del estrechamiento de relaciones entre España y los sefardíes dispersos por el mundo.

Las consecuencias más inminentes de esta campaña fueron, en 1924, la concesión de pasaportes a sefarditas que lo solicitaron –fundamentalmente por motivos culturales y económicos-; y en el momento más álgido del holocausto judío, la eficaz acción de la diplomacia española salvando la vida de bastantes sefardies –se calcula que sobre unos 15.000- en los Balcanes, Italia y Francia.


“EN ESPAÑA LOS MEDIOS OFICIALES RUSOS HAN CONSEGUIDO TENER UNA CIERTA INFLUENCIA EN DOS POLOS IDEOLÓGICOS: LA EXTREMA DERECHA Y LA EXTREMA IZQUIERDA”

julio 4, 2018

De izquierda a derecha, Miguel Vázquez, Marta Ter y Adrián Tarín.

¿CÓMO FUNCIONA EL UNIVERSO MEDIÁTICO EN LA RUSIA DE PUTIN?  Los investigadores Adrián Tarín, Marta Ter y Miguel Vázquez son miembros editores del libro colectivo Sistema mediático y propaganda en la Rusia de PutinCinco de sus autores -incluyendo a los editores- son miembros del Observatorio Eurasia (adscrito al Grupo de Investigación Compolíticas de la Universidad de Sevilla).

El trabajo ofrece una aproximación amplia al tema, motivo de gran interés en el presente por la influencia que se atribuye a los medios oficiales del Kremlin. Por esta razón hemos entrevistado a los editores, a quienes agradecemos que hayan accedido a contestar a nuestras preguntas.

¿Qué grado de control ejerce Putin en el universo mediático ruso? 

En términos formales, el sistema mediático ruso es tan imperfecto como en tantos otros países, con leyes, por un lado, garantistas y, por otro, lesivas con la libertad de expresión y tendentes a la concentración de la propiedad. En Rusia existen medios estatales controlados por el gobierno de turno y medios privados que responden más a sus intereses comerciales que a la responsabilidad social del ejercicio periodístico.

Sin embargo, existe una particularidad en el sistema ruso que tratamos de esclarecer en el libro. Si en Occidente los medios actúan como aparatos ideológicos del Estado, marcando agendas mediáticas inofensivas para la democracia liberal, en Rusia actúan como aparatos ideológicos de Rusia Unida, protegiendo al presidente y al partido.

En la Federación Rusa existe, sobre todo desde la llegada de Putin al poder, una trama político-empresarial que penetra los propios cimientos del sistema: por un lado, existen medios netamente públicos o cuyos accionistas mayoritarios son empresas de otros sectores, pero de titularidad estatal, sobre los que el gobierno ruso ejerce un control directo; pero también existen medios privados cuyos propietarios forman parte de una oligarquía económica muy cercana al Kremlin. Esta cercanía está basada en una especie de pacto tácito en el que, mientras no se produzcan críticas al gobierno, se les permitirá hacer y deshacer comercialmente sin mayores presiones legales. Quienes, en su momento, no entraron en este pacto y trataron de mantener una línea editorial distinta, sufrieron las consecuencias y fueron perseguidos penalmente.

Además de un sistema copado de medios afines -sin importar si son estatales o no- otra diferencia respecto a Occidente es la intensidad y arbitrariedad con la que se aplican las leyes, ya sea en sentido garantistas hacia los aliados, y punitivas hacia los pocos adversarios existentes. Por tanto, puede afirmarse que el grado de control que se ejerce es alto.

Portada del libro. Clicando aquí puede accederse al sumario y a la introducción.

Afirman que el periodismo de investigación puede ser considerado “delito de alta traición”. ¿Por qué?

El delito de alta traición está descrito en el Código Penal de una manera lo suficientemente difusa como para que el periodismo de investigación pueda ser considerado espionaje. Ya antes de que comenzara el conflicto con Ucrania, se juzgaban entre tres y cuatro personas al año. En 2015 hubo más de 20 casos. Entre ellos, los más sonados fueron los de Svetlana Davídova, una ama de casa que transmitió a la embajada ucraniana una información que había escuchado en el autobús sobre el despliegue de tropas especiales rusas; este tipo de casos pueden llevar a muchos periodistas a autocensurarse.

Según la International Federation of Journalists (IFP), Rusia es el quinto país más peligroso del mundo (solo tras Iraq, Filipinas, México y Pakistán) para ejercer el periodismo, con 109 profesionales asesinados entre 1990 y 2015.

Las principales víctimas son periodistas que trabajan para medios independientes que denuncian la corrupción de las administraciones locales, regionales y/o federales. Algunos de estos periodistas han sufrido reiteradas amenazas, palizas y algunos han sido asesinados por sus publicaciones. Además, rara vez se han aclarado judicialmente estos casos, lo que aumenta el sentimiento de impunidad entre quienes cometen estos delitos. En algunas ocasiones se llega a juzgar a quien ejecutó el crimen, pero la persona que lo encargó rara vez acaba encausada. Esta situación se agrava cuando nos referimos al periodismo en el Cáucaso Norte, calificado por Reporteros sin Fronteras como un “agujero negro para los derechos humanos”.

¿Qué imagen y mensajes transmiten al exterior los medios oficiales rusos? 

Los principales medios de comunicación rusos subvencionados por el Kremlin y destinados a audiencias extranjeras son el canal de noticias Russia Today (RT) y la agencia Sputnik, ambos dirigidos por Margarita Simonián.

El slogan de RT, al igual que el de Sputnik, es proporcionar un punto de vista alternativo al mainstream de los medios occidentales, pero para ello a menudo utilizan técnicas de desinformación, como el uso de fake news y teorías conspirativas con el objetivo de confundir a la audiencia y propiciar una percepción determinada. RT dedica la mayor parte de su parrilla informativa a desacreditar las instituciones y gobiernos occidentales, especialmente en lo que respecta a Estados Unidos y la UE.

En España, estos medios han conseguido tener una cierta influencia en dos polos ideológicos: la extrema derecha y la extrema izquierda. El antiamericanismo y la visión de Rusia como contrapoder es, posiblemente, el principal denominador común que une a estos dos grupos y el Kremlin se ha postulado como el país que, en un mundo multipolar, podría hacer de contrapeso a la potencia hegemónica que hoy día es EEUU y, en menor grado, la UE.

Y así en España se da la paradoja de que personajes públicos próximos tanto a la Falange como a Izquierda Unida, a la hora de abordar temas relacionados con Rusia, se manifiesten de forma muy parecida. Por ejemplo, uno de los comentaristas habituales en Sputnik y RT, llegando incluso a confeccionar resúmenes anuales en política internacional es Juan Antonio Aguilar, fundador de Bases Autónomas, exmilitante de Falange y antiguo secretario general del Movimiento Social Republicano (MSR). Y en el otro lado de la moneda encontramos al eurodiputado Javier Couso que, en sus entrevistas a RT, acostumbra a estar en línea con los postulados del Kremlin en materia de política exterior, coincidiendo a menudo con Aguilar en el diagnóstico sobre conflictos como el de Siria o Ucrania, así como sobre la participación de Estados Unidos en estos escenarios.

 

La influencia de las falsas noticias rusas ha sido magnificada en Europa (imagen de La Razón).

¿Los medios de comunicación privados están fuera de la tutela del Estado y la oposición puede hacerse oír?

Sí y no. Sí están fuera de la tutela del Estado en el plano económico y, en ese aspecto, los periodistas no tienen sus opiniones constreñidas. Pero igualmente trabajan dentro de Rusia y, por lo tanto, sus periodistas pueden autocensurarse ante temores de ser víctimas tanto de la la represión legal (a través del Código Penal, con penas por extremismo y alta traición, por ejemplo) como de la ilegal (amenazas, palizas y asesinatos).

Aluden en la obra a la difusión por el gobierno de un “propaganda del miedo y del odio”. ¿En qué consiste?

En el libro, Miguel Vázquez entiende que el tradicionalismo es la idea principal que vertebra el proyecto político de Putin: la protección de la familia nuclear y la crítica a las diversas opciones sexuales, alianzas con la Iglesia Ortodoxa, liderazgos fuertes y críticas a la democracia liberal, patriotismo y nostalgia del periodo imperial, etcétera. Su tesis es que este tradicionalismo, en los medios, se encuadra en lo que define como el “marco de la guerra”, un frame según el cual Rusia se encontraría en constante peligro por las presiones políticas e ideológicas de Occidente y la necesidad de defenderse de ellas.

Aquí entrarían tanto las alianzas expansionistas de la OTAN y la UE en la esfera de influencia rusa -antiguos países de la URSS- como la difusión de la libertad sexual, el feminismo, el laicismo, y otras ideas progresistas que son entendidas como estrategias discursivas que corrompen la moral rusa.

La propaganda del miedo y del odio es, por tanto y en este “marco de la guerra”, el énfasis, por un lado, del peligro que corren los valores tradicionales rusos ante el avance imparable de la hegemonía cultural occidental (miedo) y la caracterización de Occidente como el adversario que quiere destrozar todo lo que representa históricamente Rusia (odio).

Al mismo tiempo, el miedo a la intervención exterior sirve de pretexto para justificar el ataque a la oposición interna, tachada a menudo de quintacolumnista, es decir, de apoyar desde dentro del país a aquellos que, desde el exterior, quieren acabar con su unidad cultural y territorial. La identificación entre el opositor y el “traidor a la patria” es una conocida forma de propaganda utilizada para desprestigiar al adversario político. Cuando a alguien, como ha sido el caso a menudo de los gobiernos de Putin, carga demasiado las tintas en esta identificación, puede generar odio hacia los “traidores”, una emoción ya difícil de controlar y que acaba, en ocasiones, con la aparición de grupos violentos que pretendan tomarse la justicia por su mano.

 

Logos de RT y Sputnik.

¿Cómo controla el gobierno Internet? ¿Se exagera el peso de las injerencias rusas en Europa?

Durante muchos años, Internet fue un espacio de libertad de expresión y democratización del acceso a la información. Sin embargo, como ha ocurrido en otros países occidentales, en 2012 fueron aprobadas en Rusia distintas leyes que tratan de limitar este potencial libertario de la red de redes, llegando a plantearse, incluso, el bloqueo de páginas web extranjeras. Al tiempo que esto ocurre, el Kremlin ha entendido la capacidad de influencia del espacio digital, creando toda una red de troles, hackers y blogueros funcionales a los intereses del presidente.

Por otro lado, sí se ha exagerado el peso de las injerencias rusas en Europa, sin negar que éstas se hayan podido producir. Un ejemplo de ello es el caso de la supuesta injerencia rusa en la independencia de Catalunya, que analizaron con solvencia los compañeros en El Temps. Allí se demostraba que, frente a lo que algunos medios de comunicación y analistas difundieron, no existen datos fiables que confirmen que Rusia haya tenido un papel decisivo en Catalunya. Así, por ejemplo, no se encontró un número significativo de fake news difundidas por los medios subvencionados por el Kremlin sobre la crisis en Catalunya, como sí ha ocurrido vastamente en la propaganda rusa respecto a Ucrania, Georgia o Siria, por ejemplo.

En la misma línea, algunos medios españoles utilizaron indiscriminadamente el término “ciberguerra” para referirse a un supuesto ataque que Rusia habría realizado contra España, hecho que implicaría ataques informáticos efectuados por hackers para dañar o sustraer información sensible o para destruir sistemas de comunicación, tal y como ocurrió en Estados Unidos en la campaña electoral o en Ucrania con el apagón de dos centrales eléctricas. El propio CNI desmintió que esto hubiera ocurrido.