AQUÍ PUEDE ACCEDERSE A TODOS NUESTROS ARTÍCULOS SOBRE VOX

diciembre 22, 2019

Santiago Abascal, líder de Vox (foto de EFE / Adrián Ruiz del Hierro).

DADO EL INTERÉS QUE SUSCITA VOX Y LAS PETICIONES DE INFORMACIÓN QUE HEMOS RECIBIDO AL RESPECTO, EN ESTE POST HEMOS AGRUPADO LOS ENLACES A NUESTROS ARTÍCULOS SOBRE ESTE PARTIDO.  Su lectura permite aproximarse a distintos aspectos de esta formación, como detallamos a continuación. La fecha que figura en ellos es la de publicación en nuestro blog, pero la mayoría fueron publicados en otra fecha en un medio de comunicación (la fecha original consta en cada entrada).

  1. VOX Y SU CAMPAÑA ISLAMÓFOBA CONTRA EL PSOE Y PODEMOS (24/III/2015).
  2. CLAVES PARA COMPRENDER El ASCENSO DE VOX (14/X/2018).
  3. VOX SÍ, PACMA NO: UN GRAVE ERROR (17/IX/2018)
  4. TRES APUNTES SOBRE VOX Y SU IMPORTANCIA EN LAS ELECCIONES ANDALUZAS (30/XI/2018)
  5. VOX: EL MAZAZO. LAS CLAVES DEL ASCENSO DE VOX EN ANDALUCÍA (7/XII/2018)
  6. VOX: ¿PACTO DE GOBIERNO O AISLAMIENTO? (19/XII/2018)
  7. LA RENOVACIÓN DE LA ULTRADERECHA ESPAÑOLA: EN 2009 YA APUNTAMOS QUE EXISTÍA UN SUBSTRATO POLÍTICO FAVORABLE A LA ECLOSIÓN DE UN PARTIDO COMO VOX (26/XII/2018)
  8. ¿ES POSIBLE FRENAR EL ASCENSO DE VOX? ANALIZAMOS LAS DISTINTAS ESTRATEGIAS DE CONTENCIÓN DE LA EXTREMA DERECHA (16/I/2019).
  9. VOX, EL GRAN BENEFICIARIO DEL PACTO DE GOBIERNO ANDALUZ (23/I/2019)
  10. VOX HABLA SOBRE VOX. TRES LIBROS PARA CONOCER EL PARTIDO (30/I/2019).
  11. EL AUTOBÚS DE HAZTEOIR O CÓMO LOS MEDIOS HAN CREADO UN CIRCO MEDIÁTICO EN TORNO A LA ULTRADERECHA DEL QUE CONSTITUYEN SU PÚBLICO INCONDICIONAL  (3/III/2019)
  12. VOX CONTRA EL FEMINISMO (24/III/2019)
  13. CATALUÑA Y LA “ESPAÑA VIVA” DE VOX: EL RETORNO DEL NACIONALISMO ESPAÑOL INTEGRISTA (26/IV/2019)
  14. VOX RECUPERA LA “ANTI-ESPAÑA” PARA DESIGNAR A LOS ENEMIGOS DE “LA ESPAÑA VIVA” (4/V/2019)
  15. ¿CUÁL ES AL SITUACIÓN DE VOX DESPUÉS DEL 28-A? (12/V/2019).
  16. VOX TRAS EL 26-M: NUBES EN EL HORIZONTE (1/VI/2019).
  17. VOX EN AGUAS PANTANOSAS: SU APOYO CAE EN LAS ENCUESTAS, SE ENREDA EN LOS PACTOS DE GOBIERNO Y GENERA NOTICIAS DESFAVORABLES (6/VII/2019).
  18. ESPAÑA SUMA, UN RETO COMPLICADO PARA VOX
  19. CINCO INCÓGNITAS DE VOX QUE DESVELARÁ EL 10-N
  20. EL ADOQUÍN DE RIVERA, MUNICIÓN PARA VOX (6/XI/2019)
  21. LOS POBRES Y LA PATRIA: ABASCAL RECURRE AL LÍDER JONSISTA RAMIRO LEDESMA IGUAL QUE LE PEN RECURRIÓ AL LÍDER SOCIALISTA JAURÈS.
  22. VOX DINAMITA A LA DERECHA.
  23. CUATRO OBRAS SOBRE VOX PUBLICADAS EN 2019
  24. 2019: EL AÑO DE VOX Y CHEGA Y DEL FIN DE LA EXCEPCIONALIDAD IBÉRICA DE LA ULTRADERECHA

ENTREVISTA A EDUARDO GONZÁLEZ CALLEJA: “LOS AÑOS TREINTA FUERON LA ÉPOCA DORADA DE LA ULTRADERECHA ESPAÑOLA”*

diciembre 9, 2019

* Recuperamos esta entrevista publicada originalmente el 20 de abril de 2012 por petición de diversos lectores.

 

EDUARDO GONZÁLEZ CALLEJA es un historiador polifacético, que destaca tanto por su amplio conocimiento de la violencia política en la España contemporánea como de los grupos fascistas y de derecha radical en la Europa de entreguerras. En ambos temas es considerado un experto de referencia por sus estudios.

Y es que este profesor en la Universidad Carlos III  ha publicado un monumental fresco en lo que a España se refiere con sus excelentes trabajos, especialmente La razón de la fuerza. Orden público, subversión y violencia política en la España Restauración (1874-1917)  (CSIC, 1999);  El máuser y el sufragio. Orden público, subversión y violencia política en la crisis de la Restauración (1917-1931) (CSIC, 2005); y ahora Contrarrevolucionarios. Radicalización violenta de las derechas durante la Segunda República, 1931-1936 (Alianza).

El resultado es una extraordinaria  panorámica de la violencia política en nuestro país por su larga perspectiva cronológica, riqueza de datos e ingente consulta de fuentes. Por todo ello, hemos considerado de interés para nuestros lectores entrevistarle en relación a su última aportación, Contrarrevolucionarios,  que disecciona a la ultraderecha y derecha radical en la era republicana, incluyendo a la CEDA, a los monárquicos alfonsinos y carlistas, y a los movimientos fascistas.

Le agradecemos su amabilidad al contestar nuestras preguntas, que arrojan luz nueva sobre este espectro político a partir de su ambicioso y mas que recomendable estudio.

¿Por qué afirma que los años treinta fueron la época dorada de la extrema derecha española?

Tendemos a pensar que el franquismo fue el paraíso de la extrema derecha, pero sólo hay que ver la suerte que corrieron las diferentes tendencias contrarrevolucionarias, encorsetadas y mixtificadas bajo un régimen militar que les dio pocas opciones de desplegar una actividad política e ideológica independiente, para considerar seriamente que esto no fue así.

Pese a las apariencias, el franquismo no fue un paraíso para la ultraderecha.

Si pensamos en la extrema derecha como una opción independiente en un marco político pluralista, habríamos de convenir que nunca hasta los años treinta este segmento tan volátil del espectro político había tenido una caracterización contrarrevolucionaria tan plena, y unas lecturas políticas tan ricas y contrastadas. Y ello fue debido al desmoronamiento de la derecha liberal parlamentaria, a la debilidad de la derecha democrática (en su versión liberal-conservadora o social-cristiana) y al eclipse temporal como actores político-institucionales de la Iglesia, la Monarquía y el Ejército.

¿Por qué ha empleado el término “contrarrevolucionarios”?

Porque los diferentes sectores de la derecha manifestaron públicamente que su estrategia prioritaria era la lucha contra la revolución que identificaban in toto con la República democrática. Y ello es así por culpa de un malentendido fundamental: como atestiguan multitud de discursos de la época, los propios republicanos contemplaron la proclamación de la República como un hecho revolucionario.

En mi libro El máuser y el sufragio advierto que las jornadas del 12 al 14 de abril de 1931 no pueden conceptuarse ni como una transición ni como una insurrección, sino como una fiesta popular revolucionaria. Para la opinión republicana, el establecimiento de una República democrática que desplegaba una amplia voluntad reformista era un signo de ruptura total con el pasado que merecía tal apelativo.

Las derechas radicalizadas tomaron buena nota, y muy pronto (ya durante el debate del texto constitucional) se manifestaron en contra de este proyecto, atacando indistintamente República, democracia y revolución desde una perspectiva contrarrevolucionaria explícitamente asumida por todas sus tendencias.

 ¿Por qué  las diversas organizaciones derechistas no establecieron un proyecto común ?

Porque mostraron una sorprendente sintonía en los medios para acabar con la República, pero una fuerte discrepancia en cuanto a los fines, esto es, al régimen resultante del asalto a la democracia. Las derechas coordinaron su táctica antirrevolucionaria en diversas ocasiones (la más llamativa, antes del verano de 1936, fue en octubre de 1934), pero no consensuaron una alternativa contrarrevolucionaria aceptable para todas las tendencias.

A pesar de los debates doctrinales que implicaron a las diferentes familias de la derecha en revistas como Acción Española, existían notables discrepancias entre el modelo de Estado totalitario falangista, la “monarquía militar” del alfonsismo o el corporativismo carlista y cedista. Todas estas querellas se aparcaron cuando las distintas tendencias derechistas aparcaron sus diferencias para intervenir en el complot militar en situación subordinada. A cambio, hubieron de aceptar el proyecto político propuesto por el sector golpista del Ejército. Creyeron que era una solución provisional, pero Franco se ocupó de hacerlo perdurar, al precio del sacrificio parcial de los proyectos contrarrevolucionarios elaborados por los grupos civiles.

Habitualmente se considera al falangismo como el punto de partida del “fascismo español”. ¿Debemos matizar tal idea?

En efecto. La distinción clásica entre fascismo-movimiento y fascismo-régimen podría extenderse para hablar de una cultura fascista española que ni arranca del falangismo ni se deja atrapar en exclusiva en la historia de este partido.

Además de los antecedentes que podríamos calificar de “prefascistas”, y que pueden rastrearse en los años diez y veinte (en los grupos de La Acción o La Traza, o el primorriverismo, que estudié con Fernando del Rey en La defensa armada contra la revolución, 1995), no deben desdeñarse las experiencias precursoras de La Conquista del Estado de Ramiro Ledesma, las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica de Onésimo Redondo o el Movimiento Español Sindicalista de José Antonio Primo de Rivera. Falange Española de las JONS fue el resultado —un poco artificioso, si se quiere— de la unión de todas estas tendencias.

De ahí su errática trayectoria y sus repetidas crisis en 1934-35, hasta que la coyuntura absolutamente imprevista de la guerra civil le brinde la oportunidad de convertirse en el gran partido único de masas del fascismo español.

¿Hasta qué punto las organizaciones de aquella época dejaron un discurso que perduró en la ultraderecha del siglo XX (y eventualmente XXI)?

Tras plantear la salvedad de que los discursos contrarrevolucionarios de las derechas españolas de los años treinta fueron convergentes, pero en absoluto idénticos, podemos constatar que dichos discursos han impregnado profundamente la cultura política de la ultraderecha española más tradicionalista y nostálgica del pasado hasta épocas relativamente recientes. Creo que el punto de no retorno fue el fracaso del golpe de 1981.

Como los grupos ultraderechistas de otras latitudes (Italia o Francia, por ejemplo), la extrema derecha española hubo de reinventarse en un sentido menos fascista y tradicionalista para instalarse en un cierto populismo y una aceptación instrumental de la democracia liberal. Pero la gran novedad es el abandono del corporativismo y el intervencionismo estatal para convertirse al neoliberalismo más feroz.

La cadena Intereconomía, como la COPE, reflejaría a una ultraderecha española que se asemeja a los neocon o a la derecha religiosa americana.

Ahora, la ultraderecha que no está necesariamente en el PP se asemeja más a los neocon o a la derecha religiosa americana que al viejo franquismo. Sólo hay que ver Intereconomía o la COPE para constatarlo.


LOS POBRES Y LA PATRIA: ABASCAL RECURRE AL LÍDER JONSISTA RAMIRO LEDESMA IGUAL QUE LE PEN RECURRIÓ AL LÍDER SOCIALISTA JAURÈS

noviembre 14, 2019

La cantante Rosalía y Santiago Abascal, que han protagonizado un rifirrafe en Twitter (imágenes de EFE).

 

“PARA LOS ESPAÑOLES MÁS HUMILDES, ESPAÑA ES SU ÚNICO PATRIMONIO. Solo los ricos pueden permitirse el lujo de no tener patria”. La prensa ha otorgado gran eco a esta frase de Ramiro Ledesma Ramos que ha empleado Santiago Abascal, líder de Vox. Se ha hecho viral a partir de su rifirrafe con la cantante Rosalía en Twitter.

Así las cosas, nos ha parecido importante recuperar esta entrada del 20 de julio de 2014 en la que analizábamos cómo Marine Le Pen empleó una frase similar del líder socialista Jean Jaurès (“Para quien no tiene nada, la Patria es su único patrimonio”) en lo que fue una estrategia de “giro a la izquierda” del partido.

Ello testimonia que el discurso de Vox no es una singularidad, sino que se enmarca en las mismas coordenadas que el de formaciones afines europeas, en este caso en busca del voto obrero.

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JEAN JAURÈS O EL GRAN LÍDER DEL SOCIALISMO FRANCÉS REIVINDICADO POR MARINE LE PEN

198-10

Mítin del líder socialista Jean Jaurès.

CUANDO SE CUMPLE UN SIGLO DEL INICIO DE LA GRAN GUERRA, la figura del líder socialista Jean Jaurès (1859-1914) cobra renovada actualidad. Éste, fundador de L’Humanité en 1904, fue célebre no solo como líder de masas, sino por su oposición al conflicto y a la conrovertida implantación del servicio militar obligatorio de tres años.

Un crimen sin castigo

Su antimilitarismo impulsó al extremista nacionalista Raoul Villain a asesinarle el 31 de julio de 1914. Villain pertenecía a la Ligue des jeunes amis de l’Alsace-Lorraine y esa jornada disparó a Jaurès causándole la muerte.

1914El lector interesado en el tema puede ver una aproximación al clima prebélico de Francia y al posicionamiento que mantuvo Jaurès en una obra del historiador Max Gallo que ha sido recientemente traducida: 1914.

Se da la circunstancia de que Villain fue juzgado en 1919 por el crimen y resultó absuelto en un proceso escandaloso. Posteriormente se estableció en España y en 1936 fue asesinado por un republicano o anarquista español.

Hoy el legado de Jaurès es objeto de polémica, no solo entre la izquierda, sino que el Front National también ha querido apropiarse de su figura.

Jaurès reivindicado desde el “marinismo”

Por una parte, Jaurès ha sido exaltado por el Front de Gauche como líder socialista y pacifista opuesto a la guerra (como muestra este cartel) y afirma que de haber vivido hoy habría apoyado a esta formación, algo lógico desde las filas de la izquierda.

Jaures-Front de Gauche

Por otra parte, Jaurès también ha conocido una reinvidicación política chocante en el 2009: la del Front National. La formación reivindica al líder socialista desde el prisma patriótico, mediante una frase del mismo que hace énfasis en la patria: “Para quien no tiene nada, la Patria es su único patrimonio”.

Jaures-FN

Louis Aliot, compañero sentimental de Marine Le Pen y líder frentista, ensalzó en estos términos al líder izquierdista:

En un momento en que muchos de nuestros compatriotas conmemoran sesquicentenario del nacimiento de Jean Jaurès (1859-1914) este año, esta es una forma de recordar que hoy en día el único partido político en Francia que defiende los valores de la justicia social y el humanismo es el Frente Nacional“.

La reinvención “republicana” e izquierdista del FN

¿Cómo entender esta lectura política de Jaurès? Ésta debe ubicarse en el giro del FN liderado por Marine Le Pen hacia la asunción oficial de valores republicanos y de búsqueda de un electorado de izquierdas.

marchais-530x451De este modo, el FN también ha hecho suyas manifestaciones del líder histórico del comunismo francés, Georges Marchais (izquierda).

Marine Le Pen, en su libro Pour que vive la France (2012) citó fragmentos de una carta escrita por éste en 1981 al rector de la Gran Mezquita de París en la que su figura se proyectaba poco menos como la de un frentista avant la lettreAsí, en la misiva mencionada, Marchais sostenía que debía frenarse la inmigración por el riesgo de que llevara a trabajadores al paro (ver pp. 145-146).

Pero Le Pen silenció en su reproducción la condena explícita que Marchais hizo en ella de la xenofobia: “lo que nos guia es la [...] solidaridad de los trabajadores inmigrantes. Todo el contrario del odio y la ruptura”, escribió.

Más de estas obvias manipulaciones, lo que nos interesa destacar es que el FN se ha convertido en una formación maleable y dispuesta a avanzar hacia la derecha y la izquierda en busca de electorado potencial. Para ello no duda en reivindicar figuras políticas como las de Jaurès o Marchais y presentarse como una fuerza netamente republicana.

 

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De este modo, el FN incluso ha sumado a su arsenal iconográfico el célebre cuadro de Eugène Delacroix “La libertad guiando al pueblo”. Lo han hecho sus juventudes empleando el gráfico lema “La Resistencia [al sistema] somos nosotros con Marine Le Pen”.

Conclusión

Consideramos importante destacar esta evolución, ya que desde nuestra óptica se equivocan quienes insisten en presentar la extrema derecha de hoy como una mera reedición maquillada de los fascismos de entreguerras.

En este sentido, sus análisis obvian su capacidad de reinvención y reposicionamiento ideológico, algo que la convierte en un fenómeno político nuevo. Ello puede aparejar una incapacidad para entender los mecanismos de éxito de estos partidos.


EL ADOQUÍN DE RIVERA, MUNICIÓN PARA VOX

noviembre 8, 2019

Ilustración de María Titos para este artículo en El Periódico (6/XI/2019)

 

DURANTE EL DEBATE TELEVISADO ESTE LUNES Albert Rivera exhibió un adoquín que habrían lanzado manifestantes de la plaza de Urquinaona a la policía. La imagen de Rivera y su loseta se hizo viral, pero es probable que no le aporte un alud de votos, pues -según las encuestas- Santiago Abascal, líder de Vox, le estaría substituyendo como gran beneficiario del antisecesionismo. De confirmarlo las urnas, el 10-N asistiremos a la substitución del nacionalismo español desacomplejado de Cs, de marchamo liberal, por el esencialista de Vox. De este modo, como analizamos a continuación, podría empezar a concluir una etapa política iniciada en el 2006.

Cs y UPyD: la extraña pareja

Ese año se constituyó Cs en Catalunya liderado ya por Rivera y en los comicios catalanes celebrados entonces obtuvo tres escaños que revalidó en los del 2010. Hizo bandera de los derechos lingüísticos de los castellanohablantes y se declaró contrario al nacionalismo catalán desde un claro nacionalismo español (visible en su lema ‘Catalunya es España. Tú lo piensas, nosotros lo decimos’). Aunque se autodefinió de centro-izquierda y socialdemócrata, en las elecciones europeas del 2009 se coaligó con el partido conservador y euroescéptico Libertas.

A la vez, fue el referente de una formación similar surgida contra el nacionalismo vasco en el 2007, Unión, Progreso y Democracia (UPyD), que lideró la exsocialista Rosa Díez. Este partido y Cs, incapaces de pactar, protagonizaron una pugna surrealista que plasmaron sus lemas en los comicios europeos de 2014: ‘La unión hace la fuerza’ (UPyD) y ‘La fuerza de la unión’. Finalmente se impuso electoralmente Cs, con un Rivera jaleado como líder de la “resistencia constitucional” en Catalunya.

Rivera y la ‘operación Roca’ al revés

Ello le permitió protagonizar una suerte de ‘operación Roca’ a la inversa. Tal expresión designó en 1983 el apadrinamiento por CiU del Partido Reformista Democrático (PRD), que acaudilló Miquel Roca. Concebido como “una propuesta catalana para la modernización del Estado”, el PRD debía ser una bisagra centrista entre PSOE y PP. Pero fracasó en las elecciones de 1986 (0,9% del voto) y desapareció. Desde tal óptica, el 2015 fue el turno de una ‘operación Rivera’: ese año la reacción contra el proceso secesionista catalán catapultó a Cs al Congreso de los diputados (13,9%) como aparente partido bisagra de PP y PSOE.

En sintonía con este marco, en el 2017 Cs se definió como “constitucionalista, liberal, democrático y progresista”. Pero en los comicios de Andalucía del 2019, en los que Vox emergió institucionalmente (10,9%), Cs empezó a virar a la derecha al formar un gobierno allí con el PP con apoyo de Abascal. Y tras las elecciones del 28-A un Cs crecido (15,8%) se negó a pactar con el PSOE al apostar por substituir a un PP a la baja (16,6%) como gran partido del centroderecha.

Vox: ¿Llega y gana?

En tal escenario, el contundente antisecesionismo de Abascal ha superado al de Rivera y Pablo Casado. Pero mientras el PP ha sobrevivido como gran partido, Cs parece hundirse ante Vox. Su demanda de aplicar un ‘155 premium’ en Catalunya (compartida con Casado) palidece ante la supresión de las autonomías que reclama Vox y su petición de declarar el estado de excepción. También el liderazgo antisecesionista de Rivera parece sucumbir ante el de Abascal. Este, nacido en Amurrio, se forjó en los ámbitos más duros del PP vasco y porta pistola, un recuerdo de las amenazas que recibió de ETA. Además, Vox lideró el castigo al independentismo al representar a la acusación popular en el juicio a los líderes independentistas. Por consiguiente, Vox rentabiliza hoy la protesta antisecesionista en España al situarla los sondeos como tercera o cuarta fuerza. El adoquín de Rivera es, pues, munición para un Abascal a quien se ha aludido como eventual vicepresidente de un Gobierno que liderase el PP si las urnas lo permitieran.

De Cs a Vox: un cambio decisivo

Ahora bien, Vox defiende un patriotismo esencialista muy distinto al “patriotismo constitucional” de Cs. Abascal escribió en el 2008 -con el filósofo Gustavo Bueno- que la nación designa a los vivos y “a los muertos que la constituyeron y mantuvieron, y a los hijos que aún no han empezado a vivir”, por lo que “el Pueblo no puede decidir, y menos aún una parte suya, sobre la Nación española”. En suma, Vox quiere preservar una España cuyo origen se diluye en el tiempo contra el secesionismo y una supuesta “invasión migratoria”. Así las cosas, su más que probable ‘sorpasso’ de Cs este domingo transformará por completo la política española.

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* Artículo publicado originalmente en El Periódico 6/XI/2019): Xavier Casals, “El adoquín de Rivera, munición para Vox”. La imagen del inicio de este post procede del mismo.


LO QUE QUEDA DE FRANCO EN LA CASA REAL

noviembre 2, 2019

¿QUÉ ES LO QUE QUEDA DE FRANCO EN LA CASA REAL?

A petición de algun@s lector@s recordamos tres aspectos de esta relación ya publicados en este blog y explicados en nuestra obra Franco y los Borbones, publicada en 2005 y reeditada y actualizada en 2019 como Franco y los Borbones. Historia no oficial de la Corona de España.

Invitamos por ello a revisitar estas tres entradas que abordan las cuestiones siguientes:

1) la presencia de símbolos franquistas en las armas de Juan Carlos I; 2) el protagonismo de Franco en la elección de los nombres del rey emérito Juan Carlos I y del actual monarca Felipe VI; y 3) la invocación a Franco en la proclamación oficial de Juan Carlos I como Rey.


CUELGAMUROS: Y DESPUÉS DEL TRASLADO DE FRANCO, ¿QUÉ?*

octubre 26, 2019

La cruz de 150 metros que preside el Valle de los Caídos.

 

EL TRASLADO DE LOS RESTOS DE FRANCO AL CEMENTERIO DE EL PARDO es el primer paso para que el Valle de los Caídos, según afirmó el PSOE en febrero del 2018, “se reconvierta en espacio para la cultura de la reconciliación, de la memoria colectiva democrática, y de […] reconocimiento de las víctimas de la guerra civil y la dictadura”. ¿Es posible cambiar el simbolismo franquista del recinto en tal sentido? Consideramos que tal propósito no es fácil por tres razones.

¿Tendrá apoyo suficiente el cambio del Valle de los Caídos?

Materializar tal proyecto requiere un consenso político amplio, algo que hoy es muy complicado. El PSOE ha hecho bandera de las “políticas de la memoria”: en el 2007 José Luis Rodríguez Zapatero promovió la ley de memoria histórica, y en el 2018 Pedro Sánchez dio al tema nuevo brío al decidir exhumar a Franco. Pero la citada norma tuvo la oposición del PP y –por razones distintas- de ERC, sumando 185 votos a favor y 135 en contra. Entonces los populares apoyaron despolitizar el Valle de los Caídos, pero no la ley, lo que se tradujo en su falta de presupuesto durante el Gobierno de Mariano Rajoy. Y en agosto del 2018, PP y Ciudadanos se abstuvieron en la decisión de exhumar a Franco porque el Gobierno lo hizo con un decreto ley (lo que supone “extraordinaria y urgente necesidad”). Igualmente, Pablo Casado ha afirmado que no gastaría “ni un euro” en tal iniciativa. Tal panorama indica que crear el mencionado centro de interpretación en Cuelgamuros puede tener un desarrollo errático según el Gobierno de turno.

¿El recuerdo de la guerra civil dificultará el proyecto?

La exhumación de los restos de Franco ha evidenciado que la vigorosa “memoria republicana” de la contienda coexiste con otra de los vencedores también robusta. Así, el recuerdo de la guerra civil goza de una ‘mala salud de hierro’. Según una encuesta de El Mundo del 21 de octubre, un 18% de ciudadanos son indiferentes a exhumar al dictador, un 42,8% son favorables y un 35,6% contrarios, identificándose estos últimos con votantes de la derecha: Vox (81%), PP (77%) y Cs (48%). Y es que la contienda concluida en 1939 conforma actualmente un elemento potente de identidad política. Lo ilustró la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, al aludir a una hipotética quema de iglesias “como en el 36” tras el traslado del cuerpo de Franco. De hecho, la oposición de la familia del dictador a esta decisión ha situado su figura en el debate público durante año y medio. En este marco sorprende que el CIS no haga preguntas sobre Franco desde el 2008, pues ignoramos si influye su legado. Esta cultura política guerracivilista revela la dificultad de hacer de Cuelgamuros un “lugar de memoria” acorde con una relativa pluralidad ideológica.

¿Es la mejor solución para el futuro de Cuelgamuros?

A estos problemas se añaden los que ofrece el propio Valle de los Caídos, empezando por la necesidad de apartar del altar mayor la tumba del fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera, y continuando con el relevo del prior benedictino Santiago Cantera, dada su beligerante oposición a exhumar a Franco. Con tal fin el Gobierno estaría ya maniobrando para que la archidiócesis de Madrid se hiciera cargo del lugar. El tema económico ocupa otro importante capítulo, pues mantener el recinto requiere 1.836.325 euros anuales, que incluyen los 340.000 que reciben sus monjes benedictinos (según datos del 2017). Quizá los ingresos del turismo paliarán este problema, dado que la polémica que creó el traslado del dictador disparó las visitas, que pasaron de 283.277 en 2017 a 378.875 en 2018. Ese año aportaron 1,89 millones de euros a Patrimonio Nacional, que regenta el monumento. Sin embargo, en el 2011 se estimó que rehabilitarlo requiere una inyección de 13 millones de euros.

A estas cuestiones económicas enjundiosas se suman otras de más difícil manejo relativas a los 33.833 difuntos allí enterrados, la identidad de más de un tercio de los cuales se ignora (12.410). ¿Accederán sus familiares a mantener allí sus restos? Planteamos esta pregunta porque si hoy son familiares de republicanos quienes desean retirar sus cuerpos del lugar, mañana pueden ser los parientes de franquistas quienes lo reclamen.

En definitiva, asistimos al inicio de una remoción del Valle de los Caídos de final incierto al afrontar un reto arduo: ¿Puede un conjunto arquitectónico franquista convertirse en un espacio democrático? Tal iniciativa puede topar aquí con obstáculos tan enormes como la cruz de 150 metros de altura que preside el lugar.

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Artículo publicado originalmente en El Periódico (24/X/2019): Xavier Casals, “Cuelgamuros: y después de Franco, ¿qué?”.


VOX, PODEMOS Y CIUDADANOS: TRES MIRADAS A LA TRANSICIÓN*

octubre 6, 2019

Santiago Abascal, Pablo Iglesias y Albert Rivera (fotomontaje de El Confidencial).

 

LA IRRUPCIÓN DE VOX HA SUPUESTO TAMBIÉN LA DE UNA REVISIÓN CRÍTICA DE LA TRANSICIÓN (1975-1982), que se suma a las que encarnan Podemos y Ciudadanos (C’s). Estas tres opciones plasman otras tantas visiones del tránsito de la dictadura a la democracia y del sistema político que tal proceso alumbró: la positiva (C’s), la negativa (Podemos) y la que cuestiona sobre todo las autonomías como error y quiere rectificarlo con la recentralización del Estado (Vox).

Tales posiciones reflejan cómo 40 años después de la sanción de la Constitución (diciembre de 1978) las nuevas generaciones miran el pasado con ópticas distintas, pues más del 60% del censo electoral actual no la pudo votar cuando se refrendó. Y no por azar, los líderes de estos partidos nacieron prácticamente con ella: Pablo Iglesias lo hizo en 1978, Albert Rivera en 1979 y Santiago Abascal en 1976. Así las cosas, ¿cuáles son sus miradas del pasado reciente y sus implicaciones?

“El régimen del 78”: apocalípticos e integrados

Rivera reivindica la Transición como un éxito y quiere presentarse como el heredero de sus hacedores, con admiración compartida hacia Adolfo Suárez y Felipe González, que considera “hombres de Estado”. Así, se siente “cómodo con lo que se hizo en la Transición española para bien y para mal” y se pronuncia por un “sí a la Transición y condena absoluta a la dictadura”. A la vez, defiende que C’s “es el único partido que puede liderar la segunda Transición que necesita España”, definida como una reforma con cinco ejes: los derechos sociales, la democracia, la separación de poderes, Europa y una mayor eficacia y lealtad en la organización territorial. En este último ámbito, C’s denuncia el “abuso de los nacionalismos” y cree que “los derechos no son de los territorios sino de los ciudadanos”. Recordemos en tal sentido que los promotores de este partido querían “poner fin al monopolio nacionalista [catalán] del espacio público”.

En cambio, Iglesias impugna la Transición y el sistema político que originó (“el régimen del 78”). Considera que la primera no supuso un cambio de las relaciones de poder del franquismo: “El poder económico, los aparatos del Estado y la dirección de los mecanismos institucionales continuaron en las mismas manos”. Por tanto, estima necesario abrir “un proceso constituyente” y “restablecer” una democracia “secuestrada” por los poderes económicos y un régimen corrupto “que se derrumba”, de los que la Carta Magna es “un candado”. De ahí que Podemos preconice como alternativa un régimen republicano, que asocia a una concepción plurinacional del Estado e incluye un eventual referéndum sobre la secesión de Cataluña.

Vox no encarna a priori un rechazo global a la Transición ni al “régimen del 78”, pero para Abascal ahora “la soberanía está en manos de los partidos” y “no hay una democracia plena sino una partitocracia”, a la par que rechaza el Estado autonómico. Afirma que este hace desiguales en derechos a los ciudadanos y denuncia la “influencia gigantesca” de los nacionalistas periféricos en las Cortes. Por tanto, reclama una reforma constitucional para crear “un Estado unitario, viable y nacional”, mientras sostiene que “España, su soberanía y su unidad están por encima de la monarquía, de la república, de la Constitución y de la democracia”. Tal idea dota de gran ambigüedad ideológica a Vox, ya que de ella se desprende que si el partido juzgara que la Corona o a la democracia atentan contra la nación española podría rechazarlos. No sorprende, pues, que Abascal se defina como “ni liberal ni conservador: soy de Vox”.

La reforma imposible

Estos tres partidos evidencian los efectos contradictorios del desarrollo autonómico. Por una parte, manifiestan como ha estimulado un nacionalismo español desacomplejado cuyos focos emisores han sido Cataluña, con C’s, y el País Vasco, con Vox y –recordemos- Unión, Progreso y Democracia (UPyD). Por otra parte, ha impulsado la difusión de una visión plurinacional del Estado (Podemos). Tal situación hace que la reforma constitucional a la que se alude como remedio a los problemas actuales sea hoy una entelequia, al existir posiciones antagónicas sobre el modelo de Estado que impiden crear una eventual mayoría de dos tercios del Congreso para ejecutarla.

En definitiva, la emergencia de C’s, Podemos y Vox refleja una paradoja: cómo el ansia de una ciudadanía crecida y formada en democracia para cambiar la Carta Magna y adaptarla a sus exigencias es impracticable por posiciones irreconciliables que bloquean todo empeño en esta dirección.

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* Artículo publicado originalmente en El Periódico (13/IX/2019): Xavier Casals, “Vox, Podemos y Ciudadanos: tres miradas a la Transición”.

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