EL ASESINATO DEL LÍDER SAHARUI BASIRI EN 1970: UN CRIMEN OLVIDADO

junio 15, 2019

Basiri, “desaparecido” en junio de 1970, tras su detención por promover un nacionalismo saharui. 

 

EN BREVE HABRÁ TRANSCURRIDO CASI MEDIO SIGLO DE LA “DESAPARICIÓN” DE MOHAMED SIDI BRAHIM BASIR, BASIRI, DETENIDO EN JUNIO DE 1970, sin que se conozca oficialmente su paradero. Por esta razón hemos reeditado esta entrevista publicada originalmente en febrero de 2011 al periodista Pablo-Ignacio Dalmases, autor de un interesante libro sobre el Sáhara que planteaba este tema.

ENTREVISTA A PABLO-IGNACIO DALMASES: “LA MUERTE DEL LÍDER SAHARUI BASIRI FUE UN CRIMEN DE ESTADO”

La “desaparición” del primer líder nacionalista saharaui -Basiri- tras su detención en 1970 es uno de los muchos episodios que recoge el interesante testimonio del veterano periodista Pablo-Ignacio Dalmases sobre los últimos años de la presencia española en el Sáhara en su último libro, Huracán sobre el Sáhara, pues estuvo allí como periodista

El autor -que ha sido Jefe del Gabinete de Prensa de RTVE y de los Servicios Informativos de Radiocadena en Cataluña y ha trabajado 33 años en RNE- explica en él su experiencia como director de Radio Sáhara y del diario La Realidad de El Aaiún; la contradictoria política española en el lugar; la oposición militar a abandonarlo o la emergencia del nacionalismo saharui. En este aspecto, vuelve sobre un tema apenas conocido: la “desaparición” del citado líder nacionalista. Todo ello hace que la lectura de la obra sea más que recomendable y le agradecemos que haya accedido a ser entrevistado para este blog.

Usted alude a un “crimen de Estado” cometido en el Sáhara español en 1970. ¿Cual fue este homicidio?

El 17 de junio de 1970 el Gobierno General del Sáhara convocó una manifestación de adhesión a la política del gobierno de Madrid en la Plaza de España de El Aaiún. Para entonces se había ido fraguando un incipiente movimiento nacionalista pacífico en torno a la figura de Basiri, un saharaui que había estudiado en Egipto y Marruecos y que residía desde hacía algún tiempo en la ciudad de Smara. Este grupo aprovechó la oportunidad para organizar una manifestación paralela en el barrio periférico de Casas de Piedra o Zemla. Cuando el Gobierno tuvo conocimiento de ello intentó convencer a los participantes en esta manifestación ilegal a que se sumaran a la oficial –el Gobernador José María Pérez de Lema fue incluso personalmente a dialogar con ellos- pero sin resultado. Entonces se ordenó su disolución por la fuerza con intervención de la Legión, a consecuencia de lo cual hubo varios muertos y numerosos heridos.

La represión fue amplia y muchos implicados resultaron detenidos, aunque a la mayoría de ellos se le fue poniendo en libertad con el tiempo. No fue éste el caso de Basiri quien, aún sin haber participado personalmente en tales hechos –a los que propongo, recordando su analogía los movimientos emancipadores hispanoamericanos, denominar el “grito de Zemla”-, fue considerado su responsable moral y “desaparecido” al poco tiempo. De ahí que su muerte merezca ser calificada como un “crimen de Estado” que nadie todavía ha considerado oportuno aclarar y que rompió la hasta entonces armónica convivencia entre españoles y saharauis. Dicho de otra manera y en las palabras que Talleyrand aplicó a la muerte del duque de Enghien ordenada por Napoleón en 1804, al decir que su asesinato “fue peor que un crimen, fue un error”.

“La muerte de Basiri rompió la armónica convivencia entre españoles y saharauis y todavía nadie la ha considerado oportuno aclarar”

Al exponer el importante papel de los militares allí, alude a un “búnquer de arena”. ¿Qué quiere decir con ello?

Situémonos en el contexto histórico del tardofraquismo, con un ejército muy concienciado por el régimen como garante de la unidad nacional y de la integridad territorial de España. Ello hacía que la mentalidad de la mayor parte de la oficialidad fuese muy reticente a la nueva política emprendida -tras el magnicidio del presidente Luís Carrero Blanco- por el gobierno de Carlos Arias Navarro, dispuesto a iniciar un proceso que condujese al Sáhara desde su ficticia consideración de “provincia” a entidad autónoma primero y a partir de ahí, a un proceso de autodeterminación e independencia.

Esta política inteligente y de futuro, que se encargó a un nuevo equipo en el Gobierno General, cuyo máximo exponente fue el Secretario General, Luis Rodríguez de Viguri, sufrió el sistemático torpedeamiento de los grupos locales de presión militar, que intentaron cortocuitarla influyendo sobre el propio Gobernador, el pusilánime y poco perspicaz Federico Gómez de Salazar. Es a ese grupo muy endogámico y ajeno a la sociedad saharaui, escasamente sensible a la realidad que le rodeaba y de cortas miras, pero muy influyente, al que denomino el “búnquer de arena”.

Señala que los centros falangistas eran viveros de nacionalismo saharui. ¿Por qué?

Es curioso comprobar que en la numerosa bibliografía surgida en torno al franquismo nadie haya estudiado aún la influencia que tuvieron algunas instituciones del Movimiento en la creación de una conciencia política y social que, partiendo de presupuestos formalmente falangistas, fructificó y evolucionó luego, según el talante de cada cual, en itinerarios ideológicos muy dispares, pero en los que subyacía siempre un talante social y progresista. Me refiero, muy principalmente, al Frente de Juventudes y a la Sección Femenina, que no fue en absoluto la organización anacrónica y regresiva que se ha querido pintar luego.

La actuación de ambas instituciones en el Sáhara fue un revulsivo que despertó la conciencia política de jóvenes de uno y otro sexo de tal modo que, cuando llegó el fermento nacionalista, lo recibieron con naturalidad y con la peculiaridad, eso sí, de que su naciente independentismo no era necesariamente antiespañol, sino de alguna forma heredero de la propia formación recibida. Como me dijo una alumna saharaui de la Sección Femenina en los momentos más álgidos de exaltación independentista “cuando el Sáhara sea independiente nadie gritará contra España, pero todos seguiremos hablando y pensando en español”.

Un dato sorprendente para el lector y que define aquella sociedad, era la presencia de esclavos. ¿Ésta era importante?

La esclavitud era una institución ancestral y tradicional no sólo en el Sáhara español, sino en toda esta zona del continente africano. Hay que decir que su expresión práctica tenía peculiaridades propias, que vinculaban al esclavo a la familia propietaria con un tipo de relación muy especial, acaso menos ofensiva que en otras latitudes y momentos históricos. La política española fue la del avestruz: formalmente estaba prohibida, pero en la práctica se ignoraba deliberadamente, acaso porque algunos de los mayores propietarios de esclavos eran ciertas personalidades autóctonas con cargos importantes en la “provincia”. Un dato curioso es que cuando se elaboró el famoso censo para el referéndum, que ha sido luego utilizado por la ONU, hubo que “inventar” una categoría censal para este colectivo y al final se le encuadró dentro de un grupo denominado “parientes pobres”. En 1974 creo recordar que se cuantificaron alrededor de 3.000.

“El Frente de Juventudes y a la Sección Femenina influyeron en el desarrollo del nacionalismo saharui” 

¿Qué falló en la descolonización española de aquella provincia española desde 1958 para desembocar en la situación actual?

Muchas cosas. En el período comprendido entre la provincialización de 1958 y el inicio del proceso de autonomía en 1973  hubo por de pronto una incomprensible dicotomía entre la política colonial realizada en el exterior y la interior. La primera, auspiciada por el Ministerio de Asuntos Exteriores, aceptaba en las Naciones Unidas la condición de nuestras provincias africanas como territorios no autónomos y la subsiguiente aplicación en ellos de la Declaración de 1960 sobre concesión de independencia a los países  pueblos coloniales. La segunda estaba en manos de Presidencia, responsable de la administración de dichas “provincias”, y apostaba por la continuidad indefinida de España, sobre todo en el Sáhara. Hubo que esperar a la muerte de Carrero para que esta absurda contradicción cambiase de signo y se unificase en la única política posible.

Tropas españolas en el Sáhara (foto de EFE). El Ejército configuró el verdadero poder allí, un “búnquer de arena” según el autor.

Pero entonces se movieron otros hilos y grupos de presión (Alto Estado Mayor, grupos de intereses económicos, etc) dispuestos a impedir a toda costa que la voluntad oficial de proceder a la descolonización del territorio como consecuencia de un proceso de autodeterminación abortase en favor de una solución favorable a los interese anexionistas manifestados reiteradamente por Marruecos. El apoyo de Estados Unidos y Francia a Rabat y la enfermedad terminal de Franco, que parece no era en absoluto partidario de ceder ante Marruecos –según el testimonio de Jaime de Piniés-, hicieron posible la “marcha verde” y el vergonzoso abandono español, con dejación de nuestras responsabilidades históricas, de nuestro compromiso jurídico con la ONU y de nuestra deuda moral con el pueblo saharaui.

Aquella “espantada” no sirvió para nada y el Sáhara sigue siendo, 35 años después, un problema inconcluso que está dolorosamente presente en la esfera internacional y continúa pesando como una losa en las relaciones entre España y Marruecos.


ENTREVISTA A LOS AUTORES DE “VIAJEROS EN EL PAÍS DE LOS SÓVIETS”: “AQUELLO QUE MÁS REPELÍA A LOS VISITANTES DE LA RUSIA REVOLUCIONARIA ERA LA DINÁMICA DICTATORIAL QUE ADOPTABA”

junio 8, 2019

 

Los editores del libro Viajeros en el país de los soviets: Josep Pich (1), Josep Puigsech (2), David Martínez Fiol (3) y Andreu Navarra (4). Imágenes cedidas por los autores, salvo la 4 (de www.ariadna-web.org).

 

VIAJEROS EN EL PAÍS DE LOS SOVIETS es un libro reciente que recoge los testimonios y experiencias de una veintena de españoles que viajaron al país de los soviets y recoge sus impresiones y experiencias editado por los historiadores Josep Pich, David Martínez Fiol, Andreu Navarra y Josep Puigsech. La obra incluye sendos trabajos suyos y los de otros 14 investigadores e investigadoras. El resultado es un fresco histórico que refleja la atracción y rechazo que ofreció la Rusia soviética en sus años iniciales (puede descargarse la introducción en PDF Prólogo viajeros)

Dado que nos ha parecido un trabajo interesante para l@s lector@s de nuestro blog les hemos hecho una entrevista por correo electrónico y desde aquí les agradecemos que hayan aceptado contestarla.

¿Por qué en los años veinte se aludió en España a “romerías a Rusia” o a “peregrinos de la revolución”?

Debido fundamentalmente, por un lado, al componente de curiosidad que generaba en los círculos políticos y culturales del país la aplicación de un modelo como el comunista que pretendía crear una nueva sociedad desde la raíz, en una especie de nuevo comienzo de la humanidad; y por el otro, debido al efecto llamada que supuso para el obrerismo español la creación de la Internacional Comunista en marzo de 1919 y, con ello, la posibilidad de integrarse o desmarcarse formalmente del proyecto comunista encabezado desde la Rusia soviética y, posteriormente, desde la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

La expresión “romerías a Rusia”, originalmente sarcástica, empleada para identificar la pasión por viajar al país de los sóviets proviene de uno de los principales ideólogos del fascismo español: Ernesto Giménez Caballero (Gecé, 1899-1988), que definió con su habitual sarcasmo  aquella fiebre viajera. En una línea similar, el periodista Josep Escofet (1884-1945) aseguró que se publicaban tantos libros sobre la Rusia revolucionaria que si los juntaban “formarían un Himalaya”. En cuanto, a “peregrinos de la revolución” es el título del libro que en 2010 publicó el catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Castilla-La Mancha Miguel Cortés Arrese. Éste argumenta que los viajeros españoles que viajaron a Rusia entre 1917 y 1931, período en que centra su estudio, quisieron comprobar in situ el desarrollo de la primera revolución proletaria y, posteriormente, nos legaron sus testimonios de lo que vieron en su “peregrinaje”.

¿Qué era lo que más les fascinaba¿ ¿Y lo que més les repelía?

Lo que atraía a los “viajeros” que estudiamos en nuestro libro (Sofía Casanova, Josip Broz (Tito), Ángel Pestaña, Fernando de los Ríos, Andreu Nin, Antonio Gramsci, Óscar Pérez Solís, Paul Marion, Julio Álvarez del Vayo, Eric Obst, Egon Erwin Kisch, Walter Benjamin, Julián Gorkin, Josep Pla, Eugeni Xammar, Joseph Roth, Manuel Chaves Nogales, Francesc Blasi, los hermanos Santiago/Jaume y Carles Pi i Sunyer, Ferran Valls i Taberner, Rodolfo Llopis, y Antoni Rovira i Virgili) era observar directamente el triunfo de una revolución republicana, que era al mismo tiempo la de la primera alternativa al sistema parlamentario liberal basado en la economía de mercado, es decir, a los sistemas capitalistas.

Al mismo tiempo, lo que más fascinaba a los que habían adoptado la nueva fe comunista era, precisamente, cómo se llevaba a cabo la aplicación práctica de un proyecto que pretendía generar una sociedad igualitaria, sin clases. Durante los años del estalinismo y especialmente en la época de la Guerra Civil Española, las transformaciones económicas de la URSS y su alianza con la República española comportó que se difundiese una imagen positiva en España del modelo soviético en base a su desarrollo industrial como alternativa a la crisis del mundo capitalista iniciada en 1929.

En cambio, aquello que más les repelía era la dinámica dictatorial que adoptaba el modelo político soviético, en contraste con la teórica democracia liberal que caracterizaba a Europa Occidental, aunque, precisamente, la España de 1923-30 no era precisamente un ejemplo de ello. A muchos de ellos les repelió, especialmente en el período inmediatamente posterior a la revolución, la inflexibilidad de las políticas comunistas que implicaban un gran sufrimiento para la población, la magnitud del mercado negro o la relevancia de la temible policía política, la checa que, posteriormente, fue identificada como OGPU para transformarse en el NKVD y, finalmente, en el KGB.

¿En qué viajeros del libro su viaje a la URSS reforzó su ideología comunista?

Los casos más evidentes son el de Andreu Nin, Josip Broz Tito y Antonio Gramsci, que se convirtieron en en figuras destacadas del movimiento comunista dirigido desde Moscú, aunque paradójicamente en el caso de Nin y de Tito acabaron convirtiéndose, posteriormente en fervientes críticos del comunismo estalinista, que no del comunismo. Chaves Nogales, aunque no en tanto que cuadro comunista destacado, representó otra vertiente de esta identificación, y con una cronología relativamente diferente a la de los anteriores protagonistas.

¿Y a qué viajeros les llevó a rechazar el comunismo?

Fueron numerosos, pero entre ellos el caso inicial de Sofía Casanova, que cronológicamente fue el primero en tanto que vivió en primera persona la evolución de Rusia tras Octubre de 1917, partiendo de una posición personal e ideológicamente profundamente conservadora. Ángel Pestaña, en la esfera del anarco-comunismo y Fernando de los Ríos en la socialista, ejemplificaron el rechazo frontal tanto de la CNT como del PSOE a la integración a la Internacional Comunista (IC) tras sus viajes. También son relevantes los casos de Óscar Pérez Solís o Paul Marion, que partiendo de una identificación con el modelo comunista, acabaron años después no solo denunciando el comunismo estalinista, sino también el comunismo en el sentido más amplio, para acabar evolucionando al fascismo. En cierta manera es el caso de Julián Gorkin que impulsó el POUM, una formación comunista pero anti estalinista.

Desde una óptica demoliberal podríamos encontrar a Rovira i Virgili, aunque su caso sería para reforzar su antibolchevismo de toda la vida. Rovira, ya en 1917, fue un caso patológico de dureza antibolchevique sin haber visitado aún la URSS. Un antibolcheviquismo que contrastaba con la de republicanos catalanes, como Màrius Aguilar, Marcelino Domingo y alguno que otro dirigente del Partit Republicà Català, que en 1917-1919 creyeron que debían otorgar una prórroga a un régimen que, finalizada la Gran Guerra, se definía como República.

Rovira, sin embargo, no haría su peregrinaje al país de los sóviets hasta unos veinte años después de 1917; en concreto, a finales de la Guerra Civil. Y sus impresiones le confirmaron la visión negativa que de la Rusia bolchevique se había construido en 1917-1918. La URSS no era un modelo de república democrática, por mucho que, en 1938, estuviese ayudando al gobierno del Frente Popular en la Guerra Civil. A lo sumo, Rovira planteó que la URSS podía ser un buen ejemplo de solución del problema de las nacionalidades. Pero ahí acabó su placet a los soviets.

Finalmente, encontramos en la dimensión cultural la figura de Eugeni Xammar, que representaría una línea similar a la de Sofía Casanova, aunque posteriormente. Xammar, desde el nacionalismo radical catalán, tenía -como Rovira- una visión idealizada de la democracia liberal en la que no tenía cabida la URSS. A esas alturas seguía siendo un nostálgico del wilsonismo y de lo que podía haber sido y no fue la Sociedad de Naciones.

¿Cuáles son los viajes más desconocido que el libro explica? 

Sin lugar a dudas, los casos de Erich Obst, Egon Kisch y Joseph Roth. Todos ellos estaban situados en la esfera lingüística alemana y eran unos desconocidos para la mayor parte del público de la Europa Occidental, en la medida que pertenecen a la esfera germana y, dentro de ella, a posiciones que no corresponden a destacados líderes revolucionarios alemanes.

¿Cuál fue el legado de las “romerías a Rusia”?

La identificación o animadversión hacia el comunismo en la vertiente política, y la curiosidad y la amplitud de miras desde la óptica cultural. Pero debe calibrarse también las “no romerías”. Es decir, la cantidad ingente de intelectuales (las más de las veces, pseudo intelectuales o enteradillos) que nunca fue a la URSS y hablaban de sus excelencias como si hubiesen vivido la experiencia soviética en primera persona. Es evidente que dirigentes de poco calado en partidos de ínfima relevancia deben situarse en este paradigma.

De igual modo, todos aquellos anticomunistas que lanzaban todo tipo de improperios contra la Patria de los Trabajadores sin conocer para nada el experimento soviético. Sin duda, estos “no viajes” no fueron exclusivos del ejemplo de la URSS. En la actualidad, el chavismo y el antichavismo en Venezuela es debatido por cualquiera que haya leído cualquier diario (digital o en papel), o haya escuchado o visto en radio o televisión cualquier noticia al respecto, como también sucedió en su día con la revolución cubana de 1959.

No obstante, la creación del primer Estado autocalificado como socialista de la historia, no dejó indiferente a nadie, ya que la génesis y la consolidación del país de los sóviets fue uno de los principales acontecimientos de la Historia Contemporánea.


VOX RECUPERA LA “ANTI-ESPAÑA” PARA DESIGNAR A LOS ENEMIGOS DE “LA ESPAÑA VIVA”

mayo 4, 2019

 

Imagen del tweet de Vox del 28 de abril comentado en esta entrada.

 

EL PASADO 28 DE ABRIL,  durante la jornada electoral, Vox publicó un tweet con esta imagen adaptada del film de El señor de los anillos y la leyenda “¡Que comience la batalla!”.

En el montaje puede verse la amalgama de enemigos que desea combatir Vox: independentistas, feministas, antifascistas, comunistas, colectivos LGTB, republicanos, “La Sexta”, el grupo Prisa, anarquistas… ¿Qué representa este cúmulo de enemigos? Consideramos que la respuesta estaba en una afirmación previa del dirigente del partido, Santiago Abascal, en su multitudinario acto de cierre de campaña, celebrado el viernes 26 en la plaza de Colón: “El domingo elegimos entre la anti España o la España viva”. La imagen del tweet, en suma, plasmaba de modo gráfico a esta “anti-España”.

La “España viva” ya tiene su reverso: la “anti-España”

Esta cuestión aparentemente menor reviste su importancia en dos sentidos. Por una parte, desarrolla el discurso de Vox, aún en construcción, y muestra parcialmente lo que sería el reverso de su “España viva”: la “España muerta” o “Anti-España”. Y es que -como apuntamos en nuestra entrada anterior– el lema  o idea-fuerza de “la España viva” de Vox requería un reverso o un antagonista:

[…] hay que subrayar que la idea-fuerza con la que se identifica el partido es “la España viva”. Esta metáfora afirma de forma implícita la existencia de “una España muerta” contra la que se debe luchar (es un trasunto de la Anti-España) y, sobre todo, proyecta una España que se afirma y renace de forma simultánea en el combate contra sus enemigos seculares.

El mensaje de Abascal en la plaza Colón unido a este tweet plasma la amalgama de entidades que, por ahora, incluye la “España muerta”. Como el mensaje se limita a un montaje gráfico, cabe pensar que esta conocerá nuevas incorporaciones, hasta incluir de forma sistemática al conjunto de supuestos “enemigos de España”. De este modo, es probable que la declinación de la “anti-España” solo haya empezado.

Viaje en el túnel del tiempo a los años treinta

Por otra parte, Vox recupera así un tópico del mensaje de la ultraderecha española de preguerra: la idea de “anti-España”. Esta última expresión cristalizó con el nacional-catolicismo, que asimila la identidad española con la religión católica, de modo que la España genuina solo puede ser católica. Tal idea se conformó durante el siglo XIX y el primer tercio del XX y quiso designar -entre otros elementos- a ilustrados y liberales, “nacionalistas periféricos” e izquierdistas, que conformaban la negación de la España genuina y actuaban en una suerte de complot larvado, aunque su composición varió.

Imagen de la contraportada del libro El enemigo (1935), del policia y publicista antimasónico Mauricio Carlavilla.

Merece destacarse que la oposición entre España y la Anti-España, según Juan Felipe García Santos (Léxico y política de la Segunda República), devino “especialmente frecuente en las elecciones generales de 1936”, de modo que fue “un claro indicio de la división política del país y como preludio de la guerra ya próxima”.

Conclusión: el pasado se hace más presente en Vox

El tema de la “anti-España” no es nuevo en nuestro blog. Ya lo habíamos abordado hace prácticamente una década, al comentar un cartel del extinto Movimiento Social Republicano [MSR]. ¿La razón? La idea de unos enemigos disolventes de España es constitutiva y esencial de todo ideario de extrema derecha, pero la diferencia entre el caso del MSR entonces analizado y el actual de Vox es que el primero evitó utilizar directamente el término de “anti-España”, de claras connotaciones guerracivilistas. De modo significativo, Vox no ha tenido inconveniente en recuperarlo para su lucha política.

En este aspecto, señalamos en otro artículo que Vox realizaba una síntesis ideológica de elementos del presente y del pasado:

Vox no refleja un retorno del neofranquismo. No ha asumido una filiación ideológica con la dictadura y se ubica en un cruce de temas tradicionales de la derecha radical o la extrema derecha española que combina con otros nuevos. Entre los primeros, como hemos visto, hallamos la oposición en la ley de “memoria histórica” y al independentismo, así como la defensa de la política familiar, la reivindicación de la españolidad de Gibraltar o el secesionismo lingüístico ante el idioma catalán.

 

Vox se identifica con el lema “la España viva”, que ha convertido en su sinónimo.

Ahora Vox ha añadido otro elemento de la cultura política de la extrema derecha española, en este caso muy presente en los años treinta del pasado siglo. Prosigue así su síntesis ideológica que refuerza el pretendido carácter épico de su discurso y prima las emociones: frente a la “verdadera” España -la “España viva” que encarna Vox- se alza la “anti-España”, que debe ser erradicada. Un discurso binario y simple, contundente y fácil de transmitir en las redes. Lo reflejaron als palabras de Abascal en el discurso citado de la plaza de Colón al cerrar su campaña:

“Decidimos lo más importante, o el pacto de la traición o una alternativa patriótica. O la disgregación o la continuidad histórica de nuestra patria. O la miseria socialista o la prosperidad de nuestros hijos y de nuestros nietos. O la dictadura progre o la libertad de los españoles. Y más claramente el 28 de abril elegimos o la anti España o la España viva”.

Ateniéndonos a lo expuesto, consideramos muy posible que la idea de la “anti-España” tenga recorrido en el mensaje de Vox, en la medida que es un complemento imprescindible de “la España Viva”, ya que este lema requiere un antagonista para afirmarse.


AQUÍ PUEDE ACCEDERSE A TODOS NUESTROS ARTÍCULOS SOBRE VOX

marzo 30, 2019

Santiago-Abascal-VOX-4Santiago Abascal, líder de Vox (foto de Reuters/Susana Vera).

DADO EL INTERÉS QUE SUSCITA VOX Y LAS PETICIONES DE INFORMACIÓN QUE HEMOS RECIBIDO AL RESPECTO, EN ESTE POST HEMOS AGRUPADO LOS ENLACES A NUESTROS ARTÍCULOS SOBRE ESTE PARTIDO.  Su lectura permite aproximarse a distintos aspectos de esta formación, como detallamos a continuación. La fecha que figura en ellos es la de publicación en nuestro blog, pero la mayoría fueron publicados en otra fecha en un medio de comunicación (la fecha original consta en cada entrada).

  1. VOX Y SU CAMPAÑA ISLAMÓFOBA CONTRA EL PSOE Y PODEMOS (24/III/2015).
  2. CLAVES PARA COMPRENDER El ASCENSO DE VOX (14/X/2018).
  3. VOX SÍ, PACMA NO: UN GRAVE ERROR (17/IX/2018)
  4. TRES APUNTES SOBRE VOX Y SU IMPORTANCIA EN LAS ELECCIONES ANDALUZAS (30/XI/2018)
  5. VOX: EL MAZAZO. LAS CLAVES DEL ASCENSO DE VOX EN ANDALUCÍA (7/XII/2018)
  6. VOX: ¿PACTO DE GOBIERNO O AISLAMIENTO? (19/XII/2018)
  7. LA RENOVACIÓN DE LA ULTRADERECHA ESPAÑOLA: EN 2009 YA APUNTAMOS QUE EXISTÍA UN SUBSTRATO POLÍTICO FAVORABLE A LA ECLOSIÓN DE UN PARTIDO COMO VOX (26/XII/2018)
  8. ¿ES POSIBLE FRENAR EL ASCENSO DE VOX? ANALIZAMOS LAS DISTINTAS ESTRATEGIAS DE CONTENCIÓN DE LA EXTREMA DERECHA (16/I/2019).
  9. VOX, EL GRAN BENEFICIARIO DEL PACTO DE GOBIERNO ANDALUZ (23/I/2019)
  10. VOX HABLA SOBRE VOX. TRES LIBROS PARA CONOCER EL PARTIDO (30/I/2019).
  11. EL AUTOBÚS DE HAZTEOIR O CÓMO LOS MEDIOS HAN CREADO UN CIRCO MEDIÁTICO EN TORNO A LA ULTRADERECHA DEL QUE CONSTITUYEN SU PÚBLICO INCONDICIONAL  (3/III/2019)
  12. VOX CONTRA EL FEMINISMO (24/III/2019)
  13. CATALUÑA Y LA “ESPAÑA VIVA” DE VOX: EL RETORNO DEL NACIONALISMO ESPAÑOL INTEGRISTA (26/IV/2019)
  14. VOX RECUPERA LA “ANTI-ESPAÑA” PARA DESIGNAR A LOS ENEMIGOS DE “LA ESPAÑA VIVA” (4/V/2019)
  15. ¿CUÁL ES AL SITUACIÓN DE VOX DESPUÉS DEL 28-A? (12/V/2019).
  16. VOX TRAS EL 26-M: NUBES EN EL HORIZONTE (1/VI/2019).
  17. VOX EN AGUAS PANTANOSAS: SU APOYO CAE EN LAS ENCUESTAS, SE ENREDA EN LOS PACTOS DE GOBIERNO Y GENERA NOTICIAS DESFAVORABLES (6/VII/2019).

LOS ATENTADOS DE NUEVA ZELANDA: ¿UN NUEVO CASO DEL TERRORISMO DE “RESISTENCIA SIN LIDERAZGO”?

marzo 17, 2019

Vídeo elaborado por El País sobre el atentado de Nueva Zelanda.

LOS ATENTADOS ISLAMÓFOBOS COMETIDOS EN NUEVA ZELANDA ESTE VIERNES TIENEN APARENTEMENTE EL MISMO PATRÓN QUE OTROS QUE SON OBRA DE EXTREMISTAS DE DERECHA E ISLAMISTAS RADICALES. Los cometen individuos (los llamados “lobos solitarios”) o células reducidas que actúan de modo autónomo en nombre de una entidad, como sucedió en el múltiple atentado de Barcelona el 17 de agosto de 2017 [17-A].

Las ventajas de esta estrategia

Ello minimiza riesgos de detección policial (no hay cadenas claras de mando tras los autores que lleven a organizaciones), otorga gran margen de maniobra a los terroristas y permite perpetrar acciones mortíferas ‘low cost’ en cualquier lugar. Paradójicamente, esta estrategia conocida como “resistencia sin liderazgo” la desarrollaron originalmente ultraderechistas estadounidenses supremacistas u opuestos a un Estado denunciado como opresor.

El origen (1974): el Frente de Liberación Nacional Socialista

Su embrión, según el historiador Jeffrey Kaplan, radicó en el minúsculo Frente de Liberación Nacional Socialista. Constituido en 1974, quiso contrarrestar el ascendente de la “nueva izquierda” y sus grupos armados en campus universitarios. Así, intentó imitar a las guerrillas urbanas de izquierda y consideró que las acciones contra el Estado debía promoverlas una reducida vanguardia activa (el cartel de la izquierda se considera la plasmación plástica de tal intento).

Sin embargo, solo 4 de sus 43 miembros perpetraron actos individuales violentos irrelevantes y el grupo acabó su andadura al ser asesinado en 1975 su líder, Joseph Tommasi. Pero para Kaplan plasmó por vez primera el concepto de “resistencia sin liderazgo” sin recibir tal nombre.

Los años 80: la difusión de la “resistencia sin líderes”

A inicios de los 80 otro colectivo supremacista y antisemita violento marcó un hito en la radicalización de la ultraderecha: La Hermandad Silenciosa, llamada también La Orden. Liderada por Robert J. Mathews, efectuó sus crímenes con individuos o células que -según un exmiembro- debían hacer los “esfuerzos de resistencia […] que se sientan capaces de instituir”. Para el FBI fue la amenaza terrorista interna más peligrosa, desarticulada al morir Mathews en 1984 en un enfrentamiento.

Los sectores extremistas impactados por su acción fueron galvanizados por lo que -a sus ojos- devinieron sucesivas afrentas de un Estado opresor: en 1989 se celebró un juicio por sedición en Arkansas contra figuras prominentes de la ultraderecha; en 1992 el FBI mató en un enfrentamiento a la mujer y al hijo de un radical, Randy Weaver; y en 1993 las tropas federales asaltaron un rancho de la secta de Adventistas del Séptimo Día en Waco (Texas) con 80 muertes. En este marco, advierte Kaplan, se difundió el concepto de “resistencia sin liderazgo”, que el supremacista Louis R. Beam ya había plasmado en 1983. Este adoptó las tesis que un coronel de inteligencia -Ulius Louis Amoss- concibió en 1962 para luchar con guerrillas ante una eventual invasión comunista de EE.UU. De este modo, arguyó que se debía combatir con iniciativas individuales o “células fantasma” ajenas a organizaciones, siempre infiltrables.

“Hunter” (1989): la novela que la popularizó en las milicias

Contribuyeron a popularizar esta estrategia novelas como Hunter (Cazador, 1989), de William L. Pierce, que narra la actuación de un “lobo solitario”. Aparentemente la adoptaron activistas de este espectro político, aunque es difícil establecer hasta qué punto lo hicieron conscientemente.

Lo reflejan casos como los de Timothy McVeigh al atentar en 1995 contra el edificio del Gobierno Federal en Oklahoma y matar a 168 personas (en respuesta “al ataque estadounidense contra un edificio gubernamental en Serbia, Irak u otras naciones”) o el del noruego Anders Behring Breivik, autor de la masacre de Utoya en 2011 con 69 muertes de jóvenes socialistas.

El gran salto de 2005: de la extrema derecha al islamismo radical

1426882959_369084_1426885760_noticia_normalNo obstante, el criminólogo Travis Morris remarca que también lo hicieron sendas organizaciones de extrema izquierda: el Frente de Liberación de la Tierra y el Frente de Liberación Animal. Finalmente, la habría incorporado el yihadismo posiblemente a través de Abu Musab al Suri en 2005, asumiéndola Al Qaeda primero y luego el ISIS (en la foto, Abu Musab al Suri con Osama Ben Laden; imagen de US Attorney’s Office – Southern District of New York).

En suma, la “resistencia sin liderazgo” surgida en la ultraderecha estadounidense ha sido ampliamente difundida y asumida por diversos antagonistas conformando un terrorismo difícil de prever y desarticular, con gran capacidad destructora.

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* Esta entrada recupera el contenido esencial de nuestro artículo publicado originalmente en agosto de 2017: Xavier Casals, “Resistencia sin liderazgo, el nuevo terror”, El Periódico (18/VIII/2017).


ENTREVISTA: “FRANCO FUE ENGAÑADO CON FALSOS INFORMES SOBRE LA MASONERÍA EN LOS QUE CREYÓ”*

marzo 10, 2019

EL HISTORIADOR JAVIER DOMÍNGUEZ ARRIBAS (Madrid, 1975)  ha publicado un estudio ya imprescindible sobre el componente antisemita y antimasónico de la cosmovisión franquista. Se trata de una obra  tan voluminosa y densa como rigurosa, legible y de ideas claras: El enemigo judeo-masónico en la propaganda franquista (1936-1945) (Marcial Pons, Madrid, 2009).

Doctor en historia por l’École des Hautes Études en Sciences Sociales [EHSS], Domínguez es profesor de la Universidad de París XIII y en su meritoria investigación demuestra cómo  antimasonismo y antisemitismo no tuvieron el mismo peso para Franco. Subraya que la antimasonería siempre tuvo un gran influjo en el dictador, a la vez que expone como la existencia de un complot de la “Anti-España” tuvo un carácter instrumental para él, por lo que cambió su discurso al compás de la derrota del Eje.  Asimismo, relata el engaño del que fue objeto el Caudillo por alguien de su entorno cercano (¿el propio Carrero?), que le intoxicó con falsos informes sobre la masonería. 

En suma, estamos ante un libro de referencia sobre el tema y agradecemos al autor que haya accedido a ser entrevistado y a la editorial Marcial Pons que haya facilitado las imágenes que acompañan el texto.

¿Cuando y por qué surgió en España la idea de un contubernio judeomásonico?

La idea de una alianza conspirativa entre judíos y masones surgió por primera vez en la Francia de principios del siglo XIX, aunque podemos encontrar unos cuantos precedentes del siglo XVIII. No es extraño que, esencialmente desde las filas católicas, se identificara a los enemigos seculares de la cristiandad, los judíos, con una nueva amenaza contra la Iglesia, la masonería. Ese mito judeo-masónico se difundió en la Europa católica sobre todo a finales del siglo XIX, en la época de la “cuestión romana” [la disputa política creada en torno a la anexión de Roma por Italia , que acaba con el poder temporal del Papa] y llegó con fuerza a España. Es decir, no es ni mucho menos algo exclusivamente español ni franquista. De hecho, los sublevados de 1936 no hicieron más que actualizar los viejos temas que los propagandistas católicos reaccionarios llevaban difundiendo desde hacía décadas.

Como curiosidad, hay que añadir que la expresión concreta “contubernio judeo-masónico” no fue apenas utilizada en los primeros tiempos del franquismo, a pesar de lo que comúnmente se cree. Contubernio significa alianza contra natura, y durante los años treinta y cuarenta se prefirió hablar de “conjura”, “complot” o “consorcio” para asociar a los judíos y los masones, guardando el término contubernio para la unión de entidades consideradas antitéticas (como las izquierdas y los católicos, por ejemplo), y no para la natural alianza judeo-masónica. De hecho, la expresión “contubernio judeo-masónico” no fue popularizada hasta el final de la dictadura, y más por sus detractores (con el objetivo de ridiculizarla) que por sus partidarios. Que yo sepa, Franco no la utilizó ni una sola vez. Sí que se refirió a los judíos, a los masones y a diversos contubernios, pero no en la misma frase.

El semanario falangista El Español (1943) denuncia al comunismo como aliado de la masonería

¿Por qué Franco recurrió a tal supuesta conspiración?

En realidad no fue tanto Franco como sus propagandistas quienes recurrieron al mito judeo-masónico, pues el Caudillo no parece haber creído seriamente en la supuesta unión entre judíos y masones. En todo caso, los responsables de la propaganda franquista sí que utilizaron profusamente ese mito entre 1936 y 1945, debido a que podían sacarle provecho; dicho de otra forma, el enemigo judeo-masónico desempeñó varias funciones diferentes.

Por ejemplo, sirvió como un arma arrojadiza para atacar a las facciones rivales dentro del conglomerado franquista (por ejemplo acusándolas de tener lazos con la masonería); unas facciones que se enfrentaban de forma más o menos abierta por imponer su ideario y por sacar la mejor parte en el reparto de parcelas de poder. Curiosamente, en ese contexto de enfrentamientos dentro del propio régimen, también se presentó al monstruo judeo-masónico como el enemigo común contra el que había que unirse para superar la división. Es decir, ese enemigo sirvió al mismo tiempo para atacar y para unir. 

¿Qué fue la red APIS y quien quiso engañar a Franco con ella?

APIS fue una red de espionaje que suministró a Franco decenas y decenas de informes, por lo general centrados en la masonería, entre comienzos de los años cuarenta y mediados de los años sesenta. Lo curioso es que a pesar de que la mayoría de esos informes eran falsificaciones bastante burdas, Franco se las creyó y llegó a actuar en función de lo que leía. Por ejemplo, remitió al papa Pío XII uno de esos documentos; hizo publicar otros en la prensa, y así sucesivamente.

En realidad, detrás de las siglas APIS (cuyo significado desconocemos) debía de ocultarse un grupo muy reducido de personas próximas al integrismo. Estaban dirigidas por una monja teresiana que mantenía contacto con Carrero Blanco, y parecen haber actuado con el objetivo de desprestigiar ante Franco a los falangistas y a los juanistas. Desde luego lo consiguieron, al menos en lo que se refiere a estos últimos.

Cartel de 1942 (AGA, C., 21/119), donde aparece un capitalista masón antifalangista.

¿Franco fue tan antimasón como antisemita?

No, tenía dos visiones muy diferentes de los masones y de los judíos. Franco no era especialmente antisemita, hasta expresó alguna simpatía por los sefardíes, como puede verse en varios de sus escritos, incluso en Raza. Pero ello no le impidió utilizar los temas antisemitas con un objetivo propagandístico en determinados momentos, como en alguna consigna redactada durante la guerra civil, o en los artículos que escribió para Arriba a fines de los años cuarenta. En cambio, puede afirmarse que Franco tenía una auténtica obsesión antimasónica.

Consideraba a la masonería su peor enemigo, peor incluso que el comunismo, por el carácter artero que atribuía a la “secta”. Eso le llevó a escribir innumerables textos de propaganda antimasónica y a referirse a la cuestión en numerosos discursos. Probablemente, su manía se explique por todo un conjunto de razones entre las que cabe destacar una de carácter personal: la simpatía que sentían por la masonería en su propia familia. En cambio, no está tan claro que haya pedido su ingreso en la sociedad secreta, como se ha dicho a menudo.

¿Experimenta cambios la idea del enemigo judeo-masónico en la prensa franquista con la derrota del Eje?

A partir de 1945 el antisemitismo dejó de ser presentable en la propaganda oficial, como consecuencia de la derrota nazi. Mientras tanto, la propaganda antimasónica todavía siguió siendo utilizada ocasionalmente por el régimen, pero sin la virulencia que antes. Eso no quiere decir que el antisemitismo o el antimasonismo hubiesen desaparecido, sino solamente que ya no eran temas tan adecuados para la propaganda oficial. En el nuevo clima de guerra fría se podía sacar mucho más partido del enemigo comunista, de los “rojos”, que ya ocupaban un lugar central en la propaganda franquista desde 1936, por delante de los judíos y los masones. 

* Esta entrevista fue publicada originalmente en junio de 2010. La reeditamos ahora a petición de algunos lectores. 


ESPECIAL 23-F (Y 5): EL 23-F, UN EJEMPLO DE CÓMO EN ESPAÑA LOS SECRETOS DE ESTADO SON ETERNOS

febrero 25, 2019

Antonio Tejero el 23-F (imagen de Manuel Hernández de León).

Especial 23-F: ante Esta fecha, reeditamos las entradas publicadas en el blog sobre el fallido golpe de Estado. Esta es la quinta y última entrega de la serie. La información presentada en ellas, la hemos ampliado, matizado o revisado en nuestra obra La Transición española. El voto ignorado de las armas.

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MÁS DE 37 AÑOS DESPUÉS DEL 23-F AÚN NO SE PUEDE ACCEDER A DOCUMENTOS OFICIALES SOBRE EL TEMA y no parece que este escenario vaya a cambiar, según expone Irene Castro en www.el diario.es (23/III/2018). Esta periodista analiza la enmienda presentada por el PNV sobre desclasificación de secretos oficiales, que permitiría “la publicación inmediata de cientos de páginas oficiales sobre la historia de España”, pero advierte que ello genera reticencias en el PP.

Esta última formación solo quiere “desvelar de forma automática los papeles anteriores a 1968”, de modo que a partir del 1 de enero de 2023 “se darían a conocer todas las materias secretas de 1968”. El PSOE, aunque parece sintonizar con la propuesta del PNV, “da un margen de 10 años al Gobierno para que publicite las materias clasificadas, pese a que hayan pasado más de 25 años sin ver la luz”. El resultado, de prosperar su enmienda, sería que “los documentos elaborados durante el golpe de 1981 podrían quedarse en el cajón hasta 2028”.

No hay prisa alguna, pues, por desclasificar secretos y abunda la inquietud por ocultarlos.

La dificultad de adentrarse en el 23-F

Esta obstrucción -tan injustificada como injustificable impide adentrarse en el conocimiento del fallido golpe de Estado del 23-F y conocer mejor sus dinámicas y entresijos. Ahora que el episodio casi ha cumplido cuatro décadas… ¿qué sentido tiene no poder acceder a documentación oficial del mismo? ¿Acaso el secuestro del Congreso en el marco de un diseño golpista no atañe a toda la ciudadanía y forma parte de nuestra historia?

De hacerse accesibles los secretos oficiales al respecto ignoramos hasta qué punto variaría el conocimiento de los hechos, expuesto por nuestra parte en La transición española. El voto ignorado de las armas (2016). Intuimos que sus grandes dinámicas y protagonistas esenciales posiblemente permanecerían inalterados, pero podríamos entender mejor lo sucedido. Asimismo, al no ser accesibles los documentos oficiales se alimenta toda suerte de especulaciones vertidas sobre el golpe (que no son pocas), facilitando que la rumorología existente tenga visos de verosimilitud aunque carezca de fundamento.

En suma, vetar el acceso a los papeles del 23-F alimenta los rumores, confunde a los investigadores y priva a la ciudadanía de conocer un acontecimiento de primera magnitud.

“Spain is different” también en secretos oficiales

El problema abordado tiene otra dimensión relevante. Y es que el 23-F no es un hecho aislado en el oscurantismo que impera en los archivos oficiales. Lo testimonian los esfuerzos de la difunta ministra socialista Carme Chacón por desclasificar 10.000 documentos de Defensa, que finalmente quedaron en nada.  Y ello pese a que se trataba de cuestiones -según recogía Fernando García en La Vanguardia (21/II/2018)– como “’detención de extranjeros, censura, destierros, claves, cifrados’ o nombres de ‘protegidos y agentes franceses’ en la Guerra Civil; datos sobre ‘campos de trabajo, batallones de soldados trabajadores, arrestos, denuncias, deserciones, sospechos y sabotajes’ antes de 1968, o notas acerca de ‘desembarcos alemanes, memorias de la defensa de Melilla y contabilidad del servicio secreto’”.

La Fundación Nacional Francisco Franco posee secretos de Estado.

El lamentable caso español, además, tiene visos de esperpento, en la medida que el ministerio de Defensa incluso ha pretendido ocultar documentos ya publicados y el gobierno ha reconocido que la Fundación Nacional Francisco Franco -un ente privado que enaltece la figura de este dictador- posee “secretos oficiales” que debe entregar al Estado siguiendo lo estipulado por la ley, pero permanecen en su custodia. A la vez, esta fundación ha desclasificado “de facto” documentos que debían permanecer secretos. Como apunta la historiadora y experta en archivos Remei Perpinyà, “el resultado final de esta actuación es que los ciudadanos no podemos acceder a los documentos, cuando -al fin y al cabo- somos en última instancia los auténticos propietarios”.

Secretos de Estado “eternos”

En definitiva, lo que podría ser el argumento de una comedia de enredo genera un manto de secretismo a menudo acéfalo, amparado de modo inexplicable por quienes supuestamente pretenden garantizar mayor calidad democrática en un derecho tan básico como el de la información (especialmente en la era de la transparencia). De nada sirven los periódicos manifiestos de los historiadores denunciando este triste panorama.

Ahora el tema ha cobrado nueva visibilidad al incluir el 23-F. Pero que nadie se haga muchas ilusiones, ya que -como señaló Carmen Rengel en El Huffington Post (8/XII/2015)- “Los secretos de Estado son ‘eternos’ en España”. Y parece que el grueso de la clase política se empeña en perpetuar este estado de cosas con obvio menosprecio hacia la ciudadanía que representa.