NOVEDADES EDITORIALES SOBRE VIOLENCIA POLÍTICA DURANTE FINALES DEL FRANQUISMO Y LA TRANSICIÓN

junio 23, 2018

 

Imagen del entierro de las víctimas de Atocha en 1977 (Foto de A.G-Reuters-Live!).

EN LOS ÚLTIMOS MESES SE HAN PUBLICADO VARIAS NOVEDADES SOBRE VIOLENCIA POLÍTICA relativa a la etapa final del franquismo y a la Transición (tema que abordamos en  La Transición española. El voto ignorado de las armas).  Ofrecemos aquí su relación.

El mito de la transición pacífica. Violencia y política en España (1975-1982), de la historiadora francesa Sophie Baby.

Se trata de la traducción de su tesis doctoral, publicada originalmente en francés en 2012. Es una obra detallada e imprescindible para analizar la violencia política, con una importante base de datos.

Aconsejamos su lectura a quienes estén interesados en el tema. En ella hallarán tanto una visión global de la violencia poilítica que cuestiona de modo solvente y  contundente la visión idealizada de una Transición pacífica.

 

Vides truncades. Repressió, víctimes i impunitat a Catalunya (1964-1980), de David Ballester.

El trabajo reconstruye una veintena de casos poco conocidos de muertes causadas por violencia institucional que han quedado relegadas a un segundo plano en las crónicas políticas y que, en algunos casos, nada tuvieron que ver con al política. Es una aportación de interés, ya que en el período que analiza su obra este tipo de violencia suele ser considerada poco relevante.

Aconsejamos al respecto la lectura de la entrevista con el autor publicada en este blog.

 

Pardines. Cuando ETA empezó a matar, obra colectiva coordinada por Gaizka Fernández Soldevilla y Florencio Domínguez.

El título de la obra alude a a primera víctima mortal de ETA en 1968, el agente de la Guardia Civil José Pardines. El libro presenta aportaciones tanto a aspectos generales de las víctimas de ETA como del asesinato de Pardines, del que muestra la falsedad de la versión del mismo que ETA difundió.

Aconsejamos al respecto la lectura de la entrevista con Gaizka Fernández publicada en este blog.

 

Verdugos impunes. El franquismo y la violación sistémica de los derechos humanos, de los historiadores Antonio Miguez, Gutmaro Gómez, José Babiano y Javier Tébar.

El ensayo ofrece una visión panorámica y actualizada de la cuestión con la bibliografía más destacada sobre el tema. El origen del libro es en un informe pericial  hecho a petición del equipo jurídico de la Coordinadora de Apoyo a la Querella Argentina contra los Crímenes del Franquismo (CEAQUA).

Aconsejamos al respecto la lectura de la entrevista con los autores publicada en este blog.

 

Caso Cipriano Martos, del periodista Roger Mateos.

Reconstrucción biográfica minuciosa y ágilmente narrada de la trayectoria de Cipriano Martos, un obrero vinculado a CC.OO. y a OSO, ente sindical del Partido Comunista de España (marxista-leninista) y del FRAP. Martos fue detenido en Reus, torturado y murió en circunstancias no aclaradas. Según la versión oficial, ingirió ácido sulfúrico para suicidarse. Sus familiares no pudieron ver el cadáver.

Aconsejamos al respecto la entrevista- reportaje publicada por por Javier Coria para la revista R@mbla y reproducida en este blog.

 

La Transición sangrienta, del periodista Mariano Sánchez Soler.

Reedición de esta obra publicada en 2010. Su interés radica en reconstruir distintos episodios violentos, destacando el empleo de fuentes judiciales. Aborda la represión de movilizaciones ciudadana, crímenes asociados a ámbitos involucionistas y diversos atentados.

El ensayo devino pionero en presentar a la Transición como un proceso muy alejado de su proyección como “pacífico”.

Clicando aquí puede accederse a la lectura del primer capítulo en PDF.

 


CIPRIANO MARTOS: UN ASESINATO OLVIDADO

junio 16, 2018


Portada de Caso Cipriano Martos, de Roger Mateos.

¿QUIÉN FUE CIPRIANO MARTOS? El periodista Roger Mateos ha escrito la biografía de este sindicalista y militante franquista que murió entre torturas en Reus. A continuación reproducimos el reportaje elaborado por Javier Coria para la revista R@mbla y publicado el 14 de mayo,  con imágenes que también son de esta publicación on-line. Está elaborado a partir de la presentación del libro, en la que formulamos preguntas al autor. Agradecemos a Javier Coria y a R@mbla la autorización para reproducir su trabajo.

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Cipriano Martos: un asesinato olvidado

El sindicalista Cipriano Martos fue torturado hasta la muerte el 17 de septiembre de 1973, en un cuartel de la Guardia Civil de Reus (Tarragona). Aunque la versión oficial dice que se suicidó al ingerir el contenido de una botella de ácido sulfúrico, unos de los componentes del cóctel molotov, es bastante raro que la prueba en una causa judicial estuviera en la sala de interrogatorio al alcance del reo. El periodista de la agencia EFE, Roger Mateos, presentó en la librería Documenta de Barcelona su ensayo: Caso Cipriano Martos. Vida y muerte de un militante antifranquista, publicado por la Editorial Anagrama.

Roger Mateos (fotografía de Francesc Sans/Rambla).

Cipriano Martos, obrero de la construcción, pertenecía a CC.OO. y a la OSO, ésta última la organización sindical del Partido Comunista de España (marxista-leninista) y del FRAP, organizaciones en las que militaba el joven. Trabajó como jornalero en Morón de la Frontera (Sevilla), minero en Teruel, obrero textil en Sabadell y Terrassa; y en la construcción en Reus. Fue detenido en última ciudad en una redada tras un reparto de propaganda en Igualada y realizar pintadas contra la monarquía, Franco y por una República Popular y Federativa. Ningún delito de sangre, como vemos.

Presente en el registro de su domicilio, donde se encontró propaganda del FRAP y líquidos inflamables, fue llevado a las dependencias de la Casa Cuartel de la Guardia Civil, donde sucedieron los fatídicos hechos. Fue torturado durante 50 horas para que delatara a los dirigentes de la huelga de la construcción y a sus camaradas. En uno de los interrogatorios, el ácido sulfúrico encontrado en su casa fue a parar a la garganta del detenido. Nada se investigó, nadie fue a la cárcel. Aunque no está recogido por ninguna ley, las fuerzas de seguridad del Estado tienen presunción de verdad, por lo que la versión de la Guardia Civil de que se trató de un suicidio, se aceptó sin más. Ante la gravedad del estado del preso, el 27 de agosto fue llevado a la sala de beneficencia del Hospital San Juan de Reus (hoy Hospital Sant Joan). Posteriormente sucedió otro hecho extraño, el 29 de agosto fue llevado ante el juez para presentar declaración, cosa que no pudo hacer por tener la garganta abrasada por el ácido. Ante la gravedad de las heridas, Cipriano Martos fallecía el 17 de septiembre de 1973, a la edad de 30 años. El acta de defunción ponía un lacónico: “causa de la muerte, hemorragia interna”.

Su caso, forma parte de la Querella Argentina que pretende juzgar los crímenes del franquismo. Roger Mateos hace un amplio recorrido por la vida de este joven que, lleno de idealismo, militó en una de las organizaciones más duras del antifranquismo. La temida Brigada Político Social (BPS) de la policía llegó a formar un grupo especial para perseguirlos. El libro, muy bien escrito, se basa en su mayoría en testimonios orales, con la dificultad que ello acarrea por la dificultosa y larga búsqueda de protagonistas que vivieron de cerca los hechos. También es importante de que al autor le fuera facilitada una copia del sumario sin censurar. No es una biografía épica, ni una hagiografía, se humaniza al personaje y no falta la crítica con cierta ironía.

Roger, que ya publicó numerosos reportajes sobre las actividades clandestinas del PCE (m-l) y el FRAP, declara que no siente ningún: “apego por sus postulados, y menos por sus métodos de lucha”, pero siempre le atrajo la “originalidad” y “exotismo” de la organización, y se siente perplejo sobre el grado de entrega y sacrificio de su militancia.

Con una sala llena, donde abundaban viejos militantes y amigos, pudimos ver a Antonio Martos, hermano mayor de Cipriano y personado en la Querella Argentina, a Felipe Moreno, portavoz de la Mesa de Catalunya d’Entitats Memorialistes y miembro de la Red Catalana y Balear de Apoyo a la Querella. Felipe Moreno pasó por las siniestras manos de Juan Carlos González Pacheco, “Billy el Niño”. Reclamado por la jueza argentina María Servini De Cubría, la justicia española no lo extradita ni lo juzga en España, como sería preceptivo. Pero al amparo de la Ley de Amnistía, verdadera ley de punto final, se protege a torturadores y ministros que firmaron penas muerte, y que nunca pisaron una cárcel ni fueron juzgados. Hoy nos enteramos que el torturador “Billy el Niño” cobra un 15% más de pensión vitalicia desde 1977 por estar condecorado como policía.

Para la presentación, Roger Mateos contó con la colaboración del historiador Xavier Casals, que conversó con el autor. Aquí les resumimos dicha conversación.

Xavier Casals: ¿Qué crees que puede aportar la biografía de Ciprino Martos a los que lo conocieron y a los que no sabemos nada?

 Roger Mateos: Para los que lo conocieron, hay una cosa que puede aportar. Como sabéis los que habéis militado en la clandestinidad, es muy estricta. Esto consistía en no saber nada de quien tenías al lado, o conocer muy poco por motivos de seguridad. Vosotros sólo sabéis unas piezas del puzle de aquel momento, conocimientos que tenéis en exclusiva, pero desconocéis otras piezas del puzle. Tenía que ser así, porque entonces sería peligroso. Por lo tanto el libro sirve para que los compañeros de militancia de Cipriano tengan toda la información; y respuestas a muchas preguntas que se hacían.

 Para los que no conocían nada del caso, puede servir como un nuevo episodio a añadir a la memoria histórica, del que hasta ahora no tenían conocimiento. No es un caso único de brutalidad y silencio, pero combina las dos características.

Cipriano Martos.

¿De la búsqueda cuáles fueron los momentos más complicados?

 Sin duda encontrar los testimonios. La parte más complicada es la del medio. El libro se justifica solo con la pregunta capital: si fue asesinado o se suicidó, y que pasó en ese cuartel de Reus. Aunque los testimonios son limitados, no fue difícil, tenemos la sentencia –allí aparecen los nombre de los agentes presentes-. Conocemos los nombres de las personas que estaban militando con Cipriano en Reus. De los orígenes en Andalucía tuve que desplazarme allí, hablar con los familiares y ver el entorno donde nació y vivió durante un tiempo Cipriano. Del momento que él emigra a Sabadell y se politiza, partía de cero. Los testimonios de las militantes del FRAP, Paqui y Sacramento, fueron cruciales. Me costó encontrarlas. Curiosamente fueron militantes del PSUC los que me pusieron en la pista.

Solemos imaginarnos a los que se organizan como personas muy politizadas. En el libro descubrimos que Cipriano es un caso de autodidactismo. ¿El caso de Cipriano Martos era excepcional? ¿Era un perfil de la militancia de la época?

Justamente antes de venir aquí lo estaba hablando con una militante si era un caso excepcional, y ella me decía que no. Que ella conoció a militantes que podían venir de un perfil social parecido, y que se habían politizado. Cosa natural en una dictadura y con una clase social oprimida. Cipriano llegó de un pueblo donde había sufrido lo indecible por la pobreza en que se vivía en aquellos años en muchas zonas rurales.

Educación la mínima, ya que él y sus hermanos fueron poco a la escuela, ya que desde pequeños trabajaron cuidando gallinas y de peones en el campo. Llegó a un Sabadell -en 1969 con su hermano Antonio- en ebullición, cada vez más organizado en las organizaciones obreras, con luchas en las calles, luchas vecinales, políticas, laborales… Cipriano no entró a militar desde una fábrica, sino, y eso me hace mucha ilusión, desde un centro cultural, de los muchos que había en los barrios periféricos de Sabadell, en este caso en Can Oriac (Ca n’Oriac, en catalán), donde había una célula del PCE (m-l) muy numerosa. Siendo un grupúsculo a principios de los años setenta, en 1973 el partido creció y comenzaba a ser un grupo que tenía una relevancia notable y a ser un actor a tener en cuenta.

Hacia el final, con la detención y muerte de Cipriano: ¿Cómo fuiste encajando las piezas, poniendo orden?… Es que todo chirria, por ejemplo la documentación de pompas fúnebre consta el nombre del padre pero no está firmada. En la declaración, el juez hace como una abstracción de la realidad, lo mismo pasa con la declaración de los guardias civiles. Todo es muy disperso.

Pues el trabajo es analizar y encontrar hasta la mínima pista que tenía en la documentación. En el libro me recreo en la declaración del teniente de la Guardia Civil que estaba al mando de aquel cuartel. Y la del juez que atendió a Cipriano cuando la guardia civil te trajo a Cipriano Martos descoyuntado, justo había bebido el líquido. Analizo las frases del juez que supuestamente había de investigar esa muerte y de los autores directos dl caso. El libro tiene un vacío. Los libros que a mí me gustan, no tienen un final cerrado o no tienen una respuesta cien por cien clara a la pregunta central. Me acerco todo el que puedo, pero hasta ahora tenemos muchas dudas porque nos faltan unas piezas básicas. De lo que pasó en aquel cuartel, sólo tenemos un tipo de testimonio. Los demás sólo podemos hacer suposiciones más o menos fundadas. Quienes podían explicarlo, tienen cero interés de hacerlo. Yo no puedo hacer de juez y llevar a los testigos que aún viven antes un tribunal, pero la pregunta que a mí me interesa es otra, la vida y proceso de politización de Cipriano.

Si después de 50 horas de torturas y malos tratos, no sólo de él, sino de otros detenidos días antes; si en ese contexto Cipriano se hubiera suicidado… ¿Eso eximiría de culpa a sus captores? Yo creo que no.

Certificado de defunción de Cipriano Martos.

¿Por qué el régimen no dejó ver el cuerpo a la familia y no quiso que transcendiese el episodio?

 Me da vergüenza responder a esta pregunta junto a ti, que eres historiador. Yo puedo dar alguna posible razón. Veníamos del caso de Enrique Ruano (se refiere Roger Moreno al estudiante antifranquista precipitado por una ventana el 20 de enero de 1969 por la policía secreta franquista, la BPS), que había desencadenado protestan nacionales s e internacionales. Hubo más casos de muertos que cuando se supieron generaron una reacción en la calle y una reacción en el exterior de precisión internacional al régimen franquista. Una muerte como la del Cipriano, después de una larga sesión de torturas, ninguno se hubiera creído la versión oficial del suicidio.

¿Por qué no dejaron ver a la familia el cuerpo?: A saber que marcas físicas habían dejado las 50 horas de interrogatorio en aquel cuerpo. De hecho, creo que era una práctica habitual no dejar ver el cuerpo de los detenidos muertos a las familias y a los abogados. En el caso de Cipriano es especialmente sangrante, porque si no lo sabéis, el estuvo 21 días convaleciente tras ingerir el ácido, no murió inmediatamente. Durante ese tiempo, ninguno avisó a la familia. Su hermano Antonio estaba en Sabadell, y no supo ni si quiera que su hermano esta en Reus, ya que se había introducido en la militancia clandestina a su familia no sabía dónde estaba. Pero la policía no avisó a la familia que estaba detenido, ni si quiera que estaba hospitalizado. Su abogado, Rafael Nadal, tampoco lo pudo ver.

Con el importante y necesario libro de Roger Moreno conocemos unos de los casos más oscuros de la represión franquista. Fuere cómo fuero, para muchos, de una forma u otra Cipriano Martos fue asesinado por la guardia civil.

Fue uno de tantos casos de tortura y asesinato, y en la España de hoy, a pesar del tiempo transcurrido, la impunidad y la negativa del Estado de investigar y juzgar a los responsables políticos y materiales de aquella represión, los hace cómplices. No podemos hablar de una España democrática hasta que se juzgue a los culpables y se repare a las víctimas.


CATALUÑA: UNA TRANSICIÓN VIOLENTA POCO CONOCIDA: LOS CASOS PAPUS, SCALA Y BULTÓ Y VIOLA*

junio 9, 2018

 

Portada de la revista El Papus dedicada a la extrema derecha.

HACE AHORA POCO MÁS DE 40 AÑOS, EL 5 DE ABRIL DE 1978 DESDE EL APARATO POLICIAL ESPAÑOL SE QUISO ASESINAR AL LÍDER INDEPENDENTISTA CANARIO ANTONI CUBILLO en Argel. El atentado nos recuerda que la violencia política fue muy importante durante la Transición, a pesar de concentrarse en el País Vasco, Madrid y Cataluña. Estos lugares, según la historiadora Sophie Baby, entre 1975 y 1982 concentran las tres cuartas parte de las acciones [violentas] y el 85% de las víctimas”: el País Vasco concentró 1.135 y 390 muertos, Madrid 558 y 108 muertos, y Cataluña 258 y 60 muertos.

En este último lugar confluyeron una cultura libertaria insurreccional, afanes emuladores de ETA de círculos nacionalistas catalanes y una ultraderecha combativa. La violencia de estas dinámicas logró el clímax entre 1977 y 1978, que hicieron patente los casos Papus, Scala, Bultó y Viola, que todavía conservan aspectos oscuros.

El Papus y el eclipse de la ultraderecha

El 20 de septiembre de 1977 un desconocido entregó un maletín al conserje del semanario El Papus (con más de 200.000 ejemplares de tirada), a quien explotó y mató, a la vez que dejó varios heridos. La causa del ataque habrían sido las sátiras publicadas sobre la ultraderecha.

Pese a ello, el atentado nunca fue clarificado por la deficiente investigación y el proceso judicial no  estableció la autoría, a pesar de ser condenados varios ultraderechistas por tenencia ilegal de armas y explosivos. Además, el Tribunal Supremo falló que no se tenía que indemnizar al semanario (la ley preveía hacerlo para personas físicas y no jurídicas) y El Papus cerró por los gastos en abogados y seguridad y su salida del grupo editor. El documental El caso Papus (2011) indicó, además, que eran inaccesibles los archivos policiales y del gobierno civil sobre el tema. Sin embargo, la represión policial de la ultraderecha que motivó el episodio acabó con las acciones de los llamados “incontrolados”.

El caso Scala y el declive ácrata

El 15 de enero del 1978 un grupo de jóvenes tiró cócteles molotov a la entrada de la sala de fiestas Scala de Barcelona, originando un incendio que mató a cuatro trabajadores. Poco antes la CNT había liderado una manifestación contra los Pactos de la Moncloa, en un marco de ascenso de un movimiento libertario heterogéneo, que incluía grupos de acción y partidarios de recrear la FAI. El día 16 fueran detenidos los supuestos autores del atentado y el 17 un comunicado policial los presentó como un comando de la FAI integrado a la CNT, afirmando que la primera era su brazo armado. El episodio estigmatizó al sindicato y le creó graves tensiones internas a la hora de elegir la estrategia judicial, que se sumaron a las existentes por un debate en torno a si se debía concurrir a los comicios sindicales. Todo ello condujo al declive ácrata, del que este episodio fue el gran catalizador.

El juicio por el caso se cerró en 1980 con cuatro condenas, sin la de un implicado fugado, Joaquín Gambín. Este era un confidente policial con un oscuro papel en los hechos, pues habría podido ser instigador del atentado. Condenado el 1983 a 7 años de prisión, el 1986 quedó en libertad provisional.

Nuestro estudio La Transición española. El voto ignorado de las armas (2016), donde analizamos el impacto de la violencia política en la época.

Los casos Bultó y Viola y el fin de Epoca

El 9 de mayo de 1977 un comando de una organización que sería conocida como Epoca (acrónimo de Ejército Popular Catalán) colocó un artefacto explosivo en el pecho a Josep Mª Bultó, presidente de la empresa Cros, y le dio una nota que le exigía 500 millones de pesetas en 25 días para sacarlo. Bultó, sin embargo, quiso arrancarlo por su cuenta y murió al estallarle. Diez meses después, el 25 de enero de 1978 otro pelotón repitió la experiencia con Joaquim Viola, último alcalde franquista de Barcelona. El artefacto también explotó y mató a Viola y a su esposa. Este crimen, sumado a los anteriores, provocó un rechazo generalizado de la sociedad catalana al terrorismo.

El marzo de 1979 fue detenido Jaume Martínez Vendrell, el organizador de Epoca (que había sido articulada entre 1969 y 1972 en el entorno del Frente Nacional de Cataluña). Según la policía, este afirmó que el difunto líder nacionalista Josep Mª Batista y Roca le había encomendado el 1967 crear un grupo armado para lograr la independencia de los Países Catalanes y se desató una polémica (la familia de Batista desmintió el papel atribuido), a la hora que el nacionalismo radical quedó asociado a la violencia. Los procesos judiciales que originaron las muertes de Bultó y de los Viola marcaron el eclipse de Epoca, sin clarificar quién lo fundó ni con qué objetivos, ni porque un grupo que nunca actuó el 1978 quería 500 millones de pesetas.

El fin de Epoca marcó también la de la violencia política en la Cataluña de la Transición. Esta última dejó un rosario de víctimas olvidadas y hechos políticos graves, a menudo consideradas secundarias cuando causaron verdaderas conmociones sociales.

El asesinato de Bultó creó una gran conmoción política y fue asociado al intento de crear una “ETA catalana”.

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* La versión original de este artículo fue publicada en Xavier Casals, “La Transició violenta”, Ara (4/IV/2018).


ENTREVISTA A DAVID BALLESTER: “LA DEMOCRACIA PROMOCIONÓ A POLICÍAS RESPONSABLES DE NUMEROSAS VIOLACIONES DE LOS DERECHOS HUMANOS DE LA DICTADURA”

mayo 5, 2018

DAVID BALLESTER HA PUBLICADO LA HISTORIA DE 20 VÍCTIMAS MORTALES DE LA VIOLENCIA INSTITUCIONAL Y PARAINSTITUCIONAL ENTRE FINALES  DEL FRANQUISMO Y E INICIOS DE LA TRANSICIÓN: Vides truncades. Repressió, víctimes i impunitat a Catalunya (1964-1980) (PUV, 2018). Ballester (Barcelona, 1960)  es doctor en historia y profesor en la UAB y el Institut de Seguretat Pública de Catalunya. Ha publicado diversos estudios sobre la historia del socialismo catalán, pero también ha abordado el franquismo y la Transición en Temps d’amnistia  El triomf de la memòria. La manifestació de l’11 de setembre de 1977.

Su nuevo trabajo reconstruye una veintena de casos poco conocidos de muertes causadas por violencia institucional que han quedado relegadas a un segundo plano en las crónicas políticas y que, en algunos casos, nada tuvieron que ver con al política. En este sentido, es una aportación de interés, ya que en el período que analiza su obra este tipo de violencia suele ser considerada poco relevante. Por nuestra parte, le agradecemos que haya aceptado contestar las preguntas para los lectores y lectoras de nuestro blog.

¿Por qué ha escogido un período de análisis a caballo del franquismo y el fin de la Transición (1964-1980)? 

Las fechas me fueron definidas por el primer y último de los casos tratados de forma monográfica en el libro. Las mismas se adecuaban a mi idea de poner de manifiesto que ni el tardofranquismo fue una época de autoritarismo “light”, ni la Transición fue ese producto edulcorado y mitificado que desde determinados ámbitos y de forma claramente manipuladora e interesada se intenta “vender”.

¿De la veintena de casos analizados cuáles considera más ilustrativos de la violencia política de fines del franquismo?

Es difícil hacer matizaciones ante tanta brutalidad e impunidad. El caso de Lluís Benito es extraordinariamente complejo a pesar de su simple trama: una discusión banal con un taxista, aparece un policía de paisano, todos a comisaria…y al cabo de unas pocas horas, un empleado de banca, padre de dos niñas pequeñas, era ingresado en un centro psiquiátrico con un golpe en la cabeza, hecho con un objeto “duro y flexible” (¿hacen falta más datos….?). Cuando fue llevado a un centro hospitalario ya era demasiado tarde y moriría pocos días después. Sus hijas no averiguaron la verdad de un hecho acaecido en 1964…hasta el 2012!.

Otro caso que tampoco puede dejar indiferente a nadie es la muerte del militante del PCEm-l Cipriano Martos en Reus. La Guardia Civil le obligó a injerir una botella de ácido sulfúrico, que le provocó heridas irreversibles en el estómago. Cuando su madre llegó a Reus al ser avisada de los hechos, los guardias no le dejaron acercarse a su hijo, siendo apartada por los “beneméritos” a puntapiés.

Portada de Vides truncades.

¿Y de la Transición?

En esta etapa, las cifras que emanan del análisis de la práctica del “gatillo fácil” por parte de los diferentes cuerpos policiales, son de una gran contundencia. Entendemos por “gatillo fácil” la utilización abusiva de las armas de fuego por parte de miembros de los cuerpos de seguridad, ya fuera estando de servicio, o bien, francos del mismo. Casi la mitad  de las víctimas por este motivo se produjeron en controles de carretera, y una cuarta parte en el curso de riñas entre un policía y un civil, normalmente en el marco de lugares de ocio y a altas horas de la noche.

En toda España fallecieron 105 ciudadanos por este motivo entre noviembre de 1975 y la llegada al gobierno de los socialistas. En el libro, por ejemplo, trato el caso de tres jóvenes (entre los tres no sumaban ni 70 años) que fueron víctimas de la Guardia Civil en tres localidades del interior de Cataluña donde no existía ninguna conflictividad política ni social. Con motivos bien absurdos se podía perder la vida en aquellos años.

Los casos de Adolfo Bárcena y Roque Peralta, en Hostalric y Súria respectivamente, tuvieron un amplio eco en la sociedad. En un momento de especial politización/movilización como fueron las fechas inmediatamente anteriores y posteriores a las primeras elecciones democráticas. En cambio, el caso del joven francés Jean Michel Clabeq pasó de largo desde el primer momento.

También  es ilustrativo de cómo funcionaban determinados estamentos en aquellos años, el caso de la muerte debido a una paliza de Agustín Rueda en la prisión de Carabanchel, cuando ya se habían realizado las mencionadas elecciones y la aprobación de la Constitución ya estaba en el horizonte.

¿Qué son los “vacíos de la memoria” a los que alude?

Esta frase hace referencia a la nula presencia en determinada historiografía de los protagonistas de Vides truncades. Y, en consecuencia, en la memoria de nuestra sociedad. Incluso me atrevería a afirmar que de forma mayoritaria, las víctimas de la violencia institucional, ya se trate de muertos por la represión policial en el curso de manifestaciones, bien de víctimas del explicitado “Gatillo fácil” o de torturas en comisarías, cuarteles de la Guardia Civil o prisiones, son marginados del relato. Sus casos son poco estudiados y, en consecuencia, poco conocidos.

El  nivel de olvido de estas víctimas es variable, aunque mayoritariamente, al igual que no se ha hecho justicia, tampoco muchos años después han conseguido el debido reconocimiento como tales. Algunas han recibido y reciben homenajes, impulsados por familiares y asociaciones memorialísticas, pueden tener una calle, pero mayoritariamente la palabra olvido es la que mejor refleja la situación en que se encuentran sus respectivas historias.

¿Los casos que estudia reflejan incidentes aislados o problemas de orden público relevantes?

Es evidente que en una dictadura como la Franquista el mantenimiento del orden público, que no de la seguridad ciudadana, era uno de sus objetivos fundamentales. A su vez, durante la Transición, al no producirse la debida depuración del aparato del Estado, los mismos policías que formaban parte de los cuerpos represivos del Franquismo se convirtieron, de la noche a la mañana, en defensores del nuevo orden democrático. Pero los viejos hábitos constaron mucho de erradicar.

Así, si entre 1969 y la muerte del dictador la policía provocó la muerte de 14 ciudadanos en el curso de la represión de manifestaciones, durante la Transición perderían la vida por el mismo motivo 41 personas. Una cuarta parte de ellos no participaban en las mismas, pero la represión era tan indiscriminada y la policía estaba tan poco preparada, acostumbrada a que con la mera brutalidad ya se conseguían los objetivos represivos. Esta problemática se enquistaría en la naciente democracia.

La llegada del PSOE no comportó el cambio profundo de las estructuras policiales (la ley de Martín Villa de 1978, al margen de ser preconstitucional, se limitó a la hora de la verdad en un cambio cromático en los uniformes –del gris al marrón- y terminológico –de Policía Armada a Policía Nacional), y la proyectada ley policial no fue aprobada hasta el fin de la legislatura. De forma paralela, decrecieron de forma muy notable las víctimas en manifestaciones y por “gatillo fácil” (aunque se produjeron todavía 22 muertes más hasta 1987), pero se mantuvo en sus puestos y se promocionó a policías responsables de numerosas violaciones de los derechos humanos durante la dictadura y los años anteriores.

Recordatorio de Cipriano Martos (imagen de loquesomos.org).

¿Dejó desprotegidas a víctimas del franquismo a Ley de Memoria Histórica?

Se trata de una ley tardía, bienintencionada, pero limitada en sus efectos. El hecho mismo de poner una fecha límite inadecuada, comportó dejar al margen a varias víctimas de la violencia institucional.

Dos ejemplos, que enmarcan perfectamente el contexto en el cual era tratada la memoria histórica en aquellos años. Marc Muñoz, hermano de Gustau Muñoz, muerto por un disparo policial en una manifestación el 11 de septiembre de 1978, al hacerle ver al diputado de CiU encargado de la mencionada ley en la correspondiente comisión de las Cortes, que su hermano quedaba cronológicamente del ámbito de aplicación de la ley, le contestó: “¿Me has de decir tu cuando acabó la Transición?.

El segundo. Cuando Robert Manrique recordó a la Directora General de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, que las familias de las dos víctimas del atentado fascista, con clara connivencia policial, del 20 de noviembre de 1980 en Cabrera de Mar (los últimos cronológicamente tratados en “Vides truncades”), no habían sido todavía localizadas y tenían derecho a una indemnización, aquella le contestó: “Si quieren algo, que lo vengan a pedir”.

Es obvio que la adecuación del aparto policial heredado de la dictadura comportó unas graves consecuencias. Que hasta la fecha no ha habido una clara voluntad política de reconocer y reparar.


ORIOL BARTOMEUS: “LA POLÍTICA CATALANA EXPERIMENTA UN TERREMOTO SILENCIOSO”

abril 21, 2018

El polítólogo Oriol Bartomeus.

ORIOL BARTOMEUS ACABA DE PUBLICAR UN ESTUDIO IMPRESCINDIBLE SOBRE EL CAMBIO POLÍTICO EN CATALUÑA: El terratrèmol silenciós. Relleu generacional i transformació del comportament electoral a Catalunya. Bartomeus (Barcelona, 1971)  es politólogo y se formó como investigador en el Institut de Ciències Polítiques i Socials [ICPS].  Profesor de Política española en la Universitat Autònoma de Barcelona, se ha especializado en el comportamiento electoral en Cataluña de los últimos años. Ha publicado diversos estudios sobre este ámbito, colabora habitualmente en diversos medios de comunicación y tiene un blog de análisis político.

El presente ensayo permite comprender mejor la evolución de la Cataluña sumida en el proceso secesionista y los cambios de gran calado que esta refleja. Por esta razón le agradecemos que haya accedido a responder a las cuestiones planteadas a continuación para los lectores y lectoras de este blog.

¿Qué implica aludir a “relevo generacional y cambio del comportamiento electoral”?

El cambio electoral en Cataluña se empieza a gestar a finales del siglo XX, cuando los elementos fundamentales del modelo de voto catalán, que se habían mantenido estables en los primeros veinte años de autogobierno, empiezan a dar síntomas de agotamiento. Este elemento coincide con un cambio profundo en el equilibrio generacional en el electorado catalán, que va a tener su culminación a principios de siglo, cuando los nacidos a partir de 1961 superarán a los nacidos antes de esa fecha.

Mi idea es que la aparición de ambos fenómenos no es una mera coincidencia temporal. La transformación del modelo de voto en Cataluña y el relevo generacional están relacionados. El uno de alguna manera es producto del otro, puesto que las generaciones se diferencian en muchas cosas, y una de ellas es la manera de ejercer el voto y las fuerzas a las que dan ese voto.

¿Por qué emplea la metáfora de “terremoto silencioso”?

Por las características del relevo generacional, aparentemente contradictorias. Por un lado es un fenómeno continuo que actúa como un ruido de fondo al cual no prestamos atención. Las personas mueren y nacen continuamente, es parte del ciclo de la vida y se acepta como tal, casi no se le da importancia (más allá de las muertes o de los nacimientos cercanos). En este sentido, es un fenómeno silencioso. Ahora bien, cuando vemos el relevo generacional en perspectiva, en el plazo de varias décadas, observamos que este fenómeno silencioso es capaz de producir un seísmo de enorme intensidad, es capaz de modificar la faz de una población entera.

Si tomamos el caso catalán, en los últimos años se han producido una media de 150 muertes al día. Si consideramos el periodo que va desde las primeras elecciones autonómicas, se habrán producido en Cataluña unos 2,2 millones de fallecimientos, o lo que es lo mismo, más de una tercera parte de la población catalana de 1981 ha fallecido entre esa fecha y hoy. Visto así, es espectacular, es un auténtico terremoto en la sociedad catalana.

Si se tiene en cuenta que la gran mayoría de los difuntos pertenecen a una generación concreta, la que vivió la guerra civil, y que la gran mayoría de los que los han reemplazado han nacido a partir de la transición a la democracia, tenemos delante de nuestros ojos una transformación de gran envergadura de la población catalana en términos generacionales. Este es el terremoto silencioso del que habla el título.

Portada de El terratrèmol silenciós.

¿Cómo es el “nuevo elector” que emerge en Cataluña?

Es un elector que ha nacido y ha crecido en una sociedad “moderna”, es decir en una sociedad de consumo, con disponibilidad de productos y una capacidad de compra muy superior a la de las generaciones anteriores (los que vivieron la guerra o los que nacieron en los primeros veinte años del régimen franquista). Este hecho les predispone a la elección como una característica básica de su mundo y de su carácter. Son individuos acostumbrados a escoger entre diferentes productos de un modo normal. Han nacido en un mundo en el que, a diferencia de sus padres y abuelos, el cambio es un patrón de conducta loable y positiva.

Si nos fijamos en el mundo en el que nacen los nuevos electores, es un mundo dominado por el cambio más que por la estabilidad: el nuevo elector es el hijo del divorcio, del supermercado, de la televisión, de la libertad de costumbres y de la libertad sexual (son los hijos de los que hacen el mayo del 68). Su mundo es un mundo de opciones sin fin, y que van creciendo con cada nueva generación. Si nos fijamos en la televisión, por ejemplo, la generación del baby boom (los nacidos entre 1961 y 1975) es la primera que nace con la televisión, pero durante su infancia dispone de a lo sumo dos canales. La siguiente generación va a vivir un progresivo aumento de la oferta televisiva hasta llegar a la generación más nueva (la que surge de la crisis), que va a disponer desde el nacimiento de una oferta casi ilimitada de canales de televisión e internet.

Otro elemento importante de este nuevo elector será su alejamiento sentimental del sistema político actual, lo que le aleja de los actores de este sistema, es decir de los partidos que han dominado la escena electoral des de 1977. De aquí que el apoyo a estas fuerzas se vaya diluyendo a medida que vamos pasando de las generaciones más antiguas a las más nuevas, y por el contrario va aumentado en estas últimas el voto a las formaciones nuevas.

¿Volverá la estabilidad política o estamos inmersos en un proceso de cambio permanente?

Si consideramos el voto como un reflejo del patrón dominante de la sociedad, todo parece indicar que estamos entrando en un período largo de volatilidad estructural. El votante nuevo ha crecido en un entorno donde el cambio es el patrón dominante, además con una aceleración de este patrón de cambio en la última década, gracias a la aparición de nuevas tecnologías.

Este votante es diferente del anterior, criado en un mundo donde la estabilidad y la fidelidad eran los patrones sociales dominantes. En cierto modo los primeros treinta años de democracia se corresponderían al periodo de dominio de la generación de la postguerra, que es la generación que hizo la transición. Este grupo está dejando paso a las generaciones posteriores, que tienen en el cambio contante su patrón definitorio.

Si consideramos que las generaciones llevan impresa la marca que les deja el tiempo en el que han nacido y crecido, el relevo generacional y la consolidación de la generación de la democracia (los nacidos a partir de 1976) en los años a venir es muy probable que conlleve este escenario de mayor volatilidad del voto.

¿El resto de España experimenta un cambio parecido?

Los datos de las encuestas indican que lo que se observa en Cataluña es totalmente válido para España. De hecho, el cambio ya se está produciendo en España, con la aparición y consolidación de nuevos actores, como Podemos o Ciudadanos, que en parte responden a este nuevo elector que no tiene en la transición y sus protagonistas su anclaje político-sentimental, sino precisamente en la crítica a ese periodo y al sistema político nacido de aquel proceso. El terremoto silencioso también se ha producido en España. Y ya estamos empezando a ver sus consecuencias.

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* En este PDF cortesía del editor puede accederse al sumario y a la introducción de la obra El_terratremol_silencios


VUELVE LA ESPAÑA DEL DESASTRE: LAS SEMEJANZAS ENTRE LA CRISIS DE 1898 Y EL CRASH DEL 2008

marzo 18, 2018

Caricatura del caciquismo de la España de la Restauración.

¿SE PARECEN LA ESPAÑA DE LA CRISIS DE 1898 Y LA SURGIDA DE LA CRISIS DEL 2008? La crisis de Ultramar, como la actual, engendró movimientos populistas de masas que estudió el difunto hispanista Carlos Serrano (1943-2001) en un libro recomendable al respecto: El turno del pueblo: crisis nacional, movimientos populares y populismo en España, 1890-1910 (2000).

Por nuestra parte, consideramos que existen parecidos entre ambas crisis y lo argumentamos en un artículo publicado en el diario catalán Ara (28/VIII/2012), “El retorn de l’Espanya del desastre”, que reproducimos a continuación traducido al castellano.*

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El retorno de la España del Desastre

“Los doctores de la política y los facultativos de cabecera estudiarán, sin duda, el mal [de España] : discurrirán sobre sus orígenes, su clasificación y sus remedios; pero el más ajeno a la ciencia […] observa este singular estado de España: dondequiera que se ponga el tacto, no se encuentra el pulso “. Así describió Francisco Silvela, líder conservador, el clima creado por la pérdida de las colonias de ultramar en un famoso artículo que publicó el agosto del 1898 y que tituló “Sin pulso” . Hoy su diagnóstico cobra insólita actualidad, puesto que la España surgida del crash del 2008 recuerda cada vez más a la del Desastre.

Y es que la radiografía del país a inicios del siglo XXI presenta cada vez más concomitancias con el del alba del siglo XX, pues con la derrota de Ultramar entró en crisis el sistema político de la época -conocido como la Restauración- de manera similar a la que experimenta la democracia juancarlista.

Semejanzas llamativas

La derrota colonial fue el catalizador de los malestares incubados bajo el régimen monárquico liberal instaurado el 1874 con Alfonso XII y fundado en una alternancia al poder de dos grandes partidos -el liberal y el conservador- con elecciones amañadas. Muerto el rey el 1885, cuando su hijo Alfonso XIII devino mayor de edad el 1902 había cristalizado el movimiento regeneracionista, crítico con la falta de representatividad del sistema. Entonces se denunciaron los pucherazos y se extendió la percepción que los dos grandes partidos no diferían entre sí y representaban a oligarquías, y se creó un alejamiento entre elpaís legal y el real. El líder liberal Segismundo Moret lo explicitó al decir que “las líneas que separan hoy a las agrupaciones políticas son tan vagas y están tan esfumadas, que es muy difícil distinguirlas “.

En este contexto, irrumpieron nuevas fuerzas (catalanismo, republicanismo, obrerismo) y se pidió la reforma del Senado al haber acontecido inútil. El historiador Francisco Acosta ha descrito su pérdida de atribuciones a la época con unos términos que hoy podemos subscribir: “Una cámara secundaria, donde prima más el sentido honorífico del cargo que su operatividad política. Funcionalmente se reduce a una réplica […] del Congreso “.

Hace un siglo ya sde debatía la necesidad de reformar el Senado por su carácter inútil, como sucede hoy.

Todo ello nos resulta familiar porque la política española actual parece que entra en el túnel del tiempo: ahora se percibe también una separación creciente entre el país legal y el real por la crisis de representatividad del sistema. El PP y el PSOE acortan diferencias ideológicas y parece que actúan como aparatos autónomos de la sociedad que generan oligarquías. Cada vez está más extendida la demanda de reforma del Senado y emergen nuevos partidos que quieren regenerar la política.

España-Cataluña: ¿Una historia circular?

Igualmente, si el catalanismo surgió a raíz del 1898 afirmándose ante un nacionalismo español fracasado, desde el estallido de la crisis el 2008 lo ha vuelto a hacer con una deriva soberanista, con el afán de abandonar o distanciarse de una España percibida como decadente. De nuevo se pide el concierto económico, ya presente a las Bases de Manresa (1892), y la llama de alzamiento cívico que reflejó la coalición Solidaridad Catalana el 1906 ha revivido como nombre de partido, con la coletilla significativa de “por la independencia”.

Propaganda de Solidaritat Catalana.

Este clima de opinión tampoco es una novedad, puesto que el dramaturgo Àngel Guimerà lo describió el 1899 así: “Pensamos que España es un barco podrido y abierto por todas partes y que no tenemos nosotros la culpa […] de que se hunda […]. Y ya que las naciones extranjeras se preparan para tirarse encima, siguiendo el barco como tiburones, […] preparémonos también nosotros que vamos dentro de él para salvarnos cuando se estrelle contra los bajos de la costa”.

Un problema secular de sastrería. El carácter circular que han adquirido la política catalana y española los últimos años lo muestran también los discursos. De este modo, el 1899 Miquel de los Sants Oliver describió el regionalismo cómo “La protesta inconsciente y espontánea del cuerpo contra el vestido. Este cuerpo tiene brazos, pero el vestido no lo consiente; todo va apretado y confundido en el corsé”. En 1995 José M. Aznar utilizó la misma metáfora en sentido contrario: “España no ha sido sentida por los españoles como un corsé sino como un vestido, a veces ajado y no siempre a la moda, pero siempre suelto y llevadero”.

Vuelven, pues, los mismos problemas que hace un siglo y el que atañe a la sastrería territorial cada vez es más penetrante. La razón es sencilla: se quiere hacer un vestido a gusto de todo el mundo con sistemas métricos diferentes.

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* Esta entrada fue publicada inicialmente el 30 agosto de 2012 y la hemos completado a petición de algun@s lector@s que consideran que aún mantiene su vigencia.


EL “CASO SCALA”: ANARQUISMO, INFILTRACIÓN POLICIAL Y UNA TRANSICIÓN MENOS MODÉLICA*

enero 18, 2018

La sala de fiestas Scala en llamas (imagen de www.regeneracionlibertaria.org).

HACE 40 AÑOS, EL 15 DE ENERO DE 1978, UN GRUPO DE JÓVENES ARROJÓ CÓCTELES MOLOTOV EN LA ENTRADA DE LA SALA DE FIESTAS SCALA, provocando un incendio que destruyó el edificio y mató a cuatro trabajadores. El caso conmovió a la sociedad catalana y la filiación ácrata de los autores del atentado marcó el declive de un vigoroso movimiento anarquista. Este último denunció el atentado como una maniobra policial. ¿Lo fue verdaderamente? La respuesta, como veremos a continuación, es compleja.

En 1976 se reconstituyó la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y en su entorno confluyeron sindicalistas pragmáticos, figuras del exilio, jóvenes que exaltaban valores como la espontaneidad o la autogestión, grupos autónomos dispuestos a la acción directa y también ‘faístas’ (partidarios de reconstruir la Federación Anarquista Ibérica (FAI)). El universo ácrata repuntó entonces con gran poder de convocatoria: en 1977 un mitin de la CNT reunió a 100.000 personas en Montjuïc y unas Jornadas Libertarias Internacionales celebradas ese año en el parque Güell habrían atraído a 600.000.

Un comando de la FAI

En este marco, la mañana del 15 de enero de 1978 la CNT celebró una manifestación contra los Pactos de la Moncloa y las elecciones sindicales. Poco después se produjo el mencionado atentado contra la sala Scala. La madrugada del 16 la policía detuvo a sus presuntos autores y el 17 emitió un comunicado que los presentó como un comando de la FAI integrado en la CNT y asoció el sindicato al episodio al afirmar que la FAI era su “brazo armado”. En 1980 se celebró el juicio por los hechos y tres de los acusados fueron condenados a 17 años de cárcel y otro, menor de edad, a un año y medio.

Más allá de supuestos ‘hechos oscuros’ del caso que denunció el movimiento libertario (como la detención de los presuntos culpables en menos de 12 horas), fue muy controvertido el papel que habría desempeñado un confidente policial: Joaquín Gambín. Según uno de los condenados, Xavier Cañadas, este infiltrado se ganó su confianza al presentarse como un anarquista bregado y les emplazó a lanzar las botellas incendiarias: “¿Qué mierda de revolución vamos a hacer con unos niñatos cagados como vosotros?”, les increpó. Luego desapareció sin ser detenido. No podemos contrastar este testimonio, pero cabe pensar que si Gambín incitó realmente a arrojar los cócteles su meta era erosionar al mundo ácrata o facilitar la represión del sector ‘faísta’, sin prever las trágicas consecuencias.

Gambín fue un infiltrado policial en el episodio (imagen de Ficedl – Affiches).

Avala tal hipótesis el hecho de que en abril contribuyó a desarticular un grupo armado, el Ejército Revolucionario de Ayuda a los Trabajadores (ERAT). Detenido en 1981 por un atraco, Gambín fue juzgado en 1983 y entonces manifestó su condición de confidente, así como su delación de los autores del atentado del Scala. Condenado a 7 años, en 1986 obtuvo la libertad provisional. Ante lo expuesto, no sorprende que ámbitos anarquistas denunciaran el ‘caso Scala’ como una manipulación del ministerio de Gobernación, dirigido por Rodolfo Martín Villa.

Culto a la violencia

Desde nuestra óptica el episodio fue más complejo, al ser consecuencia de varias dinámicas del movimiento libertario que permitieron la acción de Gambín, notablemente el culto a la violencia que se había extendido en el mismo, su porosidad ante infiltrados o la existencia de los citados grupos autónomos. Por otra parte, el caso dividió a la CNT entre partidarios de implicarse en el juicio o mantenerse al margen, a la par que divergieron también las posiciones a seguir en la defensa: una sostenía que debía basarse en la inocencia o culpabilidad de los procesados y otra que se debía hacer del juicio un proceso al Estado.

De forma paralela, la CNT perdió peso en el mundo laboral al no concurrir a las elecciones sindicales y en 1979 surgieron tensiones de raíz diversa, especialmente entre defensores y detractores de acudir a los comicios sindicales. El resultado fue la escisión de los primeros, que originó la futura Confederación General del Trabajo (CGT). En este marco la militancia de la CNT cayó y los ateneos libertarios conocieron un declive.

Una Transición menos modélica

El ‘caso Scala’, en suma, no provocó la crisis del mundo libertario porque hubiera estallado igualmente por sus tiranteces internas, pero la aceleró al intensificarlas y criminalizar a la CNT. Hoy el atentado, con la inquietante figura de Gambín por medio y su triste balance, testimonia que la Transición no fue tan modélica como se afirma y menos aún pacífica: las víctimas del Scala fueron parte de las 504 muertes que la violencia política causó entre 1975 y 1982, un legado que conviene no olvidar.

NOTA

L@s lector@s interesad@s en el tema pueden consultar nuestra obra La Transición española. El voto ignorado de las armas, que dedica un capítulo íntegro a este tema.

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* Este artículo nuestro fue publicado originalmente como “‘Caso Scala’: las claves”, El Periódico (16/I/2018)