¿CUÁL ES AL SITUACIÓN DE VOX DESPUÉS DEL 28-A?

mayo 12, 2019

Propaganda elecoral del 28-A del candidato barcelonés de Vox, Ignacio Garriga.

 

¿QUÉ BALANCE PUEDE HACERSE DE VOX DESPUÉS DEL 28-A? Consideramos que destacan tres aspectos analizados a continuación.

1. Los resultados: avance con claroscuros

Sus buenos resultados (2.677.173 votos, 10.1% del voto total y 24 escaños) han comportado una inyección económica importante, 2.6 millones de euros. Pero la situación actual de Vox es distinta a la que conoció tras los comicios andaluces del 2-D. Entonces sus apoyos (10.9% y 12 escaños) rebasaron las encuestas más optimistas y el partido fue decisivo para expulsar al PSOE de la Junta, lo que incentivó su apoyo el 28-A. En cambio, tras esta cita electoral el partido afrontaría un escenario opuesto. Sus resultados han sido menores a los que auguraban varios sondeos (que hasta apuntaron su posible sorpasso a C’s). Como señala José Antonio Zarzalejos, Vox “iba ser un tsunami y se ha quedado en una ola”. Además, ha sido el partido más ineficiente a la hora de convertir votos en diputados según la ley electoral: no ha traducido en escaños casi 700.000 sufragios recibidos. Por último, la nueva composición del Congreso no parece depararle rol decisivo alguno. Ello puede desincentivar su voto el 26-M en beneficio de sus rivales.

Vox ha obtenido 700.000 votos que no ha convertido en escaños en 34 provincias y han supuesto  11 escaños menos para el bloque de la derecha. Infografía de ABC (30/IV/2019).

 

2. La agenda de la derecha: cambios a la vista

Los cercanos porcentajes de voto del PP (16.7%) y C’s (15.9%) del 28-A abren una pugna sin cuartel por liderar la derecha. Ello posiblemente supondrá un desplazamiento hacia el espacio de centro de la campaña electoral del 26-M. Así parecen indicarlo el lema del PP en las elecciones locales (“centrados en tu futuro”) y el hecho de que Pablo Casado haya calificado por primera vez a Vox como “ultraderecha”. Si este escenario se confirma, los temas de Vox dejarán de marcar la agenda política de la derecha, perdiendo protagonismo el partido y quizá con ello tirón electoral.

3. Una implantación territorial acotada

El voto a Vox refleja una implantación muy desigual, pues sus baluartes forman una mancha que se extiende de forma diversa por el centro y sureste peninsular: Madrid (5 escaños), Castilla-La Mancha (2), Valencia (3), Murcia (2) y Andalucía (6). Pero está ausente del País Vasco y Galicia, y en Cataluña solo tiene un escaño. Esta cartografía muestra límites claros de arraigo territorial de Vox y asocia su voto a una reacción nacionalista española recentralizadora del centro y sur peninsular ante las “nacionalidades históricas”, en sintonía con el afán de Vox de abolir el Estado autonómico. Lo ratificaría el hecho que en las islas Baleares, donde ha obtenido un escaño, el partido abona tesis del secesionismo lingüístico y apoya un “idioma balear”.

 

Mapa de los resultados provinciales de Vox eleborado por El País (30/IV/2019).

Conclusión

Desde esta óptica, las perspectivas de Vox ante el 26-M son menos favorables a las previas al 28-A dados los factores expuestos. Así, la triple convocatoria electoral puede afectar a Vox de modo distinto, con una eventual alza global del voto en los comicios europeos y con apoyos territoriales desiguales en los locales y autonómicos, y que pueden decrecer. No obstante, actualmente todo pronóstico electoral debe tomarse con cautela.

PS: Cuando ya se había publicado este artículo se hizo público que Gran Bretaña participará en las elecciones europeas del 26-M. Ello afecta a a las formaciones con menores porcentajee globales de votos a nivel estatal, entre las que figura Vox, pues de haber sucedido lo contrario España habría tenido cinco escaños más a repartir.

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* Este artículo fue publicado originalmente como Xavier Casals, “¿Cuál es la situación de Vox tras el 28-A?”, El Periódico (6/V/2019).


VOX RECUPERA LA “ANTI-ESPAÑA” PARA DESIGNAR A LOS ENEMIGOS DE “LA ESPAÑA VIVA”

mayo 4, 2019

 

Imagen del tweet de Vox del 28 de abril comentado en esta entrada.

 

EL PASADO 28 DE ABRIL,  durante la jornada electoral, Vox publicó un tweet con esta imagen adaptada del film de El señor de los anillos y la leyenda “¡Que comience la batalla!”.

En el montaje puede verse la amalgama de enemigos que desea combatir Vox: independentistas, feministas, antifascistas, comunistas, colectivos LGTB, republicanos, “La Sexta”, el grupo Prisa, anarquistas… ¿Qué representa este cúmulo de enemigos? Consideramos que la respuesta estaba en una afirmación previa del dirigente del partido, Santiago Abascal, en su multitudinario acto de cierre de campaña, celebrado el viernes 26 en la plaza de Colón: “El domingo elegimos entre la anti España o la España viva”. La imagen del tweet, en suma, plasmaba de modo gráfico a esta “anti-España”.

La “España viva” ya tiene su reverso: la “anti-España”

Esta cuestión aparentemente menor reviste su importancia en dos sentidos. Por una parte, desarrolla el discurso de Vox, aún en construcción, y muestra parcialmente lo que sería el reverso de su “España viva”: la “España muerta” o “Anti-España”. Y es que -como apuntamos en nuestra entrada anterior– el lema  o idea-fuerza de “la España viva” de Vox requería un reverso o un antagonista:

[…] hay que subrayar que la idea-fuerza con la que se identifica el partido es “la España viva”. Esta metáfora afirma de forma implícita la existencia de “una España muerta” contra la que se debe luchar (es un trasunto de la Anti-España) y, sobre todo, proyecta una España que se afirma y renace de forma simultánea en el combate contra sus enemigos seculares.

El mensaje de Abascal en la plaza Colón unido a este tweet plasma la amalgama de entidades que, por ahora, incluye la “España muerta”. Como el mensaje se limita a un montaje gráfico, cabe pensar que esta conocerá nuevas incorporaciones, hasta incluir de forma sistemática al conjunto de supuestos “enemigos de España”. De este modo, es probable que la declinación de la “anti-España” solo haya empezado.

Viaje en el túnel del tiempo a los años treinta

Por otra parte, Vox recupera así un tópico del mensaje de la ultraderecha española de preguerra: la idea de “anti-España”. Esta última expresión cristalizó con el nacional-catolicismo, que asimila la identidad española con la religión católica, de modo que la España genuina solo puede ser católica. Tal idea se conformó durante el siglo XIX y el primer tercio del XX y quiso designar -entre otros elementos- a ilustrados y liberales, “nacionalistas periféricos” e izquierdistas, que conformaban la negación de la España genuina y actuaban en una suerte de complot larvado, aunque su composición varió.

Imagen de la contraportada del libro El enemigo (1935), del policia y publicista antimasónico Mauricio Carlavilla.

Merece destacarse que la oposición entre España y la Anti-España, según Juan Felipe García Santos (Léxico y política de la Segunda República), devino “especialmente frecuente en las elecciones generales de 1936”, de modo que fue “un claro indicio de la división política del país y como preludio de la guerra ya próxima”.

Conclusión: el pasado se hace más presente en Vox

El tema de la “anti-España” no es nuevo en nuestro blog. Ya lo habíamos abordado hace prácticamente una década, al comentar un cartel del extinto Movimiento Social Republicano [MSR]. ¿La razón? La idea de unos enemigos disolventes de España es constitutiva y esencial de todo ideario de extrema derecha, pero la diferencia entre el caso del MSR entonces analizado y el actual de Vox es que el primero evitó utilizar directamente el término de “anti-España”, de claras connotaciones guerracivilistas. De modo significativo, Vox no ha tenido inconveniente en recuperarlo para su lucha política.

En este aspecto, señalamos en otro artículo que Vox realizaba una síntesis ideológica de elementos del presente y del pasado:

Vox no refleja un retorno del neofranquismo. No ha asumido una filiación ideológica con la dictadura y se ubica en un cruce de temas tradicionales de la derecha radical o la extrema derecha española que combina con otros nuevos. Entre los primeros, como hemos visto, hallamos la oposición en la ley de “memoria histórica” y al independentismo, así como la defensa de la política familiar, la reivindicación de la españolidad de Gibraltar o el secesionismo lingüístico ante el idioma catalán.

 

Vox se identifica con el lema “la España viva”, que ha convertido en su sinónimo.

Ahora Vox ha añadido otro elemento de la cultura política de la extrema derecha española, en este caso muy presente en los años treinta del pasado siglo. Prosigue así su síntesis ideológica que refuerza el pretendido carácter épico de su discurso y prima las emociones: frente a la “verdadera” España -la “España viva” que encarna Vox- se alza la “anti-España”, que debe ser erradicada. Un discurso binario y simple, contundente y fácil de transmitir en las redes. Lo reflejaron als palabras de Abascal en el discurso citado de la plaza de Colón al cerrar su campaña:

“Decidimos lo más importante, o el pacto de la traición o una alternativa patriótica. O la disgregación o la continuidad histórica de nuestra patria. O la miseria socialista o la prosperidad de nuestros hijos y de nuestros nietos. O la dictadura progre o la libertad de los españoles. Y más claramente el 28 de abril elegimos o la anti España o la España viva”.

Ateniéndonos a lo expuesto, consideramos muy posible que la idea de la “anti-España” tenga recorrido en el mensaje de Vox, en la medida que es un complemento imprescindible de “la España Viva”, ya que este lema requiere un antagonista para afirmarse.


CATALUÑA Y LA “ESPAÑA VIVA” DE VOX: EL RETORNO DEL NACIONALISMO ESPAÑOL INTEGRISTA*

abril 26, 2019

 

Puigdemont - VoxPropaganda de Vox contra Carles Puigdemont y el independentismo.

 

¿QUÉ IMPORTANCIA HA TENIDO CATALUÑA EN EL ASCENSO DE VOX? Ciertamente mucha, pero es difícil precisarla. Para calibrarlo, primero analizamos a continuación cómo la oposición al Estado autonómico forma parte de la identidad de este partido desde sus orígenes. Después examinamos cómo la formación ha actualizado un discurso ultranacionalista español casi extinguido. Y, por último, abordamos el protagonismo de Cataluña en su discurso.

De reconversion.es a Vox: el caballo de batalla autonómico

La crisis de 2008 estimuló la percepción de que las autonomías eran las responsables principales o, cuando menos, muy importantes del déficit público. No obstante, el Estado generaba más déficit que estas, pese a haberles traspasado muchas competencias. Así, en 2011 el déficit del Estado fue del 5.1% del PIB y el de las comunidades autónomas del 3.3%. Este clima de opinión se plasmó en el aumento de partidarios de una involución autonómica. Según un barómetro del CIS de julio del 2012 los niveles de aceptación del Estado autonómico lograban mínimos históricos (eran similares a los de 1985), abarcando poco más del 30% de los encuestados, mientras un 22% de estos defendía un Estado sin autonomías. En marzo de aquel año Rosa Díez, dirigente de Unión, Progreso y Democracia [UPyD], afirmó que era “la hora de refundar el Estado para evitar el despilfarro” y ofreció un pacto en tal sentido para ahorrar 45.000 millones de euros anuales. Para lograrlo se debía erigir “un Estado federal fuerte con competencias exclusivas en educación, sanidad, justicia o medio ambiente”, en el que todas las comunidades tuviesen “las mismas competencias y financiación, sin privilegios ni excepciones”.

reconversionPoco después, en julio, se presentó la plataforma reconversion.es, iniciativa que se halla en el origen de Vox. Este ente preconizó igualmente una gran reforma del Estado que afectaba profundamente a las autonomías. Entre sus promotores figuraban Aleix Vidal-Quadras, destacado dirigente del PP; José Antonio Ortega Lara, funcionario de prisiones que sufrió un largo secuestro por parte de ETA y militante del PP; y Santiago Abascal, dirigente del PP y presidente de la Fundación para la Defensa de la Nación Española [DENAES]. El colectivo dirigió una carta abierta al presidente Mariano Rajoy exponiendo su planteamiento y a la que era posible adherirse en Internet. Entre sus firmantes constaron intelectuales y políticos como Fernando Savater, Amando de Miguel, Fernando Sánchez Dragó, Gustavo Bueno, Francisco Sosa Wagner (eurodiputado de UPyD), César Alonso de los Ríos y Arcadi Espada (destacado promotor de C’s).

La misiva instaba al jefe de gobierno a adoptar medidas para mejorar la eficacia del Estado que comportaban una recentralización y cuya realización debería avalar un plebiscito consultivo. Se consideraba que con un “gran acuerdo” se podría cambiar “la organización, competencias y financiación de los poderes públicos en sus tres niveles territoriales (Estado, Comunidades Autónomas, Corporaciones Locales)”. Era necesario hacerlo por existir “problemas que se agudizarán en el inmediato futuro por la ofensiva ‘soberanista’ que ya se plantea en el País Vasco y en Cataluña y que pondrá a prueba la supervivencia del Estado constitucional”. En tal sentido, Abascal afirmó que para materializar esta “reconversión” era necesario eliminar “el 80% del empleo público, fusionar ayuntamientos y privatizar o cerrar televisiones autonómicas, entre otras cosas”.

La plataforma, de eco escaso, fue la levadura de Vox, puesto que en el nuevo partido confluyeron buena parte de sus impulsores. Constituida en enero de 2014, la formación concurrió a los comicios europeos de junio con Vidal-Quadras como candidato y cerca de un millón de euros. Este fondo procedía de integrantes de un ente de la oposición iraní, el Consejo Nacional de la Resistencia Iraní [CNRI], dada su buena sintonía con la cabeza de lista de Vox. Entonces el discurso del partido fue diferente al actual. Siguiendo los planteamientos de reconversion.es, se centró en reducir el Estado para hacerlo más eficiente desde un prisma económico. El lema de la campaña fue aséptico (“La solución se cambiar”) y en su spot Vidal-Quadras explicó que hacía falta que el Estado dejara de ser un elefante que devoraba de forma insaciable recursos públicos (para mantener una estructura mastodóntica) y deviniera un “brioso corcel”.

 

Alejo-Vidal-Quadras-OKSantiago Abascal, Alex Vidal-Quadras y José Antonio Ortega Lara en un acto de la plataforma reconversion.es (foto de www.eldiario.es).

Vox captó 244.929 votos (1.5%) y ningún escaño. Vidal-Quadras abandonó pronto la presidencia de Vox y en febrero de 2015 lo dejó al preconizar la aproximación a UPyD y C’s, lo que desagradó a la cúpula dirigente. Le sustituyó Abascal y Vox conoció una radicalización visible en los comicios andaluces del mes siguiente, en los que solo obtuvo 18.017 votos (0.4%). Estos resultados parecieron augurarle un futuro magro, como corroboraron sus reducidos apoyos a las elecciones legislativas de diciembre (58.114 sufragios; 0.2%), que menguaron al repetirse los comicios en junio de 2016 (47.182; 0.2%).

El ascenso de Vox: unas elecciones andaluzas marcadas por Cataluña

Sin embargo, esta situación se revirtió de forma espectacular dos años y medio después, cuando en los comicios andaluces de diciembre de 2018 Vox conoció un salto cualitativo y logró 395.185 votos (10.9%) y 12 escaños. Antes de estas elecciones Vox ya había despuntado en diferentes sondeos (el último de ellos fue el del CIS de septiembre del mismo 2018, con un 1.4% del voto estatal) gracias a una conjunción favorable debido a varios factores. Uno fue el proceso independentista de Cataluña, del que Vox devino la acusación popular en el Tribunal Supremo.

Este rol le confirió gran visibilidad y le permitió erigirse en una alternativa antiseparatista “dura” ante un PP a sus ojos fracasado (para Vox era la “derechita cobarde”, “la derecha cautiva y desarmada” o “un juguetillo de la izquierda”), mientras C’s no merecía crédito por sus cambios de criterio (era “la veleta naranja”). En el tema autonómico, pues, se había producido un cambio cualitativo que llevaba el agua al molino de Vox al clamar por poner fin a las autonomías, ya que la catalana amenazaba la propia integridad del Estado.

En este marco, la crisis política catalana tuvo un gran protagonismo en la campaña electoral andaluza. El presidente socialista Pedro Sánchez fue presentado por el PP y Vox como un títere de los independentistas y abogaron por ilegalizar a los partidos de este espectro político y también para aplicar el artículo 155 de la Constitución en Cataluña. A su vez, el candidato de C’s, Juan Marín, buscó la confrontación directa con Quim Torra. En este escenario, PP y C’s no presentaron a Vox como un partido ultraderechista del que había que distanciarse al ver que podía ser un socio necesario para formar gobierno después de las elecciones, como así sucedió.

La estrategia de ambos partidos, PP y C’s, confirió respetabilidad a la formación extremista y la “normalizó” políticamente. La consecuencia de todo ello fue que durante la campaña fue reiterado el recurso a la necesidad de mano dura con la crisis catalana, de forma que el posicionamiento político de C’s y PP se desplazó a la derecha en beneficio de Vox, que marcó en buena medida la agenda política. Lo constató la candidata socialista a la Junta, Susana Díaz, cuando manifestó a posteriori que debería haber hablado más de la crisis independentista: “Cataluña tiene la culpa de mí fracaso”, dijo. Un titular del diario humorístico http://www.elmundotoday.com resumió con acierto este clima: “La derecha consigue frenar el independentismo catalán en Andalucía” (3/XII/2018).

Sin embargo, antes de continuar con el análisis del protagonismo de Cataluña en el discurso de Vox, queremos destacar que el ascenso del partido en Andalucía no obedeció únicamente a la crisis secesionista, pues tuvieron peso otros factores de los que es difícil valorar su importancia. Nos referimos a la controversia generada por la exhumación del cadáver de Franco (C’s y el PP se abstuvieron al Congreso ante esta decisión), que insertó en el debate público la “ley de la memoria histórica” (Vox hace bandera de su oposición a la misma).

Hay que recordar igualmente que el PP experimentaba una recomposición interna, castigado judicialmente por la corrupción, y Pablo Casado acababa de sustituir a Rajoy al frente del partido. También jugó a favor de Vox la rivalidad entre el PP y C’s por el voto derechista, que les condujo a dar protagonismo a la inmigración en la agenda política. Finalmente, el éxito de Vox en Andalucía fue inseparable de una crisis de representatividad preocupante: solo el 47.6% del censo electoral optó por los cuatro grandes partidos (PSOE, PP, C’s y Podemos), la abstención llegó al 41.3% y el voto en blanco y el nulo alcanzaron un 3.7%.

blog_2760_95Propaganda de Vox difundida en 2015 con motivo de la “diada” o fiesta nacional catalana del 11 de septiembre

La “España viva” o la resurrección del españolismo “incondicional”

De esta forma, entre el 2015 y el 2018 Vox articuló un nacionalismo español integrista que parecía casi erradicado de la política. Este, simplificando, tenía el eje (y también la capacidad de movilización) en el temor a la amputación de la patria. Su cuna fueron la Cuba y el Puerto Rico coloniales del siglo XIX. Allá lo acuñó el lobby ultraespañolista en su lucha contra el separatismo cubano y para bloquear toda reforma que alterara el statu quo de los peninsulares. Fue conocido como “incondicionalismo” porque sus dirigentes se definían cómo “ni conservadoras, ni liberales… somos patriotas incondicionales”.

Este nacionalismo extremo rebrotó en España después de 1898, cuando los militares repatriados vieron en el catalanismo el peligro de convertir a Cataluña en una “segunda Cuba” y fue la matriz de una nueva ultraderecha. Así, en la Barcelona de 1919 se constituyó una Liga Patriótica Española [LPE] (que se enfrentó a bastonazos a los catalanistas a las Ramblas) y posteriormente este discurso esencialista se visualizó en varios colectivos, desde el Partido Nacionalista Español [PNE], liderado por José Albiñana, hasta la Falange. La dictadura franquista también lo integró en su nacionalismo español. Recordemos al respecto no solo la persecución del catalanismo, sino también la estigmatización de Guipúzcoa o Vizcaya en 1937 como “provincias traidoras” al no triunfar allí los sublevados en 1936.

Vox, con la crisis secesionista, consiguió situar otra vez en el mainstream político este discurso de reacción ante la amenaza de amputación de la patria. Abascal ha sido diáfano al situar la defensa de España como ultima ratio: “Yo soy español. Ni monárquico ni republicano. […] España, su soberanía y su unidad están por encima de la monarquía, de la república, de la Constitución y de la democracia”.

En este aspecto, a pesar de que Vox ha adaptado el lema de Donald Trump en su divisa “Hacer España grande otra vez”, hay que subrayar que la idea-fuerza con la que se identifica el partido es “la España viva”. Esta metáfora afirma de forma implícita la existencia de “una España muerta” contra la que se debe luchar (es un trasunto de la Anti-España) y, sobre todo, proyecta una España que se afirma y renace de forma simultánea en el combate contra sus enemigos seculares. Entre estos destaca el islam, a pesar de que el discurso oficial del partido únicamente rechaza el fundamentalismo musulmán. No en vano, Vox planteó la campaña electoral andaluza como el inicio de una nueva Reconquista del país. Igualmente, Rafael Bardají, vocal de su Consejo Nacional, ha manifestado que “la lucha de VOX por recuperar el sentimiento nacional será recordada como la Covadonga 2.0”. De hecho, un libro titulado La España viva que recoge entrevistas con líderes del partido (y del que procede la cita anterior de Bardají) advierte al lector que ha sido impreso el 6 de octubre de 2018, “víspera […] de la Batalla de Lepanto”. Incluso, Abascal ha sido presentado por sus seguidores como un nuevo Cid campeador. Su ascendencia familiar de Amurrio avalaría su carácter de luchador genuino por “España”: su abuelo Manuel fue un alcalde franquista y el padre, Santiago, un miembro histórico de Alianza Popular que recibió numerosas amenazas de ETA (como su hijo homónimo) y sufrió un atentado a su tienda.

Hacer españaPropaganda de Vox adaptando el lema de Donald Trump.

La formación, en suma, ha logrado articular un discurso palingenésico de España (que incluye el mito de la Hispanidad), según el cual esta conseguirá renacer en el decurso de la lucha contra sus enemigos. El más visible de estos es el nacionalismo catalán, pero -como hemos señalado- el islam se proyecta como un gran peligro en sus metáforas, a la vez que acerca el partido al universo cristiano (Abascal ha aludido a la cruz como “elemento esencial de nuestra civilización”). Para Vox este combate solo puede acabar con la victoria de la genuina España, que supondrá la resurrección de la “España viva”.

La Cataluña de Vox es, simplemente, España

En este panorama, la propaganda específica dirigida a Cataluña que Vox habría emitido hasta hoy (aunque puede haber otra que desconozcamos) se habría limitado a una selección de catalanes eminentes que proclamaron su españolidad o la de Cataluña. El partido la difundió en 2015 con motivo de la “diada” o fiesta nacional catalana del 11 de septiembre con el lema “El mejor 11 de Cataluña. Homenaje a unos catalanes ilustres”. Conformaban la nómina Valentí Almirall, Agustina d’Aragó, Jaume Balmes, Víctor Balaguer, Joan Maragall, Joan Prim, Joaquim Rubió i Ors, Narcís Monturiol, Salvador Dalí, Narcís Verdaguer y Josep Pla.

De forma significativa, en el acto multitudinario de presentación del partido en Barcelona efectuado el 3 de junio de 2018 (con la asistencia de 2.0000 personas según Vox) solo se enarbolaban banderas españolas y durante las dos horas que duró ningún orador intervino en catalán y solo se gritó dos veces “¡Viva Cataluña!”. Cómo se puede constatar, Vox no ve necesario modular un discurso específico para Cataluña porque su singularidad por razones históricas o culturales es irrelevante.

De hecho, los líderes de la formación en Cataluña reflejan el nacionalismo español “incondicional” citado, aunque de formas diferentes. De este modo, Ignasi Garriga (miembro del Consejo Nacional de Vox) es un mulato hijo de una familia procedente de la antigua Guinea española, la España colonial. El abogado Jorge Buixadé (también presente al Consejo Nacional) ganó notoriedad en 2009, como abogado del Estado que denunció el plebiscito por la independencia convocado en Arenys de Munt. Previamente había integrado la candidatura de FE de las JONS por Tarragona en los comicios autonómicos de 1995 y en los legislativos de 1996 se sumó a la de Falange Española Auténtica [FEA] por Barcelona. Por último, la presidenta de Vox en Barcelona, Mª Dolores Martín, es una zaragozana que cuando llegó a Cataluña hace dos décadas le sorprendió la imposibilidad de escolarizar a sus hijos en castellano y afirma que cuando se disponía a mudarse de Cataluña se sintió reconfortada por el mensaje de Vox y decidió unirse al partido.

España viva

La “España viva” es la divisa de Vox.

Ateniéndonos a lo expuesto, consideramos que el “programa catalán” de Vox, de forma breve y clara, se puede sintetizar en el lema “¡Puigdemont a prisión!”, sin hacer con ello ironía alguna. Lo gritó Rocío Monasterio (vicesecretaria de Acción Social) en el gran acto de Vox en Vistalegre en octubre de 2018. Desde esta óptica no sorprende que se haya apuntado como eventual candidato al ayuntamiento de Barcelona del partido a su secretario general, José Ortega Smith (cronicaglobal.elespanol.com, 7/XII/2018), rostro público de la acusación popular en el proceso independentista. Este letrado hispano-argentino ganó cierta notoriedad al integrar un comando de Vox que dejó expuesta en Gibraltar una bandera española de 180 metros. En cuanto a su mensaje en Cataluña, Ortega encarna el populismo punitivo ya apuntado. No obstante, su candidatura no está clara, pues desde la formación se afirma que esta saldrá de unas primarias [finalmente el candidato elegido no fue Ortega, sino Ignacio Garriga, pero este no salió de unas primarias].

En síntesis, si bien Vox encarna una derecha populista moderna y homologable a las de Europa occidental, revive a la vez un integrismo españolista centenario (ahora en formato 2.0 por su carácter viral). Lo plasma la idea de la “España viva”, que aspira a reintegrar Cataluña a un solar patrio recentralizado, unitario y uniformizado.

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* Artículo publicado originalmente en catalán: Xavier Casals, “Catalunya i ‘la España viva’ de Vox”, Política & Prosa, 5 (marzo 2019), pp. 44-47. Existe una versión on-line en catalán.

 


LA EVOLUCIÓN DE LA ULTRADERECHA EN ESPAÑA: CLAVES HISTÓRICAS Y TERRITORIALES*

noviembre 10, 2018

Manifestación convocada por organizaciones de extrema derecha en Madrid el 12 de octubre de 2013. Foto: Fermín Grodira (CC BY 2.0), reproducida por el Real Instituto Elcano junto al presente artículo

Tema

La ultraderecha española se ha articulado desde fines del franquismo a partir de tres ciudades: Madrid, Barcelona y Valencia, cada una con rasgos específicos.

Resumen

Un estudio reciente de Carmen González Enríquez examina las causas de la ausencia en España de una derecha populista.1 Apunta, a grandes rasgos, tres factores: (1) un sistema político que dificulta la eclosión de nuevos partidos; (2) la ausencia de una oferta atractiva de este signo; y (3) una demanda de la misma limitada por diversos factores. Estos últimos incluyen el peso escaso de la inmigración y del antieuropeísmo en la agenda, la capitalización de la protesta por Podemos y una débil identidad nacional española. Por último, la larga duración del franquismo habría actuado como “vacuna” ante el ascenso de la ultraderecha. El diagnóstico es globalmente correcto, pero gana mayor nitidez si se le añade un examen de la evolución histórica y territorial en España de este sector ideológico, propósito de este análisis.2

Análisis

Consideramos que es difícil explicar el fracaso del sector político de la ultraderecha sin examinar su trayectoria desde el fin del franquismo. La dictadura oficializó el discurso ultraderechista de los años 30 del siglo XX y al hacerlo favoreció que perdurase hasta inicios de los 80. A grandes rasgos, este mensaje se vertebró en torno a cuatro ejes: (1) la denuncia de un complot heterogéneo para destruir el país (la “anti-España”); (2) un acendrado catolicismo; (3) la exaltación de la Hispanidad; y (4) la visión de la Guerra Civil como una Cruzada decisiva contra el comunismo ateo.

El hundimiento (1975-1982)

Así las cosas, al fallecer Francisco Franco en 1975 la extrema derecha halló una sociedad escasamente receptiva a su mensaje, pues había un amplio deseo de “reconciliación nacional” y la exhortación a retornar al enfrentamiento de 1936 difícilmente podía tener una adhesión significativa. Igualmente, la reivindicación del franquismo chocaba con la imposibilidad de restaurarlo al ser una dictadura personal, como reflejó una popular consigna de la época: “Franco resucita, España te necesita”. Por último, el ultracatolicismo de este sector ideológico topó con una sociedad cada vez más laicizada y generó una cosmovisión antirracista al asumir la igualdad de todos los hombres ante Dios. Este hecho obstaculizó la introducción de consignas xenófobas, a lo que también contribuyó la defensa de la Hispanidad, al integrar a los países latinoamericanos en una comunidad fraterna.

En las primeras elecciones democráticas, celebradas en 1977, la ultraderecha no obtuvo ningún escaño debido a los citados factores, a los que se añadieron su desunión y la competencia ejercida por Alianza Popular (AP). Entonces, esta formación liderada por el ex ministro Manuel Fraga buscó el apoyo del llamado “franquismo sociológico” (un electorado supuestamente satisfecho con la dictadura que ansiaría cambios limitados) y erosionó el voto de la extrema derecha. Pero la situación cambió en los comicios de 1979, cuando Fuerza Nueva (FN) se consolidó como partido hegemónico de este sector político y obtuvo un escaño en Madrid que ocupó su líder, Blas Piñar. Este acaudilló la coalición Unión Nacional y sumó 378.964 votos (el 2,1% del voto total). Tal éxito se reveló efímero ya que en las siguientes elecciones, celebradas en 1982, FN se estrelló en las urnas y se disolvió el 20 de noviembre de ese año.

Las causas del fracaso fuerzanovista fueron diversas. FN no constituyó un partido sólido ni unificó las diferentes tendencias de la extrema derecha, como hizo en Francia el Frente National dirigido por Jean-Marie Le Pen. Tampoco desarrolló una organización eficaz, mientras adoptó tácticas confusas sin una estrategia clara: osciló entre incorporarse al sistema democrático como el Movimento Sociale Italiano (MSI) o conformar un partido anti-establishment. A la vez, su invocación constante a luchar contra el sistema democrático, el “separatismo” y el marxismo facilitó que integrantes o miembros de su entorno protagonizaran episodios criminales. De este modo, FN no ofreció una imagen de “partido de orden” sino del “desorden”. Finalmente, el fracaso del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 (23-F) acabó con los sueños ultraderechistas de llegar al poder por la vía militar. Esta situación desactivó a parte de sus seguidores y provocó la deserción del grueso de los de mediana edad y dejó un sector ideológico polarizado en torno a dos grupos de edad –jóvenes y ancianos– sin un colectivo de edades intermedias que ofreciera cuadros dirigentes experimentados.

El hundimiento de FN fue parejo al espectacular ascenso de AP, que se consolidó como alternativa a un PSOE con mayoría absoluta y satelizó el “voto útil” de ultraderecha. Así las cosas, las entidades de este espacio político experimentaron un proceso de fragmentación y autocrítica que hizo inviable su reorganización. El resultado fue que este sector ideológico quedó desprovisto de partido hegemónico, líder carismático y discurso movilizador.

La travesía del desierto (1982-2003)

En este escenario las tentativas de importación del discurso lepenista coexistieron con la nostalgia del franquismo. De este modo, tras constituirse Juntas Españolas (JJ.EE.), un partido tibiamente renovador activo entre 1984 y 1995, los afanes innovadores cristalizaron en la formación de Democracia Nacional (DN) en 1995. En ella convergió la militancia de varios colectivos ultraderechistas, pero la iniciativa no cuajó y perpetuó la atomización de la extrema derecha prácticamente hasta hoy.

Además, las siglas de este ámbito se enfrentaron a dos obstáculos. Uno fue que el sistema democrático, recién instaurado, no conocía una desafección significativa. El otro fue la competencia ejercida por un populismo protestatario que entre 1989 y 2000 contó con tres liderazgos y presencia mediática e institucional destacada, aunque no consolidó una opción duradera. Nos referimos a José María Ruiz-Mateos, que logró dos escaños a las elecciones europeas de 1989; Jesús Gil, cuyo Grupo Independiente Liberal (GIL, activo entre 1991 y 2000) gobernó Marbella, tuvo ediles en el litoral andaluz, controló el gobierno de Ceuta y entró en el de Melilla; y el banquero Mario Conde, que concurrió sin éxito a los comicios de 2000 con el Centro Democrático y Social (CDS). De este modo, a inicios del siglo XXI no se había afirmado un liderazgo de ultraderecha ni tampoco el de un populismo protestatario.

El escenario cambió al irrumpir Plataforma per Catalunya (PxC) en los comicios locales de 2003. Reclamando un “mejor control de la inmigración” logró cuatro ediles en ciudades pequeñas y medianas: Vic, Manlleu, Cervera y El Vendrell. Su fundador y líder fue el edil de Vic (una ciudad de 35.354 habitantes) Josep Anglada. Este comercial nacido en 1959 había militado previamente en FN y fue un efímero candidato de Ruiz-Mateos. En 2002 creó PxC en Vic y logró atraer la atención mediática, dando a conocer su nueva marca sin disponer de recursos económicos.

Ascenso y declive del “plataformismo” (2003-2015)

La minúscula presencia consistorial de PxC se expandió territorialmente en los comicios locales de 2007, ganó 17 ediles y devino segunda fuerza en Vic. En el siguiente ciclo electoral el partido aumentó sus apoyos. Así, en los comicios autonómicos de 2010 captó el 2,4% del voto (fue la primera fuerza extraparlamentaria) y en los locales de 2011 logró 67 ediles, penetró en el área metropolitana e ingresó en el consistorio del Hospitalet (segunda urbe catalana en población, con 219.786 habitantes). También revalidó su condición de segunda fuerza en Vic (19,9%), un dato no menor porque es una urbe dinámica de la Cataluña central que históricamente ha manifestado una gran capacidad de irradiación ideológica e incluso se la ha considerado “la capital de la Catalunya catalana”, en expresión que acuñó su alcalde en 1983 e hizo fortuna. Así, Anglada y PxC tuvieron en Vic un gran escaparate político y mediático.

Para comprender el ascenso de PxC debe destacarse que la formación marcó una ruptura con el pasado por su discurso homologable al de la ultraderecha europea y sus manifestaciones de catalanismo (Anglada se declaró autonomista, regionalista e incluso partidario de la autodeterminación). Oficialmente se define como “un partido político catalán, democrático y con vocación europea […] que se fundamenta en la libertad, la igualdad, la defensa de la verdad y la solidaridad entre los ciudadanos de Catalunya”. Afirma que “no es de derechas ni de izquierdas, sino el proyecto del sentido común al servicio del ciudadano” y configura “la plataforma amplia de todos los ciudadanos que no se sienten representados por los partidos tradicionales en temas tan importantes como la inmigración ilegal, la delincuencia, el paro, el terrorismo, la corrupción política o la degradación ambiental”. Manifiesta inspirarse “en los principios del humanismo cristiano e ilustrado, en el catalanismo político que arranca con Valentí Almirall o con Torras i Bages y, en general, en la tradición racional […] que caracteriza a la civilización occidental ante otras culturas” y “no apela a ninguna ideología, sino a unos valores éticos”. Como la derecha populista europea, PxC defiende una identidad y cohesión social amenazadas por la inmigración. Asocia al islam a una “forma reaccionaria de religión” y denuncia que sus practicantes pretenden conquistar Europa. Asimismo, critica a la clase política tradicional por corrupta y oligárquica (es “la casta podrida”) y la acusa de favorecer la inmigración. Preconiza un “chovinismo del Estado del bienestar” al exigir que los autóctonos reciban su atención prioritaria, como plasma su lema “primero los de casa”. Este discurso posicionó a PxC al margen del eje del sentimiento de pertenencia territorial Cataluña-España y proyectó otro alternativo que contrapuso inmigrantes y autóctonos. Así pudo aglutinar a quienes compartían su discurso, tanto si se sentían catalanes como españoles.

Todo ello dotó al partido de un crecimiento electoral sostenido, en la medida que su discurso sintonizó con un fenómeno que el politólogo Pascal Perrineau define como “lepenización de los espíritus” (en alusión al hecho de que las ideas de Jean-Marie Le Pen en Francia arraigaron primero en las conciencias y luego se plasmaron en las urnas).3 Este proceso de interiorización de estereotipos negativos de inmigrantes magrebíes y subsaharianos se inició en Cataluña a fines de los 80 y la década de los 90 y, finalmente, PxC lo plasmó en votos. En este sentido, un estudio de sus resultados en los comicios locales de 2003 y 2007 remarca que sus votos procederían especialmente de la abstención y del Partido Socialista.4 La formación buscó este electorado si nos atenemos a suManifiesto por el giro social que difundió en su V Congreso (mayo de 2010), pues en él se posicionó en favor de “un sector público fuerte y saneado al servicio de la sociedad catalana” y se opuso “a cualquier tipo de política liberal de privatizaciones”. A la vez, denunció que la izquierda se había “posicionado en favor de los beneficios del gran capital transnacional […] y de la inmigración masiva, abandonando de manera bochornosa la defensa de los intereses de los trabajadores autóctonos”. Por último, debe reseñarse que la eclosión de PxC se enmarcó en un clima de desafección política muy extendido en Cataluña que se tradujo en la irrupción de sucesivos partidos: entre 2003 y 2011 junto a PxC emergió en el ámbito local la Candidatura de Unidad Popular (CUP), mientras Ciutadans (C’s) y Solidaridad Catalana por la Independencia (SI) ingresaron en el parlamento.

Sin embargo, la trayectoria alcista de PxC conoció un eclipse en los comicios locales de 2015: sus 65.905 votos de 2011 cayeron a 27.348 y sus 67 ediles a ocho. ¿Qué explica este declive? Consideramos que en él confluyeron una crisis interna y una coyuntura desfavorable. En febrero de 2014 la cúpula de PxC expulsó a Anglada y se desató una pugna entre el fundador del partido y su dirección. El resultado fue que PxC se quedó sin líder conocido y el plataformismo se fragmentó (pues Anglada impulsó el partido Som Identitaris –SOMI–). Pero PxC también se quedó sin mensaje por el protagonismo arrollador del secesionismo en la agenda política, que expulsó del debate a sus temas estelares, como son la inmigración o la seguridad. Además, en Cataluña el crecimiento del independentismo ha conformado una dinámica inclusiva, en la medida que partidarios y detractores de la secesión buscan una movilización amplia. Ello supone desterrar discursos excluyentes en relación a la inmigración, como los de PxC. Por último, el discurso contra la “casta” pasó a monopolizarlo una nueva fuerza, Podemos.

Un triángulo decisivo: Madrid-Barcelona-Valencia

¿Cómo interpretar el éxito relativo de PxC entre 2003 y 2015, dado su carácter territorial? Al hacerlo es imprescindible tener en cuenta que la extrema derecha española se ha vertebrado a partir del tardofranquismo con perfiles muy diferentes en torno a tres ciudades: Madrid, Barcelona y Valencia.

La capital del Estado ha sido el epicentro del discurso hegemónico en este sector político, codificando mensajes de escasa innovación y refractarios a los cambios. Este encorsetamiento ideológico probablemente obedece a que en Madrid no existe un “enemigo” visible en la calle (cómo sucede en Barcelona con el “separatismo”, habitualmente asociado a la amenaza marxista o revolucionaria) y al hecho de que aquí se han hallado las sedes de partidos, entidades y prensa de este espectro político. En consecuencia, esta extrema derecha ha sido continuista, aunque no han faltado experiencias rupturistas (como Bases Autónomas –BB.AA.–). Ernesto Milá, conocido activista e ideólogo de este ámbito ha señalado que durante la Transición “la ultraderecha española […] era un fenómeno madrileño” y ha definido así la relación entre la extrema derecha de la capital y la del resto de España: “Madrid era […] la Meca de todas las conspiraciones y la ultra[derecha] de la periferia peregrinaba hacia el centro en busca de esperanzas y respuestas. Frecuentemente no encontraba ni de lo uno ni de lo otro”. Su conclusión sobre este polo político es demoledora: “si la ultra[derecha] es un cero a la izquierda en España […] es simplemente porque el centro madrileño siempre ha sido, en cuestiones ultras [,] un pozo de confusiones, un agregado de ineficacias y un desguace de ideas”.5

En cambio, la ultraderecha barcelonesa (y por extensión catalana) ha sido minoritaria en la calle y en las urnas y se ha enfrentado a enemigos poderosos. Esta debilidad y su mayor cercanía geográfica a Europa (que facilitó el contacto con activistas franceses e italianos) la ha configurado como un polo dispuesto a reinventarse para subsistir y crecer en la medida de lo posible. El resultado ha sido que Barcelona se ha erigido como el foco más dinámico de la ultraderecha estatal e ideológicamente importador. Tal tendencia se manifestó ya a fines del franquismo con la creación en 1966 del neonazi Círculo Español de Amigos de Europa (CEDADE) y en la Transición con la del Frente Nacional de la Juventud (FNJ) en 1977, dos organizaciones que adoptaron y difundieron consignas y mensajes del neofascismo europeo. En los años 90 esta pauta se mantuvo y se hizo visible en varias publicaciones y colectivos que incluso asumieron discursos “nacional-bolcheviques” de la Rusia postsoviética, como Alternativa Europea (AE). No es extraño, pues, que haya sido en Cataluña dónde ha irrumpido PxC (una ultraderecha homologable a la europea) ni sorprende el poco éxito de sus intentos de exportar la “marca”. Primero creó “plataformas” en distintas comunidades autónomas (Plataforma por Madrid –PxM–, Plataforma por la Coalición Valenciana –PxCV–, Plataforma por Castilla y León –PxCL–) y en 2012 lo hizo impulsando Plataforma por la Libertad, que devino Partido por la Libertad (PxL).

En este marco, Valencia ha sido la tercera urbe en importancia. Desde fines del franquismo la ciudad y su hinterland han conformado una placa tectónica ideológica al establecer una frontera física y lingüística con el catalanismo, a menudo asociado a un afán de dominio “imperialista” y marxista. Esta situación ha generado una ultraderecha de escasa sofisticación ideológica y marcado carácter combativo o escuadrista. Se ha hecho muy visible en la calle y ha mantenido vínculos fluidos con los círculos del populismo anticatalanista que encarna el “blaverismo”, un movimiento regionalista defensor de una identidad valenciana anticatalanista que asume como enseña la bandera con la franja azul o “blava”.

Ilustra lo expuesto la descripción irónica del perfil ideológico de las tres ciudades del escritor Juan Carlos Castillón (quien militó en la extrema derecha barcelonesa en su juventud): “Lo primero que hace un grupo de ultraderecha que se organiza en Barcelona es crear una revista; en Madrid diseña un uniforme y en Valencia abre un gimnasio”.6

Una interacción dinámica

A inicios del siglo XXI esta cartografía política habría cambiado: si hasta entonces la extrema derecha madrileña había marcado el compás del sector ideológico, ahora devino un yermo, mientras despuntó en Cataluña con PxC en 2003 y en Valencia se conformó un segundo núcleo de presencia institucional mucho menor con España 2000 (Esp2000). Este partido lo impulsó y lideró el empresario y abogado José Luis Roberto, un activista de dilatada trayectoria nacido en 1953. Esp2000 (que inicialmente fue el rótulo de una coalición y en 2002 se registró como formación en Valencia) se define como un “partido de carácter social y patriota que defiende los derechos de los españoles ante las agresiones, tanto de los respectivos gobiernos nacionales como de las amenazas exteriores”. Al igual que PxC, ha conocido un ciclo de ascenso y declive en los comicios locales: en los de 2003 solo captó 998 sufragios (0%); en los de 2007 ascendió a 3.792 (0,2%) y logró dos ediles (en Silla, con 18.597 habitantes, y Onda, con 24.140); en los de 2011 sumó 8.066 papeletas (0,3%) y cuatro ediles (dos en Onda, uno en Silla y otro en la localidad de Dos Aguas), a la vez que se expandió a Madrid al obtener un quinto edil en Alcalá en Henares (tercera urbe madrileña en población, con 203.686 habitantes) al captar un 5,1% del voto. Pero en los comicios de 2015 el partido retrocedió en la Comunidad Valenciana (posiblemente debido a la irrupción de nuevas marcas políticas que capitalizaron la protesta contra el establishment) y solo logró un edil en Silla. En contrapartida, en Alcalá de Henares mejoró sus resultados y –como veremos– ganó implantación en la zona.

Pese a lo expuesto, PxC y Esp2000 no han sido formaciones homólogas. Por una parte, coinciden en denunciar las pretendidas amenazas que comporta la inmigración, el islam (cuya supuesta intolerancia, según Esp2000, “le hace incompatible con otras religiones, incluso en marcos de civilización abiertos”) y comparten el mensaje de exigencia de “prioridad” o “preferencia nacional” en las prestaciones del Estado. Asimismo, han efectuado algunos repartos de alimentos solo para autóctonos (a semejanza de Amanecer Dorado en Grecia). Por otra parte, divergen en aspectos importantes. De este modo, en una fecha tan tardía como octubre de 2010, Esp2000 pretendía crear un “Estado orgánico” para “restar poder a los partidos” y quería reintroducir “la representación corporativa en el gobierno”, un anhelo que remite a la ultraderecha tradicional y que ya no consta en su ideario actual. Pero, sobre todo, Esp2000 asumió, junto al ultraespañolismo, un discurso “blavero” que no sólo choca con la catalanidad de PxC sino que supone renunciar a una transversalidad política similar a la de este partido, capaz –como hemos visto– de aglutinar catalanistas y anticatalanistas. Asimismo, Esp2000 tampoco ha tenido un consistorio como el de Vic, que ofreciera un vistoso escaparate político y la dotase de una imagen institucional.

Conclusiones

En definitiva, la ultraderecha española desde fines del franquismo se ha articulado a partir de tres ciudades: Madrid como un epicentro poco propenso a innovaciones; Barcelona como un polo innovador que fracasa en tentativas de influir en la capital; y Valencia como un polo de ideología poco elaborada y activismo combativo, con pasarelas entre el universo ultraespañol y el “blavero”. Hasta hoy sólo han sido significativos los fenómenos de extrema derecha que se han desarrollado en estas tres urbes, que interactúan de forma dinámica. De este modo, tras el declive electoral de PxC y Esp2000, ambos partidos y PxL en abril de 2016 confluyeron en la federación Respeto.

En el cuadro trazado, Madrid parece recuperar protagonismo si nos atenemos a dos elementos. Uno ya lo hemos señalado: Esp2000 revalidó en 2015 su edil en Alcalá de Henares con más apoyos (5.214 votos, el 5,8%) y aumentó su presencia en la zona con ediles en San Fernando de Henares (6,5%), Velilla de San Antonio (5,9%) y Los Santos de la Humosa (25%), a la vez que el PxL obtuvo uno en Valdeavero (18,2%). En este marco, el edil alcalaíno, Rafael Ripoll, sustituyó a Roberto como presidente de Esp2000. El segundo elemento que podría apuntar una recuperación del protagonismo madrileño sería el impacto mediático y la capacidad de movilización del Hogar Social Madrid (HSM). Este ente, parecido a la Casa Pound de Roma, surgió en 2014 y ha cobrado notoriedad su portavoz, Melisa Domínguez.

No obstante, es difícil discernir si actualmente asistimos a un enésimo movimiento pendular entre Barcelona a Madrid o a una tendencia de mayor calado. ¿Puede cambiar la situación de la ultraderecha en España a corto y medio plazo? Parece inviable la emergencia de una opción de este tipo por los diversos factores apuntados. Sin embargo, no puede descartarse de modo tajante al hallarnos en una situación política muy fluida, con cambios inesperados y un amplio sector de electorado poco fiel a nuevas y viejas siglas. A ello se añade la existencia de una potencial bolsa de un millón de votantes a una opción de “españolidad radical” y que podría incrementarse de recurrir a un mensaje crítico con la inmigración.7 De ahí se infiere que existe espacio político para una opción situada a la derecha del Partido Popular (PP), como apuntarían los resultados de Vox en los comicios europeos de 2014, pues esta escisión del PP captó 246.833 votos (el 1,5%).

En definitiva, se impone cierta cautela al trazar escenarios de futuro sobre la extrema derecha, así como prestar especial atención a los comicios locales (hasta ahora los más favorables a la eclosión de sus fuerzas) y a sus dinámicas en Madrid, Barcelona y Valencia, pues son los nódulos centrales de este ámbito político y permiten valorar sus cambios relevantes.

Notas

1 C. González-Enriquez (2017), The Spanish exception: unemployment, inequality and immigration, but no right-wing populist parties, WP nº 3/2017, Elcano Royal Institute, 14/II/2017.

2 Una primera versión de las tesis de este ensayo se expuso en X. Casals (2011), “La nova dreta populista i l’enigma espanyol”, L’Espill, nº 38, otoño, pp. 82-91.

3 P. Perrineau (1997), Le symptôme Le Pen. Radiographie des électeurs du Front National, Fayard, París, p. 33.

4 S. Pardos-Prado (2012), Xenofòbia a les urnes, Columna, Barcelona, pp. 166-167 y 184-191.

5 E. Milà (2010), Ultramemorias. Vol. 1, Eminves, Unión Europea, pp. 186-187 y 295.

6 X. Casals (2006), Ultracatalunya. L’extrema dreta a Catalunya: de l’emergència del búnker al rebuig de les mesquites (1966-2006), L’esfera dels llibres, Barcelona, pp. 129-130.

7 C. Castro (2017), “El espacio electoral a la derecha del PP, demasiado incierto para Aznar”, La Vanguardia, 7/I/2017.

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* Análisis nuestro publicado originalmente por el Real Instituto Elcano (19/VII/2017), donde puede obtenerse en PDF, y que reproducimos ahora a petición de diversos lectores y lectoras ante el ascenso de Vox en las encuestas.


¿HA EXISTIDO UN INDEPENDENTISMO CATALÁN FASCISTA TRAS LA MUERTE DE FRANCO?

julio 11, 2018

Cartel del PNSC (fondo de la UAB).

 

¿QUÉ RELACIÓN SE HA ESTABLECIDO HISTÓRICAMENTE ENTRE FASCISMO Y CATALANISMO? Esta ha sido la cuestión que han abordado desde distintos ángulos una veintena de historiadores en una obra colectiva en catalán titulada El catalanisme davant del feixisme (1919-2018), con distintos análisis abarcan un siglo de historia.

Los tres editores de esta interesante aportación (Enric Ucelay-Da Cal, Arnau Gonzàlez Vilalta y Xosé Manoel Núñez Seixas) han plasmado así la conclusión que puede extraerse de la lectura conjunta de los trabajos: “De este volumen, salen explicaciones nuevas, originales y de relevancia, que se pueden sintetizar en una primera conclusión: fascistas catalanistas, sí, ha habido, y quizás muchos, pero fascismo catalanista, no. Así de claro y de complicado a la vez”.

Por nuestra parte, hemos elaborado para la obra una aproximación al período que abarca desde la muerte de Franco hasta el presente. De este modo, nuestro capítulo se titula “Ha existit un feixisme nacionalista-independentista català (1975-2016)?” [¿Ha existido un fascismo nacionalista-independentista catalán (1975-2016)?]. En este estudio planteamos que durante el período reseñado, en Cataluña se produjeron tres evoluciones distintas. Estas, además, se sucedieron en términos cronológicos, como exponemos a continuación.

Una evolución desde la extrema derecha hacia el catalanismo (1978-1980)

La encarnó el disuelto Círculo Español De Amigos De Europa [CEDADE]. Entre 1978 y 1980 este colectivo neonazi (cuya sede central estaba en Barcelona) no solo editó propaganda en catalán y de carácter catalanista, sino que también creó un grupúsculo instrumental: el Partit NacionalSocialista Català [PNSC].

Este rótulo se difundió mediante adhesivos y carteles en el breve período de tiempo citado.

Una evolución del independentismo hacia la ultraderecha (1980-1982)

La plasmó el grupúsculo independentista Nosaltres Sols! [NS!], activo entre 1980 y 1982, con un efímero paso de sus integrantes por Estat Català. Este rótulo ganó eco al lanzar la campaña “xarnegos fora!” y su lema alcanzó notoriedad en la precampaña electoral de los comicios legislativos de octubre de 1982, al crear una significativa controversia política.

Para el lector no familiarizado con el término “xarnego”, señalamos que -según el Diec– este tiene una acepción peyorativa: “Inmigrante castellanoparlante residente en Cataluña, dicho despectivamente”.

Una nueva síntesis ideológica que supera la dicotomía Cataluña-España (2002-2015)

La reflejó la irrupción de la Plataforma per Catalunya [PxC], constituida el 2002 y que conoció un largo ciclo de ascenso y un súbito declive entre los comicios locales del 2003, 2007, 2011 y 2015. Aludimos en este caso a una nueva síntesis ideológica en la medida que este partido superó -aunque de forma limitada- las contradicciones que crea el eje catalanismo-españolismo con el lema “Primero los de casa”. Este eslogan proyectó un eje ideológico que contrapuso “autóctonos” (se sintieran estos catalanes o españoles) y foráneos (inmigrantes).

Como ya explicamos en este blog, la confluencia de tres factores provocó el eclipse de la PxC en los comicios locales de 2015: la crisis interna del partido; el impacto del proceso secesionista (que monopolizó la agenda política en detrimento de otras cuestiones y creó una dinámica electoral inclusiva); y la irrupción de nuevas marcas anti-establishment.

Pronósticos imposibles

En el libro mencionado finalizamos nuestro análisis señalando estas eventuales tendencias de futuro: “En este marco la ultraderecha puede continuar estancada y marginal, persistir su carácter dual (fracturada entre separatistas catalanes y ultranacionalistas españoles) o generar nuevas síntesis ideológicas hoy imprevisibles que le permitan progresar en las urnas”.

Desde nuestra óptica es difícil ir más allá de lo apuntado en la obra, pues -paradójicamente- el único pronóstico que hoy puede hacerse (tanto en relación a la política catalana como española) es que resulta imposible hacer pronósticos.


NOVEDADES EDITORIALES SOBRE VIOLENCIA POLÍTICA DURANTE FINALES DEL FRANQUISMO Y LA TRANSICIÓN

junio 23, 2018

 

Imagen del entierro de las víctimas de Atocha en 1977 (Foto de A.G-Reuters-Live!).

EN LOS ÚLTIMOS MESES SE HAN PUBLICADO VARIAS NOVEDADES SOBRE VIOLENCIA POLÍTICA relativa a la etapa final del franquismo y a la Transición (tema que abordamos en  La Transición española. El voto ignorado de las armas).  Ofrecemos aquí su relación.

El mito de la transición pacífica. Violencia y política en España (1975-1982), de la historiadora francesa Sophie Baby.

Se trata de la traducción de su tesis doctoral, publicada originalmente en francés en 2012. Es una obra detallada e imprescindible para analizar la violencia política, con una importante base de datos.

Aconsejamos su lectura a quienes estén interesados en el tema. En ella hallarán tanto una visión global de la violencia poilítica que cuestiona de modo solvente y  contundente la visión idealizada de una Transición pacífica.

 

Vides truncades. Repressió, víctimes i impunitat a Catalunya (1964-1980), de David Ballester.

El trabajo reconstruye una veintena de casos poco conocidos de muertes causadas por violencia institucional que han quedado relegadas a un segundo plano en las crónicas políticas y que, en algunos casos, nada tuvieron que ver con al política. Es una aportación de interés, ya que en el período que analiza su obra este tipo de violencia suele ser considerada poco relevante.

Aconsejamos al respecto la lectura de la entrevista con el autor publicada en este blog.

 

Pardines. Cuando ETA empezó a matar, obra colectiva coordinada por Gaizka Fernández Soldevilla y Florencio Domínguez.

El título de la obra alude a a primera víctima mortal de ETA en 1968, el agente de la Guardia Civil José Pardines. El libro presenta aportaciones tanto a aspectos generales de las víctimas de ETA como del asesinato de Pardines, del que muestra la falsedad de la versión del mismo que ETA difundió.

Aconsejamos al respecto la lectura de la entrevista con Gaizka Fernández publicada en este blog.

 

Verdugos impunes. El franquismo y la violación sistémica de los derechos humanos, de los historiadores Antonio Miguez, Gutmaro Gómez, José Babiano y Javier Tébar.

El ensayo ofrece una visión panorámica y actualizada de la cuestión con la bibliografía más destacada sobre el tema. El origen del libro es en un informe pericial  hecho a petición del equipo jurídico de la Coordinadora de Apoyo a la Querella Argentina contra los Crímenes del Franquismo (CEAQUA).

Aconsejamos al respecto la lectura de la entrevista con los autores publicada en este blog.

 

Caso Cipriano Martos, del periodista Roger Mateos.

Reconstrucción biográfica minuciosa y ágilmente narrada de la trayectoria de Cipriano Martos, un obrero vinculado a CC.OO. y a OSO, ente sindical del Partido Comunista de España (marxista-leninista) y del FRAP. Martos fue detenido en Reus, torturado y murió en circunstancias no aclaradas. Según la versión oficial, ingirió ácido sulfúrico para suicidarse. Sus familiares no pudieron ver el cadáver.

Aconsejamos al respecto la entrevista- reportaje publicada por por Javier Coria para la revista R@mbla y reproducida en este blog.

 

La Transición sangrienta, del periodista Mariano Sánchez Soler.

Reedición de esta obra publicada en 2010. Su interés radica en reconstruir distintos episodios violentos, destacando el empleo de fuentes judiciales. Aborda la represión de movilizaciones ciudadana, crímenes asociados a ámbitos involucionistas y diversos atentados.

El ensayo devino pionero en presentar a la Transición como un proceso muy alejado de su proyección como “pacífico”.

Clicando aquí puede accederse a la lectura del primer capítulo en PDF.

 


CIPRIANO MARTOS: UN ASESINATO OLVIDADO

junio 16, 2018


Portada de Caso Cipriano Martos, de Roger Mateos.

¿QUIÉN FUE CIPRIANO MARTOS? El periodista Roger Mateos ha escrito la biografía de este sindicalista y militante franquista que murió entre torturas en Reus. A continuación reproducimos el reportaje elaborado por Javier Coria para la revista R@mbla y publicado el 14 de mayo,  con imágenes que también son de esta publicación on-line. Está elaborado a partir de la presentación del libro, en la que formulamos preguntas al autor. Agradecemos a Javier Coria y a R@mbla la autorización para reproducir su trabajo.

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Cipriano Martos: un asesinato olvidado

El sindicalista Cipriano Martos fue torturado hasta la muerte el 17 de septiembre de 1973, en un cuartel de la Guardia Civil de Reus (Tarragona). Aunque la versión oficial dice que se suicidó al ingerir el contenido de una botella de ácido sulfúrico, unos de los componentes del cóctel molotov, es bastante raro que la prueba en una causa judicial estuviera en la sala de interrogatorio al alcance del reo. El periodista de la agencia EFE, Roger Mateos, presentó en la librería Documenta de Barcelona su ensayo: Caso Cipriano Martos. Vida y muerte de un militante antifranquista, publicado por la Editorial Anagrama.

Roger Mateos (fotografía de Francesc Sans/Rambla).

Cipriano Martos, obrero de la construcción, pertenecía a CC.OO. y a la OSO, ésta última la organización sindical del Partido Comunista de España (marxista-leninista) y del FRAP, organizaciones en las que militaba el joven. Trabajó como jornalero en Morón de la Frontera (Sevilla), minero en Teruel, obrero textil en Sabadell y Terrassa; y en la construcción en Reus. Fue detenido en última ciudad en una redada tras un reparto de propaganda en Igualada y realizar pintadas contra la monarquía, Franco y por una República Popular y Federativa. Ningún delito de sangre, como vemos.

Presente en el registro de su domicilio, donde se encontró propaganda del FRAP y líquidos inflamables, fue llevado a las dependencias de la Casa Cuartel de la Guardia Civil, donde sucedieron los fatídicos hechos. Fue torturado durante 50 horas para que delatara a los dirigentes de la huelga de la construcción y a sus camaradas. En uno de los interrogatorios, el ácido sulfúrico encontrado en su casa fue a parar a la garganta del detenido. Nada se investigó, nadie fue a la cárcel. Aunque no está recogido por ninguna ley, las fuerzas de seguridad del Estado tienen presunción de verdad, por lo que la versión de la Guardia Civil de que se trató de un suicidio, se aceptó sin más. Ante la gravedad del estado del preso, el 27 de agosto fue llevado a la sala de beneficencia del Hospital San Juan de Reus (hoy Hospital Sant Joan). Posteriormente sucedió otro hecho extraño, el 29 de agosto fue llevado ante el juez para presentar declaración, cosa que no pudo hacer por tener la garganta abrasada por el ácido. Ante la gravedad de las heridas, Cipriano Martos fallecía el 17 de septiembre de 1973, a la edad de 30 años. El acta de defunción ponía un lacónico: “causa de la muerte, hemorragia interna”.

Su caso, forma parte de la Querella Argentina que pretende juzgar los crímenes del franquismo. Roger Mateos hace un amplio recorrido por la vida de este joven que, lleno de idealismo, militó en una de las organizaciones más duras del antifranquismo. La temida Brigada Político Social (BPS) de la policía llegó a formar un grupo especial para perseguirlos. El libro, muy bien escrito, se basa en su mayoría en testimonios orales, con la dificultad que ello acarrea por la dificultosa y larga búsqueda de protagonistas que vivieron de cerca los hechos. También es importante de que al autor le fuera facilitada una copia del sumario sin censurar. No es una biografía épica, ni una hagiografía, se humaniza al personaje y no falta la crítica con cierta ironía.

Roger, que ya publicó numerosos reportajes sobre las actividades clandestinas del PCE (m-l) y el FRAP, declara que no siente ningún: “apego por sus postulados, y menos por sus métodos de lucha”, pero siempre le atrajo la “originalidad” y “exotismo” de la organización, y se siente perplejo sobre el grado de entrega y sacrificio de su militancia.

Con una sala llena, donde abundaban viejos militantes y amigos, pudimos ver a Antonio Martos, hermano mayor de Cipriano y personado en la Querella Argentina, a Felipe Moreno, portavoz de la Mesa de Catalunya d’Entitats Memorialistes y miembro de la Red Catalana y Balear de Apoyo a la Querella. Felipe Moreno pasó por las siniestras manos de Juan Carlos González Pacheco, “Billy el Niño”. Reclamado por la jueza argentina María Servini De Cubría, la justicia española no lo extradita ni lo juzga en España, como sería preceptivo. Pero al amparo de la Ley de Amnistía, verdadera ley de punto final, se protege a torturadores y ministros que firmaron penas muerte, y que nunca pisaron una cárcel ni fueron juzgados. Hoy nos enteramos que el torturador “Billy el Niño” cobra un 15% más de pensión vitalicia desde 1977 por estar condecorado como policía.

Para la presentación, Roger Mateos contó con la colaboración del historiador Xavier Casals, que conversó con el autor. Aquí les resumimos dicha conversación.

Xavier Casals: ¿Qué crees que puede aportar la biografía de Ciprino Martos a los que lo conocieron y a los que no sabemos nada?

 Roger Mateos: Para los que lo conocieron, hay una cosa que puede aportar. Como sabéis los que habéis militado en la clandestinidad, es muy estricta. Esto consistía en no saber nada de quien tenías al lado, o conocer muy poco por motivos de seguridad. Vosotros sólo sabéis unas piezas del puzle de aquel momento, conocimientos que tenéis en exclusiva, pero desconocéis otras piezas del puzle. Tenía que ser así, porque entonces sería peligroso. Por lo tanto el libro sirve para que los compañeros de militancia de Cipriano tengan toda la información; y respuestas a muchas preguntas que se hacían.

 Para los que no conocían nada del caso, puede servir como un nuevo episodio a añadir a la memoria histórica, del que hasta ahora no tenían conocimiento. No es un caso único de brutalidad y silencio, pero combina las dos características.

Cipriano Martos.

¿De la búsqueda cuáles fueron los momentos más complicados?

 Sin duda encontrar los testimonios. La parte más complicada es la del medio. El libro se justifica solo con la pregunta capital: si fue asesinado o se suicidó, y que pasó en ese cuartel de Reus. Aunque los testimonios son limitados, no fue difícil, tenemos la sentencia –allí aparecen los nombre de los agentes presentes-. Conocemos los nombres de las personas que estaban militando con Cipriano en Reus. De los orígenes en Andalucía tuve que desplazarme allí, hablar con los familiares y ver el entorno donde nació y vivió durante un tiempo Cipriano. Del momento que él emigra a Sabadell y se politiza, partía de cero. Los testimonios de las militantes del FRAP, Paqui y Sacramento, fueron cruciales. Me costó encontrarlas. Curiosamente fueron militantes del PSUC los que me pusieron en la pista.

Solemos imaginarnos a los que se organizan como personas muy politizadas. En el libro descubrimos que Cipriano es un caso de autodidactismo. ¿El caso de Cipriano Martos era excepcional? ¿Era un perfil de la militancia de la época?

Justamente antes de venir aquí lo estaba hablando con una militante si era un caso excepcional, y ella me decía que no. Que ella conoció a militantes que podían venir de un perfil social parecido, y que se habían politizado. Cosa natural en una dictadura y con una clase social oprimida. Cipriano llegó de un pueblo donde había sufrido lo indecible por la pobreza en que se vivía en aquellos años en muchas zonas rurales.

Educación la mínima, ya que él y sus hermanos fueron poco a la escuela, ya que desde pequeños trabajaron cuidando gallinas y de peones en el campo. Llegó a un Sabadell -en 1969 con su hermano Antonio- en ebullición, cada vez más organizado en las organizaciones obreras, con luchas en las calles, luchas vecinales, políticas, laborales… Cipriano no entró a militar desde una fábrica, sino, y eso me hace mucha ilusión, desde un centro cultural, de los muchos que había en los barrios periféricos de Sabadell, en este caso en Can Oriac (Ca n’Oriac, en catalán), donde había una célula del PCE (m-l) muy numerosa. Siendo un grupúsculo a principios de los años setenta, en 1973 el partido creció y comenzaba a ser un grupo que tenía una relevancia notable y a ser un actor a tener en cuenta.

Hacia el final, con la detención y muerte de Cipriano: ¿Cómo fuiste encajando las piezas, poniendo orden?… Es que todo chirria, por ejemplo la documentación de pompas fúnebre consta el nombre del padre pero no está firmada. En la declaración, el juez hace como una abstracción de la realidad, lo mismo pasa con la declaración de los guardias civiles. Todo es muy disperso.

Pues el trabajo es analizar y encontrar hasta la mínima pista que tenía en la documentación. En el libro me recreo en la declaración del teniente de la Guardia Civil que estaba al mando de aquel cuartel. Y la del juez que atendió a Cipriano cuando la guardia civil te trajo a Cipriano Martos descoyuntado, justo había bebido el líquido. Analizo las frases del juez que supuestamente había de investigar esa muerte y de los autores directos dl caso. El libro tiene un vacío. Los libros que a mí me gustan, no tienen un final cerrado o no tienen una respuesta cien por cien clara a la pregunta central. Me acerco todo el que puedo, pero hasta ahora tenemos muchas dudas porque nos faltan unas piezas básicas. De lo que pasó en aquel cuartel, sólo tenemos un tipo de testimonio. Los demás sólo podemos hacer suposiciones más o menos fundadas. Quienes podían explicarlo, tienen cero interés de hacerlo. Yo no puedo hacer de juez y llevar a los testigos que aún viven antes un tribunal, pero la pregunta que a mí me interesa es otra, la vida y proceso de politización de Cipriano.

Si después de 50 horas de torturas y malos tratos, no sólo de él, sino de otros detenidos días antes; si en ese contexto Cipriano se hubiera suicidado… ¿Eso eximiría de culpa a sus captores? Yo creo que no.

Certificado de defunción de Cipriano Martos.

¿Por qué el régimen no dejó ver el cuerpo a la familia y no quiso que transcendiese el episodio?

 Me da vergüenza responder a esta pregunta junto a ti, que eres historiador. Yo puedo dar alguna posible razón. Veníamos del caso de Enrique Ruano (se refiere Roger Moreno al estudiante antifranquista precipitado por una ventana el 20 de enero de 1969 por la policía secreta franquista, la BPS), que había desencadenado protestan nacionales s e internacionales. Hubo más casos de muertos que cuando se supieron generaron una reacción en la calle y una reacción en el exterior de precisión internacional al régimen franquista. Una muerte como la del Cipriano, después de una larga sesión de torturas, ninguno se hubiera creído la versión oficial del suicidio.

¿Por qué no dejaron ver a la familia el cuerpo?: A saber que marcas físicas habían dejado las 50 horas de interrogatorio en aquel cuerpo. De hecho, creo que era una práctica habitual no dejar ver el cuerpo de los detenidos muertos a las familias y a los abogados. En el caso de Cipriano es especialmente sangrante, porque si no lo sabéis, el estuvo 21 días convaleciente tras ingerir el ácido, no murió inmediatamente. Durante ese tiempo, ninguno avisó a la familia. Su hermano Antonio estaba en Sabadell, y no supo ni si quiera que su hermano esta en Reus, ya que se había introducido en la militancia clandestina a su familia no sabía dónde estaba. Pero la policía no avisó a la familia que estaba detenido, ni si quiera que estaba hospitalizado. Su abogado, Rafael Nadal, tampoco lo pudo ver.

Con el importante y necesario libro de Roger Moreno conocemos unos de los casos más oscuros de la represión franquista. Fuere cómo fuero, para muchos, de una forma u otra Cipriano Martos fue asesinado por la guardia civil.

Fue uno de tantos casos de tortura y asesinato, y en la España de hoy, a pesar del tiempo transcurrido, la impunidad y la negativa del Estado de investigar y juzgar a los responsables políticos y materiales de aquella represión, los hace cómplices. No podemos hablar de una España democrática hasta que se juzgue a los culpables y se repare a las víctimas.