ESPAÑA SUMA, UN RETO COMPLICADO PARA VOX

septiembre 22, 2019

Pablo Casado quiere que Albert Rivera y Santiago Abascal se unan a España Suma (foto: El Español). 

 

LA PROPUESTA DEL PP DE CREAR UNA ALIANZA ELECTORAL CON VOX y otras fuerzas con el rótulo de “España Suma” parece haber creado dudas en el partido ultraderechista. Pese al rechazo tajante de Santiago Abascal a participar en ella, el portavoz de la formación, Iván Espinosa de los Monteros, contempló la posibilidad contraria, aunque luego la rectificó.

¿Pero que es “España Suma”? Esta marca quiere repetir los buenos resultados de “Navarra Suma”, candidatura conjunta de Unión del Pueblo Navarro [UPN], C’s y PP en los comicios legislativos, locales y autonómicos de 2019 que hizo de Navarra el “laboratorio” de la derecha. Con ella el PP quiere “que sigan convergiendo aquí los votantes que se fueron a Vox, a Ciudadanos y los socialdemócratas enfadados con su partido, la España de los balcones”. Tal oferta es un reto para Vox por razones tácticas y estratégicas.

Las razones estratégicas: la necesidad de competir en la derecha

Vox ha rechazado proyectarse como una opción “antisistema” similar al Reagrupamiento Nacional lepenista o la Lega italiana para devenir un partido de protesta socialmente transversal. Tal posicionamiento hubiera implicado -entre otros aspectos- buscar el voto obrero y popular con un discurso proteccionista, ultranacionalista y defensor de un “chauvinismo del Bienestar” (plasmado por el lema “los españoles primero”). Tal apuesta es difícil de casar con su política económica neoliberal y -de modo llamativo- hasta ahora Vox no ha hecho incursiones significativas en el voto obrero.

Ello le sitúa en un especio político de competencia directa con PP y C’s que comporta una relación compleja con ambas fuerzas: debe alcanzar acuerdos con ellas para crear mayorías allá donde se puede desbancar a la izquierda de las instituciones, pero al hacerlo debe evitar que su perfil político quede diluido.

El resultado de esta situación ha sido que Vox, C’s y PP han actuado de modo disciplinado en sus acuerdos postelectorales y la derecha no ha perdido el control de ninguna institución donde podía tenerlo tras los comicios del 26-M. Al suscribir los pactos para formar mayorías Vox ha buscado un “alineamiento crítico” que le permita un equilibrio entre su rol de partido de protesta y el de gobierno (de ahí la escenificación de un difícil acuerdo por parte de Vox en la presidencia de la Comunidad de Murcia, que también se logró). Y es que su electorado quiere que Vox encarne una “derecha dura” que no comprometa las victorias del bloque de derechas.

Las razones tácticas: ¿”España Suma” realmente suma para Vox?

En tal escenario “España Suma” es un brete para Vox también por razones tácticas. Según las encuestas, el voto de la derecha tiende a reagruparse en torno al PP, en detrimento de Vox (y C’s), que no pudo transformar en escaños 700.000 de los votos que recibió el 28-A. Ello penalizó al partido y en los comicios europeos del 26-M Vox perdió el 48.1% de su apoyo del 28-A (pasó de 2.677.173 a 1.388.681 votos) y el último sondeo del CIS le otorga un 3.3% (frente el 10.1% del 28-A).

Por tanto, si Vox acude en solitario a la nueva cita electoral puede perder apoyos relevantes en provincias con pocos escaños en juego y en sus candidaturas al Senado. Además, ello puede contrariar a una parte substancial de su electorado que apoya unirse a “España suma” (podría ser hasta un 63.6%). Pero si opta por tal alianza, Vox puede ver difuminado su perfil y espacio electoral. En definitiva, decida lo que decida puede perder sufragios.

Una posición complicada y una carta por jugar

El partido ultraderechista se halla así en una encrucijada difícil ante “España Suma”. Descartada aparentemente la apertura decidida hacia el voto obrero y el universo sociológico “de izquierdas” (aunque quizá su crítica al Vaticano es un intento de captar un voto anticlerical popular marcando distancias del PP), Vox debe competir en el caladero de voto de la derecha. De este modo, como hemos señalado, si se une a “España Suma” puede difuminar su perfil y si no lo hace puede sufrir un correctivo en las urnas.

En tal tesitura la formación cuenta con un activo potencial que aún no pueden captar los sondeos: su capacidad de canalizar la reacción contra el secesionismo cuando se haga pública la sentencia del proceso a los líderes independentistas y en Cataluña se abra un ciclo de protestas contra ella. El anti-separatismo es el artículo estelar del fondo de comercio de Vox y falta por ver en qué grado liderará una respuesta de “afirmación española” rentable en votos.

_______

* Artículo publicado originalmente como Xavier Casals, “España suma, un reto complicado para Vox”, Agenda Pública (20/IX/2019).


¿LOS PARTIDOS DE EXTREMA DERECHA VIENEN PARA QUEDARSE? EL CASO DE GRECIA DEMUESTRA QUE NO SE PUEDEN HACER PRONÓSTICOS

septiembre 14, 2019

El periodista Kyriakos Velopóulos, que fundó y lidera Solución Griega (foto de E. M. en elmundo.es).

CUANDO IRRUMPE INSTITUCIONALMENTE UNA FUERZA DE ULTRADERECHA SUELE DECIRSE QUE “HA VENIDO PARA QUEDARSE”. Sin embargo, los partidos de este espectro presentan en algunos casos gran volatilidad de voto. A continuación analizamos el caso de Grecia, que ilustra cómo se han sucedido formaciones que se han eclipsado. Veámoslo como un drama que por el momento tiene tres actos (aunque podrían ser más).

Primer acto: Ascenso y caída de LAOS (2004-2012)

Al concluir la dictadura helena de los coroneles en 1974, como ya explicamos en este blog,  este sector ideológico devino marginal tras conocer una breve presencia en el parlamento. Pero retornó al mismo antes del crash del 2008, cuando en los comicios europeos del 2004 el partido Alerta Popular Ortodoxa [LAOS], que lideró Georgios Karatzaferis, obtuvo un escaño y en los legislativos del 2007 logró 10 con el 3.8% de los votos.

LAOS, que combinó su discurso radical con el pragmatismo, en noviembre del 2011 se integró en un gobierno de coalición con conservadores y socialdemócratas que seguía pautas de la troika en relación a la deuda contraída. Al hacerlo, desagradó a sus electores y, pese a dejar el ejecutivo en febrero del 2012, en los comicios de mayo de ese año devino extraparlamentario.

Segundo acto: Ascenso y caída de ANEL y Amanecer Dorado (2012-2019)

Su vacío, por una parte, lo ocupó Griegos Independientes [ANEL], fuerza dirigida por Panos Kammenos, de carácter igualmente nacionalista y xenófobo, pero opuesta frontalmente al rescate. En las elecciones de mayo en las que LAOS se hundió obtuvo el 10.5% de votos (33 escaños) y en las celebradas este enero, el 4,7% (13).

Por otra parte, emergió también Amanecer Dorado. Fundado en 1983 por su líder Nikos Michaloliakos, este partido  de orígenes neonazis fue marginal durante un cuarto de siglo. No obstante, en el 2008 inició una estrategia de implantación en el distrito sexto de Atenas y en los comicios locales del 2010 captó el 5.3 % de votos y Michaloliakos fue elegido concejal. La crisis activó su crecimiento: en las elecciones legislativas de mayo del 2012 captó el 7% de votos y saltó a 9.4% en las europeas del 2014. Pareció conocer entonces una dinámica ascendente.

Pero en las de 2019  su resultado cayó al 4.8% y pasó de 3 a 2 escaños. Finalmente, en los comicios legislativos de ese año devino extraparlamentario (2.9%).  ANEL tampoco tuvo mejor suerte: tras formar un gobierno de coalición con Syriza desde 2015, dejó el ejecutivo en enero de 2019 y, como Amanecer Dorado, también quedó fuera del parlamento en los comicios europeos de ese año (0.8%) y ya no concurrió a los legislativos.

Tercer acto: la emergencia de Solución Griega (2019…)

No obstante, la extrema derecha no ha desaparecido de las instituciones, pues ha emergido una nueva formación de este sector político: Solución Griega.

Esta formación fue constituida en 2016 y la lidera un ex-parlamentario de LAOS, Kyriakos Velopoulos. En los comicios europeos de 2019 obtuvo un escaño (1.1%) y en los legislativos 10 (3.7%). Ha iniciado así una aparente andadura ascendente.

Conclusión: toda cautela es poca en los pronósticos

En suma, Grecia ilustra que las fuerzas de extrema derecha no necesariamente “vienen para quedarse”, pues su electorado puede experimentar una gran volatilidad y sus partidos pueden conocer irrupciones espectaculares y mediáticas seguidas de eclipses súbitos y silenciosos. Se impone la prudencia, pues, al hacer pronósticos sobre este espectro, ya que en este país hemos asistido al eclipse de LAOS, ANEL y Amanecer Dorado.

En España podemos ver como Vox también refleja una elevada volatilidad electoral: en las elecciones europeas perdió casi un 48.1% de sus sufragios de las del 28-A y los sondeos indican que su tendencia a la baja persiste: el último del CIS le otorga un 3.3% (el 28-A obtuvo el 10.1%). Ello indica que se impone la prudencia al hacer prospectiva.


¿VUELVE EL FASCISMO? ¿LA ULTRADERECHA ACTUAL REFLEJA EL RETORNO DEL FASCISMO? DOS HISTORIADORES EXPERTOS EXPERTOS EN EL TEMA ANALIZAN LA CUESTIÓN

agosto 31, 2019

 

Los historiadores Emilio Gentile (izq.) y Enzo Traverso (der.).

DONALD TRUMP, MATTEO SALVINI, MARINE LE PEN, NIGEL FARAGE… ¿VUELVE AL FASCISMO? Esta es una pregunta habitual en los medios de comunicación y foros ante el ascenso de la extrema derecha. Ahora disponemos de dos textos breves solventes y legibles, redactados en forma de entrevista que abordan la cuestión.

Ambos reflejan las tesis de dos reputados historiadores italianos de dilatado currículum y sólida reputación: Emilio Gentile (nacido en Bojano en 1946), en Quién es fascista (2019), y Enzo Traverso (nacido en Gavi en 1957),  en Las nuevas caras de la derecha (2018), del que existe versión en catalán, Els nous rostres del feixisme.

Del fascismo al postfascismo: ¿Qué ha cambiado?

¿Es posfascista la ultraderecha actual? Traverso plantea esta y otras cuestiones en una entrevista con el antropólogo Régis Meyran de 110 páginas con 87 notas. Es un diálogo con referencias numerosas a estudios, hechos y debates, y con unas respuestas llenas de matices. Todo ello le otorga complejidad sin limitar la comprensión.

Ahora bien, como la obra fue publicada en francés el 2017, la conversación pone el foco en Francia, a veces tiene referencias que el lector o lectora puede desconocer (como sucede aludir al Partido de los Indígenas de la República o al Comité Invisible). Pese a ello, los análisis perspicaces de Traverso compensan el esfuerzo.

El historiador prefiere el término “postfascismo” para aludir a la ultraderecha actual ante los de derecha populista o el de “nacional-populismo”. Con él designa “un estado inestable, expresión de una transición inacabada entre un fascismo superado -pero que no deja de ser la matriz de su movimiento- y una derecha nacionalista que no siempre aparece como legítima y respetable en una democracia liberal”. Es, pues, “un fenómeno transitorio, en mutación, que no ha cristalizado”, desvinculado del neofascismo. Este término, de hecho, sería un oxímoron: no designa algo nuevo, sino “residual” en querer “prolongar y regenerar el viejo fascismo”.

“El fascismo ha muerto definitivamente”

Muy distinto es el punto de vista de Gentile, opuesto a la pretendida existencia de un fascismo que ha pervivido hasta el presente, como se plantea de forma habitual. Es rotundo al respecto: “El fascismo ha muerto definitivamente, pues nadie hoy -ni siquiera los neofascistas- quiere restaurar el régimen que fue derribado por la victoria irreversibles de las fuerzas antifascistas, unidas para restituir al pubelo italiano la libertady la soberanía”.

Discípulo del célebre historiador Renzo de Felize, este investigador ha escrito una breve ensayo en forma de entrevista, pues esta no refleja un diálogo real. Ello obedece a que el autor ha organizado su argumentación a lo largo de 220 páginas de reducido tamaño a partir de una secuencia de preguntas que le han formulado a lo largo de su carrera y que aún se repiten. Este formato tiene la virtud de poder plantear numerosas cuestiones habituales en foros y medios de comunicación con respuestas sintéticas.

Al desarrollar sus tesis, Gentile insiste en acotar el fascismo a su época, evitando las simplificaciones que insisten en la existencia de un “fascismo eterno” o de su permanente retorno. Al hacerlo aporta explicaciones ilustradas con hechos y episodios históricos que le confieren solidez.

En este sentido, analiza muchas cuestiones interesantes, como las relaciones entre la Resistencia y el antifascismo o la actitud del comunismo italiano ante el fascismo. Esta última fue compleja y en 1934, tras llegar Hitler al poder el año anterior y consolidarse el régimen de Mussolini, pasó de identificar a los socialistas como “socialfascistas” a buscar la colaboración con estos y con el resto de formaciones antifascistas.

Miembros de Casa Pound en Roma con máscaras con los colores de la bandera italiana (foto: Reuters).

Dos visiones divergentes y sugerentes

En suma, estamos ante dos lecturas que se complementan, que coinciden en rechazar algunos lugares comunes del debate público o mediático (como la existencia de un “islamofascismo”) y que muestran cómo se pueden argumentar visiones muy distintas sobre la relación entre la ultraderecha actual y el fascismo con solidez, por lo que recomendamos su lectura. En una época en la que se repiten tópicos desde la pobreza de información y la pereza intelectual, estos dos textos breves ofrecen sendas perspectivas inteligentes y documentadas sobre la eventual persistencia del fascismo.

 


ENTREVISTA A FLORENTINO RODAO: “EL SENTIMIENTO DE CULPA EN JAPÓN POR SU PARTICIPACIÓN EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL ES MUY DIFERENTE AL DE ALEMANIA”

julio 27, 2019

 

FLORENTINO RODAO ES UN HISTORIADOR EXPERTO EN JAPÓN Y BUEN CONOCEDOR DEL MUNDO ASIÁTICO. Este catedrático de la Universidad Complutense nacido en Madrid en 1960 es bien conocido por diversos trabajos: Españoles en Siam (1997), Franco y el imperio japonés (2002) o Franquistas sin Franco. Una historia alternativa de la Guerra Civil española desde Filipinas (2012).

Ahora acaba de publicar La soledad del país vulnerable. Japón desde 1945 (Crítica), una visión amplia y desde diversos puntos de vista de la evolución de este país tras su derrota en la Segunda Guerra Mundial. De este modo, el ensayo no se ciñe a cuestiones estríctamente de historia e incide -entre otros aspectos- en la vida social o el rol de la mujer y el de la religión. Puede leerse un fragmento en PDF aquí.

Dado que consideramos la obra de interés para nuestr@s lector@s, le hemos hecho una entrevista por email. Le agradecemos que haya accedido a contestar a nuestras preguntas.

¿En el recuerdo de la Segunda Guerra Mundial en Japón hay una sensación de culpabilidad como en Alemania?

Por supuesto que hay sentimiento de culpa, y muy intenso. En muchos casos he oído a japoneses sacarlo sin venir a cuento. El recuerdo de la guerra, eso sí, ha estado más politizado y usado por los políticos que en España. Yo creo que ha sido así porque al juzgar a los presuntos criminales de guerra ha predominado más el sentimiento nacional sobre la posible culpabilidad de los procesados. Frente a una Alemania que ha aceptado las peticiones de juzgar alemanes como criminales de guerra en otros países, Japón ha sido diferente.

En parte, por el mal ejemplo que dio el Tribunal de Guerra de Tokio, que ha sido visto como el ejercicio de la Justicia de los vencedores. Y en parte, por la propaganda de esos años, que se centró en la justicia de sus objetivos más que en la maldad de los enemigos. La vieja imagen del bolchevique o del judío perverso que debía morir hizo palpable el error y el arrepentimiento al acabar la guerra. Incluso las percepciones niponas de los aviadores norteamericanos, los más odiados, fueron relativamente benignas: se les siguió considerando humanos, no ratas o monos, que fue lo más normal entre sus enemigos.

La masacre de Nanjing es la más conocida de la Guerra Chino-Japonesa y su cifra de víctimas es en torno a 70.000 personas. Fue cometida en diciembre de 1937, tras el reconocimiento por Italia (una gran potencia entonces) de su conquista del Manchukuo y cuando pensaban que China se derrumbaría. Tenían la intención de acabar con el ejercito nacionalista chino: se buscó en especial a los que tenían botas o vestimenta del ejército nacionalista, aunque se acabaron cometiendo numerosos desmanes. Por ello, los comunistas la marginaron inicialmente (Imagen de Wikipedia: Ciudadanos chinos son enterrados vivos).

A partir de los años ochenta, la multitud de visitas a un memorial de esta masacre (que cifra en su entrada 300.000 muertos, en grandes letras) y un libro de Iris Chang, La violación de Nanjing (1997, 2016 en la edición en español) que lo describe con mucha emotividad han ayudado a recordar la masacre. De hecho, el museo  ha sido ampliado recientemente, del éxito que ha tenido

Japón lo vive algo desconcertado, porque al comienzo de los años noventa del siglo XX había una gran expectativa de colaboración conjunta. De hecho, Tokio fue el primer país que ayudó a China a aliviar el aislamiento tras la masacre de Tiananmen en 1989. Parece que Japón confió demasiado en el efecto de la cooperación al desarrollo que estuvieron brindando y descuidó las imágenes remanentes del pasado.

¿Fue el emperador Hiro-Hito un criminal de guerra?

Desde un punto de vista que considere que Hiro-Hito como Jefe del Estado es el responsable de las maldades cometidas en nombre del Estado, sí. Desde otros puntos de vista, también, porque se utilizó su figura para militarizar el país e incluso los paquetes de tabaco de los soldados aseguraban que era un regalo del emperador. Y una vez que Japón entró en guerra, el emperador también deseaba que la ganara.

Ahora bien, otra cosa es si realmente el emperador tenía autoridad para detener la espiral militarista en la que estaba inmerso el país. Un intento de negociación del Primer Ministro Fumimaro Konoe en China, con la idea llegar a un acuerdo con el presidente Roosevelt de EE.UU., por ejemplo, se fue al garete porque los propios militares detuvieron al mediador al llegar a China. La idea era llegar a un acuerdo con EE.UU. que fuera aprobado inmediatamente por el emperador, con lo que los militaristas no podrían negarlo. Frente al “pensamiento de grupo”, la capacidad de reacción era limitada, incluso para el propio emperador (Imagen de Wikipedia: El emperador Hiro Hito en 1938).

¿Se produjo una “desfascistización” de la administración y de las élites japonesas en 1945?

Se produjo una democratización en la medida que se permitieron de forma inmediata los sindicatos, partidos políticos y se puso en marcha una constitución democrática, muy avanzada para su época incluso en los derechos de las mujeres más que en EE.UU.. El militarismo y todo lo que oliera a fascismo fueron asociados con los tres lustros bélicos y la democracia pasó a ser vista como la palanca para la modernización.

En definitiva, se produjo una desmilitarización total y absoluta. Y se acabaron una buena parte de las razones que llevaron al militarismo, como una reforma agraria radical que igualó las rentas en el país. Pero cuidado, no confundamos eso con el autoritarismo y el control social, que ha seguido vigente.

¿Cuál ha sido el legado del militarismo derrotado en 1945? ¿Aún persiste?

Más allá de personajes curiosos como Yukio Mishima, un participante asiduo en las manifestaciones de izquierda que creía en la divinidad imperial, los ultraderechistas tienen escasa entidad (Imagen de Wikipedia: Mishima, que practicó el culto al universo del samurai).

El Ejército es muy reducido y no parece muy entusiasmado de entrar en una guerra. Además, los militares cada vez están más identificados con las actividades humanitarias, como en tantos otros países, desde que ayudaron a la democratización de Camboya, en los años noventa. Ahora hacen campañas de afiliación porque la vida del ejército no atrae mucho a la juventud, como en tantos otros países.

El campo de acción de la ultraderecha nacionalista (uyoku, como se le suele llamar) está en las islas Kuriles, conquistadas a última hora en la Guerra Mundial y en la crítica a los coreanos, muchos de ellos descendientes de los trasladados a trabajar en tiempos del imperio que no pudieron regresar tras la guerra, al contrario que los taiwaneses.

¿ Actualmente la ultraderecha política e intelectual tiene peso en el país?

Tiene una característica parecida a la italiana: su vinculación con la mafia, la yakuza. Desde comienzo del siglo XX, el lumpen ha sido utilizado para minar las campañas de protesta, bien portando palos, espadas, porras e incluso pistolas para reventar mítines o intimidad oponentes políticos, en parte porque el uso de fuerza física era aceptado tácitamente.

Un ultraderechista asesinó durante un mitín al líder comunista Inejiro Asanuma el 12 de octubre 1960.

Después de la guerra, la violencia es mucho menor, pero están comprobados los planes para utilizar a la mafia con el fin socavar las manifestaciones previstas ante la visita del presidente Dwight Eisenhower a Japón en 1960 para firmar el Tratado de Seguridad, Anpo. A través de Yoshio Kodama, la mafia ofreció 18.000 gánsteres para contrarrestar los cientos de miles de manifestantes opositores que se preveían, aunque la visita se canceló. Posteriormente, ha aparecido de forma recurrente en escándalos de tipo político: pueden dar mítines contra determinados políticos y pueden dejar de darlos contra otros.


VOX EN AGUAS PANTANOSAS: SU APOYO CAE EN LAS ENCUESTAS, SE ENREDA EN LOS PACTOS DE GOBIERNO Y GENERA NOTICIAS DESFAVORABLES

julio 6, 2019

Santiago Abascal en un acto de Vox: ¿Se desinfla la atracción de su marca política? (foto de magnet)

 

¿VAN BIEN LAS COSAS PARA VOX? En un artículo que publicamos el pasado 30 de  mayo  (“Vox tras el 26-M: Nubes en el horizonte”), analizábamos las dificultades inmediatas a las que Vox se enfrentaba entonces y que podían impedir su consolidación y arraigo. La situación actual del partido parece indicar que las dificultades persisten, como mostramos en los tres apuntes que siguen.

1. La pérdida de apoyos de Vox continuaría y su 10.3% del 28-A caería hoy al 5.1%

Como advertimos en el citado artículo, las elecciones europeas reflejaron que en un mes Vox había perdido casi la mitad de sus votos (48.1%), al pasar de 2.677.173 el 28-A (10.1%) a 1.388.681 el 26-M (6.2%). Un sondeo de GAD3 de junio y el último barómetro del CIS este julio rubrica esta tendencia.

Así, según GAD3, el 10.3% del voto obtenido el 28-A y el 6.2% de las europeas del 26-M se reduciría en junio al 5.6% y, un mes después, según el barómetro del CIS, al 5.1% (como muestra este gráfico de El País)

2. Se complican los acuerdos tripartitos de gobierno de derechas

La fórmula tripartita que surgió de las elecciones del 2-D de 2018 en Andalucía (un acuerdo de PP, C’s y Vox para formar mayorías de gobierno) parecía fácilmente exportable al resto de España. Ahora, las difíciles negociaciones en tal sentido en Murcia y Madrid demuestran que las cosas no son tan fáciles.

Como ya señalamos en el mencionado artículo, una razón importante de tales idas y venidas de Vox es que en tales negociaciones la formación puede perder votantes “antisistema” si claudica fácilmente y puede perder los que proceden del PP o C’s si entorpece los acuerdos e impide formar mayorías.

Sea cual sea el resultado final de las negociaciones, no parece que Vox pueda salir indemne en cuanto a eventuales costes electorales.

3. El partido genera noticias negativas de las que no puede culpar a los medios

Vox pierde fuelle también por las noticias desfavorables que el propio partido genera y de las que no puede culpar a los medios de información por una supuesta tendenciosidad, como en ocasiones sucede.

Así, Iván Espinosa de los Monteros, dirigente del partido (y esposo de la también dirigente Rocío Monasterio) ha sido condenado por por dejar sin pagar obras de su mansión, una suma que asciende a más de 50.000 euros. El líder de Vox en Andalucía, Francisco Serrano ha sido desautorizado por la jefatura del partido por sus declaraciones críticas sobre la sentencia relativa a “la manada”. Tampoco ha salido muy airoso Vox de su encontronazo en twitter con C’s por el lenguaje empleado, que tuvo que rectificar. Fue igualmente problemático para el partido la torpe respuesta de su diputado por Castilla y León, Jesús García-Conde, ante una pregunta sobre “ideología de género”, momento ampliamente difundido en las redes sociales.

Una coyuntura desfavorable

Lo aquí expuesto puede apuntalar la tendencia a la baja del apoyo a Vox que refleja la demoscopia. No obstante, estamos ante una situación coyuntural y es necesaria una mayor perspectiva temporal para valorar la situación del partido, aunque, por ahora, no parece halagüeña.

 


SE CUMPLEN CIEN AÑOS DE LA FIRMA DEL TRATADO DE VERSALLES: UNA PAZ QUE INCUBÓ OTRA GUERRA

junio 29, 2019

Portada del 29 de junio de 1919 del diario Excelsior en Museo de las Letras y Manuscritos de París (foto de afp_tickers).

 

EL 28 DE JUNIO DE 1919 SE FIRMÓ EN PARÍS EL TRATADO DE VERSALLES, QUE PUSO FIN A LA GRAN GUERRA (1914-1918). Sin embargo, aquella paz establecida en 1919 no impidió que en 1939 estallara otra gran conflagración, lo que plantea una cuestión importante: ¿Hasta qué punto la Primera Guerra Mundial sentó las bases de la Segunda? A continuación, mostramos como su legado puso los cimientos del conflicto de 1939 desde diversos ángulos.

El legado envenenado

En primer lugar, la paz de 1919 quiso excluir a Alemania y a la URSS de la esfera internacional y, como señaló el académico Eric J. Hobsbawm, su retorno a ella era inevitable. En 1922 ambos países rompieron su aislamiento cooperando entre sí con el Tratado de Rapallo. El corolario de su relación fue el pacto de no agresión entre Stalin y Hitler en 1939.

En segundo lugar, la reconstrucción de Europa impulsó un sistema de financiación que facilitó la expansión de la crisis de 1929: el Plan Dawes. Establecido en 1924, consistió en otorgar créditos norteamericanos a Alemania para que se reflotara y pagara sus indemnizaciones a Francia y Gran Bretaña, mientras estos países devolvían créditos de guerra a EE.UU. El crack de 1929 truncó este mecanismo.

En tercer lugar, la Sociedad de Naciones no fue efectiva como árbitro internacional y la paz wilsoniana no consolidó a las democracias: las dictaduras proliferaron, el comunismo y el fascismo polarizaron Europa, y el afán de revancha de Alemania (por el Tratado de Versalles) y el de Italia (al no recibir territorios prometidos por los aliados) estimuló su imperialismo.

En cuarto lugar, en 1919 quedaron larvadas graves tensiones nacionalistas. Los expertos Francisco Veiga y Pablo Martín lo ilustran con un episodio de “limpieza étnica” de 1923 justificado porque “pacificaba” el Próximo Oriente. Fue bendecido por las grandes potencias y consistió en un intercambio de población entre Grecia y Turquía: 400.000 musulmanes helenos partieron a Turquía y 1.300.000 helenos de Turquía lo hicieron a Grecia, con un gran impacto sobre su población (4.5 millones de habitantes).

En quinto lugar, se perfiló el belicoso militarismo nipón. El historiador David Stevenson señala que el estado mayor japonés extrajo una lección de la derrota germana de 1918: para ser una gran potencia, su país debía ser autosuficiente adquiriendo territorios. De hecho, su imperialismo emergente se constató ya en 1915, en las llamadas “21 exigencias” que Tokio formuló a Pequín, mostrando su voluntad de controlar China.

Por último, debe destacarse que el reparto del imperio turco entre las grandes potencias dejó unos territorios inestables porque sus nuevas fronteras eran ajenas a realidades políticas y culturales. Además, la agitación anticolonial efectuada en la Gran Guerra estimuló la insurgencia: británicos y franceses exaltaron primero “la emancipación total” de los pueblos “oprimidos por los turcos” y luego quisieron dominarlos.

Una larga guerra: 1914-1945

Los vínculos de ambas contiendas dotan de unidad el período 1914-1945 desde distintas ópticas. Por ejemplo, como etapa de destrucción del viejo orden del llamado Antiguo Régimen (según sostiene Arno J. Mayer); como una larga guerra civil europea de lecturas diversas (como afirman Ernst Nolte o Enzo Traverso); o como una sucesión de contiendas imperialistas (como apunta Donny Gluckstein). Las dos grandes guerras, en suma, son inseparables.

______________

* Este artículo fue publicado originalmente en El Periódico con el título “La paz que incubó otra contienda” (23/VIII/2014).


VOX TRAS EL 26-M: NUBES EN EL HORIZONTE

junio 1, 2019

Santiago Abascal, líder de Vox (imagen publicada por El Periódico).

 

LOS RESULTADOS DE VOX SON ESPECTACULARES. El 28-A captó el 10.1% del voto (24 escaños) y el 26-M logró representación europea (6.2%, 3 escaños), autonómica (9 parlamentos) y local (2.9% y 530 ediles, aunque solo concurrió en 772 municipios del total de 8.116). Esta situación es inédita en España, ya que el partido de este sector político que le precedió, Fuerza Nueva, solo tuvo un escaño entre 1979 y 1982. Sin embargo, bajo su aparente solidez, Vox presenta debilidades que pueden comprometer su porvenir. Veámoslas.

Una pérdida del 48% del voto del 28-A

Las elecciones europeas han constatado que en un mes Vox ha perdido casi la mitad de sus votos (48.1%), al pasar de 2.677.173 el 28-A (10.1%) a 1.388.681 el 26-M (6.2%). Además, este electorado ha rechazado apoyar a Vox cuando le era más cómodo hacerlo, pues en los comicios europeos -a diferencia de los legislativos- no debilitaba a opciones de derecha en beneficio de la izquierda, ni se “perdían” excesivas papeletas al traducirlas en escaños (mientras el 28-A Vox no pudo convertir 700.000 sufragios en diputados). En definitiva, la mitad del soporte de Vox el 28-A fue coyuntural, lo que refleja una gran volatilidad de su electorado, capaz de afectar su consolidación y continuidad.

Los “agujeros negros” territoriales aumentan

Los resultados del 28-A plasmaron que Vox estaba ausente del País Vasco, Navarra, Galicia, las Islas Canarias y en Cataluña solo tuvo un escaño. Ahora, las elecciones autonómicas reflejan que tampoco está presente en Extremadura, Castilla la Mancha, La Rioja y únicamente posee un diputado en Castilla y León. A la vez, ha ingresado en 27 de las 50 capitales provinciales, poco más de la mitad. Y es que en la esfera local Vox, centrado en su “guerra cultural” contra el progresismo, no se ha proyectado como opción de gobierno de proximidad y ha carecido de candidatos conocidos (lo que puede cambiar con el tiempo: el líder del partido en Andalucía pasó del 0.4% del voto en el 2015 al 10.9% en 2019). Así, Vox afronta otro gran reto: la existencia de grandes zonas impermeables a su mensaje.

Un escenario postelectoral complejo

En este marco, su futuro dependerá en gran medida de los réditos de sus pactos postelectorales, ya que puede decidir mayorías en Madrid, Murcia y Aragón, así como en 15 capitales provinciales (Madrid entre ellas), y Ceuta y Melilla. Ello ha hecho que Vox haya sido visto como un socio respetable por PP y C’s, pero también puede reportarle costes si al negociar adquiere un carácter gubernamental (perdiendo votantes “antisistema”) o entorpece los acuerdos (abandonándole quienes apuestan por formar mayorías). Por último, Vox no posee un consistorio relevante que pueda ser su escaparate político, lo que le forzará a hacerse notar en el “gran Madrid” (Cortes, ayuntamiento y comunidad) para que su perfil no se diluya.

En suma, Vox refleja fragilidad en sus apoyos, incapacidad para penetrar en grandes áreas y carece de un escaparate que singularice sus propuestas. Todo ello puede hipotecar su futuro cercano.

___________

* Este artículo fue publicado originalmente como Xavier Casals, “Vox tras el 26-M: Nubes en el horizonte”, El Periódico (30/V/2019). Entonces todavía no había transcendido que Vox quedaba fuera del ayuntamiento de León tras el recuento de los votos, de modo que el partido ultraderechista estaría presente en 26 capitales de provincia y no 27.