VOX RECUPERA LA “ANTI-ESPAÑA” PARA DESIGNAR A LOS ENEMIGOS DE “LA ESPAÑA VIVA”

mayo 4, 2019

 

Imagen del tweet de Vox del 28 de abril comentado en esta entrada.

 

EL PASADO 28 DE ABRIL,  durante la jornada electoral, Vox publicó un tweet con esta imagen adaptada del film de El señor de los anillos y la leyenda “¡Que comience la batalla!”.

En el montaje puede verse la amalgama de enemigos que desea combatir Vox: independentistas, feministas, antifascistas, comunistas, colectivos LGTB, republicanos, “La Sexta”, el grupo Prisa, anarquistas… ¿Qué representa este cúmulo de enemigos? Consideramos que la respuesta estaba en una afirmación previa del dirigente del partido, Santiago Abascal, en su multitudinario acto de cierre de campaña, celebrado el viernes 26 en la plaza de Colón: “El domingo elegimos entre la anti España o la España viva”. La imagen del tweet, en suma, plasmaba de modo gráfico a esta “anti-España”.

La “España viva” ya tiene su reverso: la “anti-España”

Esta cuestión aparentemente menor reviste su importancia en dos sentidos. Por una parte, desarrolla el discurso de Vox, aún en construcción, y muestra parcialmente lo que sería el reverso de su “España viva”: la “España muerta” o “Anti-España”. Y es que -como apuntamos en nuestra entrada anterior– el lema  o idea-fuerza de “la España viva” de Vox requería un reverso o un antagonista:

[…] hay que subrayar que la idea-fuerza con la que se identifica el partido es “la España viva”. Esta metáfora afirma de forma implícita la existencia de “una España muerta” contra la que se debe luchar (es un trasunto de la Anti-España) y, sobre todo, proyecta una España que se afirma y renace de forma simultánea en el combate contra sus enemigos seculares.

El mensaje de Abascal en la plaza Colón unido a este tweet plasma la amalgama de entidades que, por ahora, incluye la “España muerta”. Como el mensaje se limita a un montaje gráfico, cabe pensar que esta conocerá nuevas incorporaciones, hasta incluir de forma sistemática al conjunto de supuestos “enemigos de España”. De este modo, es probable que la declinación de la “anti-España” solo haya empezado.

Viaje en el túnel del tiempo a los años treinta

Por otra parte, Vox recupera así un tópico del mensaje de la ultraderecha española de preguerra: la idea de “anti-España”. Esta última expresión cristalizó con el nacional-catolicismo, que asimila la identidad española con la religión católica, de modo que la España genuina solo puede ser católica. Tal idea se conformó durante el siglo XIX y el primer tercio del XX y quiso designar -entre otros elementos- a ilustrados y liberales, “nacionalistas periféricos” e izquierdistas, que conformaban la negación de la España genuina y actuaban en una suerte de complot larvado, aunque su composición varió.

Imagen de la contraportada del libro El enemigo (1935), del policia y publicista antimasónico Mauricio Carlavilla.

Merece destacarse que la oposición entre España y la Anti-España, según Juan Felipe García Santos (Léxico y política de la Segunda República), devino “especialmente frecuente en las elecciones generales de 1936”, de modo que fue “un claro indicio de la división política del país y como preludio de la guerra ya próxima”.

Conclusión: el pasado se hace más presente en Vox

El tema de la “anti-España” no es nuevo en nuestro blog. Ya lo habíamos abordado hace prácticamente una década, al comentar un cartel del extinto Movimiento Social Republicano [MSR]. ¿La razón? La idea de unos enemigos disolventes de España es constitutiva y esencial de todo ideario de extrema derecha, pero la diferencia entre el caso del MSR entonces analizado y el actual de Vox es que el primero evitó utilizar directamente el término de “anti-España”, de claras connotaciones guerracivilistas. De modo significativo, Vox no ha tenido inconveniente en recuperarlo para su lucha política.

En este aspecto, señalamos en otro artículo que Vox realizaba una síntesis ideológica de elementos del presente y del pasado:

Vox no refleja un retorno del neofranquismo. No ha asumido una filiación ideológica con la dictadura y se ubica en un cruce de temas tradicionales de la derecha radical o la extrema derecha española que combina con otros nuevos. Entre los primeros, como hemos visto, hallamos la oposición en la ley de “memoria histórica” y al independentismo, así como la defensa de la política familiar, la reivindicación de la españolidad de Gibraltar o el secesionismo lingüístico ante el idioma catalán.

 

Vox se identifica con el lema “la España viva”, que ha convertido en su sinónimo.

Ahora Vox ha añadido otro elemento de la cultura política de la extrema derecha española, en este caso muy presente en los años treinta del pasado siglo. Prosigue así su síntesis ideológica que refuerza el pretendido carácter épico de su discurso y prima las emociones: frente a la “verdadera” España -la “España viva” que encarna Vox- se alza la “anti-España”, que debe ser erradicada. Un discurso binario y simple, contundente y fácil de transmitir en las redes. Lo reflejaron als palabras de Abascal en el discurso citado de la plaza de Colón al cerrar su campaña:

“Decidimos lo más importante, o el pacto de la traición o una alternativa patriótica. O la disgregación o la continuidad histórica de nuestra patria. O la miseria socialista o la prosperidad de nuestros hijos y de nuestros nietos. O la dictadura progre o la libertad de los españoles. Y más claramente el 28 de abril elegimos o la anti España o la España viva”.

Ateniéndonos a lo expuesto, consideramos muy posible que la idea de la “anti-España” tenga recorrido en el mensaje de Vox, en la medida que es un complemento imprescindible de “la España Viva”, ya que este lema requiere un antagonista para afirmarse.


EL ADIÓS INTERMINABLE DEL FRANQUISMO (1939-2019)

abril 6, 2019

Desfile victoria 1939

Imagen del desfile de la victoria de 1939.

EL 1 DE ABRIL DE 1939 CONCLUYÓ LA GUERRA CIVIL INICIADA EL 18 DE JULIO DE 1936 CON EL TRIUNFO DE LAS TROPAS DE FRANCISCO FRANCO. Pese a que este falleció en 1975, su figura y la contienda fratricida aún gozan de protagonismo político. Ello sorprende porque dos tercios de la población era menor de 15 años o no había nacido el año en el que murió el dictador. Para entenderlo, debemos analizar cómo ha persistido hasta hoy el recuerdo de la guerra y del franquismo.

La irrupción del búnker (1966-1975)

En los años 60 la tímida apertura política que experimentó el régimen alarmó a sus sectores más intransigentes, que creían amenazada la victoria de 1939 y se movilizaron para evitarlo. Así, en 1966 se creó Fuerza Nueva (FN) Editorial, que animó Blas Piñar y editó una revista homónima para preservar los principios del “18 de julio”, en alusión al inicio de la guerra civil. En 1974 se creó la Confederación Nacional de Excombatientes con una declaración diáfana: “No somos excombatientes. Somos combatientes de España y de la revolución nacional”. Y ese año el falangista Antonio Labadie hizo esta proclama ante Franco: “Defenderemos con uñas y dientes la legitimidad de una victoria que es hoy patrimonio de todo el pueblo español”. Los inmovilistas del régimen, el llamado “búnker”, se aprestaban a preservar incólume el legado de 1939.

La Transición y el fracaso del neofranquismo (1975-1982)

Al morir Franco, esta ultraderecha se fragmentó y solo destacó FN, convertida en partido e identificada con Franco y una guerra civil concebida como “cruzada”. Pero tuvo un recorrido breve: tras ganar un escaño en los comicios de 1979, en los de 1982 se hundió y se disolvió. Su problema era que el retorno del franquismo que pregonaba era inviable sin la persona del dictador, como reflejó una consigna ultraderechista: “Franco resucita, España te necesita”. Por su parte, Alianza Popular (AP, origen del PP actual), que lideró el exministro franquista Manuel Fraga, reivindicó la dictadura. Pero a diferencia de FN, como subraya el historiador Ferran Gallego, AP destacó la paz y el progreso que esta habría brindado (más que la guerra) para atraer a los afectos al franquismo que temían cambios traumáticos. Finalmente, quién acaparó el grueso de este voto fue Adolfo Suárez y su Unión de Centro Democrático (UCD), que en las citadas elecciones de 1979 captó el 53% de votantes con un recuerdo positivo del dictador. Al fin y al cabo, Suárez procedía del Movimiento Nacional, el partido único del régimen.

La sombra alargada de Franco (1982-2018)

Acabada la Transición, durante el felipismo (1982-1996) y el aznarato (1996-2004), el recuerdo de Franco se difuminó y se evitó incidir políticamente en la guerra civil para no reabrir heridas. Incluso en 1985 se inauguró en la madrileña plaza de la Lealtad un monumento dedicado a todos los caídos en la contienda, aunque no tuvo éxito como espacio público de reconciliación. Según el historiador Stanley G. Payne, durante este largo periodo los descendientes o herederos ideológicos de los vencidos mostraron mayor preocupación por recordar el conflicto al creer que “su causa y sus sufrimientos nunca habían sido adecuadamente reivindicados”.

La presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero (2006-2011) se hizo eco de ello e impulsó en el 2007 la ley de memoria histórica con medidas destinadas a “quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura”. La iniciativa generó una controversia que devolvió protagonismo a la guerra fratricida. La presidencia de Mariano Rajoy (2011-2018) no derogó la ley, pero la puso en dique seco al dejarla sin presupuesto. En este escenario, la decisión del gabinete de Pedro Sánchez de exhumar el cuerpo de Franco ha coincidido con la irrupción de Vox, que se opone a tal medida y a la ley del 2007 (que junto al PP y Cs quiere substituir por otra “de concordia”).

Una cultura guerracivilista

La causa de fondo que explica los vaivenes del franquismo y de la guerra civil en el debate público la apuntó Enric Ucelay Da-Cal al advertir que nuestra cultura política es “guerracivilista”. Este historiador considera que al faltar en España un gran consenso sobre instituciones, identidad y valores esenciales, las facciones políticas instrumentalizan el pasado contra sus adversarios. Así, la izquierda tacha de franquista a la derecha para deslegitimarla y esta asocia a la izquierda con episodios violentos de la Segunda República y de la contienda. La confrontación política actual aviva esta dinámica, de ahí que la figura de Franco recupere proyección y que la guerra concluida en 1939 se perpetúe en las redes sociales, sus nuevas trincheras de combate.


AQUÍ PUEDE ACCEDERSE A TODOS NUESTROS ARTÍCULOS SOBRE VOX

marzo 30, 2019

Santiago-Abascal-VOX-4Santiago Abascal, líder de Vox (foto de Reuters/Susana Vera).

DADO EL INTERÉS QUE SUSCITA VOX Y LAS PETICIONES DE INFORMACIÓN QUE HEMOS RECIBIDO AL RESPECTO, EN ESTE POST HEMOS AGRUPADO LOS ENLACES A NUESTROS ARTÍCULOS SOBRE ESTE PARTIDO.  Su lectura permite aproximarse a distintos aspectos de esta formación, como detallamos a continuación. La fecha que figura en ellos es la de publicación en nuestro blog, pero la mayoría fueron publicados en otra fecha en un medio de comunicación (la fecha original consta en cada entrada).

  1. VOX Y SU CAMPAÑA ISLAMÓFOBA CONTRA EL PSOE Y PODEMOS (24/III/2015).
  2. CLAVES PARA COMPRENDER El ASCENSO DE VOX (14/X/2018).
  3. VOX SÍ, PACMA NO: UN GRAVE ERROR (17/IX/2018)
  4. TRES APUNTES SOBRE VOX Y SU IMPORTANCIA EN LAS ELECCIONES ANDALUZAS (30/XI/2018)
  5. VOX: EL MAZAZO. LAS CLAVES DEL ASCENSO DE VOX EN ANDALUCÍA (7/XII/2018)
  6. VOX: ¿PACTO DE GOBIERNO O AISLAMIENTO? (19/XII/2018)
  7. LA RENOVACIÓN DE LA ULTRADERECHA ESPAÑOLA: EN 2009 YA APUNTAMOS QUE EXISTÍA UN SUBSTRATO POLÍTICO FAVORABLE A LA ECLOSIÓN DE UN PARTIDO COMO VOX (26/XII/2018)
  8. ¿ES POSIBLE FRENAR EL ASCENSO DE VOX? ANALIZAMOS LAS DISTINTAS ESTRATEGIAS DE CONTENCIÓN DE LA EXTREMA DERECHA (16/I/2019).
  9. VOX, EL GRAN BENEFICIARIO DEL PACTO DE GOBIERNO ANDALUZ (23/I/2019)
  10. VOX HABLA SOBRE VOX. TRES LIBROS PARA CONOCER EL PARTIDO (30/I/2019).
  11. EL AUTOBÚS DE HAZTEOIR O CÓMO LOS MEDIOS HAN CREADO UN CIRCO MEDIÁTICO EN TORNO A LA ULTRADERECHA DEL QUE CONSTITUYEN SU PÚBLICO INCONDICIONAL  (3/III/2019)
  12. VOX CONTRA EL FEMINISMO (24/III/2019)
  13. CATALUÑA Y LA “ESPAÑA VIVA” DE VOX: EL RETORNO DEL NACIONALISMO ESPAÑOL INTEGRISTA (26/IV/2019)
  14. VOX RECUPERA LA “ANTI-ESPAÑA” PARA DESIGNAR A LOS ENEMIGOS DE “LA ESPAÑA VIVA” (4/V/2019)
  15. ¿CUÁL ES AL SITUACIÓN DE VOX DESPUÉS DEL 28-A? (12/V/2019).
  16. VOX TRAS EL 26-M: NUBES EN EL HORIZONTE (1/VI/2019).
  17. VOX EN AGUAS PANTANOSAS: SU APOYO CAE EN LAS ENCUESTAS, SE ENREDA EN LOS PACTOS DE GOBIERNO Y GENERA NOTICIAS DESFAVORABLES (6/VII/2019).

VOX HABLA SOBRE VOX. TRES LIBROS PARA CONOCER EL PARTIDO*

enero 30, 2019

Santiago Abascal en un acto de Vox (imagen de www.economiadigital.es).

 

LOS RESULTADOS DE VOX EN ANDALUCÍA Y SU PACTO DE GOBIERNO SUSCRITO CON EL PP en esta comunidad han generado enorme interés sobre la formación. Su ideario parece hallarse aún en construcción y tiene como eje vertebrador un ultranacionalismo bélico asociado a la “Reconquista” o a una “Covadonga 2.0”. El partido lo identifica con una visión biológica y palingenética de la patria, la “España viva”, pero también con una cultura de inspiración católica. Todo ello se traduce en un repertorio de lugares comunes de exaltación nacional.

Llama la atención su falta de concreción sobre el ámbito europeo, más allá de mostrar sintonía con Marine Le Pen, Alternativa para Alemania (AfD) o posicionarse de forma afín al grupo de Visegrado. En este marco, para conocer mejor al partido recomendamos leer sendos libros-entrevista, Hay un camino a la derecha y La España viva, así como el testimonio de su líder, Santiago Abascal, No me rindo, comentados a continuación.

Santiago Abascal, Hay un camino a la derecha (Stella Maris, Barcelona, 2015 [2ª ed.]).

Este libro-entrevista del periodista Kiko Méndez-Monasterio está prologado por el sociólogo Amando de Miguel, que concluye sus palabras con un “Dios los bendiga” dirigido a quienes se identifiquen con la prédica “cristalina” de Abascal. En la obra el líder de Vox desgrana su trayectoria vital, ideario y génesis del partido, que cuando el texto se editó tenía poco más de un año. Abascal sistematiza aquí sus invectivas al PP (“la derecha cautiva y desarmada”, “un juguetillo de la izquierda”, p. 55), apunta detalles de interés de la formación (su nombre lo acuñó el periodista y publicitario Rafael Núñez Huesca, p. 75) y efectúa una autocrítica de los errores iniciales (p. 85). El texto despliega ampliamente su visión sobre lo que a su juicio es ser de derechas. De modo inexplicable, la obra carece de sumario, lo que dificulta su manejo.

Gonzalo Altozano y Julio Llorente, La España Viva. Conversaciones con 12 dirigentes de Vox (Kalma, Madrid, 2018).

Esta obra prologada por el alma mater del partido, José Antonio Ortega Lara, despliega el ideario de Vox con un recopilatorio de entrevistas a doce dirigentes (cuatro mujeres y ocho hombres), cual si de los doce apóstoles de Vox se tratara.

El libro se publicó en octubre de 2018, “la víspera del acto de Vox en Vistalegre” y “aniversario de la batalla de Lepanto”, según se indica. Su lectura permite conocer dirigentes del partido menos expuestos a los focos mediáticos (aunque el tándem Abascal-Ortega Smith acapara 60 páginas de las 230 de entrevistas), como el del líder del partido en Cataluña, Ignacio Garriga Vaz de Conciao, presentado como “mulato y catalán” (p. 217) y originario de la antigua Guinea española; el responsable de las redes sociales, Manuel Mariscal; Alicia Rubio, vicesecretaria de movilización, que superó su adicción a la heroína y presenta así los dos grandes combates que ha vivido: “A nuestra generación la diezmaron con la heroína; a la de ahora le ha tocado bregar con la ideología de género” (p. 145). En este sentido, Rocío Monasterio (vicesecretaria de acción social presentada como descendiente de Concepción Arenal) manifiesta que “el feminismo de hoy es retrógrado: pretende oprimir a la mujer y mantenerla bajo su tutela” (p. 91).

Santiago Abascal con Gabriel Altozano. No me rindo. Sin miedo contra ETA y frente a la cobardía política (La esfera, Madrid, 2014).

Esta obra autobiográfica de Abascal se publicó cuando era secretario general de Vox y consideramos que permite conocer al hoy máximo líder del partido y entender su evolución a partir de su militancia en el PP vasco, pero especialmente desde sus orígenes familiares amurrianos, con un abuelo -Manuel- alcalde franquista y un padre -Santiago- militante histórico de Alianza Popular.

Destaca también la beligerancia de Abascal ante el derecho de autodeterminación (cuyo conocimiento plasmó en una publicación del Centro de Estudios Constitucionales, ¿Derecho de autodeterminación? Sobre el pretendido derecho de secesión del “Pueblo Vasco”, Madrid, 2004) y lo ha expresado en publicaciones de diverso formato. Uno es un opúsculo de reducidas dimensiones (un “libro pulga” de 128 pp.), Secesión y exclusión en el País Vasco (Ikusager ediciones, Vitoria, 2004). Otro es un libro extenso, La farsa de la autodeterminación. El Plan Ibarretxe: al asalto del País Vasco y España (Áltera, Madrid, 2005, 378 pp.). Cuenta con un prólogo del expresidente José Mª Aznar en el que éste manifiesta su orgullo de escribir las páginas preliminares y elogia al autor como un “hombre libre” (p. 11).

Otras novedades sobre Vox

Por lo demás, no conocemos otros libros sobre Vox más allá de un breve texto anónimo (81 pp.) elaborado a partir de la hemeroteca de consulta útil para conocer la génesis y trayectoria del partido: Vox. La tentación populista española (Ikusle, Gran Bretaña, marzo 2018, editado en papel y e-book). Finalmente, apuntamos que Blas Piñar Pinedo (nieto del homónimo fundador de Fuerza Nueva, Blas Piñar), adherido al partido que lidera Abascal, ha publicado un breve e-book, Del PP a Vox: De la traición de Rajoy a la nueva derecha española, prologado por Fernando Paz. En esencia, el opúsculo recopila textos con la visión del autor sobre la Transición y la evolución del PP y que quedan un tanto deslavazados. Su crónica llega hasta febrero de 2015 e ilustra la sintonía de un sector del ámbito ideológico que el autor encarna hacia el partido ultraderechista.

Finalmente, advertimos que se anuncia la publicación en breve de un instant book sobre el partido: John Freddy Müller González (coord.), La sorpresa Vox, con prólogo de Arcadi Espada. Posiblemente sea el pistoletazo de salida de otras obras, como ha sucedido con Podemos y C’s, que han creado verdaderos subgéneros políticos.

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* Artículo publicado originalmente como Xavier Casals, “Vox habla sobre Vox. Tres libros para conocer el partido”, Agenda Pública (19/I/2019).


VOX, EL GRAN BENEFICIARIO DEL PACTO DE GOBIERNO ANDALUZ*

enero 23, 2019

PP y Vox cierran un acuerdo para la investidura de Juanma Moreno en Andalucía. (EFE)

 

¿QUÉ VALORACIÓN PUEDE HACERSE DEL PACTO DE GOBIERNO DE VOX Y EL PP EN ANDALUCÍA? Tres consideraciones permiten afirmar que el partido ultraderechista resulta el más beneficiado de la operación.

1. El futuro gobierno anuncia tensiones en breve

El nuevo ejecutivo bipartito andaluz no habrá superado las tensiones precedentes entre PP, C’s y Vox. Lejos de amainar, estas probablemente aumentarán por dos razones.

Por una parte, porque este gobierno será un artefacto extraño que presagia inestabilidad, pues el PP ha firmado un acuerdo con Vox que C’s no reconoce. Pero los 12 escaños voxiteros pueden precipitar la caída del ejecutivo en cualquier momento si el PP no cumple los compromisos adquiridos. Como el futuro bipartito quiere fiscalizar los ejecutivos socialistas precedentes (con auditorías incluidas) no se vislumbra cómo podrá alcanzar acuerdos con el PSOE para evitar la espada de Damocles que supone el apoyo decisivo de Vox. El ejecutivo iniciará así su andadura desde la fragilidad.

Por otra parte, los comicios autonómicos, locales y europeos se hallan a la vuelta de la esquina: el 26 de mayo (a los que pueden añadirse otros legislativos y catalanes). Por tanto, la lógica partidista imperará desde el “minuto cero” y PP, C’s y Vox intentarán singularizar su perfil tras su tensa aproximación. Ello puede desembocar en un gobierno PP-C’s que conozca un desgaste temprano por desavenencias y filtraciones, sumadas a las críticas e impugnaciones de Vox, un paradójico “aliado-enemigo”.

2. PP y C’s salen con desventaja de la negociación de gobierno

El PP necesita urgentemente marcar distancias de su incómodo avalador, Vox. Ello no es fácil, en la medida que Pablo Casado ha modulado su discurso para atraer el potencial electorado del partido ultraderechista, “normalizando” y dando respetabilidad a su competidor más directo en las urnas (en Andalucía habría captado hasta el 35% del electorado popular).

Por su parte, C’s, como el PP, evitó durante la campaña identificar a Vox con la extrema derecha y luego ha adoptado una actitud errática, pasando de contemplarla como un futuro socio de gobierno a marcar distancias con ella. Pese a sus esfuerzos en tal dirección, el pacto andaluz deja plomo en las alas del partido naranja, pues no le será fácil pretender estar en el centro, pactar eventualmente con el PSOE y, a la vez, integrar un gobierno andaluz cuyo presidente ha suscrito un acuerdo con Vox.

3. Vox es el ganador incontestable del primer round político

Así la cosas, el vencedor incontestable del proceso de negociación es Vox. Lo argumentamos en función de los factores siguientes.

En primer lugar, este partido ha sido capaz de hacer valer sus 12 escaños de forma decisiva para desalojar a los socialistas de la Junta de Andalucía. Ello le consolida y estimula su voto en futuros comicios al plasmar que puede ser una fuerza determinante.

En segundo lugar, su acto de fuerza que obligó al PP a negociar un acuerdo permitió dar a conocer su ideario gratuitamente a través de todos los medios de comunicación, a la vez que firmó un aparente pacto entre iguales con el PP, pese a la desigualdad en escaños (26 del PP por 12 de Vox).

En tercer lugar, el proceso de negociación ha puesto a Vox en el candelero y ha facilitado su crecimiento en militancia (sus 5.000 integrantes de enero ascenderían al acabar el año a casi 24.000), parejo a su expansión territorial. De este modo, afronta los comicios venideros con la campaña ya hecha: su marca, líderes y propuestas posiblemente quizás hoy son más conocidas que las del PP y C’s, mientras Santiago Abascal y Javier Ortega ya forman parte de la galaxia televisiva.

Por último, subrayamos que Vox esté en la situación política más cómoda: puede jugar a ser partido de gobierno (con su acuerdo con el PP) y de oposición, ya que puede seguir repartiendo mandobles a diestra (PP y C’s) y siniestra (PSOE y Podemos). Además, la puja entre PP y C’s por aplicar una suerte de “artículo 155 premium” en Cataluña difícilmente podrá competir en severidad ante el secesionismo catalán con la acusación popular que Vox ejerce del proceso independentista.

Ateniéndonos a lo hasta aquí expuesto este partido afronta el próximo ciclo electoral con todos los triunfos en el bolsillo y hasta podría experimentar un salto cualitativo en las urnas. Pero se impone máxima prudencia ante estas observaciones, ya que el único pronóstico que hoy puede efectuarse es que es imposible realizar un pronóstico. Los escenarios son volátiles y mutan de forma súbita, un detalle en absoluto menor en los tiempos de la “política líquida” zygmuntbaumaniana.

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* Artículo publicado originalmente como Xavier Casals, “Vox, el gran beneficiario del pacto de gobierno andaluz”, Agenda Pública (19/I/2019).


¿CUÁLES SON LAS EXPECTATIVAS DE CRECIMIENTO DE VOX? REPRODUCIMOS UN INTERESANTE ANÁLISIS DE GUTIÉRREZ-RUBÍ*

enero 7, 2019

Acto de Vox en Vistalegre (@vox_es).

LAS ÚLTIMAS ENCUESTAS PUBLICADAS MUESTRAN UNA TENDENCIA AL ALZA DEL VOTO A VOX. ¿Cuál sería su intención de voto actual? El asesor de comunicación y consultor político Antoni Gutiérrez-Rubí ha publicado un interesante artículo al respecto, “¿Puede seguir creciendo Vox”, en La Vanguardia (3/I/2019) que reproducimos a continuación (la imagen de la entrada procede igualmente del mismo artículo). En él, a partir del análisis de la llamada “huella digital”, efectúa diversas reflexiones de interés para los lectores y lectoras de este blog.

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¿Puede seguir creciendo Vox?

La nueva demoscopia del comportamiento puede hacer análisis predictivo sin preguntar a las personas por sus opiniones, sino fijándonos en la huella digital de los ciudadanos.

La irrupción de Vox en el parlamento de Andalucía parece haber sacudido el panorama político español. Por el momento, muchas encuestas vaticinan la irrupción del partido de extrema derecha en el parlamento nacional. Como la del pasado miércoles de Sigma Dos para el El Mundo, que daba entre 43 y 45 escaños tras conseguir un 13% de la intención de voto. La tendencia europea del auge de la ultraderecha tiene sus primeros escaños en España, pero ¿puede seguir creciendo Vox?

Los datos demoscópicos acumulados y recientes apuntan que la formación política Vox vive lo que en términos técnicos de comunicación y análisis políticos se llama el moméntum. En política, eso dignifica llegar a tiempo, con la oferta y la disrupción adecuada. Según la media de sondeos efectuada por Electocracia, ahora mismo la formación liderada por Santiago Abascal rondaría el 9% de intención de voto con una estimación de unos 19-21 diputados.

Análisis

La nueva demoscopia del comportamiento puede hacer análisis predictivo sin preguntar a las personas por sus opiniones, sino fijándonos en sus comportamientos con huella digital, menos vulnerables a la ocultación de la opinión real de las personas.

Pero lo más relevante de estas cifras no es la presencia reiterada de Vox sino su tendencia al alza. Su proyección, que ha ido en aumento en los últimos meses, se ha disparado después de las elecciones andaluzas. Con una participación similar a la de 2016, el porcentaje que le otorga la encuesta de El Mundo al partido se convertiría en unos 3 millones de votos para la formación de extrema derecha.

Más allá de la relevante e indicativa demoscopia, hay otros indicadores que permiten intuir proyecciones de crecimiento que no son interpretadas por las encuestas tradicionales. Es el caso de la nueva demoscopia del comportamiento, por la cual se puede hacer análisis predictivo sin preguntar a las personas por sus opiniones, sino fijándonos en sus comportamientos con huella digital, menos vulnerables a la ocultación -deliberada o no- de la opinión real de las personas.

1. Búsquedas de Google

Haciendo un análisis de los últimos 12 meses a través de la herramienta gratuita Google Trends se ve claramente un primer pico de interés que se produce en el mitin de Vistalegre la semana del 7 al 13 de octubre. Fue el gran aparador. Esa misma semana, y en el contexto del mismo mitin, uno de los temas más buscados fueron la canción de Coque Malla (utilizada sin su consentimiento), la presencia de Ortega Lara o Morante de la Puebla, entre otros. Los sitios que más interés tuvieron en VOX esta semana de octubre fueron Melilla, Murcia, Madrid, Ceuta y Cantabria.

El segundo pico coincide con las elecciones en Andalucía, y temas como su programa electoral, el PSOE o el matrimonio entre personas del mismo sexo fueron los más buscados. En cuanto a la geografía, Andalucía, Melilla, Castilla-La Mancha, Murcia y Castilla y León fueron los territorios dónde hubo más interés. Justo unos días antes de la celebración de las elecciones andaluzas, Vox ya era el partido más buscado en Google dando pistas de su posible irrupción en el Parlamento andaluz.

2. Redes

En redes sociales, Vox es uno de los partidos que consigue mejor rendimiento a su presencia en estas plataformas. El tipo de contenido y la segmentación realizada con sus publicaciones provoca que sean los usuarios con un perfil de izquierdas los que más estén hablando en redes de esta formación política.

Otro factor importante es su reacción a los memes contra la formación, practicando contra esos usuarios judo digital. Ante ello, Vox contraataca. A nivel volumétrico, ya superan en número de seguidores a PP, CS y PSOE en sitios como Instagram. Precisamente el éxito en esta plataforma, la más utilizada entre los más jóvenes, es una de las claves que algunos consideran ha sido la causa de éxitos como el lleno del mitin de Vistalegre.

3. Presencia en medios

Según los últimos datos publicados por el CIS, el PACMA (Partido Animalista) supera en intención de voto a Vox. Sin embargo, no tienen la misma presencia que en los medios de comunicación. Es más, el interés de los usuarios en las noticias de Vox está muy por encima de las de los otros principales partidos clásicos. Si tenemos en cuenta los últimos 90 días y el nivel de búsquedas en Google Noticias sobre los cinco partidos políticos, observamos que en Vistalegre ya se superó el volumen de los otros partidos y a partir de su éxito en Andalucía están habitualmente por encima del resto. Vox es un imán para las audiencias. Y los medios, atrapados por la frenética lucha por la competencia, lo saben y lo utilizan, como pasó con Donald Trump.

Parte de su estrategia de victimización ha consistido en presentarse como una formación hostigada por grandes medios de comunicación, lo que ha provocado que sus afiliados y simpatizantes afiancen su lealtad. Así han conseguido un efecto rebote: cuanto más se ha hablado de ellos -y peor-, más ha sido su visibilidad y en consecuencia mayor el rédito político obtenido.

4. Incremento de afiliaciones

A principios de enero, VOX -según fuentes de esta formación- tenía 5.000 afiliados. Entre enero y el acto de Vistalegre, pasan nueve meses, y VOX consigue doblar esa cifra y llegar a los 10.800. Pero en solo tres meses más (octubre, noviembre y diciembre), la formación de Abascal llega a los casi 24.000 afiliados.

El equipo de atención e información se ha multiplicado para atender la enorme demanda que un incremento de estas características supone.

Cordones sanitarios, framing y estrategias

Todavía es pronto para saber si Vox está siguiendo el mismo comportamiento -y proyección- que en su moméntum significó la irrupción de Ciudadanos primero y Podemos después. Hay paralelismos, pero también diferencias. La más relevante es el debate político y mediático respeto al cordón sanitario para “frenar a Vox”. En términos políticos puede ser una opción, pero en términos comunicativos -la auténtica naturaleza de la política hoy- es claramente un error.

Los que quieran frenar a Vox deberán pensar mejor en competir con esta formación y ganar la confianza de los electores, entender su estado de ánimo y los motivos profundos que hacen de Vox una oferta posible ya para ¿millones de personas?. A esta formación no se la frena con cordones, sino con estrategias adecuadas.

Un ejemplo, y una pista. El pasado 16 de agosto, y por iniciativa del The Boston Globle, centenares de medios en Estados Unidos (de todo tipo, ámbito y formato) secundaron su convocatoria y publicaron editoriales propios y pronunciamientos contra Trump con la etiqueta #NotTheEnemy (#NoSomosElEnemigo, para defenderse de los ataques del Presidente a la prensa). Pero no todo fue unánime, ni mucho menos, a pesar del éxito masivo de la respuesta conjunta. The Washington Post, por ejemplo, no participó activamente en la convocatoria de The Boston Globe al dudar de si quizás tendría el efecto contrario al deseado. Y así fue. En este sentido, resulta muy interesante la lección de framing – cómo influye en la opinión pública la manera de transmitir conflictos y temáticas en los medios de comunicación- de George Lakoff (el autor del libro y del concepto No pienses en un elefante), publicada ya en 2017, y que proponía que en lugar de decir #NotTheEnemy, los periodistas y los medios deberían liderar el marco #ProtectTheTruth frente a los ataques desmedidos del Presidente.

Afirma Lakoff: «La lección clave es que cuando negamos un marco, evocamos el marco. Hay un principio estratégico del encuadre: evitar el lenguaje del atacante porque evoca su marco y ayuda a presentar su caso». Es decir, alimenta sus posibilidades al jugar en su campo (mental), con sus reglas (de confrontación) y con su pelota (el frame). Y perder. ¿Han caído algunos periodistas (y algunos rivales de Vox), otra vez, en esta trampa estratégica? El tiempo lo dirá.


VOX NO SOLO HA RECIBIDO VOTOS DE LA DERECHA, SINO TAMBIÉN DE LA IZQUIERDA

diciembre 13, 2018

Mitin de Vox en Sevilla (Gogo Lobato / AP)

CS Y VOX, LOS DOS PARTIDOS QUE MÁS HAN CRECIDO EN ANDALUCÍA, HABRÍAN RECIBIDO MÁS DE 200.000 VOTOS PROCEDENTES DE LA IZQUIERDA. Esta es una conclusión del interesante análisis sobre el ascenso de Vox que ha elaborado Carles Castro y reproducimos a continuación al considerarlo de interés quienes siguen este blog. Fue publicado con el título “España primero” en La Vanguardia (4/XII/2018) y tanto la imagen de esta entrada como su infografía también proceden de esta fuente.

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España primero

El sufragio a Vox reúne electores de la derecha clásica, pero también votos populares que apoyaban a la izquierda

Un fantasma recorre el mundo y el domingo hizo una parada a orillas del Guadalquivir. Algunos lo llaman Donald Trump pero tiene homólogos en todas partes. Su estrategia de rompe y rasga ha demostrado hasta qué punto los conflictos horizontales pueden redibujar las fronteras del mapa electoral. Choques territoriales, identitarios, migratorios… Sus efectos combinados han dinamitado ya buena parte del paisaje político europeo. Y en un contexto de crisis de las expectativas socioeconómicas de mucha gente, se convierten en el motor del cambio y fabrican líderes inverosímiles, como el propio Trump. Si en Catalunya el proceso independentista ha acabado por aupar a la primera posición y ha multiplicado por diez el capital electoral de un partido que sumaba 100.000 votos hasta hace seis años, ¿qué podía esperarse que ocurriera en el resto de España?

Andalucía ha sido el primer campo de pruebas para medir el impacto electoral de ese conflicto existencial de España tras los sucesos de octubre del 2017, pero también del acelerado incremento de la inmigración ilegal a través del Estrecho a lo largo del año en curso. Y a caballo de las incertidumbres silenciosas que provocaban esos temas, el punto de mira del electorado ha girado 180 grados. Como en un ejercicio de amnesia tan colectivo como selectivo, el PP ya no era el partido de la Gürtel; Ciudadanos nunca fue socio preferente de un PSOE andaluz manchado por la malversación de los ERE, y Vox no es una marca cuyo líder ha vivido de los cuantiosos fondos que le ha proporcionado el Partido Popular. El evangelio trumpiano lo resumiría así: “Explotad esos temas y todos vuestros pecados os serán perdonados”.

Es más: como en la peor distopía trumpiana, el antifeminismo, la homofobia o la xenofobia declaradas de los dirigentes de Vox no sólo no les ha restado votos, sino que se los ha proporcionado en abundancia. Casi 400.000. Y según los sondeos, el 40% podrían ser mujeres. Pero Vox no ha hecho más que surfear sobre la espuma generada por la explotación estereofónica que han llevado a cabo el PP y Cs del impacto de la crisis catalana o de los flujos migratorios. Y el efecto ha sido triple: movilizar de forma intensiva a los votantes potenciales del centro a la derecha, captar voto de izquierda y centroizquierda sensible a esas inquietudes y desmovilizar al tradicional voto sociológico de izquierdas (desconectado de las ofertas de ese signo por una gestión y un liderazgo socialistas valorados negativamente por más del 43% según el CIS, pero también por un discurso desde la izquierda alternativa que no responde a sus desasosiegos).

 

Elecciones andaluzas: correlación de fuerzas izquierda-derecha (La Vanguardia). 

Las cifras globales parecen confirmar este diagnóstico, con algún matiz. El PSOE ha perdido más de siete puntos de cuota electoral, pero Adelante Andalucía ha retrocedido casi seis con relación a la suma de Podemos e IU en el 2015. En total, más de 13 puntos. Una caída bastante homogénea si se observa por provincias, aunque algo más acentuada en demarcaciones como Huelva o Cádiz, donde el PSOE o Podemos obtuvieron buenos resultados en el 2015. Y por el flanco derecho, el crecimiento electoral de ese espacio se eleva justamente hasta 13 puntos.

Las cifras absolutas son aún más elocuentes. Las izquierdas han perdido casi 700.000 votos (400.000 el PSOE y 282.000 Adelante Andalucía). A su vez, la participación ha caído en algo más de 330.000 sufragios. Es decir, 350.000 electores de izquierdas podrían haber cambiado el signo de su papeleta. Pero para precisar esa cifra hay que ver qué ha ocurrido en el espacio del centro a la derecha. Ahí, el saldo es positivo frente al 2015 y supera los 200.000 votos agregados (pues Cs ha añadido casi 300.000 y Vox, 377.000, pero el PP ha perdido más de 300.000 papeletas, a las que hay que añadir en torno a 130.000 procedentes de otras formaciones de centro que prácticamente han desaparecido).

A partir de ahí, si se restan de los 350.000 votantes de izquierdas que teóricamente no se han sumergido en la abstención los más de 100.000 que suponen el alza del voto nulo (que se ha duplicado hasta rebasar las 80.000 papeletas) y el de otras formaciones minoritarias (como el Pacma), las cifras encajan mejor: Cs y Vox –las dos formaciones que más crecen– se habrían beneficiado de más de 200.000 votos procedentes de la izquierda. De ese modo, y a la luz de las encuestas preelectorales, los partidos de Rivera y Abascal se habrían nutrido de votos procedentes del PP y, en menor medida, de siglas ya desaparecidas. Y se habrían repartido, además, esos más de 200.000 sufragios de la izquierda.

En el caso de Vox, han convergido votantes de la derecha clásica, pero también sectores populares en contacto con la inmigración que hasta ahora votaban al PSOE o a Podemos (o que no votaban). Y esa hipótesis se apoya en el hecho de que los resultados de la izquierda en zonas con alta presencia migratoria suelen situarse por debajo de la media (y los de Vox, por encima). Y eso ha ocurrido incluso en históricos feudos socialistas o comunistas.

¿Por qué los sondeos no detectaron ese gigantesco maremoto? Seguramente porque gran parte de los sufragios de Vox son votos de la medianoche, que se deciden en los últimos compases de la campaña o el día de los comicios (igual que el dilema de votar). Pero estas cábalas encajan con otra hipótesis más desconcertante: la inversión electoral; es decir, electores que se quedan en casa y son relevados por otros que no suelen votar. La prueba: los votos del centro a la derecha en las andaluzas del 2018 suman la misma cifra que los del 2012, cuando la izquierda reunió medio millón más.