“STEVE BANNON, EL GRAN MANIPULADOR”, UN DOCUMENTAL IMPRESCINDIBLE PARA CONOCER THE MOVEMENT Y LA ULTRADERECHA TRANSATLÁNTICA

mayo 19, 2019

Trailer de Steve Bannon, el gran manipulador (Alison Klayman, 2019). 

 

¿CÓMO ACTÚA STEVE BANNON? ¿Cuáles son sus conexiones internacionales? ¿Cómo funciona su plataforma The Movement, que pretende interconectar a la extrema derecha europea? El documental The Brink, de Alison Klayman (93 minutos), estrenado aquí como Steve Bannon, el gran manipulador, es imprescindible para conocerlo. En este sentido, cuando nos hallamos a las puertas de las elecciones europeas, recomendamos su visionado por tres razones que exponemos a continuación.

1. Bannon según Bannon

La primera es que la cinta no ofrece una aproximación a Bannon a partir de testimonios de politólogos, periodistas, amigos o enemigos, sino a través de la vida cotidiana del propio Bannon: muestra sus reuniones, viajes, entrevistas con periodistas, sus puntos de vista políticos en público y en privado. Con tal fin, Klayman acompañó a Bannon durante un año, de otoño de 2017 al de 2018, y el resultado es una excelente aproximación directa al personaje, con sus filias y fobias, y, sobre todo, con sus habilidades políticas, sociales y comunicativas. Esta última cuestión nos lleva al segundo aspecto interesante de la cinta.

2. El funcionamiento de The Movement

Como parecía previsible, The Movement no es una estructura claramente vertebrada y dotada de un extenso organigrama, sino que el film transmite cómo Bannon estructura una red horizontal de contactos de la que él y su entorno aspiran a devenir su nodo central. Asistimos así a reuniones del protagonista con diversos líderes de la ultraderecha europea (Matteo Salvini, Nigel Farage, Marine Le Pen y Louis Aliot o Filip Dewinter, entre otros), pero también a sus mítines y entrevistas con sus diversos contactos internacionales.

A la hora de construir esta red de vínculos Bannon se vale de su capacidad de gestión (pues es un profesional procedente del ámbito financiero y de los medios de comunicación), a la par que exhibe buenas dotes de comunicador y seducción en el trato cercano, lo que le permite meterse a sus auditorios en el bolsillo.

3. El mensaje político de Bannon es el propio Bannon

En tercer y último lugar, si algo corrobora este documental es que el mensaje que Bannon pretende transmitir lo plasma él mismo. Como ya señalamos en un análisis precedente, su capacidad de influir políticamente radica en que encarna el “Yes We Can”, el “Sí se puede”, de la ultraderecha: él fue quien en calidad de asesor de campaña facilitó que Donald Trump, un extremista de derecha, llegara a la Casa Blanca. Y si el teórico de la comunicación Marshall McLuhan afirmó que “el medio es el mensaje”, este documental ratifica que la figura de Bannon es el mensaje que este quiere transmitir: que la victoria es posible. De ahí su magnetismo. Pero Klayman resalta otro componente de Bannon: su mesianismo. Posee la convicción de que puede liderar un movimiento de cambio histórico. Y ello es un detalle en absoluto menor para comprender al personaje.


¿CUÁL ES AL SITUACIÓN DE VOX DESPUÉS DEL 28-A?

mayo 12, 2019

Propaganda elecoral del 28-A del candidato barcelonés de Vox, Ignacio Garriga.

 

¿QUÉ BALANCE PUEDE HACERSE DE VOX DESPUÉS DEL 28-A? Consideramos que destacan tres aspectos analizados a continuación.

1. Los resultados: avance con claroscuros

Sus buenos resultados (2.677.173 votos, 10.1% del voto total y 24 escaños) han comportado una inyección económica importante, 2.6 millones de euros. Pero la situación actual de Vox es distinta a la que conoció tras los comicios andaluces del 2-D. Entonces sus apoyos (10.9% y 12 escaños) rebasaron las encuestas más optimistas y el partido fue decisivo para expulsar al PSOE de la Junta, lo que incentivó su apoyo el 28-A. En cambio, tras esta cita electoral el partido afrontaría un escenario opuesto. Sus resultados han sido menores a los que auguraban varios sondeos (que hasta apuntaron su posible sorpasso a C’s). Como señala José Antonio Zarzalejos, Vox “iba ser un tsunami y se ha quedado en una ola”. Además, ha sido el partido más ineficiente a la hora de convertir votos en diputados según la ley electoral: no ha traducido en escaños casi 700.000 sufragios recibidos. Por último, la nueva composición del Congreso no parece depararle rol decisivo alguno. Ello puede desincentivar su voto el 26-M en beneficio de sus rivales.

Vox ha obtenido 700.000 votos que no ha convertido en escaños en 34 provincias y han supuesto  11 escaños menos para el bloque de la derecha. Infografía de ABC (30/IV/2019).

 

2. La agenda de la derecha: cambios a la vista

Los cercanos porcentajes de voto del PP (16.7%) y C’s (15.9%) del 28-A abren una pugna sin cuartel por liderar la derecha. Ello posiblemente supondrá un desplazamiento hacia el espacio de centro de la campaña electoral del 26-M. Así parecen indicarlo el lema del PP en las elecciones locales (“centrados en tu futuro”) y el hecho de que Pablo Casado haya calificado por primera vez a Vox como “ultraderecha”. Si este escenario se confirma, los temas de Vox dejarán de marcar la agenda política de la derecha, perdiendo protagonismo el partido y quizá con ello tirón electoral.

3. Una implantación territorial acotada

El voto a Vox refleja una implantación muy desigual, pues sus baluartes forman una mancha que se extiende de forma diversa por el centro y sureste peninsular: Madrid (5 escaños), Castilla-La Mancha (2), Valencia (3), Murcia (2) y Andalucía (6). Pero está ausente del País Vasco y Galicia, y en Cataluña solo tiene un escaño. Esta cartografía muestra límites claros de arraigo territorial de Vox y asocia su voto a una reacción nacionalista española recentralizadora del centro y sur peninsular ante las “nacionalidades históricas”, en sintonía con el afán de Vox de abolir el Estado autonómico. Lo ratificaría el hecho que en las islas Baleares, donde ha obtenido un escaño, el partido abona tesis del secesionismo lingüístico y apoya un “idioma balear”.

 

Mapa de los resultados provinciales de Vox eleborado por El País (30/IV/2019).

Conclusión

Desde esta óptica, las perspectivas de Vox ante el 26-M son menos favorables a las previas al 28-A dados los factores expuestos. Así, la triple convocatoria electoral puede afectar a Vox de modo distinto, con una eventual alza global del voto en los comicios europeos y con apoyos territoriales desiguales en los locales y autonómicos, y que pueden decrecer. No obstante, actualmente todo pronóstico electoral debe tomarse con cautela.

PS: Cuando ya se había publicado este artículo se hizo público que Gran Bretaña participará en las elecciones europeas del 26-M. Ello afecta a a las formaciones con menores porcentajee globales de votos a nivel estatal, entre las que figura Vox, pues de haber sucedido lo contrario España habría tenido cinco escaños más a repartir.

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* Este artículo fue publicado originalmente como Xavier Casals, “¿Cuál es la situación de Vox tras el 28-A?”, El Periódico (6/V/2019).


VOX RECUPERA LA “ANTI-ESPAÑA” PARA DESIGNAR A LOS ENEMIGOS DE “LA ESPAÑA VIVA”

mayo 4, 2019

 

Imagen del tweet de Vox del 28 de abril comentado en esta entrada.

 

EL PASADO 28 DE ABRIL,  durante la jornada electoral, Vox publicó un tweet con esta imagen adaptada del film de El señor de los anillos y la leyenda “¡Que comience la batalla!”.

En el montaje puede verse la amalgama de enemigos que desea combatir Vox: independentistas, feministas, antifascistas, comunistas, colectivos LGTB, republicanos, “La Sexta”, el grupo Prisa, anarquistas… ¿Qué representa este cúmulo de enemigos? Consideramos que la respuesta estaba en una afirmación previa del dirigente del partido, Santiago Abascal, en su multitudinario acto de cierre de campaña, celebrado el viernes 26 en la plaza de Colón: “El domingo elegimos entre la anti España o la España viva”. La imagen del tweet, en suma, plasmaba de modo gráfico a esta “anti-España”.

La “España viva” ya tiene su reverso: la “anti-España”

Esta cuestión aparentemente menor reviste su importancia en dos sentidos. Por una parte, desarrolla el discurso de Vox, aún en construcción, y muestra parcialmente lo que sería el reverso de su “España viva”: la “España muerta” o “Anti-España”. Y es que -como apuntamos en nuestra entrada anterior– el lema  o idea-fuerza de “la España viva” de Vox requería un reverso o un antagonista:

[…] hay que subrayar que la idea-fuerza con la que se identifica el partido es “la España viva”. Esta metáfora afirma de forma implícita la existencia de “una España muerta” contra la que se debe luchar (es un trasunto de la Anti-España) y, sobre todo, proyecta una España que se afirma y renace de forma simultánea en el combate contra sus enemigos seculares.

El mensaje de Abascal en la plaza Colón unido a este tweet plasma la amalgama de entidades que, por ahora, incluye la “España muerta”. Como el mensaje se limita a un montaje gráfico, cabe pensar que esta conocerá nuevas incorporaciones, hasta incluir de forma sistemática al conjunto de supuestos “enemigos de España”. De este modo, es probable que la declinación de la “anti-España” solo haya empezado.

Viaje en el túnel del tiempo a los años treinta

Por otra parte, Vox recupera así un tópico del mensaje de la ultraderecha española de preguerra: la idea de “anti-España”. Esta última expresión cristalizó con el nacional-catolicismo, que asimila la identidad española con la religión católica, de modo que la España genuina solo puede ser católica. Tal idea se conformó durante el siglo XIX y el primer tercio del XX y quiso designar -entre otros elementos- a ilustrados y liberales, “nacionalistas periféricos” e izquierdistas, que conformaban la negación de la España genuina y actuaban en una suerte de complot larvado, aunque su composición varió.

Imagen de la contraportada del libro El enemigo (1935), del policia y publicista antimasónico Mauricio Carlavilla.

Merece destacarse que la oposición entre España y la Anti-España, según Juan Felipe García Santos (Léxico y política de la Segunda República), devino “especialmente frecuente en las elecciones generales de 1936”, de modo que fue “un claro indicio de la división política del país y como preludio de la guerra ya próxima”.

Conclusión: el pasado se hace más presente en Vox

El tema de la “anti-España” no es nuevo en nuestro blog. Ya lo habíamos abordado hace prácticamente una década, al comentar un cartel del extinto Movimiento Social Republicano [MSR]. ¿La razón? La idea de unos enemigos disolventes de España es constitutiva y esencial de todo ideario de extrema derecha, pero la diferencia entre el caso del MSR entonces analizado y el actual de Vox es que el primero evitó utilizar directamente el término de “anti-España”, de claras connotaciones guerracivilistas. De modo significativo, Vox no ha tenido inconveniente en recuperarlo para su lucha política.

En este aspecto, señalamos en otro artículo que Vox realizaba una síntesis ideológica de elementos del presente y del pasado:

Vox no refleja un retorno del neofranquismo. No ha asumido una filiación ideológica con la dictadura y se ubica en un cruce de temas tradicionales de la derecha radical o la extrema derecha española que combina con otros nuevos. Entre los primeros, como hemos visto, hallamos la oposición en la ley de “memoria histórica” y al independentismo, así como la defensa de la política familiar, la reivindicación de la españolidad de Gibraltar o el secesionismo lingüístico ante el idioma catalán.

 

Vox se identifica con el lema “la España viva”, que ha convertido en su sinónimo.

Ahora Vox ha añadido otro elemento de la cultura política de la extrema derecha española, en este caso muy presente en los años treinta del pasado siglo. Prosigue así su síntesis ideológica que refuerza el pretendido carácter épico de su discurso y prima las emociones: frente a la “verdadera” España -la “España viva” que encarna Vox- se alza la “anti-España”, que debe ser erradicada. Un discurso binario y simple, contundente y fácil de transmitir en las redes. Lo reflejaron als palabras de Abascal en el discurso citado de la plaza de Colón al cerrar su campaña:

“Decidimos lo más importante, o el pacto de la traición o una alternativa patriótica. O la disgregación o la continuidad histórica de nuestra patria. O la miseria socialista o la prosperidad de nuestros hijos y de nuestros nietos. O la dictadura progre o la libertad de los españoles. Y más claramente el 28 de abril elegimos o la anti España o la España viva”.

Ateniéndonos a lo expuesto, consideramos muy posible que la idea de la “anti-España” tenga recorrido en el mensaje de Vox, en la medida que es un complemento imprescindible de “la España Viva”, ya que este lema requiere un antagonista para afirmarse.


CATALUÑA Y LA “ESPAÑA VIVA” DE VOX: EL RETORNO DEL NACIONALISMO ESPAÑOL INTEGRISTA*

abril 26, 2019

 

Puigdemont - VoxPropaganda de Vox contra Carles Puigdemont y el independentismo.

 

¿QUÉ IMPORTANCIA HA TENIDO CATALUÑA EN EL ASCENSO DE VOX? Ciertamente mucha, pero es difícil precisarla. Para calibrarlo, primero analizamos a continuación cómo la oposición al Estado autonómico forma parte de la identidad de este partido desde sus orígenes. Después examinamos cómo la formación ha actualizado un discurso ultranacionalista español casi extinguido. Y, por último, abordamos el protagonismo de Cataluña en su discurso.

De reconversion.es a Vox: el caballo de batalla autonómico

La crisis de 2008 estimuló la percepción de que las autonomías eran las responsables principales o, cuando menos, muy importantes del déficit público. No obstante, el Estado generaba más déficit que estas, pese a haberles traspasado muchas competencias. Así, en 2011 el déficit del Estado fue del 5.1% del PIB y el de las comunidades autónomas del 3.3%. Este clima de opinión se plasmó en el aumento de partidarios de una involución autonómica. Según un barómetro del CIS de julio del 2012 los niveles de aceptación del Estado autonómico lograban mínimos históricos (eran similares a los de 1985), abarcando poco más del 30% de los encuestados, mientras un 22% de estos defendía un Estado sin autonomías. En marzo de aquel año Rosa Díez, dirigente de Unión, Progreso y Democracia [UPyD], afirmó que era “la hora de refundar el Estado para evitar el despilfarro” y ofreció un pacto en tal sentido para ahorrar 45.000 millones de euros anuales. Para lograrlo se debía erigir “un Estado federal fuerte con competencias exclusivas en educación, sanidad, justicia o medio ambiente”, en el que todas las comunidades tuviesen “las mismas competencias y financiación, sin privilegios ni excepciones”.

reconversionPoco después, en julio, se presentó la plataforma reconversion.es, iniciativa que se halla en el origen de Vox. Este ente preconizó igualmente una gran reforma del Estado que afectaba profundamente a las autonomías. Entre sus promotores figuraban Aleix Vidal-Quadras, destacado dirigente del PP; José Antonio Ortega Lara, funcionario de prisiones que sufrió un largo secuestro por parte de ETA y militante del PP; y Santiago Abascal, dirigente del PP y presidente de la Fundación para la Defensa de la Nación Española [DENAES]. El colectivo dirigió una carta abierta al presidente Mariano Rajoy exponiendo su planteamiento y a la que era posible adherirse en Internet. Entre sus firmantes constaron intelectuales y políticos como Fernando Savater, Amando de Miguel, Fernando Sánchez Dragó, Gustavo Bueno, Francisco Sosa Wagner (eurodiputado de UPyD), César Alonso de los Ríos y Arcadi Espada (destacado promotor de C’s).

La misiva instaba al jefe de gobierno a adoptar medidas para mejorar la eficacia del Estado que comportaban una recentralización y cuya realización debería avalar un plebiscito consultivo. Se consideraba que con un “gran acuerdo” se podría cambiar “la organización, competencias y financiación de los poderes públicos en sus tres niveles territoriales (Estado, Comunidades Autónomas, Corporaciones Locales)”. Era necesario hacerlo por existir “problemas que se agudizarán en el inmediato futuro por la ofensiva ‘soberanista’ que ya se plantea en el País Vasco y en Cataluña y que pondrá a prueba la supervivencia del Estado constitucional”. En tal sentido, Abascal afirmó que para materializar esta “reconversión” era necesario eliminar “el 80% del empleo público, fusionar ayuntamientos y privatizar o cerrar televisiones autonómicas, entre otras cosas”.

La plataforma, de eco escaso, fue la levadura de Vox, puesto que en el nuevo partido confluyeron buena parte de sus impulsores. Constituida en enero de 2014, la formación concurrió a los comicios europeos de junio con Vidal-Quadras como candidato y cerca de un millón de euros. Este fondo procedía de integrantes de un ente de la oposición iraní, el Consejo Nacional de la Resistencia Iraní [CNRI], dada su buena sintonía con la cabeza de lista de Vox. Entonces el discurso del partido fue diferente al actual. Siguiendo los planteamientos de reconversion.es, se centró en reducir el Estado para hacerlo más eficiente desde un prisma económico. El lema de la campaña fue aséptico (“La solución se cambiar”) y en su spot Vidal-Quadras explicó que hacía falta que el Estado dejara de ser un elefante que devoraba de forma insaciable recursos públicos (para mantener una estructura mastodóntica) y deviniera un “brioso corcel”.

 

Alejo-Vidal-Quadras-OKSantiago Abascal, Alex Vidal-Quadras y José Antonio Ortega Lara en un acto de la plataforma reconversion.es (foto de www.eldiario.es).

Vox captó 244.929 votos (1.5%) y ningún escaño. Vidal-Quadras abandonó pronto la presidencia de Vox y en febrero de 2015 lo dejó al preconizar la aproximación a UPyD y C’s, lo que desagradó a la cúpula dirigente. Le sustituyó Abascal y Vox conoció una radicalización visible en los comicios andaluces del mes siguiente, en los que solo obtuvo 18.017 votos (0.4%). Estos resultados parecieron augurarle un futuro magro, como corroboraron sus reducidos apoyos a las elecciones legislativas de diciembre (58.114 sufragios; 0.2%), que menguaron al repetirse los comicios en junio de 2016 (47.182; 0.2%).

El ascenso de Vox: unas elecciones andaluzas marcadas por Cataluña

Sin embargo, esta situación se revirtió de forma espectacular dos años y medio después, cuando en los comicios andaluces de diciembre de 2018 Vox conoció un salto cualitativo y logró 395.185 votos (10.9%) y 12 escaños. Antes de estas elecciones Vox ya había despuntado en diferentes sondeos (el último de ellos fue el del CIS de septiembre del mismo 2018, con un 1.4% del voto estatal) gracias a una conjunción favorable debido a varios factores. Uno fue el proceso independentista de Cataluña, del que Vox devino la acusación popular en el Tribunal Supremo.

Este rol le confirió gran visibilidad y le permitió erigirse en una alternativa antiseparatista “dura” ante un PP a sus ojos fracasado (para Vox era la “derechita cobarde”, “la derecha cautiva y desarmada” o “un juguetillo de la izquierda”), mientras C’s no merecía crédito por sus cambios de criterio (era “la veleta naranja”). En el tema autonómico, pues, se había producido un cambio cualitativo que llevaba el agua al molino de Vox al clamar por poner fin a las autonomías, ya que la catalana amenazaba la propia integridad del Estado.

En este marco, la crisis política catalana tuvo un gran protagonismo en la campaña electoral andaluza. El presidente socialista Pedro Sánchez fue presentado por el PP y Vox como un títere de los independentistas y abogaron por ilegalizar a los partidos de este espectro político y también para aplicar el artículo 155 de la Constitución en Cataluña. A su vez, el candidato de C’s, Juan Marín, buscó la confrontación directa con Quim Torra. En este escenario, PP y C’s no presentaron a Vox como un partido ultraderechista del que había que distanciarse al ver que podía ser un socio necesario para formar gobierno después de las elecciones, como así sucedió.

La estrategia de ambos partidos, PP y C’s, confirió respetabilidad a la formación extremista y la “normalizó” políticamente. La consecuencia de todo ello fue que durante la campaña fue reiterado el recurso a la necesidad de mano dura con la crisis catalana, de forma que el posicionamiento político de C’s y PP se desplazó a la derecha en beneficio de Vox, que marcó en buena medida la agenda política. Lo constató la candidata socialista a la Junta, Susana Díaz, cuando manifestó a posteriori que debería haber hablado más de la crisis independentista: “Cataluña tiene la culpa de mí fracaso”, dijo. Un titular del diario humorístico http://www.elmundotoday.com resumió con acierto este clima: “La derecha consigue frenar el independentismo catalán en Andalucía” (3/XII/2018).

Sin embargo, antes de continuar con el análisis del protagonismo de Cataluña en el discurso de Vox, queremos destacar que el ascenso del partido en Andalucía no obedeció únicamente a la crisis secesionista, pues tuvieron peso otros factores de los que es difícil valorar su importancia. Nos referimos a la controversia generada por la exhumación del cadáver de Franco (C’s y el PP se abstuvieron al Congreso ante esta decisión), que insertó en el debate público la “ley de la memoria histórica” (Vox hace bandera de su oposición a la misma).

Hay que recordar igualmente que el PP experimentaba una recomposición interna, castigado judicialmente por la corrupción, y Pablo Casado acababa de sustituir a Rajoy al frente del partido. También jugó a favor de Vox la rivalidad entre el PP y C’s por el voto derechista, que les condujo a dar protagonismo a la inmigración en la agenda política. Finalmente, el éxito de Vox en Andalucía fue inseparable de una crisis de representatividad preocupante: solo el 47.6% del censo electoral optó por los cuatro grandes partidos (PSOE, PP, C’s y Podemos), la abstención llegó al 41.3% y el voto en blanco y el nulo alcanzaron un 3.7%.

blog_2760_95Propaganda de Vox difundida en 2015 con motivo de la “diada” o fiesta nacional catalana del 11 de septiembre

La “España viva” o la resurrección del españolismo “incondicional”

De esta forma, entre el 2015 y el 2018 Vox articuló un nacionalismo español integrista que parecía casi erradicado de la política. Este, simplificando, tenía el eje (y también la capacidad de movilización) en el temor a la amputación de la patria. Su cuna fueron la Cuba y el Puerto Rico coloniales del siglo XIX. Allá lo acuñó el lobby ultraespañolista en su lucha contra el separatismo cubano y para bloquear toda reforma que alterara el statu quo de los peninsulares. Fue conocido como “incondicionalismo” porque sus dirigentes se definían cómo “ni conservadoras, ni liberales… somos patriotas incondicionales”.

Este nacionalismo extremo rebrotó en España después de 1898, cuando los militares repatriados vieron en el catalanismo el peligro de convertir a Cataluña en una “segunda Cuba” y fue la matriz de una nueva ultraderecha. Así, en la Barcelona de 1919 se constituyó una Liga Patriótica Española [LPE] (que se enfrentó a bastonazos a los catalanistas a las Ramblas) y posteriormente este discurso esencialista se visualizó en varios colectivos, desde el Partido Nacionalista Español [PNE], liderado por José Albiñana, hasta la Falange. La dictadura franquista también lo integró en su nacionalismo español. Recordemos al respecto no solo la persecución del catalanismo, sino también la estigmatización de Guipúzcoa o Vizcaya en 1937 como “provincias traidoras” al no triunfar allí los sublevados en 1936.

Vox, con la crisis secesionista, consiguió situar otra vez en el mainstream político este discurso de reacción ante la amenaza de amputación de la patria. Abascal ha sido diáfano al situar la defensa de España como ultima ratio: “Yo soy español. Ni monárquico ni republicano. […] España, su soberanía y su unidad están por encima de la monarquía, de la república, de la Constitución y de la democracia”.

En este aspecto, a pesar de que Vox ha adaptado el lema de Donald Trump en su divisa “Hacer España grande otra vez”, hay que subrayar que la idea-fuerza con la que se identifica el partido es “la España viva”. Esta metáfora afirma de forma implícita la existencia de “una España muerta” contra la que se debe luchar (es un trasunto de la Anti-España) y, sobre todo, proyecta una España que se afirma y renace de forma simultánea en el combate contra sus enemigos seculares. Entre estos destaca el islam, a pesar de que el discurso oficial del partido únicamente rechaza el fundamentalismo musulmán. No en vano, Vox planteó la campaña electoral andaluza como el inicio de una nueva Reconquista del país. Igualmente, Rafael Bardají, vocal de su Consejo Nacional, ha manifestado que “la lucha de VOX por recuperar el sentimiento nacional será recordada como la Covadonga 2.0”. De hecho, un libro titulado La España viva que recoge entrevistas con líderes del partido (y del que procede la cita anterior de Bardají) advierte al lector que ha sido impreso el 6 de octubre de 2018, “víspera […] de la Batalla de Lepanto”. Incluso, Abascal ha sido presentado por sus seguidores como un nuevo Cid campeador. Su ascendencia familiar de Amurrio avalaría su carácter de luchador genuino por “España”: su abuelo Manuel fue un alcalde franquista y el padre, Santiago, un miembro histórico de Alianza Popular que recibió numerosas amenazas de ETA (como su hijo homónimo) y sufrió un atentado a su tienda.

Hacer españaPropaganda de Vox adaptando el lema de Donald Trump.

La formación, en suma, ha logrado articular un discurso palingenésico de España (que incluye el mito de la Hispanidad), según el cual esta conseguirá renacer en el decurso de la lucha contra sus enemigos. El más visible de estos es el nacionalismo catalán, pero -como hemos señalado- el islam se proyecta como un gran peligro en sus metáforas, a la vez que acerca el partido al universo cristiano (Abascal ha aludido a la cruz como “elemento esencial de nuestra civilización”). Para Vox este combate solo puede acabar con la victoria de la genuina España, que supondrá la resurrección de la “España viva”.

La Cataluña de Vox es, simplemente, España

En este panorama, la propaganda específica dirigida a Cataluña que Vox habría emitido hasta hoy (aunque puede haber otra que desconozcamos) se habría limitado a una selección de catalanes eminentes que proclamaron su españolidad o la de Cataluña. El partido la difundió en 2015 con motivo de la “diada” o fiesta nacional catalana del 11 de septiembre con el lema “El mejor 11 de Cataluña. Homenaje a unos catalanes ilustres”. Conformaban la nómina Valentí Almirall, Agustina d’Aragó, Jaume Balmes, Víctor Balaguer, Joan Maragall, Joan Prim, Joaquim Rubió i Ors, Narcís Monturiol, Salvador Dalí, Narcís Verdaguer y Josep Pla.

De forma significativa, en el acto multitudinario de presentación del partido en Barcelona efectuado el 3 de junio de 2018 (con la asistencia de 2.0000 personas según Vox) solo se enarbolaban banderas españolas y durante las dos horas que duró ningún orador intervino en catalán y solo se gritó dos veces “¡Viva Cataluña!”. Cómo se puede constatar, Vox no ve necesario modular un discurso específico para Cataluña porque su singularidad por razones históricas o culturales es irrelevante.

De hecho, los líderes de la formación en Cataluña reflejan el nacionalismo español “incondicional” citado, aunque de formas diferentes. De este modo, Ignasi Garriga (miembro del Consejo Nacional de Vox) es un mulato hijo de una familia procedente de la antigua Guinea española, la España colonial. El abogado Jorge Buixadé (también presente al Consejo Nacional) ganó notoriedad en 2009, como abogado del Estado que denunció el plebiscito por la independencia convocado en Arenys de Munt. Previamente había integrado la candidatura de FE de las JONS por Tarragona en los comicios autonómicos de 1995 y en los legislativos de 1996 se sumó a la de Falange Española Auténtica [FEA] por Barcelona. Por último, la presidenta de Vox en Barcelona, Mª Dolores Martín, es una zaragozana que cuando llegó a Cataluña hace dos décadas le sorprendió la imposibilidad de escolarizar a sus hijos en castellano y afirma que cuando se disponía a mudarse de Cataluña se sintió reconfortada por el mensaje de Vox y decidió unirse al partido.

España viva

La “España viva” es la divisa de Vox.

Ateniéndonos a lo expuesto, consideramos que el “programa catalán” de Vox, de forma breve y clara, se puede sintetizar en el lema “¡Puigdemont a prisión!”, sin hacer con ello ironía alguna. Lo gritó Rocío Monasterio (vicesecretaria de Acción Social) en el gran acto de Vox en Vistalegre en octubre de 2018. Desde esta óptica no sorprende que se haya apuntado como eventual candidato al ayuntamiento de Barcelona del partido a su secretario general, José Ortega Smith (cronicaglobal.elespanol.com, 7/XII/2018), rostro público de la acusación popular en el proceso independentista. Este letrado hispano-argentino ganó cierta notoriedad al integrar un comando de Vox que dejó expuesta en Gibraltar una bandera española de 180 metros. En cuanto a su mensaje en Cataluña, Ortega encarna el populismo punitivo ya apuntado. No obstante, su candidatura no está clara, pues desde la formación se afirma que esta saldrá de unas primarias [finalmente el candidato elegido no fue Ortega, sino Ignacio Garriga, pero este no salió de unas primarias].

En síntesis, si bien Vox encarna una derecha populista moderna y homologable a las de Europa occidental, revive a la vez un integrismo españolista centenario (ahora en formato 2.0 por su carácter viral). Lo plasma la idea de la “España viva”, que aspira a reintegrar Cataluña a un solar patrio recentralizado, unitario y uniformizado.

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* Artículo publicado originalmente en catalán: Xavier Casals, “Catalunya i ‘la España viva’ de Vox”, Política & Prosa, 5 (marzo 2019), pp. 44-47. Existe una versión on-line en catalán.

 


VOX CONTRA EL FEMINISMO

marzo 24, 2019

zentauroepp47430198-opinion-leonard-beard-para-jueves-21190320185010-1553104407668Ilustración de Leonard Beard para este artículo en El Periódico (21/III/2019).

 

EL RECHAZO DE VOX AL FEMINISMO SORPRENDE PORQUE APARENTEMENTE LE ALEJA DE UNA PARTE SUBSTANCIAL DEL ELECTORADO, pero sintoniza con un sector importante de la sociedad: la idea de que el feminismo quiere substituir el dominio del hombre por el de la mujer, según el CIS, la compartirían un 21% de hombres y más del 14% de mujeres. Y es una mujer quien abandera este mensaje en Vox, Rocío Monasterio, orgullosa de que su tío bisabuelo cruzara cartas con la precursora del feminismo Concepción Arenal (“de niña mis padres me dieron a leer sus libros antes que Caperucita Roja”, afirma).

La causa de la beligerancia extrema que Vox y otras formaciones homólogas europeas manifiestan contra el feminismo radica en que este, con el control de los derechos reproductivos por la mujer y su libertad sexual, cuestiona la piedra angular de la concepción social del partido: el rol femenino de madre y esposa.

“La España viva”: la natalidad en el centro del mensaje

Para la extrema derecha el papel esencial de la mujer (aunque tenga carrera profesional) es dar vida y garantizar la continuidad de la patria. De hecho, el lema de Vox es “la España viva”, lo que asimila la patria a un ente vivo que renace y pone la natalidad de forma implícita en el corazón de su mensaje. En un Occidente en declive demográfico tal cuestión es decisiva, por lo que la ultraderecha reivindica la familia heterosexual como pilar social y limita severamente el aborto. Ya en 1996 el ultraderechista francés Jean-Marie Le Pen fue claro sobre el vínculo entre mujer y patria: “es ridículo pensar que el cuerpo les pertenece [a las mujeres], pertenece al menos tanto a la naturaleza como a la nación”, manifestó.

A la vez que la extrema derecha lamenta esta caída de la natalidad, atribuye una virilidad agresiva al que presenta como enemigo de la nación, el “inmigrante-invasor”. Este es retratado como un doble violador: de mujeres y de fronteras. De ese modo, el Movimiento por una Hungría Mejor [Jobbik] advierte que el inmigrante es el “violador de la nación”. Y aunque este sector político puede ser gay friendly, rechaza el matrimonio homosexual, como Vox. Así, su líder, Santiago Abascal, ha apuntado que “hay muchas personas homosexuales” en su partido que “piensan lo mismo” del tema.

En este escenario, no sorprende que la extrema derecha combata al llamado feminismo de la “segunda ola”. Este irrumpió en los años sesenta y no se centra tanto en desigualdades legales de género como en la opresión cotidiana, por lo que reivindica la libertad sexual y quiere abolir el heteropatriarcado. Tales premisas son un mísil a la visión social de la extrema derecha, de ahí su reacción defensiva. Por ejemplo, Monasterio denuncia el feminismo como “doctrina totalitaria” o “supremacista”. Este rechazo se asocia a la exaltación de las libertades y derechos de la mujer en Occidente, subrayando su contraste con el mundo musulmán.

Antifeminismo y rechazo al islam

Tal mensaje, como destaca el politólogo Sylvain Crepon, persigue mostrar que la situación de la mujer en Occidente no se explica por luchas feministas, sino por la supuesta capacidad de la cultura de raíz cristiana para progresar ante un islam presentado como retrógrado. No deben sorprender, pues, las alusiones de Vox a Covadonga, la Reconquista o la de su secretario general, Javier Ortega, en el parlamento europeo, que enfatizó que “sin las Navas de Tolosa, la batalla de Lepanto y Carlos V, creo que todas las señoras que están en esta sala vestirían el burka”. Por su parte, Monasterio equipara la tiranía sobre la mujer que atribuye a un islam despótico con la que ejercería el “feminismo supremacista”, al querer “amordazar” a la mujer con un “burka ideológico”. Y afirma que este último “nunca critica a las manadas magrebíes o al islam que somete a las mujeres”. Desde tal óptica, islam y feminismo irían de la mano en su afán de someter a la mujer a dictados totalitarios.

En sintonía con este ideario, Vox reclama la “protección de la familia natural que la reconozca como institución anterior al Estado” y una política de ayudas a la natalidad que recuerda a la del ultraconservador ejecutivo polaco. Asimismo, su afán de substituir la ley de violencia de género por otra de “violencia intrafamiliar” que diluya su importancia parece un eco de la retórica del reaccionario gobierno húngaro, que asocia “políticas de la mujer” con “políticas de familia” y la condición de mujer con “maternidad”.

En definitiva, Vox refleja el poderoso movimiento de rechazo a los valores culturales y liberales de los años sesenta que encarna la ultraderecha actual, de los que el antifeminismo es un puntal.

 

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* Artículo publicado originalmente en El Periódico (21/III/2019): Xavier Casals, “Vox contra el feminismo?”. La imagen del inicio de este post procede del mismo.


LOS ATENTADOS DE NUEVA ZELANDA: ¿UN NUEVO CASO DEL TERRORISMO DE “RESISTENCIA SIN LIDERAZGO”?

marzo 17, 2019

Vídeo elaborado por El País sobre el atentado de Nueva Zelanda.

LOS ATENTADOS ISLAMÓFOBOS COMETIDOS EN NUEVA ZELANDA ESTE VIERNES TIENEN APARENTEMENTE EL MISMO PATRÓN QUE OTROS QUE SON OBRA DE EXTREMISTAS DE DERECHA E ISLAMISTAS RADICALES. Los cometen individuos (los llamados “lobos solitarios”) o células reducidas que actúan de modo autónomo en nombre de una entidad, como sucedió en el múltiple atentado de Barcelona el 17 de agosto de 2017 [17-A].

Las ventajas de esta estrategia

Ello minimiza riesgos de detección policial (no hay cadenas claras de mando tras los autores que lleven a organizaciones), otorga gran margen de maniobra a los terroristas y permite perpetrar acciones mortíferas ‘low cost’ en cualquier lugar. Paradójicamente, esta estrategia conocida como “resistencia sin liderazgo” la desarrollaron originalmente ultraderechistas estadounidenses supremacistas u opuestos a un Estado denunciado como opresor.

El origen (1974): el Frente de Liberación Nacional Socialista

Su embrión, según el historiador Jeffrey Kaplan, radicó en el minúsculo Frente de Liberación Nacional Socialista. Constituido en 1974, quiso contrarrestar el ascendente de la “nueva izquierda” y sus grupos armados en campus universitarios. Así, intentó imitar a las guerrillas urbanas de izquierda y consideró que las acciones contra el Estado debía promoverlas una reducida vanguardia activa (el cartel de la izquierda se considera la plasmación plástica de tal intento).

Sin embargo, solo 4 de sus 43 miembros perpetraron actos individuales violentos irrelevantes y el grupo acabó su andadura al ser asesinado en 1975 su líder, Joseph Tommasi. Pero para Kaplan plasmó por vez primera el concepto de “resistencia sin liderazgo” sin recibir tal nombre.

Los años 80: la difusión de la “resistencia sin líderes”

A inicios de los 80 otro colectivo supremacista y antisemita violento marcó un hito en la radicalización de la ultraderecha: La Hermandad Silenciosa, llamada también La Orden. Liderada por Robert J. Mathews, efectuó sus crímenes con individuos o células que -según un exmiembro- debían hacer los “esfuerzos de resistencia […] que se sientan capaces de instituir”. Para el FBI fue la amenaza terrorista interna más peligrosa, desarticulada al morir Mathews en 1984 en un enfrentamiento.

Los sectores extremistas impactados por su acción fueron galvanizados por lo que -a sus ojos- devinieron sucesivas afrentas de un Estado opresor: en 1989 se celebró un juicio por sedición en Arkansas contra figuras prominentes de la ultraderecha; en 1992 el FBI mató en un enfrentamiento a la mujer y al hijo de un radical, Randy Weaver; y en 1993 las tropas federales asaltaron un rancho de la secta de Adventistas del Séptimo Día en Waco (Texas) con 80 muertes. En este marco, advierte Kaplan, se difundió el concepto de “resistencia sin liderazgo”, que el supremacista Louis R. Beam ya había plasmado en 1983. Este adoptó las tesis que un coronel de inteligencia -Ulius Louis Amoss- concibió en 1962 para luchar con guerrillas ante una eventual invasión comunista de EE.UU. De este modo, arguyó que se debía combatir con iniciativas individuales o “células fantasma” ajenas a organizaciones, siempre infiltrables.

“Hunter” (1989): la novela que la popularizó en las milicias

Contribuyeron a popularizar esta estrategia novelas como Hunter (Cazador, 1989), de William L. Pierce, que narra la actuación de un “lobo solitario”. Aparentemente la adoptaron activistas de este espectro político, aunque es difícil establecer hasta qué punto lo hicieron conscientemente.

Lo reflejan casos como los de Timothy McVeigh al atentar en 1995 contra el edificio del Gobierno Federal en Oklahoma y matar a 168 personas (en respuesta “al ataque estadounidense contra un edificio gubernamental en Serbia, Irak u otras naciones”) o el del noruego Anders Behring Breivik, autor de la masacre de Utoya en 2011 con 69 muertes de jóvenes socialistas.

El gran salto de 2005: de la extrema derecha al islamismo radical

1426882959_369084_1426885760_noticia_normalNo obstante, el criminólogo Travis Morris remarca que también lo hicieron sendas organizaciones de extrema izquierda: el Frente de Liberación de la Tierra y el Frente de Liberación Animal. Finalmente, la habría incorporado el yihadismo posiblemente a través de Abu Musab al Suri en 2005, asumiéndola Al Qaeda primero y luego el ISIS (en la foto, Abu Musab al Suri con Osama Ben Laden; imagen de US Attorney’s Office – Southern District of New York).

En suma, la “resistencia sin liderazgo” surgida en la ultraderecha estadounidense ha sido ampliamente difundida y asumida por diversos antagonistas conformando un terrorismo difícil de prever y desarticular, con gran capacidad destructora.

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* Esta entrada recupera el contenido esencial de nuestro artículo publicado originalmente en agosto de 2017: Xavier Casals, “Resistencia sin liderazgo, el nuevo terror”, El Periódico (18/VIII/2017).


EL AUTOBÚS DE HAZTEOIR O CÓMO LOS MEDIOS HAN CREADO UN CIRCO MEDIÁTICO EN TORNO A LA ULTRADERECHA DEL QUE CONSTITUYEN SU PÚBLICO INCONDICIONAL

marzo 3, 2019

Imagen de la decoración del autobús antifeminista de Hazteoir (foto de Guioteca).

¿CÓMO CONSEGUIR NOTORIEDAD MEDIÁTICA PINTANDO UN AUTOBÚS? Lo ha demostrado el colectivo hatzteoir al anunciar que haría circular por las calles de España un autobús con el lema #StopFeminazis. Tal evento ha tenido notoriedad estatal e incluso internacional.

En suma, una entidad cuya magnitud es ignota (¿se conoce cuántos miembros tiene?) decora un autobús con sus lemas y merece la atención informativa de todos los medios y franjas de máxima audiencia en programas televisivos. ¿Se imaginan que cada colectivo que pintara un autobús con motivos estridentes tuviera tal notoriedad?

Si ahora nos preguntamos dónde está aquí la información relevante, desde nuestro punto de vista esta última radica en la capacidad de Hazteoir de obtener propaganda gratuita a una escala inimaginable simplemente presentando una campaña mediante un autobús.

El autobús de cartón de Vox

Lo más llamativo del asunto es que Vox ya utilizó esta estrategia con éxito, como ha expuesto Manuel Mariscal, vicesaecretario de comunicación del partido, en una entrevista del libro La España Viva (Kalma Libros, Madrid, 2018). En ella Mariscal explica (pp. 247-248) cómo reaccionaron en el partido ante las dificultades que hallaban en los medios para que sus temas políticos tuvieran visibilidad. De este modo, después de que Podemos hiciera recorrer las calles de España el llamado TramaBus, idearon un falso autobús:

Bueno, pues [en] un momento dado nos planteamos lanzar nuestro propio autobús. Pero como económicamente no era viable, lo que hicimos fue descargarnos un programa informático muy sencillo y tunear la maqueta del bus de Podemos, pintándola de verde. En nuestro autobús viajaba la España que madruga, es decir, un médico, un mecánico, una profesora, un camarero, un agente del orden y una universitaria, y pinchándoles las ruedas, Pablo Iglesias, Montoro, Puigdemont y Juncker. ¿Os imagináis qué ocurrió?

– ¿Qué?

– Que nada más anunciarlo en Twitter, empezamosa recibir llamadas de periodistas, nunca tantas como entonces: que cuándo iba a circular el autobús, que por dónde… Ganas me dieron de citarlos a todos en un sitio y enseñarles la miniatura de cartón. Me pareció indignante que nos llamaran para esa chorrada y no por cosas mucho más serias.

 

El autobús de papel de Vox (foto del twitter de Vox).

Los medios han creado un circo mediático en torno a la ultraderecha 

Si ahora nos preguntamos qué ha ocurrido con la extrema derecha en España en términos informativos, la respuesta sería que este sector ideológico se ha convertido en un foco de atención mediática permanente, sin que en diversos casos existan criterios claros sobre la información que es relevante y lo que es “publinformación” o propaganda gratuita.

Sería, pues, imprescindible reflexionar de modo sereno sobre cómo funcionan actualmente los flujos informativos sobre este ámbito. Lo afirmamos en la medida que parece que el grueso de los medios ha creado un circo mediático en torno a la ultraderecha del que parecen constituir su público incondicional.