ESPECIAL ANIVERSARIO 23-F (1): ¿QUÉ PASÓ EL 23-F DE 1981?*

febrero 17, 2019

general-armadaEl general Alfonso Armada en el Congreso de los diputados.

 

Especial 23-F: ante la cercanía de esta fecha, reeditamos las entradas publicadas en el blog sobre el fallido golpe de Estado. La información presentada en ellas, la hemos ampliado, matizado o revisado en nuestra obra La Transición española. El voto ignorado de las armas.

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¿QUÉ PASÓ EL 23-F DE 1981? PARA ENTENDERLO HAY QUE RETROCEDER AL 1980. Suárez había ganado los comicios del año anterior, pero vivía el peor momento político. El presidente perdía la confianza del monarca, la UCD se hacía añicos y el PSOE hacía una dura oposición con ansia de tocar poder, mientras la crisis económica y un pretendido desbarajuste autonómico creaban inquietud por todas partes. A la vez, se tejían tramas golpistas y ETA alcanzaba el récord criminal con 215 acciones y 97 muertos, cosa que exacerbaba tensiones en el seno de los cuerpos armados.

En este marco, Alfonso Armada, un general conservador y monárquico, tuvo éxito en unir las diversas tramas golpistas y políticas contra Suárez bajo su amparo para presidir un gobierno de unidad de los grandes partidos, militares y miembros del mundo empresarial. Los promotores de esta solución la justificaron haciendo un símil con la Francia de 1958, cuando un alzamiento militar partidario de la Argelia francesa exigió el retorno al poder de Charles de Gaulle con poderes excepcionales, de forma que Armada sería un “De Gaulle español”. Para conseguirlo, el general articuló una vía constitucional de acceso a la presidencia, mediante una moción de censura, y otra “pseudoconstitucional”, que pasaba por crear un hecho excepcional para que los diputados lo invistieran presidente.

¿Y si Armada hubiera sido investido presidente?

Pero Suárez frustró la vía constitucional de Armada en dimitir de forma repentina el 29 de enero de 1981 y designar a un sucesor, Leopoldo Calvo-Sotelo. Entonces el general activó la otra, que pasó por la ocupación del Congreso el 23 de febrero por Antonio Tejero y la salida de los tanques en Valencia por orden de Jaime Milans del Bosch. Pero cuando Armada fue a las Cortes a proponerse como presidente, Tejero se negó al ver que quería hacer gobierno con socialistas y comunistas y el proyecto fracasó. Cuando el rey compareció aquella noche por televisión y se opuso al putsch, remachó el clavo. Estas son las coordenadas del golpe fallido, bien explicadas en la tesis doctoral de Roberto Muñoz, que expurgó el sumario del caso y lo contrastó con las fuentes disponibles: 23-F (2015).

Sin embargo, no se ha meditado para nada sobre qué habría pasado si ese día Armada hubiera sido investido presidente: ¿el Congreso y el monarca lo habrían podido revocar al día siguiente fácilmente?, ¿la democracia no habría quedado tutelada por los pretorianos y la vida política hibernada? Posiblemente falta interés en plantear estas cuestiones porque el rey vio con buenos ojos la vía constitucional de Armada, como también lo hicieron figuras de UCD, del PSOE, de AP y de ámbitos mediáticos y empresariales. Pero después todos callaron como muertos y el 23-F quedó codificado como una “militarada” condenada al fracaso de antemano y Armada como el gran malo de la película. Ya sabemos que la memoria es selectiva, pero la del 23-F es amnésica. ¿Por qué será?

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* Artículo publicado en el diario catalán Ara (23/II/2016). Fue publicada inicialmente en este blog el 23-F de 2016.


VOX HABLA SOBRE VOX. TRES LIBROS PARA CONOCER EL PARTIDO*

enero 30, 2019

Santiago Abascal en un acto de Vox (imagen de www.economiadigital.es).

 

LOS RESULTADOS DE VOX EN ANDALUCÍA Y SU PACTO DE GOBIERNO SUSCRITO CON EL PP en esta comunidad han generado enorme interés sobre la formación. Su ideario parece hallarse aún en construcción y tiene como eje vertebrador un ultranacionalismo bélico asociado a la “Reconquista” o a una “Covadonga 2.0”. El partido lo identifica con una visión biológica y palingenética de la patria, la “España viva”, pero también con una cultura de inspiración católica. Todo ello se traduce en un repertorio de lugares comunes de exaltación nacional.

Llama la atención su falta de concreción sobre el ámbito europeo, más allá de mostrar sintonía con Marine Le Pen, Alternativa para Alemania (AfD) o posicionarse de forma afín al grupo de Visegrado. En este marco, para conocer mejor al partido recomendamos leer sendos libros-entrevista, Hay un camino a la derecha y La España viva, así como el testimonio de su líder, Santiago Abascal, No me rindo, comentados a continuación.

Santiago Abascal, Hay un camino a la derecha (Stella Maris, Barcelona, 2015 [2ª ed.]).

Este libro-entrevista del periodista Kiko Méndez-Monasterio está prologado por el sociólogo Amando de Miguel, que concluye sus palabras con un “Dios los bendiga” dirigido a quienes se identifiquen con la prédica “cristalina” de Abascal. En la obra el líder de Vox desgrana su trayectoria vital, ideario y génesis del partido, que cuando el texto se editó tenía poco más de un año. Abascal sistematiza aquí sus invectivas al PP (“la derecha cautiva y desarmada”, “un juguetillo de la izquierda”, p. 55), apunta detalles de interés de la formación (su nombre lo acuñó el periodista y publicitario Rafael Núñez Huesca, p. 75) y efectúa una autocrítica de los errores iniciales (p. 85). El texto despliega ampliamente su visión sobre lo que a su juicio es ser de derechas. De modo inexplicable, la obra carece de sumario, lo que dificulta su manejo.

Gonzalo Altozano y Julio Llorente, La España Viva. Conversaciones con 12 dirigentes de Vox (Kalma, Madrid, 2018).

Esta obra prologada por el alma mater del partido, José Antonio Ortega Lara, despliega el ideario de Vox con un recopilatorio de entrevistas a doce dirigentes (cuatro mujeres y ocho hombres), cual si de los doce apóstoles de Vox se tratara.

El libro se publicó en octubre de 2018, “la víspera del acto de Vox en Vistalegre” y “aniversario de la batalla de Lepanto”, según se indica. Su lectura permite conocer dirigentes del partido menos expuestos a los focos mediáticos (aunque el tándem Abascal-Ortega Smith acapara 60 páginas de las 230 de entrevistas), como el del líder del partido en Cataluña, Ignacio Garriga Vaz de Conciao, presentado como “mulato y catalán” (p. 217) y originario de la antigua Guinea española; el responsable de las redes sociales, Manuel Mariscal; Alicia Rubio, vicesecretaria de movilización, que superó su adicción a la heroína y presenta así los dos grandes combates que ha vivido: “A nuestra generación la diezmaron con la heroína; a la de ahora le ha tocado bregar con la ideología de género” (p. 145). En este sentido, Rocío Monasterio (vicesecretaria de acción social presentada como descendiente de Concepción Arenal) manifiesta que “el feminismo de hoy es retrógrado: pretende oprimir a la mujer y mantenerla bajo su tutela” (p. 91).

Santiago Abascal con Gabriel Altozano. No me rindo. Sin miedo contra ETA y frente a la cobardía política (La esfera, Madrid, 2014).

Esta obra autobiográfica de Abascal se publicó cuando era secretario general de Vox y consideramos que permite conocer al hoy máximo líder del partido y entender su evolución a partir de su militancia en el PP vasco, pero especialmente desde sus orígenes familiares amurrianos, con un abuelo -Manuel- alcalde franquista y un padre -Santiago- militante histórico de Alianza Popular.

Destaca también la beligerancia de Abascal ante el derecho de autodeterminación (cuyo conocimiento plasmó en una publicación del Centro de Estudios Constitucionales, ¿Derecho de autodeterminación? Sobre el pretendido derecho de secesión del “Pueblo Vasco”, Madrid, 2004) y lo ha expresado en publicaciones de diverso formato. Uno es un opúsculo de reducidas dimensiones (un “libro pulga” de 128 pp.), Secesión y exclusión en el País Vasco (Ikusager ediciones, Vitoria, 2004). Otro es un libro extenso, La farsa de la autodeterminación. El Plan Ibarretxe: al asalto del País Vasco y España (Áltera, Madrid, 2005, 378 pp.). Cuenta con un prólogo del expresidente José Mª Aznar en el que éste manifiesta su orgullo de escribir las páginas preliminares y elogia al autor como un “hombre libre” (p. 11).

Otras novedades sobre Vox

Por lo demás, no conocemos otros libros sobre Vox más allá de un breve texto anónimo (81 pp.) elaborado a partir de la hemeroteca de consulta útil para conocer la génesis y trayectoria del partido: Vox. La tentación populista española (Ikusle, Gran Bretaña, marzo 2018, editado en papel y e-book). Finalmente, apuntamos que Blas Piñar Pinedo (nieto del homónimo fundador de Fuerza Nueva, Blas Piñar), adherido al partido que lidera Abascal, ha publicado un breve e-book, Del PP a Vox: De la traición de Rajoy a la nueva derecha española, prologado por Fernando Paz. En esencia, el opúsculo recopila textos con la visión del autor sobre la Transición y la evolución del PP y que quedan un tanto deslavazados. Su crónica llega hasta febrero de 2015 e ilustra la sintonía de un sector del ámbito ideológico que el autor encarna hacia el partido ultraderechista.

Finalmente, advertimos que se anuncia la publicación en breve de un instant book sobre el partido: John Freddy Müller González (coord.), La sorpresa Vox, con prólogo de Arcadi Espada. Posiblemente sea el pistoletazo de salida de otras obras, como ha sucedido con Podemos y C’s, que han creado verdaderos subgéneros políticos.

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* Artículo publicado originalmente como Xavier Casals, “Vox habla sobre Vox. Tres libros para conocer el partido”, Agenda Pública (19/I/2019).


VOX, EL GRAN BENEFICIARIO DEL PACTO DE GOBIERNO ANDALUZ*

enero 23, 2019

PP y Vox cierran un acuerdo para la investidura de Juanma Moreno en Andalucía. (EFE)

 

¿QUÉ VALORACIÓN PUEDE HACERSE DEL PACTO DE GOBIERNO DE VOX Y EL PP EN ANDALUCÍA? Tres consideraciones permiten afirmar que el partido ultraderechista resulta el más beneficiado de la operación.

1. El futuro gobierno anuncia tensiones en breve

El nuevo ejecutivo bipartito andaluz no habrá superado las tensiones precedentes entre PP, C’s y Vox. Lejos de amainar, estas probablemente aumentarán por dos razones.

Por una parte, porque este gobierno será un artefacto extraño que presagia inestabilidad, pues el PP ha firmado un acuerdo con Vox que C’s no reconoce. Pero los 12 escaños voxiteros pueden precipitar la caída del ejecutivo en cualquier momento si el PP no cumple los compromisos adquiridos. Como el futuro bipartito quiere fiscalizar los ejecutivos socialistas precedentes (con auditorías incluidas) no se vislumbra cómo podrá alcanzar acuerdos con el PSOE para evitar la espada de Damocles que supone el apoyo decisivo de Vox. El ejecutivo iniciará así su andadura desde la fragilidad.

Por otra parte, los comicios autonómicos, locales y europeos se hallan a la vuelta de la esquina: el 26 de mayo (a los que pueden añadirse otros legislativos y catalanes). Por tanto, la lógica partidista imperará desde el “minuto cero” y PP, C’s y Vox intentarán singularizar su perfil tras su tensa aproximación. Ello puede desembocar en un gobierno PP-C’s que conozca un desgaste temprano por desavenencias y filtraciones, sumadas a las críticas e impugnaciones de Vox, un paradójico “aliado-enemigo”.

2. PP y C’s salen con desventaja de la negociación de gobierno

El PP necesita urgentemente marcar distancias de su incómodo avalador, Vox. Ello no es fácil, en la medida que Pablo Casado ha modulado su discurso para atraer el potencial electorado del partido ultraderechista, “normalizando” y dando respetabilidad a su competidor más directo en las urnas (en Andalucía habría captado hasta el 35% del electorado popular).

Por su parte, C’s, como el PP, evitó durante la campaña identificar a Vox con la extrema derecha y luego ha adoptado una actitud errática, pasando de contemplarla como un futuro socio de gobierno a marcar distancias con ella. Pese a sus esfuerzos en tal dirección, el pacto andaluz deja plomo en las alas del partido naranja, pues no le será fácil pretender estar en el centro, pactar eventualmente con el PSOE y, a la vez, integrar un gobierno andaluz cuyo presidente ha suscrito un acuerdo con Vox.

3. Vox es el ganador incontestable del primer round político

Así la cosas, el vencedor incontestable del proceso de negociación es Vox. Lo argumentamos en función de los factores siguientes.

En primer lugar, este partido ha sido capaz de hacer valer sus 12 escaños de forma decisiva para desalojar a los socialistas de la Junta de Andalucía. Ello le consolida y estimula su voto en futuros comicios al plasmar que puede ser una fuerza determinante.

En segundo lugar, su acto de fuerza que obligó al PP a negociar un acuerdo permitió dar a conocer su ideario gratuitamente a través de todos los medios de comunicación, a la vez que firmó un aparente pacto entre iguales con el PP, pese a la desigualdad en escaños (26 del PP por 12 de Vox).

En tercer lugar, el proceso de negociación ha puesto a Vox en el candelero y ha facilitado su crecimiento en militancia (sus 5.000 integrantes de enero ascenderían al acabar el año a casi 24.000), parejo a su expansión territorial. De este modo, afronta los comicios venideros con la campaña ya hecha: su marca, líderes y propuestas posiblemente quizás hoy son más conocidas que las del PP y C’s, mientras Santiago Abascal y Javier Ortega ya forman parte de la galaxia televisiva.

Por último, subrayamos que Vox esté en la situación política más cómoda: puede jugar a ser partido de gobierno (con su acuerdo con el PP) y de oposición, ya que puede seguir repartiendo mandobles a diestra (PP y C’s) y siniestra (PSOE y Podemos). Además, la puja entre PP y C’s por aplicar una suerte de “artículo 155 premium” en Cataluña difícilmente podrá competir en severidad ante el secesionismo catalán con la acusación popular que Vox ejerce del proceso independentista.

Ateniéndonos a lo hasta aquí expuesto este partido afronta el próximo ciclo electoral con todos los triunfos en el bolsillo y hasta podría experimentar un salto cualitativo en las urnas. Pero se impone máxima prudencia ante estas observaciones, ya que el único pronóstico que hoy puede efectuarse es que es imposible realizar un pronóstico. Los escenarios son volátiles y mutan de forma súbita, un detalle en absoluto menor en los tiempos de la “política líquida” zygmuntbaumaniana.

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* Artículo publicado originalmente como Xavier Casals, “Vox, el gran beneficiario del pacto de gobierno andaluz”, Agenda Pública (19/I/2019).


¿ES POSIBLE FRENAR EL ASCENSO DE VOX? ANALIZAMOS LAS DISTINTAS ESTRATEGIAS DE CONTENCIÓN DE LA EXTREMA DERECHA

enero 16, 2019

Imagen de un acto de Vox (imagen de www.republica.com).

 

ANTE EL CRECIMIENTO DE VOX se han planteado las posibles estrategias a adoptar ante el ascenso de la derecha populista, como ya ha sucedido en numerosos países europeos. Por esta razón, reeditamos un post ya publicado en este blog en marzo de 2014 y reproducido por El Periódico (27/III/2014).

La más conocida de las estrategias de contención -y que ahora se debate en España- es crear “cordones sanitarios” (que en Francia se denominaron también “alianzas republicanas”) para evitar que los representantes de la ultraderecha accedan a responsabilidades políticas o cargos institucionales relevantes. Es decir, unirse todos los partidos para impedir el avance frentista. ¿Hasta qué punto puede ser efectiva tal estrategia?

En realidad, estamos ante un debate recurrente. Ya en los años ochenta del siglo pasado el ascenso del FN hizo que en Francia se ensayaran distintas estrategias para frenar su crecimiento que luego se han adoptado en otros países ante el ascenso de la nueva ultraderecha. El politólogo y pensador Pierre-André Taguieff sistematizó en “Antilepénisme: les erreurs à ne plus commettre”, en D. Martin-Castelarnau (dir.), Combattre le Front National (Editions Vinci, París, 1995), pp. 213-230.

Las estrategias ya exploradas

A continuación mostramos sus respectivos costes y beneficios políticos, con reflexiones de otros países que corroboran las tesis de este investigador francés.

De la relación de estrategias estudiadas por Taguieff, primero presentamos las cinc que ya fueron exploradas en la Francia de los años noventa con éxito desigual o fracasos.

1. Ilegalizar a la ultraderecha.

Esta medida es contraproducente por varios motivos: instala a sus partidos en el centro de la polémica ideológica y mediática; crea un debate moral y no político que impide abordar temas importantes (inseguridad ciudadana, corrupción política, patriotismo) y moviliza a sus votantes. Así, cuando en el 2004 el Vlaams Blok [VB] fue ilegalizado, continuó su actividad como Vlaams Belang [VB] y aumentó su popularidad.

2. Crear silencio mediático en torno a la ultraderecha.

Esta opción elimina a sus partidos del centro del debate, pero les permite emitir su discurso sin oposición. A la vez, sus líderes pueden presentarse como víctimas de un establishment que desea silenciarles. Además, la opinión pública carece de elementos de información para entender el eventual ascenso de estos partidos.

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Crear “cordones sanitarios” para frenar a la derecha populista tiene un impacto limitado y altos costes.

3. Efectuar una “imitación” calculada de su discurso por parte de los partidos tradicionales.

Esta opción puede disminuir el  atractivo de la ultraderecha a corto plazo, pero al asumir sus temas la derecha conservadora les confiere centralidad y legitimidad y contribuye a “normalizarlos”.

4. Integrar a la derecha populista en el gobierno.

Cuando los partidos populistas se integran en el gobierno pierden su carácter de protesta y manifiestan tensiones y contradicciones. Lo han testimoniado las escisiones de la Lega Nord [LN] en 1994 y el Freiheitliche Partei Österreichs [FPÖ] en el 2005 tras participar en sus respectivos gobiernos, así como el rápido declive de la Pim Fortuyn Lijst al formar parte del gobierno holandés en el 2002.

Sin embargo, esta estrategia no siempre funciona, ya que los partidos de la derecha populista han hallado fórmulas para proyectarse de modo simultáneo como partidos de gobierno y de oposición.

Por ejemplo, la LN, en el segundo mandato de Berlusconi, ha actuado como partido de gobierno apoyando a este mandatario y como partido de oposición al criticar a los otros socios de gobierno, la Alleanza Nazionale [AN] y la Unione dei Democratici Cristiani e di Centri [UDC].

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Integrar a la derecha populista en el gobierno no siempre garantiza su declive. Imagen de Silvio Berlusconi y Umberto Bossi.

Igualmente, el Schweizerische Volkspartei/Union Démocratique du Centre  [SVP/UDC] ha escenificado su carácter de partido de protesta promoviendo plebiscitos contra la política del gobierno federal de la que es también responsable.

En suma, los partidos populistas pueden formar parte de gobiernos sin  conocer un retroceso importante si mantienen su carácter de protesta. Finalmente, esta estrategia tiene otro efecto: el ingreso de la ultraderecha en el gobierno comporta un deslizamiento del escenario político hacia la derecha, a la vez que se popularizan sus temas centrales.

5. Establecer “cordones sanitarios” o alianzas multipartidistas para frenar el acceso al gobierno de estos partidos.

Estas alianzas aíslan a la ultraderecha del gobierno. En contrapartida, permite a sus líderes emitir un discurso victimista y denunciar que el resto de partidos “son iguales”. Igualmente, relega la división derecha/izquierda del sistema político a un segundo plano.

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Ilegalizar partidos tampoco supone frenar su ascenso: el Vlaams Blok fue ilegalizado y continuó su actividad como Vlaams Belang.

Dos estrategias por explorar: intervenir y argumentar

En definitiva, no existe ninguna estrategia de contención sin elevados costes para los rivales de la derecha populista y ésta suele beneficiarse de todas ellas en mayor o menor grado.

Ante esta situación, como ya señaló Taguieff en 1995, se dibujaban dos estrategias en las que profundizar:

6. Una intervención de los poderes públicos en las causas sociales del ascenso de la derecha populista.

Ello implica -por ejemplo- actuar de modo directo sobre el paro, la precariedad laboral, la inseguridad ciudadana o la degradación de suburbios, pese a la actual crisis económica.

7. La “lucha intelectual”: argumentar y no estigmatizar.

Ello supone poner de manifiesto las contradicciones y falsedades de su discurso. Esta última opción posiblemente tiene un impacto limitado, pero recupera la función pedagógica de la política, algo esencial en un momento de reinvención de los sistemas democráticos.


¿CUÁLES SON LAS EXPECTATIVAS DE CRECIMIENTO DE VOX? REPRODUCIMOS UN INTERESANTE ANÁLISIS DE GUTIÉRREZ-RUBÍ*

enero 7, 2019

Acto de Vox en Vistalegre (@vox_es).

LAS ÚLTIMAS ENCUESTAS PUBLICADAS MUESTRAN UNA TENDENCIA AL ALZA DEL VOTO A VOX. ¿Cuál sería su intención de voto actual? El asesor de comunicación y consultor político Antoni Gutiérrez-Rubí ha publicado un interesante artículo al respecto, “¿Puede seguir creciendo Vox”, en La Vanguardia (3/I/2019) que reproducimos a continuación (la imagen de la entrada procede igualmente del mismo artículo). En él, a partir del análisis de la llamada “huella digital”, efectúa diversas reflexiones de interés para los lectores y lectoras de este blog.

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¿Puede seguir creciendo Vox?

La nueva demoscopia del comportamiento puede hacer análisis predictivo sin preguntar a las personas por sus opiniones, sino fijándonos en la huella digital de los ciudadanos.

La irrupción de Vox en el parlamento de Andalucía parece haber sacudido el panorama político español. Por el momento, muchas encuestas vaticinan la irrupción del partido de extrema derecha en el parlamento nacional. Como la del pasado miércoles de Sigma Dos para el El Mundo, que daba entre 43 y 45 escaños tras conseguir un 13% de la intención de voto. La tendencia europea del auge de la ultraderecha tiene sus primeros escaños en España, pero ¿puede seguir creciendo Vox?

Los datos demoscópicos acumulados y recientes apuntan que la formación política Vox vive lo que en términos técnicos de comunicación y análisis políticos se llama el moméntum. En política, eso dignifica llegar a tiempo, con la oferta y la disrupción adecuada. Según la media de sondeos efectuada por Electocracia, ahora mismo la formación liderada por Santiago Abascal rondaría el 9% de intención de voto con una estimación de unos 19-21 diputados.

Análisis

La nueva demoscopia del comportamiento puede hacer análisis predictivo sin preguntar a las personas por sus opiniones, sino fijándonos en sus comportamientos con huella digital, menos vulnerables a la ocultación de la opinión real de las personas.

Pero lo más relevante de estas cifras no es la presencia reiterada de Vox sino su tendencia al alza. Su proyección, que ha ido en aumento en los últimos meses, se ha disparado después de las elecciones andaluzas. Con una participación similar a la de 2016, el porcentaje que le otorga la encuesta de El Mundo al partido se convertiría en unos 3 millones de votos para la formación de extrema derecha.

Más allá de la relevante e indicativa demoscopia, hay otros indicadores que permiten intuir proyecciones de crecimiento que no son interpretadas por las encuestas tradicionales. Es el caso de la nueva demoscopia del comportamiento, por la cual se puede hacer análisis predictivo sin preguntar a las personas por sus opiniones, sino fijándonos en sus comportamientos con huella digital, menos vulnerables a la ocultación -deliberada o no- de la opinión real de las personas.

1. Búsquedas de Google

Haciendo un análisis de los últimos 12 meses a través de la herramienta gratuita Google Trends se ve claramente un primer pico de interés que se produce en el mitin de Vistalegre la semana del 7 al 13 de octubre. Fue el gran aparador. Esa misma semana, y en el contexto del mismo mitin, uno de los temas más buscados fueron la canción de Coque Malla (utilizada sin su consentimiento), la presencia de Ortega Lara o Morante de la Puebla, entre otros. Los sitios que más interés tuvieron en VOX esta semana de octubre fueron Melilla, Murcia, Madrid, Ceuta y Cantabria.

El segundo pico coincide con las elecciones en Andalucía, y temas como su programa electoral, el PSOE o el matrimonio entre personas del mismo sexo fueron los más buscados. En cuanto a la geografía, Andalucía, Melilla, Castilla-La Mancha, Murcia y Castilla y León fueron los territorios dónde hubo más interés. Justo unos días antes de la celebración de las elecciones andaluzas, Vox ya era el partido más buscado en Google dando pistas de su posible irrupción en el Parlamento andaluz.

2. Redes

En redes sociales, Vox es uno de los partidos que consigue mejor rendimiento a su presencia en estas plataformas. El tipo de contenido y la segmentación realizada con sus publicaciones provoca que sean los usuarios con un perfil de izquierdas los que más estén hablando en redes de esta formación política.

Otro factor importante es su reacción a los memes contra la formación, practicando contra esos usuarios judo digital. Ante ello, Vox contraataca. A nivel volumétrico, ya superan en número de seguidores a PP, CS y PSOE en sitios como Instagram. Precisamente el éxito en esta plataforma, la más utilizada entre los más jóvenes, es una de las claves que algunos consideran ha sido la causa de éxitos como el lleno del mitin de Vistalegre.

3. Presencia en medios

Según los últimos datos publicados por el CIS, el PACMA (Partido Animalista) supera en intención de voto a Vox. Sin embargo, no tienen la misma presencia que en los medios de comunicación. Es más, el interés de los usuarios en las noticias de Vox está muy por encima de las de los otros principales partidos clásicos. Si tenemos en cuenta los últimos 90 días y el nivel de búsquedas en Google Noticias sobre los cinco partidos políticos, observamos que en Vistalegre ya se superó el volumen de los otros partidos y a partir de su éxito en Andalucía están habitualmente por encima del resto. Vox es un imán para las audiencias. Y los medios, atrapados por la frenética lucha por la competencia, lo saben y lo utilizan, como pasó con Donald Trump.

Parte de su estrategia de victimización ha consistido en presentarse como una formación hostigada por grandes medios de comunicación, lo que ha provocado que sus afiliados y simpatizantes afiancen su lealtad. Así han conseguido un efecto rebote: cuanto más se ha hablado de ellos -y peor-, más ha sido su visibilidad y en consecuencia mayor el rédito político obtenido.

4. Incremento de afiliaciones

A principios de enero, VOX -según fuentes de esta formación- tenía 5.000 afiliados. Entre enero y el acto de Vistalegre, pasan nueve meses, y VOX consigue doblar esa cifra y llegar a los 10.800. Pero en solo tres meses más (octubre, noviembre y diciembre), la formación de Abascal llega a los casi 24.000 afiliados.

El equipo de atención e información se ha multiplicado para atender la enorme demanda que un incremento de estas características supone.

Cordones sanitarios, framing y estrategias

Todavía es pronto para saber si Vox está siguiendo el mismo comportamiento -y proyección- que en su moméntum significó la irrupción de Ciudadanos primero y Podemos después. Hay paralelismos, pero también diferencias. La más relevante es el debate político y mediático respeto al cordón sanitario para “frenar a Vox”. En términos políticos puede ser una opción, pero en términos comunicativos -la auténtica naturaleza de la política hoy- es claramente un error.

Los que quieran frenar a Vox deberán pensar mejor en competir con esta formación y ganar la confianza de los electores, entender su estado de ánimo y los motivos profundos que hacen de Vox una oferta posible ya para ¿millones de personas?. A esta formación no se la frena con cordones, sino con estrategias adecuadas.

Un ejemplo, y una pista. El pasado 16 de agosto, y por iniciativa del The Boston Globle, centenares de medios en Estados Unidos (de todo tipo, ámbito y formato) secundaron su convocatoria y publicaron editoriales propios y pronunciamientos contra Trump con la etiqueta #NotTheEnemy (#NoSomosElEnemigo, para defenderse de los ataques del Presidente a la prensa). Pero no todo fue unánime, ni mucho menos, a pesar del éxito masivo de la respuesta conjunta. The Washington Post, por ejemplo, no participó activamente en la convocatoria de The Boston Globe al dudar de si quizás tendría el efecto contrario al deseado. Y así fue. En este sentido, resulta muy interesante la lección de framing – cómo influye en la opinión pública la manera de transmitir conflictos y temáticas en los medios de comunicación- de George Lakoff (el autor del libro y del concepto No pienses en un elefante), publicada ya en 2017, y que proponía que en lugar de decir #NotTheEnemy, los periodistas y los medios deberían liderar el marco #ProtectTheTruth frente a los ataques desmedidos del Presidente.

Afirma Lakoff: «La lección clave es que cuando negamos un marco, evocamos el marco. Hay un principio estratégico del encuadre: evitar el lenguaje del atacante porque evoca su marco y ayuda a presentar su caso». Es decir, alimenta sus posibilidades al jugar en su campo (mental), con sus reglas (de confrontación) y con su pelota (el frame). Y perder. ¿Han caído algunos periodistas (y algunos rivales de Vox), otra vez, en esta trampa estratégica? El tiempo lo dirá.


VOX: ¿PACTO DE GOBIERNO O AISLAMIENTO?*

diciembre 19, 2018

Ilustración de este artículo de Leonard Beard en la edición original del presente artículo en El Periódico (17/XII/2018).

¿QUÉ OPCIÓN PUEDE EROSIONAR MÁS EL POTENCIAL CRECIMIENTO DE VOX: PACTAR UN GOBIERNO CON ELLA O AISLARLA EL RESTO DE PARTIDOS MEDIANTE UN “CORDÓN SANITARIO”? Esta disyuntiva que se plantea en Andalucía no tiene respuesta clara porque hoy la formación ultraderechista, sea cual sea la opción tomada, se beneficia de las dinámicas políticas que imperan en esta comunidad.

De este modo, si se decide excluir a Vox con un ‘cordón sanitario’ que la margine de la política institucional, esta formación no perderá nada quedándose en la oposición. El cerco posiblemente dará alas a su discurso que afirma que sus rivales conforman una oligarquía de partidos solo preocupada por medrar. A la vez, si el PP y Cs logran hacerse con la Junta con la abstención del PSOE, Vox denunciará que no hay un cambio real. Y si ambas fuerzas finalmente no cambian el Gobierno andaluz tras comprometerse a ello durante la campaña, Vox clamará contra la traición de lo que llama la “veleta naranja” (Cs) y la “derechita cobarde” (PP).

Influencia con un discurso beligerante

En el caso de pactar Cs y PP con Vox, este partido será decisivo en el Parlamento para mantener la mayoría de derecha y, pese a ser minoritario, podrá condicionar la política del Gobierno. Además, con tal acuerdo parece poco probable que Cs y PP puedan desactivar a Vox, pensando que esta formación atemperará su discurso alser copartícipe del Ejecutivo. Este protagonismo más bien estimulará su afán de ejercer influencia política recurriendo a un discurso beligerante.

En cambio, Cs y PP pueden salir perdiendo por dos motivos. Por una parte, porque gran parte de los sufragios de Vox proceden del PP y en menor grado de Cs. Así las cosas, un acuerdo entre las tres fuerzas puede facilitar esta fuga de votos si se crea la percepción en los votantes de que no existen fronteras ideológicas claras entre ellas. Y para Cs puede tener un gran coste si su vínculo con Vox la estigmatiza como derechista y pierde capacidad de establecer futuros pactos con el PSOE. No sorprende, pues, el rechazo a tal acuerdo de Manuel Valls y del líder de los liberales europeos, Guy Verhofstadt, ya que conocen los estragos políticos que causa la ultraderecha.

Por otra parte, Vox es constitucionalista en la medida que actúa en el marco de la Carta Magna, pero pretende cambiarla de modo cualitativo: sin ir más lejos, desea liquidar el Tribunal Constitucional y las autonomías, y ni siquiera la Corona tiene continuidad garantizada. El dirigente de Vox, Santiago Abascal, afirma en Hay un camino a la derecha (2015) que apoya a la Monarquía al favorecer la unidad de España, pero con reservas: “Yo soy español. Ni monárquico ni republicano. […] España, su soberanía y su unidad están por encima de la monarquía, de la república, de la Constitución y de la democracia”. Más diáfano no puede ser. Por esta vía, el PP y Cs pueden crear equívocos sobre su constitucionalismo al alinearse con un partido que pretende dar a la Carta Magna un planchado que la hará irreconocible. En este sentido, si ambas fuerzas accedieran a desmantelar Canal Sur o a devolver competencias autonómicas, como sugiere Abascal, el Estado de las autonomías que consagra la Constitución iría camino de ser un Estado a secas. No parece que ello vaya a beneficiar al PP y a Cs, que pueden parecer claudicantes ante Vox.

Pescar en las aguas de la protesta

Por último, los resultados de los comicios andaluces revelan un escenario propenso a la insurgencia política del que Vox es su manifestación más clara. En estas elecciones solo el 47,6% del censo electoral ha optado por los cuatro grandes partidos (PSOE, PP, Cs y AA). Ello implica una significativa crisis de representatividad, visible en diversos aspectos: una alta abstención (41,3%), el ascenso súbito de Vox (10,9%), un aumento del voto blanco y nulo (3,7%) y también del apoyo al PACMA, que duplica sus sufragios de 2015 (del 0,8% pasa al 1,9% del voto). Esta formidable insatisfacción parece ofrecer un rico caladero a quienes, como Vox, pescan en las aguas de la protesta.

En síntesis, no hay solución fácil al nudo gordiano andaluz, ya que no se resuelve incorporando Vox a un pacto de gobierno ni tampoco aislándolo. Una copla famosa expresa bien esta situación: “Ni contigo ni sin ti / tienen mis males remedio; / contigo, porque me matas / y sin ti, porque me muero”. Y es que resulta difícil manejar políticamente a Vox porque la ultraderecha es inmanejable. Más bien esta maneja a sus compañeros de viaje (basta mirar a Italia). Quienes estén valorando pactar con Vox deberían tomar buena nota de ello.

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* Artículo publicado originalmente en El Periódico (17/XII/2018): Xavier Casals, “Vox: ¿pacto de gobierno o aislamiento?”. La imagen del inicio de este post procede del mismo.


VOX NO SOLO HA RECIBIDO VOTOS DE LA DERECHA, SINO TAMBIÉN DE LA IZQUIERDA

diciembre 13, 2018

Mitin de Vox en Sevilla (Gogo Lobato / AP)

CS Y VOX, LOS DOS PARTIDOS QUE MÁS HAN CRECIDO EN ANDALUCÍA, HABRÍAN RECIBIDO MÁS DE 200.000 VOTOS PROCEDENTES DE LA IZQUIERDA. Esta es una conclusión del interesante análisis sobre el ascenso de Vox que ha elaborado Carles Castro y reproducimos a continuación al considerarlo de interés quienes siguen este blog. Fue publicado con el título “España primero” en La Vanguardia (4/XII/2018) y tanto la imagen de esta entrada como su infografía también proceden de esta fuente.

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España primero

El sufragio a Vox reúne electores de la derecha clásica, pero también votos populares que apoyaban a la izquierda

Un fantasma recorre el mundo y el domingo hizo una parada a orillas del Guadalquivir. Algunos lo llaman Donald Trump pero tiene homólogos en todas partes. Su estrategia de rompe y rasga ha demostrado hasta qué punto los conflictos horizontales pueden redibujar las fronteras del mapa electoral. Choques territoriales, identitarios, migratorios… Sus efectos combinados han dinamitado ya buena parte del paisaje político europeo. Y en un contexto de crisis de las expectativas socioeconómicas de mucha gente, se convierten en el motor del cambio y fabrican líderes inverosímiles, como el propio Trump. Si en Catalunya el proceso independentista ha acabado por aupar a la primera posición y ha multiplicado por diez el capital electoral de un partido que sumaba 100.000 votos hasta hace seis años, ¿qué podía esperarse que ocurriera en el resto de España?

Andalucía ha sido el primer campo de pruebas para medir el impacto electoral de ese conflicto existencial de España tras los sucesos de octubre del 2017, pero también del acelerado incremento de la inmigración ilegal a través del Estrecho a lo largo del año en curso. Y a caballo de las incertidumbres silenciosas que provocaban esos temas, el punto de mira del electorado ha girado 180 grados. Como en un ejercicio de amnesia tan colectivo como selectivo, el PP ya no era el partido de la Gürtel; Ciudadanos nunca fue socio preferente de un PSOE andaluz manchado por la malversación de los ERE, y Vox no es una marca cuyo líder ha vivido de los cuantiosos fondos que le ha proporcionado el Partido Popular. El evangelio trumpiano lo resumiría así: “Explotad esos temas y todos vuestros pecados os serán perdonados”.

Es más: como en la peor distopía trumpiana, el antifeminismo, la homofobia o la xenofobia declaradas de los dirigentes de Vox no sólo no les ha restado votos, sino que se los ha proporcionado en abundancia. Casi 400.000. Y según los sondeos, el 40% podrían ser mujeres. Pero Vox no ha hecho más que surfear sobre la espuma generada por la explotación estereofónica que han llevado a cabo el PP y Cs del impacto de la crisis catalana o de los flujos migratorios. Y el efecto ha sido triple: movilizar de forma intensiva a los votantes potenciales del centro a la derecha, captar voto de izquierda y centroizquierda sensible a esas inquietudes y desmovilizar al tradicional voto sociológico de izquierdas (desconectado de las ofertas de ese signo por una gestión y un liderazgo socialistas valorados negativamente por más del 43% según el CIS, pero también por un discurso desde la izquierda alternativa que no responde a sus desasosiegos).

 

Elecciones andaluzas: correlación de fuerzas izquierda-derecha (La Vanguardia). 

Las cifras globales parecen confirmar este diagnóstico, con algún matiz. El PSOE ha perdido más de siete puntos de cuota electoral, pero Adelante Andalucía ha retrocedido casi seis con relación a la suma de Podemos e IU en el 2015. En total, más de 13 puntos. Una caída bastante homogénea si se observa por provincias, aunque algo más acentuada en demarcaciones como Huelva o Cádiz, donde el PSOE o Podemos obtuvieron buenos resultados en el 2015. Y por el flanco derecho, el crecimiento electoral de ese espacio se eleva justamente hasta 13 puntos.

Las cifras absolutas son aún más elocuentes. Las izquierdas han perdido casi 700.000 votos (400.000 el PSOE y 282.000 Adelante Andalucía). A su vez, la participación ha caído en algo más de 330.000 sufragios. Es decir, 350.000 electores de izquierdas podrían haber cambiado el signo de su papeleta. Pero para precisar esa cifra hay que ver qué ha ocurrido en el espacio del centro a la derecha. Ahí, el saldo es positivo frente al 2015 y supera los 200.000 votos agregados (pues Cs ha añadido casi 300.000 y Vox, 377.000, pero el PP ha perdido más de 300.000 papeletas, a las que hay que añadir en torno a 130.000 procedentes de otras formaciones de centro que prácticamente han desaparecido).

A partir de ahí, si se restan de los 350.000 votantes de izquierdas que teóricamente no se han sumergido en la abstención los más de 100.000 que suponen el alza del voto nulo (que se ha duplicado hasta rebasar las 80.000 papeletas) y el de otras formaciones minoritarias (como el Pacma), las cifras encajan mejor: Cs y Vox –las dos formaciones que más crecen– se habrían beneficiado de más de 200.000 votos procedentes de la izquierda. De ese modo, y a la luz de las encuestas preelectorales, los partidos de Rivera y Abascal se habrían nutrido de votos procedentes del PP y, en menor medida, de siglas ya desaparecidas. Y se habrían repartido, además, esos más de 200.000 sufragios de la izquierda.

En el caso de Vox, han convergido votantes de la derecha clásica, pero también sectores populares en contacto con la inmigración que hasta ahora votaban al PSOE o a Podemos (o que no votaban). Y esa hipótesis se apoya en el hecho de que los resultados de la izquierda en zonas con alta presencia migratoria suelen situarse por debajo de la media (y los de Vox, por encima). Y eso ha ocurrido incluso en históricos feudos socialistas o comunistas.

¿Por qué los sondeos no detectaron ese gigantesco maremoto? Seguramente porque gran parte de los sufragios de Vox son votos de la medianoche, que se deciden en los últimos compases de la campaña o el día de los comicios (igual que el dilema de votar). Pero estas cábalas encajan con otra hipótesis más desconcertante: la inversión electoral; es decir, electores que se quedan en casa y son relevados por otros que no suelen votar. La prueba: los votos del centro a la derecha en las andaluzas del 2018 suman la misma cifra que los del 2012, cuando la izquierda reunió medio millón más.