AQUÍ PUEDE ACCEDERSE A TODOS NUESTROS ARTÍCULOS SOBRE VOX

marzo 30, 2019

Santiago-Abascal-VOX-4Santiago Abascal, líder de Vox (foto de Reuters/Susana Vera).

DADO EL INTERÉS QUE SUSCITA VOX Y LAS PETICIONES DE INFORMACIÓN QUE HEMOS RECIBIDO AL RESPECTO, EN ESTE POST HEMOS AGRUPADO LOS ENLACES A NUESTROS ARTÍCULOS SOBRE ESTE PARTIDO.  Su lectura permite aproximarse a distintos aspectos de esta formación, como detallamos a continuación. La fecha que figura en ellos es la de publicación en nuestro blog, pero la mayoría fueron publicados en otra fecha en un medio de comunicación (la fecha original consta en cada entrada).

  1. VOX Y SU CAMPAÑA ISLAMÓFOBA CONTRA EL PSOE Y PODEMOS (24/III/2015).
  2. CLAVES PARA COMPRENDER El ASCENSO DE VOX (14/X/2018).
  3. VOX SÍ, PACMA NO: UN GRAVE ERROR (17/IX/2018)
  4. TRES APUNTES SOBRE VOX Y SU IMPORTANCIA EN LAS ELECCIONES ANDALUZAS (30/XI/2018)
  5. VOX: EL MAZAZO. LAS CLAVES DEL ASCENSO DE VOX EN ANDALUCÍA (7/XII/2018)
  6. VOX: ¿PACTO DE GOBIERNO O AISLAMIENTO? (19/XII/2018)
  7. LA RENOVACIÓN DE LA ULTRADERECHA ESPAÑOLA: EN 2009 YA APUNTAMOS QUE EXISTÍA UN SUBSTRATO POLÍTICO FAVORABLE A LA ECLOSIÓN DE UN PARTIDO COMO VOX (26/XII/2018)
  8. ¿ES POSIBLE FRENAR EL ASCENSO DE VOX? ANALIZAMOS LAS DISTINTAS ESTRATEGIAS DE CONTENCIÓN DE LA EXTREMA DERECHA (16/I/2019).
  9. VOX, EL GRAN BENEFICIARIO DEL PACTO DE GOBIERNO ANDALUZ (23/I/2019)
  10. VOX HABLA SOBRE VOX. TRES LIBROS PARA CONOCER EL PARTIDO (30/I/2019).
  11. EL AUTOBÚS DE HAZTEOIR O CÓMO LOS MEDIOS HAN CREADO UN CIRCO MEDIÁTICO EN TORNO A LA ULTRADERECHA DEL QUE CONSTITUYEN SU PÚBLICO INCONDICIONAL  (3/III/2019)
  12. VOX CONTRA EL FEMINISMO (24/III/2019)
  13. CATALUÑA Y LA “ESPAÑA VIVA” DE VOX: EL RETORNO DEL NACIONALISMO ESPAÑOL INTEGRISTA (26/IV/2019)
  14. VOX RECUPERA LA “ANTI-ESPAÑA” PARA DESIGNAR A LOS ENEMIGOS DE “LA ESPAÑA VIVA” (4/V/2019)
  15. ¿CUÁL ES AL SITUACIÓN DE VOX DESPUÉS DEL 28-A? (12/V/2019).
  16. VOX TRAS EL 26-M: NUBES EN EL HORIZONTE (1/VI/2019).

VOX CONTRA EL FEMINISMO

marzo 24, 2019

zentauroepp47430198-opinion-leonard-beard-para-jueves-21190320185010-1553104407668Ilustración de Leonard Beard para este artículo en El Periódico (21/III/2019).

 

EL RECHAZO DE VOX AL FEMINISMO SORPRENDE PORQUE APARENTEMENTE LE ALEJA DE UNA PARTE SUBSTANCIAL DEL ELECTORADO, pero sintoniza con un sector importante de la sociedad: la idea de que el feminismo quiere substituir el dominio del hombre por el de la mujer, según el CIS, la compartirían un 21% de hombres y más del 14% de mujeres. Y es una mujer quien abandera este mensaje en Vox, Rocío Monasterio, orgullosa de que su tío bisabuelo cruzara cartas con la precursora del feminismo Concepción Arenal (“de niña mis padres me dieron a leer sus libros antes que Caperucita Roja”, afirma).

La causa de la beligerancia extrema que Vox y otras formaciones homólogas europeas manifiestan contra el feminismo radica en que este, con el control de los derechos reproductivos por la mujer y su libertad sexual, cuestiona la piedra angular de la concepción social del partido: el rol femenino de madre y esposa.

“La España viva”: la natalidad en el centro del mensaje

Para la extrema derecha el papel esencial de la mujer (aunque tenga carrera profesional) es dar vida y garantizar la continuidad de la patria. De hecho, el lema de Vox es “la España viva”, lo que asimila la patria a un ente vivo que renace y pone la natalidad de forma implícita en el corazón de su mensaje. En un Occidente en declive demográfico tal cuestión es decisiva, por lo que la ultraderecha reivindica la familia heterosexual como pilar social y limita severamente el aborto. Ya en 1996 el ultraderechista francés Jean-Marie Le Pen fue claro sobre el vínculo entre mujer y patria: “es ridículo pensar que el cuerpo les pertenece [a las mujeres], pertenece al menos tanto a la naturaleza como a la nación”, manifestó.

A la vez que la extrema derecha lamenta esta caída de la natalidad, atribuye una virilidad agresiva al que presenta como enemigo de la nación, el “inmigrante-invasor”. Este es retratado como un doble violador: de mujeres y de fronteras. De ese modo, el Movimiento por una Hungría Mejor [Jobbik] advierte que el inmigrante es el “violador de la nación”. Y aunque este sector político puede ser gay friendly, rechaza el matrimonio homosexual, como Vox. Así, su líder, Santiago Abascal, ha apuntado que “hay muchas personas homosexuales” en su partido que “piensan lo mismo” del tema.

En este escenario, no sorprende que la extrema derecha combata al llamado feminismo de la “segunda ola”. Este irrumpió en los años sesenta y no se centra tanto en desigualdades legales de género como en la opresión cotidiana, por lo que reivindica la libertad sexual y quiere abolir el heteropatriarcado. Tales premisas son un mísil a la visión social de la extrema derecha, de ahí su reacción defensiva. Por ejemplo, Monasterio denuncia el feminismo como “doctrina totalitaria” o “supremacista”. Este rechazo se asocia a la exaltación de las libertades y derechos de la mujer en Occidente, subrayando su contraste con el mundo musulmán.

Antifeminismo y rechazo al islam

Tal mensaje, como destaca el politólogo Sylvain Crepon, persigue mostrar que la situación de la mujer en Occidente no se explica por luchas feministas, sino por la supuesta capacidad de la cultura de raíz cristiana para progresar ante un islam presentado como retrógrado. No deben sorprender, pues, las alusiones de Vox a Covadonga, la Reconquista o la de su secretario general, Javier Ortega, en el parlamento europeo, que enfatizó que “sin las Navas de Tolosa, la batalla de Lepanto y Carlos V, creo que todas las señoras que están en esta sala vestirían el burka”. Por su parte, Monasterio equipara la tiranía sobre la mujer que atribuye a un islam despótico con la que ejercería el “feminismo supremacista”, al querer “amordazar” a la mujer con un “burka ideológico”. Y afirma que este último “nunca critica a las manadas magrebíes o al islam que somete a las mujeres”. Desde tal óptica, islam y feminismo irían de la mano en su afán de someter a la mujer a dictados totalitarios.

En sintonía con este ideario, Vox reclama la “protección de la familia natural que la reconozca como institución anterior al Estado” y una política de ayudas a la natalidad que recuerda a la del ultraconservador ejecutivo polaco. Asimismo, su afán de substituir la ley de violencia de género por otra de “violencia intrafamiliar” que diluya su importancia parece un eco de la retórica del reaccionario gobierno húngaro, que asocia “políticas de la mujer” con “políticas de familia” y la condición de mujer con “maternidad”.

En definitiva, Vox refleja el poderoso movimiento de rechazo a los valores culturales y liberales de los años sesenta que encarna la ultraderecha actual, de los que el antifeminismo es un puntal.

 

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* Artículo publicado originalmente en El Periódico (21/III/2019): Xavier Casals, “Vox contra el feminismo?”. La imagen del inicio de este post procede del mismo.


LOS ATENTADOS DE NUEVA ZELANDA: ¿UN NUEVO CASO DEL TERRORISMO DE “RESISTENCIA SIN LIDERAZGO”?

marzo 17, 2019

Vídeo elaborado por El País sobre el atentado de Nueva Zelanda.

LOS ATENTADOS ISLAMÓFOBOS COMETIDOS EN NUEVA ZELANDA ESTE VIERNES TIENEN APARENTEMENTE EL MISMO PATRÓN QUE OTROS QUE SON OBRA DE EXTREMISTAS DE DERECHA E ISLAMISTAS RADICALES. Los cometen individuos (los llamados “lobos solitarios”) o células reducidas que actúan de modo autónomo en nombre de una entidad, como sucedió en el múltiple atentado de Barcelona el 17 de agosto de 2017 [17-A].

Las ventajas de esta estrategia

Ello minimiza riesgos de detección policial (no hay cadenas claras de mando tras los autores que lleven a organizaciones), otorga gran margen de maniobra a los terroristas y permite perpetrar acciones mortíferas ‘low cost’ en cualquier lugar. Paradójicamente, esta estrategia conocida como “resistencia sin liderazgo” la desarrollaron originalmente ultraderechistas estadounidenses supremacistas u opuestos a un Estado denunciado como opresor.

El origen (1974): el Frente de Liberación Nacional Socialista

Su embrión, según el historiador Jeffrey Kaplan, radicó en el minúsculo Frente de Liberación Nacional Socialista. Constituido en 1974, quiso contrarrestar el ascendente de la “nueva izquierda” y sus grupos armados en campus universitarios. Así, intentó imitar a las guerrillas urbanas de izquierda y consideró que las acciones contra el Estado debía promoverlas una reducida vanguardia activa (el cartel de la izquierda se considera la plasmación plástica de tal intento).

Sin embargo, solo 4 de sus 43 miembros perpetraron actos individuales violentos irrelevantes y el grupo acabó su andadura al ser asesinado en 1975 su líder, Joseph Tommasi. Pero para Kaplan plasmó por vez primera el concepto de “resistencia sin liderazgo” sin recibir tal nombre.

Los años 80: la difusión de la “resistencia sin líderes”

A inicios de los 80 otro colectivo supremacista y antisemita violento marcó un hito en la radicalización de la ultraderecha: La Hermandad Silenciosa, llamada también La Orden. Liderada por Robert J. Mathews, efectuó sus crímenes con individuos o células que -según un exmiembro- debían hacer los “esfuerzos de resistencia […] que se sientan capaces de instituir”. Para el FBI fue la amenaza terrorista interna más peligrosa, desarticulada al morir Mathews en 1984 en un enfrentamiento.

Los sectores extremistas impactados por su acción fueron galvanizados por lo que -a sus ojos- devinieron sucesivas afrentas de un Estado opresor: en 1989 se celebró un juicio por sedición en Arkansas contra figuras prominentes de la ultraderecha; en 1992 el FBI mató en un enfrentamiento a la mujer y al hijo de un radical, Randy Weaver; y en 1993 las tropas federales asaltaron un rancho de la secta de Adventistas del Séptimo Día en Waco (Texas) con 80 muertes. En este marco, advierte Kaplan, se difundió el concepto de “resistencia sin liderazgo”, que el supremacista Louis R. Beam ya había plasmado en 1983. Este adoptó las tesis que un coronel de inteligencia -Ulius Louis Amoss- concibió en 1962 para luchar con guerrillas ante una eventual invasión comunista de EE.UU. De este modo, arguyó que se debía combatir con iniciativas individuales o “células fantasma” ajenas a organizaciones, siempre infiltrables.

“Hunter” (1989): la novela que la popularizó en las milicias

Contribuyeron a popularizar esta estrategia novelas como Hunter (Cazador, 1989), de William L. Pierce, que narra la actuación de un “lobo solitario”. Aparentemente la adoptaron activistas de este espectro político, aunque es difícil establecer hasta qué punto lo hicieron conscientemente.

Lo reflejan casos como los de Timothy McVeigh al atentar en 1995 contra el edificio del Gobierno Federal en Oklahoma y matar a 168 personas (en respuesta “al ataque estadounidense contra un edificio gubernamental en Serbia, Irak u otras naciones”) o el del noruego Anders Behring Breivik, autor de la masacre de Utoya en 2011 con 69 muertes de jóvenes socialistas.

El gran salto de 2005: de la extrema derecha al islamismo radical

1426882959_369084_1426885760_noticia_normalNo obstante, el criminólogo Travis Morris remarca que también lo hicieron sendas organizaciones de extrema izquierda: el Frente de Liberación de la Tierra y el Frente de Liberación Animal. Finalmente, la habría incorporado el yihadismo posiblemente a través de Abu Musab al Suri en 2005, asumiéndola Al Qaeda primero y luego el ISIS (en la foto, Abu Musab al Suri con Osama Ben Laden; imagen de US Attorney’s Office – Southern District of New York).

En suma, la “resistencia sin liderazgo” surgida en la ultraderecha estadounidense ha sido ampliamente difundida y asumida por diversos antagonistas conformando un terrorismo difícil de prever y desarticular, con gran capacidad destructora.

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* Esta entrada recupera el contenido esencial de nuestro artículo publicado originalmente en agosto de 2017: Xavier Casals, “Resistencia sin liderazgo, el nuevo terror”, El Periódico (18/VIII/2017).


ESPECIAL ANIVERSARIO 23-F (1): ¿QUÉ PASÓ EL 23-F DE 1981?*

febrero 17, 2019

general-armadaEl general Alfonso Armada en el Congreso de los diputados.

 

Especial 23-F: ante la cercanía de esta fecha, reeditamos las entradas publicadas en el blog sobre el fallido golpe de Estado. La información presentada en ellas, la hemos ampliado, matizado o revisado en nuestra obra La Transición española. El voto ignorado de las armas.

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¿QUÉ PASÓ EL 23-F DE 1981? PARA ENTENDERLO HAY QUE RETROCEDER AL 1980. Suárez había ganado los comicios del año anterior, pero vivía el peor momento político. El presidente perdía la confianza del monarca, la UCD se hacía añicos y el PSOE hacía una dura oposición con ansia de tocar poder, mientras la crisis económica y un pretendido desbarajuste autonómico creaban inquietud por todas partes. A la vez, se tejían tramas golpistas y ETA alcanzaba el récord criminal con 215 acciones y 97 muertos, cosa que exacerbaba tensiones en el seno de los cuerpos armados.

En este marco, Alfonso Armada, un general conservador y monárquico, tuvo éxito en unir las diversas tramas golpistas y políticas contra Suárez bajo su amparo para presidir un gobierno de unidad de los grandes partidos, militares y miembros del mundo empresarial. Los promotores de esta solución la justificaron haciendo un símil con la Francia de 1958, cuando un alzamiento militar partidario de la Argelia francesa exigió el retorno al poder de Charles de Gaulle con poderes excepcionales, de forma que Armada sería un “De Gaulle español”. Para conseguirlo, el general articuló una vía constitucional de acceso a la presidencia, mediante una moción de censura, y otra “pseudoconstitucional”, que pasaba por crear un hecho excepcional para que los diputados lo invistieran presidente.

¿Y si Armada hubiera sido investido presidente?

Pero Suárez frustró la vía constitucional de Armada en dimitir de forma repentina el 29 de enero de 1981 y designar a un sucesor, Leopoldo Calvo-Sotelo. Entonces el general activó la otra, que pasó por la ocupación del Congreso el 23 de febrero por Antonio Tejero y la salida de los tanques en Valencia por orden de Jaime Milans del Bosch. Pero cuando Armada fue a las Cortes a proponerse como presidente, Tejero se negó al ver que quería hacer gobierno con socialistas y comunistas y el proyecto fracasó. Cuando el rey compareció aquella noche por televisión y se opuso al putsch, remachó el clavo. Estas son las coordenadas del golpe fallido, bien explicadas en la tesis doctoral de Roberto Muñoz, que expurgó el sumario del caso y lo contrastó con las fuentes disponibles: 23-F (2015).

Sin embargo, no se ha meditado para nada sobre qué habría pasado si ese día Armada hubiera sido investido presidente: ¿el Congreso y el monarca lo habrían podido revocar al día siguiente fácilmente?, ¿la democracia no habría quedado tutelada por los pretorianos y la vida política hibernada? Posiblemente falta interés en plantear estas cuestiones porque el rey vio con buenos ojos la vía constitucional de Armada, como también lo hicieron figuras de UCD, del PSOE, de AP y de ámbitos mediáticos y empresariales. Pero después todos callaron como muertos y el 23-F quedó codificado como una “militarada” condenada al fracaso de antemano y Armada como el gran malo de la película. Ya sabemos que la memoria es selectiva, pero la del 23-F es amnésica. ¿Por qué será?

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* Artículo publicado en el diario catalán Ara (23/II/2016). Fue publicada inicialmente en este blog el 23-F de 2016.


VOX HABLA SOBRE VOX. TRES LIBROS PARA CONOCER EL PARTIDO*

enero 30, 2019

Santiago Abascal en un acto de Vox (imagen de www.economiadigital.es).

 

LOS RESULTADOS DE VOX EN ANDALUCÍA Y SU PACTO DE GOBIERNO SUSCRITO CON EL PP en esta comunidad han generado enorme interés sobre la formación. Su ideario parece hallarse aún en construcción y tiene como eje vertebrador un ultranacionalismo bélico asociado a la “Reconquista” o a una “Covadonga 2.0”. El partido lo identifica con una visión biológica y palingenética de la patria, la “España viva”, pero también con una cultura de inspiración católica. Todo ello se traduce en un repertorio de lugares comunes de exaltación nacional.

Llama la atención su falta de concreción sobre el ámbito europeo, más allá de mostrar sintonía con Marine Le Pen, Alternativa para Alemania (AfD) o posicionarse de forma afín al grupo de Visegrado. En este marco, para conocer mejor al partido recomendamos leer sendos libros-entrevista, Hay un camino a la derecha y La España viva, así como el testimonio de su líder, Santiago Abascal, No me rindo, comentados a continuación.

Santiago Abascal, Hay un camino a la derecha (Stella Maris, Barcelona, 2015 [2ª ed.]).

Este libro-entrevista del periodista Kiko Méndez-Monasterio está prologado por el sociólogo Amando de Miguel, que concluye sus palabras con un “Dios los bendiga” dirigido a quienes se identifiquen con la prédica “cristalina” de Abascal. En la obra el líder de Vox desgrana su trayectoria vital, ideario y génesis del partido, que cuando el texto se editó tenía poco más de un año. Abascal sistematiza aquí sus invectivas al PP (“la derecha cautiva y desarmada”, “un juguetillo de la izquierda”, p. 55), apunta detalles de interés de la formación (su nombre lo acuñó el periodista y publicitario Rafael Núñez Huesca, p. 75) y efectúa una autocrítica de los errores iniciales (p. 85). El texto despliega ampliamente su visión sobre lo que a su juicio es ser de derechas. De modo inexplicable, la obra carece de sumario, lo que dificulta su manejo.

Gonzalo Altozano y Julio Llorente, La España Viva. Conversaciones con 12 dirigentes de Vox (Kalma, Madrid, 2018).

Esta obra prologada por el alma mater del partido, José Antonio Ortega Lara, despliega el ideario de Vox con un recopilatorio de entrevistas a doce dirigentes (cuatro mujeres y ocho hombres), cual si de los doce apóstoles de Vox se tratara.

El libro se publicó en octubre de 2018, “la víspera del acto de Vox en Vistalegre” y “aniversario de la batalla de Lepanto”, según se indica. Su lectura permite conocer dirigentes del partido menos expuestos a los focos mediáticos (aunque el tándem Abascal-Ortega Smith acapara 60 páginas de las 230 de entrevistas), como el del líder del partido en Cataluña, Ignacio Garriga Vaz de Conciao, presentado como “mulato y catalán” (p. 217) y originario de la antigua Guinea española; el responsable de las redes sociales, Manuel Mariscal; Alicia Rubio, vicesecretaria de movilización, que superó su adicción a la heroína y presenta así los dos grandes combates que ha vivido: “A nuestra generación la diezmaron con la heroína; a la de ahora le ha tocado bregar con la ideología de género” (p. 145). En este sentido, Rocío Monasterio (vicesecretaria de acción social presentada como descendiente de Concepción Arenal) manifiesta que “el feminismo de hoy es retrógrado: pretende oprimir a la mujer y mantenerla bajo su tutela” (p. 91).

Santiago Abascal con Gabriel Altozano. No me rindo. Sin miedo contra ETA y frente a la cobardía política (La esfera, Madrid, 2014).

Esta obra autobiográfica de Abascal se publicó cuando era secretario general de Vox y consideramos que permite conocer al hoy máximo líder del partido y entender su evolución a partir de su militancia en el PP vasco, pero especialmente desde sus orígenes familiares amurrianos, con un abuelo -Manuel- alcalde franquista y un padre -Santiago- militante histórico de Alianza Popular.

Destaca también la beligerancia de Abascal ante el derecho de autodeterminación (cuyo conocimiento plasmó en una publicación del Centro de Estudios Constitucionales, ¿Derecho de autodeterminación? Sobre el pretendido derecho de secesión del “Pueblo Vasco”, Madrid, 2004) y lo ha expresado en publicaciones de diverso formato. Uno es un opúsculo de reducidas dimensiones (un “libro pulga” de 128 pp.), Secesión y exclusión en el País Vasco (Ikusager ediciones, Vitoria, 2004). Otro es un libro extenso, La farsa de la autodeterminación. El Plan Ibarretxe: al asalto del País Vasco y España (Áltera, Madrid, 2005, 378 pp.). Cuenta con un prólogo del expresidente José Mª Aznar en el que éste manifiesta su orgullo de escribir las páginas preliminares y elogia al autor como un “hombre libre” (p. 11).

Otras novedades sobre Vox

Por lo demás, no conocemos otros libros sobre Vox más allá de un breve texto anónimo (81 pp.) elaborado a partir de la hemeroteca de consulta útil para conocer la génesis y trayectoria del partido: Vox. La tentación populista española (Ikusle, Gran Bretaña, marzo 2018, editado en papel y e-book). Finalmente, apuntamos que Blas Piñar Pinedo (nieto del homónimo fundador de Fuerza Nueva, Blas Piñar), adherido al partido que lidera Abascal, ha publicado un breve e-book, Del PP a Vox: De la traición de Rajoy a la nueva derecha española, prologado por Fernando Paz. En esencia, el opúsculo recopila textos con la visión del autor sobre la Transición y la evolución del PP y que quedan un tanto deslavazados. Su crónica llega hasta febrero de 2015 e ilustra la sintonía de un sector del ámbito ideológico que el autor encarna hacia el partido ultraderechista.

Finalmente, advertimos que se anuncia la publicación en breve de un instant book sobre el partido: John Freddy Müller González (coord.), La sorpresa Vox, con prólogo de Arcadi Espada. Posiblemente sea el pistoletazo de salida de otras obras, como ha sucedido con Podemos y C’s, que han creado verdaderos subgéneros políticos.

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* Artículo publicado originalmente como Xavier Casals, “Vox habla sobre Vox. Tres libros para conocer el partido”, Agenda Pública (19/I/2019).


VOX, EL GRAN BENEFICIARIO DEL PACTO DE GOBIERNO ANDALUZ*

enero 23, 2019

PP y Vox cierran un acuerdo para la investidura de Juanma Moreno en Andalucía. (EFE)

 

¿QUÉ VALORACIÓN PUEDE HACERSE DEL PACTO DE GOBIERNO DE VOX Y EL PP EN ANDALUCÍA? Tres consideraciones permiten afirmar que el partido ultraderechista resulta el más beneficiado de la operación.

1. El futuro gobierno anuncia tensiones en breve

El nuevo ejecutivo bipartito andaluz no habrá superado las tensiones precedentes entre PP, C’s y Vox. Lejos de amainar, estas probablemente aumentarán por dos razones.

Por una parte, porque este gobierno será un artefacto extraño que presagia inestabilidad, pues el PP ha firmado un acuerdo con Vox que C’s no reconoce. Pero los 12 escaños voxiteros pueden precipitar la caída del ejecutivo en cualquier momento si el PP no cumple los compromisos adquiridos. Como el futuro bipartito quiere fiscalizar los ejecutivos socialistas precedentes (con auditorías incluidas) no se vislumbra cómo podrá alcanzar acuerdos con el PSOE para evitar la espada de Damocles que supone el apoyo decisivo de Vox. El ejecutivo iniciará así su andadura desde la fragilidad.

Por otra parte, los comicios autonómicos, locales y europeos se hallan a la vuelta de la esquina: el 26 de mayo (a los que pueden añadirse otros legislativos y catalanes). Por tanto, la lógica partidista imperará desde el “minuto cero” y PP, C’s y Vox intentarán singularizar su perfil tras su tensa aproximación. Ello puede desembocar en un gobierno PP-C’s que conozca un desgaste temprano por desavenencias y filtraciones, sumadas a las críticas e impugnaciones de Vox, un paradójico “aliado-enemigo”.

2. PP y C’s salen con desventaja de la negociación de gobierno

El PP necesita urgentemente marcar distancias de su incómodo avalador, Vox. Ello no es fácil, en la medida que Pablo Casado ha modulado su discurso para atraer el potencial electorado del partido ultraderechista, “normalizando” y dando respetabilidad a su competidor más directo en las urnas (en Andalucía habría captado hasta el 35% del electorado popular).

Por su parte, C’s, como el PP, evitó durante la campaña identificar a Vox con la extrema derecha y luego ha adoptado una actitud errática, pasando de contemplarla como un futuro socio de gobierno a marcar distancias con ella. Pese a sus esfuerzos en tal dirección, el pacto andaluz deja plomo en las alas del partido naranja, pues no le será fácil pretender estar en el centro, pactar eventualmente con el PSOE y, a la vez, integrar un gobierno andaluz cuyo presidente ha suscrito un acuerdo con Vox.

3. Vox es el ganador incontestable del primer round político

Así la cosas, el vencedor incontestable del proceso de negociación es Vox. Lo argumentamos en función de los factores siguientes.

En primer lugar, este partido ha sido capaz de hacer valer sus 12 escaños de forma decisiva para desalojar a los socialistas de la Junta de Andalucía. Ello le consolida y estimula su voto en futuros comicios al plasmar que puede ser una fuerza determinante.

En segundo lugar, su acto de fuerza que obligó al PP a negociar un acuerdo permitió dar a conocer su ideario gratuitamente a través de todos los medios de comunicación, a la vez que firmó un aparente pacto entre iguales con el PP, pese a la desigualdad en escaños (26 del PP por 12 de Vox).

En tercer lugar, el proceso de negociación ha puesto a Vox en el candelero y ha facilitado su crecimiento en militancia (sus 5.000 integrantes de enero ascenderían al acabar el año a casi 24.000), parejo a su expansión territorial. De este modo, afronta los comicios venideros con la campaña ya hecha: su marca, líderes y propuestas posiblemente quizás hoy son más conocidas que las del PP y C’s, mientras Santiago Abascal y Javier Ortega ya forman parte de la galaxia televisiva.

Por último, subrayamos que Vox esté en la situación política más cómoda: puede jugar a ser partido de gobierno (con su acuerdo con el PP) y de oposición, ya que puede seguir repartiendo mandobles a diestra (PP y C’s) y siniestra (PSOE y Podemos). Además, la puja entre PP y C’s por aplicar una suerte de “artículo 155 premium” en Cataluña difícilmente podrá competir en severidad ante el secesionismo catalán con la acusación popular que Vox ejerce del proceso independentista.

Ateniéndonos a lo hasta aquí expuesto este partido afronta el próximo ciclo electoral con todos los triunfos en el bolsillo y hasta podría experimentar un salto cualitativo en las urnas. Pero se impone máxima prudencia ante estas observaciones, ya que el único pronóstico que hoy puede efectuarse es que es imposible realizar un pronóstico. Los escenarios son volátiles y mutan de forma súbita, un detalle en absoluto menor en los tiempos de la “política líquida” zygmuntbaumaniana.

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* Artículo publicado originalmente como Xavier Casals, “Vox, el gran beneficiario del pacto de gobierno andaluz”, Agenda Pública (19/I/2019).


¿ES POSIBLE FRENAR EL ASCENSO DE VOX? ANALIZAMOS LAS DISTINTAS ESTRATEGIAS DE CONTENCIÓN DE LA EXTREMA DERECHA

enero 16, 2019

Imagen de un acto de Vox (imagen de www.republica.com).

 

ANTE EL CRECIMIENTO DE VOX se han planteado las posibles estrategias a adoptar ante el ascenso de la derecha populista, como ya ha sucedido en numerosos países europeos. Por esta razón, reeditamos un post ya publicado en este blog en marzo de 2014 y reproducido por El Periódico (27/III/2014).

La más conocida de las estrategias de contención -y que ahora se debate en España- es crear “cordones sanitarios” (que en Francia se denominaron también “alianzas republicanas”) para evitar que los representantes de la ultraderecha accedan a responsabilidades políticas o cargos institucionales relevantes. Es decir, unirse todos los partidos para impedir el avance frentista. ¿Hasta qué punto puede ser efectiva tal estrategia?

En realidad, estamos ante un debate recurrente. Ya en los años ochenta del siglo pasado el ascenso del FN hizo que en Francia se ensayaran distintas estrategias para frenar su crecimiento que luego se han adoptado en otros países ante el ascenso de la nueva ultraderecha. El politólogo y pensador Pierre-André Taguieff sistematizó en “Antilepénisme: les erreurs à ne plus commettre”, en D. Martin-Castelarnau (dir.), Combattre le Front National (Editions Vinci, París, 1995), pp. 213-230.

Las estrategias ya exploradas

A continuación mostramos sus respectivos costes y beneficios políticos, con reflexiones de otros países que corroboran las tesis de este investigador francés.

De la relación de estrategias estudiadas por Taguieff, primero presentamos las cinc que ya fueron exploradas en la Francia de los años noventa con éxito desigual o fracasos.

1. Ilegalizar a la ultraderecha.

Esta medida es contraproducente por varios motivos: instala a sus partidos en el centro de la polémica ideológica y mediática; crea un debate moral y no político que impide abordar temas importantes (inseguridad ciudadana, corrupción política, patriotismo) y moviliza a sus votantes. Así, cuando en el 2004 el Vlaams Blok [VB] fue ilegalizado, continuó su actividad como Vlaams Belang [VB] y aumentó su popularidad.

2. Crear silencio mediático en torno a la ultraderecha.

Esta opción elimina a sus partidos del centro del debate, pero les permite emitir su discurso sin oposición. A la vez, sus líderes pueden presentarse como víctimas de un establishment que desea silenciarles. Además, la opinión pública carece de elementos de información para entender el eventual ascenso de estos partidos.

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Crear “cordones sanitarios” para frenar a la derecha populista tiene un impacto limitado y altos costes.

3. Efectuar una “imitación” calculada de su discurso por parte de los partidos tradicionales.

Esta opción puede disminuir el  atractivo de la ultraderecha a corto plazo, pero al asumir sus temas la derecha conservadora les confiere centralidad y legitimidad y contribuye a “normalizarlos”.

4. Integrar a la derecha populista en el gobierno.

Cuando los partidos populistas se integran en el gobierno pierden su carácter de protesta y manifiestan tensiones y contradicciones. Lo han testimoniado las escisiones de la Lega Nord [LN] en 1994 y el Freiheitliche Partei Österreichs [FPÖ] en el 2005 tras participar en sus respectivos gobiernos, así como el rápido declive de la Pim Fortuyn Lijst al formar parte del gobierno holandés en el 2002.

Sin embargo, esta estrategia no siempre funciona, ya que los partidos de la derecha populista han hallado fórmulas para proyectarse de modo simultáneo como partidos de gobierno y de oposición.

Por ejemplo, la LN, en el segundo mandato de Berlusconi, ha actuado como partido de gobierno apoyando a este mandatario y como partido de oposición al criticar a los otros socios de gobierno, la Alleanza Nazionale [AN] y la Unione dei Democratici Cristiani e di Centri [UDC].

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Integrar a la derecha populista en el gobierno no siempre garantiza su declive. Imagen de Silvio Berlusconi y Umberto Bossi.

Igualmente, el Schweizerische Volkspartei/Union Démocratique du Centre  [SVP/UDC] ha escenificado su carácter de partido de protesta promoviendo plebiscitos contra la política del gobierno federal de la que es también responsable.

En suma, los partidos populistas pueden formar parte de gobiernos sin  conocer un retroceso importante si mantienen su carácter de protesta. Finalmente, esta estrategia tiene otro efecto: el ingreso de la ultraderecha en el gobierno comporta un deslizamiento del escenario político hacia la derecha, a la vez que se popularizan sus temas centrales.

5. Establecer “cordones sanitarios” o alianzas multipartidistas para frenar el acceso al gobierno de estos partidos.

Estas alianzas aíslan a la ultraderecha del gobierno. En contrapartida, permite a sus líderes emitir un discurso victimista y denunciar que el resto de partidos “son iguales”. Igualmente, relega la división derecha/izquierda del sistema político a un segundo plano.

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Ilegalizar partidos tampoco supone frenar su ascenso: el Vlaams Blok fue ilegalizado y continuó su actividad como Vlaams Belang.

Dos estrategias por explorar: intervenir y argumentar

En definitiva, no existe ninguna estrategia de contención sin elevados costes para los rivales de la derecha populista y ésta suele beneficiarse de todas ellas en mayor o menor grado.

Ante esta situación, como ya señaló Taguieff en 1995, se dibujaban dos estrategias en las que profundizar:

6. Una intervención de los poderes públicos en las causas sociales del ascenso de la derecha populista.

Ello implica -por ejemplo- actuar de modo directo sobre el paro, la precariedad laboral, la inseguridad ciudadana o la degradación de suburbios, pese a la actual crisis económica.

7. La “lucha intelectual”: argumentar y no estigmatizar.

Ello supone poner de manifiesto las contradicciones y falsedades de su discurso. Esta última opción posiblemente tiene un impacto limitado, pero recupera la función pedagógica de la política, algo esencial en un momento de reinvención de los sistemas democráticos.