ERDOGAN: TURQUÍA HACIA LA PÉRDIDA DE LIBERTAD, EL ULTRANACIONALISMO Y LA PUREZA DE SANGRE

junio 15, 2016

AFP_cemProtesta en Ankara ante la embajada alemana (Adem Altan/AFP).

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha desatado una tormenta en Alemania al acusar a un diputado después de que su parlamento aprobara una resolución que reconocía el genocidio armenio. Debe tenerse en cuenta que en este país viven cerca de 3,5 millones de ciudadanos de origen turco y Ankara cuenta aquí con entidades favorables a sus intereses, incluyendo algunas de signo ultranacionalista.

De este modo, siguiendo a la corporación Deutsche Welle, Erdogan afirmó que Alemania debería rendir cuentas sobre el Holocausto y el exterminio de más de 100.000 miembros de la tribu herero en África del Sudoeste a comienzos del siglo XX. Por otra parte,  criticó a los diputados germanos de origen turco que la votaron y señaló que estos constituían “la extensión en Alemania de la organización terrorista separatista en este país”, aludiendo al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Una “caza de bruzas” ultranacionalista

Las presiones de la comunidad turca germana no se hicieron esperar. De este modo, la diputada de La Izquierda (Die Linke) Sevim Dagdelen afirmó lo siguiente: “He recibido numerosos insultos y amenazas de muerte. Lo más interesante es que, entre todos esos mensajes, había quienes reconocían el genocidio armenio y quienes no. Se me dijo que tendría que irme ‘de vacaciones a Buchenwald’ y que se había puesto precio a mi cabeza. Recibí correos electrónicos que eran una mezcla de antisemitismo, racismo contra los armenios, fantasías con violencia sexual y megalomanía nacionalista”.

El resultado de tales denuncias agitando el ultranacionalismo y la supuesta existencia de una “pureza de sangre turca” han sido que el actual dirigente de Alianza 90/Los Verdes, Cem Özdemir (de origen turco y que apoyó la resolución) ha tenido que recibir protección policial tras las amenazas vertidas por el presidente Erdogan. Concretamente, el presidente hizo esta reflexión sobre su identidad: “Algunos tienen nombre turco. ¿Turco?. Debería hacerse una prueba de sangre en un laboratorio”.

El despostismo presidencial y su visión del Islam

Merece destacarse que estas declaraciones se enmarcan en una agitada agenda del presidente marcada por la polémica en la sociedad turca sobre su falta de su título superior universitario (necesario para ejercer la presidencia del país) y su demanda a las mujeres de tener “al menos tres niños para fomentar una nación fuerte”, si bien no ha señalado el verso del Corán en el que supuestamente se fundamenta.

También afirmó “que ninguna familia musulmana debe comprometerse con una mentalidad que incluye entre sus preceptos la planificación de población el control de natalidad” y que “una mujer que no da a luz es una mujer incompleta”.

En ester panorama merece destacarse que el presidente del parlamento europeo, Martin Schulz, el pasado mayo declaró que el camino que seguía Turquía bajo el liderazgo de su actual presidente llevaba a “un Estado de un solo hombre”, “combinando una presión psíquica sin precedentes, bajo la que forzó al Parlamento a levantar la inmunidad de los diputados, y el sistema presidencialista anunciado en la convención del Partido Justicia y Desarrollo (AKP) de Erdogan”.

Erdogan dictadura

¿Será Turquía el “Estado de un solo hombre”? (Imagen de Frontpage.mag) .

A continuación reproducimos un artículo de La Vanguardia que se hace eco del caso (06/06/2016) que se hace eco de la polémica desatada por Erdogan con sus declaraciones sobre el reconocimiento del genocidio armenio.

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Los diputados alemanes de origen turco, amenazados por la resolución del genocidio armenio

Erdogan propone que se analice la sangre de los políticos de origen otomano y acusa a Alemania de ser una extensión del PKK

El partido alemán de Los Verdes instó este lunes al Gobierno del país a proteger a los políticos de origen turco, tras las críticas de Ankara por el reconocimiento del genocidio armenio por el Bundestag (cámara baja) y las amenazas recibidas por el líder de esta formación, Cem Özdemir.

El líder de Los Verdes, Cem Özdemir, pronuncia su discurso en el Bundestag el día que se aprobó la resoluciónEl líder de Los Verdes, Cem Özdemir, pronuncia su discurso en el Bundestag el día que se aprobó la resolución (Michael Kappeler / EFE).

El Gobierno federal debe “responder con contundencia” a los ataques del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erodgan, contra los diputados de origen turco, apuntó la copresidenta de los Verdes, Simone Peter, en alusión a su reacción tras la aprobación de la resolución sobre el genocidio armenio, el pasado jueves.

Asimismo debe brindar la “oportuna protección” a los políticos de origen turco, añadió la dirigente de Los Verdes, partido que impulsó la resolución parlamentaria, que finalmente obtuvo el respaldo casi unánime de los diputados del Bundestag.

“Parece que hay una especie de Pegida turca. La ultraderecha no es algo exclusivamente alemán” (Cem Özdemir)

Líder de Los Verdes

Özdemir, hijo de inmigrantes turcos y musulmán, se encuentra en contacto directo con las autoridades policiales del país tras los insultos e amenazas de muerte que ha recibido en los días pasados relacionados con la iniciativa parlamentaria.

Su domicilio, en el corazón del populoso barrio multiétnico berlinés de Kreuzberg, está vigilado, lo mismo que otros puntos considerados sensibles de su entorno directo o familiar. “Parece que hay una especie de Pegida turca. La ultraderecha no es algo exclusivamente alemán. También se da entre turcos y entre germano-turcos”, apuntó el propio afectado al dominical Welt am Sonntag, trazando un paralelismo con el citado movimiento islamófobo.

A las amenazas contra Özdemir, quien en 1994 se convirtió en el primer diputado del Bundestag de origen turco, se suman las sucesivas críticas lanzadas por Erdogan, quien el pasado fin de semana puso en duda que tales políticos tuvieran sangre turca. “Algunos dicen ser turcos. ¿Qué tipo de turcos son? Deberían dejarse analizar la sangre en un laboratorio”, apuntó Erdogan, quien en días pasados amenazó además con consecuencias en las relaciones bilaterales con Alemania por el reconocimiento del genocidio turco, aunque luego se suavizaron las críticas.

El presidente Erdogan calificó también de “sabelotodo” al líder del partido Los Verdes, Cem Özdemir, hijo de inmigrantes turcos y que fue uno de los impulsores de la resolución que se aprobó el jueves en el Bundestag.

El Gobierno alemán rechazó la propuesta y recordó que las decisiones del Parlamento tienen que respetarse. “El Bundestag tomó una decisión”, afirmó el portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert. Es algo que hay que respetar y así se lo comunicó la canciller alemana (Angela Merkel) al presidente turco”, declaró.

La decisión de apoyar la resolución pese a las advertencias que venía lanzando Turquía, apoyada por todos los diputados del Bundestag a excepción de un voto negativo y una abstención, llevó a Erdogan a acusar a los diputados alemanes de origen turco de ser la extensión en Alemania del prohibido Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). “Nos es imposible entender que se asocie ahora a algunos diputados del Bundestag con el terrorismo”, declaró Seibert al mismo tiempo que indicó que también Alemania califica al PKK como una organización terrorista.

Desde el Gobierno de Angela Merkel se han tratado de relativizar los efectos reales de esas reacciones en las relaciones con Turquía, país clave para tratar de contener la llegada de refugiados a territorio de la UE a través de Grecia.

En Alemania viven alrededor de 3,5 millones de ciudadanos de raíces turcas, el mayor colectivo de población de origen inmigrante del país, en su mayoría de religión musulmana.

La resolución votada en Berlín el pasado 2 de junio usa la palabra “genocidio” dos veces y concluye diciendo que el destino de los armenios “ejemplifica la historia de exterminios masivos, limpiezas étnicas y genocidios que el siglo XX registró de forma tan horrenda”.

El Imperio otomano expulsó y asesinó a hasta 1,5 millones de armenios durante la Primera Guerra Mundial, según las estimaciones. Turquía, sucesora del imperio, lamentó lo ocurrido, pero rechazó siempre denominarlo “genocidio”. Sin embargo, una veintena de Gobiernos, incluyendo los de Francia, Italia y Rusia, designaron oficialmente como “genocidio” las matanzas y el papa Francisco calificó lo ocurrido a los armenios como “el primer genocidio del siglo XX”.


DE LA VIEJA A LA NUEVA JUDEOFOBIA*

febrero 17, 2016

Crónica televisiva del asalto isalmista radical al supermercado judío de París en enero de 2015.

LOS JUDÍOS DE FRANCIA  TEMEN POR SU SEGURIDAD TRAS LOS ATENTADOS ISLAMISTAS Y MARCHAN DEL PAÍS: 7.000 ya partieron a Israel en el 2014, el doble que en el 2013. Su éxodo refleja la mutación de la judeofobia surgida en el siglo XIX. Veámoslo.

Si la judeofobia medieval persiguió en Europa la conversión de los judíos al cristianismo, la que irrumpió en el siglo XIX -como señalan Elena Castelló y Uriel Macías- quiso eliminarlos y su estigma alcanzó a todos los judíos (religiosos o no). En su eclosión confluyeron el rechazo a su emancipación debido a la Revolución francesa de 1789; la configuración de un nuevo racismo a partir del Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas, del conde de Gobineau (1816-1882); la irrupción de los nacionalismos y los cambios sociales por la industrialización, la urbanización y la política de masas.

El ‘caso Dreyfus’

DreyfussAsí, en la Viena finisecular devino alcalde Karl Lueger (1897-1910), cuyo Partido Social Cristiano definió un antisemitismo populista que canalizó el descontento social e influyó en un joven Adolf Hitler. En Francia, el caso Dreyfus alumbró la izquierda y derecha modernas: en 1894, el capitán de ascendencia judía Alfred Dreyfus fue condenado injustamente por espiar para Alemania y no fue rehabilitado tras descubrirse al culpable. Entonces los dreyfusards invocaron la justicia y la libertad para revisar su caso. En cambio, los antidreyfusards conformaron una liga que defendió el Ejército, el honor y la patria desde el antisemitismo, y Dreyfuss no fue rehabilitado hasta 1906. En tal marco, Theodor Herzl (1860-1904), un judío austrohúngaro inquieto por el vigor antisemita, preconizó en 1896 crear una patria judía en El Estado judío. Sus seguidores celebraron congresos sionistas (Sión era una colina de Jerusalén que designó a la ciudad) con ese objetivo.

La judeofobia se globalizó desde Rusia. Allí, en 1903, en la corte zarista se fabricó un falso documento: Los protocolos de los sabios de Sión, que describían supuestos planes judíos secretos para dominar el mundo. Los zares los creyeron y la Revolución de 1917 demostró para los rusos anticomunistas que eran proféticos. Para captar apoyos los distribuyeron en altas esferas del congreso de paz de París que en 1919 puso fin a la Gran Guerra. El documento ganó entonces difusión mundial, traduciéndose incluso al japonés y al árabe. Por ejemplo, influyó en el Partido Nazi (que entre 1919 y 1939 publicó 23 ediciones) o en el magnate del automóvil Henry Ford. En suma, Los protocolos dieron una coartada a la persecución judía de entreguerras, que desembocó en un genocidio en la segunda guerra mundial (1939-1945).

Entonces España acogió a judíos con cuentagotas, señala el historiador Isidro González. La Segunda República se mostró favorable a ellos para cuidar su imagen exterior: quiso traer a España a figuras como Marc Chagall o Albert Einstein, pero rechazó asumir grandes contingentes al temer que avivaran un antisemitismo derechista. Franco tampoco fue generoso al respecto, pese a que en 1936 la comunidad judía de Marruecos contribuyó a su sublevación.

El Estado de 1948

fundacion-israelAcabada la contienda mundial en 1945, Palestina fue el destino de miles de judíos en busca de amparo. Habían empezado a emigrar a aquel lugar a inicios del siglo XX, y en 1917 los ingleses se comprometieron a crear allí un «hogar nacional judío» con la Declaración Balfour. Cuando el territorio fue un mandato británico en 1922 afluyó allí emigración judía, y al dejar de serlo en 1948 se cumplió la meta del sionismo, pues su comunidad judía proclamó el Estado de Israel. Su creación desató una guerra con los árabes, a la que siguieron otras en 1967 y 1973, y el nuevo Estado, protegido por EEUU, fue un foco de tensión internacional que generó nuevos estereotipos antijudíos.

De este modo, en el 2000 el politólogo Pierre-André Taguieff detectó en Francia un aumento de actos antisemitas que asoció a una judeofobia nueva y planetaria vía internet. A su juicio, esta amalgamaba a judíos, sionistas e israelís como representantes de una potencia maléfica -Israel- causante de los problemas del mundo. A la vez, asociaba el sionismo a un imperialismo o racismo detestable. Fue este odio indiscriminado al judío el que alentó el atentado islamista a un supermercado kósher en París el 9 de enero del 2015 y dejó 4 muertos.

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* Artículo publicado en El Periódico (13/II/2016).


EL GENOCIDIO ARMENIO AÚN ES PROBLEMÁTICO EN TURQUÍA DESPUÉS DE UN SIGLO *

enero 8, 2015

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Caricatura francesa coetánea que retrata al sultán Abdul Hamid II como carnicero de los armenios (imagen de Wikipedia).

EL GENOCIDIO ARMENIO COMETIDO POR LOS TURCOS EN 1915 ES UNO DE LOS EPISODIOS MÁS DRAMÁTICOS DE LA GRAN GUERRA: las cifras de sus víctimas oscilan entre 300.000 (según fuentes turcas) y un millón y medio (según las armenias). El gobierno de Ankara siempre ha negado la masacre y su vecina República de Armenia la condenó en su declaración de independencia de 1991. ¿Qué sucedió realmente?

Las causas

El historiador Francisco Veiga ha reconstruido los hechos con solvencia en su ensayo El turco, donde muestra como en el siglo XIX creció la rebeldía armenia en el seno del imperio otomano y en las últimas décadas creció su movimiento nacionalista. De este modo, en la guerra ruso-turca de 1877-1878 sus activistas recibieron armas rusas (para apoyar la ofensiva zarista en el frente del Cáucaso y Anatolia oriental) y a finales de la centuria cometieron diversas acciones subversivas, castigadas con ejecuciones y destrucciones de aldeas en el otoño de 1895-1896.

El estallido de la Gran Guerra situó el problema armenio en un primer plano. En enero de 1915 el ejército turco sufrió una gran derrota en el Cáucaso, en Sarikamis (tuvo 38.000 bajas) y entonces, señala Veiga, su alto mando temió que una gran revuelta armenia aislara a las tropas del lugar. Este alzamiento pareció producirse en abril, cuando rebeldes armenios tomaron la ciudad de Van.

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La mayoría de población armenia se hallaba en el este del imperio otomano (imagen de Wikipedia).

Así las cosas, el día 24 de aquel mes el jefe del Estado Mayor otomano emitió una directiva estipulando que la población armenia debía reducirse a un 10% en diversas zonas y su contingente deportado debía ser tratado con consideración hasta su destino, pero pronto se cometieron masacres. ¿Por qué? Documentos hallados indican que, en realidad, la determinación de su asesinato fue previa a su éxodo y se habría tomado a fines de marzo, siendo su responsable de mayor nivel el ministro del interior, Talȃt Paşa. Los académicos turcos que niegan el genocidio atribuyen las muertes de deportados a sus penosas condiciones de viaje (el clima extremo, el trayecto difícil, las carencias sanitarias), lo que no exculpa a las autoridades otomanas y para Veiga confiere “temeridad criminal” a su decisión.

El peso de la herencia

En su época, el desastre armenio dejó a “la opinión pública occidental horrorizada”, subraya la también historiadora Margaret MacMillan: en EE.UU. se recaudó dinero para las víctimas, a los niños ingleses que dejaban comida en su plato les recordaban las penurias armenias y el presidente británico, David Lloyd George, prometió que Armenia no sería devuelta a “la maldita tiranía de los turcos”. Pero cuando negociaron los acuerdos de paz de 1919 los líderes aliados evitaron crear un Estado armenio: no lo querían los rusos, ni menos aún los turcos derrotados, mientras ninguna potencia vencedora quiso tutelar aquel territorio lejano y mal comunicado.

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Una columna de armenios es llevada a un campo de prisioneros por soldados otomanos, abril de 1915 (imagen de Wikipedia).

Hoy el recuerdo del genocidio, al que contribuye una diáspora de ocho millones de armenios, lastra las relaciones exteriores de Turquía. En tal sentido, este pasado mes de abril, su presidente Recep Tayyip Erdogan hizo un gesto de aproximación a los armenios: deseó que descansaran en paz los que perdieron su vida a inicios de siglo XX y expresó sus condolencias “a sus nietos”. Las heridas abiertas en 1915, pues, se resisten a cicatrizar.

Este artículo lo hemos publicado originalmente como  “El genocidio armenio“, en El Periódico (21/VIII/2014).


LUCIANO CASALI: “EL RÉGIMEN DE FRANCO HIZO POCO O NADA PARA PROTEGER A LOS JUDÍOS CON PASAPORTE ESPAÑOL”

noviembre 7, 2013

Casali

El historiador Luciano Casali.

¿EL FRANQUISMO PROTEGIÓ A LOS JUDÍOS? OFICIALMENTE SÍ, AFIRMÓ EN LA POSGUERRA. EN REALIDAD, LA DICTADURA DE FRANCO SE CARACTERIZÓ POR SU PASIVIDAD Y COMPLICIDAD AL NO PROTEGER A LOS FUGITIVOS DE LA PERSECUCIÓN ANTISEMITA. Para abordar esta cuestión hemos entrevistado al historiador italiano Luciano Casali.

Casali y la historiadora Lola Harana han publicado L’oportunisme de Franco. Un informe sobre la qüestió jueva (1949), que reproduce un folleto oficial del régimen publicado en 1949 en francés de notable interés:  se trata de un folleto que realizaba un maquillaje de la dictadura franquista en toda regla al preesentarla como defensora de los judíos durante la contienda cuando precisamente el régimen de Franco se caracterizó por su tibieza y pasividad a la hora de protegerlos.

Por esta razón hemos considerado de interés entrevistar a su prologuista, Casali. Este profesor de historia contemporánea de la Universidad de Bolonia (que también ha sido docente en otras universidades, como la de California) es también editor de publicaciones académicas (como Spagna contemporanea) y miembro de diversos comités científicos

Un informe

Portada de L’oportunisme de Franco.

Ha centrado sus estudios en la historia del movimiento obrero y campesino en Emilia Romaña desde la unificación italiana hasta los años setenta del siglo XX y en el fascismo. En este sentido, ha iniciado un análisis comparativo de los fascismos europeos y, de manera más profunda del caso español. Vinculados precisamente con estos ámbitos de trabajo ha publicado ensayos sobre el racismo y la deportación, así como sobre la dictadura franquista.

Entre estas últimas destacan Franchismo. Sui caratteri del fascismo spagnolo (2005), Sobreviure. La dictadura franquista l’any 1943 (2007) y “Ossessioni politiche e propaganda. Gli ultimi discorsi pubblici di Franco”, en L’ultimo franchismo tra repressione e premesse della Transizione (2009).

Le agradecemos su generosidad al aceptar responder a nuestras preguntas por email.

 ¿El franquismo tenía un componente antisemita?

Los historiadores Gonzalo Álvarez Chillida y Paul Preston insisten especialmente en la importancia que la lucha contra el judaísmo ha tenido en la formación de una mentalidad violenta de las clases medias en España después de la Primera Guerra Mundial. El marxismo y la masonería (que naturalmente eran hijas del judaísmo) fueron los principales responsables de todos los males de España; la Segunda República era la hija de la conspiración judía internacional que quería conquistar España.

Durante la Guerra Civil Francisco Franco (de su puño y letra) escribió una gran cantidad de panfletos antisemitas y el anti-semitismo fue, sin duda, uno de los principales componentes de la propaganda franquista. Se puede ver el libro de Javier Domínguez Arribas El enemigo judeo-masónico en la propaganda franquista (1936-1945).

¿La España de Franco protegió a los judíos perseguidos por el nazismo?

El antisemitismo profundo que caracterizó el régimen de Franco significó que éste hizo poco o nada para proteger a los Judíos con pasaporte español, cuando fueron expulsados de Francia o de otros países ocupados por los nazis. Los estudios recientes de Bernd Rother, Isabelle Rohr y Danielle Rozenberg lo han demostrado claramente.

Ello lo plasmó por escrito de modo explícito Francisco Gómez Jordana, Ministro de Relaciones Exteriores, el 28 de diciembre de 1943: «Son muchos cientos los sefarditas con nacionalidad española que están en Europa, sea en campos de concentración, sea a punto de ir a ellos, y nosotros no los podemos traer a España a instalarse en nuestro país, porque esto no nos conviene de ninguna manera, ni el Caudillo lo autoriza».

 ¿El régimen fue oportunista tras la Segunda Guerra Mundial en relación a los judios?

Franco, aislado de la diplomacia internacional después de la votación en la ONU, renegaba (sin declarar) cualquier política que, hasta entonces, había jugado en contra de los Judíos.

Es evidente que no existieron persecuciones en España, ya que casi no había ninguna Judío, pero la ideología antisemita fue una política central de Franco y de manera oportunista todo ello fue cancelado en la posguerra para obtener el consentimiento y el apoyo de las grandes potencias y para sobrevivir en Europa después de la Segunda Guerra Mundial.  Pero debe advertirse que no hubo arrepentimiento por lo que había dicho antes: él fingió que nunca había procedido de este modo.

¿Quedan aspectos relevantes por clarificar sobre las relaciones entre el régimen de Franco y los judíos?

Es un aspecto que aún no ha sido suficientemente estudiado por los historiadores: ¿Por qué, en un país que prácticamente carece de Judíos, el antisemitismo era un elemento clave en la propaganda (y, por lo tanto, de la ideología) del general Franco?

Es claro que en España había una mentalidad antisemita generalizada aún 500 años después de su expulsión. ¿Por qué? ¿Era un antisemitismo que sólo se basaba en la doctrina católica? ¿o un antisemitismo también con raíces seculares?

Usted y la historiadora Lola Harana han reeditado un folleto de propaganda franquista de 1949 sobre el tema. ¿Qué interés ofrece?

En 1949, el Bureau d’información diplomatique del Ministerio de Relaciones Exteriores de Madrid publicó el folleto (en francés) directo a todas las grandes potencias (el francés seguía siendo la lengua de las relaciones internacionales, aunque se estaba imponiendo un poco a vez el inglés).

En ese folleto el ministerio explicó cuidadosamente que España siempre había amado y protegido los Judíos y llevaba a una larga serie de ejemplos, falsos o falsificados. El folleto fue sin duda impreso en varios cientos de copias y se distribuyó ampliamente, pero quizá la única copia que hoy se conserva es la que está en el Centre d’Estudis Històrics Internacionals, en Pavelló de la República, vinculado a la Universitat de Barcelona, de ahí el interés de reeditarlo.

El documento contiene mentiras muy obvias, pero las grandes potencias (Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos), en ese momento en el que estallaba la Guerra Fría querían una alianza con la España de Franco por su carácter antisoviético, sin preocuparse por el régimen la violencia y el terror que existía en el país. Eran años en los que se fueron descubriendo todas las atrocidades cometidas en Auschwitz y el folleto franquista “demostraba” que las grandes potencias occidentales podían confiar en España y que el Caudillo Franco nunca había compartido el antisemitismo de Hitler y Mussolini.


LA “LEYENDA NEGRA” DE ANDORRA DURANTE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL: ¿SE ASESINÓ A JUDÍOS FUGITIVOS PARA ROBARLES?

agosto 24, 2013

Rosasalarose

Rosa Sala Rose en la imagen de su blog.

LA INVESTIGADORA ROSA SALA ROSE RECABA INFORMACIÓN SOBRE LA “LEYENDA NEGRA” DE ANDORRA MEDIANTE UN POST EN SU BLOG AL LLEVAR A CABO UNA INVESTIGACIÓN SOBRE LA MISMA Y SE DIRIGE A LOS LECTORES EN BUSCA DE INFORMACIÓN.

Reproducimos a continuación al ifnormación por si alguno de nuestr@s lector@s puede colaborar en su estudio mediante la dirección de correo que figura al final del texto,

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La leyenda negra de Andorra

Tropecé por primera vez con la leyenda andorrana cuando investigaba los pasos de fugitivos del nazismo por los Pirineos. La nutrían alusiones veladas que nunca se concretaban en un nombre. Circulaban sotto voce, a veces con cierto morbo cómplice, como cuando una chica andorrana le susurró a un amigo mío que se deslizaba con sus esquís por el espejo blanco del Pas de la Casa:

“Oye… ¿sabes que estás esquiando sobre huesos?”.

Todos los rumores sugerían lo mismo: que durante los trágicos años de la Segunda Guerra Mundial, cuando miles de perseguidos por el nazismo desafiaron los elementos cruzando los Pirineos, algunos se encontraron en Andorra con algo que interrumpió bruscamente su huida. Algo muy turbio. Se hablaba de asesinatos, de masacres. De fosas olvidadas. De muertos que aún hoy yacerían bajo las rocas y la nieve. De judíos. De oro y de joyas arrebatadas a los desesperados. De guías sin escrúpulos que asesinaban o abandonaban a quienes les habían confiado su vida.

Andorra foto antigua

En aquellos tiempos la vida de muchos no tenía más valor que la suela de sus zapatos. Guías sin escrúpulos debió de haberlos a lo largo de toda la cordillera pirenaica. Pero por algún motivo la leyenda negra parece cebarse especialmente en el pequeño territorio andorrano.

Sin prensa y aislada por la nieve la mayor parte del año, las ideologías extremas que marcaron el siglo XX, ya fueran de izquierdas o de derechas, no  tuvieron ocasión de arraigar en Andorra, que durante la contienda defendió su neutralidad. Eran los forasteros de lenguas extrañas  que bajaban de vez en cuando de la montaña, exhaustos, asustados y hambrientos, quienes mejor recordarían a los andorranos que al otro lado de la imponente pared de roca había una guerra salvaje que estaba desmembrando Europa.

En Andorra el contrabando, ya fuera de bienes o de personas, no era delito y contaba con una larga tradición.  Pero esa actividad no impidió que antes de la guerra fuera un territorio de notoria pobreza, salvo para algún hereu o pubilla que tuviera la suerte de heredar rebaños o un buen campo de tabaco. Aquello no tenía nada que ver con la Andorra turística y comercial que surgió después y que hoy determina la imagen del Principado. De hecho, el súbito ascenso económico del país ha contribuido a alimentar la Leyenda, que en gran parte se nutre de las fabulosas fortunas que algunas familias andorranas amasaron precisamente durante la guerra. Fortunas que, según los persistentes rumores, habrían surgido del saqueo de los judíos a los que debían guiar.

Andorra

La publicación en 1977 en la revista Reporter –antecesora de Interviu—del largo y escabroso artículo de Eliseo Bayo “Matanza de judíos en la frontera española” contribuyó a alimentar la leyenda.

Sin prensa y aislada por la nieve la mayor parte del año, las ideologías extremas que marcaron el siglo XX, ya fueran de izquierdas o de derechas, no  tuvieron ocasión de arraigar en Andorra, que durante la guerra defendió su neutralidad. Eran los forasteros de lenguas extrañas  que bajaban de vez en cuando de la montaña, exhaustos, asustados y hambrientos, quienes mejor recordarían a los andorranos que al otro lado de la imponente pared de roca había una contienda salvaje  que estaba desmembrando Europa.

En su extenso artículo, Bayo afirmaba haber encontrado algunos de los pozos en los que habrían sido enterrados los fugitivos, indicando lugares, dando nombres, mostrando esqueletos y levantando una gran polvareda que sacudió toda Andorra. Hasta el punto de que la policía andorrana inició una vasta operación de recogida de ejemplares por el Principado y todo el territorio español. Fue la única medida que adoptaron entonces las autoridades andorranas. No fueron a buscar las fosas ni a comprobar la veracidad del artículo, aunque solo fuera a fin de desmentirlo.

En su artículo, Bayo afirmaba que “el miedo a las represalias cierra la boca de los que saben algo”. Según varias fuentes, el guía que les mostró las fosas a él y a su equipo en 1977 apareció muerto poco después, despeñado en la montaña.

Andorra fue uno de los pocos territorios europeos por los que la guerra pasó de largo. ¿Es posible que precisamente allí se sistematizara el asesinato de civiles inocentes? Y de ser así, ¿de cuántos muertos estaríamos hablando? ¿De dos matrimonios belgas, como dijo recientemente en el documental del Canal 33 Boira negra el antiguo pasador Quim Baldrich, que habrían sido asesinados cerca del Estany Negre? “Les jodimos a las mujeres y los matamos”, le admitió entonces el guía asesino. En el mismo programa otros dos ex pasadores, Enric Mélich y Joan Català, aportaron testimonios similares.

A pesar del tiempo transcurrido, la leyenda negra sigue proyectando su tenebrosa sombra sobre los valles de Andorra. Y eso a pesar de que el historiador andorrano Claude Benet hace años que clama por que se investiguen a fondo estos rumores, aunque sólo sea para acallarlos de una vez:

Ha pasado la época de buscar culpables, pero quizá sí que la historia debería desenterrar algunas verdades. Casi todos los países democráticos han hecho o están haciendo un esfuerzo importante de conciencia a través de programas de recuperación de la memoria histórica, y a pesar de susceptibilidades todavía muy fuertes y miedos aún vigentes, el silencio sobre estos hechos ya es intolerable.

Guíes, fugitius i espíes. Claude Benet

Intolerable entre otras cosas porque la tenebrosa leyenda negra también acaba manchando sin querer a quienes de ningún modo lo merecen, como los extraordinarios héroes que también hubo en en Principado: personas que arriesgaron su vida pasando fugitivos por la montaña por convicción ideológica o por pura humanidad, como Francesc Viadiu, Francesc Areny Naudi, los citados Baldrich, Mélich y Català u otros menos conocidos como Josep Ibern, Salvador Calvet o Joan Peremiquel.

Se impone la necesidad de investigar más a fondo. Si la leyenda es cierta, aún hoy quedarán en las montañas sepulturas anónimas que merecen un destino más digno. Y si es falsa, la verdad nos ayudará a acabar por fin con ella.

¿Conocía usted todo esto? ¿Tiene algún dato que aportar? De ser así, puede hacerlo añadiendo un comentario o bien escribiéndome directamente aquí.


BERLUSCONI Y EL ANTISEMITISMO DE MUSSOLINI

enero 29, 2013

Berlusconi-Mussolini

Berlusconi ha generado una nueva polémica con sus declaraciones sobre Mussolini.

SILVIO BERLUSCONI ha vuelto ha remover las aguas de la política italiana con lo que parece ser una calculada provocación electoral: en plena jornada de conmemoración del genocidio judío ha efectuado declaraciones en las que manifestaba comprensión hacia Benito Mussolini  y relativizaba el antisemitismo de su régimen.

Lo ha hecho en estos términos, según recoge ABC (27/I/2013): «La aprobación de las leyes raciales ha sido la peor cosa que hizo Mussolini, quien por otro lado hizo cosas buenas»; «Italia no tuvo la misma responsabilidad que Alemania, pues hubo una connivencia de la que al principio no se fue completamente consciente»; «este tipo de cosas no se pueden repetir; sólo pensando en los deportados se puede entender la tragedia y la desesperación que vivieron» Berlusconi concluyó que «es difícil ponerse en el lugar de quien decidió entonces. Ciertamente aquel Gobierno por temor ante la potencia alemana prefirió ser aliado de Hitler que oponerse».

Ante el revuelo levantado, posteriormente Berlusconi –recoge La Vanguardia (27/I/2013)– emitió un comunicado en el que aseguraba que es un “amigo de Israel” y condenaba a todas las dictaduras, como la fascista: “Mis análisis históricos se han basado siempre en la condena de las dictaduras, y siento no haber especificado este dato fundamental en una de las tantas respuestas que di esta mañana. No hay ningún equivoco sobre la dictadura fascista”, escribió.

Mussolini no fue un antisemita a su pesar

Pese a lo que puede desprenderse de estas declaraciones, la historia demuestra que Mussolini, en privado (y, por tanto, sin ninguna atadura política), estuvo lejos de manifestarse ajeno al antisemitismo. Todo lo contrario: se afirmó como un antisemita más radical que Adolf Hitler.

Para ilustrarlo reproducimos a continuación información de una anterior entrada de este blog, en la que comentamos  la obra Mussolini segretouna selección de fragmentos de diario que la célebre amante del Duce, Clara –Claretta– Petacci inició en octubre de 1937 y continuó hasta su asesinato por los partisanos en 1945. Como explicábamos en ella, ésta conoció al dictador en 1932 y devino su amante cuatro años después, tras separarse de su esposo.

¿Qué imagen transmitió el Duce a su amante en cuanto a su visión de los judíos?  Éste manifiestó un virulento antisemitismo, hasta el punto de irritarle que le considerasen un imitador del líder nazi: “Soy racista desde el 21. No sé cómo pueden pensar que imitó a Hitler, que no había nacido todavía. […] La raza debe ser defendida” para que los italianos “no engendren mestizos” y “estropeen lo que hay de hermoso en nosotros”. Además, le refirió a Pettacci que ya atacaba “ferozmente” a los judíos en 1923 (el dictador nazi publicó Mi lucha en 1925).

Mussolini detestaba ser considerado un antisemita émulo de Hitler, pues se creía precursor del mismo.

Su antijudaísmo era sólido: “Es terrible que todo esté en manos de los judíos”, afirmó Mussolini. Consideraba que “apestaban” y son una “raza despreciable”. El 18 de abril de 1938 fue categórico sobre su suerte: “Estos sucios judíos, [son] un pueblo destinado a ser completamente eliminado”.

En suma, su antisemitismo nada tuvo que envidiar al del Führer. Pero con las medidas raciales  de su régimen a partir de 1938 -según explicitó a su amada- no quiso su exterminio, sino su aislamiento: “No se les hará ningún daño, pero no deben quitar el pan a nuestra gente. Que hagan su vida, que se dediquen exclusivamente al comercio, sin invadir nuestro terreno. […] El objetivo es purificar la raza y hacer trabajar a los arios en los puestos que ahora ocupan ellos”. La meta sería segregarles: “que vivan su vida lejos de la nuestra [..]. Dentro del Estado, pero por su cuenta, como extranjeros”.

Los límites del berlusconismo

Volvamos ahora al presente: ¿Qué pretende Berlusconi con esta estridente maniobra? La respuesta no parece muy complicada: el líder populista italiano quiere rebañar votos a la derecha radical. En su empresa por sumar apoyos en las urnas el expresidente italiano puede hacer surgir una incomodidad creciente en el Partido Popular Europeo [PPE], al que el Polo de la Libertad -el partido de Il Cavaliere– pertenece, situación de la que se ha hecho eco el filósofo, político y editor Paolo Flores d’Arcais en las páginas de El País (28/I/2013) 

En cualquier caso, el “revisionismo histórico” de Berlusconi es propio de los líderes de los populismos derechistas que buscan la atención mediática y, a la vez, desean realizar un guiño a un electorado que tiende a ocultar sus opiniones en sondeos, en la medida que no sintonizan con el clima de opinión “políticamente correcto”.

En última instancia, el episodio ilustra cómo la derecha populista busca una movilización simbólica de su electorado potencial a través de los medios de comunicación. En este sentido, la jugada de Berlusconi ha tenido éxito mediático. Ahora hace falta comprobar si éste también lo acompaña en las urnas. La solución la veremos el 25 de febrero, cuando concluye el proceso electoral.


NOTAS DE LECTURA: FRANCO Y LOS JUDÍOS: LA GRAN IMPOSTURA*

octubre 24, 2012

 

Franco y Hitler en su entrevista Hendaya en octubre de 1940.

“ESPAÑA IMBUIDA DE SU ESPÍRITU CRISTIANO  y universal de amor a todas las razas de la tierra contribuyó al rescate de judíos y procedió más por intereses espirituales que por razones políticas o simplemente jurídicas”, afirmó el representante de Franco en la ONU en 1949. Sin embargo, su declaración era un cúmulo de falsedades.

De hecho, si miles de fugitivos del nazismo se salvaron bajo pabellón español durante la contienda (podrían haber sido 35.000), ello obedeció a presiones internacionales que recibió el dictador y a las iniciativas de un puñado de sus diplomáticos que actuaron por su cuenta y riesgo en varios países europeos, amparando a los perseguidos. En realidad Franco quiso una España judenrein o “purificada de judíos”, por lo que permitió su aniquilación. Derrotado el Eje, para legitimarse ante los Aliados el autócrata no dudó en presentar como propia la labor hecha por sus abnegados representantes. Ahora el reputado periodista de investigación Eduardo Martín de Pozuelo (La Jonquera, 1952) describe los detalles de esta cínica actuación en El franquismo, cómplice del Holocausto, recurriendo a documentos desclasificados en archivos estadounidenses, holandeses y británicos.

La conexión Franco-Hitler

La política judía de Franco conoció un giro. En noviembre de 1940 su gobierno se interesó por la suerte de los sefarditas de Francia, lo que hizo pensar a los nazis que “los españoles tienen un gran interés en proteger a los judíos de nacionalidad española”. Sin embargo, ello constituyó un espejismo, pues el régimen pronto devino antisemita y su proceder confundió a los propios alemanes. Y es que cuando España medió posteriormente por algunos judíos lo hizo “tarde, mal, en voz baja y sin usar los recursos diplomáticos disponibles”. Además, Madrid “reclamó a Berlín los bienes materiales de los deportados a los que negó el pan y la sal”, lo que convertía a la dictadura en cómplice del genocidio.

Portada de E. Martín de Pozuelo, El franquismo, cómplice del Holocausto (Libros de Vanguardia, Barcelona, 2012, 264 pp.,  22 euros).

¿Por qué Franco se condujo de ese modo? Posiblemente por dos razones, apunta el autor. Por una parte, por su creencia de que los judíos que acogiera serían aliadófilos y alimentarían su oposición interna y, por otra, por el estrecho alineamiento del régimen con Alemania. En este sentido, Martín de Pozuelo plantea de modo plausible que el golpe de Estado de 1936 se gestó cuatro años antes estimulado por nazis de Heinrich Himmler.

Así, Barcelona habría sido el “centro de agitación a favor del nazismo más importante de España” y los agentes hitlerianos habrían contactado aquí con el capitán Luis López Varela, entonces hombre de confianza del general Emilio Mola y uno de los militares alzados en 1936. Para el autor, las relaciones entre activistas germanos y oficiales españoles previas a la sublevación explicarían el hecho de que cuando ésta se inició, Franco recibió una generosa ayuda bélica alemana con sorprendente rapidez. Con la colaboración hitleriana previa al golpe “los lazos hispano nazis se tornaron indisolubles”, creándose las bases de una complicidad genocida.

Mirando bajo la alfombra

La obra recorre asimismo otros aspectos del franquismo y de la Transición, como el esfuerzo del Rey por calmar a militares inquietos por los cambios, su disgusto al conocer que Adolfo Suárez sería candidato en 1977 (al temer que su fracaso electoral comprometiera a la Corona) o la definición que hizo Manuel Fraga del futuro monarca: “un boy scout pero sincero e inteligente”.

El resultado es un ensayo ágil y sólido, que combina con acierto divulgación e investigación. Impacta al desmitificar la impostura de Franco sobre los judíos y es sugerente al plantear un influjo nazi en la rebelión de 1936. Y a la vez que muestra la miseria que el franquismo guardó debajo de la alfombra, hace aflorar la grandeza de sus diplomáticos que, desafiando a Madrid y Berlín, salvaron a miles de judíos. En definitiva, es una lectura más que recomendable.

(*) Reseña publicada en “La gran impostura”, suplemento Cultura/s de La Vanguardia (10/X/2012), p. 11