¿CUÁLES SON LAS EXPECTATIVAS DE CRECIMIENTO DE VOX? REPRODUCIMOS UN INTERESANTE ANÁLISIS DE GUTIÉRREZ-RUBÍ*

enero 7, 2019

Acto de Vox en Vistalegre (@vox_es).

LAS ÚLTIMAS ENCUESTAS PUBLICADAS MUESTRAN UNA TENDENCIA AL ALZA DEL VOTO A VOX. ¿Cuál sería su intención de voto actual? El asesor de comunicación y consultor político Antoni Gutiérrez-Rubí ha publicado un interesante artículo al respecto, “¿Puede seguir creciendo Vox”, en La Vanguardia (3/I/2019) que reproducimos a continuación (la imagen de la entrada procede igualmente del mismo artículo). En él, a partir del análisis de la llamada “huella digital”, efectúa diversas reflexiones de interés para los lectores y lectoras de este blog.

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¿Puede seguir creciendo Vox?

La nueva demoscopia del comportamiento puede hacer análisis predictivo sin preguntar a las personas por sus opiniones, sino fijándonos en la huella digital de los ciudadanos.

La irrupción de Vox en el parlamento de Andalucía parece haber sacudido el panorama político español. Por el momento, muchas encuestas vaticinan la irrupción del partido de extrema derecha en el parlamento nacional. Como la del pasado miércoles de Sigma Dos para el El Mundo, que daba entre 43 y 45 escaños tras conseguir un 13% de la intención de voto. La tendencia europea del auge de la ultraderecha tiene sus primeros escaños en España, pero ¿puede seguir creciendo Vox?

Los datos demoscópicos acumulados y recientes apuntan que la formación política Vox vive lo que en términos técnicos de comunicación y análisis políticos se llama el moméntum. En política, eso dignifica llegar a tiempo, con la oferta y la disrupción adecuada. Según la media de sondeos efectuada por Electocracia, ahora mismo la formación liderada por Santiago Abascal rondaría el 9% de intención de voto con una estimación de unos 19-21 diputados.

Análisis

La nueva demoscopia del comportamiento puede hacer análisis predictivo sin preguntar a las personas por sus opiniones, sino fijándonos en sus comportamientos con huella digital, menos vulnerables a la ocultación de la opinión real de las personas.

Pero lo más relevante de estas cifras no es la presencia reiterada de Vox sino su tendencia al alza. Su proyección, que ha ido en aumento en los últimos meses, se ha disparado después de las elecciones andaluzas. Con una participación similar a la de 2016, el porcentaje que le otorga la encuesta de El Mundo al partido se convertiría en unos 3 millones de votos para la formación de extrema derecha.

Más allá de la relevante e indicativa demoscopia, hay otros indicadores que permiten intuir proyecciones de crecimiento que no son interpretadas por las encuestas tradicionales. Es el caso de la nueva demoscopia del comportamiento, por la cual se puede hacer análisis predictivo sin preguntar a las personas por sus opiniones, sino fijándonos en sus comportamientos con huella digital, menos vulnerables a la ocultación -deliberada o no- de la opinión real de las personas.

1. Búsquedas de Google

Haciendo un análisis de los últimos 12 meses a través de la herramienta gratuita Google Trends se ve claramente un primer pico de interés que se produce en el mitin de Vistalegre la semana del 7 al 13 de octubre. Fue el gran aparador. Esa misma semana, y en el contexto del mismo mitin, uno de los temas más buscados fueron la canción de Coque Malla (utilizada sin su consentimiento), la presencia de Ortega Lara o Morante de la Puebla, entre otros. Los sitios que más interés tuvieron en VOX esta semana de octubre fueron Melilla, Murcia, Madrid, Ceuta y Cantabria.

El segundo pico coincide con las elecciones en Andalucía, y temas como su programa electoral, el PSOE o el matrimonio entre personas del mismo sexo fueron los más buscados. En cuanto a la geografía, Andalucía, Melilla, Castilla-La Mancha, Murcia y Castilla y León fueron los territorios dónde hubo más interés. Justo unos días antes de la celebración de las elecciones andaluzas, Vox ya era el partido más buscado en Google dando pistas de su posible irrupción en el Parlamento andaluz.

2. Redes

En redes sociales, Vox es uno de los partidos que consigue mejor rendimiento a su presencia en estas plataformas. El tipo de contenido y la segmentación realizada con sus publicaciones provoca que sean los usuarios con un perfil de izquierdas los que más estén hablando en redes de esta formación política.

Otro factor importante es su reacción a los memes contra la formación, practicando contra esos usuarios judo digital. Ante ello, Vox contraataca. A nivel volumétrico, ya superan en número de seguidores a PP, CS y PSOE en sitios como Instagram. Precisamente el éxito en esta plataforma, la más utilizada entre los más jóvenes, es una de las claves que algunos consideran ha sido la causa de éxitos como el lleno del mitin de Vistalegre.

3. Presencia en medios

Según los últimos datos publicados por el CIS, el PACMA (Partido Animalista) supera en intención de voto a Vox. Sin embargo, no tienen la misma presencia que en los medios de comunicación. Es más, el interés de los usuarios en las noticias de Vox está muy por encima de las de los otros principales partidos clásicos. Si tenemos en cuenta los últimos 90 días y el nivel de búsquedas en Google Noticias sobre los cinco partidos políticos, observamos que en Vistalegre ya se superó el volumen de los otros partidos y a partir de su éxito en Andalucía están habitualmente por encima del resto. Vox es un imán para las audiencias. Y los medios, atrapados por la frenética lucha por la competencia, lo saben y lo utilizan, como pasó con Donald Trump.

Parte de su estrategia de victimización ha consistido en presentarse como una formación hostigada por grandes medios de comunicación, lo que ha provocado que sus afiliados y simpatizantes afiancen su lealtad. Así han conseguido un efecto rebote: cuanto más se ha hablado de ellos -y peor-, más ha sido su visibilidad y en consecuencia mayor el rédito político obtenido.

4. Incremento de afiliaciones

A principios de enero, VOX -según fuentes de esta formación- tenía 5.000 afiliados. Entre enero y el acto de Vistalegre, pasan nueve meses, y VOX consigue doblar esa cifra y llegar a los 10.800. Pero en solo tres meses más (octubre, noviembre y diciembre), la formación de Abascal llega a los casi 24.000 afiliados.

El equipo de atención e información se ha multiplicado para atender la enorme demanda que un incremento de estas características supone.

Cordones sanitarios, framing y estrategias

Todavía es pronto para saber si Vox está siguiendo el mismo comportamiento -y proyección- que en su moméntum significó la irrupción de Ciudadanos primero y Podemos después. Hay paralelismos, pero también diferencias. La más relevante es el debate político y mediático respeto al cordón sanitario para “frenar a Vox”. En términos políticos puede ser una opción, pero en términos comunicativos -la auténtica naturaleza de la política hoy- es claramente un error.

Los que quieran frenar a Vox deberán pensar mejor en competir con esta formación y ganar la confianza de los electores, entender su estado de ánimo y los motivos profundos que hacen de Vox una oferta posible ya para ¿millones de personas?. A esta formación no se la frena con cordones, sino con estrategias adecuadas.

Un ejemplo, y una pista. El pasado 16 de agosto, y por iniciativa del The Boston Globle, centenares de medios en Estados Unidos (de todo tipo, ámbito y formato) secundaron su convocatoria y publicaron editoriales propios y pronunciamientos contra Trump con la etiqueta #NotTheEnemy (#NoSomosElEnemigo, para defenderse de los ataques del Presidente a la prensa). Pero no todo fue unánime, ni mucho menos, a pesar del éxito masivo de la respuesta conjunta. The Washington Post, por ejemplo, no participó activamente en la convocatoria de The Boston Globe al dudar de si quizás tendría el efecto contrario al deseado. Y así fue. En este sentido, resulta muy interesante la lección de framing – cómo influye en la opinión pública la manera de transmitir conflictos y temáticas en los medios de comunicación- de George Lakoff (el autor del libro y del concepto No pienses en un elefante), publicada ya en 2017, y que proponía que en lugar de decir #NotTheEnemy, los periodistas y los medios deberían liderar el marco #ProtectTheTruth frente a los ataques desmedidos del Presidente.

Afirma Lakoff: «La lección clave es que cuando negamos un marco, evocamos el marco. Hay un principio estratégico del encuadre: evitar el lenguaje del atacante porque evoca su marco y ayuda a presentar su caso». Es decir, alimenta sus posibilidades al jugar en su campo (mental), con sus reglas (de confrontación) y con su pelota (el frame). Y perder. ¿Han caído algunos periodistas (y algunos rivales de Vox), otra vez, en esta trampa estratégica? El tiempo lo dirá.


VOX: EL MAZAZO. LAS CLAVES DEL ASCENSO DE VOX EN ANDALUCÍA*

diciembre 7, 2018

Ilustración de este artículo de Leonard Beard en la edición original del presente artículo en El Periódico (4/XII/2018).

LOS DOCE ESCAÑOS DE VOX Y SUS 395.185 VOTOS (10.9%) EN LAS ELECCIONES ANDALUZAS, decisivos para formar una mayoría de gobierno que desaloje al PSOE de la Junta, han constituido un formidable mazazo en la política estatal. ¿Qué ha pasado? El cataclismo no obedece a una única causa y requiere un análisis multifactorial. A continuación apuntamos cómo se han concatenado tres aspectos que permiten comprenderlo, sin que su orden de exposición presuponga una jerarquía en importancia ni agoten los factores explicativos.

En primer lugar, la demoscopia ha sido clave para la visibilidad de Vox. El barómetro del CIS de septiembre le otorgó un 1.4% del voto (que sondeos precedentes ya habían consignado) y situó a esta formación de modo definitivo en el debate público y en un foco mediático que tendió a sobredimensionarla. Entonces lo que era un rótulo extraparlamentario surgido de una escisión del PP empezó a tomar corporeidad como alternativa política. Ello fue posible porque Vox, desde los comicios europeos de 2014 (cuando captó 244.929 votos en toda España, 1.5%) había hecho una labor de zapa que hoy ha dado frutos. Así, a diferencia de lo ocurrido en los comicios andaluces de 2015 (cuando solo cosechó 18.017 sufragios, 0.4%), ahora este rótulo tenía un liderazgo estatal conocido (Santiago Abascal, Javier Ortega y José Antonio Ortega Lara), un candidato ajeno a la política profesional que repetía (el magistrado Francisco Serrano) y puntos programáticos asociados a su marca que combinan la protesta derechista anti-establishment y un ultranacionalismo español desacomplejado. De este modo, en su mensaje coexisten temas tradicionales de la extrema derecha y la derecha radical (como la reivindicación de Gibraltar, el antiseparatismo, la supresión de las autonomías o el rechazo del feminismo y la ley de “memoria histórica”) con otros nuevos (la erección de muros en Ceuta y Melilla ante la inmigración, una denuncia del Islam radical o un euroescepticismo próximo al grupo de Visegrado). Así pues, Vox ofrece una síntesis de viejos y nuevos temas de la ultraderecha.

En segundo lugar, Vox ha contado con un escenario donde no solo ha hecho su campaña, sino que también se la han hecho sus rivales al darle centralidad en el debate. El PSOE y Podemos han agitado a Vox para movilizar a su electorado, mientras que el PP ha difuminado sus fronteras ideológicas en pos del votante de Vox y C’s ha evitado calificarlo de “ultraderecha”. De hecho, en el tramo final de la campaña PP y C’s han considerado a Vox un eventual socio de gobierno para alzarse con la Junta. Así, lejos de ser estigmatizada como una fuerza antisistema en el campo de la derecha, ha sido considerada protagonista del mismo con plena carta de naturaleza.

En tercer lugar, Vox se ha beneficiado de una conjunción de dinámicas políticas locales y estatales. Nos referimos al hartazgo de 36 años de un gobierno socialista que parecía imbatible, que en su última legislatura ha tenido el apoyo de C’s (lo que descartaba a esta formación como opción rupturista) unido a un PP en recomposición, salpicado por la corrupción y descafeinado ideológicamente durante el rajoyato a ojos de sus sectores más combativos, quienes verían en Casado un joven del aparato tan ambicioso como dúctil en lo que a principios se refiere. Ello habría hecho más seductor el liderazgo del purista Abascal, un militante popular desde su juventud por tradición familiar, bregado en un País Vasco castigado por ETA (como expone en No me rindo) y dispuesto a acaudillar en sentido literal un rearme ideológico de la derecha, una nueva “reconquista” según Vox. Merece destacarse que Andalucía ha conocido ya liderazgos populistas de distinto signo, siendo relevantes las odiseas de dos controvertidos empresarios del ladrillo: Jesús Gil con su Grupo Independiente Liberal [GIL] y Rafael Gómez, Sandokán, con su Unión Cordobesa [UCOR].

¿Y ahora qué? Dado que los comicios andaluces han demostrado que Vox no solo aglutina un voto útil, sino también potencialmente decisivo para forjar o condicionar gobiernos, su tendencia de voto aumentará. A la vez, su eclosión ha ido acompañada de un crecimiento significativo del PACMA (los 31.735 votos de 2015, 0.8%, pasan a 69.660, 1.9%), una alta abstención (el 36% de 2015 se dispara al 41.3%) y un alza del voto en blanco y nulo (su suma pasa del 2.3% de 2015 al 3.7%), lo que advierte que la insatisfacción del electorado perdura y parece conducir a un mapa partidista aún más fragmentado. Así las cosas, el éxito de Vox en Andalucía podría ser un aviso de futuros aldabonazos.

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* Artículo publicado originalmente en El Periódico (4/XII/2018): Xavier Casals, “Vox: el Mazazo”. La imagen del inicio de este post procede del mismo.


TRES APUNTES SOBRE VOX Y SU IMPORTANCIA EN LAS ELECCIONES ANDALUZAS

noviembre 30, 2018

Santiago Abascal, líder de Vox, en un acto en Córdoba (foto de EFE/Rafa Alcaide).

EN RELACIÓN A VOX EN LOS PRÓXIMOS COMICIOS ANDALUCES, antes de conocer los resultados de los mismos, consideramos importante efectuar tres apuntes, tenga o no representación parlamentaria este partido.

En primer lugar, consideramos que estas elecciones han constituido un formidable altavoz estatal para la formación que lidera Santiago Abascal. Precedidas por un barómetro del CIS que otorgaba a Vox una representación institucional potencial en octubre con un 1.4% y el acto masivo que protagonizó este partido en el palacio de Vistalegre ese mes, los medios de comunicación han estado muy pendientes de este rótulo. El resultado ha sido que esta formación extraparlamentaria ha gozado de un más que notable eco mediático.

En segundo lugar, Vox no ha contado con ningún discurso crítico o adverso desde el ámbito de la derecha y el centroderecha, lo que le ha otorgado normalización y respetabilidad política. El PP se ha esforzado en aproximar su discurso al de Vox radicalizando su mensaje, mientras C’s ha evitado aludir a la formación emergente como partido de ultraderecha. Así las cosas, Vox no podía contar con un escenario más favorable para su irrupción, pues C’s y PP no la han excluido como hipotético socio de un pacto futuro para desalojar al PSOE de la Junta de Andalucía. El PSOE, por su parte, ha recurrido a Vox para deslegitimar a sus rivales, PP y C’s. De este modo, la formación ultraderechista ha cobrado una inesperada centralidad durante la campaña electoral.

En tercer lugar, si Vox obtiene unos buenos resultados (aunque carezca de presencia institucional), puede obtener réditos estatales importantes de los mismos. Lo afirmamos en la medida que un éxito en las urnas andaluzas desbrozaría el camino que podría convertir a esta formación en el eje aglutinador de un espectro político e ideológico en el que coexistirían derecha radical y ultraderecha.

No obstante, a modo de conclusión queremos remarcar que -pese a lo expuesto- no puede descartarse un escenario de fracaso: si los resultados de Vox quedan muy lejos de las expectativas creadas, la formación podría perder fuelle ante la importancia que puede tener el voto útil en el futuro para combatir desde la derecha al PSOE y a Podemos. Nada, pues, está escrito.


¿POR QUÉ LA INMIGRACIÓN ESTÁ ENTRANDO EN EL DEBATE POLÍTICO ESPAÑOL? UN INTERESANTE ANÁLISIS DE CARLES CASTRO LO EXPLICA

agosto 20, 2018

 

Propaganda de un acto de Vox en Algeciras el pasado 8 de agosto con el tema de las fronteras y la inmigración como eje.

 

¿POR QUÉ LA INMIGRACIÓN ENTRA AHORA EN EL DEBATE POLÍTICO EN ESPAÑA? Los peregrinajes políticos de José Ortega (Vox) a Ceuta y Melilla pasaron desapercibidos en los grandes medios de comunicación. Pero no ha sucedido así -lógicamente- con los de Albert Rivera (C’s) a Ceuta y Pablo Casado (PP) a Ceuta. El resultado ha sido que el tema de la inmigración y la seguridad de la “frontera sur” se ha introducido en la agenda política española de un modo aparentemente súbito.

Las razones de este cambio las expone en un excelente artículo el analista Carles Castro publicado en La Vanguardia (19/VIII/2018) y que reproducimos de modo íntegro (con sus imagen y gráficos). Los datos que aporta clarifican las maniobras partidistas de esta cuestión y su eventual influjo en el debate político y público. 

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El debate de la inmigración y los votos del desasosiego

El debate sobre la inmigración resucita como una de las principales amenazas de erosión electoral, pero ya no sólo para la izquierda

 

El debate de la inmigración y los votos del desasosiego

Llega al puerto de Algeciras el buque de Salvamento Marítimo “Concepción Arenal” con 274 inmigrantes rescatados (A.Carrasco Ragel / EFE).

 

EL DEBATE SOBRE LA INMIGRACIÓN PARECÍA UN TEMA ZANJADO EN ESPAÑA HASTA HACE UN PAR DE MESES. En el barómetro de junio del CIS, sólo un 3,5% de los consultados lo señalaban como uno de los tres principales problemas del país. Nada que ver, por tanto, con los indicadores de hace diez años, cuando más del 30% de los españoles señalaban la inmigración como una de sus primeras preocupaciones. De hecho, la percepción de que la cifra de extranjeros en España es excesiva había caído en los últimos años por debajo de los porcentajes de 1996, cuando el número de personas procedentes de otros países suponía una décima parte del que se registra actualmente. Y, sin embargo, entre junio y julio pasados el porcentaje de ciudadanos que señalan la inmigración como uno de los principales problemas de España casi se ha cuadruplicado y ha pasado de poco más del 3% a algo más del 11%. ¿Qué ha ocurrido?

Fundamentalmente, dos cosas. La primera, un visible repunte del número de llegadas de pateras desde enero pasado, que podría suponer un 50% más con respecto a las cifras del 2017. Claro que ese año ya se cerró con un récord en la arribada de pateras, de modo que hasta octubre habían llegado a España más del doble de embarcaciones ilegales y de personas a bordo que en todo el año anterior. Pero, aun así, la preocupación por la inmigración ilegal cayó entonces incluso por debajo del 3%.

La llegada de ilegales ha pasado en un mes de ser visto como problema por el 3% a preocupar a uno de cada 10 españoles.

El otro factor que podría explicar el incipiente viraje en la opinión pública española se explica en el cambio de Gobierno, ya que el Gabinete de Pedro Sánchez –a diferencia del anterior– ha asumido un papel muy activo en el reparto europeo de las cargas que supone la inmigración ilegal. Y a ese vistoso cambio de actitud (con el Aquarius como un llamativo estandarte) hay que añadir la incorporación del debate sobre la inmigración a la estrategia del centroderecha (tanto del desalojado del poder, el nuevo PP de Pablo Casado, como del que disfrutaba de grandes expectativas de alcanzarlo: los Ciudadanos de Albert Rivera).

En consecuencia, la agitación de este tema por parte de la oposición parece haber tenido un efecto directo e inmediato en la opinión pública, aunque de recorrido imprevisible. La pregunta, a la vista de lo sucedido con la extrema derecha en Alemania, Austria, Italia o Francia, es por qué el centroderecha tradicional español agita un debate que podría volverse en su contra (y buena prueba de ello es el retroceso electoral de los democristianos de Angela Merkel en beneficio de los ultras de Alternativa por Alemania, o el naufragio de los conservadores franceses en provecho del viejo Frente Nacional de Marine Le Pen). El mismo PP ya ha experimentado la letal competencia de Cs en uno de esos temas cuyos réditos electorales parecía monopolizar: la defensa rígida de la unidad de España frente a los nacionalismos periféricos.

20 AÑOS ESPAÑA
20 AÑOS ESPAÑA (Rosa M.ª Anechina)

Sin embargo, es posible que la ausencia en España de una formación xenófoba con expectativas electorales relevantes –como sí ocurre en otros países de la UE– lleve al conjunto del centroderecha a contemplar sólo las lecciones del pasado. Y ahí, los indicadores reflejan que el debate sobre la inmigración puede tener efectos electorales muy dañinos para la izquierda. La experiencia en el ámbito local (con Badalona o Castelldefels como ejemplos muy cercanos de consistorios que el PP arrebató a los socialistas con un discurso de dureza frente a la inmigración) es bastante elocuente. Eso sí, en el caso catalán la onda expansiva acabó afectando a fuerzas de centro nacionalista como la extinta CiU, con pérdidas de entre 15 y 30 puntos en muchas capitales de comarca que vivieron la eclosión de candidaturas xenófobas (que no han ido a más como resultado de procesos internos autodestructivos).

Ahora bien, en términos generales la resistencia del PP durante la etapa de gobierno del socialista Zapatero no puede explicarse sin el impacto electoral de la inmigración. Los indicadores de las encuestas eran entonces inequívocos. Por ejemplo, casi el 60% de los electores del PP consideraba a finales de la década pasada que la cifra de inmigrantes era excesiva. Pero la tasa de votantes del PSOE que compartía esa percepción superaba el 45%. Asimismo, un 90% de los electores de Rajoy juzgaban “más bien o demasiado tolerantes” las leyes de inmigración, una cifra que rozaba el 70% de los votantes socialistas.Y lo mismo sucedía sobre el impacto de los inmigrantes en la educación o la sanidad, con opiniones negativas que oscilaban entre el 50% y el 60% de los electores del PSOE o del PP.

20 AÑOS ESPAÑA
20 AÑOS ESPAÑA (Rosa M.ª Anechina)

Otras actitudes revelaban la falta de sintonía entre los partidos de izquierda y un segmento importante de su electorado. Por ejemplo, un 56% de los votantes socialistas consideraba que los inmigrantes recibían “mucha o bastante protección por parte del Estado” frente a colectivos como las personas mayores o los desempleados. De hecho, casi el 50% del electorado socialista pensaba que los inmigrantes recibían del Estado más de lo que aportaban, y un 55% exigía un mayor “esfuerzo para limitar su entrada”, mientras que más de la mitad apoyaba la prohibición del velo islámico.

Está por ver que estas percepciones se mantengan hoy en idéntica magnitud y que el impacto electoral del desasosiego se circunscriba únicamente a la izquierda. En la década pasada, la inmigración afectaba en términos darwinistas al electorado de la izquierda sociológica (que la sufría en forma de competencia directa y de roces en la convivencia) mientras que la izquierda política no abordaba nunca la inmigración en su dimensión problemática. Pero eso también podría cambiar.


¿TIENE BANNON UNA VARITA MÁGICA PARA LA ULTRADERECHA EUROPEA?*

julio 30, 2018

Steve Bannon y Marine Le Pen (foto de AFP/Philippe Huguen).

EL DESEMBARCO EN EUROPA DE STEVE BANNON, el ex estratega electoral y ex asesor presidencial de Donald Trump, ha levantado grandes expectativas. Bannon anunció el martes la creación de una estructura con sede en Bruselas para facilitar la coordinación de las fuerzas de derecha populista de la UE en vistas a los comicios del próximo año.

El ente que promueve se llama The Movement y su referente es la Open Society del magnate filántropo George Soros (aquí la respuesta de Patrick Gaspard, Presidente de Open Society Foundations). Pero si ésta difunde la democracia liberal en Europa, The Movement pretende asesorar a la ultraderecha sobre la difusión de mensajes y el uso de datos en la Red, y promover un macrogrupo en el Parlamento de Estrasburgo capaz de bloquear y minar la UE.

El anuncio ha levantado gran expectación mediática por el eventual impacto político que pueda tener la entidad, pero consideramos que debe verse con cautela por las tres razones que se exponen a continuación.

1. Unir a la ultraderecha europea ha sido imposible hasta hoy

La extrema derecha ha sido incapaz de unirse en un grupo en el Parlamento Europeo, pese a los beneficios e influencia que ello le reportaría. Es una vieja aspiración de este espectro político iniciada en 1979, cuando el Movimiento Social Italiano [MSI] impulsó la Euroderecha en las elecciones europeas de ese año. Entonces quiso tener grupo propio en Estrasburgo uniendo fuerzas de varios países, pero no tuvo éxito.

También han fracasado los intentos posteriores. Sucedió con el Grupo Técnico de Derechas Europeas, constituido en 1984 y liderado por Jean-Marie Le Pen, que se rompió en 1989 por tensiones de germanos e italianos por el Tirol. Le siguió en 2007 el grupo Identidad, Tradición y Soberanía [ITS], que concluyó abruptamente ese año al chocar rumanos e italianos.

Tras los comicios de 2014, las fuerzas de derecha populista formaron dos grupos en Estrasburgo: el Grupo Europa de la Libertad y la Democracia Directa [EFDD], que abandera el Partido de la Independencia del Reino Unido [UKIP], y el Frente Nacional lepenista (ahora Agrupación Nacional [RN]), que lidera la Europa de las Naciones y de las Libertades [ENF]. Es más, en el Hemiciclo europeo, formaciones que se asemejan en su afán de limitar la inmigración y revitalizar fronteras militan en grupos diversos: la magiar Fidesz está en el Partido Popular Europeo [EPP]; la polaca Ley y Justicia [PiS], en el Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos [ECR], y la húngara Jobbik en ninguno.

¿Por qué se produce esta situación? Porque unificar la extrema derecha supone crear una internacional de ultranacionalistas cuyos intereses, por definición, pueden entrar en conflicto. Es, pues, improbable que Bannon resuelva este problema y se geste un macrogrupo en Estrasburgo, aunque en política nada es imposible.

A la vez, por encima de los discursos impera el pragmatismo. Existen cada vez más gobiernos críticos con políticas de la UE (como los del grupo de Visegrado), pero de ahí a predicar el fin de la Unión hay un trecho. En tal sentido, es significativo que Gran Bretaña no haya logrado crear una cuña para negociar bilateralmente aspectos del Brexit con algún Estado miembro. La UE, pues, mantiene su mala salud de hierro. Otra cosa es ver con qué principios y valores perdurará.

2. La ultraderecha europea ya es ducha en la Red

Bannon demostró en los comicios presidenciales de EE.UU. su habilidad en el manejo de datos de la Red para canalizar el mensaje político. ¿Supone esto que la extrema derecha europea va a obtener gracias a él réditos sustanciales de Internet? En realidad, sus partidos hace tiempo que explotan las redes sociales con habilidad, hasta el punto de que se ha hablado de una ‘fachosfera’.

El Frente Nacional fue la primera formación gala en disponer de web y Marine Le Pen tiene 1,5 millones de seguidores en Facebook. Asimismo, el Partido de la Libertad de Austria [FPÖ] ha hecho notables campañas virales: un rap que en 2013 cantó su líder y hoy vicepresidente, Heinz-Christian Strache, supera 1.300.000 visualizaciones (en un país de 8,3 millones de habitantes), y en las últimas elecciones austriacas el FPÖ creó la sitcom ‘The Hubers’ con gran éxito.

Bannon, pues, puede ofrecer know how en uso de Internet, especialmente en datos de usuarios, pero la influencia actual de la ultraderecha en este canal es ya harto importante. Por tanto, su ayuda no tiene por qué suponer necesariamente un cambio exponencial en este campo.

3. Existen audiencias múltiples de intereses contrapuestos

En los comicios presidenciales de Estados Unidos, Bannon trabajó con un electorado diverso, pero con relevantes denominadores comunes al ser unas elecciones presidenciales. En cambio, unos comicios simultáneos en la UE presentan electorados estatales y regionales, con intereses diversos y contrapuestos. Por tanto, es un reto más complejo dirigirse a una audiencia tan fragmentada con mensajes supuestamente unificadores.

Conclusión: ¿qué puede aportar Bannon?

Desde nuestra óptica, Bannon puede ciertamente influir en la eficacia de la campaña electoral ultraderechista, como ha remarcado su biógrafo Tilman Jens, y consideramos que puede hacerlo de dos formas. Uno es facilitar la relativa homogeneización de mensajes de la ultraderecha europea y estadounidense, en el marco de un proceso iniciado en los años 60 que originó una ‘extrema derecha euro-americana’. El otro es que Bannon, como agente externo al universo de la extrema derecha europea, pero con contactos diversificados en la misma, tiene cierto margen de maniobra para facilitar aproximaciones entre sus actores (aunque existen ya ámbitos de colaboración entre ellos, como ilustran los grupos de Estrasburgo).

Pero, sobre todo, debe resaltarse que el mero anuncio de The Movement, aún en mantillas, ha dado gran visibilidad a la ultraderecha europea. Ello indica que el influjo de este estratega radica en lo que ha hecho (llevar a la Casa Blanca a un extremista), más que en lo que pueda hacer. Encarna el Yes We Can, el Sí se puede, de la ultraderecha. Y si el teórico de la comunicación Marshall McLuhan afirmó que “el medio es el mensaje”, ahora el mensaje es el propio Bannon como icono de victorias ultraderechistas pasadas y futuras. He ahí la clave de su magnetismo.

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* Este artículo fue publicado originalmente como Xavier Casals, “¿Tiene Bannon una varita mágica para la ultraderecha europea?”, agendapublica.elperiodico.com (25/VII/2018).


LA HISTORIA DE UNA FOTOGRAFÍA DE REFUGIADOS QUE SE HA CONVERTIDO EN ICONO DE LA ULTRADERECHA

abril 8, 2018

Imagen de refugiados que van de Croacia hacia Eslovenia en octubre de 2015 (Imagen Jeff Mitchell/Getty Images reproducida en The Guardian).

HOY SE CELEBRAN ELECCIONES LEGISLATIVAS EN HUNGRÍA, en las que Fidesz, el partido que dirige el presidente Viktor Orban (conocido como “Viktator” por sus detractores), parte como favorito. Como es sabido, Orban ha protagonizado una evolución política que le ha conducido del espectro de centroderecha al de la extrema derecha (pese a que su partido pertenece al Grupo Popular Europeo).

A la espera de conocer los resultados de los comicios nos parece interesante reproducir la historia de una imagen de propaganda contraria la inmigración que empleó primero el UKIP (el partido que ha liderado el eurófobo Nigel Farage) en el referendum del Brexit de 2016 y que ahora ha empleado el gobierno de Orban. Lo ha hecho en una campaña oficial de comunicación del gobierno para sensibilizar a la ciudadanía sobre “el riesgo muy serio” que desde su óptica supone la inmigración.

En esta imagen, que captó el fotógrafo Jeff Mitchell en Eslovenia (y que se siente “triste” por su uso), tanto el UKIP como el gobierno magiar han ocultado a la persona blanca que aparece en el ángulo inferior derecho. Entendemos que han obrado así con el fin de reforzar el carácter de pretendida “amenaza foránea” de los retratados.  La historia de la imagen y de su manipulación la ha explicado Rafael Cereceda en un interesante artículo (“El poster xenófobo del Gobierno calienta la campaña húngara”) en Euronews  (28/III/2018).

Reproducimos su análisis a continuación de forma íntegra, incluyendo sus imágenes (aunque hemos cambiado una para reflejar de modo íntegro el cartel del UKIP), por el interés que reviste para nuestr@s lector@s.

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El poster xenófobo del Gobierno calienta la campaña húngara

Imagen de Gábor Ács

Propaganda electoral xenófoba y con un tinte racista en Hungría. Esta semana el Gobierno ha llenado las calles con este explícito poster que llama a detener una supuesta invasión de inmigrantes.

Se trata de la misma foto -tomada en Eslovenia, por cierto- que utilizó Nigel Farage [líder del UKIP] en una campaña por el ‘brexit’ que fue denunciada a la policía por incitar al odio racial.

El caso es que en la foto original de Jeff Mitchell , además, se podía ver un hombre de raza blanca caminando junto a los inmigrantes. Pues bien. El Gobierno húngaro ha cortado el plano para que no se le vea.

Nigel Farage, casualmente utilizó la esquina derecha para poner un mensaje de voto a favor del sí, tapando también al blanco que “afeaba” la imagen.

El polémico poster de Farage, reutilizado por el Gobierno húngaro.

Entrevistado por The Guardian, el fotógrafo Jeff Mitchell consideraba “triste” que esta imagen hubiera sido utilizada contra la inmigración.

Nuestro compañero de la redacción de euronews en Budapest Gábor Ács ha podido fotografiar la campaña húngara en una parada de autobús.

La explícita campaña inunda las calles de Budapest (Gábor Ács).

Un ciudadano anónimo le añadió un papel con el siguiente mensaje extraído del Código Penal húngaro:

“Si alguien incita públicamente a la violencia o al odio contra un grupo nacional, étnico o religioso o contra cualquier miembro del grupo podría ser castigado con 3 años de prisión.

Mensaje de un ciudadano contra la campaña del Gobierno (Gábor Ács).

El Gobierno húngaro explica que la campaña forma parte de la comunicación del Ejecutivo sobre la inmigración, que entra en una nueva fase. “El Gobierno quiere subrayar el hecho de que las recomendaciones de la ONU sobre inmigración permitirían más inmigración. Creemos que la inmigración supone un riesgo muy serio y debe ser detenida. Los anuncios sobre este asunto seguirán publicándose hasta el 15 de abril” dice el comunicado de su página de Facebook.

Por email, un portavoz del Ejecutivo ha dicho a euronews que sus agencias de comunicación se limitan a utilizar imágenes que cumplen con la ley.


CÓMO LA ULTRADERECHA OBTIENE PROVECHO DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN: EL CASO DEL KU KLUX KLAN

marzo 31, 2018

Mujeres del KKK en Indiana en 1924 (imagen del blog agente provocador).

EL TRATAMIENTO INFORMATIVO DE LA EXTREMA DERECHA HA SIDO OBJETO DE ANÁLISIS ACADÉMICO LAS DOS ÚLTIMAS DÉCADAS. ¿La razón? El eco mediático de sus tesis y temas puede contribuir a darle proyección y normalizarla, lo que es objeto de controversia, como ya lo plasmamos en nuestra obra Ultrapatriotas (2003).

De este modo, por ejemplo, el politólogo Patrick Moreau señaló en 2001 que ésta no era una cuestión menor, pues estos “tienen una parte de responsabilidad” en su éxito “porque divulgan los temas populistas”: “las informaciones presentadas son, esencialmente, de contenido negativo, porque evidentemente, los contenidos negativos dan más que hablar. Los incontables talk-show que presentan las consecuencias sociales y morales de la crisis, la multiplicación de las revistas de información que sólo buscan imágenes de impacto, acaban por influir negativamente en una población a priori ya profundamente inquieta y desorientada”.

Asimismo, los también politólogos Yves Mény e Yves Surel en el 2000 señalaron en este sentido que los líderes de de los nuevos populismos de derechas “han sabido utilizar de maravilla el talón de Aquiles de la sociedad mediática; es decir, su interés casi patológico por el escándalo”.

En síntesis, el eco mediático que obtiene la ultraderecha no es un tema menor para comprender su ascenso. Por esta razón, nos ha parecido interesante reproducir una entrevista a Felix Harcourt (profesor asistente visitante de historia del Austin College), autor del ensayo histórico Ku Klux Kultureque analiza el caso del Ku-Klux-Klan en la década de los años veinte del pasado siglo. Realizada por Louis Beckeet para The Guardian, en España ha sido traducida por Emma Reverter y publicada por eldiario.es (9/III/2018), de donde la hemos reproducido al considerarla de interés para nuestr@s lector@s.

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En los años veinte, la cifra de miembros del Ku Klux Klan se disparó a lo largo y ancho de todo Estados Unidos, en parte gracias a la cobertura mediática. Una serie de reportajes de un diario pudo haber atraído a cientos de miles de nuevos miembros.

Felix Harcourt, profesor de Historia en Austin College y el autor del libro  Ku Klux Kulture, ha analizado la relación “de conveniencia” entre el Ku Klux Klan y los diarios, y las similitudes entre la discusión en torno a la atención mediática que recibió el Klan en los años veinte y algunos debates actuales.

Estamos observando el  debate en los medios de comunicación en estos momentos sobre cómo tratar con los movimientos racistas y neonazis blancos. Usted ha analizado el mismo debate que se producía hace casi 100 años. ¿Puede describirnos aquel momento?

En 1921, el periódico New York World publicó durante tres semanas una serie de reportajes en portada sobre el Klan: denunciaba a diario su ideología, sus actividades, su secretismo y su propensión a la violencia. Consiguió que todas las instituciones de la ciudad criticaran públicamente a la organización.

De hecho, al final consiguió que el Congreso de Estados Unidos celebrara una sesión sobre el creciente poder del Ku Klux Klan. Algunos calculan que The World ganó más de 100.000 lectores con esta cobertura. Sus reportajes se publicaron en otros 17 periódicos y propició que otros medios publicaran reportajes parecidos.

Según algunos cálculos, si por un lado The World ganó más de 100.000 lectores, por el otro, el Klan consiguió cientos de miles de nuevos miembros. Incluso pudo darse el caso de que se dieran de baja como suscriptores del periódico que los informaba sobre el Klan para darse de alta en la organización.

Portada de Ku Klux Kulture.

Así que pensaban: “Este es el formulario secreto de solicitud de entrada en el Klan. ¿No es horrible que se manifieste así el odio en Estados Unidos?”. Y recortaban el anuncio del periódico y decían: “Me voy a hacer miembro del Klan”.

Así era.

¿Por qué no pasó algo similar en etapas anteriores del Klan?

En cierto modo, tiene que ver un cambio de estilo de los periódicos. En los años veinte, se dio un giro de 180 grados hacia el periodismo sensacionalista y el formato tabloide. Y, sin lugar a dudas, la cobertura que dieron los periódicos sobre el Klan encaja con esta tendencia. Les permitía publicar fotos impactantes en portada y atraer mucha atención.

El Klan era perfectamente consciente de ello y añadía un aire teatral a sus actos para captar la máxima atención. Hizo un esfuerzo para invitar a periodistas, pero al mismo tiempo evitó que se acercaran demasiado ya que quería “proteger los secretos”, para proteger el mito. Era su táctica. Necesitaban la atención de los medios de comunicación y al mismo tiempo no perder su mística.

Imagen de Felix Harcourt de su cuenta de Twitter (@FelixHistory).

¿Entonces el Klan era consciente del contexto mediático en el que se movía?

Perfectamente consciente. Sabía que muchos periódicos querían fotos del Klan, nítidas y desde cerca. Así que contrató a un fotógrafo y vendía las imágenes a los periódicos locales. También sabía que un cierto tipo de actos conseguía atraer una mayor atención mediática y es por este motivo que cada vez se organizaban actos con cruces de fuego de mayor tamaño o hacían volar avionetas de las que colgaban cruces iluminadas. Hubo un esfuerzo por alimentar el espectáculo.

¿Cómo fueron en un inicio los debates en torno a la cobertura mediática y cómo cambiaron más tarde?

La tendencia inicial de los medios fue seguir el modelo de denuncia exagerada del New York World. Sin embargo, cada vez fueron más conscientes de que el Klan tenía sus estrategias para conseguir que se hablara de la organización. A veces a través de amenazas físicas. Los editores del Messenger [una revista afroamericana] recibieron un sobre con una mano amputada. Pero más a menudo, ya que crecieron en poder e influencia, vieron que el boicot era una herramienta muy efectiva, y cada vez más la publicidad, lo que les llevó a prometer ingresos por anuncios de propaganda a aquellos medios con una cobertura al menos neutral de la organización.

¿Centrarse en la publicidad les fue rentable?

Es muy probable. En los años veinte contrató a conocidas agencias de publicidad. Vemos anuncios con mucha difusión que afirman: “Esta es la verdad sobre el Klan. No escuches lo que dice la prensa”. Muchos de los principales diarios empiezan a ser conscientes de que si bien denunciar la actividad del Klan les puede proporcionar algunos nuevos lectores también pueden perder a otros.

Llegan a la conclusión de que lo que les conviene es dar una cobertura lo más neutral posible. El problema con eso, por supuesto, es que al tratar de ser imparcial lo que realmente estás haciendo es presentar al Klan como una organización normalizada y aséptica; polémica, eso sí, pero popular y ampliamente aceptada.

¿Qué organizaciones y grupos se mostraron críticos con la forma en la que el KKK era presentado en los medios de comunicación?

Los periódicos católicos, judíos y afroamericanos. Algunos periódicos afroamericanos creen que era mejor no conceder al Klan ningún tipo de publicidad en los medios, lo que en ese momento se llamó “silencio digno”. Otros, sin embargo, comparan al Klan con un incendio forestal. Cortar el oxígeno terminará por matarlo, pero mientras eso no ocurra hará muchísimo daño. Es por este motivo que algunos periódicos eran partidarios de dar una cobertura mucho más agresiva.

El Pittsburg Courier, por ejemplo, en vez de publicar un reportaje sobre una popular jornada sobre el Klan en la Feria Estatal de Texas, optó por hablar de actos que desembocaron en disturbios y violencia, con el objetivo de terminar con la percepción, alimentada por algunos de los grandes periódicos blancos, de que a la organización, a pesar de generar polémica, le iba bien.

¿Los periodistas se reían o burlaban de la organización?

Se publicaron muchas caricaturas políticas que se burlaban del Klan pero, como señaló un destacado crítico teatral de la época, la organización era capaz de seguir adelante si le tiraban pasteles a la cara. A los miembros del Klan no les afectaban este tipo de burlas. Pensaban que simplemente eran una buena muestra de que tenían los enemigos correctos y de que estaban en la dirección correcta. Así que al final estas críticas resultaron ser contraproducentes.

Usted comenta que al final el Klan optó por centrarse en sus propios medios en vez de esforzarse con los medios ajenos que hacían una cobertura que les beneficiaba.

La dirección nacional del Klan creó su propio periódico llamado el Kourier, con una K, que, a principios de 1925, afirmaba tener más de un millón y medio de lectores. Es muy probable que se trate de una cifra exagerada, como ocurre con muchas otras cifras que el Klan proporcionaba.

Sin embargo, en el supuesto de que llegáramos a la conclusión de que tenía medio millón de lectores seguiría siendo una de las publicaciones más leídas de esa época en Estados Unidos. Era una gran estrategia de propaganda y ocupaba el lugar de otros medios de comunicación, tanto a nivel local como nacional, y al mismo tiempo permitía presentar la información desde el punto de vista ideológico de la organización.

¿Qué tipo de noticias de repercusión nacional se publicaban en el periódico del Klan?

La relación entre Estados Unidos y México. Noticias sobre el presidente. Todo ello impregnado por la noción de que se trata de una publicación familiar, con lo cual podías encontrarte con una larga crítica sobre la influencia de la Iglesia católica en Estados Unidos en una página y en la siguiente una receta de tostada con pimientos o una página para los lectores más jóvenes con un chiste. También tenía crucigramas y puzles, que tenían el ridículo nombre “cruz-igrama en llamas”.

Usted ha descrito una organización cada vez más influyente que tenía su propio periódico y cada vez más socios. ¿Qué pasó? ¿Por qué no se mantuvo?

Predomina la versión de que la presión que recibía y especialmente un escándalo de uno de los líderes más importantes de la organización en Indiana, que agredió sexualmente una mujer que luego se suicidó, [desempeñaron un papel en su declive]. Estos escándalos le dieron mala imagen ante la opinión pública y propiciaron su caída. Por otra parte, hay otra versión que señala que tras la aprobación de la ley de inmigración de 1924, el Ku Klux Klan perdió en cierta medida su razón de ser y se disolvió.

Todas estas versiones plantean un problema; no tienen en cuenta el hecho de que si bien el Ku Klux Klan es una organización que desaparece, el movimiento sigue presente ya que las personas que integraban la organización, millones de miembros y millones de simpatizantes, mantienen su ideología. Así que más que decir que el Klan desaparece sería más preciso decir que evoluciona.

¿El debate en torno a la cobertura mediática que se dio en su momento sobre el Ku Klux Klan ha tenido algún impacto sobre los medios de comunicación? ¿La cobertura ha cambiado?

El impacto ha sido significativamente escaso. Es bastante triste. En los años veinte los periódicos llevaron a cabo una cruzada, con una cobertura inteligente contra el Klan, incluso cuando con este tipo de cobertura no consiguieron acabar con la organización. El hecho de que los medios que libraron esta batalla ganaran premios Pulitzer hizo que a partir de los años treinta miraran atrás y se felicitaran por haber terminado con la organización.

Entonces, los periódicos vieron que su periodismo de investigación había sido merecedor de un premio Pulitzer e ignoraron el hecho de que su cobertura había propiciado que aumentaran los miembros de la organización.

Así es. Hay muy poca conciencia histórica de la verdad sobre la relación entre el Klan y la prensa, que fue, ante todo, una relación de provecho mutuo.