CUELGAMUROS: Y DESPUÉS DEL TRASLADO DE FRANCO, ¿QUÉ?*

octubre 26, 2019

La cruz de 150 metros que preside el Valle de los Caídos.

 

EL TRASLADO DE LOS RESTOS DE FRANCO AL CEMENTERIO DE EL PARDO es el primer paso para que el Valle de los Caídos, según afirmó el PSOE en febrero del 2018, “se reconvierta en espacio para la cultura de la reconciliación, de la memoria colectiva democrática, y de […] reconocimiento de las víctimas de la guerra civil y la dictadura”. ¿Es posible cambiar el simbolismo franquista del recinto en tal sentido? Consideramos que tal propósito no es fácil por tres razones.

¿Tendrá apoyo suficiente el cambio del Valle de los Caídos?

Materializar tal proyecto requiere un consenso político amplio, algo que hoy es muy complicado. El PSOE ha hecho bandera de las “políticas de la memoria”: en el 2007 José Luis Rodríguez Zapatero promovió la ley de memoria histórica, y en el 2018 Pedro Sánchez dio al tema nuevo brío al decidir exhumar a Franco. Pero la citada norma tuvo la oposición del PP y –por razones distintas- de ERC, sumando 185 votos a favor y 135 en contra. Entonces los populares apoyaron despolitizar el Valle de los Caídos, pero no la ley, lo que se tradujo en su falta de presupuesto durante el Gobierno de Mariano Rajoy. Y en agosto del 2018, PP y Ciudadanos se abstuvieron en la decisión de exhumar a Franco porque el Gobierno lo hizo con un decreto ley (lo que supone “extraordinaria y urgente necesidad”). Igualmente, Pablo Casado ha afirmado que no gastaría “ni un euro” en tal iniciativa. Tal panorama indica que crear el mencionado centro de interpretación en Cuelgamuros puede tener un desarrollo errático según el Gobierno de turno.

¿El recuerdo de la guerra civil dificultará el proyecto?

La exhumación de los restos de Franco ha evidenciado que la vigorosa “memoria republicana” de la contienda coexiste con otra de los vencedores también robusta. Así, el recuerdo de la guerra civil goza de una ‘mala salud de hierro’. Según una encuesta de El Mundo del 21 de octubre, un 18% de ciudadanos son indiferentes a exhumar al dictador, un 42,8% son favorables y un 35,6% contrarios, identificándose estos últimos con votantes de la derecha: Vox (81%), PP (77%) y Cs (48%). Y es que la contienda concluida en 1939 conforma actualmente un elemento potente de identidad política. Lo ilustró la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, al aludir a una hipotética quema de iglesias “como en el 36” tras el traslado del cuerpo de Franco. De hecho, la oposición de la familia del dictador a esta decisión ha situado su figura en el debate público durante año y medio. En este marco sorprende que el CIS no haga preguntas sobre Franco desde el 2008, pues ignoramos si influye su legado. Esta cultura política guerracivilista revela la dificultad de hacer de Cuelgamuros un “lugar de memoria” acorde con una relativa pluralidad ideológica.

¿Es la mejor solución para el futuro de Cuelgamuros?

A estos problemas se añaden los que ofrece el propio Valle de los Caídos, empezando por la necesidad de apartar del altar mayor la tumba del fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera, y continuando con el relevo del prior benedictino Santiago Cantera, dada su beligerante oposición a exhumar a Franco. Con tal fin el Gobierno estaría ya maniobrando para que la archidiócesis de Madrid se hiciera cargo del lugar. El tema económico ocupa otro importante capítulo, pues mantener el recinto requiere 1.836.325 euros anuales, que incluyen los 340.000 que reciben sus monjes benedictinos (según datos del 2017). Quizá los ingresos del turismo paliarán este problema, dado que la polémica que creó el traslado del dictador disparó las visitas, que pasaron de 283.277 en 2017 a 378.875 en 2018. Ese año aportaron 1,89 millones de euros a Patrimonio Nacional, que regenta el monumento. Sin embargo, en el 2011 se estimó que rehabilitarlo requiere una inyección de 13 millones de euros.

A estas cuestiones económicas enjundiosas se suman otras de más difícil manejo relativas a los 33.833 difuntos allí enterrados, la identidad de más de un tercio de los cuales se ignora (12.410). ¿Accederán sus familiares a mantener allí sus restos? Planteamos esta pregunta porque si hoy son familiares de republicanos quienes desean retirar sus cuerpos del lugar, mañana pueden ser los parientes de franquistas quienes lo reclamen.

En definitiva, asistimos al inicio de una remoción del Valle de los Caídos de final incierto al afrontar un reto arduo: ¿Puede un conjunto arquitectónico franquista convertirse en un espacio democrático? Tal iniciativa puede topar aquí con obstáculos tan enormes como la cruz de 150 metros de altura que preside el lugar.

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Artículo publicado originalmente en El Periódico (24/X/2019): Xavier Casals, “Cuelgamuros: y después de Franco, ¿qué?”.


CINCO CLAVES PARA ENTENDER LA POLÉMICA SOBRE EL VALLE DE LOS CAÍDOS

octubre 12, 2019

Entierro de Franco en el Valle de los Caídos, el 23 de noviembre de 1975 (imagen de EFE).

 

EN ESTE BLOG HEMOS DEDICADO DIVERSOS ARTÍCULOS A LA MUERTE DE FRANCO y su entierro en el Valle de los Caídos que abordan los cinco aspectos esenciales de polémicas vigentes al respecto. A continuación, los hemos organizado en forma de cinco preguntas con sus pertinentes respuestas que permiten comprender el debate actual sobre el Valle de Cuelgamuros y sus raíces históricas.

1. ¿Fue prolongada la agonía de Franco hasta el 20-N?

Este tema ha sido objeto de especulaciones muy diversas  e incluso circuló una cábala al respecto que argumentó que, supuestamente, se decidió que el dictador falleciera el 20-N para evitar que se cumpliera una suerte de profecía críptica: la suma de la fecha oficial de inicio de la Guerra Civil (18-07-1936) y la de su fin (01-04-1939) proporcionaba un llamativo resultado: 19-11-1975. Es decir, la ecuación contenía una profecía latente sobre la fecha de la muerte de Franco, de ahí que -desde visiones conspirativas- se señalase que se hizo prolongar su muerte hasta el 20-N.

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2. ¿Quién decidió enterrar a Franco en el Valle de los Caídos?

La respuesta es un tanto sorprendente: en última instancia no lo hizo ni el dictador (que había hecho erigir el conjunto como mausoleo propio) ni su familia, sino el gobierno de Carlos Arias Navarro siguiendo una sugerencia del personal del Servicio Central de Documentación [SECED].

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3. ¿Cómo discurrió el entierro de Franco?

El domingo 23 de noviembre tuvo lugar el entierro de Franco, que se desarrolló según un minucioso plan del  citado SECED, dependiente del presidente Arias. Fue la “Operación Lucero”, que un exmiembro de ese ente, Juan Mª de Peñaranda, expuso en un ensayo homónimo (Operación Lucero, 2017). Este operativo quiso garantizar que el entierro de Franco transcurriera con normalidad y elaboró un protocolo que cubrió todos los aspectos de la muerte del dictador, desde su uniforme mortuorio hasta la jura del príncipe Juan Carlos como sucesor.

Tal diseño tuvo su origen en el asesinato de Luis Carrero Blanco en diciembre de 1973, pues entonces el régimen improvisó las honras fúnebres, lo que se quiso evitar al fallecer el dictador.

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4. ¿Cuál es la historia del Valle de los Caídos?

El pasado abril el Valle de los Caídos cumplió 60 años de su apertura. Su historia es conocida: Franco decretó su construcción en 1940 e intervinieron presos republicanos en las obras, concluidas en 1958. El dictador, según su hija Carmen, “quizá quería que [el conjunto] fuera como lo de Felipe II después de la batalla de San Quintín, que había hecho el monasterio de El Escorial”. Franco, en apariencia conciliador, decidió que el lugar acogiera a difuntos de ambos bandos de la contienda, reuniendo allí los restos de 34.000 víctimas.

Pero pronto se constató que el Valle de los Caídos difícilmente sería un lugar de confraternización, pues en el discurso de inauguración el dictador recordó su triunfo en la contienda: lo efectuó el 1 de abril de 1959 (vigésimo aniversario  de su victoria) y recordó que su lucha seguía: “La anti-España fue vencida y derrotada, pero no está muerta”, afirmó.

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5. ¿La exhumación de los restos de Franco cerrará la polémica?

Pese a que el flamante fallo del Supremo permite al gobierno cumplir su objetivo, cabe plantearse si la ausencia de la tumba de Franco en Cuelgamuros, más allá de dar satisfacción a un sector importante de la ciudadanía, permitirá “desacralizar” ideológicamente el Valle de los Caídos. Especialmente cuando se reubiquen en su basílica los restos de José Antonio Primo de Rivera (fundador de la Falange), depositados en su altar mayor, y no exista una jerarquía visual entre los difuntos que yacen allí.

Desde nuestra óptica, y consideramos que esto es lo esencial del asunto, y consideramos que esto es lo esencial del asunto, parece muy difícil que el lugar devenga el espacio de reconciliación de la Guerra Civil del que carece el país.

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¿LOS PARTIDOS DE EXTREMA DERECHA VIENEN PARA QUEDARSE? EL CASO DE GRECIA DEMUESTRA QUE NO SE PUEDEN HACER PRONÓSTICOS

septiembre 14, 2019

El periodista Kyriakos Velopóulos, que fundó y lidera Solución Griega (foto de E. M. en elmundo.es).

CUANDO IRRUMPE INSTITUCIONALMENTE UNA FUERZA DE ULTRADERECHA SUELE DECIRSE QUE “HA VENIDO PARA QUEDARSE”. Sin embargo, los partidos de este espectro presentan en algunos casos gran volatilidad de voto. A continuación analizamos el caso de Grecia, que ilustra cómo se han sucedido formaciones que se han eclipsado. Veámoslo como un drama que por el momento tiene tres actos (aunque podrían ser más).

Primer acto: Ascenso y caída de LAOS (2004-2012)

Al concluir la dictadura helena de los coroneles en 1974, como ya explicamos en este blog,  este sector ideológico devino marginal tras conocer una breve presencia en el parlamento. Pero retornó al mismo antes del crash del 2008, cuando en los comicios europeos del 2004 el partido Alerta Popular Ortodoxa [LAOS], que lideró Georgios Karatzaferis, obtuvo un escaño y en los legislativos del 2007 logró 10 con el 3.8% de los votos.

LAOS, que combinó su discurso radical con el pragmatismo, en noviembre del 2011 se integró en un gobierno de coalición con conservadores y socialdemócratas que seguía pautas de la troika en relación a la deuda contraída. Al hacerlo, desagradó a sus electores y, pese a dejar el ejecutivo en febrero del 2012, en los comicios de mayo de ese año devino extraparlamentario.

Segundo acto: Ascenso y caída de ANEL y Amanecer Dorado (2012-2019)

Su vacío, por una parte, lo ocupó Griegos Independientes [ANEL], fuerza dirigida por Panos Kammenos, de carácter igualmente nacionalista y xenófobo, pero opuesta frontalmente al rescate. En las elecciones de mayo en las que LAOS se hundió obtuvo el 10.5% de votos (33 escaños) y en las celebradas este enero, el 4,7% (13).

Por otra parte, emergió también Amanecer Dorado. Fundado en 1983 por su líder Nikos Michaloliakos, este partido  de orígenes neonazis fue marginal durante un cuarto de siglo. No obstante, en el 2008 inició una estrategia de implantación en el distrito sexto de Atenas y en los comicios locales del 2010 captó el 5.3 % de votos y Michaloliakos fue elegido concejal. La crisis activó su crecimiento: en las elecciones legislativas de mayo del 2012 captó el 7% de votos y saltó a 9.4% en las europeas del 2014. Pareció conocer entonces una dinámica ascendente.

Pero en las de 2019  su resultado cayó al 4.8% y pasó de 3 a 2 escaños. Finalmente, en los comicios legislativos de ese año devino extraparlamentario (2.9%).  ANEL tampoco tuvo mejor suerte: tras formar un gobierno de coalición con Syriza desde 2015, dejó el ejecutivo en enero de 2019 y, como Amanecer Dorado, también quedó fuera del parlamento en los comicios europeos de ese año (0.8%) y ya no concurrió a los legislativos.

Tercer acto: la emergencia de Solución Griega (2019…)

No obstante, la extrema derecha no ha desaparecido de las instituciones, pues ha emergido una nueva formación de este sector político: Solución Griega.

Esta formación fue constituida en 2016 y la lidera un ex-parlamentario de LAOS, Kyriakos Velopoulos. En los comicios europeos de 2019 obtuvo un escaño (1.1%) y en los legislativos 10 (3.7%). Ha iniciado así una aparente andadura ascendente.

Conclusión: toda cautela es poca en los pronósticos

En suma, Grecia ilustra que las fuerzas de extrema derecha no necesariamente “vienen para quedarse”, pues su electorado puede experimentar una gran volatilidad y sus partidos pueden conocer irrupciones espectaculares y mediáticas seguidas de eclipses súbitos y silenciosos. Se impone la prudencia, pues, al hacer pronósticos sobre este espectro, ya que en este país hemos asistido al eclipse de LAOS, ANEL y Amanecer Dorado.

En España podemos ver como Vox también refleja una elevada volatilidad electoral: en las elecciones europeas perdió casi un 48.1% de sus sufragios de las del 28-A y los sondeos indican que su tendencia a la baja persiste: el último del CIS le otorga un 3.3% (el 28-A obtuvo el 10.1%). Ello indica que se impone la prudencia al hacer prospectiva.


¿VUELVE EL FASCISMO? ¿LA ULTRADERECHA ACTUAL REFLEJA EL RETORNO DEL FASCISMO? DOS HISTORIADORES EXPERTOS EXPERTOS EN EL TEMA ANALIZAN LA CUESTIÓN

agosto 31, 2019

 

Los historiadores Emilio Gentile (izq.) y Enzo Traverso (der.).

DONALD TRUMP, MATTEO SALVINI, MARINE LE PEN, NIGEL FARAGE… ¿VUELVE AL FASCISMO? Esta es una pregunta habitual en los medios de comunicación y foros ante el ascenso de la extrema derecha. Ahora disponemos de dos textos breves solventes y legibles, redactados en forma de entrevista que abordan la cuestión.

Ambos reflejan las tesis de dos reputados historiadores italianos de dilatado currículum y sólida reputación: Emilio Gentile (nacido en Bojano en 1946), en Quién es fascista (2019), y Enzo Traverso (nacido en Gavi en 1957),  en Las nuevas caras de la derecha (2018), del que existe versión en catalán, Els nous rostres del feixisme.

Del fascismo al postfascismo: ¿Qué ha cambiado?

¿Es posfascista la ultraderecha actual? Traverso plantea esta y otras cuestiones en una entrevista con el antropólogo Régis Meyran de 110 páginas con 87 notas. Es un diálogo con referencias numerosas a estudios, hechos y debates, y con unas respuestas llenas de matices. Todo ello le otorga complejidad sin limitar la comprensión.

Ahora bien, como la obra fue publicada en francés el 2017, la conversación pone el foco en Francia, a veces tiene referencias que el lector o lectora puede desconocer (como sucede aludir al Partido de los Indígenas de la República o al Comité Invisible). Pese a ello, los análisis perspicaces de Traverso compensan el esfuerzo.

El historiador prefiere el término “postfascismo” para aludir a la ultraderecha actual ante los de derecha populista o el de “nacional-populismo”. Con él designa “un estado inestable, expresión de una transición inacabada entre un fascismo superado -pero que no deja de ser la matriz de su movimiento- y una derecha nacionalista que no siempre aparece como legítima y respetable en una democracia liberal”. Es, pues, “un fenómeno transitorio, en mutación, que no ha cristalizado”, desvinculado del neofascismo. Este término, de hecho, sería un oxímoron: no designa algo nuevo, sino “residual” en querer “prolongar y regenerar el viejo fascismo”.

“El fascismo ha muerto definitivamente”

Muy distinto es el punto de vista de Gentile, opuesto a la pretendida existencia de un fascismo que ha pervivido hasta el presente, como se plantea de forma habitual. Es rotundo al respecto: “El fascismo ha muerto definitivamente, pues nadie hoy -ni siquiera los neofascistas- quiere restaurar el régimen que fue derribado por la victoria irreversibles de las fuerzas antifascistas, unidas para restituir al pubelo italiano la libertady la soberanía”.

Discípulo del célebre historiador Renzo de Felize, este investigador ha escrito una breve ensayo en forma de entrevista, pues esta no refleja un diálogo real. Ello obedece a que el autor ha organizado su argumentación a lo largo de 220 páginas de reducido tamaño a partir de una secuencia de preguntas que le han formulado a lo largo de su carrera y que aún se repiten. Este formato tiene la virtud de poder plantear numerosas cuestiones habituales en foros y medios de comunicación con respuestas sintéticas.

Al desarrollar sus tesis, Gentile insiste en acotar el fascismo a su época, evitando las simplificaciones que insisten en la existencia de un “fascismo eterno” o de su permanente retorno. Al hacerlo aporta explicaciones ilustradas con hechos y episodios históricos que le confieren solidez.

En este sentido, analiza muchas cuestiones interesantes, como las relaciones entre la Resistencia y el antifascismo o la actitud del comunismo italiano ante el fascismo. Esta última fue compleja y en 1934, tras llegar Hitler al poder el año anterior y consolidarse el régimen de Mussolini, pasó de identificar a los socialistas como “socialfascistas” a buscar la colaboración con estos y con el resto de formaciones antifascistas.

Miembros de Casa Pound en Roma con máscaras con los colores de la bandera italiana (foto: Reuters).

Dos visiones divergentes y sugerentes

En suma, estamos ante dos lecturas que se complementan, que coinciden en rechazar algunos lugares comunes del debate público o mediático (como la existencia de un “islamofascismo”) y que muestran cómo se pueden argumentar visiones muy distintas sobre la relación entre la ultraderecha actual y el fascismo con solidez, por lo que recomendamos su lectura. En una época en la que se repiten tópicos desde la pobreza de información y la pereza intelectual, estos dos textos breves ofrecen sendas perspectivas inteligentes y documentadas sobre la eventual persistencia del fascismo.

 


NUEVAS APORTACIONES SOBRE LA “GUERRA SUCIA” CONTRA ETA, LA REPRESIÓN POLICIAL DEL FRANQUISMO, LA VIOLENCIA POLÍTICA EN LA TRANSICIÓN Y LAS VÍCTIMAS OLVIDADAS DEL TERRORISMO

junio 22, 2019

A CONTINUACIÓN, PRESENTAMOS CUATRO ENSAYOS SOBRE VIOLENCIA POLÍTICA cuya lectura recomendamos y que complementan o desarrollan temas de nuestro estudio La transición española. El voto ignorado de las armas (2016).

Javier Padilla, A finales de enero. La historia de amor más trágica de la Transición, Tusquets, Barcelona, 2019

Reconstrucción de los trágicos vínculos de tres amigos: Enrique Ruano, Dolores González y Francisco Javier Sauquillo, estudiantes de derecho. González y Ruano se convirtieron en pareja y la relación acabó truncada por la muerte de Ruano en enero de 1969 en el curso de un interrogatorio policial nunca aclarado. Entonces este estudiante de 21 años cayó desde un séptimo piso. Posteriormente, González se casó con Sauquillo y trabajaron como abogados en el bufete laboralista que fue asaltado en enero de 1977 por tres ultraderechistas, causando la muerte a Sauquillo. González quedó traumatizada por ambos episodios. Padilla realiza una más que interesante y cuidada reconstrucción de este drama personal y político, bien documentada y de prosa ágil que constituye una lectura obligada sobre los últimos años del franquismo y la Transición. Su trabajo ha merecido el XXXI premio Comillas.

Ana María Pascual y Teresa Rilo, Cherid. Un sicario en las cloacas del Estado, El Garaje ediciones, Madrid, 2019.

Reconstrucción de la peripecia vital de Jean Pierre Cherid (1940-1984). Este exmiembro de la Organización del Ejército Secreto [OAS] y mercenario en la guerra de Biafra. Cherid fue uno de los mercenarios más conocidos de la “guerra sucia” contra ETA y murió al explotarle una bomba en un coche que supuestamente habría colocado el mismo. Su biografía se reconstruye aquí mediante el testimonio de su esposa Teresa Rilo, recogido por la periodista Ana María Pascual. Esta, a su vez, ha llevado a cabo una investigación sobre el protagonista de la obra. El resultado es una obra imprescindible para aproximarse al contraterrorismo desplegado desde el aparato del Estado. Lo apuntamos porque, según Rilo y Pascual, la “guerra sucia” contra ETA comenzó muy pronto (sus inicios remitirían a los primeros meses de 1970) y Cherid y su entorno tuvieron una clara dependencia de jerarquías oficiales de la policía (habría sido amigo de Antonio González Pacheco, conocido como Billy el Niño) y la Guardia Civil. Asimismo, siguiendo el testimonio de Rilo, su acción se insertó en la de las redes ultraderechistas internacionales que actuaron en la Península durante la Transición. Aunque la visión que ofrece Rilo de los hechos no puede contrastarse en diversos extremos, parece muy verosímil, en la medida que encaja con numerosas informaciones publicadas sobre la “guerra sucia” y reproduce diversos documentos e imágenes en apoyo de su relato.

Lucas Marco. Simplemente es profesionalidad. Historias de la Brigada Político Social de Valencia, Institució Alfons el Magnànim, Valencia, 2018.

Disponemos de escasas fuentes sobre la Brigada Político Social [BPS], por lo que esta aproximación a la misma en Valencia del sociólogo Lucas Marco es de notable interés. El ensayo, que ha conocido una segunda edición, se centra en los componentes de la misma y reconstruye sus perfiles a partir de distintas fuentes (desde sumarios judiciales hasta testimonios de policías). Bien escrita, ágil y concisa, la obra muestra igualmente qué se hizo de los integrantes de este cuerpo represivo en democracia. En tal sentido, el caso que más destaca es el de Manuel Ballesteros, que dirigió el mando único antiterrorista. Cuando este fue interpelado sobre su pasado en 1981 respondió así: “Lo mío simplemente es profesionalidad” (de ahí el título de la obra). En suma, Marco presenta una sugerente visión de cómo actuó la BPS en la Valencia franquista y de cómo este aparato policial se adaptó a la democracia, mostrando cómo la Transición política fue muy distinta de la policial.

María Jiménez Ramos y Javier Marrodán Ciordia. Heridos y olvidados. Los supervivientes del terrorismo en España, La esfera de los libros, Madrid, 2019.

Aproximación a las víctimas que resultaron heridas del terrorismo con un prólogo de Florencio Domínguez. El estudio recoge datos actualizados, por lo que es de notable utilidad, y se estructura en tres partes: la primera se centra en los perfiles de organizaciones terroristas (terrorismo nacionalista radical, de ultraizquierda, de extrema derecha e internacional); la segunda analiza los datos disponibles sobre heridos en términos globales, según organizaciones terroristas y destaca los atentados que causaron más víctimas. Finalmente, la obra recoge distintas entrevistas a supervivientes. El tema del trabajo aquí abordado (promovido por el Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo) es sumamente importante, en la medida que los heridos en atentados, señala Domínguez, “son personas olvidadas por la sociedad”, que “no es consciente” de su drama, cuando estas personas “no han sufrido solo daños físicos, sino que también ha habido muchos afectados con dolencias psicológicas producto de los atentados o del acoso que han sufrido mediante la denominada violencia de persecución”.


“STEVE BANNON, EL GRAN MANIPULADOR”, UN DOCUMENTAL IMPRESCINDIBLE PARA CONOCER THE MOVEMENT Y LA ULTRADERECHA TRANSATLÁNTICA

mayo 19, 2019

Trailer de Steve Bannon, el gran manipulador (Alison Klayman, 2019). 

 

¿CÓMO ACTÚA STEVE BANNON? ¿Cuáles son sus conexiones internacionales? ¿Cómo funciona su plataforma The Movement, que pretende interconectar a la extrema derecha europea? El documental The Brink, de Alison Klayman (93 minutos), estrenado aquí como Steve Bannon, el gran manipulador, es imprescindible para conocerlo. En este sentido, cuando nos hallamos a las puertas de las elecciones europeas, recomendamos su visionado por tres razones que exponemos a continuación.

1. Bannon según Bannon

La primera es que la cinta no ofrece una aproximación a Bannon a partir de testimonios de politólogos, periodistas, amigos o enemigos, sino a través de la vida cotidiana del propio Bannon: muestra sus reuniones, viajes, entrevistas con periodistas, sus puntos de vista políticos en público y en privado. Con tal fin, Klayman acompañó a Bannon durante un año, de otoño de 2017 al de 2018, y el resultado es una excelente aproximación directa al personaje, con sus filias y fobias, y, sobre todo, con sus habilidades políticas, sociales y comunicativas. Esta última cuestión nos lleva al segundo aspecto interesante de la cinta.

2. El funcionamiento de The Movement

Como parecía previsible, The Movement no es una estructura claramente vertebrada y dotada de un extenso organigrama, sino que el film transmite cómo Bannon estructura una red horizontal de contactos de la que él y su entorno aspiran a devenir su nodo central. Asistimos así a reuniones del protagonista con diversos líderes de la ultraderecha europea (Matteo Salvini, Nigel Farage, Marine Le Pen y Louis Aliot o Filip Dewinter, entre otros), pero también a sus mítines y entrevistas con sus diversos contactos internacionales.

A la hora de construir esta red de vínculos Bannon se vale de su capacidad de gestión (pues es un profesional procedente del ámbito financiero y de los medios de comunicación), a la par que exhibe buenas dotes de comunicador y seducción en el trato cercano, lo que le permite meterse a sus auditorios en el bolsillo.

3. El mensaje político de Bannon es el propio Bannon

En tercer y último lugar, si algo corrobora este documental es que el mensaje que Bannon pretende transmitir lo plasma él mismo. Como ya señalamos en un análisis precedente, su capacidad de influir políticamente radica en que encarna el “Yes We Can”, el “Sí se puede”, de la ultraderecha: él fue quien en calidad de asesor de campaña facilitó que Donald Trump, un extremista de derecha, llegara a la Casa Blanca. Y si el teórico de la comunicación Marshall McLuhan afirmó que “el medio es el mensaje”, este documental ratifica que la figura de Bannon es el mensaje que este quiere transmitir: que la victoria es posible. De ahí su magnetismo. Pero Klayman resalta otro componente de Bannon: su mesianismo. Posee la convicción de que puede liderar un movimiento de cambio histórico. Y ello es un detalle en absoluto menor para comprender al personaje.


ESPECIAL ANIVERSARIO DEL 23-F (4): ¿”17-F” o “23-F”? EL GOLPE, EL FRENTE DE LA JUVENTUD Y UN HOMICIDIO

febrero 23, 2019

El teniente coronel Antonio Tejero toma el Congreso el 23 de febrero de 1981

Especial 23-F: ante esta fecha, reeditamos las entradas publicadas en el blog sobre el fallido golpe de Estado. La información presentada en ellas, la hemos ampliado, matizado o revisado en nuestra obra La Transición española. El voto ignorado de las armas.

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EN LA TENTACIÓN NEOFASCISTA EN ESPAÑA (cuyas referencias figuran en el apartado de publicaciones del blog) dedicamos un capítulo al fallido golpe del 23-F donde apuntamos la eventual existencia de una trama civil protagonizada por el Frente de la Juventud [FJ] a partir del testimonio de uno de sus dirigentes, Ernesto Milá (pp. 223-253).

El FJ fue creado en Madrid en 1978 por una escisión de Fuerza Nueva. Esta organización fue presidida por José de las Heras, su vicepresidente fue Ernesto Milá y su secretario general Ignacio González. Constituyó sobre todo una formación de choque: se financió con atracos y ejercitó a sus militantes en las armas.

Desarrolló un activismo desbordante jalonado por diversos crímenes y actos de violencia. Tal actuación del FJ le situó en la frontera del terrorismo político y un exmilitante definió así la función del grupo: «el Frente siguió la tradición de la Falange de preguerra y se autoasignó el mismo papel que aquel partido había tenido cuarenta años antes. Como entonces, el Frente se veía como un elemento detonador que, al transformar cada acto funerario militar, cada reunión patriótica en una algarada, aproximaba un poco más a las fuerzas sanas que imaginábamos que existían aún en el ejército, a un alzamiento no del todo distinto al de 1936».

Los golpes policiales asestados al FJ acabaron desmantelándolo, primero en Barcelona, en junio de 1980, y luego en Madrid, entre diciembre de 1980 y enero de 1981.

Propaganda del Frente de la Juventud.

Sin embargo, el FJ podría haber sido la única formación de la ultraderecha que contribuyó a materializar un golpe de Estado. Según afirmó Milá, en septiembre de 1980 un suboficial del entorno del teniente coronel Antonio Tejero contactó con el FJ para que el grupo participara en su complot involucionista. Aceptada la propuesta, un miembro del FJ y un militar involucionista se reunieron periódicamente para planear el golpe, cuya ejecución se concretó el 17 de febrero de 1981.

Ese día entrarían en el Congreso 40 militantes del FJ encapuchados y vestidos con ropa paramilitar para encarnar a terroristas de filiación indefinida (¿ETA? ¿GRAPO?). Debían disparar al aire ráfagas de ametralladora para intimidar a los diputados y ofrecer un pretexto que allanara la intervención de unas Fuerzas Armadas que restaurarían el orden y rescatarían a los parlamentarios. Los miembros del FJ dejarían el lugar a cambio de que se les facilitara huir en avión a Santiago de Chile.

Pero la desarticulación de la cúpula frentista y la detención de numerosos integrantes del grupo entre diciembre de 1980 y enero de 1981 neutralizó el hipotético dispositivo golpista. Milá, su vicepresidente, estaba exiliado en Francia desde junio de 1980 acusado de participar en la manifestación de Barcelona que culminó con el citado ataque a la sede de la UCD. Mantuvo contactos con la dirección del FJ hasta el 3 de octubre, cuando un atentado mortífero en la sinagoga parisina de la calle Copérnico le obligó a huir del país al ser implicado en el atentado, lo que posteriormente se reveló falso.

A su ausencia, en diciembre se añadió el extraño asesinato del secretario general del FJ, González: la noche del 11 al 12 de diciembre del mismo 1980 fue acribillado en el portal de su domicilio. El homicidio no fue reivindicado ni se aclaró, circulando entre los exmilitantes del FJ el rumor de que fue un «crimen de Estado» para silenciar informaciones comprometidas que el difunto conocía.

Por último, a fines de enero de 1981 una redada policial comportó varias detenciones de frentistas y recuperó 30 armas y 200 kilos de munición. Exiliado el vicepresidente, asesinado el secretario general y detenido el presidente, el FJ quedó desarticulado. No obstante, conoció una segunda etapa de actividad hasta abril de 1982 que comportó multas y detenciones y llevó a sus seguidores a disolverlo.

¿Pudo ser real la trama civil golpista del FJ? La existencia de la misma sólo la defendió Milá, mientras miembros de la organización la consideran una fantasía y la bibliografía sobre el 23-F la soslaya con una solvente excepción, la obra de Francisco Medina: 23-F. La verdad (Plaza & Janés, Barcelona, 2006), p. 256.

Sin embargo, desde nuestra óptica dos hechos le confieren visos de realidad. Uno es la compra de autobuses de segunda mano y ropa militar en el Rastro por parte de Tejero, pues nunca ha quedado clara la necesidad que los golpistas tenían de ellos dado que el 23-F acudieron al Congreso con uniformes y vehículos de la Guardia Civil. El otro es el homicidio de Ignacio González no esclarecido.

Cierta o no esta versión de los hechos, cuando se acerca el 30 aniversario de los mismos la muerte de González no ha sido clarificada y desde ámbitos exfrentistas se ha apuntado una hipótesis de la misma que remite a un infiltrado en la organización y la considera un caso de “terrorismo de Estado”: véase José Luis Jerez Riesco, “Epílogo”, Colectivo Amanecer , Patria-Justicia-Revolución. La historia del frente de la Juventud en sus documentos y propaganda (Ediciones Nueva República, Molins de Rei, 2005), pp. 255-260.