EL BREXIT. ENTREVISTA A MARIA MUT (2): “EL EUROESCEPTICISMO BRITÁNICO ESTÁ EN EL ADN DEL REINO UNIDO”

julio 1, 2016

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[Hace dos años, el 21 de mayo de 2014, publicamos una extensa entrevista con Maria Mut en dos entradas sobre el euroescepticismo británico y la derecha populista y la ultraderecha. Tras la victoria del Brexit consideramos que la entrevista tiene un renovado interés al ofrecer una amplia panorámica de la cuestión y hemos decidido reproducirla de nuevo. Esta es la segunda parte].

Maria Mut Bosque es  profesora de Derecho Internacional  y Comunitario de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC) y Research Fellow ICS (Universidad de Londres). Incisiva analista del euroesceptiscismo británico, nos ha parecido pertinente entrevistarla sobre un tema importante: la situación de los partidos de extrema derecha y eurófobos de derecha radical.

Mut, al margen de realizar su tesis doctoral sobre las relaciones entre Europa y Gran Bretaña, colabora con los medios de comunicación (12). Por nuestra parte, le agradecemos su amabilidad y generosidad al responder ampliamente por email a nuestras cuestiones, que consideramos de gran interés para nuestros lectores y lectoras.

Esta es la segunda parte de la entrevista. En la primera, como vimos, analizó la situación previa a las elecciones. En esta segunda entrega, expone la evolución histórica de la ultraderecha británica y del euroescepticismo, que ha sido muy importante e  ideológicamente transversal en Gran Bretaña.

¿Históricamente cuáles fueron las primeras fuerzas de ultraderecha del Reino Unido?

Como antecedentes de grupos de ideología racista y antisemita en 1918 tenemos colectivos como la Britons Society o Sociedad de los británicos, pero habrá que esperar algunos años para que esta ideología cobrara vida política.

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Concentración de los British Fascisti en el Hyde Park de Londres, en 1923.

El primer intento fue en 1923 cuando una mujer, Rotha Lintorn-Orman, que sirvió en la Gran Guerra, fundó el grupo de los British Fascisti (Fascistas británicos), un grupo patriótico de inspiración italiana.

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Rotha Lintorn-Orman, fundadora de los British Fascisti.

No obstante, no tuvo gran trascendencia debido principalmente a su falta de liderazgo y a un programa poco elaborado. Este grupo desapareció en 1934, pero, por el camino, vivió algunas escisiones, que darían lugar al nacimiento de nuevas fuerzas extremistas, que radicalizarían su discurso racista y antisemita y aumentarían su apoyo a la Italia fascista; si bien, a nivel popular contaron con escaso respaldo

Es el caso del National Fascisti, que tuvo una vida breve, y la Imperial Fascist League(Liga Imperial  Fascista), que apenas contó con una década de vida.

OMosleyEn 1930, Sir Oswald Mosley, un diputado que había formado parte tanto del partido conservador como del laborista, fundó el New Party [Partido Nuevo], que radicalizó progresivamente su discurso y acabó abrazando una ideología claramente fascista. Así, dos años más tarde de su creación, Mosley fundó la British Union of Fascists [BUF,Unión Británica de Fascistas], que integró varias organizaciones británicas de este espectro. La Unión tampoco tuvo un gran arraigo y desapareció en 1940, dando lugar a nuevas formaciones.

¿Y en la postguerra cuáles habrían sido las organizaciones más significativas?

Conviene recordar que las siglas British People’s Party [BPP, Partido Popular Británico] han acogido diversas formaciones de ultraderecha, todas ellas consideradas de ideología nazi, pero con escaso apoyo popular.

La primera de ellas nació en 1939, fruto de una escisión de la Unión de Fascistas Británicos y se extinguió en 1954. Tuvo una actividad limitada, reducida a la celebración de mítings y la publicación de un diario. La utilización más reciente de este rótulo fue en 2005, por Kevin Watmough, Eddy Morrison, John Graeme Wood y Sid Williamson, que fundaron el BPP- Putting Britons First [Partido Popular Británico – Anteponiendo a los británicos sobre todos los demás]. De ideología fascista, neonazi y eurófoba.

Parece que esta formación no ha corrido mejor suerte que las anteriores. En el 2013 entró en una grave crisis, ya que nunca contó con apoyo popular significativo y sufrió el abandono de un gran número de militantes y hoy en día se encuentra gravemente debilitada.

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Propaganda del BBP en su web defendiendo la integridad del Reino Unido.

En la presentación de su web, el actual British Popular Party manifiesta el siguiente propósito: “Abogamos por una sociedad monoracial: Vivimos en una nación que es históricamente aria y nuestro propósito es estabilizar nuestra población mediante la prohibición de admitir más inmigración en nuestro país”.

¿Qué importancia ha tenido el National Front?

El National Front [NF, Frente Nacional] se constituyó en 1967 y está vigente actualmente, pero muy debilitado. De ideología racista y contraria a cualquier tipo de inmigración, la época en que contó con mayor apoyo popular fue la década de los setenta, bajo el liderazgo de John Tyndall.

De hecho, sin contar el Scottish National Party y el Ulster Unionist Party, en 1979 se convirtió en cuarto partido del Reino Unido (sexto si se tienen en cuenta estos dos), consiguiendo casi 200.000 votos, aunque no obtuvo representación parlamentaria estatal. Conoció un rápido declive, hasta llegar a su gran debilitamiento actual.

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Logotipo del National Front.

Tyndall  fundó el actual British National Party [BNP, Partido Nacional Británico]  en 1982, cuya ideología testimonia esta máxima: “El día que nuestros seguidores pierdan su capacidad de odio, será el día en que pierdan su poder y su voluntad de lograr algo que realmente merezca la pena”. Tyndall promovió el BNP al ser consciente de que el NF conocía una decadencia electoral y quiso crear una formación que pudiera controlar y ofreciera una nueva imageny estructura, aunque de ideología muy similar.

Así, los dos factores principales que contribuyeron al mencionado declive del NF fueron dos factores. Uno fue el endurecimiento del discurso de los conservadores, bajo el liderazgo de Margaret Thatcher, que lograron hacerse con parte del apoyo del electorado que tradicionalmente votaba a este tipo de formaciones. El segundo factor fue la mencionada creación del BNP,  cuyo liderazgo fue asumido desde 1999 por su controvertido dirigente Nick Griffin, acusado en numerosas ocasiones de incitación al odio racial y de difusión de propaganda racista.

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Imagen del actual líder del BNP, Nick Griffin, participando en una marcha del NF en 1983.

Sin embargo, Griffin se ha defendido constantemente, argumentando que ni él ni el BNP son racistas, y que lo único que hacen es abordar de una manera clara y directa la grave problemática de la inmigración y es eso, lo que les permite disfrutar de gran apoyo popular. También señala que una gran mayoría de ciudadanos británicos son racistas.

Si ahora nos centramos en el ascenso del UKIP, surge una pregunta importante: ¿En Reino Unido el euroescepticismo es patrimonio de la ultraderecha?

Todos los partidos políticos británicos han tenido momentos de euroescepticismo y algunos han ido un paso más allá defendiendo posturas eurorupturistas e incluso eurófobas. Por tanto, la idea de que el euroescepticismo británico es un fenómeno exclusivo de los partidos de derecha es falsa.

De hecho, fueron los laboristas los que se mostraron contrarios al proceso de adhesión del Reino Unido en las entonces Comunidades Europeas, proceso que negociaron precisamente los conservadores. Así, tanto los conservadores como los laboristas han mostrado sentimientos contradictorios respecto del proyecto de integración europea, a medida que éste ha ido avanzando.

A diferencia de los conservadores que basan su euroescepticismo en la erosión que comporta el proyecto de integración en los valores tradicionales británicos, el Partido de los Verdes lo basa, en gran medida, en el temor que la  política británica acabe dominada por intereses corporativistas y mercantilistas. Desde una perspectiva histórica, el partido que ha mostrado una posición más estable y proeuropea ha sido indudablemente los Liberales–Demócratas.

¿Cuáles han sido las tendencias más recientes en este ámbito?

En los últimos años, con el proyecto europeo estancado por la crisis, el euroescepticismo británico ha ido proliferando más si cabe entre la sociedad británica, e incluso se ha vuelto el foco central del ideario de diversas formaciones políticas, como el UKIP o el BNP.

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Concentración de NO2EU con el lema “No a la UE, sí a la democracia”.

Incluso, en 2009 apareció un nuevo partido político, NO2EU [No a la Unión Europea] que de manera expresa e inequívoca aboga por la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Es una alianza electoral euroescéptica que podríamos calificar de extrema izquierda, creada en el 2009 para hacer campaña en las elecciones al Parlamento Europeo de ese año utilizando el lema “No2EU (No a la Unión Europea) – Sí a la Democracia”.

¿El euroescepticismo es una realidad reciente su amplitud?

El euroescepticismo británico está en el ADN del Reino Unido, forma parte de él como algo crónico. Por tanto, no se trata de una cuestión que haya surgido recientemente ni de un hecho aislado, de duración breve y actualmente superada, tal como ha ocurrido en otros esrados, como en el caso de Malta.

Curiosamente, el euroescepticismo británico no tiene un carácter lineal, sino que es un euroescepticismo modulable y modulado, en el sentido que pasa por períodos en que es moderado, y aunque nunca ha logrado convertirse en un verdadero euroentusiasmo, ni siquiera en el momento de adhesión a la Unión Europea (ingresó en la CEE en 1973).

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El euroescepticismo está arraigo en la política británica. Esta caricatura de Rainer Hachfeld, publicada en The Guardian, muestra a David Cameron abandonando Europa llevándose literalmente al Reino Unido (fuente www.voxeurop.eu).

Recordemos que éste último fue complicado: sus países fundadores, especialmente Francia, no tenían muy claro que el Reino Unido tuviera el firme propósito de comprometerse con el proyecto europeo y su candidatura fue vetada, hasta en dos ocasiones (1963 y 1967) por el general Charles de Gaulle, presidente de Francia.

Los temores fueron fundados y corroborados tan sólo dos años después de su entrada, en 1975 el Reino Unido celebró un referéndum en que se replanteaba su permanencia en el mercado común, la opción favorable se impuso por mayoría amplia, con un 67% de los votos.

¿Ha habido en algún momento “euroentusiasmo” en la política británica?

La modulación del euroescepticismo británico nunca ha conducido al euroentusiasmo, pero si ha habido épocas de euroestabilidad o eurotranquilidad. Si bien ha sido una tranquilidad relativa, porque siempre han subsistido notas de eurocriticismo.

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Propaganda de la UE: “La Unión Europea no funciona”.

En otros períodos este euroescepticismo se ha modulado en la dirección opuesta, radicalizándose, es decir, convirtiéndose en eurorupturismo e incluso, en eurofobia. En los momentos de eurorupturismo, el Estado británico se caracteriza por adoptar una posición antieuropea, que contempla como única vía posible, la marcha de la Unión Europea. En definitiva, el euroescepticismo británico no es un fenómeno ni aislado ni pasajero.


MATERIALES DE LIBRE ACCESO PARA SABER MÁS SOBRE LA ULTRADERECHA ACTUAL

marzo 8, 2016

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EL PASADO MES DE FEBRERO EL BLOG DE TEMPS PRESENTS publicó la entrada que reproducimos a continuación, que -como puede apreciarse- recopila diferentes materiales editados por el Observatoire des radicalités politiques (ORAP) de la Fundación Jean Jaurès, creado hace dos años. Dada  la excelente calidad de los documentos (la mayoría accesibles on-line), hemos considerado conveniente darlos a conocer.

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Deux années de ressources sur les radicalités politiques

L’Observatoire des radicalités politiques (ORAP) de la Fondation Jean Jaurès a deux ans – nous avions rendu compte de sa naissance et de ses objectifs ici.

Pour bonne part fondé sur le collectif informel de Fragments sur les Temps Présents, il s’est encore ouvert à de nouveauxmembres depuis sa fondation (Cécile Alduy etXavier Crettiez).

Comme il s’avère très investi dans une politique de mise à disposition gratuite de ressources sur le web, il nous a paru adéquat de profiter de cet anniversaire pour proposer un inventaire des ressources disponibles :

Ouvrages téléchargeables

Le « nouveau » Front national en question

par Alexandre Dézé

Le « nouveau » Front national en question

Le FN est-il vraiment en train de devenir « premier parti de France » ? A-t-il « changé » ? Pour Alexandre Dézé, il est temps de déconstruire le discours dominant aujourd’hui tenu sur le parti d’extrême droite français. Une étude fouillée qui permet de mieux comprendre où en est actuellement le FN.

 

Perpignan, une ville avant le Front national ?

par Jérôme Fourquet Nicolas Lebourg Sylvain Manternach

Perpignan, une ville avant le Front national ?

Perpignan est la seule ville de plus de 100 000 habitants où le FN est arrivé en tête au premier tour des municipales de 2014, échouant pourtant au second. Comment expliquer la tentation frontiste de la ville, marquée par la paupérisation et de forts antagonismes ethniques ? Une étude locale à valeur nationale.

 

Aux racines du FN. L’histoire du mouvement Ordre nouveau

par Joseph Beauregard Nicolas Lebourg Jonathan Preda

Aux racines du FN. L’histoire du mouvement Ordre nouveau

Ordre nouveau, qui fut le principal mouvement néofasciste français, fonda le Front national en 1972 et fut dissous en 1973. Véritable voyage historique au cœur de la radicalité, cette Etude préfacée par Jean-Yves Camus permet de comprendre cette phase de renaissance de l’extrême droite.

 

Notes téléchargeables

« Contre les Juifs et les Croisés » : l’arrière-fond complotiste de l’islamisme radical

par Rudy Reichstadt

« Contre les Juifs et les Croisés » : l’arrière-fond complotiste de l’islamisme radical

A l’instar d’autres idéologies extrémistes, l’islamisme radical entretient avec le conspirationnisme des rapports étroits. Non seulement les thèmes complotistes sont utilisés comme leviers de recrutement des djihadistes, mais le fantasme du « complot contre l’islam » constitue le cœur de leur doctrine.

 

Le Front national en campagne

par Cécile Alduy

Le Front national en campagne - Analyse d’un discours décomplexé

Après le score du Front national au premier tour des régionales, Cécile Alduy a décortiqué les propos de ses candidats dans les meetings et les médias durant la campagne. L’analyse est claire : l’immigration, la sécurité et le nationalisme identitaire ont été le nerf de la guerre sémantique.

 

Conspirationnisme : un état des lieux

par Rudy Reichstadt

Conspirationnisme : un état des lieux

Pour l’Observatoire des radicalités politiques de la Fondation, le politologue Rudy Reichstadt analyse les ressorts et l’actualité d’un complotisme stimulé par les possibilités inédites que lui a offert Internet.

 

L’opinion publique française n’est pas antisémite

par Nonna Mayer

L’opinion publique française n’est pas antisémite

L’année 2014 a connu une hausse spectaculaire des actes et des menaces antisémites – une évolution inquiétante et inacceptable. Ces actes restent le fait de minorités et ne reflètent pas l’état de l’opinion publique française, même si, Nonna Mayer le souligne, certains stéréotypes perdurent.

 

Vote FN aux européennes : une nouvelle assise électorale ?

par Joël Gombin

Vote FN aux européennes : une nouvelle assise électorale ?

Au fil des échéances électorales, les interrogations demeurent quant aux clés du vote Front national. Entre mobilisation différentielle, approfondissement et élargissement de sa base électorale, Joël Gombin propose une analyse fine du socle électoral du FN.

 

50 nuances de droite

par Jean-Yves Camus

50 nuances de droite - Typologie des radicalités politiques en Europe

Eurosceptiques? Populistes? Souverainistes? Partis d’extrême droite? A la veille des élections européennes, Jean-Yves Camus, directeur de l’ORAP, dresse une typologie des droites européennes, une famille politique plus hétérogène que les sondages ne le montrent.

 

Le Front national, faiseur de rois à Marseille ?

par Joël Gombin

Le Front national, faiseur de rois à Marseille ?

Tout au long de la campagne pour les municipales, la Fondation Jean-Jaurès décrypte les enjeux dans sept villes-clés, avec l’étude du Front national comme fil rouge. Joël Gombin analyse la situation à Marseille, où le FN pourrait jouer un rôle important et paradoxal malgré une campagne en demi-teinte et des sondages plus bas que prévus.

 

Hénin-Beaumont, le laboratoire FN à l’épreuve des municipales

par Sylvain Crépon

Hénin-Beaumont, le laboratoire FN à l’épreuve des municipales

Tout au long de la campagne pour les municipales, la Fondation Jean-Jaurès décrypte les enjeux dans sept villes-clés, avec l’étude du Front national comme fil rouge. Le sociologue Sylvain Crépon analyse ici la situation à Hénin-Beaumont, ville symbole du FN.

 

Morlaix : la ville des Bonnets rouges restera-t-elle à droite ?

par Romain Pasquier

Morlaix : la ville des Bonnets rouges restera-t-elle à droite ?

Tout au long de la campagne pour les municipales, la Fondation Jean-Jaurès décrypte les enjeux dans sept villes-clés, avec l’étude du Front national comme fil rouge. Le politologue Romain Pasquier revient sur Morlaix, épicentre du phénomène des Bonnets rouges dans un Ouest terre de mission pour le FN.

 

Municipales 2014: du bon usage des rumeurs xénophobes en campagne électorale

par Rudy Reichstadt

Municipales 2014: du bon usage des rumeurs xénophobes en campagne électorale

Tout au long de la campagne pour les municipales, la Fondation Jean-Jaurès décrypte les enjeux dans sept villes-clés, avec l’étude du Front national comme fil rouge. Le politologue Rudy Reichstadt revient sur la rumeur du « 9-3 », née à Niort, et son instrumentalisation par le FN.

 

Florange : FN la menace fantôme ?

par Gaël Brustier

Florange : FN la menace fantôme ?

Tout au long de la campagne pour les municipales, nous décryptons les enjeux dans sept villes-clés, avec l’étude du FN comme fil rouge. Gaël Brustier s’intéresse ici à Florange, devenue emblématique de la désindustrialisation et de l’ambiguïté du rapport de la gauche française avec les mondes ouvriers.

 

Béziers : le vote FN comme refus du déclin ?

par Nicolas Lebourg

Béziers : le vote FN comme refus du déclin ?

Tout au long de la campagne pour les municipales, la Fondation Jean-Jaurès décrypte les enjeux dans sept villes-clés, avec l’étude du FN comme fil rouge. Après Gaël Brustier sur Florange, Nicolas Lebourg analyse la situation à Béziers, où se présente Robert Ménard à la tête de la liste FN.

 

Perpignan : le Front national contre une société bloquée ?

par Nicolas Lebourg

Perpignan : le Front national contre une société bloquée ?

Tout au long de la campagne pour les municipales, la Fondation Jean-Jaurès décrypte les enjeux dans sept villes-clés, avec l’étude du FN comme fil rouge. Après Florange et Béziers, Nicolas Lebourg analyse la situation à Perpignan, au lendemain du meeting de Marine Le Pen dans cette ville à fort enjeu pour le FN.

 

Le Front national : état des lieux en 2014

par  Observatoire des radicalités politiques

Le Front national : état des lieux en 2014

L’Observatoire des radicalités politiques dresse un portrait du Front national en quelques traits : qu’est-ce qui, en 2014, caractérise ce parti en termes d’appareil, d’offre idéologique et de présence sur le terrain ?

 

Les Evénements

Vous pouvez retrouver des vidéos, des audios et/ou des documents  écrits téléchargeables pour chacun

Délires d’opinion et théories du complot

L’Observatoire des radicalités politiques analyse les mythes complotistes d’hier et aujourd’hui, la critique des théories du complot et les organisations qui en font des outils d’endoctrinement puissants. Dans le cadre du cycle «Urgence de débattre», des spécialistes débattent autour de Rudy Reichstadt.

Radicalisation : processus ou basculement ?

Quels sont les mécanismes qui conduisent certains individus sur le chemin de la violence terroriste ? Pour la première des conférences publiques de son cycle « Urgence de débattre », l’Observatoire des radicalités politiques se penche sur la radicalisation et ses origines.

Analyse du second tour des élections régionales de décembre 2015

Au lendemain du second tour des régionales de décembre 2015, Jérôme Fourquet, Jean-Yves Camus et Sylvain Crépon décryptent les résultats et les reports de voix du premier au second tour. Cécile Alduy, spécialiste de l’analyse sémiologique des discours du FN, apporte également son éclairage.

Le FN au lendemain du premier tour des élections régionales

Au lendemain du premier tour des élections régionales du 6 décembre 2015, l’Observatoire des radicalités politiques analyse à chaud le score élevé du Front national, arrivé en tête dans six régions. Retrouvez les interventions de Jean-Yves Camus, Sylvain Crépon, Nicolas Lebourg, Gaël Brustier et Joël Gombin.

Attaques terroristes : l’analyse de Xavier Crettiez

Après les attentats du 13 novembre, le politologue Xavier Crettiez, spécialiste des violences politiques, analyse les modes opératoires des terroristes et les mécanismes de radicalisation ultra-rapides auxquels la société française doit faire face.

Quels enseignements tirer du second tour des départementales ?

Que peut-on retenir du second tour des élections départementales du 29 mars 2015 ? L’Observatoire des radicalités politiques de la Fondation donne son analyse.

Après le 1er tour des départementales, quel rapport de forces ?

Au lendemain du premier tour des élections départementales du 22 mars 2015, Jean-Yves Camus, directeur de l’Observatoire des radicalités politiques, analyse à chaud la nature du nouveau rapport de forces et la place du Front national dans le jeu électoral.

Les mystères du nazisme

La question des rapports entre l’occultisme et le nazisme est devenue à la fois objet de fantasmes conspirationnistes et vecteur d’une certaine idéologie néonazie. Stéphane François fait le point des connaissances et analyse la façon dont le sujet a été récupéré par la droite radicale et par la culture populaire.

 

Marine le Pen prise aux mots

Comment décrypter la logique du discours de Marine Le Pen et expliquer son efficacité rhétorique ? Cécile Alduy présente à la Cité des livres un essai qui mesure précisément la nouvelle parole frontiste et tente de savoir si, derrière le changement de style, le sens de l’offre politique du parti a changé.

Manif pour tous: retour sur un mai 68 conservateur

Alors que personne n’avait anticipé ce Mai 68 inversé, Gaël Brustier décrypte la genèse et le projet de la Manif pour tous, et explore ce qu’elle révèle de la mutation de nos démocraties. Une passionnante exploration à découvrir lors d’une rencontre de la Cité des livres et de l’Orap le 15 décembre.

 

Le FN, parti des ouvriers ?

Alors que le spectre de la « domination absolue du FN chez les ouvriers » plane sur les prochaines élections municipales et européennes, l’Observatoire des radicalités politiques fait le point sur la réalité de ce vote, sa complexité et sa progression, avec les spécialistes Nonna Mayer et Florent Gougou.

FN : les médias et les sondages en font-ils trop ?

Surexposition, diabolisation, banalisation… Quel rôle les médias et les sondages jouent-ils dans la popularité du FN? Joël Gombin, Jérôme Fourquet et Nicolas Lebourg inaugurent, le 5 février, les rencontres publiques du nouvel Observatoire consacré aux extrêmes au sein de la Fondation Jean-Jaurès.

Presse

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Jean-Yves Camus continue à tenir sa rubrique dans Charlie Hebdo. En 2014 il a coécrit avec Nicolas Lebourg un hors-série de Charlie Hebdo : Le Front National expliqué à mon père

 

slate_facebook_iconLa fondation de l’ORAP avait été l’objet du dernier article fait par Nicolas Lebourg sur LePlus. Tout comme Gaël Brustier, il tient désormais chronique sur Slate.

 

ionescoLes membres de l’ORAP interviennent régulièrement dans les médias, voir par exemple cette sélection d’interventions lors des régionales de 2015.

 

Ouvrages

Depuis la fondation de l’ORAP, ses membres ont publié les ouvrages suivants (outre ceux téléchargeables sur le site)

41W2JJSfR+L._UY250_Cécile Alduy et Stéphane Wahnich, Marine Le Pen prise aux motsLe Seuil, Paris, 2015.

 

 

51EruN3rjUL._SX318_BO1,204,203,200_Gaël Brustier, Le mai 68 conservateur. Que restera-t-il de La manif pour tous ?, Le Cerf,‎ Paris, 2014.

 

 

9782204104913-56011631b3fa9Gaël Brustier, À demain Gramsci, Le Cerf,‎ Paris, 2015.

 

 

camus lebourg seuilJean-Yves Camus et Nicolas Lebourg, Les Droites extrêmes en Europe, Le Seuil, Paris, 2015.

 

 

fs fnSylvain Crépon, Alexandre Dézé , Nonna Mayer  (dir.), Les Faux-semblants du Front national. Sociologie d’un parti politique, Paris, Presses de Sciences Po, 2015,

 

 

leon-duguit-de-la-sociologie-du-droit-9782954118864Delphine Espagno, Léon Duguit. De la sociologie et du droit, Epitoge, 2014.

 

 

Pour commander l'ouvrage cliquez sur la couverture.

Stéphane François, Les Mystères du nazisme. Aux sources d’un fantasme contemporain, Paris, Presses Universitaires de France, 2015.

 

 

w300_h600_5457901393927729Stéphane François, Au-delà des vents du Nord. L’extrême droite française, le Pôle nord et les Indo-Européens, Lyon, Presses Universitaires de Lyon, 2014.

 

Cliquez sur la couverture pour commander l'ouvrage

Nicolas Lebourg et Abderahmen Moumen, Rivesaltes, Le Camp de la France de 1939 à nos jours, préface de Philippe Joutard, Trabucaire, Perpignan, 2015.

 

 

Documentaires

Joseph Beauregard, « Un état du monde et du cinéma ». Réalisation du webdocumentaire produit par le Forum des Images. Entretiens conduits par Pascal Mouneyres, 2014.

Joseph Beauregard, « Hubert Beuve-Méry-Le général de Gaulle ou Le Monde contre le Président », collection « Duels » de France 5, 2014 (voir ici ces billets composés pour l’occasion).

Joseph Beauregard, « La parole est aux gardes des Sceaux » (1981-2015), une mini série de 2 fois 52 minutes, écrite avec Laurent Greilsamer, produite par l’INA, diffusée sur France 5, 2016.

Revues : numéros spéciaux

Joël Gombin et Jean Rivière dir., Géographie et sociologie électorales : duel ou duo ?L’Espace politique, n°23, 2014 (entièrement disponible en ligne).

Cécile Alduy, Bruno Cornellier, Dominic Thomas dir,,  The Charlie Hebdo Attacks and Their Aftermath, Occasion, n°8, 2015 (entièrement disponible en ligne).

Stéphane François, Extrême droite et ésotérisme Retour sur un couple toxique, Critica Masonica, numéro spécial, 2016.


EL REGRESO DE “MI LUCHA”: EDICIONES, DEBATES Y POLÉMICAS

enero 15, 2016

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Ejemplar de Mi lucha, de Adolf Hitler (foto de Deutsche Welle).

AL CUMPLIRSE LOS 70 AÑOS TRANSCURRIDOS PARA QUE EXPIREN LOS DERECHOS DE AUTOR DE MI LUCHA, que hasta ahora poseía el Estado de Baviera, es posible editar de nuevo la obra de Hitler, como ya anunciamos en nuestro blog al analizar el éxito del libro en la India.

En este sentido, nos parece de interés para nuestros lector@s reproducir el interesante artículo de Ricardo de Querol y Luis Doncel publicado en el suplemento literario Babelia del diario El País el 14/XII/2015, al ofrecer una panorámica sobre el tema con referencias bibliográficas.

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Desmontando el ‘Mein Kampf’ (sin silenciarlo)

Una edición crítica a cargo de historiadores alemanes y una novela recuperan el libro de Hitler al expirar sus derechos. Para rebatir cada una de sus mentiras y mensajes de odio.

Detalle del tebeo ‘Mein Kampf’, dibujado por Clément Moreau en 1937 para ridiculizar el libro del dictador.

Nadie que hubiera leído con detenimiento Mein Kampf, de Adolf Hitler, tras su publicación (el primer volumen en 1925, el segundo en 1928) podía sorprenderse de todo lo que vino después: ahí estaba, negro sobre blanco, su propósito genocida, su apuesta por un expansionismo militar, su obsesión por la pureza racial, su deseo de apartar primero y exterminar después a judíos y discapacitados, su desprecio a la democracia, el humanismo o el pacifismo. La idea central es explícita: el fuerte tiene la obligación de aplastar al débil.

Todo eso estaba ahí escrito y, sin embargo, fueron muchos los que no vieron venir la tiranía, la guerra o el Holocausto. Por ejemplo, The New York Times publicó en 1933 una crítica nada desfavorable del libro de este “hombre extraordinario”, que “hace mucho por Alemania”, patriota, unificador del país y defensor del derecho a la propiedad, según escribía James W. Gerard, exembajador en Alemania, quien solo se desmarcaba del Führer por su feroz antisemitismo. Algunos años después, en 1940, estuvo más finoGeorge Orwell en New En­glish Weekly al reseñar una nueva edición en inglés. Hitler, avisaba Orwell, estaba anunciando “un horrible imperio descerebrado” que se extendería de forma violenta hasta Afganistán. El luego autor de 1984 se preguntaba perplejo cómo el jefe nazi había sido capaz de imponer a sus compatriotas “esa visión monstruosa”.

Quitando su evidente valor como documento histórico, Mein Kampf hoy resulta un plomizo y reiterativo ensayo repleto de argumentos pseudocientíficos o pseudohistóricos que no resisten un análisis serio. Que solo convencerá al predispuesto a convencerse. A punto de cumplirse el plazo de 70 años para que expiren los derechos de autor, hasta ahora en manos del Estado de Baviera, un grupo de historiadores publicará el próximo enero una edición crítica con más de 3.500 notas que desmenuzan y contextualizan las tesis del libro del que hasta 1945 se imprimieron más de 12 millones de ejemplares.

Hitler, Mein Kampf. Eine kritische Edition —del que por ahora no hay planes de ser traducido al español— ofrece “información objetiva, explica los conceptos ideológicos, revela las fuentes materiales y contrasta las valoraciones o medias verdades de Hitler con los hechos históricos”, explica Magnus Brechtken, subdirector del Instituto de Historia Contemporánea de Múnich-Berlín, que ha impulsado la obra. Coincidiendo con esta ambiciosa publicación, muchos se preguntan estos días si el libro-fetiche de la ideología que destruyó gran parte de Europa da aún miedo. Disponible a pocos clics para cualquier internauta, el mensaje de odio de Hitler es jaleado en páginas web, incluidas algunas yihadistas, y goza de una chocante popularidad en países como India.

Pero en Alemania el halo de peligro de Mein Kampf parece haberse evaporado. Un reciente informe de los servicios secretos señalaba que en los últimos 20 años el interés de los ultras por las tesis hitlerianas ha disminuido. Los neonazis, señalaban las autoridades alemanas, encuentran en estas páginas pocos elementos con los que identificarse, exceptuando algunas ideas clave como el antisemitismo. Y los populismos de derechas que crecen con fuerza en media Europa se esfuerzan por distanciarse del nacionalsocialismo y apuntan a la inmigración musulmana como el enemigo, en lugar de a los judíos. “La obra de Hitler triunfó porque ofrecía respuestas fáciles a los problemas de principios del siglo XX. Pero esas respuestas no funcionan para el mundo actual”, resume Marc Buggeln, historiador de la Universidad Humboldt especializado en el nacionalsocialismo.

Portada de una de las primeras ediciones de Mein Kampf.

En contra de una creencia muy extendida, Mein Kampf no estaba prohibido hasta ahora en Alemania, como es el caso de otros símbolos nazis. Simplemente, el Estado de Baviera, poseedor de los derechos, se negaba a editarlo de nuevo. Pero el libro podía encontrarse sin demasiadas dificultades en ediciones antiguas o en la Red. Por eso, los historiadores consultados coinciden en que la estrategia de silenciarlo no tiene sentido. Antony Beevor, autor de libros de referencia sobre la Segunda Guerra Mundial, es uno de ellos. “El intento de ocultarlo, ya sea a través del tabú social o de la legislación, solo sirve para aumentar el atractivo de lo prohibido. Los neonazis o los yihadistas podrán citarlo, pero esa es una razón de más para disponer de ejemplares que demuestren la deshonestidad intelectual y falsedades que impregnan cada página”, señala.

Christian Hartmann, jefe del equipo de investigación responsable de la nueva edición, define a Hitler como el perfecto demagogo que mezcla mentiras, medias verdades y hechos reales. Y precisamente contra esta confusión se dirige su proyecto. Las notas que acompañan al texto original no solo matizan o desmienten las tesis de Mi lucha,también sirven para ridiculizar al autor en sus encendidos momentos de exaltación patriótica. Un ejemplo es la narración de los días iniciales de la Primera Guerra Mundial.  “Entonces comenzó lo que para mí, como supongo que para cualquier alemán, fue el más grande e inolvidable momento de mi vida terrenal. (…) Con orgullosa melancolía pienso ahora en esos días de los que ahora se conmemora el décimo aniversario; en esas semanas en las que comenzó la batalla heroica de nuestro pueblo que me permitió participar en el noble destino de nuestra patria”, escribía Hitler en 1924 con afectada intensidad.

“Los ultras de hoy encuentran poco con que identificarse en el libro de Hitler. Menos aún los nuevos populismos”.

Pero las notas que acompañan este pasaje restan heroísmo y añaden un involuntario toque cómico. Los investigadores de Múnich recogen los recuerdos de Rudolf Hess sobre la gestación de estas páginas. “Oigo su voz en la habitación de al lado. Parece que está en pleno proceso de revivir sus experiencias de la guerra, imitando los ruidos de granadas y de ametralladoras, salta de forma salvaje en medio de la habitación, arrastrado por su fantasía”, escribe el hombre que más tarde sería el número dos en la jerarquía nazi. A los pocos días, Hess retomaría el episodio al contar que Hitler le leyó en voz alta el relato de su bautismo de fuego en la Gran Guerra preso de la emoción sin contener las lágrimas.

La nueva edición sirve también para saber hasta qué punto Hitler idealizó sus andanzas. Así, el hombre que dos décadas más tarde destruiría gran parte de Europa explicaba su salida de Austria en mayo de 1913 exclusivamente por motivos políticos. “No quería luchar por el Estado de los Habsburgo, pero sí estaba preparado para morir en cualquier momento por mi pueblo y por el imperio que lo encarnaba”, escribe enfático. Los historiadores explican que su traslado a Múnich se debió principalmente a motivos económicos; y que un año más tarde, un examen en Salzburgo lo declaró no apto para las armas.

Portada de la nueva edición crítica de Mein Kampf.

La llegada a las librerías del ideario nazi no es el único síntoma de que, 70 años después del suicidio del tirano, Alemania ha normalizado su relación con Hitler, objeto incluso del humor. Hace dos meses, medio Berlín apareció empapelado con carteles en los que se reconocía su inconfundible flequillo y bigotito. “Ha vuelto”, alertaban los anuncios. En realidad, se trataba de la campaña de promoción de una comedia que imagina qué pasaría si Hitler apareciera en la Alemania actual. En cinco semanas, más de dos millones de espectadores han visto esta película basada en la novela homónima que también batió récords de ventas. “Me parece muy bien que se puedan hacer bromas sobre él, porque, además de un asesino en masa, también era una figura ridícula. Las generaciones anteriores no podían reírse de él, pero ahora es posible, en parte, porque ha perdido su halo de peligro”, asegura Buggeln.

El del Instituto de Historia Contemporánea no es el único trabajo que trata de poner contexto a Mein Kampf. El historiador y periodista Sven Feliz Kellerhoff publica Mi lucha. La historia del libro que marcó el siglo XX un ensayo en el que aborda cómo Hitler falsificó su propia biografía y se profundiza en la procedencia de su ideario. Una de las conclusiones de libro, lanzado en septiembre en Alemania y que Crítica publica en español este próximo enero, es que Hitler se enriqueció gracias a la difusión masiva del libro cuando los nazis se instalaron en el poder. Kellerhoff critica que el Estado de Baviera haya obstaculizado hasta ahora el conocimiento y el debate entre los expertos sobre esta obra que califica de “espantosa”.

Su lucha, de Patricio Lenard.

Otro acercamiento interesante aMein Kampf recién llegado a las librerías tiene forma de novela. Su lucha, del argentino Patricio Lenard, es un ficticio diario de Rudolf Hess que este habría escrito mientras Hitler le dictaba el primer volumen en la cárcel militar de Landsberg, donde ambos cumplían pena por el intento de golpe de Estado o Putsch. Es una excusa para el making of,para narrar cómo se ideó el libro en una prisión donde los cabecillas nazis recibían un trato privilegiado. También para contextualizar sus capítulos principales, que se reproducen en parte. “Es un periodo del que no hay demasiada información. La forma de diario me obligó a investigar qué ocurrió en aquellos meses de 1924. Fue útil para mí obrar como historiador en mi rol de novelista”, explica Lenard, para quien esta es la primera incursión en el terreno de la ficción.

Su lucha tiene como gran atractivo una profusión de detalles sobre la personalidad, costumbres y manías del que luego fue dictador alemán. Un puritano que se niega a fumar, beber alcohol o comer carne, lo que Lenard relaciona con la muerte de su padre de un derrame cerebral sobre su vaso de vino matutino. “El complicado trasfondo familiar de Hitler, con un padre alcohólico y maltratador, queda fuera de Mein Kampf, como tantas otras cosas que se contradecían con la imagen que él pretendía dar”. Esos elementos sí se recogen en el supuesto diario de Hess, quien “anota las confidencias de su líder escrupulosamente”. El otro pilar de la novela es ese foco puesto en Hess, un personaje desconcertante que sentía devoción por Hitler y fue su escribiente; que en 1941 protagonizó un rocambolesco viaje a Escocia para negociar un acuerdo sin conseguirlo; que en 1987 fue el último jefe del Reich en morir en prisión. “De los jerarcas nazis, Hess fue el más enigmático de todos. Desde un punto de vista literario, funciona como el comparsa que provee la distancia mínima necesaria para abordar un personaje inabarcable como Hitler”, explica el autor.

“’El racismo tiene que ser combatido al margen de que los racistas lean este texto histórico’, afirma el historiador Brechtken”

Pero, entonces, ¿sigue siendo peligroso Mein Kampf? “Es una fuente histórica”, responde Magnus Brechtken. “Contiene visiones ideológicas de los años veinte que reflejan un discurso de ese tiempo, especialmente en racismo, antisemitismo y militarismo en la política exterior. Está escrito en un estilo que suena extraño a los lectores de hoy. El racismo y el antisemitismo no han desaparecido desde entonces. Pero tienen que ser combatidos al margen de que los racistas y antisemitas lean este texto histórico”.

Para Lenard, “con el paso del tiempo, el panfleto de Hitler ha pasado a ser un documento histórico más que un vehículo de propaganda y, mal que nos pese, uno de los libros más importantes del siglo XX. Que los neonazis y los negacionistas de la Shoah no se dediquen a la glorificación de los crímenes de los nazis, sino a su minimización o banalización, habla a las claras de que nadie podría hoy planificar el advenimiento de un Cuarto Reich inspirándose en sus páginas. La necesidad de releerlo no solo debería servir para empezar a levantar un tabú que no ha hecho más que acrecentar la leyenda negra que pesa sobre el libro, sino para generar anticuerpos frente al peligro de la extrema derecha y el fascismo, hoy cada vez más presente”.

En el epílogo de La zona de interés (Anagrama), su novela sobre el Holocausto, el británico Martin Amis se pregunta si es posible meterse en la mente de Hitler. Y encuentra la respuesta en La tregua,del superviviente de los campos Primo Levi, para quien resulta un “alivio” sentirse incapaz de entender al líder nazi. “Quizás sea deseable que sus palabras (y también, por desdicha, sus actos) no sean susceptibles de comprensión por nuestra parte”.

Costará entender al personaje, pero se podía entender lo que iba a traer. La escritora Alice Hamilton lo vio claro en 1933, cuando escribió en su reseña para Atlantic Monthly que el líder nazi “no es un enigma: no hay ningún misterio sobre él”, ya que no disimula su “brutalidad naif”. Porque el autor del Mein Kampf, concluía, “no está pensando en persuadir: está proclamando principios que deben ser aceptados porque hay fuerza, fuerza física, detrás de ellos”.

Hitler, Mein Kampf. Eine kritische Edition. Christian Hartmann, Thomas Vordermayer, Othmar Plöckinger y Roman Töppel. Instituts für Zeitgeschichte München-Berlin. Múnich, enero de 2016. Cerca de 2.000 páginas. 59 euros.

Mi lucha. La historia del libro que marcó el siglo XX. Sven Felix Kellerhoff. Crítica. Barcelona, enero de 2016. 304 páginas. 20,81 euros

Su lucha. Patricio Lenard. Adriana Hidalgo. Buenos Aires, 2015. 384 páginas. 26,55 euros.


“MI LUCHA”, LECTURA DE ÉXITO EN LA INDIA Y EN OTROS PAÍSES

octubre 2, 2015

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Ejemplar de Mi lucha, de Adolf Hitler (foto de Deutsche Welle).

EL ENSAYO MI LUCHA, DE ADOLF HITLER, AÚN CONOCE UN NOTABLE ÉXITO DE VENTAS EN DIVERSOS LUGARES DEL MUNDO, como radiografió un interesante ensayo de Antoine Vitkine, “Mein Kampf”. Historia de un libro (Anagrama, Barcelona, 2011). En la obra expuso cómo el libro nazi por excelencia escrito en 1923, pese a los esfuerzos realizados para impedir su difusión por parte de comunidades judías, círculos y entidades antifascistas y el Estado de Baviera (que posee los derechos de autor), mantiene una amplia audiencia.

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Vitkine reconstruyó su origen, su difusión, su accidentada historia en la postguerra y su éxito actual en distintos países. En este aspecto,  posee un capítulo titulado “‘Mein Kampf’, un libro con futuro”, que analiza su amplia circulación en el presente y señala lo siguiente al respecto:

“A pesar de los esfuerzos de los bávaros, hoy Mein Kampf, tanto en versiones integales como abreviadas, se publica y se vende en todo el planeta: grecia, China, Bulgaria, Japón, Croacia, Rusia, Nueva Zelanda, Corea del Sur, Australia, Italia, india, Turquía, Finlandia, Indonesia, Colombia, Holanda, Marruecos, Dinamarca, Argentina, Brasil y España son algunos de los países donde Mein Kampf está en las librerías” (p. 195). Acto seguido, dedica un capítulo a exponer como se ha convertido en un best-seller en Turquía (pp. 222-242).

Ahora  la obra hitleriana también se ha convertido en un éxito de ventas en la India. Lo han expuesto diversas crónicas periodísticas, como la del corresponsal en la India de La Vanguardia, Jordi Joan Baños publicada el 29 de septiembre y que reproducimos a continuación.

Veremos si esta difusión se incrementa cuando expiren sus derechos de autor el próximo 31 de diciembre, que -como hemos advertido- son propiedad del Estado de Baviera.

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‘Mein Kampf’ triunfa en India

Hitler es un autor de culto en el país de la esvástica y su autobiografía, un éxitode ventas

Hay un libro ubicuo en India y su autor no es la Madre Teresa. Mein Kampf, vitriólico engendro de Adolf Hitler, mitad autobiografía y mitad ensayo -rabiosamente antisemita y antibolchevique-, es un éxito incombustible, hasta el punto que de vez en cuando se asoma a la lista de diez libros más vendidos. Se vende como rosquillas en inglés y en media docena de lenguas indias.

En la librería Bahri, en Khan Market, el encargado tiene que reponerlo constantemente: “Es como un clásico, como las biografías de Gandhi. A muchos indios les gusta tenerlo en su biblioteca. Acabo de pedir dos ejemplares porque sólo nos queda uno, después de vender uno hoy y otro ayer”. Los lectores de Mein Kampf no son los clientes habituales de su sesuda librería de fondo y novedades. “Acostumbran a ser estudiantes de secundaria o universitarios, pero con un perfil poco intelectual”.

La fascinación por Hitler es fuerte entre ciertos jóvenes de escasa cultura humanística, que ven en él un ejemplo de fuerza de voluntad que les ayudará en sus carreras de administración de empresas o similares. Para ellos, Mein Kampf está a medio camino del libro de autoayuda y “cómo triunfar en los negocios”. Solapándose con este tipo de lector están los millones de adeptos al chovinismo hindú del movimiento RSS, cuyo fundador era admirador de Hitler y cuyo uniforme, inalterado desde los años 30, recuerda al de las juventudes hitlerianas.

Entre ellos el racismo de Hitler no hace demasiada mella, puesto que el indio típico que estudia estas carreras, de casta alta, se ve a sí mismo como ario, frente a los compatriotas de castas bajas y piel más oscura. Lo que Hitler habría dicho al respecto les trae sin cuidado y les basta como prueba la esvástica (palabra sánscrita para un símbolo indo-ario aún en uso en templos hindúes, jainistas y budistas).

helados hitler

Hitler como reclamo para vender helados (foto de World.Mic).

En India, la explosión de ventas de Mi lucha empezó al expirar los derechos de autor, que allí se produjo hace una década, a los 60 años de su muerte. Desde entonces Jaico, editorial especializada en autoayuda y espiritualidad, lo reimprime un par de veces al año. Muchas otras editoriales han seguido su ejemplo.

En Alemania, se estudia reeditarlo tras el recién expirado lapso de 70 años con más notas a pie de página que texto, en una edición crítica que valdría más de cien euros. En India, la mayoría de ejemplares cuestan uno o dos euros y utilizan como gancho el rostro de Hitler en portada. No son las librerías al uso las que han convertido Mein Kampf en un éxito, sino los tenderetes de mercadillo o estaciones de tren. ¡Hasta la librería del Partido Comunista lo expone en lugar preferente!

En una acera del sur de Delhi, en Green Park, hay tenderetes de prensa y libros de consumo. Allí acaba de hacerse con un ejemplar Naro, estudiante de informática de 20 años. Para ella también es un bautizo lector,pues no lee casi nada fuera de la pantalla del teléfono u ordenador, a no ser que sea obligatorio para su carrera. El motivo, una mezcla de morbo e ignorancia. “No sé nada de la II Guerra Mundial pero creo que Hitler era un tipo duro”.

La hegemonía de Bollywood blindó a India de la visión de la guerra difundida por Hollywood, por lo que la condena casi universal del Tercer Reich no es un acto reflejo. Esta visión acrítica hace que la imagen de Hitler se utilice incluso con fines comerciales, como por un fabricante de conos de helado.

Otros jóvenes descargan por la cara Mein Kampf, o lo adquieren en Amazon India, donde los comentarios ponen la piel de gallina tanto cuando son apologéticos (meterían a sus autores entre rejas en algunos países europeos) como banales (elogios a la calidad del empaquetado o la rapidez de entrega y quejas, en todo caso, por la calidad del papel).

Imágenes del film Gandhi to Hitler (2011, Rakesh Ranjan Kumar). Según la sinopsis de Imdb, “Adolf Hitler assists India in it’s freedom struggle against the British, while Mohandas Gandhi writes to him to end violence”.

La banalización de Hitler es fruto de la ignorancia y de una historia distinta. Gandhi escribió a Hitler un par de veces, con el encabezamiento “Estimado amigo”, y su Partido del Congreso, con Nehru, optó hasta el final por la salida pactada de los británicos. En cambio, un héroe de la independencia, Subhas Chandra Bose, se alió con Hitler e Hirohito. Fue transportado con un submarino alemán de Europa a Singapur -entonces japonés-, donde fundó el Ejército Nacional Indio, antibritánico.


DEL SOFÁ A LA CALLE: MOVILIZACIONES RACISTAS EN ALEMANIA

septiembre 11, 2015

Incendio cenrro de refugiadosCentro de acogida asaltado en Rottenburg el 7 de septiembre  (foto de Afp). 

ALEMANIA HA CONOCIDO RECIENTEMENTE DIVERSOS EPISODIOS DE VIOLENCIA XENÓFOBA, especialmente graves en la extinta RDA. Sin embargo, El País (4/IX/2015) señaló que “los ataques a refugiados y a centros de asilo se han disparado en todo el país: de enero a agosto hubo más de 340, seis veces más que en 2013” y que “el fenómeno es aún más preocupante en el este: casi la mitad de las agresiones del año pasado ocurrieron en los cinco Estados que se unieron a la República Federal en 1990, una zona que reúne solo al 17% de la población alemana y al 16% de los refugiados”.

En este sentido, el último informe anual de Sos Racismo contiene un interesante informe sobre la situación en Alemania de Frauke Büttner, que analiza las últimas movilizaciones extremistas en Alemania con el título “Del sofá a la calle. Movilizaciones racistas en Alemania y el fenómeno de PEGIDA”. La autora es Frauke Büttner, que pertenece a la Red de Investigación de Mujeres y Extrema Derecha (Forschungsnetzwerk Frauen und Rechtsextremismus) . Puede decsargarse en este PDF:  Büttner-Alemania


¿CÓMO INTERPRETAR LA VIOLENCIA DE LA ULTRADERECHA EN LA TRANSICIÓN?

julio 9, 2015

Caso Yolanda

Información del asesinato de la joven Yolanda González cometido por en febrero de 1980 por dos ultraderechistas, Emilio Hellín e Ignacio Abad.

LA VIOLENCIA EJERCIDA POR LA ULTRADERECHA ES OBJETO DE UNA REVISIÓN. En este sentido, nos parece de interés para nuestr@s lector@s el artículo del historiador Juan Manuel González Sáez  (de la Universidad de Navarra), “La violencia política de la extrema derecha durante la transición española (1975-1982), publicado en  C. Navajas Zubeldía y D. Iturriaga Barco (coords),  III Congreso Internacional de Historia de Nuestro Tiempo, 2012, pp. 365-376. Este encuentro se celebró en marzo del 2010 en Logroño y puede accederse al texto clicando en el título del artículo o descargando el PDF adjunto: JMGS

Las tesis de González Sáez comparten y reiteran nuestra perspectiva sobre la “estrategia de la tensión” en España que desarrollamos en un artículo cuyo PDF es accesible en este blog y que el texto cita.

Una revisión de la violencia ultraderechista en la Transición

En general, se ha presentado la violencia que sectores de extrema derecha ejercieron durante el proceso de democrátización (1975-1982) como dotada de una clara estrategia.

Sin embargo, una proximación al tema cuando han transcurrido cuatro décadas de la muerte de Franco, ofrece una visión distinta y más matizada. De este modo, no se aprecia en la misma ni la existencia de una estrategia clara, ni tampoco se constata que la extrema derecha obtuviese beneficios de ella.

Más bien sucedió lo contrario: proyectó una imagen negativa de su principal formación, Fuerza Nueva [FN], ya que muchos episodios de violencia procedieron de su entorno. El resultado fue que para amplios sectores de la sociedad FN no fue el “partido del orden” que su líder -Blas Piñar-proclamaba, sino que más bien devino el del desorden.

Por último es importante remarcar que a corto plazo la violencia de la extrema derecha no solo no desestabilizó el sistema, sino que contribuyó a estabilizarlo.

Ateniéndonos a lo expuesto, es importante no reiterar clichés ni tópicos, ya que aportan más confusión que claridad en  este tema.


EL DEBATE RECURRENTE: LA ILEGALIZACIÓN DE LOS NEONAZIS ALEMANES

junio 11, 2015

invasioPropaganda del NPD contra una supuesta invasión migratoria que debe frenarse.

¿DEBEN ILEGALIZARSE LOS PARTIDOS DE EXTREMA DERECHA? Este es un debate recurrente en Europa occidental y este mes de mayo se ha vuelto a plantear de nuevo en Alemania con el neonazi Partido Nacional Democrático de Alemania [NPD, Nationaldemokratische Partei Deutschlands], fundado en 1964.

Esta formación no está presente en el parlamento federal, pero si en el europeo, ya que en los comicios del pasado año supero los 300.000 sufragios y obtuvo un escaño.

Un debate circular y arriesgado para el Estado

Recordemos, en este sentido, que la última controversia sobre la conveniencia de ilegalizar a este partido tuvo lugar en el 2013 y previamente en el 2003. El problema es que no hay criterios claros sobre cuál es el mejor camino a seguir ante este tipo de formaciones en el marco de una democracia. En este blog hemos publicado una entrada al respecto, analizando las distintas opciones que se han configurado desde los años ochenta.

De hecho, el NPD habría estado notablemente tutelado por los servicios de información, como se constató en el 2003, pues durante el proceso para ilegalizarlo, “el Tribunal pudo establecer que la Oficina para la Protección de la Constitución, servicios de inteligencia internos, tenía infiltrados a al menos 30 de los 200 miembros de la cúpula del partido, lo que daba la impresión de que estaba controlado precisamente por aquellos interesados en prohibirlo”.

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CD obsequiado por el NPD desde 2004 a menores de 18 años hasta que fue prohibido en el 2013.

Esta situación posiblemente indica que a los cuerpos de seguridad, por razones prácticas, les interesa mantener una formación legal de este espectro ideológico, con el fin de valorar su fuerza en las urnas y efectuar un seguimiento que sería mucho más difícil de llevar a cabo en un grupo clandestino.

En cualquier caso, en el 2011 el presidente de la comisión parlamentaria germana para asuntos de Interior, Wolfgang Bosbach, hizo esta incisiva observación sobre los riesgos que entraña el debate reiterado sobre la prohibición de un partido sin llevarla finalmente a cabo:  “Si comenzamos a pedir la prohibición del NPD con cada vez mayor frecuencia y dicha prohibición no se consuma, el Estado termina dando la impresión de ser impotente”.

El debate -lejos de estar zanjado- continúa, como muestra la información que reproducimos de La Vanguardia, elaborada por su corresponsal en Berlín, Maria-Paz López (16/V/2015).

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El espectro neonazi

Los länder de Alemania presentan nuevas pruebas al Tribunal Constitucional para que ilegalice el partido NPD | Los estados federados ven en el programa del NPD ideas del “nacionalsocialismo histórico alemán”

Sus siglas rezan NPD (Partido Nacionaldemocrático de Alemania), su lema es “Trabajo, familia, patria”, tiene 330 concejales en ayuntamientos y cinco diputados en el parlamento regional de Mecklemburgo-Antepomerania, y en 2014 logró un eurodiputado. Las instituciones públicas, los demás partidos políticos, y la mayor parte de la sociedad, detestan –o como mínimo miran con descon­fianza– a esta formación de extrema derecha, fundada en 1964, cuyos postulados les recuerdan demasiado a los vigentes en tiempos nefastos de la historia contemporánea del país. Su eurodiputado y rostro más conocido, Udo Voigt, dijo en 2004 que Adolf Hitler fue, “sin lugar a dudas, un gran estadista alemán”.

Aunque hay controversia sobre la conveniencia de tan drástica medida, muchas voces en Alemania reclaman hace años la ilegalización de un partido que consideran claramente neonazi. El pasado miércoles, los dieciséis estados federados alemanes presentaron ante el Tribunal Constitucional Federal, con sede en Karlsruhe, cientos de pruebas para apoyar su petición de que el NPD sea declarado inconstitucional. El plazo para la entrega vencía ayer viernes, y el TC, con sede en Karlsruhe, en el land occidental de Baden Württemberg, tomará una decisión al respecto cuando lo juzgue oportuno.

NPD

 Polémica propaganda del NPD: Udo Voigt con el lema “Gas geben” (dar gas), considerado una alusión al genocidio cometido con los judíos.

“Tenemos la gran esperanza de que sea prohibido”, dijo Holger Stahlknecht, ministro de Interior del land de Sajonia, en cuyo parlamento regional tenía el NPD representación hasta el año pasado, en que la perdió en las urnas. En 2003 hubo ya un intento de prohibir el partido, pero fracasó porque había gran cantidad de infiltrados de los servicios secretos y fuerzas de seguridad en el NPD. Los jueces de Karlsruhe estimaron que esos ­infiltrados podían haber alterado las pruebas presentadas en contra del partido, pruebas que por lo tanto carecían de valor jurídico.

Por ello, las ocho cajas entregadas al TC el miércoles por los länder contienen cientos de pruebas nuevas que, a juicio de los impulsores de la prohibición, demuestran “una actitud agresiva y combativa contra el orden existente” por parte del NPD, tal como les reclamó el Tribunal Constitucional. Los jueces constitucionales también pusieron como condi­ción la retirada de todos los informantes de las fuerzas de seguridad infiltrados en el partido. Esos requisitos fueron indicados por el TC cuando, a finales de 2013, el Bundesrat (es decir, la Cámara Alta, que representa a los länder) presentó una nueva solicitud para ilegalizar el partido, alegando que el programa político y la vi­sión del NPD “son en parte iguales a las doctrinas del nacionalsocialismo alemán histórico”.

La Constitución alemana de 1949 estipula en su artículo 21, punto 2, que “los partidos que, en virtud de sus objetivos o del comportamiento de sus afiliados, se propongan menoscabar o eliminar el orden básico democrático y liberal, o poner en peligro la existencia de la República Federal de Alemania, son inconstitucionales”. Para verificar si ese es el caso del NPD, el Tribunal Constitu­cional espera de los denunciantes “evidencias concretas” de vulneración de principios que figuran en la Constitución, como la soberanía popular, el Estado de derecho o la separación de poderes. La vulnerarían, por ejemplo, comentarios racistas o demandas de abolición de la democracia.

La posible ilegalización de este partido provoca brechas en la clase política alemana. La condena al NPD es casi unánime; Steffen Seibert, portavoz de la canciller, la democristiana Angela Merkel, afirmó hace un año que el NPD “es un partido antidemocrático, xenófobo, antisemita e inconstitucional”. Sin embargo, muchos se oponen a su prohibición por temer que eso lo radicalizaría más, y dificultaría el escrutinio de sus actividades. Quienes están a favor de su ilegalización, sostienen que prohibirlo permitiría frenar su financiación con dinero del contribuyente alemán. Por ley, el NPD recibe más de un millón de euros públicos al año.

Manifestantes

Seguidores del NPD manifestándose contra su intento de prohibición en el 2013 (imagen de www.informador.com)

Aunque tuvo problemas con la justicia por su loa a Hitler, el ahora eurodiputado Udo Voigt, que dirigió la formación entre 1996 y 2011, logró triplicar la militancia, y pulió la imagen pública del partido al exigir a los skin heads que se comportaran mejor. Pero el propio ­Voigt, de 63 años, no pudo resistirse a protagonizar un polémico cartel electoral: se le veía en moto con el lema “Gas geben”, es decir, acelerar, pero literalmente dar gas, lo cual indignó como una burla al exterminio de judíos en las cámaras de gas nazis.

Contra albergues de refugiados

De los siete mil alemanes afiliados a formaciones de extrema derecha, la mayoría (5.500) están en el NPD. Este partido –que nunca ha logrado entrar en el Bundestag, el parlamento federal– se autodefine como “una fuerza patriótica”, y en su página web niega defender ideas xenófobas, racistas, antisemitas y revisionistas. Pero de un modo u otro está siempre cerca cuando en algún lugar arde un albergue destinado a alojar a refugiados; y en su entorno revolotean grupúsculos neonazis, algunos de ellos violentos. El pasado 8 de mayo, cuando se cumplían 70 años de la capitulación de la Alemania nazi, el NPD dijo abiertamente: “No tenemos nada que celebrar”.