AQUÍ PUEDE ACCEDERSE A TODOS NUESTROS ARTÍCULOS SOBRE VOX

mayo 17, 2020

Santiago Abascal, líder de Vox (foto de EFE / Adrián Ruiz del Hierro).

DADO EL INTERÉS QUE SUSCITA VOX Y LAS PETICIONES DE INFORMACIÓN QUE HEMOS RECIBIDO AL RESPECTO, EN ESTE POST HEMOS AGRUPADO LOS ENLACES A NUESTROS ARTÍCULOS SOBRE ESTE PARTIDO.  Su lectura permite aproximarse a distintos aspectos de esta formación, como detallamos a continuación. La fecha que figura en ellos es la de publicación en nuestro blog, pero la mayoría fueron publicados en otra fecha en un medio de comunicación (la fecha original consta en cada entrada).

  1. VOX Y SU CAMPAÑA ISLAMÓFOBA CONTRA EL PSOE Y PODEMOS (24/III/2015).
  2. CLAVES PARA COMPRENDER El ASCENSO DE VOX (14/X/2018).
  3. VOX SÍ, PACMA NO: UN GRAVE ERROR (17/IX/2018)
  4. TRES APUNTES SOBRE VOX Y SU IMPORTANCIA EN LAS ELECCIONES ANDALUZAS (30/XI/2018)
  5. VOX: EL MAZAZO. LAS CLAVES DEL ASCENSO DE VOX EN ANDALUCÍA (7/XII/2018)
  6. VOX: ¿PACTO DE GOBIERNO O AISLAMIENTO? (19/XII/2018)
  7. LA RENOVACIÓN DE LA ULTRADERECHA ESPAÑOLA: EN 2009 YA APUNTAMOS QUE EXISTÍA UN SUBSTRATO POLÍTICO FAVORABLE A LA ECLOSIÓN DE UN PARTIDO COMO VOX (26/XII/2018)
  8. ¿ES POSIBLE FRENAR EL ASCENSO DE VOX? ANALIZAMOS LAS DISTINTAS ESTRATEGIAS DE CONTENCIÓN DE LA EXTREMA DERECHA (16/I/2019).
  9. VOX, EL GRAN BENEFICIARIO DEL PACTO DE GOBIERNO ANDALUZ (23/I/2019)
  10. VOX HABLA SOBRE VOX. TRES LIBROS PARA CONOCER EL PARTIDO (30/I/2019).
  11. EL AUTOBÚS DE HAZTEOIR O CÓMO LOS MEDIOS HAN CREADO UN CIRCO MEDIÁTICO EN TORNO A LA ULTRADERECHA DEL QUE CONSTITUYEN SU PÚBLICO INCONDICIONAL  (3/III/2019)
  12. VOX CONTRA EL FEMINISMO (24/III/2019)
  13. CATALUÑA Y LA “ESPAÑA VIVA” DE VOX: EL RETORNO DEL NACIONALISMO ESPAÑOL INTEGRISTA (26/IV/2019)
  14. VOX RECUPERA LA “ANTI-ESPAÑA” PARA DESIGNAR A LOS ENEMIGOS DE “LA ESPAÑA VIVA” (4/V/2019)
  15. ¿CUÁL ES AL SITUACIÓN DE VOX DESPUÉS DEL 28-A? (12/V/2019).
  16. VOX TRAS EL 26-M: NUBES EN EL HORIZONTE (1/VI/2019).
  17. VOX EN AGUAS PANTANOSAS: SU APOYO CAE EN LAS ENCUESTAS, SE ENREDA EN LOS PACTOS DE GOBIERNO Y GENERA NOTICIAS DESFAVORABLES (6/VII/2019).
  18. ESPAÑA SUMA, UN RETO COMPLICADO PARA VOX
  19. CINCO INCÓGNITAS DE VOX QUE DESVELARÁ EL 10-N
  20. EL ADOQUÍN DE RIVERA, MUNICIÓN PARA VOX (6/XI/2019)
  21. LOS POBRES Y LA PATRIA: ABASCAL RECURRE AL LÍDER JONSISTA RAMIRO LEDESMA IGUAL QUE LE PEN RECURRIÓ AL LÍDER SOCIALISTA JAURÈS.
  22. VOX DINAMITA A LA DERECHA.
  23. CUATRO OBRAS SOBRE VOX PUBLICADAS EN 2019
  24. 2019: EL AÑO DE VOX Y CHEGA Y DEL FIN DE LA EXCEPCIONALIDAD IBÉRICA DE LA ULTRADERECHA
  25. LAS TRES DERECHAS (VOX, C’S Y PP) Y EL ESCENARIO POLÍTICO DESPUÉS DE LA INVESTIDURA
  26. TRES APUNTES SOBRE LA AFINIDAD DE VOX CON EL PARTIDO LEY Y JUSTICIA POLACO
  27. VOX Y EL COVID-19: ¿CAMBIO DE PIEL?

VOX Y EL COVID-19: ¿CAMBIO DE PIEL?

mayo 12, 2020

Santiago Abascal, líder de Vox, durante un mitin (foto de El Periódico).

 

VOX HA CONOCIDO TRES CAMBIOS SIGNIFICATIVOS DURANTE LA PANDEMIA QUE HAN PASADO UN TANTO DESAPERCIBIDOS. Nos referimos al aumento del poder de su dirección, a la atenuación de su discurso económico neoliberal y a su afán de erigirse en el polo de oposición al gobierno, desbancando al PP. Veámoslo.

Todo el poder para la cúpula

En la asamblea general de militancia del partido celebrada el 7 de marzo se reformaron sus estatutos y Abascal fue reelegido presidente. No necesitó votación al no tener rival: el candidato alternativo, Carmelo González, no pudo reunir avales suficientes para concurrir a las elecciones y aludió a un “pucherazo” por haberse cometido supuestas irregularidades.

Así las cosas, Abascal acumula ahora un gran poder gracias a la citada modificación estatutaria. El Comité Ejecutivo Nacional [CEN] que preside puede decidir las listas electorales a las Cortes y Estrasburgo, “acordar instrucciones de obligado cumplimiento para todos los órganos del partido” y disolver a comités provinciales que las desoigan si así lo valoran dos tercios del mismo. A ello se suma la eliminación de primarias para elegir a sus candidatos a cargos públicos para evitar que se cuelen “infiltrados”. El resultado es que el CEN tiene un poder sin cortapisas y su última palabra es de Abascal. De forma paralela, Vox ha creadoun nuevo liderazgo femenino, el de Macarena Olona, su portavoz adjunta en el Congreso que lleva una mascarilla con la bandera española. Destacó profesionalmente entre 2013 y 2018 como abogada jefe del Estado en el País Vasco y su perfil jurídico ha facilitado se consolidación en un partido que emplea la vía judicial como un método de lucha usual.

El Covid-19 como arsenal ideológico

En este marco, la irrupción del coronavirus ha constituido un arsenal de munición para Vox. Olona ha acusado a China de traer “la peste del siglo XXI” (antes Ortega Smith ya aludió a sus “anticuerpos españoles” frente “los malditos virus chinos”), a TVE de ocultar la “gestión criminal” del gobierno y a este último de aplicar la eutanasia de “la manera más feroz” a ancianos de residencias. De ahí que Vox haya puesto una querella contra el ejecutivo en el Tribunal Supremo por “delitos de imprudencia grave con resultado de muerte”. El partido también ha denunciado una pretendida censura en WhatsApp con el coronavirus y ha llamado a sus seguidores a refugiarse en Telegram, lo que amplía su ya gran presencia en las redes: lidera Instagram y Youtube, y está presente en Twitter, TikTok y Gab.

Pero donde más transcendente podría ser el recurso a la pandemia es en la atenuación del neoliberalismo de Vox, ya que el décimo punto de su plan de choque contra el Covid-19 apuesta porque el Estado pague tres meses las nóminas de “todos los trabajadores” y a los autónomos la suma equivalente “al nivel medio de su facturación” de los tres meses previos al confinamiento. Este recurso a las arcas del Estado parece afianzar un “giro social” del partidopara ensanchar su base electoral. Tal tendencia se insinuó en los comicios del 10-N y la apuntaló en febrero su propuesta de que todas las familias reciban 100 euros mensuales por hijo hasta cumplir este los 18 años (como hace el ultraderechista gobierno polaco). Se estimó que implementarla costaría 9.600 millones de euros, lo que implicaría adoptar una política fiscal redistributiva de encaje más que difícil con la propuesta voxista de bajar los impuestos al mínimo.

El monopolio de la oposición

Finalmente, Vox parece buscar en su trifulca constante con el ejecutivo erigirse en una suerte de “oposición nacional” que monopolice la protesta contra él. Cuenta con un contexto favorable porque Cs está virando al centro y explora una entente con el ejecutivo, mientras el PP maniobra para que su crítica a Sánchez no erosione su imagen de “partido de Estado”. Por tanto, Vox tiene un margen de maniobra notable para acercarse a esta meta. Pero la gesticulación permanente que ello exige puede generar contradicciones importantes. Lo reflejó el hecho que el 10 de marzo Vox pidió suspender la actividad del Congreso por el confinamiento, pero el 6 de abril 16 de sus diputados lo rompieron para ir al hemiciclo tras denunciar su cierre indebido.

¿Tal proceder aumentará la audiencia de Vox? La respuesta no está clara. Algunos sondeos apuntan que su apoyo podría subir del 15.1% del voto que obtuvo el 10-N al 16.3%, pero otros señalan su caída al 11.9%. En todo caso, los cambios aquí analizados reflejan como la formación se halla “en construcción permanente”.

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* Artículo publicado originalmente en El Periódico (11/V/2020): Xavier Casals, “Vox y el covid-19: ¿Cambio de piel?”. La imagen del inicio de este post procede del mismo.


CÓMO LA ULTRADERECHA EXPLOTA LAS PERIFERIAS: LE PEN Y LAS ELECCIONES LOCALES COMO EJEMPLO

febrero 2, 2020

 

HEMOS DEDICADO LAS ÚLTIMAS ENTRADAS DEL BLOG A “LA ESPAÑA VACIADA” Y A LAS PERIFERIAS EMERGENTES O CONSOLIDADAS.

Hemos visto así como estas últimas se han manifestado ya en las elecciones del 10-N y plantean tensiones territoriales nuevas, con propuestas de nuevas autonomías (una región leonesa) o creación de ciudades autónomas (La Línea). Asimismo, hemos advertido que esas periferias (los “lugares que no importan”, siguiendo a Andrés Rodríguez-Pose) manifestaban su protesta por su relegamiento votando a opciones populistas.

La ultraderecha contra las “megalópolis”

La estrategia de Marine Le Pen y su Reagrupamiento Nacional [RN] en vista a las futuras elecciones locales de 2020 pasa precisamente por explotar esta realidad. Lo recoge el blog francés Fragments sur les temps présents (de lectura imprescindible para público interesado en la ultraderecha), haciéndose eco de un artículo de Nicolas Lebourg. Según este reputado experto en la extrema derecha, la estrategia lepenista es la siguiente:

Ella [Marine Le Pen] defiende una “desmetropolización” y el “localismo”. Las críticas a la ciudad mundial [ville-monde] de París (donde el RN no tiene ninguna opción electoral), más preocupada por las otras ciudades mundiales que por las francesas, le permiten abogar por un incentivo fiscal para reubicar empresas de metrópolis en zonas áreas abandonadas. Es una idea que le permite vincular las campañas municipales y presidenciales.

En suma, transforma su sociología electoral (clases trabajadoras del sector privado, áreas rurales, etc.) en el campo político de los outsiders de la globalización que ella conduciría contra la “nación start-up [emergente]” de Emmanuel Macron.

De este modo, lo que puede ser una campaña electoral poco atractiva se convierte en un combate épico contra la globalización (“el mundialismo” antinacional y la defensa de la Francia olvidada), una estrategia que el politólogo Xavier Crettiez denomina “escapismo revolucionario”.

Y es que Le Pen afirma que los comicios locales serán la ocasión para que emerja una nueva élite forjada en la política municipal para regenerar el país y detener el proceso de decadencia de grandes zonas territoriales ante la consolidación de urbes y regiones dinámicas (véase el discurso de Le Pen en la clausura de la convención nacional del RN para los comicios locales de 2020 de 12 de enero, especialmente a partir del minuto 10).

 

El trasfondo: la Francia periférica de los “chalecos amarillos”

Este combate electoral lepenista no puede comprenderse plenamente si no tenemos en cuenta la revuelta de los “chalecos amarillos” iniciada en octubre de 2018. Esta última fue una formidable protesta de la “Francia periférica” y su creciente abandono contra París como “ciudad global”.

Su estallido fue una sorpresa y lo motivaron decisiones aparentemente de poco calado, como el aumento del precio del combustible o una mayor limitación de la velocidad. Sin embargo, ello fue el precipitante de la revuelta de una Francia periférica que necesita el automóvil porque cada vez tiene más dificultades para disfrutar de servicios o acceder a un empleo.

Este proceso lo describió con claridad meridiana el geógrafo Christophe Guilluy en La France périphérique. Comme on a sacrifié les clases populaires (2014), de lectura necesaria para entender las cuestiones que planteamos en esta entrada y las precedentes.

Retrocede la polarización izquierda-derecha ante otra emergente: periferia perdedora-ciudad global

En síntesis, lo que refleja el discurso lepenista en los comicios locales es la importancia creciente de la brecha que se abre entre periferias insurgentes y que se resisten a enquistarse en la marginalidad y la red de urbes globales bien insertas en las redes de comunicación, conocimiento y economía global.

El lepenismo ya ha obtenido buenos réditos de ello, como señaló el politólogo Pascal Perrineau en La France au Front. Essai sur l’avenir du Front National (2014). Este subrayó la importancia de las fracturas territoriales en su voto.

¿Por qué dedicamos nuestra atención a esta cuestión? Porque es más que probable que las periferias emergentes españolas generen nuevas dinámicas políticas aún por contornear, pero que adquirirán importancia creciente a corto y medio plazo y articularán conexiones con opciones populistas de signo diverso.


TRES LECTURAS SOBRE LA “ESPAÑA VACIADA” Y SUS IMPLICACIONES POLÍTICAS Y SOCIALES

enero 26, 2020

Imagen de eldiario.es sobre “La España vaciada” de un interesante artículo sobre el tema.

 

EN NUESTRA ANTERIOR ENTRADA HEMOS ABORDADO LAS NUEVAS TENSIONES POLÍTICAS que está generando la llamada “España vaciada”, es decir, los territorios que sufren una despoblación difícil de revertir y que intentan hacer oír su voz.

Baste apuntar al respecto que -según previsiones de la División de Población de la ONU- un 28% de la población total de España en 2035 vivirá en Barcelona y Madrid, porcentaje que llegaría al 33% al sumar Valencia, Sevilla y Zaragoza con sus periferias. En esta entrada sugerimos tres lecturas de interés sobre esta cuestión, ya que consideramos que cada vez tendrá más peso en la vida política y social del país.

Sergio del Molino, La España vacía (2016)

Sergio del Molino, La España vacía. Viaje por un país que nunca fue (2016).

Excelente y premiado ensayo, bien escrito por un periodista nacido en 1979 y que a través de los viajes, datos y reflexiones del autor traza un sólido y buen retrato de la España que se despuebla. Muestra así como se configuran “dos Españas”, no en términos machadianos, sino de población, equipamientos y servicios: “Hay dos Españas: una urbana y europea, y una España interior y despoblada. La comunicación entre ambas ha sido y es difícil. A menudo, parecen países extranjeros el uno del otro. Y, sin embargo, la España urbana no se entiende sin la vacía”, advierte. El éxito de la obra ha dado nombre al fenómeno de la “España vaciada”. Clicando aquí puede leerse algunas de sus páginas y aquí el autor presenta la obra.

Andrés Rodríguez-Pose, “La venganza de los lugares que no importan” (2018)

Andrés Rodríguez-Pose, “The revenge of the places that don’t matter” [La venganza de los lugares que no importan”] (2018).

Este estudio de un profesor de Geografía Económica de la prestigiosa London School of Economics [LSE] analiza cómo la situación de pobreza y declive económico que supone la despoblación ha creado periferias (“lugares que no importan”) cuya protesta se ha canalizado por una vía populista de “fuertes fundamentos territoriales, en lugar de sociales”, como han reflejado el Brexit o el acceso de Donald Trump a la presidencia de los EE.UU.. A partir de tales consideraciones subraya la necesidad de implementar políticas de desarrollo territorial. Puede verse en este articulo una síntesis de sus tesis y descargarse aquí su estudio en PDF.

“Periferias. Nuevas geografías del malestar”, Papeles, 147 (2020)

“Periferias. Nuevas geografías del malestar” es el tema central del número 147 (2020) de la revista Papeles de relaciones ecosociales y cambio global de la FUHEM. La revista permite acceder on-line a algunos de sus artículos que ofrecen un estado de la cuestión interesante y reciente, notablemente la introducción de Santiago Álvarez Cantalapiedra. Este señala como la “pérdida de población ha dejado de ser exclusivamente un fenómeno rural y alcanza también a las capitales de provincia y de comarca, cuyos habitantes emigran hacia los grandes centros urbanos, dando paso al éxodo urbano de la población más cualificada hacia las ciudades globales”.


LAS TRES DERECHAS (VOX, C’S Y PP) Y EL ESCENARIO POLÍTICO DESPUÉS DE LA INVESTIDURA

enero 9, 2020

 

Intervenciones en el Congreso de los diputados de Santiago Abascal, Inés Arrimadas y Pablo Casado (imagen de diario16.com).

 

LA INVESTIDURA DE PEDRO SÁNCHEZ HA ACAPARADO EL FOCO MEDIÁTICO y la actividad política del nuevo año. Desde nuestra óptica, parecen marcarse tres líneas de fuerza claras en el ámbito de la derecha en esta legislatura.

1. Un cuestionamiento permanente del gobierno

El dirigente de Vox, Santiago Abascal, ha utilizado como arma política arrojadiza la pretendida “ilegitimidad” del futuro gobierno. Así, ha afirmado que Sánchez “quiere copresidir un Gobierno ilegítimo porque de la mentira y el fraude a los españoles solo puede nacer la ilegitimidad”. Ha afirmado asimismo que que «la compañía aseguradora del golpe institucional que están llevando a cabo [Sánchez] se llama ETA».

Pablo Casado, por su parte, ha acusado a Sánchez de “desbordar el sistema del 78″ no porque no funcione, “sino porque funciona, y muy bien, contra sus socios”, que son –a sus ojos- “los terroristas y los golpistas”. Sostiene que la “patológica ambición personal” del presidente le llevará a formar “el Gobierno más radical de la historia”.

Finalmente, Inés Arrimadas, portavoz de C’s, considera “populista” al futuro ejecutivo y afirma que lo origina un “acuerdo infame” de lúgubres augurios: “España va a estar más empobrecida, más dividida por territorios y más dividida con trincheras del pasado; además de mucho más debilitada en sus instituciones”.

En suma, el nuevo ejecutivo de coalición de Sánchez es calificado desde la derecha como “ilegítimo” (Abascal), nacido de un “acuerdo infame” (Arrimadas) y antisistémico (Casado). Así las cosas, cabe presumir que la legislatura posiblemente será una bronca continua de C’s, PP y Vox contra el ejecutivo con un discurso que, más allá de sus divergencias, coincide en presentarlo como una amenaza al sistema político vigente.

2. Una competencia reñida entre C’s, Vox y el PP

En este escenario, la competencia política entre Casado y Abascal por liderar una oposición frontal a el ejecutivo de Sánchez es comprensible, en la medida que hay un claro trasvase del voto del PP a Vox. No obstante, la pugna por marcar la agenda de la oposición por ambas fuerzas cabe pensar que radicalizará tanto las posiciones del PP, temeroso de no verse desbordado por Vox, como las de Vox, resuelta a no dejar a Casado como líder visible de la oposición.

De este modo, si la legislatura dura cuatro años puede ser difícil para el PP mantener la necesaria proximidad a Vox para recuperar a parte de sus votantes que desertaron hacia el partido de Abascal y, a la vez, no perder un sector de electores que puede caer en el hastío ante esa forma de oposición.

En este marco C’s tiene una papeleta aún más difícil: si bien Arrimadas considera  que su formación debe “demostrar” que es de centro, el partido ha quedado alineado por ahora con Vox y el PP. Veremos cuál es su capacidad de maniobra política.

 

Vídeo difundido por el PP sobre el “espíritu de Colón” (24/II/2019).

3. Una aplicación de la obstrucción jurídica o lawfare a la labor del gobierno

Merece reseñarse también que Casado ha indicado ya una eventual hoja de ruta política de su oposición al manifestar que si Sánchez no actuaba contra Quim Torra tras el controvertido acuerdo de la Junta Electoral Central, le denunciará por prevaricar. Es decir, tomará la vía judicial para oponerse al ejecutivo.

Recordemos, que Vox, en este aspecto, ya anunció –por boca de Jorge Buxadé  que el Tribunal Constitucional tendría “bastante trabajo” esta legislatura porque Vox, al superar los 50 diputados, estaba dispuesta a acudir a la citada magistratura para “exigir la depuración de nuestras normas y garantizar la igualdad y la libertad de todos los españoles”.

Por tanto, se perfila una fuerte oposición jurídica para bloquear iniciativas de todo tipo que eventualmente podría encajar en una estrategia de lawfare. Esta es descrita por el general estadounidense Charles Dunlap “como un método de guerra no convencional por el cual la ley se utiliza como un método de guerra […] para alcanzar un objetivo militar […]. El éxito del mecanismo es evidente, porque se utiliza la legitimidad de la ley y de los actores del sistema de justicia (la ley, la jurisprudencia, la legitimidad de jueces, fiscales y policía como detentadores de la violencia legítima) para proceder a la persecución del enemigo por la vía judicial”.[1] Veremos hasta qué punto se materializa una pugna como esta en las trincheras judiciales.

Conclusión: Retorna la oposición frontal al pacto del PSOE y el “nacionalismo periférico”

Lo hasta aquí expuesto no supone una gran novedad, en la medida que el clima descrito tiene sus antecedentes en la última legislatura de Felipe González (1993-1996, conocida como la “legislatura de la crispación”) y especialmente la primera de José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2008).

En ambos casos eran gobiernos socialistas con pactos con los nacionalistas periféricos, que para sus detractores les restaban legitimidad.  Obviamente, al llegar ahora el PSOE a acuerdos con los secesionistas (en el marco de una coalición con Podemos) ello solo puede ser percibido como una “traición” para sus críticos. Lo hasta aquí expuesto apunta a que -como antaño- volverán el ruido mediático, las movilizaciones públicas masivas como escenificación del repudio al ejecutivo “ilegítimo” y el recurso a instancias jurídicas para frenar su acción.

En suma, el llamado “espíritu de Colón” parece llamado a manifestarse de forma reiterada en esta legislatura. Pero en los casos precedentes (González y Rodríguez Zapatero), el PP podía capitalizar políticamente la protesta e intentar dirigirla o modularla. Ahora, en cambio, habrá tres fuerzas en pugna en tal sentido, a la vez que se apuntan iniciativas autónomas o “desde abajo”, como la reciente manifestación “por una España unida” convocada por ciudadanos anónimos el día de la investidura. Ello crea un escenario diferente, cuyas consecuencias a medio plazo son imposibles ahora de atisbar.

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[1] C. Proner, “Lawfare como herramienta de los neofascismos” en A. Guamán, A. Aragoneses y S. Martín (eds.), Neofascismo. La bestia neoliberal (Siglo XXI, Madrid, 2019), pp. 219-220.


2019: EL AÑO DE VOX Y CHEGA Y DEL FIN DE LA EXCEPCIONALIDAD IBÉRICA DE LA ULTRADERECHA

diciembre 23, 2019

André Ventura, líder de Chega, felicita a Vox por sus buenos resultados.

 

EL AÑO 2019 HA SIDO EL DE LA ECLOSIÓN DE VOX Y CHEGA, lo que ha marcado y redefinido la política española mientras está por ver su efecto en la portuguesa. En este sentido, nos parece interesante hacer tres precisiones.

1. Vox y Chega, el fin de la excepcionalidad ibérica

El año 2019 ha marcado el fin de la excepcionalidad ibérica en cuanto a la presencia de la extrema derecha en los parlamentos estatales con el ingreso de Vox en España y Chega en Portugal (sus rostros públicos son Santiago Abascal y André Ventura) y ahora el único país europeo sin una formación de este espectro político en su hemiciclo es Irlanda. Ello refleja la tendencia expansiva de este sector ideológico, aunque configura una familia continental con partidos que presentan divergencias programáticas importantes.

2. El techo de crecimiento de Vox y Chega aún se desconoce

Si la ultraderecha portugesa que representa Chega obtuvo un modesto 1.3% del voto total y un escaño para su líder, Ventura, los sondeos le auguran un crecimiento y ahora su intención de voto rondaría el 5%. Por su parte, Vox ha mostrado un crecimiento discontinúo, que hemos analizado en este blog. De este modo, en las elecciones europeas del 26-M perdió casi la mitad del apoyo logrado el 28-A (su porcentaje de voto pasó del 10,1% al 6,2%). Además, según el CIS, en julio cayó al 3,3% y en octubre, antes de conocerse la sentencia de los líderes independentistas, era el 7,9%. Pero el 10-N alcanzó el 15%. En suma, actualmente no se vislumbra un techo electoral claro en el crecimiento de la extrema derecha peninsular.

3. Una extrema derecha parecida

En los dos casos, Vox y Chega, sus líderes no son antiguos ultraderechistas que llegan a sus parlamentos después de una larga etapa política de marginalidad (Ventura perteneció al Partido Social Demócrata [PSD] y Abascal al PP) y sus programas comparten una visión económica neoliberal, por lo que pueden predominar más las  semejanzas que las diferencias a medio plazo.

¿Hacia una ultraderecha “ibérica”?

Lo expuesto indica que Vox y Chega parecen configurar una ultraderecha “ibérica” en la medida que podrían compartir diferentes temas y enfoques. No obstante, son partidos que aún experimentan una definición programática y es necesario esperar un tiempo prudencial antes de extraer conclusiones al respecto.


CHEGA, LA ULTRADERECHA PORTUGUESA QUE HA ENTRADO EN EL PARLAMENTO. REPRODUCIMOS UN ANÁLISIS DE STEVEN FORTI EN CTXT. ES

diciembre 15, 2019

 

André Ventura, diputado de Chega (foto de observador.pt).

 

EL INGRESO EN EL PARLAMENTO EN LAS ELECCIONES PORTUGUESAS DE OCTUBRE DE ANDRÉ VENTURA, DEL PARTIDO CHEGA! [CH, BASTA], PARECE PONER FIN A LA EXCEPCIONALIDAD LUSA en cuanto a ausencia de formaciones de este espectro en las instituciones. Sin embargo, este tema ha merecido escasa atención mediática en España.

La excepción el respecto ha sido la revista contexto, ctxt.es, que ha publicado un interesante análisis del historiador Steven Forti (“Chega, la nueva ultraderecha portuguesa”, 11/XII/2019), a quien ya entrevistamos en este blog por su obra El peso de la nación sobre tránsfugas políticos de la izquierda al fascismo (1, 2 y 3). Actualmente es profesor asociado en la Universitat Autònoma de Barcelona e investigador del Instituto de Historia Contemporánea de la Universidade Nova de Lisboa. A continuación, reproducimos su citado análisis de Chega.

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Chega, la nueva ultraderecha portuguesa

En las elecciones del 6 de octubre la formación ultra consiguió un diputado. El discurso y la estrategía de su líder, André Ventura, es cercano a Abascal, pero tiene aún más sintonía con Bolsonaro

 

Hasta hace poco se repetía que la península ibérica era una excepción en una Europa arrasada por la ola ultraderechista. Las sociedades española y portuguesa, se decía, tenían unos anticuerpos que habrían evitado el contagio del virus por debajo de los Pirineos. Pues bien, la excepción ha terminado: Vox se ha convertido en solo doce meses en la tercera fuerza en el Congreso, al obtener el 15% de los votos el pasado 10-N, mientras que una nueva fuerza de extrema derecha, Chega, acaba de hacer su ingreso en el Parlamento luso. De momento, solo Irlanda y Malta no cuentan con diputados ultras en sus cámaras.

Es cierto que el resultado de Chega en las elecciones legislativas portuguesas del pasado mes de octubre –1,3%, 67.826 votos– no es en absoluto comparable con la explosión de la formación de Abascal. En comparación con los 52 diputados de Vox, un solo parlamentario ultra en Lisboa, el joven líder de la formación André Ventura, de 36 años, parece casi “inocuo”. Además, con otro sistema electoral, como el español, no habría conseguido siquiera representación parlamentaria. A orillas del Tajo el fenómeno es sin duda limitado. Sin embargo, la aparición de Chega es sintomática de una serie de procesos que se están dando a nivel internacional y merece la pena prestarle atención. Además, es la primera vez desde la Revolución de los Claveles de 1974 que la extrema derecha entra en el Parlamento de Lisboa.

Un partido ultraliberal

Chega, literalmente Basta, nació el pasado mes de abril como una escisión del Partido Social Demócrata (PSD), la fuerza principal de la derecha portuguesa. Ventura, de hecho, fue militante del PSD. En abril de 2017 fue candidato por el partido de Passos-Coelho a la alcaldía de Loures, un municipio en la periferia norte de la capital lusa gobernado por los comunistas. Quedó muy lejos de ganar, pero fue elegido concejal y, sobre todo, radicalizó el discurso de la derecha conservadora clásica, a lomos del antigitanismo. En mayo de este año se presentó a las elecciones europeas en la coalición Basta!, junto a otros pequeños partidos, como los monárquicos y los pro-vida. No consiguió ser elegido, pero obtuvo 50.000 votos, el 1,5%. Fue un pequeño avance para la extrema derecha, históricamente muy fragmentada y con porcentajes de voto inferiores al 1%.

Chega se considera un partido “conservador en las costumbres, liberal en la economía, nacional en la identidad y personalista”. Cuando se le pregunta si es de extrema derecha, Ventura contesta que es sencillamente “antisistema” o “políticamente incorrecto”. Nada nuevo, por otro lado. A Salvini no le gusta que le digan que es un ultraderechista, aboga por definirse como el representante del sentido común de los italianos. Según Goffredo Adinolfi, historiador e investigador en el Instituto Universitario de Lisboa, Chega es sin lugar a dudas “un partido populista de extrema derecha”, similar a Vox y a la Liga: “Todos son hijos del mismo magma cultural que se adapta al contexto nacional donde actúa”. Manuel Loff, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Oporto, va más allá. Para el, la de Ventura es una formación “nacional-populista con rasgos evidentes de neofascismo”.

Desde el punto de vista ideológico, efectivamente, Chega se enmarca perfectamente en la extrema derecha 2.0 que tras la crisis de 2008 ha ido expandiéndose por toda Europa. Las analogías con Vox, aún más que con otros partidos, son evidentes: no solo por el discurso contra la inmigración, las políticas de género, el “marxismo cultural”, la corrupción y el clientelismo o en defensa de la familia tradicional y la mano dura en temas de seguridad –propone la cadena perpetua y la castración química para los violadores; presentó como candidato en Oporto a Hugo Ernano, militar de la Guardia Nacional Republicana que en 2008 asesinó un muchacho de 13 años durante una persecución policial–, sino, sobre todo, por las políticas ultraliberales en temas económicos. Además de la bajada de impuestos –considerados una “extorsión fiscal” y “terrorismo de Estado”–, una de sus medidas estrella es el desmantelamiento del sistema público de salud y educación y la eliminación del Ministerio de Educación. En resumen, privatización a toda costa. No por casualidad, Ventura, que se considera un fan de Reagan, tenía una estupenda relación con Passos Coelho, el exprimer ministro conservador que aplicó entre 2011 y 2015 las políticas de austeridad más duras de la historia lusa. El que fuera presidente del PSD hasta 2018 fue su principal valedor cuando se presentó a la alcaldía de Loures.

Siendo Portugal un país mucho más centralizado que España y sin pulsiones secesionistas, Chega no propone con tanta fuerza una recentralización del sistema como Vox, pero sí aboga por una reforma completa de la Tercera República. En su programa, propone la extinción del cargo de primer ministro, la instauración de un sistema presidencialista y una drástica reducción de los diputados (de 230 a 100). Un discurso no solo favorable a un líder fuerte que no encuentre obstáculos en la separación de poderes, sino también una crítica al funcionamiento mismo del sistema democrático, sean estos los “chiringuitos”, como en el caso de Vox, o el número de parlamentarios, como el Movimiento 5 Estrellas. La democracia, en síntesis, es presentada como un gasto inútil.

En temas económicos, Chega entra en competición con Iniciativa Liberal (IL), una nueva formación que ha obtenido también un diputado en las últimas elecciones. IL es otra escisión del PSD que en los últimos comicios ha obtenido el peor resultado de su historia (27,7%), al perder más de un millón de votos con respecto a 2011. Lo mismo puede decirse de la otra fuerza tradicional de la derecha lusa, el Centro Democrático Social (CDS), que, con solo el 4,2%, ha tocado fondo. La crisis y la fragmentación de la derecha es una de las explicaciones de la aparición de Chega.

¿Quién vota a Chega?

Como en España y en otros países, uno de los grandes debates post-electorales en Portugal es acerca de si la extrema derecha ha conquistado  a exvotantes de izquierdas. Tanto el Bloco de Esquerda (BE) como el Partido Comunista Portugués (PCP) han perdido votos respecto a 2015 (50.000 y 114.000, respectivamente), al sufrir, aunque de forma limitada, el desgaste de apoyar al Gobierno de minoría socialista de António Costa, pero, según Loff, “no se confirma la tesis de que Chega recoge voto de la izquierda y sobre todo voto comunista”. De hecho, en la orilla sur de Lisboa, donde se encuentran históricas alcaldías comunistas, como Almada o Barreira, la extrema derecha no llega al 2% –supera escasamente la media nacional– y las izquierdas siguen siendo las primeras fuerzas. Según Loff, el de Chega es “un electorado patriarcal cabreado, salido del armario del reaccionarismo histórico de los últimos años, gracias a temas como los inmigrantes ‘inasimilables’, la denuncia de la ideología de género y la reivindicación de la grandeza histórica y la tradición portuguesas. Es un voto que proviene de entornos populares hasta ahora poco movilizados y, sobre todo, de gente mayor, que ve mucha televisión”.

El de la televisión, efectivamente, es un factor importante en el caso de Chega. Y explica, además, por qué en el norte del país, tradicionalmente conservador, no ha sacado votos, y ha quedado muy por debajo de la media nacional. André Ventura, profesor de derecho en una universidad privada, se dio a conocer en el canal de televisión CMTV, propiedad del periódico Correio da Manhã –en el que también es columnista– como tertuliano de deportes y de sucesos, un formato importado de Brasil. Es un opinador que representa al Benfica y, posiblemente por eso, no ha tenido éxito en el norte, una región donde las simpatías son todas para el Oporto. “De momento, es un voto regional, alrededor de Lisboa, y vinculado sobre todo al municipio de Loures, donde Ventura tiene una visibilidad política desde hace más de un bienio”, zanja Loff.

Sin embargo, en el análisis del voto entra también otro factor: la geografía de las minorías étnicas y, sobre todo, de los gitanos. Chega obtuvo más del 5% en Elvas, ciudad fronteriza a pocos kilómetros de Badajoz, y en Campo Maior, sede de Cafés Delta, municipios donde existe una importante comunidad gitana. “Ese no es el mapa de las alcaldías y los votos comunistas, sino del racismo y la xenofobia. El de Chega es un voto claramente gitanófobo”, añade el profesor de la Universidad de Oporto. Esto le ha permitido absorber votantes –y también algunos dirigentes– del Partido Nacional Renovador (PNR), la formación neofascista portuguesa que ha tenido en sus filas a miembros de grupos neonazis. Nacido en 2000 como compendio de diferentes pequeñas formaciones ultras y aliada en Europa de Jobbik y el British National Party, el PNR ha perdido la mitad de sus votantes el pasado octubre respecto a 2015, pasando del 0,5 al 0,3% de los votos. Hablamos de pequeñas cifras, pero los flujos son evidentes, como en el caso de Falange y Vox. Además, el programa electoral de Chega es obra de Diego Pacheco de Amorim, anteriormente autor de los programas de Nova Democracia, otra de las pequeñas formaciones de la ultraderecha portuguesa.

Inmigración y abstencionismo

El tema de la inmigración es clave para explicar la entrada de Chega en el Palacio de São Bento. Es cierto que Portugal no vivió la crisis de los refugiados de 2015 y que el número de extranjeros es menor que en otros países europeos –los residentes son poco más de medio millón sobre una población de 10,3 millones y la mayoría provienen de Brasil y las excolonias africanas, todos países lusófonos–, pero también lo es que ha ido aumentando en el último trienio, debido a las necesidades de la economía portuguesa y a la pérdida de capital humano, con la emigración de más de medio millón de jóvenes en los años más duros de la crisis. Además, según Goffredo Adinolfi, “Chega ha roto el acuerdo implícito existente entre las fuerzas políticas lusas: el de no utilizar la inmigración como un elemento de propaganda política”.

Queda otro elemento: la altísima abstención que, en octubre, superó el 51% (300.000 personas más que en 2015). “Una parte del país vive completamente fuera de la vida política”, explica el investigador del Instituto Universitario de Lisboa. “Es posible que estos sectores se decanten en el futuro por la extrema derecha. En los barrios más pobres la abstención es, de hecho, un 15 o un 20% más alta que en los barrios acomodados. Si a esto le añadimos los altos niveles de pobreza y un salario medio de solo 800 euros, es fácil entender cómo Chega tiene posibilidades de crecer”.

En cuanto a las conexiones internacionales, Chega se considera cercana a Vox, Le Pen y Salvini. En septiembre, Ventura se reunió en Madrid con dos dirigentes de Vox, Rubén Gallardo y Javier García Martín, y tras el 10-N felicitó en las redes a Abascal, anunciando una próxima reunión con el líder ultra español, que, por lo que se sabe, todavía no se ha celebrado. Sin embargo, según Manuel Loff, Chega tiene aún más sintonía con Bolsonaro y su éxito depende de la importación del discurso y la estrategia bolsonarista. Por un lado, la capacidad de llegar a un público despolitizado y de entornos populares a través de los programas de televisión dedicados al deporte y al crimen. Por el otro, la utilización de las redes sociales con un gasto notable en campaña electoral. Todos admiten que, además, Ventura es un buen comunicador. Por último, la crítica a la cultura política marxista cuyo inspirador no es solo el presidente brasileño, sino también Jaime Nogueira Pinto, el gran padre de la extrema derecha portuguesa desde el final de la dictadura salazarista.

A esto debe añadirse un elemento externo: la actitud de los medios de comunicación. Hasta las elecciones de octubre no prestaron especial atención a Chega, pero después de la entrada de Ventura en el Congreso se le está dando una enorme visibilidad. “Está cada día en los programas de televisión. Se le ha banalizado. No ha habido un debate serio sobre cómo los medios deben tratar a la extrema derecha”, confirma Loff. Eso sí, ha habido una reacción muy fuerte en la izquierda, socialistas incluidos, mientras en la derecha hay un gran debate: la actual dirigencia del PSD, encabezada por el exalcalde de Oporto Rui Rio, ha tomado distancia de Ventura, considerándolo incompatible con su cultura política, mientras que los sectores críticos –que en enero le disputarán la presidencia del partido– defienden un acercamiento y una gran coalición de toda la derecha, incluyendo a Chega. El objetivo de estos últimos es una radicalización del PSD, basada en el ultraliberalismo económico, el racismo cultural y la política del miedo. En síntesis, ser Merkel o Johnson; ese es el dilema de la derecha lusa. Según Loff, “el CDS se radicalizará aún más a la derecha para intentar absorber a Chega. Pero la clave es qué pasará en el PSD: si Rui Rio gana las primarias, es posible que mucha gente se vaya con Ventura”. El futuro de Chega dependerá, en buena medida, de lo que haga la derecha tradicional.

Comparado con otros contextos nacionales, Chega no parece de momento una amenaza, sino más bien una excentricidad para un país con una clara mayoría progresista. Ahora bien, las cosas pueden cambiar rápidamente. Lo hemos visto en España. Chega puede ser una nota a pie de página en la historia portuguesa o puede convertirse en una referencia más en la geografía de la extrema derecha 2.0.