LA HISTORIA DE UNA FOTOGRAFÍA DE REFUGIADOS QUE SE HA CONVERTIDO EN ICONO DE LA ULTRADERECHA

abril 8, 2018

Imagen de refugiados que van de Croacia hacia Eslovenia en octubre de 2015 (Imagen Jeff Mitchell/Getty Images reproducida en The Guardian).

HOY SE CELEBRAN ELECCIONES LEGISLATIVAS EN HUNGRÍA, en las que Fidesz, el partido que dirige el presidente Viktor Orban (conocido como “Viktator” por sus detractores), parte como favorito. Como es sabido, Orban ha protagonizado una evolución política que le ha conducido del espectro de centroderecha al de la extrema derecha (pese a que su partido pertenece al Grupo Popular Europeo).

A la espera de conocer los resultados de los comicios nos parece interesante reproducir la historia de una imagen de propaganda contraria la inmigración que empleó primero el UKIP (el partido que ha liderado el eurófobo Nigel Farage) en el referendum del Brexit de 2016 y que ahora ha empleado el gobierno de Orban. Lo ha hecho en una campaña oficial de comunicación del gobierno para sensibilizar a la ciudadanía sobre “el riesgo muy serio” que desde su óptica supone la inmigración.

En esta imagen, que captó el fotógrafo Jeff Mitchell en Eslovenia (y que se siente “triste” por su uso), tanto el UKIP como el gobierno magiar han ocultado a la persona blanca que aparece en el ángulo inferior derecho. Entendemos que han obrado así con el fin de reforzar el carácter de pretendida “amenaza foránea” de los retratados.  La historia de la imagen y de su manipulación la ha explicado Rafael Cereceda en un interesante artículo (“El poster xenófobo del Gobierno calienta la campaña húngara”) en Euronews  (28/III/2018).

Reproducimos su análisis a continuación de forma íntegra, incluyendo sus imágenes (aunque hemos cambiado una para reflejar de modo íntegro el cartel del UKIP), por el interés que reviste para nuestr@s lector@s.

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El poster xenófobo del Gobierno calienta la campaña húngara

Imagen de Gábor Ács

Propaganda electoral xenófoba y con un tinte racista en Hungría. Esta semana el Gobierno ha llenado las calles con este explícito poster que llama a detener una supuesta invasión de inmigrantes.

Se trata de la misma foto -tomada en Eslovenia, por cierto- que utilizó Nigel Farage [líder del UKIP] en una campaña por el ‘brexit’ que fue denunciada a la policía por incitar al odio racial.

El caso es que en la foto original de Jeff Mitchell , además, se podía ver un hombre de raza blanca caminando junto a los inmigrantes. Pues bien. El Gobierno húngaro ha cortado el plano para que no se le vea.

Nigel Farage, casualmente utilizó la esquina derecha para poner un mensaje de voto a favor del sí, tapando también al blanco que “afeaba” la imagen.

El polémico poster de Farage, reutilizado por el Gobierno húngaro.

Entrevistado por The Guardian, el fotógrafo Jeff Mitchell consideraba “triste” que esta imagen hubiera sido utilizada contra la inmigración.

Nuestro compañero de la redacción de euronews en Budapest Gábor Ács ha podido fotografiar la campaña húngara en una parada de autobús.

La explícita campaña inunda las calles de Budapest (Gábor Ács).

Un ciudadano anónimo le añadió un papel con el siguiente mensaje extraído del Código Penal húngaro:

“Si alguien incita públicamente a la violencia o al odio contra un grupo nacional, étnico o religioso o contra cualquier miembro del grupo podría ser castigado con 3 años de prisión.

Mensaje de un ciudadano contra la campaña del Gobierno (Gábor Ács).

El Gobierno húngaro explica que la campaña forma parte de la comunicación del Ejecutivo sobre la inmigración, que entra en una nueva fase. “El Gobierno quiere subrayar el hecho de que las recomendaciones de la ONU sobre inmigración permitirían más inmigración. Creemos que la inmigración supone un riesgo muy serio y debe ser detenida. Los anuncios sobre este asunto seguirán publicándose hasta el 15 de abril” dice el comunicado de su página de Facebook.

Por email, un portavoz del Ejecutivo ha dicho a euronews que sus agencias de comunicación se limitan a utilizar imágenes que cumplen con la ley.


VUELVE LA ESPAÑA DEL DESASTRE: LAS SEMEJANZAS ENTRE LA CRISIS DE 1898 Y EL CRASH DEL 2008

marzo 18, 2018

Caricatura del caciquismo de la España de la Restauración.

¿SE PARECEN LA ESPAÑA DE LA CRISIS DE 1898 Y LA SURGIDA DE LA CRISIS DEL 2008? La crisis de Ultramar, como la actual, engendró movimientos populistas de masas que estudió el difunto hispanista Carlos Serrano (1943-2001) en un libro recomendable al respecto: El turno del pueblo: crisis nacional, movimientos populares y populismo en España, 1890-1910 (2000).

Por nuestra parte, consideramos que existen parecidos entre ambas crisis y lo argumentamos en un artículo publicado en el diario catalán Ara (28/VIII/2012), “El retorn de l’Espanya del desastre”, que reproducimos a continuación traducido al castellano.*

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El retorno de la España del Desastre

“Los doctores de la política y los facultativos de cabecera estudiarán, sin duda, el mal [de España] : discurrirán sobre sus orígenes, su clasificación y sus remedios; pero el más ajeno a la ciencia […] observa este singular estado de España: dondequiera que se ponga el tacto, no se encuentra el pulso “. Así describió Francisco Silvela, líder conservador, el clima creado por la pérdida de las colonias de ultramar en un famoso artículo que publicó el agosto del 1898 y que tituló “Sin pulso” . Hoy su diagnóstico cobra insólita actualidad, puesto que la España surgida del crash del 2008 recuerda cada vez más a la del Desastre.

Y es que la radiografía del país a inicios del siglo XXI presenta cada vez más concomitancias con el del alba del siglo XX, pues con la derrota de Ultramar entró en crisis el sistema político de la época -conocido como la Restauración- de manera similar a la que experimenta la democracia juancarlista.

Semejanzas llamativas

La derrota colonial fue el catalizador de los malestares incubados bajo el régimen monárquico liberal instaurado el 1874 con Alfonso XII y fundado en una alternancia al poder de dos grandes partidos -el liberal y el conservador- con elecciones amañadas. Muerto el rey el 1885, cuando su hijo Alfonso XIII devino mayor de edad el 1902 había cristalizado el movimiento regeneracionista, crítico con la falta de representatividad del sistema. Entonces se denunciaron los pucherazos y se extendió la percepción que los dos grandes partidos no diferían entre sí y representaban a oligarquías, y se creó un alejamiento entre elpaís legal y el real. El líder liberal Segismundo Moret lo explicitó al decir que “las líneas que separan hoy a las agrupaciones políticas son tan vagas y están tan esfumadas, que es muy difícil distinguirlas “.

En este contexto, irrumpieron nuevas fuerzas (catalanismo, republicanismo, obrerismo) y se pidió la reforma del Senado al haber acontecido inútil. El historiador Francisco Acosta ha descrito su pérdida de atribuciones a la época con unos términos que hoy podemos subscribir: “Una cámara secundaria, donde prima más el sentido honorífico del cargo que su operatividad política. Funcionalmente se reduce a una réplica […] del Congreso “.

Hace un siglo ya sde debatía la necesidad de reformar el Senado por su carácter inútil, como sucede hoy.

Todo ello nos resulta familiar porque la política española actual parece que entra en el túnel del tiempo: ahora se percibe también una separación creciente entre el país legal y el real por la crisis de representatividad del sistema. El PP y el PSOE acortan diferencias ideológicas y parece que actúan como aparatos autónomos de la sociedad que generan oligarquías. Cada vez está más extendida la demanda de reforma del Senado y emergen nuevos partidos que quieren regenerar la política.

España-Cataluña: ¿Una historia circular?

Igualmente, si el catalanismo surgió a raíz del 1898 afirmándose ante un nacionalismo español fracasado, desde el estallido de la crisis el 2008 lo ha vuelto a hacer con una deriva soberanista, con el afán de abandonar o distanciarse de una España percibida como decadente. De nuevo se pide el concierto económico, ya presente a las Bases de Manresa (1892), y la llama de alzamiento cívico que reflejó la coalición Solidaridad Catalana el 1906 ha revivido como nombre de partido, con la coletilla significativa de “por la independencia”.

Propaganda de Solidaritat Catalana.

Este clima de opinión tampoco es una novedad, puesto que el dramaturgo Àngel Guimerà lo describió el 1899 así: “Pensamos que España es un barco podrido y abierto por todas partes y que no tenemos nosotros la culpa […] de que se hunda […]. Y ya que las naciones extranjeras se preparan para tirarse encima, siguiendo el barco como tiburones, […] preparémonos también nosotros que vamos dentro de él para salvarnos cuando se estrelle contra los bajos de la costa”.

Un problema secular de sastrería. El carácter circular que han adquirido la política catalana y española los últimos años lo muestran también los discursos. De este modo, el 1899 Miquel de los Sants Oliver describió el regionalismo cómo “La protesta inconsciente y espontánea del cuerpo contra el vestido. Este cuerpo tiene brazos, pero el vestido no lo consiente; todo va apretado y confundido en el corsé”. En 1995 José M. Aznar utilizó la misma metáfora en sentido contrario: “España no ha sido sentida por los españoles como un corsé sino como un vestido, a veces ajado y no siempre a la moda, pero siempre suelto y llevadero”.

Vuelven, pues, los mismos problemas que hace un siglo y el que atañe a la sastrería territorial cada vez es más penetrante. La razón es sencilla: se quiere hacer un vestido a gusto de todo el mundo con sistemas métricos diferentes.

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* Esta entrada fue publicada inicialmente el 30 agosto de 2012 y la hemos completado a petición de algun@s lector@s que consideran que aún mantiene su vigencia.


CINCO LECCIONES DE LAS ELECCIONES ITALIANAS SOBRE LA DERECHA POPULISTA

marzo 11, 2018

Resultado de las elecciones italianas (gráfico de ABC, 5/III/2018).

 

¿QUÉ BALANCE PUEDE HACERSE DE LAS ELECCIONES ITALIANAS EN RELACION AL MARCO EUROPEO?  Como es sabido, ha triunfado el Movimento 5 Stelle creado por Beppe Grillo (con el 32.7% de los votos) y la Lega que lidera Matteo Salvini (17.4%) ha superado a Forza Italia (14%), la formación de Silvio Berlusconi. Así las cosas, destacan cinco aspectos que consideramos de interés.

1. Salvini ha reinventado la Lega que heredó de Umberto Bossi con gran éxito

En este contexto, debe recordarse que la Liga obtuvo en las elecciones legislativas precedentes, celebradas en 2009, solo obtuvo un 4%. Salvini, pues, ha cuadriplicado los resultados y ha sabido reinventar el partido en el último quinquenio: la antigua Lega Nord ha renunciado a ser el abanderado de un Norte que reclama soberanía contra los abusos del Sur subsidiado para ser una Lega con presencia estatal.

2. El M5S acapara un tercio del voto total y deviene la opción de protesta meridional

A la vez, los cambios del sistema electoral (la aprobación del complejo Rosatellum) no ha deslucido la victoria del M5S, lo que ha dejado a Italia polarizada en torno a dos populismos: la del norte en torno al populismo identitario de la Lega y la del sur en torno al populismo protestatario que encarna el M5S. El mapa electoral es diáfano al respecto:

Infografía de El Periódico (5/III/2018)

3. Se configura una Italia de difícil gobierno y mayoría electoral de protesta

El voto al M5S y a la Lega suma el 50.1% Su ascenso contrasta con la debacle de los partidos representativos de la derecha e izquierda gubernamental: Forza Italia y el PD que lideraba Matteo Renzi.

4. Los resultados representan un claro avance del sector eurófobo del Parlamento europeo

Mientras el M5S pertenece al grupo Europa de la Libertad y de la Democracia Directa, cuyo líder visible es Nigel Farage (líder del UKIP, la formación defensora del Brexit), la Lega pertenece al grupo que lidera Marine Le Pen, el Movimiento Europa de las Naciones y de las Libertades.

5. Italia es un nuevo ejemplo del protagonismo de la derecha populista en la agenda política

Las sucesivas convocatorias electorales y refrendos que se han celebrado en la UE desde el plebiscito sobre el Brexit (analizadas en otra entrada del blog), han mostrado el progreso de las fuerzas de derecha populista.

Conclusión

El caso de Italia (tercera economía de la zona euro) constituye un serio aviso a navegantes de la inquietud ciudadana ante unas instituciones europeas percibidas como lejanas y una clara protesta contra las elites políticas tradicionales. En este aspecto, se perfila un escenario negativo para las fuerzas europeístas ante las próximas elecciones de la UE el año próximo.

No obstante, debe tenerse en cuenta que del mismo modo que las fuerzas de derecha populista experimentan avances y son capaces de reinventarse con éxito, también conocen retrocesos, como muestran los últimos sondeos sobre Marine Le Pen.

En cualquier caso, la erosión de la derecha conservadora es cada vez más visible y el recurso a modular programas en sintonía con las demandas de la derecha populista, como  Sebastian Kurz en Austria o Laurent Wauquiez en Francia) puede ser un hacha de doble filo. Lo afirmamos en la medida que puede cortocircuitar el avance electoral de estas formaciones al precio de asumir su agenda política, normalizarla y conferirle respetabilidad política.

Finalmente, como complemento a esta entrada, recomendamos el artículo en francés del periodista Pierre Haski en L’Obs, “Hélas, le populisme n’a pas encore atteint son pic en Europe” (05/III/2018).

 


GIANNINI, EL ABUELO POLÍTICO DE BEPPE GRILLO, EL LÍDER DEL MOVIMIENTO CINCO ESTRELLAS*

marzo 5, 2018

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 Guglielmo Giannini y Beppe Grillo.

EL MOVIMIENTO 5 ESTRELLAS HA GANADO LAS ELECCIONES. ¿PERO HASTA QUÉ PUNTO BEPPE GRILLO ES UN FENÓMENO NUEVO EN LA POLÍTICA ITALIANA?  El líder del Movimento 5 stelle [Movimiento 5 estrellas, M5S] (que obtuvo casi un tercio de votos en las elecciones del pasado 24-25 de febrero) ha centrado los focos mediáticos tras las elecciones italianas y su populismo netamente “antipolítico” ha causado gran sorpresa, notablemente por su lenguaje descarnado.

Así, cuando sus diputados -los grillini– negociaron un fallido acuerdo con Bersani, Grillo, explicó La Vanguardia (28/III/2013)– “metió a todos los líderes políticos rivales en el mismo saco, calificándolos de ‘padres puteros’ que llevan años gobernando a expensas de la gente, sobre todo de los jóvenes. Esos ‘hijos de padre desconocido’ que han criado, que no tienen trabajo, ni casa, ni futuro, ‘los mandarán a todos a casa, de una forma u otra’. Acusó a esos políticos de llevar veinte años “dándonos por el culo y no tienen el pudor de quitar los cojones de manera espontánea”.

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Giannini en un acto público de l’Uomo Qualunque.

¿Estamos ante una realidad novedosa de la política italiana ante este lenguaje descarnado y vulgar y los posicionamientos nihilistas del dirigente del M5S? Aunque en este blog ya hemos abordado el tema del M5S en algunas entradas (1 y 2) en esta ocasión nos interesa centrarnos en un antencedente histórico del grillismo: el llamado qualunquismo que lideró un comediógrafo y periodista italiano, Guglielmo Giannini  (1891-1960).

Giannini, el antecedente de Grillo

Consideramos que el éxito del M5S  en las elecciones italianas  ha plasmado el ascenso de un populismo antiestablishment. Ello no conforma un hecho aislado y, por ejemplo, en Francia, el líder de la coalición Front de Gauche [Frente de Izquierda] Jean-Luc Mélenchon empleó el lema “Que se vayan todos!” Si nos pedimos cuál es el punto de partida de este fenómeno, sus antecedentes primigenios hay que buscarlos en el qualunquismo italiano y el poujadismo francés. A continuación nos interesa centrarnos en el primero.

Vídeo en italiano sobre Giannini y el Uomo Qualunque.

El término qualunquismo alude al Fronte dell’Uomo Qualunque [Frente del Hombre Cualquiera] (UQ), que conformó “un partido contra todos los partidos”. Lo fundó el mencionado Giannini a finales del 1944 en la zona liberada de Italia. Cobró fama con el rotativo Uomo Qualunque, que pasó de 80.000 ejemplares a 850.000 el 1945, que Giannini definió así: “Este es el diario del hombre cualquiera, harto de todo el mundo, el único deseo ardiente del cual es que nadie le toque las narices”. Resumió el ideario en el explícito eslogan “Abbasso tutti” [Abajo todos]. Carente de programa, lanzó virulentas diatribas contra el Estado, la fiscalidad y la democracia.

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Ejemplar del diario de Giannini. Obsérvese que la U de su cabecera muestra a un hombre aplastado por la clase política, símbolo del ciudadano anónimo, como refleja su detalle repoducido a continación.

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Giannini denunció excesos en la depuración de exfascistas y criticó a los políticos profesionales alejados del “pueblo”. El 1946 el UQ logró el 5% de los votos (1.210.000 sufragios) y 30 escaños. Posteriormente exploró alianzas políticas y después de las elecciones del 1948 (a las cuales se unió el Partido Liberal) conoció un rápido declive.

La descripción de la UQ que el politólogo Marco Tarchi ha hecho en su sugerente estudio L’Italia populista (2003) recuerda los populismos actuales. Considera que el qualunquismo se presentó “como la voz de la gente común, excluida del reparto del poder, irritada contra los políticos ‘ávidos y corruptos’, indiferente a las ideologías en las cuales ve tanto la cobertura de las ambiciones de dominio de las élites, escéptica frente a cualquier programa y desconfiada de las prometidas electorales, de las cuales prevé su sistemática traición por parte de los electos”. Se mostró adverso “tanto al fascismo como al antifascismo, a la derecha monárquica, clerical o conservadora como la izquierda republicana, socialista o comunista”, señalando “la distancia insalvable entre el pueblo […] y los políticos profesionales”.

En suma, antes del ascenso al firmamento político italiano de Grillo, lo hizo Giannini con un populismo antiestablishment igualmente vibrante y directo en la época. Véase una comparación entre ambos en italiano clicando aquí.

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* Esta entrada fue publicada originalmente en este blog el 5/V/2013.


UN ANÁLISIS INTERESANTE DEL AVANCE DE LA DERECHA POPULISTA ITALIANA ANTE LAS ELECCIONES DE ESTE DOMINGO

marzo 1, 2018

Manifestación de la Lega en Milán en apoyo a su líder Matteo Salvini el 24 de febrero (foto de AFP publicada en www.france24.com).

ESTE DOMINGO SE CELEBRARÁN ELECCIONES LEGISLATIVAS EN ITALIA. Ante la cita electoral la derecha populista y la ultraderecha han impuesto en gran medida su agenda en el debate y -según los sondeos- han avanzado posiciones.

A continuación reproducimos el análisis sobre este tema de Cesáreo Rodríguez Aguilera de Prat (catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Barcelona), publicado recientemente en Agenda Pública: “El resurgimiento de la derecha reaccionaria en Italia” (25/II/2018).

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El resurgimiento de la derecha reaccionaria en Italia

La cuestión de la inmigración extracomunitaria se ha convertido en el principal eje de la campaña electoral italiana y lo más inquietante es la generalización del discurso xenófobo de la derecha radical populista. Están calando en significativos sectores de la opinión pública diversos mitos sobre una inmigración supuestamente fuera de todo control: desde este punto de vista, se está alentando una campaña de odio centrada en numerosas falsedades. Así, la ultraderecha italiana sostiene que los inmigrantes quitan puestos de trabajo a los nacionales o son parásitos subsidiados, colapsan los servicios sociales, traen enfermedades erradicadas, desnacionalizan al país con su cultura anti-moderna y han disparado la delincuencia. Aunque las estadísticas rigurosas desmientan absolutamente todos estos tópicos reaccionarios, parece dar lo mismo puesto que una buena parte de los italianos da pábulo a tales falsedades.

Es cierto que Italia ha recibido en los últimos años a unos 600.000 inmigrantes, sin haber tenido prácticamente ayudas de la Unión Europea (UE) y aunque la gran mayoría ha podido ser atendida razonablemente, la ultraderecha está haciendo una eficaz campaña de miedo (frente a una supuesta “avalancha”) y odio ( serían un “peligro” para el país). Por cierto, en 2016 fueron acogidos unos 180.000 inmigrantes y en 2017 unos 120.000: pese al retroceso, la ultraderecha sigue utilizando el alarmismo puesto que da dividendos  electorales. Los sondeos confirman que para el 31% de los italianos la inmigración es el principal problema del país (presentado como una verdadera “emergencia nacional”), para el 64% la gestión gubernamental del asunto ha sido pésima y para el 71% el actual volumen de acogidos es manifiestamente excesivo.

El problema es que este clima de creciente intolerancia xenófoba está alentando actitudes y episodios deleznables: un candidato de la Lega a presidir Lombardía- Attilio Fontana- se descolgó con unas increíbles declaraciones en las que alertó del riesgo para la “raza blanca” (sic) de seguir acogiendo a extracomunitarios. Para rizar el rizo sostuvo que es la propia Constitución italiana la que habla de “raza”, dándole por completo la vuelta ya que la norma suprema prohíbe cualquier discriminación por razón de raza. Mucho más grave fue el ataque racista de otro candidato de la  Lega– Luca Traini- en Macerata que tiroteó e hirió a un grupo de nigerianos haciendo el saludo fascista al ser detenido.

Reportaje de Euronews de este 27 de febrero sobre el impacto de la inmigración en la campaña electoral.

Lo más inquietante es que el discurso ultra está yendo más allá de este estricto espacio ideológico, de tal modo que incluso el Ministro del Interior- Marco Minniti- del Partito Democratico hiciera promesas de mano dura y firme control de la inmigración, en la infortunada estela del ex socialista francés Manuel Valls. Los ultras explotan la crisis económica y social y la decepcionante gestión de los gobiernos del centroizquierda que han recortado servicios sociales, pero no ayudas a los bancos en dificultades, por ejemplo.

Todos lo sondeos apuntan a una victoria de las derechas coaligadas alrededor de Silvio Berlusconi que se ha aliado con dos partidos de la derecha radical: la Lega (13%/14%) y Fratelli d’Italia (4%/ 5%). Debe recordarse que Berlusconi “normalizó” a los postfascistas de Gianfranco Fini en 1994 con los que gobernó e incluso llegó a dar el paso- fallido- de formar un partido unificado (el más bien efímero Popolo della Libertà ) y el hecho de que en 2018 haya repetido alianzas con este espacio muestra sus claras preferencias ideológicas reaccionarias, sin dejar de jugar la carta de la ambigüedad al presentarse como “moderado” y abierto a una eventual “gran coalición” con Matteo Renzi.

La Lega de Matteo Salvini es una típica expresión del populismo reaccionario que ha centrado su campaña en la xenofobia y la eurofobia para intentar convertirse en líder de las derechas. De un lado, critica el supuesto “buenismo” de las izquierdas en materia migratoria (incluso descalificó como “anti italiano” –sic– al sacerdote Massimo Biancalani de Pistoia que invitó a unos inmigrantes a una piscina), y de otro, se opone cada vez más frontalmente a la UE. En este caso, en plena sintonía con los intereses de Vladimir Putin que potencia todos aquellos movimientos políticos que erosionan la integración comunitaria. Esta es, por cierto, una de las razones  por las que la Lega apoya al movimiento secesionista catalán. La Lega de Salvini tiene ya una proyección nacional italiana (ha desaparecido en campaña su tradicional denominación Lega Nord y ha archivado la fantasía de la Padania) para defender un programa  centrado en expulsar a 600.000 inmigrantes, hacer un referéndum sobre el euro, rechazar el ius soli para los hijos de los inmigrantes, reforzar la seguridad policial y recortar impuestos.

De tenor muy similar son las propuestas del socio menor liderado por Giorgia  Meloni (Fratelli d’Italia), cuyo ideario se resume en Prima l’Italia (idéntico al  America first de Donald Trump), expulsión de inmigrantes y rechazo de Bruselas. Finalmente procede mencionar a Casa Pound – que va por libre-, el grupo más claramente neofascista del espectro italiano reaccionario, cuyo programa recuerda al de los neonazis griegos de Aurora Dorada: asistencialismo étnico (sólo para los “nuestros”), feroz xenofobia antiinmigrantes (con diversos episodios de agresiones violentas) y, por supuesto, rechazo frontal de la UE. Es un grupúsculo activista con posibilidades de superar la barrera del 3% y obtener representación parlamentaria.

Que casi uno de cada cuatro potenciales votantes italianos parezca estar dispuesto- a tenor de los sondeos- a otorgar su confianza a estas formaciones es un muy alarmante aviso de que las poliarquías europeas están realmente mal. No sólo los partidos del establishment no saben cómo revertir el crecimiento  de este espacio, sino que algunos parecen asumir algunos de sus “diagnósticos”, aunque parece que- de momento- no todas sus expeditivas “terapias”. El seguidismo- por parcial que sea- es la peor receta que los partidos democráticos europeístas pueden adoptar: es de esperar que no caigan en la trampa de la derecha reaccionaria.


¿EL POPULISMO DE IZQUIERDA ES DISTINTO DEL POPULISMO DE DERECHA? CLAVES PARA UNA RESPUESTA

febrero 8, 2018

Podemos

Podemos, la nueva manifestación del ciberpopulismo.

A RAÍZ DE HABER PLANTEADO ESTA CUESTIÓN RECIENTEMENTE VARIOS LECTORES, reeditamos en esta entrada nuestro artículo publicado en 2014 en el Boletín Ecos de la fundación FUHEM-ecosocial. Se trata del trabajo “El ascenso populista de Europa: ¿cómo interpretarlo?” (Boletín Ecos, 28, sept-nov. 2014). Puede accederse libremente al documento en PDF, reproducido a continuación.

En él analizamos qué se entiende por populismo y señalamos las claves de su ascenso en Europa, incluyendo tanto a formaciones de ultraderecha, como también a fenómenos que encarnan un “ciberpopulismo”, visible en casos como Podemos en España y el M5S que lidera Beppe Grillo en Italia.

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El ascenso populista de Europa: ¿Cómo interpretarlo?

¿Hasta qué punto está presente el populismo en el actual Parlamento Europeo? Es difícil valorarlo, pero anida en el conjunto del espectro político, aunque su ámbito más visible es el de la extrema derecha, aquí analizado. No obstante, antes de continuar la exposición, se impone una mínima aproximación a este concepto, objeto de definiciones y valoraciones muy distintas.

Un concepto discutible y discutido

El populismo, simplificando, denuncia una distancia entre gobernantes y gobernados, los de “arriba” y los de “abajo”: la existencia de unas élites oligárquicas que se han apoderado de la soberanía popular y nacional y la emplean en la defensa de sus propios intereses, constituyendo una “casta” alejada de los verdaderos intereses de los ciudadanos. Para acabar con su poder, las opciones populistas exhortan al “pueblo sano” a movilizarse y recuperar sus derechos, siendo el anti-elitismo el rasgo definitorio de su mensaje.[i]

Complejidad

¿Qué entendemos por populismo? A menude se confunde este concepto con una ideología cuando es una forma de moviliación política.

Este discurso, con tonos más o menos radicales y demagógicos ha cobrado centralidad creciente en la última década en Europa y más allá, como testimonian experiencias tan diferentes como el “chavismo” venezolano o el Tea Party estadounidense. La crisis económica ha favorecido esta dinámica, en la medida que entes como el Fondo Monetario Internacional [FMI] o el Banco Central Europeo [BCE] han tomado decisiones que muchos ciudadanos han percibido como contrarias a sus intereses y favorables a oligarquías lejanas o locales. Sin embargo, sería un error ligar el ascenso de dinámicas populistas a la crisis económica, pues éstas últimas suele ser resultado de múltiples factores, siendo decisivos los locales.

Tres precisiones sobre el populismo

Igualmente, para abarcar las múltiples realidades que pueden incluirse bajo el nebuloso rótulo de populismo, desde nuestra perspectiva es importante efectuar tres precisiones.

En primer lugar, debe subrayarse que no existe un consenso sobre este concepto entre los estudiosos, ya que no designa una ideología concreta, sino una forma de movilización política maleable y que puede adoptar cualquier sector ideológico. Su emergencia constituye una reacción a la pérdida de credibilidad que experimentan los sistemas representativos. Por esta razón, las formaciones populistas se dirigen al ciudadano anónimo (el “hombre de la calle”, la “buena gente” o “el pueblo” genérico) y lo movilizan contra élites que supuestamente se han adueñado de su soberanía o sus derechos. Los discursos de este tipo revisten una gran ambigüedad, en la medida que -como advierte el politólogo Marco Tarchi- los líderes que los emiten pretenden “refundar la democracia, no destruirla, pretensión que a veces desemboca en un riesgo de hiperdemocratismo, es decir, en una idealización de la disponibilidad del hombre de la calle como ciudadano activo” y, como tal, dispuesto a soportar los costes de su afán de “reapropiarse del ejercicio del poder”.[ii]

FN-marinista

Lema del Front National francés: “El pueblo primero”.

En segundo lugar, no hay unanimidad en relación a su pretendido carácter “positivo” o “negativo” en relación al funcionamiento de la democracia, aunque los pronunciamientos desfavorables son más extendidos. El polifacético académico Ralf Dahrendorf, por ejemplo, afirma que el populismo estimula voluntariamente la pérdida de protagonismo de los parlamentos y su debilidad. Como consecuencia de este hecho, la hiperdemocracia que los populistas preconizan se construiría -paradójicamente- sobre la desvalorización de la democracia. De hecho, Dahrendorf estima que el referéndum se habría devaluado al estar hoy “destinado a ser utilizado como un test de popularidad para los políticos y los gobiernos, porque está concebido expresamente para dejar al margen a las instituciones intermedias”.[iii] Aún así, otros estudiosos ofrecen visiones diferentes y el pensador Ernesto Laclau consideró que el populismo tenía una naturaleza democrática y que debía ser rescatado de su posición marginal en el discurso de las ciencias sociales, extrayéndole su estigma de antidemocrático: “Cuando las masas populares que habían estado excluidas se incorporan a la arena política, aparecen formas de liderazgo que no son ortodoxas desde el punto de vista liberal democrático, como el populismo. Pero el populismo, lejos de ser un obstáculo, garantiza la democracia, evitando que ésta se convierta en mera administración”, manifestó.[iv]

En tercer lugar, no puede homologarse el populismo de extrema derecha con el de otros ámbitos políticos, en la medida que su mensaje aúna anti-elitismo y xenofobia. El politólogo y filósofo Pierre-André Taguieff alude a él como “nacional-populismo”. Sus formaciones y líderes, señala, se dirigen al pueblo con un llamamiento centrado en su dimensión “nacional”, partiendo de la premisa de que el pueblo es “homogéneo” (la división de clases sociales no tiene relevancia) y “se confunde con la nación unida, dotada de una unidad sustancial y de una identidad permanente”. De esta forma, aquello que diferencia a los partidos nacional-populistas del resto es que el objeto de su denuncia y crítica prioritaria no son tanto “los de arriba” (las élites), como “los de enfrente” (los extranjeros): “Más exactamente: las élites son rechazadas en la medida que son percibidas como ‘el partido del extranjero’”, subordinando así el anti-elitismo a la xenofobia, destaca Taguieff. Este populismo integrado al nacionalismo proyecta la figura de un enemigo nuevo: la del extranjero-invasor.[v]

Este discurso constituye, en esencia, el eje argumental de la nueva ultraderecha o nueva derecha radical populista, que en Europa reúne formaciones de carácter muy diverso y en su mayoría se desvinculan del fascismo y neofascismo.

La normalización de la derecha populista

El nacional-populismo, por otra parte, conforma un movimiento antiglobalización que no se define ni reconoce como tal, pese a su éxito en las urnas. Lo afirmamos en la medida que sus partidos hacen bandera de la defensa de la “identidad nacional” y de la protesta contra el establishment, a la vez que plasman un repliegue comunitario. Sus líderes se oponen tanto a flujos migratorios como a deslocalizaciones industriales; denuncian la pérdida de soberanía nacional en beneficio de organismos supraestatales (notablemente la UE) y manifiestan defender una identidad que presuntamente peligra por la presencia de etnias o culturas foráneas. En esta última vertiente, destaca su islamofobia creciente: un rechazo al Islam, al ser percibido como una religión de conquista e identificado en bloque con sus sectores más extremistas, sin distinguir tendencias en su seno.

Mapaultraderecha

Mapa de la presencia institucional de la ultraderecha europea publicado por El País en octubre del 2013. ¿Este sector político avanza realmente en todo el continente?

Si observamos la presencia de este espectro el actual Parlamento Europeo a la luz de las pasadas elecciones, constatamos que numerosos partidos de ultraderecha han obtenido buenos resultados. No obstante, ello no debe confundirse con un avance generalizado de este sector ideológico en Europa, ni tampoco la reciente creación de un grupo parlamentario propio configura un hito en su evolución, como han tendido a presentar numerosos medios de comunicación.

De este modo, queremos subrayar que los comicios del pasado mayo rebatieron un tópico muy extendido: la asociación del ascenso de la extrema derecha a la agudización de los efectos de la crisis económica de manera mecánica. Lo ilustra el hecho de que solo uno de los países rescatados, Grecia, ha mostrado un ascenso llamativo de un partido de este signo, Amanecer Dorado [AD], con un 9.3% de los sufragios. Esta cifra es importante y modesta a la vez, ante los devastadores efectos de la crisis en este país. Sin embargo, ni España, Portugal, Irlanda y Chipre han asistido a la emergencia de fuerzas de este signo y en este último país el partido hermanado con AD, el Frente Nacional Popular [ELAM], solo ha cosechado un 2.6% de los votos. En cambio, los mejores resultados de este espectro los han cosechado formaciones de los países “ricos”, como el Partido de la Independencia del Reino Unido [UKIP] (26.7%), el Partido Popular de Dinamarca [DF] (26.6%), el Frente Nacional [FN] francés (24.8%) o el partido de la Libertad de Austria [FPÖ] (19.7%). Por consiguiente, los estereotipos no solo no ofrecen explicaciones de los cambios de este segmento político, sino que también se hallan en contradicción con la realidad.[vi]

Por otra parte, la formación de un grupo parlamentario de este signo en Estrasburgo (llamado Europa de la libertad y de la democracia directa) no es una novedad, pese al ruido mediático que acompañó su gestación, debido a la pugna desatada por su liderazgo entre la francesa Marine Le Pen (FN) y el británico Nigel Farage (UKIP), saldada con la victoria del último. Es importante recordar al respecto que en 1984 la extrema derecha ya formó un primer grupo, el Grupo Técnico de Derechas Europeas, más conocido como Grupo de Derechas Europeas o GDE. Lo lideró Jean-Marie Le Pen (padre de Marine), que en los comicios europeos de ese año hizo su desembarco estelar en la política francesa al obtener 10 escaños. Reunió representantes galos, italianos, helenos y del Ulster. No obstante, los resultados de las elecciones europeas de 1989 alteraron su composición. Los eurodiputados alemanes de los Republicanos [Die Rep] chocaron con los italianos por el contencioso histórico sobre Tirol del Sur. Entonces Le Pen eligió a los germanos como socios (en detrimento de los italianos), pero sufrieron una crisis interna que los dividió y acabó hundiendo al GDE.

UKIP

Finalmente, ha sido el líder del UKIP, Nigel Farage, quien ha formado grupo parlamentario en el parlamento de Estrasburgo y no Marine Le Pen.

Asimismo, tras proyectarse diferentes diseños de alianzas europeas sin resultados (como Euronat), en el 2007 se articuló un nuevo grupo de este espectro en Estrasburgo: Identidad, Tradición y Soberanía [ITS]. ITS unió a una veintena de parlamentarios al ingresar aquel año en el hemiciclo ultraderechistas búlgaros y rumanos que se sumaron -entre otros diputados- a la italiana Alessandra Mussolini (nieta del Duce). Pero la agrupación solo duró de enero a noviembre y acabó con estrépito. Ello se debió a que la nietísima criticó a los rumanos a raíz de un crimen cometido en Italia, ya que afirmó que para ellos “romper la ley” se había convertido en “un modo de vida”. Entonces los cinco eurodiputados de esta nacionalidad abandonaron ITS, que fue inviable al perder escaños.[vii] Así pues, en el 2014 la extrema derecha simplemente ha recuperado el grupo parlamentario que dejó de tener en 1994 e intentó recomponer sin fortuna en el 2007.

En realidad, lo que realmente han demostrado los últimos comicios europeos es que la extrema derecha ya forma parte del paisaje político europeo y es capaz de ser la primera fuerza en países como Francia, Gran Bretaña o Dinamarca, al margen de formaciones de este ámbito ya hayan participado previamente en coaliciones de gobierno o brindado su apoyo parlamentario a ejecutivos. A la vez, la dificultad de unir los esfuerzos de sus rótulos más importantes en Estrasburgo para conformar un único gran grupo ha mostrado las debilidades inherentes a todo intento de conformar lo que podríamos designar como una “internacional de ultranacionalistas”, dados los numerosos elementos de fricción que existen entre sus partidos.[viii] Además, esta dispersión indica que difícilmente podrán obstaculizar decisiones de la Eurocámara.

Desde nuestra perspectiva, pues, el ascenso de los nacional-populismos en las últimas elecciones del europarlamento no es un fenómeno novedoso, en la medida que se ha producido de forma ininterrumpida (aunque con altibajos) desde que en los comicios de 1984 el FN francés cosechó casi un 10.9% de los sufragios y está vinculado sobre todo al desgaste de los partidos tradicionales y sistemas políticos. En suma, los buenos resultados de diversas fuerzas de este ámbito “normalizan” su presencia en la escena política.

¿El futuro es ciberpopulista? Podemos y el M5S

La globalización, además, impulsa el populismo. Por una parte, los cambios que ha comportado “han excavado un surco entre vencedores y perdedores”, generando entre los últimos una situación psicológica “impregnada de resentimiento, desilusión y chasco sobre la cual los partidos populistas capitalizan sus éxitos, capeando y fomentando la protesta contra las clases políticas responsables de la situación”, advierte Tarchi.[ix] A la vez, ganan centralidad las actitudes críticas ante la integración en Europa y ante la inmigración.

BeppeGrillo

Beppe Grillo, líder del M5S.

Por otra parte, la globalización ha tenido una incidencia decisiva al generar la “aldea global” comunicativa que apuntó a los años sesenta el filósofo canadiense Marshall McLuhan. Ahora las redes sociales generan una comunicación inmediata y conforman una “plaza electrónica” que se define por la participación de sus miembros sin jerarquías. Internet permite así proyectar en el mundo virtual la utopía populista por excelencia: construir la “plaza” que reúne el pueblo sin jerarquías y donde todo el mundo participa en función de su afán e interés y abre las puertas a una “democracia electrónica” que puede ser tan imperfecta como la real.[x]

Las experiencias del Movimiento 5 estrellas [M5S] en Italia (con un 21.1% de los votos y 17 escaños) y de Podemos en España (con un 7.9% de los votos y 5 escaños) son sus indicadores más vistosos, más allá de sus obvias diferencias ideológicas, escenificadas en Estrasburgo: mientras Podemos se ha integrado en el Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica, el M5S lo ha hecho en el que lidera Nigel Farage antes citado, la Europa de la libertad y de la democracia directa. Actualmente, pues, asistimos a la eclosión de una oleada populista cuyas dinámicas son tan nuevas como desconocidas.

Notas

[i] Véase la respecto F. Panizza (comp.), “Introducción”, en El populismo como espejo de la democracia (Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2009 [1ª ed 2005]), p. 13.

[ii] M. Tarchi, L’Italia populista. Dal qualunquismo ai girotondi (Il Mulino, Bolonia, 2003), p. 32.

[iii] R. Dahrendorf (entrevista d’Antonio Polito), Después de la democracia (Crítica, Barcelona, 2002), p. 91.

[iv] “Ernesto Laclau: ‘El populismo garantiza la democracia’”, http://www.lanacion.com.ar/719992-ernesto-laclau-el-populismo-garantiza-la-democracia (10/VII/2005).

[v] P.-A. Taguieff, L’illusion populiste (Berg International, París, 2002), pp. 132.

[vi] Es interesante al respecto Cas Mudde, “The Far Right and the European Elections” Current History, Volume: 113, Issue: 761 (2014): 98-103. Es accesible on-line en http://works.bepress.com/cas_mudde/75

[vii] “La extrema derecha se queda sin grupo en la Eurocámara”, El País (15/XI/2007).

[viii] Sobre las dificultades de la extrema derecha para formar un grupo propio en Estrasburgo y sus tensiones, véase X. Casals, Ultrapatriotas. Extrema derecha y nacionalismo de la guerra fría a la era de la globalización (Crítica, Barcelona, 2003), pp. 139-156

[ix] M. Tarchi, L’Italia populista, p. 70.

[x] Véase al respecto Véase J. Sànchez, La democràcia electrònica (Barcelona, UOC, 2005).


AUSTRIA O LA NORMALIZACIÓN DE LA ULTRADERECHA

diciembre 24, 2017

El líder del Partido Popular de Austria (ÖVP) y el del Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), Heinz-Christian Strache, que han formado un gobierno de coalición (foto de Roland Schlager-AFP).

LA FORMACIÓN DE UN GOBIERNO DE COALICIÓN ENTRE LA DERECHA Y LA ULTRADERECHA EN AUSTRIA ES UN HECHO RELEVANTE por tres razones que detallamos a continuación.

1. Indica que la derecha está dispuesta a modular un discurso cercano a la ultraderecha y a pactar con ella. El ÖVP que lidera Sebastian Kurz (conocido como el “Macron austriaco”) utilizó en la campaña electoral un discurso cercano al del ultraderechista FPÖ, que lidera Heinz-Christian Strache, hasta el extremo de que el último acusó al primero de haberle “robado” su programa. Tras los comicios ambas formaciones han constituido un gobierno de coalición. Tal decisión supone una normalización política de la derecha populista que encarna el FPÖ y de sus mensajes, dotados de “respetabilidad” al difundirse en el conjunto del espectro político de la derecha primero y al acceder al gobierno después.

2. La reacción de oposición ante la entrada del FPÖ en el gobierno ha tenido escaso impacto si la comparamos con la que suscitó su primer gobierno de coalición entre 1999 y 2002. Entonces la UE presionó a Austria y el nuevo ejecutivo, sujeto a tensiones externas e internas, acabó convocando comicios anticipados. Ahora la UE ha dado su beneplácito al gobierno, que se ha comprometido a no convocar ningún referéndum sobre una eventual abandono de la organización por parte de Austria.

Esta escasa oposición a la extrema derecha se advirtió también en las elecciones presidenciales francesas celebradas en mayo de 2017, cuando Marine Le Pen logró pasar a la segunda vuelta. Las reacciones de rechazo hacia la candidata fueron entonces un pálido reflejo en relación a las que produjo el acceso a la segunda vuelta de su padre, Jean-Marie Le Pen, en los comicios presidenciales de 2002. Y si este obtuvo entonces el 17.7% de los votos ahora su hija ha captado el 33.9%. Por consiguiente, el rechazo hacia la ultraderecha institucionalizada se diluye cada vez más.

3. El nuevo ejecutivo está dispuesto a batallar más allá del plano simbólico por la modificación de las fronteras. Lo ha demostrado la intención de Viena de conceder el pasaporte austríaco a la minoría germanófona del Alto Adigio, lo que ha supuesto un choque con Roma ante tal intrusión en sus fronteras. De este modo, el gobierno ÖVP-FPÖ parece no estar dispuesto a andarse con remilgos a la hora de proyectar un desacomplejado nacionalismo expansivo que supone un enfrentamiento con países vecinos, algo inusual en un gobierno de la UE.

En síntesis, el caso de Austria ilustra la progresiva normalización de la ultraderecha: su ingreso en el gobierno no suscita grandes reacciones de inquietud por parte de la UE, abre la puerta a la emulación de una alianza similar en otros países y, además, cuestiona las fronteras entre miembros de la misma organización. Será necesario, pues, seguir con atención su trayectoria.