¿UN PRESIDENTE DE ULTRADERECHA PARA BRASIL? TRES APUNTES SOBRE EL CASO BOLSONARO

agosto 13, 2018

 

Cartel de la candidatura de Jair Bolsonaro.

 

JAIR BOLSONARO ES EL MILITAR ULTRADERECHISTA QUE ASPIRA CON CRECIENTES POSIBILIDADES A LA PRESIDENCIA BRASILEÑA si el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, que encabeza las encuestas y está en la cárcel, no concurre finalmente a estas elecciones previstas en octubre.

Por ahora, Lula ha sido proclamado candidato el Partido dos Trabalhadores [Partido de los Trabajadores, PT] y acapara un 30% de intención de voto, pero la ley le impide presentarse a los comicios. El expresidente se ha convertido en la bestia negra de la derecha, que ha expandido su rechazo entre las clases medias.

Una ultraderecha a caballo del pasado y del presente

El segundo aspirante, muy distanciado del anterior, que logra mantener un significado apoyo en las encuestas es Bolsonaro. Este es un diputado ultraderechista y capitán del ejército en la reserva de 62 años que lidera el Partido Social Cristão [Partido Social Cristiano, PSC].  Según los sondeos, acapara el 17% de intención de voto de los futuros comicios.

Aunque ya nos hemos hecho eco del ascenso de Bolsonaro en los sondeos en este blog, nos interesa ahora hacer tres precisiones al respecto. Desde nuestra óptica, Bolsonaro supone una nueva síntesis ideológica alumbrada por la ultraderecha latinoamericana con tres elementos destacados, que reflejan el legado de la Guerra Fría y los nuevos derroteros de este sector ideológico, detallados a continuación.

1. El legado de la dictadura brasileña de la anticomunista Doctrina de Seguridad Nacional.

Es relevante que un general retirado, Hamilton Mourao (miembro del Partido Renovador Trabalhista Brasileiro [Partido Renovador Laborista Brasileño, PRLB]), haya sido nombrado vicepresidente de la candidatura de Bolsonaro. Ello supone rubricar la reivindicación por parte de Bolsonaro de la dictadura castrense que rigió el país (1964-1985), de la que Mourao es un admirador.

La autocracia militar brasileña fue el primer régimen de América Latina fundado en la llamada Doctrina de Seguridad Nacional [DSN] durante la Guerra Fría. Fueron regímenes que desplegaron un terror de Estado que aplicó métodos coloniales de lucha contra la insurgencia y los militares ocuparon el poder de forma colegiada para luchar con un enemigo -el comunismo- considerado a la vez local y global.

2. El gran influjo que han cobrado los sectores evangélicos

Bolsonaro cuenta con una importante bolsa de seguidores evangélicos y este electorado es un objetivo prioritario de su candidatura, lo que indica el poder creciente de los sectores protestantes en América Latina, capaces de decantar el resultado de unas elecciones en distintos países.

El ascendiente de iglesias evangélicas en América Latina tuvo su inflexión durante la Guerra Fría, cuando las Fuerzas Armadas estimularon su penetración como contrapeso a los católicos por su compromiso con los pobres y comunidades indígenas. De hecho, el terror de Estado en Guatemala incluso se revistió de una singular legitimidad teológica con el gobierno entre 1982 y 1983 del mesiánico general Efraín Ríos Montt, vinculado a la Iglesia Verbo, la rama guatemalteca de la estadounidense Gospel Outreach. Este manifestó que “los guatemaltecos son el pueblo elegido del Nuevo Testamento. Somos los nuevos Israelitas de América Central”.

3. Las ansias de “limpieza social”: entre Trump y Duterte

Bolsonaro, sin embargo, encarna aspectos novedosos, pues estaría alumbrando un liderazgo populista a medio camino de Donald Trump (por su xenofobia y su exaltación de la libertad de recurso a las armas) y el presidente filipino Rodrigo Duterte, al defender la tortura de los delincuentes y las ejecuciones extrajudiciales por parte de la policía.

El fenómeno que encarna Bolsonaro, pues, configura una nueva síntesis ideológica y un dinámico populismo de extrema derecha, en este caso en la mayor economía de América Latina.

Conclusión

En suma, y como ya apuntamos, en Bolsonaro confluyen dos vectores tradicionales de la derecha extremista brasileña -el mesianismo bíblico y una sólida tradición de intervencionismo militar- con un populismo autoritario en sintonía con los nuevos aires de EE.UU. (Trump) y Filipinas (Duterte).

En este sentido, Bolsonaro encarna una nueva síntesis ideológica de extrema derecha que es capaz de generar una importante movilización populista, situada en una encrucijada entre pasado y presente.


¿TIENE BANNON UNA VARITA MÁGICA PARA LA ULTRADERECHA EUROPEA?*

julio 30, 2018

Steve Bannon y Marine Le Pen (foto de AFP/Philippe Huguen).

EL DESEMBARCO EN EUROPA DE STEVE BANNON, el ex estratega electoral y ex asesor presidencial de Donald Trump, ha levantado grandes expectativas. Bannon anunció el martes la creación de una estructura con sede en Bruselas para facilitar la coordinación de las fuerzas de derecha populista de la UE en vistas a los comicios del próximo año.

El ente que promueve se llama The Movement y su referente es la Open Society del magnate filántropo George Soros (aquí la respuesta de Patrick Gaspard, Presidente de Open Society Foundations). Pero si ésta difunde la democracia liberal en Europa, The Movement pretende asesorar a la ultraderecha sobre la difusión de mensajes y el uso de datos en la Red, y promover un macrogrupo en el Parlamento de Estrasburgo capaz de bloquear y minar la UE.

El anuncio ha levantado gran expectación mediática por el eventual impacto político que pueda tener la entidad, pero consideramos que debe verse con cautela por las tres razones que se exponen a continuación.

1. Unir a la ultraderecha europea ha sido imposible hasta hoy

La extrema derecha ha sido incapaz de unirse en un grupo en el Parlamento Europeo, pese a los beneficios e influencia que ello le reportaría. Es una vieja aspiración de este espectro político iniciada en 1979, cuando el Movimiento Social Italiano [MSI] impulsó la Euroderecha en las elecciones europeas de ese año. Entonces quiso tener grupo propio en Estrasburgo uniendo fuerzas de varios países, pero no tuvo éxito.

También han fracasado los intentos posteriores. Sucedió con el Grupo Técnico de Derechas Europeas, constituido en 1984 y liderado por Jean-Marie Le Pen, que se rompió en 1989 por tensiones de germanos e italianos por el Tirol. Le siguió en 2007 el grupo Identidad, Tradición y Soberanía [ITS], que concluyó abruptamente ese año al chocar rumanos e italianos.

Tras los comicios de 2014, las fuerzas de derecha populista formaron dos grupos en Estrasburgo: el Grupo Europa de la Libertad y la Democracia Directa [EFDD], que abandera el Partido de la Independencia del Reino Unido [UKIP], y el Frente Nacional lepenista (ahora Agrupación Nacional [RN]), que lidera la Europa de las Naciones y de las Libertades [ENF]. Es más, en el Hemiciclo europeo, formaciones que se asemejan en su afán de limitar la inmigración y revitalizar fronteras militan en grupos diversos: la magiar Fidesz está en el Partido Popular Europeo [EPP]; la polaca Ley y Justicia [PiS], en el Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos [ECR], y la húngara Jobbik en ninguno.

¿Por qué se produce esta situación? Porque unificar la extrema derecha supone crear una internacional de ultranacionalistas cuyos intereses, por definición, pueden entrar en conflicto. Es, pues, improbable que Bannon resuelva este problema y se geste un macrogrupo en Estrasburgo, aunque en política nada es imposible.

A la vez, por encima de los discursos impera el pragmatismo. Existen cada vez más gobiernos críticos con políticas de la UE (como los del grupo de Visegrado), pero de ahí a predicar el fin de la Unión hay un trecho. En tal sentido, es significativo que Gran Bretaña no haya logrado crear una cuña para negociar bilateralmente aspectos del Brexit con algún Estado miembro. La UE, pues, mantiene su mala salud de hierro. Otra cosa es ver con qué principios y valores perdurará.

2. La ultraderecha europea ya es ducha en la Red

Bannon demostró en los comicios presidenciales de EE.UU. su habilidad en el manejo de datos de la Red para canalizar el mensaje político. ¿Supone esto que la extrema derecha europea va a obtener gracias a él réditos sustanciales de Internet? En realidad, sus partidos hace tiempo que explotan las redes sociales con habilidad, hasta el punto de que se ha hablado de una ‘fachosfera’.

El Frente Nacional fue la primera formación gala en disponer de web y Marine Le Pen tiene 1,5 millones de seguidores en Facebook. Asimismo, el Partido de la Libertad de Austria [FPÖ] ha hecho notables campañas virales: un rap que en 2013 cantó su líder y hoy vicepresidente, Heinz-Christian Strache, supera 1.300.000 visualizaciones (en un país de 8,3 millones de habitantes), y en las últimas elecciones austriacas el FPÖ creó la sitcom ‘The Hubers’ con gran éxito.

Bannon, pues, puede ofrecer know how en uso de Internet, especialmente en datos de usuarios, pero la influencia actual de la ultraderecha en este canal es ya harto importante. Por tanto, su ayuda no tiene por qué suponer necesariamente un cambio exponencial en este campo.

3. Existen audiencias múltiples de intereses contrapuestos

En los comicios presidenciales de Estados Unidos, Bannon trabajó con un electorado diverso, pero con relevantes denominadores comunes al ser unas elecciones presidenciales. En cambio, unos comicios simultáneos en la UE presentan electorados estatales y regionales, con intereses diversos y contrapuestos. Por tanto, es un reto más complejo dirigirse a una audiencia tan fragmentada con mensajes supuestamente unificadores.

Conclusión: ¿qué puede aportar Bannon?

Desde nuestra óptica, Bannon puede ciertamente influir en la eficacia de la campaña electoral ultraderechista, como ha remarcado su biógrafo Tilman Jens, y consideramos que puede hacerlo de dos formas. Uno es facilitar la relativa homogeneización de mensajes de la ultraderecha europea y estadounidense, en el marco de un proceso iniciado en los años 60 que originó una ‘extrema derecha euro-americana’. El otro es que Bannon, como agente externo al universo de la extrema derecha europea, pero con contactos diversificados en la misma, tiene cierto margen de maniobra para facilitar aproximaciones entre sus actores (aunque existen ya ámbitos de colaboración entre ellos, como ilustran los grupos de Estrasburgo).

Pero, sobre todo, debe resaltarse que el mero anuncio de The Movement, aún en mantillas, ha dado gran visibilidad a la ultraderecha europea. Ello indica que el influjo de este estratega radica en lo que ha hecho (llevar a la Casa Blanca a un extremista), más que en lo que pueda hacer. Encarna el Yes We Can, el Sí se puede, de la ultraderecha. Y si el teórico de la comunicación Marshall McLuhan afirmó que “el medio es el mensaje”, ahora el mensaje es el propio Bannon como icono de victorias ultraderechistas pasadas y futuras. He ahí la clave de su magnetismo.

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* Este artículo fue publicado originalmente como Xavier Casals, “¿Tiene Bannon una varita mágica para la ultraderecha europea?”, agendapublica.elperiodico.com (25/VII/2018).


¿HA EXISTIDO UN INDEPENDENTISMO CATALÁN FASCISTA TRAS LA MUERTE DE FRANCO?

julio 11, 2018

Cartel del PNSC (fondo de la UAB).

 

¿QUÉ RELACIÓN SE HA ESTABLECIDO HISTÓRICAMENTE ENTRE FASCISMO Y CATALANISMO? Esta ha sido la cuestión que han abordado desde distintos ángulos una veintena de historiadores en una obra colectiva en catalán titulada El catalanisme davant del feixisme (1919-2018), con distintos análisis abarcan un siglo de historia.

Los tres editores de esta interesante aportación (Enric Ucelay-Da Cal, Arnau Gonzàlez Vilalta y Xosé Manoel Núñez Seixas) han plasmado así la conclusión que puede extraerse de la lectura conjunta de los trabajos: “De este volumen, salen explicaciones nuevas, originales y de relevancia, que se pueden sintetizar en una primera conclusión: fascistas catalanistas, sí, ha habido, y quizás muchos, pero fascismo catalanista, no. Así de claro y de complicado a la vez”.

Por nuestra parte, hemos elaborado para la obra una aproximación al período que abarca desde la muerte de Franco hasta el presente. De este modo, nuestro capítulo se titula “Ha existit un feixisme nacionalista-independentista català (1975-2016)?” [¿Ha existido un fascismo nacionalista-independentista catalán (1975-2016)?]. En este estudio planteamos que durante el período reseñado, en Cataluña se produjeron tres evoluciones distintas. Estas, además, se sucedieron en términos cronológicos, como exponemos a continuación.

Una evolución desde la extrema derecha hacia el catalanismo (1978-1980)

La encarnó el disuelto Círculo Español De Amigos De Europa [CEDADE]. Entre 1978 y 1980 este colectivo neonazi (cuya sede central estaba en Barcelona) no solo editó propaganda en catalán y de carácter catalanista, sino que también creó un grupúsculo instrumental: el Partit NacionalSocialista Català [PNSC].

Este rótulo se difundió mediante adhesivos y carteles en el breve período de tiempo citado.

Una evolución del independentismo hacia la ultraderecha (1980-1982)

La plasmó el grupúsculo independentista Nosaltres Sols! [NS!], activo entre 1980 y 1982, con un efímero paso de sus integrantes por Estat Català. Este rótulo ganó eco al lanzar la campaña “xarnegos fora!” y su lema alcanzó notoriedad en la precampaña electoral de los comicios legislativos de octubre de 1982, al crear una significativa controversia política.

Para el lector no familiarizado con el término “xarnego”, señalamos que -según el Diec– este tiene una acepción peyorativa: “Inmigrante castellanoparlante residente en Cataluña, dicho despectivamente”.

Una nueva síntesis ideológica que supera la dicotomía Cataluña-España (2002-2015)

La reflejó la irrupción de la Plataforma per Catalunya [PxC], constituida el 2002 y que conoció un largo ciclo de ascenso y un súbito declive entre los comicios locales del 2003, 2007, 2011 y 2015. Aludimos en este caso a una nueva síntesis ideológica en la medida que este partido superó -aunque de forma limitada- las contradicciones que crea el eje catalanismo-españolismo con el lema “Primero los de casa”. Este eslogan proyectó un eje ideológico que contrapuso “autóctonos” (se sintieran estos catalanes o españoles) y foráneos (inmigrantes).

Como ya explicamos en este blog, la confluencia de tres factores provocó el eclipse de la PxC en los comicios locales de 2015: la crisis interna del partido; el impacto del proceso secesionista (que monopolizó la agenda política en detrimento de otras cuestiones y creó una dinámica electoral inclusiva); y la irrupción de nuevas marcas anti-establishment.

Pronósticos imposibles

En el libro mencionado finalizamos nuestro análisis señalando estas eventuales tendencias de futuro: “En este marco la ultraderecha puede continuar estancada y marginal, persistir su carácter dual (fracturada entre separatistas catalanes y ultranacionalistas españoles) o generar nuevas síntesis ideológicas hoy imprevisibles que le permitan progresar en las urnas”.

Desde nuestra óptica es difícil ir más allá de lo apuntado en la obra, pues -paradójicamente- el único pronóstico que hoy puede hacerse (tanto en relación a la política catalana como española) es que resulta imposible hacer pronósticos.


LA RATA NEGRA, LA MASCOTA DEL NEOFASCISMO EUROPEO QUE SURGIÓ DE MAYO DE 1968

mayo 19, 2018

La rata negra nació en 1968 en la Facultad de derecho de Assas.

EN ESPAÑA  “EL VIEJO TOPO” es el nombre de una cabecera de publicación izquierdista ampliamente conocida. Pues bien, frente al topo izquierdista, la ultraderecha europea posee una mascota también subterránea y contracultural: la rata negra. Su origen radica en el “mayo blanco de 1968”: es decir, en la contrarrevolución que generó la revolución de mayo de 1968. Esta es su historia.

A la reconquista de las aulas: el Groupe Union-Droite [GUD]

Después de la revuelta de mayo, sectores neofascistas -apoyando al gobierno- se lanzaron a la “reconquista” de las universidades. La lucha que se produjo entre elementos izquierdistas y ultraderechistas fue especialmente dura en la Facultad de Derecho de Assas, donde los enfrentamientos entre estudiantes de ideologías opuestas generaron verdaderas batallas campales.

En el curso de las últimas, los izquierdistas insultaban a los neofascistas llamándoles “ratas”. Paralelamente, un grupo de extrema derecha de la Facultad, el Groupe Union-Droite [GUD], confeccionó murales de propaganda en los que uno de sus mimebros, Jacques Marchal (antiguo militante del agresivo colectivo Occident), dibujó una rata negra haciendo comentarios irónicos sobre la situación en el lugar, tanto favorables como desfavorables al GUD.  Se había inspirado en las creaciones del dibujante de cómic franco-belga Raymond Macherot (1924-2008): los roedores Anthracite y Chlorophil.

Anthracite fue un personaje del cómic francés en el que se inspiró el “rat noir”.

El humor manifestado por aquella rata negra del GUD atrajo la atención de los estudiantes, incluyendo a algunos de sus enemigos. Por otra parte, los colectivos ultraderechistas empezaron a asumir su identificación con el roedor negro que de ellos hacía la izquierda y el resultado de todo ello fue que la “rata negra” devino la mascota neofascista de Assas.

Ésta última pronto ganó una popularidad que trascendió el marco local y se difundió entre la juventud neofascista francesa para cobrar una popularidad notable, especialmente en Francia y Bélgica, por lo que devino un emblema del neofascismo europeo, asociándose a la cruz céltica en numerosos casos.

La cruz céltica y la rata negra, dos símbolos del neofascismo europeo desde inicios de los años setenta.

Una tardía llegada a España

Esta difusión internacional del símbolo fue debida, sobre todo, a la edición de sendas revistas underground publicadas en Francia e Italia: Alternative (París, 1973-1975), dirigida por el propio Marchal, y La voce della fogna (La voz de la alcantarilla, Florencia, 1974-1983).

Sin embargo, en España no tuvo eco hasta bien entrados los años ochenta, cuando la rata negra fue popularizada por dos publicaciones: La peste negra (Madrid, 1985-¿1987?), editada por el colectivo anarcofascista madrileño Bases Autónomas [BB.AA.], y Alcantarilla (Barcelona, 1986-1988), editada por el colectivo Europa.

Esta tardía difusión de la rata negra como mascota del neofascismo español fue ilustrativa de la escasa y limitada renovación que experimentó al ultraderecha española en relación al conjunto del neofascismo europeo durante el franquismo y el postfranquismo.

La voce della fogna, publicada en Florencia, popularizó a la rata negra en Italia.

Cuando ya han transcurrido más de 40 años desde su creación, el neofascismo europeo  no ha sido capaz de engendrar un nuevo símbolo que substituyera al “rat noir” sesentayochista. Así, por ejemplo, en los años noventa el cómic francés Noir et Rouge (Grenoble, 1991-¿1992?) ha continuado difundiendo a esta mascota, aunque adaptada a los nuevos tiempos: el dibujante Sergueï hizo una fusión de la nueva generación ultraderechista que representaban los skinheads y la simbología heredera de mayo en una rata negra que era cabeza rapada.

En definitiva, la contrarrevolución de mayo no estuvo exenta de un grafismo imaginativo y dotó al neofascismo europeo de una mascota con la que hoy aún se identifica.

[Este artículo es una traducción con algunos cambios de nuestro trabajo “Una mascota per al neofeixisme europeu: la rata negra”, L’Avenç, 176 (diciembre 1993), p. 15. Puede descargarse el PDF aquí]. Esta entrada se publicó en diciembre de 2010 y  con el aniversario de mayo de 1968 la hemos reeditado.

Referencias

Sobre el origen de la mascota, véase una entrevista a Marchal habla en Devenir, nº 13.

Sobre el personaje de cómic que la inspiró, véase la obra colectiva, Les rats maudits, p. 13. Sobre su significado político, véase R. Montero, “Jack Marchal, la imaginación al poder (¿o en la oposición?)”, Alcantarilla, 12 (marzo-abril 1988), pp. 24-27.

Sobre la contrarrevolucion de los estudiantes franceses de de 1968, véase nuestros trabajos: “França: el maig ‘blanc’ desconegut”. L’Avenç, 176 (diciembre 1993), pp.8-17. ISSN: 0210.0150;  “El mayo blanco francés”, El Viejo Topo, 121 (septiembre 1998), pp. 26-28.


1968: EL DESCONOCIDO “MAYO NEOFASCISTA” FRANCÉS*

mayo 12, 2018

Cartel de Occident: “Por una revolución popular nacionalista antimarxista/anticapitalista” (imagen de  www.resistances.be).

 

MAYO DEL 68 SUELE ASOCIARSE GENERALMENTE A LA IRRUPCIÓN DE LA NUEVA IZQUIERDA. Sin embargo, este episodio político influyó notablemente en la evolución del neofascismo francés y europeo y los cambios que experimentó la extrema izquierda tuvieron su réplica -parafraseando a Lewis Carroll- en el otro lado del espejo. La propia génesis de los hechos de mayo aparece estrechamente vinculada a los avatares de la ultraderecha francesa, concretamente a una formación activista y violenta, el Mouvement Occident [Movimiento Occidente], más conocido como Occident.

Occident: ¿Detonador del mayo francés?

A mediados de los años sesenta, la extrema derecha francesa se hallaba en crisis y fragmentada. Al abandono de Argelia y al consiguiente hundimiento de la Organisation Armée Secrète [OAS, Organización del Ejército Secreto] había sucedido el fiasco de la candidatura del ultraderechista Jean-Louis Tixier-Vignancour en las elecciones presidenciales de 1965 (5.2% de los votos). En este contexto emergió el grupo Occident. Fundado en 1964 por disidentes del movimiento neofascista Europe-Action [Europa-Acción] y agrupando algunos ex-miembros de la OAS, Occident reunió una militancia escasa (unos 800 miembros) pero consiguió gran notoriedad por su recurso a la acción directa en pleno Quartier Latin. “Es el prototipo de escisión estúpida”, comentarían más tarde algunos de sus impulsores.

El grupo no contaba con local ni medios económicos, e intentó salir de la marginalidad política buscando protagonismo en los medios de comunicación, aunque los comentarios fueran peyorativos. Así, entre 1964 y 1968 los choques entre neofascistas y ultraizquierdistas se hicieron cada vez más frecuentes en París y en algunos campus universitarios, a la vez que la dureza de las peleas fue en aumento: cadenas de bicicleta, cascos de motorista, porras y cinturones claveteados devinieron armas habituales en las trifulcas.

El enfrentamiento con la extrema izquierda se polarizó en el eco que el conflicto vietnamita tenía entonces en Francia. Como respuesta al apoyo de la izquierda al Viet-cong, a través de los llamados comités Vietnam de Base, se creó un Frente Unido de Apoyo a Vietnam del Sur, anticomunista, liderado por Roger Holeindre (dirigente de Occident), que difundía consignas como “La bomba H sobre Hanoï” o “Marines a Hanoï”. El 28 de abril de 1968 una exposición del frente dirigido por Holeindre fue arrasada por un comando izquierdista. El detonador de las jornadas de mayo se había puesto en marcha.

Mitin de Occident en 1964 en París (imagen de npa2009.org).

La revolución: división y desconcierto  

Occident reclamó venganza y anunció un acto el 2 de mayo en Nanterre. Los estudiantes de extrema izquierda tomaron el anuncio como un desafío: “Fascistas que habéis escapado de Diên-Biên-Phu [la batalla en la que fueron derrotadas las tropas francesas en Vietnam en 1954], no escapareis de Nanterre”. El decano, ante la tensa situación, decidió cerrar la facultad. Al día siguiente, los militantes de extrema izquierda se concentraron en la Sorbona, y tras la agresión de un grupo de neofascistas, se generalizó el enfrentamiento entre estudiantes y policía. Un miembro de Occident, en la huida, lanzó un cóctel molotov. Era el primero de las jornadas de mayo.

La revuelta había comenzado. ¿Qué hacer? El desconcierto y la división caracterizaron la actitud de los jóvenes neofascistas desde el primer momento, atrapados por sus contradicciones. ¿Debían unirse a la revuelta junto a la extrema izquierda? ¿O debían apoyar al general Charles De Gaulle, quien había claudicado abandonando Argelia y represaliado a la OAS? La evolución de los acontecimientos decantó al neofascismo hacia el orden establecido. “¡Expulsad a Cohn-Bendit!” o “¡La Sorbona para los franceses!”, eran algunos de los lemas coreados en las manifestaciones.

Los servicios de información gaullistas buscaron apoyo entre la ultraderecha (incluyendo los seguidores de Occident) para contener la agitación estudiantil. Occident, finalmente, se inclinó por sumarse al bando del gobierno y entre mayo y junio de 1968 sus militantes fueron autores de diversas provocaciones contra comités de huelga de obreros y estudiantes y asaltaron locales del Partido Comunista. Cuando el 12 de junio las autoridades disolvieron los movimientos de extrema izquierda, Occident quedó indemne. René Capitant -Ministro de Justicia- declaró que “El movimiento Occidente tal vez ha empleado la violencia, pero no se ha manifestado como un movimiento subversivo”. Finalmente, el 31 de octubre de 1968 Occident fue disuelto, dejando tras de si una estela mítica.

La herencia neofascista de mayo

Occident se creó una imagen de extrema derecha “pura y dura” y lanzó una propaganda un tanto imaginativa. A la vez, mostró claramente las contradicciones del neofascismo francés, incapaz de convertirse en una fuerza rupturista. Ya en 1977, François Duprat, ex-dirigente de Occident, manifestó que “en mayo de 1968, la actitud de los nacionalistas que se vendían a las policías paralelas, me ha repugnado”. Sin embargo, la experiencia política de las jornadas de mayo resultó de gran influencia en la trayectoria posterior de la extrema derecha francesa.

Manifestación de Occident en mayo de 1968  (imagen de www.francetvpro.fr) .

La herencia de Occident fue recogida por Ordre Nouveau [ON, Orden Nuevo] -partido creado en 1969- que configuró el sector más vanguardista del neofascismo francés. ON contó con numerosas mujeres en sus filas (hecho hasta entonces insólito), llegando a reunir 5.000 militantes y a organizar en el Palacio de los Deportes de París en 1970 la mayor concentración de extrema derecha efectuada en Francia desde la posguerra. Al igual que Occident, su violencia le valió la prohibición en 1973; la mayoría de sus cuadros y militantes terminaron por confluir en el Front National [FN, Frente Nacional] dirigido por Le Pen.

Mayo también propició la eclosión de la llamada Nouvelle Droite [Nueva Derecha], agrupada en torno al Groupement de recherche et d’études pour la civilisation européenne [GRECE, Grupo de Investigación y de Estudios para la Civilización Europea]. Creado oficialmente en 1969 y dirigido por antiguos militantes neofascistas, el GRECE llevó a cabo una amplia renovación del discurso de la derecha radical francesa, buscando nuevos temas y nuevos enfoques y pretendiendo elaborar un “gramscismo de derecha”. A este respecto, la historiadora Anne-Marie Duranton Crabol afirma que “las preocupaciones de la Nueva Derecha llevan la imprenta posterior al mayo de 1968: regionalismo, feminismo, ecologismo, crisis de las instituciones establecidas como la Escuela y el Ejército”.

Mayo del 68, en síntesis, actuó sobre la ultraderecha francesa y europea como un catalizador político y los activistas neofascistas de los años setenta quedaron marcados por aquellas tempestuosas jornadas. En 1977, un anónimo exdirigente de comandos que atentaron contra el movimiento antimilitarista francés a inicios de los setenta, convencido de luchar en una guerra contra la subversión, manifestó que “a nuestra manera, éramos los niños del mito revolucionario de mayo de 1968 en su versión derechista”.

Estrambote: lecciones de mayo

Mayo de 1986. “¡Madelin paga tu cuota!” era el lema que figuraba en una pancarta del tradicional cortejo anual de la extrema derecha frente a la estatua de Juana de Arco en París (foto de www.resistances.be). El mensaje iba dirigido a Alain Madelin, a quien Jacques Chirac había nombrado Ministro de Industria dos meses antes. Madelin había iniciado una precoz carrera política militando en el grupo Occidente y su entrada en el gobierno conservador fue considerada una traición por algunos de sus antiguos correligionarios y el ultraderechista periódico Présent (1-2/V/1986) no dejó de recordar irónicamente su pasado: “He aquí un muchacho que nosotros hemos conocido en […] Occidente y en el Frente Unido de Apoyo a Vietnam del Sur, más extremista que el más convencido de los coroneles de los Boinas Verdes. Nada era bastante `duro’ para él”. Esta fue la evolución de un exmiembro de Occident. ¿Fue un hecho excepcional?

Otro exmilitante del colectivo, Alain Robert, hizo estas declaraciones interesantes al respecto en 1977: “Algunos camaradas, después de Mayo del 68 han tenido su ‘tentación mayoritaria’: continuar el mismo combate, pero bajo otros colores […]. Es probable que dentro de algunos años se encuentre a un cierto número de antiguos militantes de Occidente y Orden Nuevo en los cargos dirigentes de los grandes partidos no comunistas. No habrán olvidado nada, pero lo habrán aprendido todo: han querido salir del gueto donde se encuentra cerrado nuestro movimiento político y ofrecer las mismas ideas, pero bajo una presentación más respetable”.

Con el tiempo, pues, no sólo los inconformistas de la izquierda radical llegaron al poder, sino también quienes les combatían en la calle. Y es que mayo dio lecciones a todos.

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* La versión original de este texto se publicó en Xavier Casals, “El mayo blanco francés”, El Viejo Topo, 121 (septiembre 1998), pp. 26-28.

 


LA HISTORIA DE UNA FOTOGRAFÍA DE REFUGIADOS QUE SE HA CONVERTIDO EN ICONO DE LA ULTRADERECHA

abril 8, 2018

Imagen de refugiados que van de Croacia hacia Eslovenia en octubre de 2015 (Imagen Jeff Mitchell/Getty Images reproducida en The Guardian).

HOY SE CELEBRAN ELECCIONES LEGISLATIVAS EN HUNGRÍA, en las que Fidesz, el partido que dirige el presidente Viktor Orban (conocido como “Viktator” por sus detractores), parte como favorito. Como es sabido, Orban ha protagonizado una evolución política que le ha conducido del espectro de centroderecha al de la extrema derecha (pese a que su partido pertenece al Grupo Popular Europeo).

A la espera de conocer los resultados de los comicios nos parece interesante reproducir la historia de una imagen de propaganda contraria la inmigración que empleó primero el UKIP (el partido que ha liderado el eurófobo Nigel Farage) en el referendum del Brexit de 2016 y que ahora ha empleado el gobierno de Orban. Lo ha hecho en una campaña oficial de comunicación del gobierno para sensibilizar a la ciudadanía sobre “el riesgo muy serio” que desde su óptica supone la inmigración.

En esta imagen, que captó el fotógrafo Jeff Mitchell en Eslovenia (y que se siente “triste” por su uso), tanto el UKIP como el gobierno magiar han ocultado a la persona blanca que aparece en el ángulo inferior derecho. Entendemos que han obrado así con el fin de reforzar el carácter de pretendida “amenaza foránea” de los retratados.  La historia de la imagen y de su manipulación la ha explicado Rafael Cereceda en un interesante artículo (“El poster xenófobo del Gobierno calienta la campaña húngara”) en Euronews  (28/III/2018).

Reproducimos su análisis a continuación de forma íntegra, incluyendo sus imágenes (aunque hemos cambiado una para reflejar de modo íntegro el cartel del UKIP), por el interés que reviste para nuestr@s lector@s.

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El poster xenófobo del Gobierno calienta la campaña húngara

Imagen de Gábor Ács

Propaganda electoral xenófoba y con un tinte racista en Hungría. Esta semana el Gobierno ha llenado las calles con este explícito poster que llama a detener una supuesta invasión de inmigrantes.

Se trata de la misma foto -tomada en Eslovenia, por cierto- que utilizó Nigel Farage [líder del UKIP] en una campaña por el ‘brexit’ que fue denunciada a la policía por incitar al odio racial.

El caso es que en la foto original de Jeff Mitchell , además, se podía ver un hombre de raza blanca caminando junto a los inmigrantes. Pues bien. El Gobierno húngaro ha cortado el plano para que no se le vea.

Nigel Farage, casualmente utilizó la esquina derecha para poner un mensaje de voto a favor del sí, tapando también al blanco que “afeaba” la imagen.

El polémico poster de Farage, reutilizado por el Gobierno húngaro.

Entrevistado por The Guardian, el fotógrafo Jeff Mitchell consideraba “triste” que esta imagen hubiera sido utilizada contra la inmigración.

Nuestro compañero de la redacción de euronews en Budapest Gábor Ács ha podido fotografiar la campaña húngara en una parada de autobús.

La explícita campaña inunda las calles de Budapest (Gábor Ács).

Un ciudadano anónimo le añadió un papel con el siguiente mensaje extraído del Código Penal húngaro:

“Si alguien incita públicamente a la violencia o al odio contra un grupo nacional, étnico o religioso o contra cualquier miembro del grupo podría ser castigado con 3 años de prisión.

Mensaje de un ciudadano contra la campaña del Gobierno (Gábor Ács).

El Gobierno húngaro explica que la campaña forma parte de la comunicación del Ejecutivo sobre la inmigración, que entra en una nueva fase. “El Gobierno quiere subrayar el hecho de que las recomendaciones de la ONU sobre inmigración permitirían más inmigración. Creemos que la inmigración supone un riesgo muy serio y debe ser detenida. Los anuncios sobre este asunto seguirán publicándose hasta el 15 de abril” dice el comunicado de su página de Facebook.

Por email, un portavoz del Ejecutivo ha dicho a euronews que sus agencias de comunicación se limitan a utilizar imágenes que cumplen con la ley.


CÓMO LA ULTRADERECHA OBTIENE PROVECHO DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN: EL CASO DEL KU KLUX KLAN

marzo 31, 2018

Mujeres del KKK en Indiana en 1924 (imagen del blog agente provocador).

EL TRATAMIENTO INFORMATIVO DE LA EXTREMA DERECHA HA SIDO OBJETO DE ANÁLISIS ACADÉMICO LAS DOS ÚLTIMAS DÉCADAS. ¿La razón? El eco mediático de sus tesis y temas puede contribuir a darle proyección y normalizarla, lo que es objeto de controversia, como ya lo plasmamos en nuestra obra Ultrapatriotas (2003).

De este modo, por ejemplo, el politólogo Patrick Moreau señaló en 2001 que ésta no era una cuestión menor, pues estos “tienen una parte de responsabilidad” en su éxito “porque divulgan los temas populistas”: “las informaciones presentadas son, esencialmente, de contenido negativo, porque evidentemente, los contenidos negativos dan más que hablar. Los incontables talk-show que presentan las consecuencias sociales y morales de la crisis, la multiplicación de las revistas de información que sólo buscan imágenes de impacto, acaban por influir negativamente en una población a priori ya profundamente inquieta y desorientada”.

Asimismo, los también politólogos Yves Mény e Yves Surel en el 2000 señalaron en este sentido que los líderes de de los nuevos populismos de derechas “han sabido utilizar de maravilla el talón de Aquiles de la sociedad mediática; es decir, su interés casi patológico por el escándalo”.

En síntesis, el eco mediático que obtiene la ultraderecha no es un tema menor para comprender su ascenso. Por esta razón, nos ha parecido interesante reproducir una entrevista a Felix Harcourt (profesor asistente visitante de historia del Austin College), autor del ensayo histórico Ku Klux Kultureque analiza el caso del Ku-Klux-Klan en la década de los años veinte del pasado siglo. Realizada por Louis Beckeet para The Guardian, en España ha sido traducida por Emma Reverter y publicada por eldiario.es (9/III/2018), de donde la hemos reproducido al considerarla de interés para nuestr@s lector@s.

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En los años veinte, la cifra de miembros del Ku Klux Klan se disparó a lo largo y ancho de todo Estados Unidos, en parte gracias a la cobertura mediática. Una serie de reportajes de un diario pudo haber atraído a cientos de miles de nuevos miembros.

Felix Harcourt, profesor de Historia en Austin College y el autor del libro  Ku Klux Kulture, ha analizado la relación “de conveniencia” entre el Ku Klux Klan y los diarios, y las similitudes entre la discusión en torno a la atención mediática que recibió el Klan en los años veinte y algunos debates actuales.

Estamos observando el  debate en los medios de comunicación en estos momentos sobre cómo tratar con los movimientos racistas y neonazis blancos. Usted ha analizado el mismo debate que se producía hace casi 100 años. ¿Puede describirnos aquel momento?

En 1921, el periódico New York World publicó durante tres semanas una serie de reportajes en portada sobre el Klan: denunciaba a diario su ideología, sus actividades, su secretismo y su propensión a la violencia. Consiguió que todas las instituciones de la ciudad criticaran públicamente a la organización.

De hecho, al final consiguió que el Congreso de Estados Unidos celebrara una sesión sobre el creciente poder del Ku Klux Klan. Algunos calculan que The World ganó más de 100.000 lectores con esta cobertura. Sus reportajes se publicaron en otros 17 periódicos y propició que otros medios publicaran reportajes parecidos.

Según algunos cálculos, si por un lado The World ganó más de 100.000 lectores, por el otro, el Klan consiguió cientos de miles de nuevos miembros. Incluso pudo darse el caso de que se dieran de baja como suscriptores del periódico que los informaba sobre el Klan para darse de alta en la organización.

Portada de Ku Klux Kulture.

Así que pensaban: “Este es el formulario secreto de solicitud de entrada en el Klan. ¿No es horrible que se manifieste así el odio en Estados Unidos?”. Y recortaban el anuncio del periódico y decían: “Me voy a hacer miembro del Klan”.

Así era.

¿Por qué no pasó algo similar en etapas anteriores del Klan?

En cierto modo, tiene que ver un cambio de estilo de los periódicos. En los años veinte, se dio un giro de 180 grados hacia el periodismo sensacionalista y el formato tabloide. Y, sin lugar a dudas, la cobertura que dieron los periódicos sobre el Klan encaja con esta tendencia. Les permitía publicar fotos impactantes en portada y atraer mucha atención.

El Klan era perfectamente consciente de ello y añadía un aire teatral a sus actos para captar la máxima atención. Hizo un esfuerzo para invitar a periodistas, pero al mismo tiempo evitó que se acercaran demasiado ya que quería “proteger los secretos”, para proteger el mito. Era su táctica. Necesitaban la atención de los medios de comunicación y al mismo tiempo no perder su mística.

Imagen de Felix Harcourt de su cuenta de Twitter (@FelixHistory).

¿Entonces el Klan era consciente del contexto mediático en el que se movía?

Perfectamente consciente. Sabía que muchos periódicos querían fotos del Klan, nítidas y desde cerca. Así que contrató a un fotógrafo y vendía las imágenes a los periódicos locales. También sabía que un cierto tipo de actos conseguía atraer una mayor atención mediática y es por este motivo que cada vez se organizaban actos con cruces de fuego de mayor tamaño o hacían volar avionetas de las que colgaban cruces iluminadas. Hubo un esfuerzo por alimentar el espectáculo.

¿Cómo fueron en un inicio los debates en torno a la cobertura mediática y cómo cambiaron más tarde?

La tendencia inicial de los medios fue seguir el modelo de denuncia exagerada del New York World. Sin embargo, cada vez fueron más conscientes de que el Klan tenía sus estrategias para conseguir que se hablara de la organización. A veces a través de amenazas físicas. Los editores del Messenger [una revista afroamericana] recibieron un sobre con una mano amputada. Pero más a menudo, ya que crecieron en poder e influencia, vieron que el boicot era una herramienta muy efectiva, y cada vez más la publicidad, lo que les llevó a prometer ingresos por anuncios de propaganda a aquellos medios con una cobertura al menos neutral de la organización.

¿Centrarse en la publicidad les fue rentable?

Es muy probable. En los años veinte contrató a conocidas agencias de publicidad. Vemos anuncios con mucha difusión que afirman: “Esta es la verdad sobre el Klan. No escuches lo que dice la prensa”. Muchos de los principales diarios empiezan a ser conscientes de que si bien denunciar la actividad del Klan les puede proporcionar algunos nuevos lectores también pueden perder a otros.

Llegan a la conclusión de que lo que les conviene es dar una cobertura lo más neutral posible. El problema con eso, por supuesto, es que al tratar de ser imparcial lo que realmente estás haciendo es presentar al Klan como una organización normalizada y aséptica; polémica, eso sí, pero popular y ampliamente aceptada.

¿Qué organizaciones y grupos se mostraron críticos con la forma en la que el KKK era presentado en los medios de comunicación?

Los periódicos católicos, judíos y afroamericanos. Algunos periódicos afroamericanos creen que era mejor no conceder al Klan ningún tipo de publicidad en los medios, lo que en ese momento se llamó “silencio digno”. Otros, sin embargo, comparan al Klan con un incendio forestal. Cortar el oxígeno terminará por matarlo, pero mientras eso no ocurra hará muchísimo daño. Es por este motivo que algunos periódicos eran partidarios de dar una cobertura mucho más agresiva.

El Pittsburg Courier, por ejemplo, en vez de publicar un reportaje sobre una popular jornada sobre el Klan en la Feria Estatal de Texas, optó por hablar de actos que desembocaron en disturbios y violencia, con el objetivo de terminar con la percepción, alimentada por algunos de los grandes periódicos blancos, de que a la organización, a pesar de generar polémica, le iba bien.

¿Los periodistas se reían o burlaban de la organización?

Se publicaron muchas caricaturas políticas que se burlaban del Klan pero, como señaló un destacado crítico teatral de la época, la organización era capaz de seguir adelante si le tiraban pasteles a la cara. A los miembros del Klan no les afectaban este tipo de burlas. Pensaban que simplemente eran una buena muestra de que tenían los enemigos correctos y de que estaban en la dirección correcta. Así que al final estas críticas resultaron ser contraproducentes.

Usted comenta que al final el Klan optó por centrarse en sus propios medios en vez de esforzarse con los medios ajenos que hacían una cobertura que les beneficiaba.

La dirección nacional del Klan creó su propio periódico llamado el Kourier, con una K, que, a principios de 1925, afirmaba tener más de un millón y medio de lectores. Es muy probable que se trate de una cifra exagerada, como ocurre con muchas otras cifras que el Klan proporcionaba.

Sin embargo, en el supuesto de que llegáramos a la conclusión de que tenía medio millón de lectores seguiría siendo una de las publicaciones más leídas de esa época en Estados Unidos. Era una gran estrategia de propaganda y ocupaba el lugar de otros medios de comunicación, tanto a nivel local como nacional, y al mismo tiempo permitía presentar la información desde el punto de vista ideológico de la organización.

¿Qué tipo de noticias de repercusión nacional se publicaban en el periódico del Klan?

La relación entre Estados Unidos y México. Noticias sobre el presidente. Todo ello impregnado por la noción de que se trata de una publicación familiar, con lo cual podías encontrarte con una larga crítica sobre la influencia de la Iglesia católica en Estados Unidos en una página y en la siguiente una receta de tostada con pimientos o una página para los lectores más jóvenes con un chiste. También tenía crucigramas y puzles, que tenían el ridículo nombre “cruz-igrama en llamas”.

Usted ha descrito una organización cada vez más influyente que tenía su propio periódico y cada vez más socios. ¿Qué pasó? ¿Por qué no se mantuvo?

Predomina la versión de que la presión que recibía y especialmente un escándalo de uno de los líderes más importantes de la organización en Indiana, que agredió sexualmente una mujer que luego se suicidó, [desempeñaron un papel en su declive]. Estos escándalos le dieron mala imagen ante la opinión pública y propiciaron su caída. Por otra parte, hay otra versión que señala que tras la aprobación de la ley de inmigración de 1924, el Ku Klux Klan perdió en cierta medida su razón de ser y se disolvió.

Todas estas versiones plantean un problema; no tienen en cuenta el hecho de que si bien el Ku Klux Klan es una organización que desaparece, el movimiento sigue presente ya que las personas que integraban la organización, millones de miembros y millones de simpatizantes, mantienen su ideología. Así que más que decir que el Klan desaparece sería más preciso decir que evoluciona.

¿El debate en torno a la cobertura mediática que se dio en su momento sobre el Ku Klux Klan ha tenido algún impacto sobre los medios de comunicación? ¿La cobertura ha cambiado?

El impacto ha sido significativamente escaso. Es bastante triste. En los años veinte los periódicos llevaron a cabo una cruzada, con una cobertura inteligente contra el Klan, incluso cuando con este tipo de cobertura no consiguieron acabar con la organización. El hecho de que los medios que libraron esta batalla ganaran premios Pulitzer hizo que a partir de los años treinta miraran atrás y se felicitaran por haber terminado con la organización.

Entonces, los periódicos vieron que su periodismo de investigación había sido merecedor de un premio Pulitzer e ignoraron el hecho de que su cobertura había propiciado que aumentaran los miembros de la organización.

Así es. Hay muy poca conciencia histórica de la verdad sobre la relación entre el Klan y la prensa, que fue, ante todo, una relación de provecho mutuo.