¿VUELVE EL FASCISMO? ¿LA ULTRADERECHA ACTUAL REFLEJA EL RETORNO DEL FASCISMO? DOS HISTORIADORES EXPERTOS EXPERTOS EN EL TEMA ANALIZAN LA CUESTIÓN

agosto 31, 2019

 

Los historiadores Emilio Gentile (izq.) y Enzo Traverso (der.).

DONALD TRUMP, MATTEO SALVINI, MARINE LE PEN, NIGEL FARAGE… ¿VUELVE AL FASCISMO? Esta es una pregunta habitual en los medios de comunicación y foros ante el ascenso de la extrema derecha. Ahora disponemos de dos textos breves solventes y legibles, redactados en forma de entrevista que abordan la cuestión.

Ambos reflejan las tesis de dos reputados historiadores italianos de dilatado currículum y sólida reputación: Emilio Gentile (nacido en Bojano en 1946), en Quién es fascista (2019), y Enzo Traverso (nacido en Gavi en 1957),  en Las nuevas caras de la derecha (2018), del que existe versión en catalán, Els nous rostres del feixisme.

Del fascismo al postfascismo: ¿Qué ha cambiado?

¿Es posfascista la ultraderecha actual? Traverso plantea esta y otras cuestiones en una entrevista con el antropólogo Régis Meyran de 110 páginas con 87 notas. Es un diálogo con referencias numerosas a estudios, hechos y debates, y con unas respuestas llenas de matices. Todo ello le otorga complejidad sin limitar la comprensión.

Ahora bien, como la obra fue publicada en francés el 2017, la conversación pone el foco en Francia, a veces tiene referencias que el lector o lectora puede desconocer (como sucede aludir al Partido de los Indígenas de la República o al Comité Invisible). Pese a ello, los análisis perspicaces de Traverso compensan el esfuerzo.

El historiador prefiere el término “postfascismo” para aludir a la ultraderecha actual ante los de derecha populista o el de “nacional-populismo”. Con él designa “un estado inestable, expresión de una transición inacabada entre un fascismo superado -pero que no deja de ser la matriz de su movimiento- y una derecha nacionalista que no siempre aparece como legítima y respetable en una democracia liberal”. Es, pues, “un fenómeno transitorio, en mutación, que no ha cristalizado”, desvinculado del neofascismo. Este término, de hecho, sería un oxímoron: no designa algo nuevo, sino “residual” en querer “prolongar y regenerar el viejo fascismo”.

“El fascismo ha muerto definitivamente”

Muy distinto es el punto de vista de Gentile, opuesto a la pretendida existencia de un fascismo que ha pervivido hasta el presente, como se plantea de forma habitual. Es rotundo al respecto: “El fascismo ha muerto definitivamente, pues nadie hoy -ni siquiera los neofascistas- quiere restaurar el régimen que fue derribado por la victoria irreversibles de las fuerzas antifascistas, unidas para restituir al pubelo italiano la libertady la soberanía”.

Discípulo del célebre historiador Renzo de Felize, este investigador ha escrito una breve ensayo en forma de entrevista, pues esta no refleja un diálogo real. Ello obedece a que el autor ha organizado su argumentación a lo largo de 220 páginas de reducido tamaño a partir de una secuencia de preguntas que le han formulado a lo largo de su carrera y que aún se repiten. Este formato tiene la virtud de poder plantear numerosas cuestiones habituales en foros y medios de comunicación con respuestas sintéticas.

Al desarrollar sus tesis, Gentile insiste en acotar el fascismo a su época, evitando las simplificaciones que insisten en la existencia de un “fascismo eterno” o de su permanente retorno. Al hacerlo aporta explicaciones ilustradas con hechos y episodios históricos que le confieren solidez.

En este sentido, analiza muchas cuestiones interesantes, como las relaciones entre la Resistencia y el antifascismo o la actitud del comunismo italiano ante el fascismo. Esta última fue compleja y en 1934, tras llegar Hitler al poder el año anterior y consolidarse el régimen de Mussolini, pasó de identificar a los socialistas como “socialfascistas” a buscar la colaboración con estos y con el resto de formaciones antifascistas.

Miembros de Casa Pound en Roma con máscaras con los colores de la bandera italiana (foto: Reuters).

Dos visiones divergentes y sugerentes

En suma, estamos ante dos lecturas que se complementan, que coinciden en rechazar algunos lugares comunes del debate público o mediático (como la existencia de un “islamofascismo”) y que muestran cómo se pueden argumentar visiones muy distintas sobre la relación entre la ultraderecha actual y el fascismo con solidez, por lo que recomendamos su lectura. En una época en la que se repiten tópicos desde la pobreza de información y la pereza intelectual, estos dos textos breves ofrecen sendas perspectivas inteligentes y documentadas sobre la eventual persistencia del fascismo.

 


¿CÓMO GOBERNAR CON VOX? LA SITUACIÓN QUE HA PLANTEADO LA IRRUPCIÓN DE ESTE PARTIDO EN ESPAÑA REFLEJA UN PROCESO DE “NORMALIZACIÓN” DE LA ULTRADERECHA EN EUROPA

agosto 24, 2019

 

Santiago Abascal y Marine Le Pen (foto de Vox).

LA IRRUPCIÓN DE VOX PLANTEA EN ESPAÑA UN PROBLEMA PRESENTE EN OTROS PAÍSES EUROPEOS Y QUE PUEDE RESUMIRSE EN ESTA PREGUNTA: ¿CÓMO GOBERNAR CON LA EXTREMA DERECHA?

El tema no es menor, ya que las formaciones de este espectro político no han cesado de progresar desde el lejano 1984, cuando el Frente Nacional francés [FN, convertido en Agrupación Nacional en 2018], entonces liderado por Jean-Marie Le Pen, hizo su salto estelar al parlamento de Estrasburgo en los comicios europeos de ese año con más de 2 millones de sufragios (10.9% del voto y 10 escaños).

Si los partidos de ultraderecha primero condicionaban la acción de los gobiernos, actualmente han mostrado su capacidad para devenir fuerzas de gobierno, como ilustra esta extensa nómina de formaciones: el Partido de Ley y Justicia [PiS] en Polonia, Fidesz, la Liga [Lega] en Italia, la Alianza de Ciudadanos Descontentos [ANO] en la República Checa, Nuestra Eslovaquia [SNS], el Partido de los Finlandeses [Perussuomalaiset, antes conocido como Partido de los Finlandeses Auténticos], el Partido de la Libertad de Austria [FPÖ], el Partido del Progreso [FrP] de Noruega y ¿A quién pertenece el Estado? [KPVLV] en Letonia, a los que se añade el apoyo externo del Partido Popular Danés [DF] al gobierno. Esta participación en los ejecutivos de fuerzas de ultraderecha plasma la centralidad creciente que ha adquirido este sector ideológico, sobre todo tras las elecciones europeas de 2014.

El texto precedente es un fragmento de nuestro análisis de la evolución de la ultraderecha entre 2014 y 2019 y puede leerse en su totalidad en este PDF Normalizacion de la ultraderecha-X.Casals. El trabajo, escrito la vigilia de los últimos comicios europeos, lo ha publicado Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, 145 (2019), revista que edita la Fuhem, en un interesante número dedicado al “Desconcierto europeo”.

 


ENTREVISTA A FLORENTINO RODAO: “EL SENTIMIENTO DE CULPA EN JAPÓN POR SU PARTICIPACIÓN EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL ES MUY DIFERENTE AL DE ALEMANIA”

julio 27, 2019

 

FLORENTINO RODAO ES UN HISTORIADOR EXPERTO EN JAPÓN Y BUEN CONOCEDOR DEL MUNDO ASIÁTICO. Este catedrático de la Universidad Complutense nacido en Madrid en 1960 es bien conocido por diversos trabajos: Españoles en Siam (1997), Franco y el imperio japonés (2002) o Franquistas sin Franco. Una historia alternativa de la Guerra Civil española desde Filipinas (2012).

Ahora acaba de publicar La soledad del país vulnerable. Japón desde 1945 (Crítica), una visión amplia y desde diversos puntos de vista de la evolución de este país tras su derrota en la Segunda Guerra Mundial. De este modo, el ensayo no se ciñe a cuestiones estríctamente de historia e incide -entre otros aspectos- en la vida social o el rol de la mujer y el de la religión. Puede leerse un fragmento en PDF aquí.

Dado que consideramos la obra de interés para nuestr@s lector@s, le hemos hecho una entrevista por email. Le agradecemos que haya accedido a contestar a nuestras preguntas.

¿En el recuerdo de la Segunda Guerra Mundial en Japón hay una sensación de culpabilidad como en Alemania?

Por supuesto que hay sentimiento de culpa, y muy intenso. En muchos casos he oído a japoneses sacarlo sin venir a cuento. El recuerdo de la guerra, eso sí, ha estado más politizado y usado por los políticos que en España. Yo creo que ha sido así porque al juzgar a los presuntos criminales de guerra ha predominado más el sentimiento nacional sobre la posible culpabilidad de los procesados. Frente a una Alemania que ha aceptado las peticiones de juzgar alemanes como criminales de guerra en otros países, Japón ha sido diferente.

En parte, por el mal ejemplo que dio el Tribunal de Guerra de Tokio, que ha sido visto como el ejercicio de la Justicia de los vencedores. Y en parte, por la propaganda de esos años, que se centró en la justicia de sus objetivos más que en la maldad de los enemigos. La vieja imagen del bolchevique o del judío perverso que debía morir hizo palpable el error y el arrepentimiento al acabar la guerra. Incluso las percepciones niponas de los aviadores norteamericanos, los más odiados, fueron relativamente benignas: se les siguió considerando humanos, no ratas o monos, que fue lo más normal entre sus enemigos.

La masacre de Nanjing es la más conocida de la Guerra Chino-Japonesa y su cifra de víctimas es en torno a 70.000 personas. Fue cometida en diciembre de 1937, tras el reconocimiento por Italia (una gran potencia entonces) de su conquista del Manchukuo y cuando pensaban que China se derrumbaría. Tenían la intención de acabar con el ejercito nacionalista chino: se buscó en especial a los que tenían botas o vestimenta del ejército nacionalista, aunque se acabaron cometiendo numerosos desmanes. Por ello, los comunistas la marginaron inicialmente (Imagen de Wikipedia: Ciudadanos chinos son enterrados vivos).

A partir de los años ochenta, la multitud de visitas a un memorial de esta masacre (que cifra en su entrada 300.000 muertos, en grandes letras) y un libro de Iris Chang, La violación de Nanjing (1997, 2016 en la edición en español) que lo describe con mucha emotividad han ayudado a recordar la masacre. De hecho, el museo  ha sido ampliado recientemente, del éxito que ha tenido

Japón lo vive algo desconcertado, porque al comienzo de los años noventa del siglo XX había una gran expectativa de colaboración conjunta. De hecho, Tokio fue el primer país que ayudó a China a aliviar el aislamiento tras la masacre de Tiananmen en 1989. Parece que Japón confió demasiado en el efecto de la cooperación al desarrollo que estuvieron brindando y descuidó las imágenes remanentes del pasado.

¿Fue el emperador Hiro-Hito un criminal de guerra?

Desde un punto de vista que considere que Hiro-Hito como Jefe del Estado es el responsable de las maldades cometidas en nombre del Estado, sí. Desde otros puntos de vista, también, porque se utilizó su figura para militarizar el país e incluso los paquetes de tabaco de los soldados aseguraban que era un regalo del emperador. Y una vez que Japón entró en guerra, el emperador también deseaba que la ganara.

Ahora bien, otra cosa es si realmente el emperador tenía autoridad para detener la espiral militarista en la que estaba inmerso el país. Un intento de negociación del Primer Ministro Fumimaro Konoe en China, con la idea llegar a un acuerdo con el presidente Roosevelt de EE.UU., por ejemplo, se fue al garete porque los propios militares detuvieron al mediador al llegar a China. La idea era llegar a un acuerdo con EE.UU. que fuera aprobado inmediatamente por el emperador, con lo que los militaristas no podrían negarlo. Frente al “pensamiento de grupo”, la capacidad de reacción era limitada, incluso para el propio emperador (Imagen de Wikipedia: El emperador Hiro Hito en 1938).

¿Se produjo una “desfascistización” de la administración y de las élites japonesas en 1945?

Se produjo una democratización en la medida que se permitieron de forma inmediata los sindicatos, partidos políticos y se puso en marcha una constitución democrática, muy avanzada para su época incluso en los derechos de las mujeres más que en EE.UU.. El militarismo y todo lo que oliera a fascismo fueron asociados con los tres lustros bélicos y la democracia pasó a ser vista como la palanca para la modernización.

En definitiva, se produjo una desmilitarización total y absoluta. Y se acabaron una buena parte de las razones que llevaron al militarismo, como una reforma agraria radical que igualó las rentas en el país. Pero cuidado, no confundamos eso con el autoritarismo y el control social, que ha seguido vigente.

¿Cuál ha sido el legado del militarismo derrotado en 1945? ¿Aún persiste?

Más allá de personajes curiosos como Yukio Mishima, un participante asiduo en las manifestaciones de izquierda que creía en la divinidad imperial, los ultraderechistas tienen escasa entidad (Imagen de Wikipedia: Mishima, que practicó el culto al universo del samurai).

El Ejército es muy reducido y no parece muy entusiasmado de entrar en una guerra. Además, los militares cada vez están más identificados con las actividades humanitarias, como en tantos otros países, desde que ayudaron a la democratización de Camboya, en los años noventa. Ahora hacen campañas de afiliación porque la vida del ejército no atrae mucho a la juventud, como en tantos otros países.

El campo de acción de la ultraderecha nacionalista (uyoku, como se le suele llamar) está en las islas Kuriles, conquistadas a última hora en la Guerra Mundial y en la crítica a los coreanos, muchos de ellos descendientes de los trasladados a trabajar en tiempos del imperio que no pudieron regresar tras la guerra, al contrario que los taiwaneses.

¿ Actualmente la ultraderecha política e intelectual tiene peso en el país?

Tiene una característica parecida a la italiana: su vinculación con la mafia, la yakuza. Desde comienzo del siglo XX, el lumpen ha sido utilizado para minar las campañas de protesta, bien portando palos, espadas, porras e incluso pistolas para reventar mítines o intimidad oponentes políticos, en parte porque el uso de fuerza física era aceptado tácitamente.

Un ultraderechista asesinó durante un mitín al líder comunista Inejiro Asanuma el 12 de octubre 1960.

Después de la guerra, la violencia es mucho menor, pero están comprobados los planes para utilizar a la mafia con el fin socavar las manifestaciones previstas ante la visita del presidente Dwight Eisenhower a Japón en 1960 para firmar el Tratado de Seguridad, Anpo. A través de Yoshio Kodama, la mafia ofreció 18.000 gánsteres para contrarrestar los cientos de miles de manifestantes opositores que se preveían, aunque la visita se canceló. Posteriormente, ha aparecido de forma recurrente en escándalos de tipo político: pueden dar mítines contra determinados políticos y pueden dejar de darlos contra otros.


UN SIGLO DE LAZOS, ULTRAS E INDEPES (1919-2019)*

julio 20, 2019

Propaganda del nacionalismo radical catalán editada en inglés en vistas a lograr eco internacional en vistas al futuro orden europeo de la posguerra (foto de Wikipedia).

 

EN LA SOCIEDAD CATALANA IMPERA LA SENSACIÓN DE VIVIR UN MOMENTO EXCEPCIONAL E IRREPETIBLE CREADO POR LA CRISIS SECESIONISTA. Pero un viaje en el tiempo a la Cataluña de 1919, marcada por el fin de la Gran Guerra con la victoria Aliada en noviembre, ofrece cierta familiaridad con el presente. Veámoslo.

La internacionalización de las aspiraciones catalanistas

En enero de 1918 Woodrow Wilson, presidente de EE.UU., hizo una declaración de 14 puntos en la que consideró esencial para la paz futura el principio de autodeterminación. En medios catalanistas estalló el optimismo, sobre todo en los nacionalistas radicales. Como explican los historiadores Joan Esculies y David Martínez Fiol, entonces 2.000 voluntarios catalanes luchaban en la Legión francesa (pero su cifra se elevó a 12.000 al sumarle a los soldados galos del Rosellón) para internacionalizar la “causa” de Cataluña y obtener un autogobierno en la posguerra. Así, aquel 11 de septiembre circuló propaganda independentista en francés e inglés con un “¡Gloria a Wilson!”.

Entonces la Lliga Regionalista lideró una campaña suprapartidista que acaudilló Francesc Cambó y reclamó autonomía para Cataluña y los ayuntamientos, suscribiendo la demanda el 98% de consistorios. Al presentarse el resultado el 16 de noviembre en el Ayuntamiento barcelonés, la “estelada” ondeó por primera vez en la Plaza de Sant Jaume. Reflejó el separatismo emergente de Francesc Macià, diputado independiente, y grupos juveniles.

Los choques entre catalanistas y ultraespañolistas en La Rambla: La Liga Patriótica Española

Como Alfonso XIII había dado su aval a Cambó para efectuar la campaña autonomista, este pensó que sería exitosa, pero la oposición en el Congreso y en el resto de España fue desalentadora. Hubo boicots comerciales y una manifestación de 120.000 personas en Madrid el 9 de diciembre. Así las cosas, señala el historiador Enric Ucelay-Da Cal, “la agitación patriótica de los catalanes el noviembre de 1918 llevó a tres meses de virtual rebelión nacionalista”. Los catalanistas adoptaron lazos y distintivos con la señera y diariamente, señala el investigador, “cuando las tiendas cerraban, dependientes, estudiantes y algunos obreros se encontraban en la Rambla para gritar consignas independentistas y cantar canciones catalanistas, ‘Els Segadors’ y ‘La Marsellesa’”. Sus demostraciones concluían con choques con policías.

Como respuesta surgió la Liga Patriótica Española [LPE] el 19 de diciembre en la Rambla, al acudir allí un grupo con garrotes contrario a los catalanistas. Al día siguiente catalanistas y ultraespañolistas se enfrentaron en la plaza Cataluña. Y la noche del 22 un teniente de seguridad fue gravemente herido (o muerto) por un francotirador en la calle de la Cera. La temperatura política subió.

La LPE tuvo su sede en el número 7 de La Rambla de Canaletas y sus seguidores fueron fans de la cantante Mary Focela, festejando en el teatro Goya la tonada de su canción “La hija de Malasaña”: “Lucho como una leona, al grito de ¡Viva España!”.

En enero los catalanistas acudieron a estas actuaciones para boicotearlas, armándose un guirigay que continuaba a la salida. A la vez, los choques físicos continuaron en La Rambla y aledaños.

Los ligueros (que reunían sobre todo a militares y policías de paisano) provocaban a los catalanistas y les intentaban quitar los lazos, oyéndose gritos de “¡Viva España!” y “Visca Catalunya lliure!”. Estos incidentes adquirieron suma gravedad al ser asesinados dos catalanistas (Manuel Miralpeix, de 17 años, y Joan Benet, de 15) y remitieron cuando el 28 de enero el gobernador civil prohibió enseñas no oficiales y lazos e hizo cerrar las sedes de la LPE y de los dependientes catalanistas (el CADCI). Pero solo desaparecieron cuando la campaña autonomista quedó eclipsada por el impacto del conflicto laboral de la empresa eléctrica La Canadiense, que en febrero dejó Barcelona a oscuras.

Lecciones del pasado

¿Ofrecen alguna lección los hechos descritos? Sí, que nacionalistas catalanes y ultraespañolistas mantienen patrones de movilización de hace un siglo. Los primeros recurren a campañas cívicas unitarias, auto-disciplinadas y que internacionalizan el “problema catalán” en busca de ayuda externa (Wilson en 1918, la UE en 2017). Los segundos denuncian la “amputación” de España, se movilizan ostentosamente en la vía pública y reiteran objetivos de la LPE, pues abogó por el castellano como único idioma oficial, una instrucción pública exclusiva del Estado y la disolución de la Mancomunidad (el gobierno regional) por ir “contra la unidad nacional”. Es más, como ha señalado Esculies, la LPE quiso imputar a Cambó y otros dos líderes de la Lliga delitos de desórdenes públicos, rebelión y sedición. ¿A qué les suena la historia?

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* Este artículo fue publicado originalmente como Xavier Casals, “Un siglo de lazos, ultras e ‘indepes’ (1919-2019)”, El Periódico (14/VII/2019).


VOX EN AGUAS PANTANOSAS: SU APOYO CAE EN LAS ENCUESTAS, SE ENREDA EN LOS PACTOS DE GOBIERNO Y GENERA NOTICIAS DESFAVORABLES

julio 6, 2019

Santiago Abascal en un acto de Vox: ¿Se desinfla la atracción de su marca política? (foto de magnet)

 

¿VAN BIEN LAS COSAS PARA VOX? En un artículo que publicamos el pasado 30 de  mayo  (“Vox tras el 26-M: Nubes en el horizonte”), analizábamos las dificultades inmediatas a las que Vox se enfrentaba entonces y que podían impedir su consolidación y arraigo. La situación actual del partido parece indicar que las dificultades persisten, como mostramos en los tres apuntes que siguen.

1. La pérdida de apoyos de Vox continuaría y su 10.3% del 28-A caería hoy al 5.1%

Como advertimos en el citado artículo, las elecciones europeas reflejaron que en un mes Vox había perdido casi la mitad de sus votos (48.1%), al pasar de 2.677.173 el 28-A (10.1%) a 1.388.681 el 26-M (6.2%). Un sondeo de GAD3 de junio y el último barómetro del CIS este julio rubrica esta tendencia.

Así, según GAD3, el 10.3% del voto obtenido el 28-A y el 6.2% de las europeas del 26-M se reduciría en junio al 5.6% y, un mes después, según el barómetro del CIS, al 5.1% (como muestra este gráfico de El País)

2. Se complican los acuerdos tripartitos de gobierno de derechas

La fórmula tripartita que surgió de las elecciones del 2-D de 2018 en Andalucía (un acuerdo de PP, C’s y Vox para formar mayorías de gobierno) parecía fácilmente exportable al resto de España. Ahora, las difíciles negociaciones en tal sentido en Murcia y Madrid demuestran que las cosas no son tan fáciles.

Como ya señalamos en el mencionado artículo, una razón importante de tales idas y venidas de Vox es que en tales negociaciones la formación puede perder votantes “antisistema” si claudica fácilmente y puede perder los que proceden del PP o C’s si entorpece los acuerdos e impide formar mayorías.

Sea cual sea el resultado final de las negociaciones, no parece que Vox pueda salir indemne en cuanto a eventuales costes electorales.

3. El partido genera noticias negativas de las que no puede culpar a los medios

Vox pierde fuelle también por las noticias desfavorables que el propio partido genera y de las que no puede culpar a los medios de información por una supuesta tendenciosidad, como en ocasiones sucede.

Así, Iván Espinosa de los Monteros, dirigente del partido (y esposo de la también dirigente Rocío Monasterio) ha sido condenado por por dejar sin pagar obras de su mansión, una suma que asciende a más de 50.000 euros. El líder de Vox en Andalucía, Francisco Serrano ha sido desautorizado por la jefatura del partido por sus declaraciones críticas sobre la sentencia relativa a “la manada”. Tampoco ha salido muy airoso Vox de su encontronazo en twitter con C’s por el lenguaje empleado, que tuvo que rectificar. Fue igualmente problemático para el partido la torpe respuesta de su diputado por Castilla y León, Jesús García-Conde, ante una pregunta sobre “ideología de género”, momento ampliamente difundido en las redes sociales.

Una coyuntura desfavorable

Lo aquí expuesto puede apuntalar la tendencia a la baja del apoyo a Vox que refleja la demoscopia. No obstante, estamos ante una situación coyuntural y es necesaria una mayor perspectiva temporal para valorar la situación del partido, aunque, por ahora, no parece halagüeña.

 


NUEVAS APORTACIONES SOBRE LA “GUERRA SUCIA” CONTRA ETA, LA REPRESIÓN POLICIAL DEL FRANQUISMO, LA VIOLENCIA POLÍTICA EN LA TRANSICIÓN Y LAS VÍCTIMAS OLVIDADAS DEL TERRORISMO

junio 22, 2019

A CONTINUACIÓN, PRESENTAMOS CUATRO ENSAYOS SOBRE VIOLENCIA POLÍTICA cuya lectura recomendamos y que complementan o desarrollan temas de nuestro estudio La transición española. El voto ignorado de las armas (2016).

Javier Padilla, A finales de enero. La historia de amor más trágica de la Transición, Tusquets, Barcelona, 2019

Reconstrucción de los trágicos vínculos de tres amigos: Enrique Ruano, Dolores González y Francisco Javier Sauquillo, estudiantes de derecho. González y Ruano se convirtieron en pareja y la relación acabó truncada por la muerte de Ruano en enero de 1969 en el curso de un interrogatorio policial nunca aclarado. Entonces este estudiante de 21 años cayó desde un séptimo piso. Posteriormente, González se casó con Sauquillo y trabajaron como abogados en el bufete laboralista que fue asaltado en enero de 1977 por tres ultraderechistas, causando la muerte a Sauquillo. González quedó traumatizada por ambos episodios. Padilla realiza una más que interesante y cuidada reconstrucción de este drama personal y político, bien documentada y de prosa ágil que constituye una lectura obligada sobre los últimos años del franquismo y la Transición. Su trabajo ha merecido el XXXI premio Comillas.

Ana María Pascual y Teresa Rilo, Cherid. Un sicario en las cloacas del Estado, El Garaje ediciones, Madrid, 2019.

Reconstrucción de la peripecia vital de Jean Pierre Cherid (1940-1984). Este exmiembro de la Organización del Ejército Secreto [OAS] y mercenario en la guerra de Biafra. Cherid fue uno de los mercenarios más conocidos de la “guerra sucia” contra ETA y murió al explotarle una bomba en un coche que supuestamente habría colocado el mismo. Su biografía se reconstruye aquí mediante el testimonio de su esposa Teresa Rilo, recogido por la periodista Ana María Pascual. Esta, a su vez, ha llevado a cabo una investigación sobre el protagonista de la obra. El resultado es una obra imprescindible para aproximarse al contraterrorismo desplegado desde el aparato del Estado. Lo apuntamos porque, según Rilo y Pascual, la “guerra sucia” contra ETA comenzó muy pronto (sus inicios remitirían a los primeros meses de 1970) y Cherid y su entorno tuvieron una clara dependencia de jerarquías oficiales de la policía (habría sido amigo de Antonio González Pacheco, conocido como Billy el Niño) y la Guardia Civil. Asimismo, siguiendo el testimonio de Rilo, su acción se insertó en la de las redes ultraderechistas internacionales que actuaron en la Península durante la Transición. Aunque la visión que ofrece Rilo de los hechos no puede contrastarse en diversos extremos, parece muy verosímil, en la medida que encaja con numerosas informaciones publicadas sobre la “guerra sucia” y reproduce diversos documentos e imágenes en apoyo de su relato.

Lucas Marco. Simplemente es profesionalidad. Historias de la Brigada Político Social de Valencia, Institució Alfons el Magnànim, Valencia, 2018.

Disponemos de escasas fuentes sobre la Brigada Político Social [BPS], por lo que esta aproximación a la misma en Valencia del sociólogo Lucas Marco es de notable interés. El ensayo, que ha conocido una segunda edición, se centra en los componentes de la misma y reconstruye sus perfiles a partir de distintas fuentes (desde sumarios judiciales hasta testimonios de policías). Bien escrita, ágil y concisa, la obra muestra igualmente qué se hizo de los integrantes de este cuerpo represivo en democracia. En tal sentido, el caso que más destaca es el de Manuel Ballesteros, que dirigió el mando único antiterrorista. Cuando este fue interpelado sobre su pasado en 1981 respondió así: “Lo mío simplemente es profesionalidad” (de ahí el título de la obra). En suma, Marco presenta una sugerente visión de cómo actuó la BPS en la Valencia franquista y de cómo este aparato policial se adaptó a la democracia, mostrando cómo la Transición política fue muy distinta de la policial.

María Jiménez Ramos y Javier Marrodán Ciordia. Heridos y olvidados. Los supervivientes del terrorismo en España, La esfera de los libros, Madrid, 2019.

Aproximación a las víctimas que resultaron heridas del terrorismo con un prólogo de Florencio Domínguez. El estudio recoge datos actualizados, por lo que es de notable utilidad, y se estructura en tres partes: la primera se centra en los perfiles de organizaciones terroristas (terrorismo nacionalista radical, de ultraizquierda, de extrema derecha e internacional); la segunda analiza los datos disponibles sobre heridos en términos globales, según organizaciones terroristas y destaca los atentados que causaron más víctimas. Finalmente, la obra recoge distintas entrevistas a supervivientes. El tema del trabajo aquí abordado (promovido por el Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo) es sumamente importante, en la medida que los heridos en atentados, señala Domínguez, “son personas olvidadas por la sociedad”, que “no es consciente” de su drama, cuando estas personas “no han sufrido solo daños físicos, sino que también ha habido muchos afectados con dolencias psicológicas producto de los atentados o del acoso que han sufrido mediante la denominada violencia de persecución”.


VOX TRAS EL 26-M: NUBES EN EL HORIZONTE

junio 1, 2019

Santiago Abascal, líder de Vox (imagen publicada por El Periódico).

 

LOS RESULTADOS DE VOX SON ESPECTACULARES. El 28-A captó el 10.1% del voto (24 escaños) y el 26-M logró representación europea (6.2%, 3 escaños), autonómica (9 parlamentos) y local (2.9% y 530 ediles, aunque solo concurrió en 772 municipios del total de 8.116). Esta situación es inédita en España, ya que el partido de este sector político que le precedió, Fuerza Nueva, solo tuvo un escaño entre 1979 y 1982. Sin embargo, bajo su aparente solidez, Vox presenta debilidades que pueden comprometer su porvenir. Veámoslas.

Una pérdida del 48% del voto del 28-A

Las elecciones europeas han constatado que en un mes Vox ha perdido casi la mitad de sus votos (48.1%), al pasar de 2.677.173 el 28-A (10.1%) a 1.388.681 el 26-M (6.2%). Además, este electorado ha rechazado apoyar a Vox cuando le era más cómodo hacerlo, pues en los comicios europeos -a diferencia de los legislativos- no debilitaba a opciones de derecha en beneficio de la izquierda, ni se “perdían” excesivas papeletas al traducirlas en escaños (mientras el 28-A Vox no pudo convertir 700.000 sufragios en diputados). En definitiva, la mitad del soporte de Vox el 28-A fue coyuntural, lo que refleja una gran volatilidad de su electorado, capaz de afectar su consolidación y continuidad.

Los “agujeros negros” territoriales aumentan

Los resultados del 28-A plasmaron que Vox estaba ausente del País Vasco, Navarra, Galicia, las Islas Canarias y en Cataluña solo tuvo un escaño. Ahora, las elecciones autonómicas reflejan que tampoco está presente en Extremadura, Castilla la Mancha, La Rioja y únicamente posee un diputado en Castilla y León. A la vez, ha ingresado en 27 de las 50 capitales provinciales, poco más de la mitad. Y es que en la esfera local Vox, centrado en su “guerra cultural” contra el progresismo, no se ha proyectado como opción de gobierno de proximidad y ha carecido de candidatos conocidos (lo que puede cambiar con el tiempo: el líder del partido en Andalucía pasó del 0.4% del voto en el 2015 al 10.9% en 2019). Así, Vox afronta otro gran reto: la existencia de grandes zonas impermeables a su mensaje.

Un escenario postelectoral complejo

En este marco, su futuro dependerá en gran medida de los réditos de sus pactos postelectorales, ya que puede decidir mayorías en Madrid, Murcia y Aragón, así como en 15 capitales provinciales (Madrid entre ellas), y Ceuta y Melilla. Ello ha hecho que Vox haya sido visto como un socio respetable por PP y C’s, pero también puede reportarle costes si al negociar adquiere un carácter gubernamental (perdiendo votantes “antisistema”) o entorpece los acuerdos (abandonándole quienes apuestan por formar mayorías). Por último, Vox no posee un consistorio relevante que pueda ser su escaparate político, lo que le forzará a hacerse notar en el “gran Madrid” (Cortes, ayuntamiento y comunidad) para que su perfil no se diluya.

En suma, Vox refleja fragilidad en sus apoyos, incapacidad para penetrar en grandes áreas y carece de un escaparate que singularice sus propuestas. Todo ello puede hipotecar su futuro cercano.

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* Este artículo fue publicado originalmente como Xavier Casals, “Vox tras el 26-M: Nubes en el horizonte”, El Periódico (30/V/2019). Entonces todavía no había transcendido que Vox quedaba fuera del ayuntamiento de León tras el recuento de los votos, de modo que el partido ultraderechista estaría presente en 26 capitales de provincia y no 27.