LA HISTORIA DE UNA FOTOGRAFÍA DE REFUGIADOS QUE SE HA CONVERTIDO EN ICONO DE LA ULTRADERECHA

abril 8, 2018

Imagen de refugiados que van de Croacia hacia Eslovenia en octubre de 2015 (Imagen Jeff Mitchell/Getty Images reproducida en The Guardian).

HOY SE CELEBRAN ELECCIONES LEGISLATIVAS EN HUNGRÍA, en las que Fidesz, el partido que dirige el presidente Viktor Orban (conocido como “Viktator” por sus detractores), parte como favorito. Como es sabido, Orban ha protagonizado una evolución política que le ha conducido del espectro de centroderecha al de la extrema derecha (pese a que su partido pertenece al Grupo Popular Europeo).

A la espera de conocer los resultados de los comicios nos parece interesante reproducir la historia de una imagen de propaganda contraria la inmigración que empleó primero el UKIP (el partido que ha liderado el eurófobo Nigel Farage) en el referendum del Brexit de 2016 y que ahora ha empleado el gobierno de Orban. Lo ha hecho en una campaña oficial de comunicación del gobierno para sensibilizar a la ciudadanía sobre “el riesgo muy serio” que desde su óptica supone la inmigración.

En esta imagen, que captó el fotógrafo Jeff Mitchell en Eslovenia (y que se siente “triste” por su uso), tanto el UKIP como el gobierno magiar han ocultado a la persona blanca que aparece en el ángulo inferior derecho. Entendemos que han obrado así con el fin de reforzar el carácter de pretendida “amenaza foránea” de los retratados.  La historia de la imagen y de su manipulación la ha explicado Rafael Cereceda en un interesante artículo (“El poster xenófobo del Gobierno calienta la campaña húngara”) en Euronews  (28/III/2018).

Reproducimos su análisis a continuación de forma íntegra, incluyendo sus imágenes (aunque hemos cambiado una para reflejar de modo íntegro el cartel del UKIP), por el interés que reviste para nuestr@s lector@s.

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El poster xenófobo del Gobierno calienta la campaña húngara

Imagen de Gábor Ács

Propaganda electoral xenófoba y con un tinte racista en Hungría. Esta semana el Gobierno ha llenado las calles con este explícito poster que llama a detener una supuesta invasión de inmigrantes.

Se trata de la misma foto -tomada en Eslovenia, por cierto- que utilizó Nigel Farage [líder del UKIP] en una campaña por el ‘brexit’ que fue denunciada a la policía por incitar al odio racial.

El caso es que en la foto original de Jeff Mitchell , además, se podía ver un hombre de raza blanca caminando junto a los inmigrantes. Pues bien. El Gobierno húngaro ha cortado el plano para que no se le vea.

Nigel Farage, casualmente utilizó la esquina derecha para poner un mensaje de voto a favor del sí, tapando también al blanco que “afeaba” la imagen.

El polémico poster de Farage, reutilizado por el Gobierno húngaro.

Entrevistado por The Guardian, el fotógrafo Jeff Mitchell consideraba “triste” que esta imagen hubiera sido utilizada contra la inmigración.

Nuestro compañero de la redacción de euronews en Budapest Gábor Ács ha podido fotografiar la campaña húngara en una parada de autobús.

La explícita campaña inunda las calles de Budapest (Gábor Ács).

Un ciudadano anónimo le añadió un papel con el siguiente mensaje extraído del Código Penal húngaro:

“Si alguien incita públicamente a la violencia o al odio contra un grupo nacional, étnico o religioso o contra cualquier miembro del grupo podría ser castigado con 3 años de prisión.

Mensaje de un ciudadano contra la campaña del Gobierno (Gábor Ács).

El Gobierno húngaro explica que la campaña forma parte de la comunicación del Ejecutivo sobre la inmigración, que entra en una nueva fase. “El Gobierno quiere subrayar el hecho de que las recomendaciones de la ONU sobre inmigración permitirían más inmigración. Creemos que la inmigración supone un riesgo muy serio y debe ser detenida. Los anuncios sobre este asunto seguirán publicándose hasta el 15 de abril” dice el comunicado de su página de Facebook.

Por email, un portavoz del Ejecutivo ha dicho a euronews que sus agencias de comunicación se limitan a utilizar imágenes que cumplen con la ley.


CÓMO LA ULTRADERECHA OBTIENE PROVECHO DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN: EL CASO DEL KU KLUX KLAN

marzo 31, 2018

Mujeres del KKK en Indiana en 1924 (imagen del blog agente provocador).

EL TRATAMIENTO INFORMATIVO DE LA EXTREMA DERECHA HA SIDO OBJETO DE ANÁLISIS ACADÉMICO LAS DOS ÚLTIMAS DÉCADAS. ¿La razón? El eco mediático de sus tesis y temas puede contribuir a darle proyección y normalizarla, lo que es objeto de controversia, como ya lo plasmamos en nuestra obra Ultrapatriotas (2003).

De este modo, por ejemplo, el politólogo Patrick Moreau señaló en 2001 que ésta no era una cuestión menor, pues estos “tienen una parte de responsabilidad” en su éxito “porque divulgan los temas populistas”: “las informaciones presentadas son, esencialmente, de contenido negativo, porque evidentemente, los contenidos negativos dan más que hablar. Los incontables talk-show que presentan las consecuencias sociales y morales de la crisis, la multiplicación de las revistas de información que sólo buscan imágenes de impacto, acaban por influir negativamente en una población a priori ya profundamente inquieta y desorientada”.

Asimismo, los también politólogos Yves Mény e Yves Surel en el 2000 señalaron en este sentido que los líderes de de los nuevos populismos de derechas “han sabido utilizar de maravilla el talón de Aquiles de la sociedad mediática; es decir, su interés casi patológico por el escándalo”.

En síntesis, el eco mediático que obtiene la ultraderecha no es un tema menor para comprender su ascenso. Por esta razón, nos ha parecido interesante reproducir una entrevista a Felix Harcourt (profesor asistente visitante de historia del Austin College), autor del ensayo histórico Ku Klux Kultureque analiza el caso del Ku-Klux-Klan en la década de los años veinte del pasado siglo. Realizada por Louis Beckeet para The Guardian, en España ha sido traducida por Emma Reverter y publicada por eldiario.es (9/III/2018), de donde la hemos reproducido al considerarla de interés para nuestr@s lector@s.

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En los años veinte, la cifra de miembros del Ku Klux Klan se disparó a lo largo y ancho de todo Estados Unidos, en parte gracias a la cobertura mediática. Una serie de reportajes de un diario pudo haber atraído a cientos de miles de nuevos miembros.

Felix Harcourt, profesor de Historia en Austin College y el autor del libro  Ku Klux Kulture, ha analizado la relación “de conveniencia” entre el Ku Klux Klan y los diarios, y las similitudes entre la discusión en torno a la atención mediática que recibió el Klan en los años veinte y algunos debates actuales.

Estamos observando el  debate en los medios de comunicación en estos momentos sobre cómo tratar con los movimientos racistas y neonazis blancos. Usted ha analizado el mismo debate que se producía hace casi 100 años. ¿Puede describirnos aquel momento?

En 1921, el periódico New York World publicó durante tres semanas una serie de reportajes en portada sobre el Klan: denunciaba a diario su ideología, sus actividades, su secretismo y su propensión a la violencia. Consiguió que todas las instituciones de la ciudad criticaran públicamente a la organización.

De hecho, al final consiguió que el Congreso de Estados Unidos celebrara una sesión sobre el creciente poder del Ku Klux Klan. Algunos calculan que The World ganó más de 100.000 lectores con esta cobertura. Sus reportajes se publicaron en otros 17 periódicos y propició que otros medios publicaran reportajes parecidos.

Según algunos cálculos, si por un lado The World ganó más de 100.000 lectores, por el otro, el Klan consiguió cientos de miles de nuevos miembros. Incluso pudo darse el caso de que se dieran de baja como suscriptores del periódico que los informaba sobre el Klan para darse de alta en la organización.

Portada de Ku Klux Kulture.

Así que pensaban: “Este es el formulario secreto de solicitud de entrada en el Klan. ¿No es horrible que se manifieste así el odio en Estados Unidos?”. Y recortaban el anuncio del periódico y decían: “Me voy a hacer miembro del Klan”.

Así era.

¿Por qué no pasó algo similar en etapas anteriores del Klan?

En cierto modo, tiene que ver un cambio de estilo de los periódicos. En los años veinte, se dio un giro de 180 grados hacia el periodismo sensacionalista y el formato tabloide. Y, sin lugar a dudas, la cobertura que dieron los periódicos sobre el Klan encaja con esta tendencia. Les permitía publicar fotos impactantes en portada y atraer mucha atención.

El Klan era perfectamente consciente de ello y añadía un aire teatral a sus actos para captar la máxima atención. Hizo un esfuerzo para invitar a periodistas, pero al mismo tiempo evitó que se acercaran demasiado ya que quería “proteger los secretos”, para proteger el mito. Era su táctica. Necesitaban la atención de los medios de comunicación y al mismo tiempo no perder su mística.

Imagen de Felix Harcourt de su cuenta de Twitter (@FelixHistory).

¿Entonces el Klan era consciente del contexto mediático en el que se movía?

Perfectamente consciente. Sabía que muchos periódicos querían fotos del Klan, nítidas y desde cerca. Así que contrató a un fotógrafo y vendía las imágenes a los periódicos locales. También sabía que un cierto tipo de actos conseguía atraer una mayor atención mediática y es por este motivo que cada vez se organizaban actos con cruces de fuego de mayor tamaño o hacían volar avionetas de las que colgaban cruces iluminadas. Hubo un esfuerzo por alimentar el espectáculo.

¿Cómo fueron en un inicio los debates en torno a la cobertura mediática y cómo cambiaron más tarde?

La tendencia inicial de los medios fue seguir el modelo de denuncia exagerada del New York World. Sin embargo, cada vez fueron más conscientes de que el Klan tenía sus estrategias para conseguir que se hablara de la organización. A veces a través de amenazas físicas. Los editores del Messenger [una revista afroamericana] recibieron un sobre con una mano amputada. Pero más a menudo, ya que crecieron en poder e influencia, vieron que el boicot era una herramienta muy efectiva, y cada vez más la publicidad, lo que les llevó a prometer ingresos por anuncios de propaganda a aquellos medios con una cobertura al menos neutral de la organización.

¿Centrarse en la publicidad les fue rentable?

Es muy probable. En los años veinte contrató a conocidas agencias de publicidad. Vemos anuncios con mucha difusión que afirman: “Esta es la verdad sobre el Klan. No escuches lo que dice la prensa”. Muchos de los principales diarios empiezan a ser conscientes de que si bien denunciar la actividad del Klan les puede proporcionar algunos nuevos lectores también pueden perder a otros.

Llegan a la conclusión de que lo que les conviene es dar una cobertura lo más neutral posible. El problema con eso, por supuesto, es que al tratar de ser imparcial lo que realmente estás haciendo es presentar al Klan como una organización normalizada y aséptica; polémica, eso sí, pero popular y ampliamente aceptada.

¿Qué organizaciones y grupos se mostraron críticos con la forma en la que el KKK era presentado en los medios de comunicación?

Los periódicos católicos, judíos y afroamericanos. Algunos periódicos afroamericanos creen que era mejor no conceder al Klan ningún tipo de publicidad en los medios, lo que en ese momento se llamó “silencio digno”. Otros, sin embargo, comparan al Klan con un incendio forestal. Cortar el oxígeno terminará por matarlo, pero mientras eso no ocurra hará muchísimo daño. Es por este motivo que algunos periódicos eran partidarios de dar una cobertura mucho más agresiva.

El Pittsburg Courier, por ejemplo, en vez de publicar un reportaje sobre una popular jornada sobre el Klan en la Feria Estatal de Texas, optó por hablar de actos que desembocaron en disturbios y violencia, con el objetivo de terminar con la percepción, alimentada por algunos de los grandes periódicos blancos, de que a la organización, a pesar de generar polémica, le iba bien.

¿Los periodistas se reían o burlaban de la organización?

Se publicaron muchas caricaturas políticas que se burlaban del Klan pero, como señaló un destacado crítico teatral de la época, la organización era capaz de seguir adelante si le tiraban pasteles a la cara. A los miembros del Klan no les afectaban este tipo de burlas. Pensaban que simplemente eran una buena muestra de que tenían los enemigos correctos y de que estaban en la dirección correcta. Así que al final estas críticas resultaron ser contraproducentes.

Usted comenta que al final el Klan optó por centrarse en sus propios medios en vez de esforzarse con los medios ajenos que hacían una cobertura que les beneficiaba.

La dirección nacional del Klan creó su propio periódico llamado el Kourier, con una K, que, a principios de 1925, afirmaba tener más de un millón y medio de lectores. Es muy probable que se trate de una cifra exagerada, como ocurre con muchas otras cifras que el Klan proporcionaba.

Sin embargo, en el supuesto de que llegáramos a la conclusión de que tenía medio millón de lectores seguiría siendo una de las publicaciones más leídas de esa época en Estados Unidos. Era una gran estrategia de propaganda y ocupaba el lugar de otros medios de comunicación, tanto a nivel local como nacional, y al mismo tiempo permitía presentar la información desde el punto de vista ideológico de la organización.

¿Qué tipo de noticias de repercusión nacional se publicaban en el periódico del Klan?

La relación entre Estados Unidos y México. Noticias sobre el presidente. Todo ello impregnado por la noción de que se trata de una publicación familiar, con lo cual podías encontrarte con una larga crítica sobre la influencia de la Iglesia católica en Estados Unidos en una página y en la siguiente una receta de tostada con pimientos o una página para los lectores más jóvenes con un chiste. También tenía crucigramas y puzles, que tenían el ridículo nombre “cruz-igrama en llamas”.

Usted ha descrito una organización cada vez más influyente que tenía su propio periódico y cada vez más socios. ¿Qué pasó? ¿Por qué no se mantuvo?

Predomina la versión de que la presión que recibía y especialmente un escándalo de uno de los líderes más importantes de la organización en Indiana, que agredió sexualmente una mujer que luego se suicidó, [desempeñaron un papel en su declive]. Estos escándalos le dieron mala imagen ante la opinión pública y propiciaron su caída. Por otra parte, hay otra versión que señala que tras la aprobación de la ley de inmigración de 1924, el Ku Klux Klan perdió en cierta medida su razón de ser y se disolvió.

Todas estas versiones plantean un problema; no tienen en cuenta el hecho de que si bien el Ku Klux Klan es una organización que desaparece, el movimiento sigue presente ya que las personas que integraban la organización, millones de miembros y millones de simpatizantes, mantienen su ideología. Así que más que decir que el Klan desaparece sería más preciso decir que evoluciona.

¿El debate en torno a la cobertura mediática que se dio en su momento sobre el Ku Klux Klan ha tenido algún impacto sobre los medios de comunicación? ¿La cobertura ha cambiado?

El impacto ha sido significativamente escaso. Es bastante triste. En los años veinte los periódicos llevaron a cabo una cruzada, con una cobertura inteligente contra el Klan, incluso cuando con este tipo de cobertura no consiguieron acabar con la organización. El hecho de que los medios que libraron esta batalla ganaran premios Pulitzer hizo que a partir de los años treinta miraran atrás y se felicitaran por haber terminado con la organización.

Entonces, los periódicos vieron que su periodismo de investigación había sido merecedor de un premio Pulitzer e ignoraron el hecho de que su cobertura había propiciado que aumentaran los miembros de la organización.

Así es. Hay muy poca conciencia histórica de la verdad sobre la relación entre el Klan y la prensa, que fue, ante todo, una relación de provecho mutuo.


CINCO LECCIONES DE LAS ELECCIONES ITALIANAS SOBRE LA DERECHA POPULISTA

marzo 11, 2018

Resultado de las elecciones italianas (gráfico de ABC, 5/III/2018).

 

¿QUÉ BALANCE PUEDE HACERSE DE LAS ELECCIONES ITALIANAS EN RELACION AL MARCO EUROPEO?  Como es sabido, ha triunfado el Movimento 5 Stelle creado por Beppe Grillo (con el 32.7% de los votos) y la Lega que lidera Matteo Salvini (17.4%) ha superado a Forza Italia (14%), la formación de Silvio Berlusconi. Así las cosas, destacan cinco aspectos que consideramos de interés.

1. Salvini ha reinventado la Lega que heredó de Umberto Bossi con gran éxito

En este contexto, debe recordarse que la Liga obtuvo en las elecciones legislativas precedentes, celebradas en 2009, solo obtuvo un 4%. Salvini, pues, ha cuadriplicado los resultados y ha sabido reinventar el partido en el último quinquenio: la antigua Lega Nord ha renunciado a ser el abanderado de un Norte que reclama soberanía contra los abusos del Sur subsidiado para ser una Lega con presencia estatal.

2. El M5S acapara un tercio del voto total y deviene la opción de protesta meridional

A la vez, los cambios del sistema electoral (la aprobación del complejo Rosatellum) no ha deslucido la victoria del M5S, lo que ha dejado a Italia polarizada en torno a dos populismos: la del norte en torno al populismo identitario de la Lega y la del sur en torno al populismo protestatario que encarna el M5S. El mapa electoral es diáfano al respecto:

Infografía de El Periódico (5/III/2018)

3. Se configura una Italia de difícil gobierno y mayoría electoral de protesta

El voto al M5S y a la Lega suma el 50.1% Su ascenso contrasta con la debacle de los partidos representativos de la derecha e izquierda gubernamental: Forza Italia y el PD que lideraba Matteo Renzi.

4. Los resultados representan un claro avance del sector eurófobo del Parlamento europeo

Mientras el M5S pertenece al grupo Europa de la Libertad y de la Democracia Directa, cuyo líder visible es Nigel Farage (líder del UKIP, la formación defensora del Brexit), la Lega pertenece al grupo que lidera Marine Le Pen, el Movimiento Europa de las Naciones y de las Libertades.

5. Italia es un nuevo ejemplo del protagonismo de la derecha populista en la agenda política

Las sucesivas convocatorias electorales y refrendos que se han celebrado en la UE desde el plebiscito sobre el Brexit (analizadas en otra entrada del blog), han mostrado el progreso de las fuerzas de derecha populista.

Conclusión

El caso de Italia (tercera economía de la zona euro) constituye un serio aviso a navegantes de la inquietud ciudadana ante unas instituciones europeas percibidas como lejanas y una clara protesta contra las elites políticas tradicionales. En este aspecto, se perfila un escenario negativo para las fuerzas europeístas ante las próximas elecciones de la UE el año próximo.

No obstante, debe tenerse en cuenta que del mismo modo que las fuerzas de derecha populista experimentan avances y son capaces de reinventarse con éxito, también conocen retrocesos, como muestran los últimos sondeos sobre Marine Le Pen.

En cualquier caso, la erosión de la derecha conservadora es cada vez más visible y el recurso a modular programas en sintonía con las demandas de la derecha populista, como  Sebastian Kurz en Austria o Laurent Wauquiez en Francia) puede ser un hacha de doble filo. Lo afirmamos en la medida que puede cortocircuitar el avance electoral de estas formaciones al precio de asumir su agenda política, normalizarla y conferirle respetabilidad política.

Finalmente, como complemento a esta entrada, recomendamos el artículo en francés del periodista Pierre Haski en L’Obs, “Hélas, le populisme n’a pas encore atteint son pic en Europe” (05/III/2018).

 


¿EL POPULISMO DE IZQUIERDA ES DISTINTO DEL POPULISMO DE DERECHA? CLAVES PARA UNA RESPUESTA

febrero 8, 2018

Podemos

Podemos, la nueva manifestación del ciberpopulismo.

A RAÍZ DE HABER PLANTEADO ESTA CUESTIÓN RECIENTEMENTE VARIOS LECTORES, reeditamos en esta entrada nuestro artículo publicado en 2014 en el Boletín Ecos de la fundación FUHEM-ecosocial. Se trata del trabajo “El ascenso populista de Europa: ¿cómo interpretarlo?” (Boletín Ecos, 28, sept-nov. 2014). Puede accederse libremente al documento en PDF, reproducido a continuación.

En él analizamos qué se entiende por populismo y señalamos las claves de su ascenso en Europa, incluyendo tanto a formaciones de ultraderecha, como también a fenómenos que encarnan un “ciberpopulismo”, visible en casos como Podemos en España y el M5S que lidera Beppe Grillo en Italia.

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El ascenso populista de Europa: ¿Cómo interpretarlo?

¿Hasta qué punto está presente el populismo en el actual Parlamento Europeo? Es difícil valorarlo, pero anida en el conjunto del espectro político, aunque su ámbito más visible es el de la extrema derecha, aquí analizado. No obstante, antes de continuar la exposición, se impone una mínima aproximación a este concepto, objeto de definiciones y valoraciones muy distintas.

Un concepto discutible y discutido

El populismo, simplificando, denuncia una distancia entre gobernantes y gobernados, los de “arriba” y los de “abajo”: la existencia de unas élites oligárquicas que se han apoderado de la soberanía popular y nacional y la emplean en la defensa de sus propios intereses, constituyendo una “casta” alejada de los verdaderos intereses de los ciudadanos. Para acabar con su poder, las opciones populistas exhortan al “pueblo sano” a movilizarse y recuperar sus derechos, siendo el anti-elitismo el rasgo definitorio de su mensaje.[i]

Complejidad

¿Qué entendemos por populismo? A menude se confunde este concepto con una ideología cuando es una forma de moviliación política.

Este discurso, con tonos más o menos radicales y demagógicos ha cobrado centralidad creciente en la última década en Europa y más allá, como testimonian experiencias tan diferentes como el “chavismo” venezolano o el Tea Party estadounidense. La crisis económica ha favorecido esta dinámica, en la medida que entes como el Fondo Monetario Internacional [FMI] o el Banco Central Europeo [BCE] han tomado decisiones que muchos ciudadanos han percibido como contrarias a sus intereses y favorables a oligarquías lejanas o locales. Sin embargo, sería un error ligar el ascenso de dinámicas populistas a la crisis económica, pues éstas últimas suele ser resultado de múltiples factores, siendo decisivos los locales.

Tres precisiones sobre el populismo

Igualmente, para abarcar las múltiples realidades que pueden incluirse bajo el nebuloso rótulo de populismo, desde nuestra perspectiva es importante efectuar tres precisiones.

En primer lugar, debe subrayarse que no existe un consenso sobre este concepto entre los estudiosos, ya que no designa una ideología concreta, sino una forma de movilización política maleable y que puede adoptar cualquier sector ideológico. Su emergencia constituye una reacción a la pérdida de credibilidad que experimentan los sistemas representativos. Por esta razón, las formaciones populistas se dirigen al ciudadano anónimo (el “hombre de la calle”, la “buena gente” o “el pueblo” genérico) y lo movilizan contra élites que supuestamente se han adueñado de su soberanía o sus derechos. Los discursos de este tipo revisten una gran ambigüedad, en la medida que -como advierte el politólogo Marco Tarchi- los líderes que los emiten pretenden “refundar la democracia, no destruirla, pretensión que a veces desemboca en un riesgo de hiperdemocratismo, es decir, en una idealización de la disponibilidad del hombre de la calle como ciudadano activo” y, como tal, dispuesto a soportar los costes de su afán de “reapropiarse del ejercicio del poder”.[ii]

FN-marinista

Lema del Front National francés: “El pueblo primero”.

En segundo lugar, no hay unanimidad en relación a su pretendido carácter “positivo” o “negativo” en relación al funcionamiento de la democracia, aunque los pronunciamientos desfavorables son más extendidos. El polifacético académico Ralf Dahrendorf, por ejemplo, afirma que el populismo estimula voluntariamente la pérdida de protagonismo de los parlamentos y su debilidad. Como consecuencia de este hecho, la hiperdemocracia que los populistas preconizan se construiría -paradójicamente- sobre la desvalorización de la democracia. De hecho, Dahrendorf estima que el referéndum se habría devaluado al estar hoy “destinado a ser utilizado como un test de popularidad para los políticos y los gobiernos, porque está concebido expresamente para dejar al margen a las instituciones intermedias”.[iii] Aún así, otros estudiosos ofrecen visiones diferentes y el pensador Ernesto Laclau consideró que el populismo tenía una naturaleza democrática y que debía ser rescatado de su posición marginal en el discurso de las ciencias sociales, extrayéndole su estigma de antidemocrático: “Cuando las masas populares que habían estado excluidas se incorporan a la arena política, aparecen formas de liderazgo que no son ortodoxas desde el punto de vista liberal democrático, como el populismo. Pero el populismo, lejos de ser un obstáculo, garantiza la democracia, evitando que ésta se convierta en mera administración”, manifestó.[iv]

En tercer lugar, no puede homologarse el populismo de extrema derecha con el de otros ámbitos políticos, en la medida que su mensaje aúna anti-elitismo y xenofobia. El politólogo y filósofo Pierre-André Taguieff alude a él como “nacional-populismo”. Sus formaciones y líderes, señala, se dirigen al pueblo con un llamamiento centrado en su dimensión “nacional”, partiendo de la premisa de que el pueblo es “homogéneo” (la división de clases sociales no tiene relevancia) y “se confunde con la nación unida, dotada de una unidad sustancial y de una identidad permanente”. De esta forma, aquello que diferencia a los partidos nacional-populistas del resto es que el objeto de su denuncia y crítica prioritaria no son tanto “los de arriba” (las élites), como “los de enfrente” (los extranjeros): “Más exactamente: las élites son rechazadas en la medida que son percibidas como ‘el partido del extranjero’”, subordinando así el anti-elitismo a la xenofobia, destaca Taguieff. Este populismo integrado al nacionalismo proyecta la figura de un enemigo nuevo: la del extranjero-invasor.[v]

Este discurso constituye, en esencia, el eje argumental de la nueva ultraderecha o nueva derecha radical populista, que en Europa reúne formaciones de carácter muy diverso y en su mayoría se desvinculan del fascismo y neofascismo.

La normalización de la derecha populista

El nacional-populismo, por otra parte, conforma un movimiento antiglobalización que no se define ni reconoce como tal, pese a su éxito en las urnas. Lo afirmamos en la medida que sus partidos hacen bandera de la defensa de la “identidad nacional” y de la protesta contra el establishment, a la vez que plasman un repliegue comunitario. Sus líderes se oponen tanto a flujos migratorios como a deslocalizaciones industriales; denuncian la pérdida de soberanía nacional en beneficio de organismos supraestatales (notablemente la UE) y manifiestan defender una identidad que presuntamente peligra por la presencia de etnias o culturas foráneas. En esta última vertiente, destaca su islamofobia creciente: un rechazo al Islam, al ser percibido como una religión de conquista e identificado en bloque con sus sectores más extremistas, sin distinguir tendencias en su seno.

Mapaultraderecha

Mapa de la presencia institucional de la ultraderecha europea publicado por El País en octubre del 2013. ¿Este sector político avanza realmente en todo el continente?

Si observamos la presencia de este espectro el actual Parlamento Europeo a la luz de las pasadas elecciones, constatamos que numerosos partidos de ultraderecha han obtenido buenos resultados. No obstante, ello no debe confundirse con un avance generalizado de este sector ideológico en Europa, ni tampoco la reciente creación de un grupo parlamentario propio configura un hito en su evolución, como han tendido a presentar numerosos medios de comunicación.

De este modo, queremos subrayar que los comicios del pasado mayo rebatieron un tópico muy extendido: la asociación del ascenso de la extrema derecha a la agudización de los efectos de la crisis económica de manera mecánica. Lo ilustra el hecho de que solo uno de los países rescatados, Grecia, ha mostrado un ascenso llamativo de un partido de este signo, Amanecer Dorado [AD], con un 9.3% de los sufragios. Esta cifra es importante y modesta a la vez, ante los devastadores efectos de la crisis en este país. Sin embargo, ni España, Portugal, Irlanda y Chipre han asistido a la emergencia de fuerzas de este signo y en este último país el partido hermanado con AD, el Frente Nacional Popular [ELAM], solo ha cosechado un 2.6% de los votos. En cambio, los mejores resultados de este espectro los han cosechado formaciones de los países “ricos”, como el Partido de la Independencia del Reino Unido [UKIP] (26.7%), el Partido Popular de Dinamarca [DF] (26.6%), el Frente Nacional [FN] francés (24.8%) o el partido de la Libertad de Austria [FPÖ] (19.7%). Por consiguiente, los estereotipos no solo no ofrecen explicaciones de los cambios de este segmento político, sino que también se hallan en contradicción con la realidad.[vi]

Por otra parte, la formación de un grupo parlamentario de este signo en Estrasburgo (llamado Europa de la libertad y de la democracia directa) no es una novedad, pese al ruido mediático que acompañó su gestación, debido a la pugna desatada por su liderazgo entre la francesa Marine Le Pen (FN) y el británico Nigel Farage (UKIP), saldada con la victoria del último. Es importante recordar al respecto que en 1984 la extrema derecha ya formó un primer grupo, el Grupo Técnico de Derechas Europeas, más conocido como Grupo de Derechas Europeas o GDE. Lo lideró Jean-Marie Le Pen (padre de Marine), que en los comicios europeos de ese año hizo su desembarco estelar en la política francesa al obtener 10 escaños. Reunió representantes galos, italianos, helenos y del Ulster. No obstante, los resultados de las elecciones europeas de 1989 alteraron su composición. Los eurodiputados alemanes de los Republicanos [Die Rep] chocaron con los italianos por el contencioso histórico sobre Tirol del Sur. Entonces Le Pen eligió a los germanos como socios (en detrimento de los italianos), pero sufrieron una crisis interna que los dividió y acabó hundiendo al GDE.

UKIP

Finalmente, ha sido el líder del UKIP, Nigel Farage, quien ha formado grupo parlamentario en el parlamento de Estrasburgo y no Marine Le Pen.

Asimismo, tras proyectarse diferentes diseños de alianzas europeas sin resultados (como Euronat), en el 2007 se articuló un nuevo grupo de este espectro en Estrasburgo: Identidad, Tradición y Soberanía [ITS]. ITS unió a una veintena de parlamentarios al ingresar aquel año en el hemiciclo ultraderechistas búlgaros y rumanos que se sumaron -entre otros diputados- a la italiana Alessandra Mussolini (nieta del Duce). Pero la agrupación solo duró de enero a noviembre y acabó con estrépito. Ello se debió a que la nietísima criticó a los rumanos a raíz de un crimen cometido en Italia, ya que afirmó que para ellos “romper la ley” se había convertido en “un modo de vida”. Entonces los cinco eurodiputados de esta nacionalidad abandonaron ITS, que fue inviable al perder escaños.[vii] Así pues, en el 2014 la extrema derecha simplemente ha recuperado el grupo parlamentario que dejó de tener en 1994 e intentó recomponer sin fortuna en el 2007.

En realidad, lo que realmente han demostrado los últimos comicios europeos es que la extrema derecha ya forma parte del paisaje político europeo y es capaz de ser la primera fuerza en países como Francia, Gran Bretaña o Dinamarca, al margen de formaciones de este ámbito ya hayan participado previamente en coaliciones de gobierno o brindado su apoyo parlamentario a ejecutivos. A la vez, la dificultad de unir los esfuerzos de sus rótulos más importantes en Estrasburgo para conformar un único gran grupo ha mostrado las debilidades inherentes a todo intento de conformar lo que podríamos designar como una “internacional de ultranacionalistas”, dados los numerosos elementos de fricción que existen entre sus partidos.[viii] Además, esta dispersión indica que difícilmente podrán obstaculizar decisiones de la Eurocámara.

Desde nuestra perspectiva, pues, el ascenso de los nacional-populismos en las últimas elecciones del europarlamento no es un fenómeno novedoso, en la medida que se ha producido de forma ininterrumpida (aunque con altibajos) desde que en los comicios de 1984 el FN francés cosechó casi un 10.9% de los sufragios y está vinculado sobre todo al desgaste de los partidos tradicionales y sistemas políticos. En suma, los buenos resultados de diversas fuerzas de este ámbito “normalizan” su presencia en la escena política.

¿El futuro es ciberpopulista? Podemos y el M5S

La globalización, además, impulsa el populismo. Por una parte, los cambios que ha comportado “han excavado un surco entre vencedores y perdedores”, generando entre los últimos una situación psicológica “impregnada de resentimiento, desilusión y chasco sobre la cual los partidos populistas capitalizan sus éxitos, capeando y fomentando la protesta contra las clases políticas responsables de la situación”, advierte Tarchi.[ix] A la vez, ganan centralidad las actitudes críticas ante la integración en Europa y ante la inmigración.

BeppeGrillo

Beppe Grillo, líder del M5S.

Por otra parte, la globalización ha tenido una incidencia decisiva al generar la “aldea global” comunicativa que apuntó a los años sesenta el filósofo canadiense Marshall McLuhan. Ahora las redes sociales generan una comunicación inmediata y conforman una “plaza electrónica” que se define por la participación de sus miembros sin jerarquías. Internet permite así proyectar en el mundo virtual la utopía populista por excelencia: construir la “plaza” que reúne el pueblo sin jerarquías y donde todo el mundo participa en función de su afán e interés y abre las puertas a una “democracia electrónica” que puede ser tan imperfecta como la real.[x]

Las experiencias del Movimiento 5 estrellas [M5S] en Italia (con un 21.1% de los votos y 17 escaños) y de Podemos en España (con un 7.9% de los votos y 5 escaños) son sus indicadores más vistosos, más allá de sus obvias diferencias ideológicas, escenificadas en Estrasburgo: mientras Podemos se ha integrado en el Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica, el M5S lo ha hecho en el que lidera Nigel Farage antes citado, la Europa de la libertad y de la democracia directa. Actualmente, pues, asistimos a la eclosión de una oleada populista cuyas dinámicas son tan nuevas como desconocidas.

Notas

[i] Véase la respecto F. Panizza (comp.), “Introducción”, en El populismo como espejo de la democracia (Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2009 [1ª ed 2005]), p. 13.

[ii] M. Tarchi, L’Italia populista. Dal qualunquismo ai girotondi (Il Mulino, Bolonia, 2003), p. 32.

[iii] R. Dahrendorf (entrevista d’Antonio Polito), Después de la democracia (Crítica, Barcelona, 2002), p. 91.

[iv] “Ernesto Laclau: ‘El populismo garantiza la democracia’”, http://www.lanacion.com.ar/719992-ernesto-laclau-el-populismo-garantiza-la-democracia (10/VII/2005).

[v] P.-A. Taguieff, L’illusion populiste (Berg International, París, 2002), pp. 132.

[vi] Es interesante al respecto Cas Mudde, “The Far Right and the European Elections” Current History, Volume: 113, Issue: 761 (2014): 98-103. Es accesible on-line en http://works.bepress.com/cas_mudde/75

[vii] “La extrema derecha se queda sin grupo en la Eurocámara”, El País (15/XI/2007).

[viii] Sobre las dificultades de la extrema derecha para formar un grupo propio en Estrasburgo y sus tensiones, véase X. Casals, Ultrapatriotas. Extrema derecha y nacionalismo de la guerra fría a la era de la globalización (Crítica, Barcelona, 2003), pp. 139-156

[ix] M. Tarchi, L’Italia populista, p. 70.

[x] Véase al respecto Véase J. Sànchez, La democràcia electrònica (Barcelona, UOC, 2005).


ESPAÑA: ULTRADERECHA NO ES IGUAL A FRANQUISMO*

febrero 1, 2018

Imágenes de concentraciones y actos neofranquistas de Fuerza Nueva durante la Transición.

EN LA ACTUALIDAD SE ALUDE A MENUDO A LA PERVIVENCIA DEL FRANQUISMO, pero ello no es relevante en el ámbito ultraderechista ni tampoco en el actual nacionalismo español, como exponemos a continuación a partir de tres preguntas.

1. ¿Cuál es el peso político del franquismo?

A pesar de las últimas manifestaciones ultraespañolistas en las que se han visto símbolos neofascistas y preconstitucionales, la realidad es que la extrema derecha ya no puede asociarse con el franquismo, como ocurrió hasta principios de los años noventa. Lo afirmamos por tres razones. Por una parte, porque el franquismo queda lejano para la población española, ya que más del 55% de la misma ha nacido después de 1975. Por otra parte, porque fue un régimen personal y ello imposibilita restaurarlo, como reflejó este lema ultraderechista durante la Transición:  “¡Franco resucita, España te necesita!” Y, finalmente, porque hoy las siglas más relevantes de este espectro ideológico tienen su referente en las de la Europa occidental. En consecuencia, quieren distanciarse del pasado e identificarse con una antiglobalización derechista: rechazo de poderes supraestatales, del multiculturalismo, de flujos migratorios…

2. ¿El actual nacionalismo español es una proyección del franquismo?

A menudo desde la izquierda o el nacionalismo catalán se asocian las manifestaciones de españolidad con el franquismo. Ello es debido, en gran medida, al hecho que esta dictadura -como señala el historiador Ismael Saz- se apropió de la idea de España y eliminó “el discurso patriótico liberal y sus sucesivos desarrollos en la izquierda democrática y obrera ”. El franquismo, pues, monopolizó el nacionalismo español y lo asoció a fascismo. Pero mantener esta percepción es un error porque desde comienzos de siglo se ha conformado un nacionalismo español constitucional, políticamente desacomplejado y transversal. De este modo, vincular Ciudadanos (Cs) con la extrema derecha es un grave equívoco, ya que este partido ha captado un voto antisecesionista amplio y se sienta al grupo liberal del Parlamento Europeo, como el PDECat.

3. ¿El voto neofranquista se halla dentro del PP?

Es frecuente afirmar que la ultraderecha “está dentro del Partido Popular [PP]” porque a partir de los comicios legislativos de 1982 este partido -entonces con el rótulo de Alianza Popular [AP]- satelizó el voto útil del franquismo político y sociológico. A pesar de ello, el peso electoral de este conglomerado se ha diluido con el tiempo y es poco significativo electoralmente. Así las cosas… ¿Dónde puede hallarse un eventual voto ultraderechista? Sus caladeros pueden ser diversos. El ámbito más derechista del PP es uno de ellos, como plasmó su escisión Vox a los comicios europeos del 2009 (logró 246.833 votos, un 1,5% del total). En cambio, sería diferente la procedencia del grueso de votantes de Plataforma por Cataluña (PxC). El politólogo Sergi Pardos-Prado lo estudió en los comicios locales del 2003 y del 2007 y concluyó que procedería de abstencionistas y exvotantes del Partit dels Socialistes de Catalunya [PSC], como en otros países europeos.

Para comprenderlo, es necesario que recordar que la derecha populista ascendente a Occidente no sólo se nutre de ultrapatriotismo, sino que lo combina con un antielitismo xenófobo capaz de atraer amplios apoyos, como ilustran el trumpismo o el lepenismo. Por todo ello, el éxito potencial de la ultraderecha en España no consiste en hacer bandera del neofranquismo, sino más bien en romper con él.

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* La versión original de este artículo ha sido publicada en catalán como Xavier Casals, “Ultradreta no es igual a franquisme”, Ara (28/I/2017).


ESPAÑA: LA TRANSICIÓN MÁS SANGRIENTA DE EUROPA

enero 11, 2018

Información de la llamada “masacre de Atocha” cometida en enero de 1977.

GENERALMENTE, SE CONSIDERA QUE LA TRANSICIÓN ESPAÑOLA FUE PACÍFICA y que ello contribuyó a conferirle un carácter modélico y ejemplar. Sin embargo, en nuestro último estudio La Transición española. El voto ignorado de las armas (2016), hemos analizado su impacto político y hemos constatado que este fue muy importante, hasta el extremo de conformar la Transición más violenta de Europa.

El tema no es menor porque este año se cumplen cuatro décadas de episodios como el caso Scala (la destrucción de esta sala de fiestas en Barcelona por un atentado ácrata), el fallido intento de asesinato del líder independentista canario Antonio Cubillo en Argel (en lo que se consideró un crimen de Estado) o el asesinato del matrimonio Viola en Barcelona por parte de un grupo separatista catalán (bautizado por la policía como EPOCA, Ejército Popular Catalán). Todos estos hechos y muchos otros, como el 23-F, son analizados y diseccionados en esta obra.

Portada de nuestro último estudio.

Nuestra tesis: ¿Una Transición pacífica?

[A continuación reproducimos literalmente un fragmento de la introducción]

Ante esta alabada y difundida “Transición pacífica” se alzan aportaciones recientes que demuestran que el terrorismo fue omnipresente en la época. De esta manera, un estudio minucioso del sociólogo Ignacio Sánchez-Cuenca y la citada politóloga Paloma Aguilar constató que entre el 1 de enero de 1975 y el 31 de diciembre de 1982 la violencia política causó 504 víctimas mortales: su gran mayoría (96.2%) falleció por la acción de grupos terroristas, siendo ETA autora de 361 asesinatos (un 71.6%), mientras un 3.8% lo hizo en incidentes diversos (manifestaciones, disturbios o enfrentamientos).[i] Este balance ofrece una perspectiva menos halagadora de la Transición, ya que “resultó mucho más sangrienta que la griega o la portuguesa, ambas iniciadas en 1974” (la primera se saldó con 29 víctimas y la segunda con menos) y “ha sido la más sangrienta en Europa”, exceptuando la de Rumanía.[ii] Asimismo, un detallado estudio del periodista Mariano Sánchez Soler contabilizó entre el 20 de noviembre de 1975 y el 30 de diciembre de 1983 un total de 2.663 víctimas (sumando muertes y heridos hospitalizados), de las que fallecieron 591.[iii] Ya en el 2012, la historiadora francesa Sophie Baby en un minucioso análisis de la violencia política durante la Transición computó entre 1975 y 1982 un mínimo de 3.200 acciones violentas y más de 700 víctimas mortales, 530 de las cuales fueron causadas por terroristas.[iv] Tal balance de víctimas dibuja una Transición menos modélica y, sobre todo, mucho menos “pacífica” en relación a la percepción imperante.

Es importante destacar que este nivel de violencia no fue excepcional, pues otros países de Europa occidental y América latina lo conocieron en los llamados “años del plomo” (los años sesenta y setenta del pasado siglo).[v] De hecho, como advierte el historiador Juan Avilés, la Transición “se produjo en el momento de mayor auge del terrorismo en la historia reciente de Europa. El período más sangriento fue el comprendido entre 1971 y 1976 en Irlanda del Norte y entre 1978 y 1982 en Italia. A partir de entonces comenzó el declive y a finales de los años ochenta sólo subsistían en Europa dos organizaciones terroristas de alguna entidad, las dos de carácter nacionalista, el IRA y ETA”.[vi] En este aspecto, Sophie Baby considera que el nivel de violencia política en España la sitúa a “la altura de la Italia de los años de plomo”.[vii]

Quienes lideraron el tránsito a la democracia en España han remarcado la importancia de esta violencia con posterioridad, pero evitando que confiriera una aura tenebrosa al fresco ejemplarizante de la Transición. Así, Martín Villa en 1984 manifestó que, junto a la crisis económica, el fenómeno terrorista “fue la principal dificultad con que tropezó la transición democrática”.[viii] Adolfo Suárez lo expuso así en 1988: “Teníamos serias dificultades interiores [durante la Transición]: desórdenes y pretensiones involucionistas y, sobre todo, sufríamos un fuerte acoso terrorista, que actuaba como excitación constante de los más implacables enemigos del cambio político”.[ix] En 1997 Felipe González fue más contundente y advirtió que “la democracia que vivimos […] ha estado condicionada por el terrorismo, el antiterrorismo y la involución en lo que a Seguridad del Estado se refiere”.[x]

En realidad, desde los años ochenta se denunció este importante impacto de la violencia desde ópticas ideológicas contrapuestas. La extrema derecha se hizo eco del mismo asociando democratización a desorden público, mientras la izquierda denunció la criminalidad de la extrema derecha y de ámbitos de los cuerpos de seguridad cómo una demostración de pervivencia de reductos franquistas.[xi] En todo caso, de lo expuesto hasta aquí emerge una certeza poco conocida: la Transición estuvo mucho más marcada por la violencia de lo que dan a entender sus visiones más difundidas. Baby lo ha subrayado en estos términos: “no cabe ninguna duda de que la fuerte presencia de la violencia política ha determinado el ritmo y el alcance del proceso de democratización español, mucho más allá del mito tan difundido de la ‘Inmaculada Transición'”.[xii] Por nuestra parte consideramos que constituyó su banda sonora más inquietante.

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* Puede descargarse gratuitamente el sumario y la introducción completa de la obra en PDF clicando aquí.

* Pueden verse los comentarios y reseñas publicados sobre la obra clicando aquí.

Notas

[i] Véase I Sánchez-Cuenca y P. Aguilar, “Violencia política y movilización social en la Transición española”, en S. Baby, O. Compagnon y E. González Calleja (eds)., “Violencia y transiciones políticas a finales del siglo XX”, Collection Casa de Velázquez (110), Madrid, 2009, p. 99. Véase la versión en inglés del trabajo en I Sánchez-Cuenca y P. Aguilar, “Terrorist Violence and Popular Mobilization: The Case of the Spanish Transition to Democracy”, Politics & Society, Vol. 37, nº 3 (septiembre 20099, pp. 435.

[ii] I Sánchez-Cuenca, “La violencia terrorista en la transición española a la democracia”, Historia del presente, 14 (2009/II), 2ª época, pp. 9-10.

[iii] M. Sánchez Soler, La transición sangrienta, p. 353.

[iv] S. Baby, Le mythe de la transition pacifique, p. 427.

[v] Véase su uso en I. San Sebastián, Los años del plomo: memoria en carne viva de las víctimas.

[vi] J. Avilés, El terrorismo en España: de ETA a Al Qaeda, p. 27.

[vii] S. Baby, Le mythe de la transition pacifique, p. 427.

[viii] R. Martín Villa, Al servicio del Estado, p. 158.

[ix] A. Suárez, “Consideraciones sobre la Transición española”, Cuenta y Razón, 41 (1988), p. 16.

[x] F. González, “Prólogo” a J. Barrionuevo, 2.001 días en Interior, p. II.

[xi] Véase al respecto la amplia panorámica de la violencia de EQUIPO ‘D’, 1973/1983 La década del terror (con el explícito subtítulo de “datos para una causa general”), publicada en 1984, y, por otra parte, la Crónica negra de la transición española 1976–1985 del ensayista libertario Eduardo Pons Prades (1920-2007), que vio la luz en 1987 y su versión actualizada del 2005 en Los años oscuros de la transición española.

[xii]  S. Baby, “Estado y violencia en la Transición española”, en S. Baby, O. Compagnon y E. González Calleja, Violencia y transiciones politicas a finales del siglo XX, p. 198.


¿EL SECESIONISMO CATALÁN HA DESPERTADO A LA ULTRADERECHA?*

enero 4, 2018

Militantes de ultraderecha queman una bandera independentista en la manifestación del 12-O en Montjuïc (foto de Manolo García en el diari Ara).

LAS SUCESIVAS MANIFESTACIONES DE LA ULTRADERECHA EN CATALUÑA ACAPARAN LA ATENCIÓN MEDIÁTICA y parecen augurar su crecimiento. De hecho, Pablo Iglesias acusó el independentismo de “contribuir a despertar el fantasma del fascismo”. ¿Es así? Desde nuestra óptica, afirmaciones como esta pueden proyectar una imagen errónea o deformada de la ultraderecha en España. Lo argumentamos a continuación a partir de tres reflexiones.

1. La visibilidad mediática no implica éxito a las urnas

Como ya remarcamos en “Independentismo y ultraderecha, un binomio inseparable”, el protagonismo mediático de la extrema derecha por sus actos en la vía pública no implica un aumento de sus expectativas electorales. Por una parte, porque el marco político actual es muy competitivo y votar una opción marginal no resulta muy tentador. Por otra parte, porque si este sector ideológico aparece vinculado a desórdenes o violencia, una parte de su electorado potencial puede girarle la espalda. Recordemos al respecto que durante la Transición -como explicamos de forma detallada en La tentación neofascista en España (1998)- el partido Fuerza Nueva movilizó miles de seguidores, pero quedó asociado a episodios de criminalidad y perdió votantes.

En este sentido, la federación Respeto -que reúne a España 2000, Plataforma por Cataluña [PxC] y el Partido por la Libertad [PxL]- ha actuado con pragmatismo no concurriendo a los comicios del 21-D para no restar sufragios “al bloque contrario a la independencia”.

2. Las movilizaciones de Barcelona empañan la importancia de Madrid

Ciertamente, el epicentro del seísmo político que conmueve España está en Barcelona y aquí es donde la extrema derecha ha cobrado dinamismo. Pero a la hora de valorar el apoyo a las urnas de este ámbito ideológico hay que recordar que tanto PxC como España 2000 en Valencia experimentaron un notable descenso de apoyos en los comicios locales del 2015.

En cambio, Madrid parece ganar peso en el seno de este espacio político: España 2000 revalidó su edil en Alcalá de Henares el 2015 con más votos que el 2011 (pasó del 5.1% al 5.8%) y aumentó la presencia en la zona con regidores a San Fernando de Henares, Velilla de San Antonio y Los Santos de la Humosa, mientras que el PxL obtuvo uno en Valdeavero. Además, Hogar Social Madrid refleja como la ultraderecha ha articulado un tejido social minoritario pero consistente en la capital española, lo que contrasta con el cierre del Casal Tramuntana en Barcelona. Por consiguiente, la capitalidad política de la extrema derecha ahora podría desplazarse a Madrid.

3. La vía electoral posiblemente seguirá siendo local

Finalmente, hay que recordar que la vía de progreso electoral de este espectro ideológico se centra en el ámbito local. Ello se ha podido constatar desde los comicios locales del 2003 y no parece que la dinámica vaya a cambiar a corto plazo, si bien tal posibilidad no puede descartarse atendida la fluida situación política catalana y española.

En este contexto se debe tener en cuenta especialmente el electorado de periferias metropolitanas, porque puede ser receptivo a un discurso derechista centrado en la inseguridad ciudadana y la inmigración, como muestran Alcalá de Henares, con el edil obtenido por España 2000, y Badalona, con el éxito obtenido por el líder del Partido Popular, Xavier García Albiol, mediante un discurso centrado en la seguridad ciudadana y la inmigración (tema ya analizado en este blog).

Conclusión: un impacto aún difícil de valorar

La actual agitación de la extrema derecha, pues, puede crear una imagen distorsionada de este ámbito político en cuanto a su crecimiento, capitalidad y esfera de incidencia electoral. Asimismo, se deberá tener en cuenta también si su discurso antisecesionista variará, exaltando -por ejemplo- un “catalanismo hispánico” de carácter neoforal o asociando el independentismo a otros enemigos de España, como el yihadismo. En síntesis, los hechos de octubre del 2017 seguramente influirán en la ultraderecha, pero todavía es temprano para saber cómo lo harán y en qué medida.

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Artículo publicado originalmente en Xavier Casals, “¿El secessionisme ha despertat la ultradreta?”,  Ara (29/XII/2017).