LA CAMPAÑA EN WHATSAPP DEL ULTRADERECHISTA JAIR BOLSONARO: VIDEOS Y “FAKE NEWS”

octubre 21, 2018

Grafismo de El País alusivo a la importancia de las Fake News en la campaña de Jair Bolsonaro (18/X/2018).

 

EL AMBICIOSO CAPITÁN JAIR BOLSONARO (1955) SE PREPARAR PARA PRESIDIR BRASIL tras la segunda vuelta de las elecciones presidenciales prevista este 28 de octubre, al frente de lo que había sido una formación marginal, Partido Social Liberal [PSL]. Cuando menos, así parecen indicarlo el 46% de los votos obtenidos en la primera vuelta de estos comicios celebrada el pasado 7 de octubre. Entonces su inmediato rival, Fernando Haddad, el candidato del Partido de los Trabajadores, obtuvo el 29.9%.

La compleja naturaleza del “bolsonarismo”

Como ya habíamos señalado en este blog, Bolsonaro no representa un regreso de la extrema derecha de la Guerra Fría, sino un fenómeno a caballo del presente y del pasado, en el que convergen elementos del pasado (el legado de la autocracia militar brasileña) y otros del presente (el creciente influjo del evangelismo). Su lema de campaña ha sido significativo al respecto: “Brasil y Dios por encima de todos”.

En este marco, las redes sociales han desempeñado un papel decisivo en la campaña del candidato ultraderechista, difundiendo propaganda favorable, aparentemente low cost (pero en realidad financiada con grandes recursos); el recurso a las fake news o informaciones falsas; y la habilidad comunicativa de este último.

 

“O mito chegou”. Video viral que exalta a Bolsonaro como titán que regenerará el país. Se basa en un anuncio de whisky Johnnie Walker de 2011.

Las fake news: abundantes, pero…. ¿baratas?

Los medios de comunicación han apuntado la importante presencia de noticias falsas favorables a Bolsonaro y calumniosas para los rivales. El canal más empleado ha sido WhatsApp, que emplean seis de cada 10 brasileños. Las noticias falsas se emplearon supuestamente para luchar -como ya hizo Donald Trump- contra el influjo pretendidamente tendencioso de los grandes medios.

El diario El País hizo un seguimiento de las mismas y señaló las cinco que más habían dañado a sus rivales, en un artículo cuya lectura recomendamos. En él, Tai Nalon (que dirige la plataforma de fact checking Aos Fatos), señaló que estas falsas noticias tienen “dos temáticas: la puesta en duda, con teorías de la conspiración, de la seguridad del voto electrónico en Brasil, y una constante relación de los otros candidatos con pautas de minorías, como la agenda LGBT y el derecho al aborto”.

Entre ellas figuran falsedades como la que afirma que Haddad, de vencer, podría legalizar la pedofilia. La imagen empleada en la difuisión de esta calumnia tiene el logo del PT, lo que le otorga aparente verosimilitud.

 

¿Quién paga la campaña?

Ciertamente, difundir estan mentiras no es costoso en términos de distribución, pero -como señaló Nalon en el artículo citado- “No es posible llegar a tantas personas como ha llegado Bolsonaro sin una estructura fuerte, con gran financiación por detrás”.

Precisamente una periodista brasileña, Patrícia Campos Mello (que obtuvo el Premio Rey de España), puso al descubierto “una trama de malversación de fondos de campaña” para difundir estas informaciones falsas. Campos, en un reportaje en la Folha de São Paulo, señaló que varios empresarios habrían aportado cerca de tres millones de euros para financiar esta campaña en las redes, recoge ABC. Ello le ha supuesto el acoso y persecución por parte de seguidores de Bolsonaro.

En este aspecto, es relevante señalar que Bolsonaro tiene un agresivo programa económico ultraliberal que ha granjeado importantes apoyos. Sin embargio, también ha creado gran inquietud internacional por sus consecuencias en lo que afecta al cambio climático y la selva amazónica, como reflejo The Washington Post.

La habilidad de Bolsonaro para explotar las redes

Pero Bolsonaro no solo ha vivido de noticias falsas, sino también de un discurso antisistema y contrario a las élites que ha pasado por dos vías. Por una parte, por presentarle como un “hombre del pueblo”, con baños de masas. Como refleja este video:

 

Video viral “Eu sou bolsonariano”.

Por otra parte, esta campaña antielitista se plasmó igualmente en el video que publicó tras su victoria rotunda en la primera vuelta. Como señaló Felipe G. Gil en eldiario.es, “en un Facebook Live  […] pudimos ver a Bolsonaro acompañado de dos miembros de su equipo (una de las cuales traducía en directo a lenguaje de signos). En un set de emisión que pareciera cutre a posta (se pueden ver los cables colgando, la imagen está desenfocada, el sonido tiene un poco de eco) Bolsonaro se dirige serio a sus votantes durante 15 minutos. Y el mensaje de fondo parece ser: ‘Seguimos trabajando en estas condiciones humildes por mejorar la vida de los brasileños'”. Este es el video:

 

Este panorama deja escaso margen a Haddad para contrarrestar la campaña de Bolsonaro. No obstante, el candidato del PT ha hecho esfuerzos en las redes para contratacar, como muestra este video.

Conclusión: la importancia de los mundos políticos virtuales, verdaderos o falsos

En cualquier caso, la campaña presidencial de Brasil, más allá del triunfo de Bolsonaro, refleja la importancia determinante de las redes en cualquier futura contienda política y la capacidad de la extrema derecha para crear mundos virtuales en los que sus electores puedan hallar una realidad diseñada a su medida, al margen de que esta sea real o falsa. Este último aspecto parece ser cada vez más un detalle de menor importancia.


CLAVES PARA COMPRENDER El ASCENSO DE VOX*

octubre 14, 2018

El acto de Vox en Vistalegre el 7 d’octubre (imatge d’EFE).

 

EL DOMINGO 7 DE OCTUBRE VOX LLENÓ EL PALACIO DE VISTALEGRE CON 10.000 PERSONAS, todo un hito para un partido extraparlamentario y para la ultraderecha española, que desde la etapa que la lideró Fuerza Nueva (disuelto el 1982) no había manifestado este poder de convocatoria. Además, el último barómetro del CIS atribuye a Vox una estimación del 1.4% del voto, que de cumplirse en las urnas le permitiría estar presente a las instituciones.

Una escisión exitosa del PP

Vox ha sido la primera escisión derechista exitosa del PP (a diferencia del PADE creado el 1997). Inicialmente la lideraron Aleix Vidal-Quadras y Santiago Abascal, exdirigente del PP del País Vasco y expresidente de la Fundación para la Defensa de la Nación Española [DENAES]. Constituido el partido en enero de 2014, en los comicios europeos de junio centró el mensaje al reducir el tamaño del Estado, situando a las autonomías a la diana. Captó 244.929 votos (1.5%) y ningún escaño. Vidal-Quadras dejó pronto la presidencia y el febrero de 2015 también Vox (al preconizar una aproximación con UPyD y C’s).

Abascal devino entonces líder del partido, que conoció una radicalización que lo ha favorecido al confluir con cuatro factores. Uno ha sido el hecho de ejercer la acusación popular del proceso secesionista en el Tribunal Supremo, al conferirle visibilidad y permitirle erigirse en una alternativa antiseparatista “dura” ante un PP a sus ojos fracasado (para Vox es la “derechita cobarde”, mientras C’s es “la veleta naranja” por sus cambios de criterio). Un segundo factor ha sido la controversia generada por la exhumación del cadáver de Franco (recordamos que C’s y PP optaron para abstenerse al respecto al Congreso). Ello ha puesto en primer plano a la “ley de la memoria histórica”, la oposición a la misma es una bandera de Vox. Un tercer elemento ha sido la recomposición de un PP dividido (como testimonió la derrota de la exvicepresienta Soraya Sáenz de Santamaría) y castigado por la corrupción. Finalmente, hay que incluir la rivalidad de PP y C’s por el voto derechista, que los ha llevado a dar peso a la inmigración en la agenda política, en beneficio de Vox.

Igualmente, los dos partidos mencionados han optado por una cautela posiblemente errónea ante la formación de Abascal: C’s no habla de este partido y el PP no lo critica frontalmente. Ambas estrategias ya fracasaron a los años noventa en Francia con el lepenismo, en la medida que sus rivales no reforzaban las fronteras políticas entre centroderecha y ultraderecha, sino que las diluían. Por este camino, pues, Vox puede ganar respetabilidad política, marcar la agenda y forzar a moverse en su campo de juego tanto a C’s como al PP.

Un artefacto complejo

Vox no refleja un retorno del neofranquismo. No ha asumido una filiación ideológica con la dictadura y se ubica en un cruce de temas tradicionales de la derecha radical o la extrema derecha española que combina con otros nuevos. Entre los primeros, como hemos visto, hallamos la oposición en la ley de “memoria histórica” y al independentismo, así como la defensa de la política familiar, la reivindicación de la españolidad de Gibraltar o el secesionismo lingüístico ante el idioma catalán. Y es que Vox se coaligará con Actúa Baleares, cuyo presidente, Jorge Campos, afirma “Somos Baleares, no somos catalanes”.

El partido ha incidido igualmente en temas nuevos, como la denuncia de las supuestas amenazas que comporta la expansión del Islam en España. Incluso en Vistalegre reivindicó la España de Lepanto, ya que salvó “a la civilización occidental frente a la barbarie”. A la vez, Vox es combativo ante la inmigración ilegal y manifiesta que “los españoles estarán primero”.

También ha adoptado elementos del trumpismo, como la consigna “Hacer España grande otra vez” y buscar un leitmotiv político en la erección de un muro fronterizo a Ceuta y Melilla. A la vez, Vox ha contactado con Steve Bannon (el exestratega electoral y exasesor presidencial de Trump), que ha definido a esta formación como “un partido basado en la soberanía y la identidad del pueblo español”. Vox, pues, se ubica a caballo del pasado y del presente, posicionamiento que le homologa a la derecha populista europea mientras preserva rasgos propios.

Vox y el Pacma: ¿Nuevos actores de un cambio inacabado?

Finalmente, debemos remarcar que la eventual irrupción de Vox en las instituciones sería pareja a la del PACMA, al que el CIS otorga el 1.6% del voto (de hecho, en los comicios legislativos de 2016 logró 1.199.759 de votos al Senado). Desde esta óptica, el hipotético ascenso de ambas fuerzas podría reflejar un voto de protesta en ambos extremos del arco político, que permanecería aún latente y estaría políticamente huérfano de representación.

Ahora bien, una cosa son los sondeos y la otra los votos. Y hasta que estos últimos no se pronuncien, todo son conjeturas.

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* Una versión algo más breve de este artículo fue publicada en catalán en Xavier Casals, “Vox: la ultradreta que creix per tornar a fer ‘gran’ Espanya”, Ara (12/XII/2018).


BANNON APUESTA POR LA FORMACIÓN DE CUADROS POLÍTICOS DE ULTRADERECHA EN UN CENTRO QUE IMPULSA CERCA DE ROMA

septiembre 23, 2018

Steve Bannon y Marine Le Pen (foto de AFP/Philippe Huguen).

THE MOVEMENT, LA PLATAFORMA DE STEVE BANON CREADA PARA AYUDAR A LA ULTRADERECHA EUROPA A COORDINARSE Y MEJORAR SUS RESULTADOS, YA TIENE SEDE.

De forma progresiva, el proyecto de Bannon, cuyo anuncio comentamos en este blog, cobra forma. Daniel Verdú ha publicado un extenso artículo al respecto en El País (21/IX/2018), “El templo populista de Steve Bannon en Italia”, que reproducimos a continuacion por su interés para  nuestros lectores y lectoras. Como puede apreciarse, el proyecto incluye una suerte de centro de formación de cuadros políticos, cuya sede estaría en la cartuja de Trisulti (Collepardo), a 130 km. de Roma.

Llama la atención al respecto el hecho de que la formación parece ser una meta importante para la derecha populista. Lo apuntamos en la medida que la sobrina de Marine Le Pen, Marion Maréchal-Le Pen, cuando se retiró de la política e impulsó el Institut des sciences sociales, économiques et politiques [ISSEP].  Asimismo, creó la marca de un servicio de comunicación, idées’O. ¿Acabará tejiendo Maréchal-Le Pen algún vínculo con el proyecto de Bannon? Lo ignoramos.

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El templo populista de Steve Bannon en Italia

El exasesor de Donald Trump promueve la creación de una suerte de academia política-religiosa en un monasterio de Roma.

La cartuja de Trisulti (Collepardo), un monasterio construido en 1204 e inaugurado por el papa Inocencio III en la cima de una montaña a 130 kilómetros al sureste de Roma, es el nuevo templo de Steve Bannon en Europa. El monumento religioso será la flamante sede de una suerte de universidad del populismo que el exasesor de Donald Trump ha diseñado junto con su mano derecha en la capital italiana y animador de los círculos ultraconservadores del Vaticano, Benjamin Harnwell. El nuevo artefacto aportará todo el apoyo ideológico y religioso a una estrategia amasada durante años para trasladar el trumpismo  a Europa y convertirlo en una suerte de Internacional Populista. Y la nave avanza. El líder de la Liga, Matteo Salvini, muy cercano al estadounidense, ya ha aceptado y mañana estará junto a Bannon y a la ultraderechista Giorgia Meloni en Roma para certificar un acuerdo para el asalto a Europa.

La tormenta populista que acecha el cielo europeo tiene su epicentro en Roma. Y Bannon lo sabe desde hace tiempo. El exasesor de Trump, cerebro de una exitosa campaña en 2016 y de gran parte del actual cuerpo ideológico antiestablishment del presidente de EE UU, vive obsesionado con trasladar sus métodos al Viejo continente desde uno de los hubs políticos y religiosos más importantes. No es casualidad que Bannon abriese en Roma una de las primeras sedes internacionales de Breitbart News, la publicación que dirigía. Aquí dos partidos de corte populista —Liga y Movimiento 5 Estrellas— gobiernan desde el 4 de marzo, cuando arrasaron en las elecciones. Además, la ciudad ofrece otro elemento clave para la nueva estrategia.

Bannon dio en junio de 2014 una insólita conferencia dentro del Vaticano promocionada por el Instituto Dignitatis Humanae (DHI), el think tank católico que dirige Harnwell e integra a destacados miembros de la oposición al papa Francisco. El presidente de su consejo asesor es Raymond Burke, líder de la corriente opositora a Francisco y nexo de unión entre el la derecha religiosa estadounidense y la Santa Sede. El presidente honorario de DHI es el cardenal Renato Martino, salpicado en el reciente escándalo Viganò, en cuya carta el exnuncio en Washington le acusaba de pertenecer a la corriente homosexual de la Iglesia. Un error estratégico de bulto que ha provocado que tanto Harnwell como Bannon, pese a su oposición a Francisco, se desmarcasen de aquel ataque. “No somos una organización contra el Papa”, señala Harnwell tras una pausa dramática de 20 segundos.

Italia contiene todo el pasado que Bannon necesita para acreditar una coartada cultural judeocristiana a su teoría política. Pero también es la cristalización del futuro de sus experimentos electorales. El laboratorio perfecto para lanzar una criatura independiente como The Movement, una plataforma que busca aglutinar a todos los partidos populistas de Europa de cara a las elecciones del próximo mayo. Una fundación inscrita en Bruselas en 2017 por Mischaël Modrikamen, abogado y miembro del minoritario Partido Popular belga. Una suerte de respuesta a Open Society, de George Soros, que financia luchas civiles y que Bannon ha definido como “un mal, pero una idea brillante”. Harnwell prefiere no entrar en detalles, pero asegura que “funcionará de arriba abajo, tal y como se forjó el Tea Party”.

Las visitas de Bannon a Italia se han multiplicado desde las pasadas elecciones yya ha anunciado que, a partir de ahora, pasará entre el 80% y el 90% del tiempo en Europa. Los contactos con la Liga se han intensificado y su influencia ha sido palpable, incluso eslóganes como “Primero los italianos”. Harnwell subraya la oportunidad del lugar elegido para levantar este particular centro. “Italia no es el primer país que combate el establishment. Lo ha hecho antes el trumpismo en EE UU y el Brexit en Reino Unido. Pero todo se ve muy claro aquí. Italia puede guiar a otros movimientos europeos desde su experiencia e iniciativa. Existe un hartazgo en Europa por seguir siempre los que pasa en EE UU, pero si algo nace dentro de estas fronteras será distinto. Hay que reconocer que antes de Salvini ya estaba Viktor Orbán, de modo que esto ya lleva tiempo cultivándose. Y Bannon los ha puesto en sintonía”, apunta dando un paseo por el templo, cedido como concesión por el Estado italiano.

Harnwell, curtido como asesor político y lobista durante años en Bruselas, muestra las instalaciones de lo que será la academia. Austero, muy devoto —lleva la trasera del coche forrada con adhesivos de Cristo— clava la rodilla en el suelo cada vez que pasa por delante de algunos de los altares. Marcadamente ideológico, pero con un incontenible humor británico, incluso para bromear sobre sí mismo, acepta el término populista para definir la corriente política que defienden. “Yo la uso en el contexto bannonista, trumpista. Significa dos cosas: una reacción contra la globalización y dar el poder al pueblo y quitárselo a las élites. No se trata de ir contra los ricos, sino contra la corrupción del Estado, contra el establishment. Los pobres no lo son por culpa de los ricos, sino por culpa de las leyes. La élite no debe usar el Estado para sus intereses. Ha de quedar claro: el populismo de Trump y Bannon no se basa en una dialéctica marxista. Es más bien en el american way”, señala sentado en una sala detrás de una de las capillas.

La universidad populista, financiada con donaciones privadas —según Harnwell— todavía necesitará un año para arrancar. El lugar, donde solo queda el viejo prior del monasterio, necesita algunas reformas para poder acoger a los alumnos. “Haremos retiros, cursos de formación, cursos educativos con profesores de reputación elevada. ¿Bannon? Es el hombre más demandado del mundo en este periodo. Pero tomará las decisiones más importantes del desarrollo del proyecto. Estamos en comunicación constante. Decidirá quiénes serán los profesores, las materias y los títulos”. Bannon, de 64 años, se ha divorciado tres veces. Salvini, pese a que a la mínima oportunidad blande un rosario y un Evangelio en los mítines, tuvo un hijo fuera del matrimonio y también vive con su pareja tras un divorcio. Nada extraño, pero poco acorde con la doctrina que se defiende desde Dignitatis Humanae. Harnwell sonríe. “Bueno, Bannon siempre ha dicho que no es ningún católico modélico, pero ve la importancia del cristianismo”.


¿UN PRESIDENTE DE ULTRADERECHA PARA BRASIL? TRES APUNTES SOBRE EL CASO BOLSONARO

agosto 13, 2018

 

Cartel de la candidatura de Jair Bolsonaro.

 

JAIR BOLSONARO ES EL MILITAR ULTRADERECHISTA QUE ASPIRA CON CRECIENTES POSIBILIDADES A LA PRESIDENCIA BRASILEÑA si el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, que encabeza las encuestas y está en la cárcel, no concurre finalmente a estas elecciones previstas en octubre.

Por ahora, Lula ha sido proclamado candidato el Partido dos Trabalhadores [Partido de los Trabajadores, PT] y acapara un 30% de intención de voto, pero la ley le impide presentarse a los comicios. El expresidente se ha convertido en la bestia negra de la derecha, que ha expandido su rechazo entre las clases medias.

Una ultraderecha a caballo del pasado y del presente

El segundo aspirante, muy distanciado del anterior, que logra mantener un significado apoyo en las encuestas es Bolsonaro. Este es un diputado ultraderechista y capitán del ejército en la reserva de 62 años que lidera el Partido Social Cristão [Partido Social Cristiano, PSC].  Según los sondeos, acapara el 17% de intención de voto de los futuros comicios.

Aunque ya nos hemos hecho eco del ascenso de Bolsonaro en los sondeos en este blog, nos interesa ahora hacer tres precisiones al respecto. Desde nuestra óptica, Bolsonaro supone una nueva síntesis ideológica alumbrada por la ultraderecha latinoamericana con tres elementos destacados, que reflejan el legado de la Guerra Fría y los nuevos derroteros de este sector ideológico, detallados a continuación.

1. El legado de la dictadura brasileña de la anticomunista Doctrina de Seguridad Nacional.

Es relevante que un general retirado, Hamilton Mourao (miembro del Partido Renovador Trabalhista Brasileiro [Partido Renovador Laborista Brasileño, PRLB]), haya sido nombrado vicepresidente de la candidatura de Bolsonaro. Ello supone rubricar la reivindicación por parte de Bolsonaro de la dictadura castrense que rigió el país (1964-1985), de la que Mourao es un admirador.

La autocracia militar brasileña fue el primer régimen de América Latina fundado en la llamada Doctrina de Seguridad Nacional [DSN] durante la Guerra Fría. Fueron regímenes que desplegaron un terror de Estado que aplicó métodos coloniales de lucha contra la insurgencia y los militares ocuparon el poder de forma colegiada para luchar con un enemigo -el comunismo- considerado a la vez local y global.

2. El gran influjo que han cobrado los sectores evangélicos

Bolsonaro cuenta con una importante bolsa de seguidores evangélicos y este electorado es un objetivo prioritario de su candidatura, lo que indica el poder creciente de los sectores protestantes en América Latina, capaces de decantar el resultado de unas elecciones en distintos países.

El ascendiente de iglesias evangélicas en América Latina tuvo su inflexión durante la Guerra Fría, cuando las Fuerzas Armadas estimularon su penetración como contrapeso a los católicos por su compromiso con los pobres y comunidades indígenas. De hecho, el terror de Estado en Guatemala incluso se revistió de una singular legitimidad teológica con el gobierno entre 1982 y 1983 del mesiánico general Efraín Ríos Montt, vinculado a la Iglesia Verbo, la rama guatemalteca de la estadounidense Gospel Outreach. Este manifestó que “los guatemaltecos son el pueblo elegido del Nuevo Testamento. Somos los nuevos Israelitas de América Central”.

3. Las ansias de “limpieza social”: entre Trump y Duterte

Bolsonaro, sin embargo, encarna aspectos novedosos, pues estaría alumbrando un liderazgo populista a medio camino de Donald Trump (por su xenofobia y su exaltación de la libertad de recurso a las armas) y el presidente filipino Rodrigo Duterte, al defender la tortura de los delincuentes y las ejecuciones extrajudiciales por parte de la policía.

El fenómeno que encarna Bolsonaro, pues, configura una nueva síntesis ideológica y un dinámico populismo de extrema derecha, en este caso en la mayor economía de América Latina.

Conclusión

En suma, y como ya apuntamos, en Bolsonaro confluyen dos vectores tradicionales de la derecha extremista brasileña -el mesianismo bíblico y una sólida tradición de intervencionismo militar- con un populismo autoritario en sintonía con los nuevos aires de EE.UU. (Trump) y Filipinas (Duterte).

En este sentido, Bolsonaro encarna una nueva síntesis ideológica de extrema derecha que es capaz de generar una importante movilización populista, situada en una encrucijada entre pasado y presente.


¿TIENE BANNON UNA VARITA MÁGICA PARA LA ULTRADERECHA EUROPEA?*

julio 30, 2018

Steve Bannon y Marine Le Pen (foto de AFP/Philippe Huguen).

EL DESEMBARCO EN EUROPA DE STEVE BANNON, el ex estratega electoral y ex asesor presidencial de Donald Trump, ha levantado grandes expectativas. Bannon anunció el martes la creación de una estructura con sede en Bruselas para facilitar la coordinación de las fuerzas de derecha populista de la UE en vistas a los comicios del próximo año.

El ente que promueve se llama The Movement y su referente es la Open Society del magnate filántropo George Soros (aquí la respuesta de Patrick Gaspard, Presidente de Open Society Foundations). Pero si ésta difunde la democracia liberal en Europa, The Movement pretende asesorar a la ultraderecha sobre la difusión de mensajes y el uso de datos en la Red, y promover un macrogrupo en el Parlamento de Estrasburgo capaz de bloquear y minar la UE.

El anuncio ha levantado gran expectación mediática por el eventual impacto político que pueda tener la entidad, pero consideramos que debe verse con cautela por las tres razones que se exponen a continuación.

1. Unir a la ultraderecha europea ha sido imposible hasta hoy

La extrema derecha ha sido incapaz de unirse en un grupo en el Parlamento Europeo, pese a los beneficios e influencia que ello le reportaría. Es una vieja aspiración de este espectro político iniciada en 1979, cuando el Movimiento Social Italiano [MSI] impulsó la Euroderecha en las elecciones europeas de ese año. Entonces quiso tener grupo propio en Estrasburgo uniendo fuerzas de varios países, pero no tuvo éxito.

También han fracasado los intentos posteriores. Sucedió con el Grupo Técnico de Derechas Europeas, constituido en 1984 y liderado por Jean-Marie Le Pen, que se rompió en 1989 por tensiones de germanos e italianos por el Tirol. Le siguió en 2007 el grupo Identidad, Tradición y Soberanía [ITS], que concluyó abruptamente ese año al chocar rumanos e italianos.

Tras los comicios de 2014, las fuerzas de derecha populista formaron dos grupos en Estrasburgo: el Grupo Europa de la Libertad y la Democracia Directa [EFDD], que abandera el Partido de la Independencia del Reino Unido [UKIP], y el Frente Nacional lepenista (ahora Agrupación Nacional [RN]), que lidera la Europa de las Naciones y de las Libertades [ENF]. Es más, en el Hemiciclo europeo, formaciones que se asemejan en su afán de limitar la inmigración y revitalizar fronteras militan en grupos diversos: la magiar Fidesz está en el Partido Popular Europeo [EPP]; la polaca Ley y Justicia [PiS], en el Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos [ECR], y la húngara Jobbik en ninguno.

¿Por qué se produce esta situación? Porque unificar la extrema derecha supone crear una internacional de ultranacionalistas cuyos intereses, por definición, pueden entrar en conflicto. Es, pues, improbable que Bannon resuelva este problema y se geste un macrogrupo en Estrasburgo, aunque en política nada es imposible.

A la vez, por encima de los discursos impera el pragmatismo. Existen cada vez más gobiernos críticos con políticas de la UE (como los del grupo de Visegrado), pero de ahí a predicar el fin de la Unión hay un trecho. En tal sentido, es significativo que Gran Bretaña no haya logrado crear una cuña para negociar bilateralmente aspectos del Brexit con algún Estado miembro. La UE, pues, mantiene su mala salud de hierro. Otra cosa es ver con qué principios y valores perdurará.

2. La ultraderecha europea ya es ducha en la Red

Bannon demostró en los comicios presidenciales de EE.UU. su habilidad en el manejo de datos de la Red para canalizar el mensaje político. ¿Supone esto que la extrema derecha europea va a obtener gracias a él réditos sustanciales de Internet? En realidad, sus partidos hace tiempo que explotan las redes sociales con habilidad, hasta el punto de que se ha hablado de una ‘fachosfera’.

El Frente Nacional fue la primera formación gala en disponer de web y Marine Le Pen tiene 1,5 millones de seguidores en Facebook. Asimismo, el Partido de la Libertad de Austria [FPÖ] ha hecho notables campañas virales: un rap que en 2013 cantó su líder y hoy vicepresidente, Heinz-Christian Strache, supera 1.300.000 visualizaciones (en un país de 8,3 millones de habitantes), y en las últimas elecciones austriacas el FPÖ creó la sitcom ‘The Hubers’ con gran éxito.

Bannon, pues, puede ofrecer know how en uso de Internet, especialmente en datos de usuarios, pero la influencia actual de la ultraderecha en este canal es ya harto importante. Por tanto, su ayuda no tiene por qué suponer necesariamente un cambio exponencial en este campo.

3. Existen audiencias múltiples de intereses contrapuestos

En los comicios presidenciales de Estados Unidos, Bannon trabajó con un electorado diverso, pero con relevantes denominadores comunes al ser unas elecciones presidenciales. En cambio, unos comicios simultáneos en la UE presentan electorados estatales y regionales, con intereses diversos y contrapuestos. Por tanto, es un reto más complejo dirigirse a una audiencia tan fragmentada con mensajes supuestamente unificadores.

Conclusión: ¿qué puede aportar Bannon?

Desde nuestra óptica, Bannon puede ciertamente influir en la eficacia de la campaña electoral ultraderechista, como ha remarcado su biógrafo Tilman Jens, y consideramos que puede hacerlo de dos formas. Uno es facilitar la relativa homogeneización de mensajes de la ultraderecha europea y estadounidense, en el marco de un proceso iniciado en los años 60 que originó una ‘extrema derecha euro-americana’. El otro es que Bannon, como agente externo al universo de la extrema derecha europea, pero con contactos diversificados en la misma, tiene cierto margen de maniobra para facilitar aproximaciones entre sus actores (aunque existen ya ámbitos de colaboración entre ellos, como ilustran los grupos de Estrasburgo).

Pero, sobre todo, debe resaltarse que el mero anuncio de The Movement, aún en mantillas, ha dado gran visibilidad a la ultraderecha europea. Ello indica que el influjo de este estratega radica en lo que ha hecho (llevar a la Casa Blanca a un extremista), más que en lo que pueda hacer. Encarna el Yes We Can, el Sí se puede, de la ultraderecha. Y si el teórico de la comunicación Marshall McLuhan afirmó que “el medio es el mensaje”, ahora el mensaje es el propio Bannon como icono de victorias ultraderechistas pasadas y futuras. He ahí la clave de su magnetismo.

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* Este artículo fue publicado originalmente como Xavier Casals, “¿Tiene Bannon una varita mágica para la ultraderecha europea?”, agendapublica.elperiodico.com (25/VII/2018).


EL VALLE DE LOS CAÍDOS, LA RECONCILIACIÓN IMPOSIBLE*

julio 19, 2018

Manifestación en el Valle de los Caídos del 15 de julio de este año para protestar contra el eventual traslado de los restos dde Francisco Franco (foto de EFE/ Juan Carlos Hidalgo).

 

EL PRÓXIMO ABRIL EL VALLE DE LOS CAÍDOS CUMPLIRÁ 60 AÑOS DE SU APERTURA. Su historia es conocida: Franco decretó su construcción en 1940 e intervinieron presos republicanos en las obras, concluidas en 1958. El dictador, según su hija Carmen, “quizá quería que [el conjunto] fuera como lo de Felipe II después de la batalla de San Quintín, que había hecho el monasterio de El Escorial”. Franco, en apariencia conciliador, decidió que el lugar acogiera a difuntos de ambos bandos de la contienda, reuniendo allí los restos de 34.000 víctimas.

Pero pronto se constató que el Valle de los Caídos difícilmente sería un lugar de confraternización, pues en el discurso de inauguración el dictador recordó su triunfo en la contienda: lo efectuó el 1 de abril de 1959 (vigésimo aniversario  de su victoria) y recordó que su lucha seguía: “La anti-España fue vencida y derrotada, pero no está muerta”, afirmó.

A la vez, los restos humanos depositados en el mausoleo llegaron por vías azarosas. La politóloga Paloma Aguilar señaló que su procedencia “no ha sido investigada” (hubo “traslados masivos de algunas fosas comunes que no fueron consultados con nadie”) y no todos los caídos republicanos pudieron ser enterrados en el lugar al tener que acreditar su fe católica los familiares.

Tampoco reinó la satisfacción entre vencedores: en junio de 1958 el primo del dictador, Francisco Franco Salgado-Araujo, anotó que había quienes veían mal “que se pudieran enterrar en la cripta lo mismo los que cayeron defendiendo la Cruzada que los rojos, que para eso aquellos están bien donde están”.

El traslado del cuerpo de José Antonio Primo de Rivera

Además, el traslado del cuerpo de José Antonio Primo de Rivera (fundador de la Falange) al Valle respondió a intereses políticos. Primo fue ejecutado en Alicante en 1936 y en noviembre de 1939 sus restos fueron llevados al monasterio de El Escorial, donde están enterrados los reyes españoles, lo que solo podía irritar a los monárquicos. Según la socióloga Zira Box, Franco lo decidió porque aquel sitio era “el signo glorioso de la resurrección de la Patria”. El traslado del cuerpo fue el ritual más espectacular del régimen: un cortejo iluminado con antorchas portó el ataúd relevándose cada 10 kilómetros. Sin embargo, en marzo de 1959 el dictador ordenó depositar el cadáver de Primo en el Valle para dar cancha a los monárquicos en detrimento de la Falange y se ausentó del acto (le representó Luis Carrero Blanco).

Como puede apreciarse, el conjunto monumental ya no fue un ámbito de concordia desde sus inicios. En tal escenario, el entierro del autócrata en la basílica en 1975, junto a la tumba de José Antonio, selló la identificación del lugar con la dictadura. Sin embargo, Franco no decidió sus exequias allí, sino que habría sido el presidente Carlos Arias Navarro. El primero solo hizo un lacónico comentario al respecto el día de inauguración del conjunto a su arquitecto, Diego Méndez: “Bueno, Méndez, y en su día yo aquí, ¿eh?”, dijo. Es más: el dictador ni siquiera transmitió su voluntad a la familia: “Yo no tenía ni idea de dónde quería ser enterrado”, comentó su hija.

Juan Mª de Peñaranda, participante de la ‘Operación Lucero’ (nombre del dispositivo organizado por el servicio de información -el SECED- para el sepelio de Franco), dio esta explicación: “Fue una decisión de presidencia, a sugerencia nuestra”, para evitar enterrar el cadáver en la ciudad. Con esta decisión el Valle se convirtió en un centro de peregrinaje político de devotos del falangismo y nostálgicos del franquismo.

La ley de memoria histórica del 2007

La llamada ley de memoria histórica del 2007, que promovió José Luis Rodríguez Zapatero, quiso despolitizar el complejo y prohibió realizar en él “actos de naturaleza política”. Sin embargo, la medida fue de escasa mella en un imaginario que vincula el conjunto arquitectónico con la glorificación de la dictadura. Por esta razón, no parece que el traslado del cadáver de Franco (dejando el de José Antonio en la basílica) llegue a alterar de forma sustancial esta percepción.

Este panorama tiene un triste corolario: España carece hoy de un espacio de reconciliación de la Guerra Civil socialmente asumido como tal. En 1985 se quiso remediar este vacío y el Rey Juan Carlos inauguró en Madrid la plaza de la Lealtad un monumento a todos los caídos de la conflagración de 1936: una antorcha cuya llama debía arder en “honor a todos los que dieron su vida por España”. Pero la iniciativa no cuajó y hoy el Valle de los Caídos constituye un legado envenenado del franquismo, que encarna la vigencia de las “dos Españas” machadianas ocho décadas después de la Guerra Civil.

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* Artículo originalmente como Xavier Casals, “El Valle de los Caídos, la reconicliación imposible”, El Periódico (17/VII/2018).

 


¿HA EXISTIDO UN INDEPENDENTISMO CATALÁN FASCISTA TRAS LA MUERTE DE FRANCO?

julio 11, 2018

Cartel del PNSC (fondo de la UAB).

 

¿QUÉ RELACIÓN SE HA ESTABLECIDO HISTÓRICAMENTE ENTRE FASCISMO Y CATALANISMO? Esta ha sido la cuestión que han abordado desde distintos ángulos una veintena de historiadores en una obra colectiva en catalán titulada El catalanisme davant del feixisme (1919-2018), con distintos análisis abarcan un siglo de historia.

Los tres editores de esta interesante aportación (Enric Ucelay-Da Cal, Arnau Gonzàlez Vilalta y Xosé Manoel Núñez Seixas) han plasmado así la conclusión que puede extraerse de la lectura conjunta de los trabajos: “De este volumen, salen explicaciones nuevas, originales y de relevancia, que se pueden sintetizar en una primera conclusión: fascistas catalanistas, sí, ha habido, y quizás muchos, pero fascismo catalanista, no. Así de claro y de complicado a la vez”.

Por nuestra parte, hemos elaborado para la obra una aproximación al período que abarca desde la muerte de Franco hasta el presente. De este modo, nuestro capítulo se titula “Ha existit un feixisme nacionalista-independentista català (1975-2016)?” [¿Ha existido un fascismo nacionalista-independentista catalán (1975-2016)?]. En este estudio planteamos que durante el período reseñado, en Cataluña se produjeron tres evoluciones distintas. Estas, además, se sucedieron en términos cronológicos, como exponemos a continuación.

Una evolución desde la extrema derecha hacia el catalanismo (1978-1980)

La encarnó el disuelto Círculo Español De Amigos De Europa [CEDADE]. Entre 1978 y 1980 este colectivo neonazi (cuya sede central estaba en Barcelona) no solo editó propaganda en catalán y de carácter catalanista, sino que también creó un grupúsculo instrumental: el Partit NacionalSocialista Català [PNSC].

Este rótulo se difundió mediante adhesivos y carteles en el breve período de tiempo citado.

Una evolución del independentismo hacia la ultraderecha (1980-1982)

La plasmó el grupúsculo independentista Nosaltres Sols! [NS!], activo entre 1980 y 1982, con un efímero paso de sus integrantes por Estat Català. Este rótulo ganó eco al lanzar la campaña “xarnegos fora!” y su lema alcanzó notoriedad en la precampaña electoral de los comicios legislativos de octubre de 1982, al crear una significativa controversia política.

Para el lector no familiarizado con el término “xarnego”, señalamos que -según el Diec– este tiene una acepción peyorativa: “Inmigrante castellanoparlante residente en Cataluña, dicho despectivamente”.

Una nueva síntesis ideológica que supera la dicotomía Cataluña-España (2002-2015)

La reflejó la irrupción de la Plataforma per Catalunya [PxC], constituida el 2002 y que conoció un largo ciclo de ascenso y un súbito declive entre los comicios locales del 2003, 2007, 2011 y 2015. Aludimos en este caso a una nueva síntesis ideológica en la medida que este partido superó -aunque de forma limitada- las contradicciones que crea el eje catalanismo-españolismo con el lema “Primero los de casa”. Este eslogan proyectó un eje ideológico que contrapuso “autóctonos” (se sintieran estos catalanes o españoles) y foráneos (inmigrantes).

Como ya explicamos en este blog, la confluencia de tres factores provocó el eclipse de la PxC en los comicios locales de 2015: la crisis interna del partido; el impacto del proceso secesionista (que monopolizó la agenda política en detrimento de otras cuestiones y creó una dinámica electoral inclusiva); y la irrupción de nuevas marcas anti-establishment.

Pronósticos imposibles

En el libro mencionado finalizamos nuestro análisis señalando estas eventuales tendencias de futuro: “En este marco la ultraderecha puede continuar estancada y marginal, persistir su carácter dual (fracturada entre separatistas catalanes y ultranacionalistas españoles) o generar nuevas síntesis ideológicas hoy imprevisibles que le permitan progresar en las urnas”.

Desde nuestra óptica es difícil ir más allá de lo apuntado en la obra, pues -paradójicamente- el único pronóstico que hoy puede hacerse (tanto en relación a la política catalana como española) es que resulta imposible hacer pronósticos.