CLAVES PARA COMPRENDER El ASCENSO DE VOX*

octubre 14, 2018

El acto de Vox en Vistalegre el 7 d’octubre (imatge d’EFE).

 

EL DOMINGO 7 DE OCTUBRE VOX LLENÓ EL PALACIO DE VISTALEGRE CON 10.000 PERSONAS, todo un hito para un partido extraparlamentario y para la ultraderecha española, que desde la etapa que la lideró Fuerza Nueva (disuelto el 1982) no había manifestado este poder de convocatoria. Además, el último barómetro del CIS atribuye a Vox una estimación del 1.4% del voto, que de cumplirse en las urnas le permitiría estar presente a las instituciones.

Una escisión exitosa del PP

Vox ha sido la primera escisión derechista exitosa del PP (a diferencia del PADE creado el 1997). Inicialmente la lideraron Aleix Vidal-Quadras y Santiago Abascal, exdirigente del PP del País Vasco y expresidente de la Fundación para la Defensa de la Nación Española [DENAES]. Constituido el partido en enero de 2014, en los comicios europeos de junio centró el mensaje al reducir el tamaño del Estado, situando a las autonomías a la diana. Captó 244.929 votos (1.5%) y ningún escaño. Vidal-Quadras dejó pronto la presidencia y el febrero de 2015 también Vox (al preconizar una aproximación con UPyD y C’s).

Abascal devino entonces líder del partido, que conoció una radicalización que lo ha favorecido al confluir con cuatro factores. Uno ha sido el hecho de ejercer la acusación popular del proceso secesionista en el Tribunal Supremo, al conferirle visibilidad y permitirle erigirse en una alternativa antiseparatista “dura” ante un PP a sus ojos fracasado (para Vox es la “derechita cobarde”, mientras C’s es “la veleta naranja” por sus cambios de criterio). Un segundo factor ha sido la controversia generada por la exhumación del cadáver de Franco (recordamos que C’s y PP optaron para abstenerse al respecto al Congreso). Ello ha puesto en primer plano a la “ley de la memoria histórica”, la oposición a la misma es una bandera de Vox. Un tercer elemento ha sido la recomposición de un PP dividido (como testimonió la derrota de la exvicepresienta Soraya Sáenz de Santamaría) y castigado por la corrupción. Finalmente, hay que incluir la rivalidad de PP y C’s por el voto derechista, que los ha llevado a dar peso a la inmigración en la agenda política, en beneficio de Vox.

Igualmente, los dos partidos mencionados han optado por una cautela posiblemente errónea ante la formación de Abascal: C’s no habla de este partido y el PP no lo critica frontalmente. Ambas estrategias ya fracasaron a los años noventa en Francia con el lepenismo, en la medida que sus rivales no reforzaban las fronteras políticas entre centroderecha y ultraderecha, sino que las diluían. Por este camino, pues, Vox puede ganar respetabilidad política, marcar la agenda y forzar a moverse en su campo de juego tanto a C’s como al PP.

Un artefacto complejo

Vox no refleja un retorno del neofranquismo. No ha asumido una filiación ideológica con la dictadura y se ubica en un cruce de temas tradicionales de la derecha radical o la extrema derecha española que combina con otros nuevos. Entre los primeros, como hemos visto, hallamos la oposición en la ley de “memoria histórica” y al independentismo, así como la defensa de la política familiar, la reivindicación de la españolidad de Gibraltar o el secesionismo lingüístico ante el idioma catalán. Y es que Vox se coaligará con Actúa Baleares, cuyo presidente, Jorge Campos, afirma “Somos Baleares, no somos catalanes”.

El partido ha incidido igualmente en temas nuevos, como la denuncia de las supuestas amenazas que comporta la expansión del Islam en España. Incluso en Vistalegre reivindicó la España de Lepanto, ya que salvó “a la civilización occidental frente a la barbarie”. A la vez, Vox es combativo ante la inmigración ilegal y manifiesta que “los españoles estarán primero”.

También ha adoptado elementos del trumpismo, como la consigna “Hacer España grande otra vez” y buscar un leitmotiv político en la erección de un muro fronterizo a Ceuta y Melilla. A la vez, Vox ha contactado con Steve Bannon (el exestratega electoral y exasesor presidencial de Trump), que ha definido a esta formación como “un partido basado en la soberanía y la identidad del pueblo español”. Vox, pues, se ubica a caballo del pasado y del presente, posicionamiento que le homologa a la derecha populista europea mientras preserva rasgos propios.

Vox y el Pacma: ¿Nuevos actores de un cambio inacabado?

Finalmente, debemos remarcar que la eventual irrupción de Vox en las instituciones sería pareja a la del PACMA, al que el CIS otorga el 1.6% del voto (de hecho, en los comicios legislativos de 2016 logró 1.199.759 de votos al Senado). Desde esta óptica, el hipotético ascenso de ambas fuerzas podría reflejar un voto de protesta en ambos extremos del arco político, que permanecería aún latente y estaría políticamente huérfano de representación.

Ahora bien, una cosa son los sondeos y la otra los votos. Y hasta que estos últimos no se pronuncien, todo son conjeturas.

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* Una versión algo más breve de este artículo fue publicada en catalán en Xavier Casals, “Vox: la ultradreta que creix per tornar a fer ‘gran’ Espanya”, Ara (12/XII/2018).


BANNON APUESTA POR LA FORMACIÓN DE CUADROS POLÍTICOS DE ULTRADERECHA EN UN CENTRO QUE IMPULSA CERCA DE ROMA

septiembre 23, 2018

Steve Bannon y Marine Le Pen (foto de AFP/Philippe Huguen).

THE MOVEMENT, LA PLATAFORMA DE STEVE BANON CREADA PARA AYUDAR A LA ULTRADERECHA EUROPA A COORDINARSE Y MEJORAR SUS RESULTADOS, YA TIENE SEDE.

De forma progresiva, el proyecto de Bannon, cuyo anuncio comentamos en este blog, cobra forma. Daniel Verdú ha publicado un extenso artículo al respecto en El País (21/IX/2018), “El templo populista de Steve Bannon en Italia”, que reproducimos a continuacion por su interés para  nuestros lectores y lectoras. Como puede apreciarse, el proyecto incluye una suerte de centro de formación de cuadros políticos, cuya sede estaría en la cartuja de Trisulti (Collepardo), a 130 km. de Roma.

Llama la atención al respecto el hecho de que la formación parece ser una meta importante para la derecha populista. Lo apuntamos en la medida que la sobrina de Marine Le Pen, Marion Maréchal-Le Pen, cuando se retiró de la política e impulsó el Institut des sciences sociales, économiques et politiques [ISSEP].  Asimismo, creó la marca de un servicio de comunicación, idées’O. ¿Acabará tejiendo Maréchal-Le Pen algún vínculo con el proyecto de Bannon? Lo ignoramos.

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El templo populista de Steve Bannon en Italia

El exasesor de Donald Trump promueve la creación de una suerte de academia política-religiosa en un monasterio de Roma.

La cartuja de Trisulti (Collepardo), un monasterio construido en 1204 e inaugurado por el papa Inocencio III en la cima de una montaña a 130 kilómetros al sureste de Roma, es el nuevo templo de Steve Bannon en Europa. El monumento religioso será la flamante sede de una suerte de universidad del populismo que el exasesor de Donald Trump ha diseñado junto con su mano derecha en la capital italiana y animador de los círculos ultraconservadores del Vaticano, Benjamin Harnwell. El nuevo artefacto aportará todo el apoyo ideológico y religioso a una estrategia amasada durante años para trasladar el trumpismo  a Europa y convertirlo en una suerte de Internacional Populista. Y la nave avanza. El líder de la Liga, Matteo Salvini, muy cercano al estadounidense, ya ha aceptado y mañana estará junto a Bannon y a la ultraderechista Giorgia Meloni en Roma para certificar un acuerdo para el asalto a Europa.

La tormenta populista que acecha el cielo europeo tiene su epicentro en Roma. Y Bannon lo sabe desde hace tiempo. El exasesor de Trump, cerebro de una exitosa campaña en 2016 y de gran parte del actual cuerpo ideológico antiestablishment del presidente de EE UU, vive obsesionado con trasladar sus métodos al Viejo continente desde uno de los hubs políticos y religiosos más importantes. No es casualidad que Bannon abriese en Roma una de las primeras sedes internacionales de Breitbart News, la publicación que dirigía. Aquí dos partidos de corte populista —Liga y Movimiento 5 Estrellas— gobiernan desde el 4 de marzo, cuando arrasaron en las elecciones. Además, la ciudad ofrece otro elemento clave para la nueva estrategia.

Bannon dio en junio de 2014 una insólita conferencia dentro del Vaticano promocionada por el Instituto Dignitatis Humanae (DHI), el think tank católico que dirige Harnwell e integra a destacados miembros de la oposición al papa Francisco. El presidente de su consejo asesor es Raymond Burke, líder de la corriente opositora a Francisco y nexo de unión entre el la derecha religiosa estadounidense y la Santa Sede. El presidente honorario de DHI es el cardenal Renato Martino, salpicado en el reciente escándalo Viganò, en cuya carta el exnuncio en Washington le acusaba de pertenecer a la corriente homosexual de la Iglesia. Un error estratégico de bulto que ha provocado que tanto Harnwell como Bannon, pese a su oposición a Francisco, se desmarcasen de aquel ataque. “No somos una organización contra el Papa”, señala Harnwell tras una pausa dramática de 20 segundos.

Italia contiene todo el pasado que Bannon necesita para acreditar una coartada cultural judeocristiana a su teoría política. Pero también es la cristalización del futuro de sus experimentos electorales. El laboratorio perfecto para lanzar una criatura independiente como The Movement, una plataforma que busca aglutinar a todos los partidos populistas de Europa de cara a las elecciones del próximo mayo. Una fundación inscrita en Bruselas en 2017 por Mischaël Modrikamen, abogado y miembro del minoritario Partido Popular belga. Una suerte de respuesta a Open Society, de George Soros, que financia luchas civiles y que Bannon ha definido como “un mal, pero una idea brillante”. Harnwell prefiere no entrar en detalles, pero asegura que “funcionará de arriba abajo, tal y como se forjó el Tea Party”.

Las visitas de Bannon a Italia se han multiplicado desde las pasadas elecciones yya ha anunciado que, a partir de ahora, pasará entre el 80% y el 90% del tiempo en Europa. Los contactos con la Liga se han intensificado y su influencia ha sido palpable, incluso eslóganes como “Primero los italianos”. Harnwell subraya la oportunidad del lugar elegido para levantar este particular centro. “Italia no es el primer país que combate el establishment. Lo ha hecho antes el trumpismo en EE UU y el Brexit en Reino Unido. Pero todo se ve muy claro aquí. Italia puede guiar a otros movimientos europeos desde su experiencia e iniciativa. Existe un hartazgo en Europa por seguir siempre los que pasa en EE UU, pero si algo nace dentro de estas fronteras será distinto. Hay que reconocer que antes de Salvini ya estaba Viktor Orbán, de modo que esto ya lleva tiempo cultivándose. Y Bannon los ha puesto en sintonía”, apunta dando un paseo por el templo, cedido como concesión por el Estado italiano.

Harnwell, curtido como asesor político y lobista durante años en Bruselas, muestra las instalaciones de lo que será la academia. Austero, muy devoto —lleva la trasera del coche forrada con adhesivos de Cristo— clava la rodilla en el suelo cada vez que pasa por delante de algunos de los altares. Marcadamente ideológico, pero con un incontenible humor británico, incluso para bromear sobre sí mismo, acepta el término populista para definir la corriente política que defienden. “Yo la uso en el contexto bannonista, trumpista. Significa dos cosas: una reacción contra la globalización y dar el poder al pueblo y quitárselo a las élites. No se trata de ir contra los ricos, sino contra la corrupción del Estado, contra el establishment. Los pobres no lo son por culpa de los ricos, sino por culpa de las leyes. La élite no debe usar el Estado para sus intereses. Ha de quedar claro: el populismo de Trump y Bannon no se basa en una dialéctica marxista. Es más bien en el american way”, señala sentado en una sala detrás de una de las capillas.

La universidad populista, financiada con donaciones privadas —según Harnwell— todavía necesitará un año para arrancar. El lugar, donde solo queda el viejo prior del monasterio, necesita algunas reformas para poder acoger a los alumnos. “Haremos retiros, cursos de formación, cursos educativos con profesores de reputación elevada. ¿Bannon? Es el hombre más demandado del mundo en este periodo. Pero tomará las decisiones más importantes del desarrollo del proyecto. Estamos en comunicación constante. Decidirá quiénes serán los profesores, las materias y los títulos”. Bannon, de 64 años, se ha divorciado tres veces. Salvini, pese a que a la mínima oportunidad blande un rosario y un Evangelio en los mítines, tuvo un hijo fuera del matrimonio y también vive con su pareja tras un divorcio. Nada extraño, pero poco acorde con la doctrina que se defiende desde Dignitatis Humanae. Harnwell sonríe. “Bueno, Bannon siempre ha dicho que no es ningún católico modélico, pero ve la importancia del cristianismo”.


ENTREVISTA A BEATRIZ ACHA: “LOS SUCESOS DE CHEMNITZ NO FAVORECERÁN NECESARIAMENTE A LA ULTRADERECHISTA AfD”

septiembre 10, 2018

BEATRIZ ACHA UGARTE es profesora de Sociología en la Universidad Pública de Navarra y se doctoró en el programa de derecho y ciencia política de la UAM con una interesante tesis sobre la ultraderecha alemana: Éxito y fracaso de los nuevos partidos de extrema derecha en Europa Occidental: el caso de los Republikaner en el Land de Baden-Württemberg. En ella reflexiona sobre las causas del nivel de éxito desigual de los partidos de ultraderecha en Europa Occidental.

Acha integra la red de investigación EREPS (Extreme Right Electorates and Party Success)  y entre sus líneas de investigación prioritarias figuran -entre otras- los partidos de derecha radical, los extremismos y las transformaciones en los sistemas de partidos europeos.

Por estas razones la hemos entrevistado sobre los recientes sucesos de Chemnitz para conocer su análisis de estos y sus implicaciones en la política alemana. Le agradecemos que haya accedido a contestar a nuestras preguntas vía email para los lectores de nuestro blog.

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Policia y manifestantes en Chemnitz el pasado 27 de agosto (foto de Odd Andersen/AFP/Getty Images).

¿Por qué ha sucedido este estallido xenófobo tan importante ahora en Chemnitz?

El detonante parece claro: la detención de un sirio y un iraquí como supuestos responsables de la muerte de un ciudadano alemán el pasado 25 de agosto desató una oleada de protestas y ataques contra inmigrantes que, apoyada por grupos neonazis, derivó en una peligrosa escalada de violencia de tintes xenófobos y racistas, inicialmente mal controlada por los efectivos policiales.

Los sucesos recuerdan a los tristemente vividos décadas atrás, entre los años 1991 y 1993. Entonces, como ahora, en Alemania se vivía con preocupación el dramático aumento del número de solicitantes de asilo político (más de 400.000 personas cursaron su solicitud en 1992), lo que propició la reforma pactada de la hasta entonces generosa Ley de Asilo. La llegada de más de millón y medio de de personas migrantes desde 2015 ha desencadenado otra importante crisis migratoria –y de gobierno- que sirve de trasfondo a los conflictos en Chemnitz.

La protesta por la muerte de Daniel H. en esta ciudad se ha mezclado así con la feroz crítica a la política migratoria de puertas abiertas defendida por la Canciller Merkel, por mucho que ésta se haya debilitado y que los flujos migratorios no alcancen ahora las cifras de hace dos años. Adicionalmente, se añade a esto el elemento de rechazo de un sistema político que –se denuncia- hace oídos sordos a las demandas y preocupaciones ciudadanas en una zona del país con abundantes carencias.

¿Qué particularidad tiene la región o Land de Sajonia en relación al extremismo de derecha?

Desde que se gestó esta nueva crisis migratoria se han dado conflictos puntuales entre ciudadanos de origen alemán e inmigrantes, pero las protestas no habían  alcanzado las dimensiones vividas ahora en Chemnitz. Desde la reunificación alemana, las elecciones celebradas en los Länder del este alemán mostraron un considerable respaldo a candidaturas como las de los Republikaner, y otras formaciones consideradas más extremistas como el Partido Nacionaldemócrata de Alemania (NPD) o la Unión del Pueblo Alemán (DVU).

Es también conocido que en Sajonia nació el movimiento autodenominado Pegida (Acrónimo de Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente), que se ha unido a las protestas y manifestaciones ultras en contra de los extranjeros. Asimismo, Alternativa para Alemania (AfD) consiguió ya un importante apoyo en las últimas elecciones regionales sajonas en 2014, y un espectacular resultado en las elecciones federales de 2017, en las que pasó a convertirse en la primera fuerza política del Land.

El importante respaldo electoral que obtiene la ultraderecha en Sajonia, y en general, en el Este alemán, da fe de la profunda división social, política y económica existente, todavía hoy, entre las dos partes del país.

Manifestación de Pegida (imagen de Euronews).

¿Existen complicidades entre la policía y los ultraderechistas?

Éste es un tema relativamente recurrente en los medios de comunicación en Alemania. De tanto en cuanto la policía es criticada por su inactividad o pasividad (como ocurrió en los graves incidentes en Hoyerswerda, precisamente en Sajonia, en 1991). La sospecha de que la filtración de la identidad de uno de los autores de la muerte proviniera del cuerpo policial ha alimentado la creencia en la connivencia entre fuerzas policiales y, sobre todo, el movimiento Pegida.

También en otras épocas miembros de la policía han ocupado puestos de cierta responsabilidad en la dirección de partidos de ultraderecha como los Republikaner o el NPD, que atraían con sus mensajes a favor de la ley y el orden a miembros de los cuerpos de seguridad, pero esto es distinto de hablar de una amplia complicidad.

¿Asistimos al inicio de una nueva fase del extremismo de derecha en Alemania? ¿Vuelve el neonazismo?

Creo que  aún es pronto para determinarlo, y, en todo caso, depende de a qué fenómeno concreto se esté aludiendo con el término de “extremismo de derecha”. Por una parte, es cierto que los distintos grupos neonazis están mostrando una extraordinaria capacidad de movilización, y que los acontecimientos en Chemnitz parecen marcar un antes y un después en la historia de la ultraderecha, pero los movimientos de protesta y lucha en las calles tienden a desinflarse pasado un tiempo.

Por otra parte, en la literatura académica suele considerarse que el breve auge del partido de los Republikaner a finales de los años ochenta y primeros noventa marcó el inicio de la tercera fase de extremismo de derechas. Si bien algunos autores creyeron ver en el más moderado repunte del NPD en la primera década de este siglo el signo de una cuarta e incipiente fase de extremismo, la gran novedad en la evolución electoral de la ultraderecha viene dada, más recientemente, por el espectacular resultado de Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones de septiembre de 2017. La entrada de un partido de esta ideología en el Bundestag es un acontecimiento de enorme trascendencia política y simbólica.

¿La ultraderecha alemana está unida?

La ultraderecha alemana engloba una multitud de movimientos, asociaciones, grupos neo-nazis y de skinheads de muy distinto origen, trayectoria e ideología, así como de grupos de presión, editoriales, think-tanks,…y partidos políticos. La lucha contra la inmigración constituye un nexo de unión importante entre todos estos actores, pero las diferencias programáticas, estratégicas  y organizativas siguen siendo grandes y no parece que puedan eliminarse de un plumazo. La aparente imagen de unidad en las marchas y manifestaciones en Chemnitz podría ser sólo temporal.

Manifestación del grupo ultraderechista ProChemnitz el 1 de septiembre (foto de John MacDougall/AFP). 

¿Qué implicaciones políticas puede tener a corto y medio plazo este episodio?

En primer lugar, es evidente que los partidos políticos tradicionales se ven ahora forzados a enfrentarse a un fenómeno –el de la violencia xenófoba- que se ha recrudecido inusitadamente en apenas unos días, alimentado por la amplia cobertura mediática, estatal e internacional, de los acontecimientos vividos en Chemnitz desde el asesinato de Daniel H. Esto añade dificultades adicionales a la difícil gestión del tema de la inmigración para los partidos en el Gobierno federal, y, sobre todo, para la CDU, al mando del ejecutivo del Land de Sajonia desde la reunificación.

Las próximas elecciones bávaras de este octubre, ya convertidas en escenario de dura competencia partidista, servirán previsiblemente para medir el desgaste de las formaciones tradicionales y el atractivo de AfD entre el electorado. No creo que AfD tenga que verse necesariamente favorecida por los acontecimientos de los últimos días en Sajonia.

De hecho, el partido se esfuerza por desmarcarse de la violencia xenófoba y de los grupos que la practican en su búsqueda continuada de la respetabilidad. Es en este aspecto en el que pueden entenderse sus recientes declaraciones recordando su impronta democrática y su adhesión a los principios constitucionales. En sentido contrario, AfD sí podría beneficiarse del más reciente debate sobre su posible supervisión por parte de la Oficina de la Protección de la Constitución (Verfassungschutzamt), si es capaz de presentarse al electorado como la “víctima” de una campaña desacreditadora por parte de los otros partidos.

En el pasado –sin ir más lejos, en los años noventa- los Republikaner sufrieron negativamente las consecuencias de esta supervisión y su clasificación como partido de extrema derecha (y no sólo de derecha radical). Pero la historia no siempre se repite, y lo cierto es que los Republikaner no disfrutaron nunca de la fortaleza electoral e institucional de AfD. Más aún, las tensiones entre el director de la citada Oficina, Hans-Georg Maassen, y otros miembros del gobierno del que depende podrían desencadenar una crisis institucional sin precedentes.

 


¿POR QUÉ LA INMIGRACIÓN ESTÁ ENTRANDO EN EL DEBATE POLÍTICO ESPAÑOL? UN INTERESANTE ANÁLISIS DE CARLES CASTRO LO EXPLICA

agosto 20, 2018

 

Propaganda de un acto de Vox en Algeciras el pasado 8 de agosto con el tema de las fronteras y la inmigración como eje.

 

¿POR QUÉ LA INMIGRACIÓN ENTRA AHORA EN EL DEBATE POLÍTICO EN ESPAÑA? Los peregrinajes políticos de José Ortega (Vox) a Ceuta y Melilla pasaron desapercibidos en los grandes medios de comunicación. Pero no ha sucedido así -lógicamente- con los de Albert Rivera (C’s) a Ceuta y Pablo Casado (PP) a Ceuta. El resultado ha sido que el tema de la inmigración y la seguridad de la “frontera sur” se ha introducido en la agenda política española de un modo aparentemente súbito.

Las razones de este cambio las expone en un excelente artículo el analista Carles Castro publicado en La Vanguardia (19/VIII/2018) y que reproducimos de modo íntegro (con sus imagen y gráficos). Los datos que aporta clarifican las maniobras partidistas de esta cuestión y su eventual influjo en el debate político y público. 

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El debate de la inmigración y los votos del desasosiego

El debate sobre la inmigración resucita como una de las principales amenazas de erosión electoral, pero ya no sólo para la izquierda

 

El debate de la inmigración y los votos del desasosiego

Llega al puerto de Algeciras el buque de Salvamento Marítimo “Concepción Arenal” con 274 inmigrantes rescatados (A.Carrasco Ragel / EFE).

 

EL DEBATE SOBRE LA INMIGRACIÓN PARECÍA UN TEMA ZANJADO EN ESPAÑA HASTA HACE UN PAR DE MESES. En el barómetro de junio del CIS, sólo un 3,5% de los consultados lo señalaban como uno de los tres principales problemas del país. Nada que ver, por tanto, con los indicadores de hace diez años, cuando más del 30% de los españoles señalaban la inmigración como una de sus primeras preocupaciones. De hecho, la percepción de que la cifra de extranjeros en España es excesiva había caído en los últimos años por debajo de los porcentajes de 1996, cuando el número de personas procedentes de otros países suponía una décima parte del que se registra actualmente. Y, sin embargo, entre junio y julio pasados el porcentaje de ciudadanos que señalan la inmigración como uno de los principales problemas de España casi se ha cuadruplicado y ha pasado de poco más del 3% a algo más del 11%. ¿Qué ha ocurrido?

Fundamentalmente, dos cosas. La primera, un visible repunte del número de llegadas de pateras desde enero pasado, que podría suponer un 50% más con respecto a las cifras del 2017. Claro que ese año ya se cerró con un récord en la arribada de pateras, de modo que hasta octubre habían llegado a España más del doble de embarcaciones ilegales y de personas a bordo que en todo el año anterior. Pero, aun así, la preocupación por la inmigración ilegal cayó entonces incluso por debajo del 3%.

La llegada de ilegales ha pasado en un mes de ser visto como problema por el 3% a preocupar a uno de cada 10 españoles.

El otro factor que podría explicar el incipiente viraje en la opinión pública española se explica en el cambio de Gobierno, ya que el Gabinete de Pedro Sánchez –a diferencia del anterior– ha asumido un papel muy activo en el reparto europeo de las cargas que supone la inmigración ilegal. Y a ese vistoso cambio de actitud (con el Aquarius como un llamativo estandarte) hay que añadir la incorporación del debate sobre la inmigración a la estrategia del centroderecha (tanto del desalojado del poder, el nuevo PP de Pablo Casado, como del que disfrutaba de grandes expectativas de alcanzarlo: los Ciudadanos de Albert Rivera).

En consecuencia, la agitación de este tema por parte de la oposición parece haber tenido un efecto directo e inmediato en la opinión pública, aunque de recorrido imprevisible. La pregunta, a la vista de lo sucedido con la extrema derecha en Alemania, Austria, Italia o Francia, es por qué el centroderecha tradicional español agita un debate que podría volverse en su contra (y buena prueba de ello es el retroceso electoral de los democristianos de Angela Merkel en beneficio de los ultras de Alternativa por Alemania, o el naufragio de los conservadores franceses en provecho del viejo Frente Nacional de Marine Le Pen). El mismo PP ya ha experimentado la letal competencia de Cs en uno de esos temas cuyos réditos electorales parecía monopolizar: la defensa rígida de la unidad de España frente a los nacionalismos periféricos.

20 AÑOS ESPAÑA
20 AÑOS ESPAÑA (Rosa M.ª Anechina)

Sin embargo, es posible que la ausencia en España de una formación xenófoba con expectativas electorales relevantes –como sí ocurre en otros países de la UE– lleve al conjunto del centroderecha a contemplar sólo las lecciones del pasado. Y ahí, los indicadores reflejan que el debate sobre la inmigración puede tener efectos electorales muy dañinos para la izquierda. La experiencia en el ámbito local (con Badalona o Castelldefels como ejemplos muy cercanos de consistorios que el PP arrebató a los socialistas con un discurso de dureza frente a la inmigración) es bastante elocuente. Eso sí, en el caso catalán la onda expansiva acabó afectando a fuerzas de centro nacionalista como la extinta CiU, con pérdidas de entre 15 y 30 puntos en muchas capitales de comarca que vivieron la eclosión de candidaturas xenófobas (que no han ido a más como resultado de procesos internos autodestructivos).

Ahora bien, en términos generales la resistencia del PP durante la etapa de gobierno del socialista Zapatero no puede explicarse sin el impacto electoral de la inmigración. Los indicadores de las encuestas eran entonces inequívocos. Por ejemplo, casi el 60% de los electores del PP consideraba a finales de la década pasada que la cifra de inmigrantes era excesiva. Pero la tasa de votantes del PSOE que compartía esa percepción superaba el 45%. Asimismo, un 90% de los electores de Rajoy juzgaban “más bien o demasiado tolerantes” las leyes de inmigración, una cifra que rozaba el 70% de los votantes socialistas.Y lo mismo sucedía sobre el impacto de los inmigrantes en la educación o la sanidad, con opiniones negativas que oscilaban entre el 50% y el 60% de los electores del PSOE o del PP.

20 AÑOS ESPAÑA
20 AÑOS ESPAÑA (Rosa M.ª Anechina)

Otras actitudes revelaban la falta de sintonía entre los partidos de izquierda y un segmento importante de su electorado. Por ejemplo, un 56% de los votantes socialistas consideraba que los inmigrantes recibían “mucha o bastante protección por parte del Estado” frente a colectivos como las personas mayores o los desempleados. De hecho, casi el 50% del electorado socialista pensaba que los inmigrantes recibían del Estado más de lo que aportaban, y un 55% exigía un mayor “esfuerzo para limitar su entrada”, mientras que más de la mitad apoyaba la prohibición del velo islámico.

Está por ver que estas percepciones se mantengan hoy en idéntica magnitud y que el impacto electoral del desasosiego se circunscriba únicamente a la izquierda. En la década pasada, la inmigración afectaba en términos darwinistas al electorado de la izquierda sociológica (que la sufría en forma de competencia directa y de roces en la convivencia) mientras que la izquierda política no abordaba nunca la inmigración en su dimensión problemática. Pero eso también podría cambiar.


¿TIENE BANNON UNA VARITA MÁGICA PARA LA ULTRADERECHA EUROPEA?*

julio 30, 2018

Steve Bannon y Marine Le Pen (foto de AFP/Philippe Huguen).

EL DESEMBARCO EN EUROPA DE STEVE BANNON, el ex estratega electoral y ex asesor presidencial de Donald Trump, ha levantado grandes expectativas. Bannon anunció el martes la creación de una estructura con sede en Bruselas para facilitar la coordinación de las fuerzas de derecha populista de la UE en vistas a los comicios del próximo año.

El ente que promueve se llama The Movement y su referente es la Open Society del magnate filántropo George Soros (aquí la respuesta de Patrick Gaspard, Presidente de Open Society Foundations). Pero si ésta difunde la democracia liberal en Europa, The Movement pretende asesorar a la ultraderecha sobre la difusión de mensajes y el uso de datos en la Red, y promover un macrogrupo en el Parlamento de Estrasburgo capaz de bloquear y minar la UE.

El anuncio ha levantado gran expectación mediática por el eventual impacto político que pueda tener la entidad, pero consideramos que debe verse con cautela por las tres razones que se exponen a continuación.

1. Unir a la ultraderecha europea ha sido imposible hasta hoy

La extrema derecha ha sido incapaz de unirse en un grupo en el Parlamento Europeo, pese a los beneficios e influencia que ello le reportaría. Es una vieja aspiración de este espectro político iniciada en 1979, cuando el Movimiento Social Italiano [MSI] impulsó la Euroderecha en las elecciones europeas de ese año. Entonces quiso tener grupo propio en Estrasburgo uniendo fuerzas de varios países, pero no tuvo éxito.

También han fracasado los intentos posteriores. Sucedió con el Grupo Técnico de Derechas Europeas, constituido en 1984 y liderado por Jean-Marie Le Pen, que se rompió en 1989 por tensiones de germanos e italianos por el Tirol. Le siguió en 2007 el grupo Identidad, Tradición y Soberanía [ITS], que concluyó abruptamente ese año al chocar rumanos e italianos.

Tras los comicios de 2014, las fuerzas de derecha populista formaron dos grupos en Estrasburgo: el Grupo Europa de la Libertad y la Democracia Directa [EFDD], que abandera el Partido de la Independencia del Reino Unido [UKIP], y el Frente Nacional lepenista (ahora Agrupación Nacional [RN]), que lidera la Europa de las Naciones y de las Libertades [ENF]. Es más, en el Hemiciclo europeo, formaciones que se asemejan en su afán de limitar la inmigración y revitalizar fronteras militan en grupos diversos: la magiar Fidesz está en el Partido Popular Europeo [EPP]; la polaca Ley y Justicia [PiS], en el Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos [ECR], y la húngara Jobbik en ninguno.

¿Por qué se produce esta situación? Porque unificar la extrema derecha supone crear una internacional de ultranacionalistas cuyos intereses, por definición, pueden entrar en conflicto. Es, pues, improbable que Bannon resuelva este problema y se geste un macrogrupo en Estrasburgo, aunque en política nada es imposible.

A la vez, por encima de los discursos impera el pragmatismo. Existen cada vez más gobiernos críticos con políticas de la UE (como los del grupo de Visegrado), pero de ahí a predicar el fin de la Unión hay un trecho. En tal sentido, es significativo que Gran Bretaña no haya logrado crear una cuña para negociar bilateralmente aspectos del Brexit con algún Estado miembro. La UE, pues, mantiene su mala salud de hierro. Otra cosa es ver con qué principios y valores perdurará.

2. La ultraderecha europea ya es ducha en la Red

Bannon demostró en los comicios presidenciales de EE.UU. su habilidad en el manejo de datos de la Red para canalizar el mensaje político. ¿Supone esto que la extrema derecha europea va a obtener gracias a él réditos sustanciales de Internet? En realidad, sus partidos hace tiempo que explotan las redes sociales con habilidad, hasta el punto de que se ha hablado de una ‘fachosfera’.

El Frente Nacional fue la primera formación gala en disponer de web y Marine Le Pen tiene 1,5 millones de seguidores en Facebook. Asimismo, el Partido de la Libertad de Austria [FPÖ] ha hecho notables campañas virales: un rap que en 2013 cantó su líder y hoy vicepresidente, Heinz-Christian Strache, supera 1.300.000 visualizaciones (en un país de 8,3 millones de habitantes), y en las últimas elecciones austriacas el FPÖ creó la sitcom ‘The Hubers’ con gran éxito.

Bannon, pues, puede ofrecer know how en uso de Internet, especialmente en datos de usuarios, pero la influencia actual de la ultraderecha en este canal es ya harto importante. Por tanto, su ayuda no tiene por qué suponer necesariamente un cambio exponencial en este campo.

3. Existen audiencias múltiples de intereses contrapuestos

En los comicios presidenciales de Estados Unidos, Bannon trabajó con un electorado diverso, pero con relevantes denominadores comunes al ser unas elecciones presidenciales. En cambio, unos comicios simultáneos en la UE presentan electorados estatales y regionales, con intereses diversos y contrapuestos. Por tanto, es un reto más complejo dirigirse a una audiencia tan fragmentada con mensajes supuestamente unificadores.

Conclusión: ¿qué puede aportar Bannon?

Desde nuestra óptica, Bannon puede ciertamente influir en la eficacia de la campaña electoral ultraderechista, como ha remarcado su biógrafo Tilman Jens, y consideramos que puede hacerlo de dos formas. Uno es facilitar la relativa homogeneización de mensajes de la ultraderecha europea y estadounidense, en el marco de un proceso iniciado en los años 60 que originó una ‘extrema derecha euro-americana’. El otro es que Bannon, como agente externo al universo de la extrema derecha europea, pero con contactos diversificados en la misma, tiene cierto margen de maniobra para facilitar aproximaciones entre sus actores (aunque existen ya ámbitos de colaboración entre ellos, como ilustran los grupos de Estrasburgo).

Pero, sobre todo, debe resaltarse que el mero anuncio de The Movement, aún en mantillas, ha dado gran visibilidad a la ultraderecha europea. Ello indica que el influjo de este estratega radica en lo que ha hecho (llevar a la Casa Blanca a un extremista), más que en lo que pueda hacer. Encarna el Yes We Can, el Sí se puede, de la ultraderecha. Y si el teórico de la comunicación Marshall McLuhan afirmó que “el medio es el mensaje”, ahora el mensaje es el propio Bannon como icono de victorias ultraderechistas pasadas y futuras. He ahí la clave de su magnetismo.

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* Este artículo fue publicado originalmente como Xavier Casals, “¿Tiene Bannon una varita mágica para la ultraderecha europea?”, agendapublica.elperiodico.com (25/VII/2018).


¿HA EXISTIDO UN INDEPENDENTISMO CATALÁN FASCISTA TRAS LA MUERTE DE FRANCO?

julio 11, 2018

Cartel del PNSC (fondo de la UAB).

 

¿QUÉ RELACIÓN SE HA ESTABLECIDO HISTÓRICAMENTE ENTRE FASCISMO Y CATALANISMO? Esta ha sido la cuestión que han abordado desde distintos ángulos una veintena de historiadores en una obra colectiva en catalán titulada El catalanisme davant del feixisme (1919-2018), con distintos análisis abarcan un siglo de historia.

Los tres editores de esta interesante aportación (Enric Ucelay-Da Cal, Arnau Gonzàlez Vilalta y Xosé Manoel Núñez Seixas) han plasmado así la conclusión que puede extraerse de la lectura conjunta de los trabajos: “De este volumen, salen explicaciones nuevas, originales y de relevancia, que se pueden sintetizar en una primera conclusión: fascistas catalanistas, sí, ha habido, y quizás muchos, pero fascismo catalanista, no. Así de claro y de complicado a la vez”.

Por nuestra parte, hemos elaborado para la obra una aproximación al período que abarca desde la muerte de Franco hasta el presente. De este modo, nuestro capítulo se titula “Ha existit un feixisme nacionalista-independentista català (1975-2016)?” [¿Ha existido un fascismo nacionalista-independentista catalán (1975-2016)?]. En este estudio planteamos que durante el período reseñado, en Cataluña se produjeron tres evoluciones distintas. Estas, además, se sucedieron en términos cronológicos, como exponemos a continuación.

Una evolución desde la extrema derecha hacia el catalanismo (1978-1980)

La encarnó el disuelto Círculo Español De Amigos De Europa [CEDADE]. Entre 1978 y 1980 este colectivo neonazi (cuya sede central estaba en Barcelona) no solo editó propaganda en catalán y de carácter catalanista, sino que también creó un grupúsculo instrumental: el Partit NacionalSocialista Català [PNSC].

Este rótulo se difundió mediante adhesivos y carteles en el breve período de tiempo citado.

Una evolución del independentismo hacia la ultraderecha (1980-1982)

La plasmó el grupúsculo independentista Nosaltres Sols! [NS!], activo entre 1980 y 1982, con un efímero paso de sus integrantes por Estat Català. Este rótulo ganó eco al lanzar la campaña “xarnegos fora!” y su lema alcanzó notoriedad en la precampaña electoral de los comicios legislativos de octubre de 1982, al crear una significativa controversia política.

Para el lector no familiarizado con el término “xarnego”, señalamos que -según el Diec– este tiene una acepción peyorativa: “Inmigrante castellanoparlante residente en Cataluña, dicho despectivamente”.

Una nueva síntesis ideológica que supera la dicotomía Cataluña-España (2002-2015)

La reflejó la irrupción de la Plataforma per Catalunya [PxC], constituida el 2002 y que conoció un largo ciclo de ascenso y un súbito declive entre los comicios locales del 2003, 2007, 2011 y 2015. Aludimos en este caso a una nueva síntesis ideológica en la medida que este partido superó -aunque de forma limitada- las contradicciones que crea el eje catalanismo-españolismo con el lema “Primero los de casa”. Este eslogan proyectó un eje ideológico que contrapuso “autóctonos” (se sintieran estos catalanes o españoles) y foráneos (inmigrantes).

Como ya explicamos en este blog, la confluencia de tres factores provocó el eclipse de la PxC en los comicios locales de 2015: la crisis interna del partido; el impacto del proceso secesionista (que monopolizó la agenda política en detrimento de otras cuestiones y creó una dinámica electoral inclusiva); y la irrupción de nuevas marcas anti-establishment.

Pronósticos imposibles

En el libro mencionado finalizamos nuestro análisis señalando estas eventuales tendencias de futuro: “En este marco la ultraderecha puede continuar estancada y marginal, persistir su carácter dual (fracturada entre separatistas catalanes y ultranacionalistas españoles) o generar nuevas síntesis ideológicas hoy imprevisibles que le permitan progresar en las urnas”.

Desde nuestra óptica es difícil ir más allá de lo apuntado en la obra, pues -paradójicamente- el único pronóstico que hoy puede hacerse (tanto en relación a la política catalana como española) es que resulta imposible hacer pronósticos.


LA HISTORIA DE UNA FOTOGRAFÍA DE REFUGIADOS QUE SE HA CONVERTIDO EN ICONO DE LA ULTRADERECHA

abril 8, 2018

Imagen de refugiados que van de Croacia hacia Eslovenia en octubre de 2015 (Imagen Jeff Mitchell/Getty Images reproducida en The Guardian).

HOY SE CELEBRAN ELECCIONES LEGISLATIVAS EN HUNGRÍA, en las que Fidesz, el partido que dirige el presidente Viktor Orban (conocido como “Viktator” por sus detractores), parte como favorito. Como es sabido, Orban ha protagonizado una evolución política que le ha conducido del espectro de centroderecha al de la extrema derecha (pese a que su partido pertenece al Grupo Popular Europeo).

A la espera de conocer los resultados de los comicios nos parece interesante reproducir la historia de una imagen de propaganda contraria la inmigración que empleó primero el UKIP (el partido que ha liderado el eurófobo Nigel Farage) en el referendum del Brexit de 2016 y que ahora ha empleado el gobierno de Orban. Lo ha hecho en una campaña oficial de comunicación del gobierno para sensibilizar a la ciudadanía sobre “el riesgo muy serio” que desde su óptica supone la inmigración.

En esta imagen, que captó el fotógrafo Jeff Mitchell en Eslovenia (y que se siente “triste” por su uso), tanto el UKIP como el gobierno magiar han ocultado a la persona blanca que aparece en el ángulo inferior derecho. Entendemos que han obrado así con el fin de reforzar el carácter de pretendida “amenaza foránea” de los retratados.  La historia de la imagen y de su manipulación la ha explicado Rafael Cereceda en un interesante artículo (“El poster xenófobo del Gobierno calienta la campaña húngara”) en Euronews  (28/III/2018).

Reproducimos su análisis a continuación de forma íntegra, incluyendo sus imágenes (aunque hemos cambiado una para reflejar de modo íntegro el cartel del UKIP), por el interés que reviste para nuestr@s lector@s.

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El poster xenófobo del Gobierno calienta la campaña húngara

Imagen de Gábor Ács

Propaganda electoral xenófoba y con un tinte racista en Hungría. Esta semana el Gobierno ha llenado las calles con este explícito poster que llama a detener una supuesta invasión de inmigrantes.

Se trata de la misma foto -tomada en Eslovenia, por cierto- que utilizó Nigel Farage [líder del UKIP] en una campaña por el ‘brexit’ que fue denunciada a la policía por incitar al odio racial.

El caso es que en la foto original de Jeff Mitchell , además, se podía ver un hombre de raza blanca caminando junto a los inmigrantes. Pues bien. El Gobierno húngaro ha cortado el plano para que no se le vea.

Nigel Farage, casualmente utilizó la esquina derecha para poner un mensaje de voto a favor del sí, tapando también al blanco que “afeaba” la imagen.

El polémico poster de Farage, reutilizado por el Gobierno húngaro.

Entrevistado por The Guardian, el fotógrafo Jeff Mitchell consideraba “triste” que esta imagen hubiera sido utilizada contra la inmigración.

Nuestro compañero de la redacción de euronews en Budapest Gábor Ács ha podido fotografiar la campaña húngara en una parada de autobús.

La explícita campaña inunda las calles de Budapest (Gábor Ács).

Un ciudadano anónimo le añadió un papel con el siguiente mensaje extraído del Código Penal húngaro:

“Si alguien incita públicamente a la violencia o al odio contra un grupo nacional, étnico o religioso o contra cualquier miembro del grupo podría ser castigado con 3 años de prisión.

Mensaje de un ciudadano contra la campaña del Gobierno (Gábor Ács).

El Gobierno húngaro explica que la campaña forma parte de la comunicación del Ejecutivo sobre la inmigración, que entra en una nueva fase. “El Gobierno quiere subrayar el hecho de que las recomendaciones de la ONU sobre inmigración permitirían más inmigración. Creemos que la inmigración supone un riesgo muy serio y debe ser detenida. Los anuncios sobre este asunto seguirán publicándose hasta el 15 de abril” dice el comunicado de su página de Facebook.

Por email, un portavoz del Ejecutivo ha dicho a euronews que sus agencias de comunicación se limitan a utilizar imágenes que cumplen con la ley.