“22 JULY”: UN FILM INTERESANTE SOBRE LOS ATENTADOS ULTRADERECHISTAS DE NORUEGA DE 2011

noviembre 3, 2018

Tráiler subtitulado del film de Netflix titulado 22 July.

LOS ATENTADOS DEL ULTRADERECHISTA ANDERS BEHRING BREIVIK COMETIDOS EL 22 DE JULIO DE 2011 EN OSLO Y UTØYA DEJARON 70 MUERTOS Y 319 HERIDOS. Este octubre un film de Paul Greengrass producido para Netflix, 22 July, ha reconstruido aquellos tristes acontecimientos, en una cinta que desde nuestra óptica reviste notable interés.

Breivik, un “lobo solitario” que conmovió Noruega

Como es conocido, Breivik esa jornada detonó primero explosivos en Oslo, en la zona de los edificios del gobierno. Entonces, aprovechando la confusión creada, se desplazó al islote de Utøya vestido de policía. Allí se desarrollaba un campamento de las juventudes del socialdemócrata Partido Laborista. Breivik disparó de modo reiterado sobre los indefensos jóvenes y adolescentes, dejando una estela de muertes y desolación hasta que llegó allí la policía y se entregó.

Con la detención de Breivik trascendió su filiación extremista. Había experimentado un proceso de radicalización años antes, que le condujo a militar primero en el ultraderechista Partido del Progreso entre 2000 y 2007 y luego a abandonarlo. Las tesis de Breivik, que amalgamaban conspiracionismo, xenofobia y mística guerrera (muy influidas por el movimiento contrayihad), le llevaron a aprender a crear explosivos y, finalmente, a cometer los actos criminales reseñados. En Internet plasmó su cosmovisión conspiranoica en un voluminoso manifiesto que superó las 1.500 páginas titulado 2083: Una Declaración Europea de la Independencia.

Breivik causó conmoción pública durante su juicio al asumir abiertamente sus crímenes y considerarlos legitimados por sus tesis políticas. Durante el proceso incluso lamentó “no haber matado a más gente”. Fue condenado a 21 años de cárcel que pueden prorrogarse si su conducta hace temer que sea un peligro para la sociedad. Desde entonces Breivik no ha manifestado cambio alguno y escribe sus memorias. Pretendió ser, según comentó en Facebook, “el monstruo más grande desde la Segunda Guerra Mundial”.

Lo más llamativo de sus crímenes execrables, como explicamos en este blog, es que Breivik actuó como un “lobo solitario” (Lone Wolf), un patrón terrorista surgido en medios neonazis estadounidenses de los años setenta que luego adoptó el yihadismo radical. Únicamente él preparo los explosivos y organizó los crímenes, autoproclamándose miembro de un fantasmagórico ejército ultraderechista.

 

Breivik realiza el saludo fascista al iniciar el juicio de apelacion del proceso civil contra el Estado en enero 2017 (foto EFE-Lise Aaserud).

22 July, una mirada recomendable de los hechos

Ahora el cineasta Paul Greengrass aborda en la cinta 22 July, de 143 minutos, aquellos hechos: cómo Breivik cometió los crímenes, su impacto político y social y el proceso judicial. La película ha sido objeto de controversia, especialmente por su minuciosa y larga reconstrucción inicial de los asesinatos, que conmueve al lector por la violencia que desplegó Breivik, a la par que ha tenido un impacto desigual entre la crítica cinematográfica.

Por nuestra parte, consideramos que la cinta es interesante por tres razones. En primer lugar, y haciéndonos eco del análisis de Ishaan Tharoor en The Washington Post, la película permite comprobar en cierto modo cómo las ideas que Breivik manifestó entonces han tendido a integrarse más en el mainstream del pensamiento ultraderechista. En segundo lugar, porque muestra la acción terrorista de los “lobos solitarios”, indisociable de su discurso radical. Por último, porque su crimen puso a prueba el funcionamiento del Estado noruego en diversos ámbitos, desde el que comprende las responsabilidades y negligencias del gobierno ante los crímenes (¿Hubo negligencia y pudieron evitarse?) hasta las tensiones sociales que desató el proceso judicial al aprovecharlo Breivik para hacer apología de sus ideas.

En última instancia, 22 July plasma la difícil lucha que supone combatir el terrorismo, especialmente el de los “lobos solitarios”, desde los ordenamientos jurídicos democráticos.

 

 


LA CAMPAÑA EN WHATSAPP DEL ULTRADERECHISTA JAIR BOLSONARO: VIDEOS Y “FAKE NEWS”

octubre 21, 2018

Grafismo de El País alusivo a la importancia de las Fake News en la campaña de Jair Bolsonaro (18/X/2018).

 

EL AMBICIOSO CAPITÁN JAIR BOLSONARO (1955) SE PREPARAR PARA PRESIDIR BRASIL tras la segunda vuelta de las elecciones presidenciales prevista este 28 de octubre, al frente de lo que había sido una formación marginal, Partido Social Liberal [PSL]. Cuando menos, así parecen indicarlo el 46% de los votos obtenidos en la primera vuelta de estos comicios celebrada el pasado 7 de octubre. Entonces su inmediato rival, Fernando Haddad, el candidato del Partido de los Trabajadores, obtuvo el 29.9%.

La compleja naturaleza del “bolsonarismo”

Como ya habíamos señalado en este blog, Bolsonaro no representa un regreso de la extrema derecha de la Guerra Fría, sino un fenómeno a caballo del presente y del pasado, en el que convergen elementos del pasado (el legado de la autocracia militar brasileña) y otros del presente (el creciente influjo del evangelismo). Su lema de campaña ha sido significativo al respecto: “Brasil y Dios por encima de todos”.

En este marco, las redes sociales han desempeñado un papel decisivo en la campaña del candidato ultraderechista, difundiendo propaganda favorable, aparentemente low cost (pero en realidad financiada con grandes recursos); el recurso a las fake news o informaciones falsas; y la habilidad comunicativa de este último.

 

“O mito chegou”. Video viral que exalta a Bolsonaro como titán que regenerará el país. Se basa en un anuncio de whisky Johnnie Walker de 2011.

Las fake news: abundantes, pero…. ¿baratas?

Los medios de comunicación han apuntado la importante presencia de noticias falsas favorables a Bolsonaro y calumniosas para los rivales. El canal más empleado ha sido WhatsApp, que emplean seis de cada 10 brasileños. Las noticias falsas se emplearon supuestamente para luchar -como ya hizo Donald Trump- contra el influjo pretendidamente tendencioso de los grandes medios.

El diario El País hizo un seguimiento de las mismas y señaló las cinco que más habían dañado a sus rivales, en un artículo cuya lectura recomendamos. En él, Tai Nalon (que dirige la plataforma de fact checking Aos Fatos), señaló que estas falsas noticias tienen “dos temáticas: la puesta en duda, con teorías de la conspiración, de la seguridad del voto electrónico en Brasil, y una constante relación de los otros candidatos con pautas de minorías, como la agenda LGBT y el derecho al aborto”.

Entre ellas figuran falsedades como la que afirma que Haddad, de vencer, podría legalizar la pedofilia. La imagen empleada en la difuisión de esta calumnia tiene el logo del PT, lo que le otorga aparente verosimilitud.

 

¿Quién paga la campaña?

Ciertamente, difundir estan mentiras no es costoso en términos de distribución, pero -como señaló Nalon en el artículo citado- “No es posible llegar a tantas personas como ha llegado Bolsonaro sin una estructura fuerte, con gran financiación por detrás”.

Precisamente una periodista brasileña, Patrícia Campos Mello (que obtuvo el Premio Rey de España), puso al descubierto “una trama de malversación de fondos de campaña” para difundir estas informaciones falsas. Campos, en un reportaje en la Folha de São Paulo, señaló que varios empresarios habrían aportado cerca de tres millones de euros para financiar esta campaña en las redes, recoge ABC. Ello le ha supuesto el acoso y persecución por parte de seguidores de Bolsonaro.

En este aspecto, es relevante señalar que Bolsonaro tiene un agresivo programa económico ultraliberal que ha granjeado importantes apoyos. Sin embargio, también ha creado gran inquietud internacional por sus consecuencias en lo que afecta al cambio climático y la selva amazónica, como reflejo The Washington Post.

La habilidad de Bolsonaro para explotar las redes

Pero Bolsonaro no solo ha vivido de noticias falsas, sino también de un discurso antisistema y contrario a las élites que ha pasado por dos vías. Por una parte, por presentarle como un “hombre del pueblo”, con baños de masas. Como refleja este video:

 

Video viral “Eu sou bolsonariano”.

Por otra parte, esta campaña antielitista se plasmó igualmente en el video que publicó tras su victoria rotunda en la primera vuelta. Como señaló Felipe G. Gil en eldiario.es, “en un Facebook Live  […] pudimos ver a Bolsonaro acompañado de dos miembros de su equipo (una de las cuales traducía en directo a lenguaje de signos). En un set de emisión que pareciera cutre a posta (se pueden ver los cables colgando, la imagen está desenfocada, el sonido tiene un poco de eco) Bolsonaro se dirige serio a sus votantes durante 15 minutos. Y el mensaje de fondo parece ser: ‘Seguimos trabajando en estas condiciones humildes por mejorar la vida de los brasileños'”. Este es el video:

 

Este panorama deja escaso margen a Haddad para contrarrestar la campaña de Bolsonaro. No obstante, el candidato del PT ha hecho esfuerzos en las redes para contratacar, como muestra este video.

Conclusión: la importancia de los mundos políticos virtuales, verdaderos o falsos

En cualquier caso, la campaña presidencial de Brasil, más allá del triunfo de Bolsonaro, refleja la importancia determinante de las redes en cualquier futura contienda política y la capacidad de la extrema derecha para crear mundos virtuales en los que sus electores puedan hallar una realidad diseñada a su medida, al margen de que esta sea real o falsa. Este último aspecto parece ser cada vez más un detalle de menor importancia.


ENTREVISTA A CARLOS FONSECA: “CONOCEMOS SOLO UNA PARTE DE LA TRASTIENDA DEL ASESINATO DE YOLANDA GONZÁLEZ”

octubre 7, 2018

Carlos Fonseca.

 

EL PERIODISTA Y ESCRITOR CARLOS FONSECA (MADRID, 1959) HA PUBLICADO UN MÁS QUE INTERESANTE LIBRO SOBRE EL ASESINATO DE YOLANDA GOZÁLEZ, militante del extraparlamentario Partido Socialista de los Trabajadores [PST]: No te olvides de mí. Yolanda González, el crimen más brutal de la Transición. Su homicidio fue cometido el 1 de febrero de 1980 por dos ultraderechistas, Emilio Hellín e Ignacio Abad. Ambos formaban parte de un grupo organizado que reivindicó la muerte en nombre del Batallón Vasco Español [BVE] y cuyas conexiones con ámbitos de la Seguridad del Estado no se aclararon.

Fonseca es autor -entre otras obras- del bestseller Trece rosas rojas (2004, llevado al cine); Mañana cuando me maten (2015), que reconstruye las últimas ejecuciones del franquismo; y Garrote vil para dos inocentes (1998), sobre dos anarquistas ejecutados en 1963 por un crimen que no cometieron. Ahora se ha aproximado al caso de Yolanda González, que ha reconstruido en un ensayo bien documentado, pues cuenta con testimonios de familiares, abogados y compañeros de militancia. Escrito con prosa ágil, lo recomendamos a quienes estén interesados por la violencia durante la Transición (puede accederse a un fragmento de la obra aquí).

Dado el tema del ensayo, hemos entrevistado a Fonseca en nuestro blog y le agradecemos que haya accedido a contestar a nuestras preguntas.

¿Por qué considera que el asesinato de Yolanda González fue “el crimen más brutal de la transición”?

Estamos hablando de una época, la transición, muy compleja y conflictiva, en la que muchos jóvenes estudiantes como Yolanda perdieron la vida por disparos “al aire” de la Policía o a manos de grupos de ultraderecha. Estoy hablando de José Luis Montañés, de 23 años, y Emilio Martínez, de 20, que perdieron la vida el 13 de diciembre de 1979 en la Ronda de Valencia (Madrid) alcanzados por disparos de la Policía al concluir una manifestación de protesta contra las reformas educativas del Gobierno de Adolfo Suárez. Hablo también de Carlos González, de 21 años, asesinado en septiembre de 1976 por un comando ultraderechista al término de una protesta al cumplirse el primer aniversario de los últimos fusilamientos del franquismo. O de Arturo Ruiz, de 19 años, a quien un ultraderechista atravesó el corazón de un disparo en enero de 1977 cuando se manifestaba a favor de la amnistía, o de Mari Luz Nájera, que resultó muerta al día siguiente tras ser alcanzada en la cabeza por un bote de humo lanzado por la Policía cuando protestaba por la muerte de Arturo.

La lista de víctimas de aquel tiempo es enorme, pero el caso de Yolanda tiene para mí unas connotaciones especiales que le convierten en el más brutal de la transición. En su caso, fue vigilada previamente, secuestrada en su casa y conducida a un descampado de San Martín de Valdeiglesias, donde le descerrajaron dos tiros en la cabeza.

Yolanda González, asesinada con 19 años.

¿Qué novedades aporta su libro sobre este asesinato?

No soy tan pretencioso como para pensar que iba a resolver un crimen perpetrado hace ya 38 años, pero la historia que se contó en los periódicos está deshilachada, le falta un hilo conductor que explique lo ocurrido. Quería también desmitificar una etapa de nuestra historia reciente, la transición, de la que nos han “vendido” una imagen demasiado edulcorada en la que todo eran acuerdos y consenso, cuando la realidad es que fue un periodo tremendamente convulso en el que las libertades estuvieron a punto de irse por el garete de la historia con dos intentonas golpistas afortunadamente fallidas (la Operación Galaxia y el 23-F).  Es mentira que la transición sea obra de unos pocos personajes como el Rey Juan Carlos I o el presidente Adolfo Suárez. La transición fue una obra colectiva en la que se implicaron numerosas personas anónimas, algunas de las cuales se dejaron la vida en el intento, y una de ellas fue Yolanda.

“Estamos ante una investigación incompleta y muy controvertida, que impidió llegar hasta el fondo en las implicaciones políticas del caso”.

Sirviéndome de abundante documentación, parte de ella inédita, y del testimonio de quienes vivieron los hechos, he intentado armar un puzzle cuyas piezas estaban sueltas para, a partir de la imagen obtenida, llegar a la conclusión aproximada de lo que ocurrió, por qué ocurrió y quienes fueron los responsables. Sin olvidarme tampoco del lado humano, de la Yolanda mujer que añora a su familia, que se viene a vivir a Madrid porque se ha enamorado de un joven nueve años mayor que ella, que trabaja y estudia, y a la que sus inquietudes políticas llevan a implicarse en la lucha por la recuperación de las libertades. El libro contiene cartas personales cruzadas con sus padres y hermanos, diligencias policiales inéditas, las declaraciones de los asesinos… que me llevan a la convicción de que estamos ante una investigación incompleta y muy controvertida, que impidió llegar hasta el fondo en las implicaciones políticas del caso.

¿Se pudo saber qué ramificaciones tenían los asesinos con las fuerzas y los cuerpos de seguridad del Estado?

No. Sabemos que un policía nacional acompañó a los integrantes del comando que asesinó a Yolanda hasta su domicilio la noche del crimen. Sabemos que Emilio Hellín, el autor material de los disparos que acabaron con la vida de la joven, alardeaba de sus excelentes contactos con miembros de los cuerpos de seguridad y del Ejército. Sabemos que varios días después del asesinato viajó a Vitoria y se entrevistó con tres policías en la capital alavesa. Sabemos que Hellín tenía cintas grabadas con datos de miembros de ETA dictados por una persona que, por la información facilitada, solo podía ser policía. Sabemos que el propio Hellín implica en el crimen a un policía de los servicios de información de nombre Antonio, al que nunca se identificó. Hay datos, indicios, hilos de los que tirar, de los que nunca se tiró.

Emilio Hellín, uno de los condenados por el secuestro y asesinato de González (imagen de Público).

¿Por qué el comando asesino se autodenominó Grupo 41?

El comando estaba integrado por cuatro militantes del partido ultraderechista Fuerza Nueva del distrito de Arganzuela (Madrid) que decidieron autodenominarse Grupo 41, pero desconozco si el nombre tiene alguna connotación. Lo cierto es que se dedicaban a labores de seguridad tales como prestar protección en los actos públicos del partido o recabar información sobre las personas que pretendían afiliarse a FN para asegurarse de su lealtad a la causa. Estaban al mando de un exguardia civil, David Martínez Loza, jefe nacional de Seguridad de FN, que les encargaba también otros “trabajos”. De hecho, el día que asesinaron a Yolanda tenían previsto inicialmente colocar una bomba en las oficinas de la Agencia Cinco Cero, distribuidora de la revista Interviú, contra la que el partido había iniciado una campaña por varios artículos sobre la ultraderecha.

¿Qué cabos han quedado sueltos sobre aquel crimen cuando han transcurrido casi 40 años?

Muchos. Te cito algunos. Por ejemplo, los investigadores recuperaron las dos pistolas utilizadas en el crimen. Ambas tenían el número de serie borrado, pero consiguieron reconstruir el de una de ellas, lo que abría la posibilidad de seguir la pista al arma, localizar a su último poseedor y descubrir cómo había llegado a manos de los asesinos. El juez se limitó a comprobar si estaba registrada por algún particular en la Intervención de Armas de la Guardia Civil, pero se negó, pese a la insistencia de los abogados de la acusación, a indagar si formaba parte de la dotación de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, lo que impidió conocer si había policías o guardias civiles relacionados con los hechos.

“No tengo ninguna duda de que las seis personas que fueron condenadas estaban implicadas en el caso, pero estoy convencido también de que hay más personas que consiguieron eludir la acción de la justicia”.

Otro ejemplo más. Los investigadores encontraron un arsenal de armas y explosivos en la academia que Emilio Hellín regentaba en los aledaños de la Gran Vía de Madrid. La academia se precintó y allí quedaron depositados elementos de convicción, como un terminal de ordenador que los abogados de la acusación sospechaban podía estar conectado con algún servicio de información policial. Cuando, más de un año después, el juez envió a dos peritos para analizar las pruebas resulta que había desaparecido todo. Nunca más se supo su paradero.

Estado en el que fue halldo el cuerpo de Yolanda González.

Y otro ejemplo más: Hellín escapó de la prisión de Alcalá de Henares seis meses después del crimen, en agosto de 1980. Una fuga rocambolesca, a punta de pistola, que se frustró esa misma tarde. Un juzgado abrió una investigación para conocer los pormenores de la fuga y si el ultraderechista había recibido ayuda del exterior. Se llegó a procesar a su hermana y…. la causa desapareció durante años. Cuando por fin se recuperó los hechos habían prescrito y fue archivada.

Son muchos detalles, unos más relevantes y otros menos, que llevan a pensar que conocemos solo una parte de la trastienda del caso. Es probable que Hellín tenga la respuesta a muchas preguntas, pero no ha querido colaborar en el libro. Estuve con él en su despacho y me dijo que no se había contado toda la verdad del caso, que ni siquiera él conocía. ¿Miente? Francamente, no lo sé. Lo que sí sé es que durante la instrucción del caso cambió su versión de los hechos, es decir, que mintió. Personalmente, no tengo ninguna duda de que las seis personas que fueron condenadas estaban implicadas en el caso, pero estoy convencido también de que hay más personas que consiguieron eludir la acción de la justicia.


UN GUARDIA CIVIL CONOCEDOR DE LA LUCHA CONTRA ETA, CREE QUE EL ETARRA PERTUR FUE ASESINADO POR UN GRUPO DEDICADO A LA “GUERRA SUCIA”

septiembre 17, 2018

Pertur

Pertur (imagen de EFE, publicada por eitb.ews).

¿FUE UN GRUPO PARAPOLICIAL EL AUTOR DE LA MUERTE DE PERTUR? En julio de 2016 pasado, cuando se cumplieron 40 años de la desaparición del dirigente de ETA-político militar Eduardo Moreno Bergaretxe, Pertur, hicimos una entrada en el blog que reprodujo una crónica de Luis R. Aizpolea en El País (23/VII/2016). En ella se exponía la controversa existente sobre la autoría de su muerte.

Una desaparición sobre la que circulan versiones opuestas

De este modo, una hipótesis apunta que su desaparición fue obra de los propios etarras por las posiciones ideológicas que Pertur sostenía, mientras otra la atribuye a la actuación de un grupo de ultraderecha de carácter parapolicial dedicado a la llamada “guerra sucia” contra ETA. Por nuestra parte, tras analizar el tema en nuestro último estudio La transición española. El voto ignorado de las armas, apuntamos que la hipótesis más verosímil sobre su desaparición fue su asesinato por parte de miembros de la propia ETA.

Sin embargo, este año se ha publicado el testimonio de un agente de la Guardia Civil, Manuel Pastrana (Pastrana, en el nombre de la guerra sucia), que sostiene la versión opuesta de los hechos

Así, expone su opinión sobre la muerte de Pertur a partir de su conocimiento de la lucha contra ETA, que es substancialmente diferente a la que nosotros hemos argumentado. La reproducimos a continuación por su interés sobre el tema:

“[…] Las teorías son innumerables para explicar su muerte [de Pertur]. Alguna alude incluso a un ajuste de cuentas entre facciones de ETA. Yo no soy quién para desmentir ninguna, pero creo que las cosas fueron diferentes. La Armada había montado un equipo de inteligencia naval. Más que un equipo eran unos juramentados, con el objetivo de no descansar hasta que dieran venganza a la muerte del almirante Carrero Blanco. Más tarde hice amistad fuerte con uno de los de ese equipo. Conocido como ‘Pedro el marino’, realmente Juan Manuel Rivera Urruti, capitán de fragata. Todos o casi todos los miembros del comando de ETA de la Operación Ogro [nombre que ETA empleó para aludir al operativo que asesinó a Carrero el 20 de diciembre de 1973] cayeron tarde o temprano por la tenacidad de este equipo. Pertur, estoy convencido de que entregado por su propio primo a cambio de dinero, también cayó. Y creo que literalmente cayó desde la borda de un patrullero en alta mar. Jamás se encontró su cadáver” (p. 158).

La polémica sigue

Así pues, según el punto de vista de Pastrana, Pertur fue víctima de la “guerra sucia”. Por consiguiente, la controversia sobre su muerte dista de estar cerrada. El apunte  de este guardia civil no puede ser echado en saco roto por su conocimiento sobre la lucha del Estado contra ETA. De ahí que nos hagamos eco del mismo, sin que ello suponga que el caso está cerrado.


¿UN PRESIDENTE DE ULTRADERECHA PARA BRASIL? TRES APUNTES SOBRE EL CASO BOLSONARO

agosto 13, 2018

 

Cartel de la candidatura de Jair Bolsonaro.

 

JAIR BOLSONARO ES EL MILITAR ULTRADERECHISTA QUE ASPIRA CON CRECIENTES POSIBILIDADES A LA PRESIDENCIA BRASILEÑA si el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, que encabeza las encuestas y está en la cárcel, no concurre finalmente a estas elecciones previstas en octubre.

Por ahora, Lula ha sido proclamado candidato el Partido dos Trabalhadores [Partido de los Trabajadores, PT] y acapara un 30% de intención de voto, pero la ley le impide presentarse a los comicios. El expresidente se ha convertido en la bestia negra de la derecha, que ha expandido su rechazo entre las clases medias.

Una ultraderecha a caballo del pasado y del presente

El segundo aspirante, muy distanciado del anterior, que logra mantener un significado apoyo en las encuestas es Bolsonaro. Este es un diputado ultraderechista y capitán del ejército en la reserva de 62 años que lidera el Partido Social Cristão [Partido Social Cristiano, PSC].  Según los sondeos, acapara el 17% de intención de voto de los futuros comicios.

Aunque ya nos hemos hecho eco del ascenso de Bolsonaro en los sondeos en este blog, nos interesa ahora hacer tres precisiones al respecto. Desde nuestra óptica, Bolsonaro supone una nueva síntesis ideológica alumbrada por la ultraderecha latinoamericana con tres elementos destacados, que reflejan el legado de la Guerra Fría y los nuevos derroteros de este sector ideológico, detallados a continuación.

1. El legado de la dictadura brasileña de la anticomunista Doctrina de Seguridad Nacional.

Es relevante que un general retirado, Hamilton Mourao (miembro del Partido Renovador Trabalhista Brasileiro [Partido Renovador Laborista Brasileño, PRLB]), haya sido nombrado vicepresidente de la candidatura de Bolsonaro. Ello supone rubricar la reivindicación por parte de Bolsonaro de la dictadura castrense que rigió el país (1964-1985), de la que Mourao es un admirador.

La autocracia militar brasileña fue el primer régimen de América Latina fundado en la llamada Doctrina de Seguridad Nacional [DSN] durante la Guerra Fría. Fueron regímenes que desplegaron un terror de Estado que aplicó métodos coloniales de lucha contra la insurgencia y los militares ocuparon el poder de forma colegiada para luchar con un enemigo -el comunismo- considerado a la vez local y global.

2. El gran influjo que han cobrado los sectores evangélicos

Bolsonaro cuenta con una importante bolsa de seguidores evangélicos y este electorado es un objetivo prioritario de su candidatura, lo que indica el poder creciente de los sectores protestantes en América Latina, capaces de decantar el resultado de unas elecciones en distintos países.

El ascendiente de iglesias evangélicas en América Latina tuvo su inflexión durante la Guerra Fría, cuando las Fuerzas Armadas estimularon su penetración como contrapeso a los católicos por su compromiso con los pobres y comunidades indígenas. De hecho, el terror de Estado en Guatemala incluso se revistió de una singular legitimidad teológica con el gobierno entre 1982 y 1983 del mesiánico general Efraín Ríos Montt, vinculado a la Iglesia Verbo, la rama guatemalteca de la estadounidense Gospel Outreach. Este manifestó que “los guatemaltecos son el pueblo elegido del Nuevo Testamento. Somos los nuevos Israelitas de América Central”.

3. Las ansias de “limpieza social”: entre Trump y Duterte

Bolsonaro, sin embargo, encarna aspectos novedosos, pues estaría alumbrando un liderazgo populista a medio camino de Donald Trump (por su xenofobia y su exaltación de la libertad de recurso a las armas) y el presidente filipino Rodrigo Duterte, al defender la tortura de los delincuentes y las ejecuciones extrajudiciales por parte de la policía.

El fenómeno que encarna Bolsonaro, pues, configura una nueva síntesis ideológica y un dinámico populismo de extrema derecha, en este caso en la mayor economía de América Latina.

Conclusión

En suma, y como ya apuntamos, en Bolsonaro confluyen dos vectores tradicionales de la derecha extremista brasileña -el mesianismo bíblico y una sólida tradición de intervencionismo militar- con un populismo autoritario en sintonía con los nuevos aires de EE.UU. (Trump) y Filipinas (Duterte).

En este sentido, Bolsonaro encarna una nueva síntesis ideológica de extrema derecha que es capaz de generar una importante movilización populista, situada en una encrucijada entre pasado y presente.


NOVEDADES EDITORIALES SOBRE VIOLENCIA POLÍTICA DURANTE FINALES DEL FRANQUISMO Y LA TRANSICIÓN

junio 23, 2018

 

Imagen del entierro de las víctimas de Atocha en 1977 (Foto de A.G-Reuters-Live!).

EN LOS ÚLTIMOS MESES SE HAN PUBLICADO VARIAS NOVEDADES SOBRE VIOLENCIA POLÍTICA relativa a la etapa final del franquismo y a la Transición (tema que abordamos en  La Transición española. El voto ignorado de las armas).  Ofrecemos aquí su relación.

El mito de la transición pacífica. Violencia y política en España (1975-1982), de la historiadora francesa Sophie Baby.

Se trata de la traducción de su tesis doctoral, publicada originalmente en francés en 2012. Es una obra detallada e imprescindible para analizar la violencia política, con una importante base de datos.

Aconsejamos su lectura a quienes estén interesados en el tema. En ella hallarán tanto una visión global de la violencia poilítica que cuestiona de modo solvente y  contundente la visión idealizada de una Transición pacífica.

 

Vides truncades. Repressió, víctimes i impunitat a Catalunya (1964-1980), de David Ballester.

El trabajo reconstruye una veintena de casos poco conocidos de muertes causadas por violencia institucional que han quedado relegadas a un segundo plano en las crónicas políticas y que, en algunos casos, nada tuvieron que ver con al política. Es una aportación de interés, ya que en el período que analiza su obra este tipo de violencia suele ser considerada poco relevante.

Aconsejamos al respecto la lectura de la entrevista con el autor publicada en este blog.

 

Pardines. Cuando ETA empezó a matar, obra colectiva coordinada por Gaizka Fernández Soldevilla y Florencio Domínguez.

El título de la obra alude a a primera víctima mortal de ETA en 1968, el agente de la Guardia Civil José Pardines. El libro presenta aportaciones tanto a aspectos generales de las víctimas de ETA como del asesinato de Pardines, del que muestra la falsedad de la versión del mismo que ETA difundió.

Aconsejamos al respecto la lectura de la entrevista con Gaizka Fernández publicada en este blog.

 

Verdugos impunes. El franquismo y la violación sistémica de los derechos humanos, de los historiadores Antonio Miguez, Gutmaro Gómez, José Babiano y Javier Tébar.

El ensayo ofrece una visión panorámica y actualizada de la cuestión con la bibliografía más destacada sobre el tema. El origen del libro es en un informe pericial  hecho a petición del equipo jurídico de la Coordinadora de Apoyo a la Querella Argentina contra los Crímenes del Franquismo (CEAQUA).

Aconsejamos al respecto la lectura de la entrevista con los autores publicada en este blog.

 

Caso Cipriano Martos, del periodista Roger Mateos.

Reconstrucción biográfica minuciosa y ágilmente narrada de la trayectoria de Cipriano Martos, un obrero vinculado a CC.OO. y a OSO, ente sindical del Partido Comunista de España (marxista-leninista) y del FRAP. Martos fue detenido en Reus, torturado y murió en circunstancias no aclaradas. Según la versión oficial, ingirió ácido sulfúrico para suicidarse. Sus familiares no pudieron ver el cadáver.

Aconsejamos al respecto la entrevista- reportaje publicada por por Javier Coria para la revista R@mbla y reproducida en este blog.

 

La Transición sangrienta, del periodista Mariano Sánchez Soler.

Reedición de esta obra publicada en 2010. Su interés radica en reconstruir distintos episodios violentos, destacando el empleo de fuentes judiciales. Aborda la represión de movilizaciones ciudadana, crímenes asociados a ámbitos involucionistas y diversos atentados.

El ensayo devino pionero en presentar a la Transición como un proceso muy alejado de su proyección como “pacífico”.

Clicando aquí puede accederse a la lectura del primer capítulo en PDF.

 


ENTREVISTA A GAIZKA FERNÁNDEZ: “ETA TARDÓ UNA DÉCADA EN MATAR POR FALTA DE DETERMINACIÓN HUMANA PARA ASESINAR”

mayo 26, 2018

Gaizka Fernández Soldevilla.

GAIZKA FERNÁNDEZ SOLDEVILLA, DOCTOR EN HISTORIA CONTEMPORÁNEA, es autor de diversos trabajos sobre la violencia terrorista y la historia del nacionalismo vasco, como Héroes, heterodoxos y traidores. Historia de Euskadiko Ezkerra (1974-1994). Actualmente es responsable del área de Archivo, Investigación y Documentación delCentro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo. Ahora acaba de coordinar con Florencio Domínguez la obra colectiva Pardines. Cuando ETA empezó a matar, en alusión a a primera víctima mortal de ETA en 1968, el agente de la Guardia Civil José Pardines. Hoy aquel asesinato es apenas recordado en España por el medio siglo transcurrido. Le agradecemos que haya aceptado contestar a nuestras preguntas.

¿Quién era José Antonio Pardines y por qué fue la primera víctima de ETA?

José Antonio Pardines Arcay era un joven guardia civil de Tráfico, natural de Malpica de Bergantiños (La Coruña). El 2 de junio de 1968 la dirección de ETA decidió empezar a matar. Cinco días después, el 7 de junio, Pardines estaba regulando el tráfico en una desviación de la carretera N-I, debido a unas obras en un puente. A las 17:30 paró el coche en el que iban dos miembros de ETA, Txabi Echebarrieta e Iñaki Sarasketa. Pardines les pidió el permiso de circulación. Con él en la mano derecha, pudo comprobar que los datos no coincidían con el número del bastidor. Expresó su extrañeza en voz alta. Fueron sus últimas palabras antes de ser asesinado. Recibió cinco tiros en el torso. Las pruebas indican que tres balas salieron de la pistola de Echebarrieta y dos de la de Sarasketa, pero este último jamás admitió haber disparado.

 

El agente José Pardines (imagen de El Mundo).

¿Por qué ETA tardó prácticamente una década en cometer asesinatos? ¿Qué cambió desde su creación en 1959?

El dirigente etarra Juan José Etxabe confesó que él había visto la “necesidad” de emplear la violencia “desde un principio”. No fue el único. Exceptuando alguna crisis pasajera y su inactividad desde 2011, la organización siempre ha apostado por la “lucha armada”. Apenas había pasado un año desde su nacimiento, acontecido a finales de 1958, cuando ETA puso artefactos explosivos en el Gobierno Civil de Vitoria, en un periódico de Santander y en una comisaría de Bilbao. Ahora bien, el asesinato era un paso que le costó dar a ETA. Hay que tener en cuenta la ausencia de una tradición insurreccional en el nacionalismo vasco, los escrúpulos religiosos y morales de parte de la militancia etarra, las dificultades de orden material (entrenamiento, información, dinero, armamento, etc.) y un elemento clave: la voluntad humana. En 1958 no existía la determinación de matar. En 1968, sí.

 

La escena del crimen.

¿Por qué es importante el homicidio de Pardines para comprender el terrorismo etarra?

Fue la primera víctima mortal de ETA. Y, en cierto sentido, las circunstancia de su muerte, un asesinato a sangre fría, sintetizan a las del resto. También es significativo el olvido que cayó sobre Pardines, similar al que han sufrido cientos de víctimas del terrorismo. Solo el 1,2% de la ciudadanía vasca sabe quién fue la primera víctima de ETA. Sin embargo, su asesino, Txabi Echebarrieta, es un personaje bien conocido, al que el nacionalismo vasco radical homenajea cada año.

¿Las víctimas iniciales de ETA fueron solo miembros de los cuerpos de seguridad?

No, por ejemplo, la tercera víctima mortal de la banda fue Fermín Monasterio, un taxista asesinado en abril de 1969.

¿La actuación de la dictadura ante los primeros asesinatos de ETA favoreció a este colectivo?

En su IV Asamblea, ETA  adoptó como estrategia la espiral de acción-reacción o, sencillamente, la provocación de la represión. Sus atentados iban a tratar de instigar unas represalias desproporcionadas por parte de la dictadura. No las sufrirían los militantes del grupo, sino los vascos en su conjunto, por lo que inevitablemente estos aplaudirían cualquier acto de venganza contra los opresores “españoles” que los maltrataban. Tarde o temprano la sojuzgada (y demasiado acomodaticia) población rompería sus cadenas para sumarse a la “guerra revolucionaria”. La dictadura cayó en la trampa y recrudeció la represión, que durante los años sesenta se había mitigado, al menos en sus aspectos más brutales. Y precisamente esa violencia institucional ayudó a que ETA ganase popularidad. No obstante, no hubo ninguna “guerra revolucionaria”. Al final, ETA se conformó con el sucedáneo del terrorismo.

 

Portada de Pardines.

¿Sabemos realmente el número de víctimas de ETA hasta su disolución?

Existen listas diferentes, pero solo contamos con una oficial, la del Ministerio del Interior, que reconoce a 853 víctimas mortales y casi 2.600 heridos a consecuencia de la actividad terrorista de ETA. No se trata de una cifra definitiva, porque hay trabajos de investigación en curso que probablemente nos permitan afinar más.

Este libro lo ha publicado el Memorial de las Víctimas del Terrorismo. ¿Cuál es su labor?

El libro lo ha publicado la editorial Tecnos, aunque con el impulso del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo. Se trata de una fundación del sector público estatal, resultado del mandato contenido en el artículo 57 de la Ley 29/2011, de 22 de septiembre, de Reconocimiento y Protección Integral de las Víctimas del Terrorismo. Sus fines son preservar y difundir los valores democráticos y éticos que encarnan las víctimas del terrorismo, construir la memoria colectiva de las víctimas y concienciar al conjunto de la población para la defensa de la libertad y de los derechos humanos y contra el terrorismo. Para su consecución, organizamos exposiciones, actividades educativas  y proyectos de investigación y divulgación, como este libro.