LOS ATENTADOS DE NUEVA ZELANDA: ¿UN NUEVO CASO DEL TERRORISMO DE “RESISTENCIA SIN LIDERAZGO”?

marzo 17, 2019

Vídeo elaborado por El País sobre el atentado de Nueva Zelanda.

LOS ATENTADOS ISLAMÓFOBOS COMETIDOS EN NUEVA ZELANDA ESTE VIERNES TIENEN APARENTEMENTE EL MISMO PATRÓN QUE OTROS QUE SON OBRA DE EXTREMISTAS DE DERECHA E ISLAMISTAS RADICALES. Los cometen individuos (los llamados “lobos solitarios”) o células reducidas que actúan de modo autónomo en nombre de una entidad, como sucedió en el múltiple atentado de Barcelona el 17 de agosto de 2017 [17-A].

Las ventajas de esta estrategia

Ello minimiza riesgos de detección policial (no hay cadenas claras de mando tras los autores que lleven a organizaciones), otorga gran margen de maniobra a los terroristas y permite perpetrar acciones mortíferas ‘low cost’ en cualquier lugar. Paradójicamente, esta estrategia conocida como “resistencia sin liderazgo” la desarrollaron originalmente ultraderechistas estadounidenses supremacistas u opuestos a un Estado denunciado como opresor.

El origen (1974): el Frente de Liberación Nacional Socialista

Su embrión, según el historiador Jeffrey Kaplan, radicó en el minúsculo Frente de Liberación Nacional Socialista. Constituido en 1974, quiso contrarrestar el ascendente de la “nueva izquierda” y sus grupos armados en campus universitarios. Así, intentó imitar a las guerrillas urbanas de izquierda y consideró que las acciones contra el Estado debía promoverlas una reducida vanguardia activa (el cartel de la izquierda se considera la plasmación plástica de tal intento).

Sin embargo, solo 4 de sus 43 miembros perpetraron actos individuales violentos irrelevantes y el grupo acabó su andadura al ser asesinado en 1975 su líder, Joseph Tommasi. Pero para Kaplan plasmó por vez primera el concepto de “resistencia sin liderazgo” sin recibir tal nombre.

Los años 80: la difusión de la “resistencia sin líderes”

A inicios de los 80 otro colectivo supremacista y antisemita violento marcó un hito en la radicalización de la ultraderecha: La Hermandad Silenciosa, llamada también La Orden. Liderada por Robert J. Mathews, efectuó sus crímenes con individuos o células que -según un exmiembro- debían hacer los “esfuerzos de resistencia […] que se sientan capaces de instituir”. Para el FBI fue la amenaza terrorista interna más peligrosa, desarticulada al morir Mathews en 1984 en un enfrentamiento.

Los sectores extremistas impactados por su acción fueron galvanizados por lo que -a sus ojos- devinieron sucesivas afrentas de un Estado opresor: en 1989 se celebró un juicio por sedición en Arkansas contra figuras prominentes de la ultraderecha; en 1992 el FBI mató en un enfrentamiento a la mujer y al hijo de un radical, Randy Weaver; y en 1993 las tropas federales asaltaron un rancho de la secta de Adventistas del Séptimo Día en Waco (Texas) con 80 muertes. En este marco, advierte Kaplan, se difundió el concepto de “resistencia sin liderazgo”, que el supremacista Louis R. Beam ya había plasmado en 1983. Este adoptó las tesis que un coronel de inteligencia -Ulius Louis Amoss- concibió en 1962 para luchar con guerrillas ante una eventual invasión comunista de EE.UU. De este modo, arguyó que se debía combatir con iniciativas individuales o “células fantasma” ajenas a organizaciones, siempre infiltrables.

“Hunter” (1989): la novela que la popularizó en las milicias

Contribuyeron a popularizar esta estrategia novelas como Hunter (Cazador, 1989), de William L. Pierce, que narra la actuación de un “lobo solitario”. Aparentemente la adoptaron activistas de este espectro político, aunque es difícil establecer hasta qué punto lo hicieron conscientemente.

Lo reflejan casos como los de Timothy McVeigh al atentar en 1995 contra el edificio del Gobierno Federal en Oklahoma y matar a 168 personas (en respuesta “al ataque estadounidense contra un edificio gubernamental en Serbia, Irak u otras naciones”) o el del noruego Anders Behring Breivik, autor de la masacre de Utoya en 2011 con 69 muertes de jóvenes socialistas.

El gran salto de 2005: de la extrema derecha al islamismo radical

1426882959_369084_1426885760_noticia_normalNo obstante, el criminólogo Travis Morris remarca que también lo hicieron sendas organizaciones de extrema izquierda: el Frente de Liberación de la Tierra y el Frente de Liberación Animal. Finalmente, la habría incorporado el yihadismo posiblemente a través de Abu Musab al Suri en 2005, asumiéndola Al Qaeda primero y luego el ISIS (en la foto, Abu Musab al Suri con Osama Ben Laden; imagen de US Attorney’s Office – Southern District of New York).

En suma, la “resistencia sin liderazgo” surgida en la ultraderecha estadounidense ha sido ampliamente difundida y asumida por diversos antagonistas conformando un terrorismo difícil de prever y desarticular, con gran capacidad destructora.

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* Esta entrada recupera el contenido esencial de nuestro artículo publicado originalmente en agosto de 2017: Xavier Casals, “Resistencia sin liderazgo, el nuevo terror”, El Periódico (18/VIII/2017).


ESPECIAL ANIVERSARIO DEL 23-F (4): ¿”17-F” o “23-F”? EL GOLPE, EL FRENTE DE LA JUVENTUD Y UN HOMICIDIO

febrero 23, 2019

El teniente coronel Antonio Tejero toma el Congreso el 23 de febrero de 1981

Especial 23-F: ante esta fecha, reeditamos las entradas publicadas en el blog sobre el fallido golpe de Estado. La información presentada en ellas, la hemos ampliado, matizado o revisado en nuestra obra La Transición española. El voto ignorado de las armas.

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EN LA TENTACIÓN NEOFASCISTA EN ESPAÑA (cuyas referencias figuran en el apartado de publicaciones del blog) dedicamos un capítulo al fallido golpe del 23-F donde apuntamos la eventual existencia de una trama civil protagonizada por el Frente de la Juventud [FJ] a partir del testimonio de uno de sus dirigentes, Ernesto Milá (pp. 223-253).

El FJ fue creado en Madrid en 1978 por una escisión de Fuerza Nueva. Esta organización fue presidida por José de las Heras, su vicepresidente fue Ernesto Milá y su secretario general Ignacio González. Constituyó sobre todo una formación de choque: se financió con atracos y ejercitó a sus militantes en las armas.

Desarrolló un activismo desbordante jalonado por diversos crímenes y actos de violencia. Tal actuación del FJ le situó en la frontera del terrorismo político y un exmilitante definió así la función del grupo: «el Frente siguió la tradición de la Falange de preguerra y se autoasignó el mismo papel que aquel partido había tenido cuarenta años antes. Como entonces, el Frente se veía como un elemento detonador que, al transformar cada acto funerario militar, cada reunión patriótica en una algarada, aproximaba un poco más a las fuerzas sanas que imaginábamos que existían aún en el ejército, a un alzamiento no del todo distinto al de 1936».

Los golpes policiales asestados al FJ acabaron desmantelándolo, primero en Barcelona, en junio de 1980, y luego en Madrid, entre diciembre de 1980 y enero de 1981.

Propaganda del Frente de la Juventud.

Sin embargo, el FJ podría haber sido la única formación de la ultraderecha que contribuyó a materializar un golpe de Estado. Según afirmó Milá, en septiembre de 1980 un suboficial del entorno del teniente coronel Antonio Tejero contactó con el FJ para que el grupo participara en su complot involucionista. Aceptada la propuesta, un miembro del FJ y un militar involucionista se reunieron periódicamente para planear el golpe, cuya ejecución se concretó el 17 de febrero de 1981.

Ese día entrarían en el Congreso 40 militantes del FJ encapuchados y vestidos con ropa paramilitar para encarnar a terroristas de filiación indefinida (¿ETA? ¿GRAPO?). Debían disparar al aire ráfagas de ametralladora para intimidar a los diputados y ofrecer un pretexto que allanara la intervención de unas Fuerzas Armadas que restaurarían el orden y rescatarían a los parlamentarios. Los miembros del FJ dejarían el lugar a cambio de que se les facilitara huir en avión a Santiago de Chile.

Pero la desarticulación de la cúpula frentista y la detención de numerosos integrantes del grupo entre diciembre de 1980 y enero de 1981 neutralizó el hipotético dispositivo golpista. Milá, su vicepresidente, estaba exiliado en Francia desde junio de 1980 acusado de participar en la manifestación de Barcelona que culminó con el citado ataque a la sede de la UCD. Mantuvo contactos con la dirección del FJ hasta el 3 de octubre, cuando un atentado mortífero en la sinagoga parisina de la calle Copérnico le obligó a huir del país al ser implicado en el atentado, lo que posteriormente se reveló falso.

A su ausencia, en diciembre se añadió el extraño asesinato del secretario general del FJ, González: la noche del 11 al 12 de diciembre del mismo 1980 fue acribillado en el portal de su domicilio. El homicidio no fue reivindicado ni se aclaró, circulando entre los exmilitantes del FJ el rumor de que fue un «crimen de Estado» para silenciar informaciones comprometidas que el difunto conocía.

Por último, a fines de enero de 1981 una redada policial comportó varias detenciones de frentistas y recuperó 30 armas y 200 kilos de munición. Exiliado el vicepresidente, asesinado el secretario general y detenido el presidente, el FJ quedó desarticulado. No obstante, conoció una segunda etapa de actividad hasta abril de 1982 que comportó multas y detenciones y llevó a sus seguidores a disolverlo.

¿Pudo ser real la trama civil golpista del FJ? La existencia de la misma sólo la defendió Milá, mientras miembros de la organización la consideran una fantasía y la bibliografía sobre el 23-F la soslaya con una solvente excepción, la obra de Francisco Medina: 23-F. La verdad (Plaza & Janés, Barcelona, 2006), p. 256.

Sin embargo, desde nuestra óptica dos hechos le confieren visos de realidad. Uno es la compra de autobuses de segunda mano y ropa militar en el Rastro por parte de Tejero, pues nunca ha quedado clara la necesidad que los golpistas tenían de ellos dado que el 23-F acudieron al Congreso con uniformes y vehículos de la Guardia Civil. El otro es el homicidio de Ignacio González no esclarecido.

Cierta o no esta versión de los hechos, cuando se acerca el 30 aniversario de los mismos la muerte de González no ha sido clarificada y desde ámbitos exfrentistas se ha apuntado una hipótesis de la misma que remite a un infiltrado en la organización y la considera un caso de “terrorismo de Estado”: véase José Luis Jerez Riesco, “Epílogo”, Colectivo Amanecer , Patria-Justicia-Revolución. La historia del frente de la Juventud en sus documentos y propaganda (Ediciones Nueva República, Molins de Rei, 2005), pp. 255-260.


ESPECIAL ANIVERSARIO 23-F (3): ENTREVISTA A HERNÁNDEZ DE LEÓN: “DEBEN DEVOLVERSE AL PUEBLO ESPAÑOL LAS FOTOS REQUISADAS EL 23-F”*

febrero 21, 2019

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Montaje gráfico. Cuando Antonio Tejero entró en el Congreso,  éste conocía  al fotógrafo Manuel Hernández de León, quien captó la mirada que el militar le dirigió desde la tribuna de oradores.

Especial 23-F: ante la cercanía de esta fecha, reeditamos las entradas publicadas en el blog sobre el fallido golpe de Estado. La información presentada en ellas, la hemos ampliado, matizado o revisado en nuestra obra La Transición española. El voto ignorado de las armas.

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MANUEL HERNÁNDEZ DE LEÓN (Madrid, 1949) es un cronista excepcional de la historia reciente de España. Su carrera profesional ha discurrido en la Agencia EFE, en la que ingresó en 1977 y en la que desempeñó el cargo de redactor jefe de fotografía. Como reportero ha hecho un seguimiento gráfico de la Casa Real durante más de tres décadas y ha sido docente universitario de periodismo

Aunque su gran proyección inicial se debió a sus imágenes del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 [23-F], que ese año le valieron el Premio Nacional de Periodismo, ha obtenido numerosos galardones, como el World Press Photo en 1984, el Premio Libertad de Expresión o el Fotopress -por citar algunos- y sus fotografías se han expuesto en múltiples exposiciones (fue uno de los cien mejores fotógrafos del mundo seleccionados en el libro Un día en la vida de España, 1987). La obra Crónica de un tiempo (2008) recorre su trayectoria profesional en imágenes.

Como el 23-F es un tema de interés para nuestros lectores, le hemos pedido que explique cómo lo inmortalizó en imágenes y ha contestado a nuestra entrevista por email. Le agradecemos su generosidad por atender a nuestra petición. Consideramos que el gran interés de sus declaraciones no radica solo en su testimonio, sino también en la denuncia sobre las fotos requisadas el 23-F que aquí formula.

Usted fue el fotógrafo del 23-F en el Congreso. ¿Cómo logró hacer las fotos?

Pues con mucho miedo, ya que en principio creía que había entrado al Congreso de diputados un comando de ETA. Sin embargo, al oír “¡¡¡Viva España y Viva el Rey !!!”, tenía una tremenda confusión y de inmediato empecé a “disparar” mi cámara de fotos a todo lo que veía extraño en el hemiciclo durante la sesión de investidura del presidente Leopoldo Calvo Sotelo que tenía lugar. En este caso vi que eran guardias civiles armados y pegando tiros a diestro y siniestro, encabezados por un teniente coronel pistola en mano y de tremendos bigotes.

¿Conocía usted a Antonio Tejero antes del asalto?

Pues sí…, ya que una semana antes del golpe estuve en su domicilio haciéndole fotos y una entrevista. En ella me negó todo tipo de vinculación con ninguna “trama” golpista, llámese en la época “Operación Galaxia” o Colectivo Almendros, que firmaba artículos del desaparecido periódico de la ultraderecha El Alcázar, y de los ruidos de sables que había en los cuarteles. Me posó en uniforme y con sus hijos. Por ese motivo, cuanto apareció por la tribuna de oradores del parlamento me dije…¡¡¡ Ostias Tejero !!! Y me clavó fijamente la mirada con el dedo en el gatillo del arma. Del pánico que me entró, me tapé el rostro con la cámara y empecé a hacerle fotos.

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En la imagen, Hernández de León explica su experiencia en el Congreso.

¿Cómo vivió el golpe en el interior del Congreso?

Pues insisto: con miedo y mucha tensión, viendo a los diputados esconderse detrás de los escaños,  excepto al presidente  Adolfo Suarez,  al vicepresidente Manuel Gutiérrez Mellado y Santiago Carrillo, a escasos metros de mi. Y viendo la chulería con la que se movían los militares armados. En fin, era una tremenda pena ver lo que pasaba en mi país, con todo lo que se estaba luchando por la naciente democracia y parecía que todo se iba al traste otra vez, al Túnel del Tiempo.

¿Qué pasó con las fotografías de sus compañeros que la Guardia Civil requisó?

¡Pues no se sabe ! En honor a la verdad, el resto de compañeros estaban sacando fotos como yo, pero cuando los guardias civiles, metralleta en mano, nos pidieron los carretes, ellos los entregaron y yo les engañé dándoles uno mío en blanco sin utilizar y el bueno conseguí sacarlo en los calzoncillos. Lo hice previo permiso para ir al baño acompañado de un guardia civil para poder esconderlo. Y ahora estoy investigando dónde pueden estar esas fotos de mis compañeros, que entiendo que se deben al pueblo español.

¿Sus imágenes del 23-F marcaron su carrera profesional? 

Pues en parte sí en lo profesional, por el reconocimiento a nivel mundial de mi trabajo (premios, conferencias, etc) y el respeto de los compañeros de profesión, que hoy en día, después de casi 33 años, me siguen teniendo. Y económicamente… nada de nada, ya que en este país el copyright lamentablemente no existe. La Agencia EFE (para la que yo trabajaba entonces) sigue vendiendo ese material del “23-F”, que es lo más importante que ha ocurrido -informativamente hablando- en toda la historia de la empresa, como ha sido reconocido por  varios de sus presidentes. El resto de mi trabajo ha estado dedicado a cubrir la información gráfica de la Casa Real durante 33 años.

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* Esta entrevista fue publicada en este blog originalmente el 22 febrero de 2014 la recuperamos ahora al cumplirse 37 años del 23-F.


“22 JULY”: UN FILM INTERESANTE SOBRE LOS ATENTADOS ULTRADERECHISTAS DE NORUEGA DE 2011

noviembre 3, 2018

Tráiler subtitulado del film de Netflix titulado 22 July.

LOS ATENTADOS DEL ULTRADERECHISTA ANDERS BEHRING BREIVIK COMETIDOS EL 22 DE JULIO DE 2011 EN OSLO Y UTØYA DEJARON 70 MUERTOS Y 319 HERIDOS. Este octubre un film de Paul Greengrass producido para Netflix, 22 July, ha reconstruido aquellos tristes acontecimientos, en una cinta que desde nuestra óptica reviste notable interés.

Breivik, un “lobo solitario” que conmovió Noruega

Como es conocido, Breivik esa jornada detonó primero explosivos en Oslo, en la zona de los edificios del gobierno. Entonces, aprovechando la confusión creada, se desplazó al islote de Utøya vestido de policía. Allí se desarrollaba un campamento de las juventudes del socialdemócrata Partido Laborista. Breivik disparó de modo reiterado sobre los indefensos jóvenes y adolescentes, dejando una estela de muertes y desolación hasta que llegó allí la policía y se entregó.

Con la detención de Breivik trascendió su filiación extremista. Había experimentado un proceso de radicalización años antes, que le condujo a militar primero en el ultraderechista Partido del Progreso entre 2000 y 2007 y luego a abandonarlo. Las tesis de Breivik, que amalgamaban conspiracionismo, xenofobia y mística guerrera (muy influidas por el movimiento contrayihad), le llevaron a aprender a crear explosivos y, finalmente, a cometer los actos criminales reseñados. En Internet plasmó su cosmovisión conspiranoica en un voluminoso manifiesto que superó las 1.500 páginas titulado 2083: Una Declaración Europea de la Independencia.

Breivik causó conmoción pública durante su juicio al asumir abiertamente sus crímenes y considerarlos legitimados por sus tesis políticas. Durante el proceso incluso lamentó “no haber matado a más gente”. Fue condenado a 21 años de cárcel que pueden prorrogarse si su conducta hace temer que sea un peligro para la sociedad. Desde entonces Breivik no ha manifestado cambio alguno y escribe sus memorias. Pretendió ser, según comentó en Facebook, “el monstruo más grande desde la Segunda Guerra Mundial”.

Lo más llamativo de sus crímenes execrables, como explicamos en este blog, es que Breivik actuó como un “lobo solitario” (Lone Wolf), un patrón terrorista surgido en medios neonazis estadounidenses de los años setenta que luego adoptó el yihadismo radical. Únicamente él preparo los explosivos y organizó los crímenes, autoproclamándose miembro de un fantasmagórico ejército ultraderechista.

 

Breivik realiza el saludo fascista al iniciar el juicio de apelacion del proceso civil contra el Estado en enero 2017 (foto EFE-Lise Aaserud).

22 July, una mirada recomendable de los hechos

Ahora el cineasta Paul Greengrass aborda en la cinta 22 July, de 143 minutos, aquellos hechos: cómo Breivik cometió los crímenes, su impacto político y social y el proceso judicial. La película ha sido objeto de controversia, especialmente por su minuciosa y larga reconstrucción inicial de los asesinatos, que conmueve al lector por la violencia que desplegó Breivik, a la par que ha tenido un impacto desigual entre la crítica cinematográfica.

Por nuestra parte, consideramos que la cinta es interesante por tres razones. En primer lugar, y haciéndonos eco del análisis de Ishaan Tharoor en The Washington Post, la película permite comprobar en cierto modo cómo las ideas que Breivik manifestó entonces han tendido a integrarse más en el mainstream del pensamiento ultraderechista. En segundo lugar, porque muestra la acción terrorista de los “lobos solitarios”, indisociable de su discurso radical. Por último, porque su crimen puso a prueba el funcionamiento del Estado noruego en diversos ámbitos, desde el que comprende las responsabilidades y negligencias del gobierno ante los crímenes (¿Hubo negligencia y pudieron evitarse?) hasta las tensiones sociales que desató el proceso judicial al aprovecharlo Breivik para hacer apología de sus ideas.

En última instancia, 22 July plasma la difícil lucha que supone combatir el terrorismo, especialmente el de los “lobos solitarios”, desde los ordenamientos jurídicos democráticos.

 

 


LA CAMPAÑA EN WHATSAPP DEL ULTRADERECHISTA JAIR BOLSONARO: VIDEOS Y “FAKE NEWS”

octubre 21, 2018

Grafismo de El País alusivo a la importancia de las Fake News en la campaña de Jair Bolsonaro (18/X/2018).

 

EL AMBICIOSO CAPITÁN JAIR BOLSONARO (1955) SE PREPARAR PARA PRESIDIR BRASIL tras la segunda vuelta de las elecciones presidenciales prevista este 28 de octubre, al frente de lo que había sido una formación marginal, Partido Social Liberal [PSL]. Cuando menos, así parecen indicarlo el 46% de los votos obtenidos en la primera vuelta de estos comicios celebrada el pasado 7 de octubre. Entonces su inmediato rival, Fernando Haddad, el candidato del Partido de los Trabajadores, obtuvo el 29.9%.

La compleja naturaleza del “bolsonarismo”

Como ya habíamos señalado en este blog, Bolsonaro no representa un regreso de la extrema derecha de la Guerra Fría, sino un fenómeno a caballo del presente y del pasado, en el que convergen elementos del pasado (el legado de la autocracia militar brasileña) y otros del presente (el creciente influjo del evangelismo). Su lema de campaña ha sido significativo al respecto: “Brasil y Dios por encima de todos”.

En este marco, las redes sociales han desempeñado un papel decisivo en la campaña del candidato ultraderechista, difundiendo propaganda favorable, aparentemente low cost (pero en realidad financiada con grandes recursos); el recurso a las fake news o informaciones falsas; y la habilidad comunicativa de este último.

 

“O mito chegou”. Video viral que exalta a Bolsonaro como titán que regenerará el país. Se basa en un anuncio de whisky Johnnie Walker de 2011.

Las fake news: abundantes, pero…. ¿baratas?

Los medios de comunicación han apuntado la importante presencia de noticias falsas favorables a Bolsonaro y calumniosas para los rivales. El canal más empleado ha sido WhatsApp, que emplean seis de cada 10 brasileños. Las noticias falsas se emplearon supuestamente para luchar -como ya hizo Donald Trump- contra el influjo pretendidamente tendencioso de los grandes medios.

El diario El País hizo un seguimiento de las mismas y señaló las cinco que más habían dañado a sus rivales, en un artículo cuya lectura recomendamos. En él, Tai Nalon (que dirige la plataforma de fact checking Aos Fatos), señaló que estas falsas noticias tienen “dos temáticas: la puesta en duda, con teorías de la conspiración, de la seguridad del voto electrónico en Brasil, y una constante relación de los otros candidatos con pautas de minorías, como la agenda LGBT y el derecho al aborto”.

Entre ellas figuran falsedades como la que afirma que Haddad, de vencer, podría legalizar la pedofilia. La imagen empleada en la difuisión de esta calumnia tiene el logo del PT, lo que le otorga aparente verosimilitud.

 

¿Quién paga la campaña?

Ciertamente, difundir estan mentiras no es costoso en términos de distribución, pero -como señaló Nalon en el artículo citado- “No es posible llegar a tantas personas como ha llegado Bolsonaro sin una estructura fuerte, con gran financiación por detrás”.

Precisamente una periodista brasileña, Patrícia Campos Mello (que obtuvo el Premio Rey de España), puso al descubierto “una trama de malversación de fondos de campaña” para difundir estas informaciones falsas. Campos, en un reportaje en la Folha de São Paulo, señaló que varios empresarios habrían aportado cerca de tres millones de euros para financiar esta campaña en las redes, recoge ABC. Ello le ha supuesto el acoso y persecución por parte de seguidores de Bolsonaro.

En este aspecto, es relevante señalar que Bolsonaro tiene un agresivo programa económico ultraliberal que ha granjeado importantes apoyos. Sin embargio, también ha creado gran inquietud internacional por sus consecuencias en lo que afecta al cambio climático y la selva amazónica, como reflejo The Washington Post.

La habilidad de Bolsonaro para explotar las redes

Pero Bolsonaro no solo ha vivido de noticias falsas, sino también de un discurso antisistema y contrario a las élites que ha pasado por dos vías. Por una parte, por presentarle como un “hombre del pueblo”, con baños de masas. Como refleja este video:

 

Video viral “Eu sou bolsonariano”.

Por otra parte, esta campaña antielitista se plasmó igualmente en el video que publicó tras su victoria rotunda en la primera vuelta. Como señaló Felipe G. Gil en eldiario.es, “en un Facebook Live  […] pudimos ver a Bolsonaro acompañado de dos miembros de su equipo (una de las cuales traducía en directo a lenguaje de signos). En un set de emisión que pareciera cutre a posta (se pueden ver los cables colgando, la imagen está desenfocada, el sonido tiene un poco de eco) Bolsonaro se dirige serio a sus votantes durante 15 minutos. Y el mensaje de fondo parece ser: ‘Seguimos trabajando en estas condiciones humildes por mejorar la vida de los brasileños'”. Este es el video:

 

Este panorama deja escaso margen a Haddad para contrarrestar la campaña de Bolsonaro. No obstante, el candidato del PT ha hecho esfuerzos en las redes para contratacar, como muestra este video.

Conclusión: la importancia de los mundos políticos virtuales, verdaderos o falsos

En cualquier caso, la campaña presidencial de Brasil, más allá del triunfo de Bolsonaro, refleja la importancia determinante de las redes en cualquier futura contienda política y la capacidad de la extrema derecha para crear mundos virtuales en los que sus electores puedan hallar una realidad diseñada a su medida, al margen de que esta sea real o falsa. Este último aspecto parece ser cada vez más un detalle de menor importancia.


ENTREVISTA A CARLOS FONSECA: “CONOCEMOS SOLO UNA PARTE DE LA TRASTIENDA DEL ASESINATO DE YOLANDA GONZÁLEZ”

octubre 7, 2018

Carlos Fonseca.

 

EL PERIODISTA Y ESCRITOR CARLOS FONSECA (MADRID, 1959) HA PUBLICADO UN MÁS QUE INTERESANTE LIBRO SOBRE EL ASESINATO DE YOLANDA GOZÁLEZ, militante del extraparlamentario Partido Socialista de los Trabajadores [PST]: No te olvides de mí. Yolanda González, el crimen más brutal de la Transición. Su homicidio fue cometido el 1 de febrero de 1980 por dos ultraderechistas, Emilio Hellín e Ignacio Abad. Ambos formaban parte de un grupo organizado que reivindicó la muerte en nombre del Batallón Vasco Español [BVE] y cuyas conexiones con ámbitos de la Seguridad del Estado no se aclararon.

Fonseca es autor -entre otras obras- del bestseller Trece rosas rojas (2004, llevado al cine); Mañana cuando me maten (2015), que reconstruye las últimas ejecuciones del franquismo; y Garrote vil para dos inocentes (1998), sobre dos anarquistas ejecutados en 1963 por un crimen que no cometieron. Ahora se ha aproximado al caso de Yolanda González, que ha reconstruido en un ensayo bien documentado, pues cuenta con testimonios de familiares, abogados y compañeros de militancia. Escrito con prosa ágil, lo recomendamos a quienes estén interesados por la violencia durante la Transición (puede accederse a un fragmento de la obra aquí).

Dado el tema del ensayo, hemos entrevistado a Fonseca en nuestro blog y le agradecemos que haya accedido a contestar a nuestras preguntas.

¿Por qué considera que el asesinato de Yolanda González fue “el crimen más brutal de la transición”?

Estamos hablando de una época, la transición, muy compleja y conflictiva, en la que muchos jóvenes estudiantes como Yolanda perdieron la vida por disparos “al aire” de la Policía o a manos de grupos de ultraderecha. Estoy hablando de José Luis Montañés, de 23 años, y Emilio Martínez, de 20, que perdieron la vida el 13 de diciembre de 1979 en la Ronda de Valencia (Madrid) alcanzados por disparos de la Policía al concluir una manifestación de protesta contra las reformas educativas del Gobierno de Adolfo Suárez. Hablo también de Carlos González, de 21 años, asesinado en septiembre de 1976 por un comando ultraderechista al término de una protesta al cumplirse el primer aniversario de los últimos fusilamientos del franquismo. O de Arturo Ruiz, de 19 años, a quien un ultraderechista atravesó el corazón de un disparo en enero de 1977 cuando se manifestaba a favor de la amnistía, o de Mari Luz Nájera, que resultó muerta al día siguiente tras ser alcanzada en la cabeza por un bote de humo lanzado por la Policía cuando protestaba por la muerte de Arturo.

La lista de víctimas de aquel tiempo es enorme, pero el caso de Yolanda tiene para mí unas connotaciones especiales que le convierten en el más brutal de la transición. En su caso, fue vigilada previamente, secuestrada en su casa y conducida a un descampado de San Martín de Valdeiglesias, donde le descerrajaron dos tiros en la cabeza.

Yolanda González, asesinada con 19 años.

¿Qué novedades aporta su libro sobre este asesinato?

No soy tan pretencioso como para pensar que iba a resolver un crimen perpetrado hace ya 38 años, pero la historia que se contó en los periódicos está deshilachada, le falta un hilo conductor que explique lo ocurrido. Quería también desmitificar una etapa de nuestra historia reciente, la transición, de la que nos han “vendido” una imagen demasiado edulcorada en la que todo eran acuerdos y consenso, cuando la realidad es que fue un periodo tremendamente convulso en el que las libertades estuvieron a punto de irse por el garete de la historia con dos intentonas golpistas afortunadamente fallidas (la Operación Galaxia y el 23-F).  Es mentira que la transición sea obra de unos pocos personajes como el Rey Juan Carlos I o el presidente Adolfo Suárez. La transición fue una obra colectiva en la que se implicaron numerosas personas anónimas, algunas de las cuales se dejaron la vida en el intento, y una de ellas fue Yolanda.

“Estamos ante una investigación incompleta y muy controvertida, que impidió llegar hasta el fondo en las implicaciones políticas del caso”.

Sirviéndome de abundante documentación, parte de ella inédita, y del testimonio de quienes vivieron los hechos, he intentado armar un puzzle cuyas piezas estaban sueltas para, a partir de la imagen obtenida, llegar a la conclusión aproximada de lo que ocurrió, por qué ocurrió y quienes fueron los responsables. Sin olvidarme tampoco del lado humano, de la Yolanda mujer que añora a su familia, que se viene a vivir a Madrid porque se ha enamorado de un joven nueve años mayor que ella, que trabaja y estudia, y a la que sus inquietudes políticas llevan a implicarse en la lucha por la recuperación de las libertades. El libro contiene cartas personales cruzadas con sus padres y hermanos, diligencias policiales inéditas, las declaraciones de los asesinos… que me llevan a la convicción de que estamos ante una investigación incompleta y muy controvertida, que impidió llegar hasta el fondo en las implicaciones políticas del caso.

¿Se pudo saber qué ramificaciones tenían los asesinos con las fuerzas y los cuerpos de seguridad del Estado?

No. Sabemos que un policía nacional acompañó a los integrantes del comando que asesinó a Yolanda hasta su domicilio la noche del crimen. Sabemos que Emilio Hellín, el autor material de los disparos que acabaron con la vida de la joven, alardeaba de sus excelentes contactos con miembros de los cuerpos de seguridad y del Ejército. Sabemos que varios días después del asesinato viajó a Vitoria y se entrevistó con tres policías en la capital alavesa. Sabemos que Hellín tenía cintas grabadas con datos de miembros de ETA dictados por una persona que, por la información facilitada, solo podía ser policía. Sabemos que el propio Hellín implica en el crimen a un policía de los servicios de información de nombre Antonio, al que nunca se identificó. Hay datos, indicios, hilos de los que tirar, de los que nunca se tiró.

Emilio Hellín, uno de los condenados por el secuestro y asesinato de González (imagen de Público).

¿Por qué el comando asesino se autodenominó Grupo 41?

El comando estaba integrado por cuatro militantes del partido ultraderechista Fuerza Nueva del distrito de Arganzuela (Madrid) que decidieron autodenominarse Grupo 41, pero desconozco si el nombre tiene alguna connotación. Lo cierto es que se dedicaban a labores de seguridad tales como prestar protección en los actos públicos del partido o recabar información sobre las personas que pretendían afiliarse a FN para asegurarse de su lealtad a la causa. Estaban al mando de un exguardia civil, David Martínez Loza, jefe nacional de Seguridad de FN, que les encargaba también otros “trabajos”. De hecho, el día que asesinaron a Yolanda tenían previsto inicialmente colocar una bomba en las oficinas de la Agencia Cinco Cero, distribuidora de la revista Interviú, contra la que el partido había iniciado una campaña por varios artículos sobre la ultraderecha.

¿Qué cabos han quedado sueltos sobre aquel crimen cuando han transcurrido casi 40 años?

Muchos. Te cito algunos. Por ejemplo, los investigadores recuperaron las dos pistolas utilizadas en el crimen. Ambas tenían el número de serie borrado, pero consiguieron reconstruir el de una de ellas, lo que abría la posibilidad de seguir la pista al arma, localizar a su último poseedor y descubrir cómo había llegado a manos de los asesinos. El juez se limitó a comprobar si estaba registrada por algún particular en la Intervención de Armas de la Guardia Civil, pero se negó, pese a la insistencia de los abogados de la acusación, a indagar si formaba parte de la dotación de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, lo que impidió conocer si había policías o guardias civiles relacionados con los hechos.

“No tengo ninguna duda de que las seis personas que fueron condenadas estaban implicadas en el caso, pero estoy convencido también de que hay más personas que consiguieron eludir la acción de la justicia”.

Otro ejemplo más. Los investigadores encontraron un arsenal de armas y explosivos en la academia que Emilio Hellín regentaba en los aledaños de la Gran Vía de Madrid. La academia se precintó y allí quedaron depositados elementos de convicción, como un terminal de ordenador que los abogados de la acusación sospechaban podía estar conectado con algún servicio de información policial. Cuando, más de un año después, el juez envió a dos peritos para analizar las pruebas resulta que había desaparecido todo. Nunca más se supo su paradero.

Estado en el que fue halldo el cuerpo de Yolanda González.

Y otro ejemplo más: Hellín escapó de la prisión de Alcalá de Henares seis meses después del crimen, en agosto de 1980. Una fuga rocambolesca, a punta de pistola, que se frustró esa misma tarde. Un juzgado abrió una investigación para conocer los pormenores de la fuga y si el ultraderechista había recibido ayuda del exterior. Se llegó a procesar a su hermana y…. la causa desapareció durante años. Cuando por fin se recuperó los hechos habían prescrito y fue archivada.

Son muchos detalles, unos más relevantes y otros menos, que llevan a pensar que conocemos solo una parte de la trastienda del caso. Es probable que Hellín tenga la respuesta a muchas preguntas, pero no ha querido colaborar en el libro. Estuve con él en su despacho y me dijo que no se había contado toda la verdad del caso, que ni siquiera él conocía. ¿Miente? Francamente, no lo sé. Lo que sí sé es que durante la instrucción del caso cambió su versión de los hechos, es decir, que mintió. Personalmente, no tengo ninguna duda de que las seis personas que fueron condenadas estaban implicadas en el caso, pero estoy convencido también de que hay más personas que consiguieron eludir la acción de la justicia.


UN GUARDIA CIVIL CONOCEDOR DE LA LUCHA CONTRA ETA, CREE QUE EL ETARRA PERTUR FUE ASESINADO POR UN GRUPO DEDICADO A LA “GUERRA SUCIA”

septiembre 17, 2018

Pertur

Pertur (imagen de EFE, publicada por eitb.ews).

¿FUE UN GRUPO PARAPOLICIAL EL AUTOR DE LA MUERTE DE PERTUR? En julio de 2016 pasado, cuando se cumplieron 40 años de la desaparición del dirigente de ETA-político militar Eduardo Moreno Bergaretxe, Pertur, hicimos una entrada en el blog que reprodujo una crónica de Luis R. Aizpolea en El País (23/VII/2016). En ella se exponía la controversa existente sobre la autoría de su muerte.

Una desaparición sobre la que circulan versiones opuestas

De este modo, una hipótesis apunta que su desaparición fue obra de los propios etarras por las posiciones ideológicas que Pertur sostenía, mientras otra la atribuye a la actuación de un grupo de ultraderecha de carácter parapolicial dedicado a la llamada “guerra sucia” contra ETA. Por nuestra parte, tras analizar el tema en nuestro último estudio La transición española. El voto ignorado de las armas, apuntamos que la hipótesis más verosímil sobre su desaparición fue su asesinato por parte de miembros de la propia ETA.

Sin embargo, este año se ha publicado el testimonio de un agente de la Guardia Civil, Manuel Pastrana (Pastrana, en el nombre de la guerra sucia), que sostiene la versión opuesta de los hechos

Así, expone su opinión sobre la muerte de Pertur a partir de su conocimiento de la lucha contra ETA, que es substancialmente diferente a la que nosotros hemos argumentado. La reproducimos a continuación por su interés sobre el tema:

“[…] Las teorías son innumerables para explicar su muerte [de Pertur]. Alguna alude incluso a un ajuste de cuentas entre facciones de ETA. Yo no soy quién para desmentir ninguna, pero creo que las cosas fueron diferentes. La Armada había montado un equipo de inteligencia naval. Más que un equipo eran unos juramentados, con el objetivo de no descansar hasta que dieran venganza a la muerte del almirante Carrero Blanco. Más tarde hice amistad fuerte con uno de los de ese equipo. Conocido como ‘Pedro el marino’, realmente Juan Manuel Rivera Urruti, capitán de fragata. Todos o casi todos los miembros del comando de ETA de la Operación Ogro [nombre que ETA empleó para aludir al operativo que asesinó a Carrero el 20 de diciembre de 1973] cayeron tarde o temprano por la tenacidad de este equipo. Pertur, estoy convencido de que entregado por su propio primo a cambio de dinero, también cayó. Y creo que literalmente cayó desde la borda de un patrullero en alta mar. Jamás se encontró su cadáver” (p. 158).

La polémica sigue

Así pues, según el punto de vista de Pastrana, Pertur fue víctima de la “guerra sucia”. Por consiguiente, la controversia sobre su muerte dista de estar cerrada. El apunte  de este guardia civil no puede ser echado en saco roto por su conocimiento sobre la lucha del Estado contra ETA. De ahí que nos hagamos eco del mismo, sin que ello suponga que el caso está cerrado.