ELECCIONES EN UCRANIA: ZELENSKIY PRESIDENTE O UN NUEVO EPISODIO DE ¡COMEDIANTES AL PODER!

abril 20, 2019

Vídeo publicado por el cómico y candidato a la presidencia de Ucrania, Volodymyr Zelensky, pidiendo un debate a su rival en el estadio Olímpico de Kiev.

 

ESTE DOMINGO, 21 DE ABRIL, TENDRÁ LUGAR LA SEGUNDA VUELTA DE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES EN UCRANIA. El favorito es el cómico Volodymyr Zelenskiy, un actor cómico de 41 años que en la televisión interpreta precisamente al presidente del país. En la primera vuelta de los comicios logró el 30.2% de los votos ante al 15.9% del presidente actual y rival en esta segunda vuelta, Petró Poroshenko.

Habrían favorecido su éxito tres factores, señaló un editorial de El País Por una parte, su gran popularidad televisiva. Por otra parte, el hartazgo de la ciudadanía ante la corrupción. En este sentido, Ucrania lidera el ranking mundial de desconfianza en el gobierno y -según una encuesta- “sólo el 9% de los ciudadanos cree en sus gobernantes (la media de los estados postsoviéticos está en 48%)”. Por último, según el citado editorial, el comediante candidato ha presentado “un programa simple —probablemente demasiado elemental […]—, directo y con alguna dosis de demagogia.  […] ha propuesto eliminar la inmunidad parlamentaria, prohibir que quienes hayan sido condenados por corrupción ocupen cargos públicos y hacer referendos para dilucidar las cuestiones importantes, sin especificar cuáles son estas. Para solucionar la guerra en el Este del país, Zelenskiy quiere sentarse a negociar directamente con Moscú”.

Así las cosas, Zelenskiy ha convertido la campaña presidencial en un espectáculo, cuyo número más vistoso fue su petición mediante un video de celebrar un debate en el estadio Olímpico de Kiev (puede verse al inicio de este post). Su rival y actual presidente, Petró Poroshenko, aceptó el desafío con otro video. Sin embargo, Zelenskiy no acudió a la cita.

El caso deL cómico ucraniano no es un fenómeno aislado, sino que se enmarca en un escenario en el que se entrecruzan dinámicas diversas, como el triunfo de la política-espectáculo, el descrédito de las élites tradicionales y la cotización a la alza de mensajes simplistas y demagógicos. Los precedentes son diversos y ya los expusimos en mayo de 2017, en un análisis publicado en El Periódico (“¡Comediantes al poder!”) y que recuperamos a continuación por su vigencia.

“¡Comediantes al poder!”

En los comicios presidenciales serbios celebrados en abril de 2017 quedó tercero Luka Maksimovic, un joven universitario que protagonizó una carrera política meteórica. La inició en los comicios locales del 2016 en Mladenovac (Belgrado) mediante la sátira: se presentó al frente de un partido paródico llamado Sarmu probo nisi con el falso nombre Ljubiša Preletačević (‘preletač’ significa “chaquetero”) o Beli (blanco, por vestir de este color con vistosas joyas) y captó el 20% de votos de sus 53.000 habitantes.

Decidió entonces aspirar a la presidencia con el lema ‘¡Dale duro!’ y haciendo afirmaciones como esta: “No habrá ninguna corrupción, ¡salvo la mía, claro!”. Captó un 9.4% de los votos gracias a la desafección política, como Maksimovic ha advertido: “Algo no está bien en este país cuando un personaje irreal puede encender las multitudes de esta manera”.

La sombra alargada de Coluche

Coluche presidentSu caso es un nuevo reflejo de la capacidad de los humoristas para capitalizar la desafección. El pionero en este campo fue el payaso francés Coluche (Michel Colucci), que en 1980 lanzó su candidatura a la presidencia con apoyo de ‘Charlie Hebdo’ e intelectuales relevantes. “Soy candidato a las presidenciales para cubrir de mierda a todo mundo y hasta el final”, afirmó. Quería representar a los numerosos colectivos que, a su juicio, estaban al margen de la política (desde homosexuales a taxistas) y se proclamó “el candidato de minorías que, sumadas, son la mayoría”. No logró las firmas requeridas para la liza electoral, pero un sondeo le dio el 16% de los votos.

Su discurso ha tenido éxito en este siglo al acelerarse el desgaste de la política tradicional, como ilustran diversos casos. Así, en Alemania el exeditor de la publicación satíricac Titanic, Martin Sonneborn, fundó en el 2004 Die Partei (El Partido), otra formación paródica entre cuyas estrambóticas propuestas ha figurado reconstruir el muro de Berlín. Finalmente, en el 2014 logró un escaño en Estrasburgo al captar el 0,6% de los votos con un lema dirigido a un electorado antagónico: ‘Sí a Europa, no a Europa’. A la par, ha preconizado medidas como introducir ‘cuotas de vagos’ en consejos directivos.

El asalto a las instituciones

Pero los humoristas también pueden gobernar. En la Islandia devastada por la crisis bancaria deL 2008, cuando se desencadenó la protesta ante el Parlamento con aperos de cocina (la ‘revolución de las cacerolas’), hizo fortuna Jón Gnarr. Este cómico lanzó el Besti flokkurinn (Partido Mejor) el año siguiente, que ironizó sobre las propuestas del resto de formaciones y ganó los comicios locales del 2010 en Reikiavik (34.7% de votos).

Video del Besti flokkurinnen, en la que Gnarr canta una canción inspirada en “Simply the best”, que popularizó Tina Turner.

Un acuerdo con la Alianza Socialdemócrata convirtió a Gnarr en alcalde hasta el 2014. De la experiencia surgió un partido liberal, Björt framtíð (Futuro Brillante), presente en el Parlamento desde el 2013 y que comparte siglas con su antecesor (BF). Pero lo más interesante es que, según Gnarr, esta iniciativa influyó en el italiano Giuseppe –Beppe- Grillo, al ser “un aliciente y una especie de modelo para él y para su partido”.

Vaffanculo day

Recordemos que hace una década Grillo era un popular humorista y actor cuyo blog de denuncia de las élites alcanzó gran popularidad y llegó a 100.000 visitas diarias. Tuvo gran éxito al convocar el 8 de septiembre del 2007 el Vaffanculo Day (el día de enviar “a tomar por…”) dedicado a los políticos. El objetivo era recoger firmas para promover una ley que impidiera ocupar un escaño a quien estuviera condenado, limitar mandatos y facilitar la elección directa con listas abiertas.

En el 2009 Grillo vertebró a través de internet el Movimento 5 Stelle [Movimiento 5 Estrellas], una formación que considera que el Parlamento no representa a la mayoría de ciudadanos y que los partidos han suplantado a la voluntad popular. Fue la fuerza más votada en las elecciones legislativas del 2013 (25,5%), aunque perdió fuelle en las europeas del 2014 (21,1%).

En la cámara de Estrasburgo se unió al grupo del eurófobo Nigel Farage (promotor del ‘brexit’), si bien este enero Grillo quiso mudarse al liberal sin éxito. Hoy el M5S, que gobierna Roma y otras urbes importantes, hace bandera del abandono del euro y un sondeo de marzo le situó en cabeza en intención de voto (32,3%).

Estas experiencias tienen una lección clara: un voto de desafección y protesta revestido de ironía demagógica, puede alumbrar artefactos políticos tan imprevisibles como capaces de influir y gobernar. En definitiva, es hora de tomarse muy en serio a los bromistas metidos en política.

 


ENTREVISTA A MAGÍ CRUSELLS: “A FRANCO LE GUSTABA EL CINE Y VIO CASI DOS MIL PELÍCULAS, PERO TAMBIÉN CONOCÍA SU EFICACIA PARA PROYECTAR SU IMAGEN”

abril 13, 2019

Magí CRusellsMAGÍ CRUSELLS es profesor en la Universidad de Barcelona. Estudioso del cine, es experto en cine de la Guerra Civil y en el noticiario NO-DO y dedicó su tesis doctoral a las Brigadas Internacionales en el cine, publicada como Las Brigadas Internacionales en la pantalla (2001).  Además de publicar diversas obras sobre cine e historia, actualmente es el director del Centre d’Investigacions Film-Història y de la revista Filmhistoria Online.

Le entrevistamos con motivo de la última obra que ha escrito, Las películas que vio Franco (y que no todos pudieron disfrutar). Cine en El Pardo, 1946-1975. Crusells es coautor de esta interesante aportación junto al también historiador y gran conocedor del mundo del cine José Mª Caparrós, que falleció poco después de que el libro viera la luz. Al final de la entrevista reproducimos un video de homenaje a este investigador y le agradecemos al profesor Crusells que haya aceptado contestar a nuestras preguntas.

Las películas que vió Franco

¿Hasta qué punto Franco era cinéfilo?

El interés de Franco por el cine tiene dos vertientes. La primera está relacionada con su ambición como dictador, ya que conocía la eficacia de los medios de comunicación para la proyección de su propia imagen; la segunda era puramente placentera. José María Caparrós y un servidor localizamos en el Archivo General del Palacio Real las 2.037 tarjetas-invitaciones que se imprimieron de las sesiones cinematográficas que se celebraron en El Pardo entre 1946 y 1975.

Visionó cerca de 2.000 películas comerciales en total. En alguna ocasión vio dos por semana, junto a varios números del noticiario NO-DO –en muchos de los cuales él era el mismo protagonista– y otros documentales. El rey del juego (1961), producción de los EE.UU., fue el filme de ficción que vio más veces: tres, en 1961, 1966 y 1975. ¿Un guiño de película? Lo comento porque Franco supo jugar muy bien sus cartas a lo largo de su vida.

Fragmento de “El rey del juego”.

¿Por qué el título de su obra afirma que “no todos pudieron disfrutar” del cine que el dictador vió en privado?

Uno de los mitos creados por el propio Franco fue que él era un líder nacional que se sacrificaba en beneficio del pueblo, viviendo de forma austera. Finalizada la Guerra Civil, se habilitó en el Palacio de El Pardo el salón de teatro de los reyes como sala de proyección, un aspecto inalcanzable para la mayoría de españoles de la época.

Entre las películas que vio hay que destacar algunas que aún no habían sido censuradas e incluso un par de ellas que no fueron proyectadas comercialmente en las salas de cine: Christopher Columbus (1949), de David Mcdonald, película inglesa que tuvo su “réplica” con Alba de América (Juan de Orduña, 1951), y la célebre Viridiana (1961), de Luis Buñuel, que llegó a ser criticada duramente por L’Osservatore Romano debido a la imagen que ofrecía de la caridad cristiana.

Fragmento de “Viridiana”.

¿El dictador mostraba su desaprobación hacia los filmes que no le gustaban?

Tuvimos la suerte de entrevistar a Juan Cobos Arévalo, que formó parte del servicio privado del Jefe del Estado, quien asistió a centenares de sesiones cinematográficas como mayordomo y nos manifestó que nunca vio a Franco tomar notas o hacer gestos como algunos historiadores han señalado. Franco era una persona impasible. Tuvo ocasión de visionar películas que todavía no habían pasado el filtro de la censura y no mostró ninguna reacción antes algunas imágenes consideradas “poco convenientes” para la época. Estoy pensando, por poner un caso, en los besos apasionados entre los dos protagonistas de El Cid (1961), Sophia Loren y Charlton Heston, que fueron eliminados en la versión exhibida en las salas español.

Fragmento de “El Cid”.

¿Qué importancia tuvo Raza para Franco y por qué luego el propio dictador la censuró?

A lo largo de la vida de Franco, hubo constantes indicios de su interés por el cine. Quizás el más llamativo fue cuando escribió el argumento cinematográfico de Raza (1941), en el que alude a los tres pilares del franquismo: la religión, la familia y la patria. En esta obra, claramente autobiográfica, a través de su heroico personaje principal, revelaba claramente y compensaba plenamente las frustraciones de su propia vida.

Debido al carácter fascista de Raza en 1950 se hizo un nuevo montaje, titulado Espíritu de una raza, en la que se eliminaron, por ejemplo, las alusiones a la intervención de los Estados Unidos durante la guerra de Cuba; o las referencias falangistas en el metraje que transcurre durante la guerra civil como son el saludo brazo en alto, una jota dedicada  a la Falange o los retratos de Franco y de José Antonio.

Fragmento de “Raza”.

¿Qué importancia tuvo el NO-DO para Franco?

La finalidad de NO-DO –era el único noticiario que se permitía proyectar en el Estado español y obligatoria su exhibición en los cines entre 1943 y 1975– era la de mostrarlo como un gran gobernante. Es visto como el guía y el alma reconstructora de la nueva España surgida tras la Guerra Civil que ha vencido a los enemigos del país. Industrializa el país a través de enormes obras hidráulicas o de construcciones con una gran tecnología industrial, que proporcionan tanto riqueza como modernidad. Cualquier clase de visita de una personalidad extranjera era magnificada  con la intención de mostrar el apoyo internacional que tenía el régimen.

Fragmento de un documental del NO-DO sobre “La obra de Franco”.

¿La relación de Franco con el cine que reconstruyen permite entender mejor su dictadura?

El cine fue utilizado no solo como elemento de evasión sino también de propaganda y adoctrinamiento que ensalzaba los valores del nacionalcatolicismo y criticaba aquellos aspectos contrarios al régimen. El NO-DO mostraba la visión de los principios del llamado Movimiento, siendo el único cauce cinematográfico de participación en la vida pública española. Otro ejemplo lo tenemos en los temas tabús de las películas de ficción, provocando que, en muchísimas ocasiones, se eliminaran escenas o se alteraran diálogos de las películas exhibidas comercialmente en España para acomodarse mejor a los intereses del gobierno, como sucedió en Casablanca (1942).

Así se censuró “Casablanca”.

¿Fue este el último libro publicado en vida de José María Caparrós?

Sí. Ediciones Cátedra era consciente de su enfermedad terminal e hizo todo lo posible para que él lo tuviera en sus manos en vida, gracias a la labor de Raúl García Bravo. Yo estaba presente cuando lo recibió y puedo asegurar que ese día fue la mejor medicina que tuvo, mostrando una gran alegría y felicidad. Falleció un mes más tarde, el 18 de marzo del 2018.

Video de homenaje al coautor del libro, José Mª Caparrós, que falleció cuando el libro vio la luz.


EL ADIÓS INTERMINABLE DEL FRANQUISMO (1939-2019)

abril 6, 2019

Desfile victoria 1939

Imagen del desfile de la victoria de 1939.

EL 1 DE ABRIL DE 1939 CONCLUYÓ LA GUERRA CIVIL INICIADA EL 18 DE JULIO DE 1936 CON EL TRIUNFO DE LAS TROPAS DE FRANCISCO FRANCO. Pese a que este falleció en 1975, su figura y la contienda fratricida aún gozan de protagonismo político. Ello sorprende porque dos tercios de la población era menor de 15 años o no había nacido el año en el que murió el dictador. Para entenderlo, debemos analizar cómo ha persistido hasta hoy el recuerdo de la guerra y del franquismo.

La irrupción del búnker (1966-1975)

En los años 60 la tímida apertura política que experimentó el régimen alarmó a sus sectores más intransigentes, que creían amenazada la victoria de 1939 y se movilizaron para evitarlo. Así, en 1966 se creó Fuerza Nueva (FN) Editorial, que animó Blas Piñar y editó una revista homónima para preservar los principios del “18 de julio”, en alusión al inicio de la guerra civil. En 1974 se creó la Confederación Nacional de Excombatientes con una declaración diáfana: “No somos excombatientes. Somos combatientes de España y de la revolución nacional”. Y ese año el falangista Antonio Labadie hizo esta proclama ante Franco: “Defenderemos con uñas y dientes la legitimidad de una victoria que es hoy patrimonio de todo el pueblo español”. Los inmovilistas del régimen, el llamado “búnker”, se aprestaban a preservar incólume el legado de 1939.

La Transición y el fracaso del neofranquismo (1975-1982)

Al morir Franco, esta ultraderecha se fragmentó y solo destacó FN, convertida en partido e identificada con Franco y una guerra civil concebida como “cruzada”. Pero tuvo un recorrido breve: tras ganar un escaño en los comicios de 1979, en los de 1982 se hundió y se disolvió. Su problema era que el retorno del franquismo que pregonaba era inviable sin la persona del dictador, como reflejó una consigna ultraderechista: “Franco resucita, España te necesita”. Por su parte, Alianza Popular (AP, origen del PP actual), que lideró el exministro franquista Manuel Fraga, reivindicó la dictadura. Pero a diferencia de FN, como subraya el historiador Ferran Gallego, AP destacó la paz y el progreso que esta habría brindado (más que la guerra) para atraer a los afectos al franquismo que temían cambios traumáticos. Finalmente, quién acaparó el grueso de este voto fue Adolfo Suárez y su Unión de Centro Democrático (UCD), que en las citadas elecciones de 1979 captó el 53% de votantes con un recuerdo positivo del dictador. Al fin y al cabo, Suárez procedía del Movimiento Nacional, el partido único del régimen.

La sombra alargada de Franco (1982-2018)

Acabada la Transición, durante el felipismo (1982-1996) y el aznarato (1996-2004), el recuerdo de Franco se difuminó y se evitó incidir políticamente en la guerra civil para no reabrir heridas. Incluso en 1985 se inauguró en la madrileña plaza de la Lealtad un monumento dedicado a todos los caídos en la contienda, aunque no tuvo éxito como espacio público de reconciliación. Según el historiador Stanley G. Payne, durante este largo periodo los descendientes o herederos ideológicos de los vencidos mostraron mayor preocupación por recordar el conflicto al creer que “su causa y sus sufrimientos nunca habían sido adecuadamente reivindicados”.

La presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero (2006-2011) se hizo eco de ello e impulsó en el 2007 la ley de memoria histórica con medidas destinadas a “quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura”. La iniciativa generó una controversia que devolvió protagonismo a la guerra fratricida. La presidencia de Mariano Rajoy (2011-2018) no derogó la ley, pero la puso en dique seco al dejarla sin presupuesto. En este escenario, la decisión del gabinete de Pedro Sánchez de exhumar el cuerpo de Franco ha coincidido con la irrupción de Vox, que se opone a tal medida y a la ley del 2007 (que junto al PP y Cs quiere substituir por otra “de concordia”).

Una cultura guerracivilista

La causa de fondo que explica los vaivenes del franquismo y de la guerra civil en el debate público la apuntó Enric Ucelay Da-Cal al advertir que nuestra cultura política es “guerracivilista”. Este historiador considera que al faltar en España un gran consenso sobre instituciones, identidad y valores esenciales, las facciones políticas instrumentalizan el pasado contra sus adversarios. Así, la izquierda tacha de franquista a la derecha para deslegitimarla y esta asocia a la izquierda con episodios violentos de la Segunda República y de la contienda. La confrontación política actual aviva esta dinámica, de ahí que la figura de Franco recupere proyección y que la guerra concluida en 1939 se perpetúe en las redes sociales, sus nuevas trincheras de combate.


AQUÍ PUEDE ACCEDERSE A TODOS NUESTROS ARTÍCULOS SOBRE VOX

marzo 30, 2019

Santiago-Abascal-VOX-4Santiago Abascal, líder de Vox (foto de Reuters/Susana Vera).

DADO EL INTERÉS QUE SUSCITA VOX Y LAS PETICIONES DE INFORMACIÓN QUE HEMOS RECIBIDO AL RESPECTO, EN ESTE POST HEMOS AGRUPADO LOS ENLACES A NUESTROS ARTÍCULOS SOBRE ESTE PARTIDO.  Su lectura permite aproximarse a distintos aspectos de esta formación, como detallamos a continuación. La fecha que figura en ellos es la de publicación en nuestro blog, pero la mayoría fueron publicados en otra fecha en un medio de comunicación (la fecha original consta en cada entrada).

  1. VOX Y SU CAMPAÑA ISLAMÓFOBA CONTRA EL PSOE Y PODEMOS (24/III/2015).
  2. CLAVES PARA COMPRENDER El ASCENSO DE VOX (14/X/2018).
  3. VOX SÍ, PACMA NO: UN GRAVE ERROR (17/IX/2018)
  4. TRES APUNTES SOBRE VOX Y SU IMPORTANCIA EN LAS ELECCIONES ANDALUZAS (30/XI/2018)
  5. VOX: EL MAZAZO. LAS CLAVES DEL ASCENSO DE VOX EN ANDALUCÍA (7/XII/2018)
  6. VOX: ¿PACTO DE GOBIERNO O AISLAMIENTO? (19/XII/2018)
  7. LA RENOVACIÓN DE LA ULTRADERECHA ESPAÑOLA: EN 2009 YA APUNTAMOS QUE EXISTÍA UN SUBSTRATO POLÍTICO FAVORABLE A LA ECLOSIÓN DE UN PARTIDO COMO VOX (26/XII/2018)
  8. ¿ES POSIBLE FRENAR EL ASCENSO DE VOX? ANALIZAMOS LAS DISTINTAS ESTRATEGIAS DE CONTENCIÓN DE LA EXTREMA DERECHA (16/I/2019).
  9. VOX, EL GRAN BENEFICIARIO DEL PACTO DE GOBIERNO ANDALUZ (23/I/2019)
  10. VOX HABLA SOBRE VOX. TRES LIBROS PARA CONOCER EL PARTIDO (30/I/2019).
  11. EL AUTOBÚS DE HAZTEOIR O CÓMO LOS MEDIOS HAN CREADO UN CIRCO MEDIÁTICO EN TORNO A LA ULTRADERECHA DEL QUE CONSTITUYEN SU PÚBLICO INCONDICIONAL  (3/III/2019)
  12. VOX CONTRA EL FEMINISMO (24/III/2019)

VOX CONTRA EL FEMINISMO

marzo 24, 2019

zentauroepp47430198-opinion-leonard-beard-para-jueves-21190320185010-1553104407668Ilustración de Leonard Beard para este artículo en El Periódico (21/III/2019).

 

EL RECHAZO DE VOX AL FEMINISMO SORPRENDE PORQUE APARENTEMENTE LE ALEJA DE UNA PARTE SUBSTANCIAL DEL ELECTORADO, pero sintoniza con un sector importante de la sociedad: la idea de que el feminismo quiere substituir el dominio del hombre por el de la mujer, según el CIS, la compartirían un 21% de hombres y más del 14% de mujeres. Y es una mujer quien abandera este mensaje en Vox, Rocío Monasterio, orgullosa de que su tío bisabuelo cruzara cartas con la precursora del feminismo Concepción Arenal (“de niña mis padres me dieron a leer sus libros antes que Caperucita Roja”, afirma).

La causa de la beligerancia extrema que Vox y otras formaciones homólogas europeas manifiestan contra el feminismo radica en que este, con el control de los derechos reproductivos por la mujer y su libertad sexual, cuestiona la piedra angular de la concepción social del partido: el rol femenino de madre y esposa.

“La España viva”: la natalidad en el centro del mensaje

Para la extrema derecha el papel esencial de la mujer (aunque tenga carrera profesional) es dar vida y garantizar la continuidad de la patria. De hecho, el lema de Vox es “la España viva”, lo que asimila la patria a un ente vivo que renace y pone la natalidad de forma implícita en el corazón de su mensaje. En un Occidente en declive demográfico tal cuestión es decisiva, por lo que la ultraderecha reivindica la familia heterosexual como pilar social y limita severamente el aborto. Ya en 1996 el ultraderechista francés Jean-Marie Le Pen fue claro sobre el vínculo entre mujer y patria: “es ridículo pensar que el cuerpo les pertenece [a las mujeres], pertenece al menos tanto a la naturaleza como a la nación”, manifestó.

A la vez que la extrema derecha lamenta esta caída de la natalidad, atribuye una virilidad agresiva al que presenta como enemigo de la nación, el “inmigrante-invasor”. Este es retratado como un doble violador: de mujeres y de fronteras. De ese modo, el Movimiento por una Hungría Mejor [Jobbik] advierte que el inmigrante es el “violador de la nación”. Y aunque este sector político puede ser gay friendly, rechaza el matrimonio homosexual, como Vox. Así, su líder, Santiago Abascal, ha apuntado que “hay muchas personas homosexuales” en su partido que “piensan lo mismo” del tema.

En este escenario, no sorprende que la extrema derecha combata al llamado feminismo de la “segunda ola”. Este irrumpió en los años sesenta y no se centra tanto en desigualdades legales de género como en la opresión cotidiana, por lo que reivindica la libertad sexual y quiere abolir el heteropatriarcado. Tales premisas son un mísil a la visión social de la extrema derecha, de ahí su reacción defensiva. Por ejemplo, Monasterio denuncia el feminismo como “doctrina totalitaria” o “supremacista”. Este rechazo se asocia a la exaltación de las libertades y derechos de la mujer en Occidente, subrayando su contraste con el mundo musulmán.

Antifeminismo y rechazo al islam

Tal mensaje, como destaca el politólogo Sylvain Crepon, persigue mostrar que la situación de la mujer en Occidente no se explica por luchas feministas, sino por la supuesta capacidad de la cultura de raíz cristiana para progresar ante un islam presentado como retrógrado. No deben sorprender, pues, las alusiones de Vox a Covadonga, la Reconquista o la de su secretario general, Javier Ortega, en el parlamento europeo, que enfatizó que “sin las Navas de Tolosa, la batalla de Lepanto y Carlos V, creo que todas las señoras que están en esta sala vestirían el burka”. Por su parte, Monasterio equipara la tiranía sobre la mujer que atribuye a un islam despótico con la que ejercería el “feminismo supremacista”, al querer “amordazar” a la mujer con un “burka ideológico”. Y afirma que este último “nunca critica a las manadas magrebíes o al islam que somete a las mujeres”. Desde tal óptica, islam y feminismo irían de la mano en su afán de someter a la mujer a dictados totalitarios.

En sintonía con este ideario, Vox reclama la “protección de la familia natural que la reconozca como institución anterior al Estado” y una política de ayudas a la natalidad que recuerda a la del ultraconservador ejecutivo polaco. Asimismo, su afán de substituir la ley de violencia de género por otra de “violencia intrafamiliar” que diluya su importancia parece un eco de la retórica del reaccionario gobierno húngaro, que asocia “políticas de la mujer” con “políticas de familia” y la condición de mujer con “maternidad”.

En definitiva, Vox refleja el poderoso movimiento de rechazo a los valores culturales y liberales de los años sesenta que encarna la ultraderecha actual, de los que el antifeminismo es un puntal.

 

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* Artículo publicado originalmente en El Periódico (21/III/2019): Xavier Casals, “Vox contra el feminismo?”. La imagen del inicio de este post procede del mismo.


LOS ATENTADOS DE NUEVA ZELANDA: ¿UN NUEVO CASO DEL TERRORISMO DE “RESISTENCIA SIN LIDERAZGO”?

marzo 17, 2019

Vídeo elaborado por El País sobre el atentado de Nueva Zelanda.

LOS ATENTADOS ISLAMÓFOBOS COMETIDOS EN NUEVA ZELANDA ESTE VIERNES TIENEN APARENTEMENTE EL MISMO PATRÓN QUE OTROS QUE SON OBRA DE EXTREMISTAS DE DERECHA E ISLAMISTAS RADICALES. Los cometen individuos (los llamados “lobos solitarios”) o células reducidas que actúan de modo autónomo en nombre de una entidad, como sucedió en el múltiple atentado de Barcelona el 17 de agosto de 2017 [17-A].

Las ventajas de esta estrategia

Ello minimiza riesgos de detección policial (no hay cadenas claras de mando tras los autores que lleven a organizaciones), otorga gran margen de maniobra a los terroristas y permite perpetrar acciones mortíferas ‘low cost’ en cualquier lugar. Paradójicamente, esta estrategia conocida como “resistencia sin liderazgo” la desarrollaron originalmente ultraderechistas estadounidenses supremacistas u opuestos a un Estado denunciado como opresor.

El origen (1974): el Frente de Liberación Nacional Socialista

Su embrión, según el historiador Jeffrey Kaplan, radicó en el minúsculo Frente de Liberación Nacional Socialista. Constituido en 1974, quiso contrarrestar el ascendente de la “nueva izquierda” y sus grupos armados en campus universitarios. Así, intentó imitar a las guerrillas urbanas de izquierda y consideró que las acciones contra el Estado debía promoverlas una reducida vanguardia activa (el cartel de la izquierda se considera la plasmación plástica de tal intento).

Sin embargo, solo 4 de sus 43 miembros perpetraron actos individuales violentos irrelevantes y el grupo acabó su andadura al ser asesinado en 1975 su líder, Joseph Tommasi. Pero para Kaplan plasmó por vez primera el concepto de “resistencia sin liderazgo” sin recibir tal nombre.

Los años 80: la difusión de la “resistencia sin líderes”

A inicios de los 80 otro colectivo supremacista y antisemita violento marcó un hito en la radicalización de la ultraderecha: La Hermandad Silenciosa, llamada también La Orden. Liderada por Robert J. Mathews, efectuó sus crímenes con individuos o células que -según un exmiembro- debían hacer los “esfuerzos de resistencia […] que se sientan capaces de instituir”. Para el FBI fue la amenaza terrorista interna más peligrosa, desarticulada al morir Mathews en 1984 en un enfrentamiento.

Los sectores extremistas impactados por su acción fueron galvanizados por lo que -a sus ojos- devinieron sucesivas afrentas de un Estado opresor: en 1989 se celebró un juicio por sedición en Arkansas contra figuras prominentes de la ultraderecha; en 1992 el FBI mató en un enfrentamiento a la mujer y al hijo de un radical, Randy Weaver; y en 1993 las tropas federales asaltaron un rancho de la secta de Adventistas del Séptimo Día en Waco (Texas) con 80 muertes. En este marco, advierte Kaplan, se difundió el concepto de “resistencia sin liderazgo”, que el supremacista Louis R. Beam ya había plasmado en 1983. Este adoptó las tesis que un coronel de inteligencia -Ulius Louis Amoss- concibió en 1962 para luchar con guerrillas ante una eventual invasión comunista de EE.UU. De este modo, arguyó que se debía combatir con iniciativas individuales o “células fantasma” ajenas a organizaciones, siempre infiltrables.

“Hunter” (1989): la novela que la popularizó en las milicias

Contribuyeron a popularizar esta estrategia novelas como Hunter (Cazador, 1989), de William L. Pierce, que narra la actuación de un “lobo solitario”. Aparentemente la adoptaron activistas de este espectro político, aunque es difícil establecer hasta qué punto lo hicieron conscientemente.

Lo reflejan casos como los de Timothy McVeigh al atentar en 1995 contra el edificio del Gobierno Federal en Oklahoma y matar a 168 personas (en respuesta “al ataque estadounidense contra un edificio gubernamental en Serbia, Irak u otras naciones”) o el del noruego Anders Behring Breivik, autor de la masacre de Utoya en 2011 con 69 muertes de jóvenes socialistas.

El gran salto de 2005: de la extrema derecha al islamismo radical

1426882959_369084_1426885760_noticia_normalNo obstante, el criminólogo Travis Morris remarca que también lo hicieron sendas organizaciones de extrema izquierda: el Frente de Liberación de la Tierra y el Frente de Liberación Animal. Finalmente, la habría incorporado el yihadismo posiblemente a través de Abu Musab al Suri en 2005, asumiéndola Al Qaeda primero y luego el ISIS (en la foto, Abu Musab al Suri con Osama Ben Laden; imagen de US Attorney’s Office – Southern District of New York).

En suma, la “resistencia sin liderazgo” surgida en la ultraderecha estadounidense ha sido ampliamente difundida y asumida por diversos antagonistas conformando un terrorismo difícil de prever y desarticular, con gran capacidad destructora.

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* Esta entrada recupera el contenido esencial de nuestro artículo publicado originalmente en agosto de 2017: Xavier Casals, “Resistencia sin liderazgo, el nuevo terror”, El Periódico (18/VIII/2017).


ENTREVISTA: “FRANCO FUE ENGAÑADO CON FALSOS INFORMES SOBRE LA MASONERÍA EN LOS QUE CREYÓ”*

marzo 10, 2019

EL HISTORIADOR JAVIER DOMÍNGUEZ ARRIBAS (Madrid, 1975)  ha publicado un estudio ya imprescindible sobre el componente antisemita y antimasónico de la cosmovisión franquista. Se trata de una obra  tan voluminosa y densa como rigurosa, legible y de ideas claras: El enemigo judeo-masónico en la propaganda franquista (1936-1945) (Marcial Pons, Madrid, 2009).

Doctor en historia por l’École des Hautes Études en Sciences Sociales [EHSS], Domínguez es profesor de la Universidad de París XIII y en su meritoria investigación demuestra cómo  antimasonismo y antisemitismo no tuvieron el mismo peso para Franco. Subraya que la antimasonería siempre tuvo un gran influjo en el dictador, a la vez que expone como la existencia de un complot de la “Anti-España” tuvo un carácter instrumental para él, por lo que cambió su discurso al compás de la derrota del Eje.  Asimismo, relata el engaño del que fue objeto el Caudillo por alguien de su entorno cercano (¿el propio Carrero?), que le intoxicó con falsos informes sobre la masonería. 

En suma, estamos ante un libro de referencia sobre el tema y agradecemos al autor que haya accedido a ser entrevistado y a la editorial Marcial Pons que haya facilitado las imágenes que acompañan el texto.

¿Cuando y por qué surgió en España la idea de un contubernio judeomásonico?

La idea de una alianza conspirativa entre judíos y masones surgió por primera vez en la Francia de principios del siglo XIX, aunque podemos encontrar unos cuantos precedentes del siglo XVIII. No es extraño que, esencialmente desde las filas católicas, se identificara a los enemigos seculares de la cristiandad, los judíos, con una nueva amenaza contra la Iglesia, la masonería. Ese mito judeo-masónico se difundió en la Europa católica sobre todo a finales del siglo XIX, en la época de la “cuestión romana” [la disputa política creada en torno a la anexión de Roma por Italia , que acaba con el poder temporal del Papa] y llegó con fuerza a España. Es decir, no es ni mucho menos algo exclusivamente español ni franquista. De hecho, los sublevados de 1936 no hicieron más que actualizar los viejos temas que los propagandistas católicos reaccionarios llevaban difundiendo desde hacía décadas.

Como curiosidad, hay que añadir que la expresión concreta “contubernio judeo-masónico” no fue apenas utilizada en los primeros tiempos del franquismo, a pesar de lo que comúnmente se cree. Contubernio significa alianza contra natura, y durante los años treinta y cuarenta se prefirió hablar de “conjura”, “complot” o “consorcio” para asociar a los judíos y los masones, guardando el término contubernio para la unión de entidades consideradas antitéticas (como las izquierdas y los católicos, por ejemplo), y no para la natural alianza judeo-masónica. De hecho, la expresión “contubernio judeo-masónico” no fue popularizada hasta el final de la dictadura, y más por sus detractores (con el objetivo de ridiculizarla) que por sus partidarios. Que yo sepa, Franco no la utilizó ni una sola vez. Sí que se refirió a los judíos, a los masones y a diversos contubernios, pero no en la misma frase.

El semanario falangista El Español (1943) denuncia al comunismo como aliado de la masonería

¿Por qué Franco recurrió a tal supuesta conspiración?

En realidad no fue tanto Franco como sus propagandistas quienes recurrieron al mito judeo-masónico, pues el Caudillo no parece haber creído seriamente en la supuesta unión entre judíos y masones. En todo caso, los responsables de la propaganda franquista sí que utilizaron profusamente ese mito entre 1936 y 1945, debido a que podían sacarle provecho; dicho de otra forma, el enemigo judeo-masónico desempeñó varias funciones diferentes.

Por ejemplo, sirvió como un arma arrojadiza para atacar a las facciones rivales dentro del conglomerado franquista (por ejemplo acusándolas de tener lazos con la masonería); unas facciones que se enfrentaban de forma más o menos abierta por imponer su ideario y por sacar la mejor parte en el reparto de parcelas de poder. Curiosamente, en ese contexto de enfrentamientos dentro del propio régimen, también se presentó al monstruo judeo-masónico como el enemigo común contra el que había que unirse para superar la división. Es decir, ese enemigo sirvió al mismo tiempo para atacar y para unir. 

¿Qué fue la red APIS y quien quiso engañar a Franco con ella?

APIS fue una red de espionaje que suministró a Franco decenas y decenas de informes, por lo general centrados en la masonería, entre comienzos de los años cuarenta y mediados de los años sesenta. Lo curioso es que a pesar de que la mayoría de esos informes eran falsificaciones bastante burdas, Franco se las creyó y llegó a actuar en función de lo que leía. Por ejemplo, remitió al papa Pío XII uno de esos documentos; hizo publicar otros en la prensa, y así sucesivamente.

En realidad, detrás de las siglas APIS (cuyo significado desconocemos) debía de ocultarse un grupo muy reducido de personas próximas al integrismo. Estaban dirigidas por una monja teresiana que mantenía contacto con Carrero Blanco, y parecen haber actuado con el objetivo de desprestigiar ante Franco a los falangistas y a los juanistas. Desde luego lo consiguieron, al menos en lo que se refiere a estos últimos.

Cartel de 1942 (AGA, C., 21/119), donde aparece un capitalista masón antifalangista.

¿Franco fue tan antimasón como antisemita?

No, tenía dos visiones muy diferentes de los masones y de los judíos. Franco no era especialmente antisemita, hasta expresó alguna simpatía por los sefardíes, como puede verse en varios de sus escritos, incluso en Raza. Pero ello no le impidió utilizar los temas antisemitas con un objetivo propagandístico en determinados momentos, como en alguna consigna redactada durante la guerra civil, o en los artículos que escribió para Arriba a fines de los años cuarenta. En cambio, puede afirmarse que Franco tenía una auténtica obsesión antimasónica.

Consideraba a la masonería su peor enemigo, peor incluso que el comunismo, por el carácter artero que atribuía a la “secta”. Eso le llevó a escribir innumerables textos de propaganda antimasónica y a referirse a la cuestión en numerosos discursos. Probablemente, su manía se explique por todo un conjunto de razones entre las que cabe destacar una de carácter personal: la simpatía que sentían por la masonería en su propia familia. En cambio, no está tan claro que haya pedido su ingreso en la sociedad secreta, como se ha dicho a menudo.

¿Experimenta cambios la idea del enemigo judeo-masónico en la prensa franquista con la derrota del Eje?

A partir de 1945 el antisemitismo dejó de ser presentable en la propaganda oficial, como consecuencia de la derrota nazi. Mientras tanto, la propaganda antimasónica todavía siguió siendo utilizada ocasionalmente por el régimen, pero sin la virulencia que antes. Eso no quiere decir que el antisemitismo o el antimasonismo hubiesen desaparecido, sino solamente que ya no eran temas tan adecuados para la propaganda oficial. En el nuevo clima de guerra fría se podía sacar mucho más partido del enemigo comunista, de los “rojos”, que ya ocupaban un lugar central en la propaganda franquista desde 1936, por delante de los judíos y los masones. 

* Esta entrevista fue publicada originalmente en junio de 2010. La reeditamos ahora a petición de algunos lectores.