ASÍ ERA LA ULTRADERECHA ESPAÑOLA DE CATALUÑA EN LOS AÑOS REPUBLICANOS

abril 6, 2020

 

Manifestación falangista en defensa de la unidad de España en 1934 (foto de eldiario.es).

 

EXISTE UN VACÍO EN LOS ESTUDIOS DE LA ULTRADERECHA EN CATALUÑA en relación al primer tercio de siglo XX. Ahora el historiador José Fernando Mota Muñoz (a quien ya entrevistamos en este blog)  ha llenado el correspondiente a la década de los años treinta con un estudio que acaban de editar les Publicacions de la Universitat de Barcelona: ¡Viva la Cataluña española! Historia de la extrema derecha en la Barcelona republicana (1931-1936).

La ultraderecha española en Cataluña, una historia fragmentaria

Hasta ahora teníamos informaciones fragmentarias sobre el ultraespañolismo del primer tercio de siglo. Conocemos su origen en Cataluña, ya que llegó de Ultramar, con la repatriación de los peninsulares que vivían en Cuba tras la derrota de 1898. Entonces los recién llegados, esencialmente militares, vieron en el despuntar del regionalismo que Cataluña una “segunda Cuba” y se aprestaron a defender la unidad de España, a sus ojos amenazada.

No obstante, el primer colectivo fascista y españolista no se constituyó hasta 1918-1919, al crearse la Liga Patriótica Española [LPE], que se enfrentó a los catalanistas y cuya figura destacada fue Ramón Sales Amenós, fundador del Sindicato Libre. El segundo grupo notable fue el colectivo La Traza, formado por oficiales bajo el impacto de la “marcha sobre Roma” de Benito Mussolini en octubre de 1922 y constituido en 1923.

Con la instauración de la dictadura de Miguel Primo de Riveraen 1923  y la promoción de la Unión Patriótica [UP] como partido oficial del régimen, el ecosistema político catalán cambió, lo que también afectó a la extrema derecha barcelonesa. En la actualidad aún está por escribir la historia del upetismo en Cataluña.

Los años treinta, un excelente retrato

En relación a los años treinta teníamos igualmente trabajos fragmentarios. Ahora el estudio de Mota cambia de forma substancial esta situación gracias a su trabajo: un libro extenso (más de 450 páginas), escrito de forma ágil, con una importante bibliografía y un apartado de fuentes en el que constan los archivos consultados. Cuenta con un índice onomástico y está prologado por Joan María Thomàs, experto en los estudios sobre Falange y fascismo en España.

La obra se estructura en cuatro partes. La primera se titula “Orígenes” y traza un panorama de la extrema derecha antes de la proclamación de la Segunda República que constituye una suerte de retrato de familia, al aparecer el universo deportivo (con la Peña Ibérica) y el político. La segunda parte, “Reconstrucción”, expone como se recompuso la ultraderecha durante la Segunda República hasta los llamados hechos de octubre de 1934. La tercera parte, “Oportunidad” analiza su importante conexión con los militares que se sublevaron en 1936 y la cuarta y última, “Fracaso”, se centra en el triunfo de las izquierdas en las elecciones de febrero de 1936 y la sublevación en Barcelona (puede accederse al sumario clicando aquí o en este PDF: indice_cataluña_española).

El libro de Mota es más que recomendable por varias razones, de las que a continuación destacamos las tres que juzgamos más importantes. Por una parte, es una obra necesaria porque –como hemos apuntado- traza una visión de conjunto de este espectro político. Por otra parte, el autor, además de exponer las historias de los grupos analizados, aporta útiles biografías de numerosos protagonistas significados.

Un libro de referencia

Finalmente, es un estudio de referencia obligada por su minuciosa labor de reconstrucción de hechos y personajes. En tal sentido, Mota partía de una limitación notable, como explica en la introducción: los ultraderechistas quemaron su documentación en julio de 1936 para evitar represalias. Así las cosas, el autor ha recurrido a la hemeroteca, a archivos públicos y privados (notablemente al de Joan Mª Thomas) y ha realizado entrevistas a hijos y familiares de los protagonistas.

El resultado es una obra imprescindible para conocer la extrema derecha española en Cataluña en un período crucial y cuya lectura recomendamos. Puede accederse aquí a una reciente reseña del libro publicada por eldiario.es


JUAN CARLOS I, DE LA GLORIA A LA CAÍDA EN PICADO

marzo 22, 2020

El Rey emérito firmando su abdicación (foto de El Periódico).

 

FELIPE VI HA RENUNCIADO A LA HERENCIA PATERNA Y HA RETIRADO LA ASIGNACIÓN ANUAL de 194.232 euros a su progenitor al trascender que este habría recibido 100 millones de euros saudís mediante una fundación, Lucum, de la que su hijo era segundo beneficiario. El gesto de Felipe VI evidencia cómo el Rey emérito, que gozó de gran popularidad hasta los años 90, hoy es el activo más tóxico de la Corona. Veámoslo.

Juan Carlos I llegó a España en 1948 (con 10 años) para ser educado bajo la tutela de Francisco Franco, permaneciendo bajo su férula hasta que este falleció en 1975. De resultas de ello, la relación de Juan Carlos y su padre, don Juan de Borbón, conoció grandes tensiones. Ello se debió a que la ley de sucesión que en 1947 hizo aprobar el dictador le permitía escoger a su sucesor a título de rey. Don Juan temió entonces que Franco eligiera a su hijo como futuro monarca y él quedase preterido, como sucedió en 1969. El año anterior nació Felipe, el monarca actual, lo que favoreció que el autócrata designara a Juan Carlos como sucesor al tener un heredero. Al morir Franco en 1975 fue proclamado rey.

La ley para la reforma política

El flamante monarca sorprendió entonces a los ultras y a los opositores a la dictadura al promover la rápida instauración de una monarquía parlamentaria. De ese modo, en enero de 1977 se promulgó la ley para la reforma política que desmanteló el franquismo y permitió celebrar aquel junio las primeras elecciones desde 1936. Las nuevas Cortes aprobaron una Constitución en 1978. Como colofón del cambio espectacular, Juan Carlos I frustró con su oposición el golpe de Estado castrense del 23-F de 1981. Ello alumbró el ‘juancarlismo’: la adhesión de izquierdistas y republicanos al monarca (que no a la Corona). Y su popularidad alcanzó el cenit al lograr la cuadratura del círculo: el rey que Franco escogió se había consolidado como rey de los demócratas.

En tal escenario el monarca fue ensalzado como “piloto del cambio” político y su trato ‘campechano’ le confirió un aura de proximidad. La popularidad de la monarquía fue enorme y en los sondeos del CIS su valoración llegó al 7,4 sobre 10 en 1994 y 1995. Luego conoció una erosión lenta con puntuaciones superiores a 6 hasta el 2006, cuando cayeron a 5 y no se recuperaron. Con el ‘caso Nóos’, que estalló en el 2011 e involucró a Iñaki Urdangarin y a la infanta Cristina, llegó el suspenso (4,8). Pero fue el propio Rey quien asestó un mazazo a la imagen de la Corona en 2012 al trascender su cacería de elefantes en Botsuana y la existencia de su amiga Corinna zu Sayn-Wittgenstein. La valoración de la Monarquía cayó en el CIS a 3,6 en el 2013 y 3,7 el año siguiente. De ahí que el Rey abdicase ese año: había que atajar la devaluación alarmante de la institución. Significativamente, tras obtener esta un 4,3 en 2015 el CIS ya no preguntó más por ella.

En julio del 2018 la popularidad del Rey emérito recibió un golpe demoledor al filtrarse conversaciones privadas de Corinna que aludían a sus manejos financieros que han desembocado en la situación actual. Afirmó en ellas que Juan Carlos I no distinguía “entre lo que es legal y lo que es ilegal”.

Un afán pecuniario arraigado

Debe destacarse que este afán pecuniario estaba muy arraigado en su familia. Las finanzas ya preocuparon a Don Juan en su largo exilio portugués e inquietaron también a su abuelo Alfonso XIII al exiliarse en 1931 con sus seis hijos. No sorprende, pues, que siendo Juan Carlos un príncipe al que El Pardo controlaba hasta sus ‘coca-colas’ llamase al periodista Jaime Peñafiel cuando firmó su gran contrato con ‘¡Hola!’ porque –según afirmó el periodista- “quería saber lo que me iban a pagar” a la vez que lamentó su asignación. Ahora esta cuestión afecta de lleno a Juan Carlos I (y de rebote a la Corona).

Cabe pensar que su conducta laxa y velada en los asuntos crematísticos la facilitaron varios factores: su inviolabilidad constitucional, la opacidad de las finanzas regias (solo publicadas en 2011 bajo el efecto del ‘caso Nóos’), la falta de límites oficiales en esta cuestión y en aceptar regalos, y un trato cortesano duradero de medios políticos y de comunicación. Lo expuesto indica que el Rey emérito olvidó la filosofía que insufló a su hijo: “Oye, no te creas que esto está ganado ‘pa’ siempre. Aquí hay que ganarse el sueldo día a día. […]. Si nos tumbamos a la bartola, ‘nos botan’”. Y algo de eso hay, pues quienes hoy impugnan el ‘régimen del 78’ no pueden tener un icono más claro de la decadencia que imputan al sistema: la de su artífice principal.

_______

* Artículo publicado originalmente en El Periódico (20/III/2020): Xavier Casals, “Juan Carlos I, de la gloria a la caída en picado”. La imagen del inicio de este post procede del mismo.


NOVEDADES PARA PROFUNDIZAR EN EL GOLPE DE ESTADO FALLIDO DEL 23-F DE 1981

marzo 15, 2020

Imagen del golpe del 23-F de Manuel Hernández de León (EFE). Véase nuestra entrevista al autor aquí.

 

EL GOLPE DEL 23-F DE 1981 HA SIDO UN TEMA DE INTERÉS RECURRENTE EN LA HISTORIAGRAFÍA y ha contado con el interés del gran público. Cuando aquel frustrado golpe de Estado se halla a las puertas de su 40 aniversario, podemos acceder a tres documentos de interés respecto al mismo: las memorias del exministro Alberto Oliart, una biografía de Manuel Gutiérrez Mellado y un dossier dedicado al tema de La Albolafia, revista que edita la Universidad Rey Juan Carlos.

A continuación adjuntamos una breve presentación de estos materiales.

Alberto Oliart, Los años que todo cambiaron. Memoria política de la Transición

Oliart (nacido en 1928) asumió la cartera de Defensa del gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo que se constituyó tras el 23-F. Este político ya había sido previamente ministro del partido de gobierno, la Unión de Centro Democrático [UCD] que lideraba Adolfo Suárez. En su nuevo cargo le tocó lidiar con la situación posterior al golpe, que incluyó el vidrioso tema del juicio de los responsables militares. Ahora, en esta obra que es el segundo volumen de sus memorias, expone esta cuestión con amplitud, lo que la convierte en una lectura recomendable

La parte dedicada al 23-F se desarrolla entre las páginas 259 y 401. En ella no hay novedades sorprendentes, pero si una crónica detallada de los acontecimientos desde la experiencia política del autor previa al golpe y la gestión posterior. Esta incluye detalles interesantes, remarca que el Ejército estaba dividido (con un sector del mismo dispuesto a enfrentarse al que se sublevara) e incluye anécdotas que ayudan a ampliar el fresco del momento. Es llamativa al respecto la respuesta que daba Pedro Merry Gordon (capitán general de Sevilla) a la pregunta de por qué tuvo los carros de combate en la puerta del cuartel aquella jornada: “Me habían avisado de que subía la gasolina y los preparé para ir a cargarlos, pero después me dijeron que no subía y no salieron”, manifestó.

La Albolafia. Revista de Humanidades y Cultura, 19 (febrero 2020)

Esta publicación cuatrimestral del Instituto de Humanidades de la Universidad Rey Juan Carlos incluye en su último número un dossier titulado “En torno al 23-F” y que coordina el historiador José Luís Rodríguez Jiménez. Puede accederse de forma íntegra al mismo clicando aquí o descargando este PDF La Albolafia 19

La publicación  contiene artículos que son el resultado de tesis doctorales recientes (Laura González y Miguel Madueño) y otras que reflejan la trayectoria de historiadores solventes (como el propio coordinador, o Roberto Muñoz Bolaños).

Al margen de las aportaciones de cada artículo, su lectura ofrece una aproximación al tema con una amplia bibliografía actualizada, por lo que recomendamos su lectura.

Fernando Puell de la Villa, Gutiérrez Mellado y su tiempo. 1912-1995

Gutiérrez Mellado es una figura clave en el proceso democratizador español, pues desde 1976 tuvo que abordar la compleja adaptación de las Fuerzas Armadas a la flamante democracia.

Esta biografía es una versión actualizada de la que publicó el autor en 1997 (Gutiérrez Mellado: un militar del siglo XX), replanteada y actualizada. Puell (nacido en 1943), militar de formación, es doctor en historia y profesor del Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado de la UNED. Tuvo “estrecho contacto con el biografiado” durante 14 años y manifiesta en la introducción “admiración por su labor […] y sincero afecto” al mismo.

Su estudio ofrece una reconstrucción minuciosa de la trayectoria del protagonista, que incide en el período de la Transición a partir de la p. 296 aproximádamente. En ella muestra a Gutiérrez Mellado como un militar aperturista, inquieto ya en 1975 por el influjo de la ultraderecha en los cuarteles. En 1976 Suárez le nombró vicepresidente primero del gobierno para asuntos de la defensa y desde esta atalaya fue un firme puntal del presidente.

Ello le valió el alineamiento casi unánime del cuerpo de ofiiales en su contra por su política aperturista, objeto de duras críticas que desembocaron en una campaña de acoso y derribo. Ello cambió el carácter del biografiado (se tornó “una persona desconfiada, quisquillosa, casi violenta en ocasiones”), a lo que en parte habría contribuido su falta de mano izquierda al gestionar sus responsabilidades. La obra expone con detalle las reformas que este llevó cabo y el clima militar reinante. Desde este punto de vista es útil para conocer el proceso que condujo a un sector del Ejército a insubordinarse y las dificultades que hallaron los cambios en las FAS.

 

 


DE ALFONSO XIII A CORINNA: LOS PROBLEMAS FINANCIEROS DE LA CORONA*

marzo 8, 2020

El exmonarca y, en segundo plano,  su examiga Corinna (Gtres).

 

Dados las recientes informaciones en torno a las finanzas del Rey emérito, recuperamos este post por su eventual interés para nuestros lector@s.

*****

LAS FILTRACIONES DEL COMISARIO JOSÉ MANUEL VILLAREJO DE LOS AUDIOS DE CORINNA ZU SAYN-WITTGENSTEIN relativas a los manejos financieros del rey emérito Juan Carlos I han reflejado un aparente intento de chantaje al Estado.

Pero más allá de este importante problema, los supuestos ingresos opacos del antiguo monarca, unidos al llamado caso Noos (que acabó con una condena de su yerno Iñaki Urdangarín y la obligación de la infanta Cristina, su esposa, de devolver de 265.088 euros), remiten a un tema primordial en la familia del rey: el patrimonial.

Una inquietud que se remonta al reinado de Alfonso XIII

Desde que Alfonso XIII marchó al exilio en 1931 esta cuestión le inquietó, como le sucedió a su heredero don Juan (conde de Barcelona) y al mismo Juan Carlos. Este último explicó al aristócrata José Luis de Vilallonga que en la infancia “el dinero era un tema constante de preocupaciones”. ¿Por qué se produjo esta preocupación recurrente en abuelo, hijo y nieto?

Alfonso XIII, exiliado en París, administró con cuidado su patrimonio, que Guillermo de Gortázar cifró en 1986 en 13.000 millones de pesetas en Alfonso XIII. Hombre de negocios. El antiguo rey afrontaba tres problemas: sólo tenía un tercio de su fortuna en el extranjero, debía mantener con estatus regio su familia y tenía los seis hijos para casarse, lo que suponía un gran gasto.

En consecuencia, mantuvo un tren de vida elevado, pero -según su biógrafo Ramón de Franch- “hilaba muy delgado en la rueca de su propia hacienda” y la antigua reina Victoria Eugenia, a pesar de estar separada de Alfonso XIII, le ayudó en la boda de los hijos. Don Juan tuvo la percepción de que su padre “tenía muy poco dinero” y su esposa, mujer María, afirmó que después de casarse en 1935 vivieron “bastante apretados de dinero” (a pesar de ser los herederos del trono ) y debían “casi un año de sueldo” a sus dos sirvientes.

La ignota fortuna de don Juan

En este marco, don Juan vivió más preocupado por la hacienda que su padre. Instalado en Portugal, el mantenimiento en Estoril de su rango de príncipe fue sufragado en parte por círculos de fieles. Así, la familia del marqués de Valdecilla le facilitó la primera residencia portuguesa (Villa Papoila), mientras que la familia Galíndez le cedió el yate El Saltillo y medios aristocráticos hicieron colectas para financiar la intendencia de “Juan III”.

Vilallonga lo reflejó en sus memorias y expuso que los condes de Barcelona “eran bastante gorrones” y aceptaban invitaciones a restaurantes que no volvían. Incluso, en 1963 don Juan dirigió una carta a Franco para decirle que le resultaba prohibitivo el coste de matriculación española de su barco Giralda y le pidió si podía arreglarlo. Como se puede deducir del episodio, la oposición juanista al régimen no fue contundente.

La paradoja de esta situación radicó en que el pretendiente al trono vivió en aquellas condiciones cuando tenía una verdadera fortuna, como consignó el ensayista Juan Balansó en 1986. Él, que había sido un leal monárquico, al leer la citado estudio de Gortázar sobre el capital de Alfonso XIII que habría heredado el conde de Barcelona, ​​se dirigió a un exintendente suyo y le pidió si la información era cierta, dada la limitación de recursos que imperó en Estoril. Le replicaron que don Juan quiso preservar la fortuna paterna “para Situaciones extremas”. Balansó quedó asombrado: “Nunca he entendido qué situación Puede ser más extrema, para una dinastía, que el destierro”.

Juan Carlos: ¿Marcado por las estrecheces?

El dinero también habría inquietado Juan Carlos cuando fue un joven príncipe tutelado por Franco, al sufrir un minucioso control de los gastos por parte del Pardo: este control abarcaba desde las llamadas de Sofía a Grecia hasta el consumo de Coca-Cola. En este sentido, el periodista Jaime Peñafiel explicó que cuando firmó su contrato estelar con la revista ¡Hola! le llamó Juan Carlos y el desconcertó: “Yo creía que era para concederme una entrevista, y mi sorpresa fue que sólo quería saber lo que me iban a pagar. ‘¿Tú sabes lo que gano yo?’, me preguntó don Juan Carlos. Él ganaba 75.000 pesetas … y yo le dije que yo mucho más”.

De hecho, José García Abad, biógrafo del rey, apunta que se ha atribuido la aparente obsesión del monarca “miedo hacerse rápidamente con una fortunita” en este ambiente de desasosiego que le rodeó desde pequeño.

El dinero, un tema clave

En definitiva, la familia real ha sido marcada durante tres generaciones por el tema pecuniario. Ahora, sin embargo, esta cuestión puede resultar letal para la Corona. Y es que la opacidad de las finanzas del rey, a la que ahora se suma el impacto de los audios de su examiga, sus costosas actividades (especialmente cinegéticas, con la expedición a Botswana y la edificación de un pabellón de caza para los trofeos y armas de 3,4 millones de euros) y el caso Nóos han dilapidado el gran capital político alcanzado laboriosamente por el monarca desde 1975, hoy mucho más preciado que el material.

___

Este artículo, publicado en Agenda Pública (31/VII/2018), es una versión actualizada del publicado originalmente como Xavier Casals, “La crisi de la Corona: ‘És l’economia, estúpid!'”, Ara (18/01/2014).


TRES APUNTES SOBRE LA AFINIDAD DE VOX CON EL PARTIDO LEY Y JUSTICIA POLACO

marzo 2, 2020

Santiago Abascal, líder de Vox, y el presidente del partido Ley y Justicia, Jaroslaw Kaczynski (foto de La Razón).

 

LA PROPUESTA DE VOX DE PAGAR 100 EUROS MENSUALES POR CADA HIJO HASTA LOS 18 AÑOS supone adoptar una medida estelar del partido Ley y Justicia [PiS], que gobierna Polonia. Diversas decisiones tomadas por los ejecutivos del PiS han sido asociadas a la creación de “democracias iliberales”, como ejemplificaron sus reformas destinadas a controlar el poder judicial. Desde nuestra óptica, es interesante remarcar esta proximidad de Vox al PiS por tres razones.

1. Una ruptura en las tradicionales afinidades de la ultraderecha

La extrema derecha española tradicionalmente (por razones de proximidad geográfica y cultural) ha sido proclive a primar las relaciones de proximidad con formaciones italianas y francesas por encima de las de otros países. Eventualmente, hubo cierta conexión con la Guardia de Hierro rumana en los años treinta y en la posguerra que aún perduró en los setenta. Sin embargo, las afinidades con fuerzas ultracatólicas y antirusas del Este, como es el caso de Vox y el PiS, constituyen una novedad.

De hecho, Vox ya manifestó en su programa que compartía el euroescepticismo de los países del llamado grupo de Visegrado, que incluyen a Polonia: “Impulsar en Bruselas un nuevo tratado europeo, en la línea que defienden los países del grupo de Visegrado en cuanto a fronteras, soberanía nacional y respeto por los valores de la cultura europea”.

2. Una elección de aliados significativa

En este sentido, Vox no escogió como grupo parlamentario en Estrasburgo a Identidad y Democracia (que lidera la Liga italiana y al que pertenece el Reagrupamiento Nacional que dirige Marine Le Pen), sino al de los Conservadores y Reformistas Europeos, que pertenece el PiS.

Sin embargo, ello ha supuesto una contradicción significativa para el partido que lidera Santiago Abascal, ya que a este grupo, paradójicamente, también esta adscrito a él la formación valedora de Carles Puigdemont, la Nueva Alianza Flamenca [N-VA].

3. Un cambio silencioso de política económica

Al asumir la citada medida estelar del PiS para fomentar la natalidad, Vox no solo ha remarcado su vecindad ideológica con este partido, sino que también ha hecho una enmienda silente a su política económica neoliberal. Y es que instaurar este subsidio requeriría entre 9.600 y 8.000 millones anuales de euros. Ello choca con su afán de rebajar impuestos y reducir el Estado. Por esta vía, Vox puede haber iniciado una andadura para proyectarse como “derecha social” y buscar caladeros de voto en sectores sociales populares, aunque es pronto para formular conjeturas al respecto.

Conclusión: un partido “en construcción”

La afinidad entre Vox y el PiS aquí expuesta ilustra, por una parte, como Vox ha  cambiado tradiciones establecidas en la extrema derecha española, al priorizar por ahora como referente a un partido ultracatólico del Este. Por otra parte, refleja como Vox modifica algunos de sus pilares programáticos de forma implícita y según cada coyuntura. Ello representa una capacidad de rápida adaptación a escenarios cambiantes sin asumir contradicciones notorias.


TRES CRÓNICAS PARA COMPRENDER EL DESARROLLO DEL PROCESO INDEPENDENTISTA CATALÁN

febrero 19, 2020

Manifestación independentista con una de las urnas empleadas el 1-O (foto de Albert García en El País).

 

EL PROCESO INDEPENDENTISTA CATALÁN HA GENERADO UNA AMPLIA BIBLIOGRAFÍA de distinto carácter: incluye desde memorias y testimonios hasta libros de denuncia, pasando por crónicas. Este artículo no pretende realizar su inventario o un balance, sino sugerir tres obras que, más allá de las preferencias ideológicas de cada lector, pueden serle útiles para adentrarse en los entresijos del “procés”. Se trata de los títulos siguientes.

Lola García, El naufragio. La deconstrucción del sueño independentista

Este ensayo de 2018 (también editado en catalán) es una primera crónica documentada del proceso independentista desde su inicio hasta su desenlace. De ese modo, el lector dispone de una amplia panorámica de lo ocurrido desde el gran viraje político de CDC iniciado en 2012, al fracasar la negociación de un pacto fiscal con Mariano Rajoy, hasta su desenlace con el referéndum unilateral del 1-O de 2017.

La autora es una periodista solvente, directora adjunta de La Vanguardia, y el libro está escrito con prosa ágil y mirada crítica. En este sentido su título no solo alude a la crisis que el proceso creó en el independentismo, sino que, como remarcó la autora en una entrevista, remite a “un naufragio compartido entre los líderes soberanistas y el gobierno de Rajoy: el barco se hunde porque los dos le hacen demasiados agujeros”.

Aquí puede leerse un fragmento de la obra en PDF.

Sandrine Morel, En el huracán catalán. Una mirada privilegiada al laberinto del procés

La autora es la corresponsal de Le Monde en España, por lo que aporta una mirada exterior al proceso independentista que está bien documentada y a la vez es muy crítica.

El ensayo, también de 2018, es de lectura fácil e interesante porque retrata cómo evolucionaron tanto el gobierno de la Generalitat como el de Rajoy durante el proceso independentista, señalando intentos de manipulación de los medios de comunicación. Su lectura hace más comprensible la actuación de los ejecutivos de Madrid y Barcelona y la dificultad de hallar alguna vía negociada entre ambos.

Ferran Casas, Gerard Pruna, Marc Martínez Amat, Neus Tomàs, Odei A.-Etxearte, Roger Mateos, Tota la veritat

Este libro colectivo de seis periodistas catalanes es, hasta el momento, la crónica más minuciosa y contrastada sobre el desarrollo del proceso independentista. Asimismo es la más actualizada, ya que apareció a fines de octubre de 2019. Escrita con prosa fluida, ofrece una visión global de las dinámicas y los hechos (liderazgos personales, tensiones entre formaciones, tácticas) que marcaron su desarrollo político sin negligir los detalles.

La obra permite apreciar así como en algunos momentos el motor del proceso fueron las complicadas relaciones entre ERC i el PDeCAt, que en gran medida explicaron su precipitado desenlace. Su lectura permite que el lector pueda responderse algunas preguntas sobre el rompecabezas político que condujo al 1-O, incluyendo la ausencia de estrategia política independentista posterior al mismo.


LA MASACRE DE ATOCHA: LOS INTERROGANTES ABIERTOS*

febrero 12, 2020

Breve reportaje sobre los hechos de Atocha.

 

Con motivo de la extradición de uno de los asesinos de Atocha que estaba fugado en Brasil, Carlos García Juliá, hemos considerado inteesante reeditar esta crónica del crimen publicada en su cuarenta aniversario.

****

LA NOCHE DEL 24 DE ENERO DE 1977 SE PRODUJO EN MADRID LA MASACRE DE LOS ABOGADOS comunistas del gabinete laboralista del número 55 de la calle Atocha, obra de un comando ultraderechista. La tragedia se enmarcó en una huelga de transporte convocada el día 17, liderada por Joaquín Navarro (de CC.OO.) y asesorado por el bufete mencionado. El conflicto le enfrentó al sindicato oficial franquista todavía vigente, hecho que aparentemente desencadenó el crimen. Pero 40 años después, varios aspectos del episodio permanecen en la oscuridad, como exponemos a continuación.

“Esferas de poder” ocultas y espiral criminal

Todo empezó a las 22.30 horas del día 24, cuando irrumpió en al bufete citado el terceto formado por José Fernández Cerrá, Carlos García Juliá y Fernando Lerdo de Tejada. El último  custodió la puerta y sus compañeros reunieron a los presentes al salón. Allí les encañonaron y les preguntaron sin éxito por Navarro (quien había marchado poco antes). Entonces les dispararon y huyeron dejando tres cadáveres -Enrique Valdevira, Luis Javier Benavides y Ángel Rodríguez- y seis heridos: Alejandro Ruiz-Huerta, Miguel Sarabia, Dolores González, Luis Ramos, Francisco Javier Sauquillo y Serafín Holgado (los dos últimos fallecieron el día siguiente).

Su entierro movilizó 200.000 personas en silencio en las calles de Madrid y, según el ministro Rodolfo Martín Villa, la demostración de dolor inclinó al gobierno a legalizar el Partido Comunista [PCE] el 9 de abril. Así, el atentado anticomunista paradójicamente facilitó la inserción de los comunistas a la nueva democracia.

atocha

Las investigaciones del crimen acreditaron vínculos de los verdugos con el secretario del Sindicato Provincial de Transportas, Francisco Albadalejo, quien manifestó que sólo quería dar “una lección” a Navarro. Fueron considerados cómplices Gloria Herguedas (compañera de Fernández) y el exlegionario Leocadio Jiménez.

El juicio se celebró en febrero de 1980 y la sentencia concluyó que los aludidos formaban un grupo autónomo con “abundantes armas”. Condenó a Albadalejo a 73 años como inductor; a 193 años a Fernández y García por los asesinatos; a Jiménez a más de 4 por tenencia de armas; Herguedas fue absuelta y Lerdo huyó en un permiso penitenciario. No osbtante, la Audiencia Nacional señaló que podía haber culpables sin juzgar y “grupos y esferas de poder” podían estar detrás el episodio.

El abogado de las víctimas, José Mª Mohedano, hizo esta reflexión: “todavía no he podido responderme […] a la pregunta de por qué les eligieron como víctimas. […] Pero sigo pensando que […] estas cosas no sucedieron al azar”, dadas las provocaciones que aquella semana se sucedieron “con una coincidencia tan concatenada”. Y es que Atocha fue el clímax de una espiral violenta iniciada el diciembre con epicentro en Madrid.

La “semana trágica” de 1977

El día 11 de aquel mes un comando del grupo maoísta GRAPO secuestró al presidente del Consejo de Estado, Antonio Mª de Oriol, y a cambio de su vida pidió liberar varios presos políticos. El gobierno no cedió y el GRAPO no mató a Oriol, pero le retuvo. La situación se complicó en la última semana de enero: el día 23 un ultraderechista mató de un disparo al estudiante Arturo Ruiz en una manifestación por la amnistía.

El día siguiente el GRAPO secuestró al teniente general Emilio Villaescusa, presidente del Consejo de Justicia Militar, que devino su segundo rehén. La misma jornada falleció la estudiante María Luz Nájera por el impacto a la cabeza de un bote de humo en una manifestación en protesta por la muerte de Ruíz y por la noche se produjo el crimen de Atocha. Esta tensión acabó el 11 de febrero, al ser liberados Oriol y Villaescusa. Pese a que sólo se puede trazar conjeturas, parece plausible pensar que existió algún vínculo entre los acontecimientos descritos por varias razones.

Cabos sin atar

Así, si bien el episodio criminalizó al conjunto de la ultradreta, desde este espectro se denunció una manipulación. Por ejemplo, Blas Piñar, líder de Fuerza Nueva, hacéis este apunte: “Si hay una cosa clara en la ‘matanza de Atocha’ son las personas que actuaron y las armas empleadas. Lo oculto está en otro aspecto: en los inductores y en los verdaderos móviles”. La afirmación, a pesar de ser exculpatoria, no se puede descartar al haber indicios de que el crimen podría no haber sido un acto aislado y espontáneo como pareció.

portada

Nuestro último estudio dedica tres capítulos a la “semana trágica” de enero de 1977.

En este aspecto, la noche de la matanza el despacho de Atocha no fue el único asaltado. La UGT afirmó que se quiso forzar un local suyo a las 22 horas y circularon otras informaciones parecidas en círculos feministas y laboralistas. También hubo incidentes: explotó un artefacto en la calle López de Hoyos y grupos ultraderechistas que recorrían calles obligaron a cantar el “Cara al sol” a clientes de establecimientos. El ambiente, según la periodista Victoria Ruego, fue “de una violencia y de una excitación aterradoras”.

Igualmente, según el sumario, uno de los asesinos, Fernández, llamó desde Almería poco antes de ser detenido a Muebles Laorga (o La Orga), un ente aparentemente comercial ubicado en un inmueble de Defensa que desapareció los meses posteriores al crimen. Además, en el juicio afloraron pasarelas entre ámbitos ultraderechistas y cuerpos de seguridad: algunos detenidos manifestaron tener “estrecha amistad” con los inspectores Antonio González Gay y Antonio González Pacheco (Billy el Niño), aunque luego se  desdijeron.

Llegados aquí, puede plantearse que la matanza tal vez pudo tener hitos ocultos desconocidos, que podrían ir desde crear un clima proclive a un golpe de estado o bien evitarlo al contrarrestar el efecto de los secuestros del GRAPO con violencia ultraderechista. Si bien estas conjeturas son indemostrables, José Miguel Ortí Bordás (entonces subsecretario de Gobernación) ha hecho esta valoración: “el indudable y poderoso impacto político” de Atocha “contrarrestó a efectos de opinión pública […] los secuestros de Oriol y de Villaescusa […]. Tampoco parece descabellado poder afirmar que este fenómeno permitió una especie de neutralización entre ambas actuaciones delictivas”.

En cualquier caso, hoy es difícil no coincidir con esta valoración de Ruiz-Huerta, superviviente de la masacre: “‘El caso Atocha’ se cerró. ¿Se cerró?: no sé. Tantas cosas quedan que será muy difícil que podamos cerrarlo entre todos”.

___

* Artículo publicado originalmente en catalán conel título “La massacre d’Atocha: els interrogants oberts”, en el diario catalán Ara (22/I/2017).