ENTREVISTA A EDUARDO GONZÁLEZ CALLEJA: “LOS AÑOS TREINTA FUERON LA ÉPOCA DORADA DE LA ULTRADERECHA ESPAÑOLA”*

diciembre 9, 2019

* Recuperamos esta entrevista publicada originalmente el 20 de abril de 2012 por petición de diversos lectores.

 

EDUARDO GONZÁLEZ CALLEJA es un historiador polifacético, que destaca tanto por su amplio conocimiento de la violencia política en la España contemporánea como de los grupos fascistas y de derecha radical en la Europa de entreguerras. En ambos temas es considerado un experto de referencia por sus estudios.

Y es que este profesor en la Universidad Carlos III  ha publicado un monumental fresco en lo que a España se refiere con sus excelentes trabajos, especialmente La razón de la fuerza. Orden público, subversión y violencia política en la España Restauración (1874-1917)  (CSIC, 1999);  El máuser y el sufragio. Orden público, subversión y violencia política en la crisis de la Restauración (1917-1931) (CSIC, 2005); y ahora Contrarrevolucionarios. Radicalización violenta de las derechas durante la Segunda República, 1931-1936 (Alianza).

El resultado es una extraordinaria  panorámica de la violencia política en nuestro país por su larga perspectiva cronológica, riqueza de datos e ingente consulta de fuentes. Por todo ello, hemos considerado de interés para nuestros lectores entrevistarle en relación a su última aportación, Contrarrevolucionarios,  que disecciona a la ultraderecha y derecha radical en la era republicana, incluyendo a la CEDA, a los monárquicos alfonsinos y carlistas, y a los movimientos fascistas.

Le agradecemos su amabilidad al contestar nuestras preguntas, que arrojan luz nueva sobre este espectro político a partir de su ambicioso y mas que recomendable estudio.

¿Por qué afirma que los años treinta fueron la época dorada de la extrema derecha española?

Tendemos a pensar que el franquismo fue el paraíso de la extrema derecha, pero sólo hay que ver la suerte que corrieron las diferentes tendencias contrarrevolucionarias, encorsetadas y mixtificadas bajo un régimen militar que les dio pocas opciones de desplegar una actividad política e ideológica independiente, para considerar seriamente que esto no fue así.

Pese a las apariencias, el franquismo no fue un paraíso para la ultraderecha.

Si pensamos en la extrema derecha como una opción independiente en un marco político pluralista, habríamos de convenir que nunca hasta los años treinta este segmento tan volátil del espectro político había tenido una caracterización contrarrevolucionaria tan plena, y unas lecturas políticas tan ricas y contrastadas. Y ello fue debido al desmoronamiento de la derecha liberal parlamentaria, a la debilidad de la derecha democrática (en su versión liberal-conservadora o social-cristiana) y al eclipse temporal como actores político-institucionales de la Iglesia, la Monarquía y el Ejército.

¿Por qué ha empleado el término “contrarrevolucionarios”?

Porque los diferentes sectores de la derecha manifestaron públicamente que su estrategia prioritaria era la lucha contra la revolución que identificaban in toto con la República democrática. Y ello es así por culpa de un malentendido fundamental: como atestiguan multitud de discursos de la época, los propios republicanos contemplaron la proclamación de la República como un hecho revolucionario.

En mi libro El máuser y el sufragio advierto que las jornadas del 12 al 14 de abril de 1931 no pueden conceptuarse ni como una transición ni como una insurrección, sino como una fiesta popular revolucionaria. Para la opinión republicana, el establecimiento de una República democrática que desplegaba una amplia voluntad reformista era un signo de ruptura total con el pasado que merecía tal apelativo.

Las derechas radicalizadas tomaron buena nota, y muy pronto (ya durante el debate del texto constitucional) se manifestaron en contra de este proyecto, atacando indistintamente República, democracia y revolución desde una perspectiva contrarrevolucionaria explícitamente asumida por todas sus tendencias.

 ¿Por qué  las diversas organizaciones derechistas no establecieron un proyecto común ?

Porque mostraron una sorprendente sintonía en los medios para acabar con la República, pero una fuerte discrepancia en cuanto a los fines, esto es, al régimen resultante del asalto a la democracia. Las derechas coordinaron su táctica antirrevolucionaria en diversas ocasiones (la más llamativa, antes del verano de 1936, fue en octubre de 1934), pero no consensuaron una alternativa contrarrevolucionaria aceptable para todas las tendencias.

A pesar de los debates doctrinales que implicaron a las diferentes familias de la derecha en revistas como Acción Española, existían notables discrepancias entre el modelo de Estado totalitario falangista, la “monarquía militar” del alfonsismo o el corporativismo carlista y cedista. Todas estas querellas se aparcaron cuando las distintas tendencias derechistas aparcaron sus diferencias para intervenir en el complot militar en situación subordinada. A cambio, hubieron de aceptar el proyecto político propuesto por el sector golpista del Ejército. Creyeron que era una solución provisional, pero Franco se ocupó de hacerlo perdurar, al precio del sacrificio parcial de los proyectos contrarrevolucionarios elaborados por los grupos civiles.

Habitualmente se considera al falangismo como el punto de partida del “fascismo español”. ¿Debemos matizar tal idea?

En efecto. La distinción clásica entre fascismo-movimiento y fascismo-régimen podría extenderse para hablar de una cultura fascista española que ni arranca del falangismo ni se deja atrapar en exclusiva en la historia de este partido.

Además de los antecedentes que podríamos calificar de “prefascistas”, y que pueden rastrearse en los años diez y veinte (en los grupos de La Acción o La Traza, o el primorriverismo, que estudié con Fernando del Rey en La defensa armada contra la revolución, 1995), no deben desdeñarse las experiencias precursoras de La Conquista del Estado de Ramiro Ledesma, las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica de Onésimo Redondo o el Movimiento Español Sindicalista de José Antonio Primo de Rivera. Falange Española de las JONS fue el resultado —un poco artificioso, si se quiere— de la unión de todas estas tendencias.

De ahí su errática trayectoria y sus repetidas crisis en 1934-35, hasta que la coyuntura absolutamente imprevista de la guerra civil le brinde la oportunidad de convertirse en el gran partido único de masas del fascismo español.

¿Hasta qué punto las organizaciones de aquella época dejaron un discurso que perduró en la ultraderecha del siglo XX (y eventualmente XXI)?

Tras plantear la salvedad de que los discursos contrarrevolucionarios de las derechas españolas de los años treinta fueron convergentes, pero en absoluto idénticos, podemos constatar que dichos discursos han impregnado profundamente la cultura política de la ultraderecha española más tradicionalista y nostálgica del pasado hasta épocas relativamente recientes. Creo que el punto de no retorno fue el fracaso del golpe de 1981.

Como los grupos ultraderechistas de otras latitudes (Italia o Francia, por ejemplo), la extrema derecha española hubo de reinventarse en un sentido menos fascista y tradicionalista para instalarse en un cierto populismo y una aceptación instrumental de la democracia liberal. Pero la gran novedad es el abandono del corporativismo y el intervencionismo estatal para convertirse al neoliberalismo más feroz.

La cadena Intereconomía, como la COPE, reflejaría a una ultraderecha española que se asemeja a los neocon o a la derecha religiosa americana.

Ahora, la ultraderecha que no está necesariamente en el PP se asemeja más a los neocon o a la derecha religiosa americana que al viejo franquismo. Sólo hay que ver Intereconomía o la COPE para constatarlo.


CUATRO OBRAS SOBRE VOX PUBLICADAS EN 2019

diciembre 6, 2019

Acto de Vox con su cúpula dirigente en el Palacio de Vistalegre en octubre de 2019 (foto de Álvaro García Atlas).

 

ACTUALIZAMOS AQUÍ LA ENTRADA PUBLICADA EL 25 DE NOVIEMBRE SOBRE LIBROS RELATIVOS A VOX. En diciembre de 2018 habíamos abordado ya la cuestión en  Vox habla sobre Vox. Tres libros para conocer el partido”. Al abordar de nuevo este aspecto hace dos semanas comentamos tres títulos aparecidos desde entonces y se nos pasó por alto un ensayo de Miguel Urbán que ahora añadimos a la información entonces proporcionada.

La sorpresa Vox

John Müller, (coordinador), La sorpresa Vox. Prólogo de Arcadi Espada (Deusto, Barcelona, 2019).

Esta obra es un Instant Book colectivo (reúne 10 colaboraciones) para explicar el crecimiento inesperado de Vox en los comicios andaluces del 2-D de 2018, cuando el partido hizo una eclosión espectacular al obtener 395.185 votos (10.9% del total) y 12 escaños.

Como sucede en obras realizadas con premura los textos son de calidad desigual, obra de académicos y periodistas mayoritariamente colaboradores de El Mundo (siete de los autores colaboran en este medio, uno en El Español y otro en Libertad Digital). El conjunto de trabajos, pese a sus limitaciones, ofrece una radiografía limitada del partido en el momento que es interesante para comprender su ascenso en los comicios autonómicos, proporcionando algunas claves que puede ignorar un lector desconocedor de la realidad andaluza. De esta forma, entre otros aspectos ofrece un perfil sociológico de su electorado o una aproximación a cómo Vox logró un apoyo substancial en el campo andaluz, incidiendo en aspectos como la caza y la tauromaquia.

Por cortesía de la editorial puede accederse aquí al sumario y a la contribución de Narciso Michavila (presidente de GAD3) sobre el electorado de Vox en PDF: La_sorpresa_Vox

España vertebrada

Fernando Sánchez Dragó. Santiago Abascal. España vertebrada (Barcelona: Planeta, 2019).

Libro entrevista del célebre y controvertido ensayista y escritor Sánchez Dragó con el líder de Vox, Santiago Abascal, a cuyos encuentros asiste el adlátere de este último, Kiko-Méndez Monasterio, que tercia de forma aleatoria en las conversaciones. El autor y entrevistador manifiesta de forma explícita sus simpatías hacia su entrevistado y el partido que lidera.

Aunque la obra es inevitablemente repetitiva en cuestiones ya planteadas en otro libro entrevista que hemos comentado en este blog (Hay un camino a la derecha), permite adentrarse más en las ideas de Abascal. De este modo, podemos constatar su concepción emocional y épica de la política, pues considera que esta última debe conectar “con los sentimientos y las convicciones: el honor, el patriotismo y cosas así”. Afirma así que “la política no es solo el plan de urbanismo, ni el horario escolar, ni el alumbrado de las calles. Todo eso a mí  nunca me ha interesado, aunque he sido concejal durante ocho años. Son debates en los que me da igual una cosa que su contraria. Y no me importa decirlo, aunque escandalice” (p. 43).

Entre otras cuestiones, Abascal muestra también sus dudas sobre el papel atribuido al magnate George Soros en la promoción de la inmigración desde ámbitos de ultraderecha (“¿Pero qué se le ha perdido a un señor como Soros en semejante barrizal?”, p. 57) o sobre una eventual alianza con Vladimir Putin (“sigo sin entender por qué Vox […] debería acercarse a Putin”, p. 95). También se constata su afán de prudencia en el ámbito de la economía (“no vaya a ser que nos la carguemos y el remedio sea peor que la enfermedad”, p. 130).

Vox. Entre el liberalismo conservador y la derecha identitaria

Pedro Carlos González Cuevas, Vox. Entre el liberalismo conservador y la derecha identitaria (La Tribuna del País Vasco, noviembre de 2019 [2ª ed.], San Sebastián).

El autor es un profesor universitario conocido experto en el estudio de la derecha española y sus distintas tradiciones. En este caso no nos hallamos ante un estudio académico sino ante un documentado ensayo partidista, pues González Cuevas manifiesta su empatía hacia lo que -desde su óptica- Vox y su ideario encarnan en el ámbito de la derecha española. Afirma en tal sentido  que “la aparición de un nuevo partido político como VOX debe ser celebrada” (p. 13) en la medida que encarna una respuesta y protesta “contra lo más caduco y cínico del conservadurismo español contemporáneo, una derecha permanentemente disfrazada de ‘centrismo’” (p. 279).

Desde tal perspectiva la obra se estructura en dos partes. La primera ocupa las primeras cien páginas y pretende trazar el contexto que explica el surgimiento de Vox. La segunda ocupa unas 170 páginas y se centra en el análisis de Vox: su eclosión y evolución hasta los comicios del 26-M. Esta es la más interesante, más allá de las consideraciones ideológicas presentes en el análisis. Lo apuntamos en la medida que su exposición se basa en el recurso a una abultada hemeroteca (el texto incorpora las referencias de las fuentes citadas) que permite seguir la evolución del partido desde sus orígenes hasta los pactos postelectorales del 26-M.

En las conclusiones el autor señala el dilema no resuelto que afrontaría Vox: su apuesta por un liberalismo económico asociado a un conservadurismo moral que “solo puede ser funcional en sociedades como Estados Unidos, pero no en Europa, y mucho menos en España” (p. 284), alejándo al partido de un eventual electorado obrero y de izquierdas.

La emergencia de Vox. Apuntes para combatir a la extrema derecha española

Miguel Urbán Crespo, La emergencia de Vox. Apuntes para combatir a la extrema derecha española, Sylone, Barcelona, 2019, 184 pp.

 

Como se indica en el título, este ensayo es una obra de combate, y su autor, Urbán, ha sido fundador de Izquierda Anticapitalista y de Podemos, siendo actualmente eurodiputado de Unidas Podemos.

Pese al planteamiento no académico de la obra y abiertamente beligerante con Vox, consideramos que es interesante por dos cuestiones. Por una parte, porque focaliza el interés del lector o lectora en cuestiones carentes de un abordaje substancial en relación a Vox que carecen aún de análisis de calado, como es el caso de la lucha de Vox contra lo que este partido denomina “ideología de género” o el universo digital que rodeó la eclosión de la formación. Por otra parte, el texto remite a una bibliografía que es un tanto opaca para el lector no avezado en la temática y que puede ser de su interés, como  Neofascismo. La bestia neoliberal (2019) o Spanish Neocon (2012). Ello hace que el libro, de pequeño formato, pueda ser útil a quien tenga interés por la nueva extrema derecha española que encarna Vox.


EL VOTO A LA DERECHA ANTI-INDEPENDENTISTA EN CATALUÑA EL 10-N

diciembre 2, 2019

Santiago Abascal, líder de Vox, e Ignacio Garriga. su dirigente en Cataluña (foto de CG).

 

LA TENDENCIA DEL BLOQUE DE DERECHA ANTI-INDEPENDENTISTA (C’S, PP Y VOX) EN CATALUÑA contradice a la que impera en el resto de España al conocer un declive desde los comicios de 2016, pero se radicaliza y pierde autonomía en relación a Madrid con la implosión de C’s. Veámoslo.

1. Declive lento

Constatamos und escenso en su resultado global desde los comicios legislativos de 2011, previos al estallido del independentismo de masas. Entonces el voto total al PP y a UPyD (pues C’s no concurrió a los comicios) sumó el 21.8% (11 escaños). En los de 2015 (ahora también con C’s y Vox presentes) logró el 24.3% (10 escaños), cifra que perduró en los de 2016 (24.2%, 11 escaños). Sin embargo, experimentó una caída en las elecciones del 28-A (20.8%, 7 escaños) que las del 10-XI ha rubricado (19.3%, 6 escaños).

En suma, los discursos más intransigentes ante cualquier trato con el independentismo tienen aquí un resultado discreto y dibujan un espacio político más flexible.

2. Radicalización

Pese a ello, en el seno de este bloque gana protagonismo Vox, que el 28-A logró un escaño (3.6%) que duplicó el 10_N (6.3%). Este partido modula un nacionalismo esencialista que ha incorporado temas de la ultraderecha europea (como la crítica en la UE o la denuncia de la “invasión migratoria”). Es un actor emergente potencialmente muy disruptivo, dado que quiere enmendar substancialmente la Carta Magna (a pesar de ser “constitucionalista”) y ha sido capaz de marcar la agenda del conjunto de la derecha y condicionar los temas de debate público.

Si la presencia institucional de Vox se consolida y perdura, puede transformar la política española de forma irreversible.

 

Infografía de los resultados del 10-N en Cataluña de cronicaglobal.elespanol.com

3. “Sucursalización”

La implosión espectacular de C’s, que en Cataluña pasa de 5 a 2 escaños, supone otro cambio: la pérdida de autonomía substancial de este bloque. C’s tenía sus raíces en Cataluña y había conseguido acontecer un “partido bisagra” de ámbito estatal capaz de gobernar con PP y PSOE. Su crisis hace que se afirme la “sucursalización” de este ámbito político, al depender el PP y Vox orgánicamente de las direcciones estatales, hecho visible en que la candidata barcelonesa de los populares -Cayetana Álvarez de Toledo- vive a Madrid, mientras Vox considera que se ha uniformizar el Estado.

A la vez, la baja de C’s y los resultados de Vox prácticamente aseguran la presencia de este último partido en el parlamento en los próximos comicios catalanes.

Conclusión

En suma, las tres fuerzas de este sector (PP, C’s y Vox) en estos comicios han competido por un espacio político que tiende a reducirse, a la vez que parecen equilibrarse los apoyos de las tres formaciones: 7.4% el PP, 6.3% Vox y 5.6% C’s.

Ello apunta que asistimos a una aparente reconfiguración de sus dinámicas internas y de su correlación de fuerzas en detrimento del partido naranja que los futuros comicios corroborarán o descartarán.

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* Versión más extensa del artículo publicado originalmente en catalán: Xavier Casals, “La dreta: declivi, radicalització i sucursalització”, Ara.cat (11/XI/2019).


VOX DINAMITA A LA DERECHA

noviembre 17, 2019

Ilustración de Leonard Beard para este artículo publicada en El Periódico.

 

EL PROGRESO DE VOX EL 10-N, QUE PASA DEL 10.1% DEL VOTO (24 ESCAÑOS) AL 15% (52), afianza el liderazgo de Santiago Abascal y y fractura de forma profunda el bloque de la derecha. Su crecimiento noquea a Cs, cuyo voto cae del 15,8% (57) al 6,7% (10), resultado que ha provocado la dimisión de su presidente, Albert Rivera. A la vez, Vox cortocircuita la recuperación del PP que dirige Pablo Casado. Este pasa del 16,7% (66) al 20,8% (88), pero queda lejos de sus expectativas (100-110) y mantiene una competición reñida con Abascal en varias provincias, quien le supera en Murcia y Ceuta. Vox, pues, ha roto los equilibrios internos de la derecha española en su provecho y, como analizaremos, lo ha conseguido con su antisecesionismo catalán.

Vox es el gran vencedor en la derecha

Sin embargo, su voto es volátil. En las elecciones europeas del 26-M perdió casi la mitad del logrado el 28-A (pasó del 10,1% al 6,2%). Además, según el CIS, en julio cayó al 3,3% y en octubre, antes de conocerse la sentencia de los líderes independentistas, era el 7,9%. En la campaña electoral, Vox vendió sus temas (antisecesionismo, ‘invasión migratoria’, ‘guerra cultural’) con oposición escasa: la derecha orbitó en torno a su discurso y la izquierda lo usó para movilizar a sus votantes y alcanzó el 15%. Lo hizo posiblemente al capitalizar la oposición a exhumar el cadáver de Franco y, sobre todo, al secesionismo catalán. Y es que Vox fue el ‘partido del castigo’ del independentismo por excelencia: clamó por suprimir las autonomías, por declarar el estado de excepción en Catalunya y por encarcelar a su presidente. PP y Cs quisieron rivalizar aquí con Vox, lo que –como veremos- fue un grave error.

El PP tocado y Cs hundido

Cs ha perdido 2,5 millones de electores, de los que 1,5 habrían apoyado a PP y Vox, refugiándose el resto en la abstención. Tal resultado puede poner fin al cuarto intento de crear un partido bisagra entre PP y PSOE que facilite la gobernabilidad del país sin recurrir a nacionalistas vascos y catalanes. Ese eventual fracaso de Cs, que agrandaría el campo de juego de Vox, se sumaría a los precedentes del Centro Democrático y Social (CDS) que lideró Adolfo Suárez (1982-1991); del Partido Reformista Democrático (PRD) que apadrinaron Miquel Roca y Jordi Pujol (1986); y de Unión Progreso y Democracia (UPyD) que acaudilló Rosa Díez (2007-2015).

Por su parte, el PP queda seriamente afectado por el ascenso de Vox (que ahora puede recurrir leyes al Tribunal Constitucional al superar los 50 escaños y estará en la Mesa del Congreso). Le impide recuperarse para ser una clara alternativa de Gobierno y limita sus movimientos, pues Vox denunciará todo trato de Casado con Pedro Sánchez como una cesión vergonzosa (especialmente si es sobre Catalunya) para erosionar su voto. El PP, pues, deberá medir sus pasos.

Catalunya, la clave

En la creación de este escenario, Catalunya ha sido central. Para comprenderlo debemos tener presente que desde la derecha ha sido recurrente la denuncia de la amenaza secesionista y de diseños conjuntos del PSOE y nacionalistas periféricos para liquidar el Estado. En el 2005 Mariano Rajoy afirmó que con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se asistía “a un plan muy elaborado para el desmantelamiento del Estado según las directrices que imponen algunas minorías nacionalistas y muy particularmente el Gobierno tripartito de Catalunya”. Y este julio, Rivera alertó de la existencia de un “plan” de Sánchez para “liquidar el Estado constitucionalista” con una “banda” que incluía a los secesionistas que apoyaron su investidura.

Pero PP y Cs no pueden llevar tal argumento al extremo, como hace Vox, pues -al fin y al cabo- son partidos de Gobierno y deben contener su radicalismo verbal. En cambio, Vox obtiene el máximo rendimiento del tema, ya que la defensa de la nación española es su razón de ser y le quedan lejos las responsabilidades de Gobierno. De este modo, su belicoso antiseparatismo es su motor: justifica derogar las autonomías (eje de su programa) y su populismo punitivo contra el separatismo (que plasma el lema “Torra a la mazmorra”) galvaniza a sus seguidores. Así las cosas, Cs y PP se han lanzado a una competición suicida con Vox en este ámbito: incapaces de superarle en radicalidad (su demanda de aplicar el artículo 155 resulta mojigata ante el discurso de Abascal), han dado centralidad y respetabilidad al mensaje de Vox y le han transferido parte sustancial de sus votos. Esta torpeza explica en gran medida los resultados del 10-N y el batacazo de Cs debería ser aleccionador al respecto. Veremos si es así.

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* Artículo publicado originalmente en El Periódico (14/XI/2019): Xavier Casals, “Vox dinamita a la derecha”. La imagen del inicio de este post procede del mismo.


LOS POBRES Y LA PATRIA: ABASCAL RECURRE AL LÍDER JONSISTA RAMIRO LEDESMA IGUAL QUE LE PEN RECURRIÓ AL LÍDER SOCIALISTA JAURÈS

noviembre 14, 2019

La cantante Rosalía y Santiago Abascal, que han protagonizado un rifirrafe en Twitter (imágenes de EFE).

 

“PARA LOS ESPAÑOLES MÁS HUMILDES, ESPAÑA ES SU ÚNICO PATRIMONIO. Solo los ricos pueden permitirse el lujo de no tener patria”. La prensa ha otorgado gran eco a esta frase de Ramiro Ledesma Ramos que ha empleado Santiago Abascal, líder de Vox. Se ha hecho viral a partir de su rifirrafe con la cantante Rosalía en Twitter.

Así las cosas, nos ha parecido importante recuperar esta entrada del 20 de julio de 2014 en la que analizábamos cómo Marine Le Pen empleó una frase similar del líder socialista Jean Jaurès (“Para quien no tiene nada, la Patria es su único patrimonio”) en lo que fue una estrategia de “giro a la izquierda” del partido.

Ello testimonia que el discurso de Vox no es una singularidad, sino que se enmarca en las mismas coordenadas que el de formaciones afines europeas, en este caso en busca del voto obrero.

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JEAN JAURÈS O EL GRAN LÍDER DEL SOCIALISMO FRANCÉS REIVINDICADO POR MARINE LE PEN

198-10

Mítin del líder socialista Jean Jaurès.

CUANDO SE CUMPLE UN SIGLO DEL INICIO DE LA GRAN GUERRA, la figura del líder socialista Jean Jaurès (1859-1914) cobra renovada actualidad. Éste, fundador de L’Humanité en 1904, fue célebre no solo como líder de masas, sino por su oposición al conflicto y a la conrovertida implantación del servicio militar obligatorio de tres años.

Un crimen sin castigo

Su antimilitarismo impulsó al extremista nacionalista Raoul Villain a asesinarle el 31 de julio de 1914. Villain pertenecía a la Ligue des jeunes amis de l’Alsace-Lorraine y esa jornada disparó a Jaurès causándole la muerte.

1914El lector interesado en el tema puede ver una aproximación al clima prebélico de Francia y al posicionamiento que mantuvo Jaurès en una obra del historiador Max Gallo que ha sido recientemente traducida: 1914.

Se da la circunstancia de que Villain fue juzgado en 1919 por el crimen y resultó absuelto en un proceso escandaloso. Posteriormente se estableció en España y en 1936 fue asesinado por un republicano o anarquista español.

Hoy el legado de Jaurès es objeto de polémica, no solo entre la izquierda, sino que el Front National también ha querido apropiarse de su figura.

Jaurès reivindicado desde el “marinismo”

Por una parte, Jaurès ha sido exaltado por el Front de Gauche como líder socialista y pacifista opuesto a la guerra (como muestra este cartel) y afirma que de haber vivido hoy habría apoyado a esta formación, algo lógico desde las filas de la izquierda.

Jaures-Front de Gauche

Por otra parte, Jaurès también ha conocido una reinvidicación política chocante en el 2009: la del Front National. La formación reivindica al líder socialista desde el prisma patriótico, mediante una frase del mismo que hace énfasis en la patria: “Para quien no tiene nada, la Patria es su único patrimonio”.

Jaures-FN

Louis Aliot, compañero sentimental de Marine Le Pen y líder frentista, ensalzó en estos términos al líder izquierdista:

En un momento en que muchos de nuestros compatriotas conmemoran sesquicentenario del nacimiento de Jean Jaurès (1859-1914) este año, esta es una forma de recordar que hoy en día el único partido político en Francia que defiende los valores de la justicia social y el humanismo es el Frente Nacional“.

La reinvención “republicana” e izquierdista del FN

¿Cómo entender esta lectura política de Jaurès? Ésta debe ubicarse en el giro del FN liderado por Marine Le Pen hacia la asunción oficial de valores republicanos y de búsqueda de un electorado de izquierdas.

marchais-530x451De este modo, el FN también ha hecho suyas manifestaciones del líder histórico del comunismo francés, Georges Marchais (izquierda).

Marine Le Pen, en su libro Pour que vive la France (2012) citó fragmentos de una carta escrita por éste en 1981 al rector de la Gran Mezquita de París en la que su figura se proyectaba poco menos como la de un frentista avant la lettreAsí, en la misiva mencionada, Marchais sostenía que debía frenarse la inmigración por el riesgo de que llevara a trabajadores al paro (ver pp. 145-146).

Pero Le Pen silenció en su reproducción la condena explícita que Marchais hizo en ella de la xenofobia: “lo que nos guia es la [...] solidaridad de los trabajadores inmigrantes. Todo el contrario del odio y la ruptura”, escribió.

Más de estas obvias manipulaciones, lo que nos interesa destacar es que el FN se ha convertido en una formación maleable y dispuesta a avanzar hacia la derecha y la izquierda en busca de electorado potencial. Para ello no duda en reivindicar figuras políticas como las de Jaurès o Marchais y presentarse como una fuerza netamente republicana.

 

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De este modo, el FN incluso ha sumado a su arsenal iconográfico el célebre cuadro de Eugène Delacroix “La libertad guiando al pueblo”. Lo han hecho sus juventudes empleando el gráfico lema “La Resistencia [al sistema] somos nosotros con Marine Le Pen”.

Conclusión

Consideramos importante destacar esta evolución, ya que desde nuestra óptica se equivocan quienes insisten en presentar la extrema derecha de hoy como una mera reedición maquillada de los fascismos de entreguerras.

En este sentido, sus análisis obvian su capacidad de reinvención y reposicionamiento ideológico, algo que la convierte en un fenómeno político nuevo. Ello puede aparejar una incapacidad para entender los mecanismos de éxito de estos partidos.


EL ADOQUÍN DE RIVERA, MUNICIÓN PARA VOX

noviembre 8, 2019

Ilustración de María Titos para este artículo en El Periódico (6/XI/2019)

 

DURANTE EL DEBATE TELEVISADO ESTE LUNES Albert Rivera exhibió un adoquín que habrían lanzado manifestantes de la plaza de Urquinaona a la policía. La imagen de Rivera y su loseta se hizo viral, pero es probable que no le aporte un alud de votos, pues -según las encuestas- Santiago Abascal, líder de Vox, le estaría substituyendo como gran beneficiario del antisecesionismo. De confirmarlo las urnas, el 10-N asistiremos a la substitución del nacionalismo español desacomplejado de Cs, de marchamo liberal, por el esencialista de Vox. De este modo, como analizamos a continuación, podría empezar a concluir una etapa política iniciada en el 2006.

Cs y UPyD: la extraña pareja

Ese año se constituyó Cs en Catalunya liderado ya por Rivera y en los comicios catalanes celebrados entonces obtuvo tres escaños que revalidó en los del 2010. Hizo bandera de los derechos lingüísticos de los castellanohablantes y se declaró contrario al nacionalismo catalán desde un claro nacionalismo español (visible en su lema ‘Catalunya es España. Tú lo piensas, nosotros lo decimos’). Aunque se autodefinió de centro-izquierda y socialdemócrata, en las elecciones europeas del 2009 se coaligó con el partido conservador y euroescéptico Libertas.

A la vez, fue el referente de una formación similar surgida contra el nacionalismo vasco en el 2007, Unión, Progreso y Democracia (UPyD), que lideró la exsocialista Rosa Díez. Este partido y Cs, incapaces de pactar, protagonizaron una pugna surrealista que plasmaron sus lemas en los comicios europeos de 2014: ‘La unión hace la fuerza’ (UPyD) y ‘La fuerza de la unión’. Finalmente se impuso electoralmente Cs, con un Rivera jaleado como líder de la “resistencia constitucional” en Catalunya.

Rivera y la ‘operación Roca’ al revés

Ello le permitió protagonizar una suerte de ‘operación Roca’ a la inversa. Tal expresión designó en 1983 el apadrinamiento por CiU del Partido Reformista Democrático (PRD), que acaudilló Miquel Roca. Concebido como “una propuesta catalana para la modernización del Estado”, el PRD debía ser una bisagra centrista entre PSOE y PP. Pero fracasó en las elecciones de 1986 (0,9% del voto) y desapareció. Desde tal óptica, el 2015 fue el turno de una ‘operación Rivera’: ese año la reacción contra el proceso secesionista catalán catapultó a Cs al Congreso de los diputados (13,9%) como aparente partido bisagra de PP y PSOE.

En sintonía con este marco, en el 2017 Cs se definió como “constitucionalista, liberal, democrático y progresista”. Pero en los comicios de Andalucía del 2019, en los que Vox emergió institucionalmente (10,9%), Cs empezó a virar a la derecha al formar un gobierno allí con el PP con apoyo de Abascal. Y tras las elecciones del 28-A un Cs crecido (15,8%) se negó a pactar con el PSOE al apostar por substituir a un PP a la baja (16,6%) como gran partido del centroderecha.

Vox: ¿Llega y gana?

En tal escenario, el contundente antisecesionismo de Abascal ha superado al de Rivera y Pablo Casado. Pero mientras el PP ha sobrevivido como gran partido, Cs parece hundirse ante Vox. Su demanda de aplicar un ‘155 premium’ en Catalunya (compartida con Casado) palidece ante la supresión de las autonomías que reclama Vox y su petición de declarar el estado de excepción. También el liderazgo antisecesionista de Rivera parece sucumbir ante el de Abascal. Este, nacido en Amurrio, se forjó en los ámbitos más duros del PP vasco y porta pistola, un recuerdo de las amenazas que recibió de ETA. Además, Vox lideró el castigo al independentismo al representar a la acusación popular en el juicio a los líderes independentistas. Por consiguiente, Vox rentabiliza hoy la protesta antisecesionista en España al situarla los sondeos como tercera o cuarta fuerza. El adoquín de Rivera es, pues, munición para un Abascal a quien se ha aludido como eventual vicepresidente de un Gobierno que liderase el PP si las urnas lo permitieran.

De Cs a Vox: un cambio decisivo

Ahora bien, Vox defiende un patriotismo esencialista muy distinto al “patriotismo constitucional” de Cs. Abascal escribió en el 2008 -con el filósofo Gustavo Bueno- que la nación designa a los vivos y “a los muertos que la constituyeron y mantuvieron, y a los hijos que aún no han empezado a vivir”, por lo que “el Pueblo no puede decidir, y menos aún una parte suya, sobre la Nación española”. En suma, Vox quiere preservar una España cuyo origen se diluye en el tiempo contra el secesionismo y una supuesta “invasión migratoria”. Así las cosas, su más que probable ‘sorpasso’ de Cs este domingo transformará por completo la política española.

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* Artículo publicado originalmente en El Periódico 6/XI/2019): Xavier Casals, “El adoquín de Rivera, munición para Vox”. La imagen del inicio de este post procede del mismo.


CINCO INCÓGNITAS DE VOX QUE DESVELARÁ EL 10-N

noviembre 3, 2019

 

“España siempre”, el lema de la campaña de Vox.

 

LOS COMICIOS DEL 10-N COMPLETARÁN UNA SECUENCIA ELECTORAL que nos permitirá observar si Vox logra resolver algunas de sus asignaturas pendientes y le afectarán sus pactos de gobierno y también abandonos y el escándalo  mediático asociado a la actividad profesional de Rocío Monasterio e Iván Espinosa de los Monteros.

1. ¿Logrará mantener o ampliar su electorado del 28-A?

Vox ha tenido un apoyo muy volátil. Como ya señalamos en nuestro análisis del partido tras la triple cita electoral del 26-M, en los comicios europeos perdió casi la mitad de los votos (el 48.1%) que obtuvo el 28-A, al pasar estos de 2.677.173 (10.1%) a 1.388.681 el 26-M (6.2%).

Ahora es imposible hacer un proyección verosímil, pues el reciente sondeo del CIS (elaborado antes de conocerse la sentencia de los líderes independentistas) le otorga un descenso notable de apoyos y obtendría el 7.9% del voto (entre 14 y 21 escaños). Ello contrasta con la tendencia alcista que sondeos recientes atribuyen a Vox, que incluso podría superar a C’s de modo holgado. Esta última tendencia sería lógica, en la medida que la formación se habría beneficiado de las protestas que ha tenido la sentencia mencionada en Cataluña y de la oposición que ha generado la exhumación del cadáver de Franco en sectores sociales que podrían ser significativos. Así las cosas, solo la noche del 10-N será posible constatar la base electoral del partido.

2. ¿Persistirán sus “agujeros negros” territoriales?

Los resultados del 28-A plasmaron que Vox estaba ausente del País Vasco, Navarra, Galicia, las Islas Canarias y en Cataluña solo tuvo un escaño. Un mes después, las elecciones autonómicas del 26-M reflejaron que tampoco está presente en Extremadura, Castilla la Mancha, La Rioja y solo obtuvo un diputado en Castilla y León. A la vez, ingresó en 27 de las 50 capitales provinciales, poco más de la mitad.

Veremos ahora si esta cartografía del voto se mantiene o, por el contrario, si aumentan los “agujeros negros” o  estos retroceden. De este modo, veremos si se configuran bastiones voxistas, como podría ser el eventual caso de Murcia,  o si -por ejemplo- su apoyo en Cataluña se mantiene (pues el CIS advierte la posible pérdida de su escaño).

3. ¿Diversificará su base electoral captando voto obrero?

Vox no parece haber hecho un agujero entre el electorado obrero: Como apuntó un análisis de eldiario.es tras el 26-M, este  partido “no ha logrado entrar en los cinturones rojos de las ciudades y logra los mejores resultados en los barrios más adinerados de los grandes ayuntamientos”. Esta era el resumen de un análisis del voto que cosechó el partido “en las 16 ciudades españolas más pobladas”, constatando  que Vox captó “sus mejores registros en los barrios más ricos de las grandes ayuntamientos. En las áreas urbanas con rentas superiores a 50.000 euros el partido de extrema derecha obtuvo el 8,63% de los votos”. No es, pues, casualidad que Santiago Abascal haya iniciado su campaña en la segunda urbe catalana en población, L’Hospitalet, en busca del voto obrero: “Estamos aquí para tender la mano a la gente que con buena fe votó a los socialistas y hoy se sienten traicionados”, manifestó el líder de Vox.

4. ¿Le pasarán factura  sus pactos de gobierno con PP y C’s?

Pese a que Vox criticó al PP (que bautizó como la “derechita cobarde”) y a C’s (que designó como la “veleta naranja”), lo cierto es que el bloque formado por estos tres partidos ha actuado con una disciplina política más que notable y no se ha perdido ningún posible gobierno local o autonómico allí donde podían sumar. Por consiguiente, cabe pensar que el complejo equilibrio que mantiene Vox entre su carácter de partido de protesta y de gobierno puede pasarle factura en las urnas.

5. ¿Le afectarán de modo negativo deserciones y escándalos?

Vox ha conocido diversas deserciones, algunas muy sonadas, como la de la diputada Malena Contestí, que emitió duras críticas hacia la formación. Asimismo, han aparecido diversas informaciones sobre el desarrollo de las actividades profesionales de dos de sus líderes, Rocío Monasterio e Iván Espinosa de los Monteros que afectan a su transparencia, ética y cumplimiento de la legalidad. Cabe pensar que todo ello puede afectar a los resultados del partido.

Conclusión

En definitiva, la noche del 10-N empezaremos a tener una radiografía más clara de Vox en cuanto a sus bases electorales y territoriales.  Asimismo, podremos constatar si le pasan factura escándalos, deserciones y pactos de gobierno con el PP y C’s, sus paradójicos “aliados-enemigos”.