¿RESURGE EN ESPAÑA LA ULTRADERECHA?*

octubre 15, 2017

Manifestantes de ultraderecha (foto de EFE en www.eldiario.es).

LAS AGRESIONES ULTRADERECHISTAS QUE TUVIERON LUGAR CONTRA MANIFESTANTES DE IZQUIERDA E INDEPENDENTISTAS EL 9 DE OCTUBRE EN VALENCIA han puesto sobre la mesa una pregunta recurrente: ¿Asistimos finalmente al ascenso de la extrema derecha en España? La cuestión es pertinente en la medida que el episodio citado fue precedido por otros dos llamativos. Uno fue que entre los asistentes a la concentración multitudinaria de Barcelona del 8 de octubre figuraban colectivos extremistas y se profirieron insultos a los Mossos y gritos de “Puigdemont a prisión” (que desautorizó Sociedad Civil Catalana, entidad convocante). Otro sucedió en Zaragoza el 24 de septiembre. Entonces hasta 600 ultraderechistas se agruparon en un pabellón donde se celebraba una asamblea de cargos electos de toda España convocada por Podemos y la presidenta de las Cortes de Aragón fue agredida por los concentrados con una botella de agua.

Aparentemente, pues, la extrema derecha parece rebrotar. Pero tal percepción no se ajusta necesariamente a la realidad, lo que argumentamos mediante las respuestas a tres cuestiones planteadas a continuación.

1. ¿El independentismo hace crecer las filas de la ultraderecha?

Debemos tener en cuenta que una cosa es que el separatismo catalán movilice y galvanice a este sector ideológico y otra muy distinta es que sus partidos logren presencia institucional significativa. En este aspecto es importante destacar que el separatismo ha sido un enemigo esencial de la extrema derecha española desde sus orígenes en el siglo XX. Y -por ejemplo- José Antonio Primo de Rivera en 1934 ya manifestó literalmente que un a “República independiente de Catalunya” no era “nada inverosímil”. Por tanto, no debe sorprender la vistosa combatividad ante el separatismo del ultranacionalismo español.

Ahora bien, que esta última se convierta en votos es harina de otro costal por dos razones. Una es que desconocemos la magnitud de sus seguidores: si bien los incidentes que estos protagonizan generan una cobertura mediática amplia, sus autores pueden reducirse a unos centenares. En este sentido, se da la paradoja de que la ultraderecha es una minoría institucionalmente irrelevante, pero de visibilidad desmedida. La segunda razón es que aunque sus seguidores aumenten no tiene porqué producirse de forma mecánica un salto cualitativo de sus siglas en votos.

2. ¿La crisis actual puede crear un espacio a la derecha del PP?

Es imposible ofrecer una respuesta clara a este interrogante porque ignoramos el desenlace del proceso político abierto en Catalunya. De este modo, ignoramos si el PP podrá presentarse como un gestor exitoso de la crisis ante los sectores ultranacionalistas más beligerantes (aquellos eventualmente identificados con la consigna “¡A por ellos!”). En este sentido, los ultrapatriotas pueden desempeñar un papel destacado en el conflicto al constituir un lobby de presión si el Gobierno, para satisfacer a este electorado más belicoso, opta por una política de dureza en relación al contencioso.

El tema no es baladí porque si el PNV no aprueba los presupuestos el año próximo se deberán convocar comicios y Mariano Rajoy podría presentarse entonces como el adalid de la unidad de España, lo que le podría beneficiar en las urnas. Pero si el problema de Catalunya se cronifica o el ejecutivo estatal es percibido como incapaz de atajarlo puede crearse un espacio de protesta a su derecha que podría ocupar una opción ultranacionalista española. Sin embargo, esta última posibilidad tampoco debe comportar per se la eclosión institucional de la extrema derecha.

3. ¿Quién puede ocupar hoy un espacio a la derecha del PP?

Para que se produzca un despuntar ultraderechista estatal no basta que exista un espacio político. Este es una condición imprescindible para su desarrollo, aunque insuficiente porque es necesario que también exista un partido capaz de ocuparlo, algo que por ahora no se vislumbra.

Por una parte, la Plataforma per Catalunya [PxC] y España 2000 en la Comunidad Valenciana experimentaron un severo varapalo en los comicios locales de 2015 que puso fin a su crecimiento en la esfera municipal. De este modo, España 2000 pasó de 8.066 sufragios (0.3%) y 4 ediles a 5.845 sufragios (0.2%) y 1 edil. El caso de PxC fue más dramático: pasó de 65.905 votos (2.3%) y 65 ediles (dos de ellos en L’Hospitalet, segunda urbe catalana en población) a 27.348 votos (0.8%) y 8 ediles. Así las cosas, la derecha populista española es un yermo en el que destacan la federación Respeto (que aglutina a PxC, España 2000 y el Partido por la Libertad [PxL]) y Vox, que en las elecciones europeas de 2014 cosechó 246.833 votos (1.5 %). Ninguno de ambos rótulos cuenta con presencia institucional relevante, liderazgos conocidos por amplios sectores sociales y capacidad inmediata de erigirse como una oferta competitiva.

En tal sentido, las elecciones europeas de 2014 aportan una enseñanza importante en relación a la extrema derecha y es que esta tuvo una presencia insignificante en los países más afectados por la crisis económica: Portugal, España, Irlanda, Chipre y Grecia. Se objetará que en este último caso se alumbró dos formaciones extremistas (Amanecer Dorado y Griegos Independientes), pero ambas suman el 12.8% de los votos, cifra muy alejada -por ejemplo- del 24.9% del lepenismo o del 26.7% del UKIP “brexiter”. La causa de esta diferencia en el voto es simple: la crisis económica y la de los refugiados beneficiaron a partidos de extrema derecha competitivos y presentes en las instituciones políticas, pero no los crearon donde estaban ausentes.

Conclusión: cualquier pronóstico es arriesgado

Pese a lo expuesto, se impone prudencia al hacer un balance. ¿El motivo? si algo enseña el contencioso de Catalunya es que la política estatal ha devenido una montaña rusa que genera nuevos escenarios con rapidez inusitada y el tablero político experimenta cambios inesperados . En esta situación convulsa es importante recordar que el analista Carles Castro apuntó en enero que una opción de “españolidad radical” tendría una bolsa potencial de un millón de votantes, que podría aumentar si confluía con un mensaje crítico sobre la inmigración ( La Vanguardia, 7/I/2017 ) . Por consiguiente, aunque es improbable una eclosión institucional de la ultraderecha, toda cautela es poca al trazar previsiones a corto y medio plazo.

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* Artículo publicado originalmente en Xavier Casals, “¿Resurge en España la ultraderecha?”, www.eldiario.es (14/X/2017).


¿POR QUÉ DESDE LA ULTRADERECHA EUROPEA SE APOYA AL SECESIONISMO CATALÁN?

octubre 7, 2017

Diputados de la Lega Nord luciendo camisetas con la bandera separatista catalana en el parlamento italiano (foto del blog Terra i Poble).

EL INDEPENDENTISMO CATALÁN HA RECIBIDO APOYO DE SECTORES DE DERECHA POPULISTA EUROPEA. ¿Por qué?

Ha existido un apoyo táctico del eurófobo Partido de la Independencia del Reino Unido, el UKIP [United Kingdom Independence Party]. Este último criticó la represión policial en Cataluña y su exlíder Nigel Farage señaló la pasividad de la Unión Europea ante la represión policial en Cataluña para poner de manifiesto su pretendida inoperancia ante problemas graves y reivindicar al Brexit, del que su partido hizo bandera: “Nunca hubiera pensado que vería a la Policía de un Estado miembro hiriendo a 900 personas en un intento de frenarles para que no votaran, sea legal o no, solo por expresar su opinión”, afirmó. Denunció asimismo que era “increíble que Juncker no diga nada” y exaltó la salida de Gran Bretaña de la UE: “Gracias a Dios que nos vamos, el ‘brexit’ ha sido un acto de liberación”. En esta misma línea de actuación, por ejemplo, se sitúan las denuncias de la represión en Cataluña por parte de Geert Wilders, dirigente del Partido por la Libertad [Partij voor de Vrijheid].

Sin embargo, el apoyo de la extrema derecha se explica también por una cuestión de fondo y de mayor calado. Y es que, por una parte, existen partidos que defienden Estados-nación, como el Frente Nacional [Front National] que lidera Marine Le Pen.  La formación se posicionó de manera clara y frontal contra el independentismo catalán ya en 2016, al ser escogido Carles Puigdemont presidente de la Generalitat.

Pero, por otra parte, existen formaciones que defienden naciones carentes de Estado, como Interés Flamenco [Vlaams Belang, el antiguo Vlaams Blok] o la Liga Norte [Lega Nord]. De ese modo, el apoyo a la independencia catalana ya se plasmó de forma vistosa en 2013 cuando asistieron al parlamento con camisetas que tenían una bandera “estelada” impresa. Precisamente, el actual apoyo de la Liga al separatismo catalán ha provocado tensiones con su socio electoral, Hermanos de Italia [Fratelli d’Italia], que concibe a Italia como un Estado nación.

Asimismo, Heinz-Christian Strache -líder del Partido de la Libertad de Austria, el FPÖ [Freiheitliche Partei Österreichs] empleó la represión policial del 1-O en Cataluña para cuestionar a la UE (“Unas imágenes increíbles que dejan sin palabras. ¿Dónde está la condena de la UE?”). Sin embargo, el líder del FPÖ defiende también la autodeterminación de los pueblos, principio que también suscribió la Plataforma per Catalunya [PxC] en mayo de 2010. De hecho, esta cuestión acabó influyendo en una escisión independentista de la formación, Som catalans.

En suma, en los apoyos de extrema derecha al independentismo confluyen tacticismo para cuestionar a la UE, pero también una concepción ultraderechista de Europa que cuestiona los Estados nación.


ENTREVISTA A ANDREU JEREZ: “LA FINANCIÓN DE AFD ES UNA DE LAS GRANDES INCÓGNITAS POR DESPEJAR”

octubre 1, 2017

 

Andreu Jerez y Franco Delle Donne, autores de Factor AfD.

¿CUÁLES SON LAS CLAVES QUE EXPLICAN EL ASCENSO DE ALTERNATIVA PARA ALEMANIA [AfD, Alternative für Deutschland]?  Andreu Jerez y Franco Delle Donne lo explican de forma detallada y clara en su reciente ensayo Factor AfD.

La obra ofrece una amplia radiografía política y social de este partido de la ultraderecha germana que se ha convertido en  tercera fuerza del país (12.6% del voto). Ágil, bien documentada y de lectura fluida, Factor AfD traza una buena panorámica del crecimiento de la formación. En este sentido, es de lectura obligada para quién esté interesado en conocer -entre otros aspectos- su origen y evolución, los distintos sectores que la integran, su complejo liderazgo y las distintas claves de su éxito electoral.

Los autores conocen bien la realidad política germana. Jerez es un periodista de dilatada trayectoria y cuya formación incluye un máster de ciencias políticas. Residente en Berlín,  desde 2008 trabaja en el canal de televisión internacional Deutsche Welle y alimenta el blog Cielo bajo Berlín. Delle Donne, licenciado en Comunicación en Argentina y con un máster en Democracia y Gobierno, es consultor en comunicación en el Parlamento de Berlín y es autor del blog sobre política germana eleccionesenalemania.com.

Dado el interés de la obra para nuestros lectores y lectoras, hemos entrevistado a Jerez -a quien agradecemos su amabilidad al atendernos- y le hemos planteado las siguientes cuestiones, que reflejan algunos de los diversos temas que analiza Factor Afd.

¿Cuál es la presencia institucional actual de AfD?
 
AfD tiene actualmente fracciones propias en 13 parlamentos regionales, es la tercera fuerza en el Parlamento federal (Bundestag), obtuvo 7 eurodiputados en el Parlamento Europeo (de los que le quedan dos, porque perdió cinco tras la primera escisión protagonizada por el fundador de AfD, Bernd Lucke, en 2015). Cuenta con 151 diputados regionales y con 93 diputados federales (perdió uno por la decisión de Frauke Petry de abandonar la fracción y el partido aun día después de las últimas elecciones federales).
 
¿Cómo se explica su evolución desde el euroescepticismo hasta la ultraderecha?
 
Era una evolución relativamente previsible a partir de 2014, cuando el partido, todavía bajo la dirección de Lucke, comenzó a utilizar argumentos xenófobos en las primeras elecciones regionales en las que participó. A pesar de que AfD se autocalificó desde un principio con las etiquetas “nacional”, “liberal” y “conservador”, yo tenía bastante claro desde un comienzo que el partido sólo podría abrirse un hueco electoral a la derecha de la CDU-CSU endureciendo su discurso hasta llevarlo al ultraderechismo.

Ese caladero electoral ultra ya existía antes de la aparición de AfD, como llevaban apuntando hacía tiempo estudios sociológicos; lo que no existía era un partido operante que pudiera canalizarlo. Con AfD, esa fuerza ya existe. Lo que sí que es sorprendente es que su actual base electoral sea muy transversal; es decir, recibe muchos votos de exelectores de partido de izquierda (SPD y Die Linke) y también de abstencionistas y primeros votantes. Y eso es realmente lo preocupante, no que reciba un millón de votos de votantes ultraconservadores o el apoyo de las fuerzas neonazis tradicionalmente residuales en Alemania.

Espots electorales de AfD en las elecciones legislativas de 2013.

¿Quiénes son sus votantes? 

Como comento, el voto de AfD, como quedó plasmado en el resultado de las últimas elecciones federales, es profundamente transversal en lo ideológico, lo socioeconómico y lo territorial. Pese a ello, se podría decir que el votante predominante es un hombre asalariado de ingresos medios o medios-bajos. Si ese hombre es germanooriental, la posibilidad de votar es doblemente mayor. Hago una descripción bastante detallada del voto de AfD en las últimas elecciones en el siguiente artículo: https://www.elconfidencial.com/mundo/2017-09-27/afd_1450364/

¿Por qué no tiene un líder consolidado?

Sencillamente, porque no ha aparecido todavía. AfD es un partido profundamente dividido casi desde sus inicios. Como has leído en el libro, nosotros hacemos una división de tres familias. Esta característica ha sido utilizada inteligentemente por la presidencia federal del partido, con Alexander Gauland como principal ideólogo al frente, para dirigirse políticamente a diferentes caladeros electorales susceptibles de votar ultra: neonazis, nacionalconservadores, socialdemócratas desencantados, germanoorientales frustrados, desempleados, euroescépticos, etcétera. Sin embargo, opino que ese liderazgo coral, tras haber sido una ventaja para estas últimas elecciones federales, podría convertirse en el futuro en un lastre político para el partido. Antes o después, AfD necesitará de un liderazgo sólido y bien definido si se quiera asentar en el tablero político alemán e incluso ser un alternativa real de gobierno.

Tras las elecciones del 24 de septiembre AfD es la tercera fuerza alemana (gráfico de El País).

¿Cómo se financia?

 Como explicamos en el capítulo 7 de Factor AfD, la financiación del partido, sobre todo en sus inicios, es una de las grandes incógnitas por despejar. Hay indicios sólidos de que AfD recibió financiación indirecta de grandes empresas familiares alemanas que ya no apoyaban las políticas económicas en favor del euro del Gobierno de Merkel. Si no, es difícil de explicar como un partido de sólo unos pocos meses de edad estuviera a punto de entrar al Bundestag en las elecciones federales de 2013. Cómo se financió si no AfD? Es lo que nosotros llamamos “fraccionamiento del capital alemán” causado por la crisis de deuda europea y del euro. Grandes empresas familiares, muy enfocadas en el mercado interior y no a las exportaciones, que apoyan a un partido euroescéptico y nacionalista. Actualmente, el asunto de la financiación está resuelto gracias a las subvenciones que recibe el partido por su asentada presencia parlamentaria e institucional.
 
¿Qué importancia ha tenido Internet en su expansión?

Como explicamos en varios capítulos del libro, AfD es el primer partido nativo digital que consigue presencia en el Bundestag. Prácticamente todos sus actuales líderes tenían perfiles en redes sociales incluso antes de la fundación de la formación. La presencia en las redes sociales de AfD funciona como una especia de caja de resonancia en la que se repiten siempre los mismos argumentos antisistema y xenófobos: a ello contribuye la hiperactividad de buena parte de sus seguidores, y también que estos no tengan contacto con otras fuentes de información por una profunda desconfianza en los medios tradicionales. Además, buena parte de los seguidores y simpatizantes de AfD en las redes y en internet tampoco siguen a otros partidos políticos. Sin su exitosa estrategia comunicativa en internet y en las redes sociales (provocación estratégica), el partido ultra nunca habría llegado a entrar en los medios tradicionales (TV, prensa, radio).

Alexander Gauland y Alice Weidel, actuales líderes de AfD (foto de Tobias Schwarz/AFP).

¿Ha venido para quedarse?

Personalmente, creo que sí. Al menos para al menos una década o dos legislaturas. Pero esto es, claro, pura especulación. El contexto de incertidumbres que acecha a Alemania y a la UE parece reforzar la hipótesis de que AfD tiene buenas cartas para establecerse a medio-largo plazo en el tablero político alemán. Cada crisis institucional o económica alimentará sus posturas antiestablishment. Paradójicamente, el actual principal enemigo de AfD son las divisiones internas del propio partido.


EL PROCESO INDEPENDENTISTA CATALÁN: LA ECLOSIÓN DE UN MOVIMIENTO DE PROTESTA “DESDE ABAJO” (2003-2015)

septiembre 24, 2017

Manifestación independentista de septiembre de 2012 (imagen de EFE en ABC)

¿CUANDO EMPEZÓ EL MOVIMIENTO  SECESIONISTA? En general, se sitúa su punto de partida en la sentencia del Tribunal Constitucional [TC] de 2010 sobre el nuevo estatuto catalán, pero en sucesivos trabajos hemos señalado que existía un profundo movimiento que combinaba protesta cívica, desafección política y demanda de democracia directa que empezó a despuntar en los comicios locales de 2003.

De hecho, consideramos que la visión “desde abajo” es la única que permite entender las dinámicas políticas catalanas. De este modo, en nuestro ensayo El oasis catalán (2010) -publicado antes de hacerse pública la sentencia citada del TC-  señalamos ya que se avecinaban importantes movimientos de insumisión cívica como reflejo de una protesta sorda y creciente (p. 265):

[…] Pues bajo la superficie del oasis que Cataluña acaso nunca fue, las aguas andan cada vez más agitadas por discursos populistas de derechas e izquierdas en los que probablemente anida una “secesión ligera”. Y es que -a diferencia del País Vasco- en Cataluña no hay violencia política; ni –hasta el momento- abundan grandes manifestaciones callejeras; ni tampoco se tiende a magnas escenificaciones de política gestual. Pero esto no implica que su sociedad esté resignada. Al contrario, sostenemos que el malestar descrito incuba una sorda irritación que no sería extraño que se manifestara en súbitas explosiones políticas o sociales. De hecho, el título de la obra mencionada de [Paolo] Rumiz describe gráficamente la Cataluña del presenteLa secessione leggera. Dove nasce la rabbia del profondo Nord (La secesión ligera. Donde nace la rabia del norte profundo).

A continuación reproducimos un artículo académico publicado en 2015 que sintetizaba estas tesis y que ofrece una perspectiva para comprender la dinámica independentista. Su referencia es X. Casals, “La Cataluña emergente. Secesionismo y dinámicas populistas europeas”, Tiempo devorado. Revista de historia actual, 3 (diciembre 2015), pp. 18-33.

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La Cataluña emergente. Secesionismo y dinámicas populistas europeas

Las elecciones autonómicas del 27 de septiembre del 2015 han configurado el Parlamento catalán más complejo desde 1980 y han reflejado la pujanza del secesionismo, que suma 72 escaños de un total de 135 y el 47.7% de los votos: casi dos millones de sufragios (1.957.348 exactamente). Este auge del independentismo ha sido súbito, pues su apoyo multitudinario se hizo visible por vez primera en la Diada o fiesta nacional de Cataluña del 11 de septiembre del 2012. Esa jornada tuvo lugar una gigantesca manifestación bajo el lema: “Cataluña, nuevo estado de Europa” que inició una dinámica de grandes movilizaciones en torno a dos elementos esenciales de la retórica populista: la sacralización del “pueblo” como depositario de la soberanía y la exaltación de un plebiscito para decidir si Cataluña debe ser un Estado como acto supremo de plasmación.

Pese a que análisis simplistas han mostrado esta evolución como un giro estratégico de la coalición Convergència i Unió liderada por Artur Mas (presidente catalán desde el 2010) para conservar el poder, las dinámicas que han abocado a la situación actual han sido complejas y, sobre todo, han emanado de abajo a arriba. De este modo, Mas se sumó a la oleada independentista que eclosionó el 2012, pero no la creó ni mucho menos la controla. Así las cosas, este ensayo pretende ofrecer claves para comprender como se incubó y alumbró este “tsunami secesionista” y analizar sus dinámicas relevantes. En este sentido, consideramos que la eclosión del separatismo se enmarca en un proceso que ha convertido a Cataluña en laboratorio político de España, al interactuar aquí la crisis económica con una doble desafección: hacia el Estado y hacia la propia clase política catalana.

Seguir leyendo el texto íntegro aquí

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ABSTRACT

The secessionist process initiated in Catalonia in 2015 is commonly referred to as a struggle between independence supporters and opponents. However, this process sets up a multifaceted phenomenon to the extent that it stems from a double political disaffection (to the state and to the Catalan political class) began in 2003 and has interacted with the impact of the economic crisis. This study analyzes the genesis and development and aims to demonstrate that their political dynamics have turned Catalonia in Spain and political laboratory have created a powerful plebiscitary populism.

Keywords: Catalonia, disaffection, political laboratory, populism, plebiscite, referendum secession

RESUMEN

El proceso secesionista iniciado en Cataluña en el 2015 es contemplado habitualmente como una pugna entre partidarios de la independencia y sus oponentes. Sin embargo, este proceso configura un fenómeno poliédrico en la medida que es fruto de una doble desafección política (hacia el Estado y hacia la propia clase política catalana) iniciada en el 2003 y que ha interactuado con el impacto de la crisis económica. Este estudio analiza su génesis y desarrollo y pretende demostrar que sus dinámicas políticas han convertido a Cataluña en el laboratorio político de España y han originado un poderoso populismo plebiscitario.

Palabras clave: Cataluña, desafección, laboratorio político, populismo, plebiscito, referéndum, secesión.

RESUM

El procés secessionista iniciat a Catalunya el 2015 és contemplat habi-tualment com una pugna entre partidaris de la independència i els seus oponents. No obstant això, aquest procés configura un fenomen polièdric en la mesura que és fruit d’una doble desafecció política (cap a l’Estat i cap a la pròpia classe política catalana) iniciada el 2003 i que ha interactuat amb l’impacte de la crisi econòmica. Aquest estudi analitza la seva gènesi i desenvolupament i pretén demostrar que les seves dinàmiques polítiques han convertit a Catalunya en el laboratori polític d’Espanya i han originat un poderós populisme plebiscitari.

Paraules claus: Catalunya, desafecció, laboratori polític, populisme, plebiscit, referèndum, secessió.

 


EE.UU.: LA IMPORTANCIA DE LA ‘ALT-RIGHT’ Y DEL SUPREMACISMO EN LA ERA TRUMP*

septiembre 17, 2017

Supremacistas estadounidenses (imagen de AP/John Flavell en Salon).

LA CONCENTRACIÓN SUPREMACISTA DE CHARLOTTESVILLE  (Virginia, Estados Unidos) del 19 de agosto y sus secuelas han tenido hondas repercusiones. En ella falleció una contramanifestante antifascista embestida por el automóvil de un joven neonazi Donald Trump evitó condenar a los racistas por este acto y lo imputó por igual a los extremistas y sus oponentes. Un sondeo indicó que un 64% de sus votantes compartiría tal actitud, lo que plantea un tema importante: ¿se expande el supremacismo en EEUU?

Al responder la cuestión es necesario tener en cuenta que el rótulo supremacismo designa un mosaico político que ha conocido cambios importantes a lo largo del tiempo. De este modo, en los años 20 el Ku Klux Klan (KKK) creció en las grandes urbes, engrosando sus filas con los blancos anglosajones y protestantes (los ‘wasp’), inquietos por la competencia laboral de la población negra e inmigrante, y en 1925 sumó cinco millones de miembros. Pero en 1965 el fundador del Partido Nazi Americano, George Lincoln Rockwell, alteró este discurso. Ante el éxito de la consigna “Black power” del nacionalismo negro, optó por exaltar el “White power”.

“El movimiento combina mitos raciales autóctonos  y temores extendidos en varios países de la UE”

Al hacerlo, acabó con el dogma nazi de que la «raza» superior era la de alemanes, escandinavos y anglosajones, pues ahora latinoamericanos, mediterráneos y europeos del Este también pertenecían a ella en pie de igualdad. Según el historiador Frederick J. Simonelli, Rockwell atrajo así “a aquellos a los que Hitler habría rechazado” y “cambió la fisonomía del racismo en América”.

Legitimación teológica

A la vez, el supremacismo ha sido inseparable de una legitimación teológica que le aporta Identidad Cristiana. Esta conforma un movimiento heterogéneo que aglutina a grupos, organizaciones e iglesias. Sus orígenes remiten al Israelismo Británico, que se originó en el siglo XVII y se expandió en el XIX. Sostenía que los ingleses eran el pueblo escogido de Dios y que, por tanto, sus integrantes eran los verdaderos israelitas. Tales ideas se popularizaron en EEUU desde los años 20, exaltando aquí a los blancos anglosajones y protestantes como pueblo elegido. Este mesianismo se vincula a tesis que denuncian un complot antinacional. A sus ojos, regiría el Estado un Ejecutivo oculto, un pretendido Gobierno de Ocupación Sionista (designado como ZOG, su acrónimo en inglés). De ahí que de forma errática hayan actuado grupos terroristas contra este poder considerado ilegítimo, como La Orden o Hermandad Silenciosa en los años 80.

En este panorama, la Alternative Right o ‘alt-right’ (derecha alternativa) ha comportado otra redefinición del supremacismo. Sus seguidores apoyaron a Trump en las urnas, galvanizados por Steve Bannon, asesor áulico del magnate durante la campaña electoral y luego efímero estratega jefe de la Casa Blanca. La ‘alt-rigth’ (término que acuñó el académico derechista Paul Gottfried en el 2008) tiene sus orígenes en los años 60 y ha emergido en un contexto marcado por el fin de la guerra fría y la globalización.

Tres rasgos comunes

Los análisis de tres expertos recogidos por el magacín político Salon en junio destacan tres rasgos de la misma. Uno es la importancia de sus vínculos e intercambios ideológicos con la ultraderecha europea, pues la ‘alt-right’ combina mitos raciales autóctonos y temores extendidos en diversos países de la Unión Europea ante la inmigración o el islam. Otro es la aparición de nuevos liderazgos en la escena extremista –como el joven Matthew Heimbach (un promotor de la concentración de Charlottesville)– tras fallecer sus dirigentes históricos. El tercero es su relevancia. Según el politólogo Michael Barkun, con la ‘alt-right’ las ideas del nacionalismo blanco habrían superado la marginalidad y ganado una importante audiencia, hasta el punto de no descartar una posibilidad hasta poco inconcebible: “La potencial reaparición pública de una organización supremacista blanca”, algo no visto desde el KKK de los años 20.

“El experto Michael Barkun no descarta ‘la potencial reaparición pública de una organización supremacista blanca’ de amplio seguimiento”

Los incidentes de Charlottesville, en definitiva, pueden ser una anécdota, pero también un inquietante aviso sobre el potencial auge de un supremacismo renovado y desacomplejado en la era de Trump.

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* Este artículo lo hemos publicado originalmente en El Periódico: Xavier Casals, “La ‘alt-right’ y el supremacismo”, El Periódico (15/IX/2017).


EL TRASFONDO DEL REFERÉNDUM CATALÁN: UNA INSUMISIÓN CÍVICA DE MASAS QUE YA ADVERTIMOS EN 2012

septiembre 8, 2017

El parlamento de Cataluña al votar las leyes de transitoriedad jurídica (foto de Toni AlbirEfe).

EL TRASFONDO DEL REFERÉNDUM CATALÁN ESUNA INSUMISIÓN DE MASAS. Tal cosa no debería sorprender: ya hace más de cinco años advertimos que Cataluña se dirigía hacia este horizonte. Lo hicimos en un artículo publicado el 3 de mayo de 2012 en el diario catalán Ara (#novullpagar o l’iceberg de la insubmissió cívica), a raíz de la campaña antipeajes #novullpagar, y que reproducimos a continuación por su renovado interés.

Como podrán apreciar l@s lector@s, sosteníamos ya entonces que Cataluña era el lugar de España donde se hallaba más maduro un gran movimiento de protesta político y social, pues diversas dinámicas así lo anunciaban.

#novullpagar o el iceberg de la insumisión cívica

La protesta antipeaje #novullpagar nació en Cataluña con un vídeo colgado en YouTube el 29 de marzo [de 2012] y ganó adhesiones hasta lograr 2.500 el uno de mayo, a pesar de multar los infractores. ¿Por qué ha tenido tanto eco? Posiblemente porque no es únicamente una protesta fiscal, sino el catalizador de un amplio malestar que se ha plasmado previamente en una gimnasia de insumisión cívica instada por particulares, entidades, partidos y el mismo ejecutivo catalán los últimos tres años amplificada por las redes sociales.

La insumisión cívica como gimnasia

Así, en el plano simbólico deben recordarse las manifestaciones contra la sentencia sobre el Estatuto catalán del Tribunal Constitucional (junio de 2010) y el posicionamiento del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña sobre la inmersión lingüística (septiembre de 2011); el largo ciclo de consultas populares por la independencia emprendido en Arenys de Munt (septiembre de 2009), que se realizó al margen de los partidos, o la campaña de la Generalitat en favor de incorporar el distintivo CAT en la matrícula tapando el de la E (julio de 2011).

En la esfera fiscal, #novullpagar tiene antecedentes no negligibles. El actual líder de ERC, Oriol Junqueras, como alcalde de Sant Vicenç dels Horts se opuso al hecho que el consistorio retornara al Estado el dinero que le avanzó como anticipo del 2009: 470.000 euros (septiembre de 2011). Igualmente, un matrimonio de Siurana de Prades promueve la campaña “Decimos basta” y preconiza no pagar impuestos al Estado, sino a la Generalitat (enero de 2012). De hecho, el lema “España nos roba” lo han difundido ERC, SI y las juventudes de CiU. Además, han menudeado protestas contra el mal funcionamiento de Cercanías, con actuaciones coordinadas entre los usuarios, como la de parar un tren en Sant Celoni un cuarto temprano (marzo del 2009).

La insumisión cívica se ha plasmado también en ámbitos que afectan la calidad de vida, como los desahucios (en 2009 se constituyó la Plataforma de Afectados por la Hipoteca) o las ocupaciones vecinales de los CAP ante el recorte de gasto sanitario (la de Bellvitge, iniciada el octubre de 2011, ya hace seis meses que dura). Finalmente, se reflejó en el movimiento de los indignados, que estalló el mayo de 2011 y convergieron en él la protesta política y la social.

Vídeo colgado en youtube que desató la campaña antipeaje en Cataluña.

Las lecciones de #novullpagar

En consecuencia, debe pensarse que #novullpagar refleja una tendencia creciente a la insumisión cívica de sectores cada vez más amplios y ofrece tres lecciones.

En primer lugar, plasma que estimular la insumisión, más allá de permitir escenificaciones políticas, ya no sale gratis. Puede tener un impacto imprevisto por sus promotores al generar dinámicas fuera de su control, como se ha visto ahora: los partidos se han visto sorprendidos por la campaña y el gobierno ha alegado que la comprendía, pero que debía castigarla.

En segundo lugar, pone de manifiesto que la doble desafección imperante en Cataluña (hacia Madrid como símbolo de un Estado lejano y hacia la misma clase política) genera una actividad política cada vez más alejada de los canales oficiales establecidos (partidos y Parlamentos). Por una parte, aumentan la abstención, el voto nulo o en blanco y el apoyo a nuevas formaciones; por otra parte, se intensifica la actividad en movimientos cívicos y redes sociales.

En tercer lugar, muestra la contradicción cada vez mayor entre el tiempo de los políticos, basado en legislaturas, y el de los ciudadanos, que quieren soluciones inmediatas: hoy aplazar un asunto una legislatura es aplazarlo una eternidad.

Ni Mas, ni Rajoy: Thoreau

A las puertas del aniversario de la eclosión de los indignados (15 de mayo) y de una nueva movilización antipeatge (20 de mayo), el éxito de #novullpagar anuncia futuros actos de insumisión, tan repentinos como difíciles de reprimir por su seguimiento cada vez más masivo. En qué punto nos hallamos ahora? Probablemente en el que el sociólogo Manuel Castells, en un brillante análisis de los movimientos sociales y la red al  Anuario del conflicto social 2011, considera de “acumulación de fuerzas” para un nuevo salto.

Este panorama apunta un rasgo diferencial de Cataluña respecto al resto de España: es el territorio más proclive y maduro para grandes movimientos de insumisión civil. Y es que cada vez es más grande la distancia entre el país oficial -gobernado por Mas y Rajoy- y el real, en el que señorea el fantasma de Henry David Thoreau, puesto que su estrategia de insumisión de La desobediencia civil (1849) la han adoptado miles de catalanes sin saberlo: “Declaro libremente mi guerra en el Estado, a mi manera, a pesar de que seguiré haciendo uso y obteniendo tantas ventajas como pueda”.


¿EL CASO PUJOL HA PERJUDICADO AL PROCESO SECESIONISTA?*

agosto 30, 2017

 

Jordi Pujol en una comparecencia (foto de eldiario.es).

“SI LO CONTASES TODO, SALVARÍAS A ESPAÑA”, le dijo el 20 de noviembre del 2012 Jorge Moragas -entonces jefe de gabinete de Mariano Rajoy- a Victoria Álvarez con un SMS. El mensaje quería animar a la expareja sentimental de Jordi Pujol Ferrusola a explicar lo que sabía de la fortuna de este último, cosa que hizo. Alrededor de un año y medio después, el 25 de julio del 2014, el expresidente Jordi Pujol admitió públicamente que no había regularizado una herencia de su padre, fallecido el 1980.

Los dos escándalos fueron el preludio de una cadena de hechos que acabó con el desfile de la familia Pujol-Ferrusola por los tribunales y el primogénito encarcelado. Así las cosas, a las puertas del 1-O parece importante plantear en qué medida el caso Pujol ha afectado al secesionismo.

Pérdida de votos poco perceptible y radicalización

Si examinamos los resultados de los comicios autonómicos constatamos que el voto global a los partidos que han conformado el bloque secesionista entre las elecciones autonómicas de 2010 y 2015 se ha mantenido casi idéntico (pese a la ruptura de la federación CiU al abandonarla UDC, el partido liderado por J. A. Duran Lleida), como recoge la Tabla 1: en los comicios de 2010 este bloque sumó el 48.7% del total de votos y en los de 2012 y 2015 aglutinó el 47.8%, a pesar de la caída de la abstención. La novedad fue la cuota de radicalidad que aportó la CUP: un 8.2% del voto.

TABLA 1. EL VOTO NACIONALISTA EN COMICIOS AUTONÓMICOS (2010-2015)
Comicios CiU  ERC  Otros  Total  Abst 
2010 1.202.830 (38.4) 219.173 (7.0) 102.921 (3.2) * 1.524.924 (48.7) 41.2
2012 1.116.259 (30.7) 498.124 (13.7) 126.435 (3.4) ** 1.614.383 (47.8) 32.2
2015 1.628.714 (39.5) [JxSÍ] 337.794 (8.2)** 1.966.508 (47.8) 25.0

*  Solidaritat per la Independència ** CUP

Si ahora examinamos el voto a las elecciones legislativas de 2015 y 2016 de la Tabla 2 observamos que en ellas el caso Pujol posiblemente contribuye al declive de CDC y a la pérdida de voto secesionista. Así, CDC pasa de primera fuerza catalana a cuarta, tras los Comunes (la confluencia catalana de la que forma parta Podemos), ERC y el PSC. Pero a la vez el voto independentista, que porcentualmente se mantiene, se radicaliza al desplazarse a ERC.

TABLA 2. EL VOTO NACIONALISTA EN LOS COMICIOS LEGISLATIVOS (2011-2016)
Comicios CiU-DiL-CDC  ERC  Total  Abst 
2011 1.015.691 (29.3) 244.854 (7.0) 1.260.545 (36.4) 34.8
2015  567.253 (15.0) 601.782 (15.9) 1.169.035 (31.0) 31.3
2016  483.488 (13.9) 632.234 (18.1) 1.115.722 (32.0) 36.5

De los resultados de las elecciones legislativas de 2015 y 2016 puede deducirse que el caso Pujol posiblemente ha contribuido al declive de CDC y al descenso del voto secesionista. Así, Convergència pasa de primera a cuarta fuerza catalana, situándose tras la confluencia catalana de Podemos, ERC y el PSC-. Pero a la vez el voto independentista, que porcentualmente se mantiene, se radicaliza desplazándose hacia ERC.

¿Qué conclusiones se pueden extraer de lo expuesto?

Las Tablas 1 y 2 reflejan un cambio del voto en los comicios autonómicos y legislativos. En los autonómicos el secesionismo crece en términos absolutos y se mantiene porcentualmente. Por consiguiente, hasta las elecciones del de 2015 el caso Pujol no se habría traducido en una pérdida significativa de apoyos, pero pudo estimular el voto a la CUP como garante del proceso ante la desconfianza que podía generar CDC.

En cambio, a los comicios legislativos de 2015 y 2016 el bloque secesionista queda muy lejos de los resultados de los comicios autonómicos de 2015: pasa del 47.8% al 32% del voto total (pierde más de 850.000 sufragios). En este resultado influyen varios factores que trascienden el caso Pujol, como el carácter legislativo de los comicios, la irrupción de Podemos, la no participación de la CUP, las dificultades para establecer un pacto entre la CUP y JxSí o los asuntos judiciales de CDC. En este marco CDC-DL pierde el grupo en el Congreso y ERC reúne el grueso del sufragio independentista.

Sin embargo, si observamos los resultados en relación a los comicios de 2011 constatamos que el bloque CDC-ERC retrocede en voto absoluto de forma matizada: los 1.260.545 votos de 2011 pasan a 1.115.722 en 2016. Aparentemente el bloque pierde 144.823, pero si tenemos en cuenta que UDC captó 65.388 en 2015, vemos que -en términos absolutos- entre 2011 y 2016 la pérdida global del bloque es de 79.435 votos.

Un caso costoso para el proceso y para el Estado

En síntesis, el caso Pujol ha podido tener un doble efecto en el secesionismo. Por una parte, ha podido limitar el voto independentista a los comicios legislativos en un grado difícil de determinar (en los autonómicos no lo parece). Por otra parte, ha contribuido a radicalizar el secesionismo, en la medida que CDC decae, ERC deviene el actor mayoritario y la CUP adquiere un protagonismo decisivo.

Esta dinámica podría estar influida tanto por el afán de hacer tabla rasa del autonomismo (al asociar la erradicación de la corrupción con la creación de un Estado nuevo), como por el hecho que el asunto Pujol emerge con un trasfondo de operación de Estado. Posiblemente Oriol Junqueras recogió este clima de opinión en septiembre de 2014 al afirmar que “el régimen autonómico ha contaminado la casta política catalana” y apuntó que se podía hacer una regeneración con “la construcción de un nuevo país”.

El escándalo, pues, reforzaría el escenario del “choque de trenes” sin -en expresión de Moragas- “salvar en España”, como plasma la convocatoria del 1-O.

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* Versión en castellano de nuestro artículo publicado en catalán “El cas Pujol ha perjudicat el Procés?”, Ara (24/VII/2017).