CINCO CLAVES PARA ENTENDER LA POLÉMICA SOBRE EL VALLE DE LOS CAÍDOS

octubre 12, 2019

Entierro de Franco en el Valle de los Caídos, el 23 de noviembre de 1975 (imagen de EFE).

 

EN ESTE BLOG HEMOS DEDICADO DIVERSOS ARTÍCULOS A LA MUERTE DE FRANCO y su entierro en el Valle de los Caídos que abordan los cinco aspectos esenciales de polémicas vigentes al respecto. A continuación, los hemos organizado en forma de cinco preguntas con sus pertinentes respuestas que permiten comprender el debate actual sobre el Valle de Cuelgamuros y sus raíces históricas.

1. ¿Fue prolongada la agonía de Franco hasta el 20-N?

Este tema ha sido objeto de especulaciones muy diversas  e incluso circuló una cábala al respecto que argumentó que, supuestamente, se decidió que el dictador falleciera el 20-N para evitar que se cumpliera una suerte de profecía críptica: la suma de la fecha oficial de inicio de la Guerra Civil (18-07-1936) y la de su fin (01-04-1939) proporcionaba un llamativo resultado: 19-11-1975. Es decir, la ecuación contenía una profecía latente sobre la fecha de la muerte de Franco, de ahí que -desde visiones conspirativas- se señalase que se hizo prolongar su muerte hasta el 20-N.

Para leer el resto de la respuesta clicar aquí.

2. ¿Quién decidió enterrar a Franco en el Valle de los Caídos?

La respuesta es un tanto sorprendente: en última instancia no lo hizo ni el dictador (que había hecho erigir el conjunto como mausoleo propio) ni su familia, sino el gobierno de Carlos Arias Navarro siguiendo una sugerencia del personal del Servicio Central de Documentación [SECED].

Para leer el resto de la respuesta clicar aquí.

3. ¿Cómo discurrió el entierro de Franco?

El domingo 23 de noviembre tuvo lugar el entierro de Franco, que se desarrolló según un minucioso plan del  citado SECED, dependiente del presidente Arias. Fue la “Operación Lucero”, que un exmiembro de ese ente, Juan Mª de Peñaranda, expuso en un ensayo homónimo (Operación Lucero, 2017). Este operativo quiso garantizar que el entierro de Franco transcurriera con normalidad y elaboró un protocolo que cubrió todos los aspectos de la muerte del dictador, desde su uniforme mortuorio hasta la jura del príncipe Juan Carlos como sucesor.

Tal diseño tuvo su origen en el asesinato de Luis Carrero Blanco en diciembre de 1973, pues entonces el régimen improvisó las honras fúnebres, lo que se quiso evitar al fallecer el dictador.

Para leer el resto de la respuesta clicar aquí.

4. ¿Cuál es la historia del Valle de los Caídos?

El pasado abril el Valle de los Caídos cumplió 60 años de su apertura. Su historia es conocida: Franco decretó su construcción en 1940 e intervinieron presos republicanos en las obras, concluidas en 1958. El dictador, según su hija Carmen, “quizá quería que [el conjunto] fuera como lo de Felipe II después de la batalla de San Quintín, que había hecho el monasterio de El Escorial”. Franco, en apariencia conciliador, decidió que el lugar acogiera a difuntos de ambos bandos de la contienda, reuniendo allí los restos de 34.000 víctimas.

Pero pronto se constató que el Valle de los Caídos difícilmente sería un lugar de confraternización, pues en el discurso de inauguración el dictador recordó su triunfo en la contienda: lo efectuó el 1 de abril de 1959 (vigésimo aniversario  de su victoria) y recordó que su lucha seguía: “La anti-España fue vencida y derrotada, pero no está muerta”, afirmó.

Para leer el resto de la respuesta clicar aquí.

5. ¿La exhumación de los restos de Franco cerrará la polémica?

Pese a que el flamante fallo del Supremo permite al gobierno cumplir su objetivo, cabe plantearse si la ausencia de la tumba de Franco en Cuelgamuros, más allá de dar satisfacción a un sector importante de la ciudadanía, permitirá “desacralizar” ideológicamente el Valle de los Caídos. Especialmente cuando se reubiquen en su basílica los restos de José Antonio Primo de Rivera (fundador de la Falange), depositados en su altar mayor, y no exista una jerarquía visual entre los difuntos que yacen allí.

Desde nuestra óptica, y consideramos que esto es lo esencial del asunto, y consideramos que esto es lo esencial del asunto, parece muy difícil que el lugar devenga el espacio de reconciliación de la Guerra Civil del que carece el país.

Para leer el resto de la respuesta clicar aquí.


VOX, PODEMOS Y CIUDADANOS: TRES MIRADAS A LA TRANSICIÓN*

octubre 6, 2019

Santiago Abascal, Pablo Iglesias y Albert Rivera (fotomontaje de El Confidencial).

 

LA IRRUPCIÓN DE VOX HA SUPUESTO TAMBIÉN LA DE UNA REVISIÓN CRÍTICA DE LA TRANSICIÓN (1975-1982), que se suma a las que encarnan Podemos y Ciudadanos (C’s). Estas tres opciones plasman otras tantas visiones del tránsito de la dictadura a la democracia y del sistema político que tal proceso alumbró: la positiva (C’s), la negativa (Podemos) y la que cuestiona sobre todo las autonomías como error y quiere rectificarlo con la recentralización del Estado (Vox).

Tales posiciones reflejan cómo 40 años después de la sanción de la Constitución (diciembre de 1978) las nuevas generaciones miran el pasado con ópticas distintas, pues más del 60% del censo electoral actual no la pudo votar cuando se refrendó. Y no por azar, los líderes de estos partidos nacieron prácticamente con ella: Pablo Iglesias lo hizo en 1978, Albert Rivera en 1979 y Santiago Abascal en 1976. Así las cosas, ¿cuáles son sus miradas del pasado reciente y sus implicaciones?

“El régimen del 78”: apocalípticos e integrados

Rivera reivindica la Transición como un éxito y quiere presentarse como el heredero de sus hacedores, con admiración compartida hacia Adolfo Suárez y Felipe González, que considera “hombres de Estado”. Así, se siente “cómodo con lo que se hizo en la Transición española para bien y para mal” y se pronuncia por un “sí a la Transición y condena absoluta a la dictadura”. A la vez, defiende que C’s “es el único partido que puede liderar la segunda Transición que necesita España”, definida como una reforma con cinco ejes: los derechos sociales, la democracia, la separación de poderes, Europa y una mayor eficacia y lealtad en la organización territorial. En este último ámbito, C’s denuncia el “abuso de los nacionalismos” y cree que “los derechos no son de los territorios sino de los ciudadanos”. Recordemos en tal sentido que los promotores de este partido querían “poner fin al monopolio nacionalista [catalán] del espacio público”.

En cambio, Iglesias impugna la Transición y el sistema político que originó (“el régimen del 78”). Considera que la primera no supuso un cambio de las relaciones de poder del franquismo: “El poder económico, los aparatos del Estado y la dirección de los mecanismos institucionales continuaron en las mismas manos”. Por tanto, estima necesario abrir “un proceso constituyente” y “restablecer” una democracia “secuestrada” por los poderes económicos y un régimen corrupto “que se derrumba”, de los que la Carta Magna es “un candado”. De ahí que Podemos preconice como alternativa un régimen republicano, que asocia a una concepción plurinacional del Estado e incluye un eventual referéndum sobre la secesión de Cataluña.

Vox no encarna a priori un rechazo global a la Transición ni al “régimen del 78”, pero para Abascal ahora “la soberanía está en manos de los partidos” y “no hay una democracia plena sino una partitocracia”, a la par que rechaza el Estado autonómico. Afirma que este hace desiguales en derechos a los ciudadanos y denuncia la “influencia gigantesca” de los nacionalistas periféricos en las Cortes. Por tanto, reclama una reforma constitucional para crear “un Estado unitario, viable y nacional”, mientras sostiene que “España, su soberanía y su unidad están por encima de la monarquía, de la república, de la Constitución y de la democracia”. Tal idea dota de gran ambigüedad ideológica a Vox, ya que de ella se desprende que si el partido juzgara que la Corona o a la democracia atentan contra la nación española podría rechazarlos. No sorprende, pues, que Abascal se defina como “ni liberal ni conservador: soy de Vox”.

La reforma imposible

Estos tres partidos evidencian los efectos contradictorios del desarrollo autonómico. Por una parte, manifiestan como ha estimulado un nacionalismo español desacomplejado cuyos focos emisores han sido Cataluña, con C’s, y el País Vasco, con Vox y –recordemos- Unión, Progreso y Democracia (UPyD). Por otra parte, ha impulsado la difusión de una visión plurinacional del Estado (Podemos). Tal situación hace que la reforma constitucional a la que se alude como remedio a los problemas actuales sea hoy una entelequia, al existir posiciones antagónicas sobre el modelo de Estado que impiden crear una eventual mayoría de dos tercios del Congreso para ejecutarla.

En definitiva, la emergencia de C’s, Podemos y Vox refleja una paradoja: cómo el ansia de una ciudadanía crecida y formada en democracia para cambiar la Carta Magna y adaptarla a sus exigencias es impracticable por posiciones irreconciliables que bloquean todo empeño en esta dirección.

______________

* Artículo publicado originalmente en El Periódico (13/IX/2019): Xavier Casals, “Vox, Podemos y Ciudadanos: tres miradas a la Transición”.

”.


EL TRASLADO DE FRANCO: ¿FIN DE LA POLÉMICA? *

septiembre 29, 2019

 Sepultura de Franco en la basílica del Valle de Los Caídos (foto de Javier Lizón, Efe).

 

HOY EL TRIBUNAL SUPREMO HA DICTAMINADO QUE LOS RESTOS DE FRANCO, tras permanecer 60 años en el Valle de los Caídos, reposen con los de su esposa, Carmen Polo, en el cementerio de El Pardo. Pero la familia del dictador recurrirá el veredicto ante el Tribunal Constitucional y, si es necesario, llegará al de Derechos Humanos de Estrasburgo. Su guerra judicial, pues, prosigue.

La sombra alargada de Franco

El ejecutivo socialista anunció el 18 de junio de 2018 su decisión de llevarse en breve los restos del autócrata del Valle de Cuelgamuros. Según Pedro Sánchez, tal decisión quería “cerrar heridas”. Pero sus planes se torcieron en dos sentidos.

Por una parte, el gobierno no hizo bien los deberes al no contemplar que los restos del dictador podían acabar en la cripta de la catedral de la Almudena, donde Carmen Franco Polo había comprado una sepultura. Ello abrió un frente legal imprevisto y pudo llevar a Sánchez a dispararse metafóricamente un tiro en su propio pie: fue el último gobierno franquista quien enterró al dictador fuera de Madrid para evitarse problemas (con la “Operación Lucero”) y podía ser ahora un ejecutivo socialista quien involuntariamente hiciera que sus restos reposaran en el centro de la capital, para mayor gloria del autócrata. El mundo al revés.

Por otra parte, lo que debía “cerrar heridas” con microcirugía barata (el coste del traslado se estimó en 3.738,9 euros), brindando al gobierno un aura progresista, se convirtió en una costosa operación quirúrgica. ¿Las razones? Puso el recuerdo del dictador en el centro del debate público (el nuncio Vaticano, Renzo Fratini, manifestó que el ejecutivo había “resucitado a Franco”), permitió a Vox monopolizar en las urnas la oposición a la “ley de memoria histórica” y las visitas al Valle de los Caídos se dispararon (crecieron un 50% en julio de 2018). La sombra de Franco devino muy alargada de repente.

¿Y ahora qué?

Pese a que el flamante fallo del Supremo permite al gobierno cumplir su objetivo, cabe plantearse si la ausencia de la tumba de Franco en Cuelgamuros, más allá de dar satisfacción a un sector importante de la ciudadanía, permitirá “desacralizar” ideológicamente el Valle de los Caídos. Especialmente cuando se reubiquen en su basílica los restos de José Antonio Primo de Rivera (fundador de la Falange), depositados en su altar mayor, y no exista una jerarquía visual entre los difuntos que yacen allí. Desde nuestra óptica, y consideramos que esto es lo esencial del asunto, parece muy difícil que el lugar devenga el espacio de reconciliación de la Guerra Civil del que carece el país.

Lo sucedido hasta hoy parece indicar lo contrario, en la medida que este asunto ha plasmado la mala salud de hierro de la cultura “guerracivilista” española, ya que la Guerra Civil y el franquismo todavía son capaces de remover pasiones. Y ello proyecta una aparente certeza inquietante: que determinadas heridas del pasado parecen imposibles de cauterizar.

______________

* Artículo publicado originalmente en El Periódico (24/IX/2019): Xavier Casals, “El traslado de Franco: ¿fin de la polémica?”.


ESPAÑA SUMA, UN RETO COMPLICADO PARA VOX*

septiembre 22, 2019

Pablo Casado quiere que Albert Rivera y Santiago Abascal se unan a España Suma (foto: El Español). 

 

LA PROPUESTA DEL PP DE CREAR UNA ALIANZA ELECTORAL CON VOX y otras fuerzas con el rótulo de “España Suma” parece haber creado dudas en el partido ultraderechista. Pese al rechazo tajante de Santiago Abascal a participar en ella, el portavoz de la formación, Iván Espinosa de los Monteros, contempló la posibilidad contraria, aunque luego la rectificó.

¿Pero que es “España Suma”? Esta marca quiere repetir los buenos resultados de “Navarra Suma”, candidatura conjunta de Unión del Pueblo Navarro [UPN], C’s y PP en los comicios legislativos, locales y autonómicos de 2019 que hizo de Navarra el “laboratorio” de la derecha. Con ella el PP quiere “que sigan convergiendo aquí los votantes que se fueron a Vox, a Ciudadanos y los socialdemócratas enfadados con su partido, la España de los balcones”. Tal oferta es un reto para Vox por razones tácticas y estratégicas.

Las razones estratégicas: la necesidad de competir en la derecha

Vox ha rechazado proyectarse como una opción “antisistema” similar al Reagrupamiento Nacional lepenista o la Lega italiana para devenir un partido de protesta socialmente transversal. Tal posicionamiento hubiera implicado -entre otros aspectos- buscar el voto obrero y popular con un discurso proteccionista, ultranacionalista y defensor de un “chauvinismo del Bienestar” (plasmado por el lema “los españoles primero”). Tal apuesta es difícil de casar con su política económica neoliberal y -de modo llamativo- hasta ahora Vox no ha hecho incursiones significativas en el voto obrero.

Ello le sitúa en un especio político de competencia directa con PP y C’s que comporta una relación compleja con ambas fuerzas: debe alcanzar acuerdos con ellas para crear mayorías allá donde se puede desbancar a la izquierda de las instituciones, pero al hacerlo debe evitar que su perfil político quede diluido.

El resultado de esta situación ha sido que Vox, C’s y PP han actuado de modo disciplinado en sus acuerdos postelectorales y la derecha no ha perdido el control de ninguna institución donde podía tenerlo tras los comicios del 26-M. Al suscribir los pactos para formar mayorías Vox ha buscado un “alineamiento crítico” que le permita un equilibrio entre su rol de partido de protesta y el de gobierno (de ahí la escenificación de un difícil acuerdo por parte de Vox en la presidencia de la Comunidad de Murcia, que también se logró). Y es que su electorado quiere que Vox encarne una “derecha dura” que no comprometa las victorias del bloque de derechas.

Las razones tácticas: ¿”España Suma” realmente suma para Vox?

En tal escenario “España Suma” es un brete para Vox también por razones tácticas. Según las encuestas, el voto de la derecha tiende a reagruparse en torno al PP, en detrimento de Vox (y C’s), que no pudo transformar en escaños 700.000 de los votos que recibió el 28-A. Ello penalizó al partido y en los comicios europeos del 26-M Vox perdió el 48.1% de su apoyo del 28-A (pasó de 2.677.173 a 1.388.681 votos) y el último sondeo del CIS le otorga un 3.3% (frente el 10.1% del 28-A).

Por tanto, si Vox acude en solitario a la nueva cita electoral puede perder apoyos relevantes en provincias con pocos escaños en juego y en sus candidaturas al Senado. Además, ello puede contrariar a una parte substancial de su electorado que apoya unirse a “España suma” (podría ser hasta un 63.6%). Pero si opta por tal alianza, Vox puede ver difuminado su perfil y espacio electoral. En definitiva, decida lo que decida puede perder sufragios.

Una posición complicada y una carta por jugar

El partido ultraderechista se halla así en una encrucijada difícil ante “España Suma”. Descartada aparentemente la apertura decidida hacia el voto obrero y el universo sociológico “de izquierdas” (aunque quizá su crítica al Vaticano es un intento de captar un voto anticlerical popular marcando distancias del PP), Vox debe competir en el caladero de voto de la derecha. De este modo, como hemos señalado, si se une a “España Suma” puede difuminar su perfil y si no lo hace puede sufrir un correctivo en las urnas.

En tal tesitura la formación cuenta con un activo potencial que aún no pueden captar los sondeos: su capacidad de canalizar la reacción contra el secesionismo cuando se haga pública la sentencia del proceso a los líderes independentistas y en Cataluña se abra un ciclo de protestas contra ella. El anti-separatismo es el artículo estelar del fondo de comercio de Vox y falta por ver en qué grado liderará una respuesta de “afirmación española” rentable en votos.

_______

* Artículo publicado originalmente como Xavier Casals, “España suma, un reto complicado para Vox”, Agenda Pública (20/IX/2019).


¿LOS PARTIDOS DE EXTREMA DERECHA VIENEN PARA QUEDARSE? EL CASO DE GRECIA DEMUESTRA QUE NO SE PUEDEN HACER PRONÓSTICOS

septiembre 14, 2019

El periodista Kyriakos Velopóulos, que fundó y lidera Solución Griega (foto de E. M. en elmundo.es).

CUANDO IRRUMPE INSTITUCIONALMENTE UNA FUERZA DE ULTRADERECHA SUELE DECIRSE QUE “HA VENIDO PARA QUEDARSE”. Sin embargo, los partidos de este espectro presentan en algunos casos gran volatilidad de voto. A continuación analizamos el caso de Grecia, que ilustra cómo se han sucedido formaciones que se han eclipsado. Veámoslo como un drama que por el momento tiene tres actos (aunque podrían ser más).

Primer acto: Ascenso y caída de LAOS (2004-2012)

Al concluir la dictadura helena de los coroneles en 1974, como ya explicamos en este blog,  este sector ideológico devino marginal tras conocer una breve presencia en el parlamento. Pero retornó al mismo antes del crash del 2008, cuando en los comicios europeos del 2004 el partido Alerta Popular Ortodoxa [LAOS], que lideró Georgios Karatzaferis, obtuvo un escaño y en los legislativos del 2007 logró 10 con el 3.8% de los votos.

LAOS, que combinó su discurso radical con el pragmatismo, en noviembre del 2011 se integró en un gobierno de coalición con conservadores y socialdemócratas que seguía pautas de la troika en relación a la deuda contraída. Al hacerlo, desagradó a sus electores y, pese a dejar el ejecutivo en febrero del 2012, en los comicios de mayo de ese año devino extraparlamentario.

Segundo acto: Ascenso y caída de ANEL y Amanecer Dorado (2012-2019)

Su vacío, por una parte, lo ocupó Griegos Independientes [ANEL], fuerza dirigida por Panos Kammenos, de carácter igualmente nacionalista y xenófobo, pero opuesta frontalmente al rescate. En las elecciones de mayo en las que LAOS se hundió obtuvo el 10.5% de votos (33 escaños) y en las celebradas este enero, el 4,7% (13).

Por otra parte, emergió también Amanecer Dorado. Fundado en 1983 por su líder Nikos Michaloliakos, este partido  de orígenes neonazis fue marginal durante un cuarto de siglo. No obstante, en el 2008 inició una estrategia de implantación en el distrito sexto de Atenas y en los comicios locales del 2010 captó el 5.3 % de votos y Michaloliakos fue elegido concejal. La crisis activó su crecimiento: en las elecciones legislativas de mayo del 2012 captó el 7% de votos y saltó a 9.4% en las europeas del 2014. Pareció conocer entonces una dinámica ascendente.

Pero en las de 2019  su resultado cayó al 4.8% y pasó de 3 a 2 escaños. Finalmente, en los comicios legislativos de ese año devino extraparlamentario (2.9%).  ANEL tampoco tuvo mejor suerte: tras formar un gobierno de coalición con Syriza desde 2015, dejó el ejecutivo en enero de 2019 y, como Amanecer Dorado, también quedó fuera del parlamento en los comicios europeos de ese año (0.8%) y ya no concurrió a los legislativos.

Tercer acto: la emergencia de Solución Griega (2019…)

No obstante, la extrema derecha no ha desaparecido de las instituciones, pues ha emergido una nueva formación de este sector político: Solución Griega.

Esta formación fue constituida en 2016 y la lidera un ex-parlamentario de LAOS, Kyriakos Velopoulos. En los comicios europeos de 2019 obtuvo un escaño (1.1%) y en los legislativos 10 (3.7%). Ha iniciado así una aparente andadura ascendente.

Conclusión: toda cautela es poca en los pronósticos

En suma, Grecia ilustra que las fuerzas de extrema derecha no necesariamente “vienen para quedarse”, pues su electorado puede experimentar una gran volatilidad y sus partidos pueden conocer irrupciones espectaculares y mediáticas seguidas de eclipses súbitos y silenciosos. Se impone la prudencia, pues, al hacer pronósticos sobre este espectro, ya que en este país hemos asistido al eclipse de LAOS, ANEL y Amanecer Dorado.

En España podemos ver como Vox también refleja una elevada volatilidad electoral: en las elecciones europeas perdió casi un 48.1% de sus sufragios de las del 28-A y los sondeos indican que su tendencia a la baja persiste: el último del CIS le otorga un 3.3% (el 28-A obtuvo el 10.1%). Ello indica que se impone la prudencia al hacer prospectiva.


LOS BUENOS RESULTADOS ELECTORALES DE LA ULTRADERECHA ALEMANA PUEDEN MARCAR EL 30 ANIVERSARIO DE LA CAÍDA DEL MUNDO DE BERLÍN

septiembre 7, 2019

 

Reportaje de Euronews sobre las elecciones emitido dos dias antes de las mismas (30/VIII/2019).

 

LA ULTRADERECHISTA ALTERNATIVA PARA ALEMANIA [ALTERNATIVE FÜR DEUTSCHLAND, AfD] ha obtenido excelentes resultados en los comicios celebrados este 1 de septiembre en los Länder de Sajonia y Brandenburgo.

En el primero ha captado el 27.5% del total de sufragios (aumentando el 17.8%),  siendo segunda fuerza al superarla la CDU (32.1%), que ha perdido un 7.3% del voto. En el de Brandenburgo AfD ha obtenido el 23.5%, sumando un 11.3%, siendo de nuevo segunda fuerza al superarla el SPD (26.2%), que –como la CDU- también pierde votos, un 5.6%.

Tales porcentajes de apoyo de AfD auguran turbulencias en la política alemana (y también europea), de los que hacemos tres apuntes.

1. Alemania del Este, una herida abierta

En primer lugar, los resultados demuestran que esta formación se ha convertido en el “partido de la protesta” de la antigua RDA, antes captado por la izquierda de Die Linke.

Recordemos que en la extinta RDA, la Alemania del Este, impera un importante descontento por las desigualdades que aún existen en relación con el Oeste del país (por ejemplo, los trabajadores cobran unos 650 o 700 euros menos), lo que se traduce en un significativo apoyo al extremismo de derecha.

No por azar fue aquí donde surgió el “fenómeno PEGIDA”. Este rótulo era el acrónimo de Patriotische Europäer gegen die Islamisierung des Abendlandes [Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente], que inició su andadura el 20 de octubre de 2014 en Dresde. Entonces ya señalamos que PEGIDA encarnaba un sentimiento de protesta de la población de la extinta RDA.

2. La dinámica ascendente de la AfD 

En segundo lugar, dado que los siguientes comicios que se celebrarán el 27 de octubre en Alemania serán los del Land de Turingia, también en Alemania del Este, los sondeos auguran a AfD buenos resultados. Así, podría obtener el 20% del sufragio (doblando sus apoyos de 2014).

Del resto de formaciones, solo los Verdes presentan una tendencia igualmente ascendente (su voto crece un 10.8% en Brandeburgo y un 8,2% en Sajonia), pese a cuestionar las explotaciones mineras de lignito contaminantes, lo que les habría podido restar apoyos.

Su acenso contrasta con un SPD en declive y el descenso de los apoyos a Die Linke y los liberales del FDP (estos últimos no estarán presentes en ninguno de los dos parlamentos). De hecho, los resultados decrecientes en las urnas del SPD y la CDU han creado importantes tensiones internas en ambas formaciones.

3. Gobiernos más inestables por los “cordones sanitarios”

En tercer lugar, a la fragmentación política existente en los parlamentos de los dos Länder, a la hora de formar gobiernos se sumará el hecho de que ningún partido está dispuesto a pactar con AfD. Ello supondrá formar amplias coaliciones, lo que requiere tiempo, y posiblemente estas generarán ejecutivos inestables.

Este escenario ofrece a la ultraderechista AfD la posibilidad de convertirse en la gran fuerza de la oposición y eventualmente aumentar sus apoyos. Ello ocurre cuando el próximo 9 de noviembre se cumplirán 30 años de la caída del muro de Berlín, que puso fin a la separación de las dos Alemanias (RFA y RDA).


¿VUELVE EL FASCISMO? ¿LA ULTRADERECHA ACTUAL REFLEJA EL RETORNO DEL FASCISMO? DOS HISTORIADORES EXPERTOS EXPERTOS EN EL TEMA ANALIZAN LA CUESTIÓN

agosto 31, 2019

 

Los historiadores Emilio Gentile (izq.) y Enzo Traverso (der.).

DONALD TRUMP, MATTEO SALVINI, MARINE LE PEN, NIGEL FARAGE… ¿VUELVE AL FASCISMO? Esta es una pregunta habitual en los medios de comunicación y foros ante el ascenso de la extrema derecha. Ahora disponemos de dos textos breves solventes y legibles, redactados en forma de entrevista que abordan la cuestión.

Ambos reflejan las tesis de dos reputados historiadores italianos de dilatado currículum y sólida reputación: Emilio Gentile (nacido en Bojano en 1946), en Quién es fascista (2019), y Enzo Traverso (nacido en Gavi en 1957),  en Las nuevas caras de la derecha (2018), del que existe versión en catalán, Els nous rostres del feixisme.

Del fascismo al postfascismo: ¿Qué ha cambiado?

¿Es posfascista la ultraderecha actual? Traverso plantea esta y otras cuestiones en una entrevista con el antropólogo Régis Meyran de 110 páginas con 87 notas. Es un diálogo con referencias numerosas a estudios, hechos y debates, y con unas respuestas llenas de matices. Todo ello le otorga complejidad sin limitar la comprensión.

Ahora bien, como la obra fue publicada en francés el 2017, la conversación pone el foco en Francia, a veces tiene referencias que el lector o lectora puede desconocer (como sucede aludir al Partido de los Indígenas de la República o al Comité Invisible). Pese a ello, los análisis perspicaces de Traverso compensan el esfuerzo.

El historiador prefiere el término “postfascismo” para aludir a la ultraderecha actual ante los de derecha populista o el de “nacional-populismo”. Con él designa “un estado inestable, expresión de una transición inacabada entre un fascismo superado -pero que no deja de ser la matriz de su movimiento- y una derecha nacionalista que no siempre aparece como legítima y respetable en una democracia liberal”. Es, pues, “un fenómeno transitorio, en mutación, que no ha cristalizado”, desvinculado del neofascismo. Este término, de hecho, sería un oxímoron: no designa algo nuevo, sino “residual” en querer “prolongar y regenerar el viejo fascismo”.

“El fascismo ha muerto definitivamente”

Muy distinto es el punto de vista de Gentile, opuesto a la pretendida existencia de un fascismo que ha pervivido hasta el presente, como se plantea de forma habitual. Es rotundo al respecto: “El fascismo ha muerto definitivamente, pues nadie hoy -ni siquiera los neofascistas- quiere restaurar el régimen que fue derribado por la victoria irreversibles de las fuerzas antifascistas, unidas para restituir al pubelo italiano la libertady la soberanía”.

Discípulo del célebre historiador Renzo de Felize, este investigador ha escrito una breve ensayo en forma de entrevista, pues esta no refleja un diálogo real. Ello obedece a que el autor ha organizado su argumentación a lo largo de 220 páginas de reducido tamaño a partir de una secuencia de preguntas que le han formulado a lo largo de su carrera y que aún se repiten. Este formato tiene la virtud de poder plantear numerosas cuestiones habituales en foros y medios de comunicación con respuestas sintéticas.

Al desarrollar sus tesis, Gentile insiste en acotar el fascismo a su época, evitando las simplificaciones que insisten en la existencia de un “fascismo eterno” o de su permanente retorno. Al hacerlo aporta explicaciones ilustradas con hechos y episodios históricos que le confieren solidez.

En este sentido, analiza muchas cuestiones interesantes, como las relaciones entre la Resistencia y el antifascismo o la actitud del comunismo italiano ante el fascismo. Esta última fue compleja y en 1934, tras llegar Hitler al poder el año anterior y consolidarse el régimen de Mussolini, pasó de identificar a los socialistas como “socialfascistas” a buscar la colaboración con estos y con el resto de formaciones antifascistas.

Miembros de Casa Pound en Roma con máscaras con los colores de la bandera italiana (foto: Reuters).

Dos visiones divergentes y sugerentes

En suma, estamos ante dos lecturas que se complementan, que coinciden en rechazar algunos lugares comunes del debate público o mediático (como la existencia de un “islamofascismo”) y que muestran cómo se pueden argumentar visiones muy distintas sobre la relación entre la ultraderecha actual y el fascismo con solidez, por lo que recomendamos su lectura. En una época en la que se repiten tópicos desde la pobreza de información y la pereza intelectual, estos dos textos breves ofrecen sendas perspectivas inteligentes y documentadas sobre la eventual persistencia del fascismo.