EL UNIVERSO LEPENISTA EN CINCO ARTÍCULOS*

abril 24, 2017

CUANDO MARINE LE PEN SE PREPARA PARA LA SEGUNDA VUELTA DE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES… ¿Podemos resumir el universo lepenista en unas pocas referencias documentales?

La bibliografía sobre el Front National [FN] lepenista es ingente y difícil de reducir a cinco aportaciones por muchas razones, de las que citamos a continuación las que consideramos más importantes y aconsejamos una lectura al respecto en cada una de ellas.

1. Partido, pero también empresa familiar

Es ilustrativa y gráfica la aproximación a la familia Le Pen en 37 imágenes que recientemente publicó L’Obs: “La saga familiale de l’entreprise Le Pen”.

En primer lugar, el FN es un partido creado en 1972 y cuenta, por consiguiente, con 45 años de historia con la particularidad de constituir una marca corporativa dinástica: “Le Pen”. Ambos rótulos son indisociables: sin conocer a la familia no es posible conocer al partido (incluyendo el portazo de una de las hijas, Marie-Caroline Le Pen, al sumarse a una escisión en 1998). De hecho, hoy en su liderazgo conviven ya tres generaciones: el padre, Jean-Marie; su hija Marine y una nieta, Marion.  

2. ¿Podemos hablar de “nuevo” y “viejo” lepenismo?

En segundo lugar, porque su evolución ha sido compleja, pasando de ser un partido “antisistema” en la etapa guiada por Jean-Marie Le Pen a un partido deseoso de reemplazar a la derecha conservadora bajo el liderazgo de su hija. Tal afán ha conducido a realizar una compleja evolución a Marine Le Pen con un afán “desdiabolizador”, que -según distintos expertos- no ha variado substancialmente los ejes ideológicos profundos del lepenismo. Es interesante al respecto este apunte periodístico de las tesis del politólogo Alexandre Dézé (uno de quienes subraya que no hay cambios esenciales en la ideología): “Cinq idées reçues sur le “nouveau” Front National”.

3. El gran logro: crear una ultraderecha ecuménica

En tercer lugar, porque el FN ha sido una formación que ha logrado devenir un “partido ecuménico” del ámbito de la extrema derecha, lo que ha permitido a la formación agrupar y convivir en ella a distintos sectores de este espectro, como “identitarios”, legitimistas y también seguidores de la Nouvelle Droite o gaullistas desencantados.

Es difícil hallar síntesis breves que expliquen este proceso, pero es sumamente interesante y bien elaborada la que publicó Jean-Yves Camus, uno de los más relevantes expertos en el FN, traducida al catalán en la revista L’Espill en 2011, accesible en PDF (pp. 92-101) en un dossier sobre la derecha populista europea: “El Front National: entre la normalització democràtica i la força antisistema”.

4. El apoyo obrero al lepenismo, un largo debate

En cuarto lugar, desde que el FN hizo su eclosión institucional en los comicios europeos de 1984, en los que obtuvo un 11% de los votos y un 10 escaños en Estrasburgo, se ha integrado en el paisaje político francés y se ha normalizado. De este modo, hoy ya no se alude tanto a “mutaciones” del electorado, pues numerosos votantes han crecido en un marco político en el que el FN era una opción más y se han alineado con sus líderes y discursos.

En este sentido, la procedencia de su importante voto obrero es objeto de un importante debate académico. Puede accederse a una aproximación reciente al tema en un opúsculo que recoge intervenciones de expertos que plantean si estos sufragios son resultado de un cambio de apoyo de la izquierda a la ultraderecha o el resultado de una larga tendencia: Le Front National et les ouvriers: longue histoire ou basculement?

5. La geopolítica frentista y el tema ruso

En quinto lugar, porque sus conexiones internacionales han variado con el tiempo y han sido complejas. De este modo, el FN ha tenido una ONG como SOS Enfants d’Irak o lazos con la Rusia de Putin. Igualmente, ha articulado liderazgos políticos en Estrasburgo y proyectos europeos como Euronat. ¿Cuál es, pues, la geopolítica del lepenismo? Aconsejamos al respecto leer las intervenciones de un debate al respecto recogido en el opúsculo La politique étrangère du Front National.

En él, por ejemplo, Jean-Yves Camus, destaca que en la relación entre lepenismo y “putinismo” se ha confundido la causa con el efecto: la financiación del partido por parte de bancos rusos no es la causa del apoyo lepenista a Putin, sino la consecuencia de que el lepenismo considere que el proyecto ideológico y social del gobierno de Putin sintoniza con el que eventualmente podría instaurar el FN en caso de llegar al pode

Un sitio web a tener en cuenta

Para concluir, aconsejamos al lector o lectora capaz de leer en francés las muy interesantes publicaciones y aportaciones on-line sobre el lepenismo del Observatoire des Radicalités Politiques de la Fondation Jean Jaurès: trabajos académicos solventes de carácter sintético y en su mayor parte asequibles en PDF de forma gratuita que ofrecen una información actualizada del universo lepenista.

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* Artículo publicado originalmente como “El universo lepenista en cinco artículos… según Xavier Casals” en www.agendapublica.es (23/IV/2017)


AMPLIAMOS CONTENIDO EN NUESTRA PÁGINA DE ACADEMIA.EDU CON NUESTROS TRABAJOS GRATUITOS EN PDF

febrero 18, 2017

academia.edu

En los últimos meses hemos ampliado los contenidos de nuestra página en Academia.edu. Puede accederse a ella y descargar diversos trabajos nuestros en PDF sin coste alguno clicando aquí y seleccionando a continuación el documento -o documentos- de interés.


“JUAN DE CATALUÑA”: UN SOCIALISTA ANTICATALANISTA EXPULSADO DEL PSOE POR CATALANISTA*

diciembre 10, 2016

 

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JOAN CODINA VIVET FUE UN DESTACADO COOPERATIVISTA Y SOCIALISTA DE MANLLEU (en la comarca barcelonesa de Osona) que tuvo un final trágico –fue fusilado- y una trayectoria paradójica: significado anticatalanista desde la década de 1910 por sus artículos firmados como “Juan de Cataluña” en El Socialista, fue expulsado de la UGT por catalanista.

Cooperativista y socialista

Nació el 13 de febrero de 1873 en una familia humilde (el padre era bracero) y fue el menor de cuatro hermanos que pronto quedaron huérfanos. Los mayores le buscaron trabajo en una empresa de hilados y se preocuparon de que aprendiera a leer y escribir cuando ya era adolescente.

Con 16 años se sintió atraído por el cooperativismo y lo consideró una vía para instaurar el socialismo, como señaló en 1935: “La cooperación […] socializará toda la producción a fin de que nadie pueda especular con ella y hará del mundo una vasta cooperativa con todas sus ramas, producción, distribución y consumo” y “en su empeño de transformar el mundo […] hará que todos los seres humanos tengan asegurado el plato correspondiente en el banquete de la vida, y por lo tanto no habrá paro forzoso ni un mundo en ruinas”. Así cooperativismo y socialismo fueron inseparables en su actuación, que desarrolló en estrecha relación su gran amigo Josep Lladó Quintana (1880-1963).

Según su elogiosa biografía publicada en Acción Cooperativista (el órgano de la Federación de Cooperativas de Cataluña en el que Codina colaboró), era de carácter “un poco áspero, directo” y “poco diplomático en táctica psicológica”, lo que implicó “que su actuación no se reflejara con la intensidad que se merecía”. Protagonizó intervenciones públicas de manera habitual, pero fue un orador de “escasa elocuencia” y “sencillez de expresión”. En cambio, tuvo relativa facilidad para escribir, como testimoniaron sus numerosas colaboraciones de prensa.

Como cooperativista desplegó una intensa actividad en la Mútua de Pa i Queviures, una cooperativa de consumo fundada en Manlleu en 1903 de rápido crecimiento que constituyó una destacada institución local. Fue su primer secretario y siempre permaneció vinculado a ella: la presidió entre 1922 y 1924, veló por la aplicación estricta de su reglamento y escribió su historia.

Según el historiador Josep Casanovas, ejerció en este centro “una constante influencia desde diferentes cargos”, a la vez que llevó a cabo una importante tarea de articulación del cooperativismo comarcal de Osona al impulsar una Federació Comarcal de Cooperatives de Vic desde los años veinte. Esta iniciativa se situó en la vanguardia de un cooperativismo catalán hasta entonces organizado en federaciones provinciales.

La militancia en un socialismo entre dos aguas

Codina inició su compromiso socialista también en su juventud y cuando en 1889 se constituyó la sección de la UGT en Manlleu fue su tesorero. Afiliado al PSOE, desde 1903 participó como delegado en varias conferencias regionales de agrupaciones socialistas de Cataluña y congresos de la Federació Socialista Catalana. Conoció a las primeras figuras del partido (como Pablo Iglesias, Andrés Saborit o Francisco Largo Caballero) y escribió en El Socialista, La Justicia Social y La Internacional.

Concejal de Manlleu el bienio 1912-1913, en 1931 le faltaron 8 votos para volver a serlo y en 1934 fou edil suplente. A pesar de creer en la lucha de clases, confió en el advenimiento de un cambio de sistema no traumático, como afirmó en 1930: “el socialismo que triunfará en el presente siglo no viene a matar fabricantes, ni a comer curas, sino a cumplir el precepto bíblico que manda: ganarás el pan con el sudor de tu frente y a hacer que no existan parásitos y a garantizar que el trabajador, cuando no tenga fuerzas, no vaya a parar en el hospital”.

Adquirió notoriedad en el movimiento socialista por su anticatalanismo radical, hasta el punto que los historiadores lo han definido como un “antinacionalista visceral” (David Ballester) o un “destacado enemigo del catalanismo o cualquier cosa que se le asemejara” (Ricard Alcaraz). Pese a ello, Codina llegó a censurar el centralismo “brutal” imperante en España y no parece haber construido su crítica inicial al catalanismo tanto desde apriorismos ideológicos (que  existieron), como desde su experiencia de obrero autodidacta.

Merece destacarse que contempló la reforma lingüística de Pompeu Fabra como una diferenciación artificiosa del catalán hacia al castellano, lo que seguramente le predispuso a ver en el catalanismo un factor de división del obrerismo. Pero fue su trabajo de operario textil lo que le influyó de forma decisiva al identificar a la Lliga con la patronal intransigente con la que trataba. En consecuencia, asoció a los lligaires a todos los males, desde el caciquismo hasta el fomento del anarquismo (en detrimento del socialismo), y denunció que “aman mucho al terrer català, porque es rico y próspero para ellos; pero odian, desprecian y matan al pueblo obrero catalán”. De todo lo expuesto extrajo una rotunda conclusión: “los directores del catalanismo no cesan de laborar para crear un pueblo de castrados y soplones”.

Crítico con los intentos de hacer converger socialismo y catalanismo, polemizó con Josep Recasens i Mercadé y Joaquim Bueso el 1916 y con Rafael Campalans en 1923, cuando se creó la Unió Socialista de Catalunya (USC). Codina consideró que esta entidad era impulsada “por un grupo de intelectuales muy desocupados, ayudados por algunos señoritos de bolsillo proletario” y apuntó que no tenía futuro, dado el precedente que ofrecía en este sentido la fracasada Unió Federal Nacionalista Republicana de 1910. Por consiguiente, aplaudió al veterano Josep Comaposada cuando en 1925 dejó la USC y se reintegró al PSOE. El discurso anticatalanista de Codina se radicalizó y en 1931 consideró a la USC una variante del nazismo.

La expulsión de la UGT

Tales posicionamientos no le impidieron tener buenas relaciones con Manuel Serra i Moret y en julio de 1933 parece haber aceptado disciplinadamente la fusión de la Federació Catalana del PSOE y la USC. Sin embargo, esta decisión fue rechazada por la dirección del PSOE y las tensiones entre ambas organizaciones afloraron en abril de 1934, en el II Congreso del secretariado de la UGT celebrado en Barcelona. Entonces las secciones de la USC lo abandonaron y cuando Codina propuso en el cónclave que el secretariado del sindicato fuese ampliado y se reuniera semanalmente, los dirigentes ugetistas lo denunciaron como una maniobra “catalanista” y le expulsaron. Largo Caballero lo lamentó y Codina quedó desmoralizado: “Se me tiene por un indeseable sospechoso de catalanismo, ¡qué le vamos a hacer!”, escribió.

En este marco, cuando aquel año se rompió la rasgada unidad socialista, la agrupación de Manlleu decidió por unanimidad no volver al PSOE. A pesar de que desconocemos las razones que llevaron a Codina a permanecer en la USC, en ella posiblemente influyeron tanto su expulsión de la UGT como su pesimismo sobre el éxito del socialismo en el movimiento obrero catalán, pues en 1930 valoró que al cabo de 40 años de hacer política “si no está peor, en nada ha cambiado”.

Iniciada la Guerra Civil, formó parte del consistorio de Manlleu en representación del PSUC como edil de Abastos desde noviembre de 1936, al disolverse el comité local de milicias antifascistas. Del 20 al 29 de octubre de 1937 fue un efímero alcalde interino (por ser el concejal de más edad) y le sucedió en el cargo hasta el fin del conflicto su amigo Lladó, también del PSUC. Al acercarse las tropas franquistas Codina huyó en Francia con Lladó, pero a medio camino regresó convencido de no merecer represalias: “Estoy cansado y no me veo con fuerzas para huir. No he hecho nada”, explicó.

La ejecución

Los franquistas ocuparon Manlleu el 4 de febrero de 1939 y la delación de un vecino comportó su detención el día 21. El 5 de marzo fue trasladado a la prisión Modelo de Barcelona y se le instruyó un juicio sumarísimo, acusado de no haber impedido varios asesinatos durante la contienda en razón de su cargo de edil.

Codina lo negó con fundamento, puesto que en su expediente no figuró ningún hecho de sangre ni delito. Juzgado en la primera gran oleada represora franquista, su línea de defensa resultó inútil: cuando a alegó haber salvado a un carlista, un informe falangista manifestó que ello demostraba que “sabía anticipadamente los que se iban a asesinar”.

El día 13 se celebró su consejo de guerra y el fiscal le pidió “30 años de reclusión perpetua” [sic], pero el tribunal le condenó a muerte “como uno de los elementos más significados y responsables […] de Manlleu”. En un último acto de rebeldía se negó a firmar la notificación de la sentencia. Fusilado el día 29 de aquel marzo en el Campo de la Bota, los franquistas hicieron correr la voz de que antes de ejecutarle le obligaron a cantar el “Cara al sol”. Lo cierto es que Codina se desmayó al ser entregado al piquete de ejecución y murió inconsciente. Aunque se casó, no dejó descendencia. Casi 60 años después, en septiembre de 1997, recibió un homenaje póstumo al serle dedicada una calle en Manlleu.

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* Esta biografía fue publicada inicialmente como Full suplement 19 del butlletí de l’arxiu històric de la Fundació Rafael Campalans (diciembre 2008) con el título “Joan Codina Vivet, cooperativista i socialista”. ISSN: 1578-5718. Puede accederse a la versión original clicando aquí


HOFER Y LA NORMALIZACIÓN DE LA ULTRADERECHA. ¿POR QUÉ CRECE EL FPÖ?*

noviembre 30, 2016

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Cartel de la campaña electoral de los comicios de abril del candidao del FPÖ con el lema “En defensa de Austria. Tu patria te necesita ahora”.

Ante la repetición de los comicios presidenciales en Austria el próximo domingo, recuperamos el artículo que publicamos en relación a los mismos cuando se celebraron el pasado 24 de abril, ya que las tesis que sostenemos no han perdido vigencia.

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LOS COMICIOS PRESIDENCIALES DE AUSTRIA HAN CONMOCIONADO A EUROPA porque el candidato del ultraderechista Partido de la Libertad (FPÖ), Norbert Hofer, venció en la primera vuelta con el 35% de los votos y fue derrotado in extremis en la segunda (con un 49,7%) por su rival, el ecologista Alexander van der Bellen. ¿Cómo explicar este hecho?

El tema de los refugiados ha influido, pero no basta para justificarlo, ni tampoco la crisis económica: el país tiene un 5,8% de paro. De hecho, las formaciones de este espectro están ausentes en cuatro países rescatados (Irlanda, Portugal, España y Chipre) y su presencia es acotada en Grecia (7% de votos a Amanecer Dorado y 4,8% a Griego Independientes, ANEL). Se impone, pues, un análisis más complejo. Veámoslo.

De marginales a centrales

En primer lugar, debe tenerse en cuenta que la extrema derecha o derecha populista ya no es marginal. Lo reflejaron los comicios europeos del 2014: el Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP) captó el 26,7% de los votos, el Partido Popular Danés (DF), el 26,6%; el Frente Nacional (FN) lepenista el 24,8% y el FPÖ el 19,7%. Además, desde el 2015 gobierna Polonia el reaccionario partido Ley y Justicia (PiS), que lidera Jaroslaw Kaczynski (ese año obtuvo el 37,7% de votos). Asimismo, en Hungría lo hace desde el 2010 Víktor Orbán (Viktátor para sus detractores), cuya Unión Cívica Húngara (Fidesz) experimenta una radicalización derechista y captó el 45% de votos el 2014.

Esta cartografía indica una aceptación social creciente de formaciones de derecha populista, muchas de cuyas siglas gozan de arraigo. Así, en 1973 ya ingresaron en el parlamento el Partido del Progreso en Dinamarca (origen del actual DF) con el 16% de votos y el de Noruega (FrP), con el 5%. Ambos agitaron la protesta fiscal y contra el ‘establishment’ y al exigir que las prestaciones sociales fueran para autóctonos configuraron un “chauvinismo del bienestar”. Una década después, en los comicios europeos de 1984 el FN logró un 11% de sufragios y se integró en la escena gala. A la vez, el FPÖ (formación con una ala liberal y otra nacionalista) conoció un giro populista en 1986 con Jorg Haider y captó el 10% de votos ese año. Así, tras décadas de existencia, estos partidos gozan ya de electorado fidelizado.

Los móviles: protesta e identidad

En segundo lugar, la extrema derecha cuenta con dos pilares de movilización: la afirmación de la “identidad nacional” y elrechazo a las élites tradicionales, que también ilustra el ascenso del FPÖ. De este modo, el politólogo Gaël Brustier remarca que su ultranacionalismo se enmarca en un país de lenta toma de conciencia nacional, pues aunque la actual república se constituyó en 1918, su acta de nacimiento fue un tratado de 1955 que puso fin a su ocupación aliada tras la segunda guerra mundial. Así, el FPÖ une a su islamofobia, antieuropeísmo y rechazo a los refugiados, un nacionalismo exaltado que incluye la reivindicación del Tirol del Sur italiano. A la vez, denuncia a los partidos tradicionales, cuestionando el Proporzsystem (un reparto de cargos institucionales en función de los votos), cuyos beneficios han monopolizado largo tiempo socialdemócratas (SPÖ) y conservadores (ÖVP). Ambas fuerzas, que gobiernan coaligadas, conocen una erosión y la primera vuelta de los comicios presidenciales solo sumaron el 22,4% de votos.

Sin embargo, el discurso de la derecha populista es distinto al de la izquierda. ¿En qué sentido? Porque no solo se limita a denunciar a las élites ante el “pueblo llano” por secuestrar presuntamente sus derechos políticos y sociales, sino que –como señala el politólogo Pierre-André Taguieff– también las denuncia por favorecer la inmigración y el multiculturalismo, constituyendo un imaginario “partido del extranjero” traidor a la nación. Este antielitismo asociado a la xenofobia proyecta un nuevo enemigo: el extranjero-invasor.

¿Fascismo o reacción antiglobalización?

En tercer lugar, el éxito de la derecha populista radica en constituir un exitoso movimiento contra la globalización que no se define como tal, muy diferente de los fascismos. Estos últimos emergieron en los años de entreguerras, en un marco de industrialización y de clases sociales nítidas, manifestaron una vocación totalitaria y su eje aglutinador fue el anticomunismo.

En cambio, la nueva derecha populista irrumpe en la era postindustrial, de clases sociales desdibujadas y con el comunismo extinto. Rechaza oficialmente el racismo y asume un singular “elogio de la diferencia”: afirma querer preservar la diversidad cultural evitando mestizajes para que las comunidades foráneas regresen a sus países de origen. Asimismo, a diferencia del fascismo, no desea un individuo pasivo, sino que le exhorta a movilizarse en las urnas y exalta el referéndum para manifestar la voluntad popular. Tal apuesta puede legitimar la exclusión, como testimonió, un plebiscito que promovió la Unión Democrática de Centro [UDC/SVP] suiza el 2000 en Emmen: sus habitantes decidieron si naturalizaban a 52 residentes extranjeros, rechazando a 48.

En definitiva, este espectro ideológico quiere erigirse en defensora del “hombre de la calle” ante las amenazas de la mundialización: económicas (flujos migratorios, deslocalizaciones industriales, competencia comercial), políticas (cesiones de soberanía a entes supranacionales, notablemente la Unión Europea) y culturales (presencia del Islam, multiculturalismo). El resultado, como indica el politólogo Cass Mudde, es que son las fuerzas de oposición a la globalización de más éxito electoral.

Un voto transversal

En cuarto lugar, entre su electorado tiende a estar sobrerrepresentado el masculino, urbano, joven y de bajo nivel de estudios. Parte de sus votantes no se considera ni de derecha ni de izquierda, de ahí que la politóloga Nonna Mayer les designe como “ninistas”.

Paralelamente, la asunción de la islamofobia por la derecha populista ha atraído un apoyo femenino y de ámbitos homosexuales al temer que el Islam genere un retroceso en libertad sexual e igualdad de género. Pero el rasgo más llamativo de estos partidos es su gran voto obrero, que –por ejemplo– representó el 31% del cosechado por Marine Le Pen en la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas del 2012.

En general, los apoyos de estas fuerzas, siguiendo al también politólogo Pascal Perrineau, proceden del impacto de cinco grandes fracturas. La económica, que opone a beneficiarios y perdedores de la mundialización. La nacionalista, que opone a quienes desean ampliar la obertura internacional de la sociedad con sus detractores. La cultural, que confronta a partidarios de valores antiautoritarios y defensores de los tradicionales. La geográfica, que configura zonas desindustrializadas y marginadas de las insertas en una economía dinámica y global. Y la política, ya citada, que opone a defensores de culturas de gobierno y a los desencantados con la política tradicional que apuestan por culturas antisistema.

Una realidad poliédrica

En suma, actualmente amplios sectores sociales apoyan a la derecha populista debido a dinámicas locales y globales, lo que favorece su normalización y respetabilidad. Esta realidad es igualmente visible en EEUU con Donald Trump: un gestor multimillonario de perfil antagónico al de un político profesional, antielitista y que ha alineado al Partido Republicano con un extremismo inquietante.

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* Artículo publicado originalmente en El Periódico (29/V/2016) con el título “¡Heil Europa!” Es interesante el artículo de complemento “Los 12 rostros de la Europa ultra”, en el mismo diario.


EL MOVIMIENTO REICHSBÜRGER, UNA “SECTA” GERMANA NEONAZI

octubre 27, 2016

 

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Concentración del movimiento Reichsbürger (foto publicada en Dialog International).

¿QUÉ ES EL MOVIMIENTO REICHSBÜRGER? Se trata de un fenómeno de cierta similitud con las milicias estadounidenses de extrema derecha.

Este mes ha cobrado notoriedad porque la madrugada del 19 de octubre uno de sus seguidores -un hombre de 49 años con licencia de caza y que poseía 30 armas- disparó a cuatro policias sin mediar palabra durante un registro policial en Georgensgmünd.

El agresor pertenece al movimiento Reichsbürger  [Ciudadanos del Reich o del Imperio], que -como señala la agencia Efe– “no reconoce la legalidad de la República Federal Alemana (RFA) y niega el holocausto judío en la II Guerra Mundial”.

Según el Ministerio de Interior de Brandemburgo es una “‘especie de secta de ultraderecha’ con un ‘núcleo de derecha radical no inofensivo’”. Por su parte, el ministro del Interior de Baviera, Joachim Herrmann, definió a sus miembros “como ‘extremistas’ y ‘peligrosos’, porque no reconocen la legalidad, por lo que están vigilados por los servicios de inteligencia”.

A continuación reproducimos la información y las imágenes sobre este movimiento de Wolfgang Dick, publicada por la corporación estatal Deutsche Welle sobre los “Ciudadanos del Reich” (19/X/2016) y que  define sus principales rasgos. Puede accederse al texto original clicando aquí.

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¿Quiénes son los “Ciudadanos del Reich”?

Son radicales y violentos, como demuestra el reciente ataque con arma de fuego contra cuatro policías en Baviera. ¿Quién está detrás del llamado movimiento de los “Ciudadanos del Reich” y cuán peligroso es?

Joachim Widera, miembro de los Ciudadanos del Reich, muestra orgulloso su pasaporte.

Joachim Widera, miembro de los “Ciudadanos del Reich”, muestra orgulloso su pasaporte.

Este miércoles (19.10.2016), un ultraderechista de los “Ciudadanos del Reich” abrió fuego contra la Policía durante un registro en Núremberg, en el sur de Alemania, hiriendo a cuatro agentes.

¿Quiénes son estos “ciudadanos”? Están convencidos de que Alemania sigue siendo un territorio ocupado por los aliados occidentales y que no es más que una entidad administrativa. Solo reconocen las fronteras del Imperio Alemán (Deutsches Reich) de 1937. Los llamados “Ciudadanos del Reich” agobian a las administraciones alemanas con demandas y también hacen uso de la violencia.

Se trata de grupos pequeños y de ciudadanos aislados, que viven sobre todo en Brandemburgo, Mecklemburgo-Antepomerania y Baviera. Rechazan la República Federal de Alemania y sus autoridades estatales. Se rehúsan a pagar impuestos y han creado pequeños “territorios estatales” propios con nombres como “Segundo Imperio Alemán”, “Estado Libre de Prusia” o “Principado Germano”.

Estos grupos incluso imprimen pasaportes y licencias de conducir para sus supuestos territorios estatales. También producen playeras y banderas con fines publicitarios. El hecho de que todo esto sea ilegal y que ninguna autoridad alemana lo reconozca es ignorado por los “Ciudadanos del Reich”. En sus páginas web exhortan a seguir luchando contra la República Federal de Alemania.

¿Un puñado de locos?

De acuerdo con informaciones de algunos servicios de inteligencia federales, existen en Alemania unos cuantos cientos de “Ciudadanos del Reich”. Se estima que en Brandemburgo viven entre 150 y 200 miembros. En la mayoría de los casos, se trata de hombres, en promedio mayores de 50 años, pertenecientes a estratos sociales bajos. Entre sus seguidores hay muchos populistas de derecha y defensores de ideologías antisemitas y nazis. Un juez en Sajonia-Anhalt los describió como “teóricos de la conspiración” y personas “permanentemente descontentas”.

Sobre todo la creciente radicalización de este movimiento se ha vuelto un problema. Generalmente, inundan a las autoridades locales con solicitudes y rechazos a órdenes y avisos de pago. Y es que, independientemente del contenido, las autoridades están obligadas por ley a tramitar todas las solicitudes formalmente correctas.

Los alcaldes de varios municipios se quejan de que, además, son atacados verbal y físicamente por los “Ciudadanos del Reich”. Muchas veces los agresores graban sus ataques y los suben a la red.

Miembros de los Ciudadanos del Reich protestan frente al Bundestag.Miembros de los “Ciudadanos del Reich” protestan frente al Bundestag.

En Baviera, los ultranacionalistas irrumpieron en una sala de audiencia, robando documentos de la mesa del juez. En la localidad de Wittenburg, en el estado federado de Mecklemburgo-Antepomerania, los empleados de un ayuntamiento recibieron capacitación en seguridad para hacer frente a los ataques. En Brandemburgo se están probando sistemas de alarma para las oficinas tributarias.

Violencia extrema

En tiempos recientes, los “Ciudadanos del Reich” han llamado la atención por su violencia. A principios de año, un policía fue amenazado con un cuchillo. En la localidad de Reuden, en Sajonia-Anhalt, un miembro del movimiento disparó contra agentes de seguridad de un comando especial.

En el marco de varios registros domiciliarios, la policía ha encontrado armas y municiones. Los seguidores de los “Ciudadanos del Reich” se siguen armando. En la localidad de Höxter, en Renania del Norte-Westfalia, un grupo del “Estado Libre de Prusia” intentó crear su propia policía comunitaria con armas conseguidas en el extranjero.

Tras el reciente caso de violencia en Baviera, el ministro del Interior de ese estado federado, Joachim Hermann, anunció que en el futuro se vigilará más a los “Ciudadanos del Reich”.

 


LA “REVUELTA DEL HOMBRE BLANCO” ANTE LA DISOLUCIÓN DEL VIEJO ORDEN SOCIAL*

octubre 20, 2016

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Acto neonazi en Jackson County, Kansas City (foto de Reuters, publicada por El Confidencial).

¿INFLUYE EL GÉNERO EN EL VOTO A LA ULTRADERECHA? El análisis del electorado de los partidos de ultraderecha ofrecía inicialmente resultados asimétricos en relación a los partidos ecologistas o de izquierda libertaria: en los primeros estaban sobrerrepresentados los hombres, y en el segundo, las mujeres, las cuales -en general- han sido reacias a votar a la ultraderecha.[i]

Por esta razón se ha considerado que el nuevo extremismo de derecha expresa en parte una “revuelta del hombre blanco” [white male revolt].[ii] Esta expresión plasmaría una crisis de identidad masculina que llevaría a los votantes varones a identificarse con los partidos de este ámbito.

Una visión tradicional del rol de la mujer

Tal adhesión coincidiría con una extrema derecha que en los años ochenta y noventa del pasado siglo reivindicó una visión tradicional y orgánica de la familia (para el FN constituía la “célula base de la sociedad”) y que comportaba la pervivencia de los roles tradicionales de los hombres y las mujeres.[iii]

El difunto líder del Partido de la Libertad de Austria [FPÖ], Jorg Haider, fue explícito al respecto: afirmó que “las mujeres no deben inmiscuirse en las profesiones de sus maridos” y que debían ser el centro del hogar, ya que “la familia y los niños tienen prioridad”.[iv] El predominio del voto masculino ultraderechista ha continuado, siendo avasallador en el caso de la formación griega Amanecer Dorado [AD], que según una encuesta del 2012 solo tenía un 24% de voto femenino.[v]

Actualmente las mujeres también votan a la ultraderecha

Sin embargo, esta tendencia no es inamovible. Lo ha demostrado la evolución reciente del FN al captar un electorado femenino significativo bajo el liderazgo de Marine Le Pen, en sintonía con su imagen de mujer joven (nació en 1968) y activa, dos veces divorciada y con puntos de vista más modernos en temas como el aborto, la familia o la homosexualidad, señala Nonna Mayer. Para esta politóloga, el flujo de voto masculino al partido había tenido una “dimensión de revancha antifeminista”, al percibir sus votantes las reivindicaciones emancipadoras de la mujer como una amenaza a la supremacía masculina.

affiche-de-marine-le-pen-une-autre-voixNo obstante, subraya que el FN “marinista” ha ganado un voto femenino que casi equilibró al masculino en el primer turno de las elecciones presidenciales del 2012 (el primero representó un 17.5% del voto total, y el segundo, un 19%) y que refleja una adhesión más profunda al partido que la de los hombres. Según Mayer, esta feminización del lepenismo obedecería a dinámicas diversas: el mencionado liderazgo de Marine, la aversión creciente al Islam (que habría supuesto un declive del catolicismo y del feminismo como muros de contención del voto frentista) y la transformación de la estructura socioeconómica, que ha conformado un sector laboral femenino sometido a duras condiciones laborales.

De esta manera, un 40% de las votantes frentistas serían empleadas del ámbito comercial (como cajeras de supermercado o vendedoras) y encarnarían “un proletariado poco representado, poco conocido, mal pagado, cuyas condiciones de precariedad nada tienen que envidiar a las de los obreros”. Se da así la paradoja de que el “marinismo” obtiene el mayor porcentaje de voto obrero masculino entre trabajadores cualificados, y el mayor porcentaje de voto femenino entre las trabajadoras no cualificadas.[vi]

Un voto de género ante la crisi del mundo industrial

El ocaso del viejo mundo industrial, pues, ha comportado una disolución de la sociedad patriarcal y la dilución de fronteras entre roles masculinos y femeninos. En este escenario, la ultraderecha ha podido acaudillar un voto de protesta obrero masculino ante estas nuevas coordenadas, aunque el caso de Francia revela que también puede conquistar el sufragio obrero femenino con un nivel próximo a la paridad de género.

Notas

[i] Sobre esta compleja cuestión, véase Givens, Terry E.. 2004. “The radical right gender gap”, Comparative Political Studies 37 (1): 30-54.

[ii] Merkl, Peter H. 1997. “Introduction”. A Peter H. Merkl y Leonard Weinberg eds. The Revival of Right-Wing Extremism in the Ninetie. Londres y Portland: Frank Cass, p. 5.

[iii] Sobre esta cuestión, véase Durham, Martin 1998. Women and fascism. Londres/Nueva York: Routledge, especialmente pp. 74-94; De Leeuw, Jo y Hedwidge Peemans-Poullet, coords. 1995. L’extrême droite contre les femmes. Bruselas: Editions Luc Pire.

[iv] Luverà, Bruno. 2000. Il Dottor H. Haider e la nuova destra europea. Turín: Einaudi, p. 146.

[v] Georgiadou, Vassiliki. 2013. “Right Wing Populism and Extremism: The Rapid Rise of ‘Golden Dawn’ in Crisis-Ridden Greece”, A Ralf Melzer y Sebastian Serafin, eds. Right-Wing Extremism in Europe, Country Analyses, Counter-Strategies and Labor-Market Oriented Exit Strategies, Berlín Forum Berlin/Politischer Dialog: pp. 94-95.

[vi] Mayer, Nonna. 2015. “Le plafond de verre électoral entamé, mais pas brisé” A Sylvain Crépon, Alexandre Dézé y Nonna Mayer dirs. Les faux-semblants du Front National. Sociologie d’un parti politique, París: Presses de Sciences Po: pp. 299-321.

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* Fragmento de nuestro estudio  ¿Por qué los obreros apoyan a la ultraderecha? Diez reflexiones para elaborar una respuesta, accesible en PDF clicando aquí.


EL ÉXITO DE AFD O LAS TRES LECCIONES DE LA DERECHA POPULISTA ALEMANA*

octubre 6, 2016

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La cúpula del AfD entona el himno alemán en Hannóver en 2015 (foto de EFE/Julian Stratenschulte en El Periódico).

TRAS LA IRRUPCIÓN DE ALTERNATIVA PARA ALEMANIA [Alternative für Deutschland, AfD] en los parlamentos de Mecklemburgo-Pomerània Occidental (20.8% del voto total) y Berlín (14.2%) este septiembre el escenario político germano ha cambiado. En apenas tres años, este partido de derecha populista ya analizado en este blog y que lidera Frauke Petry ha logrado estar presente en 10 de los 16 parlamentos regionales y las encuestas le otorguen un 12% del voto estatal. ¿Pero por qué crece AfD?

Si bien la formación canaliza el rechazo a la acogida de refugiados de Angela Merkel, ello no basta para explicar su ascenso. Cómo veremos, el análisis de su caso ofrece tres lecciones sobre las dinámicas de crecimiento de la extrema derecha.

1. Primero son las conciencias, después las urnas

En primer lugar, debemos tener presente que Alemania ha conocido un debate sobre multiculturalismo e inmigración desde 2010. Aquel verano Thilo Sarrazin (socialdemócrata y exmembre de la junta directiva del Bundesbank) editó el polémico ensayo Alemania se disuelve. Sostenía que el alta natalidad de turcos e inmigrantes árabes podría hacer que en tres generaciones la cultura originaría del país fuera extraña a la mayoría de su población. En octubre Der Spiegel publicó que tribunales alemanes habían aplicado la ley islámica en asuntos de herencia y familiares (incluyendo un caso de poligamia) y Merkel anunció el fracaso del multiculturalismo: “permitir que personas de diferentes culturas vivan sin que se integren no ha funcionado”.

A su vez, desde 2004 el neonazi Partido NacionalDemòcrata [NPD] despuntó en las urnas en algunos länder y logró un escaño a los comicios europeos de 2014. Y en octubre de este año surgió a Dresde la plataforma islamòfoba Pegida (acrónimo de Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente).

Este marco explica el éxito de AfD al constituir un proceso que el politólogo Pascal Perrineau denominó “lepenització de los espíritus” en Francia: primero, afirma, se difunden las ideas ultraderechistas y después éstas se traducen en votos.

2. El rechazo a la UE, una vía de radicalización derechista

En segundo lugar, el ascenso de AfD ilustra cómo la derecha populista se articula por distintas vías. Así, en los años setenta ingresaron en el parlamento el Partido del Progreso danés [FrP] y noruego [FrP] haciendo bandera de la protesta fiscal y la oposición a la Establishment, pero para ensanchar su base electoral experimentaron una deriva xenófoba y exigieron que las prestaciones del Estado fueran por los autóctonos.

En los años ochenta irrumpió en Francia el Frente Nacional [FN] liderato por Jean-Marie Le Pen con la inmigración y la inseguridad como temas insignia, siendo emulado por numerosos partidos.

Después del atentado de las torres gemelas de 2001 de Nueva York, el rechazo al Islam y a la UE han ofrecido nuevos caminos para conformar ofertas ultraderechistas, como testimonian de diferente manera el Partido por la Libertad holandés [PVV], el Partido de la Independencia del Reino Unido [UKIP] y ahora AfD.

Y es que AfD se constituyó el 2013 como una formación euroescéptica que marcó distancias de la extrema derecha y logró buenos resultados a los comicios federales y europeos de 2014 al denunciar las políticas de rescate a la UE. Pero después su euroescepticismo confluyó con la oposición a la llegada de refugiados y el rechazo del Islam y adquirió un perfil extremista.

De forma significativa, en Estrasburgo este partido dejó el Grupo de los Conservadores y Reformistas (que incluye los tories británicos) y se unió al Grupo Europa de la Libertad y la Democracia Directa (con el UKIP).

3. Crisis económica no implica ascenso ultraderechista

En tercer lugar, el ascenso de AfD en un país saneado como Alemania refleja que el crecimiento de la ultraderecha no se puede vincular de forma mecánica a crisis económica. Tal hecho se pudo constatar ya en los comicios europeos de 2014, cuando los países “rescatados” (Portugal, España, Irlanda y Chipre) mostraron la ausencia de fuerzas de este signo y en Grecia sólo sumaron el 12.8%, con Amanecer Dorado (9.4%) y Griegos Independientes [ANEL] (3.4%). Unos datos que contrastaron con los grandes resultados del UKIP (26.7%), del Partido Popular Danés [DF] (26.6%), del FN (25%) y del Partido de la Libertad de Austria [FPÖ] (19.7%).

Esta panorama refleja que la derecha populista se nutre del apoyo de perdedores de la globalización, pero no de manera exclusiva: amalgama un voto socialmente amplio e ideológicamente transversal. En tal contexto, la lógica de su ascenso no obedece a ningún determinismo y puede ser cortocircuitada cuando otras opciones canalizan la protesta contra El Establishment, como plasman Podemos en España o Syriza en Grecia.

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* Esta es una versión actualizada del artículo publicado originalmente en catalán en el diario Ara titulada “Les tres lliçons de la ultradreta alemanya” (13/IX/2016)