UN ENIGMA DEL FRAP QUE PERDURA: ¿CÓMO MURIÓ SU MILITANTE CIPRIANO MARTOS EN 1973? SEGÚN LA VERSIÓN OFICIAL SE SUICIDÓ CUANDO ESTABA DETENIDO POR LA GUARDIA CIVIL E INGIRIÓ ÁCIDO SULFÚRICO

mayo 31, 2020


Portada de Caso Cipriano Martos, de Roger Mateos.

 

ESTA SEMANA LA PORTAVOZ DEL PP EN EL CONGRESO, CAYETANA ÁLVAREZ DE TOLEDO, ha aludido al FRAP al acusar al padre del vicepresidente Pablo Iglesias de “terrorista” por haber militado en esta organización. En este marco, nos parece oportuno recuperar la oscura historia de Cipriano Martos, que abordamos en esta entrada del blog de junio de 2018, por el posible interés que puede tener para nuestros lectores.

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¿QUIÉN FUE CIPRIANO MARTOS? El periodista Roger Mateos ha escrito la biografía de este sindicalista y militante franquista que murió entre torturas en Reus. A continuación reproducimos el reportaje elaborado por Javier Coria para la revista R@mbla y publicado el 14 de mayo,  con imágenes que también son de esta publicación on-line. Está elaborado a partir de la presentación del libro, en la que formulamos preguntas al autor. Agradecemos a Javier Coria y a R@mbla la autorización para reproducir su trabajo.

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Cipriano Martos: un asesinato olvidado

El sindicalista Cipriano Martos fue torturado hasta la muerte el 17 de septiembre de 1973, en un cuartel de la Guardia Civil de Reus (Tarragona). Aunque la versión oficial dice que se suicidó al ingerir el contenido de una botella de ácido sulfúrico, unos de los componentes del cóctel molotov, es bastante raro que la prueba en una causa judicial estuviera en la sala de interrogatorio al alcance del reo. El periodista de la agencia EFE, Roger Mateos, presentó en la librería Documenta de Barcelona su ensayo: Caso Cipriano Martos. Vida y muerte de un militante antifranquista, publicado por la Editorial Anagrama.

Roger Mateos (fotografía de Francesc Sans/Rambla).

Cipriano Martos, obrero de la construcción, pertenecía a CC.OO. y a la OSO, ésta última la organización sindical del Partido Comunista de España (marxista-leninista) y del FRAP, organizaciones en las que militaba el joven. Trabajó como jornalero en Morón de la Frontera (Sevilla), minero en Teruel, obrero textil en Sabadell y Terrassa; y en la construcción en Reus. Fue detenido en última ciudad en una redada tras un reparto de propaganda en Igualada y realizar pintadas contra la monarquía, Franco y por una República Popular y Federativa. Ningún delito de sangre, como vemos.

Presente en el registro de su domicilio, donde se encontró propaganda del FRAP y líquidos inflamables, fue llevado a las dependencias de la Casa Cuartel de la Guardia Civil, donde sucedieron los fatídicos hechos. Fue torturado durante 50 horas para que delatara a los dirigentes de la huelga de la construcción y a sus camaradas. En uno de los interrogatorios, el ácido sulfúrico encontrado en su casa fue a parar a la garganta del detenido. Nada se investigó, nadie fue a la cárcel. Aunque no está recogido por ninguna ley, las fuerzas de seguridad del Estado tienen presunción de verdad, por lo que la versión de la Guardia Civil de que se trató de un suicidio, se aceptó sin más. Ante la gravedad del estado del preso, el 27 de agosto fue llevado a la sala de beneficencia del Hospital San Juan de Reus (hoy Hospital Sant Joan). Posteriormente sucedió otro hecho extraño, el 29 de agosto fue llevado ante el juez para presentar declaración, cosa que no pudo hacer por tener la garganta abrasada por el ácido. Ante la gravedad de las heridas, Cipriano Martos fallecía el 17 de septiembre de 1973, a la edad de 30 años. El acta de defunción ponía un lacónico: “causa de la muerte, hemorragia interna”.

Su caso, forma parte de la Querella Argentina que pretende juzgar los crímenes del franquismo. Roger Mateos hace un amplio recorrido por la vida de este joven que, lleno de idealismo, militó en una de las organizaciones más duras del antifranquismo. La temida Brigada Político Social (BPS) de la policía llegó a formar un grupo especial para perseguirlos. El libro, muy bien escrito, se basa en su mayoría en testimonios orales, con la dificultad que ello acarrea por la dificultosa y larga búsqueda de protagonistas que vivieron de cerca los hechos. También es importante de que al autor le fuera facilitada una copia del sumario sin censurar. No es una biografía épica, ni una hagiografía, se humaniza al personaje y no falta la crítica con cierta ironía.

Roger, que ya publicó numerosos reportajes sobre las actividades clandestinas del PCE (m-l) y el FRAP, declara que no siente ningún: “apego por sus postulados, y menos por sus métodos de lucha”, pero siempre le atrajo la “originalidad” y “exotismo” de la organización, y se siente perplejo sobre el grado de entrega y sacrificio de su militancia.

Con una sala llena, donde abundaban viejos militantes y amigos, pudimos ver a Antonio Martos, hermano mayor de Cipriano y personado en la Querella Argentina, a Felipe Moreno, portavoz de la Mesa de Catalunya d’Entitats Memorialistes y miembro de la Red Catalana y Balear de Apoyo a la Querella. Felipe Moreno pasó por las siniestras manos de Juan Carlos González Pacheco, “Billy el Niño”. Reclamado por la jueza argentina María Servini De Cubría, la justicia española no lo extradita ni lo juzga en España, como sería preceptivo. Pero al amparo de la Ley de Amnistía, verdadera ley de punto final, se protege a torturadores y ministros que firmaron penas muerte, y que nunca pisaron una cárcel ni fueron juzgados. Hoy nos enteramos que el torturador “Billy el Niño” cobra un 15% más de pensión vitalicia desde 1977 por estar condecorado como policía.

Para la presentación, Roger Mateos contó con la colaboración del historiador Xavier Casals, que conversó con el autor. Aquí les resumimos dicha conversación.

Xavier Casals: ¿Qué crees que puede aportar la biografía de Ciprino Martos a los que lo conocieron y a los que no sabemos nada?

 Roger Mateos: Para los que lo conocieron, hay una cosa que puede aportar. Como sabéis los que habéis militado en la clandestinidad, es muy estricta. Esto consistía en no saber nada de quien tenías al lado, o conocer muy poco por motivos de seguridad. Vosotros sólo sabéis unas piezas del puzle de aquel momento, conocimientos que tenéis en exclusiva, pero desconocéis otras piezas del puzle. Tenía que ser así, porque entonces sería peligroso. Por lo tanto el libro sirve para que los compañeros de militancia de Cipriano tengan toda la información; y respuestas a muchas preguntas que se hacían.

 Para los que no conocían nada del caso, puede servir como un nuevo episodio a añadir a la memoria histórica, del que hasta ahora no tenían conocimiento. No es un caso único de brutalidad y silencio, pero combina las dos características.

Cipriano Martos.

¿De la búsqueda cuáles fueron los momentos más complicados?

 Sin duda encontrar los testimonios. La parte más complicada es la del medio. El libro se justifica solo con la pregunta capital: si fue asesinado o se suicidó, y que pasó en ese cuartel de Reus. Aunque los testimonios son limitados, no fue difícil, tenemos la sentencia –allí aparecen los nombre de los agentes presentes-. Conocemos los nombres de las personas que estaban militando con Cipriano en Reus. De los orígenes en Andalucía tuve que desplazarme allí, hablar con los familiares y ver el entorno donde nació y vivió durante un tiempo Cipriano. Del momento que él emigra a Sabadell y se politiza, partía de cero. Los testimonios de las militantes del FRAP, Paqui y Sacramento, fueron cruciales. Me costó encontrarlas. Curiosamente fueron militantes del PSUC los que me pusieron en la pista.

Solemos imaginarnos a los que se organizan como personas muy politizadas. En el libro descubrimos que Cipriano es un caso de autodidactismo. ¿El caso de Cipriano Martos era excepcional? ¿Era un perfil de la militancia de la época?

Justamente antes de venir aquí lo estaba hablando con una militante si era un caso excepcional, y ella me decía que no. Que ella conoció a militantes que podían venir de un perfil social parecido, y que se habían politizado. Cosa natural en una dictadura y con una clase social oprimida. Cipriano llegó de un pueblo donde había sufrido lo indecible por la pobreza en que se vivía en aquellos años en muchas zonas rurales.

Educación la mínima, ya que él y sus hermanos fueron poco a la escuela, ya que desde pequeños trabajaron cuidando gallinas y de peones en el campo. Llegó a un Sabadell -en 1969 con su hermano Antonio- en ebullición, cada vez más organizado en las organizaciones obreras, con luchas en las calles, luchas vecinales, políticas, laborales… Cipriano no entró a militar desde una fábrica, sino, y eso me hace mucha ilusión, desde un centro cultural, de los muchos que había en los barrios periféricos de Sabadell, en este caso en Can Oriac (Ca n’Oriac, en catalán), donde había una célula del PCE (m-l) muy numerosa. Siendo un grupúsculo a principios de los años setenta, en 1973 el partido creció y comenzaba a ser un grupo que tenía una relevancia notable y a ser un actor a tener en cuenta.

Hacia el final, con la detención y muerte de Cipriano: ¿Cómo fuiste encajando las piezas, poniendo orden?… Es que todo chirria, por ejemplo la documentación de pompas fúnebre consta el nombre del padre pero no está firmada. En la declaración, el juez hace como una abstracción de la realidad, lo mismo pasa con la declaración de los guardias civiles. Todo es muy disperso.

Pues el trabajo es analizar y encontrar hasta la mínima pista que tenía en la documentación. En el libro me recreo en la declaración del teniente de la Guardia Civil que estaba al mando de aquel cuartel. Y la del juez que atendió a Cipriano cuando la guardia civil te trajo a Cipriano Martos descoyuntado, justo había bebido el líquido. Analizo las frases del juez que supuestamente había de investigar esa muerte y de los autores directos dl caso. El libro tiene un vacío. Los libros que a mí me gustan, no tienen un final cerrado o no tienen una respuesta cien por cien clara a la pregunta central. Me acerco todo el que puedo, pero hasta ahora tenemos muchas dudas porque nos faltan unas piezas básicas. De lo que pasó en aquel cuartel, sólo tenemos un tipo de testimonio. Los demás sólo podemos hacer suposiciones más o menos fundadas. Quienes podían explicarlo, tienen cero interés de hacerlo. Yo no puedo hacer de juez y llevar a los testigos que aún viven antes un tribunal, pero la pregunta que a mí me interesa es otra, la vida y proceso de politización de Cipriano.

Si después de 50 horas de torturas y malos tratos, no sólo de él, sino de otros detenidos días antes; si en ese contexto Cipriano se hubiera suicidado… ¿Eso eximiría de culpa a sus captores? Yo creo que no.

Certificado de defunción de Cipriano Martos.

¿Por qué el régimen no dejó ver el cuerpo a la familia y no quiso que transcendiese el episodio?

 Me da vergüenza responder a esta pregunta junto a ti, que eres historiador. Yo puedo dar alguna posible razón. Veníamos del caso de Enrique Ruano (se refiere Roger Moreno al estudiante antifranquista precipitado por una ventana el 20 de enero de 1969 por la policía secreta franquista, la BPS), que había desencadenado protestan nacionales s e internacionales. Hubo más casos de muertos que cuando se supieron generaron una reacción en la calle y una reacción en el exterior de precisión internacional al régimen franquista. Una muerte como la del Cipriano, después de una larga sesión de torturas, ninguno se hubiera creído la versión oficial del suicidio.

¿Por qué no dejaron ver a la familia el cuerpo?: A saber que marcas físicas habían dejado las 50 horas de interrogatorio en aquel cuerpo. De hecho, creo que era una práctica habitual no dejar ver el cuerpo de los detenidos muertos a las familias y a los abogados. En el caso de Cipriano es especialmente sangrante, porque si no lo sabéis, el estuvo 21 días convaleciente tras ingerir el ácido, no murió inmediatamente. Durante ese tiempo, ninguno avisó a la familia. Su hermano Antonio estaba en Sabadell, y no supo ni si quiera que su hermano esta en Reus, ya que se había introducido en la militancia clandestina a su familia no sabía dónde estaba. Pero la policía no avisó a la familia que estaba detenido, ni si quiera que estaba hospitalizado. Su abogado, Rafael Nadal, tampoco lo pudo ver.

Con el importante y necesario libro de Roger Moreno conocemos unos de los casos más oscuros de la represión franquista. Fuere cómo fuero, para muchos, de una forma u otra Cipriano Martos fue asesinado por la guardia civil.

Fue uno de tantos casos de tortura y asesinato, y en la España de hoy, a pesar del tiempo transcurrido, la impunidad y la negativa del Estado de investigar y juzgar a los responsables políticos y materiales de aquella represión, los hace cómplices. No podemos hablar de una España democrática hasta que se juzgue a los culpables y se repare a las víctimas.


EL TRUMPISMO DE VOX, UNA RUPTURA EN LA TRADICIÓN ANTI-ESTADOUNIDENSE DE LA EXTREMA DERECHA ESPAÑOLA

mayo 27, 2020

Vox se ha mostrado partidario de Donald Trump y ha asumido aspectos de su discurso (imagen de elplural.com)

 

VOX HA SUPUESTO UN CAMBIO IMPORTANTE EN LA CULTURA POLÍTICA DE LA ULTRADERECHA ESPAÑOLA AL ALINEARSE CON EL TRUMPISMO. Tal toma de posición supone una ruptura con la cultura política de la extrema derecha española, tradicionalmente anti-estadounidense. Como este aspecto ha pasado desapercibido incluso para sectores  académicos, hemos considerado importante remarcarlo.

Para ello reproducimos esta entrevista que hicimos en 2013 al historiador Daniel Fernández de Miguel al publicar su ensayo El enemigo yanqui. Las raíces conservadoras del antiamericanismo español.  Su contenido cobra hoy renovada actualidad al exponer la larga tradición política de antiamericanismo existente en el seno de la derecha española. Ello permite apreciar cómo la irrupción de Vox ha supuesto una ruptura ideológica en tal sentido.

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DANIEL FERNÁNDEZ DE MIGUEL: “ANTES DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL EL ANTIAMERICANISMO ESPAÑOL DE DERECHAS Y DE IZQUIERDAS ERAN MUY SIMILARES”

DFDM¿Existe un antiamericanismo de derechas tan intenso como el de izquierdas? Así lo demuestra un estudio más que interesante de Daniel Fernández de Miguel.El autor es doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid, tras ser becado por la Fundación Ramón Areces para realizar una tesis doctoral sobre el antiamericanismo conservador español. En el curso de su investigación, ha realizado estancias en la University of California, San Diego, y en l’École des Hautes Études en Sciences Sociales de París. Ha publicado El enemigo yanqui, además de diversos artículos y colaboraciones sobre la imagen norteamericana en España. En la actualidad trabaja en una fundación privada y colabora con el Departamento de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid.

Tras leer su obra le hemos planteado una entrevista por correo electrónico que le agradecemos que haya contestado para nuestro blog y reproducimos a continuación.

¿Cuando y por qué cristaliza un antiamericanismo español conservador?

El siglo XIX fue fundamental para que surgiera y se consolidara un antiamericanismo de carácter conservador en España. Las causas son diversas.  En primer lugar, a lo largo de la centuria hubo un constante choque de intereses en el continente americano entre los dirigentes de una España que buscaba a toda costa mantener la influencia sobre sus antiguas colonias, y los gobernantes del coloso anglosajón, que trataban de sumar nuevos territorios y lograr ventajas económicas y comerciales. Pronto se desarrolló en España una corriente de opinión de talante conservador en la que se llamaba a la unión de los pueblos hispanos frente a la amenaza política, cultural, religiosa y económica que representaba el enemigo yanqui.

Por otro lado, comenzaron a extenderse por Europa ciertos tópicos sobre los norteamericanos, a los que se tildaba de vulgares, pueriles y materialistas, un pueblo de mercachifles sin alma. Por último, hay que tener en cuenta que Estados Unidos se erigió como una de las naciones faro de la democracia, el republicanismo y la libertad religiosa, cuyo ejemplo podía ser emulado en otras latitudes, lo que concitaba la enemistad de los sectores más conservadores de las sociedades europeas, en particular de las católicas.

El antiamericanismo español, según su libro, codificó en gran medida una imagen del estadounidense a partir de la novela Babbitt (1922), de Sinclair Lewis. ¿Qué visión ofrecía esta obra que resultó tan atractiva a la derecha española?

El éxito de Babbitt a la hora de ofrecer una determinada imagen del estadounidense no se circunscribió a España, la novela tuvo una excelente acogida en toda Europa durante los años veinte y treinta. La clave de su éxito consistió en ofrecer una visión crítica de la vida del ciudadano medio norteamericano en un momento en el que numerosos intelectuales y creadores de opinión europeos se afanaban por demostrar la vacuidad de un American way of life que comenzaba a fascinar a muchos ciudadanos del viejo continente, hipnotizados por las imágenes que trasladaban las películas de la potente industria cinematográfica estadounidense.

Portada-El-enemigo-yanqui

Portada de El enemigo yanqui.

En la derecha española, tanto en círculos católicos como en falangistas, se utilizó la novela como argumento de autoridad para destacar varios aspectos que deploraban del “carácter” estadounidense: el conformismo, el materialismo ramplón, la hipocresía, el infantilismo, la ignorancia… Además, el hecho de que el personaje central de la novela, George F. Babbitt, perteneciera a una suerte de club rotario, contribuyó aún más a su identificación por parte de la derecha española como epítome de los males de la vida yanqui. No olvidemos que el rotarismo fue anatematizado por la Iglesia española a través de una intensa campaña protagonizada por varios obispos en 1928, cuyo colofón fue una admonición pastoral del arzobispo de Toledo, el Cardenal Pedro Segura, en enero de 1929.

¿En qué aspectos difiere este antiamericanismo de derechas del de izquierdas?

 En las décadas previas a la Segunda Guerra Mundial, el antiamericanismo español de derechas y el de izquierdas guardaban muchas semejanzas. Ambos discursos coincidían en la denuncia del “imperialismo yanqui” sobre la América hispana. Y se criticaba a la sociedad estadounidense basándose en similares imágenes: la obsesión por el dinero, el febril ritmo de vida, la impersonalidad de la sociedad de masas, la insustancialidad de su industria del entretenimiento… En definitiva, lo que más les chocaba de un nuevo estilo de vida, de una modernidad, con la que los españoles de la época todavía no estaban muy familiarizados.

En lo que sí se diferenciaban era en la mayor hostilidad que entre los sectores de la izquierda radical generaba el capitalismo norteamericano y la represión del movimiento obrero. Tras la Segunda Guerra Mundial, sobre todo a partir de los años sesenta, el antiamericanismo de izquierdas se caracterizará por su talante marcadamente político, de denuncia de la política exterior de la gran superpotencia occidental, mientras que en la derecha el antiamericanismo, más minoritario que antes, permanecerá sobre todo ligado a prejuicios culturales, morales y de estilo de vida.

¿Qué importancia tuvo este antiamericanismo bajo el franquismo?

Durante el primer franquismo, hasta finales de los años cuarenta, el discurso antiamericano de derechas gozó de gran predicamento.

Cuando se creía en la victoria del Eje en la Segunda Guerra Mundial, este discurso fue profusamente utilizado, con un grado de virulencia solo alcanzado con anterioridad en el contexto de la Guerra de 1898. Y durante los años del aislamiento, en la segunda mitad de los años cuarenta, falangistas, católicos y militares, con la connivencia de las autoridades, no dudaron en criticar a EEUU y lo que representaba su modelo de vida, en comparación con una España a la que se presentaba como voluntariamente aislada del ajetreado mundo exterior, displicente hacia el nuevo liderazgo norteamericano del bloque occidental, al que se criticaba por su supuesta blandura e inocencia. Los retratos que se hacían entonces de la vida estadounidense en algunas publicaciones falangistas, militares y católicas no tenían desperdicio. La criminalidad, la disolución de la familia, el consumo de drogas, la tensión nerviosa… parecían campar a sus anchas en el país del Tío Sam. Fue entonces cuando más énfasis se puso desde la Iglesia en alertar sobre el peligro de que EEUU utilizara su inmenso poder para difundir el protestantismo por el mundo.

Franco-Eisenhoower

El abrazo de Franco y Eisenhoower en diciembre de 1959 visualizó el giro ideológico del régimen.

A comienzos de los años cincuenta, cuando las vicisitudes de la guerra fría condujeron a la búsqueda de entendimiento entre la Casa Blanca y El Pardo, se produjo un cambio de opinión hacia EEUU en el régimen franquista, ratificado por los acuerdos del 26 de septiembre de 1953 (Convenios1953). A partir de entonces, si bien en privado permaneció un fuerte sustrato antiamericano en algunos sectores del régimen, visibilizado en ocasiones con espectacularidad, como en el famoso artículo de Blas Piñar titulado  “Hipócritas”  publicado en ABCden 1962 (ver PDF aquí: ABC-19-01-62), llo cierto es que en público se reprimieron las muestras de este tipo de antiamericanismo.

¿Queda hoy algún legado de este antiamericanismo?

La plena incorporación de la sociedad española, a lo largo del último medio siglo, a pautas de vida modernas, que deben mucho a la influencia estadounidense, ha acortado la brecha cultural y de estilo de vida que separaba anteriormente a ambos países.

Por lo tanto, el antiamericanismo ya no conforma un discurso integral de oposición contra toda una civilización. Las últimas muestras de antiamericanismo ideológico se dieron en grupos de extrema derecha surgidos en el tardofranquismo, como Fuerza Nueva o el Círculo Español De Amigos de Europa [CEDADE]. No obstante, lo que ha legado el antiamericanismo conservador es una serie deshilvanada de prejuicios y tópicos sobre los anglosajones, que se han transmitido de generación a generación con muy pocos cambios y que siguen estando muy presentes en la sociedad a la hora de valorar a los estadounidenses.

Antiamericanismo 2010

Cartel del Movimiento Social Republicano [MSR] en el que es visible el antiamericanismo.

Hoy en día, el antiamericanismo conservador se encuentra más extendido entre los países de religión musulmana que en Europa. De manera parecida a lo que ocurría dentro del conservadurismo católico en el pasado, el temor a la pérdida de identidad, a la secularización y a la imposición de la modernización al estilo americano constituyen los principales motivos del antiamericanismo islámico, además del carácter de “cruzada” con que sus sectores más extremistas interpretan la política exterior estadounidense de los últimos años.


ENTREVISTA A MANUEL GALLEGO SOBRE EL CRIMEN DE ATOCHA DE 1977: “AÚN IGNORAMOS EL ORIGEN DE LAS ARMAS Y MUNICIONES EMPLEADAS EN LA MASACRE”

mayo 19, 2020

Nacido en Madrid, se doctoró en Historia Contemporánea por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en 2016. Tras publicar su primer artículo acerca del paso del Tribunal de Orden Público a la Audiencia Nacional centró su investigación en la violencia política durante la Transición.

Los abogados de Atocha es su primera obra y es la plasmación de su tesis doctoral. Pese a que se han publicado ya algunas obras sobre este crimen que en enero de 1977 marcó el rumbo de la Transición, su estudio aporta novedades interesantes al respecto y hemos pensado que esta entrevista podía ser de interés para nuestros lectores. Le agradecemos por esta razón que haya aceptado contestar a nuestras preguntas. Puede accederse al sumario y a la introducción en este PDF Sumario-Intro-Atocha

¿Por qué decidió dedicar a este tema su tesis doctoral?

Como he comentado en otras ocasiones, el tema de la investigación se presentó por casualidad, mientras miraba un programa de televisión. Sin embargo, la principal razón para que eligiese la masacre de Atocha como tema de mi tesis doctoral fue la falta de estudios analíticos sobre ella, pues la mayoría de los autores que la habían tratado lo hacían de manera superficial y la utilizaban como un argumento más para la defensa de sus propias tesis acerca de la Transición.

En esos estudios no hallé respuestas a preguntas que me parecen fundamentales como: ¿Por qué una huelga de transporte se convirtió en antecedente directo de una masacre de esta magnitud? ¿Cómo se llevó a cabo la organización del entierro? ¿De qué manera se realizó la investigación y detención de los procesados? O, lo que es más importante ¿Cuáles pudieron ser las razones para que la instrucción sumarial se alargase durante tres años, llegando incluso a tener que sustituirse al juez instructor en medio del proceso?

¿Cuáles son las fuentes que ha consultado? 

Las principales fuentes para esta investigación han sido la prensa, los testimonios personales y el sumario, y cada una ha aportado una información muy valiosa a la investigación.

La prensa ha sido fundamental tanto para describir los antecedentes de la masacre como los sucesos de la llamada “Semana Negra” (del 23 al 30 de enero de 1977), así como para trasmitir los antagonismos ideológicos existentes en la sociedad española, un aspecto que me hubiera gustado tratar a través de las entrevistas personales, pero que me ha sido imposible.

Por su parte, los testimonios me han aportado una visión más amplia y concreta de lo que significaron las movilizaciones obreras de aquellos años, especialmente sobre las huelgas del sector de comunicación y transporte de 1976 y enero de 1977, la importancia de los despachos laboralistas en este proceso y la organización del cortejo fúnebre. Entre todos ellos, me gusta destacar el de Virgilio Heras Calvo, secretario general del Sindicato Provincial de Comunicación y Transporte de Comisiones Obreras de Madrid, ya que por primera vez se da voz al principal responsable del conflicto del transporte.

Por último, la principal novedad de este libro es la inclusión del sumario, que para la historiografía y una parte importante de las personas que dicen conocer Atocha ha pasado prácticamente inadvertido, pero que para mí tiene un valor incalculable, ya que en su interior encierra actuaciones y complicidades que nos ayudan a comprender el sentimiento de impunidad con el que creían actuar los grupos de ultraderecha durante los primeros años de la Transición.

Reportaje de El Confidencial de enero de 2017 al cumplirse 40 años del crimen de Atocha.

¿Ha tenido problemas para investigar los hechos?

Los principales obstáculos que he tenido que superar han sido dos.

En primer lugar, el acceso al sumario de Atocha, ya que por mis propios medios solo pude acceder a la parte conservada en el Tribunal Supremo y tras más de un año de intercambio de correos electrónicos y llamadas. En cuanto a la parte archivada en la Audiencia Nacional, realicé tres o cuatro peticiones oficiales, pero nunca recibí respuesta. Finalmente, pude acceder al sumario gracias a la ayuda del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo.

El segundo obstáculo ha tenido que ver con las dificultades inherentes al tratar de analizar un suceso que forma parte de la Historia del presente, ya no tanto en el momento de recoger experiencias, sino a la hora de hacer frente a los criterios y vivencias que, en ocasiones, se convertían en críticas hacia mi trabajo por parte de personas que creen conocer “la verdad” sobre Atocha y que, además, tratan de imponerla sobre el resto.

¿Cuáles son las novedades que aporta al conocimiento del crimen?

Creo que lo ocurrido en el interior del despacho de Atocha 55 está muy bien documentado en el sumario y la prensa con los testimonios de los supervivientes. En aquel momento, el único aspecto que pasó desapercibido fue la aparición de casquillos de bala con la inscripción SPC. Estos fueron fabricados entre los años 1936 y 1940 por la Sociedad Portuguesa de Cartuchería, filial de la DWN alemana, y distribuidos al bando sublevado durante la Guerra Civil. Conocer esta información hubiera servido de argumento para demostrar la hipótesis de los abogados de la acusación, quienes defendían que las armas y munición empleadas provenían de parques de artillería españoles y no del deshecho de armas de la base de Torrejón de Ardoz, como testificó el condenado Leocadio Jiménez Caravaca.

El aporte fundamental de este libro es que por primera vez se ha convertido a la masacre de Atocha en protagonista principal de su periodo histórico. Además, y esto también es bastante novedoso, se ponen en relación las huelgas de 1976 y enero de 1977 en los sectores de la comunicación y el transporte con la masacre. En el libro se explica cómo se llevaron a cabo las negociaciones entre el gobierno y el PCE para la organización del cortejo fúnebre por las calles de Madrid. También se describe la investigación y la detención de los procesados, así como las desavenencias entre los abogados de la acusación particular y el juez Rafael Gómez Chaparro durante los tres años que duró la instrucción sumarial. Por último, en la parte en que la investigación se centra en el desarrollo de las sesiones del juicio se puede percibir el sentimiento de impunidad con el que operaban los grupos ultraderechistas en los primeros años de la Transición, algo en lo que coincidimos gran parte de los historiadores que analizamos la violencia de extrema derecha. Ese sentimiento se hizo patente en los argumentos de los abogados defensores.

 

Imagen del multitudinario entierro de los abogados de Atocha (EFE).

En La Transición española citamos informaciones relativas a que la noche del asesinato se quiso asaltar también otros locales. ¿Ha podido corroborarlo?

Durante aquellos días aparecieron numerosas noticias de ataques ultraderechistas no solo en Madrid, sino a lo largo de toda España. La mayoría de estas aportaban datos ambiguos difíciles de poder ser contrastados, así que decidí no hacerme eco de ellos.

Creo que durante la “Semana Negra” en las oficinas de los periódicos se amontonaban informaciones y noticias a un ritmo incontenible y creo que estas, en ocasiones, las publicaron sin verificarlas debidamente. Un ejemplo de esta afirmación fue la publicación de una noticia en la que se afirmaba que un grupo de ultraderechistas había intentado acceder al hospital Francisco Franco con la intención de rematar al abogado superviviente Luis Pardo Ramos. Sin embargo, la noticia fue desmentida por la mujer del letrado y varios trabajadores del hospital.

¿Qué es lo que aún no sabemos de este episodio?

Alguno de los aspectos que queda por esclarecer sería el origen de las armas y municiones empleadas en la masacre, su posible financiación con dinero proveniente de una cuota ilegal cobrada a los transportistas por el Sindicato Vertical de Transporte y si la forma de actuar de determinados funcionarios públicos permitió a otras personas ocultar complicidades y eludir responsabilidades. La falta de una respuesta a estas cuestiones despertó y despierta la sensación de que se han detenido a los autores materiales, pero que no se ha hecho justicia con las víctimas.

Como con todo suceso de la historia del presente, para arrojar nueva luz sobre los hechos de Atocha tendremos que esperar a la posible aparición de futuras fuentes documentales y testimonios. Un rayo de esperanza se nos ha presentado con la extradición a España de Carlos García Juliá, uno de los autores de la masacre, fugado desde 1994. Esperemos que no se desvanezca prematuramente.

 

 


AQUÍ PUEDE ACCEDERSE A TODOS NUESTROS ARTÍCULOS SOBRE VOX

mayo 17, 2020

Santiago Abascal, líder de Vox (foto de EFE / Adrián Ruiz del Hierro).

DADO EL INTERÉS QUE SUSCITA VOX Y LAS PETICIONES DE INFORMACIÓN QUE HEMOS RECIBIDO AL RESPECTO, EN ESTE POST HEMOS AGRUPADO LOS ENLACES A NUESTROS ARTÍCULOS SOBRE ESTE PARTIDO.  Su lectura permite aproximarse a distintos aspectos de esta formación, como detallamos a continuación. La fecha que figura en ellos es la de publicación en nuestro blog, pero la mayoría fueron publicados en otra fecha en un medio de comunicación (la fecha original consta en cada entrada).

  1. VOX Y SU CAMPAÑA ISLAMÓFOBA CONTRA EL PSOE Y PODEMOS (24/III/2015).
  2. CLAVES PARA COMPRENDER El ASCENSO DE VOX (14/X/2018).
  3. VOX SÍ, PACMA NO: UN GRAVE ERROR (17/IX/2018)
  4. TRES APUNTES SOBRE VOX Y SU IMPORTANCIA EN LAS ELECCIONES ANDALUZAS (30/XI/2018)
  5. VOX: EL MAZAZO. LAS CLAVES DEL ASCENSO DE VOX EN ANDALUCÍA (7/XII/2018)
  6. VOX: ¿PACTO DE GOBIERNO O AISLAMIENTO? (19/XII/2018)
  7. LA RENOVACIÓN DE LA ULTRADERECHA ESPAÑOLA: EN 2009 YA APUNTAMOS QUE EXISTÍA UN SUBSTRATO POLÍTICO FAVORABLE A LA ECLOSIÓN DE UN PARTIDO COMO VOX (26/XII/2018)
  8. ¿ES POSIBLE FRENAR EL ASCENSO DE VOX? ANALIZAMOS LAS DISTINTAS ESTRATEGIAS DE CONTENCIÓN DE LA EXTREMA DERECHA (16/I/2019).
  9. VOX, EL GRAN BENEFICIARIO DEL PACTO DE GOBIERNO ANDALUZ (23/I/2019)
  10. VOX HABLA SOBRE VOX. TRES LIBROS PARA CONOCER EL PARTIDO (30/I/2019).
  11. EL AUTOBÚS DE HAZTEOIR O CÓMO LOS MEDIOS HAN CREADO UN CIRCO MEDIÁTICO EN TORNO A LA ULTRADERECHA DEL QUE CONSTITUYEN SU PÚBLICO INCONDICIONAL  (3/III/2019)
  12. VOX CONTRA EL FEMINISMO (24/III/2019)
  13. CATALUÑA Y LA “ESPAÑA VIVA” DE VOX: EL RETORNO DEL NACIONALISMO ESPAÑOL INTEGRISTA (26/IV/2019)
  14. VOX RECUPERA LA “ANTI-ESPAÑA” PARA DESIGNAR A LOS ENEMIGOS DE “LA ESPAÑA VIVA” (4/V/2019)
  15. ¿CUÁL ES AL SITUACIÓN DE VOX DESPUÉS DEL 28-A? (12/V/2019).
  16. VOX TRAS EL 26-M: NUBES EN EL HORIZONTE (1/VI/2019).
  17. VOX EN AGUAS PANTANOSAS: SU APOYO CAE EN LAS ENCUESTAS, SE ENREDA EN LOS PACTOS DE GOBIERNO Y GENERA NOTICIAS DESFAVORABLES (6/VII/2019).
  18. ESPAÑA SUMA, UN RETO COMPLICADO PARA VOX
  19. CINCO INCÓGNITAS DE VOX QUE DESVELARÁ EL 10-N
  20. EL ADOQUÍN DE RIVERA, MUNICIÓN PARA VOX (6/XI/2019)
  21. LOS POBRES Y LA PATRIA: ABASCAL RECURRE AL LÍDER JONSISTA RAMIRO LEDESMA IGUAL QUE LE PEN RECURRIÓ AL LÍDER SOCIALISTA JAURÈS.
  22. VOX DINAMITA A LA DERECHA.
  23. CUATRO OBRAS SOBRE VOX PUBLICADAS EN 2019
  24. 2019: EL AÑO DE VOX Y CHEGA Y DEL FIN DE LA EXCEPCIONALIDAD IBÉRICA DE LA ULTRADERECHA
  25. LAS TRES DERECHAS (VOX, C’S Y PP) Y EL ESCENARIO POLÍTICO DESPUÉS DE LA INVESTIDURA
  26. TRES APUNTES SOBRE LA AFINIDAD DE VOX CON EL PARTIDO LEY Y JUSTICIA POLACO
  27. VOX Y EL COVID-19: ¿CAMBIO DE PIEL?

ASÍ ERA LA ULTRADERECHA ESPAÑOLA DE CATALUÑA EN LOS AÑOS REPUBLICANOS

abril 6, 2020

 

Manifestación falangista en defensa de la unidad de España en 1934 (foto de eldiario.es).

 

EXISTE UN VACÍO EN LOS ESTUDIOS DE LA ULTRADERECHA EN CATALUÑA en relación al primer tercio de siglo XX. Ahora el historiador José Fernando Mota Muñoz (a quien ya entrevistamos en este blog)  ha llenado el correspondiente a la década de los años treinta con un estudio que acaban de editar les Publicacions de la Universitat de Barcelona: ¡Viva la Cataluña española! Historia de la extrema derecha en la Barcelona republicana (1931-1936).

La ultraderecha española en Cataluña, una historia fragmentaria

Hasta ahora teníamos informaciones fragmentarias sobre el ultraespañolismo del primer tercio de siglo. Conocemos su origen en Cataluña, ya que llegó de Ultramar, con la repatriación de los peninsulares que vivían en Cuba tras la derrota de 1898. Entonces los recién llegados, esencialmente militares, vieron en el despuntar del regionalismo que Cataluña una “segunda Cuba” y se aprestaron a defender la unidad de España, a sus ojos amenazada.

No obstante, el primer colectivo fascista y españolista no se constituyó hasta 1918-1919, al crearse la Liga Patriótica Española [LPE], que se enfrentó a los catalanistas y cuya figura destacada fue Ramón Sales Amenós, fundador del Sindicato Libre. El segundo grupo notable fue el colectivo La Traza, formado por oficiales bajo el impacto de la “marcha sobre Roma” de Benito Mussolini en octubre de 1922 y constituido en 1923.

Con la instauración de la dictadura de Miguel Primo de Riveraen 1923  y la promoción de la Unión Patriótica [UP] como partido oficial del régimen, el ecosistema político catalán cambió, lo que también afectó a la extrema derecha barcelonesa. En la actualidad aún está por escribir la historia del upetismo en Cataluña.

Los años treinta, un excelente retrato

En relación a los años treinta teníamos igualmente trabajos fragmentarios. Ahora el estudio de Mota cambia de forma substancial esta situación gracias a su trabajo: un libro extenso (más de 450 páginas), escrito de forma ágil, con una importante bibliografía y un apartado de fuentes en el que constan los archivos consultados. Cuenta con un índice onomástico y está prologado por Joan María Thomàs, experto en los estudios sobre Falange y fascismo en España.

La obra se estructura en cuatro partes. La primera se titula “Orígenes” y traza un panorama de la extrema derecha antes de la proclamación de la Segunda República que constituye una suerte de retrato de familia, al aparecer el universo deportivo (con la Peña Ibérica) y el político. La segunda parte, “Reconstrucción”, expone como se recompuso la ultraderecha durante la Segunda República hasta los llamados hechos de octubre de 1934. La tercera parte, “Oportunidad” analiza su importante conexión con los militares que se sublevaron en 1936 y la cuarta y última, “Fracaso”, se centra en el triunfo de las izquierdas en las elecciones de febrero de 1936 y la sublevación en Barcelona (puede accederse al sumario clicando aquí o en este PDF: indice_cataluña_española).

El libro de Mota es más que recomendable por varias razones, de las que a continuación destacamos las tres que juzgamos más importantes. Por una parte, es una obra necesaria porque –como hemos apuntado- traza una visión de conjunto de este espectro político. Por otra parte, el autor, además de exponer las historias de los grupos analizados, aporta útiles biografías de numerosos protagonistas significados.

Un libro de referencia

Finalmente, es un estudio de referencia obligada por su minuciosa labor de reconstrucción de hechos y personajes. En tal sentido, Mota partía de una limitación notable, como explica en la introducción: los ultraderechistas quemaron su documentación en julio de 1936 para evitar represalias. Así las cosas, el autor ha recurrido a la hemeroteca, a archivos públicos y privados (notablemente al de Joan Mª Thomas) y ha realizado entrevistas a hijos y familiares de los protagonistas.

El resultado es una obra imprescindible para conocer la extrema derecha española en Cataluña en un período crucial y cuya lectura recomendamos. Puede accederse aquí a una reciente reseña del libro publicada por eldiario.es


NOVEDADES PARA PROFUNDIZAR EN EL GOLPE DE ESTADO FALLIDO DEL 23-F DE 1981

marzo 15, 2020

Imagen del golpe del 23-F de Manuel Hernández de León (EFE). Véase nuestra entrevista al autor aquí.

 

EL GOLPE DEL 23-F DE 1981 HA SIDO UN TEMA DE INTERÉS RECURRENTE EN LA HISTORIAGRAFÍA y ha contado con el interés del gran público. Cuando aquel frustrado golpe de Estado se halla a las puertas de su 40 aniversario, podemos acceder a tres documentos de interés respecto al mismo: las memorias del exministro Alberto Oliart, una biografía de Manuel Gutiérrez Mellado y un dossier dedicado al tema de La Albolafia, revista que edita la Universidad Rey Juan Carlos.

A continuación adjuntamos una breve presentación de estos materiales.

Alberto Oliart, Los años que todo cambiaron. Memoria política de la Transición

Oliart (nacido en 1928) asumió la cartera de Defensa del gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo que se constituyó tras el 23-F. Este político ya había sido previamente ministro del partido de gobierno, la Unión de Centro Democrático [UCD] que lideraba Adolfo Suárez. En su nuevo cargo le tocó lidiar con la situación posterior al golpe, que incluyó el vidrioso tema del juicio de los responsables militares. Ahora, en esta obra que es el segundo volumen de sus memorias, expone esta cuestión con amplitud, lo que la convierte en una lectura recomendable

La parte dedicada al 23-F se desarrolla entre las páginas 259 y 401. En ella no hay novedades sorprendentes, pero si una crónica detallada de los acontecimientos desde la experiencia política del autor previa al golpe y la gestión posterior. Esta incluye detalles interesantes, remarca que el Ejército estaba dividido (con un sector del mismo dispuesto a enfrentarse al que se sublevara) e incluye anécdotas que ayudan a ampliar el fresco del momento. Es llamativa al respecto la respuesta que daba Pedro Merry Gordon (capitán general de Sevilla) a la pregunta de por qué tuvo los carros de combate en la puerta del cuartel aquella jornada: “Me habían avisado de que subía la gasolina y los preparé para ir a cargarlos, pero después me dijeron que no subía y no salieron”, manifestó.

La Albolafia. Revista de Humanidades y Cultura, 19 (febrero 2020)

Esta publicación cuatrimestral del Instituto de Humanidades de la Universidad Rey Juan Carlos incluye en su último número un dossier titulado “En torno al 23-F” y que coordina el historiador José Luís Rodríguez Jiménez. Puede accederse de forma íntegra al mismo clicando aquí o descargando este PDF La Albolafia 19

La publicación  contiene artículos que son el resultado de tesis doctorales recientes (Laura González y Miguel Madueño) y otras que reflejan la trayectoria de historiadores solventes (como el propio coordinador, o Roberto Muñoz Bolaños).

Al margen de las aportaciones de cada artículo, su lectura ofrece una aproximación al tema con una amplia bibliografía actualizada, por lo que recomendamos su lectura.

Fernando Puell de la Villa, Gutiérrez Mellado y su tiempo. 1912-1995

Gutiérrez Mellado es una figura clave en el proceso democratizador español, pues desde 1976 tuvo que abordar la compleja adaptación de las Fuerzas Armadas a la flamante democracia.

Esta biografía es una versión actualizada de la que publicó el autor en 1997 (Gutiérrez Mellado: un militar del siglo XX), replanteada y actualizada. Puell (nacido en 1943), militar de formación, es doctor en historia y profesor del Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado de la UNED. Tuvo “estrecho contacto con el biografiado” durante 14 años y manifiesta en la introducción “admiración por su labor […] y sincero afecto” al mismo.

Su estudio ofrece una reconstrucción minuciosa de la trayectoria del protagonista, que incide en el período de la Transición a partir de la p. 296 aproximádamente. En ella muestra a Gutiérrez Mellado como un militar aperturista, inquieto ya en 1975 por el influjo de la ultraderecha en los cuarteles. En 1976 Suárez le nombró vicepresidente primero del gobierno para asuntos de la defensa y desde esta atalaya fue un firme puntal del presidente.

Ello le valió el alineamiento casi unánime del cuerpo de ofiiales en su contra por su política aperturista, objeto de duras críticas que desembocaron en una campaña de acoso y derribo. Ello cambió el carácter del biografiado (se tornó “una persona desconfiada, quisquillosa, casi violenta en ocasiones”), a lo que en parte habría contribuido su falta de mano izquierda al gestionar sus responsabilidades. La obra expone con detalle las reformas que este llevó cabo y el clima militar reinante. Desde este punto de vista es útil para conocer el proceso que condujo a un sector del Ejército a insubordinarse y las dificultades que hallaron los cambios en las FAS.

 

 


ENTREVISTA A EDUARDO GONZÁLEZ CALLEJA: “LOS AÑOS TREINTA FUERON LA ÉPOCA DORADA DE LA ULTRADERECHA ESPAÑOLA”*

diciembre 9, 2019

* Recuperamos esta entrevista publicada originalmente el 20 de abril de 2012 por petición de diversos lectores.

 

EDUARDO GONZÁLEZ CALLEJA es un historiador polifacético, que destaca tanto por su amplio conocimiento de la violencia política en la España contemporánea como de los grupos fascistas y de derecha radical en la Europa de entreguerras. En ambos temas es considerado un experto de referencia por sus estudios.

Y es que este profesor en la Universidad Carlos III  ha publicado un monumental fresco en lo que a España se refiere con sus excelentes trabajos, especialmente La razón de la fuerza. Orden público, subversión y violencia política en la España Restauración (1874-1917)  (CSIC, 1999);  El máuser y el sufragio. Orden público, subversión y violencia política en la crisis de la Restauración (1917-1931) (CSIC, 2005); y ahora Contrarrevolucionarios. Radicalización violenta de las derechas durante la Segunda República, 1931-1936 (Alianza).

El resultado es una extraordinaria  panorámica de la violencia política en nuestro país por su larga perspectiva cronológica, riqueza de datos e ingente consulta de fuentes. Por todo ello, hemos considerado de interés para nuestros lectores entrevistarle en relación a su última aportación, Contrarrevolucionarios,  que disecciona a la ultraderecha y derecha radical en la era republicana, incluyendo a la CEDA, a los monárquicos alfonsinos y carlistas, y a los movimientos fascistas.

Le agradecemos su amabilidad al contestar nuestras preguntas, que arrojan luz nueva sobre este espectro político a partir de su ambicioso y mas que recomendable estudio.

¿Por qué afirma que los años treinta fueron la época dorada de la extrema derecha española?

Tendemos a pensar que el franquismo fue el paraíso de la extrema derecha, pero sólo hay que ver la suerte que corrieron las diferentes tendencias contrarrevolucionarias, encorsetadas y mixtificadas bajo un régimen militar que les dio pocas opciones de desplegar una actividad política e ideológica independiente, para considerar seriamente que esto no fue así.

Pese a las apariencias, el franquismo no fue un paraíso para la ultraderecha.

Si pensamos en la extrema derecha como una opción independiente en un marco político pluralista, habríamos de convenir que nunca hasta los años treinta este segmento tan volátil del espectro político había tenido una caracterización contrarrevolucionaria tan plena, y unas lecturas políticas tan ricas y contrastadas. Y ello fue debido al desmoronamiento de la derecha liberal parlamentaria, a la debilidad de la derecha democrática (en su versión liberal-conservadora o social-cristiana) y al eclipse temporal como actores político-institucionales de la Iglesia, la Monarquía y el Ejército.

¿Por qué ha empleado el término “contrarrevolucionarios”?

Porque los diferentes sectores de la derecha manifestaron públicamente que su estrategia prioritaria era la lucha contra la revolución que identificaban in toto con la República democrática. Y ello es así por culpa de un malentendido fundamental: como atestiguan multitud de discursos de la época, los propios republicanos contemplaron la proclamación de la República como un hecho revolucionario.

En mi libro El máuser y el sufragio advierto que las jornadas del 12 al 14 de abril de 1931 no pueden conceptuarse ni como una transición ni como una insurrección, sino como una fiesta popular revolucionaria. Para la opinión republicana, el establecimiento de una República democrática que desplegaba una amplia voluntad reformista era un signo de ruptura total con el pasado que merecía tal apelativo.

Las derechas radicalizadas tomaron buena nota, y muy pronto (ya durante el debate del texto constitucional) se manifestaron en contra de este proyecto, atacando indistintamente República, democracia y revolución desde una perspectiva contrarrevolucionaria explícitamente asumida por todas sus tendencias.

 ¿Por qué  las diversas organizaciones derechistas no establecieron un proyecto común ?

Porque mostraron una sorprendente sintonía en los medios para acabar con la República, pero una fuerte discrepancia en cuanto a los fines, esto es, al régimen resultante del asalto a la democracia. Las derechas coordinaron su táctica antirrevolucionaria en diversas ocasiones (la más llamativa, antes del verano de 1936, fue en octubre de 1934), pero no consensuaron una alternativa contrarrevolucionaria aceptable para todas las tendencias.

A pesar de los debates doctrinales que implicaron a las diferentes familias de la derecha en revistas como Acción Española, existían notables discrepancias entre el modelo de Estado totalitario falangista, la “monarquía militar” del alfonsismo o el corporativismo carlista y cedista. Todas estas querellas se aparcaron cuando las distintas tendencias derechistas aparcaron sus diferencias para intervenir en el complot militar en situación subordinada. A cambio, hubieron de aceptar el proyecto político propuesto por el sector golpista del Ejército. Creyeron que era una solución provisional, pero Franco se ocupó de hacerlo perdurar, al precio del sacrificio parcial de los proyectos contrarrevolucionarios elaborados por los grupos civiles.

Habitualmente se considera al falangismo como el punto de partida del “fascismo español”. ¿Debemos matizar tal idea?

En efecto. La distinción clásica entre fascismo-movimiento y fascismo-régimen podría extenderse para hablar de una cultura fascista española que ni arranca del falangismo ni se deja atrapar en exclusiva en la historia de este partido.

Además de los antecedentes que podríamos calificar de “prefascistas”, y que pueden rastrearse en los años diez y veinte (en los grupos de La Acción o La Traza, o el primorriverismo, que estudié con Fernando del Rey en La defensa armada contra la revolución, 1995), no deben desdeñarse las experiencias precursoras de La Conquista del Estado de Ramiro Ledesma, las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica de Onésimo Redondo o el Movimiento Español Sindicalista de José Antonio Primo de Rivera. Falange Española de las JONS fue el resultado —un poco artificioso, si se quiere— de la unión de todas estas tendencias.

De ahí su errática trayectoria y sus repetidas crisis en 1934-35, hasta que la coyuntura absolutamente imprevista de la guerra civil le brinde la oportunidad de convertirse en el gran partido único de masas del fascismo español.

¿Hasta qué punto las organizaciones de aquella época dejaron un discurso que perduró en la ultraderecha del siglo XX (y eventualmente XXI)?

Tras plantear la salvedad de que los discursos contrarrevolucionarios de las derechas españolas de los años treinta fueron convergentes, pero en absoluto idénticos, podemos constatar que dichos discursos han impregnado profundamente la cultura política de la ultraderecha española más tradicionalista y nostálgica del pasado hasta épocas relativamente recientes. Creo que el punto de no retorno fue el fracaso del golpe de 1981.

Como los grupos ultraderechistas de otras latitudes (Italia o Francia, por ejemplo), la extrema derecha española hubo de reinventarse en un sentido menos fascista y tradicionalista para instalarse en un cierto populismo y una aceptación instrumental de la democracia liberal. Pero la gran novedad es el abandono del corporativismo y el intervencionismo estatal para convertirse al neoliberalismo más feroz.

La cadena Intereconomía, como la COPE, reflejaría a una ultraderecha española que se asemeja a los neocon o a la derecha religiosa americana.

Ahora, la ultraderecha que no está necesariamente en el PP se asemeja más a los neocon o a la derecha religiosa americana que al viejo franquismo. Sólo hay que ver Intereconomía o la COPE para constatarlo.