CUATRO OBRAS SOBRE VOX PUBLICADAS EN 2019

diciembre 6, 2019

Acto de Vox con su cúpula dirigente en el Palacio de Vistalegre en octubre de 2019 (foto de Álvaro García Atlas).

 

ACTUALIZAMOS AQUÍ LA ENTRADA PUBLICADA EL 25 DE NOVIEMBRE SOBRE LIBROS RELATIVOS A VOX. En diciembre de 2018 habíamos abordado ya la cuestión en  Vox habla sobre Vox. Tres libros para conocer el partido”. Al abordar de nuevo este aspecto hace dos semanas comentamos tres títulos aparecidos desde entonces y se nos pasó por alto un ensayo de Miguel Urbán que ahora añadimos a la información entonces proporcionada.

La sorpresa Vox

John Müller, (coordinador), La sorpresa Vox. Prólogo de Arcadi Espada (Deusto, Barcelona, 2019).

Esta obra es un Instant Book colectivo (reúne 10 colaboraciones) para explicar el crecimiento inesperado de Vox en los comicios andaluces del 2-D de 2018, cuando el partido hizo una eclosión espectacular al obtener 395.185 votos (10.9% del total) y 12 escaños.

Como sucede en obras realizadas con premura los textos son de calidad desigual, obra de académicos y periodistas mayoritariamente colaboradores de El Mundo (siete de los autores colaboran en este medio, uno en El Español y otro en Libertad Digital). El conjunto de trabajos, pese a sus limitaciones, ofrece una radiografía limitada del partido en el momento que es interesante para comprender su ascenso en los comicios autonómicos, proporcionando algunas claves que puede ignorar un lector desconocedor de la realidad andaluza. De esta forma, entre otros aspectos ofrece un perfil sociológico de su electorado o una aproximación a cómo Vox logró un apoyo substancial en el campo andaluz, incidiendo en aspectos como la caza y la tauromaquia.

Por cortesía de la editorial puede accederse aquí al sumario y a la contribución de Narciso Michavila (presidente de GAD3) sobre el electorado de Vox en PDF: La_sorpresa_Vox

España vertebrada

Fernando Sánchez Dragó. Santiago Abascal. España vertebrada (Barcelona: Planeta, 2019).

Libro entrevista del célebre y controvertido ensayista y escritor Sánchez Dragó con el líder de Vox, Santiago Abascal, a cuyos encuentros asiste el adlátere de este último, Kiko-Méndez Monasterio, que tercia de forma aleatoria en las conversaciones. El autor y entrevistador manifiesta de forma explícita sus simpatías hacia su entrevistado y el partido que lidera.

Aunque la obra es inevitablemente repetitiva en cuestiones ya planteadas en otro libro entrevista que hemos comentado en este blog (Hay un camino a la derecha), permite adentrarse más en las ideas de Abascal. De este modo, podemos constatar su concepción emocional y épica de la política, pues considera que esta última debe conectar “con los sentimientos y las convicciones: el honor, el patriotismo y cosas así”. Afirma así que “la política no es solo el plan de urbanismo, ni el horario escolar, ni el alumbrado de las calles. Todo eso a mí  nunca me ha interesado, aunque he sido concejal durante ocho años. Son debates en los que me da igual una cosa que su contraria. Y no me importa decirlo, aunque escandalice” (p. 43).

Entre otras cuestiones, Abascal muestra también sus dudas sobre el papel atribuido al magnate George Soros en la promoción de la inmigración desde ámbitos de ultraderecha (“¿Pero qué se le ha perdido a un señor como Soros en semejante barrizal?”, p. 57) o sobre una eventual alianza con Vladimir Putin (“sigo sin entender por qué Vox […] debería acercarse a Putin”, p. 95). También se constata su afán de prudencia en el ámbito de la economía (“no vaya a ser que nos la carguemos y el remedio sea peor que la enfermedad”, p. 130).

Vox. Entre el liberalismo conservador y la derecha identitaria

Pedro Carlos González Cuevas, Vox. Entre el liberalismo conservador y la derecha identitaria (La Tribuna del País Vasco, noviembre de 2019 [2ª ed.], San Sebastián).

El autor es un profesor universitario conocido experto en el estudio de la derecha española y sus distintas tradiciones. En este caso no nos hallamos ante un estudio académico sino ante un documentado ensayo partidista, pues González Cuevas manifiesta su empatía hacia lo que -desde su óptica- Vox y su ideario encarnan en el ámbito de la derecha española. Afirma en tal sentido  que “la aparición de un nuevo partido político como VOX debe ser celebrada” (p. 13) en la medida que encarna una respuesta y protesta “contra lo más caduco y cínico del conservadurismo español contemporáneo, una derecha permanentemente disfrazada de ‘centrismo’” (p. 279).

Desde tal perspectiva la obra se estructura en dos partes. La primera ocupa las primeras cien páginas y pretende trazar el contexto que explica el surgimiento de Vox. La segunda ocupa unas 170 páginas y se centra en el análisis de Vox: su eclosión y evolución hasta los comicios del 26-M. Esta es la más interesante, más allá de las consideraciones ideológicas presentes en el análisis. Lo apuntamos en la medida que su exposición se basa en el recurso a una abultada hemeroteca (el texto incorpora las referencias de las fuentes citadas) que permite seguir la evolución del partido desde sus orígenes hasta los pactos postelectorales del 26-M.

En las conclusiones el autor señala el dilema no resuelto que afrontaría Vox: su apuesta por un liberalismo económico asociado a un conservadurismo moral que “solo puede ser funcional en sociedades como Estados Unidos, pero no en Europa, y mucho menos en España” (p. 284), alejándo al partido de un eventual electorado obrero y de izquierdas.

La emergencia de Vox. Apuntes para combatir a la extrema derecha española

Miguel Urbán Crespo, La emergencia de Vox. Apuntes para combatir a la extrema derecha española, Sylone, Barcelona, 2019, 184 pp.

 

Como se indica en el título, este ensayo es una obra de combate, y su autor, Urbán, ha sido fundador de Izquierda Anticapitalista y de Podemos, siendo actualmente eurodiputado de Unidas Podemos.

Pese al planteamiento no académico de la obra y abiertamente beligerante con Vox, consideramos que es interesante por dos cuestiones. Por una parte, porque focaliza el interés del lector o lectora en cuestiones carentes de un abordaje substancial en relación a Vox que carecen aún de análisis de calado, como es el caso de la lucha de Vox contra lo que este partido denomina “ideología de género” o el universo digital que rodeó la eclosión de la formación. Por otra parte, el texto remite a una bibliografía que es un tanto opaca para el lector no avezado en la temática y que puede ser de su interés, como  Neofascismo. La bestia neoliberal (2019) o Spanish Neocon (2012). Ello hace que el libro, de pequeño formato, pueda ser útil a quien tenga interés por la nueva extrema derecha española que encarna Vox.


EL VOTO A LA DERECHA ANTI-INDEPENDENTISTA EN CATALUÑA EL 10-N

diciembre 2, 2019

Santiago Abascal, líder de Vox, e Ignacio Garriga. su dirigente en Cataluña (foto de CG).

 

LA TENDENCIA DEL BLOQUE DE DERECHA ANTI-INDEPENDENTISTA (C’S, PP Y VOX) EN CATALUÑA contradice a la que impera en el resto de España al conocer un declive desde los comicios de 2016, pero se radicaliza y pierde autonomía en relación a Madrid con la implosión de C’s. Veámoslo.

1. Declive lento

Constatamos und escenso en su resultado global desde los comicios legislativos de 2011, previos al estallido del independentismo de masas. Entonces el voto total al PP y a UPyD (pues C’s no concurrió a los comicios) sumó el 21.8% (11 escaños). En los de 2015 (ahora también con C’s y Vox presentes) logró el 24.3% (10 escaños), cifra que perduró en los de 2016 (24.2%, 11 escaños). Sin embargo, experimentó una caída en las elecciones del 28-A (20.8%, 7 escaños) que las del 10-XI ha rubricado (19.3%, 6 escaños).

En suma, los discursos más intransigentes ante cualquier trato con el independentismo tienen aquí un resultado discreto y dibujan un espacio político más flexible.

2. Radicalización

Pese a ello, en el seno de este bloque gana protagonismo Vox, que el 28-A logró un escaño (3.6%) que duplicó el 10_N (6.3%). Este partido modula un nacionalismo esencialista que ha incorporado temas de la ultraderecha europea (como la crítica en la UE o la denuncia de la “invasión migratoria”). Es un actor emergente potencialmente muy disruptivo, dado que quiere enmendar substancialmente la Carta Magna (a pesar de ser “constitucionalista”) y ha sido capaz de marcar la agenda del conjunto de la derecha y condicionar los temas de debate público.

Si la presencia institucional de Vox se consolida y perdura, puede transformar la política española de forma irreversible.

 

Infografía de los resultados del 10-N en Cataluña de cronicaglobal.elespanol.com

3. “Sucursalización”

La implosión espectacular de C’s, que en Cataluña pasa de 5 a 2 escaños, supone otro cambio: la pérdida de autonomía substancial de este bloque. C’s tenía sus raíces en Cataluña y había conseguido acontecer un “partido bisagra” de ámbito estatal capaz de gobernar con PP y PSOE. Su crisis hace que se afirme la “sucursalización” de este ámbito político, al depender el PP y Vox orgánicamente de las direcciones estatales, hecho visible en que la candidata barcelonesa de los populares -Cayetana Álvarez de Toledo- vive a Madrid, mientras Vox considera que se ha uniformizar el Estado.

A la vez, la baja de C’s y los resultados de Vox prácticamente aseguran la presencia de este último partido en el parlamento en los próximos comicios catalanes.

Conclusión

En suma, las tres fuerzas de este sector (PP, C’s y Vox) en estos comicios han competido por un espacio político que tiende a reducirse, a la vez que parecen equilibrarse los apoyos de las tres formaciones: 7.4% el PP, 6.3% Vox y 5.6% C’s.

Ello apunta que asistimos a una aparente reconfiguración de sus dinámicas internas y de su correlación de fuerzas en detrimento del partido naranja que los futuros comicios corroborarán o descartarán.

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* Versión más extensa del artículo publicado originalmente en catalán: Xavier Casals, “La dreta: declivi, radicalització i sucursalització”, Ara.cat (11/XI/2019).


VOX DINAMITA A LA DERECHA

noviembre 17, 2019

Ilustración de Leonard Beard para este artículo publicada en El Periódico.

 

EL PROGRESO DE VOX EL 10-N, QUE PASA DEL 10.1% DEL VOTO (24 ESCAÑOS) AL 15% (52), afianza el liderazgo de Santiago Abascal y y fractura de forma profunda el bloque de la derecha. Su crecimiento noquea a Cs, cuyo voto cae del 15,8% (57) al 6,7% (10), resultado que ha provocado la dimisión de su presidente, Albert Rivera. A la vez, Vox cortocircuita la recuperación del PP que dirige Pablo Casado. Este pasa del 16,7% (66) al 20,8% (88), pero queda lejos de sus expectativas (100-110) y mantiene una competición reñida con Abascal en varias provincias, quien le supera en Murcia y Ceuta. Vox, pues, ha roto los equilibrios internos de la derecha española en su provecho y, como analizaremos, lo ha conseguido con su antisecesionismo catalán.

Vox es el gran vencedor en la derecha

Sin embargo, su voto es volátil. En las elecciones europeas del 26-M perdió casi la mitad del logrado el 28-A (pasó del 10,1% al 6,2%). Además, según el CIS, en julio cayó al 3,3% y en octubre, antes de conocerse la sentencia de los líderes independentistas, era el 7,9%. En la campaña electoral, Vox vendió sus temas (antisecesionismo, ‘invasión migratoria’, ‘guerra cultural’) con oposición escasa: la derecha orbitó en torno a su discurso y la izquierda lo usó para movilizar a sus votantes y alcanzó el 15%. Lo hizo posiblemente al capitalizar la oposición a exhumar el cadáver de Franco y, sobre todo, al secesionismo catalán. Y es que Vox fue el ‘partido del castigo’ del independentismo por excelencia: clamó por suprimir las autonomías, por declarar el estado de excepción en Catalunya y por encarcelar a su presidente. PP y Cs quisieron rivalizar aquí con Vox, lo que –como veremos- fue un grave error.

El PP tocado y Cs hundido

Cs ha perdido 2,5 millones de electores, de los que 1,5 habrían apoyado a PP y Vox, refugiándose el resto en la abstención. Tal resultado puede poner fin al cuarto intento de crear un partido bisagra entre PP y PSOE que facilite la gobernabilidad del país sin recurrir a nacionalistas vascos y catalanes. Ese eventual fracaso de Cs, que agrandaría el campo de juego de Vox, se sumaría a los precedentes del Centro Democrático y Social (CDS) que lideró Adolfo Suárez (1982-1991); del Partido Reformista Democrático (PRD) que apadrinaron Miquel Roca y Jordi Pujol (1986); y de Unión Progreso y Democracia (UPyD) que acaudilló Rosa Díez (2007-2015).

Por su parte, el PP queda seriamente afectado por el ascenso de Vox (que ahora puede recurrir leyes al Tribunal Constitucional al superar los 50 escaños y estará en la Mesa del Congreso). Le impide recuperarse para ser una clara alternativa de Gobierno y limita sus movimientos, pues Vox denunciará todo trato de Casado con Pedro Sánchez como una cesión vergonzosa (especialmente si es sobre Catalunya) para erosionar su voto. El PP, pues, deberá medir sus pasos.

Catalunya, la clave

En la creación de este escenario, Catalunya ha sido central. Para comprenderlo debemos tener presente que desde la derecha ha sido recurrente la denuncia de la amenaza secesionista y de diseños conjuntos del PSOE y nacionalistas periféricos para liquidar el Estado. En el 2005 Mariano Rajoy afirmó que con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se asistía “a un plan muy elaborado para el desmantelamiento del Estado según las directrices que imponen algunas minorías nacionalistas y muy particularmente el Gobierno tripartito de Catalunya”. Y este julio, Rivera alertó de la existencia de un “plan” de Sánchez para “liquidar el Estado constitucionalista” con una “banda” que incluía a los secesionistas que apoyaron su investidura.

Pero PP y Cs no pueden llevar tal argumento al extremo, como hace Vox, pues -al fin y al cabo- son partidos de Gobierno y deben contener su radicalismo verbal. En cambio, Vox obtiene el máximo rendimiento del tema, ya que la defensa de la nación española es su razón de ser y le quedan lejos las responsabilidades de Gobierno. De este modo, su belicoso antiseparatismo es su motor: justifica derogar las autonomías (eje de su programa) y su populismo punitivo contra el separatismo (que plasma el lema “Torra a la mazmorra”) galvaniza a sus seguidores. Así las cosas, Cs y PP se han lanzado a una competición suicida con Vox en este ámbito: incapaces de superarle en radicalidad (su demanda de aplicar el artículo 155 resulta mojigata ante el discurso de Abascal), han dado centralidad y respetabilidad al mensaje de Vox y le han transferido parte sustancial de sus votos. Esta torpeza explica en gran medida los resultados del 10-N y el batacazo de Cs debería ser aleccionador al respecto. Veremos si es así.

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* Artículo publicado originalmente en El Periódico (14/XI/2019): Xavier Casals, “Vox dinamita a la derecha”. La imagen del inicio de este post procede del mismo.


EL ADOQUÍN DE RIVERA, MUNICIÓN PARA VOX

noviembre 8, 2019

Ilustración de María Titos para este artículo en El Periódico (6/XI/2019)

 

DURANTE EL DEBATE TELEVISADO ESTE LUNES Albert Rivera exhibió un adoquín que habrían lanzado manifestantes de la plaza de Urquinaona a la policía. La imagen de Rivera y su loseta se hizo viral, pero es probable que no le aporte un alud de votos, pues -según las encuestas- Santiago Abascal, líder de Vox, le estaría substituyendo como gran beneficiario del antisecesionismo. De confirmarlo las urnas, el 10-N asistiremos a la substitución del nacionalismo español desacomplejado de Cs, de marchamo liberal, por el esencialista de Vox. De este modo, como analizamos a continuación, podría empezar a concluir una etapa política iniciada en el 2006.

Cs y UPyD: la extraña pareja

Ese año se constituyó Cs en Catalunya liderado ya por Rivera y en los comicios catalanes celebrados entonces obtuvo tres escaños que revalidó en los del 2010. Hizo bandera de los derechos lingüísticos de los castellanohablantes y se declaró contrario al nacionalismo catalán desde un claro nacionalismo español (visible en su lema ‘Catalunya es España. Tú lo piensas, nosotros lo decimos’). Aunque se autodefinió de centro-izquierda y socialdemócrata, en las elecciones europeas del 2009 se coaligó con el partido conservador y euroescéptico Libertas.

A la vez, fue el referente de una formación similar surgida contra el nacionalismo vasco en el 2007, Unión, Progreso y Democracia (UPyD), que lideró la exsocialista Rosa Díez. Este partido y Cs, incapaces de pactar, protagonizaron una pugna surrealista que plasmaron sus lemas en los comicios europeos de 2014: ‘La unión hace la fuerza’ (UPyD) y ‘La fuerza de la unión’. Finalmente se impuso electoralmente Cs, con un Rivera jaleado como líder de la “resistencia constitucional” en Catalunya.

Rivera y la ‘operación Roca’ al revés

Ello le permitió protagonizar una suerte de ‘operación Roca’ a la inversa. Tal expresión designó en 1983 el apadrinamiento por CiU del Partido Reformista Democrático (PRD), que acaudilló Miquel Roca. Concebido como “una propuesta catalana para la modernización del Estado”, el PRD debía ser una bisagra centrista entre PSOE y PP. Pero fracasó en las elecciones de 1986 (0,9% del voto) y desapareció. Desde tal óptica, el 2015 fue el turno de una ‘operación Rivera’: ese año la reacción contra el proceso secesionista catalán catapultó a Cs al Congreso de los diputados (13,9%) como aparente partido bisagra de PP y PSOE.

En sintonía con este marco, en el 2017 Cs se definió como “constitucionalista, liberal, democrático y progresista”. Pero en los comicios de Andalucía del 2019, en los que Vox emergió institucionalmente (10,9%), Cs empezó a virar a la derecha al formar un gobierno allí con el PP con apoyo de Abascal. Y tras las elecciones del 28-A un Cs crecido (15,8%) se negó a pactar con el PSOE al apostar por substituir a un PP a la baja (16,6%) como gran partido del centroderecha.

Vox: ¿Llega y gana?

En tal escenario, el contundente antisecesionismo de Abascal ha superado al de Rivera y Pablo Casado. Pero mientras el PP ha sobrevivido como gran partido, Cs parece hundirse ante Vox. Su demanda de aplicar un ‘155 premium’ en Catalunya (compartida con Casado) palidece ante la supresión de las autonomías que reclama Vox y su petición de declarar el estado de excepción. También el liderazgo antisecesionista de Rivera parece sucumbir ante el de Abascal. Este, nacido en Amurrio, se forjó en los ámbitos más duros del PP vasco y porta pistola, un recuerdo de las amenazas que recibió de ETA. Además, Vox lideró el castigo al independentismo al representar a la acusación popular en el juicio a los líderes independentistas. Por consiguiente, Vox rentabiliza hoy la protesta antisecesionista en España al situarla los sondeos como tercera o cuarta fuerza. El adoquín de Rivera es, pues, munición para un Abascal a quien se ha aludido como eventual vicepresidente de un Gobierno que liderase el PP si las urnas lo permitieran.

De Cs a Vox: un cambio decisivo

Ahora bien, Vox defiende un patriotismo esencialista muy distinto al “patriotismo constitucional” de Cs. Abascal escribió en el 2008 -con el filósofo Gustavo Bueno- que la nación designa a los vivos y “a los muertos que la constituyeron y mantuvieron, y a los hijos que aún no han empezado a vivir”, por lo que “el Pueblo no puede decidir, y menos aún una parte suya, sobre la Nación española”. En suma, Vox quiere preservar una España cuyo origen se diluye en el tiempo contra el secesionismo y una supuesta “invasión migratoria”. Así las cosas, su más que probable ‘sorpasso’ de Cs este domingo transformará por completo la política española.

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* Artículo publicado originalmente en El Periódico 6/XI/2019): Xavier Casals, “El adoquín de Rivera, munición para Vox”. La imagen del inicio de este post procede del mismo.


AQUÍ PUEDE ACCEDERSE A TODOS NUESTROS ARTÍCULOS SOBRE VOX

noviembre 1, 2019

Santiago Abascal, líder de Vox (foto de EFE / Adrián Ruiz del Hierro).

DADO EL INTERÉS QUE SUSCITA VOX Y LAS PETICIONES DE INFORMACIÓN QUE HEMOS RECIBIDO AL RESPECTO, EN ESTE POST HEMOS AGRUPADO LOS ENLACES A NUESTROS ARTÍCULOS SOBRE ESTE PARTIDO.  Su lectura permite aproximarse a distintos aspectos de esta formación, como detallamos a continuación. La fecha que figura en ellos es la de publicación en nuestro blog, pero la mayoría fueron publicados en otra fecha en un medio de comunicación (la fecha original consta en cada entrada).

  1. VOX Y SU CAMPAÑA ISLAMÓFOBA CONTRA EL PSOE Y PODEMOS (24/III/2015).
  2. CLAVES PARA COMPRENDER El ASCENSO DE VOX (14/X/2018).
  3. VOX SÍ, PACMA NO: UN GRAVE ERROR (17/IX/2018)
  4. TRES APUNTES SOBRE VOX Y SU IMPORTANCIA EN LAS ELECCIONES ANDALUZAS (30/XI/2018)
  5. VOX: EL MAZAZO. LAS CLAVES DEL ASCENSO DE VOX EN ANDALUCÍA (7/XII/2018)
  6. VOX: ¿PACTO DE GOBIERNO O AISLAMIENTO? (19/XII/2018)
  7. LA RENOVACIÓN DE LA ULTRADERECHA ESPAÑOLA: EN 2009 YA APUNTAMOS QUE EXISTÍA UN SUBSTRATO POLÍTICO FAVORABLE A LA ECLOSIÓN DE UN PARTIDO COMO VOX (26/XII/2018)
  8. ¿ES POSIBLE FRENAR EL ASCENSO DE VOX? ANALIZAMOS LAS DISTINTAS ESTRATEGIAS DE CONTENCIÓN DE LA EXTREMA DERECHA (16/I/2019).
  9. VOX, EL GRAN BENEFICIARIO DEL PACTO DE GOBIERNO ANDALUZ (23/I/2019)
  10. VOX HABLA SOBRE VOX. TRES LIBROS PARA CONOCER EL PARTIDO (30/I/2019).
  11. EL AUTOBÚS DE HAZTEOIR O CÓMO LOS MEDIOS HAN CREADO UN CIRCO MEDIÁTICO EN TORNO A LA ULTRADERECHA DEL QUE CONSTITUYEN SU PÚBLICO INCONDICIONAL  (3/III/2019)
  12. VOX CONTRA EL FEMINISMO (24/III/2019)
  13. CATALUÑA Y LA “ESPAÑA VIVA” DE VOX: EL RETORNO DEL NACIONALISMO ESPAÑOL INTEGRISTA (26/IV/2019)
  14. VOX RECUPERA LA “ANTI-ESPAÑA” PARA DESIGNAR A LOS ENEMIGOS DE “LA ESPAÑA VIVA” (4/V/2019)
  15. ¿CUÁL ES AL SITUACIÓN DE VOX DESPUÉS DEL 28-A? (12/V/2019).
  16. VOX TRAS EL 26-M: NUBES EN EL HORIZONTE (1/VI/2019).
  17. VOX EN AGUAS PANTANOSAS: SU APOYO CAE EN LAS ENCUESTAS, SE ENREDA EN LOS PACTOS DE GOBIERNO Y GENERA NOTICIAS DESFAVORABLES (6/VII/2019).
  18. ESPAÑA SUMA, UN RETO COMPLICADO PARA VOX
  19. CINCO INCÓGNITAS DE VOX QUE DESVELARÁ EL 10-N
  20. EL ADOQUÍN DE RIVERA, MUNICIÓN PARA VOX (6/XI/2019)
  21. LOS POBRES Y LA PATRIA: ABASCAL RECURRE AL LÍDER JONSISTA RAMIRO LEDESMA IGUAL QUE LE PEN RECURRIÓ AL LÍDER SOCIALISTA JAURÈS.
  22. VOX DINAMITA A LA DERECHA.
  23. TRES OBRAS SOBRE VOX PUBLICADAS EN 2019

ESPAÑA SUMA, UN RETO COMPLICADO PARA VOX*

septiembre 22, 2019

Pablo Casado quiere que Albert Rivera y Santiago Abascal se unan a España Suma (foto: El Español). 

 

LA PROPUESTA DEL PP DE CREAR UNA ALIANZA ELECTORAL CON VOX y otras fuerzas con el rótulo de “España Suma” parece haber creado dudas en el partido ultraderechista. Pese al rechazo tajante de Santiago Abascal a participar en ella, el portavoz de la formación, Iván Espinosa de los Monteros, contempló la posibilidad contraria, aunque luego la rectificó.

¿Pero que es “España Suma”? Esta marca quiere repetir los buenos resultados de “Navarra Suma”, candidatura conjunta de Unión del Pueblo Navarro [UPN], C’s y PP en los comicios legislativos, locales y autonómicos de 2019 que hizo de Navarra el “laboratorio” de la derecha. Con ella el PP quiere “que sigan convergiendo aquí los votantes que se fueron a Vox, a Ciudadanos y los socialdemócratas enfadados con su partido, la España de los balcones”. Tal oferta es un reto para Vox por razones tácticas y estratégicas.

Las razones estratégicas: la necesidad de competir en la derecha

Vox ha rechazado proyectarse como una opción “antisistema” similar al Reagrupamiento Nacional lepenista o la Lega italiana para devenir un partido de protesta socialmente transversal. Tal posicionamiento hubiera implicado -entre otros aspectos- buscar el voto obrero y popular con un discurso proteccionista, ultranacionalista y defensor de un “chauvinismo del Bienestar” (plasmado por el lema “los españoles primero”). Tal apuesta es difícil de casar con su política económica neoliberal y -de modo llamativo- hasta ahora Vox no ha hecho incursiones significativas en el voto obrero.

Ello le sitúa en un especio político de competencia directa con PP y C’s que comporta una relación compleja con ambas fuerzas: debe alcanzar acuerdos con ellas para crear mayorías allá donde se puede desbancar a la izquierda de las instituciones, pero al hacerlo debe evitar que su perfil político quede diluido.

El resultado de esta situación ha sido que Vox, C’s y PP han actuado de modo disciplinado en sus acuerdos postelectorales y la derecha no ha perdido el control de ninguna institución donde podía tenerlo tras los comicios del 26-M. Al suscribir los pactos para formar mayorías Vox ha buscado un “alineamiento crítico” que le permita un equilibrio entre su rol de partido de protesta y el de gobierno (de ahí la escenificación de un difícil acuerdo por parte de Vox en la presidencia de la Comunidad de Murcia, que también se logró). Y es que su electorado quiere que Vox encarne una “derecha dura” que no comprometa las victorias del bloque de derechas.

Las razones tácticas: ¿”España Suma” realmente suma para Vox?

En tal escenario “España Suma” es un brete para Vox también por razones tácticas. Según las encuestas, el voto de la derecha tiende a reagruparse en torno al PP, en detrimento de Vox (y C’s), que no pudo transformar en escaños 700.000 de los votos que recibió el 28-A. Ello penalizó al partido y en los comicios europeos del 26-M Vox perdió el 48.1% de su apoyo del 28-A (pasó de 2.677.173 a 1.388.681 votos) y el último sondeo del CIS le otorga un 3.3% (frente el 10.1% del 28-A).

Por tanto, si Vox acude en solitario a la nueva cita electoral puede perder apoyos relevantes en provincias con pocos escaños en juego y en sus candidaturas al Senado. Además, ello puede contrariar a una parte substancial de su electorado que apoya unirse a “España suma” (podría ser hasta un 63.6%). Pero si opta por tal alianza, Vox puede ver difuminado su perfil y espacio electoral. En definitiva, decida lo que decida puede perder sufragios.

Una posición complicada y una carta por jugar

El partido ultraderechista se halla así en una encrucijada difícil ante “España Suma”. Descartada aparentemente la apertura decidida hacia el voto obrero y el universo sociológico “de izquierdas” (aunque quizá su crítica al Vaticano es un intento de captar un voto anticlerical popular marcando distancias del PP), Vox debe competir en el caladero de voto de la derecha. De este modo, como hemos señalado, si se une a “España Suma” puede difuminar su perfil y si no lo hace puede sufrir un correctivo en las urnas.

En tal tesitura la formación cuenta con un activo potencial que aún no pueden captar los sondeos: su capacidad de canalizar la reacción contra el secesionismo cuando se haga pública la sentencia del proceso a los líderes independentistas y en Cataluña se abra un ciclo de protestas contra ella. El anti-separatismo es el artículo estelar del fondo de comercio de Vox y falta por ver en qué grado liderará una respuesta de “afirmación española” rentable en votos.

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* Artículo publicado originalmente como Xavier Casals, “España suma, un reto complicado para Vox”, Agenda Pública (20/IX/2019).


¿LOS PARTIDOS DE EXTREMA DERECHA VIENEN PARA QUEDARSE? EL CASO DE GRECIA DEMUESTRA QUE NO SE PUEDEN HACER PRONÓSTICOS

septiembre 14, 2019

El periodista Kyriakos Velopóulos, que fundó y lidera Solución Griega (foto de E. M. en elmundo.es).

CUANDO IRRUMPE INSTITUCIONALMENTE UNA FUERZA DE ULTRADERECHA SUELE DECIRSE QUE “HA VENIDO PARA QUEDARSE”. Sin embargo, los partidos de este espectro presentan en algunos casos gran volatilidad de voto. A continuación analizamos el caso de Grecia, que ilustra cómo se han sucedido formaciones que se han eclipsado. Veámoslo como un drama que por el momento tiene tres actos (aunque podrían ser más).

Primer acto: Ascenso y caída de LAOS (2004-2012)

Al concluir la dictadura helena de los coroneles en 1974, como ya explicamos en este blog,  este sector ideológico devino marginal tras conocer una breve presencia en el parlamento. Pero retornó al mismo antes del crash del 2008, cuando en los comicios europeos del 2004 el partido Alerta Popular Ortodoxa [LAOS], que lideró Georgios Karatzaferis, obtuvo un escaño y en los legislativos del 2007 logró 10 con el 3.8% de los votos.

LAOS, que combinó su discurso radical con el pragmatismo, en noviembre del 2011 se integró en un gobierno de coalición con conservadores y socialdemócratas que seguía pautas de la troika en relación a la deuda contraída. Al hacerlo, desagradó a sus electores y, pese a dejar el ejecutivo en febrero del 2012, en los comicios de mayo de ese año devino extraparlamentario.

Segundo acto: Ascenso y caída de ANEL y Amanecer Dorado (2012-2019)

Su vacío, por una parte, lo ocupó Griegos Independientes [ANEL], fuerza dirigida por Panos Kammenos, de carácter igualmente nacionalista y xenófobo, pero opuesta frontalmente al rescate. En las elecciones de mayo en las que LAOS se hundió obtuvo el 10.5% de votos (33 escaños) y en las celebradas este enero, el 4,7% (13).

Por otra parte, emergió también Amanecer Dorado. Fundado en 1983 por su líder Nikos Michaloliakos, este partido  de orígenes neonazis fue marginal durante un cuarto de siglo. No obstante, en el 2008 inició una estrategia de implantación en el distrito sexto de Atenas y en los comicios locales del 2010 captó el 5.3 % de votos y Michaloliakos fue elegido concejal. La crisis activó su crecimiento: en las elecciones legislativas de mayo del 2012 captó el 7% de votos y saltó a 9.4% en las europeas del 2014. Pareció conocer entonces una dinámica ascendente.

Pero en las de 2019  su resultado cayó al 4.8% y pasó de 3 a 2 escaños. Finalmente, en los comicios legislativos de ese año devino extraparlamentario (2.9%).  ANEL tampoco tuvo mejor suerte: tras formar un gobierno de coalición con Syriza desde 2015, dejó el ejecutivo en enero de 2019 y, como Amanecer Dorado, también quedó fuera del parlamento en los comicios europeos de ese año (0.8%) y ya no concurrió a los legislativos.

Tercer acto: la emergencia de Solución Griega (2019…)

No obstante, la extrema derecha no ha desaparecido de las instituciones, pues ha emergido una nueva formación de este sector político: Solución Griega.

Esta formación fue constituida en 2016 y la lidera un ex-parlamentario de LAOS, Kyriakos Velopoulos. En los comicios europeos de 2019 obtuvo un escaño (1.1%) y en los legislativos 10 (3.7%). Ha iniciado así una aparente andadura ascendente.

Conclusión: toda cautela es poca en los pronósticos

En suma, Grecia ilustra que las fuerzas de extrema derecha no necesariamente “vienen para quedarse”, pues su electorado puede experimentar una gran volatilidad y sus partidos pueden conocer irrupciones espectaculares y mediáticas seguidas de eclipses súbitos y silenciosos. Se impone la prudencia, pues, al hacer pronósticos sobre este espectro, ya que en este país hemos asistido al eclipse de LAOS, ANEL y Amanecer Dorado.

En España podemos ver como Vox también refleja una elevada volatilidad electoral: en las elecciones europeas perdió casi un 48.1% de sus sufragios de las del 28-A y los sondeos indican que su tendencia a la baja persiste: el último del CIS le otorga un 3.3% (el 28-A obtuvo el 10.1%). Ello indica que se impone la prudencia al hacer prospectiva.