2019: EL AÑO DE VOX Y CHEGA Y DEL FIN DE LA EXCEPCIONALIDAD IBÉRICA DE LA ULTRADERECHA

diciembre 23, 2019

André Ventura, líder de Chega, felicita a Vox por sus buenos resultados.

 

EL AÑO 2019 HA SIDO EL DE LA ECLOSIÓN DE VOX Y CHEGA, lo que ha marcado y redefinido la política española mientras está por ver su efecto en la portuguesa. En este sentido, nos parece interesante hacer tres precisiones.

1. Vox y Chega, el fin de la excepcionalidad ibérica

El año 2019 ha marcado el fin de la excepcionalidad ibérica en cuanto a la presencia de la extrema derecha en los parlamentos estatales con el ingreso de Vox en España y Chega en Portugal (sus rostros públicos son Santiago Abascal y André Ventura) y ahora el único país europeo sin una formación de este espectro político en su hemiciclo es Irlanda. Ello refleja la tendencia expansiva de este sector ideológico, aunque configura una familia continental con partidos que presentan divergencias programáticas importantes.

2. El techo de crecimiento de Vox y Chega aún se desconoce

Si la ultraderecha portugesa que representa Chega obtuvo un modesto 1.3% del voto total y un escaño para su líder, Ventura, los sondeos le auguran un crecimiento y ahora su intención de voto rondaría el 5%. Por su parte, Vox ha mostrado un crecimiento discontinúo, que hemos analizado en este blog. De este modo, en las elecciones europeas del 26-M perdió casi la mitad del apoyo logrado el 28-A (su porcentaje de voto pasó del 10,1% al 6,2%). Además, según el CIS, en julio cayó al 3,3% y en octubre, antes de conocerse la sentencia de los líderes independentistas, era el 7,9%. Pero el 10-N alcanzó el 15%. En suma, actualmente no se vislumbra un techo electoral claro en el crecimiento de la extrema derecha peninsular.

3. Una extrema derecha parecida

En los dos casos, Vox y Chega, sus líderes no son antiguos ultraderechistas que llegan a sus parlamentos después de una larga etapa política de marginalidad (Ventura perteneció al Partido Social Demócrata [PSD] y Abascal al PP) y sus programas comparten una visión económica neoliberal, por lo que pueden predominar más las  semejanzas que las diferencias a medio plazo.

¿Hacia una ultraderecha “ibérica”?

Lo expuesto indica que Vox y Chega parecen configurar una ultraderecha “ibérica” en la medida que podrían compartir diferentes temas y enfoques. No obstante, son partidos que aún experimentan una definición programática y es necesario esperar un tiempo prudencial antes de extraer conclusiones al respecto.


CHEGA, LA ULTRADERECHA PORTUGUESA QUE HA ENTRADO EN EL PARLAMENTO. REPRODUCIMOS UN ANÁLISIS DE STEVEN FORTI EN CTXT. ES

diciembre 15, 2019

 

André Ventura, diputado de Chega (foto de observador.pt).

 

EL INGRESO EN EL PARLAMENTO EN LAS ELECCIONES PORTUGUESAS DE OCTUBRE DE ANDRÉ VENTURA, DEL PARTIDO CHEGA! [CH, BASTA], PARECE PONER FIN A LA EXCEPCIONALIDAD LUSA en cuanto a ausencia de formaciones de este espectro en las instituciones. Sin embargo, este tema ha merecido escasa atención mediática en España.

La excepción el respecto ha sido la revista contexto, ctxt.es, que ha publicado un interesante análisis del historiador Steven Forti (“Chega, la nueva ultraderecha portuguesa”, 11/XII/2019), a quien ya entrevistamos en este blog por su obra El peso de la nación sobre tránsfugas políticos de la izquierda al fascismo (1, 2 y 3). Actualmente es profesor asociado en la Universitat Autònoma de Barcelona e investigador del Instituto de Historia Contemporánea de la Universidade Nova de Lisboa. A continuación, reproducimos su citado análisis de Chega.

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Chega, la nueva ultraderecha portuguesa

En las elecciones del 6 de octubre la formación ultra consiguió un diputado. El discurso y la estrategía de su líder, André Ventura, es cercano a Abascal, pero tiene aún más sintonía con Bolsonaro

 

Hasta hace poco se repetía que la península ibérica era una excepción en una Europa arrasada por la ola ultraderechista. Las sociedades española y portuguesa, se decía, tenían unos anticuerpos que habrían evitado el contagio del virus por debajo de los Pirineos. Pues bien, la excepción ha terminado: Vox se ha convertido en solo doce meses en la tercera fuerza en el Congreso, al obtener el 15% de los votos el pasado 10-N, mientras que una nueva fuerza de extrema derecha, Chega, acaba de hacer su ingreso en el Parlamento luso. De momento, solo Irlanda y Malta no cuentan con diputados ultras en sus cámaras.

Es cierto que el resultado de Chega en las elecciones legislativas portuguesas del pasado mes de octubre –1,3%, 67.826 votos– no es en absoluto comparable con la explosión de la formación de Abascal. En comparación con los 52 diputados de Vox, un solo parlamentario ultra en Lisboa, el joven líder de la formación André Ventura, de 36 años, parece casi “inocuo”. Además, con otro sistema electoral, como el español, no habría conseguido siquiera representación parlamentaria. A orillas del Tajo el fenómeno es sin duda limitado. Sin embargo, la aparición de Chega es sintomática de una serie de procesos que se están dando a nivel internacional y merece la pena prestarle atención. Además, es la primera vez desde la Revolución de los Claveles de 1974 que la extrema derecha entra en el Parlamento de Lisboa.

Un partido ultraliberal

Chega, literalmente Basta, nació el pasado mes de abril como una escisión del Partido Social Demócrata (PSD), la fuerza principal de la derecha portuguesa. Ventura, de hecho, fue militante del PSD. En abril de 2017 fue candidato por el partido de Passos-Coelho a la alcaldía de Loures, un municipio en la periferia norte de la capital lusa gobernado por los comunistas. Quedó muy lejos de ganar, pero fue elegido concejal y, sobre todo, radicalizó el discurso de la derecha conservadora clásica, a lomos del antigitanismo. En mayo de este año se presentó a las elecciones europeas en la coalición Basta!, junto a otros pequeños partidos, como los monárquicos y los pro-vida. No consiguió ser elegido, pero obtuvo 50.000 votos, el 1,5%. Fue un pequeño avance para la extrema derecha, históricamente muy fragmentada y con porcentajes de voto inferiores al 1%.

Chega se considera un partido “conservador en las costumbres, liberal en la economía, nacional en la identidad y personalista”. Cuando se le pregunta si es de extrema derecha, Ventura contesta que es sencillamente “antisistema” o “políticamente incorrecto”. Nada nuevo, por otro lado. A Salvini no le gusta que le digan que es un ultraderechista, aboga por definirse como el representante del sentido común de los italianos. Según Goffredo Adinolfi, historiador e investigador en el Instituto Universitario de Lisboa, Chega es sin lugar a dudas “un partido populista de extrema derecha”, similar a Vox y a la Liga: “Todos son hijos del mismo magma cultural que se adapta al contexto nacional donde actúa”. Manuel Loff, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Oporto, va más allá. Para el, la de Ventura es una formación “nacional-populista con rasgos evidentes de neofascismo”.

Desde el punto de vista ideológico, efectivamente, Chega se enmarca perfectamente en la extrema derecha 2.0 que tras la crisis de 2008 ha ido expandiéndose por toda Europa. Las analogías con Vox, aún más que con otros partidos, son evidentes: no solo por el discurso contra la inmigración, las políticas de género, el “marxismo cultural”, la corrupción y el clientelismo o en defensa de la familia tradicional y la mano dura en temas de seguridad –propone la cadena perpetua y la castración química para los violadores; presentó como candidato en Oporto a Hugo Ernano, militar de la Guardia Nacional Republicana que en 2008 asesinó un muchacho de 13 años durante una persecución policial–, sino, sobre todo, por las políticas ultraliberales en temas económicos. Además de la bajada de impuestos –considerados una “extorsión fiscal” y “terrorismo de Estado”–, una de sus medidas estrella es el desmantelamiento del sistema público de salud y educación y la eliminación del Ministerio de Educación. En resumen, privatización a toda costa. No por casualidad, Ventura, que se considera un fan de Reagan, tenía una estupenda relación con Passos Coelho, el exprimer ministro conservador que aplicó entre 2011 y 2015 las políticas de austeridad más duras de la historia lusa. El que fuera presidente del PSD hasta 2018 fue su principal valedor cuando se presentó a la alcaldía de Loures.

Siendo Portugal un país mucho más centralizado que España y sin pulsiones secesionistas, Chega no propone con tanta fuerza una recentralización del sistema como Vox, pero sí aboga por una reforma completa de la Tercera República. En su programa, propone la extinción del cargo de primer ministro, la instauración de un sistema presidencialista y una drástica reducción de los diputados (de 230 a 100). Un discurso no solo favorable a un líder fuerte que no encuentre obstáculos en la separación de poderes, sino también una crítica al funcionamiento mismo del sistema democrático, sean estos los “chiringuitos”, como en el caso de Vox, o el número de parlamentarios, como el Movimiento 5 Estrellas. La democracia, en síntesis, es presentada como un gasto inútil.

En temas económicos, Chega entra en competición con Iniciativa Liberal (IL), una nueva formación que ha obtenido también un diputado en las últimas elecciones. IL es otra escisión del PSD que en los últimos comicios ha obtenido el peor resultado de su historia (27,7%), al perder más de un millón de votos con respecto a 2011. Lo mismo puede decirse de la otra fuerza tradicional de la derecha lusa, el Centro Democrático Social (CDS), que, con solo el 4,2%, ha tocado fondo. La crisis y la fragmentación de la derecha es una de las explicaciones de la aparición de Chega.

¿Quién vota a Chega?

Como en España y en otros países, uno de los grandes debates post-electorales en Portugal es acerca de si la extrema derecha ha conquistado  a exvotantes de izquierdas. Tanto el Bloco de Esquerda (BE) como el Partido Comunista Portugués (PCP) han perdido votos respecto a 2015 (50.000 y 114.000, respectivamente), al sufrir, aunque de forma limitada, el desgaste de apoyar al Gobierno de minoría socialista de António Costa, pero, según Loff, “no se confirma la tesis de que Chega recoge voto de la izquierda y sobre todo voto comunista”. De hecho, en la orilla sur de Lisboa, donde se encuentran históricas alcaldías comunistas, como Almada o Barreira, la extrema derecha no llega al 2% –supera escasamente la media nacional– y las izquierdas siguen siendo las primeras fuerzas. Según Loff, el de Chega es “un electorado patriarcal cabreado, salido del armario del reaccionarismo histórico de los últimos años, gracias a temas como los inmigrantes ‘inasimilables’, la denuncia de la ideología de género y la reivindicación de la grandeza histórica y la tradición portuguesas. Es un voto que proviene de entornos populares hasta ahora poco movilizados y, sobre todo, de gente mayor, que ve mucha televisión”.

El de la televisión, efectivamente, es un factor importante en el caso de Chega. Y explica, además, por qué en el norte del país, tradicionalmente conservador, no ha sacado votos, y ha quedado muy por debajo de la media nacional. André Ventura, profesor de derecho en una universidad privada, se dio a conocer en el canal de televisión CMTV, propiedad del periódico Correio da Manhã –en el que también es columnista– como tertuliano de deportes y de sucesos, un formato importado de Brasil. Es un opinador que representa al Benfica y, posiblemente por eso, no ha tenido éxito en el norte, una región donde las simpatías son todas para el Oporto. “De momento, es un voto regional, alrededor de Lisboa, y vinculado sobre todo al municipio de Loures, donde Ventura tiene una visibilidad política desde hace más de un bienio”, zanja Loff.

Sin embargo, en el análisis del voto entra también otro factor: la geografía de las minorías étnicas y, sobre todo, de los gitanos. Chega obtuvo más del 5% en Elvas, ciudad fronteriza a pocos kilómetros de Badajoz, y en Campo Maior, sede de Cafés Delta, municipios donde existe una importante comunidad gitana. “Ese no es el mapa de las alcaldías y los votos comunistas, sino del racismo y la xenofobia. El de Chega es un voto claramente gitanófobo”, añade el profesor de la Universidad de Oporto. Esto le ha permitido absorber votantes –y también algunos dirigentes– del Partido Nacional Renovador (PNR), la formación neofascista portuguesa que ha tenido en sus filas a miembros de grupos neonazis. Nacido en 2000 como compendio de diferentes pequeñas formaciones ultras y aliada en Europa de Jobbik y el British National Party, el PNR ha perdido la mitad de sus votantes el pasado octubre respecto a 2015, pasando del 0,5 al 0,3% de los votos. Hablamos de pequeñas cifras, pero los flujos son evidentes, como en el caso de Falange y Vox. Además, el programa electoral de Chega es obra de Diego Pacheco de Amorim, anteriormente autor de los programas de Nova Democracia, otra de las pequeñas formaciones de la ultraderecha portuguesa.

Inmigración y abstencionismo

El tema de la inmigración es clave para explicar la entrada de Chega en el Palacio de São Bento. Es cierto que Portugal no vivió la crisis de los refugiados de 2015 y que el número de extranjeros es menor que en otros países europeos –los residentes son poco más de medio millón sobre una población de 10,3 millones y la mayoría provienen de Brasil y las excolonias africanas, todos países lusófonos–, pero también lo es que ha ido aumentando en el último trienio, debido a las necesidades de la economía portuguesa y a la pérdida de capital humano, con la emigración de más de medio millón de jóvenes en los años más duros de la crisis. Además, según Goffredo Adinolfi, “Chega ha roto el acuerdo implícito existente entre las fuerzas políticas lusas: el de no utilizar la inmigración como un elemento de propaganda política”.

Queda otro elemento: la altísima abstención que, en octubre, superó el 51% (300.000 personas más que en 2015). “Una parte del país vive completamente fuera de la vida política”, explica el investigador del Instituto Universitario de Lisboa. “Es posible que estos sectores se decanten en el futuro por la extrema derecha. En los barrios más pobres la abstención es, de hecho, un 15 o un 20% más alta que en los barrios acomodados. Si a esto le añadimos los altos niveles de pobreza y un salario medio de solo 800 euros, es fácil entender cómo Chega tiene posibilidades de crecer”.

En cuanto a las conexiones internacionales, Chega se considera cercana a Vox, Le Pen y Salvini. En septiembre, Ventura se reunió en Madrid con dos dirigentes de Vox, Rubén Gallardo y Javier García Martín, y tras el 10-N felicitó en las redes a Abascal, anunciando una próxima reunión con el líder ultra español, que, por lo que se sabe, todavía no se ha celebrado. Sin embargo, según Manuel Loff, Chega tiene aún más sintonía con Bolsonaro y su éxito depende de la importación del discurso y la estrategia bolsonarista. Por un lado, la capacidad de llegar a un público despolitizado y de entornos populares a través de los programas de televisión dedicados al deporte y al crimen. Por el otro, la utilización de las redes sociales con un gasto notable en campaña electoral. Todos admiten que, además, Ventura es un buen comunicador. Por último, la crítica a la cultura política marxista cuyo inspirador no es solo el presidente brasileño, sino también Jaime Nogueira Pinto, el gran padre de la extrema derecha portuguesa desde el final de la dictadura salazarista.

A esto debe añadirse un elemento externo: la actitud de los medios de comunicación. Hasta las elecciones de octubre no prestaron especial atención a Chega, pero después de la entrada de Ventura en el Congreso se le está dando una enorme visibilidad. “Está cada día en los programas de televisión. Se le ha banalizado. No ha habido un debate serio sobre cómo los medios deben tratar a la extrema derecha”, confirma Loff. Eso sí, ha habido una reacción muy fuerte en la izquierda, socialistas incluidos, mientras en la derecha hay un gran debate: la actual dirigencia del PSD, encabezada por el exalcalde de Oporto Rui Rio, ha tomado distancia de Ventura, considerándolo incompatible con su cultura política, mientras que los sectores críticos –que en enero le disputarán la presidencia del partido– defienden un acercamiento y una gran coalición de toda la derecha, incluyendo a Chega. El objetivo de estos últimos es una radicalización del PSD, basada en el ultraliberalismo económico, el racismo cultural y la política del miedo. En síntesis, ser Merkel o Johnson; ese es el dilema de la derecha lusa. Según Loff, “el CDS se radicalizará aún más a la derecha para intentar absorber a Chega. Pero la clave es qué pasará en el PSD: si Rui Rio gana las primarias, es posible que mucha gente se vaya con Ventura”. El futuro de Chega dependerá, en buena medida, de lo que haga la derecha tradicional.

Comparado con otros contextos nacionales, Chega no parece de momento una amenaza, sino más bien una excentricidad para un país con una clara mayoría progresista. Ahora bien, las cosas pueden cambiar rápidamente. Lo hemos visto en España. Chega puede ser una nota a pie de página en la historia portuguesa o puede convertirse en una referencia más en la geografía de la extrema derecha 2.0.


LOS POBRES Y LA PATRIA: ABASCAL RECURRE AL LÍDER JONSISTA RAMIRO LEDESMA IGUAL QUE LE PEN RECURRIÓ AL LÍDER SOCIALISTA JAURÈS

noviembre 14, 2019

La cantante Rosalía y Santiago Abascal, que han protagonizado un rifirrafe en Twitter (imágenes de EFE).

 

“PARA LOS ESPAÑOLES MÁS HUMILDES, ESPAÑA ES SU ÚNICO PATRIMONIO. Solo los ricos pueden permitirse el lujo de no tener patria”. La prensa ha otorgado gran eco a esta frase de Ramiro Ledesma Ramos que ha empleado Santiago Abascal, líder de Vox. Se ha hecho viral a partir de su rifirrafe con la cantante Rosalía en Twitter.

Así las cosas, nos ha parecido importante recuperar esta entrada del 20 de julio de 2014 en la que analizábamos cómo Marine Le Pen empleó una frase similar del líder socialista Jean Jaurès (“Para quien no tiene nada, la Patria es su único patrimonio”) en lo que fue una estrategia de “giro a la izquierda” del partido.

Ello testimonia que el discurso de Vox no es una singularidad, sino que se enmarca en las mismas coordenadas que el de formaciones afines europeas, en este caso en busca del voto obrero.

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JEAN JAURÈS O EL GRAN LÍDER DEL SOCIALISMO FRANCÉS REIVINDICADO POR MARINE LE PEN

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Mítin del líder socialista Jean Jaurès.

CUANDO SE CUMPLE UN SIGLO DEL INICIO DE LA GRAN GUERRA, la figura del líder socialista Jean Jaurès (1859-1914) cobra renovada actualidad. Éste, fundador de L’Humanité en 1904, fue célebre no solo como líder de masas, sino por su oposición al conflicto y a la conrovertida implantación del servicio militar obligatorio de tres años.

Un crimen sin castigo

Su antimilitarismo impulsó al extremista nacionalista Raoul Villain a asesinarle el 31 de julio de 1914. Villain pertenecía a la Ligue des jeunes amis de l’Alsace-Lorraine y esa jornada disparó a Jaurès causándole la muerte.

1914El lector interesado en el tema puede ver una aproximación al clima prebélico de Francia y al posicionamiento que mantuvo Jaurès en una obra del historiador Max Gallo que ha sido recientemente traducida: 1914.

Se da la circunstancia de que Villain fue juzgado en 1919 por el crimen y resultó absuelto en un proceso escandaloso. Posteriormente se estableció en España y en 1936 fue asesinado por un republicano o anarquista español.

Hoy el legado de Jaurès es objeto de polémica, no solo entre la izquierda, sino que el Front National también ha querido apropiarse de su figura.

Jaurès reivindicado desde el “marinismo”

Por una parte, Jaurès ha sido exaltado por el Front de Gauche como líder socialista y pacifista opuesto a la guerra (como muestra este cartel) y afirma que de haber vivido hoy habría apoyado a esta formación, algo lógico desde las filas de la izquierda.

Jaures-Front de Gauche

Por otra parte, Jaurès también ha conocido una reinvidicación política chocante en el 2009: la del Front National. La formación reivindica al líder socialista desde el prisma patriótico, mediante una frase del mismo que hace énfasis en la patria: “Para quien no tiene nada, la Patria es su único patrimonio”.

Jaures-FN

Louis Aliot, compañero sentimental de Marine Le Pen y líder frentista, ensalzó en estos términos al líder izquierdista:

En un momento en que muchos de nuestros compatriotas conmemoran sesquicentenario del nacimiento de Jean Jaurès (1859-1914) este año, esta es una forma de recordar que hoy en día el único partido político en Francia que defiende los valores de la justicia social y el humanismo es el Frente Nacional“.

La reinvención “republicana” e izquierdista del FN

¿Cómo entender esta lectura política de Jaurès? Ésta debe ubicarse en el giro del FN liderado por Marine Le Pen hacia la asunción oficial de valores republicanos y de búsqueda de un electorado de izquierdas.

marchais-530x451De este modo, el FN también ha hecho suyas manifestaciones del líder histórico del comunismo francés, Georges Marchais (izquierda).

Marine Le Pen, en su libro Pour que vive la France (2012) citó fragmentos de una carta escrita por éste en 1981 al rector de la Gran Mezquita de París en la que su figura se proyectaba poco menos como la de un frentista avant la lettreAsí, en la misiva mencionada, Marchais sostenía que debía frenarse la inmigración por el riesgo de que llevara a trabajadores al paro (ver pp. 145-146).

Pero Le Pen silenció en su reproducción la condena explícita que Marchais hizo en ella de la xenofobia: “lo que nos guia es la [...] solidaridad de los trabajadores inmigrantes. Todo el contrario del odio y la ruptura”, escribió.

Más de estas obvias manipulaciones, lo que nos interesa destacar es que el FN se ha convertido en una formación maleable y dispuesta a avanzar hacia la derecha y la izquierda en busca de electorado potencial. Para ello no duda en reivindicar figuras políticas como las de Jaurès o Marchais y presentarse como una fuerza netamente republicana.

 

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De este modo, el FN incluso ha sumado a su arsenal iconográfico el célebre cuadro de Eugène Delacroix “La libertad guiando al pueblo”. Lo han hecho sus juventudes empleando el gráfico lema “La Resistencia [al sistema] somos nosotros con Marine Le Pen”.

Conclusión

Consideramos importante destacar esta evolución, ya que desde nuestra óptica se equivocan quienes insisten en presentar la extrema derecha de hoy como una mera reedición maquillada de los fascismos de entreguerras.

En este sentido, sus análisis obvian su capacidad de reinvención y reposicionamiento ideológico, algo que la convierte en un fenómeno político nuevo. Ello puede aparejar una incapacidad para entender los mecanismos de éxito de estos partidos.


¿LOS PARTIDOS DE EXTREMA DERECHA VIENEN PARA QUEDARSE? EL CASO DE GRECIA DEMUESTRA QUE NO SE PUEDEN HACER PRONÓSTICOS

septiembre 14, 2019

El periodista Kyriakos Velopóulos, que fundó y lidera Solución Griega (foto de E. M. en elmundo.es).

CUANDO IRRUMPE INSTITUCIONALMENTE UNA FUERZA DE ULTRADERECHA SUELE DECIRSE QUE “HA VENIDO PARA QUEDARSE”. Sin embargo, los partidos de este espectro presentan en algunos casos gran volatilidad de voto. A continuación analizamos el caso de Grecia, que ilustra cómo se han sucedido formaciones que se han eclipsado. Veámoslo como un drama que por el momento tiene tres actos (aunque podrían ser más).

Primer acto: Ascenso y caída de LAOS (2004-2012)

Al concluir la dictadura helena de los coroneles en 1974, como ya explicamos en este blog,  este sector ideológico devino marginal tras conocer una breve presencia en el parlamento. Pero retornó al mismo antes del crash del 2008, cuando en los comicios europeos del 2004 el partido Alerta Popular Ortodoxa [LAOS], que lideró Georgios Karatzaferis, obtuvo un escaño y en los legislativos del 2007 logró 10 con el 3.8% de los votos.

LAOS, que combinó su discurso radical con el pragmatismo, en noviembre del 2011 se integró en un gobierno de coalición con conservadores y socialdemócratas que seguía pautas de la troika en relación a la deuda contraída. Al hacerlo, desagradó a sus electores y, pese a dejar el ejecutivo en febrero del 2012, en los comicios de mayo de ese año devino extraparlamentario.

Segundo acto: Ascenso y caída de ANEL y Amanecer Dorado (2012-2019)

Su vacío, por una parte, lo ocupó Griegos Independientes [ANEL], fuerza dirigida por Panos Kammenos, de carácter igualmente nacionalista y xenófobo, pero opuesta frontalmente al rescate. En las elecciones de mayo en las que LAOS se hundió obtuvo el 10.5% de votos (33 escaños) y en las celebradas este enero, el 4,7% (13).

Por otra parte, emergió también Amanecer Dorado. Fundado en 1983 por su líder Nikos Michaloliakos, este partido  de orígenes neonazis fue marginal durante un cuarto de siglo. No obstante, en el 2008 inició una estrategia de implantación en el distrito sexto de Atenas y en los comicios locales del 2010 captó el 5.3 % de votos y Michaloliakos fue elegido concejal. La crisis activó su crecimiento: en las elecciones legislativas de mayo del 2012 captó el 7% de votos y saltó a 9.4% en las europeas del 2014. Pareció conocer entonces una dinámica ascendente.

Pero en las de 2019  su resultado cayó al 4.8% y pasó de 3 a 2 escaños. Finalmente, en los comicios legislativos de ese año devino extraparlamentario (2.9%).  ANEL tampoco tuvo mejor suerte: tras formar un gobierno de coalición con Syriza desde 2015, dejó el ejecutivo en enero de 2019 y, como Amanecer Dorado, también quedó fuera del parlamento en los comicios europeos de ese año (0.8%) y ya no concurrió a los legislativos.

Tercer acto: la emergencia de Solución Griega (2019…)

No obstante, la extrema derecha no ha desaparecido de las instituciones, pues ha emergido una nueva formación de este sector político: Solución Griega.

Esta formación fue constituida en 2016 y la lidera un ex-parlamentario de LAOS, Kyriakos Velopoulos. En los comicios europeos de 2019 obtuvo un escaño (1.1%) y en los legislativos 10 (3.7%). Ha iniciado así una aparente andadura ascendente.

Conclusión: toda cautela es poca en los pronósticos

En suma, Grecia ilustra que las fuerzas de extrema derecha no necesariamente “vienen para quedarse”, pues su electorado puede experimentar una gran volatilidad y sus partidos pueden conocer irrupciones espectaculares y mediáticas seguidas de eclipses súbitos y silenciosos. Se impone la prudencia, pues, al hacer pronósticos sobre este espectro, ya que en este país hemos asistido al eclipse de LAOS, ANEL y Amanecer Dorado.

En España podemos ver como Vox también refleja una elevada volatilidad electoral: en las elecciones europeas perdió casi un 48.1% de sus sufragios de las del 28-A y los sondeos indican que su tendencia a la baja persiste: el último del CIS le otorga un 3.3% (el 28-A obtuvo el 10.1%). Ello indica que se impone la prudencia al hacer prospectiva.


LOS BUENOS RESULTADOS ELECTORALES DE LA ULTRADERECHA ALEMANA PUEDEN MARCAR EL 30 ANIVERSARIO DE LA CAÍDA DEL MUNDO DE BERLÍN

septiembre 7, 2019

 

Reportaje de Euronews sobre las elecciones emitido dos dias antes de las mismas (30/VIII/2019).

 

LA ULTRADERECHISTA ALTERNATIVA PARA ALEMANIA [ALTERNATIVE FÜR DEUTSCHLAND, AfD] ha obtenido excelentes resultados en los comicios celebrados este 1 de septiembre en los Länder de Sajonia y Brandenburgo.

En el primero ha captado el 27.5% del total de sufragios (aumentando el 17.8%),  siendo segunda fuerza al superarla la CDU (32.1%), que ha perdido un 7.3% del voto. En el de Brandenburgo AfD ha obtenido el 23.5%, sumando un 11.3%, siendo de nuevo segunda fuerza al superarla el SPD (26.2%), que –como la CDU- también pierde votos, un 5.6%.

Tales porcentajes de apoyo de AfD auguran turbulencias en la política alemana (y también europea), de los que hacemos tres apuntes.

1. Alemania del Este, una herida abierta

En primer lugar, los resultados demuestran que esta formación se ha convertido en el “partido de la protesta” de la antigua RDA, antes captado por la izquierda de Die Linke.

Recordemos que en la extinta RDA, la Alemania del Este, impera un importante descontento por las desigualdades que aún existen en relación con el Oeste del país (por ejemplo, los trabajadores cobran unos 650 o 700 euros menos), lo que se traduce en un significativo apoyo al extremismo de derecha.

No por azar fue aquí donde surgió el “fenómeno PEGIDA”. Este rótulo era el acrónimo de Patriotische Europäer gegen die Islamisierung des Abendlandes [Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente], que inició su andadura el 20 de octubre de 2014 en Dresde. Entonces ya señalamos que PEGIDA encarnaba un sentimiento de protesta de la población de la extinta RDA.

2. La dinámica ascendente de la AfD 

En segundo lugar, dado que los siguientes comicios que se celebrarán el 27 de octubre en Alemania serán los del Land de Turingia, también en Alemania del Este, los sondeos auguran a AfD buenos resultados. Así, podría obtener el 20% del sufragio (doblando sus apoyos de 2014).

Del resto de formaciones, solo los Verdes presentan una tendencia igualmente ascendente (su voto crece un 10.8% en Brandeburgo y un 8,2% en Sajonia), pese a cuestionar las explotaciones mineras de lignito contaminantes, lo que les habría podido restar apoyos.

Su acenso contrasta con un SPD en declive y el descenso de los apoyos a Die Linke y los liberales del FDP (estos últimos no estarán presentes en ninguno de los dos parlamentos). De hecho, los resultados decrecientes en las urnas del SPD y la CDU han creado importantes tensiones internas en ambas formaciones.

3. Gobiernos más inestables por los “cordones sanitarios”

En tercer lugar, a la fragmentación política existente en los parlamentos de los dos Länder, a la hora de formar gobiernos se sumará el hecho de que ningún partido está dispuesto a pactar con AfD. Ello supondrá formar amplias coaliciones, lo que requiere tiempo, y posiblemente estas generarán ejecutivos inestables.

Este escenario ofrece a la ultraderechista AfD la posibilidad de convertirse en la gran fuerza de la oposición y eventualmente aumentar sus apoyos. Ello ocurre cuando el próximo 9 de noviembre se cumplirán 30 años de la caída del muro de Berlín, que puso fin a la separación de las dos Alemanias (RFA y RDA).


¿VUELVE EL FASCISMO? ¿LA ULTRADERECHA ACTUAL REFLEJA EL RETORNO DEL FASCISMO? DOS HISTORIADORES EXPERTOS EXPERTOS EN EL TEMA ANALIZAN LA CUESTIÓN

agosto 31, 2019

 

Los historiadores Emilio Gentile (izq.) y Enzo Traverso (der.).

DONALD TRUMP, MATTEO SALVINI, MARINE LE PEN, NIGEL FARAGE… ¿VUELVE AL FASCISMO? Esta es una pregunta habitual en los medios de comunicación y foros ante el ascenso de la extrema derecha. Ahora disponemos de dos textos breves solventes y legibles, redactados en forma de entrevista que abordan la cuestión.

Ambos reflejan las tesis de dos reputados historiadores italianos de dilatado currículum y sólida reputación: Emilio Gentile (nacido en Bojano en 1946), en Quién es fascista (2019), y Enzo Traverso (nacido en Gavi en 1957),  en Las nuevas caras de la derecha (2018), del que existe versión en catalán, Els nous rostres del feixisme.

Del fascismo al postfascismo: ¿Qué ha cambiado?

¿Es posfascista la ultraderecha actual? Traverso plantea esta y otras cuestiones en una entrevista con el antropólogo Régis Meyran de 110 páginas con 87 notas. Es un diálogo con referencias numerosas a estudios, hechos y debates, y con unas respuestas llenas de matices. Todo ello le otorga complejidad sin limitar la comprensión.

Ahora bien, como la obra fue publicada en francés el 2017, la conversación pone el foco en Francia, a veces tiene referencias que el lector o lectora puede desconocer (como sucede aludir al Partido de los Indígenas de la República o al Comité Invisible). Pese a ello, los análisis perspicaces de Traverso compensan el esfuerzo.

El historiador prefiere el término “postfascismo” para aludir a la ultraderecha actual ante los de derecha populista o el de “nacional-populismo”. Con él designa “un estado inestable, expresión de una transición inacabada entre un fascismo superado -pero que no deja de ser la matriz de su movimiento- y una derecha nacionalista que no siempre aparece como legítima y respetable en una democracia liberal”. Es, pues, “un fenómeno transitorio, en mutación, que no ha cristalizado”, desvinculado del neofascismo. Este término, de hecho, sería un oxímoron: no designa algo nuevo, sino “residual” en querer “prolongar y regenerar el viejo fascismo”.

“El fascismo ha muerto definitivamente”

Muy distinto es el punto de vista de Gentile, opuesto a la pretendida existencia de un fascismo que ha pervivido hasta el presente, como se plantea de forma habitual. Es rotundo al respecto: “El fascismo ha muerto definitivamente, pues nadie hoy -ni siquiera los neofascistas- quiere restaurar el régimen que fue derribado por la victoria irreversibles de las fuerzas antifascistas, unidas para restituir al pubelo italiano la libertady la soberanía”.

Discípulo del célebre historiador Renzo de Felize, este investigador ha escrito una breve ensayo en forma de entrevista, pues esta no refleja un diálogo real. Ello obedece a que el autor ha organizado su argumentación a lo largo de 220 páginas de reducido tamaño a partir de una secuencia de preguntas que le han formulado a lo largo de su carrera y que aún se repiten. Este formato tiene la virtud de poder plantear numerosas cuestiones habituales en foros y medios de comunicación con respuestas sintéticas.

Al desarrollar sus tesis, Gentile insiste en acotar el fascismo a su época, evitando las simplificaciones que insisten en la existencia de un “fascismo eterno” o de su permanente retorno. Al hacerlo aporta explicaciones ilustradas con hechos y episodios históricos que le confieren solidez.

En este sentido, analiza muchas cuestiones interesantes, como las relaciones entre la Resistencia y el antifascismo o la actitud del comunismo italiano ante el fascismo. Esta última fue compleja y en 1934, tras llegar Hitler al poder el año anterior y consolidarse el régimen de Mussolini, pasó de identificar a los socialistas como “socialfascistas” a buscar la colaboración con estos y con el resto de formaciones antifascistas.

Miembros de Casa Pound en Roma con máscaras con los colores de la bandera italiana (foto: Reuters).

Dos visiones divergentes y sugerentes

En suma, estamos ante dos lecturas que se complementan, que coinciden en rechazar algunos lugares comunes del debate público o mediático (como la existencia de un “islamofascismo”) y que muestran cómo se pueden argumentar visiones muy distintas sobre la relación entre la ultraderecha actual y el fascismo con solidez, por lo que recomendamos su lectura. En una época en la que se repiten tópicos desde la pobreza de información y la pereza intelectual, estos dos textos breves ofrecen sendas perspectivas inteligentes y documentadas sobre la eventual persistencia del fascismo.

 


¿CÓMO GOBERNAR CON VOX? LA SITUACIÓN QUE HA PLANTEADO LA IRRUPCIÓN DE ESTE PARTIDO EN ESPAÑA REFLEJA UN PROCESO DE “NORMALIZACIÓN” DE LA ULTRADERECHA EN EUROPA

agosto 24, 2019

 

Santiago Abascal y Marine Le Pen (foto de Vox).

LA IRRUPCIÓN DE VOX PLANTEA EN ESPAÑA UN PROBLEMA PRESENTE EN OTROS PAÍSES EUROPEOS Y QUE PUEDE RESUMIRSE EN ESTA PREGUNTA: ¿CÓMO GOBERNAR CON LA EXTREMA DERECHA?

El tema no es menor, ya que las formaciones de este espectro político no han cesado de progresar desde el lejano 1984, cuando el Frente Nacional francés [FN, convertido en Agrupación Nacional en 2018], entonces liderado por Jean-Marie Le Pen, hizo su salto estelar al parlamento de Estrasburgo en los comicios europeos de ese año con más de 2 millones de sufragios (10.9% del voto y 10 escaños).

Si los partidos de ultraderecha primero condicionaban la acción de los gobiernos, actualmente han mostrado su capacidad para devenir fuerzas de gobierno, como ilustra esta extensa nómina de formaciones: el Partido de Ley y Justicia [PiS] en Polonia, Fidesz, la Liga [Lega] en Italia, la Alianza de Ciudadanos Descontentos [ANO] en la República Checa, Nuestra Eslovaquia [SNS], el Partido de los Finlandeses [Perussuomalaiset, antes conocido como Partido de los Finlandeses Auténticos], el Partido de la Libertad de Austria [FPÖ], el Partido del Progreso [FrP] de Noruega y ¿A quién pertenece el Estado? [KPVLV] en Letonia, a los que se añade el apoyo externo del Partido Popular Danés [DF] al gobierno. Esta participación en los ejecutivos de fuerzas de ultraderecha plasma la centralidad creciente que ha adquirido este sector ideológico, sobre todo tras las elecciones europeas de 2014.

El texto precedente es un fragmento de nuestro análisis de la evolución de la ultraderecha entre 2014 y 2019 y puede leerse en su totalidad en este PDF Normalizacion de la ultraderecha-X.Casals. El trabajo, escrito la vigilia de los últimos comicios europeos, lo ha publicado Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, 145 (2019), revista que edita la Fuhem, en un interesante número dedicado al “Desconcierto europeo”.