EL ASESINATO DEL LÍDER SAHARUI BASIRI EN 1970: UN CRIMEN OLVIDADO

junio 15, 2019

Basiri, “desaparecido” en junio de 1970, tras su detención por promover un nacionalismo saharui. 

 

EN BREVE HABRÁ TRANSCURRIDO CASI MEDIO SIGLO DE LA “DESAPARICIÓN” DE MOHAMED SIDI BRAHIM BASIR, BASIRI, DETENIDO EN JUNIO DE 1970, sin que se conozca oficialmente su paradero. Por esta razón hemos reeditado esta entrevista publicada originalmente en febrero de 2011 al periodista Pablo-Ignacio Dalmases, autor de un interesante libro sobre el Sáhara que planteaba este tema.

ENTREVISTA A PABLO-IGNACIO DALMASES: “LA MUERTE DEL LÍDER SAHARUI BASIRI FUE UN CRIMEN DE ESTADO”

La “desaparición” del primer líder nacionalista saharaui -Basiri- tras su detención en 1970 es uno de los muchos episodios que recoge el interesante testimonio del veterano periodista Pablo-Ignacio Dalmases sobre los últimos años de la presencia española en el Sáhara en su último libro, Huracán sobre el Sáhara, pues estuvo allí como periodista

El autor -que ha sido Jefe del Gabinete de Prensa de RTVE y de los Servicios Informativos de Radiocadena en Cataluña y ha trabajado 33 años en RNE- explica en él su experiencia como director de Radio Sáhara y del diario La Realidad de El Aaiún; la contradictoria política española en el lugar; la oposición militar a abandonarlo o la emergencia del nacionalismo saharui. En este aspecto, vuelve sobre un tema apenas conocido: la “desaparición” del citado líder nacionalista. Todo ello hace que la lectura de la obra sea más que recomendable y le agradecemos que haya accedido a ser entrevistado para este blog.

Usted alude a un “crimen de Estado” cometido en el Sáhara español en 1970. ¿Cual fue este homicidio?

El 17 de junio de 1970 el Gobierno General del Sáhara convocó una manifestación de adhesión a la política del gobierno de Madrid en la Plaza de España de El Aaiún. Para entonces se había ido fraguando un incipiente movimiento nacionalista pacífico en torno a la figura de Basiri, un saharaui que había estudiado en Egipto y Marruecos y que residía desde hacía algún tiempo en la ciudad de Smara. Este grupo aprovechó la oportunidad para organizar una manifestación paralela en el barrio periférico de Casas de Piedra o Zemla. Cuando el Gobierno tuvo conocimiento de ello intentó convencer a los participantes en esta manifestación ilegal a que se sumaran a la oficial –el Gobernador José María Pérez de Lema fue incluso personalmente a dialogar con ellos- pero sin resultado. Entonces se ordenó su disolución por la fuerza con intervención de la Legión, a consecuencia de lo cual hubo varios muertos y numerosos heridos.

La represión fue amplia y muchos implicados resultaron detenidos, aunque a la mayoría de ellos se le fue poniendo en libertad con el tiempo. No fue éste el caso de Basiri quien, aún sin haber participado personalmente en tales hechos –a los que propongo, recordando su analogía los movimientos emancipadores hispanoamericanos, denominar el “grito de Zemla”-, fue considerado su responsable moral y “desaparecido” al poco tiempo. De ahí que su muerte merezca ser calificada como un “crimen de Estado” que nadie todavía ha considerado oportuno aclarar y que rompió la hasta entonces armónica convivencia entre españoles y saharauis. Dicho de otra manera y en las palabras que Talleyrand aplicó a la muerte del duque de Enghien ordenada por Napoleón en 1804, al decir que su asesinato “fue peor que un crimen, fue un error”.

“La muerte de Basiri rompió la armónica convivencia entre españoles y saharauis y todavía nadie la ha considerado oportuno aclarar”

Al exponer el importante papel de los militares allí, alude a un “búnquer de arena”. ¿Qué quiere decir con ello?

Situémonos en el contexto histórico del tardofraquismo, con un ejército muy concienciado por el régimen como garante de la unidad nacional y de la integridad territorial de España. Ello hacía que la mentalidad de la mayor parte de la oficialidad fuese muy reticente a la nueva política emprendida -tras el magnicidio del presidente Luís Carrero Blanco- por el gobierno de Carlos Arias Navarro, dispuesto a iniciar un proceso que condujese al Sáhara desde su ficticia consideración de “provincia” a entidad autónoma primero y a partir de ahí, a un proceso de autodeterminación e independencia.

Esta política inteligente y de futuro, que se encargó a un nuevo equipo en el Gobierno General, cuyo máximo exponente fue el Secretario General, Luis Rodríguez de Viguri, sufrió el sistemático torpedeamiento de los grupos locales de presión militar, que intentaron cortocuitarla influyendo sobre el propio Gobernador, el pusilánime y poco perspicaz Federico Gómez de Salazar. Es a ese grupo muy endogámico y ajeno a la sociedad saharaui, escasamente sensible a la realidad que le rodeaba y de cortas miras, pero muy influyente, al que denomino el “búnquer de arena”.

Señala que los centros falangistas eran viveros de nacionalismo saharui. ¿Por qué?

Es curioso comprobar que en la numerosa bibliografía surgida en torno al franquismo nadie haya estudiado aún la influencia que tuvieron algunas instituciones del Movimiento en la creación de una conciencia política y social que, partiendo de presupuestos formalmente falangistas, fructificó y evolucionó luego, según el talante de cada cual, en itinerarios ideológicos muy dispares, pero en los que subyacía siempre un talante social y progresista. Me refiero, muy principalmente, al Frente de Juventudes y a la Sección Femenina, que no fue en absoluto la organización anacrónica y regresiva que se ha querido pintar luego.

La actuación de ambas instituciones en el Sáhara fue un revulsivo que despertó la conciencia política de jóvenes de uno y otro sexo de tal modo que, cuando llegó el fermento nacionalista, lo recibieron con naturalidad y con la peculiaridad, eso sí, de que su naciente independentismo no era necesariamente antiespañol, sino de alguna forma heredero de la propia formación recibida. Como me dijo una alumna saharaui de la Sección Femenina en los momentos más álgidos de exaltación independentista “cuando el Sáhara sea independiente nadie gritará contra España, pero todos seguiremos hablando y pensando en español”.

Un dato sorprendente para el lector y que define aquella sociedad, era la presencia de esclavos. ¿Ésta era importante?

La esclavitud era una institución ancestral y tradicional no sólo en el Sáhara español, sino en toda esta zona del continente africano. Hay que decir que su expresión práctica tenía peculiaridades propias, que vinculaban al esclavo a la familia propietaria con un tipo de relación muy especial, acaso menos ofensiva que en otras latitudes y momentos históricos. La política española fue la del avestruz: formalmente estaba prohibida, pero en la práctica se ignoraba deliberadamente, acaso porque algunos de los mayores propietarios de esclavos eran ciertas personalidades autóctonas con cargos importantes en la “provincia”. Un dato curioso es que cuando se elaboró el famoso censo para el referéndum, que ha sido luego utilizado por la ONU, hubo que “inventar” una categoría censal para este colectivo y al final se le encuadró dentro de un grupo denominado “parientes pobres”. En 1974 creo recordar que se cuantificaron alrededor de 3.000.

“El Frente de Juventudes y a la Sección Femenina influyeron en el desarrollo del nacionalismo saharui” 

¿Qué falló en la descolonización española de aquella provincia española desde 1958 para desembocar en la situación actual?

Muchas cosas. En el período comprendido entre la provincialización de 1958 y el inicio del proceso de autonomía en 1973  hubo por de pronto una incomprensible dicotomía entre la política colonial realizada en el exterior y la interior. La primera, auspiciada por el Ministerio de Asuntos Exteriores, aceptaba en las Naciones Unidas la condición de nuestras provincias africanas como territorios no autónomos y la subsiguiente aplicación en ellos de la Declaración de 1960 sobre concesión de independencia a los países  pueblos coloniales. La segunda estaba en manos de Presidencia, responsable de la administración de dichas “provincias”, y apostaba por la continuidad indefinida de España, sobre todo en el Sáhara. Hubo que esperar a la muerte de Carrero para que esta absurda contradicción cambiase de signo y se unificase en la única política posible.

Tropas españolas en el Sáhara (foto de EFE). El Ejército configuró el verdadero poder allí, un “búnquer de arena” según el autor.

Pero entonces se movieron otros hilos y grupos de presión (Alto Estado Mayor, grupos de intereses económicos, etc) dispuestos a impedir a toda costa que la voluntad oficial de proceder a la descolonización del territorio como consecuencia de un proceso de autodeterminación abortase en favor de una solución favorable a los interese anexionistas manifestados reiteradamente por Marruecos. El apoyo de Estados Unidos y Francia a Rabat y la enfermedad terminal de Franco, que parece no era en absoluto partidario de ceder ante Marruecos –según el testimonio de Jaime de Piniés-, hicieron posible la “marcha verde” y el vergonzoso abandono español, con dejación de nuestras responsabilidades históricas, de nuestro compromiso jurídico con la ONU y de nuestra deuda moral con el pueblo saharaui.

Aquella “espantada” no sirvió para nada y el Sáhara sigue siendo, 35 años después, un problema inconcluso que está dolorosamente presente en la esfera internacional y continúa pesando como una losa en las relaciones entre España y Marruecos.


ENTREVISTA A LOS AUTORES DE “VIAJEROS EN EL PAÍS DE LOS SÓVIETS”: “AQUELLO QUE MÁS REPELÍA A LOS VISITANTES DE LA RUSIA REVOLUCIONARIA ERA LA DINÁMICA DICTATORIAL QUE ADOPTABA”

junio 8, 2019

 

Los editores del libro Viajeros en el país de los soviets: Josep Pich (1), Josep Puigsech (2), David Martínez Fiol (3) y Andreu Navarra (4). Imágenes cedidas por los autores, salvo la 4 (de www.ariadna-web.org).

 

VIAJEROS EN EL PAÍS DE LOS SOVIETS es un libro reciente que recoge los testimonios y experiencias de una veintena de españoles que viajaron al país de los soviets y recoge sus impresiones y experiencias editado por los historiadores Josep Pich, David Martínez Fiol, Andreu Navarra y Josep Puigsech. La obra incluye sendos trabajos suyos y los de otros 14 investigadores e investigadoras. El resultado es un fresco histórico que refleja la atracción y rechazo que ofreció la Rusia soviética en sus años iniciales (puede descargarse la introducción en PDF Prólogo viajeros)

Dado que nos ha parecido un trabajo interesante para l@s lector@s de nuestro blog les hemos hecho una entrevista por correo electrónico y desde aquí les agradecemos que hayan aceptado contestarla.

¿Por qué en los años veinte se aludió en España a “romerías a Rusia” o a “peregrinos de la revolución”?

Debido fundamentalmente, por un lado, al componente de curiosidad que generaba en los círculos políticos y culturales del país la aplicación de un modelo como el comunista que pretendía crear una nueva sociedad desde la raíz, en una especie de nuevo comienzo de la humanidad; y por el otro, debido al efecto llamada que supuso para el obrerismo español la creación de la Internacional Comunista en marzo de 1919 y, con ello, la posibilidad de integrarse o desmarcarse formalmente del proyecto comunista encabezado desde la Rusia soviética y, posteriormente, desde la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

La expresión “romerías a Rusia”, originalmente sarcástica, empleada para identificar la pasión por viajar al país de los sóviets proviene de uno de los principales ideólogos del fascismo español: Ernesto Giménez Caballero (Gecé, 1899-1988), que definió con su habitual sarcasmo  aquella fiebre viajera. En una línea similar, el periodista Josep Escofet (1884-1945) aseguró que se publicaban tantos libros sobre la Rusia revolucionaria que si los juntaban “formarían un Himalaya”. En cuanto, a “peregrinos de la revolución” es el título del libro que en 2010 publicó el catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Castilla-La Mancha Miguel Cortés Arrese. Éste argumenta que los viajeros españoles que viajaron a Rusia entre 1917 y 1931, período en que centra su estudio, quisieron comprobar in situ el desarrollo de la primera revolución proletaria y, posteriormente, nos legaron sus testimonios de lo que vieron en su “peregrinaje”.

¿Qué era lo que más les fascinaba¿ ¿Y lo que més les repelía?

Lo que atraía a los “viajeros” que estudiamos en nuestro libro (Sofía Casanova, Josip Broz (Tito), Ángel Pestaña, Fernando de los Ríos, Andreu Nin, Antonio Gramsci, Óscar Pérez Solís, Paul Marion, Julio Álvarez del Vayo, Eric Obst, Egon Erwin Kisch, Walter Benjamin, Julián Gorkin, Josep Pla, Eugeni Xammar, Joseph Roth, Manuel Chaves Nogales, Francesc Blasi, los hermanos Santiago/Jaume y Carles Pi i Sunyer, Ferran Valls i Taberner, Rodolfo Llopis, y Antoni Rovira i Virgili) era observar directamente el triunfo de una revolución republicana, que era al mismo tiempo la de la primera alternativa al sistema parlamentario liberal basado en la economía de mercado, es decir, a los sistemas capitalistas.

Al mismo tiempo, lo que más fascinaba a los que habían adoptado la nueva fe comunista era, precisamente, cómo se llevaba a cabo la aplicación práctica de un proyecto que pretendía generar una sociedad igualitaria, sin clases. Durante los años del estalinismo y especialmente en la época de la Guerra Civil Española, las transformaciones económicas de la URSS y su alianza con la República española comportó que se difundiese una imagen positiva en España del modelo soviético en base a su desarrollo industrial como alternativa a la crisis del mundo capitalista iniciada en 1929.

En cambio, aquello que más les repelía era la dinámica dictatorial que adoptaba el modelo político soviético, en contraste con la teórica democracia liberal que caracterizaba a Europa Occidental, aunque, precisamente, la España de 1923-30 no era precisamente un ejemplo de ello. A muchos de ellos les repelió, especialmente en el período inmediatamente posterior a la revolución, la inflexibilidad de las políticas comunistas que implicaban un gran sufrimiento para la población, la magnitud del mercado negro o la relevancia de la temible policía política, la checa que, posteriormente, fue identificada como OGPU para transformarse en el NKVD y, finalmente, en el KGB.

¿En qué viajeros del libro su viaje a la URSS reforzó su ideología comunista?

Los casos más evidentes son el de Andreu Nin, Josip Broz Tito y Antonio Gramsci, que se convirtieron en en figuras destacadas del movimiento comunista dirigido desde Moscú, aunque paradójicamente en el caso de Nin y de Tito acabaron convirtiéndose, posteriormente en fervientes críticos del comunismo estalinista, que no del comunismo. Chaves Nogales, aunque no en tanto que cuadro comunista destacado, representó otra vertiente de esta identificación, y con una cronología relativamente diferente a la de los anteriores protagonistas.

¿Y a qué viajeros les llevó a rechazar el comunismo?

Fueron numerosos, pero entre ellos el caso inicial de Sofía Casanova, que cronológicamente fue el primero en tanto que vivió en primera persona la evolución de Rusia tras Octubre de 1917, partiendo de una posición personal e ideológicamente profundamente conservadora. Ángel Pestaña, en la esfera del anarco-comunismo y Fernando de los Ríos en la socialista, ejemplificaron el rechazo frontal tanto de la CNT como del PSOE a la integración a la Internacional Comunista (IC) tras sus viajes. También son relevantes los casos de Óscar Pérez Solís o Paul Marion, que partiendo de una identificación con el modelo comunista, acabaron años después no solo denunciando el comunismo estalinista, sino también el comunismo en el sentido más amplio, para acabar evolucionando al fascismo. En cierta manera es el caso de Julián Gorkin que impulsó el POUM, una formación comunista pero anti estalinista.

Desde una óptica demoliberal podríamos encontrar a Rovira i Virgili, aunque su caso sería para reforzar su antibolchevismo de toda la vida. Rovira, ya en 1917, fue un caso patológico de dureza antibolchevique sin haber visitado aún la URSS. Un antibolcheviquismo que contrastaba con la de republicanos catalanes, como Màrius Aguilar, Marcelino Domingo y alguno que otro dirigente del Partit Republicà Català, que en 1917-1919 creyeron que debían otorgar una prórroga a un régimen que, finalizada la Gran Guerra, se definía como República.

Rovira, sin embargo, no haría su peregrinaje al país de los sóviets hasta unos veinte años después de 1917; en concreto, a finales de la Guerra Civil. Y sus impresiones le confirmaron la visión negativa que de la Rusia bolchevique se había construido en 1917-1918. La URSS no era un modelo de república democrática, por mucho que, en 1938, estuviese ayudando al gobierno del Frente Popular en la Guerra Civil. A lo sumo, Rovira planteó que la URSS podía ser un buen ejemplo de solución del problema de las nacionalidades. Pero ahí acabó su placet a los soviets.

Finalmente, encontramos en la dimensión cultural la figura de Eugeni Xammar, que representaría una línea similar a la de Sofía Casanova, aunque posteriormente. Xammar, desde el nacionalismo radical catalán, tenía -como Rovira- una visión idealizada de la democracia liberal en la que no tenía cabida la URSS. A esas alturas seguía siendo un nostálgico del wilsonismo y de lo que podía haber sido y no fue la Sociedad de Naciones.

¿Cuáles son los viajes más desconocido que el libro explica? 

Sin lugar a dudas, los casos de Erich Obst, Egon Kisch y Joseph Roth. Todos ellos estaban situados en la esfera lingüística alemana y eran unos desconocidos para la mayor parte del público de la Europa Occidental, en la medida que pertenecen a la esfera germana y, dentro de ella, a posiciones que no corresponden a destacados líderes revolucionarios alemanes.

¿Cuál fue el legado de las “romerías a Rusia”?

La identificación o animadversión hacia el comunismo en la vertiente política, y la curiosidad y la amplitud de miras desde la óptica cultural. Pero debe calibrarse también las “no romerías”. Es decir, la cantidad ingente de intelectuales (las más de las veces, pseudo intelectuales o enteradillos) que nunca fue a la URSS y hablaban de sus excelencias como si hubiesen vivido la experiencia soviética en primera persona. Es evidente que dirigentes de poco calado en partidos de ínfima relevancia deben situarse en este paradigma.

De igual modo, todos aquellos anticomunistas que lanzaban todo tipo de improperios contra la Patria de los Trabajadores sin conocer para nada el experimento soviético. Sin duda, estos “no viajes” no fueron exclusivos del ejemplo de la URSS. En la actualidad, el chavismo y el antichavismo en Venezuela es debatido por cualquiera que haya leído cualquier diario (digital o en papel), o haya escuchado o visto en radio o televisión cualquier noticia al respecto, como también sucedió en su día con la revolución cubana de 1959.

No obstante, la creación del primer Estado autocalificado como socialista de la historia, no dejó indiferente a nadie, ya que la génesis y la consolidación del país de los sóviets fue uno de los principales acontecimientos de la Historia Contemporánea.


LA EXTREMA DERECHA Y LAS ELECCIONES EUROPEAS. CINCO PAÍSES QUE HAY QUE SEGUIR CON ESPECIAL ATENCIÓN

mayo 25, 2019

Vídeo de El País sobre el acto de diversos líderes ultraderechistas europeos celebrado en Milán el 19 de mayo. Fue convocado por la Lega que lidera Matteo Salvini.

 

AL MARGEN DE LOS RESULTADOS QUE OBTENGA VOX EN ESPAÑA y conocer su grupo de afinidad en el Parlamento Europeo, consideramos que -en relación a la extrema derecha- son de especial interés los comicios europeos en cinco países: Gran Bretaña, Italia, Francia, Austria y Hungría. A continuación exponemos las circunstancias que justifican esta particular atención.

1. Gran Bretaña: ¿Victoria del partido del Brexit?

En un país conmocionado por la dimisión de Theresa May debido al laberinto del Brexit, el resultado del Brexit Party [Partido del Brexit] puede ser relevante, en la medida que radicalice las posiciones del nuevo liderazgo conservador. En tal sentido, destacan dos aspectos.

Spot de las elecciones europeas del Brexit Party

Por una parte, la capacidad de reinvención política de Nigel Farage, el exdirigente del United Kingdom Independence Party [Partido de la Independencia del Reino Unido, UKIP]. Este, inmune a los escándalos y falsedades vertidas en la campaña del referéndum del Brexit, vuelve a encabezar los sondeos europeos con una victoria abrumadora de su nuevo Brexit Party (37% del voto). Por otra parte, el temor de los conservadores a una hemorragia de apoyos en esta dirección ha radicalizado a los partidarios del “Brexit duro”. De este modo, Boris Johnson, un eventual sucesor de May, ha afirmado ya que habrá salida del Brexit “con o sin acuerdo”.

2. Italia: ¿Los resultados de Matteo Salvini le permitirán liderar a la ultraderecha europea?

Spot de las elecciones europeas de la Lega.

Salvini ha apostado fuerte en estas elecciones europeas: aspira a convertirse en el líder de una alianza de partidos de extrema derecha en Estrasburgo y, a la vez, posicionarse como futuro primer ministro de Italia en el caso de celebrarse comicios estatales en un futuro próximo.

Tiene motivos para hacerlo, pues las encuestas le sitúan ganador de los comicios europeos con un 30% del voto. El domingo 19 de mayo hizo una demostración de fuerza nacional e internacional al convocar a sus aliados europeos en un gran acto público en Milán (véase el video del inicio del post).

3. Francia: ¿Vencerá Marine Le Pen a Emmanuel Macron?

El presidente francés afronta este domingo una cita electoral arriesgada, pues Marine Le Pen puede vencer de nuevo los comicios europeos (como ya sucedió en 2014), lo que debilitaría al inquilino del Eliseo y le dejaría en una incómoda situación. Ello se debe a que estas elecciones han adquirido un carácter plebiscitario sobre la gestión de Macron, especialmente después de la crisis de los chalecos amarillos.

Spot de las elecciones europeas del Rassemblement National.

Por ahora, las encuestas pronostican una ajustada victoria de Le Pen (24%) y su Rassemblement National [Reagrupamiento Nacional, RN] frente a la candidata de Macron, Nathalie Loiseau  (22.5%).

4. ¿Cómo afectará al ultraderechista FPÖ la crisis creada por su líder y vicepresidente?

Fragmento del vídeo comprometedor de Heinz-Christian Strache.

El Freiheitliche Partei Österreichs [Partido de la Libertad de Austria, FPÖ] afronta en estos comicios una complicada situación. Ello obedece, como es sabido, al comprometedor video que fue publicado que protagoniza su líder Heinz-Christian Strache. En él, Strache prometía favores económicos a una supuesta oligarca rusa si esta le brindaba ayuda electoral a través de la prensa. En este caso, no es un spot electoral el video que marca los comicios europeos en Austria.

Esta cita a las urnas permitirá constatar hasta qué punto estos escándalos afectan a los partidos de la ultraderecha o permanecen relatívamente inmunes a ellos ante la indulgencia de su electorado. Recordemos que en las elecciones europeas de 2014 el FPÖ obtuvo el 19.7% del voto y 4 diputados.

5. ¿Conseguirá Viktor Orbán revalidar sus espectaculares resultados para presionar al Partido Popular Europeo [PPE]?

Hungría es un campo de juego importante en estos comicios. El partido de su presidente, Fidesz [Magyar Polgári Szövetség, Unión Cívica Húngara], se ha convertido en una pieza relevante del tablero de la derecha y la ultraderecha en vistas a su correlación de fuerzas en el parlamento de Estrasburgo.

Vídeo de El País que sintetiza las posiciones de Orban en siete frases.

¿La razón? La deriva iliberal del ejecutivo de Orban. Este no cesa de limitar las libertades públicas, vulnerar valores y directrices de la UE  e impulsar una concentración de poder en el ejecutivo. Ello ha creado una difícil situación en el PPE, al que Fidesz pertenece, que debía decidir su expulsión del grupo. Tras una ardua discusión, el PPE optó por una vía intermedia entre la expulsión y la continuidad: la suspensión. Ello priva a Fidesz de ejercer su voto en el seno del PPE y a asistir a los congresos del grupo parlamentario.

Ahora Orban, a la par de manifestar su enojo y distanciamiento con el PPE, flirtea con la extrema derecha. Quienes le cortejan políticamente tienen motivos: Fidesz obtuvo 14 diputados en los comicios europeos de 2014 (51.4% del voto) y ahora podría revalidarlos con holgura, pues los sondeos le otorgan de nuevo más del 50% del voto. Tal aportación podría ser muy valiosa en Estrasburgo, donde se prevé un descenso del PPE a la par que la extrema derecha cotiza a la alza. Así las cosas, Fidesz podría optar por dejar de ser un partido “estigmatizado” del PPE y ser “rehabilitado” o bien devenir el socio preferente de un grupo euroescéptico o euro-crítico.


“STEVE BANNON, EL GRAN MANIPULADOR”, UN DOCUMENTAL IMPRESCINDIBLE PARA CONOCER THE MOVEMENT Y LA ULTRADERECHA TRANSATLÁNTICA

mayo 19, 2019

Trailer de Steve Bannon, el gran manipulador (Alison Klayman, 2019). 

 

¿CÓMO ACTÚA STEVE BANNON? ¿Cuáles son sus conexiones internacionales? ¿Cómo funciona su plataforma The Movement, que pretende interconectar a la extrema derecha europea? El documental The Brink, de Alison Klayman (93 minutos), estrenado aquí como Steve Bannon, el gran manipulador, es imprescindible para conocerlo. En este sentido, cuando nos hallamos a las puertas de las elecciones europeas, recomendamos su visionado por tres razones que exponemos a continuación.

1. Bannon según Bannon

La primera es que la cinta no ofrece una aproximación a Bannon a partir de testimonios de politólogos, periodistas, amigos o enemigos, sino a través de la vida cotidiana del propio Bannon: muestra sus reuniones, viajes, entrevistas con periodistas, sus puntos de vista políticos en público y en privado. Con tal fin, Klayman acompañó a Bannon durante un año, de otoño de 2017 al de 2018, y el resultado es una excelente aproximación directa al personaje, con sus filias y fobias, y, sobre todo, con sus habilidades políticas, sociales y comunicativas. Esta última cuestión nos lleva al segundo aspecto interesante de la cinta.

2. El funcionamiento de The Movement

Como parecía previsible, The Movement no es una estructura claramente vertebrada y dotada de un extenso organigrama, sino que el film transmite cómo Bannon estructura una red horizontal de contactos de la que él y su entorno aspiran a devenir su nodo central. Asistimos así a reuniones del protagonista con diversos líderes de la ultraderecha europea (Matteo Salvini, Nigel Farage, Marine Le Pen y Louis Aliot o Filip Dewinter, entre otros), pero también a sus mítines y entrevistas con sus diversos contactos internacionales.

A la hora de construir esta red de vínculos Bannon se vale de su capacidad de gestión (pues es un profesional procedente del ámbito financiero y de los medios de comunicación), a la par que exhibe buenas dotes de comunicador y seducción en el trato cercano, lo que le permite meterse a sus auditorios en el bolsillo.

3. El mensaje político de Bannon es el propio Bannon

En tercer y último lugar, si algo corrobora este documental es que el mensaje que Bannon pretende transmitir lo plasma él mismo. Como ya señalamos en un análisis precedente, su capacidad de influir políticamente radica en que encarna el “Yes We Can”, el “Sí se puede”, de la ultraderecha: él fue quien en calidad de asesor de campaña facilitó que Donald Trump, un extremista de derecha, llegara a la Casa Blanca. Y si el teórico de la comunicación Marshall McLuhan afirmó que “el medio es el mensaje”, este documental ratifica que la figura de Bannon es el mensaje que este quiere transmitir: que la victoria es posible. De ahí su magnetismo. Pero Klayman resalta otro componente de Bannon: su mesianismo. Posee la convicción de que puede liderar un movimiento de cambio histórico. Y ello es un detalle en absoluto menor para comprender al personaje.


ELECCIONES EN UCRANIA: ZELENSKIY PRESIDENTE O UN NUEVO EPISODIO DE ¡COMEDIANTES AL PODER!

abril 20, 2019

Vídeo publicado por el cómico y candidato a la presidencia de Ucrania, Volodymyr Zelensky, pidiendo un debate a su rival en el estadio Olímpico de Kiev.

 

ESTE DOMINGO, 21 DE ABRIL, TENDRÁ LUGAR LA SEGUNDA VUELTA DE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES EN UCRANIA. El favorito es el cómico Volodymyr Zelenskiy, un actor cómico de 41 años que en la televisión interpreta precisamente al presidente del país. En la primera vuelta de los comicios logró el 30.2% de los votos ante al 15.9% del presidente actual y rival en esta segunda vuelta, Petró Poroshenko.

Habrían favorecido su éxito tres factores, señaló un editorial de El País Por una parte, su gran popularidad televisiva. Por otra parte, el hartazgo de la ciudadanía ante la corrupción. En este sentido, Ucrania lidera el ranking mundial de desconfianza en el gobierno y -según una encuesta- “sólo el 9% de los ciudadanos cree en sus gobernantes (la media de los estados postsoviéticos está en 48%)”. Por último, según el citado editorial, el comediante candidato ha presentado “un programa simple —probablemente demasiado elemental […]—, directo y con alguna dosis de demagogia.  […] ha propuesto eliminar la inmunidad parlamentaria, prohibir que quienes hayan sido condenados por corrupción ocupen cargos públicos y hacer referendos para dilucidar las cuestiones importantes, sin especificar cuáles son estas. Para solucionar la guerra en el Este del país, Zelenskiy quiere sentarse a negociar directamente con Moscú”.

Así las cosas, Zelenskiy ha convertido la campaña presidencial en un espectáculo, cuyo número más vistoso fue su petición mediante un video de celebrar un debate en el estadio Olímpico de Kiev (puede verse al inicio de este post). Su rival y actual presidente, Petró Poroshenko, aceptó el desafío con otro video. Sin embargo, Zelenskiy no acudió a la cita.

El caso deL cómico ucraniano no es un fenómeno aislado, sino que se enmarca en un escenario en el que se entrecruzan dinámicas diversas, como el triunfo de la política-espectáculo, el descrédito de las élites tradicionales y la cotización a la alza de mensajes simplistas y demagógicos. Los precedentes son diversos y ya los expusimos en mayo de 2017, en un análisis publicado en El Periódico (“¡Comediantes al poder!”) y que recuperamos a continuación por su vigencia.

“¡Comediantes al poder!”

En los comicios presidenciales serbios celebrados en abril de 2017 quedó tercero Luka Maksimovic, un joven universitario que protagonizó una carrera política meteórica. La inició en los comicios locales del 2016 en Mladenovac (Belgrado) mediante la sátira: se presentó al frente de un partido paródico llamado Sarmu probo nisi con el falso nombre Ljubiša Preletačević (‘preletač’ significa “chaquetero”) o Beli (blanco, por vestir de este color con vistosas joyas) y captó el 20% de votos de sus 53.000 habitantes.

Decidió entonces aspirar a la presidencia con el lema ‘¡Dale duro!’ y haciendo afirmaciones como esta: “No habrá ninguna corrupción, ¡salvo la mía, claro!”. Captó un 9.4% de los votos gracias a la desafección política, como Maksimovic ha advertido: “Algo no está bien en este país cuando un personaje irreal puede encender las multitudes de esta manera”.

La sombra alargada de Coluche

Coluche presidentSu caso es un nuevo reflejo de la capacidad de los humoristas para capitalizar la desafección. El pionero en este campo fue el payaso francés Coluche (Michel Colucci), que en 1980 lanzó su candidatura a la presidencia con apoyo de ‘Charlie Hebdo’ e intelectuales relevantes. “Soy candidato a las presidenciales para cubrir de mierda a todo mundo y hasta el final”, afirmó. Quería representar a los numerosos colectivos que, a su juicio, estaban al margen de la política (desde homosexuales a taxistas) y se proclamó “el candidato de minorías que, sumadas, son la mayoría”. No logró las firmas requeridas para la liza electoral, pero un sondeo le dio el 16% de los votos.

Su discurso ha tenido éxito en este siglo al acelerarse el desgaste de la política tradicional, como ilustran diversos casos. Así, en Alemania el exeditor de la publicación satíricac Titanic, Martin Sonneborn, fundó en el 2004 Die Partei (El Partido), otra formación paródica entre cuyas estrambóticas propuestas ha figurado reconstruir el muro de Berlín. Finalmente, en el 2014 logró un escaño en Estrasburgo al captar el 0,6% de los votos con un lema dirigido a un electorado antagónico: ‘Sí a Europa, no a Europa’. A la par, ha preconizado medidas como introducir ‘cuotas de vagos’ en consejos directivos.

El asalto a las instituciones

Pero los humoristas también pueden gobernar. En la Islandia devastada por la crisis bancaria deL 2008, cuando se desencadenó la protesta ante el Parlamento con aperos de cocina (la ‘revolución de las cacerolas’), hizo fortuna Jón Gnarr. Este cómico lanzó el Besti flokkurinn (Partido Mejor) el año siguiente, que ironizó sobre las propuestas del resto de formaciones y ganó los comicios locales del 2010 en Reikiavik (34.7% de votos).

Video del Besti flokkurinnen, en la que Gnarr canta una canción inspirada en “Simply the best”, que popularizó Tina Turner.

Un acuerdo con la Alianza Socialdemócrata convirtió a Gnarr en alcalde hasta el 2014. De la experiencia surgió un partido liberal, Björt framtíð (Futuro Brillante), presente en el Parlamento desde el 2013 y que comparte siglas con su antecesor (BF). Pero lo más interesante es que, según Gnarr, esta iniciativa influyó en el italiano Giuseppe –Beppe- Grillo, al ser “un aliciente y una especie de modelo para él y para su partido”.

Vaffanculo day

Recordemos que hace una década Grillo era un popular humorista y actor cuyo blog de denuncia de las élites alcanzó gran popularidad y llegó a 100.000 visitas diarias. Tuvo gran éxito al convocar el 8 de septiembre del 2007 el Vaffanculo Day (el día de enviar “a tomar por…”) dedicado a los políticos. El objetivo era recoger firmas para promover una ley que impidiera ocupar un escaño a quien estuviera condenado, limitar mandatos y facilitar la elección directa con listas abiertas.

En el 2009 Grillo vertebró a través de internet el Movimento 5 Stelle [Movimiento 5 Estrellas], una formación que considera que el Parlamento no representa a la mayoría de ciudadanos y que los partidos han suplantado a la voluntad popular. Fue la fuerza más votada en las elecciones legislativas del 2013 (25,5%), aunque perdió fuelle en las europeas del 2014 (21,1%).

En la cámara de Estrasburgo se unió al grupo del eurófobo Nigel Farage (promotor del ‘brexit’), si bien este enero Grillo quiso mudarse al liberal sin éxito. Hoy el M5S, que gobierna Roma y otras urbes importantes, hace bandera del abandono del euro y un sondeo de marzo le situó en cabeza en intención de voto (32,3%).

Estas experiencias tienen una lección clara: un voto de desafección y protesta revestido de ironía demagógica, puede alumbrar artefactos políticos tan imprevisibles como capaces de influir y gobernar. En definitiva, es hora de tomarse muy en serio a los bromistas metidos en política.

 


LOS ATENTADOS DE NUEVA ZELANDA: ¿UN NUEVO CASO DEL TERRORISMO DE “RESISTENCIA SIN LIDERAZGO”?

marzo 17, 2019

Vídeo elaborado por El País sobre el atentado de Nueva Zelanda.

LOS ATENTADOS ISLAMÓFOBOS COMETIDOS EN NUEVA ZELANDA ESTE VIERNES TIENEN APARENTEMENTE EL MISMO PATRÓN QUE OTROS QUE SON OBRA DE EXTREMISTAS DE DERECHA E ISLAMISTAS RADICALES. Los cometen individuos (los llamados “lobos solitarios”) o células reducidas que actúan de modo autónomo en nombre de una entidad, como sucedió en el múltiple atentado de Barcelona el 17 de agosto de 2017 [17-A].

Las ventajas de esta estrategia

Ello minimiza riesgos de detección policial (no hay cadenas claras de mando tras los autores que lleven a organizaciones), otorga gran margen de maniobra a los terroristas y permite perpetrar acciones mortíferas ‘low cost’ en cualquier lugar. Paradójicamente, esta estrategia conocida como “resistencia sin liderazgo” la desarrollaron originalmente ultraderechistas estadounidenses supremacistas u opuestos a un Estado denunciado como opresor.

El origen (1974): el Frente de Liberación Nacional Socialista

Su embrión, según el historiador Jeffrey Kaplan, radicó en el minúsculo Frente de Liberación Nacional Socialista. Constituido en 1974, quiso contrarrestar el ascendente de la “nueva izquierda” y sus grupos armados en campus universitarios. Así, intentó imitar a las guerrillas urbanas de izquierda y consideró que las acciones contra el Estado debía promoverlas una reducida vanguardia activa (el cartel de la izquierda se considera la plasmación plástica de tal intento).

Sin embargo, solo 4 de sus 43 miembros perpetraron actos individuales violentos irrelevantes y el grupo acabó su andadura al ser asesinado en 1975 su líder, Joseph Tommasi. Pero para Kaplan plasmó por vez primera el concepto de “resistencia sin liderazgo” sin recibir tal nombre.

Los años 80: la difusión de la “resistencia sin líderes”

A inicios de los 80 otro colectivo supremacista y antisemita violento marcó un hito en la radicalización de la ultraderecha: La Hermandad Silenciosa, llamada también La Orden. Liderada por Robert J. Mathews, efectuó sus crímenes con individuos o células que -según un exmiembro- debían hacer los “esfuerzos de resistencia […] que se sientan capaces de instituir”. Para el FBI fue la amenaza terrorista interna más peligrosa, desarticulada al morir Mathews en 1984 en un enfrentamiento.

Los sectores extremistas impactados por su acción fueron galvanizados por lo que -a sus ojos- devinieron sucesivas afrentas de un Estado opresor: en 1989 se celebró un juicio por sedición en Arkansas contra figuras prominentes de la ultraderecha; en 1992 el FBI mató en un enfrentamiento a la mujer y al hijo de un radical, Randy Weaver; y en 1993 las tropas federales asaltaron un rancho de la secta de Adventistas del Séptimo Día en Waco (Texas) con 80 muertes. En este marco, advierte Kaplan, se difundió el concepto de “resistencia sin liderazgo”, que el supremacista Louis R. Beam ya había plasmado en 1983. Este adoptó las tesis que un coronel de inteligencia -Ulius Louis Amoss- concibió en 1962 para luchar con guerrillas ante una eventual invasión comunista de EE.UU. De este modo, arguyó que se debía combatir con iniciativas individuales o “células fantasma” ajenas a organizaciones, siempre infiltrables.

“Hunter” (1989): la novela que la popularizó en las milicias

Contribuyeron a popularizar esta estrategia novelas como Hunter (Cazador, 1989), de William L. Pierce, que narra la actuación de un “lobo solitario”. Aparentemente la adoptaron activistas de este espectro político, aunque es difícil establecer hasta qué punto lo hicieron conscientemente.

Lo reflejan casos como los de Timothy McVeigh al atentar en 1995 contra el edificio del Gobierno Federal en Oklahoma y matar a 168 personas (en respuesta “al ataque estadounidense contra un edificio gubernamental en Serbia, Irak u otras naciones”) o el del noruego Anders Behring Breivik, autor de la masacre de Utoya en 2011 con 69 muertes de jóvenes socialistas.

El gran salto de 2005: de la extrema derecha al islamismo radical

1426882959_369084_1426885760_noticia_normalNo obstante, el criminólogo Travis Morris remarca que también lo hicieron sendas organizaciones de extrema izquierda: el Frente de Liberación de la Tierra y el Frente de Liberación Animal. Finalmente, la habría incorporado el yihadismo posiblemente a través de Abu Musab al Suri en 2005, asumiéndola Al Qaeda primero y luego el ISIS (en la foto, Abu Musab al Suri con Osama Ben Laden; imagen de US Attorney’s Office – Southern District of New York).

En suma, la “resistencia sin liderazgo” surgida en la ultraderecha estadounidense ha sido ampliamente difundida y asumida por diversos antagonistas conformando un terrorismo difícil de prever y desarticular, con gran capacidad destructora.

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* Esta entrada recupera el contenido esencial de nuestro artículo publicado originalmente en agosto de 2017: Xavier Casals, “Resistencia sin liderazgo, el nuevo terror”, El Periódico (18/VIII/2017).


¿ES POSIBLE FRENAR EL ASCENSO DE VOX? ANALIZAMOS LAS DISTINTAS ESTRATEGIAS DE CONTENCIÓN DE LA EXTREMA DERECHA

enero 16, 2019

Imagen de un acto de Vox (imagen de www.republica.com).

 

ANTE EL CRECIMIENTO DE VOX se han planteado las posibles estrategias a adoptar ante el ascenso de la derecha populista, como ya ha sucedido en numerosos países europeos. Por esta razón, reeditamos un post ya publicado en este blog en marzo de 2014 y reproducido por El Periódico (27/III/2014).

La más conocida de las estrategias de contención -y que ahora se debate en España- es crear “cordones sanitarios” (que en Francia se denominaron también “alianzas republicanas”) para evitar que los representantes de la ultraderecha accedan a responsabilidades políticas o cargos institucionales relevantes. Es decir, unirse todos los partidos para impedir el avance frentista. ¿Hasta qué punto puede ser efectiva tal estrategia?

En realidad, estamos ante un debate recurrente. Ya en los años ochenta del siglo pasado el ascenso del FN hizo que en Francia se ensayaran distintas estrategias para frenar su crecimiento que luego se han adoptado en otros países ante el ascenso de la nueva ultraderecha. El politólogo y pensador Pierre-André Taguieff sistematizó en “Antilepénisme: les erreurs à ne plus commettre”, en D. Martin-Castelarnau (dir.), Combattre le Front National (Editions Vinci, París, 1995), pp. 213-230.

Las estrategias ya exploradas

A continuación mostramos sus respectivos costes y beneficios políticos, con reflexiones de otros países que corroboran las tesis de este investigador francés.

De la relación de estrategias estudiadas por Taguieff, primero presentamos las cinc que ya fueron exploradas en la Francia de los años noventa con éxito desigual o fracasos.

1. Ilegalizar a la ultraderecha.

Esta medida es contraproducente por varios motivos: instala a sus partidos en el centro de la polémica ideológica y mediática; crea un debate moral y no político que impide abordar temas importantes (inseguridad ciudadana, corrupción política, patriotismo) y moviliza a sus votantes. Así, cuando en el 2004 el Vlaams Blok [VB] fue ilegalizado, continuó su actividad como Vlaams Belang [VB] y aumentó su popularidad.

2. Crear silencio mediático en torno a la ultraderecha.

Esta opción elimina a sus partidos del centro del debate, pero les permite emitir su discurso sin oposición. A la vez, sus líderes pueden presentarse como víctimas de un establishment que desea silenciarles. Además, la opinión pública carece de elementos de información para entender el eventual ascenso de estos partidos.

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Crear “cordones sanitarios” para frenar a la derecha populista tiene un impacto limitado y altos costes.

3. Efectuar una “imitación” calculada de su discurso por parte de los partidos tradicionales.

Esta opción puede disminuir el  atractivo de la ultraderecha a corto plazo, pero al asumir sus temas la derecha conservadora les confiere centralidad y legitimidad y contribuye a “normalizarlos”.

4. Integrar a la derecha populista en el gobierno.

Cuando los partidos populistas se integran en el gobierno pierden su carácter de protesta y manifiestan tensiones y contradicciones. Lo han testimoniado las escisiones de la Lega Nord [LN] en 1994 y el Freiheitliche Partei Österreichs [FPÖ] en el 2005 tras participar en sus respectivos gobiernos, así como el rápido declive de la Pim Fortuyn Lijst al formar parte del gobierno holandés en el 2002.

Sin embargo, esta estrategia no siempre funciona, ya que los partidos de la derecha populista han hallado fórmulas para proyectarse de modo simultáneo como partidos de gobierno y de oposición.

Por ejemplo, la LN, en el segundo mandato de Berlusconi, ha actuado como partido de gobierno apoyando a este mandatario y como partido de oposición al criticar a los otros socios de gobierno, la Alleanza Nazionale [AN] y la Unione dei Democratici Cristiani e di Centri [UDC].

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Integrar a la derecha populista en el gobierno no siempre garantiza su declive. Imagen de Silvio Berlusconi y Umberto Bossi.

Igualmente, el Schweizerische Volkspartei/Union Démocratique du Centre  [SVP/UDC] ha escenificado su carácter de partido de protesta promoviendo plebiscitos contra la política del gobierno federal de la que es también responsable.

En suma, los partidos populistas pueden formar parte de gobiernos sin  conocer un retroceso importante si mantienen su carácter de protesta. Finalmente, esta estrategia tiene otro efecto: el ingreso de la ultraderecha en el gobierno comporta un deslizamiento del escenario político hacia la derecha, a la vez que se popularizan sus temas centrales.

5. Establecer “cordones sanitarios” o alianzas multipartidistas para frenar el acceso al gobierno de estos partidos.

Estas alianzas aíslan a la ultraderecha del gobierno. En contrapartida, permite a sus líderes emitir un discurso victimista y denunciar que el resto de partidos “son iguales”. Igualmente, relega la división derecha/izquierda del sistema político a un segundo plano.

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Ilegalizar partidos tampoco supone frenar su ascenso: el Vlaams Blok fue ilegalizado y continuó su actividad como Vlaams Belang.

Dos estrategias por explorar: intervenir y argumentar

En definitiva, no existe ninguna estrategia de contención sin elevados costes para los rivales de la derecha populista y ésta suele beneficiarse de todas ellas en mayor o menor grado.

Ante esta situación, como ya señaló Taguieff en 1995, se dibujaban dos estrategias en las que profundizar:

6. Una intervención de los poderes públicos en las causas sociales del ascenso de la derecha populista.

Ello implica -por ejemplo- actuar de modo directo sobre el paro, la precariedad laboral, la inseguridad ciudadana o la degradación de suburbios, pese a la actual crisis económica.

7. La “lucha intelectual”: argumentar y no estigmatizar.

Ello supone poner de manifiesto las contradicciones y falsedades de su discurso. Esta última opción posiblemente tiene un impacto limitado, pero recupera la función pedagógica de la política, algo esencial en un momento de reinvención de los sistemas democráticos.