ESPAÑA NO SE ROMPE, PERO SE AGRIETA

enero 18, 2020

Ilustración de Leonard Beard para este artículo publicada en El Periódico.

 

LA MOCIÓN QUE APROBÓ EL AYUNTAMIENTO DE LEÓN para segregar a su provincia de Castilla y León y crear una región leonesa (con Zamora y Salamanca) refleja cómo las tensiones territoriales que hoy experimenta España responden a dos dinámicas: la crisis de la España autonómica y la insurgencia de territorios que rechazan convertirse en periferias. Veámoslo.

La crisis autonómica

El cuestionamiento del marco autonómico hoy se constata en varios ámbitos, como la petición de Vox de suprimirlo (que apoya el 15% del electorado), el arraigo del secesionismo en Catalunya o la creación de la coalición de Navarra Suma contra el nacionalismo vasco. Hasta ahora las críticas a las autonomías obedecían esencialmente a pugnas nacionalistas. Ahora la propuesta leonesa añade otra desde el regionalismo y recuerda que la división autonómica fue fruto de una relativa improvisación que consagró cinco comunidades provinciales (Madrid, Santander, Asturias, Murcia y La Rioja). Hubo decisiones discutidas, como la posible integración de La Rioja y Santander en Castilla o la creación de una autonomía segoviana. Igualmente, la Constitución plasma criterios dispares en las relaciones entre comunidades: una disposición transitoria permite que Navarra se incorpore al País Vasco, mientras su artículo 145 prohíbe la federación de comunidades, en alusión implícita a Catalunya, Valencia y las Baleares.

La rebelión de la periferia

Pero la demanda de una región leonesa va más allá de reivindicar una identidad regional al ser también una protesta ante la marginación territorial. De este modo, el alcalde de León, José Antonio Díez, afirma que su proposición rechaza el «enorme centralismo» generado por el PP, que ha apostado por «el desarrollo del eje Valladolid-Palencia-Burgos» en detrimento de su ciudad. El caso dista de ser único en tal sentido, como ilustra la reciente petición del alcalde de La Línea (70.000 habitantes), Juan Franco, para que su urbe sea ciudad autónoma como Ceuta y Melilla y no pertenezca a la comunidad andaluza. Justifica el cambio para actuar ante problemas como el paro, el déficit de infraestructuras o el impacto negativo del brexit (11.000 habitantes trabajan en Gibraltar) y del narcotráfico.

En este escenario, el diputado de Teruel Existe (TE) evidencia otro problema territorial: el de la España vaciada. La expresión procede del ensayo La España vacía (2016), de Sergio del Molino, que analizó cómo en el 53% de la superficie del país (Aragón, Extremadura y las dos Castillas, salvo Madrid) solo vive el 15,8% de población. La zona carece de grandes ciudades, a excepción de Zaragoza (con más de medio millón de habitantes) y Valladolid (con 300.000), y Teruel es, junto a Soria, la provincia más despoblada. La irrupción de TE, por tanto, no debería sorprender. Y es que el éxodo poblacional es alarmante en España, pues 1.851 municipios (el 25%) tienen ya más jubilados que trabajadores.

El mapa político se complica

Esta complejidad territorial se ha reflejado en 43 escaños de los comicios del 10-N: los 38 de nacionalistas catalanes, vascos, gallegos y canarios; los dos de Navarra Suma. uno de TE, otro valenciano de Compromís (asociado a Más País) y un tercero del Partido Regionalista de Cantabria.

En tal contexto, la suma de los votos de TE y Compromís a la investidura de Pedro Sánchez ha implicado que este asuma dos pactos sobre Presupuestos y población. Así, el apoyo turolense comporta el compromiso de negociar un pacto de Estado por «la repoblación y el reequilibrio territorial», crear un ministerio ad hoc y fijar una fórmula que dote de más fondos para infraestructuras a la España vaciada. A la vez, al obtener el apoyo de Compromís el Gobierno asume la cláusula introducida en el Estatuto valenciano en el 2019 que establece que la inversión del Estado en la comunidad debe ser proporcional al peso de su población en España (10.6%). Sánchez, por esta vía, ha admitido dos principios distintos: destinar más presupuesto a territorios despoblados y fijar presupuestos proporcionales a la población.

Lo expuesto apunta que las tiranteces territoriales en España transcienden las pugnas nacionalistas. Ahora van de la mano de actores de la España vaciada, como TE, o consistorios, como los de León y La Línea. Lo plasmó el juramento de la Constitución en el Congreso de Tomás Guitarte, el diputado turolense, al «exigir el equilibrio territorial que mandatan los artículos 138 y 139, para que no tengamos dos Españas, una desarrollada y otra vaciada». En suma, España por ahora no se rompe, pero se agrieta cada vez más.


LAS TRES DERECHAS (VOX, C’S Y PP) Y EL ESCENARIO POLÍTICO DESPUÉS DE LA INVESTIDURA

enero 9, 2020

 

Intervenciones en el Congreso de los diputados de Santiago Abascal, Inés Arrimadas y Pablo Casado (imagen de diario16.com).

 

LA INVESTIDURA DE PEDRO SÁNCHEZ HA ACAPARADO EL FOCO MEDIÁTICO y la actividad política del nuevo año. Desde nuestra óptica, parecen marcarse tres líneas de fuerza claras en el ámbito de la derecha en esta legislatura.

1. Un cuestionamiento permanente del gobierno

El dirigente de Vox, Santiago Abascal, ha utilizado como arma política arrojadiza la pretendida “ilegitimidad” del futuro gobierno. Así, ha afirmado que Sánchez “quiere copresidir un Gobierno ilegítimo porque de la mentira y el fraude a los españoles solo puede nacer la ilegitimidad”. Ha afirmado asimismo que que «la compañía aseguradora del golpe institucional que están llevando a cabo [Sánchez] se llama ETA».

Pablo Casado, por su parte, ha acusado a Sánchez de “desbordar el sistema del 78″ no porque no funcione, “sino porque funciona, y muy bien, contra sus socios”, que son –a sus ojos- “los terroristas y los golpistas”. Sostiene que la “patológica ambición personal” del presidente le llevará a formar “el Gobierno más radical de la historia”.

Finalmente, Inés Arrimadas, portavoz de C’s, considera “populista” al futuro ejecutivo y afirma que lo origina un “acuerdo infame” de lúgubres augurios: “España va a estar más empobrecida, más dividida por territorios y más dividida con trincheras del pasado; además de mucho más debilitada en sus instituciones”.

En suma, el nuevo ejecutivo de coalición de Sánchez es calificado desde la derecha como “ilegítimo” (Abascal), nacido de un “acuerdo infame” (Arrimadas) y antisistémico (Casado). Así las cosas, cabe presumir que la legislatura posiblemente será una bronca continua de C’s, PP y Vox contra el ejecutivo con un discurso que, más allá de sus divergencias, coincide en presentarlo como una amenaza al sistema político vigente.

2. Una competencia reñida entre C’s, Vox y el PP

En este escenario, la competencia política entre Casado y Abascal por liderar una oposición frontal a el ejecutivo de Sánchez es comprensible, en la medida que hay un claro trasvase del voto del PP a Vox. No obstante, la pugna por marcar la agenda de la oposición por ambas fuerzas cabe pensar que radicalizará tanto las posiciones del PP, temeroso de no verse desbordado por Vox, como las de Vox, resuelta a no dejar a Casado como líder visible de la oposición.

De este modo, si la legislatura dura cuatro años puede ser difícil para el PP mantener la necesaria proximidad a Vox para recuperar a parte de sus votantes que desertaron hacia el partido de Abascal y, a la vez, no perder un sector de electores que puede caer en el hastío ante esa forma de oposición.

En este marco C’s tiene una papeleta aún más difícil: si bien Arrimadas considera  que su formación debe “demostrar” que es de centro, el partido ha quedado alineado por ahora con Vox y el PP. Veremos cuál es su capacidad de maniobra política.

 

Vídeo difundido por el PP sobre el “espíritu de Colón” (24/II/2019).

3. Una aplicación de la obstrucción jurídica o lawfare a la labor del gobierno

Merece reseñarse también que Casado ha indicado ya una eventual hoja de ruta política de su oposición al manifestar que si Sánchez no actuaba contra Quim Torra tras el controvertido acuerdo de la Junta Electoral Central, le denunciará por prevaricar. Es decir, tomará la vía judicial para oponerse al ejecutivo.

Recordemos, que Vox, en este aspecto, ya anunció –por boca de Jorge Buxadé  que el Tribunal Constitucional tendría “bastante trabajo” esta legislatura porque Vox, al superar los 50 diputados, estaba dispuesta a acudir a la citada magistratura para “exigir la depuración de nuestras normas y garantizar la igualdad y la libertad de todos los españoles”.

Por tanto, se perfila una fuerte oposición jurídica para bloquear iniciativas de todo tipo que eventualmente podría encajar en una estrategia de lawfare. Esta es descrita por el general estadounidense Charles Dunlap “como un método de guerra no convencional por el cual la ley se utiliza como un método de guerra […] para alcanzar un objetivo militar […]. El éxito del mecanismo es evidente, porque se utiliza la legitimidad de la ley y de los actores del sistema de justicia (la ley, la jurisprudencia, la legitimidad de jueces, fiscales y policía como detentadores de la violencia legítima) para proceder a la persecución del enemigo por la vía judicial”.[1] Veremos hasta qué punto se materializa una pugna como esta en las trincheras judiciales.

Conclusión: Retorna la oposición frontal al pacto del PSOE y el “nacionalismo periférico”

Lo hasta aquí expuesto no supone una gran novedad, en la medida que el clima descrito tiene sus antecedentes en la última legislatura de Felipe González (1993-1996, conocida como la “legislatura de la crispación”) y especialmente la primera de José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2008).

En ambos casos eran gobiernos socialistas con pactos con los nacionalistas periféricos, que para sus detractores les restaban legitimidad.  Obviamente, al llegar ahora el PSOE a acuerdos con los secesionistas (en el marco de una coalición con Podemos) ello solo puede ser percibido como una “traición” para sus críticos. Lo hasta aquí expuesto apunta a que -como antaño- volverán el ruido mediático, las movilizaciones públicas masivas como escenificación del repudio al ejecutivo “ilegítimo” y el recurso a instancias jurídicas para frenar su acción.

En suma, el llamado “espíritu de Colón” parece llamado a manifestarse de forma reiterada en esta legislatura. Pero en los casos precedentes (González y Rodríguez Zapatero), el PP podía capitalizar políticamente la protesta e intentar dirigirla o modularla. Ahora, en cambio, habrá tres fuerzas en pugna en tal sentido, a la vez que se apuntan iniciativas autónomas o “desde abajo”, como la reciente manifestación “por una España unida” convocada por ciudadanos anónimos el día de la investidura. Ello crea un escenario diferente, cuyas consecuencias a medio plazo son imposibles ahora de atisbar.

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[1] C. Proner, “Lawfare como herramienta de los neofascismos” en A. Guamán, A. Aragoneses y S. Martín (eds.), Neofascismo. La bestia neoliberal (Siglo XXI, Madrid, 2019), pp. 219-220.


2019: EL AÑO DE VOX Y CHEGA Y DEL FIN DE LA EXCEPCIONALIDAD IBÉRICA DE LA ULTRADERECHA

diciembre 23, 2019

André Ventura, líder de Chega, felicita a Vox por sus buenos resultados.

 

EL AÑO 2019 HA SIDO EL DE LA ECLOSIÓN DE VOX Y CHEGA, lo que ha marcado y redefinido la política española mientras está por ver su efecto en la portuguesa. En este sentido, nos parece interesante hacer tres precisiones.

1. Vox y Chega, el fin de la excepcionalidad ibérica

El año 2019 ha marcado el fin de la excepcionalidad ibérica en cuanto a la presencia de la extrema derecha en los parlamentos estatales con el ingreso de Vox en España y Chega en Portugal (sus rostros públicos son Santiago Abascal y André Ventura) y ahora el único país europeo sin una formación de este espectro político en su hemiciclo es Irlanda. Ello refleja la tendencia expansiva de este sector ideológico, aunque configura una familia continental con partidos que presentan divergencias programáticas importantes.

2. El techo de crecimiento de Vox y Chega aún se desconoce

Si la ultraderecha portugesa que representa Chega obtuvo un modesto 1.3% del voto total y un escaño para su líder, Ventura, los sondeos le auguran un crecimiento y ahora su intención de voto rondaría el 5%. Por su parte, Vox ha mostrado un crecimiento discontinúo, que hemos analizado en este blog. De este modo, en las elecciones europeas del 26-M perdió casi la mitad del apoyo logrado el 28-A (su porcentaje de voto pasó del 10,1% al 6,2%). Además, según el CIS, en julio cayó al 3,3% y en octubre, antes de conocerse la sentencia de los líderes independentistas, era el 7,9%. Pero el 10-N alcanzó el 15%. En suma, actualmente no se vislumbra un techo electoral claro en el crecimiento de la extrema derecha peninsular.

3. Una extrema derecha parecida

En los dos casos, Vox y Chega, sus líderes no son antiguos ultraderechistas que llegan a sus parlamentos después de una larga etapa política de marginalidad (Ventura perteneció al Partido Social Demócrata [PSD] y Abascal al PP) y sus programas comparten una visión económica neoliberal, por lo que pueden predominar más las  semejanzas que las diferencias a medio plazo.

¿Hacia una ultraderecha “ibérica”?

Lo expuesto indica que Vox y Chega parecen configurar una ultraderecha “ibérica” en la medida que podrían compartir diferentes temas y enfoques. No obstante, son partidos que aún experimentan una definición programática y es necesario esperar un tiempo prudencial antes de extraer conclusiones al respecto.


AQUÍ PUEDE ACCEDERSE A TODOS NUESTROS ARTÍCULOS SOBRE VOX

diciembre 22, 2019

Santiago Abascal, líder de Vox (foto de EFE / Adrián Ruiz del Hierro).

DADO EL INTERÉS QUE SUSCITA VOX Y LAS PETICIONES DE INFORMACIÓN QUE HEMOS RECIBIDO AL RESPECTO, EN ESTE POST HEMOS AGRUPADO LOS ENLACES A NUESTROS ARTÍCULOS SOBRE ESTE PARTIDO.  Su lectura permite aproximarse a distintos aspectos de esta formación, como detallamos a continuación. La fecha que figura en ellos es la de publicación en nuestro blog, pero la mayoría fueron publicados en otra fecha en un medio de comunicación (la fecha original consta en cada entrada).

  1. VOX Y SU CAMPAÑA ISLAMÓFOBA CONTRA EL PSOE Y PODEMOS (24/III/2015).
  2. CLAVES PARA COMPRENDER El ASCENSO DE VOX (14/X/2018).
  3. VOX SÍ, PACMA NO: UN GRAVE ERROR (17/IX/2018)
  4. TRES APUNTES SOBRE VOX Y SU IMPORTANCIA EN LAS ELECCIONES ANDALUZAS (30/XI/2018)
  5. VOX: EL MAZAZO. LAS CLAVES DEL ASCENSO DE VOX EN ANDALUCÍA (7/XII/2018)
  6. VOX: ¿PACTO DE GOBIERNO O AISLAMIENTO? (19/XII/2018)
  7. LA RENOVACIÓN DE LA ULTRADERECHA ESPAÑOLA: EN 2009 YA APUNTAMOS QUE EXISTÍA UN SUBSTRATO POLÍTICO FAVORABLE A LA ECLOSIÓN DE UN PARTIDO COMO VOX (26/XII/2018)
  8. ¿ES POSIBLE FRENAR EL ASCENSO DE VOX? ANALIZAMOS LAS DISTINTAS ESTRATEGIAS DE CONTENCIÓN DE LA EXTREMA DERECHA (16/I/2019).
  9. VOX, EL GRAN BENEFICIARIO DEL PACTO DE GOBIERNO ANDALUZ (23/I/2019)
  10. VOX HABLA SOBRE VOX. TRES LIBROS PARA CONOCER EL PARTIDO (30/I/2019).
  11. EL AUTOBÚS DE HAZTEOIR O CÓMO LOS MEDIOS HAN CREADO UN CIRCO MEDIÁTICO EN TORNO A LA ULTRADERECHA DEL QUE CONSTITUYEN SU PÚBLICO INCONDICIONAL  (3/III/2019)
  12. VOX CONTRA EL FEMINISMO (24/III/2019)
  13. CATALUÑA Y LA “ESPAÑA VIVA” DE VOX: EL RETORNO DEL NACIONALISMO ESPAÑOL INTEGRISTA (26/IV/2019)
  14. VOX RECUPERA LA “ANTI-ESPAÑA” PARA DESIGNAR A LOS ENEMIGOS DE “LA ESPAÑA VIVA” (4/V/2019)
  15. ¿CUÁL ES AL SITUACIÓN DE VOX DESPUÉS DEL 28-A? (12/V/2019).
  16. VOX TRAS EL 26-M: NUBES EN EL HORIZONTE (1/VI/2019).
  17. VOX EN AGUAS PANTANOSAS: SU APOYO CAE EN LAS ENCUESTAS, SE ENREDA EN LOS PACTOS DE GOBIERNO Y GENERA NOTICIAS DESFAVORABLES (6/VII/2019).
  18. ESPAÑA SUMA, UN RETO COMPLICADO PARA VOX
  19. CINCO INCÓGNITAS DE VOX QUE DESVELARÁ EL 10-N
  20. EL ADOQUÍN DE RIVERA, MUNICIÓN PARA VOX (6/XI/2019)
  21. LOS POBRES Y LA PATRIA: ABASCAL RECURRE AL LÍDER JONSISTA RAMIRO LEDESMA IGUAL QUE LE PEN RECURRIÓ AL LÍDER SOCIALISTA JAURÈS.
  22. VOX DINAMITA A LA DERECHA.
  23. CUATRO OBRAS SOBRE VOX PUBLICADAS EN 2019
  24. 2019: EL AÑO DE VOX Y CHEGA Y DEL FIN DE LA EXCEPCIONALIDAD IBÉRICA DE LA ULTRADERECHA

ENTREVISTA A EDUARDO GONZÁLEZ CALLEJA: “LOS AÑOS TREINTA FUERON LA ÉPOCA DORADA DE LA ULTRADERECHA ESPAÑOLA”*

diciembre 9, 2019

* Recuperamos esta entrevista publicada originalmente el 20 de abril de 2012 por petición de diversos lectores.

 

EDUARDO GONZÁLEZ CALLEJA es un historiador polifacético, que destaca tanto por su amplio conocimiento de la violencia política en la España contemporánea como de los grupos fascistas y de derecha radical en la Europa de entreguerras. En ambos temas es considerado un experto de referencia por sus estudios.

Y es que este profesor en la Universidad Carlos III  ha publicado un monumental fresco en lo que a España se refiere con sus excelentes trabajos, especialmente La razón de la fuerza. Orden público, subversión y violencia política en la España Restauración (1874-1917)  (CSIC, 1999);  El máuser y el sufragio. Orden público, subversión y violencia política en la crisis de la Restauración (1917-1931) (CSIC, 2005); y ahora Contrarrevolucionarios. Radicalización violenta de las derechas durante la Segunda República, 1931-1936 (Alianza).

El resultado es una extraordinaria  panorámica de la violencia política en nuestro país por su larga perspectiva cronológica, riqueza de datos e ingente consulta de fuentes. Por todo ello, hemos considerado de interés para nuestros lectores entrevistarle en relación a su última aportación, Contrarrevolucionarios,  que disecciona a la ultraderecha y derecha radical en la era republicana, incluyendo a la CEDA, a los monárquicos alfonsinos y carlistas, y a los movimientos fascistas.

Le agradecemos su amabilidad al contestar nuestras preguntas, que arrojan luz nueva sobre este espectro político a partir de su ambicioso y mas que recomendable estudio.

¿Por qué afirma que los años treinta fueron la época dorada de la extrema derecha española?

Tendemos a pensar que el franquismo fue el paraíso de la extrema derecha, pero sólo hay que ver la suerte que corrieron las diferentes tendencias contrarrevolucionarias, encorsetadas y mixtificadas bajo un régimen militar que les dio pocas opciones de desplegar una actividad política e ideológica independiente, para considerar seriamente que esto no fue así.

Pese a las apariencias, el franquismo no fue un paraíso para la ultraderecha.

Si pensamos en la extrema derecha como una opción independiente en un marco político pluralista, habríamos de convenir que nunca hasta los años treinta este segmento tan volátil del espectro político había tenido una caracterización contrarrevolucionaria tan plena, y unas lecturas políticas tan ricas y contrastadas. Y ello fue debido al desmoronamiento de la derecha liberal parlamentaria, a la debilidad de la derecha democrática (en su versión liberal-conservadora o social-cristiana) y al eclipse temporal como actores político-institucionales de la Iglesia, la Monarquía y el Ejército.

¿Por qué ha empleado el término “contrarrevolucionarios”?

Porque los diferentes sectores de la derecha manifestaron públicamente que su estrategia prioritaria era la lucha contra la revolución que identificaban in toto con la República democrática. Y ello es así por culpa de un malentendido fundamental: como atestiguan multitud de discursos de la época, los propios republicanos contemplaron la proclamación de la República como un hecho revolucionario.

En mi libro El máuser y el sufragio advierto que las jornadas del 12 al 14 de abril de 1931 no pueden conceptuarse ni como una transición ni como una insurrección, sino como una fiesta popular revolucionaria. Para la opinión republicana, el establecimiento de una República democrática que desplegaba una amplia voluntad reformista era un signo de ruptura total con el pasado que merecía tal apelativo.

Las derechas radicalizadas tomaron buena nota, y muy pronto (ya durante el debate del texto constitucional) se manifestaron en contra de este proyecto, atacando indistintamente República, democracia y revolución desde una perspectiva contrarrevolucionaria explícitamente asumida por todas sus tendencias.

 ¿Por qué  las diversas organizaciones derechistas no establecieron un proyecto común ?

Porque mostraron una sorprendente sintonía en los medios para acabar con la República, pero una fuerte discrepancia en cuanto a los fines, esto es, al régimen resultante del asalto a la democracia. Las derechas coordinaron su táctica antirrevolucionaria en diversas ocasiones (la más llamativa, antes del verano de 1936, fue en octubre de 1934), pero no consensuaron una alternativa contrarrevolucionaria aceptable para todas las tendencias.

A pesar de los debates doctrinales que implicaron a las diferentes familias de la derecha en revistas como Acción Española, existían notables discrepancias entre el modelo de Estado totalitario falangista, la “monarquía militar” del alfonsismo o el corporativismo carlista y cedista. Todas estas querellas se aparcaron cuando las distintas tendencias derechistas aparcaron sus diferencias para intervenir en el complot militar en situación subordinada. A cambio, hubieron de aceptar el proyecto político propuesto por el sector golpista del Ejército. Creyeron que era una solución provisional, pero Franco se ocupó de hacerlo perdurar, al precio del sacrificio parcial de los proyectos contrarrevolucionarios elaborados por los grupos civiles.

Habitualmente se considera al falangismo como el punto de partida del “fascismo español”. ¿Debemos matizar tal idea?

En efecto. La distinción clásica entre fascismo-movimiento y fascismo-régimen podría extenderse para hablar de una cultura fascista española que ni arranca del falangismo ni se deja atrapar en exclusiva en la historia de este partido.

Además de los antecedentes que podríamos calificar de “prefascistas”, y que pueden rastrearse en los años diez y veinte (en los grupos de La Acción o La Traza, o el primorriverismo, que estudié con Fernando del Rey en La defensa armada contra la revolución, 1995), no deben desdeñarse las experiencias precursoras de La Conquista del Estado de Ramiro Ledesma, las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica de Onésimo Redondo o el Movimiento Español Sindicalista de José Antonio Primo de Rivera. Falange Española de las JONS fue el resultado —un poco artificioso, si se quiere— de la unión de todas estas tendencias.

De ahí su errática trayectoria y sus repetidas crisis en 1934-35, hasta que la coyuntura absolutamente imprevista de la guerra civil le brinde la oportunidad de convertirse en el gran partido único de masas del fascismo español.

¿Hasta qué punto las organizaciones de aquella época dejaron un discurso que perduró en la ultraderecha del siglo XX (y eventualmente XXI)?

Tras plantear la salvedad de que los discursos contrarrevolucionarios de las derechas españolas de los años treinta fueron convergentes, pero en absoluto idénticos, podemos constatar que dichos discursos han impregnado profundamente la cultura política de la ultraderecha española más tradicionalista y nostálgica del pasado hasta épocas relativamente recientes. Creo que el punto de no retorno fue el fracaso del golpe de 1981.

Como los grupos ultraderechistas de otras latitudes (Italia o Francia, por ejemplo), la extrema derecha española hubo de reinventarse en un sentido menos fascista y tradicionalista para instalarse en un cierto populismo y una aceptación instrumental de la democracia liberal. Pero la gran novedad es el abandono del corporativismo y el intervencionismo estatal para convertirse al neoliberalismo más feroz.

La cadena Intereconomía, como la COPE, reflejaría a una ultraderecha española que se asemeja a los neocon o a la derecha religiosa americana.

Ahora, la ultraderecha que no está necesariamente en el PP se asemeja más a los neocon o a la derecha religiosa americana que al viejo franquismo. Sólo hay que ver Intereconomía o la COPE para constatarlo.


CUATRO OBRAS SOBRE VOX PUBLICADAS EN 2019

diciembre 6, 2019

Acto de Vox con su cúpula dirigente en el Palacio de Vistalegre en octubre de 2019 (foto de Álvaro García Atlas).

 

ACTUALIZAMOS AQUÍ LA ENTRADA PUBLICADA EL 25 DE NOVIEMBRE SOBRE LIBROS RELATIVOS A VOX. En diciembre de 2018 habíamos abordado ya la cuestión en  Vox habla sobre Vox. Tres libros para conocer el partido”. Al abordar de nuevo este aspecto hace dos semanas comentamos tres títulos aparecidos desde entonces y se nos pasó por alto un ensayo de Miguel Urbán que ahora añadimos a la información entonces proporcionada.

La sorpresa Vox

John Müller, (coordinador), La sorpresa Vox. Prólogo de Arcadi Espada (Deusto, Barcelona, 2019).

Esta obra es un Instant Book colectivo (reúne 10 colaboraciones) para explicar el crecimiento inesperado de Vox en los comicios andaluces del 2-D de 2018, cuando el partido hizo una eclosión espectacular al obtener 395.185 votos (10.9% del total) y 12 escaños.

Como sucede en obras realizadas con premura los textos son de calidad desigual, obra de académicos y periodistas mayoritariamente colaboradores de El Mundo (siete de los autores colaboran en este medio, uno en El Español y otro en Libertad Digital). El conjunto de trabajos, pese a sus limitaciones, ofrece una radiografía limitada del partido en el momento que es interesante para comprender su ascenso en los comicios autonómicos, proporcionando algunas claves que puede ignorar un lector desconocedor de la realidad andaluza. De esta forma, entre otros aspectos ofrece un perfil sociológico de su electorado o una aproximación a cómo Vox logró un apoyo substancial en el campo andaluz, incidiendo en aspectos como la caza y la tauromaquia.

Por cortesía de la editorial puede accederse aquí al sumario y a la contribución de Narciso Michavila (presidente de GAD3) sobre el electorado de Vox en PDF: La_sorpresa_Vox

España vertebrada

Fernando Sánchez Dragó. Santiago Abascal. España vertebrada (Barcelona: Planeta, 2019).

Libro entrevista del célebre y controvertido ensayista y escritor Sánchez Dragó con el líder de Vox, Santiago Abascal, a cuyos encuentros asiste el adlátere de este último, Kiko-Méndez Monasterio, que tercia de forma aleatoria en las conversaciones. El autor y entrevistador manifiesta de forma explícita sus simpatías hacia su entrevistado y el partido que lidera.

Aunque la obra es inevitablemente repetitiva en cuestiones ya planteadas en otro libro entrevista que hemos comentado en este blog (Hay un camino a la derecha), permite adentrarse más en las ideas de Abascal. De este modo, podemos constatar su concepción emocional y épica de la política, pues considera que esta última debe conectar “con los sentimientos y las convicciones: el honor, el patriotismo y cosas así”. Afirma así que “la política no es solo el plan de urbanismo, ni el horario escolar, ni el alumbrado de las calles. Todo eso a mí  nunca me ha interesado, aunque he sido concejal durante ocho años. Son debates en los que me da igual una cosa que su contraria. Y no me importa decirlo, aunque escandalice” (p. 43).

Entre otras cuestiones, Abascal muestra también sus dudas sobre el papel atribuido al magnate George Soros en la promoción de la inmigración desde ámbitos de ultraderecha (“¿Pero qué se le ha perdido a un señor como Soros en semejante barrizal?”, p. 57) o sobre una eventual alianza con Vladimir Putin (“sigo sin entender por qué Vox […] debería acercarse a Putin”, p. 95). También se constata su afán de prudencia en el ámbito de la economía (“no vaya a ser que nos la carguemos y el remedio sea peor que la enfermedad”, p. 130).

Vox. Entre el liberalismo conservador y la derecha identitaria

Pedro Carlos González Cuevas, Vox. Entre el liberalismo conservador y la derecha identitaria (La Tribuna del País Vasco, noviembre de 2019 [2ª ed.], San Sebastián).

El autor es un profesor universitario conocido experto en el estudio de la derecha española y sus distintas tradiciones. En este caso no nos hallamos ante un estudio académico sino ante un documentado ensayo partidista, pues González Cuevas manifiesta su empatía hacia lo que -desde su óptica- Vox y su ideario encarnan en el ámbito de la derecha española. Afirma en tal sentido  que “la aparición de un nuevo partido político como VOX debe ser celebrada” (p. 13) en la medida que encarna una respuesta y protesta “contra lo más caduco y cínico del conservadurismo español contemporáneo, una derecha permanentemente disfrazada de ‘centrismo’” (p. 279).

Desde tal perspectiva la obra se estructura en dos partes. La primera ocupa las primeras cien páginas y pretende trazar el contexto que explica el surgimiento de Vox. La segunda ocupa unas 170 páginas y se centra en el análisis de Vox: su eclosión y evolución hasta los comicios del 26-M. Esta es la más interesante, más allá de las consideraciones ideológicas presentes en el análisis. Lo apuntamos en la medida que su exposición se basa en el recurso a una abultada hemeroteca (el texto incorpora las referencias de las fuentes citadas) que permite seguir la evolución del partido desde sus orígenes hasta los pactos postelectorales del 26-M.

En las conclusiones el autor señala el dilema no resuelto que afrontaría Vox: su apuesta por un liberalismo económico asociado a un conservadurismo moral que “solo puede ser funcional en sociedades como Estados Unidos, pero no en Europa, y mucho menos en España” (p. 284), alejándo al partido de un eventual electorado obrero y de izquierdas.

La emergencia de Vox. Apuntes para combatir a la extrema derecha española

Miguel Urbán Crespo, La emergencia de Vox. Apuntes para combatir a la extrema derecha española, Sylone, Barcelona, 2019, 184 pp.

 

Como se indica en el título, este ensayo es una obra de combate, y su autor, Urbán, ha sido fundador de Izquierda Anticapitalista y de Podemos, siendo actualmente eurodiputado de Unidas Podemos.

Pese al planteamiento no académico de la obra y abiertamente beligerante con Vox, consideramos que es interesante por dos cuestiones. Por una parte, porque focaliza el interés del lector o lectora en cuestiones carentes de un abordaje substancial en relación a Vox que carecen aún de análisis de calado, como es el caso de la lucha de Vox contra lo que este partido denomina “ideología de género” o el universo digital que rodeó la eclosión de la formación. Por otra parte, el texto remite a una bibliografía que es un tanto opaca para el lector no avezado en la temática y que puede ser de su interés, como  Neofascismo. La bestia neoliberal (2019) o Spanish Neocon (2012). Ello hace que el libro, de pequeño formato, pueda ser útil a quien tenga interés por la nueva extrema derecha española que encarna Vox.


EL VOTO A LA DERECHA ANTI-INDEPENDENTISTA EN CATALUÑA EL 10-N

diciembre 2, 2019

Santiago Abascal, líder de Vox, e Ignacio Garriga. su dirigente en Cataluña (foto de CG).

 

LA TENDENCIA DEL BLOQUE DE DERECHA ANTI-INDEPENDENTISTA (C’S, PP Y VOX) EN CATALUÑA contradice a la que impera en el resto de España al conocer un declive desde los comicios de 2016, pero se radicaliza y pierde autonomía en relación a Madrid con la implosión de C’s. Veámoslo.

1. Declive lento

Constatamos und escenso en su resultado global desde los comicios legislativos de 2011, previos al estallido del independentismo de masas. Entonces el voto total al PP y a UPyD (pues C’s no concurrió a los comicios) sumó el 21.8% (11 escaños). En los de 2015 (ahora también con C’s y Vox presentes) logró el 24.3% (10 escaños), cifra que perduró en los de 2016 (24.2%, 11 escaños). Sin embargo, experimentó una caída en las elecciones del 28-A (20.8%, 7 escaños) que las del 10-XI ha rubricado (19.3%, 6 escaños).

En suma, los discursos más intransigentes ante cualquier trato con el independentismo tienen aquí un resultado discreto y dibujan un espacio político más flexible.

2. Radicalización

Pese a ello, en el seno de este bloque gana protagonismo Vox, que el 28-A logró un escaño (3.6%) que duplicó el 10_N (6.3%). Este partido modula un nacionalismo esencialista que ha incorporado temas de la ultraderecha europea (como la crítica en la UE o la denuncia de la “invasión migratoria”). Es un actor emergente potencialmente muy disruptivo, dado que quiere enmendar substancialmente la Carta Magna (a pesar de ser “constitucionalista”) y ha sido capaz de marcar la agenda del conjunto de la derecha y condicionar los temas de debate público.

Si la presencia institucional de Vox se consolida y perdura, puede transformar la política española de forma irreversible.

 

Infografía de los resultados del 10-N en Cataluña de cronicaglobal.elespanol.com

3. “Sucursalización”

La implosión espectacular de C’s, que en Cataluña pasa de 5 a 2 escaños, supone otro cambio: la pérdida de autonomía substancial de este bloque. C’s tenía sus raíces en Cataluña y había conseguido acontecer un “partido bisagra” de ámbito estatal capaz de gobernar con PP y PSOE. Su crisis hace que se afirme la “sucursalización” de este ámbito político, al depender el PP y Vox orgánicamente de las direcciones estatales, hecho visible en que la candidata barcelonesa de los populares -Cayetana Álvarez de Toledo- vive a Madrid, mientras Vox considera que se ha uniformizar el Estado.

A la vez, la baja de C’s y los resultados de Vox prácticamente aseguran la presencia de este último partido en el parlamento en los próximos comicios catalanes.

Conclusión

En suma, las tres fuerzas de este sector (PP, C’s y Vox) en estos comicios han competido por un espacio político que tiende a reducirse, a la vez que parecen equilibrarse los apoyos de las tres formaciones: 7.4% el PP, 6.3% Vox y 5.6% C’s.

Ello apunta que asistimos a una aparente reconfiguración de sus dinámicas internas y de su correlación de fuerzas en detrimento del partido naranja que los futuros comicios corroborarán o descartarán.

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* Versión más extensa del artículo publicado originalmente en catalán: Xavier Casals, “La dreta: declivi, radicalització i sucursalització”, Ara.cat (11/XI/2019).